Bruselas, 30.11.2016

COM(2016) 769 final

INFORME DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES

Precios y costes de la energía en Europa

{SWD(2016) 420 final}


Introducción

La energía es un aspecto indispensable de nuestra vida cotidiana. La necesitamos para la generación de calor, de frío y de luz, y para nuestros desplazamientos; es esencial para el funcionamiento de nuestros hogares, oficinas y lugares de trabajo y para la economía en su conjunto. Su importancia convierte su accesibilidad en un tema políticamente sensible. Este es uno de los motivos por los que la Comisión ha propuesto su Estrategia de la Unión de la Energía. El precio de la energía también es un asunto delicado. Por un lado, unos precios bajos pueden resultar beneficiosos, ya que así se incrementa nuestro poder adquisitivo y nivel de vida y se reducen los costes para nuestras empresas, que por tanto incrementan su competitividad. Al mismo tiempo, puesto que la energía se suministra a través de los mercados, los proveedores energéticos necesitan que los precios cubran sus costes y permitan financiar la inversión con el fin de garantizar el suministro futuro de energía. Unos precios elevados convidan a reducir el uso de energía con alto contenido de carbono o a fomentar la eficiencia energética y el uso de productos innovadores de diseño ecológico y tecnologías limpias.

La historia de los precios y el coste de la energía muestra grandes cambios y grandes repercusiones. En las décadas de 1970 y 1980, las restricciones impuestas por los proveedores de petróleo elevaron los precios y desencadenaron crisis económicas. Más recientemente, los nuevos suministros de energía y un mayor uso de fuentes energéticas alternativas han mejorado el suministro, y, por otro lado, las medidas de eficiencia energética y un crecimiento débil han reducido la demanda y abaratado los precios al por mayor. La UE ha descubierto que, cuanto más competitivo y fluido sea el mercado energético, más diversos y numerosos serán nuestros suministros y proveedores de energía y menos expuestos estaremos a dicha volatilidad.

La Comisión Europea elaboró un primer informe sobre costes y precios de la energía en 2014 1 . Dicho informe reveló que los precios globales eran elevados, divergían considerablemente entre los distintos Estados miembros y eran significativamente más altos para Europa que para sus socios comerciales internacionales, en particular los Estados Unidos. Los precios al por menor habían aumentado más que los precios al por mayor debido a los incrementos del componente del precio de red y de los impuestos y las tasas. Algunos problemas relacionados con los datos impulsaron la recomendación de mejorar los detalles, la transparencia y la coherencia en la recopilación de los datos sobre los precios de la energía 2 . Las conclusiones políticas del informe desvelaron que los datos y las evidencias presentadas mostraban un desarrollo parcial del mercado interior de la energía y una necesidad de implementar más medidas con el fin de mejorar la eficiencia energética de Europa, así como la seguridad y la diversidad de los suministros energéticos con bajas emisiones de carbono. La estrategia marco para la Unión de la Energía y su hoja de ruta determinaron el marco para llevar a cabo esta tarea cada dos años, a partir de 2016 3 .

Este segundo informe actualiza el análisis de varias formas. En primer lugar, gracias a una amplia recopilación de datos ad hoc realizada con las oficinas de estadística de los Estados miembros; los datos sobre los precios de la energía han mejorado ostensiblemente, de modo que algunas de las conclusiones que podemos extraer son ahora incluso más detalladas y claras. Los datos han sido nuevamente actualizados para que muestren el estado más reciente de los precios de la energía en los sectores de la electricidad, el gas y los productos derivados del petróleo. Además, ha mejorado el análisis de los datos agregados y del estudio de casos, lo cual nos permite explorar con mayor profundidad las tendencias y repercusiones de los precios de la energía para uso doméstico (especialmente en aquellos hogares con escasos ingresos) e industrial (en particular, los grandes consumidores industriales de energía). El examen de los costes de la energía nos ayuda asimismo a comprender cómo podemos responder a los precios de la energía, a menudo mediante un uso más eficiente de la misma. El informe se basa en las pruebas del documento de trabajo de los servicios de la Comisión que lo acompaña y en los estudios preparados en nombre de la Comisión.



1.Factura de la importación de energía en la UE

Dada la elevada proporción de energía importada, la repercusión de los precios y de nuestro consumo de energía quedan perfectamente reflejados en la factura de importación de combustibles fósiles de la UE, que muestra la exposición de la economía de la UE a las tendencias globales de los precios de la energía y nos recuerda asimismo que, para reducir nuestra factura de importaciones, nuestro consumo de combustibles fósiles puede mitigarse aumentando la eficiencia energética y las energías alternativas que resulten más rentables en cada país.

La factura de la importación de energía se elevó de 238 000 millones EUR en 2005 a 403 000 millones EUR en 2013. Las caídas en los precios de los productos energéticos y en el consumo la hicieron descender hasta los 261 000 millones EUR en 2015, un 35 % menos que el nivel de 2013. La disminución del precio fue la principal causa de la reducción porque, a pesar de que está decayendo el consumo de los tres tipos de combustibles fósiles, la producción de dichos combustibles por parte de la UE también se redujo, de modo que aumentaron los importes netos (y la dependencia de la UE de las importaciones de combustibles fósiles).

Figura 1:    Factura estimada de las importaciones de combustibles fósiles de la UE

Fuente: Cálculo propio de la Comisión.

Los precios de todos los combustibles fósiles (especialmente del petróleo) han disminuido. Esto ha sido consecuencia de los incrementos en el suministro (petróleo y gas de esquisto de los EE. UU., arenas bituminosas de Canadá, una fuerte producción de la OPEP y un aumento de la producción de gas, incluido el GNL, y de carbón a nivel mundial) y de una menor demanda (debida a un crecimiento global más lento, sobre todo en China, pero también a cambios estructurales en la demanda, como una mayor eficiencia energética y el uso de combustibles alternativos en los sectores de la vivienda y del transporte, generados por las políticas de eficiencia en edificios y vehículos).

Puesto que el precio de los combustibles fósiles importados se ha reducido en el punto de venta, la renta disponible de los hogares ha aumentado. Se observan efectos similares en toda una serie de sectores, como el transporte y las industrias de alto consumo energético. En un momento en el que el crecimiento económico es continuamente discreto, esto ha generado un impulso puntual de la economía de la UE, con un incremento potencial del PIB estimado en un 0,8 % para 2015 y en un 0,5 % para 2016 4 .

2.Los precios de la electricidad en Europa

2.1    Precios al por mayor

Con el desarrollo del mercado interno, los mercados de la electricidad al por mayor en Europa han experimentado cambios importantes en los últimos años. En casi todos los Estados miembros se han creado mercados de intercambio de energía eléctrica al por mayor para permitir un comercio diario, de futuros e intradiario. Los mercados flexibles y fluidos permiten ajustar de forma más eficiente la oferta y la demanda, lo cual reduce los costes de generación y, por consiguiente, los precios. Dichos intercambios también deberían regir los precios de contratos bilaterales no oficiales en los mercados más maduros.

Estos mercados nacionales al por mayor aislados se suman gradualmente a los mercados vecinos, que, junto con más interconexiones de red para el transporte de energía, crean mercados más fluidos y eficientes.

Los precios dependen de varios factores, incluidos la combinación de combustibles, las interconexiones transfronterizas, la asociación de mercados, la concentración de proveedores en el mercado y las condiciones meteorológicas. De forma similar, la demanda de los consumidores y de la industria, la gestión de la demanda, la eficiencia energética y la meteorología influyen en la «demanda» del mercado.

Figura 2:    Tendencias de los precios de la electricidad al por mayor en la UE

Fuente: Platts y las bolsas europeas de la electricidad.

Los precios de la electricidad al por mayor alcanzaron valores máximos en Europa durante el tercer trimestre de 2008 y, aparte de una ligera recuperación en 2011, han seguido cayendo desde entonces. Este descenso ha sido de casi un 70 % desde 2008 y del 55 % desde 2011, 5 y en 2016 alcanzó niveles que no se habían observado en 12 años.

La repercusión que tuvo la reducción de los precios del carbón y del gas, junto con otros factores, han sido factores clave de los precios de la electricidad:

el análisis econométrico revela que un incremento del 1 % en la proporción de los combustibles fósiles (carbón, gas y petróleo) en la combinación energética provoca un aumento de 0,21,3 €/MWh en el precio de la electricidad al por mayor, dependiendo del mercado regional;

acoplamiento de mercados: los países que participan en una o más zonas asociadas tienen una mejor convergencia de precios con los mercados vecinos y menores diferencias de precios;

creciente capacidad de interconexión: los mercados con una interconexión < 10 % hicieron frente a unos precios ligeramente más elevados que los que tenían una interconexión > 10 %. Este hecho demuestra la importancia de seguir desarrollando el mercado eléctrico interno y la interconectividad transfronteriza;

en varios mercados, el auge de la electricidad procedente de la energía solar y eólica, con un bajo coste marginal, hace descender los precios al por mayor. El análisis econométrico indica que por cada aumento de un punto porcentual en la porción de renovables reduce el precio de la electricidad al por mayor una media de 0,4 €/MWh en la UE; la reducción real dependerá del mercado regional y de la fuente de combustible que se reemplace por energías renovables. El impacto de las energías renovables es mayor (0,60,8 €/MWh) en la Europa noroccidental, la zona del Báltico y la Europa central y oriental;

una demanda menor ligada a un discreto crecimiento económico, combinada con el aumento de la capacidad, ha producido un exceso de capacidad en varios países; y

una menor demanda de asignaciones de CO2 y un fuerte suministro de créditos internacionales (MDL) ha conducido a un amplio superávit en el mercado del RCDE, con el resultado de la reducción de los precios de CO2, que repercuten en los precios al por mayor.

2.2    Precios de la electricidad al por menor en Europa

En mercados perfectamente competitivos, los cambios en los mercados al por mayor deberían repercutir rápida y completamente en los mercados al por menor. Sin embargo, en Europa, diversos factores restringen esta repercusión 6 . Además, una gran proporción de los precios al por menor es el resultado de una regulación en forma de impuestos y gravámenes o tarifas de red reguladas.

El precio medio 7 que pagó un hogar en 2015 por la electricidad fue de 208,7 €/MWh. En contraste con los precios al por mayor, el precio medio sufrió un aumento medio anual del 3,2 % entre 2008 y 2015. Para comprender mejor los factores causantes de esta tendencia, es necesario estudiar en detalle los distintos componentes del precio. La figura 3 muestra la evolución de la media ponderada del precio de la electricidad en la UE para los hogares, desglosado en sus tres componentes principales (energía, red, e impuestos y gravámenes).



Figura 3:    Componentes de los precios medios de la electricidad al por menor en los hogares de la UE

Fuente: Estado miembro, recopilación de datos de la Comisión.

El componente de energía (la parte del precio que se paga al proveedor de electricidad) disminuyó en un 15 % entre 2008 y 2015. Este cambio, pequeño en comparación con los importantes cambios que experimentaron los precios al por mayor, indica que tal vez la competitividad en los mercados al por menor no sea completamente eficaz. El análisis revela que la repercusión del componente de energía recibe la influencia del nivel de competencia que haya en el mercado y de la regulación de los precios del mercado. Si estaban regulados, los precios al por menor fueron (lógicamente) menos sensibles (en magnitud y rapidez) a la disminución de los precios al por mayor. Además, las diferencias entre los distintos Estados miembros con respecto al componente de energía disminuyeron en un 19 % entre 2008 y 2015, lo cual indica que la evolución del mercado interno ha influido en la convergencia de precios al por mayor y en la repercusión de dicha convergencia en los precios al por menor. En conjunto, esto indica que, aunque existe cierta repercusión de los cambios que experimentan los precios del mercado al por mayor, el componente de energía del precio podría ser más sensible en el mercado interno.

No obstante, como puede observarse en la figura 3, había otros componentes sujetos a cambios mayores. El componente de red se incrementó una media del 3,3 % cada año. El componente de impuestos y gravámenes también aumentó significativamente, con un incremento de la porción del precio medio del 28 % al 38 %.

Figura 4:    Precios de la electricidad al por menor a nivel nacional en los hogares en 2015

Fuente: Estado miembro, recopilación de datos de la Comisión.

El análisis llevado a cabo por la Comisión desglosó el componente de impuestos y gravámenes en 10 subcomponentes, 8 que intentan captar y tratar de forma coherente los diversos impuestos y gravámenes que los Estados miembros imponen a los precios de la electricidad doméstica. Los gravámenes suelen consignarse a determinadas políticas, a pesar de que no representan todo el gasto que realiza el gobierno para la política en cuestión. Los impuestos no suelen consignarse a políticas específicas.

Figura 5:    Desglose del componente de impuestos y gravámenes de los precios de la electricidad

Fuente: Estado miembro, recopilación de datos de la Comisión.

El IVA es el mayor de los subcomponentes y representó un 37 % de los impuestos y gravámenes en 2015, una cifra menor al 48 % de 2008. Como impuesto ad valorem, el IVA presenta la ventaja de no amortiguar las señales de precios al por mayor en los precios al por menor. El mayor subcomponente de relevancia registrado para la política energética está compuesto por gravámenes que apoyan «las energías renovables y el ciclo combinado». Correspondió al 33 % del componente total en 2015, superior al 14 % de 2008.

Este análisis de precios medios en los hogares de la UE encubre grandes diferencias dentro de la UE. La diferencia de precios se triplica entre el país más barato y el país más caro. Las necesidades fiscales y los gravámenes relacionados con las políticas de los Estados miembros generan importantes variaciones en la porción de impuestos y gravámenes de los precios finales: para el IVA y otros impuestos, esta porción oscila entre el 59 % (DK) y el 5 % (MT); Los gravámenes por FER y PCCE representan un 12 % de media, 9 pero oscilan entre el 22-23 % (PT, DE) y el 0-2 % (HU, IE).

Las cifras referentes a los precios de la electricidad para la industria 10 muestran incrementos menores: la media de la UE ha acusado un incremento entre el 0,8 % y el 3,1 % 11 cada año desde 2008 hasta 2015. La figura 6 muestra una banda de consumo industrial representativa (2 00020 000 MWh/año). Los grandes consumidores de energía, incluidas las industrias con un uso más elevado de electricidad, pueden producir su propia energía, disponen de contratos de suministro energético a largo plazo o, a menudo, pagan tarifas de red, impuestos y gravámenes menores, lo cual puede resultar en precios un 50 % más bajos que para otros consumidores industriales del mismo país.

Figura 6:    Componentes de los precios medios de la electricidad al por menor para la industria en la UE

Fuente: Estado miembro, recopilación de datos de la Comisión.

Igual que ocurre con los precios de la electricidad para los hogares, existen grandes diferencias entre los Estados miembros, con precios que llegan a divergir en un factor de 2,75.



Figura 7:    Precios medios de la electricidad al por menor para la industria en 2015

Fuente: Estado miembro, recopilación de datos de la Comisión.

El componente de energía de los precios medios de la electricidad para el sector industrial se redujo en un 2,8 % anual entre 2008 y 2015. La diferencia entre los distintos Estados miembros respecto a este componente también disminuyó, en un 12 %. Esta convergencia parcial de los precios implica que las políticas energéticas de la UE orientadas a fomentar una mayor competencia, que resulta de la asociación de mercados y del comercio transfronterizo, tienen un impacto positivo. Dicho esto, siete Estados miembros 12 experimentaron realmente un aumento del componente de energía durante el periodo en cuestión, lo cual en algunos casos podría ser indicador de una competencia de precios inadecuada a nivel de minorista, que permitiría a los proveedores evitar la repercusión de precios mayoristas más bajos.

El componente de red del precio para la industria aumentó anualmente en un 3,2% durante el periodo estudiado, y la proporción del componente de impuestos y gravámenes aumentó de forma significativa, pasando del 12 % al 32 % del precio. De media, casi dos tercios del componente de precio de red se atribuyen a las redes de distribución, pero los datos siguen siendo deficientes debido a que los métodos de cálculo difieren entre los distintos Estados miembros. Al igual que ocurre con los precios de los hogares, el componente de impuestos y gravámenes de los datos industriales se desglosó en subcomponentes.7 Puesto que algunos subcomponentes (el IVA y otros impuestos) son reembolsados a la industria, este componente resulta significativamente menor que para los hogares: el sector industrial paga 34 €/MWh y los hogares pagan 79 €/MWh.



Precios internacionales de la electricidad

Si bien resulta evidente que los precios de la electricidad para la industria en la UE varían significativamente entre los distintos Estados miembros y sectores, también es importante señalar las distintas tendencias de las medias a nivel mundial.

Figura 8:    Precios medios de la electricidad para la industria en la UE y sus principales socios comerciales

Fuente: Ministerio de Minería y Energía del Brasil, Centro de Control de los Precios de China, NDRC, Empresa Eléctrica Estatal de Indonesia, Servicio de Estadística Estatal de la Federación Rusa; datos de la EIA para Turquía, Corea del Sur, Japón, los Estados Unidos y México.

El análisis muestra que los precios medios de la electricidad para la industria en la UE son notablemente más bajos que en Japón, más o menos similares a los de Brasil, China y Turquía y más altos que en Corea, los EE. UU., Rusia e Indonesia. De 2008 a 2015, los precios en la UE se incrementaron en un 17 %, pero las subidas de precios fueron significativamente mayores en China (66 %), Indonesia (41 %), Japón (34 %) y los Estados Unidos (32 %). El análisis incorpora el efecto de los tipos de cambio, que en algunos casos es significativo (por ejemplo, la apreciación del yuan explica el incremento para China; los precios solo subieron ligeramente en la moneda nacional). La tabla 1 plasma la evolución de las proporciones de los precios de la UE respecto a los de sus socios comerciales.

Tabla 1:    Precios de la electricidad para la industria en la UE comparados con los de otros países

Año

Estados Unidos

Japón

Brasil

China

Turquía

Rusia

2012

2.2

0.4

0.8

1.1

0.9

2.1

2013

1.9

0.4

0.9

1.1

1.0

2.2

2014

1.3

0.4

0.8

1.1

1.1

2.6

2015

1.7

0.5

n. d.

1.0

1.0

3.5

Fuente: EIA, Platts, Ministerio de Minería y Energía de Brasil, Centro de Control de los Precios de China, Servicio de Estadística Estatal de la Federación Rusa.

Por ejemplo, los precios de la UE eran 2,2 veces superiores a los de los EE. UU. y han caído hasta ser 1,7 veces los de los EE. UU.



3.Precios del gas en Europa

El gas constituye el 23 % del consumo de energía primaria de la UE. Produce el 15 % de nuestra electricidad y satisface casi un tercio de las necesidades energéticas finales tanto a nivel doméstico como industrial. Al mismo tiempo, la UE debe importar cada vez más gas 13 de un número limitado de proveedores. Por este motivo, los precios se ven aún más expuestos a las tendencias globales, y es incluso más importante que las infraestructuras y los mercados funcionen adecuadamente.

Figura 9:    Tendencias en los precios del gas al por mayor en la UE

Fuente: Platts.

Los precios del gas al por mayor aumentaron en la UE hasta 2013, pero desde entonces han disminuido en más de un 50 %. Más que en el caso de la electricidad, los descensos evidentes de los últimos años en los precios del gas al por mayor en Europa son consecuencia de evoluciones globales. Una demanda débil resultante de la lenta recuperación económica y de la reactivación de determinadas centrales nucleares japonesas, los contratos de gas indexados con arreglo a los precios (decrecientes) del petróleo y los incrementos significativos en el suministro de GNL han generado una presión bajista y han conducido a una convergencia de los precios del gas al por mayor.

Precios del gas al por menor en Europa

Los precios del gas doméstico en la UE han aumentado desde 2008 en casi un 2 % anual. Los precios han convergido significativamente en ese periodo, pero los precios más elevados (SE) siguen siendo casi cuatro veces superiores a los más bajos (RO).



Figura 10:    Componentes de los precios medios del gas al por menor para los hogares en la UE

Fuente: Estado miembro, recopilación de datos de la Comisión.



Figura 11:    Precios medios del gas al por menor para los hogares en 2015

Fuente: Estado miembro, recopilación de datos de la Comisión.

El componente de energía aumentó en un 0,3% anual entre 2008 y 2015 a pesar de que experimentó fluctuaciones durante ese periodo. El componente de red se incrementó anualmente en un 2,5 %, lo cual contribuyó significativamente al aumento general de los precios para los hogares. El componente de impuestos y gravámenes experimentó un incremento del 4,2 % anual, hasta los 15,6 €/MWh. El incremento de este último componente se debe en gran medida a los impuestos generales. (Los subcomponentes no son significativos y se tratan en el documento de trabajo de los servicios de la Comisión.)

Los precios del gas para los grandes consumidores industriales 14 en 2015 fueron inferiores a los de 2008. El componente de energía siguió siendo, con diferencia, el principal componente, y por tanto el factor con mayor influencia sobre los precios. El impacto de los impuestos y gravámenes es bajo y supone solamente un 8 % del precio. Los precios del gas industrial vienen determinados por los precios internacionales de las materias primas en mayor medida que por los impuestos y gravámenes nacionales, altamente divergentes, por lo que los precios para los grandes consumidores industriales muestran variaciones relativamente pequeñas en toda Europa. La composición de los precios para los grandes consumidores industriales permaneció notablemente estable en el tiempo. El precio del gas industrial muestra la mayor repercusión de los precios al por mayor en los precios al por menor y ha convergido en los mercados nacionales en un 58 % desde 2008, lo cual indica que los mercados del gas de la UE están más integrados y son más competitivos que en el pasado.



Figura 12:    Componentes medios de los precios del gas al por menor para los grandes consumidores industriales en la UE

Fuente: Estado miembro, recopilación de datos de la Comisión.



Figura 13:    Precios medios del gas al por menor para los grandes consumidores industriales en 2015

Fuente: Estado miembro, recopilación de datos de la Comisión.

Figura 14:    Precios internacionales del gas

Fuente: Platts, ThomsonReuters.

En 2014 y a principios de 2015 se observó una marcada convergencia de los precios internacionales del gas. La proporción de los precios del gas en la UE respecto de los precios del gas en los EE. UU. ha evolucionado favorablemente en los últimos dos años. Los precios medios del gas en la UE fueron 2,5 veces mayores que los precios del gas en los EE. UU. en el año 2015, mientras que en 2012 esta proporción osciló entre 3 y 5. Esto se debió a factores como el incremento de los suministros mundiales de gas y el acceso de Europa al GNL, a una menor demanda europea y asiática y al hecho de que los precios del gas se indexaron con arreglo al petróleo. Los precios del GNL en Asia disminuyeron de forma significativa en 2014 para convergir con los precios europeos a comienzos de 2015.



Tabla 2:    Precios del gas para la industria en la UE comparados con los de otros países

Año

Estados Unidos

Japón

Rusia

China

Brasil

Turquía

2012

3.3

0.6

4.0

1.0

1.0

1.2

2013

2.7

0.6

4.1

1.0

0.8

1.2

2014

1.9

0.6

4.3

0.9

0.9

1.3

2015

2.5

0.9

5.1

0.7

n. d.

1.2

Fuente: EIA, Platts, Ministerio de Minería y Energía de Brasil, Centro de Control de los Precios de China, Servicio de Estadística Estatal de la Federación Rusa. Para los EE. UU. y Japón, los datos de precios al por mayor y de importación de GNL se comparan con los precios de importación de GNL de la Europa occidental.

Por ejemplo, los precios de la UE eran 3,3 veces superiores a los de los EE. UU. y han caído hasta ser 2,5 veces los de los EE. UU.



4.Precios de los derivados del petróleo en Europa

Ha habido un descenso paulatino de los precios del petróleo crudo desde mediados de 2014, provocado por una débil demanda y un fuerte crecimiento del suministro. Desde un máximo de 115 USD por barril en junio de 2014, el Brent bajó a 26 USD por barril el 20 de enero de 2016, su nivel más bajo desde 2003. Esto significa que el precio disminuyó un 77 % en 19 meses. En junio de 2016, los precios se habían recuperado hasta alcanzar los 50 USD por barril y desde entonces se han situado en el rango de 4050 USD por barril.

La fuerte caída de los precios del petróleo ha repercutido en los mercados al por menor, pero sus efectos quedan mitigados por la depreciación del euro y los impuestos especiales sobre los productos petrolíferos, que representan una gran proporción del precio que paga el consumidor. Aun así, los precios al consumo de la gasolina y el gasóleo (incluyendo impuestos y gravámenes) disminuyeron en un 24 % y un 28 %, respectivamente, entre finales de junio de 2014 y mediados de febrero de 2016, cuando los precios al por menor tocaron fondo y los precios medios para los consumidores europeos de los combustibles para motores alcanzaron su punto más bajo desde 2009.

Los impuestos y gravámenes sobre la gasolina y el gasóleo de automoción son elevados, pero han variado poco con el tiempo. La Directiva 15 europea sobre imposición de los productos energéticos fija unos tipos mínimos del impuesto especial, pero casi todos los Estados miembros eligen aplicar tipos más elevados. El impuesto especial sobre la gasolina oscila entre 0,36 €/litro en Bulgaria (el tipo mínimo) y 0,77 €/litro en los Países Bajos. Por una combinación de motivos medioambientales, económicos y fiscales, la gasolina y el gasóleo son una base imponible significativa para los Estados miembros. En 2015, los impuestos representaron el 63 % del precio medio al por menor de la gasolina y el 57 % del precio del gasóleo.

Figura 15:    Desglose de los precios de la gasolina por Estado miembro (2015)

Fuente: Comisión Europea.



5.Costes de la energía en Europa

A partir de lo expuesto anteriormente, se pone de manifiesto que los precios al por mayor de la electricidad, el gas y el petróleo se han reducido debido a varios factores (por ejemplo, el aumento del suministro y la reducción de la demanda). Como consecuencia, han caído los precios al por menor de los derivados del petróleo. Sin embargo, los precios al por menor de la electricidad y el gas permanecieron constantes o experimentaron un ligero incremento, ya que el aumento de los costes derivados de la red y de los impuestos y gravámenes ha absorbido dichas caídas en los precios al por mayor. Estas tendencias de los precios, en combinación con nuestro consumo de energía, son importantes para evaluar la repercusión en los costes de la energía para los hogares y la industria.

5.1    Gasto doméstico en energía

Para los hogares, el consumo energético final de electricidad, gas y combustible para calefacción ha aumentado o disminuido solo ligeramente desde 2008. No obstante, el aumento de los precios al por menor de la electricidad y el gas significó que el gasto energético de los hogares de la UE (excluyendo el transporte –petróleo–, que se presenta por separado) pasó del 5,3 % del gasto de los hogares en 2008 al 5,8 % en 2014. Al mismo tiempo, la reducción de los precios al por menor de los derivados del petróleo contribuyó a la caída del gasto por combustible de transporte, que pasó del 4,3% del gasto de los hogares al 3,9%.

Figura 16:    Bienes de consumo distintos en el gasto en consumo de los hogares (2014)

Fuente: Comisión Europea, institutos de estadística nacionales y cálculos propios.

El valor medio del gasto energético de los hogares (excluyendo el transporte) oculta amplias variaciones entre Estados miembros (más y menos ricos, más y menos calurosos) y entre los grupos de ingresos dentro de los Estados miembros. La proporción oscila entre el 3 % de Malta y el 14,5 % de Eslovaquia. El análisis de los distintos tipos de hogares demuestra que los hogares con menor renta gastan en energía una proporción mayor de sus ingresos que los hogares con mayor renta.



Figura 17: Proporción del gasto energético doméstico por grupo de ingresos (2014)

Fuente: Comisión Europea, institutos de estadística nacionales y cálculos propios.

El gasto medio en energía de los hogares es del 8,6 % para las familias de menor renta (frente al 5,7 % de 2004), del 6,2 % para las familias con ingresos medios y del 4,3 % para las familias con ingresos elevados. Esto demuestra que, especialmente en tiempos de escaso crecimiento económico, los consumidores vulnerables se ven relativamente más afectados por los incrementos de los precios que los hogares medios, lo cual destaca la necesidad de medidas sociales dirigidas a los consumidores vulnerables para gestionar la pobreza energética.

El análisis muestra asimismo que los hogares de algunos Estados miembros han reaccionado a los precios y costes cada vez más elevados de la energía reduciendo su consumo energético (véase la figura 18). El consumo energético de los hogares de la UE (excluyendo el transporte) disminuyó en el periodo estudiado en aproximadamente un 4 %, a pesar del aumento del número y del tamaño de los hogares. Esto ha sido provocado en gran medida por el ahorro energético. En muchos casos, ha sido consecuencia del incremento de la eficiencia energética de las viviendas, pero en algunos países la falta de poder adquisitivo de las familias puede haber causado un descenso drástico del consumo.



Figura 18:    Cambios en el consumo energético en algunos Estados miembros (20042013)

Fuente: Base de datos ODYSSEE.

5.2    Costes de la energía en la industria

La evolución de los precios de la energía en los últimos años no ha incrementado la porción del coste energético de los costes de producción para las empresas europeas, que es inferior al 2 %. Sin embargo, para reducir el coste de la energía para la industria, la mayor parte de los gobiernos de los Estados miembros ofrecen subsidios mediante exenciones y reducciones en los impuestos y gravámenes sobre la energía (por ejemplo, gravámenes sobre energías renovables o eficiencia energética, o tarifas de red). Según las características de una empresa y del Estado miembro al que pertenezca, puede disfrutar de unos precios energéticos un 50 % más bajos que otra empresa del mismo sector.

Así pues, aquellas industrias en las que los costes de la energía son más significativos y la exposición a la competencia internacional es elevada tienen la necesidad de evaluar los costes de la energía de una forma más pormenorizada. Se trata de industrias de alto consumo energético con determinada importancia económica y exposición comercial (en las que los costes de la energía suponen por lo menos el 3 % de los costes de producción totales y hasta el 40 % de media o más en algunos casos). El análisis llevado a cabo por la Comisión muestra que, para los 14 sectores seleccionados, la porción del coste energético y los costes energéticos absolutos disminuyeron en la mayoría de los casos entre 2008 y 2013. Esto se debe al descenso de los precios de la energía, las exenciones y reducciones fiscales, un menor consumo energético relacionado con unos niveles de producción reducidos, un cambio en la producción hacia productos que requieren menos consumo energético, la adopción de medidas de eficiencia energética y reducciones más lentas en otros factores de coste de producción.

Comparación internacional de los costes de la energía

En general, la economía europea no utiliza una gran cantidad de energía. Durante décadas, la UE ha reestructurados su economía ante mercados nacionales y mundiales cambiantes y ante una demanda de bienes –y, cada vez más, de servicios– distintos. La reestructuración resulta asimismo de la modificación de la disponibilidad de los recursos, las señales de precios y los avances tecnológicos. No obstante, tal como se ha observado anteriormente, algunas industrias con un alto consumo energético se enfrentan a la competencia internacional. Por este motivo, es importante comparar la evolución de los precios y costes de la energía en la UE con las evoluciones a nivel internacional.

Tal como se ha indicado en apartados anteriores, los precios medios de la electricidad y el gas para la industria en la UE aumentaron de forma comparativamente moderada entre 2008 y 2015 y los de los países asiáticos (especialmente, China, Corea del Sur y Japón) aumentaron a una velocidad significativamente mayor.

Los datos (limitados) de los que disponemos para comparar los costes de la energía y la intensidad energética 16 para la industria en todo el mundo indican que las industrias de alto consumo energético en China realizan un consumo energético mucho mayor que las industrias de los EE. UU. y la UE 17 . En cambio, algunos sectores industriales de la UE parecen hacer un uso energético mayor que sus homólogos estadounidenses. A pesar de ello, en la mayoría de los casos, la energía parece suponer una proporción menor en los costes de producción en las industrias de alto consumo energético de la UE que en los de los EE. UU. y una proporción mayor que en los de Japón. Sin embargo, las porciones del coste de la energía han disminuido con mayor rapidez en los EE. UU. que en la UE desde 2008, lo cual indica que –dejando de lado que los precios de la energía en los EE. UU. son más bajos– las industrias con un alto consumo energético de los EE. UU. también podrían estar avanzando posiciones. Desde 2008, las evidencias sobre la mejora de la eficiencia energética 18 en algunas industrias europeas que son grandes consumidoras de energía apuntan a que estas parecen haberse ralentizado o incluso detenido. Esto podría explicarse por factores como el posible alcance limitado de las mejoras técnicas o unos índices de utilización de capacidad reducidos, pero también por la insuficiente disponibilidad de capital para invertir.

6.Subvenciones energéticas e ingresos públicos

Se espera que un mercado energético competitivo y con un funcionamiento adecuado suministre de la forma más eficaz la energía que necesitan los hogares y la industria. Cuanto más claras sean las señales de precios y más estrecho sea el ajuste entre los precios y los costes de producción, más eficientes serán la producción y el consumo de energía. Sin embargo, en varios sentidos, el mercado energético no funciona adecuadamente. Una serie de deficiencias en el mercado y en la reglamentación han llevado a los gobiernos a intervenir de varias maneras a lo largo de los años para dirigir el desarrollo del sector energético. Se han introducido medidas reguladoras o financieras que afectan a los productores o consumidores de energía con el fin de lograr objetivos políticos, como la reducción de la contaminación y las emisiones de gases de efecto invernadero, la mejora de la seguridad del suministro energético o la reducción de la carga de los costes de la energía en hogares de renta baja o empresas vulnerables. A menudo, dichas medidas subvencionan la producción y el consumo de energía, y pueden corregir señales de precios para reflejar las deficiencias del mercado. Incluyen medidas explícitas reflejadas en los precios, tal como se ilustra en los subcomponentes de impuestos y gravámenes sobre la energía tratados más arriba. Sin embargo, algunas medidas (por ejemplo, ciertas medidas sobre la demanda energética o unos precios regulados por debajo del coste) también pueden mitigar las señales de precios que, de otro modo, regirían el consumo y la producción de energía, la eficiencia energética y la inversión. Los subsidios a los combustibles fósiles son especialmente problemáticos, porque ponen en situación de desventaja a la energía limpia y obstaculizan la transición a una economía con bajas emisiones de carbono.

En 2014, la Comisión realizó un extenso estudio sobre la naturaleza de los costes y los subsidios a la energía en Europa 19 . Este estudio reveló que una amplia variedad de intervenciones gubernamentales constituían subsidios significativos al sector energético (excluyendo el transporte), que en 2012 ascendieron a 113 000 millones EUR, de los cuales aproximadamente 17 200 millones se destinaron a subsidios directos a los combustibles fósiles para electricidad y calefacción 20 ; los combustibles fósiles para el transporte se calcularon por separado y ascendieron a 24 700 millones EUR. Si se aplican definiciones internacionales más amplias (FMI) que incluyan los costes externos, los subsidios por combustibles fósiles se elevan a 300 000 millones EUR 21 tanto en la UE como en Rusia, a 250 000 millones EUR en la India, a más de 2,05 billones EUR en China y a 630 000 millones EUR en los EE. UU. La UE se ha comprometido a retirar los subsidios que afecten a los combustibles fósiles y que resulten perjudiciales para el medio ambiente a fin de que el mercado energético se vuelva más competitivo y mejoren las señales de precios para contribuir a una mejor asignación de los recursos, en consonancia con los compromisos de la UE para hacer frente al cambio climático. La reciente caída relativa de los precios de la energía debería facilitar a los gobiernos la retirada de las exenciones fiscales y otros subsidios aplicados a los precios y a la demanda energética. Además, esto contribuiría a la consolidación fiscal.

Otra forma común de intervención en los mercados energéticos es la fiscalidad de la energía. Tal como se ha indicado anteriormente, esto puede emplearse para corregir deficiencias del mercado, pero a menudo los gobiernos también buscan bases imponibles estables más amplias a fin de obtener ingresos públicos estables para financiar el gasto gubernamental. El consumo de energía ha desempeñado esta función desde hace mucho tiempo. En 2014, los impuestos sobre la energía 22 recaudados por los Estados miembros de la UE ascendieron a 263 000 millones EUR, lo que equivale al 1,88 % del PIB de la UE. Los impuestos especiales constituyen la mayor parte de los impuestos sobre la energía. En 2015, solo los ingresos derivados de impuestos especiales ascendieron a 227 000 millones EUR. Un menor consumo de productos energéticos habría provocado una caída de los ingresos por impuestos especiales, pero los Estados miembros a menudo incrementaron la cuota de dichos impuestos. Por consiguiente, el consumo de energía sigue siendo una base fiscal importante para los ingresos públicos, lo cual ayuda a los Estados miembros a consolidar situaciones fiscales difíciles. De manera más general, la fiscalidad de la energía puede tener un mayor impacto positivo en el crecimiento que la fiscalidad del trabajo y las inversiones.

Los precios de la energía afectan también a aspectos macroeconómicos más amplios de la economía de la UE por medio de la inflación. La energía desempeña un obvio papel en el gasto de los hogares y en los costes de la industria y, asimismo, desempeña un papel a través de los precios del petróleo, especialmente en el sector del transporte. Por tanto, los precios de la energía son un factor significativo que afecta a la inflación. Los picos que alcanzó el precio de la energía en 2008, e incluso en 2011, contribuyeron con un 1 % a la inflación de la UE en aquella época, al igual que los precios más bajos de la actualidad tienen un efecto deflacionista en la economía de la UE.



Figura 19:    Impacto de los precios de la energía en la inflación en la UE

Fuente: Eurostat.

Conclusión

La rápida caída de precios de las materias primas energéticas en los últimos años, sobre todo del petróleo, pero también del gas, se debe tanto al cambio tecnológico como a la evolución geopolítica y de los mercados. Este descenso ha cambiado de forma radical el panorama energético. En Europa, una gran importadora de energía, ha supuesto un oportuno alivio temporal para los hogares y las empresas en una difícil situación económica y ha dado un impulso puntual a la economía. Esto pone de manifiesto la importancia de desarrollar mercados energéticos globales, especialmente en una región que importa energía como la UE, y reduce las diferencias de precios con respecto a otras regiones. En concreto, es algo especialmente relevante en el caso del gas, pues el desarrollo global de los mercados de GNL y las nuevas fuentes de suministro están creando oportunidades para Europa: puede ayudar a reducir el diferencial de precios del gas con respecto a otras partes del mundo, como los EE. UU., y, desde la perspectiva de la descarbonización, mejora la situación competitiva del gas frente al carbón.

Sin embargo, la reducción de los precios puede distraer la atención de los retos energéticos a los que nos enfrentamos en cuanto a seguridad energética, competitividad y cambio climático, unos retos que siguen estando ahí. De hecho, los datos y los análisis del presente informe proyectan una imagen mucho más matizada y pueden ayudarnos a identificar las políticas y enfoques correctos mientras desarrollamos la Unión de la Energía en el cambiante panorama energético actual. Esta situación de precios bajos no debe darse por sentada. Los datos de este informe muestran que el suministro y la demanda pueden cambiar abruptamente. Aun con mayor motivo si tenemos en cuenta que los nuevos recursos de gas de esquisto y de pozos petrolíferos se agotan con rapidez y requieren constantes inversiones de sustitución para mantener la producción.

Si bien la mayor parte de las actividades empresariales incorporan los costes energéticos como una pequeña proporción de los costes de producción totales, las industrias europeas con un elevado consumo de energía continúan siendo sensibles a los aumentos de precios. Según las mediciones basadas en la intensidad energética, los datos disponibles indican que la industria estadounidense de alto consumo energético podría estar alcanzando a la de la UE en cuanto a eficiencia energética en algunos sectores. Incrementar la inversión en eficiencia energética puede contribuir a corregir esta situación, junto con una apuesta por productos innovadores de mayor valor añadido. Aunque con grandes diferencias entre los Estados miembros, existen reducciones y exenciones fiscales importantes para ciertas industrias de alto consumo energético. Dichos subsidios deberían concederse únicamente cuando fueran necesarios para apoyar a la industria europea en caso de competencia internacional desigual y, al mismo tiempo, para minimizar las distorsiones de precios. Más generalmente, los Estados miembros deberían sacar partido de los actuales precios bajos de la energía para retirar subsidios y exenciones fiscales inadecuados que distorsionan las señales de precios y demoran la transición hacia una economía con bajas emisiones de carbono.

Una multitud de factores conforman los precios de la energía y las tendencias de los costes en Europa. Este informe pone claramente de manifiesto la divergencia entre la evolución de los precios de la electricidad al por mayor y al por menor. Mientras que los precios al por mayor han alcanzado en 2016 sus niveles más bajos en 12 años, los precios para los hogares se han incrementado una media del 2-3 % cada año 23 . Esto es consecuencia de la mejora en el funcionamiento del mercado, combinada con deficiencias del mercado y con el aumento de los impuestos y gravámenes.

El descenso de los precios al por mayor está relacionado con los precios de las materias primas energéticas, la reducción de la demanda y la mejora del funcionamiento del mercado mediante la asociación de mercados. Según el mercado regional del que se trate, existe también un exceso de capacidad en la generación de energía, y no se garantiza nueva capacidad hasta que desaparece del mercado la capacidad anterior. Las medidas nacionales, como los mecanismos de capacidad y el apoyo a las energías renovables, también provocan una disminución de los precios al por mayor, lo que reduce aún más los ingresos y contrarresta las señales de precios de reequilibrio integradas del mercado. Dada la importante inversión en capacidad de generación que será necesaria a largo plazo para alcanzar sus objetivos en cuanto a seguridad del suministro, competitividad y descarbonización, la UE requiere un diseño de mercado y un marco de políticas energéticas que se basen en los mecanismos del mercado y permitan invertir en una generación flexible de bajas emisiones de carbono, con gestión de la demanda, almacenamiento y conectividad transfronteriza.

Parece que la reducción de los precios al por mayor solo llega a los consumidores minoristas de un modo lento y parcial, aunque lo hace con mayor rapidez en el caso de los consumidores industriales. Esto indica que la competencia en los mercados al por menor tiene margen de mejora. Además, los aumentos de las tarifas de red y de los impuestos y gravámenes prácticamente han sobrepasado la disminución de los precios al por mayor. Dichos incrementos pueden ser consecuencia de unas inversiones muy necesarias en interconexiones transfronterizas y redes inteligentes, que aportan beneficios relativos a la eficiencia, el mercado interior y la seguridad energética. Pueden aplicarse aumentos de impuestos y gravámenes para corregir deficiencias del mercado, por motivos fiscales generales o, directamente, para financiar la inversión en generación energética. (Es primordial que los costes del sistema energético queden totalmente cubiertos dentro del sector por los consumidores y que no se permita la acumulación de déficits de tarifa.) Sin embargo, ello no debe menguar los incentivos de los productores de energía para invertir. La lenta repercusión de los precios al por mayor en los precios al por menor y la respuesta de los hogares y de la industria a los precios implican que la UE debe seguir fomentando el desarrollo del mercado energético interno, en concreto mediante el diseño de un mercado eléctrico funcional. Es necesario desarrollar mercados competitivos en toda la UE, donde tanto los consumidores como los productores puedan responder con flexibilidad a las señales de precios, ya sean al por mayor o al por menor. Si la inversión en el sector energético debe regirse por las leyes del mercado, son necesarios unos precios de la energía al por mayor que cubran completamente los costes de inversión y de funcionamiento.

En todos estos aspectos, las futuras propuestas de la Comisión en materia de diseño del mercado, mercados minoristas, energías renovables y gobernanza son cruciales para crear un sector energético innovador y competitivo que pueda suministrar energía asequible a los hogares y a las empresas de Europa y que permita a la industria europea competir con eficacia en la economía global.

(1)

.    COM(2014) 21/2.

(2)

   Esto condujo a la propuesta de la Comisión y a la adopción del Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a las estadísticas europeas sobre los precios del gas natural y de la electricidad, el Reglamento (UE) 2016/1952, de 26 de octubre de 2016.

(3)

   Véanse las referencias en el punto de acción 8 de la Estrategia Marco de la Unión de la Energía (febrero de 2015) y la hoja de ruta actualizada para la Unión de la Energía (noviembre de 2015).

(4)

   Simulaciones de previsiones para el invierno de 2015 de la Comisión Europea.

(5)

     Platts ponderó el precio medio de la electricidad en Europa.

(6)

Por ejemplo, el mercado de los operadores tradicionales, obstáculos para entrar, precios regulados administrativamente.

(7)

     Los precios medios hacen referencia a los precios medios ponderados de los 28 países miembros de la UE.

(8)

     1. Energía renovable y ciclo combinado.    
2. Social (consumidores vulnerables, tarifas sociales, distribución equitativa de las tarifas con el sistema de islas, suministro de último recurso, fondos de pensiones, políticas de empleo).
   
3. Apoyo al sector nuc
lear.    
4. Eficiencia energética.
   
5. Seguridad del suministro (seguridad de las políticas de suministro, apoyo a la generación de electricidad / producción de combustible a escala nacional, tarifas de la reserva de emergencia).
   
6. Cánones de concesión
(en su mayor parte, por la ocupación de suelo público).    
7. ANR y mercado (financiación de la entidad reguladora u operador de mercado nacional).
   
8. Otros gravámenes (incluidos I+D, anualidades de déficit y tasas de la televisión pública).
   
9. IVA.
   
1
0. Otros impuestos (impuestos especiales –listados por algunos EM como impuesto sobre la electricidad, impuesto sobre el gas natural, impuesto sobre la energía, impuesto sobre el consumo de energía final, impuesto especial sobre la energía, impuesto medioambiental– e impuestos como los impuestos por distribución, transporte y emisión de gases de efecto invernadero).

(9)

     En 2015, el 28 % de la electricidad de la UE se produjo a partir de fuentes renovables.

(10)

     En el caso de los consumidores industriales, los precios finales al por menor excluyen el IVA, puesto que es reembolsable.

(11)

     En el sector industrial, los precios para los grandes consumidores de energía (70 000-150 000 MWh/año; es decir, la banda de consumo IF del Eurostat) se incrementaron en un 0,8 %/a; para los consumidores medios (2 000-20 000 MWh/año; es decir, la banda ID), en un 2,3%/a; y para los pequeños consumidores (20-500 MWh/año; es decir, la banda IB), en un 3,1 %/a. Los datos aportados no reflejan todas las modificaciones en los precios para las empresas individuales.

(12)

     HR, FR, IE, LV, PL, PT y UK.

(13)

     En 2015, la dependencia de las importaciones de gas fue del 69 %.

(14)

     Se refiere a los consumidores industriales con un consumo anual entre 1 y 4 millones de GJ (banda I5)

(15)

     Directiva 2003/96/CE del Consejo, de 27 de octubre de 2003, por la que se reestructura el régimen comunitario de imposición de los productos energéticos y de la electricidad (DO L 283, de 31.10.2003, p. 51).

(16)

La intensidad energética se define como la energía empleada por valor añadido bruto. La intensidad energética puede utilizarse como indicador de los aspectos técnicos de la eficiencia energética, pero se verá influida por los factores económicos que afectan a la evolución del valor añadido bruto.

(17)

Los datos disponibles no son representativos en el caso de las sustancias químicas básicas, el acero o el aluminio.

(18)

Energía utilizada por unidad física de producción.

(19)

http://ec.europa.eu/energy/sites/ener/files/documents/ECOFYS%202014%20Subsidies%20and%20costs%20of%20EU%20energy_11_Nov.pdf

(20)

 Incluye subsidios al carbón por valor de 9 700 millones EUR y al gas por valor de 6 600 millones EUR; los subsidios procedían del legado de subsidios históricos a la inversión, subvenciones a las inversiones en combustibles fósiles, regulación de tarifas, exenciones fiscales para los combustibles, producción de electricidad y desmantelamiento y eliminación de residuos. (Fuente: estudio de 2014 sobre los costes y subsidios de la energía, para el transporte (subsidios al petróleo), que citaba el inventario de la OCDE de 2013.  https://ec.europa.eu/energy/sites/ener/files/documents/ECOFYS%202014%20Subsidies%20and%20costs%20of%20EU%20energy_11_Nov.pdf ).

(21)

 Estimaciones para 2015 ( https://www.imf.org/external/pubs/ft/wp/2015/wp15105.pdf ).

(22)

     Impuestos medioambientales relacionados con la energía, tal como los define el Reglamento (UE) nº 691/2011 relativo a las cuentas económicas europeas medioambientales; no incluyen el IVA de productos energéticos.

(23)

     Los precios de la electricidad para la industria aumentaron aproximadamente un 2 %; los precios del gas para la industria permanecieron estables o disminuyeron.