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Document 52013DC0517
COMMUNICATION FROM THE COMMISSION TO THE EUROPEAN PARLIAMENT, THE COUNCIL, THE EUROPEAN ECONOMIC AND SOCIAL COMMITTEE AND THE COMMITTEE OF THE REGIONS Consultative Communication on the Sustainable Use of Phosphorus
COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES Comunicación consultiva sobre el uso sostenible del fósforo
COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES Comunicación consultiva sobre el uso sostenible del fósforo
/* COM/2013/0517 final */
COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES Comunicación consultiva sobre el uso sostenible del fósforo /* COM/2013/0517 final */
COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL
PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL
COMITÉ DE LAS REGIONES Comunicación consultiva sobre el uso
sostenible del fósforo (Texto pertinente a efectos del EEE) 1. Introducción El fósforo es un elemento esencial para
la vida. Es un componente irreemplazable de la agricultura moderna, ya que no
existe sustitutivo para su empleo en piensos y abonos. La situación actual,
caracterizada por la producción de residuos y pérdidas en todas las etapas del
ciclo de vida del fósforo, contribuye a la preocupación por los suministros
futuros y por la contaminación del agua y el suelo, tanto en la UE como en el
resto del mundo. Con una producción y un uso eficientes, así como con el
reciclaje y la minimización de los residuos, podrían conseguirse avances
importantes en el uso sostenible del fósforo, marcando el rumbo del mundo hacia
un uso eficiente de los recursos y garantizando la disponibilidad de reservas
para las generaciones venideras. La finalidad de esta Comunicación
consultiva es llamar la atención sobre la sostenibilidad del uso del fósforo e
iniciar un debate sobre la situación actual y las medidas que deben
considerarse. No responde a ningún designio de adopción de una legislación
específica sobre el fósforo. Se trata de una acción que fue anunciada en la
Hoja de ruta hacia una Europa eficiente en el uso de recursos[1]
y debe ser vista como una parte del impulso general de mejora de la eficiencia
de los recursos en la UE y en el resto del mundo. Los recursos de fósforo son relativamente
abundantes en todo el mundo y sus reservas son importantes. No obstante, hay una
serie de factores que, en conjunto, obligan a la UE a vigilar la seguridad de
su suministro. En primer lugar, las reservas de roca fosfática en la UE son
pequeñas. En segundo lugar, la reciente volatilidad de los precios —en 2008,
los precios de la roca fosfórica aumentaron en un 700 % en poco más de un
año— ha contribuido a aumentar el precio de los abonos. En tercer lugar, existe
poco margen para modificar los usos menos importantes del fósforo, puesto que
el uso esencial de piensos y abonos consume ya en torno al 90 % de los
recursos totales extraídos. La mejora del uso del fósforo reciclado en la UE y
en el resto del mundo ayudaría a salvaguardar el suministro de esta materia
prima fundamental y a promover una distribución más equitativa de la misma
tanto a escala regional como mundial. Desde el punto de vista económico, la
diversificación del suministro de fosfatos a las empresas de la UE que dependen
de él mejoraría su resiliencia ante la inestabilidad de los precios en el
futuro y ante otras tendencias que pueden agravar su dependencia de las
importaciones. Por otra parte, serían considerables los
beneficios para el medio ambiente y el uso de recursos que podrían derivarse de
una mayor eficiencia y de una reducción de las pérdidas. El uso actual del
fósforo es ineficiente en muchas etapas de su ciclo de vida y ese es el origen
de algunos problemas de contaminación del agua y despilfarro de muchos otros
recursos asociados. Contaminantes como el cadmio y el uranio en las materias
primas pueden causar además problemas sanitarios y medioambientales.
Independientemente del volumen total de fosfato mineral disponible y de los
aspectos relacionados con la seguridad de su suministro, esos beneficios justificarían
por sí solos la adopción de medidas para aumentar la eficiencia en la
utilización y el reciclaje del fósforo. Las iniciativas emprendidas en este
sentido llevarían también aparejadas otra serie de ventajas; por ejemplo, una
mejor gestión del suelo comportaría beneficios para el clima y la
biodiversidad. No es fácil abordar estas cuestiones. Las
regiones de la UE con producción de cultivos herbáceos tienden a la
estabilización del contenido de fósforo del suelo, pero siguen dependiendo de
la aplicación de abonos de fosfato mineral. La producción animal intensiva se
concentra en zonas específicas cercanas a puertos, a grandes centros de
población y a áreas con disponibilidad de mano de obra y conocimientos
especializados. Esa concentración ha ocasionado un exceso de suministro de
estiércol a tales regiones, con la acumulación gradual de fosfato en los suelos
y riesgos cada vez mayores de contaminación de las aguas. Igualmente, el
crecimiento de las grandes ciudades hace que las aguas residuales y los
residuos alimenticios que contienen fósforo estén cada vez más alejados de las
tierras de cultivo, donde podrían utilizarse después de un tratamiento
adecuado. A pesar de todo ello, queda mucho margen
todavía para mejorar la situación. Las principales vías de pérdida de fósforo
utilizable son la erosión y lixiviación del suelo y el uso ineficiente del
estiércol, de los residuos biodegradables y de las aguas residuales. Los
análisis de flujos realizados en Francia, por ejemplo, indican que el 50 %
del fósforo total utilizado allí se pierde: en torno al 20 % en aguas
residuales, el mismo porcentaje a través de la erosión y lixiviación y el 10 %
en forma de residuos alimenticios y otros biorresiduos[2].
El uso sostenible del fósforo es objeto actualmente de amplias investigaciones.
En el Reino Unido, los trabajos del Ministerio de Medio Ambiente, Alimentación
y Asuntos Rurales han permitido identificar el fósforo como un recurso sujeto a
riesgos futuros que tienen importancia para la agricultura y ante los que poco
pueden hacer los Estados miembros a título individual[3].
Numerosas publicaciones científicas han descrito los peligros y los costes de
nuestra estrategia actual. Se han adoptado ya medidas a escala
nacional, comunitaria e internacional, principalmente para abordar los
problemas de contaminación de las aguas producidos por el fósforo y para
reducir el despilfarro de materiales como alimentos y otros residuos
biodegradables que también contienen fósforo. No obstante, estas medidas se han
centrado sobre todo en la prevención de la contaminación de las aguas o en
otros objetivos de la política, más que en el reciclaje y el ahorro de fósforo.
Las iniciativas directamente centradas en la eficiencia y la recuperación del
fósforo siguen siendo escasas y rara vez se consideran en la formulación de
políticas. Se exceptúa el caso de Suecia, donde se ha establecido el siguiente
objetivo provisional nacional: «De aquí a 2015, como mínimo un 60 % de los
compuestos de fósforo presentes en las aguas residuales se recuperarán para su
empleo en tierras productivas. Al menos la mitad de esta cantidad deberá
retornar a las tierras de cultivo.» En los Países Bajos se ha firmado un
acuerdo sobre la cadena de valor del fosfato, en virtud del cual una serie de
partes interesadas se han comprometido a cumplir objetivos como el uso de un
determinado porcentaje de fósforo reciclado en sus procesos de fabricación[4].
Alemania trabaja en la preparación de una normativa para reducir los residuos
de fósforo. Tras la I Conferencia Europea sobre el fósforo sostenible, se ha
constituido una Plataforma Europea del Fósforo por iniciativa de algunas partes
interesadas con objeto de crear un mercado europeo del fósforo reciclado y
conseguir un uso más sostenible de este elemento[5]. La sustitución total del fosfato mineral
extraído en la UE por fósforo reciclado no es factible ni necesaria en un
futuro próximo. No obstante, el aumento del reciclaje y el uso de fósforo
orgánico en los casos necesarios podría estabilizar las cantidades de fosfato
mineral requeridas y mitigaría los problemas de contaminación del suelo y de
las aguas. Avanzaríamos así en el buen camino para cerrar el ciclo del fósforo
a largo plazo, cuando las limitaciones físicas de este recurso se hagan cada
vez más importantes. 2. Situación de la oferta y la demanda
hasta 2050 y después Tradicionalmente, los primeros abonos
fosforados se obtuvieron de fuentes orgánicas, principalmente del estiércol a
través de sistemas de agricultura mixtos y más adelante a partir de harina de
huesos y guano, los primeros abonos comercializados a gran escala.
Posteriormente se desarrollaron técnicas eficientes para la extracción y
fabricación de abonos a partir de roca fosfática, y esa fue una de las
condiciones para la «revolución verde» en la productividad agrícola que tuvo
lugar a partir de la década de 1940. Aunque el estiércol animal sigue siendo
una parte esencial del suministro de fósforo en los abonos (en la UE es una
fuente primordial, con 4,7 millones de toneladas de estiércol aplicadas
con este fin cada año[6]), el abono de fosfato
mineral se ha convertido en la principal fuente de fósforo para la producción
de cultivos en todo el mundo, así como la fuente original de todo el fósforo
nuevo que se incorpora al ciclo. Figura 1: Fuentes mundiales
tradicionales de abonos fosforados[7] 2.1. El suministro de fósforo
La producción actual de roca fosfática se
concentra en un número limitado de países. Ninguno de ellos está en la UE, con
la excepción de Finlandia, que tiene una pequeña producción. En 2011, la tasa
de dependencia de las importaciones de la UE fue de aproximadamente el 92 %[8].
Dos tercios de las reservas actuales de roca fosfática identificadas en la
investigación más reciente del Centro Internacional de Promoción de los
Fertilizantes (IFDC)[9] proceden de
Marruecos/Sáhara Occidental, China y Estados Unidos, si bien hay muchos otros
países que tienen reservas más pequeñas. En este informe, las grandes reservas
nuevas descubiertas en Marruecos/Sáhara Occidental se consideran con cautela. En consecuencia, resulta difícil prever
con exactitud la cantidad de suministros de roca fosfática y la capacidad para
atender la demanda a largo plazo. No obstante, los mejores datos disponibles
indican que hay suministros suficientes para las próximas generaciones y que
periódicamente aparecen reservas nuevas, que dibujan una clara tendencia a la
ampliación de la zona geográfica de producción futura. En algún momento del
futuro, los suministros empezarán a disminuir, pero no de forma inmediata. Una parte de la información estadística
sobre el uso de abonos en todo el mundo es cotejada por la FAO, pero no la que
corresponde a recursos y reservas de roca fosfática. Las reservas de roca
fosfática que necesitan las empresas para fines comerciales se fijan atendiendo
al código JORC australiano[10] o su equivalente, que es
una norma de la industria para la clasificación y armonización de las
descripciones de reservas, pero que no está pensado para la compilación de
reservas nacionales o internacionales. La fuente de referencia para este tipo
de información ha sido siempre el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS),
si bien entre 1990 y 2010 sus datos no se actualizaron plenamente con
información de fuentes no gubernamentales. Como se comentó antes, en 2010 el
Centro Internacional de Promoción de los Fertilizantes (IFDC) publicó unas estimaciones
nuevas y significativamente mayores de las reservas basándose en información de
la industria y en 2011 el USGS actualizó en consecuencia sus estimaciones
de reservas[11]. En este documento se
utilizan esas cifras, y las definiciones de recursos y reservas de la USGS, en
la medida de lo posible. En la figura 2 se muestra la variación en las
estimaciones de reservas. Figura 2: Efecto de la actualización de las
reservas de roca fosfática, expresadas en miles de millones de toneladas de
P205[12] En varias
publicaciones académicas se ha planteado la cuestión de si es necesario
establecer un sistema de notificación oficial y un seguimiento estadístico.
Para ello habría que permitir que se cotejara la información de una forma que
respetara la confidencialidad comercial, pero que al mismo tiempo diera a los
organismos públicos y a otras partes interesadas confianza en su exactitud. La
integración de las organizaciones nacionales de encuestas geológicas existentes
en la actualidad tiene una importancia crucial. Las fuentes orgánicas de fósforo suelen
ser materiales pesados y voluminosos, como el estiércol o los lodos de
depuradora, que no se pueden transportar fácilmente a grandes distancias. No
obstante, los suministros podrían distribuirse mejor a escala regional, y la
disponibilidad del material podría mejorarse tanto desde el punto de vista
cuantitativo como cualitativo. Esta cuestión se analiza más a fondo en la
sección 4. 2.2. Aumento de la demanda de
abonos para alimentar al mundo Las previsiones de la FAO sobre la
demanda mundial de abonos indican una tendencia creciente. El aumento previsto
del fosfato como nutriente de los abonos es de hasta 43,8 millones de
toneladas al año en 2015 y de 52,9 millones de toneladas en 2030[13].
Esas cifras se basan en el supuesto de que se mantendrá la situación indeseable
de un uso muy bajo de abonos en algunos países en desarrollo, especialmente en
el África subsahariana. Con respecto al fósforo, el consumo mundial actual se
estima en unos 20 millones de toneladas anuales. Se augura también un
aumento de la demanda de fósforo en los piensos, como consecuencia de grandes
aumentos en la producción animal[14]. A más largo plazo, una serie de factores
indican que la demanda probablemente seguirá aumentando. Se prevé que la
población mundial crecerá hasta rebasar los 9 000 millones de
habitantes en 2050. Este crecimiento, sumado a los cambios en los hábitos
alimenticios, ha llevado a la FAO a predecir un aumento de la demanda de
alimentos del 70 %[15] para esa fecha si
persisten las insostenibles tendencias actuales. A su vez, probablemente se
produzca también un aumento de superficie dedicada a la producción agrícola y/o
una mayor intensificación de las tierras de labor actuales. Todo ello
incrementará la demanda de abonos. Esta
demanda de abonos se verá impulsada además por el aumento de la producción
mundial de biocombustibles[16]. En 2007/2008, el uso de
abonos asociado a la producción de biocombustibles se estimó ya en 870 000 toneladas
de fosfato al año[17]. 2.2.1. Desequilibrios mundiales
en el uso de fósforo Figura 3:
Mapa mundial de desequilibrios agronómicos del P en el año 2000[18] La figura 3 es fruto de un estudio
en el que se han tratado de estimar los equilibrios de fósforo a escala
mundial. Como puede observarse, muchos países en desarrollo presentan déficits
importantes[19]. Sus niveles están por
debajo de lo que sería necesario para mantener la productividad a largo plazo
de los suelos y para permitir las mejoras necesarias en la productividad de los
cultivos. Algunos de estos requisitos adicionales podrían satisfacerse con un
mejor uso de las fuentes orgánicas locales, pero es probable que gran parte de
esa demanda tenga que ser atendida con roca fosfática. Puesto que se prevé que
el crecimiento de la población mundial se concentrará sobre todo en países en
desarrollo, la mayor necesidad de aumento de los abonos de fosfato se
concentrará en esas zonas, que actualmente tienen suelos con un menor contenido
de este elemento. El aumento de la demanda a escala mundial
se verá frenado en parte por una disminución del uso de fósforo en zonas de
producción animal intensiva, donde los suelos contienen ya más fósforo
disponible del que es necesario para la producción de cultivos como resultado
de una aplicación excesiva de estiércol (en algunas zonas de la UE, EE.UU. y
China). Esa disminución puede deberse o bien a factores económicos, puesto que
la adición de fósforo a tierras ya saturadas no comporta ningún beneficio para
el cultivo, o bien a las exigencias de la legislación medioambiental de lucha
contra la contaminación de las aguas. En todo caso, debe decirse que, si la
producción animal en estas zonas no se reduce, la demanda de fósforo a través
de la alimentación animal seguirá siendo la misma. 2.3. El equilibrio entre la
oferta y la demanda Desde que se inició la producción
industrial de abonos, el aumento constante de la demanda ha ido casi en
paralelo con el aumento de los volúmenes de roca fosfática extraída de las
minas. Se han producido algunos problemas pasajeros ocasionados por
acontecimientos geopolíticos de gran relevancia, sobre todo el hundimiento de
la Unión Soviética en la década de 1990, que ocasionó una caída temporal de la
demanda mundial de abonos, pero por lo demás el aumento ha sido constante. 2.3.1. La escalada de precios en
2008 A partir de 2007-2008, el precio de la
roca fosfática empezó a aumentar hasta superar el 700 % en un período de 14 meses.
En 2008, China impuso unos aranceles del 110-120 % a las exportaciones de
roca fosfática, que luego redujo gradualmente hasta el nivel actual del 35 %.
La capacidad mundial de manejo del ácido fosfórico se disparó hasta casi
alcanzar su máximo posible. Esa subida del precio atrajo un interés
considerable de la prensa y de otras partes interesadas. Fue seguida de un
hundimiento durante la recesión mundial, pero los precios han vuelto a elevarse
desde comienzos de 2011. La subida del precio de la roca fosfática depende
básicamente de la oferta y la demanda, siendo un factor importante el aumento
de la demanda de cultivos para biocombustibles. Refleja también el precio de
los alimentos y puede ser un factor secundario que contribuya a la subida del
precio de los alimentos, aunque tiene una importancia mucho menor que los
precios del petróleo en este sentido. 2.3.2. El debate sobre el «pico
de fósforo» y la seguridad del suministro Basándose en las estadísticas del USGS,
que eran la única fuente de información divulgada públicamente en ese momento,
algunos estudiosos y analistas predijeron que el «pico de fósforo», es decir,
el momento en que la producción mundial de roca fosfática alcanzaría su máximo
y empezaría a descender, se situaría a medio plazo[20],
o incluso podría haberse producido ya[21]. Desde entonces, el USGS
ha actualizado sus estimaciones de reservas y esos cálculos han dejado de ser
relevantes. Además, otros analistas han alegado que el análisis de las reservas
utilizando una curva de Hubbert[22] es esencialmente
inapropiado para el fósforo, sobre todo por la posibilidad de su reciclaje.
Señalan también que al dispararse su precio, se encontrarán otros recursos,
aunque sean más complejos de extraer o contengan más impurezas. Parece poco probable que el pico de
fósforo causado por el agotamiento de la roca fosfática vaya a ser un problema
para las próximas generaciones, pero los problemas de seguridad del suministro
que se plantearon durante ese debate siguen siendo pertinentes. En la
actualidad se abren nuevas minas y se utilizan nuevas tecnologías,
especialmente para la explotación de los recursos del fondo marino, y se localizan
además nuevas reservas, pero se observa la disminución de otras fuentes. En las
condiciones tecnológicas y medioambientales actuales, las minas de EE.UU.
probablemente no tendrán mucho más allá de cincuenta años de vida. En el caso
de China, la duración de la producción nacional no está clara, pero,
considerando las enormes necesidades internas, parece poco probable que esta
fuente vaya a estar disponible para exportar en cantidades importantes en el
futuro. 2.3.3. Iniciativas relacionadas
con las materias primas En 2010, un Grupo de trabajo de la
Comisión Europea evaluó 41 materias primas para identificar las que tienen
una importancia crítica para la UE. Tras esa evaluación de la importancia
económica, del riesgo para el suministro y del impacto medioambiental de las
distintas materias primas, la Comisión adoptó una lista en la que incluyó 14 de
ellas que consideraba críticas. La evaluación tendrá lugar de nuevo en 2013 e
incluirá la roca fosfática. 2.3.4. Calidad de las reservas
de roca fosfática Más que el tamaño y la ubicación de las
reservas, el posible motivo de preocupación es el contenido de metales pesados
de los depósitos. El fosfato natural está generalmente contaminado en cierto
grado por cadmio, que es un elemento tóxico. Las rocas fosfáticas que se
extraen de las minas de Finlandia, Rusia y Sudáfrica son ígneas y tienen un
contenido muy bajo de cadmio (en ocasiones, menos de 10 mg de cadmio por
kg de P2O5). Por el contrario, las que se encuentran en
África del Norte y Occidental y en Oriente Medio son sedimentarias y contienen
generalmente una cantidad mucho mayor de cadmio, más de 60 mg por kg de P2O5
en el peor de los casos. La necesidad de controlar la contaminación del suelo
con cadmio procedente de los abonos (sección 3.3) significa que, si se agotan
las fuentes más limpias, probablemente se dispare el coste de la producción de
abonos que cumplan las normas de protección del suelo o se adopte una normativa
más estricta en la UE que lleve a que los materiales con mayor contenido de cadmio
se vendan en otros lugares del mundo. El uso ineficiente de las reservas
limpias nos llevará más deprisa a ese momento, salvo que las tecnologías de
eliminación del cadmio[23] se hagan económicamente
viables. P1 – ¿Considera que la cuestión
de la seguridad del suministro de roca fosfática en la UE es un motivo de
preocupación? Si su respuesta es afirmativa, ¿qué debería hacerse para ayudar a
los países productores a abordar esta cuestión? P2 – ¿Se describe aquí con
exactitud la situación de la oferta y la demanda? ¿Qué debería hacer la UE para
conseguir que disminuyan los riesgos del suministro promocionando, por ejemplo,
una actividad minera sostenible o el uso de nuevas tecnologías de extracción? P3 – ¿Considera que la
información sobre la oferta y la demanda mundial de roca fosfática y abonos es
suficientemente accesible, transparente y fiable? Si su respuesta es negativa,
¿cuál sería la mejor forma de obtener información más transparente y fiable a
escala comunitaria y mundial? 3. Impactos medioambientales durante todo
el ciclo del fósforo El uso sostenible del fósforo va más allá
de las cuestiones referidas estrictamente a este elemento. Con los residuos de
fósforo se pierden la energía, el agua y otros recursos que han contribuido a
su ciclo de producción. Además, el fósforo que termina en las masas de agua
causa sus propios problemas medioambientales, sobre todo en forma de
eutrofización. En la figura 4 se muestra la escala de la ineficiencia a lo
largo de la cadena. Figura 4: Pérdidas a lo largo de la cadena
del fósforo[24] 3.1. Extracción minera,
procesamiento y transformación en abonos o piensos La extracción moderna de fosfato se
realiza, en su mayor parte, en minas a cielo abierto. Este tipo de
explotaciones requiere grandes extensiones de terreno[25].
Además de la porción que se excava, se necesita terreno para construir
depósitos de desechos y balsas de sedimentación de arcillas. Las cantidades de residuos
sólidos totales producidos pueden ser grandes, pero varían considerablemente de
unas minas a otras: según los resultados de un estudio, para producir una
tonelada de ácido fosfórico se necesitan 9,5 toneladas de mineral de
fosfato y se generan 21,8 toneladas de residuos varios y 6,5 toneladas
de escombros[26]. Las plantas de ácido fosfórico producen
también grandes cantidades de un subproducto llamado yeso fosforado. En
algunos países, el yeso fosforado se almacena en grandes depósitos para
controlar los niveles de radioactividad o porque las alternativas (yeso natural
y yeso obtenido de gases de combustión) son más competitivas. En algunos
países, como Brasil y China, sin embargo, se utiliza cada vez más en la
construcción y en la agricultura[27]. En la extracción y el procesamiento de la
roca fosfática se utiliza también una gran cantidad de agua. Aunque las
minas modernas pueden reutilizar hasta el 95 % del agua consumida, este
nivel de eficiencia no es ni mucho menos universal. Además, existe el riesgo de
vertido o filtración del agua de procesos muy ácidos, sobre todo de los
estanques en los depósitos de yeso fosforado, que puede contaminar los
ecosistemas acuáticos. Como los depósitos de roca fosfática están muchas veces
localizados en regiones con escasez de agua, el abastecimiento de agua puede
ser un importante factor limitante para la explotación de minas de fosfato. El proceso de extracción consume además
mucha energía. Las únicas encuestas exhaustivas del consumo de energía
en el sector son ya muy antiguas, pero arrojan cifras de 2,4 GJ de energía
primaria consumida por tonelada de producto final, cantidad que casi se
duplicaría si se tuviera en cuenta el transporte a Europa[28].
Las recientes mejoras de la eficiencia en las minas de fosfato probablemente
hayan mejorado esta situación, que, en cualquier caso, varía de una mina a
otra. Cada año, millones de toneladas de rocas y abonos son transportadas en
todo el mundo, con los consiguientes costes medioambientales del transporte. 3.2. Contaminación del agua
por la agricultura y las aguas residuales El exceso de fósforo, principalmente
procedente de la agricultura y la horticultura intensivas, es una importante
causa de eutrofización de lagos y ríos. Las aguas residuales con un contenido
poco o nada controlado de excrementos humanos y otros residuos domésticos, así
como la contaminación industrial, contribuyen también de manera importante a
estos problemas. Los abonos minerales son rara vez la causa de desequilibrios
regionales sintomáticos de estos problemas, pero pueden contribuir a ellos en
algunas regiones. La erosión del suelo puede
movilizar cantidades importantes de fósforo del suelo a las aguas
superficiales. Un reciente modelo de erosión del suelo por la
acción del agua, elaborado por el JRC, ha calculado que la superficie afectada
en la EU-27 es de 1,3 millones de km²[29].
Casi el 20 % de esa superficie está sometida a una pérdida de suelo
superior a 10 toneladas por hectárea al año. La escorrentía de abonos o
estiércol recientemente aplicados puede contribuir también a la contaminación
de las aguas. La incorporación a los suelos de cantidades muy altas de fosfato
generalmente no interfiere con el crecimiento de las cosechas, pero puede
afectar a la biodiversidad de la flora en ecosistemas naturales, mientras que
el aumento de la migración de fosfatos a las masas de agua próximas altera
también el equilibrio biológico. Además de las pérdidas indirectas, el
estiércol se sigue vertiendo directamente a los cursos de agua o a los sistemas
de alcantarillado en algunas partes del mundo, lo que se añade a la
contaminación procedente de las aguas residuales urbanas. Aunque la erosión del
suelo es la vía principal para que los fosfatos lleguen al agua en zonas de
suelos arenosos o con pendientes sin vegetación, la lixiviación a las aguas
superficiales puede ser también un factor importante en terrenos saturados. Según el informe SOER 2010[30],
las emisiones de fósforo procedente de la agricultura a los cursos de agua
dulce exceden 0,1 kg de fósforo por hectárea al año en gran parte de
Europa, pero alcanzan niveles superiores a 1,0 kg P/ha/año en puntos
críticos. Como consecuencia de ello, algunas aguas marinas y costeras de la UE
presentan concentraciones altas o muy altas de fósforo. Los resultados
preliminares de la evaluación de los planes de gestión de las cuencas fluviales[31]
indican que, en el 82 % de estas cuencas, la agricultura está causando una
importante presión de fósforo en los cursos de agua. Algunos estudios[32]
han concluido que ya hemos excedido los límites planetarios para la
contaminación de las aguas dulces por fósforo. Las pérdidas de fósforo y otros nutrientes
a través de estas vías y debido a la contaminación causada por las aguas
residuales puede producir una excesiva proliferación de plantas y algas. El
resultado de ello es la eutrofización, que a su vez puede ocasionar un
desequilibrio entre los procesos de producción y consumo de plantas y algas con
efectos adversos en la diversidad de las especies y en la calidad del agua para
consumo humano. Puede producirse también una proliferación muy intensa de
algas, algunas de las cuales son especies nocivas que causan la muerte de peces
y otros animales marinos y que, una vez descompuestas, son tóxicas para los
seres humanos y los animales debido a la emisión de sulfuro de hidrógeno. Este tipo de situación tarda años en remedirse incluso
después de haber eliminado la fuente de contaminación, porque el fósforo entra
a formar parte de los sedimentos que están sujetos a alteraciones frecuentes,
desencadenando repeticiones del proceso de eutrofización. 3.3. Contaminación del suelo El contaminante presente en los abonos
fosfatados (salvo que se utilicen tecnologías para eliminarlo) que más preocupa
en la actualidad es el cadmio, aunque otros metales pesados pueden tener
que ser controlados también. Una vez presente en el suelo, el cadmio no puede
eliminarse fácilmente, pero es capaz de migrar y acumularse en las plantas.
Algunas plantas (como el girasol, la colza y el tabaco) tienden a acumular
mayores cantidades de cadmio. En 2002, la Comisión solicitó al Comité
científico de la toxicidad, la ecotoxicidad y el medio ambiente (CCTEMA) un
dictamen[33] sobre la probabilidad de
una acumulación de cadmio en los suelos como resultado del uso de abonos
fosfatados. Sobre la base de los estudios de evaluación del riesgo efectuados
por ocho Estados miembros (y Noruega) y del análisis adicional, el CCTEMA señaló
que se prevé que los abonos fosforados con un contenido de cadmio de 60 mg/kg
P2O5 o más conduzcan a una acumulación de cadmio en
la mayoría de los suelos de la UE, mientras que no se prevé que los abonos
fosforados con un contenido igual o inferior a 20 mg de cadmio/kg P2O5 causen
acumulación en el suelo a largo plazo en un periodo superior a 100 años,
sin tomar en consideración otras fuentes de cadmio. Algunos suelos contienen de
por sí altos niveles de cadmio y, por consiguiente, en esas regiones se
requiere un enfoque más cauteloso. En cuanto a los efectos en la salud, en
diciembre de 2007 se publicó el Informe de evaluación de riesgos de la UE[34]
sobre el cadmio y el óxido de cadmio. Su conclusión fue que el principal riesgo
del cadmio era el daño renal por el consumo de alimentos y de tabaco. Como
parte de la Estrategia de reducción de riesgos para el cadmio y el óxido de
cadmio, se recomendaron medidas dirigidas a reducir el contenido de cadmio en
los alimentos, en las mezclas de tabaco y en los abonos fosfatados, teniendo en
cuenta la diversidad de condiciones diferentes que imperan en la UE[35].
Eso mismo fue confirmado por las evaluaciones del riesgo del cadmio en los
alimentos realizadas por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA)
en 2009[36] y 2011[37],
así como por las conclusiones del Comité mixto de expertos en aditivos
alimentarios de la FAO/OMS (JECFA)[38] en 2010. Hasta la fecha,
el trabajo preparatorio para la mayor parte de estas medidas no ha finalizado,
pero se han tomado ya decisiones en materia de gestión del riesgo basadas en
los niveles máximos de residuos en piensos y alimentos. La contaminación del suelo y de la aguas
subterráneas por uranio –principalmente debido a su presencia normal en
la naturaleza, pero posiblemente agravada por la presencia de uranio en los
abonos fosfatados[39]— se ha descrito en
regiones de suelos arenosos en Alemania, con consecuencias para el tratamiento
del agua potable en algunos casos. Esta contaminación puede exigir precauciones
y costes adicionales en zonas de agua potable y producción agrícola. P4 – ¿Cómo deberíamos gestionar
el riesgo de la contaminación del suelo vinculado al uso del fósforo en la UE? 4. Posibilidades y obstáculos para un uso
más eficiente del fósforo Los análisis de flujo y las
investigaciones realizadas indican la existencia de una serie de puntos
críticos en el ciclo del uso del fósforo donde actualmente se están produciendo
pérdidas importantes. No obstante, también existen técnicas que permiten recuperar
el fósforo o mejorar la eficiencia de su uso[40]. Cuando los
precios de la roca fosfática y sus productos derivados alcanzaron una cota
máxima en 2008, una serie de alternativas nuevas de fósforo reciclado
adquirieron interés económico. Desde entonces, los precios parecen haberse
estabilizado de nuevo en 200 dólares por tonelada. Gran parte de los
análisis previos de la relación entre coste y eficiencia del reciclaje del
fósforo datan de antes de la subida del precio de la roca fosfática y, por
consiguiente, se han quedado desfasados. Además, con la mejora de las
tecnologías de procesamiento de las fuentes más prometedoras de fósforo
reciclado y la aplicación de eficiencias de escala, los costes han disminuido.
Aparte de las cuestiones relativas al precio, la principal ventaja económica
del uso de fósforo reciclado es la resiliencia: flujos continuos, procedencia
local y ausencia de volatilidad en los precios de la roca fosfática. Los modelos desarrollados en el contexto
de la eficiencia de recursos sugieren que el aumento mundial del uso de abonos
fosforados de fuentes primarias podría limitarse a un 11 % de aquí a 2050 frente
a un 40 % en el supuesto de que las cosas siguieran como hasta ahora[41].
Los modelos económicos de la situación de Estados Unidos indican que, si los
precios de los abonos minerales subieran y se ajustara la fiscalidad para
cubrir aunque solo fuera una pequeña parte de los factores externos que llevan
a un uso excesivo de fósforo, el uso de fósforo de fuentes recicladas podría
extenderse a grandes superficies de tierras de labor[42].
El trabajo realizado con el proyecto del JRC sobre la evaluación prospectiva de
NPK ha ayudado a ampliar los conocimientos sobre los escenarios más probables
en el futuro[43]. En la figura 5 se muestra un análisis
de los flujos y las pérdidas a escala mundial; en algunos aspectos, la
situación de la UE será significativamente diferente, sobre todo en lo que
respecta a pérdidas durante el cultivo y después de la recolección. Otros
análisis realizados a escala mundial, nacional y regional difieren
considerablemente e incluso cuestionan algunas de las pérdidas anunciadas. El
trabajo académico continúa para tratar de mejorar estos análisis mundiales. Figura 5: Flujos mundiales de fósforo
a través de la agricultura, la alimentación y los sistemas de alcantarillado
(cifras redondeadas)[44] P5 -
¿Qué tecnologías ofrecen, en general, más posibilidades para mejorar el uso
sostenible del fósforo? ¿Cuáles son sus costes y beneficios? P6 – ¿Qué debería promover la UE
en términos de investigación e innovación sobre el uso sostenible del fósforo? 4.1. Mayor eficiencia en la
extracción, el procesamiento y el uso industrial Análisis académicos previos de la
eficiencia en la extracción de fosfato han demostrado que hasta un tercio de la
roca total puede perderse durante las operaciones de extracción, procesamiento
y aplicación[45], y otro 10 %
durante el transporte y la manipulación[46]. No
obstante, las inversiones recientes realizadas tras la escalada de los precios
han conseguido mejorar significativamente la eficiencia en algunas minas. Hay
numerosas innovaciones tecnológicas que ya se están aplicando o que se
encuentran en fase de desarrollo para evitar el despilfarro de productos o
subproductos, para fabricar productos más limpios o para ahorrar energía, agua
o productos químicos. Los precios más elevados y el agotamiento de las reservas
óptimas son los factores que más probablemente impulsarán estas mejoras, pero
los requisitos de consumo de la UE (sobre todo en términos de descontaminación)
pueden también contribuir a ello. Se sigue trabajando en la mejora de la
calidad de la seguridad de los abonos y en la transparencia del contenido de
abonos a través del etiquetado, sobre todo en el contexto de la revisión del
Reglamento sobre los abonos. La revisión adoptada recientemente del Reglamento
sobre detergentes que restringe el uso de fosfatos y otros compuestos
fosforados en los detergentes para la ropa y los detergentes para lavavajillas
ayudará también a reducir los usos no esenciales y limitará el vertido de
fósforo procedente del uso de detergentes. 4.2. Uso más eficiente y
conservación en la agricultura La producción eficiente de cultivos
significa tener fósforo suficiente en el suelo a disposición de las plantas
(nivel crítico) para atender sus necesidades durante todo el proceso de
desarrollo, pero no más[47]. En la UE, algunas
iniciativas han conseguido ya que se haga un uso más eficiente del fósforo y
que se reduzcan las pérdidas de fósforo en la agricultura. Entre ellas están los
códigos de práctica y los programas de acción en el marco de la Directiva sobre
nitratos[48], y los regímenes
agroambientales en el marco de la Política de desarrollo rural. El creciente
interés por la protección de los suelos impulsado por la Estrategia temática
para la protección del suelo, junto con la parte dedicada al suelo de las
buenas condiciones agrarias y medioambientales (GAEC)[49]
en el marco de la condicionalidad de la política agrícola común, están
contribuyendo a mejorar la gestión del suelo y a reducir el deterioro y la
erosión de materia orgánica, factores ambos que contribuyen a la pérdida de
fósforo. No obstante, sigue existiendo un margen considerable para realizar
mejoras futuras en el uso del fósforo y su eficiencia en la agricultura[50].
Aquí tienen cabida las técnicas «agrícolas de precisión», como la inyección de
estiércol y la incorporación de abonos inorgánicos, si bien los análisis para
determinar la concentración de fósforo y el contenido de estiércol son también
importantes para tener la seguridad de que se usa la cantidad adecuada de abono
en el lugar adecuado y en el momento correcto, elevando con ello el fósforo a
su nivel crítico. La intensificación de los esfuerzos para reducir la erosión
por el viento y el agua, así como una mayor rotación de los cultivos, ayudará
en general a reducir las pérdidas de suelo y del fósforo que contiene. Se puede
mejorar también el uso de abonos en la horticultura, sobre todo por medio de
sistemas cerrados. Algunas tecnologías nuevas que ya se
comercializan o que se comercializarán en breve podrían aumentar la eficiencia
de los abonos, en especial a través de técnicas enzimáticas, como innovaciones
para mejorar el desarrollo radicular y el uso de inoculantes microbianos, todas
ellas dirigidas a mejorar la eficiencia de la absorción de fósforo por la
planta. También se han extendido más las técnicas
para mejorar la eficiencia del fósforo en el sector de la producción animal. El
contenido de fósforo en las dietas, en particular, se ha adaptado a las necesidades
durante las diferentes etapas de la vida de los animales («alimentación por
fases») y se ha añadido la enzima fitasa a la alimentación del ganado
monogástrico. Estos métodos están contribuyendo a reducir el contenido de
fósforo en los piensos, ya que los animales procesan el fósforo con más
eficiencia. Sin embargo, todavía no se han explotado plenamente estas técnicas.
Las nuevas enzimas fitasas están siendo progresivamente autorizadas como
aditivos de los piensos en la UE. Los costes y la aplicación práctica son
los principales obstáculos que se interponen en el camino para una mayor
difusión de estas tecnologías. Aunque el uso de la enzima fitasa está ya
ampliamente aceptado, si pretendemos que se convierta en la norma habrá que
investigar en profundidad otras tecnologías y realizar ensayos de campo
específicos. En este sentido, el Programa Marco de Investigación
para 2014-2020 y la futura Asociación europea para la innovación en el
ámbito de la productividad y la sostenibilidad agrícolas podrían realizar una
importante contribución al desarrollo de nuevas soluciones para un uso más
eficiente y la conservación del fósforo en la agricultura. P7 – ¿Considera que la
información disponible sobre la eficiencia del uso del fósforo y el uso de
fósforo reciclado en la agricultura es adecuada? Si su respuesta es negativa,
¿qué información estadística adicional podría ser necesaria? P8 - ¿Cómo podría ayudar la
Asociación europea para la innovación en el ámbito de la «productividad y la
sostenibilidad agrícolas» a avanzar hacia un uso sostenible del fósforo? 4.2.1. Mejor uso del estiércol En los últimos diez años, la
transposición de la Directiva sobre nitratos ha impulsado una gran mejora en la
gestión del estiércol. Ha surgido un interés renovado por la transformación del
estiércol para convertir la parte sólida rica en fósforo del estiércol
transformado en un producto comercializable fuera de su zona de producción,
donde los campos suelen estar saturados de nutrientes. Aunque el estiércol semilíquido
empieza teniendo un contenido de agua cercano al 95 %, su transformación
puede reducir el volumen de la fracción sólida a cerca del 30 % del
estiércol semilíquido original, pero siguen existiendo algunos obstáculos para
la exportación del estiércol transformado, como el coste (transporte, energía).
La aceptabilidad por las explotaciones receptoras es también un problema. En quince de los veintidós Estados
miembros[51], el principal aporte de
fósforo a las tierras de labor se realiza ya en forma de fósforo reciclado en
el estiércol. No obstante, en los otros Estados miembros y en muchas regiones
de toda la UE no se están explotando plenamente todavía las oportunidades para
aumentar la producción de estiércol transformado y su empleo en lugar de abonos
minerales. P9 – ¿Qué podría hacerse para
conseguir una mejor gestión y un aumento de la producción de estiércol
transformado en zonas con exceso de suministro y para promover un mayor uso del
estiércol transformado fuera de esas zonas? 4.3. Beneficios que pueden
derivarse de la prevención y la recuperación de residuos alimentarios Si se redujeran los residuos alimentarios
generados en las fases de producción y consumo, se reduciría también la
necesidad de introducir fósforo nuevo en el sistema procedente de recursos
minerales. La situación del despilfarro de alimentos ha sido estudiada en
profundidad. Cada persona en la UE genera una media de 180 kg de residuos alimentarios
al año[52]. La manera de producir y
consumir alimentos, el tipo y la cantidad de alimentos que comemos y la
cantidad de residuos alimentarios que generamos tienen una influencia
importante en el uso sostenible de fósforo y lo convierten en un ámbito con
grandes posibilidades de mejora. El tema será analizado más a fondo en una
Comunicación sobre la alimentación sostenible, que se adoptará previsiblemente
en 2013. Esta iniciativa se anunció en la Hoja de ruta hacia una Europa
eficiente en el uso de los recursos, que ha establecido como objetivo reducir a
la mitad los residuos alimentarios comestibles en la UE de aquí a 2020. Además de prevenir el despilfarro de
alimentos, podríamos hacer también un mejor uso de los residuos generados de
este tipo. En la actualidad, se incineran grandes cantidades de residuos alimentarios
y biodegradables en general y a menudo el fósforo que queda en las cenizas no
se reutiliza. Además, cantidades importantes de fósforo se pierden en los
vertederos. La Directiva relativa al vertido de residuos[53]
exige a los Estados miembros que, de aquí a 2016, reduzcan gradualmente los
residuos municipales biodegradables destinados a vertederos en un 35 % de
la cantidad total (en peso) de los residuos generados en 1995. Con esta
Directiva se ha conseguido un aumento muy importante del reciclaje de residuos
biodegradables en la producción de biogas y nutrientes para la mejora de los
suelos y la agricultura, pero no siempre se dirigen los recursos al uso de
mayor valor. El uso de residuos biodegradables en
forma de compost, digestato o cenizas procedentes de residuos vegetales o alimentarios
permitiría reciclar cantidades importantes de fósforo junto con otros
nutrientes. La utilización de esta fuente de residuos se ve actualmente
dificultada por unas estrategias muy fragmentadas adoptadas para conseguir un
uso y unos niveles de calidad adecuados con los residuos biodegradables en toda
la UE. Se están elaborando criterios a escala comunitaria de «fin de la
condición de residuo», que definen cuándo un residuo biodegradable deja de
encajar en la definición de residuo. Estos criterios ayudarán a eliminar
obstáculos legales. La revisión del Reglamento sobre abonos, cuya adopción está
prevista en 2013, tendrá también su importancia. En este contexto, se
considerará la posibilidad de armonizar en el futuro el acceso al mercado de la
UE para los residuos biodegradables que cumplan el criterio de «fin de la
condición de residuo», ya que entonces podrían ser utilizados como insumos en
la producción de abonos orgánicos o enmiendas del suelo, lo que se propondrá
para ampliar el ámbito de aplicación en el futuro Reglamento sobre abonos. Además, existe una serie de flujos de
residuos generados por la agricultura y subproductos de la producción de
alimentos que permitirían reciclar cantidades importantes de fósforo si se
gestionaran de manera correcta. Para algunos de estos recursos, los problemas
de salud pública y las medidas necesarias para resolverlos han hecho menos
eficiente el proceso en los últimos años. Un ejemplo notable es la harina de
carne y huesos y la proteína animal transformada, puesto que el fósforo se
concentra principalmente en la estructura ósea. Aunque una parte de la harina
de carne y huesos se incinera y las cenizas se utilizan como abono,
directamente como un tipo de enmienda del suelo, o en la producción de fósforo[54],
gran parte del fósforo simplemente se pierde. La proteína animal transformada
está autorizada para su uso en piensos y abonos orgánicos y se comercializa en
cantidades importantes. Si se identificaran otros usos seguros, se podría
mejorar el marco jurídico[55] que regula los usos de este
tipo de materiales. P10 – ¿Qué podría hacerse para
mejorar la recuperación del fósforo contenido en residuos alimentarios y otros
residuos biodegradables? 4.4. Tratamiento de las aguas
residuales La generación de residuos después del
consumo humano es inevitable, pero existen una serie de tecnologías que
permiten recuperar el fósforo de las plantas de tratamiento de aguas
residuales. Estas técnicas se han desarrollo considerablemente en los últimos
años, con la puesta en marcha de una serie de proyectos piloto y ahora
operaciones a escala comercial en Europa occidental y septentrional. Aunque la eliminación del fósforo
presente en las aguas residuales es un requisito que se contempla en el
artículo 5 de la Directiva sobre el tratamiento de aguas residuales
urbanas[56], no se exige la
extracción del fósforo en una forma utilizable. Una disposición especial de la
Directiva permite la floculación del fósforo utilizando hierro, lo que produce
un compuesto con fuertes enlaces del cual no resulta fácil recuperar el fósforo
para uso comercial y que no puede estar plenamente disponible para las plantas. Existen técnicas alternativas para la
extracción de fósforo que no plantean este problema. Entre ellas destaca la
eliminación del fósforo de las aguas residuales en forma de estruvita, la
incineración de lodos de depuradora y el uso de las cenizas, así como la
aplicación de estos lodos directamente a los campos después de un tratamiento
adecuado. En todos los casos, la calidad agronómica del producto es crucial para
garantizar la disponibilidad real del fósforo y su incorporación a los
cultivos. Cerca del 25 % del fósforo contenido en las aguas residuales se
reutiliza en la actualidad, siendo el método más frecuente la aplicación
directa de lodos de depuradora a los campos. El potencial total de recuperación
es muy alto —unas 300 000 toneladas de fósforo al año en la UE[57]—
y las considerables discrepancias que existen entre los diferentes Estados
miembros de la UE en cuanto a la cantidad de lodos de depuradora utilizados
(tanto directamente como en forma de ceniza) sugieren la posibilidad de una
armonización basada en las mejores prácticas. La viabilidad comercial y medioambiental
de la mayoría de estos enfoques depende del grado de dilución de los recursos.
La desecación y movilización de grandes volúmenes de líquido es un proceso que
consume mucha energía y resulta costoso. La ausencia de contaminantes es
también crucial, ya que exige unas normas estrictas y unos rigurosos procesos
de control y, en el caso de la incineración de los lodos de depuradora, implica
la prohibición de su mezcla con otros residuos durante el proceso de
incineración. La Directiva sobre el tratamiento de las
aguas residuales urbanas[58] estableció las
condiciones para un uso seguro de los lodos en terrenos agrícolas, pero
actualmente se considera obsoleta, sobre todo en lo que respecta a los valores
límite establecidos para el cadmio y otros contaminantes, que se consideran
demasiado elevados. Dieciséis Estados miembros han adoptado normas más estrictas
que las establecidas en la Directiva. La armonización de unas normas de calidad
más estrictas inspirará una mayor confianza a los agricultores y los
consumidores sobre el uso seguro de los lodos de depuradora en la UE. Para
promover un uso más eficiente de los recursos en el futuro, estas cuestiones
tendrán que abordarse de manera que las normas que regulen los productos para
los lodos de depuradora inspiren confianza en toda la cadena de usuarios
finales, pasando por agricultores, distribuidores y, finalmente, los
consumidores. Los lodos de depuradora pueden destinarse también a la producción
de compost, y en los criterios de fin de la condición de residuo que se están
elaborando actualmente se examina si el compostaje de lodos puede cumplir las
estrictas normas para salvaguardar su uso por los agricultores una vez
producido el compost. P11 – ¿Debería declararse
obligatoria o incentivarse alguna forma de recuperación del fósforo en el
tratamiento de las aguas residuales? ¿Qué podría hacerse para aumentar la
disponibilidad y la aceptación de los lodos de depuradora y los residuos
biodegradables en la agricultura? 4.5. Uso de abonos orgánicos Una posible ventaja del uso más eficiente
del fosfato procedente de subproductos y residuos orgánicos es que no aumente
el volumen total de cadmio presente en los ecosistemas europeos, en la medida
en que esos subproductos y residuos procedan de alimentos y piensos producidos
en Europa, que a su vez contienen cadmio absorbido de los suelos europeos. No
obstante, la contaminación por cobre y zinc puede ser un problema con algunos
abonos orgánicos. Aunque muchas tecnologías industriales
para la recuperación de fósforo (procedente de estiércol, de aguas residuales y
de residuos biodegradables) están ya en proceso de implantación y se están
utilizando en mayor o menor grado, no existe una estrategia común para promover
el uso de tales fuentes renovables por parte de los agricultores. El precio del
abono recuperado es generalmente mayor que el precio del abono de fosfato mineral.
Podría hacerse mucho más en lo que se refiere a la identificación de mercados
para el fósforo reciclado y de las barreras que frenan su uso, así como a la
implantación de las tecnologías que ya están disponibles. 5. Próximos pasos Esta Comunicación consultiva plantea por
primera vez a escala de la UE cuestiones relacionadas con la sostenibilidad del
uso del fósforo. La intención ahora es iniciar un debate sobre la situación
actual y las medidas que deben considerarse. Se invita a las instituciones europeas y
a todas las partes interesadas (organizaciones y ciudadanos) a que presenten
sus observaciones sobre las preguntas formuladas en la Comunicación consultiva,
así como sobre cualquier otra cuestión que quieran plantear en cuanto al uso
sostenible del fósforo. Se invita a todas las partes interesadas
a que envíen sus comentarios antes del 1 de diciembre de 2013 por
correo electrónico a: env-use-of-phosphorus@ec.europa.eu. Le recomendamos encarecidamente que lea
la declaración de confidencialidad específica que acompaña a la presente
consulta, donde se indica el tratamiento que se dará a las contribuciones y los
datos personales. Se invita a las organizaciones profesionales a inscribirse en
el Registro de Grupos de Interés de la Comisión (http://:ec.europa.eu/transparency/regrin).
Este registro se creó en el marco de la Iniciativa europea a favor de la
transparencia. La Comisión publicará las contribuciones de las partes
interesadas en Internet, salvo que se solicite expresamente que no lo hagamos. Los resultados de la consulta pública
ayudarán a conformar el futuro trabajo de la Comisión sobre la posible
contribución de la UE al uso sostenible del fósforo. [1] COM/2011/0571 final. [2] http://www.bordeaux-aquitaine.inra.fr/tcem_eng/seminaires_et_colloques/colloques/designing_phosphorus_cycle_at_country_scale [3] «Review of the future resource risks faced by UK
Business and an assessment of future viability», AEA, 2010. [4] http://www.nutrientplatform.org/?p=306 [5] http://www.phosphorusplatform.org/ [6] «Phosphorous imports, exports, fluxes and sinks in
Europe», Richards and Dawson, 2008. [7] «The Story of phosphorus: Global food security and
food for thought», Cordell et al, 2009. [8] La dependencia de las importaciones se calcula como
«importaciones netas / (importaciones netas + producción en la UE) -
metodología de COM(2011) 25 “Abordar los retos de los mercados de productos
básicos y de las materias primas”». [9] «World Phosphate rock reserves and resources»,
IFDC, 2010. [10] Joint Ore Reserves Committee (Comité Conjunto de
Reservas de Mena) - más información disponible en www.jorc.org [11] http://minerals.usgs.gov/minerals/pubs/commodity/phosphate_rock/mcs-2011-phosp.pdf
[12] Adaptado de una presentación de Blanco, 2011. [13] «Forecasting Long-term Global Fertiliser Demand»,
FAO, 2008. [14] Rosegrant et al, 2009, para predicciones del
crecimiento de las cifras de animales. [15] Las nuevas evaluaciones pueden indicar valores
cercanos al 60 %: véase el estudio prospectivo del NPK realizado por el JRC,
2012 [16] «The Impact of First-Generation Biofuels on the
Depletion of the Global Phosphorus Reserve», Hein and Leemans, 2012. [17] «Medium Term Outlook for Global Fertilizer Demand,
Supply and Trade 2008-2012», Heffer and Prud’homme, 2008. [18] «Agronomic P imbalances across the world's croplands»,
Macdonald et al, 2011. [19] Véase también http://www.africafertilizer.org/ [20] «A rock and a hard place – peak phosphorus and the
threat to our food security», Soil Association, 2010. [21] «"Peak P" what it means for farmers», Déry
and Anderson, 2007. [22] Una curva de Hubbert es una aproximación de la
tasa de producción de un recurso a lo largo del tiempo, usada por primera vez
para predecir el pico del petróleo y aplicada posteriormente para estimar el
agotamiento de otros recursos (definición de Wikipedia). [23] Eliminación de cadmio en el producto transformado. [24] «Sustainable use of phosphorus», Cordell et al, 2010.
Cifras correspondientes a la fecha de publicación. [25] La extracción de fosfato en Florida afecta a unos 5 000
– 6 000 acres anualmente, con 9 000 toneladas por acre de suelo
excavado. [26] «Global phosphorus flows in the industrial
economy from a production perspective», Villalba et al, 2008. [27] Los niveles de radioactividad natural en el fosfato
mineral pueden diferir ampliamente, dependiendo de la geología de la mina. [28] «Materials flow and energy required for the
production of selected mineral commodities», Kippenberger, 2001 (los datos de
consumo de energía datan de 1994). [29] «Aplicación de la Estrategia Temática para la
Protección del Suelo y actividades en curso», COM(2012) 46 final. [30] «The European environment - state and outlook 2010»: http://www.eea.europa.eu/soer [31] Basado en los planes de gestión de 38 cuencas
fluviales. [32] «Reconsideration of the planetary boundaries for
phosphorus», Carpenter and Bennett 2011. [33] http://ec.europa.eu/health/ph_risk/committees/sct/documents/out162_en.pdf. [34] http://esis.jrc.ec.europa.eu/doc/risk_assessment/REPORT/cdmetalreport303.pdf
[35] DO C 149 de 14.6.2008, p. 6. [36] EFSA Journal (2009) 980, 1-139;
http://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/pub/980.htm [37] EFSA Journal (2011); 9(2):1975;
http://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/pub/1975.htm [38] WHO Food Additives Series 64, 73ª Reunión del Comité
mixto de expertos en aditivos alimentarios de la FAO/OMS (JECFA), Organización
Mundial de la Salud, Ginebra, 2011. [39] «Rock phosphates and P fertilizers as sources of U
contamination in agricultural soils», Kratz and Schnug, 2006. [40] Algunas de estas técnicas se describen en http://www.phosphorus-recovery.tu-darmstadt.de
[41] «EU Resource Efficiency Perspectives in a Global
Context», PBL, 2011. [42] Shakhramanyan et al, «Working Paper», 2012. [43] http://eusoils.jrc.ec.europa.eu/ESDB_Archive/eusoils_docs/other/EUR25327.pdf [44] «Global phosphorus flows through the agricultural,
food and sewage systems», Van Vuuren et al. (2010). [45] Kippenberger 2001. [46] «Phosphate rock», Lauriente 2003. [47] «Efficiency of soil and fertilizer phosphorus use»,
Syers, et al, 2008. [48] Directiva 91/676/CEE del Consejo relativa a la
protección de las aguas contra la contaminación producida por nitratos
utilizados en la agricultura. [49] Las GAEC, Buenas condiciones agrícolas y
medioambientales, es una lista de normas encaminadas a garantizar que todas las
tierras de labor se mantengan en buenas condiciones agrícolas y
medioambientales y forma parte del sistema de condicionalidad. [50] «Improved phosphorus use efficiency in agriculture: A
key requirement for its sustainable use», Schroder et al, 2011. [51] No se dispone de datos de Chipre, Luxemburgo, Bulgaria,
Rumanía y Malta. [52] «EU Preparatory Study on food waste in EU 27», BIO
IS, octubre de 2010. [53] Directiva 1999/31/CE del Consejo relativa al vertido
de residuos. [54] «Thermochemical processing of meat and bone meal, a
review», Cascarosa et al, 2011. [55] Legislación sobre subproductos de origen animal y
legislación sobre las encefalopatías espongiformes transmisibles (EET). [56] Directiva 91/271/CEE del Consejo sobre el tratamiento
de las aguas residuales urbanas. [57] Documento sobre la posición de EURAU acerca de la
reutilización del fósforo, 2006. [58] Directiva del Consejo 86/278/EEC relativa a la
protección del medio ambiente en la utilización de los lodos de depuradora en
agricultura.