COMISIÓN EUROPEA
Bruselas, 26.10.2021
COM(2021) 950 final
INFORME DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES
Estado de la Unión de la Energía 2021. Contribución al Pacto Verde Europeo y a la recuperación de la Unión
(de conformidad con el Reglamento (UE) 2018/1999, sobre la gobernanza de la Unión de la Energía y de la Acción por el Clima)
{COM(2021) 952 final} - {COM(2021) 960 final} - {COM(2021) 961 final} - {COM(2021) 962 final} - {SWD(2021) 298 final} - {SWD(2021) 307 final} - {SWD(2021) 308 final}
1.Introducción y aspectos destacados
El informe sobre el estado de la Unión de la Energía señala, cada año, el momento de hacer balance de los cambios y avances en la aplicación de las políticas energética y climática de la Unión Europea (UE), en particular de la Unión de la Energía en sus cinco pilares, en el camino hacia la neutralidad climática de aquí a 2050.
El año actual da comienzo a una década generalmente considerada decisiva para la lucha contra el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación ocasionados por el agotamiento de los recursos naturales. También supone una importante transición de la crisis de la COVID-19 a la recuperación económica, y de la creación del Pacto Verde Europeo y sus estrategias de acompañamiento hacia su aplicación con decisión.
Por tanto, el informe sobre el estado de la Unión de la Energía de este año hace balance de la intensa labor de la Comisión con las demás instituciones europeas, los Estados miembros y sus socios internacionales para que la UE responda al doble reto de lograr una recuperación rápida y sostenida de los efectos de la crisis de la COVID-19 y del cambio climático. Invertir en la transformación del sistema energético forma parte de la solución para avanzar hacia la neutralidad climática y una respuesta a los efectos de la crisis de la COVID-19.
El informe de este año también se publica en un contexto de fuerte aumento de los precios del gas y la electricidad en la Unión Europea, al igual que en muchas otras zonas del mundo. Esto se debe principalmente al aumento de la demanda mundial de gas a medida que se acelera la recuperación económica sin ir acompañada de un incremento de la oferta. Estos aumentos de precio son motivo de gran preocupación para los ciudadanos, las empresas, las instituciones europeas y los gobiernos de toda la UE. Para ayudar y apoyar la lucha contra el impacto negativo en los hogares y las empresas, la reciente Comunicación de la Comisión «Un conjunto de medidas de actuación y apoyo para hacer frente al aumento de los precios de la energía» define un conjunto de medidas a corto y largo plazo. El objetivo de estas medidas es permitir un enfoque coordinado y rápido para proteger a los que corren mayor riesgo, sin fragmentar el mercado único europeo de la energía ni poner en peligro las inversiones en el sector de la energía y la transición ecológica. A medio plazo, la respuesta política propuesta debe centrarse en hacer que la UE sea más eficiente en el uso de la energía, menos dependiente de los combustibles fósiles y más resiliente ante las fuertes subidas de los precios de la energía, proporcionando al mismo tiempo energía asequible y limpia a los usuarios finales. Las conclusiones del presente informe sirven de base para el debate sobre cuál es la mejor manera de que la Unión de la Energía contribuya a estos objetivos.
Por último, el presente informe también se publica en vísperas de la 26.a Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 26) en Glasgow. Esta tiene lugar durante un año en el que muchas regiones han sufrido fenómenos meteorológicos extremos y el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (GIECC) ha señalado el aumento del riesgo de tales sucesos en el futuro y ha atribuido claramente el cambio climático a actividades humanas. Como muestra el World Energy Outlook 2021 [«Perspectivas energéticas mundiales 2021»] de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la lucha contra el cambio climático requiere actuaciones urgentes durante la década actual y exigirá una transformación profunda de los patrones de consumo y producción, en particular de la forma de producir, transportar y consumir energía. La presente Comunicación presenta la situación actual de esta transformación, ayudando a determinar los futuros ámbitos en los que se deberá actuar y redoblar esfuerzos. Los informes de acompañamiento interrelacionados permiten un análisis más profundo de los siguientes documentos:
-The report on the functioning of the carbon market (emissions trading system) [«Informe sobre el funcionamiento del mercado del carbono (régimen de comercio de derechos de emisión)», documento en inglés].
|
Estado de la Unión de la Energía: conclusiones principales
·en 2020, las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de la UE (incluida la aviación internacional) disminuyeron un 31 % con respecto a 1990 debido al impacto de la pandemia en el consumo de energía, pero también a las tendencias continuadas de descarbonización;
·en 2020, por primera vez, las energías renovables superaron a los combustibles fósiles como principal fuente de energía de la UE (38 % de la electricidad de la UE, frente al 37 % procedente de combustibles fósiles y el 25 % de origen nuclear). Se espera que la cuota de fuentes de energía renovables en la combinación energética global de la UE alcance al menos el 22 %, aunque algunos Estados miembros corren el riesgo de incumplir su objetivo nacional vinculante;
·los últimos datos disponibles indican que el consumo de energía primaria de la UE disminuyó un 1,9 % y el consumo de energía final un 0,6 % en 2019 en comparación con 2018;
·la dependencia de las importaciones netas de energía de la UE alcanzó el 60,6 % en 2019, frente al 58,2 % en 2018 y el 56 % en 2000, el nivel más alto de los últimos treinta años;
·si bien las subvenciones a los combustibles fósiles disminuyeron ligeramente en 2020, hasta los 52 000 millones EUR, frente a los 56 000 millones EUR de 2019, esto se debió a la caída del consumo en el contexto de las restricciones relacionadas con la COVID-19. Si los Estados miembros no toman medidas, es probable que las subvenciones a los combustibles fósiles repunten a medida que se recupera la actividad económica;
·hasta la fecha, nueve Estados miembros han eliminado gradualmente el carbón, trece han asumido compromisos nacionales para hacerlo antes de una fecha determinada, cuatro están valorando posibles fechas y solo uno no ha iniciado todavía los debates nacionales sobre el proceso de eliminación gradual;
·los precios de la energía sufrieron fuertes altibajos, dado que la economía se contrajo debido a la COVID-19 y luego comenzó a recuperarse. Debido a la reducción de los precios de los combustibles, la atonía de la demanda y la rápida expansión de la producción de energías renovables, los precios al por mayor de la energía cayeron bruscamente en 2019. En 2020 se generalizaron los precios negativos de la electricidad. Esta tendencia a la baja sufrió luego una brusca inversión: los precios al por mayor de la electricidad han aumentado un 230 % anualmente, con un impacto más moderado en los precios al por menor hasta septiembre de 2021 (+ 11 % de promedio de la UE). Esto se debió en gran medida al aumento de los precios del gas, que tuvo un efecto en el precio de la electricidad nueve veces mayor que el efecto del aumento observado en el precio del carbono durante el mismo período;
·más del 98,6 % del consumo de electricidad de la UE está acoplado. los volúmenes comercializados en los centros de distribución de gas natural se elevaron a un máximo histórico en 2019. Esta tendencia se mantuvo en 2020;
·el gasto público en investigación e innovación sobre energías limpias en los Estados miembros sigue siendo inferior al de 2010, pero la financiación nacional y de la UE para la recuperación destinada a I+i en este ámbito puede compensarlo parcialmente;
·en 2019, la pobreza energética afectaba a hasta 31 millones de personas en la UE, con diferencias persistentes entre los Estados miembros y entre los distintos niveles de ingresos. Esto pone de relieve la importancia de proteger a las personas vulnerables frente al actual aumento de los precios y de garantizar una transición justa hacia la neutralidad climática;
·la mayoría de las tendencias, aunque no todas, son por tanto positivas, pero siguen siendo insuficientes para impulsar la transformación que se necesita para alcanzar los objetivos de la Unión de la Energía. Se necesita una aceleración no solo para lograr una transición socialmente justa hacia la neutralidad climática de aquí a 2050, sino también como seguro contra las perturbaciones de precios a las que se enfrenta actualmente la UE;
·la adopción de la Legislación europea sobre el clima y del paquete «Cumplir el Pacto Verde Europeo» propuesto por la Comisión a mediados de 2021 supuso dos pasos importantes de cara a la creación de un marco creíble para garantizar lo anterior;
·se espera que los planes de recuperación y resiliencia de los Estados miembros impulsen las inversiones relacionadas con el clima en al menos 177 000 millones EUR y fomenten las reformas necesarias para apoyar la transición climática y energética.
|
2. Cumplimiento de los objetivos en materia de cambio climático, recuperación y resiliencia
2.1.Avance en la aplicación del Pacto Verde Europeo con especial atención a la política energética y climática
En 2021 se pasó de la fase de definir una visión global para la transición a la neutralidad climática y las estrategias sectoriales de apoyo a la fase de proponer y aplicar las iniciativas resultantes. Momentos clave a este respecto fueron la adopción de la Legislación europea sobre el clima en junio y la presentación del paquete «Cumplir el Pacto Verde Europeo» (denominado «Objetivo 55») en julio de 2021.
La adopción de la Legislación europea sobre el clima creó un marco vinculante claro para lograr la neutralidad climática de aquí a 2050. Dicho marco consagra plenamente el objetivo, presentado en el Plan del Objetivo Climático para 2030, de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en al menos un 55 % de aquí a 2030, y se basa en los planes nacionales de energía y clima (PNEC) de los Estados miembros.
En apoyo de la senda definida en la Legislación sobre el Clima, el paquete pionero «Cumplir el Pacto Verde Europeo» presentó una serie de propuestas interconectadas en todos los sectores de la economía, que aumentan la ambición para 2030, por ejemplo estableciendo nuevos objetivos para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y para las energías renovables y la eficiencia energética (capítulos 3.1 y 3.2). En este contexto, la Comisión propuso elevar el objetivo de la UE para 2030 en materia de energías renovables del actual mínimo del 32 % del consumo final bruto de energía de la Unión a un mínimo del 40 %, estableciendo al mismo tiempo un marco completo para el despliegue de las energías renovables que incluya todos los sectores de la economía. La Comisión también propuso aumentar los objetivos de eficiencia energética a escala de la UE y hacerlos vinculantes, a fin de garantizar una reducción global del 36 % del consumo de energía final y del 39 % del consumo de energía primaria de aquí a 2030.
Varias novedades dieron impulso a los esfuerzos por aumentar los índices de renovación de los edificios, según lo previsto en la
estrategia «Oleada
de renovación». El instrumento de recuperación «Next Generation EU» proporcionó recursos financieros adicionales para la renovación de edificios como herramienta para respaldar la recuperación económica y aumentar la eficiencia energética y de los recursos. La propuesta de revisión de la Directiva de eficiencia energética tiene por objeto hacer que el sector público asuma un papel de liderazgo mediante la introducción de una obligación de renovación anual del 3 % para los edificios públicos. La propuesta también sigue el principio de primacía de la eficiencia energética y revisa el factor de energía primaria. La próxima revisión de la Directiva relativa a la eficiencia energética de los edificios también será decisiva para adaptar el marco jurídico de la UE a los objetivos de la oleada de renovación, en particular mediante la introducción gradual de normas mínimas sobre eficiencia energética. Los resultados de la primera fase de codiseño de la iniciativa de la Nueva Bauhaus Europea también se presentaron en una Comunicación de 15 de septiembre de 2021, que también presenta los primeros elementos de un marco de apoyo para su aplicación en la fase posterior. La iniciativa de la Nueva Bauhaus Europea tiene por objeto poner en práctica el Pacto Verde Europeo de una manera atractiva, innovadora y centrada en las personas. Sus valores fundamentales son la sostenibilidad (incluida la circularidad), la estética y la inclusividad.
A fin de proseguir la integración del sistema energético, la propuesta de modificación de la Directiva sobre las fuentes de energía renovables crea una senda firme hacia la electrificación basada en las energías renovables y ayuda a abordar sectores de difícil descarbonización, en particular mediante el hidrógeno renovable. Además, introduce el objetivo necesario para lograr la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030. Con un nuevo objetivo del 40 % de energías renovables en el consumo final bruto de energía de aquí a 2030, la Unión Europea está proporcionando las herramientas necesarias para apoyar la transformación fundamental de su sistema energético. La propuesta también facilita la integración de los vehículos eléctricos y las baterías en el sistema energético y contribuye a un mayor despliegue e integración de los sistemas de calefacción urbana.
La Estrategia sobre la Energía Renovable Marina adoptada en 2020 establece la ambición de desplegar al menos 60 GW de energía eólica marina y 1 GW de energía oceánica de aquí a 2030 con vistas a alcanzar, para 2050, una capacidad de 300 GW de energía eólica marina y 40 GW de energía oceánica sin impactos negativos en el medio ambiente, así como de facilitar los distintos usos del mar a través de la ordenación del espacio marítimo. Anticipando el consecuente aumento de la cantidad de electricidad que se generará en todas las cuencas marítimas europeas, la Estrategia establece un nuevo enfoque para la infraestructura de red. La aplicación de la Estrategia sobre la Energía Renovable Marina está avanzando en la identificación de los cuellos de botella. El trabajo se centrará ahora en la ampliación, garantizando que los desarrolladores de energías renovables tengan los incentivos de mercado adecuados para el despliegue parques eólicos, y en apoyar la innovación puntera en el sector mediante convocatorias de investigación en ámbitos innovadores a través de Horizonte Europa.
En consonancia con el objetivo de la estrategia del hidrógeno de conseguir 40 GW de electrolizadores de hidrógeno renovable en 2030, la Comisión propuso incluir, en la Directiva sobre las fuentes de energía renovables, objetivos vinculantes para el uso de hidrógeno renovable en el transporte y la industria. Según las previsiones del sector, se espera que la mayoría de estos proyectos se ejecuten mediante electricidad renovable, lo que se traduciría en un volumen estimado de 6,7 Mt de hidrógeno renovable y de 2,3 Mt de hidrógeno con bajas emisiones de carbono de aquí a 2030 en la UE. Los planes de recuperación y resiliencia contribuirán a incrementar las inversiones en hidrógeno renovable y con bajas emisiones de carbono en aproximadamente 9 300 millones EUR sobre la base de los veintidós planes aprobados hasta la fecha. Apoyar e impulsar la producción y el mayor uso del hidrógeno en el transporte es una prioridad que se refleja en la nueva propuesta para la aviación y el transporte marítimo de ReFuelEU Aviation y FuelEU Maritime.
La propuesta de revisión del Reglamento relativo a las orientaciones sobre las redes transeuropeas en el sector de la energía (RTE-E) tiene por objeto seguir mejorando la planificación de la infraestructura y racionalizando los procesos de concesión de permisos para los proyectos de interconexión, especialmente en el sector marino. La propuesta de revisión de la Directiva sobre las fuentes de energía renovables refuerza la cooperación transfronteriza y proporciona instrumentos para acelerar los procedimientos de concesión de permisos. Será necesario realizar un trabajo adicional en los próximos meses para apoyar los proyectos previstos de los Estados miembros. Los planes de recuperación y resiliencia presentados por los Estados miembros incluyen reformas destinadas a facilitar las inversiones en energías renovables y en la infraestructura de red conexa.
Además, en su actualización del nuevo modelo de industria, de 2021 la Comisión reitera la necesidad de comprender mejor los retos y oportunidades que la industria europea va a encontrar en su transición hacia una economía climáticamente neutra, y cómo las políticas de la UE pueden contribuir a este proceso.
El presupuesto de la UE para el período 2021-2027 proporcionará un apoyo significativo para la aplicación del Pacto Verde Europeo y la transición energética en toda la Unión. En particular, el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y el Fondo de Cohesión asignarán al menos el 30 y el 37 %, respectivamente, de la financiación disponible para la consecución de los objetivos climáticos de la Unión. El Mecanismo para una Transición Justa (MTJ sección 4.3) asignará el 100 % de su apoyo al logro de los objetivos climáticos de la Unión y aliviará la situación socioeconómica en las regiones más afectadas por la transición a la neutralidad climática. InvestEU se centra principalmente en apoyar la transición ecológica con su eje de actuación de infraestructuras sostenibles de 9 900 millones EUR. La Comisión también ha apoyado a los Estados miembros en el desarrollo y la aplicación de reformas con vistas a lograr los objetivos de la UE en materia de energía y clima en 2021 a través de más de sesenta y cinco proyectos de apoyo técnico.
2.2.Apoyo a la recuperación y la resiliencia para acelerar la transición ecológica
Como elemento central de NextGenerationEU, el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR) apoya la doble transición ecológica y digital. En este contexto, la aplicación oportuna de los planes nacionales de recuperación y resiliencia (PRR) puede ayudar a los Estados miembros a alcanzar los objetivos más ambiciosos para 2030, en consonancia con el paquete del Pacto Verde Europeo.
El MRR exige que los Estos miembros dediquen al menos el 37 % de su asignación total a medidas que contribuyan a la transición climática, y al menos el 20 % a la transición digital, al tiempo que se garantiza la coherencia de los PRR con los planes nacionales de energía y clima. Todo gasto debe respetar el principio de «no causar un perjuicio significativo» para evitar cualquier impacto negativo en los objetivos climáticos y medioambientales.
El análisis de los veintidós PRR aprobados por la Comisión antes del 5 de octubre de 2021 muestra que los Estados miembros en cuestión tienen previsto ir más allá de la obligación de dedicar al menos el 37 % de la asignación del MRR a la transición climática, y se han basado significativamente en las «iniciativas emblemáticas» presentadas por la Comisión en relación con la transición ecológica, en particular «Activación», «Renovación» y «Recarga y repostaje».
La inversión combinada relacionada con el clima prevista se sitúa en torno a los 177 000 millones EUR, lo que representa el 40 % de un total de 445 000 millones EUR de fondos del MRR asignados a estos Estados miembros. Casi 76 000 millones EUR se asignan a inversiones y reformas en materia de eficiencia energética y energías limpias (gráfico 1). Casi todos los Estados miembros están utilizando los fondos del MRR para invertir en la renovación de edificios y en transporte limpio, y muchos los están utilizando para invertir en energías renovables.
Los PRR aprobados hasta la fecha también incluyen reformas pertinentes para apoyar la transición ecológica que contribuirán a crear un entorno propicio para la transición climática y energética. Por ejemplo, los Estados miembros han presentado en sus PRR reformas para fomentar una mayor eficiencia energética mediante la eliminación progresiva de sistemas de calefacción obsoletos o el desarrollo de ventanillas únicas para la renovación energética de los edificios, reformas de los mercados de la energía para facilitar el despliegue de las energías renovables, y reformas para favorecer la movilidad sostenible mediante el fomento de la intermodalidad o incentivos fiscales para vehículos limpios.
Gráfico 1: Distribución de las inversiones relacionadas con el clima en los PRR de los Estados miembros.
Fuente: Evaluación preliminar de 22 PPR aprobados por la Comisión (antes del 5 de octubre de 2021).
3. Unión de la Energía: esencial para la descarbonización
3.1.Acelerar la descarbonización y las energías renovables
En 2020, las emisiones de GEI
alcanzaron su nivel más bajo en 30 años, con un descenso del 31 % respecto a 1990 y del 10 % respecto a los niveles de 2019. Cuando se tienen en cuenta las emisiones y absorciones resultantes del uso de la tierra, el cambio de uso de la tierra y la silvicultura (UTCUTS), esto se traduce en una reducción neta de las emisiones de GEI del 34 %. Los principales factores determinantes fueron la reducción de consumo de energía debido a la pandemia, pero también las tendencias de descarbonización constantes, como el cambio de combustibles fósiles a energías renovables.
Incluso antes de la crisis de la COVID-19, la UE había superado su objetivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) de reducir las emisiones de GEI en un 20 % para 2020. Las proyecciones presentadas por los Estados miembros en 2021 apuntan a una reducción del 34 % de las emisiones netas de gases de efecto invernadero de la UE de aquí a 2030 con las medidas existentes, y del 41 % con medidas adicionales, frente a la reducción de las emisiones de GEI de al menos un 55 % establecida en la Legislación europea sobre el clima.
El informe sobre el mercado del carbono de 2021 muestra que el régimen de comercio de derechos de emisión de la UE (RCDE UE) ha contribuido significativamente a que la Unión cumpla su objetivo de reducción de emisiones de 2020. Desde la introducción del RCDE UE en 2005, las emisiones en la generación de electricidad y calor, así como en los sectores industriales de gran consumo de energía, han disminuido en torno a un 43 %. Los ingresos totales procedentes de las subastas celebradas en el marco del RCDE UE entre 2013 y 2020 superaron los 68 000 millones EUR, de los que una gran parte (75 %) se destinó a la acción por el clima. A fin de mantener la integridad medioambiental y la seguridad del RCDE UE, la Comisión presentó una propuesta para revisarlo en consonancia con el objetivo reforzado de reducción de las emisiones para 2030 de al menos un 55 % respecto a 1990.
Para contribuir a una transición coordinada y rentable hacia el objetivo a largo plazo establecido por el Acuerdo de París, es fundamental contar con estrategias a largo plazo estables y fiables. A fecha de octubre de 2021, veinte Estados miembros han presentado sus estrategias a largo plazo a la Comisión. Trece de ellos han declarado claramente que su objetivo es lograr la neutralidad climática o de carbono de aquí a 2050 o antes. El resto de Estados miembros aspiran a estar cerca de la neutralidad climática o proyectan una reducción de las emisiones de entre el 80 y el 95 % en comparación con 1990 de aquí a 2050. No obstante, dado que las estrategias nacionales recibidas todavía no permiten alcanzar colectivamente los objetivos y las metas de la Unión de la Energía, se anima a los Estados miembros a que consideren la posibilidad de actualizarlas, aumentando su ambición siempre que sea posible.
Por otra parte, las medidas rápidas para abordar las emisiones de metano procedentes principalmente de la agricultura, la energía y el sector de los residuos ocupan un lugar destacado en la estrategia de la Comisión sobre el metano y fueron confirmadas por el GIECC en su último informe sobre el cambio climático. Para hacer frente a las emisiones de metano en el sector de la energía, la Comisión presentará, aún en 2021, una propuesta relativa a la reducción de las emisiones de metano.
Aumentar la ambición y lograr la descarbonización también implica alcanzar el actual objetivo de energías renovables para 2020. Los Estados miembros deben presentar, a más tardar el 30 de abril de 2022, datos sobre si se han alcanzado los objetivos de energías renovables para 2020. Los datos más recientes disponibles (2019, véase el gráfico 2) y los análisis externos existentes indican que la UE en su conjunto, y la mayoría de Estados miembros de forma individual, iban encaminados a alcanzar los objetivos, en parte gracias a la disminución de los precios de tecnologías clave como la eólica y la solar a lo largo de los años. Sin embargo, algunos Estados miembros, en particular Francia y Polonia, parecen correr el riesgo de no alcanzar su objetivo nacional vinculante sin recurrir, por ejemplo, a transferencias estadísticas con Estados miembros que presentan un excedente de energía renovable en comparación con su objetivo nacional. La Comisión ha ayudado y seguirá ayudando a los Estados miembros a celebrar tales acuerdos.
Gráfico 2: Cuota global de energía procedente de fuentes renovables (% del consumo final bruto de energía, 2019). Fuente: Eurostat.
También está avanzando el trabajo sobre el mecanismo de financiación de energías renovables de la UE como opción adicional para apoyar proyectos de energías renovables y fomentar así una mayor utilización de las fuentes de energía renovables en toda la Unión.
Los compromisos de los planes nacionales integrados de energía y clima corresponden a una capacidad colectiva de la UE que supera el actual objetivo de energías renovables para 2030 (entre un 33,1 y un 33,7 %, lo que está por encima del objetivo actual de al menos un 32 % de energías renovables en el consumo final bruto de energía de aquí a 2030). Las actualizaciones de los planes nacionales de energía y clima con arreglo al Reglamento sobre la gobernanza, que deben presentarse a más tardar el 30 de junio de 2023 (proyectos de actualización) y el 30 de junio de 2024 (actualizaciones finales), deben reflejar el objetivo y la ambición más elevados para 2030, en consonancia con la propuesta de revisión de la Directiva sobre las fuentes de energía renovables. La Comisión publicará orientaciones sobre dichas actualizaciones en consonancia con las propuestas legislativas presentadas.
La inversión global en energías renovables creció sustancialmente en la UE hasta alcanzar los 48 800 millones EUR en 2020, frente a los 32 900 millones EUR de 2019. Sin embargo, el panorama varía de una tecnología a otra: la capacidad adicional anual disminuyó de 8,4 a 7,1 GW para la energía eólica terrestre, pero aumentó de 1,5 GW a 2,5 GW para la energía eólica marina y de 16,3 GW a 18,6 GW para la energía solar fotovoltaica. Para seguir apoyando la innovación y el despliegue de las energías renovables, la Comisión trabajará en 2022 en una estrategia de energía solar de la UE. El trabajo se centrará en los obstáculos que dificultan actualmente el despliegue de la capacidad de energía solar necesaria de aquí a 2030 y 2050, así como en las condiciones que permitirán dicho despliegue.
La Comisión apoya la adopción y el despliegue del hidrógeno renovable, facilita la Alianza Europea por un Hidrógeno Limpio y apoya el despliegue de hidrógeno renovable y con bajas emisiones de carbono a través del Fondo de Innovación, la creación de la Empresa Común para un Hidrógeno Limpio y el liderazgo de los Estados miembros en el proceso de proyectos importantes de interés común europeo (PIICE).
La principal fuente de energía renovable sigue siendo la bioenergía, que representa alrededor del 60 % de todas las fuentes renovables. La actual Directiva sobre las fuentes de energía renovables incluye criterios de sostenibilidad para el uso de la bioenergía. La Comisión ha colaborado intensamente con los Estados miembros para ultimar los actos de ejecución por los que se establecen orientaciones operativas para los Estados miembros en materia de criterios de sostenibilidad forestal. Además, en el contexto del aumento previsto de energías renovables, la Comisión adoptó una serie de medidas destinadas a eliminar las lagunas existentes, reforzar la recolección sostenible y garantizar el máximo valor añadido económico y medioambiental de la biomasa leñosa.
3.2.Aumentar la eficiencia energética
Al igual que ocurre con la cuota de fuentes de energía renovables, la Comisión evaluará el año próximo si se alcanzaron los objetivos de eficiencia energética para 2020. En 2019, el consumo de energía primaria disminuyó por segundo año consecutivo. Fue un 1,8 % inferior al de 2018, aunque seguía estando un 1,8 % por encima de la trayectoria lineal para alcanzar el objetivo de eficiencia energética de 2020. El consumo de energía final disminuyó en 2019 por primera vez en seis años, pero, dada la brecha acumulada, la disminución anual del 0,6 % en ese año no fue suficiente para alcanzar el objetivo: el consumo real superó la trayectoria lineal hacia el objetivo de 2020 en un 2,3 %.
La UE redujo su intensidad de energía primaria en más de un 3 % en comparación con el año anterior. Dado que el invierno de 2019 fue más cálido que el de 2018, la meteorología fue un factor que impulsó la reducción del consumo de energía, pero también contribuyó el cambio hacia las energías renovables. La mejora interanual de la intensidad energética final fue del 2 %. En 2020, los efectos de la crisis de la COVID-19 provocaron una caída sustancial del consumo de energía y las primeras estimaciones de la AEMA indican que esta caída fue suficiente para cumplir los objetivos en materia de consumo de energía primaria y energía final.
Por lo que se refiere a los avances hacia los objetivos actuales para 2030, los consumos de energía primaria y final de la UE en 2019 fueron del 19,7 % y del 16,3 %, respectivamente, por encima de los niveles objetivo de 2030. El ritmo de descenso en 2019 hacia los objetivos de 2030 fue satisfactorio únicamente para el consumo de energía primaria. Se requieren muchos más esfuerzos para reducir el actual objetivo de consumo final de energía y lograr la mayor ambición establecida en la propuesta de revisión de la Directiva de eficiencia energética. Esto requerirá la actualización y la correcta aplicación de los planes nacionales de energía y clima, así como la planificación de nuevas medidas para salvar la brecha respecto de la ambición colectiva de los planes actuales. La Comisión podrá publicar orientaciones sobre dichas actualizaciones.
Los edificios representan uno de los ámbitos en los que dichas medidas son más necesarias y ofrecen un mayor potencial. Son responsables de en torno al 40 % del consumo total de energía de la UE y del 36 % de las emisiones de GEI relacionadas con la energía. En la actualidad, alrededor del 75 % del parque inmobiliario se considera energéticamente ineficiente, por lo que se requieren medidas eficaces, incluida la revisión del marco reglamentario pertinente, en particular la revisión de la Directiva de eficiencia energética, la revisión del régimen de comercio de derechos de emisión de la UE propuesta en julio y la futura propuesta de revisión de la Directiva relativa a la eficiencia energética de los edificios.
La prioridad de la renovación energéticamente eficiente de los edificios públicos y privados también se refleja positivamente en las inversiones previstas en los veintidós PRR aprobados por la Comisión. El análisis de la Comisión concluyó que esto representa un 23 % del total del gasto destinado a objetivos climáticos de estos planes. Además, todos los Estados miembros deben establecer estrategias de renovación a largo plazo para apoyar la renovación de su parque inmobiliario nacional de cara a su transformación en un parque inmobiliario de alta eficiencia energética y descarbonizado de aquí a 2050. La Comisión evaluará todas las estrategias de renovación a largo plazo a finales de 2021.
Las etiquetas energéticas de la UE han sido un motor para ayudar a los consumidores a elegir productos con una mayor eficiencia energética e incentivar a los fabricantes para que impulsen la innovación utilizando tecnologías más eficientes desde el punto de vista energético. Desde marzo de 2021, el sistema de clasificación de la etiqueta energética utiliza únicamente clasificaciones de la A a la G, en lugar de las anteriores calificaciones A+++ a D. Se exigió que cuatro grupos de productos introdujeran las etiquetas reescaladas a partir del 1 de marzo de 2021, con nuevas etiquetas para bombillas y lámparas aplicables a partir del 1 de septiembre de 2021.
3.3.Mejorar la seguridad y la protección energéticas
Como se ha observado en los últimos meses, la dependencia constante y elevada de las importaciones de combustibles fósiles deja a la economía de la Unión expuesta a las fluctuaciones de los precios mundiales. Para aumentar la resiliencia es necesario mejorar la seguridad y la protección energéticas al tiempo que se eliminan gradualmente los combustibles fósiles y se integran las energías renovables de forma más descentralizada. La reciente Comunicación «Un conjunto de medidas de actuación y apoyo para hacer frente al aumento de los precios de la energía» define medidas clave a medio y largo plazo para garantizarlo.
En 2021, se resolvieron dos incidentes técnicos a gran escala en el plazo de una hora, lo que demuestra la resiliencia del sistema energético de la UE a pesar de la COVID-19. También demostraron que una preparación eficaz ante posibles perturbaciones es una necesidad permanente a escala de los Estados miembros y de la UE. Esto también es especialmente importante en el contexto del aumento de la dependencia de las importaciones netas de energía, que alcanzaron el 60,6 % en 2019, el nivel más alto de los últimos treinta años. Este nivel se explica por la combinación de un ligero aumento de la demanda de energía y una reducción de la producción interna de combustibles fósiles, mientras la capacidad nacional de energías renovables sigue siendo insuficiente.
Los grupos de coordinación sectoriales europeos (para la electricidad, el gas y el petróleo) desempeñaron un papel especialmente importante en 2020 y 2021 al supervisar la seguridad del suministro, por ejemplo abordando el impacto de los retrasos en el mantenimiento de las centrales eléctricas debidos a las medidas relacionadas con la COVID-19 y debatiendo posibles respuestas a fenómenos meteorológicos extremos.
En el sector de la electricidad, la aplicación del Reglamento sobre la preparación frente a los riesgos está en el período previo al primer grupo de planes nacionales de preparación frente a los riesgos. Estos planes recogerán las medidas de los Estados miembros para prevenir y mitigar las posibles crisis de electricidad y prepararse para ellas mediante una cooperación mutua, teniendo en cuenta el aumento de la electrificación.
En el contexto de las normas más recientes en materia de seguridad del suministro de gas
, todos los Estados miembros excepto dos han implantado planes nacionales para prevenir o mitigar el impacto de las interrupciones del suministro de gas. Los Estados miembros han avanzado en la celebración de acuerdos de solidaridad bilaterales destinados a garantizar el suministro transfronterizo a los clientes vulnerables en caso de crisis grave
. La Comisión prevé una revisión del Reglamento sobre la seguridad del suministro de gas en diciembre de 2021 que podría facilitar el acceso a la capacidad de almacenamiento transfronteriza, en particular para los gases renovables y con bajas emisiones de carbono. Además, los niveles de almacenamiento de gas y el adecuado funcionamiento del mercado del gas seguirán siendo objeto de seguimiento antes de la temporada de invierno.
Las continuas mejoras de la interconectividad de la electricidad y del gas también han reforzado la cooperación regional y la seguridad del suministro a escala regional, de los Estados miembros y de la UE.
La UE está preparada para potenciales interrupciones temporales del suministro de petróleo. Con el fin de garantizar el funcionamiento seguro de las actuales instalaciones de petróleo y de gas en alta mar de la UE, la Comisión y los Estados miembros han cooperado estrechamente para actualizar sus planes de emergencia externos.
Incidentes recientes, como el ciberataque de mayo de 2021 contra el oleoducto estadounidense Colonial Pipeline, han puesto de manifiesto cómo las amenazas y vulnerabilidades de ciberseguridad pueden afectar al sistema energético. La Comisión ha empezado también a trabajar en un código de red para garantizar la ciberseguridad de los flujos transfronterizos de electricidad. Tiene previsto adoptar el código antes de que finalice 2022.
En diciembre de 2020, como parte de la Estrategia de la UE para una Unión de la Seguridad, la Comisión propuso dos nuevas directivas sobre la resiliencia de las entidades críticas y sobre la seguridad de las redes y los sistemas de información, a fin de mejorar la resiliencia del sector energético. También relanzó la red temática para la protección de la infraestructura energética crítica, un foro para el debate periódico entre operadores y propietarios de infraestructura energética crítica.
En una actualización del nuevo modelo de industria, en mayo de 2021, la Comisión hizo hincapié en la necesidad de acelerar las transiciones ecológica y digital al tiempo que se refuerzan la resiliencia y las capacidades estratégicas de la UE. Las alianzas industriales son un instrumento clave para facilitar una mayor cooperación y la acción conjunta entre todos los socios interesados en sectores de importancia estratégica. En octubre de 2021, la Comisión publicó un estudio en el que se señalaban los posibles cuellos de botella en las cadenas de suministro de materias primas para las tecnologías energéticas que son fundamentales para la seguridad energética y la transición hacia una energía limpia.
Por lo que se refiere al sector nuclear, la Comisión está colaborando estrechamente con los reguladores de seguridad nuclear de los Estados miembros
para supervisar las posibles repercusiones de la pandemia en la seguridad de las instalaciones nucleares. El sector ha demostrado su solidez frente a estas condiciones gracias a sus prácticas consolidadas de evaluación y mitigación de riesgos. No se han notificado efectos adversos sobre la seguridad o la fiabilidad. No obstante, la Comisión está financiando un estudio para analizar la gestión de la pandemia por parte del sector y cómo este garantiza su resiliencia en tales condiciones.
En términos más generales, para abordar los riesgos potenciales relacionados con peligros naturales extremos, como los de inundaciones o de condiciones meteorológicas extremas, se revisó y reforzó la solidez de las centrales nucleares de la UE frente a fenómenos externos, en el marco de las pruebas de resistencia posteriores a Fukushima que se realizaron en cooperación con la Comisión. La Directiva sobre seguridad nuclear
exige que los titulares de licencias lleven a cabo revisiones periódicas de la seguridad con el fin de determinar nuevas mejoras de seguridad teniendo en cuenta la experiencia operativa.
3.4. Reforzar el mercado interior de la energía
3.4.1. Avances en los mercados de la electricidad y del gas
Aunque se esperaba que los precios de la electricidad aumentaran teniendo en cuenta los mínimos históricos alcanzados por los precios al por mayor durante la pandemia y el repunte de la actividad económica, una combinación de factores ha impulsado los precios a máximos históricos en los últimos meses. Esto ha tenido repercusiones en las empresas y los consumidores, especialmente en los vulnerables, en un momento en que muchos se encuentran en una situación delicada por la pérdida de ingresos causada por la pandemia. Además de una mayor demanda mundial de gas debido a la recuperación económica mundial, los principales factores determinantes fueron las condiciones estacionales y, en mucha menor medida, los precios del carbono. El efecto del aumento del precio del gas sobre el precio de la electricidad es nueve veces mayor que el efecto del aumento del precio del carbono
.
La mayoría de los Estados miembros se ven afectados por los elevados precios del gas y la electricidad, pero en grados y momentos diferentes. La medida en que los precios mayoristas repercuten en los precios minoristas también varía en cada Estado miembro, dependiendo de la combinación energética, la regulación y la estructura de los precios al por menor. Por término medio, aproximadamente dos tercios del precio al por menor suelen venir determinados por los costes de transporte y distribución, los impuestos y los gravámenes, y un tercio por el elemento del precio al por mayor. La velocidad a la que los aumentos de los precios al por mayor del gas se trasladan a los precios minoristas depende también de las condiciones contractuales (es decir, duración del contrato, precios fijos o variables, etc.).
En la reciente Comunicación «Un conjunto de medidas de actuación y apoyo para hacer frente al aumento de los precios de la energía», la Comisión define medidas de ayuda y apoyo para hacer frente a los efectos negativos no deseados del aumento de los precios de la energía en los hogares y las empresas, en la recuperación, su equidad e inclusividad, y en la confianza en la transición energética.
Gráfico 3: Componentes de precios para los hogares en 2020 (en %). Fuente: Eurostat.
En esta fase, no hay pruebas claras de que un marco de mercado alternativo al sistema de precios marginales y de pago por compensación («pay-as clear») ofrezca precios más baratos y mejores incentivos. En vista de la reciente volatilidad, la Comisión encomendó a la Agencia de Cooperación de los Reguladores de la Energía (ACER) que evaluase los beneficios y los inconvenientes del actual diseño del mercado mayorista de la electricidad, en particular su capacidad para abordar situaciones de extremada volatilidad de los precios en los mercados del gas.
Las medidas adoptadas durante el pasado año también han mejorado el funcionamiento del mercado interior de la energía. La transposición de la Directiva sobre la electricidad al Derecho nacional hasta el 31 de diciembre de 2020 ha creado nuevas oportunidades para que las empresas y los consumidores participen en los mercados de la electricidad, por ejemplo ajustando su demanda para aliviar la congestión de la red o equilibrar la oferta y la demanda. Esta flexibilidad del lado de la demanda se está desarrollando en el mercado europeo de la electricidad, aunque en distinta medida. La flexibilidad del lado de la demanda aumenta la flexibilidad del sistema eléctrico y contribuye a garantizar la rentabilidad de los mercados de la electricidad.
Al mismo tiempo, se han realizado progresos significativos en la armonización de las normas nacionales en materia de comercio de energía y funcionamiento del sistema. El ejemplo más tangible es el acoplamiento de los mercados de la UE, que conecta a todos los Estados miembros y crea una plataforma común de comercio de electricidad de la UE. El acoplamiento de los mercados forma parte de un modelo asequible para la transición energética que garantiza la expedición de electricidad de menor coste en toda Europa en beneficio de los consumidores. Las fronteras entre Polonia, Chequia, Eslovaquia, Rumanía y Hungría se sumaron con éxito al acoplamiento a escala de la UE el 17 de junio de 2021. Está previsto que, en una fase posterior, se incluyan en el acoplamiento único diario las dos últimas fronteras (Rumanía-Bulgaria a finales de octubre de 2021 y Croacia-Hungría en marzo de 2022). Se estima que los beneficios globales en términos de bienestar derivados de la ampliación del acoplamiento único diario a todas las fronteras interiores de la UE superan los 115 millones EUR al año.
Se han realizado progresos significativos en el acoplamiento único intradiario, con veintidós Estados miembros a partir de 2019. Está previsto el acoplamiento de Italia, Grecia y Eslovaquia. Los beneficios adicionales en términos de bienestar derivados de un uso más eficiente de la capacidad intradiaria de intercambio de electricidad en toda Europa se estiman en más de 50 millones EUR al año. La finalización del acoplamiento único intradiario es prioritaria para una mayor integración de las energías renovables, ya que contribuye a reducir las divergencias en los precios de la electricidad entre regiones.
Lograr el acoplamiento de los mercados en todos los horizontes temporales a través de las fronteras interiores, llegando a un balance casi en tiempo real, generaría beneficios adicionales en materia de bienestar de más de 1 500 millones EUR al año y reduciría la necesidad de centrales eléctricas alimentadas con combustibles fósiles de reserva, con lo que se ahorrarían importantes emisiones de GEI.
Los volúmenes comercializados en los centros de distribución de gas natural alcanzaron un máximo histórico en 2019. Esta tendencia continuó en 2020, y la crisis de la COVID-19 impulsó aún más la actividad comercial y la demanda de gas. A pesar de la reducción de las importaciones de gas natural licuado (GNL), las retiradas de existencias almacenadas se intensificaron en 2020. Si bien los actuales niveles de almacenamiento de gas están muy justos, son adecuados en caso de que el invierno sea similar al anterior, pero no todos los Estados miembros de la UE disponen de almacenamiento y un enfoque europeo más integrado podría ayudar a amortiguar la volatilidad de los precios de la energía.
La aplicación tardía o incompleta del acervo existente, en particular los códigos de red, parece ser un obstáculo para la mejora del mercado mayorista. Existe una alta correlación entre los precios de los centros de distribución de Europa noroccidental y el Mecanismo de Transferencia de Títulos (TTF) de los Países Bajos, que se está convirtiendo en un punto referencia para el GNL comercializado a escala internacional, al reunir alrededor de tres cuartas partes de todo el comercio europeo de gas. Sin embargo, el nivel de desarrollo del mercado, la liquidez y la competencia siguen siendo diferentes en toda la Unión. A lo largo del año, existen diferencias de precios de 1 a 3 EUR por megavatio hora (MWh) o superiores entre el TTF y los mercados nororientales (Polonia, Estados bálticos y Finlandia) o suroccidentales (España, Italia).
3.4.2. Infraestructura energética para una mayor descarbonización
La infraestructura es fundamental para que el mercado de la energía funcione de manera adecuada y eficiente e integre más energías renovables. La mayoría de los Estados miembros ya han alcanzado el nivel de interconectividad del 15 % exigido para 2030 con arreglo al Reglamento sobre la gobernanza y que sustituyó el anterior objetivo del 10 % para 2020. Los proyectos de interés común (PIC), proyectos transfronterizos de infraestructuras clave que conectan los sistemas energéticos de los países de la UE, desempeñan un papel importante en la consecución de este objetivo. Desde el último informe sobre el estado de la Unión de la Energía, se han encargado o completado varios PIC.
Entre 2014 y 2020, más de 4 700 millones EUR de financiación de la UE en el marco del Mecanismo «Conectar Europa» (MCE) se asignaron a obras y estudios de apoyo relacionados con los PIC, lo que generó una inversión total de 9 500 millones EUR. Dos tercios de este presupuesto se asignaron a proyectos de electricidad y de redes inteligentes para apoyar la integración de las fuentes de energía renovables en el sistema energético.
La adopción de la quinta lista de PIC está prevista para noviembre de 2021 con arreglo al Reglamento RTE-E en vigor.
En diciembre de 2020, la Comisión propuso una revisión del Reglamento RTE-E, actualmente en fase de negociación, a fin de reflejar el papel clave de la infraestructura energética en la transición ecológica. Un nuevo enfoque de la planificación de infraestructuras respaldará el papel de la electrificación en la futura combinación energética, ayudará a descarbonizar el sector del gas mediante gases renovables y con bajas emisiones de carbono, en particular el hidrógeno, y desarrollará un sistema energético más integrado. La propuesta excluye la infraestructura de combustibles fósiles (incluido el gas natural) e introduce criterios de sostenibilidad obligatorios para todos los PIC. El marco revisado deberá entrar en vigor a tiempo para el proceso de selección de la sexta lista de PIC de la Unión.
El Reglamento por el que se crea el Mecanismo «Conectar Europa» revisado prevé una nueva ventana de actuación para proyectos transfronterizos en el ámbito de la energía renovable, incluidos nuevos proyectos de parques eólicos flotantes en alta mar para seguir explorando este vector de fuentes de energía renovables. La primera convocatoria de propuestas de estudios previos de viabilidad se publicó el 22 de septiembre de 2021 por un importe total de 1 000 000 EUR. La primera convocatoria de estudios técnicos y obras para proyectos transfronterizos seleccionados en la lista específica de la UE se publicará en el tercer trimestre de 2022 por un importe total de 100 millones EUR.
3.4.3. Eliminación progresiva de las subvenciones a los combustibles fósiles
Las subvenciones totales a la energía en la UE ascendieron a 176 000 millones EUR en 2019. Como se detalla en el anexo sobre subvenciones a la energía, los datos recientes muestran que, a pesar del compromiso de la UE de eliminar gradualmente las subvenciones a los combustibles fósiles, estas no están disminuyendo en la medida suficiente. Las subvenciones a los combustibles fósiles ya han aumentado en once Estados miembros desde 2015.
Las subvenciones a los combustibles fósiles, que representan alrededor del 30 % de las subvenciones totales a la energía, se redujeron ligeramente en 2020 hasta los 52 000 millones EUR (en comparación con 56 000 millones EUR en 2019), debido a la disminución del consumo de energía como resultado de la pandemia de COVID-19. Teniendo en cuenta que el PIB y el consumo de energía disminuyeron en 2020 a un ritmo similar, no existe una tendencia clara a una disminución del nivel de las subvenciones a los combustibles fósiles a pesar del compromiso internacional de la UE. En consecuencia, con la recuperación de la economía y el repunte del consumo de combustibles fósiles, la UE debe redoblar sus esfuerzos para evitar volver a los niveles de subvención anteriores a la pandemia.
La eliminación progresiva del carbón de la generación de electricidad se ha visto incentivada por las subvenciones al cierre de centrales en muchos Estados miembros.
Las energías renovables recibieron un total de 78 000 millones EUR en subvenciones, un aumento del 8 % desde 2015
. Las subvenciones a la eficiencia energética siguieron creciendo, hasta los 16 000 millones EUR en 2019 y los 17 000 millones EUR en 2020, un aumento de casi el 50 % desde 2015.
Al mismo tiempo, el apoyo financiero a los hogares vulnerables puede ser adecuado en determinados casos. Especialmente en un contexto de recuperación económica posterior a la COVID, las prestaciones sociales específicas a los más vulnerables pueden ser un medio adecuado para ayudarles a pagar sus facturas de energía a corto plazo o para apoyar las mejoras en materia de eficiencia energética, garantizando al mismo tiempo un funcionamiento eficaz del mercado. La financiación de subvenciones para la generación de energías renovables mediante ingresos públicos distintos de las facturas de electricidad puede tener, en algunos Estados miembros, el beneficio de liberar a los consumidores vulnerables de una parte significativa de su factura energética.
De forma paralela, la taxonomía de la UE ayudará a orientar a los inversores privados y a los fondos públicos mediante la identificación de actividades económicas medioambientalmente sostenibles y la canalización de más financiación hacia ellas, reduciendo así la inversión en capacidad de combustibles fósiles y las subvenciones conexas.
La Legislación sobre el Clima modifica el Reglamento sobre la gobernanza a fin de garantizar una mayor uniformidad en la comunicación de información sobre la eliminación progresiva de las subvenciones a la energía, en particular a los combustibles fósiles, en todos los Estados miembros; los mecanismos de notificación se definirán en 2022 mediante un acto de ejecución, actualmente en fase de preparación.
3.5.Investigación, innovación y competitividad
Aunque la mayor parte de las reducciones de las emisiones de CO2 hasta 2030 procederán de tecnologías que ya están en el mercado en la actualidad, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) prevé que casi la mitad de las reducciones necesarias para 2050 provendrán de tecnologías que se encuentran actualmente en fase de demostración o prototipo. La UE está bien situada en términos de cuotas de mercado mundiales en determinados segmentos de la cadena de valor de las tecnologías de energías limpias, pero el aumento de las inversiones en I+i y los esfuerzos adicionales en materia de transferencia de tecnología garantizarían que la UE aproveche la oportunidad de la transición energética para reforzar su competitividad en el sector de las energías limpias.
El segundo informe sobre la competitividad europea muestra que la UE sigue estando a la vanguardia de la investigación sobre energías limpias. A nivel mundial, tiene una mayor proporción de invenciones «verdes» en tecnologías de mitigación del cambio climático que otras grandes economías.
No obstante, el porcentaje de inversión pública de la UE en tecnologías energéticas limpias necesarias para la descarbonización es el menor de las grandes economías (0,027 % del PIB en 2019). El gasto público en investigación e innovación sobre energías limpias en los Estados miembros sigue siendo inferior al de 2010, pero la financiación nacional y de la UE para la recuperación destinada a I+i en este ámbito puede compensarlo parcialmente. Además, el gasto ha ido aumentando desde 2016, señal de una recuperación parcial de la anterior crisis económica. Queda por ver el impacto a largo plazo de la COVID-19 en el ecosistema de la innovación. El sector privado de la UE experimentó una reducción del 7 % del gasto total en I+i en materia de energía. El gasto público mundial en I+i de energía siguió creciendo en 2020, aunque de forma más lenta. En concreto, el gasto en I+i de energías renovables fue más resiliente y siguió creciendo.
La UE es líder mundial en el sector de la energía eólica, pero la competencia sigue siendo intensa. En 2020, el mercado europeo de la energía eólica marina representaba el 71 % (24,8 GW) del mercado mundial en términos de capacidad instalada acumulada. La cuota de mercado mundial de los Estados miembros representa aproximadamente el 42 % (14,6 GW). El tamaño del mercado interno es clave a este respecto. En el sector de la energía solar fotovoltaica, el déficit comercial de la UE aumentó hasta superar los 5 700 millones EUR en 2019, y la UE tiene una cuota de mercado comparativamente pequeña en la fabricación de células y módulos. Sin embargo, se mantiene a la vanguardia en otras partes de la cadena de valor, en particular en investigación y desarrollo, especialmente en materia de comportamiento de los productos, sostenibilidad y circularidad.
La UE se encuentra en una encrucijada para varias tecnologías cuyo mercado se prevé que se expanda. Sus industrias de bombas de calor, combustibles renovables, redes inteligentes e hidrógeno renovable están bien situadas para beneficiarse del aumento de la demanda futura derivado de la expansión de los mercados pertinentes, impulsada por las políticas. Al mismo tiempo, la industria de las baterías de la UE está recuperándose a través de una combinación de inversiones en la producción de baterías, una mayor demanda de vehículos eléctricos, la transición de la industria automovilística de la UE y un enfoque centrado en la circularidad para abordar el problema de las materias primas, guiado también por la Directiva sobre pilas.
4. Beneficios más amplios desde la perspectiva del Pacto Verde Europeo
4.1. Sostenibilidad, crecimiento económico y empleo
4.1.1. Calidad del aire y otras repercusiones medioambientales
El avance hacia una mayor descarbonización de la economía de la UE tiene implicaciones positivas para aspectos medioambientales más allá del clima. En particular, la contaminación atmosférica se reduce gracias a la mayor eficiencia energética, a la sustitución de los combustibles fósiles y al desarrollo de fuentes de energía renovables no combustibles (como la energía eólica y la solar) o la transición a modos de transporte más limpios que den lugar a una reducción de la contaminación atmosférica. Esto nos ayudará a alcanzar el objetivo del Plan de Acción sobre Contaminación Cero
de reducir en más de un 55 % los impactos sanitarios de la contaminación atmosférica (expresados en muertes prematuras) en la UE en 2030 en comparación con 2005.
En 2019
, la contaminación atmosférica seguía ocasionando unas 400 000 muertes prematuras en la UE, con variaciones regionales que a menudo reflejan patrones de consumo de energía como el uso de carbón o biomasa para calefacción doméstica. El efecto de la contaminación atmosférica en la salud sigue el mismo patrón regional que el de la exposición a la contaminación atmosférica por partículas finas, donde, en 2018, las mayores exposiciones de la población se produjeron en varios Estados miembros de la UE, principalmente Bulgaria, Chequia, Croacia, Grecia, Italia, Polonia y Rumanía.
Deben abordarse los posibles compromisos entre la transición a un sistema energético descarbonizado y la reducción de la contaminación atmosférica. Por ejemplo, debe evitarse el aumento del uso de bioenergía en dispositivos sin tecnologías adecuadas de reducción de emisiones. El seguimiento de la evolución de la situación es importante después de que la Organización Mundial de la Salud adoptara, en septiembre de 2021, una actualización de las Guías de calidad del aire que servirán de base para la próxima revisión de la Directiva sobre la calidad del aire ambiente
.
Paralelamente, el despliegue de las energías renovables también se guía por la legislación medioambiental europea, incluso cuando esta se desarrolla más en el contexto del Pacto Verde Europeo.
4.1.2. Empleo y crecimiento
El valor añadido bruto del sector de la energía limpia ha experimentado un crecimiento medio anual del 5 % desde 2010 y alcanzó los 133 000 millones EUR en 2018. Las actividades de eficiencia energética han presentado un crecimiento medio anual especialmente fuerte, del 9 % en el mismo período, mientras que el de la producción de energías renovables ha sido del 2 %. Ambos han aumentado más que el resto de la economía.
Los últimos datos disponibles se remontan a antes de la crisis de la COVID-19 e indican que la menor intensidad energética mostraba signos de desvinculación del crecimiento económico respecto al consumo de energía. Sin embargo, el consumo de energía no ha disminuido en términos absolutos.
Los últimos datos disponibles de antes de la crisis de la COVID-19 muestran que el empleo directo en el sector de las energías limpias representaba 1,7 millones de puestos de trabajo a tiempo completo en 2018, con un crecimiento medio anual del 2 %, el doble de la tasa de la economía general (1 %) en el período 2010-2018.
La rápida aparición de innovaciones en energías limpias requiere el reciclaje y el perfeccionamiento de las cualificaciones en todos los niveles de capacidades para seguir desarrollando e implantando tecnologías y soluciones en toda la UE. Se prevé que la demanda de una amplia gama de categorías profesionales pertinentes para la transición hacia una energía limpia aumente de aquí a 2030
. El Pacto por las Capacidades de la UE
apoya este proceso creando asociaciones con ecosistemas industriales, como la construcción y las industrias de gran consumo de energía.
Se espera que las energías renovables y la eficiencia energética impulsen la futura creación de empleo en la UE en relación con la transición energética. La energía eólica y solar fotovoltaica (instalación y producción de paneles) son motores clave del empleo. Se espera que el sector de la energía eólica cree más de 420 000 nuevos puestos de trabajo a tiempo completo de aquí a 2050, y la solar fotovoltaica hasta 140 000
.
Del lado de la demanda, se crean empleos verdes principalmente en el sector de la construcción, especialmente en lo que respecta a la renovación de edificios, donde se calcula que, en la UE, se crearán entre trece y veintiocho puestos de trabajo por millón de euros invertido
. Algunas medidas de los PRR nacionales, como la priorización de la renovación para mejorar el rendimiento energético y de los recursos de los edificios, constituyen un buen ejemplo de correlaciones entre los estímulos económicos y la transición hacia una energía limpia. Las obras de renovación requieren mucha mano de obra, crean empleo e inversiones, frecuentemente ligados a cadenas de suministro locales, pueden generar demanda de equipos altamente eficientes desde el punto de vista energético y de los recursos, y aportan valor a largo plazo a las propiedades. A su vez, se prevé que la pérdida de puestos de trabajo se produzca principalmente en la industria del carbón y en los sectores de fabricación de maquinaria y de equipos de transporte convencional.
De cara al futuro, el refuerzo de los objetivos en materia de clima y energía dará lugar a nuevas necesidades de inversión. Durante los próximos diez años, se necesitarán, por término medio, 390 000 millones EUR anuales de inversión adicional en comparación con los importes anuales medios invertidos en los últimos diez años. Más concretamente, alcanzar los objetivos reforzados en materia de energía y clima para 2030 representa un aumento de unos 100 000 millones EUR al año en comparación con las necesidades de inversión previstas para la aplicación de los planes nacionales de energía y clima.
4.2.Prioridad para la elección del consumidor
Los consumidores proactivos y los prosumidores comprometidos desempeñarán un papel clave en la transición a un sistema energético basado en las energías renovables y más integrado. Estos prosumidores están mejor protegidos frente a las fluctuaciones de precios. Al mismo tiempo, el apoyo a los consumidores y empresas vulnerables seguirá siendo importante en un contexto de elevados precios de la energía y posibles vulnerabilidades en el contexto posterior a la pandemia de COVID-19.
El paquete de descarbonización del mercado del hidrógeno y el gas, previsto para diciembre de 2021, abordará las disposiciones relativas a los consumidores, también para los mercados del gas. Para que los consumidores puedan participar activamente en el mercado, la Comisión también se centrará en la aplicación de la legislación vigente que promueve la elección y la participación activa de los consumidores. Por ejemplo, la Directiva sobre las fuentes de energía renovables y la Directiva sobre la electricidad reflejan la creciente importancia de los autoconsumidores (prosumidores) y de los consumidores activos de energías renovables. Este marco jurídico abre la posibilidad de cooperación entre los gestores de la red de distribución y las comunidades de energías renovables, así como las comunidades ciudadanas de energía. A fin de seguir reforzando el papel de los consumidores, la Comisión está analizando opciones para establecer una etiqueta verde a escala de la Unión con vistas a fomentar el uso de energías renovables procedentes de nuevas instalaciones.
En la actualidad, al menos dos millones de personas en la UE participan en más de 7 700 comunidades de energía
. Las comunidades de energía han contribuido a hasta el 7 % de las capacidades instaladas a escala nacional, con una capacidad total de energías renovables estimadas en al menos 6,3 GW. Según una estimación prudente, han invertido al menos 2 600 millones EUR en total. En otoño de 2021, la Comisión pondrá en marcha un repositorio común y centro de asesoramiento sobre energía para las comunidades de energía rurales a fin de facilitar en mayor medida el desarrollo de las comunidades ciudadanas y de energías renovables.
Las soluciones de redes energéticas inteligentes, en particular los contadores inteligentes adecuados para su finalidad y los flujos de datos continuos con una protección adecuada de los datos, son fundamentales para capacitar a los consumidores. La Comisión está desarrollando normas transparentes y no discriminatorias sobre el acceso a los datos, así como un plan de acción para la digitalización de la energía.
4.3.Proteger a los más vulnerables
La pobreza energética sigue menoscabando la inclusión social y la capacidad de las personas de participar activamente en la transición a la energía verde y beneficiarse de ella. Esto se reconoce también en el pilar europeo de derechos sociales, que sitúa los servicios energéticos entre los servicios esenciales a los que todo el mundo debe tener acceso y reclama medidas para las personas necesitadas. En 2019, la pobreza energética afectaba a hasta 31 millones de personas en la Unión Europea, en particular una proporción considerable de hogares con bajos ingresos, pero también hogares con ingresos medios, con diferencias significativas de un Estado miembro a otro. A fin de combatir esta situación, el paquete «Cumplir el Pacto Verde Europeo» está diseñado para mitigar los posibles efectos distributivos y los efectos sociales adversos de la transformación del sistema energético.
Asimismo, las medidas de apoyo presentadas en la reciente Comunicación «Un conjunto de medidas de actuación y apoyo para hacer frente al aumento de los precios de la energía» refleja el hecho de que los hogares en situación de pobreza energética y de renta baja y media son los más afectados por los actuales aumentos de precios, ya que gastan en energía porcentajes significativamente más elevados de sus ingresos.
En el contexto del aumento de los precios de la energía, la Comisión seguirá supervisando la aplicación de la legislación de la UE relativa a la pobreza energética en los Estados miembros y la evolución de la pobreza energética. Basándose en las recomendaciones del año pasado en materia de pobreza energética, la Comisión reclamará una cooperación más estrecha con las autoridades competentes pertinentes mediante la creación de un grupo de coordinación sobre pobreza energética y consumidores vulnerables. Esto permitirá a los Estados miembros intercambiar buenas prácticas y participar en esfuerzos coordinados, de modo que cualquier análisis basado en indicadores a escala nacional o de la UE pueda complementarse con políticas conexas de la Unión, como la eficiencia energética y la oleada de renovación. La iniciativa «Vivienda asequible», un componente clave de la estrategia «Oleada de renovación», tiene por objeto revitalizar cien barrios como proyectos insignia en toda la UE en los próximos años. El inicio de estos proyectos de renovación está previsto para el cuarto trimestre de 2021. La Comisión también creó un centro de asesoramiento sobre pobreza energética con el objetivo de que se convierta en el núcleo de la experiencia y los conocimientos especializados en materia de pobreza energética en Europa. Empezará ayudando a ochenta municipios individuales con ayuda directa destinada a expandir y difundir ampliamente soluciones específicas para erradicar la pobreza energética a escala local.
Al mismo tiempo, la Directiva sobre la electricidad reconoce la importancia de los sistemas nacionales de seguridad social, que están bien situados para canalizar el apoyo hacia los más afectados por la pobreza energética y el aumento de los precios. Los Estados miembros pueden destinar prestaciones específicas a los más vulnerables para ayudarles a cubrir sus facturas a corto plazo. Esta medida también puede complementarse con medidas para evitar desconexiones. Sin embargo, es importante que estas medidas de emergencia no se consideren una alternativa para abordar problemas como el aislamiento deficiente de las viviendas o los electrodomésticos ineficientes.
El Pacto Verde Europeo hace hincapié en apoyar a las regiones, a los sectores y a las personas que están directamente afectados por la transición hacia una energía limpia para garantizar una transición justa. La transición también tiene un impacto significativo en las regiones que dependen en gran medida de las industrias con gran intensidad de carbono, como el acero, el cemento o la industria química, que experimentarán transformaciones importantes. Para este fin se creó el Mecanismo para una Transición Justa, el cual incluye el Fondo de Transición Justa, que invertirá 19 200 millones EUR en los territorios que se enfrentan a los efectos socioeconómicos más negativos de la transición. Los Estados miembros están preparando ahora sus planes territoriales de transición justa, que darán acceso a los tres pilares del Mecanismo para una Transición Justa.
Además, la Comisión creó la Plataforma de Transición Justa para ayudar a todas las partes interesadas a acceder a los recursos del Mecanismo para una Transición Justa y utilizarlos. Esta Plataforma desarrolla y amplía el apoyo de la iniciativa de la UE para las regiones carboníferas en transición, que ayuda a las regiones carboníferas de doce Estados miembros a formular estrategias de transición a una economía hipocarbónica y a abordar los posibles efectos socioeconómicos negativos. Se espera que el despliegue de tecnologías de producción de energía limpia cree hasta 315 000 puestos de trabajo de aquí a 2030, y hasta 460 000 puestos de trabajo de aquí a 2050, creando oportunidades de empleo en varias regiones carboníferas a lo largo de la senda de transición.
4.4.Hacer frente a los obstáculos administrativos y a la inversión
Si queremos alcanzar los objetivos climáticos de la UE, necesitaremos un marco adecuado para facilitar las inversiones masivas necesarias. Unos procedimientos administrativos de concesión de permisos excesivamente complejos y largos constituyen un obstáculo importante para la transición a un sistema energético descarbonizado, en particular para el despliegue y la integración de las energías renovables. Los obstáculos incluyen estructuras complejas, la falta de coherencia jurídica y unos marcos y directrices políticos y reglamentarios insuficientes.
La Directiva sobre las fuentes de energía renovables de 2018 introdujo disposiciones sobre la organización y la duración máxima del proceso de concesión de permisos, las cuales abarcaban todos los permisos pertinentes para construir, repotenciar y explotar centrales de energías renovables y para su conexión a la red. También exige a los Estados miembros que establezcan una ventanilla única para orientar a los solicitantes a lo largo de todo el proceso administrativo. La Comisión está siguiendo de cerca la transposición de las disposiciones pertinentes de la Directiva y está evaluando si se necesitan nuevas medidas. A tal fin, la propuesta de modificación de la Directiva sobre las fuentes de energía renovables presentada por la Comisión en julio de 2021 incluía una cláusula de revisión de los artículos relativos a los procedimientos administrativos. También se pide a los Estados miembros que establezcan un marco propicio que aborde los obstáculos no financieros que persisten para los proyectos de energías renovables, como la insuficiencia de los recursos digitales y humanos de las autoridades para tramitar un número cada vez mayor de solicitudes de permisos. Para ayudar a los Estados miembros a hacer frente a los obstáculos administrativos y a la inversión, en 2022 la Comisión publicará orientaciones sobre la racionalización de los procedimientos administrativos y de concesión de permisos para el despliegue de las energías renovables, basándose en el análisis de los obstáculos existentes y en las mejores prácticas de los Estados miembros.
5. Dimensión exterior, diplomacia climática y energética
La UE sigue dando ejemplo sobre cómo lograr la neutralidad climática de aquí a 2050. Al tiempo que aumenta su propio nivel de ambición y adopta medidas específicas en consonancia con el Acuerdo de París, también desempeña un papel activo en los foros internacionales. La UE y sus Estados miembros contribuyen de manera sustancial al objetivo colectivo de los países desarrollados de aportar 100 000 millones USD al año para apoyar la acción por el clima en los países en desarrollo. El nuevo instrumento de financiación «Europa global» (79 500 millones EUR para el período 2021-2027) garantizará que al menos el 30 % de la financiación apoye la acción por el clima.
A lo largo de 2021, la UE también ha liderado el debate sobre la transición energética en foros multilaterales como el Diálogo de Alto Nivel de las Naciones Unidas. La UE coopera estrechamente con el G7 y el G20 para lograr unas emisiones netas de gases de efecto invernadero iguales a cero de aquí a 2050 y eliminar progresivamente la financiación internacional para la producción de energía obtenida del carbón sin limitación de emisiones y las subvenciones. Además, la UE también ha estado trabajando activamente a favor de un resultado significativo en la COP 26. Cada vez son más los socios que comunican planes más ambiciosos en materia de eficiencia energética, adopción de energías renovables y objetivos para lograr economías con bajas emisiones de carbono o con cero emisiones netas de carbono.
La UE, los Estados Unidos y otros países participantes acordaron en septiembre de 2021 fijar un objetivo colectivo para reducir las emisiones de metano en al menos un 30 % con respecto a los niveles de 2020 de aquí a 2030. El objetivo se extiende a toda la economía para incluir las emisiones de metano procedentes de la producción de energía a partir de combustibles fósiles, en particular durante la extracción y transmisión de petróleo y gas, y de la agricultura y los residuos. El Compromiso Mundial sobre el Metano se pondrá en marcha durante la conferencia sobre el clima que se celebrará en Glasgow en noviembre. Por otra parte, la Comisión presta apoyo, en particular mediante una contribución financiera, al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en la creación de un Observatorio Internacional de Emisiones de Metano (IMEO) independiente para abordar la falta de datos globales y la transparencia en este ámbito.
La cooperación bilateral y regional de la UE en materia de energía con socios internacionales sigue centrándose en el apoyo sistemático a la transición hacia unas economías con bajas emisiones y resilientes al cambio climático y a garantizar la seguridad y la competitividad energéticas. La reanudación de la cooperación UE - EE. U.U en materia de energía y la Alianza Ecológica UE-Japón de mayo de 2021 son ejemplos de este enfoque. De forma análoga se está dando prioridad a la cooperación en materia de energías limpias con la India (asociación UE-India para la energía limpia y el clima) y China (plataforma de cooperación energética UE-China).
La UE ha establecido sus objetivos de cooperación regional para el marco financiero plurianual 2021-2027 con las regiones vecinas del este, el sur y los Balcanes Occidentales, y ha pedido nuevas acciones conjuntas para reforzar la seguridad energética sostenible, acelerar colectivamente una transición a la energía ecológica y promover la inversión en energías limpias.
La Comisión trabaja intensamente para establecer el marco de energía y clima para 2030, incluidos los objetivos pertinentes para 2030 para las nueve partes contratantes de la Comunidad de la Energía no pertenecientes a la UE, así como la adopción de una hoja de ruta para la descarbonización que apoye a estas partes contratantes en su recorrido hacia la neutralidad climática a mediados de siglo. Además, se están realizando esfuerzos para modernizar el Tratado sobre la Carta de la Energía (TCE).
Los Estados miembros de la UE aprobaron un nuevo programa para el Mediterráneo basado en una asociación renovada con los países vecinos meridionales. En junio de 2021, los cuarenta y dos países miembros de la Unión por el Mediterráneo aprobaron una declaración en la que subrayaban su compromiso con una ruta de transición hacia una energía limpia y con el refuerzo de la cooperación regional en materia de energía.
Con los países en desarrollo, en particular con el África subsahariana, la cooperación está dando prioridad al acceso a una energía asequible, segura y sostenible y movilizando las inversiones del sector privado. La UE apoya la iniciativa de la Unión Africana de crear un mercado único africano de la electricidad que permita una transformación productiva y fomente el desarrollo económico, cree empleo, combata la pobreza e impulse la prosperidad.
Garantizar la seguridad nuclear más allá de las fronteras de la UE también ha sido un ámbito de atención clave para la Comisión. A finales de verano, expertos técnicos del Grupo Europeo de Reguladores de Seguridad Nuclear (ENSREG) y la Comisión llevaron a cabo una revisión por pares de la aplicación del plan de acción para las pruebas de resistencia en materia de seguridad nuclear de Bielorrusia. El ENSREG y los expertos técnicos de la Comisión también han iniciado los preparativos para una revisión por pares de la prueba de resistencia de Turquía, prevista para mediados de 2022. Además, la UE ha demostrado su compromiso continuado con la aplicación del anexo III del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) sobre cooperación nuclear civil con Irán.
Para llevar a cabo una transición energética mundial garantizando la seguridad del suministro y las tecnologías limpias, la Comisión emprendió una reflexión sobre una estrategia europea en materia de compromiso energético exterior que se adoptará en 2022. Con el fin de adaptar la diplomacia energética y climática de la UE al Pacto Verde Europeo, los ministros de Asuntos Exteriores de la UE adoptaron unas Conclusiones del Consejo sobre este tema. El trabajo de la Comisión se centra en nuevas oportunidades para desplegar un sistema de energía limpia y promover la eficiencia energética y las tecnologías seguras y sostenibles, al tiempo que se pasa gradualmente del uso de combustibles fósiles a soluciones energéticas ecológicas y se promueve una transición justa. La política comercial y la diplomacia energética tendrán que ir de la mano para garantizar que no haya falseamientos del comercio y la inversión en:
I.las materias primas necesarias para la transición energética de la UE,
II.los productos energéticos necesarios para la transición energética, y
III.las tecnologías de las que dependen tanto la UE como nuestros socios comerciales para la transición hacia unas economías climáticamente neutras.
6. Conclusión
Este balance del estado de la Unión de la Energía en 2021 muestra que la aplicación de las políticas energéticas y climáticas de la UE está contribuyendo a la consecución del Pacto Verde Europeo y a la recuperación de los efectos de la crisis de la COVID-19. Sobre la base de este análisis y de la Comunicación «Un conjunto de medidas de actuación y apoyo para hacer frente al aumento de los precios de la energía», la Comisión destacaría los seis ámbitos de actuación siguientes.
La Comisión seguirá supervisando la evolución de los precios de la energía para garantizar que su respuesta al aumento que están experimentando actualmente siga siendo proporcionada y se centre en los más afectados.
La Comisión seguirá estableciendo un marco legislativo adecuado para nuestros objetivos reforzados en materia de clima y energía. Este marco incluirá la revisión de la Directiva relativa la eficiencia energética de los edificios e iniciativas relativas al hidrógeno, a la descarbonización del mercado del gas y al metano, que se adoptarán este año. La Comisión pide al Parlamento Europeo, al Consejo y a los comités consultivos que avancen en la adopción de estas propuestas junto con el paquete de julio, y subraya la importancia de mantener su ambición, integridad y coherencia.
Otras inversiones públicas y privadas en eficiencia energética y energías renovables, en particular en energía eólica y solar, almacenamiento y producción descentralizada de electricidad, son cruciales para la transición, ya que aumentarán la resiliencia y mitigarán los nuevos aumentos de los precios de la electricidad. En 2022, la Comisión tiene la intención de adoptar una estrategia de la UE para la energía solar que aborde tanto los obstáculos existentes para el despliegue de la capacidad de energía solar necesaria para 2030 y 2050 como las condiciones propicias para dicho despliegue.
Es necesario abordar las barreras a la inversión en la transición para que las empresas asuman un papel de liderazgo y la UE y sus Estados miembros atraigan inversiones. En particular, la racionalización de los procedimientos de concesión de permisos crea la predictibilidad necesaria para los inversores del sector de la energía y de otros sectores. Eliminar los cuellos de botella de la red y suprimir rápidamente los obstáculos a la integración de las energías renovables, al tiempo que se fomenta la aceptación social de las energías renovables, puede acelerar aún más la transición. En 2022, la Comisión tiene previsto publicar unas orientaciones dirigidas a los Estados miembros sobre la racionalización de los procedimientos administrativos y de concesión de permisos para el despliegue de las energías renovables.
Es necesario poner fin a las subvenciones a los combustibles fósiles. La reducción del gasto en subvenciones a los combustibles fósiles y en enfermedades relacionadas con la contaminación dejará a los presupuestos nacionales un mayor margen para invertir en tecnologías innovadoras, en capacidades verdes y en la mitigación de los posibles efectos distributivos de la transición. La Comisión tiene la intención de adoptar en 2022 un acto de ejecución sobre los informes de situación de los planes nacionales integrados de energía y clima, lo cual debería contribuir a garantizar una mayor uniformidad en la comunicación de información sobre la eliminación progresiva de las subvenciones a la energía, en particular para los combustibles fósiles.
La pobreza energética seguirá requiriendo atención específica, especialmente en una situación en la que los hogares de renta baja y media se verán más afectados por el aumento de los precios de la energía, ya que el gasto en energía representa un porcentaje más elevados de sus ingresos. La Comisión está colaborando con los Estados miembros y los reguladores de la energía para proteger mejor a los consumidores vulnerables, y propondrá normas para mejorar el rendimiento energético del parque inmobiliario europeo. La Comisión está siguiendo atentamente la aplicación de la legislación vigente para garantizar la capacitación y la protección de todos los consumidores europeos, prestando especial atención a los más vulnerables. Los consumidores deber ser capaces de participar activamente en el mercado de la energía y beneficiarse de un elevado nivel de protección y capacitación.
Dado que la cuota de emisiones mundiales de GEI de la UE se ha reducido hasta el 8 %, la cooperación internacional (en marcos como la CMNUCC, el Diálogo de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre la Energía, el G20 y la Comunidad de la Energía) es indispensable para una acción por el clima eficaz y para aprovechar todo el potencial de reducción de las emisiones de GEI. Esto requiere una estrategia de la UE en materia de compromiso energético exterior, en la que la Comisión está trabajando actualmente.
El diálogo con el Parlamento Europeo, el Consejo, los socios internacionales y las partes interesadas públicas y privadas sigue siendo crucial, también en 2021. En los preparativos de la COP26 de Glasgow, este diálogo se centra en la importante contribución que el sistema energético puede hacer a la descarbonización, tal como se indica en la presente Comunicación y en el informe de situación sobre la acción por el clima. En paralelo al trabajo legislativo relacionado con las propuestas de la primera parte del paquete «Cumplir el Pacto Verde Europeo» de julio de 2021, las partes interesadas deben participar en diálogos sobre los retos, incluidos los obstáculos administrativos, la capacitación de los consumidores y la aplicación de la legislación relacionada en materia de energía.