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Document 52014AE1113

Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre la Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones — Precios y costes de la energía en Europa — [COM(2014) 21 final]

DO C 424 de 26.11.2014, pp. 64–71 (BG, ES, CS, DA, DE, ET, EL, EN, FR, HR, IT, LV, LT, HU, MT, NL, PL, PT, RO, SK, SL, FI, SV)

26.11.2014   

ES

Diario Oficial de la Unión Europea

C 424/64


Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre la Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones — Precios y costes de la energía en Europa

[COM(2014) 21 final]

2014/C 424/10

Ponente:

Richard Adams

El 15 de enero de 2014, de conformidad con el artículo 304 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, la Comisión Europea decidió consultar al Comité Económico y Social Europeo sobre la

Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones — Precios y costes de la energía en Europa

COM(2014) 21 final.

La Sección Especializada de Transportes, Energía, Infraestructuras y Sociedad de la Información, encargada de preparar los trabajos en este asunto, aprobó su dictamen el 21 de mayo de 2014.

En su 499o pleno de los días 4 y 5 de junio de 2014 (sesión del 4 de junio de 2014), el Comité Económico y Social Europeo aprobó por 140 votos a favor, 10 en contra y 13 abstenciones el presente dictamen.

1.   Conclusiones y recomendaciones

1.1.

En conjunto, los precios de la energía se han encarecido hasta alcanzar máximos históricos, niveles que probablemente seguirán superándose. Esto acarrea graves repercusiones en el presupuesto de muchos hogares en toda la UE, algo que también suele afectar a los consumidores industriales. La Comunicación destaca la necesidad de que la sociedad civil entienda mejor cómo la composición de los precios de la energía puede conjugar los objetivos medioambientales y la seguridad energética. Si esto no se comprende, no habrá ni voluntad política ni aceptación por parte de los consumidores.

1.2.

Los precios de la energía pueden ser determinantes para la competitividad industrial. Sin embargo, un análisis económico de la competitividad industrial no debería limitarse a estos precios, sino que también debería incluir factores como la intensidad energética, el porcentaje que supone la energía en los costes totales de producción y en los márgenes de beneficio. Es esencial que exista coherencia global en la limitación del cambio climático. El liderazgo de Europa puede tener como consecuencias la falta de competitividad, la deslocalización industrial y la exportación de carbono.

1.3.

La eficiencia energética, la energía renovable y otras fuentes autóctonas de energía pueden mejorar la seguridad de suministro, aunque todas ellas dependen de los costes, el riesgo, la incidencia medioambiental y la aceptación social. Como los enfoques y las actitudes variarán de un país a otro, es fundamental analizar con transparencia los costes, revisar y coordinar mejor los instrumentos de apoyo (como las normativas y tarifas de introducción de energía renovable a la red eléctrica) para determinar cuál es la combinación energética aceptable en cada Estado miembro. La cooperación con los países vecinos también es muy importante.

1.4.

Es necesario garantizar que la industria disponga de la capacidad para adaptarse en el futuro, como ya hizo en el pasado, y reforzar la capacidad del sector de la energía en particular para realizar las inversiones necesarias en el sistema energético. Esto requerirá que los gobiernos contraigan compromisos firmes, que deberán ser coherentes con el mercado interior de la energía en Europa.

1.5.

El mercado interior de la energía debe completarse. Sin embargo, para que alcance su potencial máximo precisa el respaldo de instrumentos de mercado apropiados, una verdadera coordinación de políticas energéticas nacionales a escala de la UE y una dirección común clara. Un requisito previo es reiterar la necesidad de disponer de datos transparentes y precisos. Debe tenerse en cuenta la situación específica de cada uno de los Estados miembros — por ejemplo, la cuestión de las «islas energéticas» existentes — y, a la hora de revisar los precios, debe considerarse que, sin una infraestructura desarrollada que requiere importantes inversiones, el mercado común de la energía no puede completarse y los Estados no pueden utilizar sus ventajas.

1.6.

La optimización de los costes mediante una coordinación más estrecha de la UE y la solidaridad es fundamental, especialmente teniendo en cuenta que las palancas de la política energética siguen estando directamente controladas por los Estados miembros. Tal coordinación solía ser débil; se necesita un nuevo enfoque. Asimismo, la solidaridad de los Estados miembros ante la creciente incertidumbre por lo que respecta al suministro es clave, como también lo es hacer más hincapié en aumentar la investigación y el desarrollo conjuntos para resolver los problemas de la cadena de producción y suministro energéticos.

1.7.

El desarrollo de centros de gas fluidos entre grupos de Estados miembros puede optimizar y reducir los costes contribuyendo a la disociación de los precios del petróleo y del gas y mejorando la flexibilidad para los generadores.

1.8.

Para mejorar la coordinación, el CESE pide que se adopten medidas urgentes y se apoye directamente un programa amplio que integre el diálogo sobre la energía a nivel europeo, que debería incluir a los consumidores de energía, tanto domésticos como industriales, a las partes interesadas comerciales y sociales en la cadena de la energía, y a los entes locales, regionales y nacionales.

1.9.

Este diálogo energético europeo (DEE) — integrador, representativo, independiente y transparente — también debería sentar las bases para el nuevo proceso de gobernanza propuesto por la Comisión para alcanzar los objetivos en materia de energía y medio ambiente propuestos en el marco del paquete para 2030.

2.   Introducción y antecedentes

2.1.

Durante varios años, los precios de la energía para la mayoría de consumidores domésticos e industriales de la UE, especialmente los de la electricidad, han aumentado más que la inflación. Los hogares de toda Europa han comprobado cómo esto ha afectado a sus presupuestos familiares; además, la pobreza energética ha aumentado considerablemente en algunos Estados miembros. La competitividad de algunos sectores también se ha visto afectada, especialmente la de la industria de consumo intensivo de energía. Antaño, la industria solía responder al aumento de precios mejorando la eficiencia energética y especializándose en una producción con un alto valor añadido, aunque puede argumentarse que actualmente el margen para seguir haciéndolo es cada vez menor. La recesión económica ha añadido más presión y, a pesar de la eficiencia energética y los recortes, los costes siguen aumentando para la mayor parte de los consumidores.

2.2.

El paquete que la Comisión Europea presentó en enero de 2014 incluye dos informes importantes directamente relacionados con los precios y los costes. Uno es el documento de trabajo de los servicios de la Comisión sobre los precios y los costes de la energía; el otro versa sobre los avances económicos en términos de energía en Europa. Dicho paquete fija objetivos en materia de energía y medio ambiente para 2030 y propone, simultáneamente, que se proteja el medio ambiente, se mantenga la competitividad industrial y se ofrezca una energía asequible a los ciudadanos. Para ello será necesario comprender, reconocer e informar conjuntamente sobre las ventajas económicas, sociales y medioambientales concretas derivadas de la reducción de las emisiones y de la ecologización de la economía. El paquete lleva implícito el reconocimiento de que el respaldo de la opinión pública será fundamental y que será necesario adoptar un enfoque más realista ante los retos, especialmente los de carácter económico. La Comisión afirma que los objetivos envían una señal clara a los mercados, fomentando así la inversión privada en nuevos gasoductos y redes eléctricas o tecnologías hipocarbónicas (1).

2.3.

La Comunicación sobre precios y costes de la energía, tema sobre el que versa el presente dictamen, indica, como la AIE (2), que la combinación de los precios del mercado mundial, la inversión en infraestructuras a gran escala y la eficiencia energética, junto con los gravámenes relativos al medio ambiente, harán que el precio de la energía continúe en máximos históricos. Esto no solo puede acarrear graves consecuencias para los consumidores, sino que, además, los actuales precios de la electricidad al por mayor para el sector de la generación eléctrica, que se sitúan en torno a los 40 euros por MWh, no permitirán que el sector realice las inversiones necesarias ni para reemplazar los activos anticuados ni para hacer frente al cambio climático. El presente dictamen se centra en la probable reacción de la sociedad civil y en la medida en que pueden establecerse unas señales de mercado claras y una capacidad de reacción política para alcanzar los objetivos políticos.

3.   Síntesis de la Comunicación de la Comisión

3.1.

En los cinco años posteriores a 2008, los precios de venta de energía al por menor en Europa aumentaron, en algunos Estados miembros de manera bastante significativa, pese a que los precios de venta de electricidad y gas al por mayor se mantuvieron relativamente estables. Esto conlleva — y seguramente seguirá conllevando — consecuencias importantes para los consumidores domésticos e industriales, especialmente durante la recesión económica. También hay grandes diferencias entre los Estados miembros: hay consumidores que pagan entre un 250 y un 400 % más que otros. Una parte considerable de este encarecimiento se debe al aumento de los costes de transporte y distribución, así como al incremento de impuestos y gravámenes. No obstante, el coste de la energía primaria sigue siendo el único elemento determinante en la composición del precio.

3.2.

Es necesario que los gobiernos de la UE completen el mercado interior de la energía en 2014. La liberalización del mercado fomentará la inversión y la competencia y mejorará la eficiencia en varios ámbitos, lo que posiblemente redunde en beneficios que se traducirán en una bajada de los precios. Los consumidores y las empresas (especialmente las pymes) pueden ahorrar dinero cambiando de proveedor de energía siempre y cuando haya suficientes proveedores.

3.3.

Los gobiernos de la UE también tienen que seguir desarrollando la infraestructura energética, diversificar los proveedores de energía y las rutas de suministro, y adoptar una posición uniforme en las negociaciones con socios energéticos importantes.

3.4.

Asimismo, los Estados miembros deberían velar por que las políticas energéticas financiadas por los usuarios finales y los contribuyentes se apliquen de la manera más rentable posible y se lleven a cabo conforme a buenas prácticas.

3.5.

La UE y los gobiernos de los Estados miembros tienen que redoblar los esfuerzos para comparar los costes y las prácticas de la red. Las prácticas convergentes en Europa en el ámbito de las redes pueden mejorar la eficiencia y reducir la parte correspondiente a los precios del coste de la red.

3.6.

Hasta cierto punto, los hogares y el sector industrial pueden mantener unos costes reducidos si mejoran la eficiencia energética. Puede ahorrarse energía y dinero si los consumidores adoptan medidas voluntarias para ajustar la cantidad o el momento del consumo de energía (respuesta a la demanda) y gracias a las tecnologías energéticas innovadoras.

3.7.

La UE debe proseguir sus esfuerzos con los socios internacionales en materia de subvenciones y restricciones a la exportación en el ámbito de la energía y contribuir a proteger a determinados consumidores industriales mediante transferencias fiscales y exenciones y reducciones de los impuestos y gravámenes.

3.8.

Básicamente, la Comisión aboga por que se alcance un mercado único europeo de la energía, sugiere que tanto los hogares como las empresas tomen medidas para mejorar su eficiencia energética y adopten tecnologías de respuesta a la demanda y otras innovaciones y nuevas tecnologías de la energía para ahorrar energía y dinero, y afirma que los Estados miembros tienen que mejorar considerablemente el transporte y la distribución. Afirma que cabe destacar que el aumento de energías renovables puede incidir directamente en la mejora de la seguridad energética. Asimismo reconoce que, por lo que respecta a los consumidores domésticos, habrá que tomar medidas en materia de pobreza energética en algunos Estados miembros, especialmente mediante medidas de política social. En caso de que se confirme el declive de la competencia en el ámbito de la energía para las empresas, la situación también podría abordarse, principalmente a través de la OMC, reduciendo al mínimo las subvenciones a la energía procedente de países competidores de la UE en el plano internacional o mediante otras transferencias fiscales.

4.   Observaciones generales

4.1.

La respuesta estratégica propuesta por la Comisión plantea tres cuestiones fundamentales. Independientemente de la realización del mercado interior de la energía, ¿está justificado continuar o mejorar el enfoque en favor de una economía «verde» como se establece en el marco de 2030? ¿Cómo repercutiría a los precios y los costes de la energía? En segundo lugar, ¿se puede, mediante un diálogo social eficaz, convencer a la sociedad civil de que un enfoque de estas características es válido y aceptable? En tercer lugar, ¿podrá estimularse al mercado para que, en Europa, los inversores privados inviertan en nuevos gasoductos y redes eléctricas o tecnologías hipocarbónicas?

4.2.

No cabe duda de que, en términos de valor, la energía en su conjunto y en sus distintas formas es la mercancía más comercializada a nivel mundial. Habida cuenta de su importancia en el desarrollo económico, en un futuro próximo será necesario invertir masivamente en investigación, exploración, desarrollo, producción y transporte de la energía. Esto también ocurre con la necesidad, recientemente puesta de manifiesto, de obtener un suministro de energía seguro, que suele ilustrarse con la frase «hay que dejar las luces encendidas», donde «las luces» simbolizan el papel indispensable que la energía desempeña en la sociedad moderna. Hay que reconocer que, actualmente, en la política energética, ya sea a escala nacional o de la UE, suele haber otros objetivos subordinados a la seguridad de abastecimiento de energía, algo a lo que la Comunicación debería prestar más atención y que, a su vez, puede generar costes adicionales.

4.3.

Al mismo tiempo, para hacer frente a los costes a corto-medio plazo aparejados a la transición hacia una producción de energía hipocarbónica, también es necesario seguir reconociendo y haciendo hincapié en varios factores importantes a nivel mundial.

La producción energética tiene una gran incidencia en el medio ambiente, lo que provoca efectos tanto en nuestro planeta como en nosotros mismos, principalmente mediante el cambio climático, aunque también mediante efectos perjudiciales para la salud.

El 82 % de la demanda energética actual a nivel mundial corresponde a combustibles fósiles, un recurso finito a largo plazo.

La limitación de los recursos disponibles (el punto máximo de producción de petróleo, etc.), que hemos asumido, ya no es tan pertinente debido a las nuevas exploraciones o al desarrollo de nuevos procesos de extracción. El mercado presionará con insistencia para que se utilicen recursos procedentes de combustibles fósiles no convencionales.

La explotación de tan solo un tercio de los recursos procedentes de combustibles fósiles conocidos es más que suficiente para que el planeta supere el nivel de emisiones de GEI de 450ppm (es decir, 2 oC) y, sin embargo, sigue invirtiéndose masivamente en nuevas técnicas de explotación y extracción (3).

La transición energética hacia recursos distintos de los combustibles fósiles es inevitable. La velocidad a la que se efectúe esta transición es vital; tiene que ser lo suficientemente rápida para que no incida excesivamente en el clima a la vez que mantiene la estabilidad de las estructuras económicas y sociales. Será fundamental realizar esfuerzos conjuntos a nivel mundial y mantener la capacidad económica de la UE para contribuir a esta transición. Es esencial que exista coherencia global en la limitación del cambio climático. El liderazgo de Europa puede tener como consecuencias la falta de competitividad, la deslocalización industrial y la exportación de carbono.

4.4.

Hasta ahora está claro que los mercados, por sí solos, no suelen poder abordar las cuestiones sociales y medioambientales; no es su papel. El CESE cree que los mercados, aunque a menudo logran alcanzar objetivos de coste y eficiencia a corto plazo, tienen que transformarse, mediante instrumentos de mercado, para poder lograr prioridades sociales (4). Para ello tiene que haber una buena regulación, el respaldo y la participación de la sociedad civil y el desarrollo de un compromiso firme en lo relativo a la responsabilidad social de las empresas.

4.5.

Si la sociedad no entiende el dilema ante el que se encuentran tanto la UE como el mundo, no podrá haber ni voluntad política ni aceptación por parte de los consumidores. Muy probablemente los precios seguirán aumentando, a lo que los consumidores seguirán oponiéndose rotundamente. Hay que lograr disminuir las repercusiones políticas y sociales.

4.6.

El CESE opina que la manera más eficaz de hacerlo, la que llevará a acciones, es involucrando plenamente a los consumidores de energía europeos, tanto domésticos como industriales, y a las partes interesadas comerciales y sociales en la cadena de la energía, en un diálogo activo y creativo sobre estas cuestiones.

4.7.

Este enfoque apenas se vislumbra en la actual Comunicación. Aunque el término «mercado» aparece en 41 ocasiones, solo se hace referencia a los términos «participación», «ciudadano», «diálogo» y «consulta» en tres ocasiones en total. Algo similar ocurre en el documento del marco político 2020-2030.

4.8.

En este asunto, la coherencia y la acción son vitales. La «Hoja de Ruta de la Energía para 2050», documento marco publicado en 2011, reconoció y amplió este aspecto en el punto 3.4, «Es esencial el compromiso de la opinión pública», aunque apenas se ha actuado al respecto.

4.9.

En consecuencia, el CESE exhorta a las instituciones y los Estados miembros de la UE a que adopten y pongan en marcha urgentemente el marco para un diálogo europeo de la energía, que el Comité aprobó en 2013 en su dictamen «Explorar las necesidades y los métodos de participación y compromiso de los ciudadanos en el ámbito de la política energética» (5). Un diálogo de estas características desempeñaría un papel formativo en la creación y el mantenimiento de un proceso de gobernanza a escala de la UE para alcanzar los objetivos en materia de energía y medio ambiente.

4.10.

Este proceso debería hacer hincapié en:

una mayor atención a la transparencia, reglamentación estricta y gobernanza en todos los niveles;

una mayor comprensión por parte de los ciudadanos/consumidores del funcionamiento del mercado de la energía, así como una mayor confianza en su funcionamiento, mediante una formación y un asesoramiento adecuados;

una mayor participación del público en general en la decisión de la combinación energética nacional y de la UE;

la flexibilidad de los Estados miembros para elegir aquellas políticas que mejor se ajusten a la combinación energética y las preferencias nacionales, a la vez que se avanza hacia la convergencia a escala de la UE;

la consecución de objetivos nacionales (GEI, energías renovables y eficiencia energética) en el contexto de la integración del mercado;

4.11.

Previamente se ha señalado la variación en los precios de la energía en la UE. Aunque las diferencias en los costes de producción y suministro son en parte responsables de estas variaciones, la amplia gama de impuestos y gravámenes sobre la energía son aún más determinantes. En todos los Estados miembros, los impuestos sobre la energía representan una parte importante de los ingresos gubernamentales, pero incluso si se excluye al petróleo de las reducciones de impuestos, resultará muy difícil encontrar otras fuentes de ingresos que cubran el vacío de cualquier disminución de los impuestos (6).

4.12.

Sin embargo, también habría que señalar que, para algunos tipos de energía, se ha aceptado un régimen fiscal elevado, aunque a regañadientes. En la UE los impuestos sobre el petróleo representan más del 55 % del precio, mientras que en EE. UU. o en Japón representan el 14 y el 41 % respectivamente

4.13.

Debe tenerse en cuenta la situación específica de cada uno de los Estados miembros — por ejemplo, la cuestión de las «islas energéticas» existentes — y, a la hora de revisar los precios, debe considerarse que, sin una infraestructura desarrollada que requiere importantes inversiones, el mercado común de la energía no puede completarse y los Estados no pueden utilizar sus ventajas.

5.   Observaciones específicas

5.1.

El «mercado interior de la energía» es particularmente problemático debido a que la seguridad del suministro de la energía es un interés nacional capital que, a pesar de los avances hacia un mercado interior de la energía, en gran medida sigue estando controlado o influido directamente por el Estado. Hay motivos técnicos, de recursos y geográficos que también han contribuido a dificultar el funcionamiento del mercado en comparación, por ejemplo, con muchas categorías de bienes de consumo.

5.1.1.

El objetivo de realizar un mercado único para la electricidad y el gas, establecido en el tercer paquete de la energía de 2009, no podrá lograrse. Los principales aspectos de la liberalización han resultado ser difíciles de conseguir. Los intentos por lograr las ventajas de la integración del mercado se han topado con la resistencia de los gobiernos, las empresas y la sociedad. En algunos Estados miembros se cree que los cambios profundos en la manera de producción, distribución y consumo de la energía pueden acarrear efectos inaceptables.

5.1.2.

Aunque de manera general los precios al por mayor actualmente tienen tendencia a converger en Europa central y occidental, no puede decirse lo mismo de los precios al por menor, debido a que los Estados miembros aplican sistemas nacionales diferentes para respaldar las inversiones en el sector energético y debido a la aplicación de políticas nacionales distintas sobre cómo distribuir, entre los consumidores finales, los gastos asociados a estas ayudas. En consecuencia, se está creando un mercado de la electricidad «superficial» que se limita a optimizar el uso del actual sistema europeo. Sin embargo, esto es insuficiente, pues se necesita un mercado «profundo» que fomente inversiones óptimas a escala europea; por un lado, para permitir que se produzcan y, por otro, para garantizar su rentabilidad. Es fundamental, por ejemplo, revisar y coordinar mejor los instrumentos de apoyo (como las normativas y tarifas de introducción de energía renovable a la red eléctrica).

5.1.3.

Esto requiere una mayor liquidez en el mercado y una fijación de precios basada en los centros (hub pricing), en particular para el gas. En algunos Estados miembros se han implantado ya mercados de gas, pero todavía no poseen la suficiente liquidez como para ofrecer una alternativa viable a la indexación — expansiva — del petróleo y ofrecer una fijación de precios basada en el mercado. Por tanto, es esencial desarrollar centros de gas regionales y mejorar la interconexión entre ellos en términos de capacidad de transmisión, acuerdos contractuales y acceso al mercado, en particular, los tramos flexibles de suministro. Permitir a los generadores de energía el acceso a los mercados de gas les brinda más flexibilidad para optimizar los períodos de generación. Pueden así interrumpir la generación durante los períodos de pérdidas y preservar la competitividad de las plantas, reduciendo así costes no cubiertos que se repercuten en el consumidor.

5.1.4.

La composición exacta del precio de la energía en los distintos Estados miembros sigue siendo difícil de establecer. La investigación detallada que la Comisión Europea está llevando a cabo para que tanto la composición del precio de la energía como el alcance y las consecuencias de las subvenciones a la energía sean menos opacos es clave para sentar las bases a fin de establecer unas condiciones de competencia equitativas para la producción y la fijación de los precios de la energía. Es necesario seguir recabando información sobre los precios y los costes de la energía de los centros de producción tanto para aumentar la transparencia de las condiciones operativas con las que los sectores industriales tratan, como para basar las políticas en datos correctos. Es fundamental garantizar la transparencia como primer paso hacia unas decisiones políticas rentables y un debate político constructivo con el público en general. Esto es extrapolable a la composición de los márgenes de beneficio de los suministradores de energía. La falta de estadísticas adecuadas puede socavar la credibilidad de las decisiones presentadas como si estuvieran fundadas en pruebas. Debería disponerse de estas estadísticas en cada nivel de gobierno.

5.1.5.

La industria puede invertir para reducir la intensidad del uso energético, algo que ya ha hecho en el pasado. Tales inversiones, no obstante, requieren una recompensa aceptable y tienden a resultar cada vez más caras.

5.1.6.

Antaño la UE y los Estados miembros ayudaban a proteger los sectores vulnerables con una combinación de asignaciones gratuitas, exenciones de impuestos y gravámenes y, en casos limitados, compensaciones. Habida cuenta de que la diferencia entre el coste de la política climática en la UE y en algunos de sus principales socios comerciales no se reducirá en un futuro próximo, la Comisión Europea debería evaluar el marco actual y examinar nuevos enfoques, más compatibles con el mercado interior, a fin de ocuparse de los sectores vulnerables.

5.1.7.

Como la seguridad energética es un interés estatal fundamental, los gobiernos aceptarán eventuales costes adicionales para garantizar el suministro. Debido a que, por razones de soberanía, los Estados miembros también tienen dificultades para alcanzar un acuerdo sobre un proceso de gobernanza satisfactorio a escala de la UE, están dispuestos a tolerar una estructura de mercado por debajo de lo que se consideraría óptimo. Sin embargo, en situaciones de incertidumbre energética, la solidaridad es fundamental para contar con un suministro energético constante.

5.1.8.

En general, hay pocos elementos que indiquen que las distintas políticas energéticas nacionales de los Estados miembros — tan dispares entre ellas — reconocen la necesidad de una mayor integración a escala de la UE. Esto socava el mercado interior de la energía y envía mensajes confusos a los inversores. El CESE considera que es necesario dar un paso decisivo hacia una verdadera Comunidad Europea de la Energía, mediante la coordinación de los planes nacionales, en particular para garantizar el abastecimiento energético de la UE al menor coste posible.

5.2.   La ecologización de la economía

5.2.1.

En principio, el cambio hacia una economía más sostenible y eficiente en el uso de los recursos está bien consolidado. En la práctica, la recesión económica, la competencia mundial y las prioridades divergentes de los Estados miembros han afectado al ritmo y a la efectividad de esta transición (7).

5.2.2.

Las declaraciones políticas sobre la ecologización de la economía a menudo se han limitado a referirse formalmente al objetivo de desarrollo sostenible de la UE y no han reconocido ni el ámbito de aplicación del cambio económico y social que implicaría ni las barreras estructurales.

5.2.3.

Este objetivo con frecuencia se ha interpretado erróneamente y se ha creído que pretende que las actividades económicas actuales sean más ecológicas, es decir, disminuir las emisiones de carbono, y alberga la esperanza que este proceso lleva aparejado un mayor crecimiento y más puestos de trabajo. Sin embargo, la ecologización de la economía precisa unas transformaciones de los patrones de producción y consumo — y de los estilos de vida — de mucho más calado de lo que probablemente la sociedad pueda considerar aceptable en el plazo de diez años. Habría que transformar prácticamente todas las actividades económicas y se desconoce cuál sería el nivel de crecimiento y de creación de empleo durante el período de transición entre el modelo económico tradicional y el ecológico. Esto debería respaldarse mediante esfuerzos coordinados en la investigación y el desarrollo.

5.2.4.

De manera similar, se ha restado drásticamente importancia a los obstáculos que se oponen a una ecologización rápida, eficaz y virtuosa de la economía. La fijación de precios es importante, por ejemplo, en los siguientes ámbitos:

la reticencia de los sectores económicos (derechos adquiridos) y, por ende, de los políticos;

las ventajas que comportan las tecnologías actuales debido a que las infraestructuras ya están amortizadas;

la ausencia de una fijación efectiva de los precios de las emisiones de carbono;

una reglamentación eficaz de los reclamos o reivindicaciones ecológicas;

el riesgo tecnológico y político de las nuevas tecnologías hipocarbónicas;

la pérdida de puestos de trabajo y la posible reticencia a volver a formar a los trabajadores;

los problemas de la transformación industrial y la incidencia que pudieran tener en la sociedad;

los problemas de financiación en un contexto de crecimiento económico escaso (o negativo) y «saneamiento presupuestario»;

la intensa competencia internacional;

una economía hipocarbónica necesitaría un consenso social y político amplio, grandes inversiones públicas y privadas respaldadas por un acceso fácil a la financiación y una visión estratégica clara, es decir, una economía ecológica planificada.

5.2.5.

No obstante, la ecologización de la economía es algo que tendrá que producirse. El proyecto es de una gran envergadura y muy exigente, pero existe una alternativa si queremos garantizar un futuro sostenible. Para lograrlo habrá que marcar un ritmo que reconozca el equilibrio entre la credibilidad política, el poder económico, unos sistemas sociales estables y la elección de los ciudadanos. Sin embargo, los requisitos previos no se han cumplido, especialmente en lo que concierne a la participación de las autoridades públicas para superar los obstáculos. También es cierto que pueden obtenerse beneficios claros, como una posición de liderazgo en el mercado de la energía sostenible e hipocarbónica. La UE está muy avanzada en la introducción de la electricidad hipocarbónica en varias formas de sustitución del calor y también cuenta con un gran sector que crea innovaciones en el ámbito del transporte sostenible.

5.2.6.

El ahorro y la eficiencia energéticos son fundamentales para minimizar los costes. En el plano doméstico, aún es posible obtener múltiples beneficios gracias a la gestión de la demanda de los consumidores. Algunos de los ejemplos más notorios en el ámbito de la eficiencia y la reducción del consumo proliferan en los edificios del sector público (en gran parte limitados a los edificios de nueva construcción), y el deseo de una mayor eficiencia energética industrial, bien asentada en algunos sectores, aún puede reportar ahorros a muchas empresas.

5.2.7.

Los instrumentos de mercado han desempeñado un papel muy importante en la reorientación de la economía de los Estados miembros. Sin embargo, en la mayoría de casos ha habido una falta de coherencia en la UE por lo que respecta a la escala y el uso de impuestos, exenciones, subvenciones y otros instrumentos de mercado. Esto ha sido especialmente evidente en el ámbito de la energía. Por tanto, los instrumentos de mercado tienen la misión de impulsar la transición hacia una economía hipocarbónica y eficiente en el uso de los recursos y respaldar la recuperación económica (8).

5.3.

La condición indispensable de una gobernanza eficaz para alcanzar los objetivos de la UE en materia de energía y de clima propuestos en el paquete sobre clima y energía está estrechamente relacionada con el establecimiento de unos parámetros de mercado coherentes mediante las autoridades nacionales de regulación en el ámbito de la energía. El CESE aboga firmemente en favor de una política energética más coordinada, dotada de una gobernanza coherente y convergente de las políticas nacionales como un paso hacia la optimización de los costes a escala de la UE. En consecuencia, respalda la iniciativa de la Comisión. Opina, no obstante, que es necesaria una reflexión profunda para garantizar que el sistema realmente alcanzará los objetivos y que el Comité puede aportar una contribución útil a las próximas propuestas de la Comisión, en concreto para:

encontrar un equilibrio entre la flexibilidad y la consecución de los objetivos en materia de energía;

garantizar una gran participación ciudadana y la legitimidad de las medidas nacionales y de la UE;

promover que los Estados miembros perciban el proceso como propio;

alcanzar una convergencia a escala de la UE caracterizada por la coherencia y la confianza.

5.4.

La Comisión se enfrenta a la tarea de crear un sistema de gobernanza eficaz en cuanto a la aplicación, aunque lo suficientemente flexible para asegurarse el respaldo de los Estados miembros. Por tanto, el CESE propone, en estrecha cooperación con la Comisión, iniciar una reflexión políticamente neutra que incluya a todas las partes interesadas. El objetivo sería crear un sistema de gobernanza eficaz, flexible e integrador. Tanto el proceso de participación de los ciudadanos como el propio sistema de gobernanza son fundamentales para moderar y explicar el reto de los precios y los costes de la energía.

Bruselas, 4 de junio de 2014.

El Presidente del Comité Económico y Social Europeo

Henri MALOSSE


(1)  Introducción: http://ec.europa.eu/energy/2030_en.htm

(2)  Perspectivas de la energía en el mundo 2013 (World Energy Outlook 2013), Agencia Internacional de la Energía (AIE).

(3)  The Burning Question, Mike Berners Lee, Greystone Books, 2013.

(4)  DO C 226 de 16.7.2014, pp. 1-9.

(5)  DO C 161 de 6 de junio de 2013, pp. 1-7.

(6)  Energy Policy and Energy Taxation in the EU (Política y fiscalidad energéticas en la UE), IREF Europe

http://www.irefeurope.org/en/sites/default/files/Energy_policy_EU.pdf

(7)  DO C 271 – 19.9.2013, pp. 18-22.

(8)  DO C 226, 16.7.2014, pp. 1-9.


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