Tras la crisis financiera mundial de 2008, un Grupo de Alto Nivel presidido por Jacques Larosière estudió cómo podían fortalecerse los mecanismos de supervisión de la UE para proteger mejor a sus ciudadanos y recuperar, a la vez, la confianza en el sistema financiero.
Este grupo concluyó que los mecanismos de supervisión debían centrarse en empresas concretas (por ejemplo, bancos y empresas aseguradoras) y en la estabilidad del sistema financiero en conjunto.
Como consecuencia de ello, en enero de 2011 se creó el Sistema Europeo de Supervisión Financiera (SESF). Este engloba tres autoridades de supervisión: la Junta Europea de Riesgo Sistémico (JERS), el Comité Mixto de las Autoridades Europeas de Supervisión y las autoridades nacionales de supervisión.
Las tres autoridades de supervisión europeas son: