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Document 52001DC0307

Informe de la Comisión - Informe anual sobre ayuda humanitaria - 2000

/* COM/2001/0307 final */

52001DC0307

Informe de la Comisión - Informe anual sobre ayuda humanitaria - 2000 /* COM/2001/0307 final */


INFORME DE LA COMISIÓN INFORME ANUAL SOBRE AYUDA HUMANITARIA - 2000

Índice

RESUMEN

1. MARCO POLÍTICO GENERAL

2. PANORAMA DE LAS OPERACIONES

2.1 África, el Caribe y el Pacífico

2.2 Países de Europa Central y Oriental y nuevos Estados independientes

2.3 Asia, Oriente Medio, norte de África y América Latina

2.4 Prevención de catástrofes: programa DIPECHO

3. CUESTIONES TRANSVERSALES

3.1 Relaciones con los socios: el Acuerdo Marco de Asociación

3.2 Instrumento de subvenciones / NOHA

3.3 Comunicación e información

3.4 Presupuesto, auditorías y evaluación

4. PANORAMA Y PERSPECTIVAS

5. ANEXOS ESTADÍSTICOS

ANEXO 1 Decisiones de financiación 1995 - 2000

ANEXO 1A Contratos firmados por ECHO en 1998 - 2000

ANEXO 1B Decisiones de financiación de ayuda humanitaria de la CE por fuente de financiación

ANEXO 2 Decisiones de financiación tomadas en el 2000 - Distribución geográfica

ANEXO 2A Distribución geográfica de las decisiones de financiación en 1998 - 2000

ANEXO 2B Distribución de las decisiones de financiación por países / (sub)regiones

ANEXO 3 Distribución de los contratos por socios de ejecución

ANEXO 3A Distribución de la financiación por grupos de socios 1998 - 2000

ANEXO 3B Contratos firmados por ECHO por grupo y nacionalidad de los socios 1998 - 2000

ANEXO 4 Proyectos financiados en el marco del instrumento de subvenciones del 2000

Resumen

La situación humanitaria general del 2000 estuvo dominada por tendencias no determinantes. En relación con las catástrofes naturales, los acontecimientos más importantes con repercusiones humanitarias fueron las inundaciones de Mozambique y del Sudeste Asiático y la sequía del Cuerno de África. En términos globales, el impacto humanitario de las catástrofes naturales del 2000 fue inferior al de 1999, pues las áreas afectadas estaban menos pobladas.

La situación de las catástrofes causadas por el hombre fue otra: las crisis y guerras más prolongadas persistieron y a finales del 2000 el número de guerras y crisis violentas aumentó y llegó a ser de 36. Los escenarios más preocupantes incluyen el norte del Cáucaso, Colombia, Israel / Cisjordania y Franja de Gaza y Afganistán. En África estallaron diversos conflictos locales que cruzan el continente desde Sudán hasta Angola, pasando por la República Democrática del Congo y los Grandes Lagos. Un indicador importante de la dimensión humanitaria de estos hechos es el número de refugiados y desplazados internos, que se estima en 20-25 millones en todo el mundo. Pese a ser inferiores a las registradas a mediados de los años noventa, estas cifras resultan inaceptables y suponen, además, un riesgo de desestabilización en los países de acogida.

La respuesta de ECHO (Oficina de Ayuda Humanitaria de la Comunidad Europea) a las crisis humanitarias del 2000 se canalizó por medio de 121 decisiones de financiación cuyo importe total ascendió a 491,7 millones de EUR. Se firmaron 993 contratos, por un total de 545 millones de EUR (lo que incluye 242 contratos para ejecutar decisiones de 1999), que sirvieron para sufragar proyectos humanitarios en más de 60 países. La distribución geográfica de los fondos reflejó la espectacular mejora de la situación de los Balcanes Occidentales en el 2000, pues la parte asignada a la antigua Yugoslavia se redujo al 20 %, frente al 55 % de 1999 (incluidos 346 millones de EUR de la reserva presupuestaria de la Comisión para las víctimas de la crisis de Kosovo). La parte de los fondos destinados a los Estados ACP en el 2000 alcanzó el 35 % (16 % en 1999). En cuanto a otras regiones, Asia recibió el 16 % (11 % en 1999); el norte de África / Oriente Medio, el 10 % (2,5 % en 1999); los nuevos Estados independientes, otro 10 % (6,8 % en 1999), mientras que un 6 % fue a parar a América Latina (6 % en 1999). El 3 % restante no se puede atribuir a ningún país concreto, pues sirvió para cubrir costes de expertos, subvenciones, etc.

Respecto a los tipos de socios, los tres grupos principales fueron las ONG comunitarias (a las que correspondió el 65 % de la financiación de ECHO), las Naciones Unidas (el 19 %) y otras organizaciones internacionales (el 10 %). Por medio de sus socios, ECHO pudo socorrer a más de 18 millones de personas.

ECHO empezó a ejecutar su plan de acción basándose en la evaluación de 1999 prevista en el artículo 20 del Reglamento (CE) 1257/96 e introdujo diversas modificaciones en la organización y los procedimientos para seguir aumentando la eficacia de sus operaciones. Sin embargo, en el 2000 no se pudo resolver una serie de retos a los que se enfrentan todos los donantes de ayuda humanitaria, tales como el número creciente de incidentes relacionados con la seguridad, la negativa de acceso a las víctimas y el riesgo de que la ayuda tenga una influencia negativa en las comunidades locales frágiles. La lista de crisis persistentes causadas por el hombre, cada vez más extensa, y la tendencia a largo plazo hacia catástrofes naturales más numerosas y dañinas debido a los cambios demográficos y a la degradación medioambiental son síntomas preocupantes de una notable falta de capacidad internacional de resolver problemas. En este contexto, la ayuda humanitaria puede servir para tratar los síntomas, pero no para cortar los conflictos de raíz. Éstos precisarán otros medios: prevención, protección del medio ambiente y desarrollo sostenible.

1. Marco político general

El 2000 fue para ECHO un año de transición durante el cual se adoptó una nueva orientación en tres importantes ámbitos del programa político establecido por el Comisario Poul Nielson, a saber, el llamado "desfase" entre la vinculación de la ayuda, la rehabilitación y el desarrollo (VARD), las relaciones con las Naciones Unidas y la reforma administrativa. Como parte del esfuerzo general de reforma [1] y guiada por la nueva directora, doña. Costanza Adinolfi, ECHO dio pasos concretos para ejecutar las recomendaciones formuladas en la "evaluación del artículo 20" [2]. De acuerdo con dichas recomendaciones y con el proceso general de reforma de la Comisión, las medidas se centran en tres objetivos estratégicos: definir el papel de ECHO con respecto a los otros instrumentos comunitarios del ámbito de las relaciones exteriores con mayor claridad y coherencia, reestructurar su organización interna y sus métodos de trabajo y mejorar los resultados de sus operaciones.

[1] Véase la Decisión de la Comisión de 16 de mayo de 2000.

[2] Comunicación COM (1999)468 final de 26.10.1999 sobre "Evaluación y futuro de las actividades humanitarias de la Comunidad (artículo 20 del Reglamento (CE) 1257/96)". Las recomendaciones contaron con un amplio apoyo del Consejo y del Parlamento Europeo. Véanse las actas de la reunión nº 2263 del Consejo "Desarrollo" del 18 de mayo del 2000, páginas 17-18, y el informe de la Comisión de Desarrollo y Cooperación del 28 de junio del 2000 ("Informe Imbeni").

En las cuestiones institucionales y políticas se dio prioridad al establecimiento de una división más coherente de la labor de los instrumentos comunitarios en el ámbito de las relaciones exteriores, en especial en relación con la "zona gris" entre las operaciones de ayuda, la rehabilitación y el desarrollo, pero también en la prevención de conflictos y la gestión de crisis. El papel de ECHO se definió con detalle centrándolo claramente en su misión principal (prestar socorro inmediato a las víctimas de situaciones de emergencia), lo que mantendrá la independencia operativa de la Oficina en la gestión de crisis civiles, lo que preservará su imparcialidad esencial en las crisis humanitarias. Se está preparando una comunicación sobre la "zona gris" y también se ha empezado a trabajar en una comunicación sobre el desarrollo de una asociación más eficaz con las Naciones Unidas en el ámbito de la cooperación al desarrollo y los asuntos humanitarios. Se insistirá en la prioridad estratégica que la Comisión otorga a las relaciones entre la CE y las Naciones Unidas.

En cuanto a la estructura organizativa de ECHO, en junio del 2000 se presentó un nuevo organigrama que servirá para coordinar todas las actividades de ECHO y apoyar la prestación de ayuda humanitaria de la manera más eficaz posible. Se atribuyó una importancia particular al refuerzo de la función de apoyo de los componentes administrativo, conceptual, financiero, de auditoría y de evaluación de ECHO, que se relacionaron de una manera más estrecha y lógica con los aspectos políticos y de procedimiento de las intervenciones de la Oficina en diversos contextos geográficos. El nuevo organigrama también tiene en cuenta la necesidad de reacciones rápidas y eficaces y proporciona a los socios externos de ECHO un acceso fácil y claro.

ECHO inició también un análisis de sus procedimientos internos, con el fin de facilitar y agilizar el proceso de toma de decisiones sin dejar de mantener un nivel de control adecuado. El conjunto de medidas sobre la simplificación de procedimientos que la Comisión adoptó en noviembre del 2000 abrió la posibilidad de introducir un procedimiento rápido de toma de decisiones. De este modo, ECHO podrá financiar proyectos entre 24 y 72 horas después de una catástrofe repentina. Se espera que el nuevo procedimiento entre en funcionamiento en el primer semestre del 2001.

Con relación a la estrategia operativa basada en los resultados, ECHO reforzó su asociación con otras organizaciones humanitarias y mejoró su método de programación estratégica. En estrecha consulta con los socios, los documentos técnicos sobre el Acuerdo Marco de Asociación se simplificaron y aclararon y se introdujo una mayor flexibilidad, entre otras cosas. Con el fin de conseguir un proceso de planificación más transparente y predecible, ECHO mantuvo por primera vez amplias conversaciones estratégicas con Estados miembros, el Parlamento Europeo y las principales organizaciones humanitarias, entre las que cabe destacar a las Naciones Unidas, sobre sus prioridades operativas y temáticas de cara al nuevo año.

2. Panorama de las operaciones

Las intervenciones de ECHO en el 2000 se ciñeron a la evolución de la situación humanitaria global. En cuanto a las catástrofes naturales, los acontecimientos más importantes con repercusiones humanitarias fueron las inundaciones de Mozambique y del Sudeste Asiático y la sequía del Cuerno de África. En el 2000, estas catástrofes fueron 850, cifra inalcanzada hasta entonces, aunque el número de muertes que causaron fue inferior al de 1999, pues en general los desastres afectaron a zonas menos pobladas [3].

[3] 10 000 personas, frente a las 80 000 de 1999. Fuente: Munich Re; IFCR World Disasters Report 2000 (Informe de la FICRMLR sobre las catástrofes mundiales - 2000).

Pese a la evolución positiva de la situación en los Balcanes, las catástrofes provocadas por el hombre siguieron constituyendo un reto: las crisis y guerras más prolongadas persistieron y a finales del 2000 el número de guerras y crisis violentas aumentó desde las 28 de 1996 y llegó a ser de 36 [4], con 20-25 millones de refugiados y desplazados internos en todo el mundo [5]. Los escenarios más preocupantes para ECHO incluyen el norte del Cáucaso, Colombia y Afganistán. En África estallaron diversos conflictos locales que cruzan el continente desde Sudán hasta Angola, pasando por los Grandes Lagos. Como reflejo de esta situación, las actuaciones de ECHO en el 2000 se orientan hacia esta zona.

[4] Heidelberger Institut für Internationale Konfliktforschung: Konfliktbarometer 2000.

[5] Brookings Institution Project on Internal Displacement, Occasional Paper (Proyecto de la institución Brookings sobre los desplazamientos internos, documento ocasional), septiembre del 2000, y UNHCR Refugees and Others of Concern to UNHCR - 1999 Statistical Overview (Los refugiados del ACNUR y otras cuestiones que preocupan al ACNUR - Resumen estadístico 1999).

La respuesta de ECHO a las crisis humanitarias del 2000 se canalizó por medio de 121 decisiones de financiación cuyo importe total ascendió a 491,7 millones de EUR para sufragar proyectos humanitarios en más de 60 países. La distribución geográfica de los fondos reflejó la espectacular mejora de la situación de los Balcanes Occidentales en el 2000, pues la parte que se les asignó se redujo al 20 %, frente al 55 % de 1999. Sin embargo, conviene tener en cuenta que ese año fue excepcional, ya que el presupuesto inicial de ECHO se revisó para incluir asignaciones suplementarias por la crisis de Kosovo (346 millones de EUR procedentes de la reserva de emergencia).

La parte de los fondos destinados a los Estados ACP en el 2000 alcanzó el 35 %. Estos fondos se destinaron principalmente a paliar la deteriorada situación de la República Democrática del Congo y África Occidental, así como las sequías de África Oriental. Las asignaciones a otras regiones permanecieron más o menos estables: Asia recibió el 16 %; el norte de África / Oriente Medio, el 10 %; los nuevos Estados independientes, otro 10 %, mientras que un 6 % fue a parar a América Latina.

Diversas intervenciones de ECHO costearon proyectos diseñados para cubrir las necesidades de los segmentos más vulnerables de la población. Por ejemplo, 47 proyectos con un presupuesto total de 16,7 millones de EUR abordaron las necesidades de los niños afectados por las catástrofes.

El principal grupo de socios de ECHO siguió siendo el de las ONG comunitarias (65 % de la financiación), seguido por las Naciones Unidas (el 19 %) y otras organizaciones internacionales (el 10 %). La magnitud de las operaciones de ayuda alimentaria organizadas en respuesta a las innumerables sequías del 2000 situaron al Programa Mundial de Alimentos en la posición de mayor socio individual de ECHO, con 43 millones de EUR en contratos.

Por medio de sus socios, ECHO pudo socorrer a más de 18 millones de personas.

2.1 África, el Caribe y el Pacífico

África Central

Al no atenerse ninguna de las partes beligerantes del conflicto de la República Democrática del Congo a lo estipulado en el acuerdo de alto el fuego de Lusaka ni a las resoluciones de las Naciones Unidas, en el 2000 la crisis se acentuó y desembocó en una catástrofe humanitaria de proporciones sin precedente. Un informe independiente estimaba en junio que en dos años las muertes provocadas por el conflicto superaban en 1,7 millones la cifra prevista, y que sólo el 12 % de ellas eran consecuencia directa de actos violentos: no eran las balas las que mataban, sino la malnutrición y las enfermedades tratadas de forma inadecuada, como la malaria. En estas circunstancias, ECHO perfeccionó y consolidó su estrategia para dar a un tercio de los 300 distritos sanitarios del país acceso a la asistencia sanitaria básica. Sumando los fondos asignados en 1999 pero utilizados en el 2000 a los 20 millones de EUR del plan de intervención aprobado en junio, ECHO aportó a las operaciones de ayuda humanitaria desarrolladas en la República Democrática del Congo en torno a 30 millones de EUR.

La población más numerosa de refugiados del continente sigue siendo la alojada en Tanzania, en cuyas provincias occidentales viven 400 000 burundeses y 100 000 congoleños. En el 2000 ECHO contribuyó al programa tanzanés de refugiados a través de las Naciones Unidas y la Cruz Roja con casi 27 millones de EUR que sirvieron para financiar más de un tercio de la ayuda humanitaria recibida por los refugiados en dicho país.

La situación humanitaria de Burundi no experimentó mejoras significativas en el 2000. Las luchas esporádicas y la inseguridad general dominaron en gran parte del país. ECHO asignó 13,7 millones de EUR para asistir a los segmentos más vulnerables de la población: los niños, los desplazados internos y las personas privadas de acceso a agua potable y saneamiento.

ECHO pudo retirarse de dos países donde hasta el momento había mantenido intervenciones significativas: a) Ruanda, de donde salió a principios del 2000 para dejar paso a instrumentos estructurales más adecuados, y

b) el Congo, donde, tras el retorno de la mayoría de los refugiados y de los desplazados internos, ECHO empezó a eliminar progresivamente sus programas.

Cuerno de África y África Oriental

La situación de la región se caracterizó principalmente por la sequía que azotó a Etiopía, Eritrea, Kenia y Somalia y por la guerra entre Etiopía y Eritrea. En ambas ocasiones, ECHO reaccionó con rapidez y flexibilidad.

Aunque anteriormente ECHO no había contado con una presencia permanente en Etiopía ni había desarrollado operaciones importantes en el país, los primeros indicadores del gran alcance de la sequía desencadenaron una serie de decisiones de emergencia cuyo importe total ascendió a 9,4 millones de EUR en el 2000 y que supusieron una contribución considerable, por ejemplo, a un programa alimentario complementario del Comité Internacional de la Cruz Roja que alcanzó a 188 000 personas. Asimismo, ECHO destinó un avión de ECHO-Flight al Programa Mundial de Alimentos para contribuir a la lucha contra los efectos de la sequía en el entorno logísticamente complicado del sudeste del país. Por otra parte, ECHO firmó un contrato con el Programa Mundial de Alimentos por valor de 3,5 millones de EUR (con cargo al presupuesto de 1999) y liberó otros 5 millones de EUR a dicho organismo en favor de las poblaciones desplazadas en Tigray a consecuencia de la guerra. Además, abrió una oficina en Addis Abeba desde la que se establece una estrecha coordinación con los socios y otros donantes.

En Eritrea, las operaciones de ECHO en el 2000 se centraron en las necesidades derivadas de la guerra fronteriza con Etiopía. ECHO respaldó intervenciones relacionadas con el agua y el saneamiento, por un lado, y con la salud y la nutrición, por otro, así como con el suministro de productos no alimenticios y con la protección de los desplazados internos y los deportados. Esto incluyó, por ejemplo, el suministro de 6 000 tiendas de campaña. De este modo, ECHO contribuyó considerablemente a estabilizar la situación de los grupos vulnerables de población que viven en campamentos y, en menor medida, de los acogidos por comunidades locales. Mientras una parte de la población siga viviendo en campamentos, la oficina que ECHO ha abierto recientemente en Asmara seguirá desempeñando una función crucial en la satisfacción de sus necesidades. Además, ECHO podría tener un papel reducido en la asistencia al retorno y la reintegración de los refugiados y las personas desplazadas en el interior del país. A lo largo del 2000, la financiación de emergencia disponible ascendió a 8 millones de EUR.

En Kenia, la intervención de ECHO se dirigió a paliar los efectos de la sequía en el norte y el este del país. Se asignaron 4 millones de EUR a programas relacionados con la nutrición y el ganado y a proyectos hídricos de emergencia. Además se aportaron 400 000 EUR para combatir la malaria en las zonas montañosas del sudoeste del país.

Pese al establecimiento de un Parlamento y un Gobierno en Somalia, el centro y el sur del país, cubiertos por ECHO, siguieron sumidos en la inestabilidad. A falta de donantes interesados en la rehabilitación, ECHO continuó con un programa sanitario y de nutrición de 6,5 millones de EUR destinado a socorrer a los más vulnerables.

Las víctimas de la guerra civil de Sudán siguieron recibiendo una cuantiosa financiación de ECHO (11 millones de EUR). Aunque ECHO sigue comprometida con la financiación imparcial y neutral de toda la población necesitada, la imposición de firmar un Memorándum de Acuerdo a la que se quiso someter en marzo del 2000 a las ONG que trabajaban en la zona, la indujo a retirarse de las áreas controladas por el Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán, pues consideró que el documento en cuestión comprometía su capacidad de prestar ayuda con arreglo a los principios humanitarios. Así pues, pasó a centrarse en amplias zonas del sur del país que hasta entonces no habían contado con su ayuda y donde la crisis humanitaria se vio aliviada con el suministro de equipos de supervivencia para la población desplazada.

África Occidental

Tras reanudarse la violencia a finales de mayo, el principal escenario de la crisis de la región, formado por Sierra Leona, Guinea y Liberia, permaneció inestable. Esto provocó una oleada de desplazamientos del Frente Revolucionario Unido a las zonas controladas por el Gobierno. ECHO reaccionó a estos acontecimientos con flexibilidad modificando sus intervenciones en el país a lo largo del año. Los proyectos costeados por ECHO se dirigieron tanto a los refugiados de los países vecinos (unos 340 000) como a los desplazados internos de Sierra Leona (en torno a 400 000). Para minimizar el riesgo de tensiones, parte de la asistencia se destinó a las comunidades receptoras. Otros proyectos de ECHO se centraron en los niños afectados por la guerra y víctimas de mutilaciones. El importe total de los fondos asignados a Sierra Leona y sus vecinos ascendió a 16,1 millones de EUR, que incluyen una cantidad destinada a satisfacer las necesidades de la población desplazada y los refugiados en la vecina Guinea. En septiembre, Guinea, que hasta entonces era un país relativamente estable y el principal destino de los refugiados sierraleoneses y liberianos, se convirtió en blanco de ataques transfronterizos y se vio afectada por la violencia interna. La financiación incluye también 1,7 millones de EUR destinados a una campaña de vacunación para combatir la epidemia de fiebre amarilla en Guinea. Dicha campaña alcanzó a un millón de guineanos y consiguió detener la enfermedad dos meses después. Los brotes de meningitis en Chad y Níger requirieron una intervención valorada en 1,2 millones de EUR con los que se sufragó la vacunación de 2 millones de personas.

África Austral

No se apreciaron mejoras en la situación de la población angoleña afectada por la guerra civil en que sigue sumido el país. El 60 % de las zonas que acogen a los desplazados internos siguieron privadas de la ayuda humanitaria, aunque la subida de los precios del petróleo dio lugar a cierta recuperación económica. Se iniciaron negociaciones con la Dirección General de Desarrollo para organizar la transferencia de determinados proyectos (principalmente del ámbito de la atención sanitaria secundaria) de modo que los fondos se concentren en las zonas que precisan ayuda humanitaria. En el 2000 ECHO costeó en Angola operaciones por valor de 15,7 millones de EUR.

En los últimos años Mozambique no ha sido escenario de intervenciones de ECHO, pero las inundaciones provocadas en febrero y marzo por el desbordamiento de los ríos Limpopo, Save y Buzi requirieron una respuesta rápida, coordinada y equilibrada, debido, en particular, a la generosa reacción de los Estados miembros de la UE y del público en general a la cobertura que los medios de comunicación hicieron de la catástrofe. A las 48 horas de la principal inundación, ECHO contaba con un coordinador experimentado en Maputo. Inmediatamente se estableció un grupo de trabajo que aglutinaba a la Dirección General de Desarrollo, ECHO y el Servicio Común de Relaciones Exteriores a fin de garantizar la sostenibilidad de una intervención de ECHO que, según se previó desde el principio, se empezaría a retirar a principios del 2001. Mozambique constituye un ejemplo de transferencia de proyectos: la mayoría de los de ECHO se empezaron a retirar, tal como estaba previsto, a finales del 2000. Gracias a la aportación de fondos destinados a las operaciones de socorro procedentes de otras fuentes, ECHO se pudo centrar en el reasentamiento de emergencia, con un compromiso total de casi 10 millones de EUR.

Océano Índico

El azote de los huracanes Eline, Gloria y Hudah tuvo graves consecuencias en Madagascar. ECHO aportó 1,6 millones de EUR para paliar los efectos de la catástrofe. La situación de las Comoras en relación con la isla secesionista de Anjouan requirió una intervención en el sector sanitario valorada en 2,1 millones de EUR.

2.2 Países de Europa Central y Oriental y nuevos Estados independientes

Balcanes Occidentales

La mejora que la situación humanitaria de los Balcanes Occidentales experimentó en el 2000 fue espectacular. La asignación de ECHO a la región reflejó el cambio, pues disminuyó de los 447 millones de EUR aportados en 1999 a 98,7 millones de EUR en el 2000. Sin embargo, conviene señalar que en diciembre del 2000 se sufragaron proyectos por valor de 50 millones de EUR con fondos procedentes de la asignación de 1999 y correspondientes a la reserva. Así pues, la primera decisión importante de financiación del año (61 millones de EUR para Kosovo, Serbia y Montenegro) no se aplicó hasta junio.

Tras la crisis de Kosovo, ECHO pudo aprender diversas lecciones de su intervención gracias al ejercicio de autoevaluación que realizó en noviembre de 1999, con la confirmación de una evaluación externa independiente efectuada en el primer semestre del 2000. Las recomendaciones formuladas se han tenido en cuenta en la actual estrategia de ECHO en los Balcanes. Los dos retos principales a los que se enfrentaba ECHO consistían en satisfacer a lo largo del año las necesidades humanitarias de los grupos de población más afectados, en especial durante los duros meses invernales, y apoyar la transición a la reconstrucción y el desarrollo a largo plazo.

En cuanto al primero de estos retos, ECHO prestó ayuda alimentaria y ejecutó programas para dar refugio y colmar las necesidades de la población durante el invierno, además de prestar servicios relacionados con las cuestiones sociales, la asistencia sanitaria básica, el saneamiento y el suministro de agua. De este modo, la asistencia humanitaria internacional satisfizo las necesidades básicas y no se registraron muertes por frío, epidemias ni hambre.

En Serbia, ECHO y otros organismos humanitarios ayudaron a la mayor población de refugiados y desplazados internos de toda Europa (508 000 refugiados de Bosnia y Hercegovina y Croacia y 180 000 desplazados internos que huían de Kosovo). En Montenegro la situación era similar, aunque a menor escala (28 000 refugiados y 32 000 desplazados internos). En Serbia, el declive económico causó un aumento de la pobreza y del número de personas necesitadas, especialmente entre los refugiados, que constituyen el principal objetivo de las intervenciones de ECHO.

Si bien volvieron muchos de los refugiados huidos a Albania y a la Antigua República Yugoslava de Macedonia (ARYM) durante la crisis de 1999, las necesidades de los que permanecieron se habían de cubrir. Dado que la mayoría de los refugiados y desplazados internos tienden a alojarse con familias más que en centros colectivos, ECHO dirigió parte de su apoyo a las comunidades receptoras, para así mitigar su desgaste.

Con la excepción de Serbia, a finales del 2000 la situación de los Balcanes Occidentales no se podía seguir considerando grave. Por ello, la prioridad de ECHO fue la transición hacia la reconstrucción y el desarrollo a largo plazo, básicamente transfiriendo sectores de intervención a las instituciones apropiadas, reduciendo la dependencia de la ayuda humanitaria, fomentando actividades encaminadas a aumentar la capacidad de actuar con autonomía y centrándose en la aplicación de soluciones duraderas a la situación de los refugiados. A este respecto, un importante paso adelante fue la inauguración oficial de la Agencia Europea de Reconstrucción, en febrero del 2000, que será la responsable de la transición de la situación de emergencia a la de reconstrucción y desarrollo.

De los cambios en el panorama político de Yugoslavia se pueden esperar mejoras aún mayores que contribuirán considerablemente al proceso de estabilización y reconciliación en la región. A pesar de que los acontecimientos de Belgrado cambian fundamentalmente el contexto en que trabajan los organismos humanitarios, la naturaleza y el ámbito de aplicación del apoyo de ECHO no se vieron afectados inmediatamente, si bien empieza a revelarse necesario un aumento de la coordinación con otros servicios de la CE y con otros donantes que están comenzando a aportar instrumentos de asistencia a largo plazo. La segunda decisión de financiación más importante adoptada por ECHO en el 2000 (31,6 millones de EUR) se dirigió a colmar necesidades prioritarias de los refugiados, los desplazados internos y otras personas muy vulnerables durante el invierno en Serbia, Kosovo, Montenegro, Albania y la Antigua República Yugoslava de Macedonia. Para evitar que en dicha estación faltase ayuda humanitaria se previó una decisión complementaria en el marco del presupuesto del 2001.

Además, en agosto del 2000 se asignaron a la Antigua República Yugoslava de Macedonia 2 millones de EUR, y en noviembre se decidió asignar 3,7 millones de EUR para ayudar a los afectados por las inundaciones de Vojvodina. Las oficinas de ECHO en Croacia y en Bosnia y Hercegovina se cerraron respectivamente en mayo y diciembre del 2000. Los proyectos de apoyo al retorno de los refugiados a Bosnia y Hercegovina que se habían iniciado en 1999 finalizaron y otros programas de la Comisión de asistencia a largo plazo en apoyo del proceso dieron comienzo.

Nuevos Estados independientes

En 2000, la situación humanitaria de los nuevos Estados independientes no mejoró. Pese a los esfuerzos de reforma económica realizados en algunos de ellos, no se consiguieron resultados tangibles que afectasen a las condiciones de vida de la población en general. Al contrario: el gasto público en los sectores social y sanitario se redujo, con lo que el equipamiento de los hospitales se fue quedando anticuado y la población encontró graves dificultades para acceder a cuidados sanitarios apropiados. Los más afectados fueron los miembros de las familias numerosas y las personas de edad avanzada o con discapacidades, así como las alojadas en instituciones, que sufren más que el resto de la población las consecuencias de una situación económica en deterioro continuo y cuyos mecanismos de adaptación se hallan prácticamente agotados.

Resulta obvio que los problemas causantes de la complicada situación humanitaria son de carácter estructural, lo que explica las dificultades de la intervención de ECHO, en especial a la luz del cambio de orientación de su misión principal. Sin embargo, dadas las circunstancias mencionadas y la inexistencia de otros instrumentos comunitarios más adecuados, en 2000 ECHO siguió asignando fondos, aunque limitados (8,25 millones de EUR), a grupos de riesgo bien definidos tales como los niños acogidos en instituciones, las personas aisladas de edad avanzada y las familias numerosas.

A tenor de la reorientación de ECHO hacia su misión principal, se siguieron retirando gradualmente las ayudas a Bielorrusia, Moldavia y Ucrania, así como a los países del sur del Cáucaso (Armenia, Azerbaiyán, Georgia) y de Asia Central (Kirguizistán, Kazajistán, Turkmenistán y Uzbekistán).

No obstante, se tuvo que realizar una asignación especial de 15,6 millones de EUR para mitigar las consecuencias inmediatas de la sequía que afectó al sur del Cáucaso, y en particular a Tayikistán, país en que podría ser necesario prolongar la intervención de ECHO hasta que la situación resultante de la conclusión del conflicto esté bajo control y se hayan reanudado los programas bilaterales de ayuda u otros programas de la Comunidad Europea.

ECHO realizó una asignación limitada de 1,8 millones de EUR para hacer frente a las calamidades climáticas (tormentas de nieve y sequía) en Mongolia, donde costeó operaciones destinadas a garantizar la seguridad alimentaria de las familias más vulnerables y de las instituciones.

En la Federación Rusa, el conflicto armado de Chechenia provocó grandes desplazamientos en el norte del Cáucaso y, por lo tanto, necesidades humanitarias considerables. ECHO es, con mucho, el principal donante, pues aportó 23,2 millones de EUR que supusieron una gran contribución a los esfuerzos internacionales de socorro y sirvieron para costear, por ejemplo, un proyecto del ACNUR en cuyo marco se suministro ayuda alimentaria a 70 000 desplazados internos y a más de 8 000 familias de Ingushetia que habían acogido desinteresadamente a personas desplazadas desde Chechenia. Sin embargo, a menudo los esfuerzos de la comunidad de ayuda internacional por cubrir dichas necesidades se vieron frustrados por unas condiciones de trabajo extremadamente duras, sobre todo en la propia Chechenia. Las organizaciones de ayuda que intentaban trabajar en Chechenia tuvieron que enfrentarse a un complicado sistema de permisos de acceso y trabajo y no contaron con suficientes garantías de seguridad. La Comisión y las organizaciones que suministraron la ayuda solicitaron y siguen solicitando encarecidamente a las autoridades rusas que muestren una actitud más colaboradora.

Teniendo en cuenta el acercamiento ininterrumpido de los países de Europa Central y Oriental a la UE y la mejora de sus economías nacionales, en el 2000 ECHO no asignó fondos para trabajar en ellos.

2.3 Asia, Oriente Medio, norte de África y América Latina

Asia

El continente sufrió diversas crisis que requirieron una respuesta por medio de operaciones sufragadas por ECHO, ya que las consecuencias de los prolongados conflictos siguieron afectando a millones de personas y varias catástrofes naturales de intensidad creciente azotaron vastas regiones y forzaron la capacidad de respuesta local e internacional. A menudo la intervención de ECHO tuvo que centrarse en los efectos de crisis de origen natural y humano, pues regiones en guerra o sometidas a la violencia por motivos étnicos se enfrentaron a graves catástrofes meteorológicas. Este fue el caso de Afganistán e Indonesia, por ejemplo.

Indonesia presenta problemas humanitarios cada vez más preocupantes, con una tensión política, religiosa y étnica creciente tanto en intensidad como en extensión. La intervención de ECHO se orientó a los desplazados internos y las víctimas de los conflictos en diferentes y a veces nuevos entornos, como las Molucas, Aceh, Irian Jaya y Timor Occidental, así como a las víctimas de los seísmos de Sulawesi y Sumatra. La financiación de ECHO, que ascendió a 7,5 millones de EUR, se destinó al suministro de ayuda alimentaria y médica y a saneamiento, así como a la adquisición de un barco equipado para transportar agua potable.

Mientras el destino de la asistencia internacional prestada en Timor Oriental iba cambiando de las operaciones de socorro a la rehabilitación y el desarrollo, ECHO contribuyó con una suma considerable (10,5 millones de EUR) a cubrir cuestiones humanitarias pendientes, relacionadas principalmente con la asistencia sanitaria primaria, el asesoramiento psicosocial y la protección. Gracias a la financiación de ECHO, los hospitales de los distritos de las áreas rurales pudieron ofrecer acceso crítico a la asistencia sanitaria primaria En colaboración con el ACNUR y la Organización Internacional para las Migraciones, ECHO financió la reparación de las viviendas rurales y el retorno de los refugiados.

La precaria situación de Corea del Norte se vio exacerbada por sequías y tifones devastadores. ECHO siguió prestando asistencia humanitaria (8 millones de EUR) por medio de cuatro ONG europeas presentes en el país y de los organismos de la Cruz Roja. Los proyectos se centraron en los sectores sanitario, hídrico y del saneamiento. Se prestó una atención especial a la negociación del respeto de los principios humanitarios en el país (acceso directo a los beneficiarios, control libre, orientación a los grupos más vulnerables). Las autoridades nacionales han aceptado firmar una Carta de Entendimiento comprometiéndose a respetar dichos principios en cada proyecto financiado por ECHO.

Irán, Pakistán y Afganistán padecieron la sequía más dura de los últimos 30 años. ECHO preparó ayudas por valor de 9,5 millones de EUR para luchar contra esta catástrofe y distribuyó los fondos teniendo en cuenta las diferentes capacidades de absorción de los tres países.

La mayor parte de las ayudas se asignó a Afganistán, devastado por la guerra, y sirvió para apoyar a las víctimas de la sequía por medio de operaciones de "alimentos por trabajo" que relacionaban intervenciones de emergencia con actividades de rehabilitación a corto plazo, tales como la restauración de los canales de riego. La sequía causó también un desplazamiento interno masivo hacia las áreas urbanas, en busca de alimentos. Los proyectos de algunos socios de ECHO lograron detener este éxodo en algunas zonas (Ghor). ECHO intensificó su lucha contra la vulnerabilidad de la población urbana mediante la participación de las mujeres en la ejecución de los proyectos. Además, siguió financiando un instrumento de emergencia médica en la primera línea de guerra y un sistema de prevención en caso de brote de alguna epidemia o de desplazamientos masivos inesperados. Debido al alcance de la crisis, ECHO aumentó la financiación destinada a Afganistán hasta un total de 19 millones de EUR en el 2000.

Pese a los esfuerzos internacionales, en Iraq las condiciones humanitarias generales siguieron siendo pésimas, con un índice preocupante de mortalidad infantil y una malnutrición muy extendida. Mientras que las medidas del programa "petróleo por alimentos" colmaron ciertas necesidades humanitarias del norte del país, el importe total de la ayuda de ECHO en el 2000 (8,6 millones de EUR) se destinó al centro y al sur, donde se intentó complementar el programa centrándose en la rehabilitación de los centros sanitarios de atención primaria, los hospitales y las plantas depuradoras de agua.

Oriente Medio y norte de África

El fracaso del proceso de paz de Oriente Medio y la violencia y el bloqueo de los territorios de Cisjordania y la Franja de Gaza acentuaron la ya existente crisis palestina y precisaron una respuesta de ECHO. A finales del 2000, la financiación total de ECHO para Oriente Medio alcanzó los 23,9 millones de EUR, que incluían asistencia a los refugiados palestinos (sanidad y protección) y a grupos vulnerables desatendidos, como las comunidades de beduinos. Tras la retirada israelí del sur del Líbano, ECHO prestó apoyo a la población afectada por varios años de conflicto. La financiación incluyó actividades de retirada de minas para proteger a los residentes y fomentar el retorno de las personas desplazadas. ECHO respondió a la situación de emergencia derivada de los acontecimientos y la violencia adaptando sus operaciones y prestando ayuda urgente a los más afectados, como los niños refugiados de los campamentos de la Franja de Gaza.

Otro ejemplo de crisis persistente es la grave y olvidada situación de los refugiados saharauis. Mientras se sigue posponiendo el referéndum del Sáhara Occidental, las condiciones de quienes viven en los campamentos permanecen sin cambios. ECHO centró su ayuda en ofrecer a los 155 000 refugiados un nivel mínimo de seguridad alimentaria. Con una financiación total de 13,9 millones de EUR, ECHO se centró en la alimentación complementaria y el suministro de artículos básicos. La coordinación con los escasos donantes se consideró una cuestión crucial del socorro a los saharauis. Los esfuerzos realizados empiezan a dar fruto, con la adopción, por ejemplo, de una dieta más equilibrada.

América Latina

En el año 2000, ECHO completó la supresión gradual de asistencia a las víctimas del huracán Mitch al tiempo que comenzaban a funcionar los instrumentos de rehabilitación y concluyó su apoyo a los afectados por las inundaciones y los corrimientos de tierras de Venezuela. La situación derivada de las crisis de origen humano no mejoró, y el conflicto interno de Colombia siguió atrayendo los esfuerzos de socorro de ECHO en la región.

Las inundaciones de Venezuela causaron entre 10 000 y 20 000 muertes. Unas 200 000 personas perdieron su hogar y más de 400 000 se vieron afectadas directamente. La ayuda de emergencia de ECHO (6,7 millones de EUR) cubrió las necesidades básicas de más de 60 000 personas que vivían en refugios provisionales a las que proporcionó artículos básicos como alimentos y mantas.

El conflicto interno de Colombia se agravó considerablemente. El número de desplazados internos aumentó en 300 000. ECHO mantuvo su nivel de asistencia humanitaria (6,5 millones de EUR) y amplió su cobertura a todo el país por medio de los organismos de la Cruz Roja, las ONG y UNICEF. Para mejorar la eficacia general de la asistencia se realizaron esfuerzos especiales en la coordinación con las instituciones colombianas encargadas de los desplazados internos.

ECHO continúo retirándose gradualmente de Cuba.

2.4 Prevención de catástrofes: Programa DIPECHO

Tras evaluar los planes de acción de DIPECHO (programa de prevención y preparación a las catástrofes naturales) en el Sudeste Asiático, América Central y el Caribe en 1999, ECHO preparó un segundo plan de acción en dichas regiones que consta de tres componentes principales:

Refuerzo de las capacidades locales para mejorar la respuesta a las catástrofes y estrechar los lazos entre las comunidades, las instituciones locales y los organismos de protección civil.

Desarrollo de una red de alerta rápida para detectar catástrofes, alertar y facilitar la organización de las tareas de rescate.

Proyectos piloto demostrativos sobre el uso de nuevas tecnologías de prevención de catástrofes adaptadas al entorno cultural y socioeconómico de los sectores vulnerables de la población.

El segundo plan de acción del Sudeste Asiático, dotado con 4 millones de EUR, se adoptó en julio del 2000. Trece de los catorce proyectos que lo conforman se ejecutarán a escala nacional y local. El restante, que se ejecutará a escala regional, fomentará la cooperación y la coordinación de las actividades de prevención de catástrofes en la región, principalmente mediante el intercambio y la difusión de conocimientos y experiencia.

El segundo plan de acción de América Central, dotado con 3,5 millones de EUR, se aprobó en octubre del 2000. Con los fondos asignados, las ONG ejecutarán 10 proyectos en un período de 12 meses. El principal objetivo del plan es reducir la vulnerabilidad de las poblaciones de América Central. Las intervenciones se centrarán en dos cuestiones principales: el refuerzo de la capacidad de las instituciones regionales y nacionales de responder a las catástrofes naturales y el fomento del intercambio de información y la coordinación entre comunidades, organismos de protección civil y municipios.

3. Cuestiones transversales

3.1 Relaciones con los socios: el Acuerdo Marco de Asociación

En el 2000 se examinaron 121 solicitudes de adhesión al Acuerdo Marco de Asociación. Ya se han firmado 24. A finales de año se habían registrado un total de 169 organizaciones socias. La validez del Acuerdo Marco de Asociación se prorrogó un año más, hasta el 31 de diciembre de 2001.

3.2 Instrumento de subvenciones / NOHA

Periódicamente, ECHO lanza un instrumento de subvenciones destinadas a la formación, los estudios y las redes del ámbito humanitario. En el 2000 se recibieron 51 solicitudes y ECHO asignó un total de 1,8 millones de EUR. Entre los proyectos seleccionados hay cursos de formación en gestión financiera y seguridad alimentaria en las situaciones de emergencia y estudios sobre los derechos humanos y los niños soldados.

El diploma NOHA (red de asistencia humanitaria), que se lanzó en 1994, es un título multidisciplinar de postrado en el ámbito humanitario de un año de duración. El programa del curso ofrece un panorama completo del entorno de la ayuda humanitaria y se completa con prácticas en una organización humanitaria o en ECHO. En cada una de las ocho universidades europeas participantes, unos 20 estudiantes asisten al curso. En el 2000, la contribución económica de ECHO a los costes de coordinación de la red ascendió a 231 300 EUR.

3.3 Comunicación e información

ECHO estableció en el 2000 una nueva estrategia de información y comunicación basada en las conclusiones que se alcanzaron en la "evaluación prevista en el artículo 20". El nuevo enfoque conlleva un cambio, pues deja de centrarse en la perspectiva restringida de la "visibilidad" para adoptar los conceptos más amplios de "información" y "comunicación". Incluye una definición clara del público al que se dirige y objetivos más estructurados basados en el uso de herramientas de comunicación, tanto convencionales como innovadoras. Un aspecto primordial del enfoque ha sido el de buscar una mejor relación de trabajo en el sector informativo entre la sede central de ECHO y los expertos sobre el terreno, así como con las oficinas de ECHO y las Delegaciones de la Comisión. Así pues, se establecieron directrices que se discutieron con expertos sobre el terreno de ECHO y con asistentes de información en seminarios especiales. Estas directrices definen las responsabilidades de los distintos agentes y facilitan la comunicación eficaz e inmediata en caso de catástrofe humanitaria.

ECHO reconoce la importancia creciente de Internet como herramienta de información, por lo que mejoró el diseño y las características técnicas de su sitio web. A finales del 2000 la Comisión retiró el logotipo de ECHO. En adelante, los productos informativos se distinguirán con el logotipo de las doce estrellas de la UE acompañado del texto "ECHO - Oficina de Ayuda Humanitaria" en el idioma correspondiente.

ECHO financió publicaciones, seminarios y conferencias por valor de 411 988 EUR. Entre las publicaciones se incluyen el "Annual Review", la publicación trimestral "ECHO News", un folleto sobre las actividades de ECHO en Timor Oriental y comunicados de prensa.

3.4 Presupuesto, auditorías y evaluación

La respuesta de ECHO a las crisis humanitarias del 2000 se canalizó por medio de 121 decisiones de financiación cuyo importe total ascendió a 491,7 millones de EUR. Al comparar esta cifra con la correspondiente a 1999 conviene tener en cuenta que el presupuesto de dicho año se había reforzado con cargo a la reserva de emergencia (346 millones de EUR) para cubrir la catástrofe humanitaria de Kosovo. Se firmaron 993 contratos, por un total de 545 millones de EUR (lo que incluye 242 contratos para ejecutar decisiones de 1999). La tasa de ejecución presupuestaria superó el 99 %, tanto en compromisos como en pagos de los créditos.

La función de auditoría externa de ECHO efectuó auditorías y controles en las sedes centrales de las organizaciones socias que recibieron la mayor parte de sus fondos. Las auditorías se desarrollaron con apertura y transparencia y la participación de los socios auditados en todas las fases del proceso, y facilitaron intercambios de información en los dos sentidos entre ECHO y sus socios. La mayoría de los informes de auditoría de ECHO contaron con el beneplácito del socio auditado. Aunque se consideró que la inmensa mayoría de los socios había superado el nivel mínimo de control financiero y contabilidad, se observó la necesidad de ciertas mejoras. En particular, varios de los socios podrían mejorar la calidad de la información financiera aplicable a la toma de decisiones internas. También convendría mejorar el nivel de control financiero y contabilidad entre las sedes centrales y las oficinas sobre el terreno.

En septiembre del 2000 la función de auditoría externa se separó de las otras tareas gestionadas por la unidad de finanzas y auditoría de ECHO, y se reforzó su personal. En adelante, recurrirá periódicamente a auditores privados, con lo que la capacidad de auditoría de ECHO se verá ampliada.

ECHO siguió elaborando y desarrollando su programa de evaluación haciendo realizar estudios independientes para evaluar sus intervenciones en Tayikistán, Malí, Níger, Cuba, Angola y Kosovo y su respuesta al huracán Mitch. La más importante de dichas evaluaciones fue la referente a Kosovo, que confirma la eficacia de ECHO a la hora de responder a acontecimientos inesperados. También se costeó un estudio sobre los pliegos de condiciones estándar en las evaluaciones ex ante.

Dos factores reflejaron en el 2000 la necesidad de que ECHO realizase evaluaciones de sus actuaciones. Uno fue el mejor uso de las evaluaciones aplicadas a la toma de decisiones, por ejemplo, proporcionando los medios necesarios para diseñar las actividades futuras de la Oficina. Por esta razón, las evaluaciones ex post o intermedias se fueron complementando cada vez más con un componente de evaluación de las necesidades. El segundo aspecto fue la intención de ECHO de volverse a centrar en su misión principal. Por este motivo, los pliegos de condiciones de las evaluaciones incluyeron cada vez más la obligación de definir posibles estrategias de salida para algunas de las operaciones de ECHO o sus componentes a largo plazo.

4. Panorama y perspectivas

Las tendencias actuales a medio plazo sugieren más una proliferación que una contención de las principales crisis de origen natural y humano que azotan diversas partes del mundo. La degradación ambiental y el cambio demográfico podrían llegar a pesar más que los logros conseguidos con la prevención de catástrofes. Así pues, la capacidad de la CE de responder satisfactoriamente a catástrofes humanitarias no dependerá únicamente de una prestación eficaz de asistencia humanitaria, sino más bien del establecimiento y el refuerzo de mecanismos con los que enfrentarse a las causas primeras de dichas catástrofes. Los esfuerzos por reducir la vulnerabilidad a las catástrofes naturales se deben intensificar mucho más allá de lo que ECHO es capaz de hacer. Por lo tanto, la prevención de catástrofes debe convertirse en parte integrante de la cooperación al desarrollo. La CE se ha fijado objetivos ambiciosos en las medidas de prevención de conflictos y gestión de crisis y ha introducido nuevas posibilidades de tratar estas cuestiones en el marco del Acuerdo de Cotonú. Sin lugar a dudas, todas estas medidas y procedimientos nuevos contribuirán de una manera decisiva a lograr una mayor estabilidad y suavizarán las tendencias mencionadas.

Sin embargo, resulta harto improbable que la ayuda humanitaria se quede anticuada, pues no dejarán de producirse situaciones impredecibles o difícilmente controlables, como los terremotos de enero del 2001 en El Salvador y la India o estallidos repentinos de violencia. Las posibilidades de paliar los efectos de tales crisis por medios diferentes de la asistencia humanitaria directa serán limitadas. En consecuencia, existe una necesidad evidente de mantener y reforzar la Oficina de Ayuda Humanitaria. Así pues, ECHO seguirá mejorando su capacidad de reaccionar a las crisis humanitarias con prontitud y eficacia.

5. Anexos estadísticos

Anexo 1: El presupuesto de ECHO del 2000 fue de 491 715 000 EUR (anexo 1A). El número total de contratos firmados fue 993 (a 24 de enero de 2001), 751 de los cuales correspondían al presupuesto de ese año. La diferencia se explica por la gran cantidad de contratos firmados en el 2000 para ejecutar decisiones de 1999, la mayoría relacionadas con los Balcanes. En el anexo 1B se observa que la principal fuente de financiación fue la línea presupuestaria B7-210. Se hizo poco uso del presupuesto del Convenio de Lomé. Con los 3,36 millones de EUR de la línea presupuestaria B7-210A se sufragaron principalmente estudios, formación y actividades informativas.

Anexo 2: La tabla del anexo 2A resulta más sencilla que en años anteriores. Dado que no existe ninguna razón para mantener una presentación separada de Iraq, el país figura ahora en la sección relativa a Oriente Medio y el norte de África. Siempre que ha sido posible, las decisiones sobre DIPECHO y las relativas a varios países se han relacionado bajo la región correspondiente. Los presupuestos totales, sumamente variados, y el número creciente de decisiones vinculadas a varios países dificultan cada vez más las comparaciones individuales durante un período. Por esta razón, el anexo 2B se centra en subregiones más que en países individuales y solamente tiene en cuenta el año 2000. El artículo principal de la sección "global" incluye los costes de la red de expertos sobre el terreno.

Anexo 3: En el 2000 hubo un cambio importante en las asignaciones de los organismos de las Naciones Unidas, es decir, del ACNUR al Programa Mundial de Alimentos, lo que refleja la importancia creciente de las operaciones de ayuda alimentaria a consecuencia de la sequía. Los porcentajes y cantidades indicados en los anexos 3A y 3B no se refieren a decisiones, sino a los contratos firmados a lo largo del año. Algunos de esos contratos ejecutaban decisiones adoptadas en años anteriores. Por esta razón, la cifra correspondiente al 2000 es superior al presupuesto de 491 millones de EUR.

>REFERENCIA A UN GRÁFICO>

Anexo 1B: Decisiones de financiación de ayuda humanitaria de la CE por fuente de financiación

>SITIO PARA UN CUADRO>

>REFERENCIA A UN GRÁFICO>

Anexo 2B: Distribución de las decisiones de financiación por países / (sub)regiones

Distribución por países / (sub)regiones de las decisiones de financiación //

// en 1 000 EUR

ÁFRICA, CARIBE, PACÍFICO //

PAÍS / SUBREGIÓN // Presupuesto 2000

Cuerno de África // 45 263

Etiopía / Eritrea // 22 495

Uganda // 0 810

Somalia // 6 518

Sudán // 11 000

Kenia // 4 440

Grandes Lagos // 63 630

Burundi // 13 780

República Democrática del Congo // 20 000

Congo // 3 000

Tanzania // 26 850

África Occidental // 17 702

Mauritania // 365

Crisis de Sierra Leona / Guinea / Liberia // 16 137

Chad / Níger // 1 200

Caribe / Pacífico / Océano Índico // 4 835

Belice // 850

Comoras // 2 175

Madagascar // 1 610

Otras islas // 200

África Austral // 29 948

Angola // 15 768

Mozambique (+ Botsuana) // 9 680

Zambia // 4 500

ECHO-Flight // 8 800

SUBTOTAL ACP // 170 178

EUROPA ORIENTAL / NEI //

PAÍS / SUBREGIÓN // Presupuesto 2000

Región de los NEI // 48 930

Norte del Cáucaso // 23 200

Bielorrusia, Moldavia, Ucrania // 2 800

Sur del Cáucaso // 3 855

Federación de Rusia (excepto el Cáucaso) // 1 200

Tayikistán / Armenia // 15 600

Georgia // 400

Mongolia // 1 875

Balcanes Occidentales // 98 700

Rep. Fed. de Yugoslavia - Serbia // 50 450

Rep. Fed. de Yugoslavia - Montenegro / Kosovo // 38 400

Albania // 3 400

Regional - ARYM, Bosnia y Hercegovina // 6 450

SUBTOTAL EUROPA ORIENTAL // 147 630

ASIA / AMÉRICA LATINA / ORIENTE MEDIO / NORTE DE ÁFRICA //

// Presupuesto 2000

Asia //

Afganistán / Pakistán / Irán - sequía // 9 500

Afganistán - general // 12 017

Bangladesh // 1 500

Birmania // 1 000

Camboya / Vietnam // 10 400

Corea del Norte // 8 050

India // 5 830

Indonesia // 7 500

Laos // 1 140

China (Tíbet) // 1 300

Filipinas // 2 635

Sri Lanka // 1 200

Tailandia // 4 500

Timor // 10 500

SUBTOTAL ASIA // 77 072

Oriente Medio / Norte de África //

Argelia // 300

Iraq // 8 600

Oriente Medio // 23 920

Sáhara Occidental // 13 935

Yemen // 1 740

SUBTOTAL ORIENTE MEDIO / N. DE ÁFRICA // 48 495

América Latina //

América Central // 4 425

Colombia // 6 500

Cuba // 2 000

México // 850

Sudamérica // 4 035

Venezuela // 6 750

SUBTOTAL AMÉRICA LATINA // 24 560

DIPECHO //

PAÍS / SUBREGIÓN // Presupuesto 2000

América Central // 3 500

Sudeste Asiático // 4 000

SUBTOTAL DIPECHO // 7 500

OTROS GASTOS //

Acción // Presupuesto 2000

SUBVENCIONES / ESTUDIOS // 1 800

GASTOS DE EXPERTOS SOBRE EL TERRENO (B7-210 A) // 1 100

GASTOS DE EXPERTOS SOBRE EL TERRENO (B7-210) // 10 900

ONG //

AUDITORÍAS // 200

INFORMACIÓN // 1 680

EVALUACIÓN // 600

SUBTOTAL // 16 280

TOTAL ECHO // 491 715

Anexo 3: Distribución de los contratos por socios de ejecución

>REFERENCIA A UN GRÁFICO>

Anexo 3A: Distribución de la financiación por grupos de socios 1998 - 2000

>REFERENCIA A UN GRÁFICO>

Anexo 3B: Contratos firmados por ECHO por grupo y nacionalidad de los socios 1998 - 2000

>SITIO PARA UN CUADRO>

Anexo 4: Proyectos financiados en el marco del instrumento de subvenciones del 2000

>SITIO PARA UN CUADRO>

* Los contratos sobre las dos propuestas de Voice y las dos de ODI aún no se han celebrado

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