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Document 51994IE0750
OPINION OF THE ECONOMIC AND SOCIAL COMMITTEE on the economic and financial aspects of the White Paper on growth, competitiveness, employment
DICTAMEN DEL COMITÉ ECONØMICO Y SOCIAL sobre los aspectos económicos y financieros del Libro Blanco: Crecimiento, competitividad, empleo
DICTAMEN DEL COMITÉ ECONØMICO Y SOCIAL sobre los aspectos económicos y financieros del Libro Blanco: Crecimiento, competitividad, empleo
DO C 295 de 22.10.1994, pp. 38–46
(ES, DA, DE, EL, EN, FR, IT, NL, PT)
DICTAMEN DEL COMITÉ ECONØMICO Y SOCIAL sobre los aspectos económicos y financieros del Libro Blanco: Crecimiento, competitividad, empleo
Diario Oficial n° C 295 de 22/10/1994 p. 0038
Dictamen sobre los aspectos económicos y financieros del Libro Blanco : Crecimiento, competitividad, empleo (94/C 295/09) El 21 de diciembre de 1993, de conformidad con el párrafo 4 del artículo 20 de su Reglamento Interno, el Comité Económico y Social decidió elaborar un dictamen de iniciativa sobre los aspectos económicos y financieros del Libro Blanco de la Comisión : Crecimiento, competitividad, empleo - Retos y pistas para entrar en el siglo XXI. La Sección de asuntos económicos, financieros y monetarios, encargada de preparar los trabajos en este asunto, aprobó su dictamen el 6 de mayo de 1994 (ponente : Sr. Romoli). En su 316o pleno (sesión del 1 de junio de 1994), el Comité Económico y Social ha aprobado por amplia mayoría (4 votos en contra y 3 abstenciones) el siguiente dictamen. 1. Observaciones preliminares 1.1. Después de la publicación del Libro Blanco 1.1.1. El Libro Blanco de la Comisión « Crecimiento, competitividad, empleo - Retos y pistas para entrar en el siglo XXI » -que actualmente constituye el único documento de política económica glogal de la Unión Europea- suscitó, en el momento de su publicación a mediados del pasado mes de diciembre, un notable interés entre la opinión pública europea en general, y entre los sectores más atentos e informados en particular. 1.1.2. La gravedad de la crisis económica y el creciente desempleo han llevado a los ciudadanos a considerar las propuestas de la Comisión con la esperanza de que sugieran una salida a la penosa situación en que Europa se encuentra en estos últimos años. 1.1.3. Sin embargo, algunos meses después, se debe observar que el interés inicial de la opinión pública ha disminuido gradualmente. 1.1.4. Puede decirse que en torno al Libro Blanco no se ha repetido la movilización psicológica favorable que había caracterizado en 1985 el lanzamiento del proyecto del « Gran mercado único de 1992 ». 1.1.5. A este respecto hay que lamentar que los medios de comunicación, las organizaciones políticas y los gobiernos no hayan atribuido al Libro Blanco la importancia que merece. 1.1.6. Ello se ha debido a diversos motivos. Uno de éstos puede ser que el Libro Blanco, por su naturaleza, es un instrumento de orientación de políticas económicas a medio plazo, sometidas en gran parte a la responsabilidad de los gobiernos de los diferentes Estados miembros, siempre poco dispuestos a delegar tales cometidos en las Instituciones comunitarias. En cambio, las preocupaciones de los ciudadanos giran en su mayoría en torno al corto plazo. 1.1.7. Por otra parte, en varios países se están celebrando o se convocarán inminentemente consultas electorales, de resultado incierto, al tiempo que es posible que las elecciones para la renovación del Parlamento Europeo se centren más en asuntos de carácter nacional que en el futuro de la construcción comunitaria. 1.1.8. Por consiguiente, es comprensible que los análisis técnicos -complejos y de difícil lectura- del Libro Blanco hayan pasado a un segundo plano en la atención de la opinión pública. 1.1.9. En este panorama constituye una excepción el vivo interés que a este respecto han demostrado y siguen manifestando diversos medios del mundo productivo y laboral. 1.1.10. En efecto, éstos han encontrado en el Libro Blanco una ocasión para debatir y analizar especialmente los temas en que se han manifestado diferencias de planteamiento, se han propuesto prioridades diversas o se han observado insuficiencias en sus contenidos. 1.1.11. Se trata de un proceso alentador todavía en curso que ya se ha saldado con resultados significativos. El Comité Económico y Social desea que esos análisis puedan proseguir e intensificarse en el próximo futuro (1). 2. Observaciones sobre los aspectos macroeconómicos del Libro Blanco 2.1. El Comité Económico y Social y la iniciativa del Libro Blanco 2.1.1. El Libro Blanco, presentado como documento estratégico general orientado a medio plazo, muestra tener ya las potencialidades necesarias para iniciar un proceso de revisión de las perspectivas y estructuras futuras de la Unión Europea en el que participen directamente los gobiernos de los países miembros, las organizaciones del mundo laboral y las organizaciones sociales. 2.1.2. En este sentido el Libro Blanco parece capaz de desempeñar la tarea fundamental que se le ha asignado, tarea consistente en dar un horizonte más amplio a la Unión Europea, nacida con el Tratado de Maastricht, con soluciones a medio plazo a los problemas clave del desarrollo y una atención primordial al problema del empleo. 2.1.3. Por esta razón el Comité Económico y Social manifiesta su acuerdo y su apoyo a la iniciativa de la Comisión y el Consejo, reconociendo que el planteamiento del Libro Blanco es correcto en su esencia y en sus objetivos. 2.1.4. El Comité Económico y Social ha manifestado sus opiniones al respecto en sus numerosos dictámenes anteriores sobre los problemas generales de la Comunidad. El último de ellos, aprobado el 20 de octubre de 1993, ha querido contribuir a la propia preparación del Libro Blanco de la Comisión (1). 2.1.5. Sin embargo, el Comité Económico y Social señala la existencia en el Libro Blanco de algunos puntos incongruentes y algunas incertidumbres conceptuales, y sobre todo la ausencia de algunos argumentos importantes (como se indicará más abajo). 2.1.6. El Comité Económico y Social también es consciente de que (aparte de los análisis efectuados por los medios socioprofesionales) hasta ahora ha faltado un debate general y profundo sobre estos mismos temas que pueda dar respuesta a las preocupaciones de los ciudadanos y contribuir a lograr el consenso sobre los onerosos programas necesarios de reforma estructural de la economía y la sociedad europea. 2.1.7. La opinión pública se pregunta por qué Europa ha perdido su capacidad de crecer de modo estable y ordenado como sucedía en el pasado. 2.1.8. ¿Cómo será posible, en esta situación, frenar y reabsorber el desempleo, que sigue siendo el primer y fundamental objetivo de la Comunidad ? 2.1.9. Los ciudadanos siguen preguntándose si realmente está en peligro el « modelo europeo » en el que el crecimiento económico siempre se ha visto acompañado de una importante protección social y una solidaridad concreta con los grupos más débiles de la colectividad. 2.1.10. Al responder en términos generales, y no explícitamente, a estas preguntas, el Libro Blanco afirma que no existe « cura milagrosa » : ni el proteccionismo, ni la huida hacia delante alimentada por la inflación, ni soluciones malthusianas de reparto del trabajo existente ni, por último, el vano intento de competir con los costes laborales de los países en vías de desarrollo, recortando los salarios o desmantelando drásticamente la protección social. 2.1.11. Pero el propio Libro Blanco se muestra impreciso en lo que se refiere a dar un contenido concreto a los programas generales propuestos, y respecto a cómo controlar que los objetivos señalados se cumplan efectivamente. 2.1.12. Por lo tanto es urgente volver a examinar a fondo estos temas, y los órganos adecuados para ello podrán ser, entre otros, el Parlamento Europeo y el Comité Económico y Social. 2.2. El Libro Blanco, el « plan de acción » del Consejo Europeo y las « Grandes orientaciones de política económica » del Consejo ECOFIN 2.2.1. El Consejo Europeo celebrado los días 10 y 11 de diciembre de 1993 en Bruselas aprobó el Libro Blanco sobre la estrategia a medio plazo para impulsar el crecimiento, la competitividad y el empleo. 2.2.2. Basándose en dicho documento, el Consejo Europeo decidió aplicar un « plan de acción » a corto y medio plazo en el que se establece un marco general de las políticas que deberán seguir los Estados miembros, completado con una serie de acciones específicas de acompañamiento y con los procedimientos correspondientes. 2.2.3. Las premisas en las que se basa la concepción del « plan de acción » son las de una economía sana, abierta, solidaria en el ámbito social y con una orientación descentralizada a nivel local (temas difusamente tratados en el Libro Blanco). 2.2.4. En la misma reunión del pasado mes de diciembre, el Consejo Europeo aprobó también una recomendación propuesta por el Consejo ECOFIN sobre las « Grandes orientaciones de política económica ». 2.2.5. En dicha recomendación se esboza un marco de referencia macroeconómico para 1994, orientado hacia una vuelta a un crecimiento económico no inflacionista (estabilidad de los precios entre el 2 y el 3 % en 1996). Asimismo se prevé la eliminación de diversos obstáculos estructurales macro (1) y microeconómicos, el saneamiento de las balanzas públicas y el refuerzo de los mecanismos del Sistema Monetario Europeo, respetando al mismo tiempo el calendario para la realización de la Unión Monetaria europea. 2.2.6. La significativa diferencia con respecto al Libro Blanco es que las « Orientaciones » insisten más en los aspectos relativos a la convergencia que en el desarrollo (por ejemplo, el aumento de las inversiones del 19 % al 23-24 % del PIB). 2.2.7. La Comisión y el Consejo deberían hacer todo lo posible para que se modifiquen las « Orientaciones » a fin de brindar un apoyo más activo al crecimiento y un primer impulso al proceso de convergencia a medio plazo. 2.3. Políticas macroeconómicas y desempleo 2.3.1. Éste es un asunto al que el Libro Blanco ha dedicado un amplio espacio traducido en varias recomendaciones a los Estados miembros. 2.3.2. Las tesis mantenidas se basan en la comparación macroeconómica entre los índices de crecimiento y empleo en la Unión Europea durante las últimas décadas y los índices paralelos en Estados Unidos y Japón. 2.3.3. En el Libro Blanco se llega a la conclusión de que la situación de desequilibrio estructural en que ha llegado a encontrarse la Unión Europea es en gran medida el resultado de políticas macroeconómicas inadecuadas. 2.3.4. Sin embargo, este gravísimo diagnóstico no va acompañado de la búsqueda de las causas e insuficiencias, ni, en cierto sentido, de una autocrítica sobre las políticas macroeconómicas seguidas por las Instituciones de la Unión y por los gobiernos y bancos centrales de los Estados miembros en los últimos años (2). 2.3.5. El Libro Blanco pasa rápidamente a indicar un objetivo de gran impacto político : adoptar políticas correctivas para superar la crisis actual y poder generar al menos 15 millones de nuevos puestos de trabajo antes del año 2000 (3). 2.3.6. Las intervenciones para la adaptación de las estructuras de la economía comunitaria a los cambios del contexto económico y social internacional deberán ser esencialmente competencia de los Estados miembros. De hecho, la Comisión y el Consejo desean limitarse a formular recomendaciones de carácter general sobre las iniciativas que deban emprenderse. 2.3.7. Este planteamiento reductivo del papel del ejecutivo comunitario en el ámbito macroeconómico es criticado por el Comité, que considera que el cometido de la Unión Europea no ha acabado con la publicación del Libro Blanco, dejando a los Estados miembros solos para afrontar la difícil situación. 2.3.8. Sin embargo, el Comité reconoce que en los últimos años, hasta la aprobación del Tratado de Maastricht, la Comunidad no disponía de medios suficientes para orientar y controlar las políticas macro-económicas de los Estados miembros (4). 2.3.9. Actualmente la tarea de dirección y control puede y debe desempeñarse de forma más eficaz, con una mayor coordinación de las directrices de política económica y de las de política monetaria para que los esfuerzos de todos se encaucen en la misma dirección. 2.3.10. El Comité Económico y Social se manifiesta a favor del principio de la coordinación, control y fomento de la convergencia de las políticas macroeconómicas de los países miembros. 2.3.11. En concreto, no parece que el « plan de acción » a corto plazo del Consejo sea suficiente para dar un contenido realmente operativo a las orientaciones del Libro Blanco. 2.3.12. Por consiguiente, se impone la apremiante necesidad de asegurar una continuidad operativa concertada mediante sucesivos programas específicos en los que se presenten propuestas detalladas. 2.3.13. Asimismo, el Comité subraya la necesidad de reanudar y profundizar el debate sobre las relaciones existentes entre desempleo y evolución de la demanda global de la economía europea. 2.3.14. Es indispensable evaluar hasta qué punto las políticas monetaristas restrictivas que han impuesto la financiación de la reunificación alemana y la fijación de los rigurosos criterios de convergencia de Maastricht han podido tener una influencia negativa sobre la demanda total de la economía europea y por tanto han contribuido a la actual recesión (5). 2.3.15. Todo ello para evaluar si existe un margen para una reactivación no inflacionista de la economía europea en el próximo futuro. 2.3.16. Conviene recordar que el principal objetivo de Maastricht, concebido en el año 1990, era esencialmente la estabilidad y convergencia de las economías de los Estados miembros. Hoy el objetivo prioritario debe ser la reabsorción del desempleo mediante el crecimiento económico y la competitividad de las empresas europeas, sin inflación ni aumento del déficit público. 2.3.17. El Comité solicita que el Consejo declare explícitamente la prioridad del empleo en la Unión Europea. También habrá que tener en cuenta esta prioridad cuando se deban definir las políticas macroeconómicas y monetarias de la propia Unión. 2.3.18. Estas últimas deberán hacer compatible la exigencia de estabilidad con la necesidad de generar una recuperación estable y una expansión capaz de producir directa e indirectamente un aumento sustancial de nuevos puestos de trabajo en todos los países de la Unión Europea. 2.3.19. En conclusión, el Comité subraya que la creación de un marco macroeconómico favorable es una condición fundamental para conseguir el regreso al crecimiento económico, a la competitividad de las empresas y a importantes inversiones productivas, condiciones todas ellas necesarias para la generación de nuevos empleos en la Unión Europea. 2.3.20. El Comité aprueba el objetivo fijado por el Libro Blanco de elevar la cuota de las inversiones globales del 19 % al 23-24 % del PIB y espera que se pongan en práctica las medidas necesarias para aumentar las inversiones privadas y públicas con arreglo a un programa a medio plazo. 2.4. Crecimiento económico, desempleo y cohesión entre los Estados miembros 2.4.1. Los análisis del Libro Blanco indican que la economía europea deberá conseguir un crecimiento superior al 3 % anual para poder reabsorber, lentamente, el desempleo actual. Con una tasa del 2 % se podrá llegar tan sólo a una estabilización del empleo, mientras que con tasas inferiores el paro seguirá aumentando (1). 2.4.2. Ésta es una situación difícil, ya que se trata de conseguir, no sólo a corto plazo sino también de modo estable, un crecimiento del 3 % anual y, a ser posible, superarlo, sin incurrir en el riesgo de aumento de la inflación : de cualquier modo, no debe desperdiciarse la ocasión de emprender un desarrollo importante para toda la economía europea. 2.4.3. Por otra parte, habrá que afrontar otro problema sumamente complejo : la superación de los considerables desequilibrios existentes en el interior de los diferentes Estados miembros, entre regiones desarrolladas y regiones atrasadas (donde el desempleo aumenta de modo impresionante) (2). 2.4.4. Asimismo, para mejorar la cohesión económica, habrá que poner en práctica políticas económicas coherentes sobre la cooperación entre las regiones fronterizas de la Unión Europea. 2.4.5. Las situaciones de crisis se multiplican ya en todas las áreas de la Unión Europea, donde la « urgencia del empleo » está provocando tensiones dramáticas. 2.4.6. Por consiguiente, es preciso que los gobiernos de los Estados miembros y la propia Unión Europea intervengan con las medidas de apoyo necesarias para superar las crisis más graves y que den simultáneamente una señal contundente capaz de devolver la confianza a los ciudadanos europeos, y en particular a los empresarios, de los que dependerán las decisiones en materia de nuevas inversiones. 2.4.7. Por otra parte es preciso señalar el riesgo potencial de que las intervenciones de emergencia de los diferentes Estados miembros provoquen divergencias entre ellos, alejando así el objetivo de la « cohesión » entre los países comunitarios, uno de los pilares en que se basa la construcción europea. 2.5. Consolidar el modelo económico y social europeo : necesidad de equilibrio entre sector productivo y sector público 2.5.1. El Libro Blanco evoca brevemente (pág. 15) las razones que han llevado a los países europeos a desarrollar mecanismos colectivos de protección social y de solidaridad para compensar los desequilibrios que normalmente afectan a las categorías más débiles cuando el crecimiento del mercado se afirma de modo muy dinámico. 2.5.2. El Comité Económico y Social puso de relieve, en su dictamen del 20 de octubre de 1993, que hoy en día el problema más urgente para los países de la Unión Europea es recuperar un crecimiento elevado capaz de facilitar la reabsorción del desempleo, manteniendo sin embargo un eficaz sistema de protección social y de solidaridad, tan arraigado en las aspiraciones y en la cultura de los ciudadanos europeos. 2.5.3. Al examinar de nuevo este aspecto, el Comité considera que Europa no puede inspirarse en el modelo de Estados Unidos, en el que se descuidan mucho o prácticamente se ignoran los problemas de la protección y de la solidaridad social, y tampoco en el modelo japonés, demasiado vinculado a los valores de la cultura de aquella nación (1). 2.5.4. En cambio, el modelo tradicional escandinavo del « Estado del bienestar », que durante decenios ha sido estudiado y admirado por todos los países industrializados y que actualmente está siendo revisado, merece una reflexión más profunda. Dicho modelo ofrece la demostración evidente de que cuando los equilibrios entre el sector productivo de mercado y el sistema social público están comprometidos, se pueden desencadenar reacciones negativas que ponen en crisis todo el sistema socioeconómico. 2.5.5. De hecho, en algunos países, como en Suecia (2), se han producido desequilibrios entre el sector productivo de mercado y el sector social público, poniendo en crisis todo el sistema socioeconómico nacional. El desempleo global, que durante mucho tiempo se ha mantenido en niveles bajos, ha aumentado rápidamente cuando el sector público, al quedarse sin recursos por el debilitamiento del sector productivo y por la recesión general de la economía, ha perdido su capacidad de absorber empleo. 2.5.6. Actualmente en varios países nórdicos se buscan fórmulas nuevas para gran parte de las actividades públicas, incluso con la introducción de soluciones más vecinas al mercado. 2.5.7. Esa experiencia debería convencer a los países comunitarios de la necesidad de mantener un equilibrio entre la parte derivada de la producción de mercado y la parte de la intervención pública social. 2.5.8. El Libro Blanco dedica escasa atención al nivel absoluto del gasto público y sólo se interesa por el déficit del sector público como criterio de convergencia para realizar a largo plazo la Unión Monetaria. Este punto se omite también en las Conclusiones del Consejo Europeo de diciembre pasado. 2.5.9. El Comité Económico y Social considera que este tema no puede pasarse por alto, sino que debe discutirse y analizarse a fondo para llegar a recomendaciones pertinentes por parte de la Unión Europea. 2.5.10. De hecho son indudables las consecuencias negativas que se han producido en algunos países (en Italia, por ejemplo) (3), debido a una excesiva expansión del gasto público que ha absorbido cuotas elevadas, y en algunos casos exorbitantes, de la renta nacional de los países miembros (4). 2.5.11. En general, un reequilibrio de los flujos de ahorro y de financiación hacia las inversiones en los sectores productivos podría impulsar un mayor crecimiento y, por tanto, un mayor empleo en toda la Unión Europea. 2.5.12. A este respecto es preciso recordar que actualmente se reconoce ya que el sector de la gran industria y de servicios del mercado sólo podrá contribuir de forma limitada a la generación de empleo, aun cuando se reactive efectivamente el crecimiento. 2.5.13. El objetivo de un aumento del empleo en un 2 % anual, propuesto por el Libro Blanco, podrá conseguirse sobre todo : - gracias a las pequeñas y medianas empresas que desempeñan un papel esencial en la relación entre crecimiento y empleo, - mediante el desarrollo de las economías locales, lo que exigirá una descentralización de las estructuras públicas, de los servicios y de los consiguientes procesos de toma de decisiones sobre el gasto, - en el sector público y de la economía social y de los servicios a la colectividad. 2.5.14. En cualquier caso, el Comité Económico y Social considera necesario emprender en primer lugar el esfuerzo esencial para generar empleo, animando a las empresas productivas a invertir y crear nuevos puestos de trabajo económicamente necesarios y justificados. (Para favorecer el desarrollo de las PYME debería preverse en particular un adecuado acceso al crédito y programas eficaces de difusión de las tecnologías). 2.5.15. Al mismo tiempo será necesario pensar también en la creación de puestos de trabajo financiados directamente con el gasto público. Sin embargo, los recursos financieros necesarios deberán ser generados con anterioridad por el sistema productivo, sin recurrir, como ya ha sucedido en el pasado, a la inflación o al déficit de los presupuestos públicos. 2.5.16. La Comisión tiene el cometido sumamente importante de estudiar y aclarar el sector poco conocido del área pública que, sin embargo, absorbe más de la mitad de la renta nacional de los países comunitarios (superando así la suma de las inversiones y los consumos privados) (1). 2.5.17. El objetivo deberá consistir en definir los modos para hacer más eficaz y menos dispersivo el gasto público que, salvo algunas loables excepciones en determinados países miembros, hace un uso indebido de los recursos proporcionados por los presupuestos estatales y presenta una seria ineficacia y un grave derroche de recursos. 2.5.18. El instrumento que la Comisión podría utilizar para llevar a cabo ese cometido podría ser la comparación razonada de las experiencias de los diferentes países en sectores específicos (desde el sector sanitario a la educación, desde los precios políticos a los sistemas de previsión, etc.) para definir las soluciones más eficaces que puedan proponerse a todos los países de la Unión Europea. 2.5.19. El Comité Económico y Social ha advertido desde hace tiempo de la necesidad de emprender una reflexión sobre el papel del sector público, cuya eficacia y productividad es condición indispensable para la recuperación de la competitividad de la economía europea frente a la competencia internacional (2). 2.5.20. El Comité Económico y Social se propone como sede apropiada para el desarrollo de análisis, debates y confrontaciones sobre este tema. 3. Aspectos financieros y fiscales del Libro Blanco 3.1. La financiación de las infraestructuras transeuropeas 3.1.1. Para reactivar y aumentar la competitividad de la economía europea el Libro Blanco atribuye una especial importancia a la realización de redes transeuropeas en los sectores del transporte, la energía y las telecomunicaciones. 3.1.2. El Libro Blanco presenta una primera relación indicativa de los proyectos prioritarios. 3.1.3. Las enormes inversiones necesarias hasta 1999 han sido cuantificadas del modo siguiente : 220 000 millones de ecus en el sector de los transportes, 13 000 millones para las redes de transporte de energía y 67 000 millones en el sector de las redes de telecomunicaciones. 3.1.4. Según el Libro Blanco (que a este respecto hace referencia a las normas del Tratado de Maastricht), la Unión Europea deberá limitarse a apoyar los esfuerzos inversores de los operadores privados y públicos de los diferentes países mediante estudios de viabilidad, garantías a los préstamos colocados en el mercado y bonificación de intereses. 3.1.5. Esta última forma de participación podrá asumir la dimensión de una contribución máxima del 10 % del coste de la financiación de las inversiones, equivalente a una subvención que permite una bonificación de 2-3 puntos del tipo de interés. 3.1.6. Asimismo, el Libro Blanco manifiesta la voluntad de intervenir para eliminar la lentitud de los procedimientos y los obstáculos de diversa índole que han pesado hasta ahora sobre la asunción de iniciativas en el campo de las infraestructuras europeas. 3.1.7. El Comité lleva ya mucho tiempo examinando los complejos problemas que plantean las propuestas de la Unión Europea con el fin sobre todo de dar sistematicidad y sinergía a proyectos en gran parte ya existentes. 3.1.8. En términos más generales, el Comité ya se ha preguntado si, ante una solicitud tan importante de recursos financieros, la propia Unión Europea no puede desempeñar un papel más activo y directo con iniciativas que aporten una contribución financiera adicional (a cargo del presupuesto comunitario o mediante préstamos comunitarios contraídos en el mercado financiero internacional). 3.1.9. Todo ello para evitar el riesgo de que las propuestas del Libro Blanco se queden parcialmente en papel mojado, ante las dificultades de muchos Estados miembros y de los propios operadores privados, o bien se gestionen de modo desequilibrado con el resultado de acentuar las divergencias económicas y sociales presentes actualmente en el área comunitaria. 3.1.10. Sin embargo, se sabe que el Consejo ECOFIN de Bruselas, celebrado el pasado mes de diciembre, no se pronunció a favor de iniciativas directas de la Unión Europea en el ámbito financiero, situándose en una posición más dilatoria y menos decidida que el Consejo Europeo de Bruselas que había aprobado el Libro Blanco y las actuaciones consiguientes en el campo de las infraestructuras. 3.1.11. Sería deseable que en las próximas reuniones del Consejo Europeo se disipe todo equívoco y se confirme el compromiso de llevar a efecto sin demora los programas previstos en el Libro Blanco para no perder la oportunidad de estimular las economías de los países miembros. 3.1.12. Con todo, el Comité es consciente de que un recurso tan importante al mercado financiero internacional podría producir tensiones y provocar en parte una reanudación de la tendencia al endeudamiento de los Estados nacionales. 3.1.13. Sin embargo, habrá que atribuir el debido peso a los efectos positivos de estímulo del crecimiento que la economía europea podría recibir a corto plazo y sobre todo a los efectos estructurales a más largo plazo en favor de toda la economía europea. Habrá que determinar los proyectos que deban realizarse de acuerdo con las oportunas prioridades. 3.1.14. Se trata, por consiguiente, de encontrar un justo equilibrio, en una perspectiva de expansión, para poder afrontar seriamente el problema de la reabsorción del desempleo en Europa y consolidar las ventajas brindadas por la realización del Mercado Único. 3.2. La cobertura fiscal de los costes no salariales del trabajo 3.2.1. En el Libro Blanco se dedica mucho espacio a las relaciones entre las exacciones sociales obligatorias y el crecimiento, la competividad y el empleo. 3.2.2. Se observa que un peso elevado de los costes no salariales de la mano de obra constituye un obstáculo y ejerce un efecto disuasivo sobre la creación de nuevos puestos de trabajo, fomenta la sustitución del capital en el trabajo y puede determinar fenómenos de desplazamiento de las inversiones y de las actividades hacia países no pertenecientes a la Unión Europea. 3.2.3. Por consiguiente, habría que disminuir los costes no salariales, especialmente los de la mano de obra no cualificada y del empleo juvenil. Para ello y a fin de no desmantelar el sistema de previsión existente, habrá que pensar en medidas fiscales compensatorias. 3.2.4. El Libro Blanco examina diversas hipótesis de medidas fiscales « neutrales » (es decir, que no mermen la competitividad de las producciones europeas) y sostiene la necesidad de efectuar un estudio profundo, también porque las opiniones de los gobiernos de los diferentes Estados miembros están muy divididas a este respecto. 3.2.5. Sin embargo, se considera muy especialmente la imposición de exacciones con fines ecológicos que graven la utilización de recursos escasos y de fuentes de energía. 3.2.6. Esta solución iría en la misma dirección que las « Reflexiones sobre un nuevo modelo de desarrollo para la Comunidad » (capítulo 10 del Libro Blanco) en las que se examinan las relaciones estructurales entre medio ambiente y empleo. 3.2.7. Según ese modelo de « desarrollo sostenible » una imposición ecológica y de la energía podría aligerar el peso de las exacciones obligatorias no salariales que gravan el coste del trabajo, al tiempo que permitiría crear nuevos puestos de trabajo en el sector de la protección del medio ambiente y de las tecnologías limpias. 3.2.8. En principio el Comité se declara dispuesto a examinar con actitud favorable, es decir, sin prejuicios negativos, la solución de « modelo de desarrollo sostenible » propuesta por el Libro Blanco (1). 3.2.9. Sin embargo, el Comité comparte sobre todo lo afirmado en el propio Libro Blanco sobre la necesidad de un serio análisis que examine las repercusiones de las diversas hipótesis sometidas a debate antes de llegar a decisiones finales. 3.2.10. Asimismo, habría que tomar en consideración las experiencias que ya se están realizando en algunos países comunitarios, como Dinamarca, donde las cargas de la previsión social sobre el trabajo hace tiempo que han sido sustituidas por un aumento de los impuestos indirectos (IVA) con resultados dignos de ser evaluados. 3.2.11. Por otra parte, el Comité recuerda que las Conclusiones de la Presidencia del Consejo Europeo de los días 10 y 11 del pasado mes de diciembre no se hacen eco específico de esta problemática, pero precisan correctamente que algunas medidas fiscales sobre el medio ambiente podrían constituir uno de los medios para compensar la reducción de las contribuciones sociales en un contexto general de estabilización del conjunto de los gravámenes obligatorios y de reducción de la presión fiscal. 4. La Unión Europea en la economía mundial - Una política de relaciones exteriores activa y orientada a largo plazo 4.1. En el dictamen del Comité Económico y Social del 20 de octubre de 1993 se hacía hincapié en la necesidad de que la Unión Europea siga una segunda vía para dar un impulso a la actividad económica y superar la actual fase de estancamiento y recesión : ampliar los intercambios comerciales y contribuir al desarrollo de las economías de los terceros países, empezando por los más próximos al área europea (que pueden constituir nuevos mercados de gran importancia). 4.2. En dicho dictamen se subrayaba el carácter genérico y las incertidumbres de la política económica exterior seguida hasta el momento por la Unión respecto a los países industrializados y el sistema multilateral de los intercambios, así como la falta de una estrategia eficaz hacia los países del área ex-comunista y los países del Tercer Mundo. 4.3. El Libro Blanco ha dedicado a estos temas menos atención que la que ha brindado al desarrollo de la economía interna de la Unión y no parece haberse hecho eco de las críticas de falta de estrategia vertidas en el dictamen del CES. 4.4. El Comité desea insistir en estos temas para reafirmar la necesidad de desarrollar una política de relaciones exteriores a largo plazo y mucho más activa que la seguida hasta el momento. 4.5. Esta insistencia se debe también a la percepción de que parece ser que algo está madurando en las convicciones de la Comisión, como demuestran las recientes declaraciones del Presidente Delors en el sentido de que la Unión Europea carece de perspectivas claras en sus relaciones con los países de la Europa oriental, por lo que se impone un autoanálisis sobre todo lo que se ha efectuado hasta ahora para definir nuevas líneas de acción. 4.6. Así, el Comité desea examinar de nuevo algunos argumentos relevantes como el de las incertidumbres de la Comisión sobre el tema de la globalización de los intercambios y de las comunicaciones, así como el de la movilidad de las inversiones internacionales (desplazamiento) que están diseñando nuevos panoramas variables en la división internacional del trabajo. 4.7. El papel de la economía europea en el contexto mundial no parece hoy ni claro ni dotado de estrategia a largo plazo (1). 4.8. Se impone, pues, una profunda reflexión, también como consecuencia de los importantes cambios conceptuales que se están registrando y que, al menos en parte, reconsideran los postulados en los que la Comisión ha basado siempre su posición en las relaciones económicas exteriores. 4.9. Por ejemplo, se cuestiona hoy en día el papel del mercado basado en la competencia y en la globalización internacional, en cuanto se entrevén límites a su capacidad para afrontar problemas complejos como el de la coexistencia y la cooperación entre áreas industrializadas sumamente desarrolladas y las extensísimas áreas de depresión económica y degradación social en las que habitan y crecen tumultuosamente las tres cuartas partes de la población mundial. 4.10. Se entrevén soluciones nuevas basadas en formas de cooperación (y no sólo de competencia de mercado), para encauzar de modo coordinado y eficaz los considerables recursos tecnológicos, materiales y humanos del mundo occidental hacia las áreas más pobres del mundo (2). 4.11. Esas soluciones nuevas deberían acompañar, de modo compatible, al sistema multilateral de relaciones comerciales internacionales que se ha visto renovado y revitalizado con la conclusión de las negociaciones de la Ronda Uruguay del GATT. 4.12. El Comité Económico y Social considera que la Unión Europea debería situarse en la vanguardia de ese frente y ser promotora activa frente a Estados Unidos y Japón en la construcción concreta de un nuevo modelo para las relaciones económicas y políticas entre los países industrializados y los países del Tercer Mundo. 5. Conclusiones 5.1. El Comité Económico y Social está de acuerdo con el contenido estratégico a largo plazo del Libro Blanco y apoya la iniciativa de la Comisión y del Consejo. 5.2. Sin embargo, observa que el Libro Blanco es un documento analítico y estratégico : es necesario que sus orientaciones se traduzcan rápidamente en medidas eficaces y coherentes. 5.3. La reabsorción del desempleo y la creación de nuevos puestos de trabajo para los jóvenes deberá ser la prioridad fundamental en la que deberán inspirarse todas las políticas de la Unión, incluidas las macroeconómicas y monetarias. 5.4. El regreso a un crecimiento sostenido y a la competitividad de las empresas deberán ser los objetivos a corto y medio plazo. 5.5. El « modelo económico y social » europeo, basado en la búsqueda de un crecimiento elevado, pero también en un eficaz sistema de protección social y de solidaridad, deberá ser defendido y revitalizado. 5.6. Es necesario un mayor equilibrio entre los recursos destinados a la producción y a las inversiones y los destinados al sector público, donde a veces se presentan distorsiones y derroche de recursos. 5.7. Los Estados miembros son responsables de la estructura económica y social de sus respectivas economías. La Comisión debería comparar las experiencias efectuadas y las soluciones más eficaces encontradas en los diversos países en la gestión del sector público. El Comité Económico y Social podrá colaborar en el estudio y análisis de dichas experiencias. 5.8. La realización de importantes infraestructuras intraeuropeas constituye uno de los principales puntos programáticos del Libro Blanco. Dichas infraestructuras constituyen un complemento indispensable a la realización del mercado interior y contribuirán a potenciar la cohesión en el interior de la Unión Europea. El Comité Económico y Social está de acuerdo con esa propuesta y afirma que el principal cometido de la Unión deberá consistir en crear las condiciones necesarias para que los proyectos se realicen rápidamente y sin distorsión alguna. 5.9. La presencia de cargas no salariales en los costes de la mano de obra constituye un obstáculo para la creación de empleo y un freno a la competitividad de las producciones europeas. La desgravación de esas cargas será posible si se adoptan medidas fiscales compensatorias que, sin embargo, deberán ser estudiadas atentamente antes de tomar decisiones definitivas. 5.10. El Comité Económico y Social hace de nuevo hincapié en la necesidad de que la Unión siga una política de relaciones exteriores a largo plazo y mucho más activa que la seguida hasta el momento. Es preciso que los países industrializados presenten estrategias claras y propuestas coordinadas ante la demanda de desarrollo de los países del Este y de los demás países del Tercer Mundo. Hecho en Bruselas, el 1 de junio de 1994. El Presidente del Comité Económico y Social Susanne TIEMANN (1) Véase el informe de la UNICE « Making Europe more competitive » y el informe de la European Round Table of industrialists « Beating the crisis. A charter for the Europe`s industrial future », ambos de diciembre de 1993. Véase también el documento del Comité ejecutivo de la Confederación Europea de Sindicatos de 10 y 11 de marzo de 1994 « Crecimiento, Competitividad y empleo ». Están surgiendo otras iniciativas sectoriales. Por ejemplo, los Comisarios Bangemann y Christophersen han promovido grupos de trabajo entre las mayores empresas europeas para estudiar iniciativas en los sectores de las telecomunicaciones y las redes. (2) Véase el dictamen del Comité Económico y Social sobre « Crecimiento, competitividad, empleo - Consideraciones a medio plazo », DO n° C 352 de 30. 12. 1993. (3) Uno de los obstáculos macroeconómicos relevantes parece ser el de la contradicción entre el objetivo de la estabilidad (con las consiguientes restricciones monetarias, altos tipos de interés y control de los déficit presupuestarios) y el objetivo de la reactivación del crecimiento de la economía y del empleo con la expansión de las inversiones. (4) Un primer intento para estudiar las causas de la crisis actual se encuentra en el capítulo « La herencia del pasado reciente » del Informe Económico anual de 1994 de la Comisión [doc. COM(94) 90 final] de 23 de marzo de 1994. (5) La metodología seguida por la Comisión para llegar a la cifra de 15 millones de nuevos puestos de trabajo antes del año 2000 ha sido objeto de algunas críticas. Esta cifra parece poco creíble, sobre todo si se tiene en cuenta la persistencia de la actual recesión y las modestas perspectivas de recuperación en los próximos años. (6) Véase el dictamen del Comité Económico y Social de 27. 4. 1994 sobre el « Informe económico anual 1994 » (DO n° C 195 de 18. 7. 1994). El Comité estima necesario reforzar posteriormente los medios previstos por el Tratado de Maastricht. (7) Este tema fue debatido en el transcurso de la conferencia sobre « Tecnología, innovación y empleo » celebrada en Helsinki los días 7 y 9 de octubre de 1993 a iniciativa de la OCDE y del Gobierno finlandés. (8) Sin embargo, últimamente se ha comprobado que la relación entre crecimiento y empleo no es tan directa como se pensaba. (9) Sobre este mismo tema de las relaciones entre el desarrollo de las regiones de la Unión Europea y las previsiones de crecimiento, competitividad y empleo del Libro Blanco se pronuncia el dictamen paralelo elaborado por la Sección de industria del CES. En términos más generales, la Unión Europea deberá afrontar sin demora el problema de las relaciones entre la tendencia a la centralización de la toma de decisiones consiguiente a la realización de la unión monetaria y la necesidad de proceder a una sustancial descentralización y regionalización de los procesos de toma de decisiones a nivel local, e incluso de algunas competencias fiscales y financieras. (10) Para una comparación razonada de los cuatro modelos socioeconómicos vigentes en los países de la OCDE -modelo europeo, americano, japonés y de los países de la AELC- véase el « Estudio sobre el empleo y el desempleo » publicado como proyecto por la Secretaría General de la OCDE el 4 de enero de 1994 y presentado oficialmente al G7 de Detroit en marzo de 1994. (11) Mucho se ha publicado sobre el « modelo sueco » de « welfare state » y sobre sus recientes vicisitudes. Para una síntesis véase el artículo « Model no more » aparecido en « Time » el 19 de julio de 1993. (12) En Italia, en los últimos años, el déficit público ha absorbido el 60 % del ahorro familiar en detrimento de las inversiones productivas. (13) Pese a las incertidumbres metodológicas sobre la línea de demarcación entre el sector público y el privado, es significativo que en muchos países europeos el sector público alcance el 50 % de la actividad total, frente al 40 % de Estados Unidos y el 30 % aproximadamente de Japón. (14) Véase la nota precedente. La presencia de transferencias de rentas a favor de determinadas franjas sociales (por ejemplo, pensionistas) puede arrojar algunas dudas sobre las estadísticas. (15) Véase el dictamen de iniciativa del Comité Económico y Social de 22 de septiembre de 1993 sobre el tema « El sector público en Europa » (DO n° C 304 de 10. 11. 1993). En los futuros análisis habrá que prestar una especial atención al papel y eficacia de los servicios públicos esenciales. (16) Véase a este respecto el dictamen del Comité Económico y Social de 24 de febrero de 1993 sobre la « propuesta de Directiva del Consejo relativa a un impuesto sobre las emisiones de dióxido de carbono y sobre energía (DO n° C 108 de 19. 4. 1993). (17) Este argumento es abordado también en el dictamen de la Sección de industria sobre el Libro Blanco. (18) Véase el informe « Limits to competition » del « Group of Lisbon » - Gulbenkian Foundation - diciembre de 1993.