COMISIÓN EUROPEA
Estrasburgo, 22.11.2016
SWD(2016) 388 final
DOCUMENTO DE TRABAJO DE LOS SERVICIOS DE LA COMISIÓN
Evaluación del Consenso Europeo sobre Desarrollo de 2005 que acompaña a la iniciativa «Propuesta de un nuevo Consenso Europeo sobre Desarrollo»
Resumen
que acompaña al documento
COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES
Propuesta para
Nuevo Consenso Europeo en materia de Desarrollo
Nuestro Mundo, nuestra Dignidad, nuestro Futuro
{COM(2016) 740 final}
{SWD(2016) 387 final}
{SWD(2016) 389 final}
Documento de trabajo de los servicios de la Comisión
Evaluación del Consenso Europeo sobre Desarrollo de 2005 que acompaña a la iniciativa «Propuesta de un nuevo Consenso Europeo sobre Desarrollo»
El presente documento de trabajo acompaña a la Comunicación de la Comisión al Consejo titulada «Propuesta de un nuevo Consenso Europeo sobre Desarrollo». De conformidad con la hoja de ruta, el objetivo de este documento de trabajo es ofrecer una visión general de los resultados de las evaluaciones disponibles. Se trata de analizar en qué medida la UE y sus Estados miembros han adaptado sus políticas y estrategias a los objetivos, valores y principios del consenso europeo sobre desarrollo, y en qué medida este consenso ha guiado las actividades de cooperación al desarrollo confiadas a la UE, y su puesta en práctica.
Los resultados indican que, en términos generales, los objetivos del consenso europeo, como la reducción de la pobreza, el desarrollo sostenible y la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), han sido integrados por la UE y los Estados miembros en sus políticas de desarrollo. Se observa asimismo una amplia adaptación a los valores comunes asociados al consenso, a saber, el respeto de los derechos humanos, las libertades fundamentales, la democracia, la buena gobernanza, la igualdad entre hombres y mujeres, el Estado de Derecho, la solidaridad y la justicia. Parece existir un elevado grado de armonización entre los principios del consenso, como la propiedad y la asociación, el diálogo político, la participación de la sociedad civil, las cuestiones de género y la lucha contra la fragilidad, y las políticas de la UE y de los Estados miembros, aunque algunos principios no sean objeto de estrategias claramente definidas. Por lo que se refiere a la mejora de la colaboración, la UE y los Estados miembros han mostrado niveles elevados de compromiso con vistas a reforzar la coordinación y la complementariedad, y mejorar la eficacia de la ayuda y las políticas de desarrollo. Así lo indican su liderazgo en los foros internacionales y sus medidas concretas destinadas a aumentar la transparencia, las asociaciones abiertas y la coordinación; esta última, en concreto, se ha beneficiado de los importantes avances alcanzados en la programación conjunta.
Estas consideraciones ponen de manifiesto la pertinencia y efectividad del consenso para orientar la cooperación al desarrollo a nivel de la UE y contribuir a la realización de sus objetivos, especialmente el de la reducción de la pobreza, en particular a través de la ayuda en favor de la seguridad alimentaria, la educación y la sanidad, así como del crecimiento en el marco del apoyo a la estabilidad macroeconómica. Asimismo, el consenso ha suscitado una asignación de recursos que beneficia a los países con mayores necesidades, el recurso a modalidades de ayuda innovadoras y un mayor compromiso en favor de la coherencia de las políticas de desarrollo.
Según las evaluaciones por homólogos del Comité de Asistencia al Desarrollo (CAD) de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), el consenso constituye «un gran éxito estratégico» y una «hito fundamental». Los hechos demuestran que el consenso ha aportado un valor añadido, al fomentar una visión compartida y conjunta de la UE y de los Estados miembros y, en el caso de los nuevos Estados miembros, ha tenido repercusiones directas en la definición de sus políticas en favor del desarrollo. El consenso también ha desempeñado un papel importante en la orientación de la cooperación al desarrollo a escala de la UE, que se ha ido adaptando progresivamente a las prioridades y principios establecidos en el consenso. El consenso también ha incrementado el valor añadido de la UE, permitiéndole desempeñar un papel destacado, por ejemplo, con el fomento de la programación conjunta y la expresión de los puntos de vista de los Estados miembros y de la UE en los acuerdos internacionales. En general, el consenso ha desempeñado un papel esencial, promoviendo e impulsando una nueva dinámica de la política de la UE en favor del desarrollo.