COMUNICACIÓN CONJUNTA AL CONSEJO MARCO ESTRATÉGICO PARA LA REGIÓN DE LOS GRANDES LAGOS /* JOIN/2013/023 final */
MARCO
ESTRATÉGICO PARA LA REGIÓN DE LOS GRANDES LAGOS
I. Resumen
El conflicto en la
Región de los Grandes Lagos, localizado fundamentalmente en la parte oriental
de la República Democrática del Congo (RDC), ha sido una constante a lo largo
de los últimos veinte años al no haberse abordado las raíces del problema. Una gobernanza débil, la
ausencia de seguridad y la incapacidad de garantizar el Estado de Derecho en
una amplia zona de la región, junto con la pobreza y la falta de servicios e infraestructuras,
han profundizado las divisiones sociales. Grupos armados siembran el caos,
exacerbando los problemas de la región al impedir el desarrollo humano,
económico y social. Para poner remedio a
esta situación es necesario actuar en cinco ámbitos cruciales: a) coadyuvar a
que los Estados de la región sean más eficientes, responsables y capaces de ofrecer
servicios básicos y una seguridad física, judicial y administrativa que infunda
confianza en todo el país, eventualmente a través de una estructura política descentralizada; b) garantizar
la seguridad en la parte oriental de la RDC y reconstruir un clima de confianza
entre las comunidades de esa parte del país; c) reconstruir
la economía de la región, lograr que la población pueda beneficiarse de sus
riquezas minerales y de las ventajas que ofrecerían un mercado regional más integrado
y un mejor acceso a los mercados mundiales; d) establecer
un clima de cooperación y confianza entre los países de la región y crear
mecanismos que permitan que esa cooperación sea real; e) conseguir
que la comunidad internacional se comprometa a alentar a los países y a otros
actores de la región a cumplir sus compromisos y actuar de manera responsable
tanto a nivel interno como en sus relaciones con sus vecinos. En pos del logro de
estos objetivos, la UE trabajará en estrecha cooperación con las organizaciones
internacionales, en especial con la Unión Africana (UA) y la Conferencia
Internacional sobre la región de los Grandes Lagos (CIRGL)[1], así como con las
Naciones Unidas, en particular con la reforzada Misión de Estabilización de las
Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUSCO), que seguirá
desempeñando un papel importante hasta que la estabilidad interna en la región
esté asegurada. Este Marco estratégico
ha sido concebido para garantizar que los objetivos de la UE en materia de
seguridad y desarrollo, entre los que se hallan la prevención de conflictos y
la cimentación de la paz, se alcancen de una manera global que propicie su
fortalecimiento mutuo. El Marco, como tal, no tiene repercusiones
presupuestarias. Codo a codo con otros miembros de la comunidad internacional,
la UE debatirá la estrategia con países y organizaciones de la región, fijará
prioridades y elaborará un calendario para la ejecución de las acciones programadas,
marcando etapas para evaluar los progresos realizados.
II. Contexto
A pesar de que la
definición de «región de los Grandes Lagos» puede abarcar diferentes realidades
geográficas, a los efectos del presente Marco estratégico se entenderá por tal
los territorios de Ruanda, Burundi, Uganda y las provincias orientales de la
RDC (y, en un sentido más lato, la parte occidental de Tanzania y la parte
occidental de Kenia, así como algunas partes de Sudán del Sur). Se trata de una
región potencialmente rica y fértil, pero irregularmente poblada y enclavada.
Los países que la conforman se definen territorialmente por las fronteras
heredadas de la época colonial. Desde que alcanzaron su
independencia en la década de los años sesenta del siglo pasado, todos estos
países han sufrido inestabilidad, períodos de gobiernos militares y
dificultades para seguir una senda de desarrollo sostenible. El genocidio de
Ruanda en 1994, las guerras civiles en Burundi y la caída del régimen de Mobutu
en 1997 propiciaron una década de conflictos internos y regionales que
provocaron la muerte de millones de personas y empobrecieron o desplazaron a
muchos de los supervivientes. Algunos de los países de la región, en particular
Uganda y Ruanda, han alcanzado buenos niveles de crecimiento económico en los
últimos años, progresando satisfactoriamente hacia el cumplimiento de sus
Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), mientras que otros se han quedado
rezagados en ese camino. No obstante, los países de la región de los Grandes
Lagos siguen estando estrechamente interconectados y la suerte de cada uno de
ellos afecta a la estabilidad y el desarrollo de la región. Por consiguiente,
tiene sentido considerar la región en su conjunto. Los principales factores
que inciden en la situación son: §
una
población numerosa que no cesa de crecer, aunque distribuida irregularmente:
desde la altísima densidad de Ruanda y Burundi y de algunas de las tierras
altas de los Kivus hasta la baja densidad y grandes reservas de tierras
cultivables de otras partes de la RDC; §
la
fragmentación política y las carencias democráticas; §
las
exacerbadas diferencias étnicas que a veces son instrumentalizadas por las
partes contendientes. En el caso de la RDC, la migración de la población de
habla ruandesa hacia los Kivus ha interferido en el equilibrio político, mientras
que la lucha por los recursos y el control sigue enfrentando a Kinshasa con los
países limítrofes; §
unos
Estados débiles y una pobre capacidad administrativa, estando en tela de juicio
la legitimidad de algunos Estados, y una libertad política y de prensa limitadas; §
la
inexistencia del Estado de Derecho o de un control de la seguridad efectivo, en
especial en la parte oriental de la RDC, donde no siempre se confía en el
Estado central y donde las fuerzas de seguridad han actuado con frecuencia sin
prestar el debido respeto a la población civil, llegando incluso a cometer
graves abusos amparados en una cultura de impunidad; §
la
explotación y el comercio ilícitos de recursos naturales en la parte oriental
de la RDC, factor que contribuye a desencadenar, mantener y exacerbar la
violencia, combinados con una defectuosa gestión del sector de las industrias
extractivas y altos niveles de corrupción; §
una
pobreza endémica, bajos índices de desarrollo humano, necesidades básicas no
satisfechas, violaciones de los derechos humanos, violencia de género y
desigualdades; §
la
dificultad de acceso a los mercados mundiales y la falta de integración
regional que entorpece las inversiones y la aparición de intereses económicos genuinamente
intrarregionales. Todos estos factores no
han afectado con la misma intensidad a cada uno de los países de la región. La
situación en la RDC es la que tiene una mayor incidencia en la región, dado el
gran tamaño del país. Además, todos los países, incluidos Ruanda, Burundi y
Uganda, deben hacer frente a retos específicos que han tenido, y aún podrían
tener, un efecto desestabilizador en la seguridad regional. Los Kivus, en
particular, se han convertido en un campo de batalla, en el que se enfrentan no
solo grupos locales rivales que defienden intereses concretos, sino también
grupos rebeldes que cuentan con el apoyo o son originarios de países vecinos
que pretenden controlar territorios y explotar sus recursos naturales. Todo
ello ha llevado a una situación volátil e inestable. Como consecuencia: §
el
desplazamiento masivo de grupos de población con la consiguiente perturbación
socioeconómica en los Kivus ha provocado una situación humanitaria
especialmente desesperada; §
las
violaciones de los derechos humanos, en especial, la violencia de genero y
sexual, siguen estando muy extendidas; §
el
desarrollo económico y social se ha estancado, en particular en la parte
oriental de la RDC, donde el Estado ha sido incapaz de cumplir sus funciones básicas
de garante de la seguridad y la administración; §
el
consenso básico comunitario ha fracasado; las rivalidades no se han reducido
sino que se han enconado, y las facciones armadas se han multiplicado; §
la
situación actual en los Kivus ha tenido un impacto negativo en toda la región
debido a la desconfianza reinante entre países vecinos, que se cruzan
acusaciones de haber interferido en la situación, lo que una vez más acrecienta
la inseguridad en la región, en lugar de coadyuvar a su estabilidad. Diversos intentos por
encontrar soluciones duraderas han fracasado, debido a que no se abordaron
adecuadamente algunas cuestiones fundamentales, no se involucró a todas las
partes interesadas a escala local y nacional, o simplemente debido a que no se
pusieron en práctica. La reciente firma del
Acuerdo Marco para la Paz, la Seguridad y el Desarrollo de la República
Democrática del Congo y de la Región («el Acuerdo Marco») y el nombramiento del
Enviado Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para la Región
de los Grandes Lagos suponen una ocasión única para concebir un nuevo enfoque
general con el que se pueda abordar simultáneamente las raíces locales,
regionales y nacionales de los conflictos, en especial los que afectan a los
Kivus. A tal efecto, el Acuerdo Marco prevé la creación de unos mecanismos de
supervisión regional y nacional para controlar el cumplimiento de los
compromisos adquiridos por las Partes firmantes[2].
Esta oportunidad no debe desaprovecharse, por lo que es preciso adoptar una iniciativa
rápidamente, ya que no se sabe cuánto puede durar. La implicación de los
Gobiernos y de las demás parte interesadas en la región es clave para que tenga
éxito. Toda la comunidad internacional debe apoyarla. Un enfoque internacional
concertado contribuiría en buena medida a la resolución del conflicto.
III. Componentes de una
solución duradera
Para encontrar una
solución hay que resolver un cierto número de cuestiones. Todas ellas son
igualmente importantes y deben abordarse de manera concomitante para garantizar
un avance verdadero. A. Hacer frente a los
problemas de gobernanza La estabilidad de la
región en su conjunto dependerá de la evolución interna de cada país. El
desarrollo duradero de Ruanda, Burundi, Uganda y la RDC pasa por la existencia
de gobiernos responsables, de una sociedad abierta que respete los derechos
humanos y el Estado de Derecho. Mayores dosis de democracia y un debate abierto
y responsable sobre las alternativas de cara al futuro contribuirán a los
esfuerzos de reconciliación en todos los países. También coadyuvará a ello el
que cualquier vulneración de los derechos humanos sea perseguida y no quede
impune, con independencia del país de la región en que se produzca. Una gobernanza eficaz,
en la que cada cual asuma sus responsabilidades, y que ponga especial énfasis
en la gestión de las finanzas públicas, será asimismo fundamental para el éxito
de cualquier estrategia de estabilización de la región. En la RDC, por ejemplo,
se deben fijar unas prioridades de índole práctica cuyo cumplimiento pueda
verificarse teniendo en cuenta los compromisos que el país ha adquirido en el
«Acuerdo Marco», entre los que figuran la reforma del sector de la seguridad,
la descentralización, la reconciliación y la democratización, y la consolidación
de la autoridad del Estado en la parte oriental del país. Los criterios de
referencia que el Enviado Especial del Secretario General de las Naciones
Unidas someterá tanto a los actores regionales como al Consejo de Seguridad de
las Naciones Unidas (CSNU) serán especialmente importantes a tal efecto. El
Nuevo Pacto al que se llegó en Busan en 2011, refrendado por la RDC, sigue
siendo una referencia importante para cualquier nueva medida. En el marco de la
iniciativa auspiciada por las Naciones Unidas, la RDC ha acordado establecer un
mecanismo nacional de supervisión para controlar el cumplimiento de las
reformas a las que se ha comprometido. Se trata de una medida importante. La
comunidad internacional, en particular la Unión Europea, las Naciones Unidas y
las instituciones financieras internacionales así como otros socios regionales
e internacionales, como Sudáfrica, Angola y China, deben tener un papel de
apoyo importante a la hora de alentar a la RDC a seguir ese camino. En
consecuencia, una estrecha colaboración entre ellos cobra especial importancia. Las dificultades para
reformar el sector de la seguridad es uno de los factores que más ha avivado el
conflicto en el este del país. Aunque se ha avanzado algo en lo relacionado con
la policía, los esfuerzos por profesionalizar el ejército y las fuerzas de
seguridad han cosechado magros resultados hasta ahora debido a la falta de
voluntad política, una escasa capacidad de gestión y unos recursos
insuficientes. Sin embargo, el clima parece hoy en día más propicio para retomar
ese compromiso: la necesidad de reformar el ejército es el primer compromiso
recogido en el «Acuerdo Marco» y las resoluciones 2053 (2012) y 2098 (2013) del
CSNU han confiado a la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en la
República Democrática del Congo (MONUSCO) un mandato y un papel reforzado en
materia de reforma del sector de la seguridad. La creación de la brigada de
intervención internacional bajo los auspicios de la MONUSCO debería asimismo
mejorar las perspectivas de reforma del ejército congoleño. Por añadidura,
algunos países de la SADC participantes en la brigada estarán en condiciones de
apoyar in situ el proceso de reforma del sector de la seguridad. El
marco legislativo por el que se regirán la policía y el ejército, que tanto se
ha hecho esperar y que, sin embargo, es indispensable, ve por fin la luz. En este contexto, la
comunidad internacional y, en particular, la UE a través de sus misiones de
policía (EUPOL) y de asesoramiento y asistencia en materia de reforma del
sector de la seguridad (EUSEC), ha seguido un planteamiento pragmático y
ascendente, impulsando las primeras medidas de reforma en ámbitos como la
gestión de los recursos humanos (censo, cadena de pago). Algunos Estados
miembros y otros socios de la RDC se han encargado del adiestramiento operativo
de las tropas (batallón de adiestramiento). La EUPOL ha contribuido a la
creación del Comité de Seguimiento de la Reforma de la Policía (Comité de
Suivi de la Réforme de la Police). El empeño en reformar el sector de la
seguridad debe ir acompañado de un nuevo enfoque sobre el desarme, la
desmovilización y la reintegración basado en las comunidades locales. Todo
proceso local relacionado con estas tres cuestiones debe prever mecanismos de
supervisión, un apoyo adaptado a las necesidades y la participación de la
sociedad civil. Además, la estabilidad a
largo plazo no será posible si no se afronta el problema de las violaciones de
los derechos humanos, en especial la violencia de género. Aparte de las
indispensables medidas que deben tomarse a escala nacional, todos los países de
la Región de los Grandes Lagos tienen que trabajar conjuntamente para promover
los derechos humanos en toda la región y acabar con la impunidad de los delitos
que conllevan una violación sistemática de esos derechos. B. Garantizar una
seguridad duradera en la parte oriental de la RDC La parte oriental de la
RDC, en particular, sigue siendo una zona de conflicto abierto, como ponen de
manifiesto los incidentes que afectan a la seguridad en ambos Kivus y en un
número creciente de otras zonas (en especial, el norte de Katanga y en algunas
partes de la Provincia oriental). Sin un mínimo de estabilidad no será posible
poner en práctica las políticas y las reformas necesarias. La creación de una
brigada de intervención dentro de la MONUSCO, con el mandato firme de combatir a
los grupos armados y evitar las injerencias externas podría cambiar las cosas considerablemente.
Ahora bien, es fundamental que la intervención militar se encuadre en un
proceso político adecuado, tanto a nivel local como desde el punto de vista de
las relaciones entre la RDC y Ruanda, y que se sigan planteamientos distintos
según se trate de grupos armados extranjeros o nacionales. El desmantelamiento
de las Fuerzas Democráticas de Liberación de Ruanda (FDLR) exigirá medidas
específicas. Una estabilización a más
largo plazo de la parte oriental de la RDC pasa por solucionar las raíces
locales del conflicto, como las cuestiones territoriales y el regreso de los refugiados
y las personas internamente desplazadas, en el contexto de las leyes sobre
nacionalidad congoleñas y de las aclaraciones sobre su aplicación. Las
elecciones locales y provinciales deben formar parte del proceso, pero habrá
que organizarlas minuciosamente. La estabilización de la parte oriental de la
RDC pasa, asimismo, por que los países vecinos se abstengan de cualquier injerencia.
La UE continuará apoyando los trabajos del Comité del Consejo de Seguridad
establecido en virtud de la Resolución 1533 (2004) relativa a la República
Democrática del Congo y del Grupo de Expertos[3]. Pueden extraerse algunas
lecciones de los planes de estabilización y recuperación aplicados con
anterioridad por el Gobierno congoleño, a través del Programa de Estabilización
y Reconstrucción de las Zonas que salen de Conflictos Armados (STAREC), en la
parte oriental de la RDC, planes que apoyó la comunidad internacional en el
marco de la Estrategia Internacional de Apoyo a la Seguridad y la
Estabilización (ISSSS), especialmente en lo que atañe a la conexión entre los
trabajos en favor de la seguridad, por un lado, y de la estabilización
posterior a un conflicto, por otro. Apoyar las iniciativas locales de
estabilización que fomentan la inclusión llevadas a cabo en un reducido grupo
de distritos importantísimos de los dos Kivus podría servir de banco de pruebas
para una estabilización a mayor escala.
C. Luchar contra la
pobreza y reconstruir la economía
La lucha contra la
pobreza y el fomento del desarrollo humano, social y económico en la región
exigirán firmes compromisos por parte tanto de los donantes como de los países
socios para satisfacer las necesidades sociales básicas de la población y
promover el crecimiento económico y la creación de empleos con el fin de
garantizar unos medios de subsistencia duraderos para la población y una fuente
de ingresos para el Estado. En un contexto favorable, los dos Kivus podrían convertirse
en un polo de desarrollo dinámico. Para ello será necesario que seguridad y
desarrollo se refuercen mutuamente y que las perspectivas de integración
regional se basen en un planteamiento polifacético y pragmático. Uganda, Ruanda y Burundi
se han adherido a la Comunidad de África Oriental (CAO), que está desarrollando
con relativa rapidez su modelo de integración económica. Esa adhesión ya les
reporta ventajas, como pone de relieve el crecimiento de los intercambios
comerciales regionales. También forman parte de otras organizaciones
regionales, pero por razones de índole fundamentalmente política. La RDC es
miembro de varias organizaciones regionales a las que se podría movilizar: la
Comunidad Económica de los Estados del África Central (CEEAC), la Comunidad
para el Desarrollo del África Meridional (SADC), la Conferencia Internacional
sobre la Región de los Grandes Lagos (CIRGL) y la Comunidad Económica de los
Países de los Grandes Lagos (CEPGL). En agosto de 2012, al igual que Sudán del
Sur y Somalia, la RDC solicitó formalmente su adhesión a la CAO. El hecho de
que forme parte de tantas organizaciones se explica tanto por su tamaño como
por su situación geográfica en el centro del continente. No obstante, en lo que
atañe a la parte oriental de la RDC, la solicitud de adhesión a la CAO de Kinshasa
obedece simplemente a que los dos Kivus, la provincia de Maniema y una gran
parte de la Provincia oriental y de Katanga ya se hallan inmersos en la
dinámica económica que gravita sobre África oriental. El crecimiento económico
es la vía que debe permitir un desarrollo humano duradero, la integración
regional y el incremento de las inversiones. Garantizar la seguridad
alimentaria y nutricional a través de la inversión en la agricultura será un
aspecto importante de toda solución para la región. La tierra es fértil y rica
en minerales, pero el crecimiento económico, en concreto el aumento de la
producción agrícola, exige mejores infraestructuras y una interconexión
regional. Esto también repercutiría favorablemente en la seguridad y
contribuiría a reducir la presión demográfica ampliando las zonas de asentamiento
de la población. Podría mejorarse la interconexión regional tomando como base
la cooperación que se lleva a cabo en el seno de la CEPGL en el ámbito de la
energía, en particular en el sector de la energía hidroeléctrica. Una mejor
cooperación en materia de gestión aduanera y fronteriza fomentaría asimismo los
intercambios transfronterizos e incrementaría los ingresos aduaneros. Debe procurarse sobre
todo regular mejor la explotación y el comercio de los recursos minerales, exigiendo
mayores cotas de responsabilidad en esta materia. La minera artesanal, que no
está regulada por ahora, ha generado cierta riqueza, aunque han sido pocos los
beneficiados. De cierta manera, esta actividad ha avivado los conflictos en
lugar de apaciguarlos. El mecanismo de certificación creado por la CIRGL en el
marco de la Iniciativa para la transparencia de las industrias extractivas, que
pretende reforzar la gobernanza mejorando la transparencia y la asunción de
responsabilidades en el sector de la minería, constituye otra base para
mejorar, aunque habrá que realizar nuevas inversiones para desarrollar los
mecanismos reguladores necesarios para ponerlo en práctica. Hay que animar a
los gobiernos a que aumenten la transparencia del sector extractivo sobre la
base de los acuerdos existentes y las iniciativas puestas en marcha en la
región. El reciente descubrimiento de petróleo en Uganda, cerca de la frontera
con la RDC, abre grandes expectativas, que no deberían truncar una regulación
inadecuada o las disputas territoriales. Disponer de un foro que facilite la
cooperación en estos temas es, una vez más, necesario. D. Restablecer la
confianza entre vecinos Es importante dar una
visión positiva de las relaciones de buena vecindad y la integración regional,
así como hacer comprender a los países vecinos que el hecho de estar rodeados
por países estables, capaces de hacer valer la autoridad legítima del Estado en
todo su territorio, así como el poder recurrir a una auténtica cooperación
regional, resulta más beneficioso para sus legítimos intereses en lo tocante a
la seguridad y para otro tipo de intereses que dejar que perdure la
inestabilidad. Todas las partes deben reconocer la necesidad de cooperar
plenamente con los vecinos en aras del bien común, sea este político o
económico. Por consiguiente, la
cooperación económica y el establecimiento de un clima de confianza deben ir al
unísono si se quiere restaurar una dinámica regional positiva. Aunque la
comunidad internacional tiene que desempeñar un papel importante en ese sentido,
los países de la región son en definitiva los responsables de encontrar una
manera de vivir juntos en paz. La reiteración en el «Acuerdo Marco» del
compromiso de los países de la región de los Grandes Lagos de no inmiscuirse en
los asuntos internos de sus países vecinos es un primer paso de crucial
importancia. Reconocer que cada país tiene un interés legítimo en lo que sucede
en sus países vecinos es otro paso. Las fronteras de la región son permeables.
Las personas que viven a uno y otro lado de ellas mantienen lazos entre sí. Así
pues, la suerte de cada uno de los cuatro países de la región está
inextricablemente ligada a la de los demás. Todos ellos deben demostrar su
voluntad de actuar de manera constructiva y adoptar medidas que redunden en
favor del establecimiento de un clima de confianza (como, por ejemplo, medidas
de cooperación transfronteriza o medidas de control de las fronteras). La intervención de la
comunidad internacional puede ayudar de diversas maneras. En el marco de una
MONUSCO reforzada, la Brigada de Intervención y el Mecanismo de Verificación
Conjunta ampliado de la CIRGL podrían coadyuvar decisivamente a establecer un
clima de confianza entre los países de la región. El Enviado Especial del
Secretario General de las Naciones Unidas a la Región de los Grandes Lagos y el
comité regional encargado de supervisar el cumplimiento del Acuerdo Marco
también podrían jugar un papel importante. Además habría que establecer, y
promover, una definición general del concepto de seguridad regional. El Pacto
de seguridad, estabilidad y desarrollo para la región de los Grandes Lagos de 2006
proporciona el marco jurídico y establece un calendario para las iniciativas de
la CIRGL en este ámbito. Por otra parte, la CEPGL ha demostrado que puede
desempeñar un papel muy útil para lograr un acercamiento entre la RDC y Ruanda
y sigue siendo un elemento crucial de la cooperación en temas económicos y de
seguridad. Otras iniciativas en las que participan la Unión Africana y la SADC así
como los contactos mantenidos a nivel no gubernamental (debates
interparlamentarios, cooperación local entre ciudades o provincias vecinas) pueden
ayudar a completar ese planteamiento general. Para garantizar la
estabilidad a largo plazo será asimismo necesario la consolidación de unos
sistemas políticos democráticos, abiertos y responsables en todos y cada uno de
los países interesados. Todos ellos deberán superar escollos en ese camino: no
existe un sistema que valga para todos y cada país debe encontrar sus propias
soluciones. Esos escollos son especialmente importantes en esta región por
razones históricas, por la debilidad de las instituciones democráticas de
varios países y por la dificultad de encontrar el justo equilibrio entre la
libertad de expresión y el espacio político, por un lado, y los riesgos de
extremismo y violencia, por otro. La UE puede contribuir al desarrollo político
de todos estos países, gracias al apoyo que presta a las instituciones
democráticas y responsables, ayudándoles a introducir el Estado de Derecho y
sistemas parlamentarios que permitan que los ciudadanos se identifiquen con los
procedimientos electorales y de toma de decisiones y, por consiguiente, confíen
en ellos. E. Establecer un
mecanismo de apoyo internacional sólido La operación de mantenimiento
de la paz en la región de los Grandes Lagos es una de las más amplias y más
costosas de las llevadas a cabo en todo el mundo. A pesar de ello, la comunidad
internacional parece haber perdido interés en esta crisis tras la conclusión
del acuerdo de paz en 2009. La reanudación de los combates en la parte oriental
de la RDC en 2012 recordó al mundo la situación de inestabilidad que sigue
reinando en la región. Las Naciones Unidas ya tienen
un papel sumamente importante y la iniciativa que han auspiciado recientemente en
la región ha dado un nuevo impulso a la solución de la crisis. Sin embargo,
será complicado coordinar los distintos niveles de lo que será un plan
polifacético para la estabilización de la RDC y la región de los Grandes Lagos.
En la medida de lo posible, ese plan deberá apoyarse en los mecanismos de
coordinación existentes a escala local, nacional y regional, evitar todo
solapamiento con otras iniciativas en curso y respetar la arquitectura de
integración económica regional actual. Será importante dar con
el equilibrio adecuado entre la responsabilización de los países de la región y
la participación internacional, entre la presión que se debe ejercer y la
cooperación que se pretende lograr. La Unión Africana, la SADC y la CIRGL tienen,
todas ellas, importantes papeles que desempeñar, que habrá que reconocer. Un planteamiento
coordinado y global con el que abordar los distintos temas que se plantean es
indispensable. Ese planteamiento debe: abordar las dimensiones local, nacional
y regional de la crisis; centrarse en los dos Kivus sin olvidar que muchos de
sus problemas también afectan a la RDC en su conjunto; tener en cuenta los
desafíos que plantea la democratización en los países más frágiles de la región
(Ruanda, Burundi y Uganda), y mantener un equilibrio entre los compromisos
adquiridos por la RDC y los asumidos por otros países de la región. Un
planteamiento de este tipo debe prever una «ruta crítica» que ordene las
actuaciones y plasmarse en un compromiso contractual con los gobiernos de la
región. IV. Papel de la UE La estabilidad de la
región de los Grandes Lagos tiene un interés estratégico para la UE, que
comparte profundos lazos históricos con todos y cada uno de los países y a la
que preocupa el sufrimiento que los reiterados conflictos han infligido a
millones de personas de esta región. Los conflictos impiden el desarrollo
económico y social necesario para mitigar la profunda pobreza. Por otra parte,
los conflictos hacen inviable el surgimiento de economías abiertas basadas en
el comercio que puedan contribuir al crecimiento del continente africano y
generar una estabilidad que pueda extenderse a otros países frágiles. Por todas estas razones,
desde hace veinte años la UE viene trabajando denodadamente para erradicar la
pobreza, impulsar el desarrollo económico y social, apoyar los esfuerzos en
favor de la paz y la estabilidad y satisfacer las necesidades más apremiantes
de las poblaciones afectadas, realizando a tal efecto acciones políticas y
humanitarias, así como acciones relacionadas con la seguridad y el desarrollo.
Resulta crucial que la UE persevere en su actitud y mantenga su nivel de
implicación. La experiencia adquirida con su apoyo a los procesos electorales
de 2006 y 2011, a la reforma del sector de la seguridad, a través de las
misiones de la EUSEC y de la EUPOL, y a las medidas para acelerar el desarrollo
recurriendo a sus instrumentos externos, se aprovechará para mejorar las
actuaciones futuras en estos ámbitos. Habrá que adoptar un
planteamiento global que no se limite a hacer frente a los síntomas del
conflicto que sacude la parte oriental de la RDC. Por descontado, la
intervención de la UE debe respetar escrupulosamente los principios del
Programa para el Cambio y las prioridades de los gobiernos de la región. De la
misma manera se tendrá que adoptar un planteamiento conjunto con los Estados
miembros de la UE y será necesario sumarse a los esfuerzos desplegados a mayor
escala a nivel internacional, con los que habrá que coordinarse. La UE debe
participar desde su inicio en el diseño de las estrategias y de las acciones
futuras. La satisfacción de las
necesidades más urgentes exigirá el mantenimiento de la ayuda humanitaria en la
región, en particular la ayuda concedida a los cientos de miles de personas
desplazadas interiormente y a los refugiados como consecuencia de veinte años
de conflicto. Aunque salvar las vidas y mitigar el sufrimiento de las personas
afectadas más vulnerables siga siendo el objetivo principal, las acciones
emprendidas en este ámbito también tendrán por objetivo allanar el camino para
un planteamiento más duradero. Además, la ayuda debe seguir sirviendo para
poner remedio a las consecuencias del conflicto y a la subsiguiente
descomposición del tejido social que ha propiciado una cultura de la impunidad,
graves violaciones de los derechos humanos y violencia de género. La UE
continuará apoyando los esfuerzos llevados a cabo para solucionar las causas
estructurales del conflicto sin dejar de atender a las necesidades inmediatas
de las víctimas. Teniendo en cuenta todos
los elementos descritos anteriormente y los compromisos nacionales y regionales
contraídos en el Acuerdo Marco celebrado bajo los auspicios de las Naciones
Unidas, se establecen los siguientes ámbitos de actuación, partiendo de la base
de que habrá que establecer un orden de prioridades y un calendario adecuados. A. Hacer frente a los
problemas de gobernanza, en particular los relacionados con la reforma del
sector de la seguridad, los derechos humanos y el Estado de Derecho Propuestas políticas: §
El
apoyo a las estructuras y a la gobernanza democráticas en todos los países de
la región seguirá siendo un elemento importante de las políticas de la Unión.
Los instrumentos externos de la UE pueden proporcionar un apoyo decisivo en
este ámbito fundamental del Acuerdo de Cotonú. La continuidad de las misiones
de observación electoral de la UE y los exámenes periódicos de las Naciones
Unidas contribuirán a ello. §
La
UE debe contribuir activamente a los trabajos del comité nacional de
supervisión que se creará en la RDC para garantizar el cumplimiento efectivo de
los compromisos contraídos por este país. Es necesario establecer un conjunto
claro de prioridades y una «ruta crítica» en todos los ámbitos de intervención (reforma
del sector de la seguridad, consolidación de la autoridad del Estado,
descentralización, democratización/elecciones, desarrollo económico y reformas
estructurales, incluida la reforma del sector financiero, proceso de
reconciliación, retorno de los refugiados, etcétera). La UE puede contribuir a
nivel político, pero también a través de medidas prácticas adoptadas al amparo
de sus instrumentos de cooperación. El Documento de Estrategia de Lucha contra
la Pobreza y el Programa de Gobierno 2012-2016 proporcionan una base para la
adopción de las reformas necesarias y constituyen el marco general en el que
habrá de inscribirse la cooperación futura. §
La
reforma del sector de la seguridad exigirá la asunción de unos compromisos
inequívocos por parte del Gobierno congoleño y una estrecha coordinación de
todos los socios de la RDC, con el fin de establecer una plataforma de
intervención coherente, sin perjuicio de la cooperación bilateral. Es
importante tener una misma idea de lo que realmente se puede conseguir a corto
plazo y procurar que otros socios, como Sudáfrica, Angola y China, la asuman
con el fin de que tenga el mayor respaldo posible. Por otra parte, la UE está
estudiando cuál será en el futuro su papel en el proceso de reforma del sector
de la seguridad a la vista de la retirada gradual de las misiones de la
EUSEC/EUPOL[4],
de la movilización de otros instrumentos de la UE y del abandono progresivo de
determinadas actividades o su traspaso a la RDC o a otros socios de este país.
En lo que atañe a las reformas del ejército y de la policía, un asesoramiento
estratégico, el establecimiento de unos sistemas de formación adaptados gestionados
por entidades nacionales y la mejora de la gestión de los recursos humanos componen
un conjunto coherente de medidas al que podría prestarse un apoyo parcial en el
futuro. En consonancia con los trabajos de reforma del sector de la seguridad
que acometa la RDC, también cabría la posibilidad de apoyar un planteamiento del
desarme, la desmovilización y la reintegración que se sustente en las
comunidades locales. §
Un
marco macroeconómico estable requerirá un compromiso continuo del Fondo
Monetario Internacional (FMI) y de las instituciones financieras
internacionales, así como ayuda para mejorar la gestión de la finanzas públicas,
con el fin de incrementar el presupuesto nacional. §
Hay
que centrarse en consolidar la democracia y ampliar el espacio político a todos
los niveles (nacional, provincial, local); en las cuestiones de ciudadanía; en
facilitar el retorno de los refugiados; en apoyar la celebración de elecciones
(en el marco del apoyo general al proceso de democratización de la RDC) y en
poner en pie una administración básica eficaz, lo que podría pasar por su
descentralización. §
Basándose
en las estrategias sobre derechos humanos elaboradas para los países de la
región, la UE debe centrar su labor en acabar con la impunidad y facilitar el
acceso a una justicia moderna, transparente, equitativa y accesible, en
particular en los cuatro ámbitos siguientes: la situación de los defensores de
los derechos humanos, la violencia de género, la participación de niños en los
conflictos armados y la libertad de expresión y asociación y los derechos de la
oposición. B. Garantizar una
seguridad duradera Propuestas políticas: §
Apoyo
al futuro papel de la MONUSCO (Brigada de Intervención) y a un mecanismo de
verificación conjunta ampliado creíble. §
La
revisión en curso de los Programas de Estabilización y Reconstrucción de las
Zonas que salen de Conflictos Armados y de la Estrategia Internacional de Apoyo
a la Seguridad y la Estabilización (STAREC/ISSSS) ayudaría a establecer un
marco para apoyar la estabilización en el futuro. Pueden preverse dos fases: un
apoyo más inmediato, posterior a la ayuda humanitaria, destinado a crear las
condiciones básicas para la recuperación económica y social (una intervención
básica ad hoc paralela a la ayuda humanitaria) y una segunda fase
dirigida a crear las condiciones necesarias en materia de recursos y gobernanza
para la rehabilitación y el desarrollo sostenibles. §
Establecimiento
de una administración efectiva capaz de ofrecer servicios en las zonas que han
sufrido conflictos armados, entre otras cosas mediante un proceso de
descentralización en estrecha consulta con las partes interesadas y las
autoridades locales. §
Ayuda
a las iniciativas integradoras locales en un número reducido de distritos clave
de las provincias de Kivu, como terreno de pruebas para un proceso de
estabilización a mayor escala. Dichas iniciativas podrían promover también el
establecimiento de diálogos entre las comunidades. §
Fomento
de la reforma del sector de la seguridad como parte de las iniciativas en favor
de la seguridad en la parte oriental de la RDC. Además de colaborar en los
objetivos a corto o medio plazo para la reforma del ejército congoleño, podría
estudiarse una ayuda específica a las fuerzas de policía a fin de garantizar la
desaparición del régimen militar en las zonas que han sufrido conflictos
armados. C. Luchar contra la
pobreza y reconstruir la economía Propuestas políticas: §
Promoción
de un desarrollo humano y social acelerado recurriendo a los instrumentos
disponibles, como la cooperación al desarrollo a escala nacional y regional. §
Apoyo
a las iniciativas regionales o subregionales, especialmente las destinadas a
reforzar los vínculos económicos entre los países y velar por sus intereses
mutuos. Con carácter inmediato, seguir ayudando a la CEPGL y aprovechar las
oportunidades de apoyar la iniciativa regional para el desarrollo energético en
la región de los Grandes Lagos. §
Infraestructuras:
promover la interconexión regional. §
Apoyo
permanente a la Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas
y a otras iniciativas que promuevan la transparencia y la responsabilidad en lo
que respecta a los recursos minerales y naturales. §
Apoyo
a la Iniciativa Regional sobre Recursos Naturales de la CIRGL (mecanismo de
certificación) y a la divulgación, adopción y utilización de los Consejos de
diligencia debida de la OCDE para cadenas de abastecimiento responsables de
minerales de áreas afectadas por conflictos o de alto riesgo en la región
de los Grandes Lagos. Se está valorando la posibilidad de poner en marcha un
programa más ambicioso basado en estas iniciativas piloto. §
En
marzo de 2013 la UE llevó a cabo una consulta pública relativa a una posible
iniciativa de la Unión sobre el suministro responsable de minerales originarios
de áreas en conflicto y de alto riesgo con el fin de promover la transparencia
en las cadenas de suministro y ayudar a los países ricos en recursos. §
Mejora
de la gestión sostenible de los recursos naturales para ayudar a reducir el
riesgo de conflictos futuros y ofrecer una base sólida para el desarrollo
económico. §
Fomento
de los mecanismos que promuevan el comercio legal, lo que incluye la gestión de
las fronteras y las aduanas, así como la cooperación regional para preservar la
biodiversidad ambiental transfronteriza. D. Restablecer la
confianza entre vecinos Propuestas políticas: §
Apoyo
a los compromisos regionales del Acuerdo Marco. §
Participación
de la UE en los mecanismos de control de la RDC creados por el Acuerdo Marco,
apoyarlos activamente y velar por que se les dé un seguimiento adecuado. §
Apoyo
a la labor del Comité del Consejo de Seguridad establecido en virtud de la
Resolución 1533 (2004) relativa a la República Democrática del Congo y del
Grupo de Expertos y a la del mecanismo de verificación conjunta ampliado de la
CIRGL. §
Apoyo
a los procesos de democratización, especialmente en la RDC, Ruanda, Burundi y
Uganda, teniendo en cuenta los calendarios electorales en los diversos países
de la región. §
Promoción
de la seguridad regional en foros como la CEPGL, la CIRGL y la UA, como parte
de una asociación política más amplia. §
Apoyo
a las políticas de desarme, desmovilización, repatriación, reintegración y
reasentamiento (DDRRR) en relación con las Fuerzas Democráticas de Liberación
de Ruanda y otras fuerzas hostiles que tienen su origen en los países vecinos
de la RDC. §
Apoyo
a una estrategia judicial en los Grandes Lagos basada en la cooperación
judicial entre los países de la región, así como en una cooperación permanente
con la Corte Penal Internacional. Aunque la UE ya participa en el desarrollo
del sector de la justicia en toda la RDC incluida su parte oriental, en caso
necesario la comunidad internacional podría establecer tribunales mixtos en la
RDC para complementar estos trabajos. E. Establecer un
mecanismo de apoyo internacional sólido Propuestas políticas: §
Prestar
apoyo al Enviado Especial del Secretario General de las Naciones Unidas y respaldar
los compromisos asumidos en virtud del Acuerdo Marco. Los comités encargados de
supervisar su cumplimiento necesitan contar con mecanismos operacionales. §
Es
necesario garantizar que los compromisos asumidos por la RDC y los compromisos
regionales adquiridos en virtud del Acuerdo Marco progresen de manera
coordinada. §
Promover
la rendición mutua de cuentas entre los países de los Grandes Lagos y los
donantes. §
Siempre
que sea posible, basarse en los planes de desarrollo nacionales y regionales
existentes. V. Conclusión La última crisis no solo
supone una oportunidad de renovar el compromiso con la región, sino también un
imperativo para poner las bases de una paz duradera y del desarrollo en la
región de los Grandes Lagos. El Marco Estratégico auspiciado por las Naciones
Unidas ofrece un consenso político y regional renovado para una estabilización
duradera. La UE puede y debe desempeñar un papel activo en el apoyo a estos
esfuerzos. 11 de junio de 2013 [1] La Organización tiene once
Estados miembros: Angola, Burundi, la República Centroafricana, la República
del Congo, la República Democrática del Congo, Kenia, Uganda, Ruanda, Sudán,
Tanzania y Zambia. [2] El 24 de febrero de 2013,
Angola, Burundi, la República Centroafricana, la República del Congo, la República
Democrática del Congo, Ruanda, Sudáfrica, Sudán del Sur, Uganda y Tanzania firmaron
el Acuerdo Marco de Paz, Seguridad y Cooperación para la República Democrática
del Congo y la Región. Las Naciones Unidas, la Unión Africana, los 11 Estados
de la Conferencia Internacional sobre la Región de los Grandes Lagos y los 14
Estados de la Comunidad para el Desarrollo del África Meridional (SADC)
actuaron como garantes. [3] «El Comité del Consejo de
Seguridad establecido en virtud de la resolución 1533 (2004) relativa a la
República Democrática del Congo se creó el 12 de marzo de 2004 para supervisar
las sanciones pertinentes y realizar las tareas dispuestas por el Consejo de
Seguridad […] El Comité de Sanciones cuenta con el apoyo de un Grupo de
Expertos designado por el Secretario General para vigilar la aplicación del
régimen de sanciones centrándose particularmente en Kivu del Norte y del Sur e
Ituri.». [4] La misión EUPOL RD Congo apoya
los trabajos de las autoridades nacionales congoleñas para reformar la policía
nacional. La misión también tiene por objetivo ayudar a mejorar la interacción
entre la policía y el sistema de justicia penal, contribuyendo así a luchar
contra la impunidad de los actos de violencia sexual y las violaciones de los
derechos humanos. La misión EUPOL RD Congo se puso en marcha en julio de 2007 y
su mandato se amplió recientemente hasta septiembre de 2013. La misión EUSEC RD
Congo facilita asesoramiento y ayuda en todo lo relativo a la reforma de la
defensa en la RDC con el fin de ayudar a las autoridades congoleñas a poner en
pie un aparato de defensa capaz de garantizar la seguridad de la población
congoleña, respetando las normas democráticas, los derechos humanos, el Estado
de Derecho y los principios de buena gobernanza y transparencia. Esta misión se
puso en marcha el 8 de junio de 2005. En septiembre de 2012 se amplió su
mandato hasta el 30 de septiembre de 2013, a cuyo término, sobre la base de un
acuerdo político del Comité Político y de Seguridad, se abrirá un período
transitorio final de doce meses durante el cual se desmantelará de forma
progresiva o se transferirán sus tareas.