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Diario Oficial
de la Unión Europea

ES

Serie C


C/2026/4

16.1.2026

Dictamen del Comité Económico y Social Europeo

Un reto para el mercado único: una política común de defensa de la Unión debidamente equilibrada y acorde a las necesidades de la ciudadanía

(Dictamen de iniciativa)

(C/2026/4)

Ponente:

Angelo PAGLIARA

Asesor

Simone D'ALESSANDRO (por el ponente)

Decisión de la Asamblea

23.1.2025

Base jurídica

Artículo 52, apartado 2, del Reglamento interno

Sección competente

Mercado Único, Producción y Consumo

Aprobado en sección

2.9.2025

Aprobado en el pleno

18.9.2025

Pleno n.o

599

Resultado de la votación

(a favor/en contra/abstenciones)

134/0/2

1.   Conclusiones y recomendaciones

1.1.

El Comité Económico y Social Europeo (CESE) reitera la necesidad de reforzar las capacidades de defensa de la Unión Europea respetando sus valores fundamentales y otorgando un papel prioritario a la cohesión económica, social y territorial, tal como establece el artículo 3 del Tratado de la Unión Europea (TUE). Una política de defensa eficaz solo es posible si se integra en un proyecto europeo orientado al bienestar de la ciudadanía.

1.2.

El CESE considera que, desde el punto de vista de la seguridad, la UE debe dotarse de una política común de defensa, como parte de la política exterior y de seguridad común, y establecer un sólido pilar europeo de defensa que supere los modelos nacionales y la consiguiente fragmentación del gasto. En este sentido, deben adoptarse urgentemente las medidas legislativas y financieras necesarias dentro de un marco común, teniendo asimismo en cuenta los riesgos que afrontan los países europeos limítrofes con Rusia y Bielorrusia.

1.3.

El CESE pide que se adopte un enfoque integrado de la seguridad europea, que contemple no solo las necesidades militares, sino también las dimensiones social, industrial, medioambiental y sanitaria. La resiliencia de la Unión se sustenta en unos sistemas públicos sólidos y en la confianza de la ciudadanía. El bienestar de la ciudadanía europea en el contexto geopolítico actual no puede garantizarse sin un nivel adecuado de capacidades de defensa y preparación de la sociedad. La verdadera resiliencia reside en la capacidad de responder a las agresiones externas y en la fortaleza de los sistemas públicos para proteger a la población en todos los aspectos de la vida.

1.4.

El CESE subraya la urgente necesidad de reforzar el mercado único superando la fragmentación del mercado de la defensa y fomentando así una política industrial europea común que refuerce la competitividad de la industria y respete los principios de transparencia, eficiencia y sostenibilidad. Además, pide que se adopten instrumentos específicos de financiación común.

1.5.

El CESE recomienda orientar las inversiones en defensa para reforzar la base industrial y tecnológica de la defensa europea (BITDE), con la participación activa de los interlocutores sociales y de las pymes como agentes clave de las cadenas locales de producción. Es fundamental promover el empleo cualificado y evitar las prácticas de dumping y deslocalización nociva, a fin de garantizar que los efectos positivos se propaguen por el tejido productivo europeo.

1.6.

El CESE considera esencial velar por una coordinación adecuada entre los instrumentos de financiación europeos y el marco fiscal de la UE, con normas que excluyan del cálculo del déficit las inversiones estratégicas, también las realizadas en el sector de la defensa, mediante cláusulas de salvaguardia fiscal que respondan a los objetivos de la Unión.

1.7.

El CESE pide a la Comisión y a los Estados miembros que garanticen la plena transparencia sobre el origen, el destino y la gobernanza de los fondos de defensa, de forma que el aumento del gasto no vaya en detrimento de otros objetivos clave de la UE, los servicios públicos o la sanidad.

1.8.

El CESE anima a crear un observatorio interinstitucional de seguridad integrada —en el que participen el CESE, el Comité de las Regiones (CDR), la Comisión Europea y el Parlamento Europeo— para hacer un seguimiento del impacto de las políticas europeas de defensa a escala territorial y recopilar de forma sistemática las percepciones y los niveles de confianza de la ciudadanía.

2.   Observaciones generales

2.1.

La invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en febrero de 2022 y la evolución geopolítica de los últimos meses han empujado a las instituciones europeas a situar la defensa europea en el centro de la agenda política. La guerra evidenció la dependencia de Europa del apoyo estadounidense para garantizar su defensa y puso de manifiesto las lagunas en sus capacidades. Al mismo tiempo, la incertidumbre que, de manera preocupante, caracteriza las relaciones transatlánticas ha puesto de relieve hasta qué punto la Unión se enfrenta a la drástica necesidad de abordar con rapidez y de manera compacta una multitud de retos y amenazas potenciales en los ámbitos militar, comercial, tecnológico y de abastecimiento. En este contexto, debe prestarse especial atención a los Estados miembros de la UE limítrofes con Rusia y Bielorrusia, ya que son los más expuestos a crisis inmediatas y amenazas híbridas.

2.2.

La Unión Europea arrastra un historial de intentos fallidos de integración en materia de defensa, empezando con la Comunidad Europea de Defensa (CED) en 1954. Este Dictamen pretende contribuir al debate europeo partiendo de la premisa de que el contexto geopolítico exige una actuación decidida para impulsar un sistema común de defensa. No obstante, el reto consiste en encontrar la manera de invertir en defensa común y completar el mercado único sin comprometer la cohesión social ni las inversiones en aras del bienestar de la ciudadanía europea, y garantizando el cumplimiento de los Tratados.

2.3.

El artículo 3 del TUE subraya que la Unión tiene como finalidad promover el bienestar de sus pueblos y la cohesión económica y social, así como el desarrollo equilibrado y armonioso de sus Estados miembros. En este sentido, se espera de la política europea de defensa que integre estos aspectos y apoye la consecución de estos objetivos, a fin de garantizar una vida pacífica y segura para la ciudadanía de la UE.

2.4.

En el contexto del presente Dictamen, el CESE da continuidad a numerosos documentos en los ámbitos de la defensa y la seguridad actualmente en fase de elaboración o ya aprobados y, en particular, a una serie de dictámenes que acometen estas cuestiones en profundidad y con detenimiento (1), proporcionando un marco orgánico y coherente sobre el papel de la defensa en la construcción de una soberanía europea en consonancia con los valores de la paz, la democracia y la justicia social.

2.5.

La capacidad de la Unión de reforzar su defensa común y abordar los retos geopolíticos e industriales va estrechamente ligada al refuerzo de la integración europea. El CESE pide a la Comisión y al Consejo que estudien todos los mecanismos previstos en los Tratados para poner en marcha lo antes posible un proceso de reforma institucional y completar el proceso de integración.

2.6.

Los debates políticos y las divisiones dentro de la UE, vinculados a las recientes propuestas de defensa de la Comisión, muestran que el equilibrio entre el gasto en defensa y la inversión social es crucial. Una Unión más fuerte desde el punto de vista militar debe ser también una Unión más justa, cohesionada y resiliente para su ciudadanía.

3.   Observaciones específicas

3.1.

El informe Draghi (2) muestra que, entre 2022 y 2023, el 78 % del gasto militar europeo se destinó a proveedores no pertenecientes a la UE, y que el 63 % fue a parar a los Estados Unidos. Esta dependencia limita la autonomía estratégica de la UE, lo cual acentúa los riesgos geopolíticos y hace que la seguridad europea sea vulnerable a las decisiones industriales y políticas de terceros actores. Además, la fragmentación de la contratación pública entre los Estados miembros dificulta la creación de un mercado único de la defensa, lo que deja a la industria europea en una posición subalterna frente a las principales potencias mundiales e impide la formulación de unas normas comunes necesarias para la interoperabilidad y la eficiencia de las industrias.

3.2.

La falta de coordinación en la contratación pública de defensa distorsiona el mercado único, favorece a las industrias no europeas y limita el crecimiento de la producción y la investigación en el continente. Según el Observatorio de las cuentas públicas de Italia, en 2024 el gasto militar total de la UE superó sobremanera al de Rusia en términos de paridad del poder adquisitivo (PPA) (3); sin embargo, la inexistencia de una estrategia común entre los Estados miembros reduce su eficacia global. La fragmentación de la producción y el abastecimiento no permite utilizar los recursos de manera estratégica, mermando la competitividad del sector europeo de la defensa en comparación con el ruso, de carácter más centralizado. En este contexto, la falta de normalización de los requisitos técnicos y los sistemas armamentísticos constituye un obstáculo concreto a la interoperabilidad, la eficiencia logística y la disminución de costes (a este respecto, resulta igualmente importante garantizar la armonización con las normas de la OTAN). Para reducir esta dependencia y reforzar la autonomía estratégica de la UE, es necesario ante todo acelerar la culminación del mercado único de la defensa, armonizar la normativa, invertir en investigación y desarrollo, mejorar la interoperabilidad entre los sistemas nacionales y establecer un mecanismo estable de adquisición conjunta que permita a los Estados miembros dar prioridad a los proveedores europeos, evitando la dispersión de recursos.

3.3.

La UE necesita un marco de defensa sólido, en condiciones de hacer frente no solo a las crisis inmediatas, sino también a los retos a largo plazo. Para ello es necesario contar con una base industrial sólida capaz de apoyar el desarrollo tecnológico, garantizar la autonomía estratégica y velar por que las inversiones tengan un impacto positivo en el crecimiento económico y el empleo. Sin una política industrial clara, los planes de defensa corren el riesgo de resultar ineficaces. El CESE subraya la necesidad de intensificar la inversión en las políticas industriales, en particular mediante la creación de un fondo soberano europeo que financie proyectos estratégicos comunes.

3.4.

Asimismo, la Estrategia Industrial de Defensa Europea debe implicar al CESE y al CDR de manera estructurada y fomentar la creación de cadenas locales de producción resilientes. El potencial de empleo de la reconversión industrial solo puede traducirse en puestos de trabajo estables y de calidad si se evitan las deslocalizaciones y las prácticas de dumping social y se garantizan unas condiciones justas e inclusivas para todos los agentes económicos europeos.

3.5.

El CESE considera que las medidas legislativas y financieras necesarias para reforzar la defensa europea deben adoptarse en un marco común. Un sistema de financiación común basado en la coordinación del gasto y la optimización de los recursos permitiría reforzar el mercado único, evitar dispendios y maximizar la eficacia de las inversiones, y reduciría la dependencia de proveedores no europeos. Las últimas previsiones macroeconómicas apuntan a que el gasto en defensa por sí solo no está en condiciones de producir un impacto estructural significativo en la economía. Por lo tanto, hay que enmarcar tal impacto en una estrategia más amplia que contemple la coordinación de inversiones públicas en ámbitos sociales e industriales (4).

3.6.

En una década, el gasto militar en Europa ha aumentado una media del 50 %, pasando de 145 000 millones EUR en 2014 a 215 000 millones EUR en 2023 (5). El CESE hace hincapié en que el refuerzo de las capacidades de defensa de la UE constituye también una oportunidad para dar un nuevo impulso a la base industrial y tecnológica europea. Algunos análisis, como el informe Draghi y las previsiones económicas de primavera de 2025 de la Comisión Europea, indican que el aumento coordinado del gasto en defensa podría contribuir al crecimiento del PIB, la creación de empleo y la innovación. Por ejemplo, una simulación realizada con el modelo QUEST arroja que un aumento gradual del gasto en defensa de los Estados miembros hasta el 1,5 % del PIB de aquí a 2028 podría aumentar el PIB de la UE en aproximadamente un 0,5 % al final de ese período, con un incremento paralelo de la ratio de deuda pública sobre PIB de cerca de dos puntos porcentuales. Sin embargo, la eficacia de estos gastos no es automática: su impacto depende en gran medida del grado de coordinación industrial y del desarrollo de un mercado único de la defensa integrado. A falta de una estrategia común, el efecto multiplicador económico del gasto en defensa corre el riesgo de seguir siendo limitado, en concreto por el elevado porcentaje de importaciones desde fuera de la UE, como muestran estudios recientes basados en análisis input-output. Las normas comunes, la interoperabilidad y los mecanismos de adquisición conjunta son esenciales para garantizar que las inversiones en defensa generen beneficios duraderos y contribuyan de manera significativa a la autonomía estratégica de la Unión.

3.7.

Las inversiones en el sector de la defensa deben enmarcarse en una estrategia dirigida a reforzar las cadenas de producción del continente, estimular la innovación y atraer el conocimiento especializado. Una mayor coordinación industrial a escala europea —a través de unas normas comunes, la interoperabilidad y la adquisición conjunta— podría contribuir a actuar como multiplicador económico del gasto en defensa; de otro modo, se corre el riesgo de que dicho gasto se vea constreñido por el elevado porcentaje de importaciones desde fuera de la UE, como demuestran estudios recientes basados en análisis input-output (6). En consecuencia, la creación de un mercado único de la defensa integrado constituye una prioridad para sustentar la autonomía estratégica de la Unión.

3.8.

Las cifras del último informe sobre las condiciones de vida (de 2024) muestran un empeoramiento general de la situación: el 19,1 % de los hogares europeos tiene dificultades para hacer frente a los gastos diarios (frente a un 16,8 % en 2020); las personas en riesgo de pobreza o exclusión social han aumentado hasta el 16,5 % (desde el 14,3 % de 2019); las desigualdades de renta han subido del 28,7 % al 29,6 %; la tasa de privación material y social grave ha seguido aumentado, pasando del 6,7 % al 6,8 %; hasta un 33,5 % de los hogares no logran hacer frente a gastos imprevistos (frente a un 30,2 % en 2020). La esperanza de vida se rebajó de 81,3 años en 2019 a 80,1 en 2023 (7). También corrobora este empeoramiento la encuesta del Eurobarómetro 2024 del Parlamento Europeo, de la que emerge que las principales preocupaciones de la ciudadanía europea son el aumento de los precios y el coste de la vida (42 %) y la situación económica (41 %). Estas cifras apuntan a un deterioro de las condiciones sociales que, de no abordarse, podría socavar los fundamentos mismos de la seguridad europea.

3.9.

El refuerzo del sistema sanitario europeo debe concebirse como uno de los pilares de un sistema europeo de defensa. Los últimos informes disponibles muestran que siguen existiendo puntos críticos estructurales en los sistemas sanitarios nacionales: escasez de personal, infraestructuras insuficientes y desigualdades en el acceso a los servicios (8). El CESE considera que, en el contexto geopolítico actual, la necesidad de intensificar la inversión en sanidad es incompatible con el actual Pacto de Estabilidad y Crecimiento, el cual constituye un obstáculo a la consecución de los objetivos de seguridad y resiliencia social de la Unión.

3.10.

En tiempos de crisis, el apoyo de la ciudadanía y la sociedad civil europeas a las instituciones es crucial. El CESE pide a la Comisión que estudie la posibilidad de crear un observatorio interinstitucional, en el que participen el CESE, el CDR, la Comisión Europea y el Parlamento Europeo, con la tarea específica de hacer un seguimiento de la percepción de las decisiones europeas sobre el terreno y de fomentar un concepto europeo común de defensa que integre las dimensiones social, económica y sanitaria. La transparencia, la rendición de cuentas democrática y la participación ciudadana son condiciones esenciales para reforzar la confianza pública en las instituciones europeas, sin la cual las políticas de seguridad —por avanzadas que resulten— corren el riesgo de perder su eficacia y legitimidad. El observatorio debe ayudar a supervisar no solo el impacto territorial, sino también la confianza de la ciudadanía y la percepción social de las opciones europeas en materia de defensa.

3.11.

El CESE subraya que la seguridad europea se basa en un enfoque integrado, en el que las capacidades de defensa van de la mano del «poder no coactivo» de la UE: la cooperación, la diplomacia y el fomento del desarrollo y la estabilidad. Preservar y reforzar este equilibrio es esencial para que la Unión desempeñe un papel creíble y autónomo en el escenario mundial.

Bruselas, 18 de septiembre de 2025.

El Presidente

del Comité Económico y Social Europeo

Oliver RÖPKE


(1)   DO C 100 de 16.3.2023, p. 132; DO C, C/2024/4663, 9.8.2024, ELI: http://data.europa.eu/eli/C/2024/4663/oj; DO C, C/2024/4662, 9.8.2024, ELI: http://data.europa.eu/eli/C/2024/4662/oj; DO C, C/2025/2013, 30.4.2025, ELI: http://data.europa.eu/eli/C/2025/2013/oj; DO C, C/2024/2489, 23.4.2024, ELI: http://data.europa.eu/eli/C/2024/2489/oj; DO C, C/2024/4056, 12.7.2024, ELI: http://data.europa.eu/eli/C/2024/4056/oj; DO C 486 de 21.12.2022, p. 168; DO C, C/2025/5162, 28.10.2025, ELI: http://data.europa.eu/eli/C/2025/5162/oj.

(2)   Informe Draghi sobre la competitividad de la UE.

(3)   Facciamo chiarezza: nel 2024 la spesa militare europea eccedeva quella russa del 58 %.

(4)   Comisión Europea: «The economic impact of higher defence spending», capítulo específico de las previsiones económicas de primavera, 2025.

(5)  Stamegna, M., Bonaiuti, C., Maranzano, P. y Pianta, M., «The economic impact of arms spending in Germany, Italy, and Spain», Peace Economics, Peace Science and Public Policy, vol. 30, n.o 4, 2024, pp. 393-422.

(6)  Stamegna, M., Bonaiuti, C., Maranzano, P. y Pianta, M., «The economic impact of arms spending in Germany, Italy, and Spain», Peace Economics, Peace Science and Public Policy, vol. 30, n.o 4, 2024, pp. 393-422.

(7)   Key figures on European living conditions – 2024 edition.

(8)   Key figures on European living conditions – 2024 edition.


ELI: http://data.europa.eu/eli/C/2026/4/oj

ISSN 1977-0928 (electronic edition)