52014DC0284

INFORME DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES relativo a la gobernanza de las estrategias macrorregionales /* COM/2014/0284 final */


1. Introducción

Desde el inicio de la Estrategia de la UE para la región del mar Báltico en 2009, cada vez hay más interés en Europa por cooperar en regiones europeas más grandes. Las estrategias macrorregionales representan una nueva oportunidad para el desarrollo integral de una gran región, al abordar los retos y el potencial comunes. Aportan un claro valor añadido de la UE y las políticas horizontales vigentes de la UE se ven reforzadas. Responden a cuestiones como:

· el deterioro medioambiental del mar Báltico;

· el potencial por aprovechar para la mejora de la navegabilidad y la calidad del agua en la atractiva región del Danubio;

· la diversidad y la fragmentación económicas, sociales y medioambientales en la región Adriático-Jónica; y

· los desequilibrios territoriales, económicos y sociales entre las ciudades y las zonas rurales de los Alpes, que deben tratarse en una futurible Estrategia de la UE para la región alpina.

Su enfoque integrado también permite incluir importantes objetivos generales de política en el trabajo de desarrollo regional, como la integración de la acción por el clima y el apoyo a una economía con bajas emisiones de carbono y una sociedad adaptada al cambio climático.

Algunas acciones macrorregionales acertadas de la Estrategia de la UE para la región del mar Báltico y la Estrategia de la UE para la región del Danubio constituyen ejemplos de buenas prácticas. La situación medioambiental del mar Báltico está mejorando gracias a acciones colectivas para reducir la contaminación mediante proyectos como CleanShip. Se está facilitando la navegación por el Danubio al reforzar la labor de mantenimiento. Se están desarrollando innovaciones en materia de medio ambiente y tecnologías poco contaminantes, y se está avanzando en la ecoinnovación, por ejemplo mediante el Programa Conjunto de Investigación y Desarrollo sobre el Mar Báltico (BONUS)[1]1 y por medio de trabajos similares que se están llevando a cabo en la región del Danubio.

Sin embargo, conforme se ha avanzado en los trabajos, también se han experimentado obstáculos[2] a la aplicación. Por ejemplo, a pesar de las iniciativas de alto nivel político, las devastadoras inundaciones que tuvieron lugar en la región del Danubio en 2013 no fueron objeto de una respuesta suficientemente coordinada. Es preciso introducir cambios.

El presente informe responde a la invitación del Consejo a facilitar los debates para mejorar la gobernanza de las estrategias macrorregionales y a presentar informes al respecto antes de finales de 2014[3].  Una mejor gobernanza debe aclarar lo que se necesita para que el enfoque tenga éxito, entre otras cosas que los países que iniciaron las estrategias asuman su responsabilidad con más eficacia.

El término «gobernanza» describe el proceso que debe abordarse: ¿Cómo deben aplicarse las estrategias e iniciarse y financiarse las acciones conjuntas? ¿Quién debe hacerlo? Concretamente, entre los actuales elementos clave de la gobernanza se encuentran:

-           la participación de los Estados miembros y la Comisión a un alto nivel político (es decir, ministerial) que proporcione compromiso político y orientación estratégica;

-           puntos de contacto nacionales[4], funcionarios de alto nivel en cada país participante que coordinen el trabajo a alto nivel administrativo;

-           expertos[5], responsables de cada prioridad temática (medio ambiente, transporte, investigación e innovación, etc.) o cuestión horizontal (cambio climático, ordenación territorial) de cada país participante, que normalmente formarán un grupo director para cada tema a escala de la macrorregión.

Estos elementos constituyen la estructura que debe revisarse y reforzarse para velar por que la aplicación de las estrategias aporte un impacto claro y resultados mejores.

2. Necesidades

Tomando como base el análisis y la experiencia de las estrategias actuales[6], parece que es necesario mejorar especialmente los ámbitos siguientes:

· un liderazgo político y una toma de decisiones más enérgicos por parte de los países y las regiones de que se trate: los ministros y las autoridades nacionales que coordinan los trabajos deben implicarse plenamente y dirigir más claramente lo que sucede sobre el terreno;

· mayor claridad en la organización del trabajo: es necesario que las autoridades que trabajan en la aplicación cotidiana cuenten con líneas de responsabilidad explícitas, con una coordinación efectiva y con recursos suficientes.

Hablando claro, una mejor gobernanza de las estrategias macrorregionales no tiene que ver con nuevos fondos ni nuevas instituciones. Por el contrario, debe encaminarse a un uso más racional de los recursos existentes[7]. Además, no existe una solución única que sea válida para todos. Deben entenderse y tenerse en cuenta los diversos puntos fuertes de las macrorregiones y los países participantes. En particular, deben utilizarse bien las actuales organizaciones regionales. Las estrategias deben complementar el trabajo realizado en otros formatos. Las iniciativas conexas —como las estrategias de las cuencas marítimas en el marco de la política marítima integrada— también pueden beneficiarse de los enfoques que aquí se señalan.

En el presente informe se pasa revista a las estrategias vigentes en los aspectos siguientes:

· Liderazgo y participación a escala política: ¿Quién se ocupa de la dirección estratégica?  ¿Quién toma las decisiones principales? ¿Cómo se vela por la identificación con las estrategias, así como la comunicación y la rendición de cuentas sobre ellas?

· Coordinación: ¿Quién se encarga de la coordinación administrativa global a escala de los países (o regiones) participantes?

· Aplicación: ¿Quién debe dirigir la aplicación cotidiana, quién tiene que asociarse y cómo se le debe apoyar? ¿Cómo puede garantizarse el compromiso de los países no pertenecientes a la UE que participan en las estrategias?

Estos niveles están interrelacionados. Un claro liderazgo político es un requisito previo para una coordinación y una aplicación efectivas. Una estructura acordada entre la Comisión y los países participantes, que precise una jerarquía de responsabilidades, es esencial para crear un marco sólido a medio y largo plazo.

3. Liderazgo político y participación

Una dimensión política estructurada y de alto nivel que proporcione una dirección global, fije las prioridades y tome decisiones clave es fundamental para que las estrategias macrorregionales resulten eficaces.

Este nivel político es responsable de la estrategia, el establecimiento de prioridades y el tratamiento de cuestiones clave, como la adaptación de la financiación al enfoque macrorregional. Debe velar por que las autoridades que se ocupen de la aplicación estén en condiciones de trabajar eficazmente con los recursos suficientes y la autoridad adecuada. Deben abordarse a escala política los problemas de índole técnica que no hayan sido resueltos.

El sistema actual depende en gran medida de la Comisión Europea en cuanto a liderazgo estratégico. La Comisión da impulso, actúa de mediador en fases de estancamiento y organiza actos clave. Apoya a los agentes clave y es fundamental para la provisión de información y la evaluación. La Comisión es también una facilitadora clave y garante de la dimensión de la UE.

Sin embargo, no conviene una excesiva dependencia de la Comisión como principal fuerza impulsora. Para que tengan éxito, las estrategias macrorregionales deben presentar un mejor equilibrio entre el liderazgo proporcionado por los países y las regiones participantes y el papel de la Comisión.

Las buenas prácticas actuales incluyen:

– reuniones ministeriales sectoriales organizadas en la región del mar Báltico, en las que se definen acciones dirigidas a mejorar la calidad medioambiental del mar Báltico (reuniones ministeriales de la Comisión de Helsinki), y en la región del Danubio, en las que se acuerdan medidas destinadas a mejorar el mantenimiento fluvial (reunión específica de los ministros de Transporte);

– reuniones ministeriales en el marco de la Estrategia del Danubio vinculadas al foro anual; asimismo, la reunión específica de ministros regionales de Transporte en el Foro 2013 reforzó la coordinación de los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos con la Estrategia;

– las reuniones de alto nivel en la región báltica en los marcos de cooperación existentes (Cumbres del Consejo de Estados del Mar Báltico y Conferencia Parlamentaria del Mar Báltico, etc.) abordan habitualmente la Estrategia del Báltico;

– el Consejo Adriático-Jónico, a escala de los ministros de Asuntos Exteriores, es un factor fundamental de cara a la próxima Estrategia para el Adriático y el Jónico.

Sin embargo, las reuniones ministeriales no son todavía lo suficientemente sistemáticas o concretas como para suponer un liderazgo estratégico claro. Deben solucionarse posibles lagunas entre las declaraciones ministeriales y los resultados. Las decisiones, una vez tomadas, deben ir seguidas por acciones concertadas. Debe estudiarse la posibilidad de que determinadas reuniones ministeriales se celebren más habitualmente a fin de profundizar en su aplicación práctica.

Los ministros que acojan al punto de contacto nacional deben tener una función de coordinación nacional más estratégica en el seno de sus Ejecutivos. Existen buenas prácticas: en Suecia, el ministro y su personal informan a las agencias nacionales, al Parlamento, a los ministerios correspondientes y a sus propios ministerios acerca de las iniciativas en curso y los retos en su estrategia macrorregional, fortaleciendo la coordinación nacional-regional y la participación de todas las partes pertinentes del Ejecutivo. El punto de contacto nacional es un agente clave a la hora de facilitar la consecución de estos objetivos. Este modelo podría reproducirse con éxito en otros lugares.

Así como el liderazgo, el sentido de propiedad es importante. La participación de las partes interesadas debe reforzarse, incluso a escala de los distintos niveles parlamentarios, los gobiernos regionales y la sociedad civil. Ya se han celebrado reuniones entre representantes de la UE y de los parlamentos nacionales de las regiones del mar Báltico y el Danubio[8]. La sociedad civil participa cada vez más en la aplicación (prioridad «Biodiversidad» en la región del Danubio, prioridad «Energía» en la región del mar Báltico, etc.) y en el desarrollo de la futurible Estrategia de la UE para la región alpina, si bien puede hacerse más al respecto.  

3.1. Opciones y recomendaciones

· Las regiones y los países implicados deberían asumir el liderazgo estratégico general a escala ministerial. Los ministros que acojan al punto de contacto nacional deben ser los responsables últimos de la toma de decisiones y, conjuntamente, constituir una formación habitual para la toma de decisiones. Deben encargarse de evaluar los progresos, orientar la aplicación y buscar formas de avanzar en caso de bloqueo. Las reuniones deben coincidir con el foro anual. Otras opciones para velar por el liderazgo estratégico podrían ser:

– una presidencia rotativa con respecto a cada estrategia para determinado periodo, con supeditación a un principio de rotación acordado[9]; asumir la presidencia también podría suponer acoger y organizar el foro anual, velando por que existan vínculos directos con la aplicación;

– la propuesta de nombramiento de un representante especial para determinada estrategia, con supeditación a la aprobación de los países afectados; a dicho representante puede otorgársele la función de dirigir la aplicación, corregir errores e informar a escala ministerial; puede pertenecer a la escala ministerial o a otra análoga, en vista de la experiencia de los coordinadores europeos de las RTE-T[10]; podría percibir financiación del programa de cooperación transnacional o por otros medios.

· Los ministros sectoriales deben impulsar los avances en sus ámbitos temáticos. En cada ámbito de trabajo, el liderazgo a escala ministerial deberá asumirlo en primer lugar, y sobre todo, el país que lidere el ámbito prioritario en cuestión. Podrían programarse reuniones habitualmente y debe prestarse atención a las que se celebren al margen de las reuniones del Consejo. Se espera que el representante especial desempeñe un papel proactivo en estas reuniones.

· Los ministros que acojan al punto de contacto nacional deben contar con una función de coordinación estratégica en el seno de su gobierno nacional o regional, informar habitualmente al gobierno acerca de las iniciativas en curso y velar por la coordinación de las políticas y la financiación.

· Los puntos de contacto nacionales deben coordinarse a escala nacional con los expertos temáticos a fin de velar por que las decisiones se materialicen en acciones concretas.

· La Comisión debe seguir ofreciendo apoyo estratégico. Facilitará la evaluación de los progresos, identificará las deficiencias que deban abordarse desde el punto de vista político y propondrá soluciones para resolver los bloqueos que se produzcan en el marco de la aplicación. Debe velar por el cumplimiento de las políticas y las posiciones de la UE, especialmente la integración del enfoque macrorregional en las políticas de la UE. 

· Deben aumentarse los esfuerzos para mejorar la comunicación de los resultados y las actividades, a fin de que se produzca un debate público sobre el enfoque macrorregional y sus logros. Debe fomentarse que todos los agentes participen, incluidos el público nacional y regional y los partícipes privados de las estrategias.

· Los países participantes y la Comisión deben aprovechar al máximo el nuevo potencial de los programas de cooperación transnacional[11] (y el programa INTERACT, dirigido a respaldar la cooperación a escala de la UE[12]) al objeto de facilitar y respaldar las actividades a escala política que se mencionan con anterioridad.

4. Coordinación

Una estrategia macrorregional robusta y operativa precisa de gestión y coordinación profesionales, tanto a escala nacional como macrorregional.

Esta coordinación es el vínculo entre los responsables políticos y los encargados de la aplicación. Abarca tareas como la formulación de orientaciones operativas, la provisión de información y la evaluación de los resultados, la coordinación nacional-regional y la facilitación de acontecimientos destacados. Debe incluir la cooperación con las organizaciones regionales existentes.

Actualmente, las funciones de coordinación y gestión se cumplen solo parcialmente. Los puntos de contacto nacionales son los agentes clave en este sentido, con sus homólogos en la Comisión. Se requiere una aclaración de la función de los puntos de contacto nacionales, que se traduzca en una gestión y una coordinación más robustas en cada administración.

Hasta la fecha, la Comisión ha participado ampliamente en actividades de coordinación, sobre todo en la fase de puesta en marcha de las estrategias. No obstante, la asistencia técnica cotidiana ha desviado recursos desde sus tareas esenciales, donde puede añadir más valor, por ejemplo, para garantizar la coherencia con los objetivos de la UE y proporcionar respaldo especializado temático y político a escala de la UE[13].

Los puntos de contacto nacionales de las regiones del mar Báltico y del Danubio están asumiendo cada vez más la gestión de la aplicación. Están entablando vínculos entre las estrategias y los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos, como en el caso de Hungría y Letonia. Se trata de una buena práctica. Sin embargo, aunque algunos de ellos cuentan con personal suficiente para llevar a cabo sus tareas fundamentales, muchos otros precisan de más recursos.

La mayoría de los puntos de contacto nacionales han creado una plataforma de coordinación nacional que reúne a las partes interesadas nacionales y regionales para facilitar la aplicación. Buenas muestras de ello son Austria y Polonia, que reúnen a agentes centrales o federales y regionales, ministerios sectoriales, autoridades de gestión de los programas, asociaciones locales y, por ejemplo, instituciones científicas. 

Además, un grupo de alto nivel, integrado por representantes (punto de contacto nacional o equivalente) de los 28 Estados miembros y de países no pertenecientes a la UE se reúne para estudiar el enfoque global relativo a todas las estrategias macrorregionales. Las conversaciones de los puntos de contacto regionales y nacionales se organizan en paralelo a estas reuniones. Sin embargo, deben aclararse la función del Grupo y su comunicación con otras instituciones y agentes clave. La próxima Estrategia para el Adriático y el Jónico y la futurible Estrategia para la región alpina impulsarán todavía más la importancia de intercambiar información y buenas prácticas, así como de la participación de países y regiones no pertenecientes a la UE.

4.1. Recomendaciones

· Los puntos de contacto nacionales deben liderar la coordinación y asumir el liderazgo operativo, lo cual debería verse facilitado por las disposiciones nacionales. Deben reunirse periódicamente para velar por una coordinación continua y un flujo adecuado de información. Las reuniones podrían estar presididas por el país que ostente la presidencia de la estrategia macrorregional o por el representante especial propuesto.

· La Comisión debe continuar desempeñando una función clave cuando exista un claro valor añadido para su participación. Además de la función descrita anteriormente, esto implica, en colaboración con los puntos de contacto nacionales, abordar cuestiones problemáticas como la carencia de personal, la insuficiencia de sinergias con las instituciones existentes y el compromiso desigual de las autoridades gubernamentales. En los casos en que ello se traduzca en temores acerca del avance de los resultados y el valor añadido de los ámbitos prioritarios, deberán tomarse decisiones conjuntas sobre su viabilidad en el futuro.

· El grupo de alto nivel debe ser más activo a la hora de velar por la coherencia entre las estrategias macrorregionales y las acciones de la UE y el conjunto de los objetivos. Este grupo debe poner en común buenas prácticas sobre cuestiones como la gobernanza, el establecimiento de metas e indicadores, el seguimiento y la evaluación, y el aumento de la sensibilización pública. Debe ser el foro donde se comparen los enfoques y las prácticas de cada región, con vistas a aumentar al máximo el impacto y el efecto multiplicador.

· Los programas de cooperación transnacional pertinentes e INTERACT deben ofrecer facilidades específicas a este nivel fundamental de coordinación. Las tareas podrían incluir labores conceptuales y de desarrollo adicional de proyectos (existentes, en curso, programados y propuestos), fuentes de financiación y objetivos. Deben facilitar la provisión de información y la publicidad.

· Es importante velar por que los debates a escala de los 28 Estados miembros —donde se incluyen los que se celebren en el marco del Parlamento Europeo, el Comité de las Regiones y el Comité Económico y Social Europeo— aborden la cuestión de las macrorregiones. 

5. Aplicación

La aplicación de las estrategias incluye tareas como facilitar la generación y la aplicación de iniciativas y proyectos, establecer indicadores y objetivos, reforzar los vínculos con los programas de financiación pertinentes, como los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos, Horizonte 2020, LIFE y COSME, y participar en los comités de los programas, en su caso. Debe perseguirse el establecimiento de sinergias con instrumentos exteriores de la UE y, en particular, el Instrumento de Preadhesión y el Instrumento Europeo de Vecindad.

Los expertos temáticos y sus grupos directores constituyen el motor fundamental para impulsar el avance de la aplicación de un modo temáticamente adecuado. Entre los retos actuales se incluyen:

– Sus capacidades y recursos: si bien algunos de ellos realizan un buen trabajo al respecto, para otros, las tareas relacionadas con las estrategias suponen una carga adicional que añadir a sus labores clave, y carecen de respaldo institucional y financiero por parte de sus autoridades. Si bien se han creado grupos directores en la mayoría de los ámbitos temáticos, formados por expertos nacionales, no todos participan de manera adecuada. Algunos ejemplos al respecto son los ámbitos prioritarios «Personal y competencias», en el caso de la región del Danubio, y «Seguridad» y «Embarcaciones», en el de la región del mar Báltico.

– Los países y las regiones no pertenecientes a la UE participan íntegra y oficialmente en las estrategias. Sin embargo, en la práctica, su participación activa es a menudo limitada debido a cuestiones relacionadas con la capacidad y los recursos.

– Las líneas de responsabilidad actualmente no están claras en lo que respecta a la provisión de información sobre los avances hacia los objetivos y la evaluación general de los resultados.

– Se proporciona asistencia financiera temporal[14] a los coordinadores, si bien las estrategias carecen de asistencia cotidiana profesional y duradera.  Los programas de cooperación transnacional permiten en la actualidad solucionar esta carencia. Es crucial que se dediquen recursos suficientes en el marco de estos programas.

– Si bien el programa de asistencia INTERACT ha facilitado el trabajo específico de comunicación y, en general, la facilitación, debe evolucionar para proporcionar facilitación conceptual y de desarrollo en general y, en particular, para completar el apoyo a los programas transnacionales específicos de las macrorregiones a fin de fomentar concretamente el intercambio de buenas ideas y planteamientos entre las regiones.

– Aunque la disponibilidad de financiación suponía hasta ahora un problema habitual, los nuevos marcos reguladores de programación correspondientes al periodo 2014-2020 y el inicio del nuevo periodo financiero implican que los proyectos pueden recibir el respaldo de los programas de la UE. No obstante, queda aún trabajo por hacer a fin de mejorar la coordinación de los fondos con los objetivos de las estrategias.

5.1. Recomendaciones

· Los ministros del sector (o, en su caso, los dirigentes de otras organizaciones que lideren los ámbitos prioritarios) deben ser plenamente responsables del trabajo relacionado con los ámbitos temáticos y las condiciones que se ofrecen a los expertos temáticos y los miembros de los grupos directores. Deben nombrarse oficialmente y recibir un mandato claro, así como recursos suficientes.

· Los expertos temáticos y los grupos directores deben impulsar de forma cotidiana la adopción desde su perspectiva de expertos. Deben establecerse para todos los ámbitos grupos directores integrados por miembros procedentes de todos los países implicados. Su función, sus capacidades, sus recursos y su compromiso son elementos fundamentales para su éxito. La Comisión debe proporcionar asesoramiento temático análogo. Las tecnologías de la información y de las comunicaciones pueden facilitar la existencia de flujos de comunicación adecuados entre las reuniones.

· Debe facilitarse la integración de los países y regiones no pertenecientes a la UE que participen en las estrategias, teniendo en cuenta el enfoque adecuado desarrollado en la región del Danubio en lo que respecta a la participación en las reuniones de los grupos directores, y que hagan uso de las tecnologías de las comunicaciones.

· Debe cooperarse con las instituciones existentes, evitando la duplicidad y el traslapo de actividades. Cuando exista acuerdo al respecto, y a partir de ejemplos adecuados extraídos del trabajo realizado con respecto a la región del mar Báltico, las instituciones regionales existentes deben participar en la adopción.

· Los programas de cooperación transnacional, al tiempo que mantienen los objetivos actuales, deben asimismo utilizarse eficazmente para respaldar la coordinación y la aplicación de las estrategias. Deben aprovechar al máximo los enfoques innovadores en cuanto a creación de redes y celebración de debates. Las plataformas o los puntos que, en su caso, estén acogidos por las instituciones regionales existentes, podrían incluir tareas como:

– apoyar el trabajo de los agentes clave, con métodos prácticos y en materia de recopilación de datos, análisis y asesoramiento;

– proporcionar una plataforma para la participación de la sociedad civil, la gobernanza regional y a varios niveles, y el debate parlamentario;

– facilitar el foro anual.

· A partir de las experiencias, competencias y redes ya desarrolladas en su trabajo de apoyo inicial, INTERACT debe brindar asistencia conceptual y de desarrollo general; las tareas deben incluir:

– prestar servicios generales en las diferentes estrategias macrorregionales, como al respecto de la comunicación, y aprovechar al máximo los resultados de la cooperación;

– intercambiar buenas prácticas entre estrategias macrorregionales existentes y futuras;

– facilitar vínculos entre las estrategias macrorregionales y los programas de financiación;

– facilitar las sinergias temáticas.

6. Conclusiones

En resumen, contar con unas estrategias macrorregionales que arrojen resultados significativos y que aprovechen las políticas existentes exige de un sistema adecuado de gobernanza. Se necesita:

· liderazgo político y responsabilidades más claras, incluida una formación para la toma de decisiones, un reconocimiento de las estrategias como intereses transversales y responsabilidades en cada escala de gobierno;

· participación continua de la Comisión, en colaboración con los países y las regiones, velando por un enfoque coordinado a escala de la UE;

· un marco sostenible para proporcionar un vínculo sistemático entre el nivel político y la coordinación y la adopción, incluidas líneas de responsabilidad claras que se vean garantizadas por medio de reuniones ministeriales periódicas y, si así se acuerda, por el nombramiento de un representante especial;

· mejora de los mecanismos para velar por la plena implicación de los países no pertenecientes a la UE en todos los niveles;

· mejora del uso y trabajos complementarios de organizaciones regionales existentes, al nivel apropiado;

· gestión más robusta a escala de los puntos nacionales de contacto que permita la coordinación estratégica y el seguimiento de la adopción;

· uso mejor dirigido de los fondos existentes y mejor coordinación de las iniciativas y los programas sectoriales a través de los agentes clave y la Comisión, incluida asimismo la participación del sector privado y de las instituciones financieras internacionales, en su caso;

· apoyo continuado a los agentes clave, recurriendo especialmente a la asistencia institucional y de desarrollo de capacidades de los programas transnacionales correspondientes al periodo 2014-2020, recientemente coordinados;

· mejora de la publicidad y comunicación acerca del trabajo;

· mejora del uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones para facilitar que las partes interesadas se comuniquen de forma moderna, rápida y barata;

· mayor implicación de la sociedad civil, incluso a través de los parlamentos nacionales y regionales, y redes y plataformas consultivas, a fin de impulsar la concienciación en cuanto a objetivos estratégicos y calendario.

La Comisión invita a otras instituciones y a los países y las regiones implicados a respaldar las recomendaciones propuestas y trabajar con la Comisión a fin de mejorar la gobernanza de las estrategias para aumentar al máximo sus resultados e impacto, atendiendo a los diferentes contextos macrorregionales.

1 El Programa Conjunto de Investigación y Desarrollo sobre el Mar Báltico (BONUS) se basa en el artículo 185 del TFUE y en la Decisión nº 862/2010/UE.

[2] Comunicación de 23 de marzo de 2012 relativa a la Estrategia de la Unión Europea para la región del mar Báltico, COM(2012) 128 final; Informe de 8 de abril de 2013 relativo a la aplicación de la Estrategia de la Unión Europea para la Región del Danubio, COM(2013) 181 final. Report concerning the added value of macro-regional strategies [Informe de 27 de junio de 2013 relativo al valor añadido de las estrategias macrorregionales, COM(2013) 468 final; Conclusiones del Consejo de Asuntos Generales de 22 de octubre de 2013.

[3] Conclusiones del Consejo de Asuntos Generales de 22 de octubre de 2013.

[4] Podría revisarse esta denominación a fin de reflejar mejor su responsabilidad de coordinación central.

[5]  Hasta ahora se han denominado de varias formas: «coordinadores de acción prioritaria», «directores de acción horizontal», «coordinadores de pilares», etc.

[6] Ibíd. nota 2 a pie de página.

[7] Ibíd. nota 2 a pie de página.

[8] Conferencias en 2013 bajo la presidencia lituana de la UE y de parlamentarios de la región del Danubio.

[9] Tal y como es actualmente en el caso de la Estrategia de la UE para la región del mar Báltico, el principio de rotación de la presidencia de una estrategia podría tener en cuenta las presidencias de la UE en el Consejo o las presidencias en otras instituciones macrorregionales, o basarse en la voluntariedad.

[10] Redes transeuropeas de transporte.

[11] Programas de cooperación transnacional de los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos, tales como los programas para la región del mar Báltico y para la región del Danubio.

[12] INTERACT está cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional para facilitar la labor de los programas europeos de cooperación territorial y las estrategias macrorregionales (www.interact-eu.net).

[13] Un buen ejemplo de orientación de la Comisión que relaciona la estrategia con los debates a escala política es el documento de trabajo de los servicios de la Comisión «Una agenda de crecimiento azul sostenible para la región del mar Báltico».

[14] Acciones preparatorias y proyectos piloto incluidos en el presupuesto de la UE por el Parlamento Europeo.