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Documento 52003SC1048

Documento de trabajo de los servicios de la Comisión - - Evaluación del impacto del acuerdo de cooperación científica y tecnológica entre la Comunidad Europea y los Estados Unidos de America (Contrato IEAOCT2002-6003) {COM(2003)569 final}

/* SEC/2003/1048 final */

52003SC1048

Documento de trabajo de los servicios de la Comisión - Evaluación del impacto del acuerdo de cooperación científica y tecnológica entre la Comunidad Europea y los Estados Unidos de America (Contrato IEAOCT2002-6003) {COM(2003)569 final} /* SEC/2003/1048 final */


DOCUMENTO DE TRABAJO DE LOS SERVICIOS DE LA COMISIÓN - EVALUACIÓN DEL IMPACTO DEL ACUERDO DE COOPERACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA ENTRE LA COMUNIDAD EUROPEA Y LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA (Contrato IEAOCT2002-6003) {COM(2003)569 final}

Informe preliminar sobre los aspectos estratégicos

del trabajo realizado por un Grupo de Expertos

ÍNDICE

Resumen ejecutivo

1 Introducción

2 Metodología

3 Descripción del trabajo realizado

4 Evaluación del impacto del acuerdo

Factores administrativos

Factores operacionales

Impactos derivados

Potencial futuro

5 Situación actual y aspiraciones futuras

El acuerdo en general

Contexto científico

Contexto industrial

Aspectos políticos

Cuestiones operacionales

Valor añadido y evaluación comparativa

6 Conclusiones y recomendaciones

Anexos

Referencias

Resumen ejecutivo

(i) En el texto del Acuerdo sobre ciencia y tecnología entre los Estados Unidos y la Unión Europea se establece que, antes de la renovación, que tendrá lugar hacia finales de este año, deberán evaluarse sus efectos. Por ello, se constituyó un grupo de tres expertos externos que ha llevado a cabo esta tarea y cuyas conclusiones se exponen en el presente informe. Para evaluar el acuerdo de cooperación y sus acuerdos de aplicación subsidiarios, aprobados para facilitar su puesta en práctica en determinados sectores y, especialmente, en determinadas agencias de la administración estadounidense, el Grupo utilizó estudios basados en documentación, así como entrevistas estructuradas, y llevó a cabo dos misiones independientes en los Estados Unidos. La tarea fundamental del Grupo, tal como se definía en su mandato, era evaluar que es lo que añadía el acuerdo a la cooperación científica y tecnológica entre Estados Unidos y la Unión Europea, en relación con el objetivo inicialmente establecido.

(ii) El número de proyectos del 5º Programa Marco con colaboradores estadounidenses es lamentablemente bajo, situándose en unos 140. La mayoría de estos proyectos se tuvieron en cuenta en el proceso de revisión. Uno de los dos miembros del grupo, que se encargaba del trabajo sobre el carácter de los proyectos y las organizaciones que participaban en ellos mediante contratos, analizó la información detallada sobre los proyectos aportada por la Comisión. Sin embargo, los miembros del Grupo no son evaluadores científicos, su papel era más bien evaluar los procedimientos aplicados para dar cumplimiento al acuerdo, así como su eficacia. De los aspectos de gestión y de política general se ocupó principalmente otro miembro del Grupo; esta tarea abarcó otras actividades, como talleres y reuniones de información, así como la actuación del Grupo Consultivo Conjunto, que tiene la responsabilidad de gestión del Acuerdo.

(iii) Se prestó especial atención al conocimiento del acuerdo tanto en los Estados Unidos como en la Unión Europea. El resultado fue en general decepcionante, especialmente en Europa. A nivel de departamento y de agencia de la administración americana, especialmente cuando se habían concertado acuerdos de aplicación, la sensibilización ha sido mayor, aunque limitada en lo fundamental a este tipo de público. Por ello, deben ponerse en marcha iniciativas concretas para mejorar esta situación tanto a priori, para describir las oportunidades que se ofrecen, como a posteriori para comunicar los resultados alcanzados a los públicos adecuados. En este sentido, se hacen algunas sugerencias en el presente informe.

(iv) Sin duda habría una mayor conciencia del acuerdo, si pudiese reforzarse su atractivo para la comunidad científica y otros interesados y pudiese verse como algo más tangible. Una manera de conseguirlo sería asignar algún tipo de financiación a la aplicación del acuerdo, quizás a través de un "fondo semilla" que catalizase la participación. Otra estrategia sería que las partes del acuerdo trabajasen conjuntamente para determinar tareas de investigación que representasen un logro científico compartido para los Estados Unidos y la Unión Europea en los años próximos. En este sentido se están haciendo algunos progresos y en el informe se presentan también algunas propuestas concretas. Estos planteamientos aumentarían el valor añadido europeo del acuerdo que, en la actualidad, no se maximiza, en parte debido a que se es muy poco consciente de las oportunidades que ofrece.

(v) Consideramos que las reuniones del Grupo Consultivo Conjunto son un instrumento para decidir campos de cooperación y debatir sobre ellos, así como sobre la necesidad de normas de aplicación concretas y otras iniciativas para que el acuerdo sea operativo. Sin embargo, estas reuniones no tienen mucho relieve y se conocen poco fuera del círculo de los que en ellas participan. El Grupo quedó decepcionado por la actuación del Comité Consultivo Conjunto. Este organismo necesita una orientación más iterativa basada en actuaciones o en un grupo de trabajo, de manera que las reuniones anuales tengan como misión decidir sobre las opciones que se le presenten, dado que todo el trabajo preparatorio necesario ya esté hecho Así surgirían iniciativas más interesantes y su comunicación a los públicos científicos adecuados fomentaría una mayor participación y, por tanto, un mayor conocimiento del acuerdo en su conjunto, especialmente si se hubiesen hecho encuestas de opinión amplias para empezar.

(vi) Es necesario aclarar la diferencia entre el Acuerdo científico y tecnológico Estados Unidos-Unión Europea y otros acuerdos análogos con distintos Estados miembros, ya que existe una cierta confusión al respecto en Estados Unidos. Aunque se han hecho anteriormente verdaderos esfuerzos "sobre el terreno", todavía hay que informar mejor a los Estados miembros de manera que asimilen que existe un acuerdo científico y tecnológico Estados Unidos-Unión Europea y que dentro de él se llevan a cabo iniciativas y actividades concretas; este objetivo es especialmente pertinente para la creación del Espacio Europeo de la Investigación y las aspiraciones del Consejo de Lisboa.

(vii) El Grupo pudo constatar beneficios derivados del acuerdo aunque le habría gustado encontrar ventajas más tangibles que pudiesen relacionarse directamente con su existencia. Los beneficios han sido principalmente consecuencia de avances científicos y derivan en muchos casos de la negociación de acuerdos de aplicación concretos. Entre estos beneficios cabe citar un aumento de la masa crítica, la experiencia obtenida respecto a diferentes maneras de hacer las cosas y la accesibilidad de los diferentes conjuntos de datos. La cuestión de si estos aspectos podrían haberse dado de cualquier manera es difícil de juzgar, pero en muchos casos daba la impresión de que el acuerdo tenía un efecto directo en el grado de cooperación científica logrado. Sin embargo, el acuerdo no es un instrumento de financiación de la investigación sino un marco legal, de manera que a nivel de proyecto aporta un instrumento que facilita el trabajo pero que puede no ser apreciado siempre por los que intervienen directamente en la ciencia. Con todo, no hay duda de que esta finalidad de facilitar el trabajo es importante en los Estados Unidos y como tal es apreciada por los que trabajan en los aspectos administrativos.

(viii) Los efectos más fácilmente reconocibles fueron los beneficios que se obtuvieron en el plano científico gracias la participación en los proyectos. No obstante, el acuerdo abarca otras actividades como talleres, conferencias y otras formas de diálogo que la comunidad científica parece apreciar. Los efectos en la investigación industrial fueron más problemáticos y el conocimiento directo del acuerdo, en cualquier caso, parecía un tanto confuso, en algunos casos, hasta el punto de que parecía que se apreciaban más los acuerdos bilaterales. De cualquier manera, cuando ha habido proyectos en los que se ha dado una colaboración de la industria, las organizaciones participantes han resultado ser componentes de empresas globales y el nivel general de participación ha venido a ser más o menos el observado en el Programa Marco en general.

(ix) El acuerdo tiene posibilidades de inducir efectos en otros ámbitos relacionados, por ejemplo, en la industria y en las políticas de los gobiernos, además del impacto logrado directamente a nivel científico. Desde el punto de vista de la industria, lleva tiempo convertir los resultados científicos y tecnológicos en productos o servicios comercializables y, en lo fundamental, estos resultados no estaban todavía claros o no podían evaluarse. En el ámbito de las políticas, tiene que haber un reconocimiento de la diferencia entre la tarea científica y el proceso de toma de decisiones políticas, y de la distinta naturaleza de la relación entre ambos aspectos en diferentes países. No obstante, podrían conseguirse algunos efectos en este ámbito en el futuro, en campos como el impacto medioambiental.

(x) Otra cuestión que hay que tener en cuenta para la aplicación del acuerdo es la reciprocidad de la participación respectiva y si esta participación es equilibrada. Aunque parece que éste no es un problema destacado, en relación con algunos departamentos y agencias estadounidenses existen algunas ambigüedades que requerirían clarificación. Otro problema operacional que ha creado dificultades es el de las negociaciones contractuales, que incluye aspectos como la responsabilidad, la auditoría y la jurisdicción. Estos problemas disminuirán considerablemente en el 6º Programa Marco y también como consecuencia de los acuerdos de aplicación actualmente en vigor. Para el futuro, se ha establecido un requisito de gestión según el cual la aplicación del acuerdo será objeto de una mejor evaluación comparativa interna utilizando criterios previamente acordados de modo que se entienda mejor lo que se espera obtener y en qué medida se consigue. Este planteamiento facilitaría también mucho las evaluaciones externas futuras como la realizada por el Grupo.

(xi) En los primeros cinco años evaluados no se ha explotado plenamente el impacto potencial del acuerdo y en lo sucesivo se requiere un planteamiento más dinámico. Esta intensificación de la actividad requeriría algún cambio estratégico y debería estar relacionada con las nuevas perspectivas políticas que están surgiendo tanto en la Unión Europea como en Estados Unidos. Con una mayor sensibilización se crea la oportunidad no sólo de continuar y consolidar los conocimientos actuales sino también de alcanzar mediante el diálogo las nuevas fronteras que podrían permitir formular tareas científicas en campos determinados para los próximos 25 años. Investigar de manera pragmática cuáles son las necesidades de investigación mediante actividades de tipo prospectivo y similares resultará sin duda un campo de colaboración muy beneficioso. En campos de investigación más típicos, en los que se llevan a cabo actividades en virtud del acuerdo en algunos programas del Programa Marco, podría requerirse una definición especial de las convocatorias de investigación o una delimitación estricta de la financiación para desarrollar al máximo el potencial del acuerdo.

(xii) A continuación figuran las RECOMENDACIONES clave derivadas del estudio:

* Deben hacerse todos los esfuerzos posibles para acelerar el proceso de cooperación.

* Hay que capitalizar la gama de actividades cubiertas por el acuerdo.

* En los sectores de interés tienen que determinase campos en los que se centre la comunicación y deben ponerse en marcha iniciativas al respecto.

* La Comisión debe asegurar que se facilite una mejor información a los Estados miembros y que estos se sientan alentados a interesarse en el acuerdo.

* Hay que precisar más aspectos determinados de la reciprocidad que puede obtenerse en los Estados Unidos en determinadas circunstancias.

* Es necesario explotar mejor el Grupo Consultivo Conjunto como vehículo de comunicación, de tal manera que las comunidades científicas y otros interesados estén al corriente de sus deliberaciones.

* Ambas partes deben asignar fondos constituyendo un "fondo semilla" que se aplicaría a iniciativas concretas.

* El acuerdo debe renovarse pero, dentro de este proceso de renovación, ha de establecerse una estrategia que parta de manera efectiva de las bases establecidas en los primeros cinco años, a fin de explotar mejor el potencial del acuerdo.

* La Delegación de la Unión Europea en Washington DC, en colaboración con las embajadas de los Estados miembros, tiene que hacer un especial esfuerzo para hacer ver a las agencias gubernamentales de los Estados Unidos que existe una diferencia esencial entre los acuerdos de cooperación científica y tecnológica EE.UU-Unión Europea y los suscritos con los Estados miembros.

* Los objetivos del acuerdo deben hacerse más explícitos desde el punto de vista de la gestión y deben acordarse criterios para evaluar la consecución de estos objetivos.

* La Comisión tiene que asegurarse de que ha establecido el nivel adecuado de comunicación directa con los organismos clave de la administración estadounidense y de esta manera lograr que el acuerdo tenga defensores de alto nivel en ambos campos.

* Deben evaluarse continuamente las funciones de gran relieve para detectar oportunidades que podrían aprovecharse para reforzar las relaciones y la implicación en el acuerdo, con la debida publicidad y comunicación a los públicos adecuados.

1 Introducción

1.1 El Acuerdo de cooperación científica y tecnológica entre la Comunidad Europea y el Gobierno de los Estados Unidos de América (denominado generalmente Acuerdo CyT EE.UU.-Unión Europea) fue firmado hace más de cinco años (5 de diciembre de 1997) y aprobado por el Consejo el 13 de octubre de 1998, después de unos dos años de negociaciones bastante laboriosas. Por su parte, antes de la aprobación del Acuerdo de cooperación, varios Estados miembros de la Unión Europea tenían acuerdos bilaterales, acuerdos oficiales o memorandos de acuerdo en diversas formas con los Estados Unidos, por lo cual todos estos acuerdos se tuvieron en cuenta durante las negociaciones. El Acuerdo se vio como una posibilidad de abrir un nuevo capítulo en la cooperación transatlántica creando un puente entre los sistemas de investigación y desarrollo de ambos lados del Atlántico. Estas esperanzas y aspiraciones se encarnaron en el texto del acuerdo (véase anexo 1), que se consideró un ejemplo sólido de fortalecimiento de la cooperación entre los Estados Unidos y la Unión Europea. Estas aspiraciones del acuerdo se expresaron en dos conferencias de lanzamiento celebradas en junio de 1998 en Washington y en junio de 1999 en Stuttgart. Su finalidad no sólo era felicitarse del acuerdo sino evaluar los progresos conseguidos hasta el momento y centrar la atención de la comunidad científica en las oportunidades que brindaba una mayor cooperación transatlántica en ciencia y tecnología.

1.2 Al cabo de cinco años, toca ahora renovar el acuerdo y, según una disposición del texto original, esta renovación está sujeta a una revisión por las partes durante el año final (articulo 12). Por ello, se ha efectuado la actual evaluación de impacto. Para llevarla a término, se creó un grupo de tres expertos externos. El grupo está presidido por un científico finlandés y comprende dos científicos más, uno de Francia y otro del Reino Unido que actúa como ponente (véase el anexo 2 con la lista de miembros y el mandato del trabajo encomendado).

1.3 El acuerdo se veía como un marco amplio de cooperación que permitiría a instituciones de investigación y científicos distinguidos de ambos lados del Atlántico cooperar en toda una amplia gama de trabajos científicos e iniciar nuevos programas conjuntos (1). Esto se consideraba muy importante en una época de mundialización, crítica para los intereses económicos y comerciales, por ejemplo, en lo que se refiere a bases de datos de información, propiedad intelectual y acuerdos sobre normas; además, se pensaba que, con el acuerdo, se hacía un gesto político importante que indicaba que la construcción de vínculos trasatlánticos más fuertes redundaba en interés de ambas partes. En términos políticos, el Acuerdo daba cumplimiento al compromiso manifestado por los Presidentes Santer y Clinton en 1995 cuando firmaron un nuevo programa trasatlántico.

1.4 Aún así, desde el principio, algunos se preguntaron por qué era necesario un acuerdo de cooperación científica y tecnológica entre los Estados Unidos y la Unión Europea (2) cuando muchos Estados miembros tenían ya relaciones de cooperación amplias y antiguas con los Estados Unidos. Las respuestas a estas preguntas remitían al Programa Marco comunitario, que venía a desempeñar un papel cada vez más importante a la hora de abordar las cuestiones estratégicas a las que tiene que hacer frente la sociedad. Muchos de estos problemas son semejantes a ambos lados del Atlántico. De entrada, existían ya varios acuerdos de investigación entre la Unión Europea y los Estados Unidos, por ejemplo, sobre fisión nuclear, fusión termonuclear y biotecnología. Sin embargo, el acuerdo de cooperación científica y tecnológica se centraba en temas bien precisos. El interés mutuo que ofrecía una cooperación mucho más amplia encontró un reconocimiento explícito a alto nivel político en el nuevo ("new transatlantic agenda") programa trasatlántico, en el que se pedía concretamente la firma de un acuerdo de cooperación científica y tecnológica muy amplio. Por tanto, en aquel momento, este Acuerdo era un componente más de una iniciativa política mucho más general.

1.5 Podría parecer sorprendente que, en el clima positivo y constructivo de entonces, en el que se tuvo que negociar el acuerdo, el proceso de negociación fuese tan arduo, durando unos dos años. Esto se debió principalmente a las diferentes características del trabajo de investigación en las dos partes del acuerdo. Los sistemas de investigación y desarrollo tecnológico de Estados Unidos están muy descentralizados dependiendo de muchas autoridades diferentes, mientras que el Programa Marco comunitario depende de una única autoridad que trabaja basándose en normas armonizadas y actúa exclusivamente mediante convocatorias de propuestas abiertas y competitivas. Además, había puntos de vista muy diferentes sobre las cuestiones de propiedad intelectual y existían dudas sobre si era deseable la participación extranjera en las actividades respectivas de investigación y desarrollo tecnológico a ambos lados del Atlántico, siendo las normas y prácticas estadounidenses sobre el acceso a los programas científicos y tecnológicos federales más restrictivas que las del Programa Marco comunitario. También había diferencias de énfasis en los planteamientos de arriba abajo y de abajo arriba. Por ejemplo, los funcionarios de ambos lados podían decidir en que campos se consideraba deseable la cooperación (enfoque de arriba abajo). Sin embargo, los científicos pueden también proponer espontáneamente actividades de cooperación, sin incitación previa alguna de los funcionarios responsables a que se lancen iniciativas que puedan acogerse favorablemente (planteamiento de abajo arriba).

1.6 En la práctica, para hacer que el acuerdo científico y tecnológico fuese operativo, era necesario negociar acuerdos de aplicación subsidiarios al amparo del acuerdo, de tal manera que diferentes organismos de los Estados Unidos tratasen distintos temas a fin de que la colaboración en virtud del acuerdo se convirtiese en una realidad práctica más que en la expresión de un deseo político. Uno de los resultados de estos acuerdos de aplicación es la cofinanciación, según la cual cada parte utiliza su propio dinero para financiar a los participantes en un proyecto de colaboración. Se han hecho esfuerzos considerables ante los organismos implicados para concertar acuerdos de aplicación de este tipo, mediante los cuales pueden efectuarse actividades de colaboración.

1.7 Como es natural, al cabo de cinco años, los supuestos en las que se basaba el acuerdo han cambiado. En los inicios, el 4º Programa Marco estaba a punto de ser sustituido por el 5º Programa Marco, con sus normas más laxas sobre la participación de científicos no comunitarios. Ahora, se acaba de poner en marcha el 6º Programa Marco, que debe verse como una herramienta importante del Espacio Europeo de la Investigación (EEI) y su dimensión internacional. Por tanto, la participación internacional en proyectos de investigación adquiere una dimensión todavía más amplia. Quizás como contraste, a nivel político, nos encontramos con que el concepto de la construcción de vínculos trasatlánticos entre Europa y los Estados Unidos ha estado expuesto recientemente a un debate más vivo y actualmente se ha cuestionado el punto de vista tradicional de las sucesivas administraciones norteamericanas a favor de apoyar o fomentar la cohesión en Europa, hasta el punto de que algunos comentaristas parecen creer que la fragmentación de Europa, más que el apoyo abierto para crear un bastión, coherente, creíble e igual al otro del Atlántico, es uno de los imperativos actuales de la política de los Estados Unidos. Nos encontramos ante una situación fluida en estos momentos, pero es precisamente en este contexto en el que tiene que inscribirse cualquier renovación del Acuerdo de cooperación científica y tecnológica EE.UU.-UE.

2 Metodología

2.1 La realización de análisis cuantitativos del rendimiento y el impacto del acuerdo en sus primeros cinco años de existencia estaba más allá de las posibilidades del Grupo de expertos externos, dados los recursos disponibles. De todos modos, un planteamiento de este tipo hubiera sido especialmente difícil en ausencia de unos indicadores para la evaluación comparativa especificados en el Acuerdo y utilizables para controlar su rendimiento y sus avances. Por tanto, estos criterios de evaluación comparativa hubieran tenido que elaborarse antes y, por muy deseable que sea, se trata de un proceso que no puede realizarse rápidamente. Por consiguiente, el análisis realizado tenía que ser un tanto subjetivo, esperando obtener algunas indicaciones sobre cuál había sido el rendimiento del acuerdo, donde podrían residir las dificultades y donde podría darse un posible desarrollo en el futuro (véase el anexo 2).

2.2 En consecuencia, el Grupo se ha basado en (i) estudios a partir de los documentos y trabajos facilitados por los funcionarios de la Comisión y otras fuentes, (ii) entrevistas estructuradas y un cuestionario a los que han intervenido en los proyectos dentro de la Comisión y, en su caso, fuera de ella, de toda una gama de sectores científicos, industriales y políticos, y (iii) dos misiones individuales en los Estados Unidos en las que se mantuvieron conversaciones con funcionarios del Gobierno, agencias y departamentos encargados de la aplicación del acuerdo, y una selección de científicos participantes en proyectos acogidos al acuerdo. Desgraciadamente, los recursos económicos disponibles para el estudio no permitieron conversaciones semejantes cara a cara en los laboratorios europeos signatarios de contratos.

2.3 En las fases iniciales del estudio, se utilizó la base de datos Cordis como fuente de información sobre los proyectos actuales en los que había colaboración de Estados Unidos. Esta información se reforzó y, más adelante, prácticamente se sustituyó por la información facilitada y organizada por las fuentes de la Comisión directamente y, posteriormente, por la obtenida a partir de entrevistas a los diferentes contratistas. Basándose en esta información, los funcionarios de la Comisión organizaron entrevistas con diferentes personas en varios campos del programa, en función de la disponibilidad del personal adecuado. Por tanto, las personas entrevistadas iban desde directores de programas a funcionarios de menor rango. También, se establecieron contactos con otras personas fuera de la Comisión, por ejemplo rectores de universidad, directores de centros de investigación y funcionarios responsables de ciencia y tecnología, así como personas que trabajan en proyectos en organizaciones signatarias de contratos en toda Europa. Asimismo, se obtuvo una considerable cantidad de información a partir de comunicaciones telefónicas y por correo electrónico, y mediante contactos directos con organizaciones como la European Industrial Research Management Association (EIRMA) y el Industrial Research Institute Inc (IRI). En el anexo 3 se da una lista de las personas entrevistadas en Europa y del esquema seguido para las entrevistas. Sin embargo, conviene señalar que, en algunos casos, en ciertos sectores algunas personas han preferido permanecer anónimas y esta solicitud ha tenido que respetarse.

2.4 Las misiones en los Estados Unidos realizadas por los miembros del Grupo dependieron en gran medida del apoyo del personal de la delegación comunitaria en Washington D.C. a la hora de concertar encuentros con los funcionarios de los organismos gubernamentales con los que debían mantenerse conversaciones. Queremos dejar constancia de nuestro agradecimiento por ello y agradecer también el tiempo que las diferentes personas entrevistadas en los Estados Unidos nos dedicaron. Su contribución al trabajo del Grupo fue muy importante. Por iniciativa de los miembros del Grupo, se visitó un pequeño número de instituciones cuya participación en los proyectos se había observado a partir del estudio y se mantuvieron conversaciones con diversos científicos. En el anexo 4 figura una lista de las personas entrevistadas en los Estados Unidos y se dan ejemplos del esquema seguido para las entrevistas.

3 Descripción del trabajo realizado

3.1 Desde el principio, el Grupo llevó a cabo un trabajo a dos niveles. Por una parte, dos miembros del Grupo se ocuparon de los proyectos intrínsecos al trabajo que se estaba realizando dentro del acuerdo, mientras que el tercero concentró sus esfuerzos en el contexto político en el que se inscribían estas actividades. Posteriormente, ambos enfoques convergieron hacia el final del estudio: por una parte, los que habían trabajado inicialmente a nivel de los proyectos buscaron más información sobre las posturas estratégicas en las que estos debían inscribirse y, por otra, el planteamiento político general se complementó con información concreta sobre los proyectos.

3.2 Los proyectos escogidos para un estudio más detallado se seleccionaron primero a partir de la información facilitada por la Comisión al Presidente del Grupo, clasificada por diferentes tipos de proyecto; posteriormente, se hizo un análisis más detallado en forma de hoja de cálculo para complementar las primeras búsquedas realizadas en la base de datos Cordis. Esta base a veces está poco actualizada, especialmente en lo que se refiere a cambios de personal, y, por tanto, no es todo lo fiable que sería deseable para la elaboración de estudios como éste.

3.3 Uno de los miembros del grupo se ocupó de analizar toda la gama de proyectos candidatos y los aspectos concretos de la información sobre los proyectos, y de agregar estos datos. Este trabajo consistió en un análisis de los temas científicos de los campos y subcampos del Programa Marco, el tipo de acción y la convocatoria correspondiente, el grado de coordinación de las convocatorias entre los Estados Unidos y la Unión Europea, los índices de éxito, el tipo de organizaciones que presentaban las propuestas, y los diferentes contratistas y sus sedes (véanse los anexos 5 y 6). Sin embargo, no pudo hacerse un estudio sistemático del tipo de propuesta con participación estadounidense rechazada en el proceso de evaluación. Por tanto, la evaluación de la efectividad del enfoque de arriba abajo fue limitada.

3.4 Teniendo en cuenta una perspectiva política general, se reunió información sobre la influencia de otras actividades dentro del acuerdo, como talleres y reuniones de información, sobre la definición de ciertos campos científicos que constituían iniciativas especiales (por ejemplo, la nanotecnología, el hidrógeno...), y sobre el papel asignado en el acuerdo al Grupo Consultivo Conjunto (véase 4. 1,4. 2) para hacer que se llevasen a término estas iniciativas. Se intentó determinar de manera subjetiva si se habían estimulado los contactos a consecuencia del acuerdo o si estos ya existían previamente. En general, un miembros del Grupo se concentró en campos relacionados con las políticas y la reglamentación, como el medio ambiente, otro se ocupó principalmente de los proyectos industriales y su realización, y el tercero prestó especial atención a la colaboración científica y sus resultados.

3.5 Además de analizar las diversas actividades ex ante cubiertas por el acuerdo que podían dar lugar a formas de colaboración concretadas en proyectos presentados tanto al Programa Marco como a los organismos estadounidenses que aplican el acuerdo, se hicieron diversos intentos de evaluar las actividades ex post realizadas, por ejemplo, los tipos de resultados de las investigaciones terminadas o en curso y su difusión. De hecho, muchos proyectos estaban todavía en marcha pero, aún así, normalmente se podía avanzar una descripción de los posibles resultados y ver de qué manera podían ser de interés en un contexto determinado, ya fuese internacional, comunitario o estadounidense.

3.6 Los resultados de estos análisis fueron muy variados según se estudiasen las actividades a nivel de proyecto o desde un punto de vista general. No es de extrañar que los que participaban en el trabajo a nivel de proyecto viesen el valor de la cooperación conseguida al amparo del acuerdo desde el punto de vista del trabajo científico dentro de su propio proyecto, lo cual comporta algunos aspectos muy positivos. Por otra parte, en las conversaciones con funcionarios responsables de políticas y altos directivos, como directores de programas, se tendía a poner énfasis en las ventajas o inconvenientes de la colaboración en un contexto más amplio. Aunque existían campos concretos que se consideraban componentes valiosos y productivos, había otros en donde las limitaciones y las diferentes trabas operativas eran factores bien reales y en los que podría requerirse una intervención más activa para resolver los problemas.

3.7 Se prestó especial atención al conocimiento de la existencia del acuerdo tanto en Europa como en Estados Unidos. La respuesta en este caso fue en general decepcionante, especialmente en Europa, donde el acuerdo ha alcanzado un reconocimiento bastante limitado, hasta el punto de que en las conversaciones con algunos Estados miembros se llegó a pedir información sobre éste. En los Estados Unidos a nivel de departamentos y agencias gubernamentales existía un mayor conocimiento al respecto pero, incluso en este país, el acuerdo se ve como un mecanismo o instrumento legal para facilitar el trabajo más que una iniciativa científica sobre la que se pueda trabajar. Parece que el acuerdo no ha conseguido un perfil muy destacado en la comunidad científica porque sus beneficios no son suficientemente tangibles para los que tienen que hacer investigación y buscar financiación para ella. Más bien se considera un instrumento al servicio de la burocracia, que es conveniente tener pero que no aporta directamente ningún especial valor añadido al desarrollo de la ciencia en sí misma.

3.8 En el anexo 7 figura un análisis de las respuestas sobre el grado de sensibilización acerca del acuerdo, y sus méritos y éxitos. Hay que admitir que éste análisis no pudo ser sistemático ni basarse en muestras de gran tamaño, debido a las limitaciones de recursos del Grupo. Por tanto, no sería sensato dar especial significación a los análisis realizados. Más bien, estos análisis constituyen información anecdótica de la que podrían extraerse algunas lecciones.

4 Evaluación del impacto del acuerdo

Factores administrativos

4.1 El vehículo clave para la gestión administrativa del acuerdo entre las dos partes a nivel estratégico es el Grupo Consultivo Conjunto, especificado en el texto del acuerdo. Este grupo se reúne anualmente, alternativamente en Europa y Estados Unidos. La reunión que estaba programada más recientemente fue retrasada a instancia de la Comunidad y estaba todavía pendiente, pero ha habido, al menos, dos reuniones anteriormente. El grupo está compuesto de una número limitado e igual de representantes oficiales de cada parte. Al igual que ocurre con la coordinación y facilitación de actividades de cooperación en virtud del acuerdo, el Grupo, según donde trabaje, recibe apoyo administrativo del Departamento de Estado, en los Estados Unidos, y de la Comisión Europea, en la Comunidad Europea.

4.2 Las reuniones del Grupo sirven para discutir y decidir campos de cooperación, así como la necesidad de acuerdos de aplicación adecuados con los organismos norteamericanos correspondientes, para hacer que estos campos sean operativos. Sin embargo, en general, la reuniones no consiguen un perfil muy destacado y se conoce muy poco sobre ellas o sobre su impacto, fuera del círculo de los directamente implicados, lo cual es una lástima porque son estas reuniones las que pueden definir el alcance del acuerdo a nivel operativo, además de que aportan una visión estratégica a más largo plazo. El impacto que esto podría tener en la comunidad científica, y, sin duda, en la formulación de políticas, podría ser muy real y es un factor que debe potenciarse. Una mejor comunicación sobre la reuniones del Grupo, sus órdenes del día, los resultados de los debates y las actuaciones definidas mejoraría también el conocimiento del acuerdo en los Estados miembros (véanse los puntos 3. 7 y 4. 4). Otra muestra de que estas reuniones no conseguían la atención suficiente fue la dificultad encontrada a la hora de buscar documentación amplia sobre ellas.

4.3 En lo fundamental, la sensibilización sobre el acuerdo mismo en los Estados Unidos a nivel de agencia y departamento era razonablemente alta y todavía lo era más en los distintos organismos y agencias en los que existían acuerdos de aplicación concretos. Parece que se aprecia especialmente el anexo del acuerdo principal sobre propiedad intelectual. Sin embargo, en Estados Unidos existe cierta confusión cuando se trata de diferenciar entre la Unión Europea y los Estados miembros y, más especialmente, entre este acuerdo y los acuerdos o memorandos de acuerdos semejantes que puedan existir entre los Estados miembros y Estados Unidos, y, ciertamente, a niveles regionales más concretos. Si queremos que el acuerdo consiga todo su impacto potencial, hay que dejar clara esta diferenciación y destacar el valor añadido que se puede obtener mediante la dimensión comunitaria.

4.4 En Europa al nivel de la Unión Europea, resulta probable que, en el 6º Programa Marco, especialmente en vista de la prominencia que se ha dado al Espacio Europeo de la Investigación, el acuerdo consiga mayor reconocimiento. Sin embargo en general, en Europa, ha sido difícil detectar una sensibilización significativa al respecto y la ignorancia es especialmente importante al nivel de los Estados miembros, donde ha habido quejas de falta de información acerca del acuerdo. No obstante, al nivel de los contratistas, como era de esperar cuando estaban en marcha proyectos concretos, pudo observarse un conocimiento de las facilidades que suponía la existencia del acuerdo, especialmente entre los coordinadores de proyectos. Para los proyectos que tenían socios o colaboradores estadounidenses, hay que señalar que Francia era el país que contaba con más coordinadores, seguida por Alemania y, continuación, el Reino Unido, mientras que la participación en estos proyectos es mayor en Alemania, seguida de Francia y el Reino Unido.

Factores operacionales

4.5 A nivel de los proyectos, el acuerdo aporta un instrumento facilitador que puede no ser reconocido siempre por los que participan directamente en el trabajo científico, ya que es perfectamente posible que científicos con un historial de colaboración internacional consigan la participación de socios o colaboradores estadounidenses en propuestas al Programa Marco sin necesidad de un acuerdo de aplicación derivado del acuerdo de cooperación. De todas maneras, los acuerdos de aplicación son instrumentos valiosos para maximizar el potencial que ofrece la existencia del acuerdo. Estos acuerdos reconocen intereses en campos determinados de la ciencia y crean conciencia en estos campos sobre las posibilidades de maximizar las actividades de cooperación, ya sea mediante reuniones, seminarios o proyectos conjuntos, y, lo que es más importante, aportan un instrumento a través del cual pueden lanzarse convocatorias de propuestas coordinadas en campos temáticos dados, agrupando así líneas de financiación independientes de ambas partes en beneficio de la investigación científica realizada en los proyectos.

4.6 En algunos casos parece que existe una decisión consciente de no participar en el acuerdo ni en los acuerdos de aplicación subsidiarios, éste es el caso de algunos organismos norteamericanos (por ejemplo, la NASA y los National Institutes of Health). Naturalmente, cada agencia o departamento es libre de adoptar una postura estratégica, pero la conclusión de que no debe participarse en los acuerdos de aplicación o de que estos son inadecuados, aunque es decepcionante, no debe verse como algo que devalúe el acuerdo de cooperación en general. En el anexo 8 se da una lista de las agencias y departamentos que han concertado acuerdos de aplicación en virtud del acuerdo de cooperación científica y tecnológica.

4.7 En lo que respecta al desarrollo del conocimiento científico, pueden constatarse beneficios muy positivos, que son observables especialmente dentro de la comunidad científica, especialmente la representada en academias e instituciones de investigación del sector público, donde a menudo había ya una participación previa en actividades de colaboración con socios comunitarios en contratos del Programa Marco. Estos beneficios parece ser resultado de factores como una mayor masa crítica, la experiencia obtenida sobre diferentes maneras de hacer las cosas y la accesibilidad de diferentes conjuntos de datos. El acuerdo de cooperación puede no haber inducido directamente estos efectos aunque sí, más bien, haberlos facilitado de manera más pasiva. Ha habido también diferentes actividades que han provocado diferentes tipos de impacto. Los científicos activos en la investigación parecen apreciar las oportunidades que ofrecen seminarios, conferencias y otras formas de diálogo promovidas o facilitadas por el acuerdo de manera automática. Algunas veces, de estas actividades de intercambio de experiencias han surgido proyectos de colaboración. Por otra parte, podrían utilizarse los resultados de los proyectos como catalizadores de actividades tipo taller o seminario, que, de otro modo, sólo se realizarían a impulsos de las políticas científicas. Las conferencias o seminarios de lanzamiento del acuerdo de cooperación, una en los EE.UU y una en Europa, son también acontecimientos dignos de ser destacados.

4.8 Como es esperar, durante el ciclo de vida de los proyectos, pueden surgir diversos condicionamientos u otros problemas, además de los ya detectados al principio, que afecten al trabajo de colaboración científica. Para tratar estos problemas, es crucial el papel del coordinador como gestor del proyecto, pero también es importante que los participantes se reúnan, aborden las dificultades juntos y revisen los avances del proyecto y sus probables resultados. En cambio, el impacto de la movilidad de los científicos participantes en cada proyecto parece ser de menor importancia. Puede que, para resolver este problema, haya que promover una mayor sensibilización sobre la necesidad de una planificación presupuestaria adecuada, de manera que se facilite esta movilidad. El refuerzo de la movilidad en este caso significaría también que los participantes en actividades de colaboración científica podrían pasar períodos de tiempo razonables en laboratorios asociados.

4.9 El impacto en la investigación industrial fue más problemático y el conocimiento directo del acuerdo de cooperación en la industria parecía un tanto contradictorio. Donde se conocía el acuerdo, parece que no se apreciaba mucho su existencia. Con todo, ha habido proyectos con la colaboración de la industria en que los contratistas participantes a menudo parecían ser, más que PYME, componentes o filiales de empresas mundiales (por ejemplo, IBM, Motorola, Siemens, Thales...) de sectores de alta tecnología y alto crecimiento exclusivamente, que es lógico suponer que pudiesen beneficiarse más del tipo de cooperación ofrecida. En general, puede decirse quizás que las empresas entendían mejor y apreciaban más los acuerdos bilaterales que un acuerdo a nivel de la Unión Europea. Posiblemente la principal motivación de la participación industrial en este caso sea la financiación disponible, que puede ayudar a ganar tiempo y asegurar así una posición en el mercado. Es necesario explorar mejor la posibilidad de complementariedad entre estas dos formas de acuerdo y en qué grado ésta debería darse. También conviene señalar que la investigación relacionada con la legislación y la reglamentación, y las normas y mediciones, así como la relativa a obligaciones derivadas de convenios internacionales, y campos parecidos tiene, por sí misma, un impacto sobre los sectores industriales y el desarrollo comercial. Estos aspectos podrían verse como impactos derivados.

Impactos derivados

4.10 La consecución de mayor impacto debido a la existencia del acuerdo de cooperación es un elemento clave para justificarlo. Sin embargo, la evaluación del valor añadido de la investigación científica plantea siempre dificultades ya que es difícil valorar factores de comparación. Sin embargo, el aumento de la masa crítica y la diversidad de la participación lograda son factores significativos en los proyectos del Programa Marco que cuentan con colaboradores estadounidenses, como se ha indicado anteriormente (4. 7). Además, la exposición a diferentes planteamientos y diferentes maneras de hacer las cosas en Europa y Estados Unidos ofrece posibilidades de estimular la innovación y hacer avanzar los conocimientos más rápidamente de lo que ocurriría si se recurriese únicamente a las formas más convencionales de comunicación científica.

4.11 Otra cuestión que con frecuencia se plantea es la reciprocidad conseguida gracias al acuerdo y si esta reciprocidad corresponde a la participación de cada una de las partes. En general, no parece que éste sea un problema importante. La existencia de diferentes acuerdos de aplicación firmados por ambas partes podría verse como una prueba del interés que tiene la participación en algunos campos, tanto en los previstos como en aquellos en los que ya se está trabajando. En sí mismo, esto implica una reciprocidad de intereses y, ciertamente, de expectativas. No obstante, a nivel operacional, hay que reconocer que, para algunas agencias y departamentos de Estados Unidos que no solicitan propuestas investigación mediante el tipo de procedimientos de abajo arriba utilizados por la National Science Foundation, parece imponerse como condición implícita que la investigación financiada tenga que ajustarse a las tareas de investigación establecidas en Estados Unidos, tanto si hay colaboración extranjera como si no. Es más, según la legislación norteamericana, la práctica habitual sería que está investigación se realizase en Estados Unidos. Sin embargo, se encontraron indicios de que, si un contratista extranjero entraba en un proyecto de investigación con financiación externa, estas dificultades se reducían al mínimo. Parece que se mantienen aquí algunas ambigüedades. Sin embargo, es realista también reconocer que una mayor movilidad de los científicos podría dar lugar a la contratación de jóvenes científicos europeos por entidades de los Estados Unidos, aunque también puede darse un movimiento recíproco, de contrapeso, dentro del contexto del acuerdo de colaboración científica y tecnológica, y corresponde a la Unión Europea desarrollar al máximo estas oportunidades al crear el Espacio Europeo de la Investigación.

4.12 El acuerdo de cooperación científica y tecnológica tiene posibilidades de lograr impactos derivados tanto en lo que se refiere a la relación con la industria como a las políticas de los gobiernos, aparte de los efectos obtenidos directamente al nivel científico. Es difícil encontrar pruebas hasta ahora de un impacto en este contexto más amplio. El valor de la cooperación científica y tecnológica en la posible mejora del diálogo transatlántico es difícil de evaluar y las aspiraciones a conseguir efectos indirectos en la fijación de políticas comunes puede ser sólo la expresión de un deseo más que una realidad. Tiene que haber un reconocimiento de la diferenciación entre el trabajo científico y el proceso de toma de decisiones políticas y, ciertamente, la relación entre ambos aspectos puede ser en sí misma diferente según las partes implicadas. Sin embargo, podrían conseguirse quizás algunos efectos en este terreno, por ejemplo, en campos como el impacto medioambiental, pese a diferentes interpretaciones respecto a la postura que hay que adoptar actualmente acerca de la legislación internacional. Además, la ciencia y la tecnología son actividades que siempre tienen efectos positivos en un contexto de profesionales que trabajan juntos, incluso en situaciones políticas más difíciles. Cualquiera que sean las actuales posturas en política internacional, parece que en Europa y Estados Unidos existe un auténtico entusiasmo en las respectivas comunidades científicas por el trabajo en colaboración. Más concretamente, hay que tener en cuenta que este acuerdo de cooperación tiene un impacto debido a la forma única que tiene de reunir financiación de ambas partes para apoyar trabajos científicos acordados conjuntamente. En este sentido, el acuerdo proporciona un fundamento jurídico del que puede partirse.

Potencial futuro

4.13 En los primeros cinco años que se revisan, el impacto potencial del acuerdo de cooperación científica y tecnológica no se ha explotado plenamente. Sin embargo, el acuerdo brinda la oportunidad de aplicar planteamientos y procesos que, más adelante, puedan partir de estas primeras experiencias y aportar algo realmente valioso. Las actuales redes, tanto las negociadas entre funcionarios en los acuerdos de aplicación o las existentes a nivel de proyecto entre científicos, tienen que reforzarse y deben crearse otras nuevas a un nivel de excelencia científica internacional que sea la norma tanto para Europa como para Estados Unidos. Los valores y las prioridades de la Unión Europea y Estados Unidos puede ser diferentes pero los principios fundamentales son comunes, sean las que sean las diferencias sigue existiendo la necesidad de investigación científica, y eso sólo puede dar lugar a una mejor información y generar beneficios a partir de las interpretaciones de esta información. De manera más concreta, las dos comunidades científicas más fuertes del mundo necesitan aprovechar la oportunidad de definir nuevas vías de investigación científica mediante actividades de predicción o prospectiva que establezcan un futuro programa científico y definan las normas de participación en éste. Este planteamiento no sólo maximizará en adelante los efectos de las actividades de colaboración derivadas del acuerdo sino que generará otros nuevos.

4.14 Finalmente, uno de los aspectos más importantes es que el potencial del acuerdo de cooperación científica y tecnológica en el futuro tiene que realizarse creando una mayor sensibilización sobre éste, tanto como resultado del trabajo efectuado dentro del acuerdo como a partir de las oportunidades que crea, de tal manera que el resultado ineluctable sea un aumento espectacular de su impacto. Para ello, se requerirá una actuación más basada en la acción o en un "Grupo de Trabajo" o "Task Force", para lanzar iniciativas y obtener resultados a partir de ellas. También se requerirá un mayor diálogo iterativo y una menor dependencia de las reuniones oficiales preestablecidas del Grupo Consultivo Conjunto.

5 Situación actual y aspiraciones futuras

El acuerdo en general

5.1 El acuerdo de cooperación científica y tecnológica UE-EE.UU. llevó dos años de negociaciones pero el resultado es un documento que crea amplios campos de cooperación y aplica principios flexibles, si bien especifica las diferentes funciones y actuaciones de manera un tanto imprecisa, aunque con un buen anexo sobre propiedad intelectual. Su imprecisión en cuanto al planteamiento operacional queda compensada por los diferentes acuerdos de aplicación que constituyen acuerdos subordinados concertados para fomentar actividades de cooperación en campos determinados con organismos concretos de la administración de los Estados Unidos. Desde el punto de vista de la Unión Europea, el acuerdo con los Estados Unidos podría bien verse como uno de los acuerdos más importantes de este tipo, ya que aporta un compromiso común con la que podría decirse que es la economía democrática basada en la ciencia y la tecnología más poderosa y más fructífera del mundo. Desde el principio, el acuerdo llevaba implícita la perspectiva de un nuevo capítulo en la cooperación transatlántica. Sin embargo, en el momento en que se firmó el acuerdo, el 5º Programa Marco en vigor entonces estaba ya, de hecho, abierto al mundo exterior, aspecto que queda reforzado en el actual 6º Programa Marco mediante el concepto del Espacio Europeo de la Investigación, fundamento básico del programa. Así, en cierto sentido, el acuerdo tenía que esforzarse por encontrar una justificación a su existencia, más allá de constituir un instrumento jurídico que facilitase las actividades que ya podían realizarse en aquel momento.

5.2 El número de proyectos con colaboradores estadounidenses del 5º Programa Marco es bajo y decepcionante, situándose en torno solamente a 140, es decir, aproximadamente el 1% de los proyectos del 5º Programa Marco. En el anexo 9 se da una lista de los proyectos que se han tenido en cuenta en este estudio (unos 120). Sin embargo, a medida que entren en vigor más acuerdos de aplicación puede preverse un cierto aumento de los proyectos y otras actividades de colaboración, de lo cual hay que congratularse ya que el acuerdo de cooperación científica y tecnológica aporta un buen fundamento para establecer una colaboración más amplia y más profunda, especialmente en relación con proyectos de investigación. Una de las razones por las que ese potencial no se ha explotado todo lo que se podía esperar es una falta relativa de conocimiento del acuerdo, especialmente en Europa, pero también del Programa Marco en Estados Unidos y de las oportunidades de participación en éste que brinda el acuerdo. Esta situación se agrava por el hecho de que, para los científicos que trabajan en investigación, el acuerdo no aporta en realidad financiación concreta que pueda potenciar su papel facilitador y crear efectos catalíticos para poner en marcha proyectos conjuntos.

5.3 Por tanto, en el futuro habrá que esforzarse no sólo en fomentar un conocimiento considerablemente mayor del acuerdo a ambos lados del Atlántico de manera tangible sino que, además, hay que crear relaciones que permitan una mejor definición de un programa de investigación que constituya una postura científica común de Europa y Estados Unidos en los próximos años (asistencia a los países en desarrollo mediante el trabajo de investigación; necesidades sociales que requieren investigación; definición de nuevos programas de investigación científica...). Tras el 11 de septiembre de 2002, el trasfondo político del acuerdo cambió de manera muy marcada en los Estados Unidos y, sobre todo, en lo que se refiere a la relación entre Estados Unidos y Europa. A nivel práctico, la solicitud de visados para los Estados Unidos se ha convertido en un procedimiento más riguroso que podría por sí solo limitar la movilidad. De hecho, en la fase inmediatamente posterior al 11 de septiembre, los viajes aéreos quedaron muy afectados debido al temor a atentados terroristas, limitándose así indudablemente la movilidad. En cuanto a centros de interés, el bioterrorismo y la seguridad interna son ahora cuestiones de primer orden en los Estados Unidos y, cada vez más, también en Europa, aunque en ésta la seguridad alimentaria sigue siendo una prioridad más importante, lo cual pone de manifiesto algunas diferencias de énfasis. En esta nueva situación, el acuerdo tiene un potencial especial como palanca para el fortalecimiento de las relaciones con los Estados Unidos y debería ser obvia la coincidencia de intereses entre las dos grandes economías capitalistas democráticas y con base científica del mundo.

Contexto científico

5.4 El Grupo no estaba formado por evaluadores científicos sino que, más bien, se ocupaba del proceso creado a partir del acuerdo, de su rendimiento y del impacto que había tenido hasta la fecha. No obstante, a consecuencia de algunas visitas a instituciones de investigación, se examinó de manera más detallada un pequeño número de proyectos a fin de obtener una muestra de las opiniones expresadas en el ámbito del trabajo concreto. En lo fundamental, estas opiniones fueron positivas y, en algunos casos, se manifestó un verdadero entusiasmo por desarrollar todavía más la colaboración bajo los auspicios del acuerdo, y por definir campos de participación y un margen para iniciativas que hiciese avanzar esta colaboración. Sin duda, los Estados Unidos tienen sus propias prioridades, algunas de las cuales, como se ha indicado anteriormente, han estado influidas por los acontecimientos recientes, pero también las tiene Europa, y, mediante el debate y una mejor definición de tareas fuera del Grupo Consultivo Conjunto, debería ser posible en adelante generar iniciativas concretas acogidas al acuerdo que generasen entusiasmo en la comunidad científica y fuesen valiosas para diferentes ámbitos políticos. Algunas de éstas ya están en marcha o en vías de creación e, indudablemente, son muy interesantes desde el punto de vista científico (por ejemplo, las nanotecnologías, la economía del hidrógeno y la ciberseguridad); por tanto, se está dando una aceptación de la influencia mutua en los temas científicos en los que se trabaja, a medida que avanza el contacto facilitado por el acuerdo. Sin embargo, existe la oportunidad de no limitarse a mejorar y consolidar los actuales conocimientos sino que, mediante el diálogo, podemos alcanzar nuevas fronteras que puedan establecer programas de investigación científica en campos determinados para los próximos 25 años o más.

5.5 De cualquier modo, puede resultar difícil hacer más dirigista la aplicación del acuerdo dentro de las actuales pautas de funcionamiento. Es cierto que pueden concertarse acuerdos de aplicación con las agencias asociadas de los Estados Unidos para avanzar en campos determinados de interés mutuo, pero, más allá de eso, con el carácter de abajo arriba inherente a la presentación de propuestas al Programa Marco o a algunas organizaciones de los EE.UU., como la National Science Foundation, (esencialmente investigación "impulsada por la curiosidad"), es difícil ver de qué manera a partir de campos de actividad previamente definidos puede conseguirse un trabajo de cooperación "sobre el terreno", si no se dispone de financiación. En relación con las agencias norteamericanas que, a diferencia de la National Science Foundation, no se basan en sistemas de presentación de propuestas por la comunidad científica sometidas luego a una evaluación inter pares sino que, más bien, facilitan financiación para trabajar en ciertos campos (esencialmente investigación "orientada a problemas"), hay que tener muy en cuenta cuáles son los campos clave dentro del programa de tareas de investigación que se han marcado los EE.UU., para ver dónde hay financiación ya prevista.

5.6 Desde el punto de vista de la Unión Europea, realizar actividades dentro del acuerdo de cooperación científica y tecnológica en algunos campos del Programa Marco podría exigir una definición más precisa de determinadas convocatorias o de aspectos de financiación estrictamente delimitados que pudiesen utilizarse como "semilla" para propiciar el tipo de proyectos que interesan. En este supuesto, hay que resistir la tentación de formular los acuerdos de aplicación de manera demasiado amplia para abarcar más posibles campos. En cambio, sería más provechoso definir de forma un tanto estricta los campos de participación en determinadas iniciativas y darles una amplia publicidad. Aparte de eso, no deberían establecerse ventajas o desventajas concretas respecto a otras propuestas dentro del Programa Marco, excepto en lo que se refiere a la adecuación a las condiciones de una convocatoria determinada, que en la práctica podría favorecer explícitamente la colaboración estadounidense.

Contexto industrial

5.7 La situación actual de la relación entre la industria y el acuerdo de cooperación es más difícil de describir a pesar de que la colaboración trasatlántica en I+D industrial continúa aumentando (3). En algunos sectores industriales puede haber un programa perfectamente definido que contrasta con las perspectivas de motivación puramente científica que se encuentran en las universidades o los centros de investigación públicos. En contraste con el sector público, las empresas son más conscientes de los mercados que los países y puede darse una cierta incomodidad respecto a la colaboración desde el punto de vista de la competencia o la aceptación en el mercado. Entre los campos en los que estos factores podrían tener una cierta influencia cabe citar la aeronáutica, los organismos modificados genéticamente, la genómica humana y algunos aspectos de las tecnologías de la información. Aunque factores como conseguir acceso a información de valor comercial pueden tener un efecto negativo en sectores industriales sensibles, el mantenimiento de la participación y la cooperación en ciencia y tecnología tiene que seguir viéndose como algo importante y efectivo (por ejemplo las normas de telecomunicaciones), de lo cual son ejemplo algunos proyectos de base industrial del 5º Programa Marco en los que trabajan colaboradores de Estados Unidos. De hecho, el grado de participación industrial dentro del acuerdo no difiere especialmente del que se observa en el Programa Marco en su conjunto.

5.8 Convertir los resultados científicos y tecnológicos en productos o servicios comercializables lleva tiempo y, en general, esto resultados todavía no están claros o no están maduros para evaluación en el marco del acuerdo de cooperación científica y tecnológica Unión Europea-Estados Unidos. No obstante, hay campos como la biotecnología en los que el diálogo y el intercambio de ideas son muy valorados y efectivos, lo cual se debe a la labor del Grupo de Trabajo sobre Biotecnología (Biotechnology Task Force), que, de hecho, es anterior al acuerdo. Si bien, en muchos aspectos esto tiene que verse como un modelo excelente, en sí mismo no está pensado para generar proyectos de colaboración, lo cual prueba en buena medida que las actividades de cooperación previstas en el acuerdo, como grupos de trabajo; estudios conjuntos; organización conjunta de seminarios, conferencias, simposios y talleres; y formación de científicos y expertos, son valiosas por sí mismas, aparte de la participación en proyectos de investigación conjuntos y coordinados.

Aspectos políticos

5.9 Anteriormente (véase 5. 3 y 5. 4) se ha aludido a la manera en que podría realizarse un trabajo de investigación en colaboración dentro del acuerdo en campos en los que existen objetivos políticos comunes y un deseo de trabajar juntos. En muchos casos, las dificultades que aquí se encuentran derivan del planteamiento de abajo arriba aplicado por algunas agencias estadounidenses para financiar la investigación y también, por supuesto, del aplicado en las diversas convocatorias de los Programas Marco. Aunque los seminarios y otras formas de intercambio pueden generar planteamientos de abajo arriba, existen otras vías abiertas a los responsables políticos, como la adecuación a los programas nacionales de investigación de los Estados Unidos y la adecuada especificación de las prioridades de las convocatorias en el 6º Programa Marco. Los funcionarios de la administración norteamericana alegan que toda la investigación tiene implicaciones políticas y que, cuando está claro en qué se pone énfasis dando información al público, normalmente se obtiene una respuesta de abajo arriba por parte de los investigadores. Sin embargo, otro factor importante para generar estas respuestas es la calidad de las redes existentes. Los seminarios por sí mismos pueden no ser suficientes para generar proyectos de la calidad adecuada pero el calibre de los distintos científicos participantes y la extensión de su redes profesionales sí pueden serlo. Por tanto, fomentar estos aspectos es un factor valioso para conseguir propuestas científicas que se ajusten a los objetivos políticos.

5.10 Para el futuro, la investigación sobre las necesidades de investigación mediante ejercicios de prospectiva o de tipo predictivo semejante a un nivel pragmático, tal como se ha mencionado anteriormente, resultará sin duda un campo fructífero de colaboración entre dos de las economías basadas en la ciencia más poderosas del mundo. Un acuerdo sobre la importancia de estas tareas pendientes de investigación científica es probable que, por sí mismo, diera lugar a decisiones políticas que aportasen financiación y, de esta manera, atrajesen trabajos científicos. Este planteamiento también daría al acuerdo de cooperación científica y tecnológica la relevancia destacada que tanto necesita. Un acuerdo de aplicación con un departamento dedicado actividades en este campo a un alto nivel de la administración estadounidense sería un acontecimiento de capital interés.

Cuestiones operacionales

5.11 Los problemas iniciales de la negociación de contratos con organizaciones norteamericanas se van superando continuamente y deberían disminuir significativamente en el 6º Programa Marco en el caso de los proyectos ejecutados en virtud de acuerdos de aplicación. Estos acuerdos siguen siendo un elemento clave para la correcta aplicación del acuerdo de cooperación científica y tecnológica a un nivel operacional, a consecuencia de la tendencia a coordinar las convocatorias en determinados temas de interés común e, incluso, si todo va bien, a convertirse en auténticas convocatorias conjuntas. La información previa sobre las convocatorias coordinadas, mediante mecanismos como las "cartas dirigidas a colegas" (National Science Foundation), y los anuncios en Cordis sobre los programas de trabajo han mejorado durante el período de vigencia del acuerdo pero todavía queda mucho por hacer, especialmente en Europa, donde el acceso a la información sobre el acuerdo de cooperación científica y tecnológica todavía es muy limitado. Por otra parte, como ya se ha señalado, las convocatorias conjuntas con algunas agencias de los Estados Unidos no son posibles puesto que no se utilizan estos procedimientos para recabar propuestas científicas. Tendrán que definirse muy claramente otros planteamientos que busquen financiación norteamericana para los participantes de estos países en una propuesta determinada mediante acuerdos de aplicación con estas organizaciones, como tendrán que definirse también claramente las condiciones que deben cumplir las solicitudes para que sean aceptadas en el Programa Marco.

5.12 La información y el fomento de la sensibilización a posteriori son muy escasas, lo cual representa una deficiencia importante de la ejecución del acuerdo científico y tecnológico en la actualidad. Es necesario concebir iniciativas concretas para mejorar esta sensibilización, por ejemplo: (i) mediante el uso de logos o estilos reconocibles que permitan reconocer el trabajo realizado en virtud del acuerdo; (ii) la aportación de suficiente información sobre las reuniones del Grupo Consultivo Conjunto; (iii) la publicidad de determinadas conferencias y seminarios celebrados bajo los auspicios del acuerdo, por ejemplo, mediante la participación de sociedades profesionales y revistas científicas y técnicas; (iv) la selección de determinados laboratorios o personas mediante una etiqueta del acuerdo (por ejemplo, investigador del acuerdo científico y tecnológico Unión Europea-Estados Unidos; laboratorio participante en el acuerdo de colaboración científica y tecnológica Unión Europea-Estados Unidos); y (v) fomento del diálogo mediante un sitio web especializado compartido por los diversos colaboradores en proyectos del Programa Marco a fin de crear una comunidad de interesados y favorecer la expansión de esta comunidad.

Valor añadido y evaluación comparativa

5.13 Tanto los contribuyentes como los funcionarios responsables de políticas a menudo tienen que saber el valor añadido que se consigue a partir de iniciativas determinadas en las que se han invertido esfuerzos y recursos. Las iniciativas de cooperación internacional del sector público no son ajenas a esta necesidad y es legítimo preguntarse qué valor añadido se consigue mediante un acuerdo de cooperación científica y tecnológica entre la Unión Europea y Estados Unidos desde su inicio a su terminación y en comparación con acuerdos bilaterales análogos con los Estados miembros. Éste es un aspecto difícil de medir e incluso de evaluar de manera subjetiva. Sin duda, en algunos sectores, especialmente en los que se da una participación de la industria, parece haber un mejor conocimiento de los acuerdos bilaterales que el que se tiene de los acuerdos derivados del acuerdo de cooperación científica y tecnológica.

5.14 Como este conocimiento del acuerdo es con frecuencia tan escaso, el valor añadido puede ser muy poco tangible y, por tanto, prácticamente imposible de determinar, aunque pueda existir incluso cuando no se dé este conocimiento. Por otra parte, podría esperarse que el aumento de la masa crítica, los nuevos tipos de conocimientos y la variedad de las aportaciones, el intercambio de datos, y la estimulación del contacto mediante la colaboración con toda una gama de países diferentes aportasen un refuerzo de la actividad intelectual que, a su vez, potenciase la suma de conocimientos humanos, calidad de vida de las personas y ventajas económicas. La evaluación de estos efectos es más fácil cuando los objetivos están bien especificados y, afortunadamente, dentro de los diversos acuerdos de aplicación del acuerdo de cooperación científica y tecnológica, ésta es una característica que se encuentra cada vez más. Existe también una oportunidad de conseguir un valor añadido considerable a nivel político fomentando una intensa interacción científica entre la Unión Europea y Estados Unidos en un mundo cada vez más difícil y con retos cada vez más exigentes para los países democráticos con economías de mercado. El acuerdo de cooperación científica y tecnológica tiene que desempeñar un papel fundamental para superar estos retos, aportando vías de diálogo y nuevas formas de actuación conjunta. Por ello, es alentador que este año vaya a celebrarse en Cambridge (Reino Unido) una primera reunión sobre "perspectivas" orientada en este sentido y centrada en la genómica.

5.15 Además, es necesaria una mejor evaluación comparativa del acuerdo de manera que se entienda mejor lo que se espera conseguir, qué criterios tienen que aplicarse para evaluar el grado de cumplimiento de esas expectativas y cómo deben abordarse las deficiencias constatadas. Éste puede ser un proceso interno sujeto sólo a revisión externa a la renovación del acuerdo, pero esta revisión externa resultaría muy facilitada si se dispusiese de algún tipo de evaluación comparativa o de sistema de puntuación mediante el cual pudiese juzgarse el rendimiento del acuerdo. Por ello, es necesario acordar un conjunto de criterios que abarquen los aspectos científicos, políticos, administrativos y de gestión, así como las aportaciones y los resultados, y las diversas competencias profesionales que se necesitan para lograr esto resultados.

6 Conclusiones y recomendaciones

6.1 El mandato que se ha dado al Grupo para este evaluación del impacto del acuerdo establecía que debería indicarse que es lo que añade el acuerdo a la cooperación científica y tecnológica entre la Unión Europea y Estados Unidos en relación con lo que se pretendía conseguir. La cuestión que se plantea, por tanto, es: ¿ha habido un aumento de la cooperación con Estados Unidos o no ha habido cambios y, en ese caso, cuál ha sido el impacto del acuerdo? Se preveía también que el estudio contribuiría preparar a una postura de la Comisión para el momento de la renovación del acuerdo que indicaría si el acuerdo requería cambios o mejoras o si ya era satisfactorio en su forma actual. Los objetivos más concretos del estudio incluían, entre otros, evaluar las actividades científicas y tecnológicas de cooperación en curso en relación con los diferentes programas específicos; evaluar en qué medida estas actividades han creado la base para una relación más estrecha de manera que puedan preverse nuevas formas de asociación ("de la participación a la cooperación y la asociación"); sacar conclusiones tanto estratégicas como específicas sobre nuevas necesidades; formular recomendaciones que sirvan para futuras evaluaciones de impacto; valorar el grado de colaboración de los Estados miembros como componente comunitario de un acuerdo científico y tecnológico y, en consecuencia, su contribución particular al Espacio Europeo de la Investigación; y analizar el grado de reciprocidad conseguido así como su calidad (anexo 2).

El grupo ha llegado a una serie de conclusiones y formulado RECOMENDACIONES en relación tanto con los objetivos previstos como más en general. A continuación se exponen esta recomendaciones:

6.2 El acuerdo de cooperación científica y tecnológica ha generado beneficios tangibles, que, en la actualidad se sitúan principalmente en el plano de la ciencia y derivan en gran parte de la negociación de acuerdos concretos de aplicación en el marco del acuerdo de cooperación. La función fundamental del acuerdo ha sido facilitar la participación de los colaboradores estadounidenses pero hay que mencionar también el valor del intercambio de datos, las relaciones con laboratorios en una gran variedad de países distintos, la experiencia de nuevos planteamientos, y otros factores que estimulan la innovación. Es difícil juzgar si todo eso se habría dado de cualquier manera, pero tenemos la impresión de que, en una serie de casos, la existencia del acuerdo ha tenido un impacto directo en la cooperación científica lograda (por ejemplo a consecuencia de la carta de la National Science Foundation (" carta dirigida a los colegas")). Los efectos en la industria o las políticas han sido más difíciles de calibrar. En lo que se refiere a la primera, los resultados comercializables tangibles, como productos o servicios, tardan tiempo en materializarse, por lo que es más probable que se vean en los próximos años. En cuanto a los avances en las políticas es posible que se manifiesten antes, especialmente en campos como la ciencia del medio ambiente, donde puede preverse un aumento de las actividades a partir de un acuerdo de aplicación reciente. Sin embargo, no hay que olvidar que es probable que se generen efectos derivados, ya que el impacto no se traduce sólo en productos y servicios. También hay que reconocer cambios de política que pueden dar lugar a la incorporación de nuevos conceptos e ideas.

6.3 Sin embargo, en general al Grupo le hubiera gustado ver más beneficios identificables que pudiesen relacionarse directamente con la existencia del acuerdo. No cabe duda de que se han sentado las bases para conseguir más y se RECOMIENDA que se hagan todos los esfuerzos posibles para acelerar el proceso de cooperación en virtud del acuerdo, aprovechar la oportunidad que ofrece, y explotar su potencial de manera más activa. También conviene recordar que la gama de actividades cubiertas por el acuerdo de cooperación es una de sus características más valiosas. El acuerdo no se refiere sólo a proyectos conjuntos de cooperación. Se han encontrado ejemplos de otros tipos de actividad muy apreciados por la comunidad científica. En este caso, una vez más, debe explotarse el potencial que se ofrece; por tanto, se RECOMIENDA capitalizar la gama de actividades cubiertas por el acuerdo, por ejemplo, estableciendo grupos de trabajo ("task forces") y grupos de actuación para hacer avanzar la reflexión y la participación en campos mutuamente beneficiosos.

6.4 La falta de conocimiento del acuerdo, especialmente en Europa, es una conclusión significativa y un motivo de decepción. Preocupa especialmente que sea escaso el conocimiento de éste que tienen los Estados miembros de la Unión Europea. La importancia del acuerdo y de la implicación en él de los Estados en relación con el Espacio Europeo de la Investigación y los conclusiones del Consejo de Lisboa pone de manifiesto la necesidad de una mayor complementariedad en relación con esta cuestión. Para Europa, tanto en lo que se refiere a la Unión como a sus Estados miembros, es importante aplicar métodos abiertos de coordinación para la cooperación científica internacional. Aunque se han hecho verdaderos esfuerzos "sobre el terreno", los Estados miembros todavía necesitan recibir mejor información y así hacer suyo el acuerdo científico tecnológico y las actividades e iniciativas concretas realizadas dentro de éste. Se RECOMIENDA que se especifiquen campos para la comunicación en los sectores pertinentes (ciencia, industria y administraciones) y se ponga en práctica una serie de iniciativa indicadas en el punto 5.12. La Comisión tiene que conseguir que los Estados miembros estén mejor informados sobre el acuerdo y se sientan animados a asumirlo como propio.

6.5 La cuestión de la reciprocidad entre los Estados Unidos y la Unión Europea como partes en el acuerdo se ha planteado ya anteriormente pero no se ha visto que éste sea un motivo de preocupación especialmente grave. La existencia de los diferentes acuerdos de aplicación, por su parte, sirve para indicar el compromiso por ambas partes de realizar un trabajo de cooperación mediante organizaciones designadas con este fin en temas previamente acordados. Este compromiso es recíproco, por tanto puede suponerse que no existe riesgo de un flujo unidireccional o de un desequilibrio de las ventajas de la cooperación. Sin embargo, para algunas agencias o departamentos signatarios de acuerdos de aplicación, parece que se pone como condición que la I+D que se realice se inscriba completamente en las tareas de investigación que se han marcado los Estados Unidos; por tanto, hay que analizar más a fondo los campos de trabajo correspondientes para ver de qué manera la colaboración extranjera puede desempeñar un papel esencial al respecto. Además, parece que, en lo fundamental, la legislación norteamericana exige que esta investigación en cooperación se ejecute dentro de los Estados Unidos. Esta exigencia puede aceptarse para los contratistas estadounidenses pero existen ambigüedades sobre esta cuestión, y se RECOMIENDA una mayor clarificación a cargo del Grupo Consultivo Conjunto para precisar aspectos concretos de la reciprocidad que podría conseguirse en virtud del acuerdo en casos muy concretos. Además, es evidente que las instituciones de investigación de los Estados Unidos son capaces de atraer a jóvenes científicos europeos para que trabajen en los Estados Unidos, inicialmente bajo la égida del acuerdo, pero también la Unión Europea puede atraer a jóvenes científicos norteamericanos para que trabajen en Europa, es más, esta movilidad encaja de lleno en el concepto del Espacio Europeo de la Investigación. Por consiguiente, corresponde a la Unión Europea asegurarse de que esta movilidad recíproca sea efectiva creando una sensibilización al respecto.

6.6 Otro aspecto de la sensibilización se refiere al Grupo Consultivo Conjunto (GCC) establecido en virtud del acuerdo de cooperación científica y tecnológica. El Grupo de Evaluación quedó decepcionado con la actuación del GCC y preocupado al ver que era difícil encontrar información sobre sus reuniones. Nos ha dado la impresión de que el GCC está demasiado formalizado y tiene sentido principalmente sólo para los que participan en él directamente. Se RECOMIENDA que se explote mejor el GCC como vehículo de comunicación de manera que la comunidad científica y otros grupos interesados estén al corriente de sus tareas y de los resultados de sus deliberaciones. El Grupo debe alentar las aportaciones a estas deliberaciones de un público más amplio de manera que pueda obtener una amplia muestra de opiniones. La voluntad de cooperación de las instituciones de investigación de los Estados Unidos está demostrada en la práctica: se trata de encontrar maneras de que participen. En el contexto industrial podría mejorarse la eficacia mediante una consulta más activa a las organizaciones industriales de I+D, como el IRI y la EIRMA. En cuanto a la gestión del acuerdo, la reuniones oficiales anuales del GCC no son suficientemente eficaces. Su eficacia podría mejorarse mediante una comunicación y un contacto más iterativos, junto con el recurso a pequeños grupos de trabajo que informasen al GCC presentándole distintas opciones en las que pudiesen basarse sus decisiones. De manera parecida, los comités directores responsables de los diferentes acuerdos de aplicación tienen que contar con una representación de cada campo científico compuesta de especialistas activos en ese campo, y dar amplia publicidad a su programa de trabajo y a los resultados de su reuniones.

6.7 No cabe duda de que habría un mayor conocimiento del acuerdo si pudiese aumentarse su atractivo para la comunidad científica y otros interesados. Esto es poco probable que ocurra sin que haya una asignación de fondos perfectamente reconocible para los que deseen participar. Podría hablarse quizás de tres maneras de asignar fondos a actividades en virtud del acuerdo. Una es que, en un acuerdo de aplicación determinado, se acuerde delimitar en una convocatoria del Programa Marco una dotación presupuestaria dada para un trabajo determinado que diese lugar a la cooperación con socios estadounidenses para financiar "proyectos en virtud de acuerdos de aplicación", y al mismo tiempo designar en esa misma convocatoria a la agencia estadounidense asociada a este trabajo. En segundo lugar, podría facilitarse financiación para asistir a seminarios o grupos de planificación de actuaciones a partir de los cuales pudiesen surgir propuestas de proyectos conjuntos en campos predeterminados. La tercera posibilidad es adjudicar un contrato a una propuesta aceptada a fin de facilitar suficiente financiación para la movilidad del personal científico durante la ejecución del trabajo contratado, especialmente en lo que respecta al personal estadounidense que asista a reuniones de planificación de proyectos u otras reuniones de gestión en Europa. Se RECOMIENDA que en el marco del acuerdo de cooperación científica y tecnológica se establezca esta asignación de fondos de manera igual por ambas partes, como "fondos semilla" que facilitarían estas iniciativas. Dado que parece existir buena disposición en la comunidad científica de los Estados Unidos para cooperar con sus colegas europeos en proyectos de investigación, es probable que la existencia de esta financiación catalítica estimulase mucho un aumento de la actividad.

6.8 El acuerdo de cooperación científica y tecnológica Unión Europea-Estados Unidos es uno de los varios acuerdos científicos y tecnológicos entre la Unión Europea y otros países. Sin embargo, este acuerdo tiene un carácter único en dos sentidos. En primer lugar, es un acuerdo con una de las economías basadas en la ciencia y la tecnología más poderosas que ha habido en el mundo y, por eso, ofrece la oportunidad de colaborar en trabajos científicos de alto calibre y de carácter radicalmente innovador a una escala tal que no podría conseguirse con otro país. En segundo lugar, su carácter único reside en que implica, especialmente mediante los acuerdos de aplicación subsidiarios, un proceso en el que las dos partes contribuyen a la financiación de trabajos científicos conjuntos realizados en cooperación.

6.9 Como ya se ha señalado, el acuerdo de cooperación científica y tecnológica constituye una plataforma con un potencial significativo que exige una explotación más dinámica. La forma que adopte esta actividad reforzada requiere algún desarrollo estratégico y debe relacionarse con nuevas perspectivas políticas que están surgiendo tanto en Estados Unidos como en Europa. Dada la envergadura de las comunidades científicas de las partes, existe una oportunidad real y potencialmente significativa de lo que podría llamarse "definición de nuevas fronteras" en la ciencia, y puede considerarse que, en las fronteras que se definan, ambas partes son interesados naturales a largo plazo. Por tanto, las actividades pragmáticas predictivas o prospectivas de este tipo deben considerarse campos posibles para futuras iniciativas científicas y tecnológicas que tiendan a estrechar los lazos entre las partes. Otras investigaciones entrarían más bien en el capítulo de "actividades de consolidación" en campos ya bien establecidos en el mundo científico pero que requieren más recursos y un enfoque más preciso. Las soluciones que aporta la investigación a las necesidades de los países en desarrollo es una de estas categorías, como lo son las nuevas y mejores direcciones en que se mueve la investigación destinada a abordar cuestiones e inquietudes sociales de los países industrializados, como los Estados Unidos y los países de la Unión Europea. Por todas estas razones y por otras expuestas en esta sección, se RECOMIENDA que se renueve el acuerdo, pero que, dentro del proceso de renovación, se asuma el compromiso de establecer una estrategia que parta de manera efectiva de los cimientos puestos en los primeros cinco años y que explote mejor el potencial del acuerdo en el momento de su renovación.

6.10 Se ha manifestado una cierta inquietud en los Estados Unidos acerca de algunas limitaciones operacionales experimentadas al preparar proyectos conjuntos en virtud del acuerdo, especialmente en lo que se refiere a contratos, procedimientos de auditoría, requisitos jurídicos y responsabilidades en los contratos del Programa Marco. A veces, estas cuestiones operacionales han provocado considerable malestar, puesto en peligro el inicio de los proyectos y llegado a oídos de altos funcionarios del gobierno norteamericano. Es importante que en adelante estas cuestiones de procedimiento no constituyan una amenaza al desarrollo estratégico, y al valor científico y tecnológico del acuerdo. En el 6º Programa Marco se han hecho progresos en cuanto a las medidas destinadas a resolver estos problemas y es probable que no se manifiesten en el futuro con la misma virulencia. No obstante, pueden surgir aquí otra vez dificultades y no está de más destacar la importancia del contacto iterativo, en vez del recurso a las deliberaciones anuales del GCC, a la hora de hacer frente a este tipo de problemas.

6.11 Asimismo, a nivel operacional, se ha observado una falta de participación en el acuerdo de algunas organizaciones científicas norteamericanas de gran prestigio (por ejemplo, el NIH y la NASA), por ello se RECOMIENDA que se intente establecer vínculos con estas organizaciones mediante acuerdos de aplicación que sean concretos y orientados de manera precisa a problemas comunes e intereses científicos importantes.

6.12 La diferenciación entre el acuerdo de cooperación científica y tecnológica Unión Europea-Estados Unidos y los diversos acuerdos bilaterales semejantes de los Estados Unidos con distintos Estados miembros europeos requiere una comunicación más efectiva. Ha podido detectarse una cierta falta de comprensión con respecto a la Unión Europea y su relación con los Estados miembros, hasta el punto de que ambos se consideraban a menudo entidades distintas e inconexas y, además, más bien de envergadura equivalente, mientras que en lo que se refiere a recursos y conocimientos científicos la una debería verse como un componente valioso de los otros. El valor añadido desde el punto de vista europeo (valor añadido europeo, VAE) no será fácil de evaluar si es difícil de reconocer. Por consiguiente, se RECOMIENDA que la Delegación de la Unión Europea en Washington DC, conjuntamente con las Embajadas de los Estados miembros, haga un esfuerzo especial para comunicar a las agencias de la administración norteamericana la diferencia esencial entre el acuerdo de cooperación científica y tecnológica Unión Europea-Estados Unidos y los acuerdos con los Estados miembros.

6.13 Es necesaria una mejor evaluación comparativa del acuerdo de manera que pueda controlarse internamente y de manera constante su rendimiento con respecto a ciertos criterios. Esto sería beneficioso por sí mismo y, sobre todo, para futuros estudios sobre la evaluación del impacto. Se RECOMIENDA que los objetivos del acuerdo se hagan más explícitos desde el punto de vista de la gestión y se decidan criterios para evaluar la consecución de estos objetivos mediante procedimientos de control, de tal manera que sea más practicable la medición del rendimiento interno. Para ello deberían crearse unas bases de datos efectivas de todas las actividades realizadas en virtud del acuerdo. Por tanto, hay que refinar el registro de las actividades realizadas dentro del acuerdo para facilitar la realización de ejercicios de evaluación comparativa y de evaluaciones de impacto externas en las fechas de renovación.

6.14 El diálogo con el gobierno de los Estados Unidos al nivel jerárquico adecuado se considera vital para la consecución efectiva de los objetivos del acuerdo. Es necesario establecer aquí una distinción entre los contactos de trabajo por razones operacionales con funcionarios de departamentos clave de la administración norteamericana y el contacto estratégico a alto nivel con estos departamentos para contribuir a alcanzar los objetivos y mejorar la eficacia de la cooperación entre las partes. Se RECOMIENDA que la Comisión garantice un nivel adecuado de comunicación directa con los departamentos de la administración de los Estados Unidos y, de esta manera, logre que el acuerdo tenga un defensor a alto nivel en ambas partes. Naturalmente, las personalidades son importantes para fomentar la implicación a niveles de gestión altos, pero la Comisión no debe dudar en aportar el contexto social adecuado para ello. Por tanto se RECOMIENDA que se evalúen continuamente las funciones de gran relieve para detectar oportunidades de reforzar las relaciones y la implicación en el acuerdo, con la debida publicidad y comunicación a los públicos adecuados.

Anexos

Se adjuntarán al informe final

Referencias

1 Eizenstat, S. Opening Remarks. New Vistas in Transatlantic Science and Technology Cooperation. Washington DC June 1998. National Research Council ISBN 0-309-06197-0

2 Gerold, R. The European Union Vista in Transatlantic Science and Technology Cooperation. New Vistas in Transatlantic Science and Technology Cooperation. Washington DC June 1998. National Research Council ISBN 0-309-06197-0

3 The UK Research and Development Scoreboard 2002. Dept of Trade & Industry, London (www. innovation.gov.uk/projects/rd_scoreboard)

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