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Document 52013DC0531
COMMUNICATION FROM THE COMMISSION TO THE EUROPEAN PARLIAMENT, THE COUNCIL, THE EUROPEAN ECONOMIC AND SOCIAL COMMITTEE AND THE COMMITTEE OF THE REGIONS Beyond 2015: towards a comprehensive and integrated approach to financing poverty eradication and sustainable development
COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES Después de 2015: Hacia un enfoque global e integrado para financiar la erradicación de la pobreza y la consecución del desarrollo sostenible
COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES Después de 2015: Hacia un enfoque global e integrado para financiar la erradicación de la pobreza y la consecución del desarrollo sostenible
/* COM/2013/0531 final */
COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES Después de 2015: Hacia un enfoque global e integrado para financiar la erradicación de la pobreza y la consecución del desarrollo sostenible /* COM/2013/0531 final */
COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL
PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL
COMITÉ DE LAS REGIONES Después de 2015: Hacia un enfoque global
e integrado para financiar la erradicación de la pobreza y la consecución del
desarrollo sostenible Introducción En los próximos dos años, todos los
socios deben dar prioridad a acciones decisivas que aumenten el ritmo de avance
hacia la realización de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Para
ello, a medida que nos acercamos al acto especial de las Naciones Unidas sobre
los ODM en septiembre de 2013, la UE y sus Estados miembros deben intensificar
sus esfuerzos para cumplir los compromisos actuales, incluida una financiación
mayor y más eficaz en apoyo de los países en desarrollo, como se señaló en la
Comunicación de la Comisión «Programa para el Cambio»[1]. Las acciones de la
UE y de sus Estados miembros (en lo sucesivo «la UE») se analizan en el informe
de rendición de cuentas de la UE de 2013 adjunto. Al mismo tiempo, las conversaciones
mundiales sobre el programa, de mayor amplitud, para después de 2015 han
comenzado a través de varios procesos. La Comunicación de la Comisión «Una vida
digna para todos: Acabar con la pobreza y dar al mundo un futuro sostenible»[2], respaldada por el
Consejo[3],
se centró en el «qué», esbozando un enfoque para después de 2015 que aborda la
reducción de la pobreza y el desarrollo sostenible de modo global. La
Comunicación relativa al Acuerdo Internacional de 2015 sobre el Cambio
Climático[4]
plantea una serie de cuestiones importantes relacionadas con la financiación de
la lucha contra el cambio climático después de 2020. La Comunicación «Mejorar
la ayuda de la UE a los países en desarrollo a fin de movilizar financiación
para el desarrollo»[5]
y las posteriores Conclusiones del Consejo[6]
incluyen la adopción de un enfoque global de todas las fuentes de financiación
y un enfoque integrado de los diversos procesos que se ocupan de las mismas
fuentes. La presente Comunicación se centra en la
parte financiera del «cómo» del marco post-2015. Trata de la elaboración de un
enfoque común de la UE sobre las cuestiones de financiación en las
conversaciones internacionales: cómo podría estructurarse un enfoque global,
qué recursos están disponibles y podrían utilizarse, qué procesos pueden
aplicarse y qué principios deben guiar la actuación. En la fase actual, la UE
debe permanecer abierta al diálogo con los socios, y la Comunicación no propone
nuevas acciones ni compromisos por parte de la UE. Estos podrían adoptarse más
adelante en el contexto de un acuerdo global sobre una serie de compromisos que
reflejen las necesidades cambiantes y las capacidades de los distintos socios
internacionales más allá de 2005. La Comunicación pone el acento en la
financiación para los países en desarrollo, pero el enfoque propuesto puede
considerarse aplicable universalmente. El principio básico es válido para todos
los países: la gama de fuentes de financiación es la misma para todos los
objetivos y debe utilizarse de modo que dé los mejores resultados. 1. Un
panorama financiero mundial cambiante En la última década, el mundo ha
experimentado cambios considerables, especialmente en lo que respecta a la
distribución de la riqueza mundial, a la capacidad de los países para influir
en las tendencias mundiales y al papel cada vez más importante de los donantes
de los países emergentes; ello ha modificado la comprensión de la financiación
del desarrollo. Varios procesos internacionales incluyen
cuestiones de financiación. El informe del Grupo de Alto Nivel de las Naciones
Unidas sobre el período post-2015 y el Grupo de Trabajo Abierto de las Naciones
Unidas sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible incluyen elementos de
financiación y otros medios de ejecución; el Comité de las Naciones Unidas
encargado de preparar opciones de estrategia de financiación del desarrollo
sostenible está empezando sus tareas, y la Asamblea General de las Naciones Unidas
está celebrando consultas para reforzar el proceso de financiación del
desarrollo. Además, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio
Climático trabaja en aras de la movilización y el uso efectivo de la
financiación para la lucha contra el cambio climático para el período
post-2020, y el Convenio sobre la Diversidad Biológica está haciendo operativa
su estrategia de movilización de recursos. Este y otros procesos contemplan los
mismos recursos para lograr una serie de objetivos, lo que puede dar lugar a
compromisos que se solapan. Por ello, las inversiones hacia la consecución de
esos objetivos, sobre la base de compromisos existentes y futuros, deben estar
coordinadas y crear sinergias, tanto a nivel nacional como a nivel
internacional. Los diversos procesos que se ocupan de la financiación deben
ajustarse al conjunto de principios acordados en común y deben integrarse entre
sí, de modo que se maximice su utilidad para la consecución de múltiples
objetivos mundiales. Las conversaciones actuales son una
oportunidad de renovar el Consenso de Monterrey para crear un enfoque de la
financiación que se centre en el nivel en que más se utilizan los recursos: el
nivel nacional. El Consenso de Monterrey de 2002 y la Declaración de Doha sobre
la Financiación para el Desarrollo de 2008 pusieron por escrito un principio de
sentido común que sigue siendo válido: la clave del progreso se halla en la
actuación nacional de cada país, en que cada país utilice adecuadamente todos
los recursos disponibles. Este enfoque global de la financiación debe ocupar un
puesto central en las conversaciones sobre financiación y debe avanzarse en su
puesta en práctica. Los recursos pueden proceder de dos
fuentes: sector público y sector privado, tanto a nivel nacional como a nivel
internacional. La financiación nacional pública procede de los impuestos y de
otros ingresos estatales, incluidos los recursos naturales. La financiación
internacional pública puede revestir la forma de subvenciones, capital o
préstamos. La financiación nacional privada procede de las inversiones de
empresas locales y de organizaciones benéficas. La financiación internacional
privada abarca las inversiones internacionales y las transferencias privadas,
como las remesas y las donaciones. Las fuentes nuevas e innovadoras, como el
impuesto sobre las transacciones financieras, los ingresos del comercio de
derechos de emisión de carbono o los impuestos sobre el combustible de los
buques, pertenecen también a una de las categorías anteriores. Estas son las categorías de recursos que
cada país puede utilizar para la consecución de todos los objetivos nacionales
e internacionales acordados, aunque se utilizan diferentes instrumentos para
diferentes finalidades primarias. Tales categorías deben ser la base del
enfoque de financiación. Los recursos públicos están disponibles directamente y
pueden ser empleados por los gobiernos. La financiación privada es
fundamentalmente diferente, ya que se guía por el interés privado, y debe ser
dirigida al apoyo de los objetivos de la política pública, cuyos responsables
deben tratar de aumentar la financiación disponible y garantizar que los
recursos se dirijan realmente hacia los objetivos acordados. Con ese fin, todas
las fuentes deben contemplarse juntas como una combinación de medios
disponibles para conseguir resultados. 2. ¿Dónde
está el dinero? Dar prioridad a lo importante desde la perspectiva nacional En los países en desarrollo se dispuso en
2010 de una cantidad de 7 129 000[7]
millones EUR de financiación pública y privada, de modo que había un potencial
para contribuir a la erradicación de la pobreza y al desarrollo sostenible. Cuadro 1: Financiación disponible para
los países en desarrollo (en millones EUR, 2010) Financiación nacional pública Total: 3 317 000 Ingresos
fiscales: 3 252 000 Potencial efecto
de la eliminación de las subvenciones a los combustibles fósiles perjudiciales:
309 000 Deuda pública
externa: 65 000 Elementos de
información Reservas
totales, incluido el oro: 4 074 000 Salidas de
capital financiero ilícitas: 649 000
(pérdida estimada de ingresos fiscales de 120 000), incluidas la
corrupción, las actividades delictivas y el fraude y la elusión fiscales. Financiación pública internacional Total gastado: 158 000 Subvenciones de
la Asistencia Oficial al Desarrollo (AOD): 92 000, de los cuales 39 000 proceden de la UE Préstamos en
condiciones favorables: 7 000, de los cuales
3 000 procedentes de la UE Otra
financiación oficial del desarrollo: 54 000,
de los cuales 4 000 procedentes de la UE Operaciones de
seguridad internacional aprobadas por las Naciones Unidas: 5 000, de los cuales 2 000 procedentes de la UE Financiación privada: nacional e internacional Total: 3 652 000 Inversiones
privadas nacionales: 2 678 000 Inversiones
internacionales: 624 000 Inversión directa extranjera: 443 000 Inversiones extranjeras de cartera: 181 000 Deuda externa
privada: 70 000 Remesas: 238 000 Potencial de
reducción de los costes de transferencia al 5 %.: 12 000
anuales. Filantropía
privada: 42 000 Los datos confirman que los recursos
públicos nacionales son superiores a la financiación pública internacional (en
un factor de 20), la cual supone solo el 2 % de la financiación total
disponible en los países en desarrollo. La financiación privada va unida a la
financiación pública. Al mismo tiempo, existen diferencias fundamentales entre
los países en cuanto a la composición de las fuentes de financiación, como se
observa en las situaciones distintas de los países de renta baja y los países
de renta media. Figura 1 Figura 2 2.1. Financiación
pública nacional: la mayor y mejor fuente para los gobiernos La financiación pública nacional
(3 317 000 millones EUR) es la principal fuente de financiación de
que pueden disponer directamente los gobiernos para conseguir los objetivos de
política pública, por lo que es el elemento más importante de un enfoque de
financiación. Además de proporcionar los recursos fiscales necesarios para el
gasto prioritario, debe reforzar la rendición de cuentas nacional y contribuir
a una buena relación entre los gobiernos y los ciudadanos. La mayoría de los
países podrían aumentar considerablemente su gasto interno en los asuntos
prioritarios, mediante, entre otras cosas, unos mayores ingresos fiscales, la
lucha contra los flujos ilícitos y la eliminación de las subvenciones a los
combustibles fósiles perjudiciales. 2.1.1. Utilización
de recursos nacionales La recaudación fiscal de los países en
desarrollo varía de uno a otro; representa una media del 13 % del PIB en
los de renta baja y del 22 % en los de renta media. El PNUD ha propuesto
que una recaudación fiscal coherente con los ODM podría ser del 20 % del
PIB, de modo que la mayoría de los países de renta media deberían poder
alcanzar dichos objetivos utilizando únicamente recursos públicos nacionales.
Además, según el FMI, un aumento de los ingresos estatales en un 3 % del
PIB aproximadamente sería factible bastante rápidamente, incluso sin tomar en
consideración el potencial de aumento de los ingresos procedentes de los
recursos naturales y los nuevos impuestos ecológicos. Ello pone de manifiesto
que, a largo plazo, en los países de renta baja también se puede poner fin a la
dependencia de la ayuda. Los flujos ilícitos, estimados en
649 000 millones EUR, procedentes de la delincuencia, la evasión fiscal y
la corrupción, suponen una gran pérdida de recursos para la hacienda pública de
muchos países. Esa pérdida solo representa una parte de los efectos negativos
de dichos flujos, ya que estos también desincentivan las inversiones legítimas
y socavan el contrato social general. Los países deben luchar contra los flujos
ilícitos adoptando medidas reglamentarias y haciéndolas cumplir. 2.1.2. Empréstitos
y préstamos sostenibles El endeudamiento permite a los países no
tener que esperar para realizar inversiones y mantener un gasto público estable
frente a la volatilidad de los ingresos. El endeudamiento total de los países
en desarrollo ha disminuido en los últimos años, pero muchos de ellos siguen
teniendo problemas o no tienen acceso a los mercados financieros y dependen de
la financiación oficial. Los prestamistas privados y los prestamistas oficiales
no pertenecientes al Club de París han adquirido mayor importancia como
acreedores de los países en desarrollo, lo que subraya la necesidad de que
todos los agentes apliquen principios responsables a la hora de prestar o tomar
prestado, con el fin de garantizar la sostenibilidad de las deudas. La mayor parte de los 4 074 000
millones EUR de reservas internacionales de los países en desarrollo están en
manos de solo unos cuantos países de media renta, al tiempo que las redes de
protección de los países más pobres suelen ser escasas. Disponer de reservas
preventivas es parte de la defensa de un país contra las perturbaciones y
podrían complementarse con instrumentos de seguro, y un marco de política
macroeconómico y preventivo sólido es fundamental para limitar las
vulnerabilidades. 2.1.3. Gasto
adecuado de los fondos públicos nacionales disponibles Utilizar adecuadamente los recursos
disponibles es, al menos, tan importante como aumentar dichos recursos. Los
países deben aplicar buenas normas de gestión de las finanzas públicas y
garantizar el máximo valor añadido de los recursos disponibles. Debe darse
prioridad a las inversiones que son más importantes para conseguir los
objetivos fijados, y el gasto para la consecución de un objetivo debe servir de
ayuda también para el avance hacia el logro de otros objetivos. 2.1.4. Acciones
clave para aumentar los recursos nacionales utilizados para conseguir objetivos
acordados globalmente A nivel nacional, todos los países deben:
–
reformar los sistemas impositivos, reforzar
las administraciones tributarias y aplicar legislación que reduzca la
corrupción; ello incluye aumentar la transparencia, la rendición de cuentas y
la sostenibilidad en la gestión de los recursos naturales, así como luchar
contra la evasión y elusión fiscales; –
aplicar políticas que garanticen que el dinero
se gasta adecuadamente, incluidas las colaboraciones innovadoras, la
utilización de fondos privados y la eliminación de subvenciones de los
combustibles fósiles; –
aplicar principios responsables de empréstitos
y préstamos soberanos y crear resiliencia. Para apoyar la labor nacional, todos los
países y agentes internacionales deben actuar conjuntamente para: –
exigir transparencia al sector financiero y a
las empresas multinacionales en sectores clave, incluidas la Iniciativa para la
Transparencia de las Industrias Extractivas y otras iniciativas que apoyan el
uso sostenible de los recursos naturales, mediante normas sobre los flujos
ilícitos, información por país, una mayor transparencia fiscal y el intercambio
de información; la UE está a la cabeza de la actuación mundial en estas
cuestiones, pero los avances dependen también de que otros agentes se sumen a
estos principios; –
aplicar normas contra la corrupción, como la
Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción; –
reforzar la arquitectura financiera
internacional en favor de la sostenibilidad de la deuda y la absorción de las
perturbaciones. 2.2. Financiación
pública internacional: sigue siendo importante para algunos países La AOF continúa siendo una fuente
importante de financiación para los 36 países de renta baja, que resultan más
afectados por los problemas mundiales. Representa el 12 % del PIB, por
debajo de los ingresos nacionales de los países de renta baja. Al mismo tiempo,
la financiación pública internacional (158 000 millones) tiene una
importancia marginal para los países en desarrollo en su conjunto (el
0,7 % del PIB). En el caso de los 108 países de renta media, la AOD
representa una media de solo el 0,2 % del PIB, lo que confirma que la
ayuda debe concentrarse en los países que más la necesitan. 2.2.1. Aumento
de la financiación y supervisión de lo importante La financiación pública exterior para los
países en desarrollo se deriva de decisiones presupuestarias internas de cada
donante. La UE proporciona globalmente más ayuda que todos los demás países
desarrollados juntos, ha cumplido sus compromisos de ayuda para el comercio
desde 2008, ha respetado los compromisos relativos a la financiación rápida
para la lucha contra el cambio climático y está aumentando la financiación a
favor de la biodiversidad en consonancia con las decisiones de Nagoya e
Hyderabad. Aunque la AOD colectiva de la UE disminuyó ligeramente en 2012, los
jefes de Estado y de Gobierno de la UE reiteraron su compromiso de alcanzar el
0,7 % del PNB en 2015 a más tardar, pese a la difícil situación económica.
Los países de economía emergente y los países que han llegado al estatuto
superior de país de renta media deben aportar su justa parte respecto a la
financiación pública internacional, ajustándose a los recursos financieros de
que dispongan. El concepto de la AOD está siendo cada
vez más criticado, aduciendo que es demasiado amplio o que no abarca a todos
los proveedores de cooperación al desarrollo ni todas las acciones pertinentes.
Es necesario reformar la AOD y supervisar mejor la financiación destinada a
conseguir los diferentes objetivos, incluida la mejora de los indicadores (p.
ej. indicadores de Río) que muestran los volúmenes de AOD para objetivos
políticos específicos. Debe crearse una base sólida que recopile toda la
financiación a favor de los países en desarrollo, de modo que la participación
de todos los agentes se calcule con el mismo patrón de medida. La labor del CAD
es una importante contribución a ese fin. La supervisión de la financiación
internacional debe formar parte de un mecanismo global de supervisión que
abarque también la financiación nacional y la privada. 2.2.2. Utilización
adecuada de la financiación exterior disponible Al igual de lo que ocurre con los
recursos internos, utilizar bien la financiación supone hacer las cosas
adecuadas y hacerlas bien: la financiación debe centrarse en donde más se
necesite y debe utilizarse de modo innovador y eficaz para garantizar que se
destina simultáneamente a varios objetivos, por ejemplo, integrando objetivos
específicos. Aplicar modalidades innovadoras de
utilización de la financiación puede aumentar su eficacia, por lo que debe
hacerse un mayor uso de las mismas. La combinación de subvenciones con
préstamos y capital, así como las garantías y los mecanismos de reparto de
riesgos, pueden impulsar las inversiones privadas y públicas, y la UE está
trabajando activamente con ese fin. De manera más general, como lo ha
desarrollado el Grupo Piloto de Financiación Innovadora para el Desarrollo, la
financiación innovadora puede tener un potencial significativo de generación de
ingresos y dar lugar a una mayor estabilidad y previsión de la financiación.
Algunos mecanismos de financiación innovadores, como el Mecanismo de Desarrollo
Limpio, están pensados para centrarse en la consecución de un objetivo
específico, pero esas inversiones deben tener en cuenta también el contexto más
general y contribuir a otros objetivos. A fin de hacer las cosas bien, la
comunidad internacional ha contraído compromisos claros a través de la Alianza
de Busan para la Cooperación Eficaz al Desarrollo, de modo que las acciones
sean más eficaces y sobre la base de la responsabilización democrática por los
países en desarrollo y de un entendimiento compartido de la necesidad de
suministrar bienes públicos mundiales. Ello puede verse obstaculizado por
procesos multilaterales que tratan de destinar la financiación a ámbitos
específicos, cuando lo que los países en desarrollo necesitan es destinarla
donde puede servir para hacer las cosas adecuadas, de modo que se
consigan objetivos nacionales relacionados con objetivos mundiales. 2.2.3. Acciones
clave para incrementar los recursos públicos internacionales invertidos en bienes
mundiales Cada país debe responsabilizarse y pedir
que toda la financiación externa se ajuste a sus planes de desarrollo nacional,
que incluyen objetivos acordados, en consonancia con los principios de Busan. Todos los países y los agentes
internacionales deben ponerse de acuerdo para: –
aplicar los principios y compromisos de la
Asociación de Busan a la hora de suministrar financiación pública
internacional; –
participar en su justa medida en los esfuerzos
mundiales basados en una serie dinámica de compromisos; los países más ricos
deben contribuir más que los países de renta media más ricos y los países de
economía emergente, al tiempo que la ayuda exterior debe centrarse en los
países de renta baja; la cooperación con los países de renta media, especialmente
en beneficio de los países de renta media menos ricos, debe centrarse en
acciones impulsoras clave; –
reformar la AOD y supervisar la financiación
pública externa in en contexto de un mecanismo de responsabilidad mutua
completo; –
utilizar modalidades de financiación que se
ajusten a las necesidades de los países, respetando la sostenibilidad
financiera a largo plazo; debe hacerse un mayor uso de los mecanismos
innovadores que procuren recursos adicionales, y debe haber un mayor desarrollo
de capacidad y una mayor asistencia técnica. 2.3. Financiación
privada: la clave del crecimiento La financiación privada es radicalmente
diferente de la financiación privada. Sigue los intereses privados y, en sí
misma, no trata de alcanzar objetivos públicos. Por otro lado, las inversiones
privadas (3 652 000 millones EUR) son los principales impulsores del
crecimiento y pueden contribuir al logro de esos objetivos. Incluso un pequeño
cambio de las prioridades y modalidades podría aportar beneficios significativos
en favor de los objetivos públicos. Cada cambio puede conseguirse
fundamentalmente mediante incentivos nacionales e internacionales, p. ej.
colaboraciones público-privadas. Los sectores privados nacionales e
internacionales están bien integrados y reaccionan ante los mismos incentivos,
por lo que se presentan juntos. La separación solo es pertinente en el caso de
compromisos de supervisión. 2.3.1. Inversiones
y comercio; ciencia, tecnología e innovación La inversión nacional es muy superior a
la inversión extranjera, y es la piedra angular del desarrollo económico. La
inversión extranjera directa y, en menor medida, el endeudamiento privado
exterior, la complementan, entre otras cosas, aportando conocimientos técnicos
y tecnología. Las inversiones con efectos positivos en los objetivos públicos
deben ser apoyadas mediante un entorno de política pública favorable y
mecanismos innovadores, como pagos basados en los resultados por utilización de
ecosistemas, créditos de emisión de carbono o compensaciones en favor de la
biodiversidad. El comercio es el medio principal de
aumentar la actividad y la productividad. Para obtener los beneficios
correspondientes, los países deben crear un entorno que facilite el comercio a
nivel internacional, regional y nacional. Los países más ricos deben
proporcionar un acceso preferente y ayudar a los más pobres. La UE ya
proporciona un acceso generoso a los mercados de la UE, incluido el acceso
libre de derechos de aduana y de contingentes para los países menos
adelantados. La mayor parte del comercio de los países en desarrollo se realiza
con otros países en desarrollo, y debe explotarse el potencial de la
liberalización del comercio Sur-Sur. A nivel internacional, debe prestarse
especial atención a la capacidad de los países menos adelantados para
beneficiarse del comercio. Las nuevas tecnologías deben orientarse
hacia objetivos mundiales mediante una mayor integración mundial. La
retroalimentación entre la tecnología adaptada a los contextos de los países en
desarrollo y la innovación puede seguir apoyándose mediante el fomento de una
mayor inversión en investigación, entre otras cosas con mecanismos innovadores,
como los compromisos para mercados avanzados. 2.3.2. Remesas Las remesas son un flujo privado
significativo y representan un gran porcentaje del PIB en varios países en
desarrollo. Una reducción del coste de envío de las remesas al 5 %, en
consonancia con el compromiso del G20[8],
aportaría beneficios considerables, sobre todo en el caso de las transferencias
Sur-Sur más caras. Tanto los países emisores como los países destinatarios
deben adoptar políticas que creen condiciones de mercado de competencia y
transparentes, proporcionar acceso a mejores servicios financieros y fomentar
un uso más documentado y productivo de las remesas. 2.3.3. Filantropía
privada La filantropía privada tiene muchos
elementos en común con la ayuda oficial. Se calcula que en 2010 representó
42 000 millones EUR, y puede suponer una importante ayuda en comunidades
específicas y en asuntos específicos. Debido a su carácter, la donación
privada, en general, no puede tenerse en cuenta en los planes nacionales de
desarrollo, pero debe aumentarse su transparencia, previsibilidad y eficacia. 2.3.4. Acciones
clave para aumentar los recursos privados invertidos en asuntos prioritarios A nivel nacional, cada país debe: –
crear un clima empresarial que respalde los
objetivos en consonancia con los compromisos internacionales sobre el trabajo
digno e impulse la innovación y el desarrollo de los sistemas financieros nacionales; –
utilizar recursos públicos para invertir en
ámbitos que orienten las inversiones privadas hacia los asuntos prioritarios. Además, todos los países y los agentes
internacionales deben ponerse de acuerdo conjuntamente para: –
crear un entorno internacional de normas
transparentes y equitativas, también en el ámbito del comercio y los mercados
financieros; –
utilizar financiación pública para impulsar
las inversiones privadas y apoyar la innovación, entre otras cosas mediante
tecnologías. Por otro lado, el sector privado debe
ponerse de acuerdo para: –
aplicar los principios de buena
responsabilidad empresarial en cuestiones sociales y medioambientales, de modo
que contribuyan al paso a una economía ecológica integradora, entre otras
cosas, evaluando el impacto de las inversiones en los objetivos, aplicando el
principio de plena competencia en cuanto a los precios de transferencia,
proporcionando transparencia en sus actividades y aplicando el principio de
responsabilidad social de las empresas y las orientaciones para los inversores.
–
que la filantropía privada aplique los
principios de Busan al prestar asistencia. 3. Hacia
un enfoque global e integrado de la financiación 3.1. Principios
Un programa global con objetivos
compartidos para el período post-2015 debería motivar a todos los agentes para
utilizar adecuadamente sus recursos. Ello debe complementarse con un enfoque
sólido de la financiación que tenga una aplicación universal, refleje los
acontecimientos mundiales y tome en consideración todos los recursos que están
a disposición de los distintos agentes. Para ello, lo mejor es renovar y
ampliar el Programa de Financiación Internacional para el Desarrollo con objeto
de que se ajuste al mundo futuro. El proceso de determinación de los objetivos
globales acaba de empezar, y los principios clave en que deben basarse los
debates sobre la financiación deben ser los siguientes: –
La financiación debe contemplarse en el
contexto de las políticas. Las buenas políticas son el pilar central de
ejecución, porque cambiar de política es más eficaz que gastar dinero para
contrarrestar los efectos de las malas políticas. –
Todos los recursos disponibles deben
contemplarse de manera conjunta, como si fueran partes de un mismo todo. Las
tres categorías de financiación (nacional pública, internacional pública y
privada) proporcionan una estructura para identificar las acciones clave a
nivel nacional e internacional. –
Con un enfoque global de la financiación, la
asignación prioritaria de recursos debería situarse ante todo a nivel nacional.
En ese nivel es donde puede efectuarse con mayor eficacia la elección apropiada
de objetivos, en un marco de compromisos, objetivos y metas acordados
internacionalmente. El nivel nacional debe ser en el que se centre la
evaluación de la combinación de políticas, la financiación y los instrumentos
necesarios para alcanzar objetivos acordados, ya que es en él donde se realiza
la ejecución. Todos los países deben comprometerse a utilizar del mejor modo
posible los recursos disponibles para conseguir los objetivos acordados. –
Al igual que los objetivos que son diferentes
deben reforzarse mutuamente, los medios de conseguir esos objetivos deben
utilizarse a nivel nacional como un único conjunto de fuentes e instrumentos
relacionados, de manera que se logren varios objetivos con los mismos recursos
financieros. La financiación debe apoyar las sinergias entre los distintos
objetivos universales. Al tiempo que deben respetarse los compromisos
existentes, debe aplicarse el principio de integrar los objetivos en las
políticas nacionales en lugar de conseguir financiación a nivel global para un
objetivo específico, lo que crea fragmentación. –
La financiación pública exterior debe
reequilibrarse hacia los países que más la necesiten, mientras que los países
de economía emergente y los países de renta media más ricos deben realizar una
contribución justa para ese fin. –
Toda la financiación debe supervisarse de modo
conjunto y armonizado para garantizar la transparencia y la responsabilidad
mutua a nivel nacional y mundial, con objeto de que su uso para lograr
objetivos de desarrollo sostenible mundiales y nacionales múltiples sea más
eficaz. Debe mejorar el seguimiento de todos los flujos financieros, entre
otras cosas en cuanto a su contribución a los objetivos nacionales y mundiales
y las metas de financiación relacionadas, en caso de que existan. Para ello, la
disponibilidad y calidad de los datos nacionales será fundamental, y deben
reforzarse las capacidades estadísticas. 3.2. Una estructura global
para los procesos internacionales Sobre la base del compromiso de la
Declaración de Doha de adoptar una acción concertada a nivel mundial respecto a
distintos retos, los debates sobre la financiación internacional deben
asociarse dentro de una estructura global. Por ello, el comité de expertos de
las Naciones Unidas al que la Conferencia de Río+20 dio el mandato de proponer
opciones de estrategia de financiación del desarrollo sostenible debe ser
plenamente coherente con la financiación del proceso de desarrollo. Debe
organizarse una conferencia internacional que agrupe esos distintos componentes
y elabore un enfoque global e integrado de la financiación, sobre la base de
los resultados de los trabajos del comité de expertos y los procesos de
preparación de un marco post-2015. Como también se ha propuesto en un informe
del Grupo de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre el período post-2015, este
proceso mundial reforzado debe determinar el enfoque global de la financiación,
sobre todo en lo que respecta al programa post-2015. Los principios expuestos
anteriormente deben garantizar asimismo la coherencia y la coordinación de los
componentes de financiación específicos y de los procesos de negociación en
curso (por ejemplo, en el contexto del Acuerdo sobre el Cambio Climático de
2015). Con ello se garantizará que cada país pueda destinar los recursos a las
áreas en que contribuyan mejor a la consecución de los objetivos comunes
acordados. 3.3. Próximos
pasos de la UE La finalidad de la presente Comunicación
es que la UE adopte un enfoque común en los debates sobre financiación del
programa post-2015, el Grupo de Trabajo Abierto de las Naciones Unidas sobre
los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Comité de las Naciones Unidas
encargado de preparar opciones de estrategia de financiación del desarrollo
sostenible, así como en la revisión de la financiación del proceso de
desarrollo. Además, se propone suministrar un marco para las posiciones comunes
de la UE sobre la financiación en los procesos relativos al clima, la
biodiversidad, los productos químicos y otros procesos internacionales. El enfoque que se ha expuesto es una
contribución a los debates internacionales, y la UE debe aplicarlo en las
conversaciones con sus socios. [1] COM(2011) 637. [2] COM(2013) 92. [3] 11559/13. [4] COM(20123) 167. [5] COM(2012) 366. [6] 14533/12. [7] Las fuentes de las cifras indicadas en la presente
Comunicación se enumera en el documento de trabajo de los servicios de la
Comisión. [8] Declaración de la Cumbre del G20 de 5 de diciembre de
2011, punto 77.