PREGUNTA ESCRITA n. 3436/97 del Cristiana MUSCARDINI a la Comisión. Medidas contra la usura
Diario Oficial n° C 134 de 30/04/1998 p. 0163
PREGUNTA ESCRITA E-3436/97 de Cristiana Muscardini (NI) a la Comisión (31 de octubre de 1997) Asunto: Medidas contra la usura El fenómeno de la usura, impulsado por la crisis económica y el estado de necesidad, alcanza hoy en día cifras considerables y en continua expansión. Considerando que la usura se insiere a menudo en sectores económicos cruciales, como los servicios de mediación financiera, y utiliza formas empresariales complejas en su actividad, ¿Puede crear la Comisión un observatorio permanente para la usura y la delincuencia económica, así como una directiva anti-usura que ayude a las empresas que ven negado su acceso al crédito tradicional? Respuesta del Sr. Papoutsis en nombre de la Comisión (15 de diciembre de 1997) Aunque la usura sea un fenómeno reconocido en el ámbito del crédito al consumo, no se considera generalmente que afecte a las empresas. Los propietarios y gerentes de éstas son operadores económicos experimentados que comprenden y aceptan las obligaciones que contraen al obtener un crédito. Además, se benefician de un mercado competitivo, sobre todo en este reciente periodo en que los tipos de interés y las condiciones económicas se mantienen estables. Normalmente, pueden cambiar de proveedor de crédito si están descontentos del servicio que reciben. Los tipos de interés de los créditos contraídos por las pequeñas y medianas empresas (PYME) se hallan normalmente del 2 al 5 % por encima de los tipos de base: son, pues, inferiores a los que caracterizan en general los casos de usura. Sin embargo, los tipos pueden ser superiores en determinadas circunstancias, en concreto cuando el prestamista considera que el prestatario presenta un riesgo superior a la media y añade, así, una prima de riesgo al tipo normal. Ésta es una práctica comercial totalmente normal y refleja en parte la creciente exactitud y precisión de los sistemas de evaluación de riesgo utilizados por los prestamistas. También es verdad que, en algunos Estados miembros meridionales, los márgenes de los préstamos a las empresas sobrepasan la media europea, pero éste es en gran parte un fenómeno histórico y refleja prácticas locales de financiación. La Comisión se comprometió a mejorar el acceso a la financiación para las PYME europeas, como lo demostró con su apoyo a la segunda mesa redonda de banqueros y PYME, que publicó su informe final en febrero de 1997. Esta iniciativa, que reunió a representantes de bancos y organizaciones de PYME europeas durante dieciocho meses, estudió en detalle muchos de los problemas planteados por la financiación de las PYME. El problema de la usura, sin embargo, no se mencionó en ningún momento ni se presentó a la Comisión como una preocupación grave de los miembros de las organizaciones representativas de las PYME. Por ello, la Comisión no piensa que sea preciso o necesario crear un observatorio permanente de la usura o elaborar una directiva contra ella. Se compromete, no obstante, a proseguir sus esfuerzos para facilitar el acceso de las PYME a las numerosas fuentes de financiación establecidas, y con este fin prepara una tercera mesa redonda de banqueros y PYME en 1998 que continuará la labor de las anteriores.