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Diario Oficial
de la Unión Europea

ES

Serie C


C/2024/2099

26.3.2024

Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre «Promover una producción de alimentos autónoma y sostenible: estrategias de cara a la política agrícola común después de 2027»

(Dictamen exploratorio a petición de la Presidencia belga del Consejo de la UE)

(C/2024/2099)

Ponente:

Stoyan TCHOUKANOV (BG-III)

Consulta

Carta de la Presidencia belga entrante del Consejo de la UE, 10.7.2023

Base jurídica

Artículo 304 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea

Sección competente

Agricultura, Desarrollo Rural y Medio Ambiente

Aprobado en sección

19.12.2023

Aprobado en el pleno

17.1.2024

Pleno n.o

584

Resultado de la votación

(a favor/en contra/abstenciones)

147/2/16

1.   Conclusiones y recomendaciones

1.1.

El CESE considera que la política agrícola común posterior a 2027 debe aportar un marco político estable a largo plazo orientado a una producción sostenible de alimentos y a una autonomía estratégica abierta de la Unión Europea, que proteja la diversidad de tipos de agricultura de la UE y a la vez responda a las necesidades de la sociedad («dinero público para bienes públicos») y garantice el desarrollo rural.

1.2.

La próxima PAC debe ser una llamada de atención que ponga de relieve la necesidad de apoyar adecuadamente a los agricultores a lo largo de la transición. Las políticas medioambientales y climáticas no deben considerarse una carga para la recuperación de la crisis actual, sino más bien como parte de las soluciones y orientaciones a largo plazo para la toma de decisiones en el futuro. El declive de las industrias textil y siderúrgica de la UE debería servir de advertencia a todos los responsables de la formulación de políticas de que un apoyo insuficiente o inadecuado puede desencadenar una transformación no intencionada y repentina de los sectores.

1.3.

La PAC ha permitido a la Unión Europea garantizar un suministro estable de alimentos de calidad elevada y en constante mejora para su creciente población y mantener un modelo de explotación familiar que ha desaparecido en muchas otras partes del mundo. Sin embargo, la PAC no se ha dirigido a los agricultores más necesitados de apoyo o ha sido inadecuada en varios ámbitos, que deben abordarse en el próximo marco político.

1.3.1.

La última reforma de la PAC reforzó el principio de que cada hectárea receptora de la ayuda debía, a su vez, proporcionar a la sociedad beneficios medioambientales. Sin embargo, una financiación uniforme por hectárea no refleja la realidad desde el punto de vista ecológico ni un apoyo equitativo desde el punto de vista social. El CESE cree que la próxima PAC debe ir más allá en este compromiso y aumentar las exigencias medioambientales y sociales, que deberán necesariamente recompensarse y protegerse debidamente de la competencia desleal.

1.3.2.

La actividad agrícola europea, en función del tipo e intensidad de la producción, puede generar externalidades positivas para el paisaje, la biodiversidad, el medio ambiente y el clima. Dado que el mercado no llega a ponerles un precio, la manera más práctica de que la sociedad procure que tales externalidades se sigan generando en la proporción necesaria consiste en incentivar a los agricultores y ganaderos a través de la financiación pública. Limitarse a sufragar los costes que se produzcan y el lucro cesante no es un incentivo para que los agricultores y ganaderos trabajen en pro de la sostenibilidad y la autonomía a largo plazo (tampoco sobre la base de regímenes ecológicos voluntarios). El CESE pide a los contribuyentes de la UE que se muestren dispuestos a realizar una aportación adicional equitativa a la prestación de un servicio medioambiental valioso que, de otro modo, no se prestaría. Por lo tanto, la reforma de la PAC debe hacer más por apoyar a los agricultores y ganaderos que se comprometan con regímenes ecológicos u otros servicios medioambientales, como la conservación de la biodiversidad, y sustituir gradualmente la actual ayuda básica a la renta basada en la superficie para que recurra a incentivos financieros, en lugar de compensaciones.

1.3.3.

Los pagos basados en la superficie deben reorientarse hacia incentivos para servicios que beneficien al medio ambiente y a la sociedad, con un período de transición razonable cuya aplicación pueda prolongarse más allá de un único marco financiero plurianual. Las pequeñas explotaciones familiares deben tener la opción de mantener una ayuda a la renta basada en pagos por superficie y unidades de mano de obra en la explotación, y debe dejarse a los Estados miembros la definición de los criterios en sus planes estratégicos. Durante el período de transición, la PAC debe aportar mecanismos redistributivos y pagos decrecientes o establecer la limitación obligatoria para todos los Estados miembros.

1.3.4.

Para evitar una nueva caída del número de explotaciones agrícolas y ganaderas en la UE debido a la falta de relevo generacional, es necesario tomar medidas sobre el aumento de la renta media de los agricultores y ganaderos, el acceso a las tierras (mediante subvenciones y ayudas a la inversión, preferencias de crédito y legislación nacional en materia de transmisión de terrenos), las condiciones favorables de inversión en el marco del segundo pilar (aportaciones adicionales de capital privado), el perfeccionamiento profesional (de agricultores y ganaderos, trabajadores del sector y asesores), la capacitación de las mujeres, la mejora de las condiciones laborales y de las perspectivas a largo plazo de los profesionales del sector (pensiones, entre otras) y, en general, el atractivo de las zonas rurales.

1.3.5.

La PAC debe salvaguardar el acceso a los terrenos agrícolas y su uso sostenible en toda la UE evitando el abandono de tierras y promoviendo la explotación sostenible de los terrenos marginales para la ganadería extensiva, mediante pagos anuales específicos (por ejemplo, a las zonas con limitaciones naturales u otras limitaciones específicas) y con ayudas específicas a la inversión dirigidas a los nuevos emprendedores. Preservar la producción agrícola sostenible en toda la UE es un principio que debe contemplarse en la futura PAC.

1.3.6.

La PAC debe contribuir a estimular la demanda de los consumidores de la UE de dietas más saludables y sostenibles, reducir el desperdicio de alimentos y regular los mercados alimentarios al objeto de abordar una financierización del sector alimentario que conduzca a casos graves de especulación, ya que se están generando enormes beneficios mientras la ciudadanía europea tiene dificultades para hacer frente al aumento de los precios de los alimentos.

1.3.7.

A pesar de que la parte del presupuesto de la UE destinada a la PAC ha disminuido constantemente en los últimos cuarenta años, pasando del 65,5 % en 1980 a algo menos del 25 % en 2021, mientras los requisitos para los agricultores participantes se volvían cada vez más complejos y costosos, el CESE cree firmemente que la financiación de esta política debe ser acorde con su ambición de apoyar una transición justa (1). En comparación, el porcentaje del presupuesto de la UE dedicado al funcionamiento se ha incrementado en un 36 % entre 1980 y 2021 (2). Cada euro dedicado a garantizar eficazmente la seguridad alimentaria de la UE y la calidad de los alimentos, proteger el medio natural y preservar las zonas y los paisajes rurales es un dinero bien gastado.

1.3.8.

Las subidas de los precios de la energía y los riesgos de interrupción del suministro de energía y fertilizantes forman parte de la nueva normalidad, por lo que la PAC debe considerar la posibilidad de incluir elementos anticíclicos e implantar regímenes de apoyo a la inversión destinados a mejorar la producción y distribución de energía renovable en las zonas rurales en el plano local y en relación con las explotaciones.

1.3.9.

El CESE propone que la Comisión considere reforzar los regímenes de seguros de las asociaciones público-privadas —con carácter voluntario en los Estados miembros— en los instrumentos de la PAC después de 2027 en respuesta a los efectos de las condiciones climáticas extremas (entre otros, sequías, heladas e inundaciones).

1.3.10.

Deben seguir desarrollándose y aplicándose las tecnologías digitales que contribuyen con eficacia probada a reducir las presiones ejercidas sobre el medio ambiente y la naturaleza y a mejorar el bienestar animal o las condiciones laborales. A la hora de considerar un posible apoyo a la inversión de la PAC en estas tecnologías con cargo a fondos públicos europeos o nacionales, debe tenerse en cuenta que contribuyan de manera positiva a las políticas de empleo y a las políticas de desarrollo nacionales o regionales, en consonancia con los planes estratégicos.

1.3.11.

El proceso de diseño y adaptación de los planes estratégicos debe revisarse para permitir la participación de las partes interesadas, una mayor flexibilidad para los Estados miembros y adaptaciones más ágiles tras su aprobación inicial.

2.   Introducción

2.1.

El actual período de programación de la PAC se ha caracterizado desde el principio por dos grandes cataclismos: la COVID-19 y la agresión de Rusia. Los agricultores y ganaderos europeos desempeñaron un papel clave a la hora de garantizar la disponibilidad de alimentos durante los confinamientos de 2020 y 2021, si bien la guerra de Ucrania planteó diversos retos y ejerció una enorme presión sobre la estabilidad de los mercados agrícolas europeos, con drásticas fluctuaciones de precios y escasez de importantes insumos agrícolas. Asimismo, los sistemas agroalimentarios son cada vez más vulnerables al cambio climático y generan emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Por lo tanto, resulta evidente que se requieren unos sistemas agroalimentarios resistentes al cambio climático para alcanzar el objetivo mundial de adaptación y el objetivo colectivo en materia de temperatura en el marco del Acuerdo de París (3).

2.2.

En este sentido, la Presidencia belga del Consejo de la UE ha pedido al CESE que elabore un dictamen exploratorio en el que se estudien maneras de propiciar la autonomía estratégica y la producción sostenible de alimentos a través de una PAC nueva, más flexible y más eficiente después de 2027, con el fin de reforzar nuestra capacidad de controlar el suministro de alimentos propios y la seguridad alimentaria y reducir nuestra dependencia respecto a socios menos fiables que carezcan de formas democráticas de gobierno. En lo que se refiere a la flexibilidad, la PAC debe responder mejor a la evolución de las necesidades y circunstancias de los Estados miembros de la UE y de sus comunidades agrícolas y ganaderas, abordando más adecuadamente los retos y oportunidades que plantean los cambios en el mercado y los avances tecnológicos.

2.3.

A la luz de las elecciones al Parlamento Europeo de 2024 y de la futura ampliación de la UE, el CESE considera que este Dictamen brinda la oportunidad de exponer algunas consideraciones, orientaciones y propuestas de la sociedad civil organizada sobre la futura configuración y dirección de la PAC después de 2027 con vistas a lograr una producción autónoma y sostenible de alimentos en el marco de una política alimentaria más global e integral. El objetivo es contribuir a la propuesta de la Comisión para la próxima PAC destacando las necesidades de las organizaciones de la sociedad civil y las expectativas de la sociedad.

2.4.

La UE cuenta con una elevada proporción de explotaciones agrícolas familiares (4) (94,8 % en 2020) y de pequeñas explotaciones (si bien el tamaño medio de una explotación agrícola en la UE era de 17,4 hectáreas en 2020, en torno al 42 % de las explotaciones gestionaban terrenos de menos de dos hectáreas y el 76 %, terrenos de menos de diez hectáreas). Las grandes explotaciones ocupan la mayoría de la superficie agrícola útil de la UE (en 2020, el 7,5 % de las explotaciones de la UE eran de cincuenta hectáreas o más y trabajaban dos tercios de la superficie agrícola útil de la UE, mientras que las explotaciones de más de cien hectáreas cultivaban en torno al 50 % de la superficie agrícola útil) (5). De los 9,1 millones de explotaciones, 4,1 millones criaban ganado, con un censo promedio de veintiocho unidades de ganado; la cifra total de unidades de ganado fue de ciento trece millones, de los cuales el 49 % era bovino, el 30 % porcino y el 14 % aves de corral.

2.5.

El nivel actual de inflación, junto con unos mercados de la energía impredecibles, alteran el nivel de vida equitativo de los agricultores y ganaderos de la UE (6), y los ingresos de estos se sitúan ya en torno a un 40 % por debajo de la renta no agrícola (7). Además, el número de explotaciones disminuye constantemente en la UE (9,1 millones de explotaciones agrícolas en la UE en 2020, un 25 % menos que en 2010), y en la última década se ha producido una salida de mano de obra de la agricultura (una caída del 23 % en las unidades de trabajo anuales en diez años, con veintidós millones de personas que trabajan actualmente con regularidad en el sector) (8). El número de explotaciones ganaderas disminuyó un 40 % en la década a partir de 2010, un descenso mucho mayor que el registrado en las explotaciones sin animales (un 5 %). El tamaño medio de las explotaciones pasó de 13,2 hectáreas a 17,4 hectáreas.

2.6.

La política agrícola común (PAC) de la UE se puso en marcha en 1962 con el objeto de incrementar la productividad, garantizar un nivel de vida equitativo a los agricultores y trabajadores del sector, estabilizar los mercados y garantizar la disponibilidad de suministros y unos precios razonables para los consumidores. La PAC ha evolucionado a lo largo de los años para ajustarse a las circunstancias económicas cambiantes y a los requisitos y necesidades de los europeos, ser más ecológica y flexible y adoptar un enfoque basado en el rendimiento y en los resultados que tenga en cuenta las condiciones y necesidades locales.

2.7.

La PAC actual tiene por objeto permitir a los agricultores y ganaderos desempeñar las siguientes funciones en la sociedad: producir alimentos (la UE es uno de los principales productores y exportadores netos de productos agroalimentarios del mundo (9)), desarrollar la comunidad rural (los sectores agrícola y alimentario juntos proporcionan casi cuarenta millones de puestos de trabajo en la UE) e impulsar una agricultura sostenible desde el punto de vista medioambiental (una producción de alimentos que proteja la naturaleza y salvaguarde la biodiversidad, utilizando los recursos naturales de forma prudente) (10).

2.8.

El porcentaje para la PAC en el presupuesto de la UE ha disminuido en los últimos cuarenta años, pasando del 65,5 % en 1980 a algo menos del 25 % en 2021 (ajustado a la inflación) (11). El coste presupuestario de la PAC con respecto a la renta nacional bruta de la Unión ha disminuido, pasando de un 0,54 % en 1990 a una previsión del 0,32 % para el período 2021-2027 (12).

3.   Observaciones generales

3.1.

El CESE ha sido la primera institución de la UE en efectuar un llamamiento en favor de una política alimentaria integral en la Unión, con el objetivo de promover dietas saludables a partir de sistemas alimentarios sostenibles, vincular la agricultura a la nutrición y los servicios ecosistémicos y garantizar unas cadenas de suministro que protejan la salud pública de todos los sectores de la sociedad europea (13). En términos más generales, el CESE pide que se adopten medidas destinadas a fomentar el cambio sistémico y la economía del bienestar que necesitamos para aplicar con éxito el Pacto Verde —y Social— Europeo y los Objetivos de Desarrollo Sostenible a fin de garantizar una transición justa que contribuya, entre otras cosas, a unos sistemas agroalimentarios más sostenibles y justos y a unas zonas rurales prósperas, con respeto de los límites del planeta (14). El CESE señala que la agricultura europea debe trabajar para orientarse a la agroecología: el sector depende de los recursos naturales y estos recursos deben preservarse para garantizar unas perspectivas de futuro (15).

3.2.

El CESE ha propuesto una definición de autonomía estratégica abierta aplicada a los sistemas alimentarios sobre la base de la producción alimentaria, la mano de obra y el comercio justo, con el objetivo general de garantizar la seguridad y la sostenibilidad alimentarias para todos los europeos mediante un suministro de alimentos justo, saludable, sostenible y resiliente (16).

3.3.

El CESE considera que uno de los principales retos para la Unión Europea será preservar el modelo agrícola europeo de agricultura multifuncional, el Estado de Derecho y los valores de la UE, también con vistas a futuras adhesiones a la Unión. Los esfuerzos dedicados a tal tarea deben basarse en los principios de soberanía alimentaria (17) y sostenibilidad, y en las necesidades reales del sector en Europa y de los consumidores europeos. Preservar la producción agrícola sostenible en toda la UE es un principio que debe contemplarse en la futura PAC.

3.4.

La actividad agrícola europea, en función del tipo e intensidad de la producción, puede generar externalidades positivas para el paisaje, la biodiversidad, el medio ambiente y el clima. Dado que el mercado no llega a ponerles un precio, la manera más práctica de que la sociedad procure que tales externalidades se sigan generando en la proporción necesaria consiste en incentivar a los agricultores y ganaderos a través de la financiación pública.

3.5.

El CESE aboga por un presupuesto de la PAC que esté en consonancia con sus ambiciones y con el refuerzo de las funciones y responsabilidades que exige la sociedad de la UE (alcanzar los objetivos climáticos, salvaguardar la biodiversidad, restaurar la naturaleza, capturar carbono, mantener los paisajes, garantizar el bienestar animal, reducir el uso de plaguicidas y aumentar la calidad de los alimentos, entre otros). Debe establecerse un conjunto común de indicadores con el fin de llevar a cabo un seguimiento de la contribución de la nueva PAC a los ODS y a su consecución.

3.6.

Por lo expuesto, las subvenciones de la PAC deben estar más condicionadas al respeto de los objetivos sociales (condiciones laborales, seguridad social, servicios sociales y servicios de interés general) y medioambientales (transición energética, economía circular, gestión sostenible del agua, biodiversidad y clima, entre otros), teniendo en cuenta que las ayudas directas deben garantizar la compensación de la brecha de ingresos entre los agricultores y trabajadores del sector y el resto de la población.

3.7.

Una evaluación de la PAC actual muestra que el 20 % de las explotaciones reciben en torno al 80 % de los fondos de ayuda agrícola (18), lo que puede reflejar el volumen de la producción agrícola de estas explotaciones, pero no necesariamente sus necesidades sociales o los servicios ecológicos que prestan. Con el fin de apoyar una transición hacia una producción más sostenible, se podría seguir desarrollando la actual ayuda básica a la renta hacia un sistema de pagos destinados a la sostenibilidad (que incluya el abono de un incentivo significativo) vinculados a acciones concretas en favor del clima, la biodiversidad y el medio ambiente. Las pequeñas y medianas explotaciones familiares deben tener la opción de mantener una ayuda a la renta basada en pagos históricos. Durante el período de transición, la PAC debe aportar mecanismos redistributivos y pagos decrecientes o establecer la limitación obligatoria para todos los Estados miembros.

3.8.

La experiencia de los planes estratégicos actuales demuestra que carecen de la flexibilidad necesaria para que los Estados miembros y sus regiones se adapten rápidamente a las nuevas circunstancias que surjan después de su adopción, por lo que la nueva PAC debe establecer procedimientos de vía rápida para modificarlos. Dichos planes estratégicos y cualquier modificación de los mismos deben desarrollarse en consulta con el sector agrícola y otras partes interesadas de la sociedad civil. El Código de Conducta Europeo sobre las asociaciones debe desempeñar un papel esencial en la aplicación de la futura PAC, priorizar la gestión, el seguimiento y el control de los futuros planes estratégicos y otorgar a los interlocutores sociales funciones y responsabilidades en los comités de seguimiento. Deben tomarse medidas para reforzar el vínculo entre el mercado de capitales y los fondos de la PAC y aumentar la eficiencia y eficacia de su absorción.

3.9.

En 2020, cuando solo un 6,5 % de los gerentes de explotación presentaba edades inferiores a treinta y cinco años (19), se evidenció un reto que cualquiera puede ver: el relevo generacional en el sector. La PAC es el instrumento que debe convertir dicho relevo en una prioridad. Dado que las buenas ideas a escala europea no siempre se adoptan en los Estados miembros, sería positivo prever un presupuesto más ambicioso para este objetivo, acompañado de una mayor armonización y de un instrumento que promueva la incorporación de jóvenes agricultores. El relevo generacional es parte integrante de las cuestiones horizontales y multinivel del acceso a la tierra, el acceso a las inversiones (en un sector que requiere mucho capital), la posición en la cadena de valor, el desarrollo de conocimientos y destrezas y el atractivo de las zonas rurales.

3.10.

La UE debe invertir en ciencia, investigación e innovación en los ámbitos de la agricultura y la alimentación para promover una producción alimentaria independiente y sostenible. Conviene tener en cuenta este aspecto en el futuro para garantizar la coherencia entre la PAC y otras políticas de investigación e inversión de la UE. Avanzar en el campo de la agronomía supone desarrollar nuevas tecnologías capaces de mejorar las prácticas agrícolas sostenibles. Las inversiones en ciencia, investigación e innovación agrícolas benefician no solo al sector agrícola, sino también al bienestar general de las sociedades y el medio ambiente.

3.11.

El CESE considera que el mercado único es y debe seguir siendo un elemento esencial de la comercialización de los productos alimentarios y agrícolas en el mercado interior de la UE. No obstante, el CESE considera que la estructura actual del mercado de productos alimentarios básicos no está sirviendo para conseguir plenamente «la economía sostenible que necesitamos» (20), sino que en ciertos aspectos opera activamente en su contra. Socava los esfuerzos por resolver el hambre, no fomenta unos ingresos justos para los agricultores y los trabajadores ni unos precios justos para los consumidores, ni protege a los transformadores de alimentos de pequeño y mediano tamaño y al sector minorista frente a los riesgos del aumento de la inflación. Por lo tanto, debe considerarse la posibilidad de incidir en esta situación mediante una normativa sincronizada con la PAC, al objeto de contribuir al bienestar de las personas y al desarrollo de la sociedad con vistas a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Es preciso reforzar aún más la regulación del mercado para abordar la financierización del sector alimentario que conduzca a graves casos de especulación (21). La futura PAC debe articularse en torno a la modernización de los sistemas de conocimientos e innovación agrícolas y la mejora de los servicios de asesoramiento agrícolas, pues mejorar el acceso a la investigación, la innovación, el intercambio de conocimientos y la formación constituye la piedra angular del desarrollo sostenible de la agricultura europea.

4.   Observaciones específicas

4.1.    Formas de posibilitar la sostenibilidad medioambiental de la producción de alimentos de la UE

4.1.1.

Los sistemas alimentarios se ven afectados por el cambio climático y contribuyen a él. El sector agroalimentario desempeña y debe seguir desempeñando un papel proactivo y recibir el apoyo adecuado en la lucha contra el calentamiento global, a fin de contribuir a una transición más amplia hacia sistemas alimentarios sostenibles que, al mismo tiempo, aseguren su rentabilidad a largo plazo. Se requiere una mayor coherencia de las políticas y unas soluciones tangibles a los principales retos de la lucha contra el cambio climático y la escasez de agua, junto con medidas que promuevan una gobernanza y unos principios más democráticos y basados en los derechos. Asimismo, es preciso garantizar que la financiación vaya en la dirección correcta (y sea equitativa). Las políticas medioambientales y climáticas no deben considerarse una carga para la recuperación de la crisis actual, sino más bien como parte de las soluciones y orientaciones a largo plazo para la toma de decisiones en el futuro (22).

4.1.2.

El CESE hace hincapié en la necesidad de mejorar la coherencia de las políticas para acelerar el ritmo de la transición ecológica y justa. Se debe otorgar mayor importancia a la descarbonización y la utilización de las energías no fósiles en las políticas agrícolas y rurales. Además, otras políticas sectoriales deben tener más en cuenta estos objetivos.

4.1.3.

La nueva PAC ha de promover una gestión sostenible del agua (23), centrada en gestionar el suministro, optimizar la eficiencia, reducir las pérdidas, priorizar los usos, eliminar los usos ilegales, tomar medidas para garantizar la sostenibilidad de todo el sistema y, por último, adoptar un conjunto de enfoques acordes con el objetivo de autonomía y seguridad alimentarias estratégicas. Las subvenciones deben basarse en la utilización eficiente del agua y no en la superficie de riego, según la disponibilidad de agua en el Estado miembro de que se trate.

4.1.4.

El CESE propone que la Comisión considere la posibilidad de reforzar los regímenes de seguros de las asociaciones público-privadas en los instrumentos de la PAC después de 2027 —con carácter voluntario en los Estados miembros— en respuesta a los efectos de las condiciones climáticas extremas (entre otros, sequías, heladas e inundaciones). A modo de ejemplo, desde 2000 el 42,1 % del total de indemnizaciones que ha desembolsado el FCIP (Federal Crop Insurance Program) de Estados Unidos ha venido motivado por sequía o altas temperaturas, mientras que el exceso de humedad también es con frecuencia objeto de fuertes indemnizaciones (27,5 % del total desde 2000).

4.1.5.

A fin de garantizar la competencia leal con los agricultores y ganaderos de la UE, los acuerdos comerciales deben establecer normas sanitarias, laborales y medioambientales respecto a las importaciones que sean al menos equivalentes a las exigidas en la UE.

4.1.6.

El CESE reconoce el papel de la agricultura ecológica en la consecución de los objetivos del Pacto Verde Europeo y, por lo tanto, recomienda que la PAC siga promocionando la producción, la distribución y, en particular, el consumo ecológicos en la UE (por ejemplo, mediante la contratación pública y la restauración colectiva) con el fin de alcanzar el ambicioso objetivo de que el 25 % de las tierras agrícolas de la UE sean ecológicas de aquí a 2030.

4.1.7.

Las formas actuales de ganadería en Europa difieren tanto en lo que respecta a la demanda de importaciones (principalmente de soja) como al impacto regional en el medio ambiente. La PAC debe apoyar predominantemente las formas de ganadería tradicionales o extensivas, vinculadas al suelo, que utilizan fundamentalmente recursos y piensos regionales y tienen un impacto medioambiental limitado (24).

4.2.    Formas de posibilitar la sostenibilidad social de la producción de alimentos de la UE

4.2.1.

La producción sostenible de alimentos requiere de explotaciones y trabajadores agrícolas. El respeto de los derechos humanos y laborales, la garantía de unas condiciones de vida dignas, los derechos de pensión y unos salarios mínimos comparables a los de otros sectores constituyen el mejor estímulo para que el sector sea atractivo y son requisitos previos para garantizar el futuro del sector agrícola de la UE.

4.2.2.

Deben reforzarse y aplicarse con rigor y mecanismos de supervisión adecuados una condicionalidad social y unos convenios colectivos que cuenten con acuerdos en materia de salarios y de condiciones de trabajo entre los interlocutores del mercado laboral, que garanticen unas condiciones de trabajo dignas para todos y que se tengan en cuenta en los criterios de evaluación de cada proyecto, junto con la participación de la juventud y los criterios de género.

4.2.3.

Deben respaldarse con carácter prioritario las cadenas de suministro cortas, ya que generan actividad comunitaria y vínculos sociales en las zonas rurales. Es necesario hacer más hincapié en las cadenas de suministro locales, además de adoptar un enfoque especial para las explotaciones pequeñas y de subsistencia. Los legisladores deben establecer medidas de acompañamiento adecuadas para garantizar que los productos locales y ecológicos sean accesibles a los grupos socialmente vulnerables y que el sector público (los entes locales, municipales, regionales y nacionales) recurran en mayor medida a los alimentos ecológicos locales y regionales a la hora de adjudicar contratos públicos (por ejemplo, para los comedores) (25).

4.2.4.

La agricultura social y la economía social deben recibir un mayor apoyo de la PAC, ya que desempeñan un papel importante en el bienestar y el cuidado de las personas, al igual que el agroturismo, la oferta gastronómica rural centrada en los productos locales, las granjas terapéuticas y las granjas educativas, que atraen a la población urbana (26).

4.2.5.

La PAC también debe limitar y simplificar en la medida de lo posible las cargas administrativas que imponen las numerosas obligaciones de dicha política, proporcionar más apoyo a los agricultores y ganaderos para que cumplan con ellas y ayudarles a hacer frente a los controles necesarios. Los planes estratégicos también deben prever tiempo suficiente para que los agricultores y ganaderos se adapten a medidas como los regímenes ecológicos, que son extremadamente complejos.

4.3.    Formas de posibilitar la sostenibilidad económica de la producción de alimentos de la UE

4.3.1.

Los precios de los alimentos son la principal fuente de ingresos de los agricultores y ganaderos, complementados con subvenciones destinadas a mantener un nivel de vida digno, por lo que la PAC debe esforzarse por garantizar que los precios de salida de la explotación se mantengan por encima del coste de producción.

4.3.2.

La concentración de la capacidad de negociación en diversos agentes de la cadena de suministro ha dado lugar a un abuso de posición dominante que transfiere el riesgo económico desde los mercados de consumo al inicio de la cadena de suministro, con un impacto especialmente perjudicial para los agricultores y ganaderos. Además de la necesaria prohibición de todas las prácticas comerciales desleales, la PAC debe apoyar la cooperación entre agricultores o su agrupación en cooperativas con el fin de aumentar su poder de negociación. La PAC debe seguir promoviendo la cooperación regional entre todos los agentes de la cadena de suministro alimentario; por ejemplo, la restauración en establecimientos públicos y los consejos de política alimentaria locales y regionales podrían constituir una salida estable al mercado para los agricultores y ganaderos. Los agricultores y ganaderos no se limitan únicamente a aceptar los precios, sino que también asumen los riesgos, por lo que los riesgos deben compartirse en la cadena de valor, yendo más allá de la mera fijación del precio.

4.3.3.

En opinión del CESE, unas cadenas de producción y comercialización ecológicas que también tengan en cuenta los productos estacionales podrían representar una forma prometedora de generar mayor valor añadido a lo largo de la cadena alimentaria y, por lo tanto, deberían contar con el apoyo de la PAC (27).

4.3.4.

Dados los desequilibrios regionales y la posibilidad de incorporación de nuevos Estados miembros, el CESE recomienda estudiar la convergencia externa. Deben tenerse en cuenta la competencia leal entre los Estados miembros y la perspectiva de las subvenciones abonadas a los agricultores y ganaderos —sin olvidar las diferencias en los costes de los insumos y de la mano de obra— de conformidad con los valores de la UE. El mercado común debe estar protegido, o los agricultores y ganaderos se limitarán a dejar de operar, de la misma manera que cerraron las acerías y las fábricas textiles. Deben implantarse instrumentos específicos similares al Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono, ya sea de forma independiente o en el marco de la PAC, teniendo en cuenta las consecuencias para el elevado volumen de exportaciones de alimentos y productos agrícolas de la UE al resto del mundo.

4.3.5.

La captura de carbono será un componente clave de la agricultura y la silvicultura europeas en el futuro, tanto para mejorar la salud de los suelos como en su condición de herramienta de acción contra el cambio climático. Será importante recompensar a los agricultores y propietarios forestales mediante certificados de carbono, pero también facilitar fuentes adicionales de financiación (mercados privados, partidas adicionales que se añadan al presupuesto de la PAC) (28).

4.3.6.

El CESE propone que la Comisión considere la posibilidad de incluir elementos anticíclicos en los instrumentos de la PAC posterior a 2027 para reaccionar ante la gran presión que sufre el sector agrícola por parte de los mercados, a menudo con precios bajos o muy fluctuantes. Con carácter optativo a escala de los Estados miembros, la PAC también debería apoyar instrumentos de ayuda a la renta (como los seguros o los instrumentos de gestión de riesgos, entre ellos los instrumentos de estabilización de los ingresos).

4.4.    Formas de permitir el desarrollo rural y urbano sostenible de la UE en consonancia con la producción de alimentos

4.4.1.

El CESE señala que el futuro y la prosperidad de las zonas rurales son de vital importancia para velar por la seguridad alimentaria, la autonomía estratégica y la resiliencia de Europa y para contar con una combinación energética sostenible que contribuya a la independencia energética de la UE (también en el sector agrícola) (29). Por consiguiente, la PAC debe fomentar unas zonas rurales más resilientes y desarrollar su potencial para producir energía ecológica [biogás, energía solar y eólica y biomasa (madera, paja o cáscara, entre otros)], en consonancia con la visión a largo plazo para las zonas rurales de la UE. Se necesitan más fondos —no solo en el marco de la PAC, sino sobre todo en el de la política de cohesión— para impulsar la acción local a fin de garantizar la complementariedad con el desarrollo urbano.

4.4.2.

La próxima PAC debe centrarse más en la creación de empleo, contribuyendo a una economía rural más diversificada en las zonas rurales, fomentar el asentamiento de la ciudadanía en zonas rurales y promover el relevo generacional de los agricultores y ganaderos, la capacitación de las mujeres y la llegada de personas que emprendan nuevos proyectos, por ejemplo, de transformación de alimentos o turismo (30).

4.4.3.

La PAC debería aportar soluciones a la cuestión del abandono de tierras en el campo (en particular para las regiones desfavorecidas), que sigue suponiendo un problema en algunas regiones. La PAC debe apoyar proyectos de desarrollo para estas regiones basados en las numerosas oportunidades que ofrecen los sectores de las energías renovables, la bioeconomía, la economía circular, la acuicultura (31) y las algas (32) (por citar solo algunos). La PAC debe seguir salvaguardando el acceso a los terrenos agrícolas y su uso sostenible en toda la UE, mediante pagos anuales específicos (por ejemplo, pagos a las zonas con limitaciones naturales u otras limitaciones específicas) y ayudas específicas a la inversión dirigidas a los nuevos participantes en el sector.

4.4.4.

La PAC también debe seguir apoyando y promoviendo la ganadería extensiva basada en pastos y prados permanentes que contribuyan a preservar los paisajes y los «servicios medioambientales» (como la protección de la biodiversidad y los hábitats, la captura de carbono y la prevención de incendios forestales y de la erosión del suelo) y mantener a la población en las zonas rurales, contribuyendo a la viabilidad de las explotaciones familiares (33). Debe mantenerse el apoyo actual a aquellas explotaciones familiares convencionales que cada vez son más sostenibles social, económica y medioambientalmente y que cumplen con la normativa de bienestar animal, y deben continuar las inversiones en la mejora técnica e incentivar a aquellos ganaderos que están impulsando modelos de economía circular (por ejemplo con la creación de fertilizantes orgánicos, o producción de biogás, a través de los subproductos procedentes de la agricultura y ganadería).

4.4.5.

La ganadería intensiva constituye, por un lado, una parte significativa de la producción europea de carne (a precios asequibles) y, por otro lado, es objeto de debate crítico por una amplia diversidad de aspectos, entre ellos el bienestar animal. Asimismo, en potencia puede ejercer presión sobre el medio ambiente regional. Alrededor del 50 % de las cosechas de la UE se destina a la alimentación del ganado a pesar de la ya elevada demanda de tierras cultivables en la UE. Además, dicha producción utiliza piensos importados (34), lo que plantea posibles retos en materia de sostenibilidad. Por lo tanto, la PAC debe especialmente apoyar las formas de ganadería extensiva —también el uso de heno local y de otras fuentes de proteínas en la ganadería— y el cambio del sistema de cría intensiva a extensiva, además de recurrir a terrenos abandonados y terrenos recuperados gracias a la reducción del desperdicio de alimentos (el 20 % de los alimentos producidos en la UE se desperdicia (35)). También la PAC debe apoyar a los modelos de agricultura y ganadería que han nacido desde el trabajo real de agricultores y ganaderos, ya sea a través de un modelo familiar o profesional, en la transición hacia prácticas más sostenibles que mantengan al mismo tiempo su competitividad.

4.4.6.

La PAC debe apoyar la producción de proteínas y aceites vegetales y el desarrollo de cadenas de valor y capacidades de transformación regionales (el aumento del cultivo de plantas oleaginosas en la UE podría tener efectos positivos, como la autosuficiencia energética en el suministro de combustible de tractores, una mayor oferta de tortas oleaginosas para uso forrajero y una mayor rotación de cultivos) (36).

4.5.    Formas de fomentar el apoyo social a los sistemas alimentarios sostenibles

4.5.1.

Los precios de los alimentos deben reflejar el verdadero coste que la producción supone para el medio ambiente y la sociedad. El CESE reitera la importancia de invertir en la educación en materia de alimentación sostenible desde edades tempranas con el objetivo de animar a los más jóvenes a apreciar el «valor de la comida».

4.5.2.

Las medidas de información y educación, combinadas con prácticas transparentes de etiquetado de los alimentos, permitirían al consumidor elegir la opción más saludable y sostenible. El CESE recuerda que debe adoptarse un marco sobre sistemas alimentarios sostenibles para hacer frente de manera oportuna a los retos de los sistemas alimentarios (37).

4.5.3.

La PAC puede contribuir a impulsar el apoyo social a los sistemas alimentarios sostenibles mediante la financiación de actividades que fomenten las conexiones entre los consumidores y la comunidad agrícola, como la comercialización en circuitos cortos o jornadas de puertas abiertas en las explotaciones. Estas actividades permiten a los agricultores y ganaderos vender productos con una clara identidad que «cuentan una historia» a los consumidores que están dispuestos a pagar un precio justo. De este modo, contribuyen a que los consumidores sean más conscientes del valor de los alimentos y del coste de desperdiciarlos, lo que ayudará a reducir el impacto de los alimentos en el cambio climático.

4.5.4.

El Programa escolar (financiado por la PAC con un presupuesto anual de 250 millones EUR) debe mantenerse y mejorarse para alcanzar sus objetivos (38).

4.6.    Participación de la juventud en la PAC

4.6.1.

Como enfoque general, el CESE considera fundamental promover itinerarios participativos para el relevo generacional y un modelo de gobernanza multinivel más inclusivo. En dichos itinerarios deberían implicarse las organizaciones juveniles, la sociedad civil organizada y los responsables políticos. Además, los itinerarios darían reconocimiento a las nuevas formas de participación de la juventud a través de la tecnología y las redes sociales (39). La participación activa de la juventud en la formulación de políticas puede garantizar que las políticas futuras tengan en cuenta las aspiraciones y preocupaciones de las generaciones más jóvenes, que heredarán y conformarán el futuro de la agricultura. El apoyo a la participación de los jóvenes comprende la dotación de una financiación indispensable para respaldar a la juventud del sector a título individual o colectivo, las organizaciones de jóvenes agricultores y ganaderos y la enseñanza agrícola.

4.6.2.

El CESE subraya la importancia de adoptar enfoques globales que incluyan la verificación rural y la evaluación de la UE desde el punto de vista de los jóvenes, a fin de garantizar una aplicación duradera y con impacto de las políticas de la Unión (40). En consecuencia, la evaluación desde el punto de vista de la juventud se ha aplicado al presente Dictamen, elaborado en estrecha cooperación con varias organizaciones juveniles representativas (41).

4.6.3.

El CESE recomienda que la juventud participe en todo el proceso de desarrollo, aplicación y seguimiento de la PAC.

Bruselas, 17 de enero de 2024.

El Presidente del Comité Económico y Social Europeo

Oliver RÖPKE


(1)  Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre las «Medidas necesarias para impulsar el marco político de transición justa de la UE» (Dictamen exploratorio solicitado por la Presidencia belga) (DO C, C/2024/1576, 5.3.2024, ELI: http://data.europa.eu/eli/C/2024/1576/oj).

(2)  https://commission.europa.eu/system/files/2019-01/fin_report_08_en.pdf; https://www.europarl.europa.eu/thinktank/en/document/EPRS_BRI%282021%29690547

(3)  Contribución del CESE | Hacia la COP28. La implementación de la acción por el clima en la agricultura y la seguridad alimentaria

(4)  Una explotación familiar es una explotación agrícola que es gestionada y dirigida por una familia y que en su mayor parte depende de mano de obra familiar (FAO).

(5)  https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php?title=Farms_and_farmland_in_the_European_Union_-_statistics#Farms_in_2020

(6)  Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre «El impacto de los elevados precios de la energía en el sector agrícola y en las zonas rurales» (Dictamen de iniciativa) (DO C, C/2024/1571, 5.3.2024, ELI: http://data.europa.eu/eli/C/2024/1571/oj).

(7)  La política agrícola común en pocas palabras.

(8)  Medio plazo (europa.eu); agricultural-outlook-2022-report_en_0.pdf

(9)  https://agriculture.ec.europa.eu/international/agricultural-trade/trade-and-international-policy-analysis_es

(10)  La política agrícola común en pocas palabras.

(11)  cap-expenditure-graph1_en.pdf

(12)  https://www.europarl.europa.eu/factsheets/es/sheet/106/financing-of-the-cap

(13)   DO C 129 de 11.4.2018, p. 18.

(14)  Programa de trabajo de la Sección NAT 2023-2025.

(15)   DO C 353 de 18.10.2019, p. 65.

(16)   DO C 105 de 4.3.2022, p. 56.

(17)  Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y de Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales.

(18)  https://agriculture.ec.europa.eu/system/files/2023-03/direct-aid-report-2021_en.pdf

(19)  Anuario regional de Eurostat (2023).

(20)   DO C 106 de 31.3.2020, p. 1.

(21)   DO C 100 de 16.3.2023, p. 51.

(22)  Contribución del CESE | Hacia la COP28. La implementación de la acción por el clima en la agricultura y la seguridad alimentaria.

(23)   DO C 349 de 29.9.2023, p. 80.

(24)   DO C 75 de 28.2.2023, p. 88.

(25)   DO C 517 de 22.12.2021, p. 114.

(26)  Evaluación del impacto de la PAC en el desarrollo territorial de las zonas rurales (Documento informativo).

(27)   DO C 517 de 22.12.2021, p. 114.

(28)   DO C 184 de 25.5.2023, p. 83.

(29)   DO C 105 de 4.3.2022, p. 49. Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre «El impacto de los elevados precios de la energía en el sector agrícola y en las zonas rurales» (Dictamen de iniciativa) (DO C, C/2024/1571, 5.3.2024, ELI: http://data.europa.eu/eli/C/2024/1571/oj); documento informativo del Comité Económico y Social Europeo sobre los «Beneficios de la ganadería extensiva y de los fertilizantes orgánicos en el contexto del Pacto Verde Europeo».

(30)  Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre «El papel de la juventud en el desarrollo rural» (Dictamen de iniciativa) DO C, C/2024/1570, 5.3.2024, ELI: http://data.europa.eu/eli/C/2024/1570/oj).

(31)   DO C 349 de 29.9.2023, p. 41.

(32)   DO C 105 de 4.3.2022, p. 56.

(33)  Documento informativo sobre los «Beneficios de la ganadería extensiva y de los fertilizantes orgánicos en el contexto del Pacto Verde Europeo».

(34)   DO C 75 de 28.2.2023, p. 88.

(35)  The Guardian.

(36)   DO C 75 de 28.2.2023, p. 88.

(37)   DO C 293 de 18.8.2023, p. 1.

(38)  Evaluación del Programa escolar de la UE.

(39)  https://www.eesc.europa.eu/es/initiatives/youth-engagement-eesc

(40)  Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre «El papel de la juventud en el desarrollo rural» (Dictamen de iniciativa) (DO C, C/2024/1570, 5.3.2024, ELI: http://data.europa.eu/eli/C/2024/1570/oj).

(41)  Entre ellos el Consejo Europeo de los Jóvenes Agricultores, la sección de juventud de la Coordinadora Europea Vía Campesina (ECVC Youth), Rural Youth Europe y GCE Food Team.


ELI: http://data.europa.eu/eli/C/2024/2099/oj

ISSN 1977-0928 (electronic edition)