COMISIÓN EUROPEA
Bruselas, 23.11.2017
COM(2017) 687 final
INFORME DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO Y AL CONSEJO
Evaluación de 2017, con arreglo al artículo 24, apartado 3, de la Directiva 2012/27/UE relativa a la eficiencia energética, de los avances realizados por los Estados miembros en la consecución de los objetivos nacionales de eficiencia energética para 2020 y en la aplicación de las disposiciones de dicha Directiva
1.Introducción
En noviembre de 2016, la Comisión Europea propuso una revisión de la Directiva relativa a la eficiencia energética (DEE)
como parte del paquete sobre energía limpia. El objetivo de la revisión es adaptar la DEE a la perspectiva de 2030, mediante el establecimiento de un objetivo vinculante de eficiencia energética del 30 %, que mantenga de forma eficaz el nivel de ambición actual. La Comisión también propuso simplificar ciertas partes del texto para facilitar su aplicación a nivel nacional.
Mantener el impulso de la eficiencia energética no solo aumentará el PIB y el empleo —la eficiencia energética constituye un motor de la economía sostenible y del sector de la construcción— sino que también aportará muchos otros beneficios a la UE y sus ciudadanos, especialmente porque garantizará el suministro energético y reducirá la contaminación. Un objetivo vinculante de eficiencia energética del 30 % contribuye también de forma significativa a alcanzar de manera rentable el objetivo de la UE relativo a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para 2030, ya que la eficiencia energética da sus frutos a medio y largo plazo. Reduce las facturas energéticas y mejora las condiciones de vida en los edificios. Para las empresas, puede aumentar la competitividad gracias al ahorro económico y al incremento de la innovación.
Mientras los colegisladores debaten la propuesta de revisión de la DEE, la Comisión sigue supervisando la aplicación de la Directiva actual. Este informe de 2017 aporta las conclusiones más recientes sobre los avances conseguidos hasta 2015 de cara a alcanzar el objetivo del 20 %
. Las estadísticas europeas oficiales en materia de energía remitidas por los Estados miembros a Eurostat se utilizan como fuente principal de datos para evaluar los avances hacia el objetivo de 2020. Este informe parte del informe de situación de 2016 sobre los avances realizados en materia de eficiencia energética, así como de los informes anuales y los planes nacionales de acción para la eficiencia energética (PAEE) de 2017 presentados por los Estados miembros. Con el fin de comprender mejor los factores subyacentes a las últimas tendencias, se utilizó un análisis de descomposición realizado por el Centro Común de Investigación (JRC) y el proyecto Odyssee-Mure.
Las principales conclusiones extraídas son las siguientes:
·Después de que el consumo energético se redujera gradualmente entre 2007 y 2014, aumentó en 2015 debido en parte a un invierno más frío y a la reducción de los precios del combustible. A pesar de que el consumo de energía primaria aumentó en un 1,5 % en comparación con 2014, mantenía un rumbo adecuado para la consecución del objetivo de 2020. Aunque el consumo de energía final también aumentó en 2015, seguía por debajo del objetivo de 2020 gracias a las reducciones conseguidas en los años anteriores. Parece que el consumo energético ha aumentado aún más en 2016 tras otro invierno más frío.
·El consumo de energía primaria se redujo en gran medida en los años posteriores a la recesión (2009-2015) en casi todos los Estados miembros, de modo que quedó demostrado que la recuperación económica y el crecimiento pueden conseguirse sin incrementar la demanda nacional de energía.
·Las variaciones de la meteorología son una de las causas principales de las fluctuaciones observadas en el consumo energético en los últimos años. Las cifras corregidas teniendo en cuenta las condiciones meteorológicas sugieren que, tras comenzar a descender en 2005, en general el consumo energético se ha mantenido constante desde 2012 (gráfico 1).
·El aumento de la actividad económica ha tendido a incrementar el consumo energético. El ahorro energético ha contribuido a compensar esta tendencia. Sin embargo, en 2015 y 2016 no alcanzó niveles suficientes para compensar el impacto del crecimiento de la actividad económica.
·La intensidad de energía final en la industria se redujo en casi todos los Estados miembros en 2015.
·Los Estados miembros están evolucionando de forma satisfactoria hacia la obtención del ahorro energético contemplado en el artículo 7 de la DEE. Sus esfuerzos colectivos en 2015 se encontraban por encima de la trayectoria lineal para conseguir el ahorro energético exigido para 2020.
·En sus PAEE de 2017, varios Estados miembros revisaron sus objetivos orientativos nacionales para 2020. A pesar de que, examinados en conjunto, los objetivos nacionales anunciados siguen guardando coherencia con el nivel de ambición de la UE respecto al consumo energético final en 2020, la diferencia ha aumentado en el caso del consumo de energía primaria.
Si en los próximos años se mantiene la tendencia descendente observada desde 2005, la UE seguiría en el buen camino hacia la consecución del objetivo para 2020, tanto para el consumo de energía primaria como para el consumo de energía final. Sin embargo, si los aumentos observados los últimos años invierten la tendencia, será necesario realizar esfuerzos adicionales para alcanzar los objetivos para 2020.
Gráfico 1: PIB y consumo de energía final corregido en función de las condiciones meteorológicas en 1995-2015
Fuente: Odyssee-Mure.
2.Avances en la consecución del objetivo de eficiencia energética de la UE para 2020
El consumo de energía final en la UE descendió un 9,1 %, desde 1 192 Mtep en 2005 a 1 084 Mtep en 2015, cifra ligeramente inferior al objetivo de consumo de energía final para 2020 de 1 086 Mtep. Descendió a un ritmo medio anual de 0,9 % entre 2005 y 2015, aunque la tendencia descendente se interrumpió en 2015, año en que el consumo de energía final aumentó en un 2,1 % en comparación con el año anterior.
En 2015 se constató un consumo energético superior principalmente en los sectores de la vivienda (+4 % de un año a otro), los servicios (+3,6 %) y el transporte (+1,7 %). Los aumentos en los sectores de la vivienda y los servicios se debieron fundamentalmente al invierno ligeramente más frío que el año anterior, que fue excepcionalmente cálido. Las estimaciones preliminares de la AEMA también indican que el consumo de energía final aumentó en un 2 % en 2016 en comparación con 2015, de nuevo debido posiblemente a un invierno más frío y al crecimiento económico.
En 2015, el transporte representó el 33 % del consumo de energía final seguido por el sector de la vivienda y la industria (ambos con un 25 %), el sector de servicios (14 %) y otros sectores (3 %).
El consumo de energía primaria en la UE descendió un 10,6%, desde 1 713 Mtep en 2005 a 1 531 Mtep en 2015, cifra que supera en un 3,2 % el objetivo para 2020 de 1 483 Mtep. Descendió a un ritmo medio del 1,1 % anual entre 2005 y 2015, pero aumentó un 1,5 % en 2015 en comparación con el año anterior. Las estimaciones aproximadas de la AEMA indican un aumento del consumo de energía primaria de un año a otro del 0,6 % en 2016.
3.Objetivos nacionales
Algunos Estados miembros comunicaron en sus planes nacionales de acción para la eficiencia energética (PAEE) de 2017 que sus objetivos orientativos nacionales de eficiencia energética para 2020 habían sido revisados para adaptarse a la planificación de políticas nacionales más reciente o a las últimas previsiones. Dos Estados miembros revisaron su objetivo de consumo de energía final al alza y uno de ellos a la baja, mientras que tres de ellos aumentaron y otros dos redujeron su objetivo orientativo para 2020 relativo al consumo de energía primaria.
Si se examinan las reducciones medias anuales necesarias para alcanzar los objetivos orientativos, se constata que en 2015 dieciocho Estados miembros lograron evolucionar satisfactoriamente hacia la consecución de dichos objetivos por lo que respecta al consumo de energía final. Por el contrario, Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Eslovaquia, Francia, Hungría, Lituania, Malta, y Suecia no estaban reduciendo su consumo de energía final cada año a un ritmo que garantizara que alcanzarían su objetivo de 2020. En cuanto al consumo de energía primaria, en 2015 cinco Estados miembros (Alemania, Bulgaria, Estonia, Francia y Países Bajos) no estaban realizando ahorros al ritmo suficiente para lograr sus objetivos en 2020.
En términos generales, en 2015 el consumo de energía final de dieciocho Estados miembros ya se encontraba por debajo de su objetivo orientativo de consumo de energía final para 2020. Del mismo modo, en 2015 diecinueve Estados miembros alcanzaron sus niveles de consumo de energía primaria o los mantuvieron (dado el reciente aumento) por debajo de su objetivo orientativo de consumo de energía primaria para 2020. Sin embargo, debido a las últimas revisiones efectuadas en los objetivos nacionales, la brecha entre la suma de los objetivos nacionales y el objetivo para la UE ha aumentado aún más para el consumo de energía primaria. Para el consumo de energía final, los objetivos orientativos nacionales suman un total de 1 085 Mtep, es decir, 1 Mtep por debajo del objetivo para la Unión. Para el consumo de energía primaria, suman 1 533 Mtep, es decir, 50 Mtep por encima del objetivo para la UE.
4.Tendencias del consumo de energía y evaluación de las medidas nacionales por sectores
El consumo de energía final se ha reducido en todos los Estados miembros desde 2005, excepto en Lituania, Malta y Polonia. En comparación con 2014, en 2015 el consumo de energía final aumentó en todos los Estados miembros menos en cinco de ellos, y las mayores reducciones se registraron en Letonia (-2,5 %), Estonia (-1,8 %) y Finlandia (-1,3 %). Los mayores aumentos se registraron en Hungría (+6,9 %), Grecia (+6,3 %) y Croacia (+5,5 %). Los descensos y aumentos en dichos países estaban relacionados en gran medida con las condiciones meteorológicas.
El consumo de energía primaria se ha reducido en todos los Estados miembros desde 2005, excepto en Estonia y Polonia. Sin embargo, en 2015 el consumo de energía primaria se incrementó en la mayoría de los Estados miembros en comparación con el año anterior, y los mayores aumentos se registraron en Hungría (+5,9 %), Portugal (+4,9 %) e Irlanda (+4,6 %). Malta notificó el mayor descenso de año en año (-14,9 %), seguida por Estonia (-6,3 %) y Suecia (-5,5 %).
Examinar los años posteriores a la crisis (2009-2015) aporta una visión general de los últimos avances durante la recuperación económica.
Gráfico 2: PIB y consumo de energía primaria, 2009-2015
Fuente: Eurostat
En este marco temporal, el consumo de energía primaria se redujo en todos los Estados miembros excepto Grecia (que aún se está viendo afectada por la recesión económica), a pesar de que el PIB ha aumentado en veintidós Estados miembros. Esta tendencia demuestra que la recuperación se ha logrado sin aumentar la demanda de energía, incluso en los países con un rápido crecimiento económico. No obstante, también está claro que esto fue posible gracias a la mejora de la eficiencia energética.
Es posible realizar un análisis más detallado de los distintos factores subyacentes a los cambios en el consumo energético gracias al análisis de descomposición llevado a cabo por el JRC y el proyecto Odyssee-Mure. El desglose ayuda a atribuir una ponderación a los diversos factores que afectan a las tendencias del consumo de energía, que se diferencian en función de los sectores de uso final y el sector de generación y transformación.
En términos de energía primaria, el análisis del JRC evaluó la contribución relativa del impacto de la actividad económica, el impacto de la transformación y el impacto de la intensidad energética en la reducción general de las tendencias de consumo de energía primaria durante el período 2005-2015. Las tendencias de consumo de energía final se descompusieron en efectos de la actividad, estructurales, de la intensidad y de las condiciones meteorológicas.
Los resultados demuestran que el impacto de la actividad generó un aumento de 183,1 Mtep en el consumo de energía primaria. Sin embargo, esto se compensó con un descenso de casi el doble (-339,8 Mtep) debido a mejoras importantes de la intensidad energética (véase el gráfico 3). Por otra parte, el aumento de la eficiencia general del sistema de transformación en la EU-28 fue escaso (-26,8 Mtep).
Si analizamos los últimos avances del período 2014-2015, el consumo de energía primaria aumentó por primera vez tras cinco años consecutivos de descenso del consumo energético. El aumento de 21,4 Mtep en el consumo de energía primaria durante el período 2014-2015 se atribuye en gran medida al fuerte impacto de la actividad (+33,6 Mtep), que solo se vio compensado parcialmente por la mejora de la eficiencia de la transformación (-10,8 Mtep) y por una menor intensidad energética (-1,4 Mtep).
Gráfico 3: Desglose de los cambios en el consumo de energía primaria en la EU-28 (Mtep) para el período 2005-2015 utilizando el índice de media logarítmica Divisia (LMDI)
Fuente: JRC
La reducción del consumo de energía final se debió fundamentalmente a las reducciones en la industria (-16 % en 2015 en comparación con 2005) y en el sector de la vivienda (-11 %) y, en menor medida, a una caída del consumo energético en el transporte (-3 %). Por el contrario, el sector de servicios aumentó su consumo de energía (+2 %).
Gráfico 4: Desglose de los cambios en el consumo de energía final en EU-28 (Mtep) para el período 2005-2015 utilizando el índice de media logarítmica Divisia (LMDI)
Fuente: JRC
El análisis del JRC indica que, al igual que en el caso de la energía primaria, la caída del consumo de energía final para el período 2005-2015 se debió a la mejora de la intensidad energética final (-169,9 Mtep), que compensa el aumento del consumo energético debido al crecimiento de la economía (+115,1 Mtep). Los cambios estructurales hacia sectores con una mayor eficiencia energética representaron una reducción del consumo de energía final de -25,2 Mtep, mientras que los inviernos más cálidos conllevaron un descenso del consumo energético de -17,4 Mtep. Esto generó una reducción del consumo de energía final de 1 153 a 1 056 Mtep en toda la UE en el período 2005-2015 (véase el gráfico 4).
En el período 2014-2015, se registró un pequeño aumento del consumo de energía final de +23 Mtep en toda la UE. En este breve período de tiempo, la mejora de la intensidad (-10,2 Mtep) y el pequeño cambio estructural (-1,0 Mtep) no fueron suficientes para contrarrestar el aumento debido al crecimiento económico (impacto de la actividad: +20,9 Mtep) y al invierno más frío (+13,2 Mtep).
Si analizamos los acontecimientos a nivel de Estado miembro durante el período 2005-2015, el análisis del JRC demuestra que, excepto en Grecia, Italia y Portugal, la actividad económica incrementó el consumo de energía primaria. El impacto de la transformación generó efectos más diversos en los Estados miembros, ya que diez países registraron una reducción de la eficiencia de la transformación, que conllevó un aumento del consumo energético (Bulgaria, Chequia, Chipre, Francia, España, Estonia, Irlanda, Letonia, Países Bajos y Portugal). Por lo que respecta a la intensidad de energía primaria, la mayoría de los países consiguieron mejoras significativas y solo en Malta aumentó el consumo de energía debido a una mayor intensidad energética de la economía. El cambio estructural hacia sectores con menor intensidad energética, que se valora para el sector comercial, contribuyó a un menor consumo de energía final en todos los países excepto Austria, Bulgaria, Chequia, Eslovaquia, Letonia, Lituania y Polonia. Por otra parte, Chipre, Irlanda y el Reino Unido fueron los únicos países que experimentaron un aumento del consumo de energía final debido a factores meteorológicos (el JRC solo tiene en cuenta estos factores para el sector de la vivienda). En el resto de países, los inviernos más cálidos contribuyeron a un descenso del consumo energético.
El análisis Odyssee-Mure presenta tendencias similares para el período 2005-2015. Confirma que el ahorro energético desempeñó una función esencial a la hora de compensar el incremento del consumo generado por el impacto de la actividad, la demografía y los modos de vida durante este período. Sin embargo, la importancia de los diversos factores y su magnitud no son las mismas debido a diferencias en la metodología y los datos de partida utilizados. El descenso del consumo de energía primaria se debió principalmente a una reducción del consumo de energía final (-109 Mtep), pero el papel desempeñado por la mejora de la eficiencia y los cambios en la combinación de combustibles para la generación de energía también fueron bastante significativos (-61 Mtep). Si analizamos el consumo de energía final, el impacto de la actividad generó un aumento de 39 Mtep, mientras que la demografía y los modos de vida conllevaron un incremento adicional del consumo de energía final de 26 Mtep y 25 Mtep, respectivamente. Estos incrementos fueron compensados por un ahorro energético muy superior entre 2005 y 2015 (-161 Mtep), mientras que los cambios estructurales y las condiciones meteorológicas representaron otra reducción de 10 Mtep y 18 Mtep respectivamente.
4.1.Sector industrial
El consumo de energía final de la industria en la UE se redujo en términos absolutos, pasando de 328 Mtep de 2005 a 275 Mtep en 2015 (-16%). Sin embargo, la industria vio aumentar su consumo energético durante este período en Austria (+4 %), Bélgica (+2 %), Alemania (+3 %), Letonia (+13 %), Hungría (+25 %) y Malta (+10 %). En comparación con el año anterior, el consumo de energía final en la industria aumentó ligeramente (en 1 Mtep, es decir, un 0,3 %) en 2015 y trece Estados miembros registraron un descenso. Entre los países con los mayores aumentos se encontraban Irlanda (+8 %), Hungría (+7 %) y Francia (+5 %).
El desglose del JRC muestra un impacto de la actividad positivo en términos generales, que incrementó el consumo de energía final en la industria de la UE en el período 2005-2015 (a pesar de un drástico descenso de la demanda energética debido a la reducción de la actividad económica registrada en el período 2008-2009). No obstante, las mejoras en la intensidad energética compensaron con creces el impacto de la actividad y redujeron considerablemente el consumo de energía en la industria. El cambio a sectores con menor intensidad energética también contribuyó a este descenso, pero desempeñó un papel menos importante para la Unión en general. Por el contrario, el análisis Odyssee-Mure muestra que el impacto de la actividad fue negativo y conllevó una reducción del consumo energético en la industria de la UE de 6 Mtep durante el período 2005-2015. El ahorro energético siguió siendo la principal causa del descenso general del consumo de energía (-42 Mtep), junto con el cambio estructural que contribuyó a una reducción de 8 Mtep. Solo «otros» impactos, que fueron resultados principalmente de operaciones ineficaces de la industria, fueron positivos e incrementaron el consumo en 2 Mtep.
Por lo que respecta a la intensidad energética, casi todos los Estados miembros consiguieron mejorar el rendimiento de su industria entre 2005 y 2015, lo cual generó una reducción de la intensidad energética del 19 % en la UE. Solo Grecia (+26 %), Hungría (+19 %), Letonia (14 %) y Chipre (+11 %) vieron aumentar el consumo de energía final por VAB (valor añadido bruto) de su sector industrial. Por otra parte, las mejoras más importantes se registraron en Bulgaria, Irlanda y Rumanía, donde la intensidad energética de la industria se redujo a la mitad. Si analizamos los avances en comparación con 2014, solamente Francia y Suecia registraron un aumento de la intensidad energética de la industria en 2015, mientras que el resto de los Estados miembros siguió mejorando.
4.2.Sector de la vivienda
El consumo de energía final del sector de la vivienda descendió un 11 %, pasando de 309 Mtep de 2005 a 275 Mtep en 2015. La mejora de la eficiencia (-67 Mtep) contribuyó de forma significativa a esta reducción y fue el resultado de una mayor eficiencia energética de los electrodomésticos y de mejoras del rendimiento energético de los edificios a raíz de la progresiva aplicación de la Directiva relativa a la eficiencia energética de los edificios y los requisitos mínimos de diseño ecológico. Sin embargo, los inviernos más cálidos también redujeron las necesidades de calefacción durante este período y compensaron en parte el efecto positivo de la actividad, debido a un aumento de la superficie de suelo necesitada de calefacción y de la renta bruta disponible.
Veintiún Estados miembros notificaron un aumento del consumo de energía final del sector de la vivienda entre 2014 y 2015. El año 2014 resultó especialmente cálido, lo que conllevó una menor demanda de calefacción, de modo que el aumento del consumo energético para calefacción en 2015 —que fue un año más frío— no resultó sorprendente. Sin embargo, el análisis Odyssee-Mure indica que aunque las condiciones meteorológicas supusieron un aumento del consumo energético de 5 Mtep, el incremento del número y el tamaño medio de las viviendas y el mayor número de electrodomésticos contribuyeron a incrementarlo en otros 4 Mtep. Esta subida fue compensada por el ahorro energético (-8 Mtep) de 2015, pero otros impactos (principalmente los cambios de comportamiento, por ejemplo, el paso a electrodomésticos de mayor tamaño y el aumento de la comodidad) incrementaron el consumo de energía final en otros 10 Mtep.
La intensidad del sector de la vivienda en cuanto al consumo energético por parte de la población descendió alrededor de un 9 % en la UE en el período 2005-2015 (y un 1 % en 2015 en comparación con 2014). Sin embargo, la situación variaba considerablemente de unos Estados miembros a otros: en once países el rendimiento se deterioró y los mayores aumentos se registraron en Bulgaria (+19 %), Lituania (+10 %) y Rumanía (+6 %), como reflejo del efecto de recuperación en dichos países. Por el contrario, el Reino Unido (-25 %), Bélgica e Irlanda (-23 %) registraron los mejores resultados.
4.3.Sector servicios
El sector servicios fue el único que registró un aumento del consumo energético entre 2005 y 2015, aunque poco importante (+3,1 Mtep, es decir, un 2 %). Según el análisis de descomposición del JRC, esto se debió en gran medida a un aumento del VAB en los servicios, que conllevó un aumento del consumo energético de 20,4 Mtep. Este impacto de la actividad fue compensado en gran parte por la mejora de la intensidad energética.
El análisis Odyssee-Mure proporciona un desglose más detallado para el sector servicios. A pesar de que el impacto positivo de la actividad se mantuvo a una escala similar (+20 Mtep), se vio debilitado por el impacto de la meteorología más clemente (-5 Mtep), el ahorro energético (-6 Mtep), la mejora de la productividad (+3 Mtep) y otros impactos (+3 Mtep). En comparación con 2014, el consumo energético en el sector servicios aumentó un 3,6 % en 2015 debido a los impactos positivos de la actividad, las condiciones meteorológicas y la productividad.
La intensidad energética final en los servicios mejoró en un 10 % durante el período 2005-2015. Las mejoras más importantes se registraron en Austria, Eslovaquia, Hungría, Irlanda y Suecia. En comparación con 2014, la intensidad energética de la UE aumentó un 2 % en 2015, lo cual también puede estar relacionado con el mayor número de grados-día de calefacción, ya que la calefacción de locales representa casi la mitad del consumo energético del sector servicios.
4.4.Sector del transporte
El consumo de energía final del sector del transporte de la UE descendió un 3 %, pasando de 369 Mtep de 2005 a 359 Mtep en 2015. En 2015, quince Estados miembros aumentaron su consumo energético en este sector en comparación con los niveles de 2005. El consumo se incrementó de forma significativa (más de un 20 % desde 2005) en Eslovenia, Lituania, Malta, Polonia y Rumanía. Por el contrario, descendió un 20 % en Grecia y un 16 % en España.
El consumo de energía final en el sector del transporte de la UE aumentó casi un 2 % entre 2014 y 2015 y todos los Estados miembros salvo cuatro registraron un aumento. Esto refuerza la tendencia de los años anteriores, ya que en 2014 se observó una tendencia ascendente en veinte Estados miembros y en 2013 en once. Los países que registraron el mayor aumento fueron Bulgaria (10 %), Hungría (8 %), Lituania y Polonia (5 %). El aumento de la actividad del transporte por carretera en 2015, tanto en transporte de pasajeros (un 2,2 % en pkm) como en transporte de mercancías (un 2,8 % en tkm), el mayor descenso de los precios de los productos derivados del petróleo y el incremento del transporte aéreo fueron las principales causas de dicho aumento. En el análisis Odyssee-Mure también se percibe la importancia del impacto de la actividad en el incremento del consumo energético: este factor contribuyó a un aumento de 9 Mtep en 2015, mientras que el ahorro energético redujo el consumo en 2 Mtep y el impacto del cambio modal fue mínimo.
4.5.Sector de la producción de calor y electricidad
La relación insumo/producción de energía térmica ha mejorado ligeramente en la UE desde 2005 (+1,4 %). En 2015, aumentó en dieciocho Estados miembros en comparación con 2005, y en veinte Estados miembros en comparación con el año anterior. Los motivos de este aumento pueden ser muy diversos, e incluso incluir un cambio a combustibles más eficientes.
Según el análisis Odyssee-Mure, la disminución del consumo de energía primaria durante la última década se debió realmente a un cambio en la combinación de combustibles y en el sector de la energía y —en menor medida— a la mejora de la eficiencia en la generación. El aumento continuo de la cuota de las fuentes de energía renovables que sustituyen a la generación de energía térmica es el principal motivo que explica el impacto positivo de este cambio estructural. Sin embargo, el cambio observado en 2015 en comparación con 2014 puede atribuirse a un aumento de la eficiencia de las centrales de energía térmica, en lugar de a un cambio general en la combinación energética.
La generación de calefacción mediante centrales de cogeneración aumentó en trece Estados miembros en 2015 en comparación con 2014, registrándose los mayores incrementos en Chipre, Francia, Grecia, e Irlanda. Para algunos Estados miembros esto puede ser consecuencia del invierno más frío de 2015. Sin embargo, la generación de calefacción mediante centrales de cogeneración disminuyó más de un 10 % en la UE en términos generales entre 2005 y 2015.
4.6.Estado de la transposición de la DEE y de los planes nacionales de acción para la eficiencia energética (PAEE) para el período 2017-2020
La DEE ya se ha transpuesto completamente en todos los Estados miembros, aunque aún existen demoras en la aplicación de algunas medidas o bien algunas medidas están sometidas a controles para garantizar su conformidad. Por tanto, la Comisión cerró todos los procedimientos de infracción por falta de notificación o por notificación parcial.
Actualmente la Comisión está supervisando la aplicación de la DEE. En 2017, inició diálogos con los Estados miembros para garantizar que todas las obligaciones y requisitos de la DEE se reflejaban correctamente en las leyes y políticas nacionales. También está comprobando que los Estados miembros cumplan con sus obligaciones de notificación tal y como establece la Directiva. Antes del 30 de abril de 2017, los Estados miembros tenían que enviar a la Comisión su informe anual, los nuevos PAEE y la estrategia actualizada de renovación de edificios a largo plazo. A 31 de octubre de 2017, diez Estados miembros no habían presentado al menos uno de estos informes.
En virtud del artículo 7, los Estados miembros han notificado su ahorro para el año 2015, que en el conjunto de la UE representó 28,5 Mtep en términos acumulativos. Esta cifra representa globalmente un 15 % más que el ahorro estimado para 2015, supuesta la linealidad en la consecución de los requisitos de ahorro energético para finales de 2020.
En quince Estados miembros se han introducido sistemas de obligaciones de eficiencia energética, que son los responsables de la mayor cuota de ahorro energético (35 %). Aunque la mayoría de las medidas políticas están centradas en el sector de la construcción, también se orientan a otros sectores de uso final (por ejemplo, el transporte, la industria, etc.).
A nivel de los Estados miembros, el nivel de evolución hacia el ahorro estimado para 2015 difiere de forma significativa (véase el cuadro 3):
•quince Estados miembros consiguieron un ahorro energético superior al necesario anualmente (Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Finlandia, Francia, Irlanda, Malta, Países Bajos, Rumanía, Reino Unido y Suecia);
•cinco Estados miembros (España. Hungría, Italia, Lituania, Polonia) se acercaron a dicho ahorro; y
•ocho Estados miembros quedaron muy por debajo de lo requerido (Bulgaria, Chequia, Chipre, Croacia, Grecia, Letonia, Luxemburgo y Portugal).
A pesar de que la UE en su conjunto va bien encaminada hacia la obtención del ahorro energético acumulado exigido para 2020, es necesario que los Estados miembros que han notificado un ahorro inferior al necesario para 2015 intensifiquen sus esfuerzos en los próximos años.
5.Conclusión
Los últimos datos demuestran que las condiciones meteorológicas y el crecimiento económico pueden haber invertido la tendencia a la baja del consumo energético. A pesar de haber conseguido reducciones significativas en el pasado, que acercaron el consumo energético a los objetivos para 2020, los aumentos en 2015 y posiblemente también en 2016 indican la necesidad de realizar esfuerzos adicionales para el logro de los objetivos. Aunque en 2015 y 2016 los inviernos fueron más fríos que en 2014, lo cual aumentó la demanda de calefacción de locales, fueron más suaves que la media climática. El crecimiento económico sigue ejerciendo un impacto positivo en la demanda de energía y, a pesar de que los esfuerzos en aras de la eficiencia energética compensan en gran medida el impacto de la actividad, puede que sea necesario intensificarlos con el fin de evitar mayores aumentos del consumo energético.
Cabe señalar, que el crecimiento energético no necesariamente fue acompañado de una mayor demanda de energía y diversos países con un crecimiento del PIB superior entre 2005 y 2015 consiguieron mantener a raya su consumo energético. Consiguieron mejores resultados incluso en términos de eficiencia energética que países con menor crecimiento del PIB. Entre dichos países se encuentran Eslovaquia, Lituania, Luxemburgo, Malta y Rumanía (Estados miembros con un crecimiento del PIB superior al 20 % y un consumo de energía primaria que se redujo más del 10 % en el período 2005-2015).
Estos resultados están respaldados por sucesivos estudios que demuestran que aplicar medidas de eficiencia energética resulta beneficioso desde el punto de vista económico. El estudio The Macroeconomic and Other Benefits of Energy Efficiency (Beneficios macroeconómicos y de otro tipo de la eficiencia energética) pone de manifiesto que los niveles superiores de eficiencia están relacionados con impactos macroeconómicos que resultan positivos tanto para el PIB como para el empleo. Además, la eficiencia energética contribuye a reducir las importaciones de combustibles fósiles, lo cual impulsa la balanza comercial de la UE y mejora le seguridad energética de los Estados miembros que están expuestos a fuentes de suministro de gas altamente concentradas. El objetivo vinculante del 30 % de eficiencia energética propuesto por la Comisión mejorará la seguridad energética al reducir las importaciones de combustibles fósiles en un 12 % para 2030, lo cual corresponde a un ahorro en importaciones de 70 000 millones EUR.
Las dos metodologías de descomposición diferentes analizadas en el presente informe confirman que la eficiencia energética fue un factor clave en la mejora de la intensidad energética en los distintos sectores. Esta neutralizó en gran medida o incluso superó el aumento de la demanda de energía debido a la actividad económica, los niveles superiores de comodidad en términos de calefacción y refrigeración y los cambios en el comportamiento y los modos de vida. La competitividad de la industria y los servicios de la UE ha mejorado gracias al descenso de la intensidad energética en casi todos los países de la Unión. El valor que puede generar la eficiencia energética en la industria va más allá de la reducción de las facturas energéticas e incluye beneficios más amplios a largo plazo.
Con el fin de intensificar los esfuerzos, es crucial que las políticas y medidas propuestas en los PAEE de 2017 se apliquen de forma eficaz. El artículo 7 constituye una medida de ahorro energético esencial de la DEE y contribuye a alcanzar el objetivo de eficiencia energética de la UE. El ahorro notificado para 2015 (28,5 Mtep en términos acumulativos) indica una evolución positiva hacia la aplicación del artículo 7 en toda la Unión. Sin embargo, esta evolución varía a nivel nacional: algunos países han puesto en marcha medidas ambiciosas de eficiencia energética que permiten obtener un ahorro considerable durante los primeros años del período obligatorio, mientras que otros Estados miembros necesitarán intensificar sus esfuerzos si desean cumplir con los requisitos de ahorro energético antes de finalizar 2020.
Las políticas nacionales y de la Unión deben abordar el gran potencial de rentabilidad que supone el ahorro energético en los edificios y acelerar la digitalización en el sector energético. Se calcula que el mercado de renovación de edificios representará entre 80 000 y 120 000 millones EUR en 2030. Para continuar desbloqueando la financiación privada para la eficiencia energética y la energía renovable, la iniciativa «financiación inteligente para edificios inteligentes» propone medidas específicas para: i) utilizar los fondos públicos de forma más eficaz; ii) agrupar proyectos y promover su desarrollo; y iii) modificar la percepción del riesgo de los inversores y responsables de la financiación.
Las medidas de eficiencia energética para los edificios también pueden desempeñar una función importante a la hora de reducir la pobreza energética. Se ha calculado que es posible sacar de la pobreza energética a entre 1,5 y 8 millones de hogares en función de las medidas específicas adoptadas por los Estados miembros.
Además, en la mayoría de los Estados miembros es necesario realizar mejoras adicionales en el sector del transporte. En este contexto, son de vital importancia la revisión de la legislación sobre CO2 aplicable a los vehículos ligeros más allá de 2020 y un sistema de supervisión mejorado, ya que la reducción de las emisiones de CO2 y del consumo energético en el transporte está estrechamente relacionada con la eficiencia del combustible. También serán necesarias medidas adicionales para promover un uso más eficiente del transporte, como la revisión de la Directiva de transporte combinado, el paso a modos de transporte colectivos y la transición a vehículos de emisiones bajas o nulas, conseguido, en particular, mediante la electromovilidad.
Además, la propuesta de Reglamento relativo a la gobernanza de la Unión de la Energía debe mejorar la coordinación de los esfuerzos en materia de eficiencia energética y situarlos en el marco más amplio de otros objetivos políticos en materia de energía. Esto ayudará a la Comisión y a los Estados miembros a fijar su contribución y a tomar las medidas correctivas adecuadas cuando sea necesario.
La Comisión seguirá vigilando estrechamente la evolución de los Estados miembros hacia sus objetivos orientativos nacionales de eficiencia energética para 2020, así como la aplicación de la DEE.
La Comisión invita, asimismo, al Parlamento Europeo y al Consejo a expresar su opinión sobre esta evaluación.
Cuadro 1: Indicadores de conjunto
|
EM
|
Tendencia para alcanzar el objetivo de 2020
|
Tendencia a corto plazo
|
Conjunto de la economía
|
Industria
|
Residencial
|
|
|
Tendencia CEP 2005-2015 comparada con CEP 2005-2020 para alcanzar el objetivo de 2020
|
Tendencia CEF 2005-2015 comparada con CEF 2005-2020 para alcanzar el objetivo de 2020
|
Variación del CEP 2015 en comparación con el CEP 2014 [%]
|
Variación del CEF 2015 en comparación con el CEF 2014 [%]
|
Variación anual media 2005-2015 de la intensidad energética del CEP [%]
|
Variación media 2005-2015 de la intensidad energética del CEF [%]
|
Variación anual media per cápita 2005-2015 del CEF en viviendas con correcciones meteorológicas [%]
|
Variación anual media por m2 2005-2014 del CEF en viviendas con correcciones meteorológicas [%]
|
* Se utiliza el símbolo «+» si el consumo de energía primaria y final de los Estados miembros disminuyó entre 2005 y 2015 a un ritmo superior al que sería necesario durante el período 2005-2020 para alcanzar los objetivos de consumo de energía primaria y final de 2020. Se utiliza el símbolo «-» en los demás casos. CEF: consumo de energía final; CEP: consumo de energía primaria.
Cuadro 2: Indicadores de conjunto
|
EM
|
Servicios
|
Transportes
|
Generación
|
|
|
Variación media 2005-2015 de la intensidad energética del CEF en el sector servicios [%]
|
Variación anual media 2005-2015 del CEF total en el sector transportes [%]
|
Variación 2015 frente a 2005 de la cuota de los trenes, autobuses y autocares en el transporte de viajeros [%]
|
Variación 2015 frente a 2005 de la cuota de los ferrocarriles y la navegación interior en el transporte de mercancías [%]
|
Variación anual media 2005-2015 de la generación de calefacción de la cogeneración [%]
|
Variación anual media 2005-2015 de la proporción salida de transformación/insumo de combustible en la generación de energía térmica [%]
|
Cuadro 3: Resumen del ahorro energético notificado para 2015 en virtud del artículo 7 (Mtep)
|
EM
|
Ahorro
2014
|
Ahorro acumulado
2014-2015
|
Ahorro acumulado necesario para 2020
|
Progresos hacia el total del ahorro acumulado necesario para 2020
|
Nivel estimado de ahorro acumulado en 2015 con una hipótesis de linealidad
|
Ahorro notificado para 2015 en comparación con el nivel estimado
|
|
BE
|
330
|
875
|
6 911
|
13 %
|
740
|
118 %
|
|
BG
|
29
|
79
|
1 942
|
4 %
|
208
|
38 %
|
|
CZ
|
16
|
88
|
4 882
|
2 %
|
523
|
17 %
|
|
DK
|
204
|
443
|
3 841
|
12 %
|
412
|
108 %
|
|
DE
|
2 548
|
5 883
|
41 989
|
14 %
|
4 499
|
131 %
|
|
EE
|
41
|
100
|
610
|
16 %
|
65
|
153 %
|
|
IE
|
71
|
279
|
2 164
|
13 %
|
232
|
120 %
|
|
GR
|
74
|
208
|
3 333
|
6 %
|
357
|
58 %
|
|
ES
|
556
|
1 634
|
15 979
|
10 %
|
1712
|
95 %
|
|
FR
|
1 571
|
3 804
|
31 384
|
12 %
|
3 363
|
113 %
|
|
HR
|
2,5
|
45
|
1 296
|
2 %
|
139
|
19 %
|
|
IT
|
1 298
|
2 697
|
25 502
|
11 %
|
2 732
|
99 %
|
|
CY
|
2,2
|
6,5
|
242
|
3 %
|
26
|
25 %
|
|
LV
|
11
|
30
|
851
|
4 %
|
91
|
33 %
|
|
LT
|
45
|
98
|
1 004
|
10 %
|
108
|
91 %
|
|
LU
|
0
|
9
|
515
|
2 %
|
55
|
16 %
|
|
HU
|
75
|
349
|
3 680
|
9 %
|
394
|
89 %
|
|
MT
|
4
|
11
|
67
|
16 %
|
7,2
|
149 %
|
|
NL
|
666
|
1 796
|
11 512
|
16 %
|
1 233
|
146 %
|
|
AT
|
714
|
1 339
|
5 200
|
26 %
|
557
|
240 %
|
|
PL
|
218
|
1 550
|
14 818
|
10 %
|
1 588
|
98 %
|
|
PT
|
46
|
111
|
2 532
|
4 %
|
271
|
41 %
|
|
RO
|
364
|
701
|
5 817
|
12 %
|
623
|
113 %
|
|
SI
|
18
|
105
|
945
|
11 %
|
101
|
103 %
|
|
SK
|
72
|
257
|
2 284
|
11 %
|
245
|
105 %
|
|
FI
|
561
|
1 140
|
4 213
|
27 %
|
451
|
253 %
|
|
SE
|
252
|
1 516
|
9 114
|
17 %
|
977
|
155 %
|
|
UK
|
1 264
|
3 388
|
27 859
|
12 %
|
2 985
|
114 %
|
|
Total
|
11 055
|
28 522
|
230 486
|
12 %
|
24 695
|
115 %
|
Fuente: información remitida por los Estados miembros y complementada por los cálculos y aproximaciones de la Comisión en caso necesario.