Bruselas, 16.3.2023

COM(2023) 168 final

COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES

Competitividad a largo plazo de la UE: más allá de 2030


Competitividad a largo plazo de la UE: más allá de 2030

Las empresas europeas son motores de nuestra sociedad, creadoras de empleo, innovación y prosperidad. La competitividad y la productividad son condiciones esenciales para el desarrollo de las empresas, y han estado en el centro de la política de la UE desde hace décadas.

Ante las recientes y sucesivas crisis, la UE ha puesto rápidamente en marcha una respuesta común y coordinada que demuestra que nuestra fuerza conjunta es mayor que la suma de los esfuerzos de todos los Estados miembros. Las interrupciones de las cadenas de suministro causadas por la pandemia de COVID-19 y la escalada de los precios de la energía tras la utilización del gas como arma por parte de Rusia han puesto a prueba el modelo europeo. Estos retos nos han obligado a adaptar políticas económicas e industriales de eficacia demostrada para seguir aportando prosperidad y estabilidad a nuestros ciudadanos y empresas y ser un actor de peso en la escena mundial. Sin embargo, la gestión de crisis no construye una economía sólida y preparada para el futuro que garantice nuestra prosperidad y nuestra influencia mundial. La productividad económica no puede basarse únicamente en medidas reactivas.

Este es el momento de centrarse en la competitividad a largo plazo de la UE en un contexto geopolítico cada vez más complejo. Ha llegado el momento de mirar más allá de 2030, año para el que se han fijado la mayoría de los objetivos políticos de la UE.

La presente Comunicación tiene por objeto aportar información de cara a los debates de los dirigentes sobre la competitividad y la productividad a largo plazo de la economía europea. Las empresas europeas tienen que decidir sobre sus inversiones de cara al futuro, frente a las incertidumbres, las limitaciones de suministro y la competencia, no siempre leal.

La UE puede aprovechar sus puntos fuertes e ir más allá de tratar únicamente de ponerse al día y subsanar la brecha de crecimiento e innovación. Un marco de la UE orientado al futuro, bien definido y coordinado favorecerá la existencia de empresas prósperas, capaces de competir en el mercado mundial, con puestos de trabajo atractivos y capaces de establecer normas internacionales. Para situar a la economía de la UE en una senda de crecimiento sostenible más allá de 2030, la UE y sus Estados miembros deben garantizar activamente mejoras estructurales, inversiones bien enfocadas y medidas reglamentarias en consonancia con lo establecido en la presente Comunicación. Es hora de trabajar de manera diferente, pues estamos ante un momento decisivo para la competitividad de la UE a largo plazo.

I.La competitividad de la UE en la actualidad

La Unión Europea tiene mucho de lo que sentirse orgullosa. Es una de las tres principales regiones económicas del mundo, y su comercio de bienes y servicios con el resto del mundo representa el 16,2 % 1 del comercio mundial, por encima de la cuota de la EU-27 del PIB mundial, situada casi en el 15 % 2 . Sin embargo, un examen más detallado muestra que, desde mediados de la década de 1990, el crecimiento medio de la productividad en la UE ha sido más débil que en otras grandes economías, lo que ha dado lugar a una brecha cada vez mayor en los niveles de productividad. El cambio demográfico añade nuevas tensiones. Los análisis muestran que la UE tampoco se encuentra al mismo nivel que otras partes del mundo en algunas tecnologías transversales, ya que está quedando rezagada en las tres dimensiones de la innovación, la producción y la adopción 3 y pierde posiciones en los últimos avances tecnológicos que permiten el crecimiento futuro.

La doble transición anclada en el Pacto Verde Europeo 4 y en la Década Digital 5  estimula el crecimiento y la modernización de la economía de la UE, abriendo nuevas oportunidades de negocio y ayudando a lograr una ventaja competitiva en los mercados mundiales. En el período 1990-2021, la economía de la UE ha crecido más de un 61 %, con una caída de las emisiones del 28 %, lo que desvincula claramente el crecimiento de las emisiones de CO2. Una industria altamente digitalizada será capaz de producir de forma más inteligente, eficiente, segura y limpia. La productividad de las empresas que ya invierten en innovación basada en los datos y en análisis de datos crece aproximadamente entre un 5 y un 10 % más deprisa que en aquellas que no invierten en este ámbito 6 .

Para impulsar la recuperación tras la pandemia, la Comisión ha trazado un camino para promover las inversiones y las reformas. Además del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, muchos otros programas de la UE contribuyen a la doble transición con, por ejemplo, el 35 % del gasto total de todos los programas de la UE dedicado a la consecución de los objetivos climáticos. Con el reciente Plan Industrial del Pacto Verde 7 , la Comisión esbozó lo necesario para que el sector con cero emisiones netas siga siendo competitivo a medio plazo y subrayó la necesidad de establecer procedimientos más rápidos y sencillos para que las empresas puedan prosperar. La simplificación administrativa y la racionalización de las autorizaciones se desarrollaron para el despliegue de las energías renovables, las materias primas fundamentales y la fabricación de tecnologías con cero emisiones netas, y se examinarán para una aplicación más amplia a lo largo del tiempo. Esto se llevó a cabo de manera específica y sin comprometer el uso de normas de sostenibilidad estrictas.

II.Impulsar la competitividad más allá de 2030

Hoy en día, existe un amplio consenso sobre el modelo europeo de crecimiento económico integrador, basado en la competitividad sostenible, la seguridad económica, el comercio y la autonomía estratégica abierta y la competencia leal, como fuente de prosperidad.

La competitividad sostenible se basa en el crecimiento de la productividad, la sostenibilidad medioambiental, la estabilidad macroeconómica y la equidad. La seguridad económica es la capacidad de la economía de la UE para resistir a las crisis y proteger sus propios intereses, gracias a unas cadenas de suministro resilientes y diversificadas y al buen funcionamiento de sus empresas. Mediante una autonomía estratégica abierta, la UE se compromete al comercio abierto, asumiendo al mismo tiempo su responsabilidad en la configuración de un mundo más sostenible y justo, desarrollando sus propias capacidades para aumentar la resiliencia y afirmándose en contra de las prácticas coercitivas y desleales.

Debemos aprender de la historia de la Unión Europea. Los amplios programas y reformas a nivel comunitario con una clara dimensión de competitividad, como la política comercial común en la década de 1950 y el programa sobre el mercado único en la década de 1980, impulsaron la actividad económica y la productividad. Una acción común más firme a escala de la UE puede estimular de nuevo la prosperidad y la productividad en la actualidad. 

Nuestro sistema europeo de derechos y valores atrae tanto a particulares como a empresas a la UE, basado en un modelo social europeo sólido, con igualdad de oportunidades para todos y una economía de mercado, que no deja a nadie atrás. La UE lidera la mayoría de los aspectos de la inclusión social 8 , con el apoyo del pilar europeo de derechos sociales. Unas instituciones sólidas, un marco macroeconómico estable que incluya un mercado laboral que funcione correctamente, una situación de deuda sostenible y una política orientada a la estabilidad de precios seguirán siendo los factores de éxito de la competitividad de la UE. El Estado de Derecho garantiza los derechos fundamentales y apoya un entorno empresarial estable, predecible y favorable a la inversión, y con un derecho de recurso garantizado. Del mismo modo, las infraestructuras y el capital humano de alta calidad, con una mano de obra bien formada y cualificada, se encuentran entre los puntos fuertes de la UE.

En el marco del Semestre Europeo, la Comisión seguirá proporcionando análisis y proponiendo recomendaciones específicas por país para abordar los principales cuellos de botella para el crecimiento sostenible e integrador en los Estados miembros, garantizando un impulso reformador eficaz para establecer las condiciones adecuadas para estimular la competitividad y la productividad, también en lo que respecta a las políticas presupuestarias y la estabilidad macroeconómica.

Para fomentar el futuro de la competitividad de Europa, la Comisión propone trabajar en torno a nueve factores que se refuerzan mutuamente. Junto con estos nueve factores, y como segundo componente de la acción, la Comisión trabajará activamente en pos de un marco regulador que favorezca el crecimiento.