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Document 52013SC0074
COMMISSION STAFF WORKING DOCUMENT EXECUTIVE SUMMARY OF THE IMPACT ASSESSMENT Accompanying the document Proposal for a Regulation of the European Parliament and of the Council on measures to reduce the cost of deploying high speed electronic communications networks
DOCUMENTO DE TRABAJO DE LOS SERVICIOS DE LA COMISIÓN RESUMEN DE LA EVALUACIÓN DE IMPACTO que acompaña al documento Propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a medidas para reducir el coste del despliegue de las redes de comunicaciones electrónicas de alta velocidad
DOCUMENTO DE TRABAJO DE LOS SERVICIOS DE LA COMISIÓN RESUMEN DE LA EVALUACIÓN DE IMPACTO que acompaña al documento Propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a medidas para reducir el coste del despliegue de las redes de comunicaciones electrónicas de alta velocidad
/* SWD/2013/074 final */
DOCUMENTO DE TRABAJO DE LOS SERVICIOS DE LA COMISIÓN RESUMEN DE LA EVALUACIÓN DE IMPACTO que acompaña al documento Propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a medidas para reducir el coste del despliegue de las redes de comunicaciones electrónicas de alta velocidad /* SWD/2013/074 final */
DOCUMENTO DE TRABAJO DE LOS
SERVICIOS DE LA COMISIÓN RESUMEN DE LA EVALUACIÓN DE IMPACTO que acompaña al documento Propuesta de Reglamento del
Parlamento Europeo y del Consejo relativo
a medidas para reducir el coste del despliegue de las redes de comunicaciones
electrónicas de alta velocidad 1. Definición del problema El crecimiento inteligente, sostenible e
integrador previsto en la estrategia Europa 2020 dependerá en gran medida de la
disponibilidad y uso generalizado de la Internet de alta velocidad. La práctica
totalidad de los sectores de una economía moderna e innovadora se apoyan en una
infraestructura digital de alta calidad. Constituye la espina dorsal del
mercado único, una fuente de crecimiento importante y en buena medida aún por
aprovechar, y un factor clave para la competitividad de la UE. La Agenda Digital para Europa, una de las
iniciativas emblemáticas de la estrategia Europa 2020, establece ambiciosos
objetivos en cuanto a cobertura y velocidad de la banda ancha. Sin embargo,
aunque las empresas realizan ya importantes inversiones en el sector de las
telecomunicaciones, parece necesario redoblar los esfuerzos por estimular el
despliegue de la banda ancha. La presente evaluación de impacto
acompaña a una propuesta legislativa que, en caso de ser adoptada por el
Parlamento Europeo y el Consejo, haría más fácil y menos costoso el despliegue
de las redes de banda ancha de alta velocidad, ya que permitiría un mejor
acceso a la infraestructura pasiva adecuada para el despliegue de la banda ancha,
más oportunidades de cooperación en las obras civiles, una simplificación de
los procedimientos de concesión de permisos y un número mayor de edificios
preparados para la alta velocidad. La propuesta se ha elaborado a raíz de la
petición del Consejo Europeo de primavera de 2012 de que se adoptaran medidas a
nivel de la UE que permitieran ahorrar costes en el marco de los esfuerzos para
completar el mercado único digital a más tardar en 2015. Forma parte del Acta
del Mercado Único II. El problema que aborda esta iniciativa
deriva de la existencia de diversas ineficiencias y puntos de estrangulamiento
en el proceso de despliegue de las redes de banda ancha. Esas ineficiencias y
puntos de estrangulamiento generan elevados costes y cargas administrativas onerosas
para las empresas que desean desplegar las redes. También es preciso señalar
que el coste principal (hasta un 80 %) en el despliegue de las nuevas
redes está vinculado a la obra civil. Basándose en estudios y en las numerosas
reacciones de las partes interesadas, se han perfilado cuatro ámbitos de
acción: 1) ineficiencias o puntos de
estrangulamiento relativos a la explotación de infraestructuras pasivas (como
por ejemplo, conductos, cámaras subterráneas, bocas de inspección,
distribuidores, postes, mástiles, instalaciones de antenas, torres y otras
construcciones de soporte), 2) puntos de estrangulamiento relativos al
codespliegue, 3) ineficiencias relativas a la concesión de autorizaciones
administrativas, y 4) puntos de estrangulamiento relativos al despliegue dentro
de los edificios con el fin de conectar a los clientes.
Se cree que podrían obtenerse ahorros de
entre el 20 % y el 30 % si se adopta en estos ámbitos un conjunto de
medidas coherentes que se refuercen mutuamente. 2. Análisis de la subsidiariedad Estas medidas son necesarias a nivel de
la Unión para mejorar las condiciones de establecimiento y funcionamiento del
mercado interior, como complemento al marco regulador de las comunicaciones
electrónicas, a fin de: –
eliminar los obstáculos al funcionamiento del
mercado interior derivados de la variedad de normas a nivel nacional y
subnacional, que obstaculiza el desarrollo y el crecimiento de las empresas
europeas, repercute negativamente en la competitividad europea y crea
obstáculos a la inversión y a la actuación transfronterizas y, por
consiguiente, dificulta el libre suministro de redes y servicios de
comunicaciones electrónicas que garantiza la actual legislación de la Unión; –
estimular la cobertura de banda ancha
generalizada, que es una condición previa para el desarrollo del mercado único
digital, contribuyendo así a la supresión de un importante obstáculo para la
consecución del mercado único; –
materializar las importantes posibilidades aún
no explotadas de reducir los costes y facilitar el despliegue de la banda
ancha. 3. Objetivos El objetivo específico de esta iniciativa
consiste en reducir los costes y aumentar la eficiencia en el despliegue de la
banda ancha de alta velocidad. Más concretamente, los costes del
despliegue de la banda ancha de alta velocidad deberían reducirse en un
25 %. Al mismo tiempo, la actuación en este ámbito a escala de la
UE consolidará también el mercado único. Este doble objetivo específico debe
considerarse dentro del contexto general del fomento del despliegue de la banda
ancha en todo el territorio de la UE, en consonancia con los objetivos de la
Agenda Digital. Los objetivos operativos de la presente
iniciativa son los siguientes: 1) Incrementar el uso de las
infraestructuras pasivas existentes que sean adecuadas para el despliegue de la
banda ancha, a través de una mayor transparencia en torno a estas
infraestructuras, así como de un régimen reglamentario más coherente y eficaz
en relación con el acceso a ellas, independientemente de quién sea su propietario;
2) Incrementar la cooperación en los
proyectos de obra civil pertinentes para el despliegue de la banda ancha en
toda la UE, en particular garantizando la transparencia y aumentando la
seguridad jurídica para la cooperación entre sectores y entre empresas de
servicio público; 3) Racionalizar los trámites
administrativos relacionados con el despliegue de la red en toda la UE,
principalmente a través del aumento de la transparencia y la coordinación de
los procesos de concesión de autorizaciones, garantizando al mismo tiempo el
cumplimiento de los plazos, así como de unas normas mínimas en lo que se
refiere a las «condiciones razonables»; y 4) Incrementar la entrega de edificios
con infraestructuras abiertas adaptadas a la alta velocidad en toda la UE, a
fin de reducir los costes y las cargas asociadas a la adaptación a posteriori. 4. Opciones de actuación Se eligieron cuatro opciones estratégicas
generales para ser examinadas en mayor profundidad, sobre la base de su
potencial para reducir los costes del despliegue de la banda ancha y
facilitarla, su coherencia global y exhaustividad y, por último, su neutralidad
desde el punto de vista tecnológico. Con arreglo a la opción 1, la Comisión no
introduciría novedad alguna, ya que tales medidas no son totalmente nuevas y
están surgiendo ya mejores prácticas. Las actuaciones se limitarían a
garantizar el seguimiento, aplicar la normativa existente y proporcionar nuevas
orientaciones sobre determinados artículos. La opción 2 promueve una aplicación más
intensa, coherente y armonizada de las disposiciones e instrumentos vigentes
del marco regulador de las comunicaciones electrónicas. Concretamente, la
Comisión formularía una recomendación para aclarar la aplicación de estas
disposiciones. Con arreglo a la opción 3, la Comisión
propondría medidas de reducción de los costes más generales y ambiciosas en
toda la UE, aplicables también a los agentes no pertenecientes al ámbito de las
telecomunicaciones. Concretamente, se proponen las siguientes medidas: 1) Un derecho general de ofrecer y
utilizar las infraestructuras físicas existentes adecuadas para el despliegue
de la banda ancha en condiciones equitativas, independientemente de si
pertenecen a los suministradores de redes de comunicaciones electrónicas o son utilizadas
por ellos. Las condiciones de utilización se dejarán a la negociación
comercial, con la posibilidad de intervención a través de un mecanismo de
solución de diferencias solo cuando la negociación comercial fracase sin
justificación razonable. 2) Un derecho de acceso transparente a la
información relativa a las infraestructuras físicas existentes adecuadas para
el despliegue de la banda ancha, independientemente de su propietario (operador
de telecomunicaciones o no, parte privada o pública). 3) Derechos y obligaciones específicos
destinados a hacer posible una mayor coordinación en las obras civiles (un
derecho general a negociar la coordinación de dichas obras, junto con un
derecho general de acceso a la información en relación con las obras civiles
planificadas; se prevén obligaciones adicionales en caso de obras financiadas
con fondos públicos). 4) Una mayor transparencia y rapidez en
lo que se refiere a los procedimientos de concesión de autorizaciones, junto
con salvaguardias que garanticen que los requisitos y/o condiciones sean no
discriminatorios, transparentes y proporcionados y estén justificados
objetivamente. 5) La obligación de entregar los
edificios nuevos, así como los edificios antiguos que sean objeto de reformas
en profundidad, con una infraestructura física interna adaptada a la alta
velocidad (por ejemplo, espacio suficiente en los miniconductos), garantizando
al mismo tiempo la neutralidad tecnológica, junto con la obligación de entregar
los inmuebles de varias viviendas nuevos u objeto de reformas en profundidad
con un punto de concentración situado en el interior o en el exterior del
edificio. La opción 3 se divide en dos subopciones,
3a y 3b, que difieren en función del instrumento propuesto para la aplicación
las medidas descritas. Con arreglo a la opción 4, la Comisión
propondría un nuevo instrumento vinculante para establecer atlas de
infraestructuras conformes con las normas de la UE, imponer el acceso a todas
las infraestructuras adecuadas para el despliegue de la banda ancha a precios
orientados por los costes, así como otras obligaciones de cooperación en las
obras civiles, crear una ventanilla única que concentre todos los permisos
necesarios para el despliegue de nuevas infraestructuras, y obligar a que todos
los edificios se entreguen con infraestructuras adaptadas a la alta velocidad a
más tardar en 2020. 5. Evaluación del impacto Como esta iniciativa es principalmente de
carácter económico, las repercusiones más importantes son las de tipo
económico. Las repercusiones sociales y medioambientales son de carácter
esencialmente indirecto, ya que dependen de la inversión en redes resultante y
del resto de las repercusiones económicas indirectas. Se ha analizado también
el impacto de las medidas propuestas sobre los derechos fundamentales. No cabe esperar que la hipótesis de no
intervención (opción 1) pueda reducir de manera significativa los costes del
despliegue de la banda ancha en Europa, ni que tenga una incidencia
significativa sobre la inversión. Toda vez que se prevé que tenga un impacto
muy limitado sobre la inversión en toda la UE, sus efectos indirectos también
serían limitados. Además, es muy probable que se acentúe la actual
fragmentación de la normativa en la UE. Dado el limitado impacto sobre la
inversión, los efectos sociales y medioambientales serían igualmente
marginales. A la vista de los costes y beneficios
para las principales partes interesadas y de que una recomendación tiene
efectos más marcados que las directrices y el intercambio de las mejores prácticas,
se espera de la opción 2 un efecto positivo moderado general sobre la inversión
en redes. En consecuencia, puede esperarse una cobertura de la banda ancha y
una competencia algo mayores. Sin embargo, con esta opción seguiría sin
aprovecharse plenamente el potencial de ahorro de costes de la cooperación
entre infraestructuras de empresas de servicios públicos diferentes (en lo que
se refiere a la descripción y compartición de infraestructuras y a la
coordinación de las obras civiles), lo que afectaría a la relación
coste/beneficio de todo el ejercicio. Cabe esperar igualmente unos efectos
moderadamente positivos sobre la economía. En lo que se refiere al mercado
único, es probable que una Recomendación refuerce solo en cierta medida la
coherencia en toda la UE, ya que se fomentaría más la aplicación de las
disposiciones del marco regulador. En cuanto a las repercusiones sociales, se
espera que el moderado efecto positivo sobre la inversión en redes se traduzca
en un pequeño efecto positivo en la creación de puestos de trabajo. El aumento
de la transparencia y la coordinación de las obras en el sector de las
telecomunicaciones también daría lugar a un modesto impacto positivo sobre el
medio ambiente (principalmente al evitar la duplicación de las obras). La opción 3 («favorecer la mejora de la
eficiencia») generaría elevados beneficios netos para todas las empresas de la
UE deseosas de desplegar la banda ancha, principalmente debido a la
considerable reducción de los gastos de capital asociados a las inversiones en
redes como resultado de la mayor transparencia, la oportunidad de utilizar en
mayor medida las infraestructuras pasivas actuales, las posibilidades de
codespliegue en distintos sectores, el despliegue más rápido, sencillo y barato
resultante, en particular gracias a la racionalización de los permisos, y la
existencia de edificios adaptados a la alta velocidad. Para los propietarios de
infraestructuras pasivas, la opción implicaría la obligación de proporcionar
información y conceder acceso a sus infraestructuras, lo que como tal generaría
ciertos costes. No obstante, los beneficios serían superiores a los costes, en
particular dado que el acceso se concederá mediante negociaciones comerciales,
lo que permitiría obtener ingresos adicionales. Por lo que respecta a las
autoridades públicas, aunque los costes de estas medidas parecen elevados,
existen muchas sinergias entre estas medidas y otras exigidas por la política
nacional (por ejemplo, la prevención de catástrofes) o la legislación de la UE (por
ejemplo, la Directiva Inspire), lo cual reduciría los costes globales. Por consiguiente, cabe esperar con la
opción 3 un impacto positivo significativo global sobre las inversiones en
redes de alta velocidad, y, en consecuencia, una mayor cobertura de la banda
ancha y un aumento de la competencia. Las redes de banda ancha llegarían a
zonas que, de otro modo, no se considerarían comercialmente atractivas. Debido
al aumento de la inversión en redes, serían perceptibles macroefectos positivos
sobre la economía, tanto en términos de efectos indirectos en los sectores
conexos (fabricantes de equipos, empresas de obra civil), como de aumento de la
innovación y la productividad en todas las empresas, incluidas las PYME. Esto
podría tener efectos globales positivos sobre la competitividad de la UE a
través de un despliegue más rápido de las redes inteligentes y de los sistemas
de transporte inteligentes, con la consiguiente mejora de la eficiencia
energética. Dichas medidas de armonización también
reducirían los obstáculos a la incorporación al mercado, en particular en el
caso de los operadores más pequeños, y aminoraría significativamente la
fragmentación en el mercado único digital. En cuanto a las repercusiones sociales,
la opción 3 garantiza impactos positivos importantes sobre la inversión y, por
ende, también sobre el mercado de trabajo. Al aumentar el uso compartido de las
infraestructuras y la coordinación de las obras civiles, se lograría también
una reducción de las actividades molestas para la población. Dado el carácter intersectorial de la
medida, aumentar las sinergias podría tener además un impacto ambiental
significativo, gracias a una implantación más rápida de las redes inteligentes
y los sistemas de transporte inteligentes y, por lo tanto, a una mejora de la
eficiencia energética. Con respecto a las repercusiones de la
opción 4, hacer obligatorio el acceso a las infraestructuras pasivas en los
distintos servicios públicos a precios orientados por los costes maximizaría la
puesta en común, pero también acarrearía un riesgo importante de
desincentivación de la inversión en infraestructuras físicas. Además, algunas
de las medidas parecen demasiado difíciles de aplicar y se corre el riesgo de
duplicar el esfuerzo administrativo y los costes. Por todo ello, se considera
que la repercusión económica será inferior a la generada por la opción
precedente. Por otra parte, esta opción presenta claras ventajas desde la
perspectiva del mercado único. También se esperan con la opción 4
repercusiones sociales y ambientales positivas. 6. Comparación de las opciones Las opciones se compararon teniendo en
cuenta su eficacia, su eficiencia (incluidos los costes y beneficios descritos
anteriormente) y su coherencia (equilibrio entre los efectos económicos,
sociales y medioambientales, coherencia con los objetivos políticos generales
de la UE). En razón de su falta de eficacia, la
opción 1 no consigue alcanzar los objetivos perseguidos y no parece en
consecuencia proporcionada. La opción 2, promover una aplicación más
intensa, coherente y armonizada de las disposiciones e instrumentos vigentes
del actual marco regulador de las telecomunicaciones, tendría algunos efectos
positivos en comparación con la hipótesis de referencia, no obstante lo cual no
permitiría conseguir los aumentos de eficiencia esperados, en particular porque
quedaría sin explotar el potencial de reducción de los costes vinculados a la
cooperación intersectorial y a la coordinación de los procedimientos de
concesión de permisos. En cambio, la opción 3 aprovecha
verdaderamente el potencial de reducción de costes mediante la ampliación del
ámbito de aplicación de las medidas vinculantes en todos los sectores y a todas
las etapas del despliegue de la banda ancha. Al mismo tiempo, la opción 3
supondría el mantenimiento de las negociaciones comerciales, un incentivo en sí
mismas, y respetaría la autonomía organizativa de los Estados miembros. Los
costes de ejecución dependerían mucho de las estructuras y los sistemas
implantados en los Estados miembros, por lo que podrían conseguirse ahorros. Lo
que es más importante, estos costes parece compensados por los importantes
beneficios esperados del despliegue cada vez más eficiente de la banda ancha
por parte de los operadores y la mejor cobertura de banda ancha para la
sociedad en su conjunto. Globalmente, la opción 3 garantiza la eficacia a la
vista de los objetivos definidos, con una muy buena relación coste/beneficio y
coherencia con los objetivos generales de la política de la UE (como las
directrices sobre ayudas estatales a la banda ancha y la Directiva Inspire). La opción 4 es la que ofrece el máximo
beneficio para las empresas que desean desplegar redes de banda ancha. No
obstante, llevaría consigo una serie de obligaciones y restricciones que pueden
resultar innecesarias o desproporcionadas para la consecución de los objetivos
buscados. La opción 4 añadiría también una notable complejidad institucional,
incluyendo la transferencia de competencias. Además, la capacidad de decisión
de las empresas podría verse seriamente afectada, con el consiguiente riesgo de
desincentivación de la inversión y disminución de los beneficios para la
sociedad y para el medio ambiente, lo que iría en detrimento de los objetivos
generales de la UE y de la coherencia global de esta opción. En vista de lo anterior, parece que la
opción 3 es la preferible, dada su eficacia en relación con los objetivos
fijados, su eficiencia y su coherencia en el aprovechamiento del potencial de
reducción de costes dentro de los objetivos de la política general de la UE. 7. Seguimiento y evaluación En el marco del ejercicio del Marcador de
la Agenda Digital se efectuará un seguimiento de una serie de indicadores que
corresponden a los objetivos generales y específicos de esta iniciativa. En
particular, el objetivo general (estimular el despliegue de la banda ancha) y
el objetivo específico (aumentar la eficiencia y reducir los costes del
despliegue de banda ancha) serán objeto de seguimiento a través de un análisis
de las inversiones anuales en redes. Está previsto un ejercicio de evaluación
sobre la repercusión del instrumento cada tres años, sobre la base de la
información obtenida a través del seguimiento y de estudios en profundidad, con
vistas a proponer, en su caso, los ajustes necesarios.