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Document 52003DC0026
Communication from the Commission to the Council and the European Parliament - thinking small in an enlarging Europe
Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo - Pensar a pequeña escala dentro de una Europa ampliada
Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo - Pensar a pequeña escala dentro de una Europa ampliada
/* COM/2003/0026 final */
Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo - Pensar a pequeña escala dentro de una Europa ampliada /* COM/2003/0026 final */
COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL CONSEJO Y AL PARLAMENTO EUROPEO - PENSAR A PEQUEÑA ESCALA DENTRO DE UNA EUROPA AMPLIADA El Consejo Europeo de Lisboa estableció el objetivo de convertir a Europa en la más dinámica y competitiva economía basada en el conocimiento para el 2010. La competitividad europea depende en gran medida de sus pequeñas empresas, las cuales son fuente fundamental en la creación de empleo, un vivero de ideas empresariales y motor principal del espíritu empresarial. Por estas razones el Consejo Europeo de Feria aprobó el principio de «pensar primero a pequeña escala » [1] como una manera de progresar hacia los objetivos de Lisboa. Este mensaje ha sido confirmado por en el Informe de primavera 2003 de la Comisión al Consejo Europeo de Primavera, que marca especial énfasis en estimular la inversión, el empleo y el crecimiento a través del conocimiento, la innovación y el dinamismo empresarial [2]. [1] Este compromiso quedó plasmado en la Carta Europea de las pequeñas empresas, adoptada por los Jefes de Estado y de Gobierno con motivo del Consejo Europeo de Santa Maria da Feira celebrado los días 19-20 de junio de 2000 (Anexo III de las Conclusiones del Consejo Europeo de Santa Maria da Feira). [2] "Optar por el crecimiento: conocimiento, innovación y empleo en una sociedad cohesiva", COM(2003) 5, 14.1.2003. Para superar este reto se necesita un mejor entorno empresarial dentro del mercado interior que incluya, por ejemplo, las menores cargas posibles administrativas y normativas para las empresas y el acceso a la financiación. También requiere una actitud empresarial que incite a las personas a transformar las ideas en empresas y aprender de los fracasos.Finalmente, también demanda a la UE el desarrollo de actitudes más positivas hacia las iniciativas empresariales y hacia la asunción de riesgos. En respuesta a este reto la Comisión y sus servicios publican una serie de documentos evaluando el progreso del apoyo a las pequenas y medianas empresas europeas. En ellos se analiza el grado de cumplimiento de los compromisos de la Unión y se observa en qué medida el entorno empresarial que se está creando es favorable a las pequenas empresas. Esta Comunicación presenta un compendio de esos informes, subrayando cinco mensajes clave. Esta Comunicación y los siguientes informes, - Informe sobre la aplicación de la Carta Europea de las pequeñas empresas [3]; [3] COM (2003) 21 e 21.1.2003. - Informe sobre la aplicación de la Carta Europea de las pequeñas empresas en los países candidatos a la adhesión a la UE [4]; [4] SEC (2003) 57.de 21.1.2003. - «Construir una Europa empresarial - Actividades de la Unión en favor de la pequeña y mediana empresa (PYME)» [5]; [5] SEC (2003) 58 .de 21.1.2003. - «Representante para las PYME: una interfaz activa entre la Comisión y la comunidad de PYME» [6]. [6] SEC (2003) 60 de 21.1.2003. sirven de preparación en la perspectiva del Libro Verde sobre el espíritu empresarial lanzado el mismo día y que examina el enfoque global de la Unión hacia el espíritu empresarial y las condiciones necesarias para asegurar la capacidad de crecimiento de las empresas europeas. La mayoría de las medidas para mejorar el entorno de las pequeñas empresas son de responsabilidad nacional. En este contexto, gran parte del trabajo de la Comisión en este área se dirige a ayudar a los Estados miembros en la mejora de sus logros a través del llamado Método Abierto de Coordinación, el cual responde a una demanda del Consejo Europeo de Lisboa. 1. Europa debe prestar mayor atención a las pequeñas empresas Las pequeñas empresas representan la inmensa mayoría de las empresas europeas. Por este motivo, los Estados miembros se comprometieron a «pensar primero en pequeño». No obstante, una de las dificultades existentes es que las pequeñas empresas y sus empleados no siempre saben manifestar sus preocupaciones. Pueden estimar que tienen preocupaciones más acuciantes que conversar con el Gobierno. Como consecuencia, en la UE son escasas las consultas con las pequeñas y medianas empresas a la hora de formular políticas y de legislar. El informe de ejecución de la Carta Europea de las Pequeñas Empresas muestra como algunos Estados miembros predican con el ejemplo mediante toda una serie de cauces para conversar con las pequeñas empresas. Por ejemplo, el Small Business Council del Reino Unido organiza encuentros con las pequeñas empresas en todo el país y representa a las pequeñas empresas ante el Gobierno: su presidente participa en las reuniones ministeriales y presenta al Gobierno recomendaciones anuales en materia de política. Por su parte, la Administración danesa consulta anualmente a más de 1 000 empresas representativas acerca de las cargas administrativas. En Suecia se ha desarrollado un nuevo método para medir este tipo de cargas y la patronal de Finlandia participa en grupos de trabajo para la redacción legislativa. Las organizaciones patronales en países como Alemania o Austria son consultadas periódicamente acerca de los proyectos legislativos. Por el contrario, varios países aún no permiten a las pequeñas empresas manifestar sus intereses y preocupaciones. Urge realizar más esfuerzos para que las pequeñas empresas puedan comunicar sus opiniones. Este reto es aún más evidente ante la perspectiva de una Europa ampliada. Siguiendo el Informe de ejecución de la Carta en los países candidatos se puede observar como algunos de ellos deben crear todavía métodos para implicar a los representantes empresariales en el proceso legislativo y de formulación de políticas. Las reacciones de la comunidad empresarial son fundamentales para conseguir que las nuevas medidas de fomento del espíritu empresarial vayan bien encauzadas desde el principio. Además, las patronales, especialmente las que representan a las pequeñas y medianas empresas, también tienen algo que decir en el fortalecimiento de su representación. Sus miembros deberían reconocer que esto redunda en su propio beneficio y, consecuentemente, deberían respaldar a sus organizaciones. Estar a la escucha de las empresas e integrar sus preocupaciones en las distintas políticas comunitarias es la principal tarea del Representante para las PYME de la Comisión, nombrado dentro de la Dirección General de Empresa hace justo un año. El Representante para las PYME actúa como mediador entre los representantes de las PYME y los servicios de la Comisión, y procura que se tengan en cuenta las necesidades de las PYME en las políticas e iniciativas comunitarias. Puede desempeñar una importante función en el aumento de la sensibilización acerca de las cuestiones relativas a las PYME dentro de la Comisión, en el fomento del diálogo con las organizaciones empresariales y en la promoción del principio de «pensar primero a pequeña escala ». 2. Los Estados miembros crean un intercambio de buenas prácticas A la hora de escuchar a las pequeñas empresas, es evidente que se puede aprender de las prácticas exitosas. Esto empieza a ocurrir en otros ámbitos, como lo demuestra el informe de ejecución de la Carta. Un número creciente de Estados miembros aprovecha las ideas procedentes de otros países para diseñar sus medidas políticas nacionales. Esto es un progreso real en respuesta a las conclusiones del Consejo Europeo de Barcelona. Por ejemplo, Dinamarca ha desarrollado un sitio web de registro en línea de las empresas. Esto se basó en cierta medida en los resultados de un proyecto a escala de la UE. Suecia ha creado un régimen de garantía de préstamo para las PYME inspirado en la práctica en los Países Bajos y Finlandia. Bélgica ha aprovechado la experiencia de Dinamarca, Francia, Países Bajos y Austria para diseñar su política de agrupamientos [7]. [7] Estas medidas vienen descritas en los informes de los Estados miembros sobre la Carta de 2002, disponibles en http://europa.eu.int/comm/enterprise/ enterprise_policy/charter/charter2003.htm. La Comisión respalda este proceso de aprendizaje de las buenas prácticas, que empieza a dar sus frutos. Los países candidatos se están sumando a este proceso. Algunas de sus medidas en materia de innovación pueden servir de inspiración a los Estados miembros. No obstante, si bien los Estados miembros están aprendiendo entre ellos, los resultados son desiguales en el conjunto de la UE. Por ejemplo, ya es posible el registro en línea de una empresa en algunos Estados miembros [8] como Dinamarca y Austria, y dentro de poco en Suecia, y también está previsto en España y Francia. No obstante, otros Estados miembros mantienen aún unos procedimientos de arranque largos y complejos. Algunos Estados miembros ofrecen a las pequeñas empresas la posibilidad de cumplir algunas de sus obligaciones en línea mientras que otros comienzan solamente ahora a ofrecer formularios en formato electrónico. [8] Fuente: informes de los Estados miembros sobre la Carta. Existe el riesgo de que los mejores Estados progresen aún más mientras que los más retrasados pueden estancarse. Los países candidatos también necesitan claramente acortar la distancia que les separa de los países más avanzados de la UE. Sólo de esta forma Europa podrá equilibrar sus resultados desiguales, especialmente en el contexto de una Europa ampliada. 3. Enseñar el espíritu empresarial: papel de la educación y de la formación A la pregunta de si desea o no ser un empresario, un buen número de personas en la UE responde negativamente. La propensión al espíritu empresarial [9] es relativamente escasa en toda la UE en comparación con Estados Unidos. No obstante, algunos Estados miembros como Grecia, Portugal y España tienen una mayor propensión al espíritu empresarial que Estados Unidos, e Italia tiene una tasa equivalente. Además, las personas que trabajan en pequeñas y medianas empresas necesitan poder formarse adecuadamente para mantener al día sus conocimientos y competencias. Por este motivo los Estados miembros están centrándose cada vez más en el fomento del espíritu empresarial a través de la educación y de la formación, respondiendo al interés de los europeos, muchos de los cuales desean conocer la manera de iniciar o de desarrollar una actividad empresarial. [9] En 2001, la propensión en la UE hacia el espíritu empresarial (48 % de las personas preferiría ser autónomas) se mantuvo 11 puntos porcentuales por debajo de la propensión en Estados Unidos (59 %). Grecia (68 %), Portugal (63 %) y España (60 %) tienen unos niveles superiores a los EEUU, e Italia tiene el mismo nivel (59 %). Fuente: Flash Eurobarómetro 107 (2001): Espíritu empresarial. Encuesta realizada en nombre de la Comisión Europea, Dirección General de Empresa por EOS Gallup Europe (http://europa.eu.int/comm/enterprise/ enterprise_policy/survey/eurobarometer83.htm). El informe sobre la Carta muestra que algunos Estados miembros como Bélgica están elaborando programas-marco de ayuda a la iniciativa empresarial y fomento de actitudes positivas frente al espíritu empresarial [10]. Por lo general, existe una creciente sensibilización acerca de que el espíritu empresarial es una actitud y una opción de vida que requiere ser promovida y enseñada desde una edad temprana. La automotivación, la creatividad, la iniciativa y la capacidad para asumir riesgos puede fomentarse mediante una educación temprana y progresiva. [10] Fuente: Informe de Bélgica sobre la Carta de 2002. Hace un año, sólo dos Estados miembros estaban iniciando en la escuela primaria una promoción de actitudes empresariales como la iniciativa y la motivación. En la actualidad, casi una tercera parte de los Estados miembros [11] está aplicando iniciativas con este fin y otras se encuentran en proyecto. Se han iniciado varias medidas novedosas destinadas a las escuelas secundarias. Por ejemplo, en Irlanda, Luxemburgo y el Reino Unido [12] existen proyectos que ponen a los alumnos en contacto directo con los empresarios, bien llevando a los empresarios a las escuelas o bien organizando visitas de empresas para los alumnos. En algunos Estados miembros, incluida Grecia, los estudiantes de secundaria reciben clases de espíritu empresarial. Y al menos la mitad de los Estados miembros ayuda a los estudiantes de secundaria a aprender la manera de crear y desarrollar una empresa: los Países Bajos trabajan especialmente en este sentido [13]. El aumento de los conocimientos del espíritu empresarial por parte de los profesores es una preocupación cada vez mayor de las políticas de varios Estados miembros. [11] Estos países son Irlanda, Suecia, Finlandia y el Reino Unido. También Noruega está efectuando estas medidas. [12] Véase el Informe sobre la aplicación de la Carta Europea de las pequeñas empresas, COM (2003) 21 y los informes nacionales de los Estados miembros disponibles en http://europa.eu.int/comm/enterprise/ enterprise_policy/charter/charter2003.htm [13] Los estudiantes pueden aprender a crear microempresas en Bélgica, Alemania, España, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Austria y Noruega. Todo esto conduce a Europa por la senda correcta hacia un mayor espíritu empresarial. Ahora bien, aún cuando el progreso es alentador, las iniciativas educativas y formativas sólo tendrán efecto a medio o largo plazo. 4. Crear una cultura empresarial en los países candidatos Para los países candidatos, la construcción de una cultura empresarial constituye el principal reto. Amén de la aplicación del acervo comunitario, los países candidatos necesitan empresas competitivas [14] y un entorno empresarial favorable para disfrutar de los beneficios del mercado interior. [14] Según una encuesta para medir el número de personas implicadas en el arranque de una empresa, los países candidatos encuestados no muestran una tendencia general distinta a los Estados miembros de la UE. Global Entrepreneurship Monitor, 2002 Executive Report Reynolds, Bygrave, Autio, Cox and Hay. En especial, el fomento de las actitudes empresariales en los países candidatos empieza con la educación. El informe de ejecución de la Carta en los países candidatos muestra la existencia de signos alentadores. La enseñanza del espíritu empresarial y de las capacidades empresariales figuran en el programa académico del ciclo secundario en casi la mitad de los países candidatos [15], y dentro de los países candidatos existe una amplia variedad de programas de formación para aumentar las capacidades empresariales. Los programas de formación para pequeñas empresas en Estonia y Lituania, por ejemplo, se insertan en el contexto más amplio del aprendizaje permanente. Pero aún queda mucho camino por recorrer para proporcionar un enfoque global de la educación en materia de espíritu empresarial a todos los niveles. [15] El espíritu empresarial figura en el programa escolar en Polonia, Hungría, Letonia, Lituania y Rumania. Las autoridades públicas también necesitan un cambio de mentalidad para proporcionar un entorno favorable a la creación, el crecimiento y la transferencia de empresas. En este contexto, los países candidatos han empezado a reducir la burocracia. Los costes administrativos y los plazos necesarios para crear una empresa se han reducido de tal forma que algunos países candidatos [16] se encuentran al mismo nivel que los países europeos más avanzados en la materia. Se han creado ventanillas únicas para reducir las cargas administrativas y se han mejorado las leyes de quiebra en varios países. [16] Concretamente, tal es el caso de Malta, y también de Chipre, Letonia, Lituania y Rumania. Para reducir aún más la burocracia en el caso de las pequeñas empresas, algunos países candidatos [17] han comenzado a proporcionar información y servicios en Internet. El uso interactivo de herramientas de comunicación electrónica se ha fomentado de tal forma que los empresarios de Eslovaquia, Malta, Letonia y Lituania pueden presentar electrónicamente declaraciones de impuestos y otros documentos oficiales. [17] A saber, la República Checa, Bulgaria, Estonia y Turquía. En otros ámbitos, el avance es menos alentador. Las PYME siguen teniendo dificultades de acceso a la financiación, aunque muchos países candidatos utilizan eficazmente instrumentos fiscales para aumentar su capacidad financiera. Por ejemplo, Lituania ha introducido una base impositiva inferior para las microempresas con respecto a las empresas de mayor tamaño, así como otras concesiones en forma de exenciones y reducciones de IVA [18]. Asimismo, no se aprovecha suficientemente el potencial en materia de innovación y de tecnología. Aún no existen unas estrategias nacionales coherentes o son demasiado recientes para tener una incidencia significativa. [18] Fuente: Informe de Lituania sobre la aplicación de la Carta, disponible en http://europa.eu.int/comm/enterprise/ enterprise_policy/enlargement/charter_ccs_2003.htm. 5. Colocar a las PYME en la vanguardia de todas las políticas comunitarias Dado que las PYME constituyen el motor de la economía europea, prácticamente todas las políticas comunitarias tienen una dimensión al respecto. La mayoría de las políticas y programas comunitarios contemplan las necesidades y preocupaciones específicas de las PYME, tal como se presenta en el informe de actividades de la Unión Europea en relación con las PYME Por ejemplo, los Fondos estructurales prevén invertir en torno a 16 000 millones de euros [19] en proyectos destinados a las PYME para el período 2000-2006. Aproximadamente una tercera parte de esta ayuda comunitaria a las PYME se destina a servicios de asesoramiento y a servicios empresariales compartidos como viveros de empresas, redes y agrupaciones de empresas. Además, esta ayuda comunitaria implica un mayor apoyo procedente de los fondos nacionales. [19] Esto corresponde aproximadamente al 11 % del presupuesto total de los Fondos Estructurales. Fuente: «Construir una Europa empresarial - Actividades de la Unión en favor de la pequeña y mediana empresa (PYME)», SEC(2003) 58. Asimismo, el Programa plurianual en favor de la empresa y el espíritu empresarial, en particular para las pequeñas y medianas empresas (PYME) [20] y sus instrumentos financieros buscan mejorar el entorno empresarial de las pequeñas y medianas empresas. [20] Decisión 2000/819/CE del Consejo, de 20 de diciembre de 2000 relativa al Programa plurianual en favor de la empresa y el espíritu empresarial, en particular para las pequeñas y medianas empresas (PYME) (2001-2005), DO L 333 de 29.12.2000, p. 84. En los países candidatos la asistencia previa a la adhesión se ha encauzado progresivamente hacia la ayuda a las pequeñas y medianas empresas. Esto refleja el deseo de los países candidatos de utilizar los fondos disponibles para aplicar la Carta europea de las pequeñas empresas. Tras la ampliación, los Fondos estructurales deberían desempeñar una importante función en el logro de los compromisos de la Carta. Las PYME también constituyen un importante objetivo para el Sexto Programa Marco de investigación y desarrollo. Para el período 2002-2006 se han asignado cerca de 2 200 millones de euros de ayuda a las PYME en sus esfuerzos de investigación e innovación, convirtiendo sin duda al Sexto Programa Marco en uno de los principales instrumentos mundiales de ayuda a la investigación de las PYME. Éstas también se benefician del programa LIFE, instrumento financiero para el medio ambiente, que destinó 28 millones de euros en 2002 a proyectos relacionados con las PYME, o procedentes del programa comunitario de etiquetado ecológico "Eco-label" en el cual el 80% de las empresas participantes son PYME [21]. [21] Fuente: «Construir una Europa empresarial - Actividades de la Unión en favor de la pequeña y mediana empresa (PYME)», SEC(2003) 58. El Representante para las PYME también tiene una importante función en la mejora del acceso de las PYME a la información y a los programas comunitarios, y en el mayor desarrollo de un enfoque horizontal y coordinado de las cuestiones que atañen a las PYME. El camino por recorrer Este conjunto de acciones relacionadas con las PYME forma parte de un más amplio enfoque político concentrado en avanzar hacia los objetivos establecidos en Lisboa, y se inserta en el venidero Consejo Europeo de Primavera [22]. [22] La Carta Europea de las Pequeñas empresas establece que la Comisión realice un informe anual para presentar al Consejo Europeo de Primavera. La Empresa Europa puede estar en el buen camino, pero se requieren avances más rápidos para que la UE pueda cumplir el objetivo de Lisboa de convertir a Europa en la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, con más y mejor empleo y una mayor cohesión social, de aquí a 2010. Un ámbito clave donde se requieren avances es el fomento del espíritu empresarial. Por este motivo la Comisión ha lanzado un debate público sobre la manera de mejorar la situación del espíritu empresarial, mediante su Libro Verde sobre el espíritu empresarial. Basado en el análisis del progreso de la empresa europea, incluyendo el paquete de acciones PYME, el Libro Verde plantea cuestiones fundamentales sobre la manera de suscitar nuevas vocaciones empresariales y de lograr el crecimiento de más empresas europeas. Si Europa puede aportar un entorno en constante mejora para sus pequeñas empresas y logra estimular y aprovechar su potencial empresarial, se garantizará mucho mejor su futura competitividad.