|
3.4.2004 |
ES |
Diario Oficial de la Unión Europea |
CE 84/869 |
(2004/C 84 E/0962)
PREGUNTA ESCRITA E-0753/04
de José García-Margallo y Marfil (PPE-DE) a la Comisión
(11 de marzo de 2004)
Asunto: Promoción de la función internacional del euro en las transacciones de los países de la zona del euro con terceros países
La Comisión Europea siempre ha manifestado escasa diligencia en la promoción del uso del euro en los grandes contratos concluidos con terceros países, en particular en lo referente al abastecimiento de materias primas.
A pesar del papel limitado que podría desempeñar la Comisión en el asunto, está claro que un uso más intensivo del euro en este tipo de transacciones reduciría para Europa el coste de sus productos, aumentando con ello la competitividad de los productos y la economía europeos.
¿No opina la Comisión que ya es hora de abandonar esa posición de neutralidad, a menudo mal entendida por los terceros países, que en ocasiones interpretan la actitud de la Comisión como un cierto abandono de la moneda europea o, por lo menos, como muestra del escaso interés de la Comisión en esta moneda europea, que, además de ser instrumento de cambio entre 12 países de la Unión Europea, es también una moneda de cambio y reserva internacional?
¿Ha previsto la Comisión Europea acciones específicas, en el marco de la ejecución de sus compromisos presupuestarios, para la campaña sobre el euro en los países en vías de adhesión con el fin de favorecer el uso del euro en las transacciones de estos países con los países de la zona del euro, teniendo en cuenta la reducción de costes que ello supondría en las transacciones con estos países, en particular con las redes de las cámaras de comercio e industria?
Respuesta del Sr. Solbes Mira en nombre de la Comisión
(6 de abril de 2004)
El uso internacional del euro viene aumentando gradualmente desde su introducción. En 2003, el euro representó el 31 % de las emisiones internacionales de obligaciones, el 23 % de los pagos de divisas y 19 % de las reservas oficiales de divisas. El euro también desempeña un papel significativo en el comercio de los países no pertenecientes a la zona del euro que mantienen fuertes vínculos con ésta. Además, sirve como «moneda de anclaje» para los regímenes de tipo de cambio de toda una serie de países, principalmente de Europa, Norte de África y la zona del franco de la Comunidad Financiera Africana (CFA).
El hecho de que la mayor parte del comercio internacional de productos básicos se denomine en dólares estadounidenses (USD) no implica automáticamente que si estas importaciones se denominaran en euros disminuirían sus precios o la variabilidad de los mismos. Por ejemplo, en el caso del petróleo crudo, en las tres últimas décadas los movimientos de los tipos de cambio han jugado a veces a favor y otras en contra de los importadores europeos.
La medida que mejor puede contribuir —y de hecho contribuye— a que los mercados empleen cada vez más el euro a escala internacional consiste en aumentar su utilidad en sus tres funciones como medio de pago, unidad de cuenta y reserva de valor. El marco monetario orientado a la estabilidad del Banco Central Europeo (BCE) y los esfuerzos por perfeccionar las (infra-) estructuras de los mercados financieros y armonizar su regulación son medios de mejorar las perspectivas internacionales del euro. Por otra parte, los avances en el frente de la representación exterior favorecerían sin duda a la situación internacional del euro. También la transmisión de información a los principales agentes desempeña un papel importante.
Para los 10 Estados miembros adherentes, la entrada en la Unión implica la futura adopción del euro, cuando cumplan los criterios de convergencia. Para estos países el euro ya es la principal moneda de facturación comercial. Su empleo en las exportaciones de los diez países adherentes de cuyos datos se dispone varía entre un 22 % (Chipre) y un 87 % (Eslovenia).
Desde 2003 la Comisión viene organizando actividades de información y comunicación tales como la conferencia que tuvo lugar en Varsovia bajo el lema «De la adhesión a la adopción del euro», con la participación del Parlamento. Entre las actividades estructurales realizadas en 2003 figura la elaboración de un «Marco para una Estrategia de Comunicación para el Euro y la Unión Económica y Monetaria en 2004 y más allá», que se ejecutará en 2004. Los nuevos Estados miembros son los grandes beneficiarios de las actividades previstas en esta estrategia. La Comisión planea celebrar con ellos acuerdos de asociación que les permitan integrar gradualmente sus experiencias con vistas al uso del euro. Por otro lado, se organizarán seminarios de información con funcionarios de información y comunicación de los Bancos Centrales y Ministerios de Hacienda de estos Estados. Entre los demás colectivos destinatarios de los planes de la Comisión de fomento del euro en los nuevos Estados miembros figuran los medios de comunicación y organizaciones tales como las Cámaras de Comercio e Industria de estos países.