15.12.2007   

ES

Diario Oficial de la Unión Europea

C 305/15


Dictamen del Comité de las Regiones sobre el tema «Limitar el calentamiento mundial a 2 °C» y sobre «La inclusión del sector de la aviación en el régimen de comercio de emisiones»

(2007/C 305/04)

EL COMITÉ DE LAS REGIONES

insta a la Comisión a redoblar sus esfuerzos al más alto nivel político para impulsar la coalición internacional contra el cambio climático, pues éste sólo puede resolverse con la contribución de todos los (principales) países;

considera que debería ofrecerse a los Estados miembros con posibilidades limitadas de producir energía a partir de fuentes renovables la opción de alcanzar el objetivo de uso de energías renovables a través del comercio, sea en el marco de un sistema de certificados de energías limpias de ámbito comunitario, sea mediante contratos bilaterales con otros países que dispongan de más energías renovables, con el objetivo de reducir los costes generales que supone alcanzar los objetivos en materia de energía renovable;

recomienda la previsión de más recursos y medidas, además de la utilización de los Fondos Estructurales Europeos, como medios útiles para ayudar a la adaptación con medidas dirigidas a la mitigación, como el ahorro de energía y la utilización de energías renovables, a fin de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero;

subraya la importancia de la flexibilidad regional para lograr los objetivos de eficiencia y energías renovables, dado que reduce el coste global de la política climática. Sin embargo, estos objetivos deberían ser obligatorios en el ámbito de la UE;

coincide con la Comisión en que la aviación debería estar incluida en el RCE, porque este sector es una fuente de gases de efecto invernadero en rápido crecimiento, e insta a la Comisión a tener en cuenta toda la influencia de este sector en el cambio climático;

fomentará el desarrollo de una red permanente de entes regionales y locales deseosos de aumentar el intercambio de información y crear una plataforma para el desarrollo de nuevas ideas que reduzcan de forma rentable las emisiones de gases de efecto invernadero.

Textos de referencia

«Comunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones — Limitar el calentamiento mundial a 2 °C — Medidas necesarias hasta 2020 y después»

COM(2007) 2 final

Propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo por la que se modifica la Directiva 2003/87/CE con el fin de incluir las actividades del sector de la aviación en el régimen comunitario de comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero

COM(2006) 818 final — 2006/0304 (COD)

Ponente

:

Sra. DWARSHUIS-VAN DE BEEK, Miembro del Consejo Ejecutivo de la Provincia de Holanda Meridional (NL/ALDE)

Recomendaciones políticas

EL COMITÉ DE LAS REGIONES

1.

considera que un medio ambiente seguro es un requisito básico para la actividad humana y cree, en consecuencia, que proteger el medio ambiente es de vital importancia para el bienestar del ser humano;

2.

cree que una política medioambiental y climática bien diseñada contribuye en cualquier caso al desarrollo económico.

En cuanto a la evaluación de la amenaza que supone el cambio climático

3.

es de la opinión de que la amenaza del cambio climático ya avanzado, provocado por la emisión de gases de efecto invernadero, es un problema acuciante que debería ser, en primer lugar, resuelto con la máxima determinación por la generación actual;

4.

coincide con la idea de que el cambio climático tendrá grandes repercusiones en el bienestar del ser humano: víctimas de olas de calor, problemas de salud, daños a la biodiversidad, reducción de la producción agrícola en distintas zonas, menos oportunidades para el turismo y daños provocados por la subida del nivel del mar y unas condiciones climáticas extremas que puedan provocar migraciones masivas de carácter medioambiental hacia las regiones desarrolladas más cercanas;

5.

cree que la política climática también tendrá numerosos efectos positivos, puesto que mejorará la calidad del aire (al reducirse las emisiones de SO2, PM y NOx), la seguridad del suministro energético (al reducirse la dependencia de las importaciones de combustibles fósiles) y la fertilidad del suelo (al reducirse la pérdida de materia orgánica);

6.

coincide plenamente con la Comisión en que el coste de las medidas políticas para reducir el cambio climático será mucho menor que el coste previsto del cambio climático y, por tanto, la política climática es sumamente eficaz;

7.

respalda las declaraciones contenidas en el Protocolo de Kioto respecto a la importancia de las tierras de cultivo como reservas de carbono. En efecto, el aumento del contenido de carbono orgánico y la conservación de la sustancia orgánica en el suelo contribuyen a mejorar considerablemente el balance de CO2 de los países. Gracias a una explotación orientada a proteger el suelo también se pueden reducir las emisiones de otros gases con incidencia en el clima, como el óxido nitroso, el metano y otros. Se trata al respecto no sólo de conservar la capacidad de almacenamiento, sino, sobre todo, de utilizar dicha capacidad. El suelo debe desempeñar su función actual de reserva de carbono, con el fin de influir positivamente en el balance de CO2, además de aportar otras ventajas, como el aumento de la fertilidad de las tierras y una mejor capacidad de almacenamiento de las aguas. La gestión del humus como aspecto de la explotación agraria y el reciclado regional de las sustancias orgánicas mediante el compost y los residuos de cosecha constituyen importantes objetivos para mejorar el balance de CO2.

En cuanto a la dimensión internacional de la política climática

8.

insta a la Comisión a redoblar sus esfuerzos al más alto nivel político para impulsar la coalición internacional contra el cambio climático, pues éste sólo puede resolverse con la contribución de todos los (principales) países;

9.

pide a la Comisión que presente una hoja de ruta con las iniciativas pertinentes para hacer frente al cambio climático y una clara estrategia para asociar a los entes regionales y locales, que deberá ponerse en práctica antes de la Cumbre sobre el Clima de las Naciones Unidas que tendrá lugar en 2009 en Copenhague.

En cuanto a la dimensión regional del cambio climático y de la política climática

10.

reconoce que la vulnerabilidad de las regiones europeas al cambio climático varía enormemente, sobre todo por las diferencias de condiciones naturales y densidad demográfica;

11.

reconoce, asimismo, que las opciones rentables para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero difieren considerablemente de una región a otra, sobre todo por las diferencias de condiciones naturales y estructura económica;

12.

lamenta, en consecuencia, que la Comisión no preste más atención a la distribución regional de los costes de la inacción y los beneficios de la acción, e insta a la Comisión a realizar un análisis exhaustivo de la dimensión regional de los costes y beneficios del cambio climático y la política climática;

13.

recomienda la previsión de más recursos y medidas, además de la utilización de los Fondos Estructurales Europeos, como medios útiles para ayudar a la adaptación con medidas dirigidas a la mitigación, como el ahorro de energía y la utilización de energías renovables, a fin de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero;

14.

pide a la Comisión que asigne más medios financieros a las medidas de mitigación en la revisión intermedia del presupuesto para 2008, puesto que los ambiciosos objetivos climáticos fijados sólo podrán alcanzarse con más dinero público.

En cuanto a los objetivos de la política climática

15.

coincide con la Comisión Europea, el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo en que la Unión Europea debería fijarse unos ambiciosos objetivos unilaterales, dado que es necesario un liderazgo para crear una coalición global contra el cambio climático. Así pues, acoge con satisfacción el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en la Unión Europea al menos un 20 % antes de 2020 con respecto a los niveles de 1990, con independencia de la política de otras regiones;

16.

insta a la Comisión a establecer también objetivos intermedios para las emisiones de CO2, por ejemplo para los años 2013 o 2015, a fin de progresar en la aplicación de las medidas de mitigación, así como examinar y supervisar la misma;

17.

respalda los objetivos de aumentar la eficiencia energética al menos un 20 % antes de 2020 y de aumentar la cuota de energías renovables hasta al menos el 20 % en esa misma fecha. Estos objetivos podrían ser instrumentos eficaces en los esfuerzos para alcanzar el objetivo global de reducción de las emisiones. Dichos objetivos no se pueden alcanzar tan sólo mediante la evolución tecnológica, sino que también requieren un cambio de mentalidad, tanto por parte de los productores (por ejemplo, a través de la concepción de diseños energéticamente eficientes y, al mismo tiempo, atractivos para los consumidores) como de los consumidores;

18.

subraya la importancia de la flexibilidad regional para lograr los objetivos de eficiencia y energías renovables, dado que reduce el coste global de la política climática. Sin embargo, estos objetivos deberían ser obligatorios en el ámbito de la UE.

En cuanto al comercio de emisiones como instrumento de la política climática

19.

está de acuerdo con la Comisión en que el régimen europeo de comercio de emisiones (RCE) debería desempeñar un papel esencial, puesto que, potencialmente, es un instrumento rentable para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero;

20.

insta a la Comisión a gestionar efectivamente el número de permisos otorgados, puesto que el RCE sólo tendrá efecto si el límite máximo (es decir, el total de permisos de emisión) es significativamente inferior al nivel de emisiones de gases de efecto invernadero;

21.

subraya que el número total de permisos que se otorguen en el marco del RCE debe reducirse en línea con los objetivos de emisiones establecidos por la Comisión para 2020, a fin de no presionar en exceso, respecto de la reducción de emisiones, a sectores que no participan en el RCE, como los hogares y otros pequeños usuarios de energía;

22.

está a favor de subastar una parte de los permisos, especialmente los de las industrias protegidas, porque así se ofrecerán más incentivos para reducir las emisiones y, por tanto, se aumentará también la eficacia del RCE. Este enfoque, además, está más en línea con el principio de que «el que contamina, paga». También supondría una menor carga económica para las empresas participantes que si se subastaran todos los permisos;

23.

opina que la subasta y la asignación (de referencia) gratuita de la otra parte (principal) de los permisos de emisión podría corresponder a los Estados miembros, siempre que esté armonizado el procedimiento de asignación en la UE, a fin de evitar los falseamientos de la competencia entre los Estados miembros y aumentar la eficacia del sistema; en un futuro sistema de comercio se podría pensar en la posibilidad, para sectores especiales con referencias europeas comparables, de asignar permisos o fijar un objetivo a escala comunitaria independientemente del objetivo nacional de reducción, en el que se prevea una asignación de permisos de emisión por unidad de producción idéntica para todos los participantes en el mercado;

24.

solicita a la Comisión que considere la posibilidad de utilizar los medios apropiados, como los Fondos Estructurales, para compensar a las regiones ultraperiféricas si se ven muy afectadas por la inclusión de la aviación en el RCE;

25.

acoge favorablemente todos los esfuerzos por coordinar el sistema europeo de comercio de emisiones con planteamientos similares en terceros países. Se deben impedir los falseamientos de la competencia a favor de productores que operan en países que no disponen de un sistema comparable de comercio de emisiones, adoptando medidas apropiadas como, por ejemplo, mecanismos impositivos compensatorios;

26.

acoge con satisfacción la propuesta de ampliar el RCE a otros gases y otros sectores, pues ello aumentará la eficacia y la eficiencia del sistema;

27.

pide a la Comisión que valore cuidadosamente la opción de abrir el RCE a los emisores pequeños pero con gran consumo de energía, ya que esto reduciría probablemente sus costes de reducción;

28.

coincide con la Comisión en que la aviación debería estar incluida en el RCE, porque este sector es una fuente de gases de efecto invernadero en rápido crecimiento, e insta a la Comisión a tener en cuenta toda la influencia de este sector en el cambio climático;

29.

pide a la Comisión que tenga en cuenta las características específicas del sector de la aviación a la hora de conceder permisos, en particular para considerar que las emisiones de la aviación (tanto de carbono como de hidrógeno) tienen un mayor impacto en el cambio climático que las actividades terrestres;

30.

se opone decididamente a la propuesta de una exención para los vuelos oficiales, ya que los gobiernos deben dar ejemplo para fomentar el respaldo público a la política;

31.

considera que la captura y almacenamiento de carbono (CAC) sólo debería incluirse en el RCE si se acompaña de medidas estrictas de seguridad y seguimiento. Antes de ello, debe verificarse mediante centrales de demostración en qué medida o con qué costes estas tecnologías pueden contribuir a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

En cuanto a otros instrumentos de la política climática

32.

pide a la Comisión que desarrolle sistemas a través de los cuales los Estados miembros y las regiones puedan cumplir los objetivos de uso de energías renovables y eficiencia energética de un modo rentable;

33.

considera que debería ofrecerse a los Estados miembros con posibilidades limitadas de producir energía a partir de fuentes renovables la opción de alcanzar el objetivo de uso de energías renovables a través del comercio, sea en el marco de un sistema de certificados de energías limpias de ámbito comunitario, sea mediante contratos bilaterales con otros países que dispongan de más energías renovables, con el objetivo de reducir los costes generales que supone alcanzar los objetivos en materia de energía renovable;

34.

pide a la Comisión que fije el objetivo de eficiencia energética a escala total (esto es, la intensidad energética de toda la economía), teniendo en cuenta las diferencias regionales en la estructura sectorial. Así los Estados miembros y las regiones dispondrían de flexibilidad para alcanzar el objetivo aplicando medidas más variadas, incluidas las orientadas al consumo energético de los aparatos y la estructura industrial de la economía (regional);

35.

acoge favorablemente la intención de la Comisión de reducir para 2012 a 120 g el promedio de las emisiones de CO2 por kilómetro de los vehículos nuevos vendidos en la UE, y solicita a la Comisión que haga todo lo posible, por ejemplo, apoyando la investigación en este campo, para conseguir el objetivo de 95 g de emisiones de CO2 por kilómetro ante de 2020;

36.

pide a la Comisión que considere cuidadosamente el principio de subsidiariedad a la hora de crear nuevos instrumentos políticos. Los entes locales y regionales están en una posición adecuada para tomar medidas efectivas en el ámbito del transporte público, las infraestructuras para el tráfico y la energía, la política de ordenación del territorio, las medidas de eficiencia energética y de comunicación a los ciudadanos.

En cuanto al papel de los entes regionales y locales en la política climática europea

37.

está convencido de que las medidas locales y regionales son indispensables para una política climática europea eficaz;

38.

cree que los entes regionales y locales también tienen un importante papel que cumplir en la adaptación al cambio climático. El CDR elaborará oportunamente un dictamen al respecto;

39.

señala que los entes locales y regionales ya están contribuyendo a la política climática europea de distintas formas. Por ejemplo:

a)

comunicando a los ciudadanos (por ejemplo, en las escuelas) la necesidad de actuar para evitar que continúe el cambio climático;

b)

haciendo de las cuestiones climáticas y energéticas un factor decisivo de la ordenación del territorio;

c)

alentando las inversiones en infraestructuras para estaciones de servicio de biomasa y biocombustible;

d)

estimulando las inversiones en infraestructuras térmicas que conecten la red de suministro (calor residual, calor geotérmico, almacenamiento de frío y calor en el subsuelo) con la demanda;

e)

reforzando la transferencia modal en el transporte: por ejemplo, mediante la política de ordenación del territorio;

f)

fomentando el transporte público regional como, por ejemplo, las conexiones de ferrocarril ligero;

g)

planificando y acondicionado más vías peatonales y otras vías destinadas al tráfico no motorizado;

h)

promoviendo la tecnología limpia en el transporte público a través de contratos públicos ecológicos;

i)

simplificando los procedimientos de concesión de permisos para proyectos con energías renovables;

j)

fomentando la regulación de la eficiencia energética entre los entes locales y regionales a través de la creación de centros expertos;

k)

estableciendo colaboraciones internacionales para ampliar la coalición internacional contra el cambio climático y la transferencia de tecnologías de ahorro energético a los países menos desarrollados;

l)

impulsando la investigación y el desarrollo tecnológico creando «valles energéticos» regionales;

m)

vinculando la eficiencia energética o las energías renovables a objetivos regionales como el empleo, la innovación o la política social;

n)

formulando objetivos ambiciosos, como planes de acción para reducir las emisiones a escala local y regional y «áreas climáticamente neutras» o «transporte público y edificios climáticamente neutros»;

o)

utilizando las licitaciones públicas como instrumento para reducir y hacer más eficaz el uso de energía tanto de los productos como de los servicios;

p)

fomentando el tratamiento de la materia orgánica y las materias primas a nivel regional y local, porque la reducción de los movimientos del transporte contribuye al balance de CO2;

40.

asumirá su responsabilidad alentando con empeño la aplicación de esta clase de medidas a escala local y regional mediante tres tipos de acción:

a)

mejorando la difusión de los conocimientos sobre medidas climáticas rentables;

b)

fomentando la cooperación entre las regiones de la UE;

c)

fomentando la cooperación entre las regiones de la UE y de otras partes del mundo, como Estados Unidos, China y la India, en parte intensificando las relaciones ya existentes;

41.

pide a la Comisión que organice una conferencia sobre la política climática local y regional para dar a conocer las mejores prácticas a las regiones europeas y estudiar cómo puede la Comisión respaldar de modo efectivo las políticas climáticas locales y regionales;

42.

fomentará el desarrollo de una red permanente de entes regionales y locales deseosos de aumentar el intercambio de información y crear una plataforma para el desarrollo de nuevas ideas que reduzcan de forma rentable las emisiones de gases de efecto invernadero;

43.

se ofrece a participar activamente en el proceso ulterior de diseñar la política climática europea.

Bruselas, 10 de octubre de 2007.

El Presidente

del Comité de las Regiones

Michel DELEBARRE