INFORME DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO Y AL CONSEJO de conformidad con el artículo 184, apartado 5, del Reglamento (CE) nº 1234/2007 sobre la aplicación del plan de consumo de fruta en las escuelas /* COM/2012/0768 final */
ÍNDICE INFORME DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO
EUROPEO Y AL CONSEJO de conformidad con el artículo 184, apartado 5, del
Reglamento (CE) nº 1234/2007 sobre la aplicación del plan de consumo de fruta
en las escuela 3 1........... INTRODUCCIÓN........................................................................................................ 3 2........... DESCRIPCIÓN DEL PLAN Y DE SUS
ELEMENTOS PRINCIPALES..................... 3 3........... EVALUACIÓN DEL FUNCIONAMIENTO
DEL PLAN Y DE SU REPERCUSIÓN EN LOS HÁBITOS ALIMENTARIOS DE LOS NIÑOS............................................................................. 4 3.1........ Establecimiento de planes
eficaces en los Estados miembros............................................ 5 3.1.1..... Aplicación administrativa y
desafíos inherentes................................................................. 5 3.1.2..... Cuestiones relacionadas con la
financiación del plan en los Estados miembros.................. 8 3.2........ Evaluación de la repercusión
del plan en los hábitos alimentarios de los niños................... 9 3.3........ Recomendaciones recibidas.......................................................................................... 10 4........... CONCLUSIONES GENERALES.............................................................................. 11 INFORME DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO
EUROPEO Y AL CONSEJO de conformidad con el artículo 184,
apartado 5, del Reglamento (CE) nº 1234/2007 sobre la aplicación del plan de
consumo de fruta en las escuelas 1. INTRODUCCIÓN De conformidad con el artículo 184,
apartado 5, del Reglamento (CE) nº 1234/2007 del Consejo[1] (en lo sucesivo «el Reglamento
único para las OCM»), el presente informe se refiere a la aplicación del plan
de consumo de fruta en las escuelas (en lo sucesivo, «el plan») durante los
tres primeros años de su funcionamiento en el período comprendido entre el 1 de
agosto de 2009 y el 31 de julio de 2012. El Reglamento único para las OCM dispone
que el informe analice, en particular, dos cuestiones principales: en qué
medida el plan ha fomentado el establecimiento en los Estados miembros de
planes de consumo de fruta en las escuelas que hayan funcionado bien y su repercusión
en la mejora de los hábitos alimentarios de los niños. El informe se fundamenta principalmente
en un análisis de la información facilitada por los Estados miembros sobre la
aplicación de los planes de consumo de fruta en las escuelas en sus países y más
concretamente en los datos de los informes de seguimiento anuales y los
informes de evaluación, presentados de conformidad con el artículo 12 del
Reglamento (CE) nº 288/2009[2],
así como en las conclusiones de una evaluación externa. Dichas fuentes se basan
únicamente en los datos de los años escolares 2009/10 y 2010/11, ya que el año
escolar 2011/12 aún no ha sido evaluado. 2. DESCRIPCIÓN
DEL PLAN Y DE SUS ELEMENTOS PRINCIPALES Las bases del plan se fijaron en el
contexto de la reforma de 2007 de la organización común de mercados de las
frutas y hortalizas. El Consejo invitó a la Comisión a presentar una propuesta
para un plan de consumo de fruta en las escuelas con el fin de abordar el
descenso del consumo de frutas y hortalizas entre los niños. El Parlamento
Europeo también respaldó plenamente la iniciativa. En noviembre de 2008 se
alcanzó el acuerdo político sobre la propuesta de la Comisión, permitiendo que
se destinaran 90 millones EUR de los fondos europeos para financiar la compra y
distribución de frutas y hortalizas, frescas y transformadas, y plátanos cada
año a los niños de los centros escolares, así como para una serie de medidas
conexas. El objetivo global del plan es proporcionar
un marco político y financiero a escala de la Unión Europea para las
iniciativas de los Estados miembros destinadas a invertir la tendencia a la
disminución del consumo de frutas y hortalizas, especialmente entre los niños,
que son los consumidores más vulnerables. El objetivo es, por lo tanto,
aumentar de forma duradera la proporción de estos productos en la dieta
infantil en una etapa temprana, cuando se están formando sus hábitos
alimentarios. Por otra parte, las consecuencias positivas en el consumo ayudarían
a conseguir los objetivos de la PAC, en particular la mejora de los ingresos
agrícolas, la estabilización de los mercados y la seguridad de los
abastecimientos actuales y futuros. Del mismo modo, se tuvo en cuenta una
dimensión más educativa a través de medidas complementarias obligatorias que
sirvieran como herramienta para establecer vínculos con la agricultura, la
alimentación, la salud, el medio ambiente y la actividad física, que funcionan conjuntamente
para incrementar la repercusión global del plan. Además, el plan contribuye al
objetivo de la UE de luchar contra el aumento de los índices de obesidad y de
enfermedades crónicas vinculados a una dieta poco saludable, tal como figura en
el Libro Blanco de 2007, «Estrategia europea sobre problemas de salud
relacionados con la alimentación, el sobrepeso y la obesidad»[3]. Los Estados miembros que desean participar
en el plan deben elaborar estrategias a escala nacional o regional en
colaboración con las autoridades educativas y sanitarias antes del período de
ejecución. Los fondos de la UE cofinancian planes nacionales hasta en un 50 %,
porcentaje que aumenta hasta el 75 % en el caso de las regiones de
convergencia y ultraperiféricas de la UE, mientras que el saldo restante debe
proceder de contribuciones nacionales o privadas. Los principales elementos del plan son
los siguientes: a) distribución de productos en
los centros escolares, desde las guarderías hasta los centros de enseñanza
secundaria; b) medidas complementarias para
aumentar la concienciación sobre la importancia del consumo de frutas y hortalizas
y de los hábitos alimentarios saludables, y para reforzar el vínculo con la
agricultura, por ejemplo a través de visitas a explotaciones agrarias o
sesiones de jardinería; c) creación de redes, seguimiento
y evaluación de la aplicación de los planes en cada uno de los Estados
miembros. 3. EVALUACIÓN
DEL FUNCIONAMIENTO DEL PLAN Y DE SU REPERCUSIÓN EN LOS HÁBITOS ALIMENTARIOS DE
LOS NIÑOS Además de las evaluaciones de los Estados
miembros y externas antes citadas, el Tribunal de Cuentas Europeo (en lo
sucesivo, «el Tribunal de Cuentas Europeo») publicó en 2011 su Informe especial
nº 10[4],
que recoge los resultados de la auditoría conjunta del plan junto con el plan
de distribución de leche en las escuelas, en el que consideraba la eficacia de
ambos planes. El Tribunal de Cuentas Europeo, en particular, evaluó si se
fomenta suficientemente la participación, si las subvenciones de la UE tienen una
repercusión directa en el consumo de los beneficiarios y si semejantes planes
pueden responder a sus objetivos educativos e influir en los hábitos
alimentarios futuros. Además, en 2011, el CEPS[5]
dirigió un estudio en virtud de un contrato con la Comisión, que se centró en
la estimación y la evaluación de la carga administrativa impuesta por los planes
«leche en las escuelas» y «fruta en las escuelas». 3.1. Establecimiento
de planes eficaces en los Estados miembros Habida cuenta del gran número de
parámetros utilizables para evaluar en qué medida se han establecido en los
Estados miembros planes eficaces, el presente informe se centra en la
evaluación de su aplicación administrativa en los Estados miembros y en los
retos en términos de a) eficacia, b) dificultades encontradas, c) costes y
cargas administrativas, d) medidas de acompañamiento y, por último, cuestiones
relativas a su financiación. 3.1.1. Aplicación
administrativa y desafíos inherentes Existen varios enfoques y concepciones a
la hora de aplicar un plan eficaz de consumo de fruta en los centros escolares.
Incluso dentro de un mismo Estado miembro o región, la forma de gestionar el
plan puede diferir debido a las decisiones adoptadas a nivel escolar. Las
evaluaciones nacionales valoraron la aplicación del plan y la satisfacción de
los centros escolares y del personal participante en su aplicación práctica.
Según esta evaluación del proceso, el plan se ha integrado con éxito en los
Estados miembros y ha sido muy bien acogido por alumnos, profesores y padres.
En el año escolar 2010/11, se han resuelto, en gran medida, muchos de los
problemas surgidos en el primer año de aplicación y el plan funciona
correctamente en la gran mayoría de Estados miembros. Sin embargo, todavía hay una
serie de Estados miembros o regiones que tienen dificultades para aplicarlo
[véase la letra b)]. Además, las evaluaciones llegan a la conclusión
de que la obligación de constituir una asociación entre la educación, la salud
y la agricultura se ha cumplido satisfactoriamente, sobre todo en la fase de
adaptación del plan europeo al ámbito nacional/regional y en el momento de su
planificación o aplicación estratégica. Esta asociación fue un poco menos
estructurada a nivel de los centros escolares, lo que puede atribuirse a la
falta de contacto entre las distintas partes interesadas. a) Eficacia del plan La evaluación externa concluyó que no
existe ninguna manera fácil de discernir qué planes son los más eficaces.
Habida cuenta de que el funcionamiento del plan se caracteriza por diferentes
resultados, la totalidad de los cuales podría utilizarse como indicadores de
impacto, la eficacia ha de medirse de varias formas. Por ejemplo, es difícil
decir si es mejor llegar a un mayor número de niños con un menor aumento del
consumo o llegar a un menor número con un mayor aumento del consumo. No
obstante, la evaluación examinó la eficacia de manera aproximada. Los resultados muestran que la relación
entre la cantidad de productos a base de frutas y hortalizas distribuidos y las
presupuestos gastados varía enormemente de un Estado miembro a otro (de 0,90 a
7 EUR por kilo). Este precio, sin embargo, puede atribuirse en parte a los
costes de distribución, que varían considerablemente por una serie de razones:
las características geográficas (zonas remotas, islas), la densidad de
población y la elección de los productos ofrecidos. Un precio bajo por
kilogramo de producto no garantiza por sí solo una distribución eficaz. Teniendo en cuenta la frecuencia de
distribución en relación con el presupuesto gastado, parece que los planes más
eficaces son aquellos en los que se gasta una pequeña cantidad de dinero en
productos para una frecuencia relativamente elevada de distribución, como en
Estonia (0,91 EUR por kilo de frutas con 2,6 distribuciones por semana). La
mayor eficacia de distribución en términos de productos distribuidos podría explicarse
en parte por un menor precio gastado por kilo de productos. Al calcular la proporción entre el número
de niños del grupo destinatario al que se dirige el plan y el presupuesto gastado
por niño, queda claro que ocho Estados miembros o regiones tienen un alto porcentaje
de niños participantes: en ellos se alcanza más del 60 % del grupo
destinatario porque su gasto por niño es sensiblemente más bajo. Los Estados
miembros o las regiones cuyo gasto por niño es más elevado, solo llegan generalmente
a un pequeño porcentaje de niños. Existen algunas excepciones, como Hungría,
que, por otra parte, únicamente distribuye un tipo de fruta (manzanas). Además, la evaluación señala que el nivel
de cofinanciación de la UE influye en la cobertura del grupo destinatario. Un
porcentaje más elevado de ayuda de la UE permite a los Estados miembros llegar
a más niños de un grupo destinatario. b) Desafíos y dificultades
relacionados con la ejecución Obviamente, las mayores dificultades de
ejecución surgieron el primer año siguiente al lanzamiento del plan en 2009.
Estos problemas iniciales atañían sobre todo a la elevada carga administrativa,
a los retos logísticos/organizativos y a garantizar la financiación nacional
exigida. La carga administrativa y los problemas
relacionados con la cofinanciación nacional o privada se exponen con mayor
detalle en el subcapítulo c) y en el capítulo 3.1.2, respectivamente. Los problemas logísticos afectaban
principalmente a las capacidades de los centros escolares para gestionar la
preparación y distribución de los productos. También hubo problemas a la hora
de encontrar proveedores, especialmente en zonas remotas. Los Estados miembros
consiguieron superar los problemas iniciales de diferentes maneras. Por
ejemplo, para mitigar las dificultades logísticas, los Países Bajos redujeron
el número de proveedores. En consecuencia, el volumen del contrato se hizo más
atractivo para el suministro de productos, y se redujeron los esfuerzos
administrativos y los costes de control. Polonia introdujo una cantidad a tanto
alzado por porción, que tuvo un efecto positivo en la simplificación y la
racionalización del proceso de concesión de la ayuda. c) Costes y cargas
administrativos En general, en términos de obligaciones en
materia de documentación, información y control, los informes de evaluación
consideran que las tareas administrativa relativas a este plan son manejables y
se sitúan en un nivel medio en comparación con otras medidas de la PAC. Así
pues, estas exigencias no constituyen en sí mismas un obstáculo que impida a
los Estados miembros o centros escolares participar en el plan. Según la evaluación externa, la carga
administrativa de los planes organizados regionalmente, como en Cataluña o en
Sajonia-Anhalt, parece más elevada en relación con el número de centros
escolares y niños participantes que la de los planes organizados a nivel
central. Dicha constatación está en consonancia con el informe del CEPE, según
el cual estas cargas se asemejan a costes fijos y no aumentan cuando la
magnitud del plan aumenta. Por otra parte, las evaluaciones identificaron
cargas considerables en relación con la aplicación y la ejecución del plan a
nivel de los centros escolares. Tales cargas se derivan de los desafíos organizativos
vinculados con las decisiones de los Estados miembros sobre cómo debía
aplicarse el plan. En algunos casos, los centros escolares se encargaban incluso
de celebrar y gestionar los contratos con los proveedores. En la mayoría de los
Estados miembros y regiones, los centros esclares desempeñan tareas
relacionadas con la logística y la entrega de los productos, así como la
gestión de su preparación y distribución entre los niños. Estas tareas consumen
tiempo y requieren más mano de obra. Algunas evaluaciones de los Estados
miembros alertan sobre las cargas excesivas que recaen en los centros escolares,
que podrían disuadirles de participar en el plan. En algunos casos, la carga administrativa se
derivaba de exigencias nacionales muy estrictas impuestas por los Estados
miembros durante el primer año, modificadas posteriormente a la luz de la
experiencia adquirida. Por ejemplo, Polonia flexibilizó sus exigencias en
materia de envasado y preparación de los productos porque los proveedores no estaban
en condiciones de cumplirlas. Además, la Comisión simplificó el Reglamento (CE)
nº 288/2009. d) Medidas de acompañamiento Las medidas de acompañamiento emprendidas
en virtud del plan de la UE varían de un Estado miembro a otro. En general, las
autoridades públicas responsables de la educación, la salud y la agricultura
fijan el diseño conceptual de las medidas. El enfoque más común consiste en
ofrecer a los centros escolares una variedad de material pedagógico y de
sugerencias para las medidas de acompañamiento y permitirles decidir cómo
aplicarlos. Por otra parte, algunos planes nacionales o regionales no
proporcionan a los centros escolares ningún apoyo para la realización de estas
medidas. En algunos Estados miembros y regiones, las medidas de acompañamiento
se aplican simplemente al mismo tiempo que los planes de estudios normales. Las
grandes divergencias en los enfoques y, por consiguiente, en la eficacia de
estas medidas pueden atribuirse en parte al hecho de que no sean cofinanciadas
por fondos de la UE y, por lo tanto, no existen requisitos mínimos adicionales
por lo que se refiere a su aplicación. Del análisis se desprende la existencia de
dos tipos de programas: aquellos en los que las medidas son el elemento central
de la intervención, por ejemplo, en Irlanda, y aquellos que las integran como un
«extra adicional», como en los Países Bajos. Así pues, el gasto en medidas de
acompañamiento es diferente: en los Países Bajos y Francia el gasto es inferior
a 1 EUR por niño en el primer año, mientras que Irlanda dedica más de 25 EUR por
niño, ya que su plan se basa en recompensas (pequeños premios). En lo que atañe a la repercusión de las
medidas de acompañamiento, la investigación llevada a cabo en Irlanda demuestra
que su programa «Food Dudes», que se basa en medidas de acompañamiento fuertes,
es esencial para un crecimiento sostenible en el consumo de frutas y hortalizas
entre los niños. En el caso de otros Estados miembros, que adoptan diferentes
enfoques, es difícil evaluar, en esta coyuntura, el impacto global a corto
plazo de las medidas de acompañamiento. 3.1.2. Cuestiones
relacionadas con la financiación del plan en los Estados miembros Tal como se explicó en capítulos
anteriores, el plan se basa en el principio de cofinanciación. La parte de los
fondos que deben facilitar los Estados miembros puede proceder de fuentes
públicas o privadas. Las evaluaciones nacionales y externas muestran claramente
que cada vez resulta más difícil disponer de una cofinanciación, en particular
si esta debe estar garantizada exclusivamente por los centros escolares, los
municipios o los padres. Así pues, la cofinanciación se ha presentado varias
veces como uno de los principales desafíos en la aplicación del plan y una de
las razones por las que determinadas regiones dentro de los Estados miembros
han decidido no participar en el mismo. a) Fuentes de cofinanciación
nacional En la mayoría de los Estados miembros
participantes y de sus regiones, la cofinanciación nacional se basa
exclusivamente en fondos públicos. Únicamente Eslovaquia, Dinamarca, Austria y
Flandes (Bélgica) solicitan una contribución parental y tres Estados miembros o
regiones incorporan financiación privada en su concepto de cofinanciación
(Baden-Württemberg, los Países Bajos y Flandes). Una contribución privada a la financiación
puede ser una buena oportunidad para ampliar el ámbito del plan, si la
participación a largo plazo y los intereses privados pueden gestionarse
adecuadamente. La identificación y la contratación de patrocinadores privados
parecen ser más eficientes bajo la responsabilidad de la autoridad de control
nacional o regional que a nivel del centro escolar. La evaluación también
concluye que el plan no se amplía en regiones donde la contribución pública es
muy limitada y la financiación privada debe ser organizada por los centros
escolares participantes. Este es el caso de Francia y Alemania.
Baden-Württemberg, con una contribución pública de solo el 4 %, tiene
problemas específicos en relación con la ampliación de su programa, mientras
que esto no ocurre en las regiones vecinas de Baviera y Renania-Palatinado, que
reciben una contribución pública del 50 %. En Francia, donde no existe la
cofinanciación nacional, el presupuesto proviene de los municipios o de los
propios centros escolares, que lo sacan de su presupuesto para el comedor. b) Contribución parental La introducción de una contribución
parental a la financiación origina opiniones encontradas, aunque puede
garantizar cierta participación de los padres en los planes y ofrecer un presupuesto
adicional. Básicamente, se supone que una contribución financiera obligatoria
de los padres tiene una influencia negativa sobre la tasa de participación, sobre
todo si los centros escolares cuentan con muchos niños de origen social menos
privilegiado. Además, el mensaje de los directores de los centros es que
recaudar fondos a nivel escolar requiere una gran capacidad de organización. Las
experiencias de Letonia, por ejemplo, confirman estas hipótesis. En dicho país
se constató que la aplicación del plan de distribución de leche en centros
escolares hubo de suspenderse cuando se redujo la financiación pública. c) Repercusión de la
cofinanciación de la UE De la evaluación se desprende, pues, que la
ayuda de la UE, tanto el porcentaje de financiación como el importe absoluto de
fondos europeos disponibles, tiene una repercusión positiva, o incluso
fundamental, en la eficacia del plan. Los fondos de la UE son esenciales para
el éxito de planes de ámbito nacional (o regional) en casi todos los Estados
miembros participantes, independientemente del concepto de cofinanciación
subyacente. Además, a los ojos de los ciudadanos, la participación de la UE
añade un plus de credibilidad y de compromiso a los planes nacionales y
regionales. 3.2. Evaluación
de la repercusión del plan en los hábitos alimentarios de los niños Teniendo en cuenta que las evaluaciones
nacionales solo se centraron en dos años de aplicación del plan y que se emplearon
diferentes métodos de evaluación, los resultados relativos a su eficacia no
pueden ser concluyentes, especialmente por lo que se refiere a la repercusión a
largo plazo. a) Repercusión en los hábitos
alimentarios de los niños Teniendo en cuenta estas limitaciones, los
resultados de la mayoría de las evaluaciones nacionales y regionales indican
que gracias al plan ha aumentado la cantidad de frutas y hortalizas consumidas
por los niños. A modo de ejemplo, en Polonia el consumo registró un aumento del
21 %. Resultados positivos similares se establecieron sobre la base de las
entrevistas realizadas como parte de una evaluación externa. Solo cuatro
evaluaciones fueron incapaces de determinar una repercusión en el consumo, bien
porque todavía no se disponía de datos suficientes para evaluar su repercusión
en el consumo al cabo de un año de aplicación, como en los Países Bajos, o bien
porque no se constataron diferencias estadísticas importantes en las pautas de
consumo. En algunos casos, animar a los niños a
consumir más frutas y hortalizas también tiene un efecto multiplicador positivo
fuera de las horas oficiales de distribución en los centros escolares, por
ejemplo en el consumo después de la actividad escolar en Rumanía o en los días
en que no se había previsto distribución de fruta, como en los Países Bajos.
Sin embargo, las conclusiones son diferentes en lo que se refiere a la repercusión
del plan en el estilo de vida de los niños en general, tales como el consumo de
refrigerios o golosinas. En algunos casos, las evaluaciones no constataron
repercusiones visibles, aunque ocasionalmente se constató algún cambio positivo.
Curiosamente, muchas evaluaciones llegan a la conclusión de que el plan no influye
de la misma forma en el consumo de todos los niños participantes. Se observaron
diferencias en función del sexo (las niñas consumían más frutas y hortalizas que
los niños) y del tipo de productos (los niños prefieren las frutas a las hortalizas).
Algunas evaluaciones han constatado, por otra parte, las repercusiones positivas
del plan, sobre todo entre los grupos socioeconómicamente desfavorecidos, que lo
han acogido favorablemente. b) Repercusión en los padres En la mayoría de las evaluaciones, los efectos
del plan en los padres y su consumo se omitieron, o se abordaron indirectamente
al examinar únicamente su actitud hacia el plan en general y la dieta de sus
hijos. Aunque muchas evaluaciones llegan a la conclusión de que los padres
respondieron muy positivamente al plan y sus objetivos, en el caso de Francia y
Polonia el plan no tuvo una repercusión perceptible en el consumo de los
padres. Otras evaluaciones indican que la repercusión del plan fue positiva en lo
que se refiere a las actitudes de los padres frente a la dieta de sus hijos.
Por ejemplo, en Irlanda, Polonia y Malta los padres añadían más frutas y
hortalizas en las tarteras de sus hijos. También hubo una mayor variación y
disponibilidad de estos productos en los hogares (Italia) y, en menor grado, hubo
una repercusión positiva incluso en el propio consumo de los padres. 3.3. Recomendaciones
recibidas Las evaluaciones identificaron grandes
mejoras en el funcionamiento del plan con respecto a su difícil comienzo. No obstante,
se propusieron varias recomendaciones para mejorarlo. En primer lugar, para compensar las
limitaciones financieras encontradas por muchos Estados miembros y regiones y para
aumentar la repercusión del plan mediante la ampliación de su ámbito de aplicación, ·
se recomendó aumentar el porcentaje de
cofinanciación de la UE, ya que los actuales (del 50 % y 75 %) se
consideran obstáculos para una mayor aceptación. La ayuda global de la UE
también debería ser superior a los 90 millones EUR. En segundo lugar, con respecto a la
aplicación del plan y los parámetros de la distribución, se formulan las
recomendaciones siguientes: ·
Debe alcanzarse una distribución sostenida (≥
35 semanas escolares), ya que solo una participación suficientemente larga puede
tener una repercusión sostenible en la mejora de los hábitos alimentarios de
los niños, tal como prevé el plan. ·
La diversidad de la oferta es vista como un
importante factor de éxito para la eficacia del plan. Se recomienda ofrecer al
menos de 5 a 10 productos diferentes para mantener el interés de los niños. Sin
embargo, esta recomendación podría ser difícil de seguir en los Estados
miembros que decidan dar prioridad a las frutas y hortalizas locales o de
temporada. ·
Los productos deben seguir distribuyéndose gratuitamente.
Muchas evaluaciones nacionales (Alemania y los Países Bajos, por ejemplo) y
también el informe del Tribunal de Cuentas Europeo estiman que este elemento es
determinante para el éxito del plan, ya que repercute en la participación y la
eficacia. ·
Además, se recomienda
ofrecer los productos con una frecuencia elevada, idealmente tres veces por
semana. Esta recomendación, al igual que las tres
precedentes, está intrínsecamente vinculada a la cuestión de la financiación
del plan y al presupuesto disponible. Por lo que se refiere al grupo
destinatario del plan: ·
Varios Estados miembros consideran necesario
ampliar el grupo destinatario del plan para permitir que más niños se beneficien
del mismo. Esto está intrínsecamente vinculado a la financiación disponible. ·
También se considera necesario adoptar un
enfoque específico para los grupos más «vulnerables», como los grupos socioeconómicamente
desfavorecidos que manifiestan un gran interés en el plan. Sin embargo, aunque se recomienda que el plan debe centrarse
en estos grupos, no debe limitarse únicamente a ellos para evitar estigmatizar
los centros escolares a los que asisten y teniendo en cuenta que es difícil establecer
criterios para identificar con precisión estos grupos y centros escolares. ·
Varias evaluaciones
también consideran necesario centrarse más en los chicos, que tienden a
consumir menos frutas y hortalizas que las chicas. Por lo que se refiere a la carga
administrativa y organizativa: ·
con el fin de reducir la carga administrativa
se recomienda explorar vías para armonizar las obligaciones en materia de informes
y los procedimientos administrativos de los planes de consumo de leche y de
fruta en los centros escolares. Además, en las estrategias nacionales deben
encontrarse soluciones que permitan a los centros escolares hacer frente a las
tareas organizativas y logísticas. Por último, habida cuenta de la
importancia de las medidas de acompañamiento y a fin de subsanar las
deficiencias detectadas en su aplicación, se recomienda: ·
animar a los Estados miembros a prestar más
atención al enfoque utilizado, ya que la repercusión de estas medidas depende
del enfoque metodológico; ·
que estas medidas tengan derecho a la ayuda de
la UE, proporcionando un nivel mínimo de financiación, con vistas a reforzar su
papel y garantizar la coherencia de su ejecución. Por lo que se refiere al plan en general,
muchas evaluaciones nacionales recomiendan que: ·
es absolutamente necesario aumentar la visibilidad
del plan y facilitar información más extensa y selectiva, así como implicar a
los distintos agentes y partes interesadas de manera más sistemática. 4. CONCLUSIONES
GENERALES Transcurridos solamente tres años del plan de
consumo de fruta en la escuela, todavía es demasiado pronto para extraer
conclusiones definitivas, especialmente en lo que respecta a su repercusión
sostenible en los hábitos alimentarios de los niños. Sin embargo, puede constatarse
que, a juzgar por los resultados de la evaluación inicial y las cifras de la
Comisión resultantes del ejercicio de control, el plan ha sido integrado satisfactoriamente
en los Estados miembros y que, en comparación con la fase de puesta en marcha,
su eficacia está aumentando en términos de presupuesto utilizado y beneficios
para los niños (más de ocho millones). En lo que atañe a la eficacia, las evaluaciones
nacionales indican que el plan tiene un potencial enorme y constituye una
herramienta adecuada para influir positivamente en los hábitos alimentarios de
los niños y de los padres, animándoles a consumir más frutas y hortalizas en el
futuro, siempre que se garantice la continuación de dicho plan a largo plazo. En las evaluaciones realizadas por los
Estados miembros y el contratista externo, así como en el informe especial del
Tribunal de Cuentas Europeo, se formularon varias recomendaciones y propuestas
de mejora. Algunas de las más importantes ya se han incorporado en las propuestas
de modificación del plan, en el contexto de las propuestas de reforma de la PAC
para 2020. Así pues, a fin de que puedan beneficiarse del plan más niños de los
8,1 millones actuales, la Comisión ha propuesto reforzarlo aún más, aumentando el
presupuesto global disponible de la UE para el plan a 150 millones EUR. También
se propone aumentar los porcentajes de cofinanciación de la UE, considerado uno
de los principales parámetros para el éxito del programa. La evaluación externa
estima que los porcentajes de cofinanciación actuales son uno de los
principales obstáculos para una mayor absorción de los fondos. Además, habida cuenta de la importancia
que se concede a las medidas de acompañamiento, la Comisión ha propuesto que estas
puedan ser cofinanciadas con cargo al presupuesto de la UE en determinadas
condiciones y dentro de un límite que se establecerá en una fase posterior. Esta
circunstancia consolidará su repercusión y su coherencia en beneficio global
del plan. A la vista de esta reacción positiva
sobre la eficacia y la eficiencia del plan tras los tres primeros años de
aplicación, es importante, en esta fase, empezar a pensar en el futuro. Por otra
parte, el informe del TCE hizo un llamamiento en favor de una mayor
coordinación y sinergia entre los planes de distribución de «leche en las
escuelas» y «fruta en las escuelas» para garantizar que presentan un enfoque nutricional
armonizado y que son gestionados de forma eficiente. La Comisión ha lanzado, pues, un proceso de
evaluación de impacto que se basará en las conclusiones de las evaluaciones y
en las mejoras ya efectuadas y tendrá en cuenta el informe del TCE. Dicho
proceso evaluará la repercusión de los planes existentes y analizará si pueden,
y de qué manera, evolucionar en el futuro en función de las diferentes
opciones, incluida la posibilidad de lanzar un nuevo plan más amplio. Además, examinará
la función y el diseño de las medidas de acompañamiento, que son una
herramienta importante para informar y educar a los niños sobre la importancia
de los productos agrícolas, la agricultura y la ganadería, así como sobre los hábitos
alimentarios y los modos de vida saludables. [1] Reglamento (CE) nº 1234/2007 del Consejo, de 22 de
octubre de 2007, por el que se crea una organización común de mercados
agrícolas y se establecen disposiciones específicas para determinados productos
agrícolas, DO L 299 de 16.11.2007, p. 1. [2] Reglamento (CE) nº 288/2009 de la Comisión, de 7 de
abril de 2009, por el que se establecen disposiciones de aplicación del
Reglamento (CE) nº 1234/2007 del Consejo en lo relativo a la concesión de
una ayuda comunitaria para la distribución de frutas y hortalizas, frutas y
hortalizas transformadas y productos del plátano a los niños en los centros
escolares, en el marco de un plan de consumo de fruta en las escuelas, DO L 94
de 8.4.2009, p. 38. [3] Libro blanco - Estrategia europea sobre problemas de
salud relacionados con la alimentación, el sobrepeso y la obesidad, COM(2007)
279 final, de 30.5.2007. [4] Tribunal de Cuentas - Informe especial nº 10/2011 «¿Son
eficaces los programas Leche para los escolares y Fruta en las escuelas?». [5] Informe especial del Centro de Estudios Políticos Europeos
(CEPE) titulado «Measurement of administrative burdens generated by European
legislation, Administrative burden quantifications of School Fruit Scheme and
School Milk Scheme», (Medición de las cargas administrativas generadas por
la legislación europea, cuantificación de la carga administrativa del régimen
de consumo de frutas en las escuelas y del régimen de distribución de leche en
las escuelas), 7 de diciembre de 2011.