PREGUNTA ESCRITA n. 3116/98 del Graham WATSON Maailmanlaajuinen ilmaston lämpeneminen
Diario Oficial n° C 320 de 06/11/1999 p. 0026
PREGUNTA ESCRITA E-3116/98 de Graham Watson (ELDR) a la Comisión (16 de octubre de 1998) Asunto: Calentamiento global Es necesario seguir avanzando para evitar una crisis climática global, tras los primeros pasos dados por los Gobiernos de los Estados miembros en Kyoto el pasado mes de diciembre. ¿Qué medidas piensa tomar la Comisión para convencer a los Estados miembros de que, cuando se reúnan en Buenos Aires en el mes de noviembre, adopten medidas más enérgicas para el seguimiento del protocolo de Kyoto? Respuesta de la Sra. Bjerregaard en nombre de la Comisión (18 de diciembre de 1998) La Comisión coincide con Su Señoría en que Kyoto constituye solamente un primer paso, así como en la necesidad de darle continuidad para evitar una crisis climática planetaria. El protocolo de Kyoto prevé una reducción de las emisiones de los países desarrollados de sólo un 5,2 %, mientras que el Grupo internacional sobre cambio climático calcula que es necesario reducir las emisiones entre un 50 % y un 70 % si se quiere estabilizar las concentraciones actuales de gases de invernadero, que son los principales responsables del cambio climático en la atmósfera. Sean cuales sean las limitaciones del protocolo de Kyoto, el objetivo fundamental de la Comisión es conseguir que se ratifique y entre en vigor. Además, es importante garantizar que las normas y procedimientos reguladores de diversos elementos del protocolo, en particular los instrumentos flexibles, sean objeto de una definición que permita alcanzar de la manera más rentable los objetivos de medio ambiente señalados tanto en la convención como en el protocolo de Kyoto. Sobre la base del programa de trabajo acordado en Buenos Aires, la Comisión hará todo lo posible en un futuro inmediato por garantizar la consecución de dichos objetivos. Es preciso reconocer, de todos modos, que la Comunidad no puede detener el cambio climático por sí sola, ya que sólo es responsable de aproximadamente el 25 % de las emisiones de los países industriales, y las emisiones de los países en desarrollo aumentan actualmente más aprisa que las de los países desarrollados. La Comisión considera que a estos últimos corresponde dar el primer paso, pero que a la larga resultará imprescindible la participación de todos. En este contexto, si se consigue mantener el impulso que han supuesto Kyoto y Buenos Aires y la Comunidad elabora políticas y medidas destinadas a invertir las tendencias actuales en materia de emisiones, tanto a nivel nacional como comunitario, será más fácil para la Comunidad y para las restantes partes implicadas asumir los nuevos compromisos que resulten necesarios.