INFORME DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES relativo a la gobernanza de las estrategias macrorregionales /* COM/2014/0284 final */
1.
Introducción Desde el inicio
de la Estrategia de la UE para la región del mar Báltico en 2009, cada vez hay
más interés en Europa por cooperar en regiones europeas más grandes. Las
estrategias macrorregionales representan una nueva oportunidad para el desarrollo
integral de una gran región, al abordar los retos y el potencial comunes.
Aportan un claro valor añadido de la UE y las políticas horizontales vigentes
de la UE se ven reforzadas. Responden a cuestiones como: ·
el deterioro medioambiental del mar Báltico; ·
el potencial por aprovechar para la mejora de
la navegabilidad y la calidad del agua en la atractiva región del Danubio; ·
la diversidad y la fragmentación económicas,
sociales y medioambientales en la región Adriático-Jónica; y ·
los desequilibrios territoriales, económicos y
sociales entre las ciudades y las zonas rurales de los Alpes, que deben
tratarse en una futurible Estrategia de la UE para la región alpina. Su enfoque
integrado también permite incluir importantes objetivos generales de política
en el trabajo de desarrollo regional, como la integración de la acción por el
clima y el apoyo a una economía con bajas emisiones de carbono y una sociedad
adaptada al cambio climático. Algunas acciones
macrorregionales acertadas de la Estrategia de la UE para la región del mar
Báltico y la Estrategia de la UE para la región del Danubio constituyen
ejemplos de buenas prácticas. La situación medioambiental del mar Báltico está
mejorando gracias a acciones colectivas para reducir la contaminación mediante proyectos
como CleanShip. Se está facilitando la navegación por el Danubio al reforzar la
labor de mantenimiento. Se están desarrollando innovaciones en materia de medio
ambiente y tecnologías poco contaminantes, y se está avanzando en la
ecoinnovación, por ejemplo mediante el Programa Conjunto de Investigación y
Desarrollo sobre el Mar Báltico (BONUS)[1]1 y por medio de trabajos similares que se
están llevando a cabo en la región del Danubio. Sin embargo,
conforme se ha avanzado en los trabajos, también se han experimentado
obstáculos[2]
a la aplicación. Por ejemplo, a pesar de las iniciativas de alto nivel
político, las devastadoras inundaciones que tuvieron lugar en la región del
Danubio en 2013 no fueron objeto de una respuesta suficientemente coordinada. Es
preciso introducir cambios. El presente
informe responde a la invitación del Consejo a facilitar los debates para
mejorar la gobernanza de las estrategias macrorregionales y a presentar
informes al respecto antes de finales de 2014[3].
Una mejor gobernanza debe aclarar lo que se necesita para que el enfoque tenga
éxito, entre otras cosas que los países que iniciaron las estrategias asuman su
responsabilidad con más eficacia. El término
«gobernanza» describe el proceso que debe abordarse: ¿Cómo deben aplicarse las
estrategias e iniciarse y financiarse las acciones conjuntas? ¿Quién debe
hacerlo? Concretamente, entre los actuales elementos clave de la gobernanza se
encuentran: - la participación de los Estados miembros y la Comisión
a un alto nivel político (es decir, ministerial) que proporcione compromiso
político y orientación estratégica; - puntos de contacto nacionales[4],
funcionarios de alto nivel en cada país participante que coordinen el trabajo a
alto nivel administrativo; - expertos[5],
responsables de cada prioridad temática (medio ambiente, transporte,
investigación e innovación, etc.) o cuestión horizontal (cambio climático,
ordenación territorial) de cada país participante, que normalmente formarán un
grupo director para cada tema a escala de la macrorregión. Estos elementos
constituyen la estructura que debe revisarse y reforzarse para velar por que la
aplicación de las estrategias aporte un impacto claro y resultados mejores. 2.
Necesidades Tomando como
base el análisis y la experiencia de las estrategias actuales[6],
parece que es necesario mejorar especialmente los ámbitos siguientes: ·
un liderazgo político y una toma de
decisiones más enérgicos por parte de los países
y las regiones de que se trate: los ministros y las autoridades nacionales que
coordinan los trabajos deben implicarse plenamente y dirigir más claramente lo
que sucede sobre el terreno; ·
mayor claridad en la organización del
trabajo: es necesario que las autoridades que
trabajan en la aplicación cotidiana cuenten con líneas de responsabilidad
explícitas, con una coordinación efectiva y con recursos suficientes. Hablando claro,
una mejor gobernanza de las estrategias macrorregionales no tiene que ver con
nuevos fondos ni nuevas instituciones. Por el contrario, debe encaminarse a un
uso más racional de los recursos existentes[7].
Además, no existe una solución única que sea válida para todos. Deben
entenderse y tenerse en cuenta los diversos puntos fuertes de las
macrorregiones y los países participantes. En particular, deben utilizarse bien
las actuales organizaciones regionales. Las estrategias deben
complementar el trabajo realizado en otros formatos. Las iniciativas conexas
—como las estrategias de las cuencas marítimas en el marco de la política
marítima integrada— también pueden beneficiarse de los enfoques que aquí se
señalan. En el presente
informe se pasa revista a las estrategias vigentes en los aspectos siguientes: ·
Liderazgo y participación a escala
política: ¿Quién se ocupa de la dirección
estratégica? ¿Quién toma las decisiones principales? ¿Cómo se vela por la
identificación con las estrategias, así como la comunicación y la rendición de
cuentas sobre ellas? ·
Coordinación:
¿Quién se encarga de la coordinación administrativa global a escala de los
países (o regiones) participantes? ·
Aplicación:
¿Quién debe dirigir la aplicación cotidiana, quién tiene que asociarse y cómo
se le debe apoyar? ¿Cómo puede garantizarse el compromiso de los países no
pertenecientes a la UE que participan en las estrategias? Estos
niveles están interrelacionados. Un claro liderazgo político es un requisito
previo para una coordinación y una aplicación efectivas. Una estructura
acordada entre la Comisión y los países participantes, que precise una
jerarquía de responsabilidades, es esencial para crear un marco sólido a medio
y largo plazo. 3.
Liderazgo político y participación Una dimensión
política estructurada y de alto nivel que proporcione una dirección global,
fije las prioridades y tome decisiones clave es fundamental para que las
estrategias macrorregionales resulten eficaces. Este nivel
político es responsable de la estrategia, el establecimiento de prioridades y
el tratamiento de cuestiones clave, como la adaptación de la financiación al
enfoque macrorregional. Debe velar por que las autoridades que se ocupen de la
aplicación estén en condiciones de trabajar eficazmente con los recursos
suficientes y la autoridad adecuada. Deben abordarse a escala política los
problemas de índole técnica que no hayan sido resueltos. El sistema
actual depende en gran medida de la Comisión Europea en cuanto a
liderazgo estratégico. La Comisión da impulso, actúa de mediador en fases de
estancamiento y organiza actos clave. Apoya a los agentes clave y es
fundamental para la provisión de información y la evaluación. La Comisión es
también una facilitadora clave y garante de la dimensión de la UE. Sin embargo, no
conviene una excesiva dependencia de la Comisión como principal fuerza
impulsora. Para que tengan éxito, las estrategias macrorregionales deben
presentar un mejor equilibrio entre el liderazgo proporcionado por los países y
las regiones participantes y el papel de la Comisión. Las buenas
prácticas actuales incluyen: –
reuniones ministeriales sectoriales
organizadas en la región del mar Báltico, en las que se definen acciones
dirigidas a mejorar la calidad medioambiental del mar Báltico (reuniones
ministeriales de la Comisión de Helsinki), y en la región del Danubio, en las
que se acuerdan medidas destinadas a mejorar el mantenimiento fluvial (reunión
específica de los ministros de Transporte); –
reuniones ministeriales en el marco de la
Estrategia del Danubio vinculadas al foro anual; asimismo, la reunión
específica de ministros regionales de Transporte en el Foro 2013 reforzó la
coordinación de los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos con la
Estrategia; –
las reuniones de alto nivel en la región
báltica en los marcos de cooperación existentes (Cumbres del Consejo de Estados
del Mar Báltico y Conferencia Parlamentaria del Mar Báltico, etc.) abordan
habitualmente la Estrategia del Báltico; –
el Consejo Adriático-Jónico, a escala de los
ministros de Asuntos Exteriores, es un factor fundamental de cara a la próxima
Estrategia para el Adriático y el Jónico. Sin embargo, las
reuniones ministeriales no son todavía lo suficientemente sistemáticas o
concretas como para suponer un liderazgo estratégico claro. Deben
solucionarse posibles lagunas entre las declaraciones ministeriales y los
resultados. Las decisiones, una vez tomadas, deben ir seguidas por acciones
concertadas. Debe estudiarse la posibilidad de que determinadas reuniones
ministeriales se celebren más habitualmente a fin de profundizar en su
aplicación práctica. Los
ministros que acojan al punto de contacto nacional deben tener una función de coordinación nacional más estratégica
en el seno de sus Ejecutivos. Existen buenas prácticas: en Suecia, el ministro
y su personal informan a las agencias nacionales, al Parlamento, a los
ministerios correspondientes y a sus propios ministerios acerca de las
iniciativas en curso y los retos en su estrategia macrorregional, fortaleciendo
la coordinación nacional-regional y la participación de todas las partes
pertinentes del Ejecutivo. El punto de contacto nacional es un agente clave a
la hora de facilitar la consecución de estos objetivos. Este modelo podría
reproducirse con éxito en otros lugares. Así como el
liderazgo, el sentido de propiedad es importante. La participación de las partes
interesadas debe reforzarse, incluso a escala de los distintos niveles
parlamentarios, los gobiernos regionales y la sociedad civil. Ya se han
celebrado reuniones entre representantes de la UE y de los parlamentos
nacionales de las regiones del mar Báltico y el Danubio[8].
La sociedad civil participa cada vez más en la aplicación (prioridad «Biodiversidad»
en la región del Danubio, prioridad «Energía» en la región del mar Báltico,
etc.) y en el desarrollo de la futurible Estrategia de la UE para la región
alpina, si bien puede hacerse más al respecto. 3.1.
Opciones y recomendaciones ·
Las regiones y los países implicados deberían asumir
el liderazgo estratégico general a escala ministerial. Los ministros que
acojan al punto de contacto nacional deben ser los responsables últimos de la
toma de decisiones y, conjuntamente, constituir una formación habitual para la
toma de decisiones. Deben encargarse de evaluar los progresos, orientar la
aplicación y buscar formas de avanzar en caso de bloqueo. Las reuniones deben
coincidir con el foro anual. Otras opciones para velar por el liderazgo
estratégico podrían ser: –
una presidencia rotativa con respecto a
cada estrategia para determinado periodo, con supeditación a un principio de
rotación acordado[9];
asumir la presidencia también podría suponer acoger y organizar el foro anual,
velando por que existan vínculos directos con la aplicación; –
la propuesta de nombramiento de un representante
especial para determinada estrategia, con supeditación a la aprobación de
los países afectados; a dicho representante puede otorgársele la función de
dirigir la aplicación, corregir errores e informar a escala ministerial; puede
pertenecer a la escala ministerial o a otra análoga, en vista de la experiencia
de los coordinadores europeos de las RTE-T[10];
podría percibir financiación del programa de cooperación transnacional o por
otros medios. ·
Los ministros sectoriales deben
impulsar los avances en sus ámbitos temáticos. En cada ámbito de trabajo, el
liderazgo a escala ministerial deberá asumirlo en primer lugar, y sobre todo,
el país que lidere el ámbito prioritario en cuestión. Podrían programarse
reuniones habitualmente y debe prestarse atención a las que se celebren al
margen de las reuniones del Consejo. Se espera que el representante especial
desempeñe un papel proactivo en estas reuniones. ·
Los ministros que acojan al punto de contacto
nacional deben contar con una función de coordinación estratégica en el seno de su gobierno nacional o regional, informar habitualmente al gobierno acerca de las iniciativas en
curso y velar por la coordinación de las políticas y la financiación. ·
Los puntos de contacto nacionales deben
coordinarse a escala nacional con los expertos temáticos a fin de velar
por que las decisiones se materialicen en acciones concretas. ·
La Comisión debe seguir ofreciendo apoyo estratégico. Facilitará la evaluación de los
progresos, identificará las deficiencias que deban abordarse desde el punto de
vista político y propondrá soluciones para resolver los bloqueos que se
produzcan en el marco de la aplicación. Debe velar por el cumplimiento de las
políticas y las posiciones de la UE, especialmente la integración del enfoque
macrorregional en las políticas de la UE. ·
Deben aumentarse los esfuerzos para mejorar
la comunicación de los resultados y las actividades, a fin de que se
produzca un debate público sobre el enfoque macrorregional y sus logros. Debe
fomentarse que todos los agentes participen, incluidos el público nacional y
regional y los partícipes privados de las estrategias. ·
Los países participantes y la Comisión deben
aprovechar al máximo el nuevo potencial de los programas de cooperación
transnacional[11]
(y el programa INTERACT, dirigido a respaldar la cooperación a escala de la UE[12])
al objeto de facilitar y respaldar las actividades a escala política que se
mencionan con anterioridad. 4.
Coordinación Una estrategia
macrorregional robusta y operativa precisa de gestión y coordinación
profesionales, tanto a escala nacional como macrorregional. Esta
coordinación es el vínculo entre los responsables políticos y los encargados de
la aplicación. Abarca tareas como la formulación de orientaciones operativas,
la provisión de información y la evaluación de los resultados, la coordinación
nacional-regional y la facilitación de acontecimientos destacados. Debe incluir
la cooperación con las organizaciones regionales existentes. Actualmente, las
funciones de coordinación y gestión se cumplen solo parcialmente. Los
puntos de contacto nacionales son los agentes clave en este sentido, con sus
homólogos en la Comisión. Se requiere una aclaración de la función de los
puntos de contacto nacionales, que se traduzca en una gestión y una
coordinación más robustas en cada administración. Hasta la fecha,
la Comisión ha participado ampliamente en actividades de coordinación,
sobre todo en la fase de puesta en marcha de las estrategias. No obstante, la
asistencia técnica cotidiana ha desviado recursos desde sus tareas esenciales,
donde puede añadir más valor, por ejemplo, para garantizar la coherencia con
los objetivos de la UE y proporcionar respaldo especializado temático y
político a escala de la UE[13]. Los puntos de
contacto nacionales de las regiones del mar Báltico y del Danubio están
asumiendo cada vez más la gestión de la aplicación. Están entablando vínculos
entre las estrategias y los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos, como
en el caso de Hungría y Letonia. Se trata de una buena práctica. Sin embargo,
aunque algunos de ellos cuentan con personal suficiente para llevar a cabo sus
tareas fundamentales, muchos otros precisan de más recursos. La mayoría de
los puntos de contacto nacionales han creado una plataforma de coordinación
nacional que reúne a las partes interesadas nacionales y regionales para
facilitar la aplicación. Buenas muestras de ello son Austria y Polonia, que
reúnen a agentes centrales o federales y regionales, ministerios sectoriales,
autoridades de gestión de los programas, asociaciones locales y, por ejemplo,
instituciones científicas. Además, un grupo
de alto nivel, integrado por representantes (punto de contacto nacional o
equivalente) de los 28 Estados miembros y de países no pertenecientes a la UE
se reúne para estudiar el enfoque global relativo a todas las estrategias
macrorregionales. Las conversaciones de los puntos de contacto regionales y
nacionales se organizan en paralelo a estas reuniones. Sin embargo, deben
aclararse la función del Grupo y su comunicación con otras instituciones y
agentes clave. La próxima Estrategia para el Adriático y el Jónico y la
futurible Estrategia para la región alpina impulsarán todavía más la
importancia de intercambiar información y buenas prácticas, así como de la
participación de países y regiones no pertenecientes a la UE. 4.1.
Recomendaciones ·
Los puntos de contacto nacionales deben
liderar la coordinación y asumir el liderazgo operativo, lo cual debería verse
facilitado por las disposiciones nacionales. Deben reunirse periódicamente para
velar por una coordinación continua y un flujo adecuado de información. Las
reuniones podrían estar presididas por el país que ostente la presidencia de la
estrategia macrorregional o por el representante especial propuesto. ·
La Comisión debe continuar desempeñando
una función clave cuando exista un claro valor añadido para su participación.
Además de la función descrita anteriormente, esto implica, en colaboración con
los puntos de contacto nacionales, abordar cuestiones problemáticas como la
carencia de personal, la insuficiencia de sinergias con las instituciones
existentes y el compromiso desigual de las autoridades gubernamentales. En los
casos en que ello se traduzca en temores acerca del avance de los resultados y
el valor añadido de los ámbitos prioritarios, deberán tomarse decisiones
conjuntas sobre su viabilidad en el futuro. ·
El grupo de alto nivel debe ser más
activo a la hora de velar por la coherencia entre las estrategias macrorregionales
y las acciones de la UE y el conjunto de los objetivos. Este grupo debe poner
en común buenas prácticas sobre cuestiones como la gobernanza, el
establecimiento de metas e indicadores, el seguimiento y la evaluación, y el
aumento de la sensibilización pública. Debe ser el
foro donde se comparen los enfoques y las prácticas de cada región, con vistas
a aumentar al máximo el impacto y el efecto multiplicador. ·
Los programas de cooperación transnacional
pertinentes e INTERACT deben ofrecer facilidades específicas a este
nivel fundamental de coordinación. Las tareas podrían incluir labores
conceptuales y de desarrollo adicional de proyectos (existentes, en curso,
programados y propuestos), fuentes de financiación y objetivos. Deben facilitar
la provisión de información y la publicidad. ·
Es importante velar por que los debates a
escala de los 28 Estados miembros —donde se incluyen los que se celebren en el
marco del Parlamento Europeo, el Comité de las Regiones y el Comité Económico y
Social Europeo— aborden la cuestión de las macrorregiones. 5.
Aplicación La aplicación de
las estrategias incluye tareas como facilitar la generación y la aplicación de
iniciativas y proyectos, establecer indicadores y objetivos, reforzar los
vínculos con los programas de financiación pertinentes, como los Fondos
Estructurales y de Inversión Europeos, Horizonte 2020, LIFE y COSME, y
participar en los comités de los programas, en su caso. Debe perseguirse el
establecimiento de sinergias con instrumentos exteriores de la UE y, en particular,
el Instrumento de Preadhesión y el Instrumento Europeo de Vecindad. Los expertos
temáticos y sus grupos directores constituyen el motor fundamental para
impulsar el avance de la aplicación de un modo temáticamente adecuado. Entre
los retos actuales se incluyen: –
Sus capacidades y recursos: si bien
algunos de ellos realizan un buen trabajo al respecto, para otros, las tareas
relacionadas con las estrategias suponen una carga adicional que añadir a sus
labores clave, y carecen de respaldo institucional y financiero por parte de
sus autoridades. Si bien se han creado grupos directores en la mayoría de los
ámbitos temáticos, formados por expertos nacionales, no todos participan de
manera adecuada. Algunos ejemplos al respecto son los ámbitos prioritarios
«Personal y competencias», en el caso de la región del Danubio, y «Seguridad» y
«Embarcaciones», en el de la región del mar Báltico. –
Los países y las regiones no pertenecientes
a la UE participan íntegra y oficialmente en las
estrategias. Sin embargo, en la práctica, su participación activa es a menudo
limitada debido a cuestiones relacionadas con la capacidad y los recursos. –
Las líneas de responsabilidad
actualmente no están claras en lo que respecta a la provisión de información
sobre los avances hacia los objetivos y la evaluación general de los
resultados. –
Se proporciona asistencia financiera temporal[14]
a los coordinadores, si bien las estrategias carecen de asistencia cotidiana
profesional y duradera. Los programas de cooperación transnacional permiten
en la actualidad solucionar esta carencia. Es crucial que se dediquen recursos
suficientes en el marco de estos programas. –
Si bien el programa de asistencia INTERACT
ha facilitado el trabajo específico de comunicación y, en general, la
facilitación, debe evolucionar para proporcionar facilitación conceptual y de
desarrollo en general y, en particular, para completar el apoyo a los programas
transnacionales específicos de las macrorregiones a fin de fomentar
concretamente el intercambio de buenas ideas y planteamientos entre las
regiones. –
Aunque la disponibilidad de financiación
suponía hasta ahora un problema habitual, los nuevos marcos reguladores de
programación correspondientes al periodo 2014-2020 y el inicio del nuevo
periodo financiero implican que los proyectos pueden recibir el respaldo de los
programas de la UE. No obstante, queda aún trabajo por hacer a fin de
mejorar la coordinación de los fondos con los objetivos de las estrategias. 5.1.
Recomendaciones ·
Los ministros del sector (o, en su
caso, los dirigentes de otras organizaciones que lideren los ámbitos
prioritarios) deben ser plenamente responsables del trabajo relacionado con los
ámbitos temáticos y las condiciones que se ofrecen a los expertos temáticos y
los miembros de los grupos directores. Deben nombrarse oficialmente y recibir
un mandato claro, así como recursos suficientes. ·
Los expertos temáticos y los grupos
directores deben impulsar de forma cotidiana la
adopción desde su perspectiva de expertos. Deben establecerse para todos los
ámbitos grupos directores integrados por miembros procedentes de todos los
países implicados. Su función, sus capacidades, sus recursos y su compromiso
son elementos fundamentales para su éxito. La Comisión debe proporcionar
asesoramiento temático análogo. Las tecnologías de la información y de las
comunicaciones pueden facilitar la existencia de flujos de comunicación
adecuados entre las reuniones. ·
Debe facilitarse la integración de los países
y regiones no pertenecientes a la UE que participen en las estrategias,
teniendo en cuenta el enfoque adecuado desarrollado en la región del Danubio en
lo que respecta a la participación en las reuniones de los grupos directores, y
que hagan uso de las tecnologías de las comunicaciones. ·
Debe cooperarse con las instituciones
existentes, evitando la duplicidad y el traslapo de actividades. Cuando
exista acuerdo al respecto, y a partir de ejemplos adecuados extraídos del
trabajo realizado con respecto a la región del mar Báltico, las instituciones
regionales existentes deben participar en la adopción. ·
Los programas de cooperación transnacional,
al tiempo que mantienen los objetivos actuales, deben asimismo utilizarse
eficazmente para respaldar la coordinación y la aplicación de las estrategias.
Deben aprovechar al máximo los enfoques innovadores en cuanto a creación de
redes y celebración de debates. Las plataformas o los puntos que, en su caso,
estén acogidos por las instituciones regionales existentes, podrían incluir
tareas como: –
apoyar el trabajo de los agentes clave, con métodos
prácticos y en materia de recopilación de datos, análisis y asesoramiento; –
proporcionar una plataforma para la
participación de la sociedad civil, la gobernanza regional y a varios niveles,
y el debate parlamentario; –
facilitar el foro anual. ·
A partir de las experiencias, competencias y
redes ya desarrolladas en su trabajo de apoyo inicial, INTERACT debe brindar
asistencia conceptual y de desarrollo general; las tareas deben incluir: –
prestar servicios generales en las diferentes
estrategias macrorregionales, como al respecto de la comunicación, y aprovechar
al máximo los resultados de la cooperación; –
intercambiar buenas prácticas entre
estrategias macrorregionales existentes y futuras; –
facilitar vínculos entre las estrategias
macrorregionales y los programas de financiación; –
facilitar las sinergias temáticas. 6.
Conclusiones En
resumen, contar con unas estrategias macrorregionales que arrojen resultados
significativos y que aprovechen las políticas existentes exige de un sistema
adecuado de gobernanza. Se necesita: ·
liderazgo político y responsabilidades más
claras, incluida una formación para la toma de
decisiones, un reconocimiento de las estrategias como intereses
transversales y responsabilidades en cada escala de gobierno; ·
participación continua de la Comisión,
en colaboración con los países y las regiones, velando por un enfoque
coordinado a escala de la UE; ·
un marco sostenible para proporcionar un vínculo
sistemático entre el nivel político y la coordinación y la adopción,
incluidas líneas de responsabilidad claras que se vean garantizadas por medio
de reuniones ministeriales periódicas y, si así se acuerda, por el nombramiento
de un representante especial; ·
mejora de los mecanismos para velar por la
plena implicación de los países no pertenecientes a la UE en todos los
niveles; ·
mejora del uso y trabajos complementarios de organizaciones
regionales existentes, al nivel apropiado; ·
gestión más robusta a escala de los puntos nacionales de contacto que permita la
coordinación estratégica y el seguimiento de la adopción; ·
uso mejor
dirigido de los fondos existentes y mejor coordinación de las
iniciativas y los programas sectoriales a través de los agentes clave y la
Comisión, incluida asimismo la participación del sector privado y de las
instituciones financieras internacionales, en su caso; ·
apoyo continuado a los agentes clave,
recurriendo especialmente a la asistencia institucional y de desarrollo de
capacidades de los programas transnacionales correspondientes al periodo
2014-2020, recientemente coordinados; ·
mejora de la publicidad y comunicación
acerca del trabajo; ·
mejora del uso de las tecnologías de la
información y las comunicaciones para facilitar que las partes interesadas
se comuniquen de forma moderna, rápida y barata; ·
mayor implicación de la sociedad civil,
incluso a través de los parlamentos nacionales y regionales, y redes y
plataformas consultivas, a fin de impulsar la concienciación en cuanto a objetivos
estratégicos y calendario. La
Comisión invita a otras instituciones y a los países y las regiones implicados
a respaldar las recomendaciones propuestas y trabajar con la Comisión a fin de
mejorar la gobernanza de las estrategias para aumentar al máximo sus resultados
e impacto, atendiendo a los diferentes contextos macrorregionales. 1 El Programa Conjunto de
Investigación y Desarrollo sobre el Mar Báltico (BONUS) se basa en el
artículo 185 del TFUE y en la Decisión nº 862/2010/UE. [2] Comunicación de 23 de
marzo de 2012 relativa a la Estrategia de la Unión Europea para la región del
mar Báltico, COM(2012) 128 final; Informe de 8 de abril de 2013 relativo a
la aplicación de la Estrategia de la Unión Europea para la Región del Danubio,
COM(2013) 181 final. Report concerning the added value of macro-regional
strategies [Informe de 27 de junio de 2013 relativo al valor añadido de las
estrategias macrorregionales, COM(2013) 468 final; Conclusiones del
Consejo de Asuntos Generales de 22 de octubre de 2013. [3] Conclusiones del Consejo
de Asuntos Generales de 22 de octubre de 2013. [4] Podría revisarse esta
denominación a fin de reflejar mejor su responsabilidad de coordinación
central. [5] Hasta ahora se han
denominado de varias formas: «coordinadores de acción prioritaria», «directores
de acción horizontal», «coordinadores de pilares», etc. [6] Ibíd. nota 2 a pie de
página. [7] Ibíd. nota 2 a pie de
página. [8] Conferencias en 2013 bajo
la presidencia lituana de la UE y de parlamentarios de la región del Danubio. [9] Tal y como es
actualmente en el caso de la Estrategia de la UE para la región del mar
Báltico, el principio de rotación de la presidencia de una estrategia podría
tener en cuenta las presidencias de la UE en el Consejo o las presidencias en
otras instituciones macrorregionales, o basarse en la voluntariedad. [10] Redes transeuropeas de
transporte. [11] Programas de cooperación
transnacional de los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos, tales como
los programas para la región del mar Báltico y para la región del Danubio. [12] INTERACT está
cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional para facilitar la
labor de los programas europeos de cooperación territorial y las estrategias
macrorregionales (www.interact-eu.net). [13] Un buen ejemplo de
orientación de la Comisión que relaciona la estrategia con los debates a escala
política es el documento de trabajo de los servicios de la Comisión «Una agenda
de crecimiento azul sostenible para la región del mar Báltico». [14] Acciones
preparatorias y proyectos piloto incluidos en el presupuesto de la UE por el
Parlamento Europeo.