91997E4028

PREGUNTA ESCRITA n. 4028/97 del Glenys KINNOCK a la Comisión. Minas antipersonales y ayuda de la UE

Diario Oficial n° C 187 de 16/06/1998 p. 0111


PREGUNTA ESCRITA E-4028/97 de Glenys Kinnock (PSE) a la Comisión (14 de enero de 1998)

Asunto: Minas antipersonales y ayuda de la UE

¿Acoge la Comisión con satisfacción la decisión del RU de reconsiderar la cuantía de las ayudas al desarrollo destinadas a países que no «suscriben» el acuerdo de Ottawa sobre minas antipersonales?

¿No sería, entonces, oportuno que la Comisión recomendase a la UE la adopción de medidas análogas contra los países beneficiarios de ayudas al desarrollo procedentes de la UE que continúen produciendo y exportando minas antipersonales?

Respuesta del Sr. Van den Broek en nombre de la Comisión (2 de febrero de 1998)

La Comisión se felicita por las medidas de los Estados miembros que ayudan a superar las trágicas consecuencias del uso irresponsable e indiscriminado de minas terrestres antipersonales en muchos países en vías de desarrollo, y que impulsan la firma del convenio de prohibición de las minas antipersonales concluido en Ottawa el 3 de diciembre de 1997.

La Comisión se alegra de que un gran número de países en desarrollo haya firmado el Tratado de Ottawa los días 3 y 4 de diciembre de 1997.

Con todo, la Comisión destaca que las políticas comunitarias de cooperación al desarrollo no establecen condiciones relacionadas con la actitud de los países beneficiarios ante el asunto de las minas antipersonales.

No obstante, la Resolución de 22 de noviembre de 1996 del Consejo de Desarrollo relativa a un enfoque integrado y coordinado en la lucha contra las minas antipersonales excluye, naturalmente, del beneficio de las operaciones de limpieza de minas a los países que sigan vendiendo, produciendo y almacenando minas antipersonales, excepto para proyectos de investigación y para actividades del ámbito humanitario y en interés de las comunidades vulnerables.

La extensión de las disposiciones de esta Resolución al conjunto de la política de cooperación al desarrollo de la Comunidad es algo que debería considerarse en el marco de los debates sobre el futuro de las relaciones con los países en desarrollo, en el sentido de estimular a estos países a abandonar la producción, el almacenamiento, el comercio y la utilización de minas antipersonales.