52012DC0750

COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN Estudio Prospectivo Anual sobre el Crecimiento 2013 /* COM/2012/0750 final */


INTRODUCCIÓN

El proyecto de informe conjunto sobre el empleo, requerido por el artículo 148 del TFUE, forma parte del paquete del Estudio Prospectivo Anual sobre el Crecimiento (EPAC) con que se pone en marcha el Semestre Europeo 2013. Como aportación clave a unas orientaciones económicas reforzadas, el informe sustenta los mensajes fundamentales relativos al empleo que figuran en el Estudio Prospectivo Anual sobre el Crecimiento. El análisis que contiene se basa en la situación social y del empleo en Europa, la aplicación de las Directrices para el empleo[1], el examen de los programas nacionales de reforma que dieron lugar a las recomendaciones específicas para cada país adoptadas por el Consejo en julio de 2012 y la evaluación de su aplicación hasta el momento.

El informe se elabora en un momento en que:

La recuperación del empleo se ha interrumpido. El empleo disminuye y las perspectivas para 2013 son desoladoras. La creación de empleo ha mantenido un ritmo moderado y ha empeorado a pesar del potencial sin explotar de algunos sectores ricos en empleo y en todo el mercado único. La segmentación del mercado laboral se ha seguido acentuándose, con un incremento de los contratos temporales y el trabajo a tiempo parcial. La fiscalidad sobre el trabajo sigue siendo elevada y ha seguido aumentando en varios Estados miembros.

El desempleo está aumentando de nuevo y ha alcanzado niveles sin precedentes en la zona del euro, donde el paro de larga duración está alcanzando niveles alarmantes, sobre todo en los Estados miembros que aplican medidas estrictas de consolidación fiscal. Más de uno de cada cinco jóvenes en el mercado laboral está en paro y existe el riesgo de que nos encontremos ante una generación perdida.

La disparidad de las tasas de desempleo entre los Estados miembros ha aumentado drásticamente y refleja los efectos de los choques asimétricos y las diferentes capacidades de resistencia de los mercados laborales a las crisis. Los salarios y costes laborales han empezado a ajustarse pero los efectos de las reformas aún no son plenamente visibles. Se confirma la existencia de signos de deterioro en el proceso de adecuación entre la oferta y la demanda en los mercados laborales europeos, y existe el riesgo de que se consolide el creciente desempleo estructural.

En muchos Estados miembros están disminuyendo las rentas familiares medias y los datos más recientes apuntan a una tendencia hacia niveles más elevados y formas más profundas de pobreza y exclusión social, teniendo en cuenta que en muchos Estados miembros aumenta la pobreza de los ocupados y la polarización social.

1.1. Los efectos de la protección social como estabilizador automático se han debilitado desde 2010, lo que ha dado lugar a un aumento de las tasas de pobreza. Se observan diferencias significativas entre los Estados miembros en la eficacia del gasto en lo que se refiere a la reducción de la pobreza.

La situación del empleo y el mercado laboral en Europa, y en particular en algunos Estados miembros, exige una intervención más decidida de las autoridades públicas y los interlocutores sociales. Aunque se están aplicando reformas de gran calado, es preciso redoblar los esfuerzos para modernizar nuestros mercados laborales e invertir en capital humano con vistas a crear las condiciones para que se produzca una recuperación generadora de empleo.

1. Evolución reciente del mercado laboral y tendencias sociales

Las perspectivas económicas y de empleo son negativas y se han deteriorado en los últimos meses. Si 2012 será un año negativo desde el punto de vista del empleo y los pequeños incrementos del PIB previstos para 2013 no bastarán para crear empleo y reducir el paro, se espera que en 2014 los mercados laborales presenten unas perspectivas más positivas. La UE es actualmente la única región importante del mundo en la que el desempleo sigue en aumento.

La recuperación del empleo se ha interrumpido y disminuye el empleo. Entre el segundo trimestre de 2011 y el segundo trimestre del 2012 disminuyó en un 0,2 % el número de personas desempleadas entre 20 y 64 años de edad. En el periodo 2008 – 2011 el empleo disminuyó un 1,7 %, lo que demuestra una mayor resiliencia que EE.UU. durante el mismo período (-5,8 %,). Sin embargo, la disminución ha sido más pronunciada en la zona del euro, especialmente en los países que realizaron una mayor consolidación fiscal. Desde el comienzo de la crisis económica y financiera en 2008, el total de puestos de trabajo perdidos alcanza los 5 millones, de los cuales 4 millones se perdieron en la zona del euro. Si bien desde el principio de la crisis han sido el trabajo a tiempo parcial y los contratos temporales los que han provocado principalmente las fluctuaciones del empleo global, también se han visto afectados los contratos indefinidos.

Gráfico 1: Empleo y desempleo en la EU 27, 2005-2012

Fuente: Eurostat, Contabilidad nacional y EU LFS

Un rasgo positivo es que la tasa de empleo de los trabajadores de más edad se incrementó en un 1,8 % entre 2008 y 2011 frente al descenso de 1,5 p.p. de la tasa de empleo general. Las mujeres también han campeado la crisis económica relativamente mejor que los hombres, con tasas de empleo casi en el mismo nivel que en 2008, mientras que la tasa de empleo de los hombres disminuyó un 2,6 % durante ese período. Al mismo tiempo, la tasa de empleo de los jóvenes se redujo un 3,8 % .

El desempleo está aumentando de nuevo y ha alcanzado niveles sin precedentes en la zona del euro. La tasa de desempleo global de la UE se sitúa actualmente en el 10,6 %, mientras que en la zona del euro es del 11,6 %, el nivel más alto desde la creación de la UEM. En mayo de 2012, el número de desempleados en la UE superó por primera vez los 25 millones de personas y ha aumentado en 750 000 en el trimestre siguiente, lo que supone un aumento total de casi 9 millones de personas desde 2008. En la mayoría de los Estados miembros se observa una tendencia al alza en los niveles de desempleo, ya que solo seis países muestran una reducción de la tasa de desempleo en los últimos doce meses, hasta agosto de 2012.

El desempleo de larga duración ha alcanzado niveles alarmantes. En el segundo trimestre de 2012, 11,1 millones de desempleados europeos habían estado en paro durante un periodo superior a 12 meses, lo que representa el 4,6 % de la población activa[2]. Ello supone un aumento de 4,8 millones en comparación con 2008. En 2011, el 70 % de los desempleados de larga duración de la EU-27 se concentraban en los seis mayores Estados miembros de la UE, siendo España el país que presentaba un mayor número total de desempleados de larga duración de la UE, un 21 %, y contribuía con 1,6 millones al incremento de 3,7 millones en el número de desempleados de larga duración en el periodo 2008-2011.

Desde el comienzo de la crisis, en la mayor parte de los Estados miembros ha disminuido la probabilidad de que los parados encuentren un empleo, tanto para los desempleados de corta como de larga duración. Este descenso ha sido especialmente pronunciado en los Estados miembros sometidos a importantes medidas de consolidación fiscal. En España la probabilidad pasó del 50 % al 30 %, mientras que en Grecia descendió del 25 % al 15 %, se mantuvo estable en los Países Bajos y mejoró en la República Checa y Estonia.

Gráfico 2: Tasa de desempleo de larga duración en % de la población activa, 2008 y 2011

Fuente: Eurostat, EU-LFS

El desempleo de larga duración ha aumentado en todos los grupos, pero sobre todo entre los jóvenes y las personas con niveles educativos más bajos. Sin embargo, el riesgo de convertirse en desempleados de larga duración para los trabajadores de más edad en 2011 es de más del 55 %, mientras que para los jóvenes solo era aproximadamente del 30 %. En 2011, el desempleo de larga duración entre los trabajadores poco cualificados fue cuatro veces superior al de los trabajadores muy cualificados. También los nacionales de terceros países registraron un desempleo de larga duración dos veces superior al del trabajador medio de la UE en 2011. Algunos Estados miembros han podido limitar la magnitud del desempleo de larga duración, bien porque la recesión ha sido más breve bien por la eficacia de las instituciones del mercado de trabajo.

Más de uno de cada cinco jóvenes en el mercado de trabajo está desempleado. La situación de los jóvenes en el mercado laboral constituye una emergencia tanto económica como social, con 5,52 millones de jóvenes desempleados. A lo largo de los últimos doce meses, la tasa de desempleo de los jóvenes aumentó en la gran mayoría de los Estados miembros y en dos de ellos se ha mantenido en niveles superiores al 50 % y superior al 30 % en seis. En 2011 la tasa de paro de los jóvenes entre 20 y 34 con una formación mínima de segundo ciclo de enseñanza secundaria disminuyó en un 4,2 % hasta situarse en el 77,2 % en comparación con 2008, lo que apunta a la existencia de dificultades crecientes en la transición de la educación al puesto de trabajo.

Quienes abandonan prematuramente el sistema educativo se enfrentan a unas perspectivas de empleo sombrías. Este conjunto de personas es quizás el subgrupo más vulnerable de la mano de obra joven de Europa. En la UE, más de la mitad de los jóvenes que abandonan el sistema educativo no tiene trabajo. El porcentaje de abandono escolar disminuyó del 14,1 % en 2010 al 13,5 % en 2011. Aunque sigue habiendo grandes disparidades en las tasas de abandono escolar prematuro entre los Estados miembros, aquellos que introdujeron políticas efectivas y globales para luchar contra este fenómeno han experimentado también mejoras significativas. El abandono escolar prematuro sigue siendo más frecuente entre los jóvenes de capas sociales desfavorecidas, los migrantes y las minorías étnicas, como la comunidad gitana, y los varones.

La proporción de jóvenes que ni estudian, ni trabajan, ni se forman (NETF) sigue aumentando. Y, lo que es más preocupante, el incremento ha sido superior en los Estados miembros que ya tenían niveles más altos. A pesar del mayor incremento registrado entre los hombres jóvenes, las tasas de jóvenes que ni estudian ni trabajan siguen siendo más elevadas para las mujeres jóvenes en casi todos los países europeos.

Gráfico 3: Porcentaje de NETF en la franja entre los 15 y 24 años de edad

Fuente: Eurostat, LFS

La dispersión de las tasas de desempleo entre los Estados miembros ha aumentado notablemente en los últimos años, particularmente en la zona del euro. Esta diversidad también se constata en los niveles regional y local, existiendo bolsas de elevado desempleo de jóvenes y de larga duración a nivel subnacional. En agosto de 2012, la tasa de desempleo más baja era la de AT, con un 4,5 %, mientras que en España se situaba en el 25,1 %. Una gran proporción del desempleo se concentra en un número relativamente pequeño de países. Así es, la cifra de desempleados de Italia, España y los países con programas de apoyo económico (EL, IE, PT, RO) representa casi la mitad de todo el desempleo de la UE y este porcentaje ha aumentado considerablemente durante la crisis.

Gráfico 4: Cambio en la tasa de desempleo (% ) en los últimos 12 meses y los tres últimos meses hasta agosto de 2012 y evolución de la distribución de las tasas de desempleo entre agosto de 2009 y agosto de 2012

Fuente: Eurostat

Notas: Eurostat. Gráfico 2: Datos que faltaban para agosto de 2012 relativos a 5 EM. Datos utilizados: junio para EE y LV, julio para EL, HU y UK

Se agrandan las disparidades existentes entre los distintos Estados miembros en materia de indicadores sociales y de empleo. Ello es particularmente visible entre los países periféricos y del sur de Europa. Los Estados miembros que hasta la fecha han mostrado mayor resiliencia son los países del centro y el norte de Europa. Si bien da la impresión de que las oleadas son asimétricas, muy a menudo sucede que son los países con mercados laborales relativamente poco segmentados, sólidos sistemas de protección social y capacidad para ajustar temporalmente los horarios de trabajo y las jornadas laborales (flexibilidad interna) a los que les ha ido mejor.

Los últimos datos ponen de manifiesto que los costes salariales y laborales han empezado a contribuir al proceso de reequilibrio exterior. En 2011, los mercados de trabajo europeos mostraron claros signos de recuperación de las dinámicas salariales, con incrementos moderados de los costes laborales unitarios nominales tras las caídas experimentadas en términos reales en 2010. En 2011, la retribución real por empleado disminuyó en cerca de la mitad de los Estados miembros y creció a una tasa inferior a la de la productividad, lo que confirma la tendencia a la baja de la cuota salarial iniciada en 2010. La evolución de los costes laborales unitarios nominales difiere ligeramente entre Estados miembros. En general, la evolución de los costes laborales unitarios se ajusta cada vez más a patrones que favorecen el reequilibrio exterior, con una diferenciación cada vez más clara entre países que presentan una mayor necesidad de reducir el desempleo y reequilibrar sus posiciones externas y países que muestran una recuperación más sostenida y superávits por cuenta corriente.

Gráfico 5: Tasa anual de crecimiento de los costes laborales unitarios nominales (T2 2010 / T2 2011) y tendencia en ocho Estados miembros seleccionados (los que recibieron una recomendación específica por país sobre la cuestión de los salarios), T2 2008 – T2 2012

Notas: Datos trimestrales estacionalizados

Fuente: Eurostat. Gráfico 1: Para el caso de CY, la comparación se hace con el trimestre 1 de 2011 y el trimestre 1 de 2012 (no hay datos sobre el 2º trimestre de 2012)

Fuente: Eurostat

Desde 2010 se ha invertido la pauta anterior a la crisis caracterizada por una dinámica más fuerte de los salarios reales en los países con malos resultados en materia de desempleo. Esta evolución ha contribuido a la mejora gradual de la competitividad de los sectores orientados a la exportación. La demanda de mano de obra y los salarios parecen encontrarse en una situación más sostenida en el sector de bienes exportables en los países que claramente han comenzado o casi completado un proceso de corrección de los déficits por cuenta corriente. Por otra parte, aunque existen elementos que evidencian que hasta 2009 las dinámicas de los salarios reales eran más fuertes, esta tendencia se ha invertido desde 2010.

En muchos Estados miembros están disminuyendo las rentas familiares medias. Entre 2009 y 2011, la renta disponible bruta disminuyó en dos de cada tres Estados miembros y la divergencia entre los distintos países ha seguido acentuándose. En la mayoría de los Estados miembros, la prolongada crisis económica y del mercado laboral, unidas a la necesidad de proseguir el saneamiento presupuestario (que incluía recortes en las prestaciones y subidas de impuestos), ha ido debilitando con el tiempo el efecto protector de los estabilizadores automáticos nacionales a medida que los beneficiarios iban agotando el derecho a prestaciones o sufriendo recortes en sus niveles de prestaciones sociales. Como consecuencia de ello, las rentas de los hogares disminuyeron especialmente en los Estados miembros en los que la recesión era prolongada. Las medidas de consolidación fiscal aplicadas desde 2010 parecen haber contribuido a reducir considerablemente la renta disponible de los hogares.

Gráfico 6: Evolución de la renta familiar disponible bruta durante la crisis

Fuente: Eurostat, contabilidad nacional

La proporción de la población de la UE que reconoce que su hogares están experimentando dificultades financieras se mantiene en niveles históricamente elevados, y ha seguido creciendo, en general, en los últimos meses. En 2012 el incremento interanual del índice de tensiones financieras en el quintil más bajo ha sido especialmente significativo en España e Italia (+ 10 %), mientras que en seis Estados miembros se registraron descensos.

Los últimos datos apuntan a niveles superiores y formas más profundas de pobreza y exclusión social. El número de Estados miembros en los que ha aumentado desde 2008 la proporción de personas en riesgo de pobreza o exclusión social supera al de aquellos en los que ha disminuido. Algunos grupos se han visto particularmente afectados (incluidos los niños, las familias monoparentales, la población en edad activa y, más concretamente, los jóvenes). La evolución de la intensidad de la pobreza confirma que las personas que corren el riesgo de padecerla son cada vez más pobres en muchos países, sobre todo en aquellos en los que el riesgo global de pobreza es elevado. En 2010, la renta mediana de las personas en riesgo de pobreza en la UE fue un 22 % inferior al umbral de pobreza, lo que pone de manifiesto una profundización de las disparidades en la mayoría de los Estados miembros desde 2008.

Gráfico 7: Evolución del número de personas en riesgo de pobreza o exclusión social en los Estados miembros de la UE entre 2008 y 2011

Fuente: EU-SILC; * datos: SILC de 2011 (2010)

La pobreza de los trabajadores y la polarización social va en aumento en muchos Estados miembros. Los trabajadores pobres representaron un tercio de los adultos en edad laboral en riesgo de caer en la pobreza en 2011. En 2010, el 8,4 % de las personas empleadas vivían por debajo del umbral de la pobreza y el riesgo era considerablemente más elevado para las familias con hijos a cargo (10,7 %). La incidencia de la pobreza de los ocupados aumentó entre las mujeres, si bien sigue siendo más elevada en el caso de los hombres. Entre 2006 y 2010, este tipo de pobreza se incrementó significativamente en uno de cada tres Estado miembros, entre los que se incluyen algunos de los Estados más ricos, con economías y mercado laborales más resistentes. Factores tales como los ajustes salariales, la reducción de la jornada laboral, las medidas de reducción del tiempo de trabajo y el aumento de los contratos a tiempo parcial y temporales pueden haber contribuido a ello.

2. Principales retos del mercado de trabajo

Las tendencias recientes observadas en el mercado laboral no solo son en parte el resultado de variaciones cíclicas, y en particular de la grave crisis económica, sino que también se deben a los retos estructurales e institucionales del mercado laboral que afectan a la actividad económica y el funcionamiento de los mercados de trabajo.

La creación neta de empleo (el crecimiento del empleo) ha descendido de forma constante tanto a nivel de la UE como entre los Estados miembros, con la excepción de 2010. Desde mediados de 2011 el conjunto de Europa ha vuelto a experimentar tasas negativas de crecimiento del empleo. Ello es el resultado neto de la tendencia decreciente de empleos encontrados (desempleados que encuentran empleo) y tendencias crecientes en separaciones de empleo, que exigen políticas destinadas a estimular la demanda de mano de obra y un modelo de crecimiento más rico en términos de empleo[3]. Al mismo tiempo, sin embargo, los programas de creación de empleo que cuentan con apoyo de los Fondos Estructurales y los Fondos de Cohesión constatan avances significativos en términos de creación bruta de empleo y de empresas de nueva creación subvencionadas.

Gráfico 8: Tasa de desempleo y tasa de búsqueda de empleo en la EU-27, T1 2007 – T4 2011

Fuente: Cálculos de los servicios de la Comisión sobre la base de datos de Eurostat

El potencial de creación de empleo en algunos sectores clave podría aprovecharse mejor si se abordara la escasez de capacidades. Se calcula que la ecoindustria creará alrededor de 8 millones de puestos de trabajo de aquí a 2020, con un máximo de 2,8 millones de estos empleos generados a partir de medidas relativas al uso eficiente de los recursos, 2 millones de puestos de trabajo a partir de la ejecución de políticas de eficiencia energética y otros 3 millones de empleos a partir del desarrollo del sector de las energías renovables[4]. En 2012, se espera que el número de personas que trabaje específicamente en las ecoindustrias en toda la UE sea de 3,4 millones, un incremento de 2,7 millones en relación con 2008, lo que demuestra que, incluso en el actual entorno económico, hay potencial de crecimiento del empleo en el sector ecológico. Entre 2005 y 2009 el sector de las energías renovables contribuyó a la creación de más de 300 000 nuevos puestos de trabajo. Durante el período 2008-2011, el sector sanitario y de trabajo social generó unos 1 866 000 nuevos puestos de trabajo. Además, se espera que la demanda de nuevos puestos de trabajo en este sector se incremente en un total de 8 millones de oportunidades de empleo entre 2010 y 2020. En cuanto al sector de las TIC, para 2015 se espera que se generen hasta 700 000 vacantes no cubiertas para los profesionales de este sector. Ambos sectores se enfrentan a retos similares para sustituir a una fuerza laboral envejecida con trabajadores más jóvenes. En términos generales, se constatan notables carencias de cualificaciones en los sectores de la economía ecológica, el sector de las TIC y la asistencia sanitaria, especialmente para las ocupaciones con un alto grado de especificidad técnica.

Si bien la fiscalidad sobre el trabajo sigue siendo elevada e incluso ha aumentando en varios Estados miembros, los cambios introducidos en su composición están reduciendo los costes laborales. La elevada presión fiscal disuade a los que perciben ingresos secundarios y a los trabajadores de renta baja y poco cualificados y puede tener un impacto negativo en su tasa de empleo en su conjunto. En 2011, la presión fiscal media de la EU-27 fue del 39,6 % en comparación con el 21 % de Suiza, el 29,5 % de los Estados Unidos y el 30,8 % de Japón y Canadá. Por término medio, en Europa la presión fiscal aumentó en 0,3 % entre 2010 y 2011, afectando también a los trabajadores con salarios bajos. Los aumentos fueron, por lo general, más elevados en los Estados miembros ya afectados por una elevada presión fiscal media. No obstante, ello se ha debido principalmente a los cambios introducidos en los impuestos sobre la renta de las personas físicas y en una serie de casos acompañados de reducciones en los costes de la seguridad social de las empresas, lo que reduce los costes laborales.

Gráfico 9: Total de la presión fiscal para las personas con salarios bajos (utilizando el 67 % del salario medio como referencia para este grupo) en 2011 y variación anual 2010-2011

Breve descripción: * Para los países de la UE no pertenecientes a la OCDE (BG, LV, LT, MT y RO) solo se dispone de los datos relativos a 2010; * * datos de CY correspondientes a 2007. Para estos países, la evolución de la presión fiscal se refiere al período 2009-2010 (para CY al período 2006-2007). Fuente: OCDE

La segmentación del mercado de trabajo ha seguido aumentando al incrementarse los contratos temporales y de trabajo a tiempo parcial. Entre 2007 y 2011 en 21 de los 27 Estados miembros aumentó el porcentaje de personas que ocupaban puestos con contratos no voluntarios de duración determinada o a tiempo parcial. Existen grandes divergencias entre los Estados miembros, pero los países mediterráneos y Polonia se caracterizan por presentar la mayor segmentación. La asimetría de la legislación en materia de protección del empleo entre puestos de trabajo permanentes y temporales/de duración determinada constituye la causa principal de la segmentación del mercado de trabajo. En 2011, el 60,4 % de las personas de entre 15 y 64 años que trabajaban con contratos temporales lo hacían de forma involuntaria. La probabilidad de trabajar con un contrato permanente es menor en los Estados miembros con una legislación más estricta en materia de protección del empleo.

Gráfico 10: Porcentaje de empleados que trabajan con contratos no voluntarios de duración determinada o a tiempo parcial (en 2007 y 2011) y transiciones de empleo temporal a indefinido (datos de 2010)

Breve descripción: * Los datos de SI se refieren a 2011; * * solo se dispone de los datos de IE relativos a 2007.

Fuente: Eurostat, LFS y SILC

En los mercados laborales de la UE el número de jóvenes con contratos temporales es excesivamente elevado y su situación se ha visto agravada con el tiempo. En 2011, aproximadamente el 42,5 % de los trabajadores jóvenes de la UE contaba con contratos temporales, frente al 14,0 % de la media de la población en edad de trabajar. Los datos de que se dispone muestran que, entre los jóvenes, los contratos temporales pueden servir, en cierta medida, de trampolín para la consecución de empleo permanente, pero este no es el caso en algunos otros Estados miembros, en los que la tasas de conversión de contratos temporales en contratos permanentes son especialmente bajas.

Gráfico 11: Empleados con contratos permanentes y temporales, trabajo por cuenta propia y total de empleados (15-64 años) T1 2007 – T1 2012

T

Fuente: Eurostat

El trabajo a tiempo parcial ha supuesto un porcentaje importante del crecimiento del empleo experimentado durante la crisis. Mientras que el empleo total se contrajo entre 2008 y 2010 y el número de trabajadores a tiempo completo se redujo en 6,2 millones, el número de trabajadores a tiempo parcial aumentó en 1,1 millones en el mismo periodo. El aumento del trabajo a tiempo parcial ha sido constante en los últimos años, hasta alcanzar el 18,8 % en 2011. Aproximadamente un tercio de las mujeres ocupadas trabajan a tiempo parcial frente al 8,1 % de los hombres. Este dato refleja el hecho de que los servicios de guardería solo abarcan al 28 % de los niños menores de tres años y al 84 % de los mayores de tres años.

Existen signos recientes de deterioro en el proceso de adecuación entre la oferta y la demanda en los mercados laborales europeos. Para la mayoría de los Estados miembros la curva de Beveridge, que relaciona desempleo y tasas de vacantes, se ha desplazado aún más hacia la derecha. Sin embargo, desde el inicio de 2008 tres Estados miembros han avanzado en la curva de Beveridge (BE, AT y FI) y en el caso de un Estado miembro la curva se ha desplazado hacia el interior (DE), lo que pone de manifiesto la mejora de los mercados laborales y el proceso de adecuación. El deterioro podría ser consecuencia de desajustes entre las destrezas y las cualificaciones educativas que se requieren para desempeñar un determinado puesto de trabajo, el desempleo de larga duración en aumento, una respuesta inadecuada frente a los cambios demográficos e ineficiencias en los servicios ofrecidos por los servicios de empleo. No obstante, también puede deberse a fricciones y obstáculos a la movilidad geográfica y profesional, y a información asimétrica entre empresarios y empleados. Los ciudadanos europeos siguen estando confrontados a obstáculos de naturaleza jurídica, administrativa y práctica cuando atraviesan las fronteras entre los distintos países. Se contemplan reformas adicionales con el fin de transformar Eures[5] en una herramienta para la contratación, la colocación y la adecuación entre la oferta y la demanda de empleo dentro de la UE que permita a los Estados miembros desarrollar sus servicios EURES en función de sus necesidades económicas específicas, apoyando, por ejemplo, a las ocupaciones subrepresentadas y a grupos específicos de trabajadores, incluidos los jóvenes.

Gráfico 12: Curva de Beveridge, EU-27, 2008 (T1) – 2012 (T3)

Fuente: Eurostat, los datos utilizados son: i) la tasa de desempleo (UR, %), y ii) el indicador de escasez de mano de obra (LSI, %), derivados de los resultados de la Encuesta a las empresas de la UE

El persistente desempleo estructural corre el riesgo de enquistarse. El desplazamiento hacia la derecha que se registra en la curva de Beveridge podría ser temporal, ya que el mercado de trabajo trata de reaccionar y adaptarse a una actividad económica en evolución a través, por ejemplo, de cambios en la dinámica salarial, el reciclaje o la intensificación de las políticas activas del mercado laboral. Sin embargo, este desplazamiento también puede apuntar a problemas estructurales más duraderos que amenazan con aumentar de forma permanente los niveles de desempleo estructural. Los datos disponibles muestran que el nivel de desempleo estructural medido por la tasa de desempleo no aceleradora de los salarios (NAWRU) ha aumentado en la mayoría de los países de la UE desde el principio de la crisis y que este incremento ha evolucionado en paralelo al deterioro de la curva de Beveridge .

Gráfico 13: Tasa (%) de desempleo no aceleradora de los salarios (NAWRU) por Estado miembro

Fuente: AMECO

Recientemente se ha registrado un descenso del gasto en políticas activas del mercado laboral por persona desempleada. Los datos de que se dispone muestran que las políticas activas del mercado laboral tienen un efecto positivo en las tasas de empleo, especialmente entre las mujeres y los trabajadores poco cualificados. Los Estados miembros con el nivel más bajo de desempleo de larga duración también se encuentran entre los que el nivel de participación en las políticas activas del mercado laboral es el más elevado, aunque otros factores pueden haber contribuido a estos buenos resultados. Sin embargo, los recursos invertidos en las políticas activas del mercado laboral por desempleado disminuyeron en más de un 20 % entre 2007 y 2010[6].

Gráfico 14: Participación en las políticas activas del mercado laboral en 2010 y tasa de desempleo de larga duración en 2011

Fuente: Eurostat

El efecto de amortiguación del sistema de protección social sobre las rentas de los hogares como estabilizador automático comenzó a debilitarse después de 2009. En la primera fase de la crisis, las prestaciones sociales desempeñaron una función esencial en el sostenimiento de las rentas familiares. En la zona del euro, las prestaciones sociales netas y una fiscalidad más baja contribuyeron positivamente a la evolución de la renta disponible bruta durante 2009 y en los dos primeros trimestres de 2010. No obstante, este efecto comenzó a debilitarse en la segunda fase de la crisis económica. A finales de 2010, la contribución de las prestaciones sociales a la evolución de la renta familiar bruta empezó a ser negativa. En algunos países no deja de crecer el número de personas que no se acogen a ningún tipo de régimen. Todo ello es consecuencia de la reducción de los derechos a prestaciones conforme va pasando el tiempo, la eliminación progresiva de las medidas discrecionales iniciales de apoyo a la renta y, en algunos países, los recortes en los gastos sociales, que formaban parte de los programas de consolidación fiscal.

Existen diferencias significativas entre los Estados miembros en términos de eficacia del gasto, a saber, en los resultados y los efectos de reducción de la pobreza que consiguen por unidad de gasto, cuando los modelos de gasto y las estructuras de las medidas de protección social son similares. Entre los principales instrumentos para prevenir y abordar la pobreza de las rentas se encuentran los sistemas fiscales y de prestaciones. En 2010, el gasto en prestaciones de protección social (excluidas las pensiones) redujo la pobreza registrada en la UE del 26 % al 16 %, es decir, un 37 %. No obstante, los Estados miembros que gastan importes similares en protección social alcanzan resultados bastante distintos, y viceversa. Algunos países consiguen reducir los índices de pobreza entre los niños y los ancianos o las bajas por enfermedad con menos gasto que otros. Algunos países pueden ofrecer mejores niveles de prestaciones para las personas porque logran reducir el periodo de tiempo en el que perciben la prestación al conseguir que vuelvan a conseguir rápidamente un empleo. Lograr un equilibrio entre prestaciones universales y prestaciones concedidas en función de los recursos y entre prestaciones en efectivo y en especie podría contribuir a activar la actividad laboral. Si medimos el gasto en protección social en relación con la reducción de la pobreza se observa que algunos sistemas son más eficaces que otros. BG, LV, PL y RO se agrupan en la zona de gasto reducido con escaso impacto; ES, IT, PT, CY (y EL) muestran resultados similares, pero con un mayor gasto, y obtienen resultados inferiores a la media de la UE en cuanto a la reducción de la pobreza infantil.

Sigue habiendo importantes retos en la plena aplicación de las estrategias de inclusión activa, debiéndose prestar especial atención a unas estrategias adecuadas de apoyo a la renta, los mercados laborales inclusivos y el acceso a servicios de calidad. En muchos Estados miembros se observa ahora una transición hacia las políticas activas de bienestar y la lucha contra los factores financieros que desincentivan el trabajo. Sin embargo, sigue habiendo diferencias en el nivel de cobertura de asistencia social y en los regímenes de renta mínima en los Estados miembros y sigue siendo difícil llegar hasta los grupos que sufren las formas más extremas de pobreza (como las personas sin hogar y de la comunidad gitana). Garantizar un apoyo adecuado a la renta constituye un instrumento eficaz para suavizar la transición al trabajo, fomentar la inclusión social y estimular la demanda agregada. Disponer de unos servicios de guardería de calidad a precios asequibles contribuye a que los padres puedan incorporarse al mercado de trabajo y a que los niños puedan gozar de mayores posibilidades en su vida. No obstante, los datos demuestran que las familias más vulnerables suelen presentar tasas de participación más bajas debido a factores como la disponibilidad y la accesibilidad, la asequibilidad, la elegibilidad, y la elección parental.

3. Aplicación de reformas estructurales del mercado de trabajo

El Consejo Europeo de los días 1 y 2 de marzo de 2011, basándose en el Estudio Prospectivo Anual sobre el Crecimiento de 2012 elaborado por la Comisión, estableció las orientaciones políticas para que los Estados miembros presentasen sus programas nacionales de reforma. En ellos se incluyen sus planes para introducir en el mercado laboral reformas destinadas a lograr los objetivos principales de la UE establecidos en las Directrices de empleo. Sobre la base de propuestas de la Comisión, el Consejo adoptó recomendaciones específicas para cada país en las que se destacaban los ámbitos en los que los Estados miembros deben llevar a cabo reformas dentro del marco general de las Directrices para las políticas de empleo.

En la sección siguiente se recogen las medidas políticas adoptadas por los Estados miembros con vistas a PNR y las prioridades fijados en el Estudio Prospectivo de 2012.

3.1. Movilizar el trabajo a favor del crecimiento

Varios Estados miembros (BE, CZ, EE, HU, IE y PT) están tomando medidas para reforzar las políticas activas del mercado laboral (ALMP) y los servicios públicos de empleo (SPE). En BE, se han incrementado las subvenciones salariales para los trabajadores considerados «trabajadores del conocimiento» (es decir, los investigadores de los sectores público o privado). En CZ, el servicio comunitario se utiliza como medida de activación, coordinado por la Oficina de Empleo. En EE, el nuevo programa de empleo para 2012-2013 ofrece una selección más amplia de políticas activas del mercado laboral y amplía el grupo destinatario que puede acogerse a las diferentes medidas. En HU se han reforzado las medidas activas del mercado laboral, centrándose en la formación de los trabajadores de los servicios públicos de empleo (SPE), el desarrollo de modelos de servicio orientados al cliente, paquetes de servicios a las microempresas y las PYME, la ampliación de las funciones del portal SPE y los servicios electrónicos, así como la transformación de los planes de obras públicas. En IE se está reforzando la condicionalidad para garantizar que se anima a los trabajadores a tiempo parcial a conseguir empleos a tiempo completo. Por último, en Portugal se están tomado medidas para aumentar la eficacia de los SPE y se han introducido regímenes de subvenciones salariales para los desempleados.

En 2011 y 2012, la presión fiscal sobre el trabajo sigue siendo alta con un aumento global del coste laboral, si bien se han logrado algunos avances en algunas categorías de trabajadores vulnerables, como los trabajadores poco cualificados / con escasos ingresos. Muchos Estados miembros (BE, DK, CY, FI, EL, ES, IE, IT, FR, LU, NL, PT, SL y UK) aumentaron recientemente el impuesto sobre la renta de las personas físicas, a menudo mediante el aumento de los tipos de interés. Ello se hizo frecuentemente con carácter temporal en forma de recargos o de contribuciones solidarias general para las rentas más altas (GR, IT, CY, LU, PT, SP). AT y CZ también tienen la intención de introducir medidas similares en breve. En muchos países (AT, CY, FR, EL, HU, LV, PL y PT, UK) también se incrementaron las cotizaciones a la seguridad social.

Las medidas dirigidas a reducir la fiscalidad sobre el trabajo se destinaron principalmente a aumentar los incentivos al trabajo para determinados grupos específicos y, por lo general, implicaron cambios en la base imponible. En BE, por ejemplo, todo un conjunto de reducciones de la seguridad social se dirige a los jóvenes, a los trabajadores de más edad y salarios bajos, y a las nuevas contrataciones en las PYME o por cuenta propia. Asimismo, en FI y HU se concedieron medidas de reducción impositiva a las personas con rentas bajas y medias, aumentando los créditos fiscales y las deducciones básicas. SE incrementó las deducciones a las rentas básicas para las rentas del trabajo de los mayores de 65 años con la finalidad de incrementar la vida laboral.

Se está tomando una serie de medidas para fomentar la creación de empresas y el autoempleo (AT, BE, BG, EE, ES, IE, MT, HU, PL, PT, UK). En Austria, un proyecto piloto proporciona apoyo adicional a los aprendices y a las empresas que ofrecen puestos de aprendizaje, incluidos servicios de asesoramiento jurídico y mediación. En Bélgica se están adoptando medidas destinadas a mejorar el acceso al crédito para las empresas, promover la simplificación administrativa, o reducir las cotizaciones a la seguridad social en el sector de la hostelería. En BG, el trabajo por cuenta propia se promueve facilitando orientación, formación y ayuda para la creación de nuevas empresas propias o mediante la concesión de equipos y reparaciones de las pequeñas empresas de reciente creación. En España se está simplificando el procedimiento para la creación de empresas mediante la reducción de las cargas administrativas de las empresas de menor tamaño y autorizando la ampliación del horario comercial en las zonas turísticas. En Irlanda se facilita una serie de ayudas que implican la concesión de subvenciones de capital, fondos de préstamo y garantías, incentivos para la creación de empresas, etc. En Malta se están tomando medidas destinadas a reducir la burocracia para los trabajadores por cuenta propia y se ha anunciado un nuevo «régimen de microgarantías» para ayudar a los trabajadores autónomos y las pequeñas empresas a obtener garantías para los préstamos bancarios. En Polonia se fomenta a través del FSE el espíritu empresarial, el trabajo por cuenta propia y la actividad empresarial. En Portugal se ofrece acceso al crédito a los empresarios y trabajadores autónomos, y se presta apoyo técnico a los desempleados que deseen crear su propia empresa ofreciéndoles asistencia técnica. En el Reino Unido, se reforzó el régimen nacional de garantía de préstamo con objeto de animar a los bancos a que el crédito fluya a las PYME.

Algunos Estados miembros han tomado medidas adaptando las prestaciones por desempleo para facilitar la vuelta al trabajo (BE, ES, IE, IT, SE). En Bélgica, la reforma del sistema de prestaciones por desempleo aprobada implica que las asignaciones disminuyen antes y con mayor rapidez de lo que lo hacían anteriormente. En ES, la prestación por desempleo se ha reducido en relación con varios grupos. En Portugal, una nueva ley reduce la duración máxima y los importes de las prestaciones por desempleo con el fin de reducir el riesgo de dependencia de las prestaciones y el desempleo de larga duración. En SE, se han introducido normas de elegibilidad más estrictas, tasas de ingresos de sustitución más bajas y plazos máximos para las prestaciones por desempleo.

En España se están tomando más medidas para reforzar la responsabilidad mutua, vinculando la condicionalidad a la participación en las políticas activas del mercado de trabajo. En IE, se ha dado un mayor énfasis a las condiciones para los solicitantes de empleo con especial atención a los desempleados de larga duración. En Italia, el nuevo sistema de seguridad social para el empleo sustituirá gradualmente al actual sistema de subsidio de desempleo.

Una serie de Estados miembros han adoptado medidas para abordar la fijación de los salarios con el fin de garantizar que evolucionen en paralelo a la productividad (EL, ES, PT). En España, la reciente reforma del mercado de trabajo da prioridad a las decisiones adoptadas en las propias empresas a propósito del horario laboral y los salarios y les facilita la posibilidad de desmarcarse de los acuerdos sectoriales. En Portugal se garantiza una evolución de los salarios compatible con las condiciones de las empresas, desmarcándose de los convenios colectivos en caso de que las asociaciones patronales abarquen a menos del 50 % del total de la mano de obra.

En Alemania, el sistema de salario mínimo por sectores abarca un número creciente de sectores. En Hungría, el nuevo Código del trabajo surtió efecto a partir del 1 de julio de 2012, lo que implica un aumento del salario mínimo del 19 %. En Grecia se están introduciendo medidas de fijación de salarios mediante la decisión de reducir el salario mínimo e introducir un salario mínimo diferenciado para los jóvenes.

Una serie de Estados miembros (AT, BG, DE, ES, LV, HU) han adoptado medidas para incrementar la movilidad laboral. En Austria, la introducción de la tarjeta roja-blanca-roja, un sistema de puntuación regido por criterios para el acceso al mercado de trabajo de los nacionales de terceros países, se completó al permitir que también se acojan a él los trabajadores cualificados en profesiones con escasez de mano de obra. En Bulgaria, la adopción de un marco nacional de cualificación garantizará la transparencia de la formación profesional de los estudiantes y los trabajadores y las necesidades de los empresarios en relación con los sistemas de educación y formación. En Alemania, se aprobó una ley que reduce el umbral de ingresos para los inmigrantes con formación universitaria procedentes de fuera de la UE. En Letonia se ha propuesto un régimen relativo al establecimiento de una prestación de reasentamiento para compensar a los trabajadores que se desplacen de su lugar de residencia para trabajar en otra localidad o municipio. En Hungría, el Gobierno apoya la movilidad dando apoyo financiero para cubrir los gastos de alquiler de los desempleados registrados que se desplazan 100 km desde su lugar de origen.

Los Estados miembros están tomando medidas para reducir la salida anticipada del mercado laboral (AT, BE, ES, DK, IE, NL, HU y UK). En Austria se han introducido reformas a fin de reducir el número de pensiones de invalidez. En Bélgica se ha aumentado el límite de edad aplicado a los trabajadores de más edad para acceder al sistema de crédito de tiempo y se ha eliminado el sistema de jubilación anticipada a tiempo parcial. En DK, los planes de reforma de las pensiones de invalidez exigen que se agoten las posibilidades de activación antes de la jubilación anticipada. En España se acelerará el calendario para el aumento de la edad legal de jubilación, la edad de jubilación anticipada aumentará de 61 a 63, con mayores penalizaciones en caso de jubilación anticipada y una suspensión del acceso a la jubilación parcial por un período de dos años. En IE, nuevas iniciativas permitirán que las personas que perciben un subsidio de enfermedad o invalidez puedan trabajar y recibir apoyo a la renta. Además, en 2028 la edad de jubilación legal aumentará a los 68. En los Países Bajos se están tomando medidas para elevar progresivamente la edad de jubilación a los 67 a más tardar en 2023 y en lo sucesivo puede estar vinculada a la esperanza de vida. En Hungría, como norma general, se ha abandonado la jubilación anticipada. El Gobierno del Reino Unido ha anunciado recientemente planes para vincular la edad de jubilación con la esperanza de vida.

Otras medidas también se centran en la promoción de una vida laboral más larga (AT, BE, BG, DE, EE, FI, LU, PL y UK). En Austria, para los trabajadores de más edad con problemas de salud se dispone de medidas activas del mercado laboral, medidas de reintegración profesional y reciclaje, asignaciones a tiempo parcial y subsidios de empleo. En Bélgica, en caso de despidos colectivos, las empresas con más de 20 empleados están obligadas a aplicar en sus despidos la misma estructura de edad que la de la empresa y deberán elaborar un plan anual para los empleados a partir de 45 años de edad. En Chequia, a raíz de la reforma de las pensiones adoptada a finales de 2011, cada año se incrementará la edad de jubilación en dos meses sin límite máximo. En Estonia se presta especial atención a los trabajadores de más edad, la participación en el aprendizaje permanente y en el sistema de salud. En Finlandia se están haciendo esfuerzos para mejorar la calidad de la vida laboral y el bienestar en el trabajo como medio de prolongar la vida laboral. En Luxemburgo se está obligando a las empresas con más de 150 trabajadores a proporcionar más apoyo a los trabajadores de más edad. En Polonia se están haciendo esfuerzos para aumentar las oportunidades de aprendizaje de las personas de edad avanzada y mejorar la calidad de la educación para las personas de más edad. En el Reino Unido, en octubre de 2011 se suprimió la edad de jubilación por defecto.

Algunos Estados miembros han adoptado medidas que no favorecen la prolongación de la vida laboral. En Chequia habrá un incremento de la fiscalidad del trabajo realizado por los pensionistas, que probablemente hará disminuir la participación de las personas de edad avanzada en el mercado de trabajo. En Francia se ha reabierto la posibilidad de retirarse a los 60 años para quienes comenzaran a trabajar a los 18, si han contribuido adecuadamente al sistema de protección social. En Hungría se estableció la obligatoriedad de la edad de jubilación de todos los empleados públicos, salvo los trabajadores del sector sanitario.

3.2. Apoyo al empleo, en especial de los jóvenes

Se ha tomado una serie de medidas en favor del empleo de los jóvenes, especialmente de los que no disponen de empleo, ni siguen módulos de educación o formación. Finlandia está poniendo en marcha una garantía global para los jóvenes destinada a ofrecerles un puesto de trabajo, un período de prácticas o de estudio, un taller o un puesto de reciclaje en el mercado laboral en un plazo de tres meses desde el momento en que se queden sin trabajo.

Un grupo de países (BE, BG, ES, CY, IE, PL, PT, SE y SI) está promoviendo iniciativas destinadas a mejorar el aprendizaje de calidad y los contratos de prácticas. En Bélgica se ha introducido un amplio sistema de prácticas en empresas para los desempleados menores de 25 años que no encuentren empleo al cabo de los seis meses de inserción profesional. En Bulgaria se promueven prácticas en las oficinas centrales y regionales de la administración pública dando prioridad a los jóvenes con discapacidad. En Irlanda se están tomando iniciativas para activar y actualizar las cualificaciones de jóvenes a través de 5 000 periodos de prácticas de 6 a 9 meses de duración. En España se han adoptado medidas para elaborar un contrato de educación y aprendizaje, y establecer un sistema dual de formación profesional. En Polonia se ha establecido un proyecto piloto orientado a los desempleados de menos de 30 años mediante apoyo tutorial individual, períodos de prácticas y permisos para formación. En Portugal se ofrecen ayudas a los períodos de prácticas profesionales y colocaciones laborales. En Eslovenia se ofrece empleo a los desempleados menores de 30 años durante un periodo de 15 meses y el Gobierno está promoviendo periodos de prácticas voluntarios en las instituciones de administración fiscal y prevención de la corrupción. En Suecia, el Gobierno ofrece a las empresas hasta 2 750 EUR por alumno y año con el fin de fomentar la creación de puestos de aprendizaje en los lugares de trabajo y se propone que esta subvención pública se incremente en 2014-2016.

Entre otras medidas concretas de apoyo a los jóvenes sin empleo o sin estudios ni formación se incluyen los programas orientados a la dimensión de la formación profesional (DE, LV, FI), la formación en el puesto de trabajo (LT) y la ayuda financiera (HU). En Alemania los jóvenes de origen inmigrante tienen ahora mejores oportunidades para acceder a los programas de formación profesional. En Lituania, el proyecto «aumentar el empleo de los jóvenes», dirigido a la población de menos de 29 años de edad, subvenciona los salarios y los gastos de organización de la adquisición de cualificaciones en el lugar de trabajo. En Letonia a los desempleados de entre 15 y 24 años de edad se les ofrece la oportunidad de probar distintas salidas profesionales en un centro de formación profesional durante un período de nueve semanas. En Hungría se ha introducido la «primera garantía de empleo», una compensación salarial a todos los empresarios, incluidos el salario bruto y la cotización a la seguridad social.

En una serie de Estados miembros se han establecido asociaciones con los interlocutores sociales para promover el aprendizaje de calidad o contratos de prácticas (BG, CZ, FR, IE, IT, LU, RO y SK). En Bulgaria se destinan medidas a facilitar o contribuir a los costes de inversión y los costes laborales para la creación de empleo para los jóvenes. En Chequia, un proyecto financiado por el FSE contribuye a financiar los costes de los períodos de prácticas en las empresas, en particular para los titulados universitarios y las personas que carecen de experiencia laboral y necesitan completar sus perfiles de cualificaciones. En Irlanda nuevas medidas ofrecen puestos adicionales de formación para los desempleados mediante la colaboración y la implicación entre empresarios y empresas y centros de educación y formación. En RO las empresas que contraten trabajadores jóvenes menores de 25 años recibirán por cada trabajador contratado un año de exención del pago de las cotizaciones a la seguridad social. En SK se subvencionarán empleos del sector privado con el salario mínimo durante un año, mientras que los empresarios deben contribuir durante al menos seis meses.

Solo en algunos países (HU, SK y SE) se han adoptado medidas para reformar la legislación en materia de protección del empleo. En Hungría, entre los cambios introducidos se incluyen los reglamentos por los que se rige el pluriempleo, la reglamentación de los horarios laborales flexibles y la simplificación de las normas en materia de despido. Portugal ha reducido las indemnizaciones por despido a 20 días por año trabajado para los contratos de duración determinada e indefinida y simplificado la definición de despidos individuales por razones económicas. En Italia se ha revisado la legislación que regula los despidos individuales improcedentes en empresas con más de 15 trabajadores, con el fin de aumentar la flexibilidad en la salida del mercado de trabajo y se han introducido medidas para limitar los abusos de los contratos laborales atípicos. En Eslovaquia se adoptan medidas para restringir la duración máxima y el número de contratos sucesivos de duración determinada y eliminar las excepciones para las agencias de trabajo temporal.

Solo unos pocos Estados miembros están haciendo avances en lo referente a la adaptación de los sistemas de educación y formación para reflejar las necesidades del mercado de trabajo (BE, IE, LT, MT y SK). En Irlanda las medidas introducidas pretenden ayudar a los desempleados y los trabajadores que fueran anteriormente autónomos a que se mantengan lo más cerca posible del mercado laboral mediante el acceso a la educación superior a tiempo parcial y las oportunidades de formación para mejorar sus capacidades u ofrecer nuevas cualificaciones en campos en los que sea probable que surjan oportunidades de empleo sostenible. En Lituana se identificarán las cualificaciones en varias etapas con el fin de facilitar a las personas una mejor información sobre la estructura de la demanda de capacidades y la identificación de las especialidades más solicitadas. En Malta se incita a los estudiantes a proseguir su formación en las cualificaciones exigidas por la industria y a hacerlo mediante un crédito fiscal que cubra hasta el 80 % de los gastos de los cursos realizados. En Eslovaquia, la Ley sobre la enseñanza y la formación profesional recientemente adoptada tiene por objeto el refuerzo de los vínculos entre la enseñanza y las necesidades del mercado laboral. También en Bélgica, todas las comunidades han adoptado medidas para reformar la formación profesional con el fin de reforzar su calidad, flexibilidad y sus vínculos con las necesidades del mercado laboral.

Se han adoptado algunas medidas para revisar la calidad y la financiación de las universidades (IT, LV y MT). Italia ha tomado medidas para disminuir la generosidad a medida que se prevé un incremento de las tasas académicas de entre el 25 % y el 100 %. Por lo que se refiere a las becas, solo Malta ha anunciado la continuación de los dos regímenes en la materia. Letonia ha emprendido una evaluación a gran escala de más de 800 programas de estudio de educación superior y está preparando una serie de reformas, incluida la reforma del proceso de acreditación, el desarrollo de un nuevo modelo de financiación universitaria y la reforma de la gestión de las universidades.

A pesar de la recomendación del Semestre Europeo para que se dé prioridad a un gasto público que estimule el crecimiento, todo indica que se están llevando a cabo recortes en detrimento de la inversión en educación. Un número significativo de Estados miembros redujo su gasto en educación consecutivamente en 2011 y 2012 (EE, IT, LV, LT, UK) o en 2011 o en 2012 (BE, BG, IE, FR, CY, HU, PL, RO, SK, FI). También en España el debate sobre la consolidación presupuestaria se centra en la educación. En cambio, los presupuestos permanecieron estables o se incrementaron en CZ, DK, LU, MT, AT.

3.3. Protección de las personas vulnerables

Algunos Estados miembros han tomado medidas para abordar la eficacia de los sistemas de protección social (EE, LV y ES). En Estonia ha aumentado significativamente la disponibilidad de prestaciones del seguro de desempleo de 2013 en adelante, con lo que se complementa y compensa la reforma de la legislación de empleo de 2009. En Irlanda, a pesar de los recortes generalizados en las prestaciones sociales, las personas vulnerables siguen recibiendo apoyo a la renta, aunque a un nivel inferior. En Letonia las prestaciones por desempleo ya no dependerán del régimen de antigüedad en el seguro sino que se basarán en una cobertura decreciente de hasta 9 meses. En España la activación del régimen de ingresos mínimos estará vinculada a la duración de la carrera profesional del solicitante.

Algunos Estados miembros han avanzado en la aplicación de las estrategias de inclusión activa que se centren en un apoyo a la renta adecuado, unos mercados de trabajo inclusivos y el acceso a servicios de calidad (AT, DK, FI, FR, MT, PL y SE). En Austria se ha adoptado un plan de acción en materia de discapacidad que abarca medidas en los ámbitos de la lucha contra la discriminación, la accesibilidad, la asistencia sanitaria, la educación, el empleo y la vida autónoma. En Dinamarca, en junio de 2012, se adoptó una importante reforma de las pensiones de invalidez que restringe el acceso a las personas de más de 40 años y contempla equipos de rehabilitación en apoyo de la salud, el empleo, la educación y los servicios sociales. En Malta, se anima a las organizaciones de voluntariado a contratar personas desfavorecidas mediante la asignación de ayuda financiera. En Suecia el Gobierno tiene intención de reforzar aún más la posición de los grupos vulnerables en el mercado laboral, potenciando las medidas activas del mercado laboral para los desempleados de larga duración y las personas con escasa implantación en el mercado de trabajo. En PT se creó un mercado social de alquiler con el fin de garantizar el acceso a una vivienda asequible y de calidad para los más vulnerables.

Solo se están tomando unas pocas medidas en materia de acceso a los servicios de apoyo a la integración en el mercado laboral y en la sociedad (CZ, IE y PL). En Chequia se está poniendo en marcha a nivel local un programa piloto a pequeña escala que ofrece mejores viviendas y reciclaje a las familias socialmente excluidas (especialmente a la comunidad gitana) que garantiza la plena escolarización de los niños de esta etnia. En Irlanda, el FSE contribuye a la realización de programas destinados a que los inmigrantes alcancen la independencia financiera y una mayor integración social a través del empleo o la educación y la formación. En Polonia se ha incrementado el criterio de ingresos con objeto de ayudar a los trabajadores pobres y se ha aumentado el importe de las prestaciones en metálico de asistencia social, incluso para los extranjeros y los refugiados que participan en formación lingüística.

[1]               Decisión 2010/707/UE del Consejo, de 21 de octubre de 2010, relativa a las orientaciones para las políticas de empleo de los Estados miembros, DO L 308 de 24.11.2010, p. 46.

[2]               Los desempleados de larga duración representan actualmente más del 44 % de las personas en paro.

[3]               Véase el «Paquete de empleo» de la Comisión Europea de abril de 2012.

[4]               Documento de trabajo de los servicios de la Comisión, SWD (2012) «Exploiting the Employment Potential of Green Growth», 92final, 18.4.2012.

[5]               La red de los 31 servicios europeos de empleo que contribuye a la movilidad de los trabajadores entre los Estados miembros, los países del EEE y Suiza.

[6]               Estimaciones de la OCDE basadas en los Programas del mercado laboral de la OCDE y las bases de datos Principales Indicadores Económicos de la OCDE.

Introducción

La economía de la UE sigue lidiando con las medidas de corrección necesarias tras la crisis financiera. Antes del verano persistían las tensiones financieras en la zona del euro, mientras que la ralentización de la economía mundial reducía la contribución potencial de las exportaciones a la recuperación. Por lo tanto, las perspectivas a corto plazo para la economía de la UE siguen siendo sombrías, aunque se prevé una vuelta gradual al crecimiento para 2013 y una consolidación adicional en 2014. Estas perspectivas complican aún más los ajustes necesarios en muchos Estados miembros de la UE. En particular, las reducidas perspectivas de crecimiento frenan la inversión y la creación de empleo y aceleran la destrucción de puestos de trabajo, dado que actualmente los márgenes para utilizar la flexibilidad en las modalidades de trabajo se han reducido.

Los desafíos que debe superar la economía de la UE siguen siendo abrumadores. En particular, las economías de varios Estados miembros siguen enfrentándose a un gran proceso de desapalancamiento de los sectores público y privado. Este desapalancamiento refleja la corrección de los desequilibrios financieros acumulados tras periodos con niveles de gasto insostenibles, financiados mediante crédito, fomentados en ocasiones por burbujas en los precios de los activos del sector privado o por la falta de rigor fiscal en el sector público. Este proceso está lastrando ahora el crecimiento, ya que el gasto se reduce y los ingresos se destinan al reembolso de la deuda.

No obstante, se registran indicios alentadores de que el ajuste de las economías de la UE está avanzando. La situación del mercado financiero ha mejorado tras el verano gracias a la aplicación sostenida del programa de reforma, incluidos los avances en la estructura de la UEM y las importantes decisiones estratégicas adoptadas en la zona del euro, en particular por el BCE. Las importantes esfuerzos de reforma realizados en los Estados miembros vulnerables también están dando sus frutos: el apalancamiento ha disminuido en los sectores público y privado y la competitividad está mejorando en los países que registraban diferencias de competitividad importantes, creando las condiciones para proseguir el ajuste. Las exportaciones contribuyen cada vez más a la mejora de los grandes déficit por cuenta corriente, lo que supone un buen presagio para la sostenibilidad de la corrección. Las grandes diferencias de crecimiento entre los países de la UE son también un reflejo del ajuste en marcha: un crecimiento temporalmente menor o negativo constituye con frecuencia un rasgo de ajustes profundos, que, sin embargo, despejan el camino para una convergencia y un crecimiento más sostenibles, que deberían ser visibles ya en 2014.

El proceso de ajuste y desapalancamiento es inevitable y la principal tarea de los responsables políticos es gestionarlo y paliar las consecuencias económicas y sociales.

El ajuste fiscal ha de proseguir conforme a una estrategia de consolidación diferenciada que propicie el crecimiento teniendo en cuenta los elevados niveles de deuda y los retos que penden sobre las finanzas públicas a largo plazo. Ahora bien, como la consolidación fiscal puede tener repercusiones negativas sobre el crecimiento a corto plazo, debe llevarse a cabo de manera favorable al crecimiento, es decir:

– el ritmo de consolidación ha de ser diferente según los países, en función del margen fiscal de que dispongan para lograr el justo equilibrio entre los efectos potenciales negativos sobre el crecimiento y los riesgos para la sostenibilidad de la deuda; el Pacto de Estabilidad y crecimiento (PEC) y el papel central que en él desempeña el equilibrio presupuestario estructural ofrecen el marco apropiado para determinar el ritmo diferenciado de ajuste;

– aunque la consolidación debe centrarse en el capítulo de los gastos, es preciso diseñar una combinación de ingresos y gastos globalmente propicia al crecimiento, con medidas específicas, dentro del margen presupuestario disponible, que protejan a los principales motores del crecimiento garantizando simultáneamente la eficiencia del gasto.

Además, la credibilidad de la consolidación y sus efectos positivos se potenciarán si aquella se basa en un marco fiscal a medio plazo creíble y va acompañada de reformas que aborden las cuestiones de sostenibilidad a largo plazo derivadas del envejecimiento de la población.

Un proceso ordenado de desapalancamiento en el sector privado requiere un sector financiero sólido y eficiente. Por lo tanto, se debe proseguir la reparación y la reestructuración del ámbito financiero, en especial del sector bancario, en vista de su importante papel en la economía de la UE, pero también deben promoverse nuevas fuentes de financiación. Un marco político microprudencial y macroprudencial coherente y eficaz es crucial para restablecer la confianza en la estabilidad del sector bancario, fomentar la sostenibilidad del flujo de capital hacia las actividades productivas y garantizar la estabilidad de la financiación de la economía.

Las reformas estructurales son necesarias para facilitar el ajuste y mejorar las condiciones marco para el crecimiento. Las reformas estructurales, que mejoran la competitividad, la reactividad de los salarios y la flexibilidad de los precios, son fundamentales para mejorar las capacidades de ajuste y estimular la transferencia de recursos de los sectores en decadencia a los sectores en auge. Las reformas que promueven la creación de empleo, la inversión en innovación, las cualificaciones y el crecimiento integrador son necesarias para combatir el riesgo de histéresis y paliar las repercusiones negativas de la crisis en las condiciones sociales. Una distribución equitativa de la carga del ajuste en toda la sociedad es importante para el crecimiento continuado. En último término, sin embargo, un conjunto coherente de políticas que comprenda tanto políticas macrofinancieras como políticas estructurales resulta indispensable para garantizar la reanudación del crecimiento. Por lo tanto, es necesaria una acción política decidida en todos esos frentes para responder a la dinámica negativa y mejorar la situación económica de manera sostenible.

Los países de la zona del euro están en una situación particular debido a su mayor interdependencia económica y financiera y los consiguientes efectos indirectos.

Los flujos de capital privado dentro de la zona del euro se han invertido abruptamente, alejándose de los países vulnerables. El déficit de financiación externa que ello ha provocado se ha compensado mediante el suministro de liquidez por el sector oficial, lo que ha permitido evitar un ajuste desordenado. Sin embargo, a consecuencia del creciente sesgo nacional, las condiciones de financiación tanto para el sector público como para el privado han ido difiriendo cada vez más dentro de la zona del euro. Ello ha dado lugar a una combinación de políticas muy restrictiva en los Estados miembros vulnerables de la zona del euro, puesto que las condiciones de financiación restrictivas contribuyen a la necesaria consolidación fiscal. Esta situación está dificultando el ajuste, contribuyendo aún más a la divergencia de los resultados económicos entre los países de la zona del euro y socavando la estabilidad de toda la zona monetaria.

La principal prioridad para la zona del euro consiste en avanzar en la senda de reforma estructural e invertir la fragmentación financiera, mejorar las condiciones de financiación en los países vulnerables y fomentar la afluencia y asignación eficiente de capital para apoyar el ajuste. Es imprescindible para el crecimiento y el ajuste. Asimismo, la necesidad de reducir los desequilibrios macroeconómicos subraya la necesidad de un ritmo diferenciado de desapalancamiento público entre los países excedentarios y deficitarios. Por último, teniendo en cuenta la política monetaria única, las reformas estructurales que aumentan la flexibilidad de los precios y salarios y facilitan la adaptación desempeñan un papel aún mayor en la zona del euro.

Perseverar constantemente en las reformas reviste una importancia crucial para resolver los retos planteados. El Mecanismo Europeo de Estabilidad entró en funcionamiento el 8 de octubre de 2012 y el BCE decidió introducir las operaciones monetarias de compraventa en septiembre de 2012. Se trata de contribuciones fundamentales para abordar el reto más acuciante, a saber, estabilizar la situación financiera y restablecer la confianza. La reestructuración y el reequilibrio de las economías se materializarán a medio plazo, pues por lo general ha de transcurrir cierto tiempo antes de que las reformas estructurales tengan pleno efecto. Por último, se está desarrollando el proyecto de una genuina UEM como objetivo a largo plazo, para el que ya se están adoptando medidas concretas con el fin de mantener la dinámica de reforma. Así pues, las tensiones en el mercado financiero se han relajado un tanto recientemente, pero los mercados adolecen todavía de fragilidad y se han hecho dependientes de la continuación de las políticas de apoyo. Por lo tanto, cualquier paralización en los esfuerzos de reforma podría desencadenar la reaparición inmediata de las tensiones y echar por tierra las recientes mejoras.

1.           Consolidación fiscal que favorezca el crecimiento

Unas finanzas públicas sólidas y sostenibles constituyen una condición previa fundamental para la estabilidad macroeconómica y, por tanto, para el crecimiento. Este es el caso, en particular, de la zona del euro, donde la política monetaria única es incapaz de reaccionar ante las circunstancias específicas de cada país, de modo que los presupuestos nacionales deben recuperar su capacidad de asumir una función de estabilización de producirse crisis nacionales específicas. Al mismo tiempo, los Estados miembros de la zona del euro se ven afectados con mayor intensidad por los efectos indirectos de las políticas fiscales no sostenibles, principalmente a través del canal financiero, como ha puesto de manifiesto claramente la crisis actual. Ello exige una mayor responsabilidad en lo que respecta a la evolución presupuestaria a nivel nacional. Esta circunstancia se encuentra en la base de la gobernanza fiscal basada en normas prevista en el Tratado y en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC). El respeto de ambos es esencial para el buen funcionamiento de la UEM.

La consolidación fiscal tiene efectos negativos sobre el crecimiento a corto plazo, ya que la austeridad presupuestaria reduce el gasto agregado, pero produce resultados positivos a medio plazo. Durante las crisis financieras, los efectos de la política fiscal en el crecimiento pueden ser mayores de lo habitual, puesto que los denominados multiplicadores fiscales se consideran mayores que en las circunstancias económicas normales[1]. A corto plazo, la consolidación podría conllevar también efectos negativos sobre los ratios de endeudamiento/PIB si los ratios iniciales son elevados y, por lo tanto, las necesidades de consolidación son importantes.

No obstante, en algunos Estados miembros no existe ninguna alternativa viable a la consolidación, pues su ausencia podría acarrear si cabe consecuencias más negativas. En presencia de niveles de endeudamiento elevados y cada vez mayores, es necesario examinar la sostenibilidad de la deuda como concepto a medio plazo. Del análisis[2] de la Comisión se desprende que, solo en hipótesis bastante poco plausibles (miopía muy acusada de los mercados, reacciones muy anómalas de las primas de riesgo), la consolidación entrañaría efectos adversos sobre la deuda a medio plazo. Además, crear las condiciones para una consolidación permanente y las expectativas correspondientes constituye un aspecto importante para evitar efectos adversos sobre la deuda, ya que las expectativas de una inversión del proceso de consolidación pueden contrarrestar sus posibles efectos positivos sobre las primas de riesgo. Al mismo tiempo, en el caso de los Estados miembros con menor acceso al mercado, la evaluación de los costes de la consolidación, incluso a corto plazo, depende del escenario alternativo considerado. Cuando la sostenibilidad fiscal corre peligro, la falta de consolidación puede conllevar mayores primas de riesgo o la pérdida total del acceso al mercado, lo que podría desencadenar un ajuste mucho más dramático, con consecuencias mucho más negativas para el crecimiento que en el caso de la consolidación y mejora de la sostenibilidad fiscal.

Si bien algunos países de la UE disfrutan de un mayor margen de maniobra, los riesgos derivados de ralentizar la consolidación fiscal deben sopesarse cuidadosamente. Algunos de los Estados miembros nunca antes habían disfrutado de menores tipos de interés para la deuda pública, de modo que, aparentemente, podrían aumentar sus empréstitos sin correr el riesgo de entrar en una dinámica insostenible. No obstante, también en esos países el endeudamiento se encuentra en sus máximos en tiempo de paz. Por otra parte, en casi todos ellos se prevé que el gasto público aumente debido al envejecimiento de la población y, en algunos casos, las bajas perspectivas de crecimiento. Por consiguiente, no cabe excluir que una relajación del compromiso de aplicar políticas fiscales sostenibles entrañe un cambio en la percepción del mercado. Ello tendría graves repercusiones no solo para los países en cuestión, sino también para la capacidad de gestión de la crisis de la zona del euro en su conjunto, que se sustenta en la solvencia de esos países.

Gráfico 1: Deuda y déficit de las Administraciones Públicas en los Estados miembros de la UE (previsión para 2012, % del PIB)

Fuente: Servicios de la Comisión, previsiones económicas europeas, otoño de 2012

Las finanzas públicas de la UE atraviesan grandes dificultades y es preciso restablecer la estabilidad fiscal de manera permanente (gráfico 1). Las dificultades derivan de la necesidad de reducir los elevados niveles de endeudamiento en un entorno de bajas perspectivas de crecimiento, presiones sobre el gasto a largo plazo y una ya relativamente elevada presión fiscal. Por consiguiente, el principio general de consolidación fiscal que favorezca el crecimiento sigue siendo válido. La estrategia preconizada por la Comisión en el anterior Estudio Prospectivo Anual sobre el Crecimiento ha demostrado ser un éxito, incluso aunque a corto plazo no haya sido posible evitar algunas consecuencias negativas, de acuerdo con lo ya indicado, y los efectos positivos no se dejen sentir plenamente más que a medio plazo.

El efecto de la consolidación sobre el crecimiento puede verse influido por su composición. Además, para garantizar el carácter permanente de la consolidación y mejorar las expectativas de sostenibilidad fiscal, la consolidación debe ir acompañada de reformas que refuercen la sostenibilidad de las finanzas públicas a largo plazo y encontrar apoyo en un marco institucional sólido.

El ritmo de consolidación

El ritmo de consolidación debe seguir siendo diferenciado en los distintos países según su margen de maniobra fiscal. En particular, habida cuenta de la presión persistente que ejerce el mercado sobre los países muy endeudados, los países que ya no logran acceder a los mercados financieros o están sometidos a una fuerte presión del mercado deben seguir aplicando los compromisos fiscales acordados. Los demás Estados miembros deben seguir respetando sus compromisos en virtud del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC), que permite a los estabilizadores automáticos funcionar según la senda acordada de ajuste fiscal estructural, al tiempo que se garantiza la sostenibilidad a largo plazo de las finanzas públicas.

El Pacto de Estabilidad y Crecimiento ofrece un marco flexible y eficiente para determinar el ritmo diferenciado de consolidación. Las normas del PEC permiten modular el ritmo de consolidación en función de las características particulares de los Estados miembros. En el marco de ese instrumento, se atribuyen objetivos nominales a cada uno de ellos en aras de la transparencia y la estabilización de las políticas presupuestarias. Sin embargo, en las recomendaciones del Consejo también se especifica el esfuerzo estructural necesario, que debe tomar en consideración la situación presupuestaria subyacente sin tener en cuenta los efectos cíclicos y las medidas puntuales. Si un país ha realizado el esfuerzo estructural acordado, pero no logra alcanzar sus objetivos a causa únicamente de un crecimiento inferior a las previsiones, el plazo de corrección del déficit excesivo puede prorrogarse. Esta posibilidad ya ha sido utilizada en varias ocasiones en el pasado, en último término en el caso de España y Portugal.

La composición de la consolidación

Aunque se debería dar prioridad a las consolidaciones basadas en el gasto, el objetivo debería ser una combinación globalmente eficiente y favorable al crecimiento de medidas centradas en los ingresos y los gastos. Como sugiere el análisis de anteriores episodios de consolidación, es más probable que las iniciativas de consolidación tengan éxito si se basan en el capítulo de los gastos. Además, dada la relativamente elevada presión fiscal en la UE, un incremento adicional de los impuestos podría ir en detrimento del crecimiento futuro, por lo que debería ser introducido con precaución. En general, para limitar los efectos negativos a corto plazo sobre el crecimiento, la composición de la consolidación debe reposar sobre una combinación juiciosa de medidas que propicien el crecimiento en el capítulo de los gastos y en el de los ingresos.

La eficiencia del gasto y la calidad de las finanzas públicas, en general, es cada vez más importante a la vista de los retos a largo plazo para las finanzas públicas. La presión sobre el gasto público persistirá probablemente más allá del ajuste presupuestario actual, habida cuenta de los volúmenes de deuda excepcionalmente elevados y de la incidencia del envejecimiento de la población a largo plazo. Así pues, resulta cada vez más importante reexaminar la eficiencia de los gastos para conciliar la necesidad de garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas y el suministro de un nivel satisfactorio de servicios públicos. Las buenas prácticas internacionales muestran que en muchos países de la UE existe un margen considerable para ahorrar recursos públicos sin modificar el nivel de los servicios proporcionados.

La continuación de las reformas en el sector público y la introducción de buenas prácticas en materia de presupuestación por resultados podrían contribuir a aumentar la eficiencia del gasto público. Las distintas reformas de las administraciones públicas basadas en reconsideraciones de los gastos y en la elaboración de presupuestos por resultados tienen un importante efecto simbiótico en términos de objetivos y calendarios. Mientras que la presupuestación por resultados fomenta un enfoque holístico y requiere una visión a largo plazo tanto, para su introducción como para la obtención de resultados, las reformas de las administraciones públicas pueden generar resultados rápidos y significativos en términos de eficiencia del gasto público y ahorro, siempre que se preparen sobre la base de exámenes rigurosos de los gastos y formen parte de estrategias a más largo plazo. Sería provechoso que las reformas de las administraciones públicas se centrarán en reducir el gasto en aquellos ámbitos en que los indicadores —en particular las comparaciones entre países y dentro de los países— sugieran el mayor potencial de ahorro (véase también la sección 3). Otras medidas pertinentes para la eficiencia del gasto pueden reflejar la diversidad de los objetivos socioeconómicos de las diferentes partidas de gasto, incluidos los aspectos relativos a la distribución, por ejemplo la mejora del diseño y los objetivos de las transferencias sociales, las ayudas estatales y otras subvenciones, la identificación de los proyectos de inversión pública más productivos o la mejora de la eficiencia del suministro de bienes y servicios públicos. No obstante, cualquiera que sea el instrumento elegido para aumentar la eficiencia del gasto, debe ir acompañado de una gestión de los resultados en todos los niveles de la administración pública.

Las reducciones de gastos deben evitar las partidas que tienen un impacto positivo sobre el crecimiento y el potencial de crecimiento. Cuando se prevén recortes, deben reducirse al mínimo en los ámbitos relacionados con el desarrollo del capital humano y los avances tecnológicos. La situación es menos clara por lo que respecta a las inversiones públicas en activos fijos. Estas inversiones contribuyen al potencial de crecimiento únicamente cuando las nuevas infraestructuras favorecen la inversión privada, sobre todo las inversiones en los sectores de los transportes, las comunicaciones y algunos servicios públicos básicos. En segundo lugar, las inversiones públicas en activos fijos son positivas únicamente hasta cierto punto y, en el caso de los Estados miembros con un nivel satisfactorio de infraestructuras, se debe prestar atención más bien a su mantenimiento y posible mejora.

En el capítulo de ingresos de los presupuestos, a pesar de las recientes reformas, muchos Estados miembros todavía han de superar importantes retos de política fiscal. En algunos Estados miembros de la UE, las medidas basadas en los ingresos resultarían beneficiosas, aunque en diversos grados, para consolidar las finanzas públicas y garantizar su sostenibilidad. No obstante, tales medidas deben tratar de mejorar la eficiencia de los sistemas fiscales, garantizando al mismo tiempo un reparto equitativo de la carga de la consolidación entre todos los sectores de la sociedad. Los ingresos adicionales procederían, preferiblemente, de la ampliación de las bases impositivas, más que del incremento de los tipos o la creación de nuevos impuestos. En este sentido, podría ser necesario revisar activamente los gastos fiscales y otras deficiencias de la imposición de las rentas de las personas físicas y empresas, al tiempo que se reduce el ámbito de aplicación de las exenciones o los tipos reducidos del IVA o se aumentan estos últimos para aproximarlos al tipo normal. También podrían revisarse las exenciones de impuestos especiales para aumentar la recaudación y contribuir eficazmente a otras políticas públicas (políticas de salud y medio ambiente, por ejemplo).

La mejora de la gobernanza fiscal también podría complementar provechosamente las medidas de incremento de la recaudación. Algunas medidas para luchar contra la evasión fiscal, como la supresión del secreto bancario, parecen haber generado ingresos adicionales significativos ya a corto plazo. No obstante, el aumento de ingresos derivado de la mejora de la gobernanza fiscal es a menudo difícil de evaluar ex ante y no debe, por tanto, ser sobrestimado en el contexto de una política fiscal prudente, sobre todo a corto plazo. Mejorar el cumplimiento de las obligaciones tributarias podría adoptar diversas formas, como reducir la economía sumergida, luchar contra la evasión y el fraude del IVA potenciales, o fomentar la eficiencia de la administración tributaria. Mejorar la administración fiscal es un reto que han de superar muchos Estados miembros para obtener ingresos adicionales, reducir el elevado coste de los ingresos netos recaudados y aligerar la pesada carga administrativa que pesa sobre las pequeñas y medianas empresas.

En lo que se refiere a aumentar el potencial de crecimiento y empleo de las economías europeas, cabría considerar reformas sin incidencia sobre la recaudación. Es el caso en particular de los Estados miembros que deben desplazar la imposición que grava el trabajo hacia tributos que conllevan una menor distorsión (impuestos sobre el consumo, impuestos recurrentes sobre bienes inmuebles, impuestos ambientales) y que disponen de margen para hacerlo. Podría existir margen para tal transferencia fiscal cuando, en la estructura fiscal, los impuestos directos y las cotizaciones a la seguridad social tienen gran peso, mientras que el de los impuestos indirectos es reducido. Una reforma sin incidencia sobre la recaudación podría también conllevar una reducción de los elevados tipos impositivos sobre las sociedades.

La elaboración de la estrategia de consolidación y reforma fiscal debería tener en cuenta otras cuestiones relacionadas con la concepción de los impuestos específicos. En primer lugar, la fiscalidad de las empresas favorece con frecuencia la financiación mediante deuda frente a la financiación mediante capital. En segundo lugar, la fiscalidad de la vivienda está excesivamente basada en los impuestos sobre las transacciones en vez de los impuestos recurrentes sobre los bienes inmuebles, mientras que la posibilidad de deducir los intereses hipotecarios genera un sesgo en favor del endeudamiento y puede estimular en exceso la inversión en vivienda. Por último, los impuestos ambientales podrían desempeñar un papel importante en la consecución de los objetivos medioambientales acordados y con el tiempo deberían proporcionar incentivos adecuados para reducir las emisiones nocivas, en particular de gases de efecto invernadero. Las reformas fiscales deberán reflejar consideraciones de eficiencia económica y justicia social, en función de las preferencias colectivas. Los efectos distributivos habrán de tenerse en cuenta a la hora de diseñar las reformas fiscales.

Garantizar la sostenibilidad a largo plazo

Las dificultades que plantea el envejecimiento de la población para las finanzas públicas refuerza la necesidad de proceder a su consolidación. El informe de 2012 sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas[3] muestra que el endeudamiento en la UE permanecerá estable hasta 2020, gracias a los recientes esfuerzos de consolidación fiscal y al avance de las reformas, que prácticamente permitirán estabilizar los gastos vinculados al envejecimiento demográfico. Sin embargo, a partir de 2021, los costes vinculados al envejecimiento se dejarán sentir en mayor medida y la deuda comenzará a subir en la UE, aproximándose al 90 % del PIB para 2030. Esta dinámica solo puede invertirse mediante los esfuerzos constantes de los Estados miembros. Si se mejora anualmente el saldo estructural en un 0,5 % del PIB hasta la consecución del objetivo a medio plazo (y el mantenimiento a largo plazo), de conformidad con el PEC, el nivel de deuda se reduciría hasta situarse en torno al 60 % del PIB para 2030.

Aunque algunos países ya están abordando la presión que el envejecimiento demográfico ejerce sobre el gasto, todavía queda mucho por hacer, más allá de la ejecución de los proyectos actuales. Durante la última década, muchos Estados miembros han realizado grandes esfuerzos para impulsar la reforma de los regímenes de pensiones, con incidencia presupuestaria positiva significativa. A largo plazo, no obstante, todavía cabe esperar un aumento adicional de los gastos de pensiones públicas a nivel agregado de la UE[4] (+ 1,5 puntos porcentuales del PIB de aquí a 2060). Ello requiere mayores esfuerzos para reformar los regímenes de pensiones, especialmente en los países en donde se prevé que los incrementos del gasto en pensiones sea muy superior a la media de la UE y donde el proceso de reforma todavía no ha comenzado verdaderamente. En 2012 se recomendó a la mayoría de los Estados miembros que adaptaran su política de pensiones. Aunque en varios países se han logrado avances notables, en particular mediante la restricción del acceso a la jubilación anticipada y la armonización de la edad de jubilación de hombres y mujeres, en otros Estados miembros se debe intensificar o activar el plan de la reforma.

Vincular la edad de jubilación a la esperanza de vida ayudaría a estabilizar el equilibrio entre los años de vida laboral y los años de jubilación. Para evitar las negociaciones difíciles y recurrentes sería preferible que este vínculo se basara en normas automáticas. Esta medida puede reducir eficazmente el riesgo vinculado a la longevidad y aborda simultáneamente los problemas relativos a la sostenibilidad y la adecuación, ofreciendo incentivos para prolongar la vida activa y obtener así derechos de pensión más elevados. Para contribuir eficazmente a elevar la edad de jubilación efectiva, las reformas de los sistemas de pensiones deben sustentarse en políticas que desarrollen las oportunidades de empleo de los trabajadores de mayor edad y fomenten el envejecimiento activo y saludable, complementadas con políticas fiscales y de prestaciones que estimulen a seguir trabajando más tiempo y den acceso a la formación permanente.

Gráfico 2. Evolución presupuestaria, zona del euro

Fuente: Servicios de la Comisión

Los Estados miembros se han mostrado firmemente decididos a proseguir la consolidación fiscal y reducir los déficit de forma significativa. Según las previsiones de otoño de 2012 de la Comisión, se espera que el déficit medio de las administraciones públicas en la UE disminuya en 0,8 puntos porcentuales en 2012 hasta situarse en el 3,6 % del PIB. Para la zona del euro, el panorama es bastante similar y el déficit debería reducirse hasta el 3,3 % del PIB. Si prosigue la consolidación fiscal en 2013, se prevé que el déficit de las administraciones públicas en la zona del euro disminuya hasta situarse por debajo del 3 % del PIB por primera vez desde 2008 (gráfico 2). En la mayoría de los Estados miembros, cabe considerar que la composición de la consolidación es globalmente favorable al crecimiento y logra en líneas generales un equilibrio entre el capítulo de los ingresos y el de los gastos. Entre 2007 y 2012 las principales reducciones del gasto se han registrado en las partidas de inversión, el consumo intermedio y la masa salarial del sector público. Al mismo tiempo en general ha aumentado el porcentaje de las transferencias sociales, sobre todo en los países más afectados por la crisis económica.

La consolidación fiscal parece haber sido incluso más importante en términos estructurales que en términos nominales. Se prevé que los ajustes estructurales para 2012 superen un punto porcentual tanto en la UE como en la zona del euro. Para lograr ese resultado, en promedio los Estados miembros se han ceñido a sus objetivos nominales, aplicando medidas correctoras a lo largo del año en un contexto de deterioro de la situación macroeconómica. Se prevé que en 2013 se mantenga la trayectoria de saneamiento, dado que los Estados miembros o bien tienen que aplicar las medidas fiscales requeridas en virtud de su procedimiento de déficit excesivo (PDE) o bien tienen todavía que converger hacia sus objetivos a medio plazo. Se espera que este proceso reduzca el déficit estructural en la UE en más de 0,5 puntos porcentuales en 2013.

La gobernanza fiscal y las instituciones presupuestarias

Son indispensables marcos presupuestarios nacionales sólidos para tomar decisiones fiscales bien fundadas. Con arreglo a los Tratados, las decisiones presupuestarias finales siguen correspondiendo a las autoridades nacionales. Por lo tanto, es fundamental que los Estados miembros tomen medidas a nivel nacional para aumentar la predictibilidad y credibilidad de sus compromisos en pro de una política fiscal prudente. La Directiva relativa a los marcos presupuestarios nacionales y el Tratado de Estabilidad, Convergencia y Gobernanza (TECG) mejoran considerablemente dichos marcos presupuestarios nacionales . La adecuada transposición de la Directiva antes de finales de 2013 debería garantizar la instauración de marcos presupuestarios sólidos en todos los Estados miembros de la UE, con estadísticas completas y oportunas, planificación a medio plazo, previsiones realistas y fiables y la definición de normas fiscales nacionales que promuevan el cumplimiento de las obligaciones presupuestarias según el Tratado. Además, en virtud del TECG, veinticinco Estados miembros se han comprometido a consagrar en legislación nacional vinculante el objetivo de un presupuesto equilibrado o en superávit, con lo que se asienta un principio básico del Pacto de Estabilidad y Crecimiento como elemento central de los marcos nacionales. El cumplimiento se debería mejorar mediante mecanismos nacionales de corrección automática, que se establecerán sobre la base de principios comunes y activarán en circunstancias claramente definidas.

Se ha reforzado la gobernanza fiscal a nivel europeo y la Comisión ha presentado mejoras adicionales a los colegisladores. El denominado six-pack[5] ha reforzado la dimensión preventiva de la supervisión fiscal de la UE y la capacidad de detectar y corregir los desequilibrios fiscales en una fase temprana. Ha introducido nuevas herramientas, como una referencia para el gasto y una norma cuantitativa sobre la deuda. Las políticas fiscales de los Estados miembros que comparten la misma moneda tienen mayores efectos presupuestarios indirectos, de manera que se han endurecido las sanciones financieras para los Estados miembros de la zona del euro que incumplan las normas, aunque ahora dichas sanciones se aplicarán antes y de manera más gradual. Mediante los dos reglamentos que componen el denominado two-pack, la Comisión ha propuesto introducir nuevas mejoras en la supervisión fiscal de los Estados miembros de la zona del euro. El Reglamento sobre la supervisión reforzada racionaliza e intensifica la supervisión fiscal de la que son objeto los Estados miembros que atraviesan o corren el riesgo de atravesar dificultades financieras, mientras que el Reglamento sobre el refuerzo de la supervisión de las políticas presupuestarias prevé un seguimiento más atento de los Estados miembros objeto de un procedimiento de déficit excesivo para asegurar su oportuna corrección. Asimismo, refuerza las medidas preventivas a nivel de la UE sentando los pilares básicos para la genuina coordinación de las políticas presupuestarias en la UEM, por ejemplo, un calendario presupuestario común y la presentación coordinada de los proyectos presupuestarios nacionales anuales a la Comisión antes de su aprobación parlamentaria.

2.           Restaurar la estabilidad financiera

A lo largo del pasado año se han mantenido las tensiones financieras en los mercados financieros de la UE, pero recientemente se han observado indicios de mejora. Los bucles negativos de retroalimentación entre las emisiones soberanas de la zona del euro, las entidades bancarias y el crecimiento han seguido alimentando la presión financiera y minando la confianza. Las medidas drásticas tomadas por los responsables políticos nacionales y de la UE han propiciado recientemente algunas mejoras, pero los diferenciales de rentabilidad de la deuda soberana en los países vulnerables siguen siendo elevados y volátiles. Al mismo tiempo, otros países de la UE se han beneficiado de una gran afluencia de capital privado y registrado tipos de interés históricamente bajos, o incluso negativos, para la deuda pública. Los estrechos vínculos existentes entre los mercados de deuda soberana y el sector bancario de la UE siguen constituyendo importantes riesgos para la estabilidad financiera de la UE, especialmente de la zona del euro.

En el sector bancario de la UE han persistido los problemas de liquidez y de financiación estructural. Algunos bancos han seguido experimentando dificultades para conseguir financiación en el mercado, especialmente en los Estados miembros vulnerables. Las rebajas de las calificaciones de la deuda soberana han reducido las garantías disponibles para las operaciones de los bancos con el Eurosistema y desencadenado rebajas de la propia calificación crediticia de las entidades bancarias, con el consiguiente aumento de sus costes de financiación. En el primer semestre de 2012, las dificultades de financiación en los Estados miembros vulnerables de la zona del euro se han visto agravadas por la retirada de depósitos, depósitos que afluían hacia los Estados miembros mejor calificados. La financiación interna de los bancos también ha sido objeto de presiones debido a las débiles perspectivas de crecimiento y, por consiguiente, al inferior potencial de beneficios. Para remediar tales dificultades de financiación, las entidades bancarias han priorizado la concesión de créditos a los prestatarios más seguros y la emisión de bonos garantizados, lo que se ha traducido en un aumento del importe de los activos sujetos a cargas en su balance. Esta evolución constituye una nueva fuente de preocupación.

Gráfico 3. Préstamos bancarios a hogares y sociedades no financieras, zona del euro

Fuente: Servicios de la Comisión

La falta de financiación en los mercados y el aumento de los riesgos de crédito vinculado a la atonía del crecimiento reducen la capacidad de los bancos para conceder préstamos a la economía real. Las dificultades de financiación son especialmente intensas para las pequeñas y medianas empresas, que constituyen la espina dorsal de la economía de la UE y proporcionan la mayor parte de los empleos. Estas dificultades son mayores en los países vulnerables, en los que las entidades bancarias en dificultades han ido reduciendo sus préstamos, aunque las débiles perspectivas de crecimiento y la necesidad de reducir la deuda de las empresas y los hogares también frenan la demanda de crédito (gráfico 3). No obstante, mientras que los bancos han continuado el necesario proceso de ajuste de sus balances, no se han registrado señales de desapalancamiento desordenado o excesivo. Los flujos de capital procedentes de fuentes públicas, que han mitigado la retirada de capital privado, así como la campaña coordinada de recapitalización impulsada por la Autoridad Bancaria Europea, han desempeñado un papel clave a este respecto. Ahora bien, la necesidad de desapalancamiento ha variado de un país a otro y el ajuste de los balances bancarios es más rápido en los países vulnerables que en ningún otro. Teniendo en cuenta estos factores, la estabilización del crédito bancario al sector privado en el conjunto de la zona del euro en 2012 es una señal alentadora y la última encuesta del BCE sobre las actividades de préstamo muestra un apaciguamiento parcial de las tensiones de financiación.

La reaparición de los riesgos soberanos ha invertido el proceso de integración financiera de la zona del euro. La introducción del euro, así como la evaluación del riesgo de crédito a escala mundial antes del estallido de la crisis, han propiciado la integración de los mercados financieros en los países de la zona del euro y facilitado los flujos de crédito entre estos. El estallido de las burbujas de activos en algunos países y la erupción de la crisis de la deuda soberana provocó una disminución considerable de los flujos transfronterizos y un repliegue de los capitales tras las fronteras nacionales. En concreto, los flujos de capital privado que habían venido circulando esta última década del norte al sur de la zona del euro han disminuido drásticamente, ya que los bancos han ido reduciendo su exposición transfronteriza a los sectores público y privado en los países vulnerables. El déficit de financiación exterior correspondiente se ha compensado mediante liquidez extraída del Eurosistema y, posteriormente, mediante préstamos concedidos por la UE y el FMI en el marco de programas de asistencia financiera. También se ha acentuado el sesgo en favor de las emisiones nacionales en las carteras de deuda soberana, lo que ha reforzado el círculo vicioso existente entre la fragilidad de las emisiones de deuda soberana y las dificultades de las entidades bancarias.

Las condiciones de financiación varían de un país a otro de la zona del euro. El aumento de las primas de riesgo en los préstamos transfronterizos ha provocado un incremento de la fragmentación financiera, con el consiguiente aumento de las disparidades de los tipos de interés sobre los préstamos a las empresas y los hogares en los países de la zona del euro. En los países vulnerables, el sector privado se enfrenta a tipos de interés mucho más elevados que en los demás Estados miembros, en particular en aquellos que se consideran «países refugio» (gráficos 4 y 5).

Gráfico 4: Tipos de interés de los préstamos a empresas || Gráfico 5: Préstamos a empresas

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Nota: Nuevas empresas, plazo de vencimiento de hasta 1 año Fuente: Servicios de la Comisión || Nota: Índice de existencias nacionales, tasa de crecimiento interanual Fuente: Servicios de la Comisión

El mal funcionamiento de los mercados de crédito en la zona del euro constituye un problema grave para el funcionamiento de la unión monetaria. La adaptación y la reestructuración en curso en los Estados miembros de la zona del euro vulnerables pesan en gran medida sobre el crecimiento. Su proceso de ajuste depende de la restauración de las condiciones crediticias normales por el sistema bancario, que actualmente no cumple su adecuada función de intermediación en el mercado único. La supervisión microprudencial y macroprudencial transfronteriza debería contribuir a que el sistema bancario integrado recupere su función de intermediario financiero.

Restaurar las condiciones normales de concesión de préstamos en la economía exige abordar las causas profundas de las dificultades de los bancos. La UE ha tomado medidas audaces para romper el círculo vicioso entre las entidades bancarias en dificultades y las emisiones soberanas, corregir las dificultades de financiación, la fragmentación de los mercados financieros y la ruptura de los mecanismos de transmisión de la política monetaria en la zona del euro.

Como primer paso tangible en la senda trazada para configurar una genuina Unión Económica y Monetaria, los Jefes de Estado de la UE acordaron, en junio de 2012, avanzar hacia una Unión Bancaria y crear el Mecanismo Único de Supervisión (MUS). Tras el acuerdo, la Comisión presentó varias propuestas para establecer dicho Mecanismo y conceder competencias de supervisión al Banco Central Europeo. Al mismo tiempo, la Autoridad Bancaria Europea debería adaptarse al nuevo marco de supervisión bancaria, con objeto de garantizar la coherencia a escala de la UE. La creación del MUS tiene por objeto eliminar las diferencias en las prácticas de supervisión, que han contribuido a la fragmentación del mercado financiero europeo y han puesto en peligro el sector bancario. Gracias al MUS, todos los Estados miembros participantes podrán tener plena confianza en la calidad e imparcialidad de la supervisión bancaria. Esto es esencial para garantizar que los flujos de capital contribuyan al reequilibrio a corto plazo y no generen nuevos desequilibrios en el futuro (véase también la sección 3).

Con el establecimiento del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) se ha dotado a la zona euro de un cortafuegos sólido y permanente. Su gran capacidad de financiación (500 000 millones EUR) y la flexibilidad de sus instrumentos le ofrecen los medios para quebrar el círculo vicioso entre los bancos y las emisiones soberanas y favorecer la recuperación de la confianza. Además de conceder préstamos y líneas de crédito a los Estados miembros de la zona del euro con dificultades de liquidez, el MEDE dispone de un amplio conjunto de instrumentos y puede, si se cumplen ciertas condiciones, intervenir en los mercados primario y secundario de bonos y obligaciones en condiciones que no necesariamente implican que se solicite todo un programa de ajuste macroeconómico.

La posibilidad de utilizar el MEDE para recapitalizar directamente las entidades bancarias será una herramienta poderosa para lograr romper el círculo vicioso entre los bancos y las emisiones soberanas en la zona del euro. El MEDE también puede conceder préstamos destinados específicamente a la recapitalización bancaria. Hasta ahora, sin embargo, estos préstamos solo podían concederse a los Estados miembros, quienes a su vez los utilizarían para las recapitalizaciones de sus bancos en dificultades. Aunque ofrece un balón de oxígeno a los Estados con problemas de liquidez, esta intervención constituye una solución mejorable para el problema de la interconexión entre los bancos y las emisiones soberanas. En particular, tales préstamos se consignan en las cuentas fiscales de los Estados miembros e incrementan su deuda pública. A fin de resolver este problema, en la Cumbre sobre la Zona del Euro celebrada en junio de 2012 se decidió que el MEDE podrá recapitalizar directamente las entidades bancarias una vez haya sido establecido el MUS. Ello contribuirá en gran medida a desvincular los riesgos de los bancos y las emisiones soberanas en la zona del euro y será un paso fundamental hacia la resolución eficaz de la crisis de la zona del euro.

El Banco Central Europeo ha adoptado medidas eficaces para aliviar las dificultades de financiación de los bancos y reparar el mecanismo de transmisión de la política monetaria. Las dos operaciones de refinanciación a largo plazo (tres años) llevadas a cabo por el BCE en diciembre de 2011 y febrero de 2012 han permitido cubrir las importantes necesidades de refinanciación de los bancos de la zona del euro garantizándoles el acceso a financiación a medio plazo barata. No obstante, ante la persistencia de las dificultades de financiación y la aparición, en algunos Estados miembros de la zona del euro, de señales de alteración grave del mecanismo de transmisión de la política monetaria, el BCE ha creado un nuevo instrumento, las operaciones monetarias de compraventa, para preservar la adecuada transmisión de esa política en la zona del euro. Se trata de operaciones simples en los mercados secundarios de obligaciones soberanas sujetas a condiciones estrictas en el marco de un programa de ajuste financiado por el MEDE. Aunque este mecanismo aún no ha sido utilizado, el anuncio de su creación ya ha propiciado mejoras en los mercados de bonos soberanos de la zona del euro y, junto con los planes para la ejecución de la Unión Bancaria, brinda un gran potencial para mitigar las tensiones financieras en la zona del euro y restaurar las condiciones normales de concesión de préstamos a la economía.

Las medidas drásticas adoptadas han apaciguado las tensiones en los mercados, pero estos siguen siendo muy dependientes de la continuación de las políticas de apoyo y el cumplimiento de los compromisos asumidos. El sistema financiero de la UE y, en particular, de la zona del euro sigue presentando debilidades subyacentes. Al mismo tiempo, debido a la persistencia de la crisis en la zona del euro, la evolución de los mercados depende en gran medida de las medidas adoptadas. Por lo tanto, para limitar la volatilidad de los mercados, debe existir certidumbre sobre la actuación de los poderes públicos y la aplicación contundente de las medidas y políticas nacionales de reforma acordadas. El compromiso de configurar una genuina UEM y, en particular, una Unión Bancaria plena, restablecerá la estabilidad financiera de manera permanente.

3.           reformas estructurales para apoyar el crecimiento y corregir los desequilibrios

En la coyuntura actual, el reto principal es mejorar la confianza y reactivar el crecimiento rápidamente, creando al mismo tiempo las condiciones que garanticen un crecimiento sostenible en el futuro. En un contexto de políticas macroeconómicas restrictivas, las reformas estructurales constituyen un elemento fundamental de la estrategia de crecimiento y reequilibrio, que aspira a explotar el potencial de las economías de la UE. Los países vulnerables han realizado reformas de gran envergadura a medida que la crisis ha ido avanzado. Aunque la necesidad de actuar es más acuciante en esos Estados miembros, el crecimiento, tanto a corto como a medio y largo plazo, es un problema común a escala de la UE y exige una respuesta colectiva. A pesar de las diferencias significativas en la situación económica de un Estado miembro a otro, una estrategia coordinada de reforma en todos los Estados miembros y a escala de la UE daría un impulso político, mitigaría las restricciones de la economía política y facilitaría así el proceso de reforma.

Gráfico 6: Saldo de la balanza por cuenta corriente, zona del euro y Estados miembros || Gráfico 7: Costes laborales unitarios y remuneración nominal por trabajador, zona del euro

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Fuente: Servicios de la Comisión || Fuente: Servicios de la Comisión

El crecimiento de la economía de la UE está actualmente limitado por la persistencia de los desequilibrios macroeconómicos y la necesidad de ajustar los anteriores excesos del préstamo y el consumo. Un crecimiento temporalmente inferior es una característica inherente a cualquier ajuste profundo: durante el proceso de reestructuración económica, se transfieren recursos de los sectores no negociables a los negociables y han de ajustarse los balances de todos los sectores de la economía. El ajuste requerido ha continuado a lo largo del año pasado, a pesar del difícil contexto económico, y está dando sus frutos. Las cifras principales de las balanzas por cuenta corriente, los datos comerciales y la demanda interna muestran que el ajuste sigue su curso en la UE, incluidos los países de la zona del euro, pero se necesitan avances adicionales (gráfico 6). También sigue su curso el ajuste en los países objeto de un programa de ayuda y en otros países vulnerables, incluidos aquellos cuyos avances parecían insuficientes hasta hace poco. No solo se están reduciendo los desequilibrios de la balanza por cuenta corriente, sino que la evolución de los costes laborales unitarios apoya también la profundización de ese proceso en el futuro (gráfico 7). En algunos países con déficit se están ajustando los salarios nominales en los sectores público y privado.

Gráfico 8. Balanza por cuenta corriente y posición de inversión internacional neta, países excedentarios y deficitarios

Fuente: Servicios de la Comisión

El ajuste en curso de las posiciones exteriores parece en gran parte estructural. Los países deficitarios han registrado un gran descenso de las importaciones y, en cierta medida, un aumento de las exportaciones. Si bien la reducción de las importaciones ha sido dominante hasta ahora, el incremento de la competitividad prepara el terreno para una futura expansión de las exportaciones y, según las previsiones económicas de otoño de la Comisión, la contribución de las exportaciones al reequilibrio debería aumentar a lo largo del periodo considerado. Siempre que se mantenga el incremento de la competitividad, el aumento de las exportaciones debería propiciar el desarrollo de las industrias orientadas a la exportación y contribuir al carácter permanente del ajuste. No obstante, el reequilibrio exterior de los flujos por cuenta corriente aún es insuficiente para cambiar las tendencias no sostenibles en materia de existencias (posición de inversión internacional neta y deuda externa) (gráfico 8). En la mayoría de países con déficit, los ratios deuda externa / PIB no dejan de de aumentar; si están disminuyendo, se debe principalmente a la gran revalorización de los pasivos. Será necesario un ajuste considerable, cuyo coste, en particular en términos de empleo, dependerá de la capacidad de ajuste del Estado miembro de que se trate. Los avances en la reducción de los desequilibrios bilaterales de la balanza por cuenta corriente entre países excedentarios y deficitarios ha sido mucho más visible. Por lo que respecta a los países con superávit, también hay indicios de reequilibrio en favor de la demanda interna, aunque el ajuste de los superávit por cuenta corriente refleja también que la cuenta corriente del conjunto de la zona del euro ha pasado a ser excedentaria.

Es probable que el pleno efecto de las reformas estructurales sobre el crecimiento y el reequilibrio se materialice a medio y largo plazo, pero también pueden surgir ganancias a corto plazo. Los procesos de reforma suelen asociarse a costes de adaptación y transición a corto plazo, en parte debido a su distribución desigual entre empresas y particulares. Sin embargo, las reformas estructurales también pueden tener efectos expansivos inmediatos, en la medida en que mejoran la confianza y las expectativas de los agentes económicos. Debe darse prioridad a las reformas que inciden en menor medida en los costes presupuestarios (por ejemplo, reformas en favor de la competitividad y la competencia en los mercados de productos o la reducción de la carga reglamentaria y administrativa que pesa sobre las empresas) y también debe hacerse hincapié en el establecimiento de las mejores condiciones marco (por ejemplo, refuerzo del diálogo social) para fomentar la adopción de medidas en los ámbitos que suelen ser más difíciles de reformar, como el mercado laboral. Conviene además considerar las sinergias entre los diferentes ámbitos de reforma. Por ejemplo, las reformas del mercado de trabajo dirigidas a moderar los costes laborales unitarios podrían ser más eficaces para impulsar la competitividad si se combinan con reformas de los mercados de productos destinadas a aumentar la competencia y reducir los márgenes. En general, deberían estudiarse detenidamente las interacciones entre los distintos ámbitos de reforma y el calendario adecuado, teniendo en cuenta las condiciones específicas de cada Estado miembro.

La regulación y supervisión financieras tienen un importante papel que desempeñar para garantizar un reequilibrio ordenado y evitar los ciclos perjudiciales con fluctuaciones extremas de la actividad. El necesario proceso de desapalancamiento que está teniendo lugar en el sector privado en algunos países de la UE, y que también está vinculado con las difíciles condiciones financieras descritas en la sección 2, podría afectar negativamente al crecimiento a corto plazo. Es, sin embargo, un requisito previo para la corrección de los desequilibrios excesivos internos y externos. Al mismo tiempo, el crecimiento del crédito y el endeudamiento excesivos en el sector financiero, como sucedió antes de la crisis, van debilitando a este último y conllevan el riesgo de una corrección turbulenta con enormes consecuencias negativas para el crecimiento económico. En este contexto, el desarrollo de instrumentos de supervisión eficaces en los ámbitos macroeconómico y microeconómico es indispensable para garantizar que, una vez normalizadas las condiciones de financiación en la UE, el reequilibrio continúe sobre la base de la afluencia sostenible de capital hacia las actividades más productivas y las necesidades de inversión a largo plazo de la economía de la UE, sin que vuelvan a acumularse desequilibrios excesivos.

Las reformas estructurales que aumentan la productividad siguen siendo una prioridad para impulsar las perspectivas de crecimiento a medio plazo y garantizar un reequilibrio duradero de la economía de la UE. Los datos empíricos muestran que las reformas dirigidas a mejorar la eficiencia de los mercados de productos, de servicios y de trabajo pueden estimular la productividad y la innovación y aumentar los niveles de producción y empleo. Las reformas estructurales dirigidas especialmente a apoyar la innovación, la inversión en las TIC y la utilización de estas, así como a liberalizar los intercambios comerciales también pueden influir directamente sobre la productividad. Estas reformas favorecen también las redistribución del trabajo y el capital, en favor de los sectores con un elevado potencial de crecimiento (incluidos los sectores del crecimiento ecológico y la economía digital). Por otra parte, este tipo de reformas estructurales pueden desempeñar un papel fundamental en la reducción de los desequilibrios internos y externos, por ejemplo, a través de la mejora de la competitividad y la evolución de las exportaciones. Las reformas estructurales son especialmente pertinentes en la zona del euro, donde la evolución del tipo de cambio nominal no puede influir en los precios relativos.

Fomentar las oportunidades de crecimiento ecológico podría traducirse en mejores resultados tanto a nivel macroeconómico como microeconómico. La adopción de modalidades de producción con bajas emisiones de carbono y eficientes en cuanto al consumo de recursos mitigará la presión que ejercen las variaciones bruscas de los precios de los productos básicos sobre el nivel de los costes y las previsiones de inflación. Reducirá la dependencia de los recursos y la energía y, por lo tanto, el déficit de los intercambios energéticos y mejorará la competitividad de la economía de la UE a largo plazo. La UE ha elaborado políticas destinadas a mejorar la eficiencia de la utilización de los recursos y ha fijado objetivos ambiciosos que tendrán repercusiones para todos los Estados miembros. Esas políticas solo podrán surtir todos sus efectos si van acompañadas de un marco normativo estable y previsible para orientar las inversiones, la trasferencia de la carga fiscal que recae sobre el trabajo hacia impuestos ambientales y sobre el consumo, una supresión progresiva de las subvenciones perjudiciales para el medio ambiente, medidas de fomento de nuevos mercados y tecnologías «verdes», así como la ecologización de los actuales modelos de producción y consumo.

Debe mantenerse el impulso de la liberalización de los mercados de productos y servicios. Es necesario adoptar nuevas medidas para eliminar las restricciones injustificadas y mejorar la competencia en los mercados de productos y servicios, incluidos los sectores del comercio al por menor, las profesiones reguladas, la construcción, el turismo y los servicios empresariales y las industrias de red. También se necesitan medidas a escala de la UE, donde un mercado único que funcione correctamente puede mejorar el potencial de crecimiento y contribuir a la corrección de los desequilibrios. Poder aprovechar todo el potencial que alberga el mercado único exige realizar ambiciosas mejoras en materia de refuerzo de la aplicación de las políticas y de intensificación de los esfuerzos de reforma en los Estados miembros de conformidad con las Actas del Mercado Único (I y II). En este contexto, los Estados miembros deben, en particular, tomar medidas ambiciosas para aplicar la Directiva sobre los servicios, teniendo en cuenta su potencial de crecimiento y capacidad de ajuste[6].

Gráfico 9: Índice de eficacia de la Administración, Estados miembros de la UE, 2011

Nota: El índice de eficacia de la Administración que elabora el Banco Mundial refleja la percepción de la población sobre la calidad de los servicios públicos y su grado de independencia frente a las presiones políticas, la calidad de la elaboración y la ejecución de políticas y la credibilidad del compromiso de los poderes públicos con tales políticas. El índice varía entre -2,5 y 2,5. Fuente: Banco Mundial

Es esencial mejorar el entorno de las empresas, en particular buscando maneras de aumentar la eficiencia del sector público. Un entorno empresarial abierto y eficaz es un catalizador para el crecimiento, en la medida en que fomenta la actividad de las empresas y reduce los costes innecesarios para estas. Ha quedado demostrado que la complejidad administrativa o el «papeleo» tienen una incidencia muy negativa sobre la iniciativa empresarial, la innovación y la competitividad, así como sobre los flujos entrantes de inversión extranjera directa, que podrían desempeñar un papel significativo para corregir los desequilibrios. Además, una carga reguladora excesiva tiende a estimular la economía sumergida. Una Administración Pública eficiente debe prestar servicios al conjunto de la economía sin imponer cargas burocráticas desproporcionadas a los operadores económicos (gráfico 9). Abordar los problemas de la Administración Pública contribuiría a la vez a la consolidación fiscal y a las perspectivas de competitividad y crecimiento. En particular, las reformas del sistema judicial reducirían los riesgos y la incertidumbre de crear y gestionar una empresa, lo que propiciaría la inversión y contribuiría a reducir los costes de transacción e incrementar la competencia. A tal fin, algunos Estados miembros ya han adoptado medidas dirigidas a configurar un servicio público más racionalizado y efectivo. Las reformas deben centrarse principalmente en los sistemas judiciales y la mayor utilización de la administración y la contratación electrónicas.

El desempleo se ha convertido en un problema muy grave en varios países de la UE y tiene cada vez mayores implicaciones económicas, sociales y políticas (gráfico 10). El aumento del desempleo va acompañado de un gran aumento del grado de divergencia entre los mercados laborales de la UE. Si bien es cierto que el desempleo ha aumentado en la mayoría de los países, hasta alcanzar a veces niveles récord, en algunos Estados miembros ha ido disminuyendo. Habida cuenta de la prolongación de los períodos sin trabajo y el agravamiento del desajuste entre la oferta y la demanda de mano de obra en muchos países de la UE, debido principalmente a cambios sectoriales en algunos países, el desempleo podría adquirir cada vez mayor carácter estructural, en detrimento del potencial de crecimiento a largo plazo.

Gráfico 10. Crecimiento del empleo y tasa de desempleo, UE

Fuente: Servicios de la Comisión

Las reformas estructurales desempeñan un papel clave en la lucha contra el desempleo, mejorando al mismo tiempo el crecimiento y fomentando el ajuste. Para poder reducir significativamente las tasas de desempleo, deben crearse las condiciones para recuperar la confianza y la estabilidad de la demanda de mano de obra. Al mismo tiempo, reducir el desempleo será fundamental para reforzar la confianza y garantizar la sostenibilidad social y política de las reformas en curso. No obstante, el primer desafío es gestionar los elevados y persistentes índices de desempleo en una coyuntura de crecimiento moderado y, en algunos países, en el actual contexto de reducción del endeudamiento y reequilibrio exterior. Habida cuenta de la disparidad de las condiciones imperantes en el mercado de trabajo de los distintos países de la UE, la respuesta política debe ser coordinada y adaptarse a las circunstancias específicas de cada país.

Desde el comienzo de la crisis, varios países de la UE han adoptado un planteamiento activo de reforma laboral. En algunos casos se han adoptado planes ambiciosos de reforma, con el fin de crear condiciones más favorables para el empleo (gráfico 11). Las reformas iniciadas recientemente, y en particular las medidas que contribuyen a dinamizar los mercados de trabajo, reducir la precariedad y mejorar la competitividad, parecen corresponder en gran medida a las prioridades establecidas a nivel europeo. Algunos países con elevadas tasas de desempleo y amplios desequilibrios exteriores se han comprometido a mejorar la capacidad de respuesta de los salarios y su capacidad de ajuste del mercado de trabajo, especialmente reformando la legislación sobre la protección del empleo y el sistema de fijación de salarios. Las políticas de protección de los ingresos, de activación y ayuda en la búsqueda de empleo se han adaptado a las crecientes dificultades del mercado laboral. Sin embargo, hasta ahora no todos los países han tomado las medidas necesarias para afrontar los retos a que se enfrentan.

Gráfico 11: Número de medidas del mercado de trabajo por ámbito, total de la UE

Nota: En las políticas activas del mercado de trabajo no se incluye la formación. Fuente: Servicios de la Comisión, base de datos LABREF de la DG ECFIN .

La lucha contra el desempleo y el apoyo a la creación de empleo deben figurar entre las prioridades de la agenda política. Se debe mantener el impulso en la reforma del mercado de trabajo, especialmente en los países que afrontan retos de gran calado en el mercado de trabajo. La sostenibilidad de la recuperación del crecimiento potencial dependerá en gran medida de la forma en que se corrijan los estrangulamientos en el mercado de trabajo y se ataje el riesgo de inercia del desempleo. Urge adoptar medidas políticas adecuadas para dar respuesta a las dificultades estructurales e institucionales del mercado laboral (segmentación, deterioro de la adecuación entre la oferta y la demanda de empleo y persistencia del desempleo estructural). Los países que se enfrentan a grandes dificultades en materia de empleo deben proseguir las ambiciosas reformas emprendidas para fomentar el ajuste (legislación sobre la protección del empleo, fijación de salarios) y garantizar la correcta aplicación de las medidas adoptadas. También pueden considerarse medidas específicas para estimular la demanda de mano de obra reduciendo la fiscalidad del trabajo —especialmente de los grupos con salarios reducidos— cuando la situación presupuestaria lo permita, y apoyando el espíritu empresarial y la economía social. Además, son necesarias medidas concretas para fomentar la contratación de categorías específicas de trabajadores que podrían abandonar el mercado de trabajo (por ejemplo, los desempleados de larga duración y los jóvenes sin experiencia), en particular mediante políticas activas de empleo que ofrezcan una buena relación de coste/eficacia y la explotación del potencial de los sectores creadores de empleo.

Anexo: Indicadores macroeconómicos seleccionados

[1]               Aunque no hay pruebas que demuestren algunas de las últimas propuestas sobre la gran dimensión de los multiplicadores, véase, por ejemplo, el apartado I.5 (Forecast errors and multiplier uncertainty) de las Previsiones Económicas Europeas de otoño de 2012, Economía Europea 7/2012.

[2]               Véase el Informe sobre Finanzas Públicas en la UEM de 2012 (Economía Europea 4/2012) publicado por la Dirección General de Asuntos Económicos y Financieros de la Comisión Europea .

[3]               Véase Fiscal Sustainability Report 2012, Comisión Europea , European Economy 8/2012.

[4]               Comisión Europea y Comité de Política Económica (2012): «2012 Ageing Report: Economic and budgetary projections for the 27EU Member States (2010-2060)», European Economy nº 2.

[5]               Se trata de un conjunto de medidas legislativas compuesto por cinco reglamentos y una directiva, que entró en vigor el 13 de diciembre de 2011. Se reforzó así el Pacto de Estabilidad y Crecimiento y se introdujo un nuevo conjunto de normas de supervisión de los desequilibrios macroeconómicos. Véase también: http://ec.europa.eu/economy_finance/articles/governance/2012-03-14_six_pack_en.htm

[6]               Según las estimaciones de los servicios de la Comisión, las ganancias derivadas de la aplicación actual de la Directiva sobre servicios en los Estados miembros son del orden del 0,8 % del PIB de la UE; una aplicación algo más ambiciosa (de manera de que en cada país se alcanzara el nivel medio de la UE por lo que respecta a los obstáculos a la prestación de servicios y al establecimiento de actividades de servicios a nivel transfronterizo) aportaría ganancias adicionales por valor de 0,4 puntos porcentuales del PIB. En un escenario sumamente ambicioso, en el que cada Estado miembro alcanzase la media de los cinco países con mejores resultados, podría lograrse un 1,8 % de crecimiento del PIB a escala de la UE.

Introducción

La crisis económica y financiera que atraviesa actualmente la UE ha impulsado cambios de gran calado. Es posible apreciar sus efectos en la profunda reestructuración que está teniendo lugar en nuestras economías. Se trata de un proceso disruptivo, políticamente complicado y socialmente difícil, pero necesario para sentar las bases que garantizarán el carácter dinámico, sostenible integrador del crecimiento y la competitividad futuros.

Para poder proseguir las reformas necesarias, la UE debe demostrar que nuestras políticas están funcionando, que brindarán resultados con el paso del tiempo y que su aplicación será equitativa por lo que respecta a su impacto en nuestras sociedades. Corregir los problemas heredados y situar a la UE en una senda de desarrollo más sostenible de cara al futuro constituye una responsabilidad compartida de las instituciones de la UE y los Estados miembros. Reconociendo la estrecha vinculación de nuestras economías, la UE está reconfigurando su gobernanza económica para garantizar mejores respuestas estratégicas a los retos actuales y futuros.

El presente Estudio Prospectivo Anual sobre el Crecimiento inaugura el Semestre Europeo para 2013 y expone cómo se puede utilizar esa responsabilidad compartida para impulsar los cambios en toda la UE, sentando las bases para el retorno al crecimiento y la creación de empleo.

Contexto

La situación económica en la UE ha seguido siendo frágil en 2012. En la actualidad se espera que a lo largo de todo el año el PIB registre una reducción del 0,3 % en la UE y del 0,4 % en la zona del euro. Pasará tiempo antes de poder hablar de una recuperación sostenible[1]. Tras varios años de crecimiento débil, las consecuencias sociales de la crisis están siendo graves. Los sistemas de asistencia amortiguaron algunos de los efectos inicialmente, pero ahora estos se están dejando sentir de manera generalizada. El desempleo se ha incrementado sustancialmente y la miseria y la pobreza se están recrudeciendo. Estas dificultades son especialmente visibles en la zona del euro, pero no solo se circunscriben a ella.

La duración de la crisis no ha ayudado a que los Estados miembros pudieran seguir avanzando en el cumplimiento de los objetivos asumidos en virtud de la Estrategia Europa 2020 en materia de empleo, I+D, clima/energía, educación y lucha contra la pobreza, y en conjunto Europa se está quedando rezagada respecto a sus objetivos[2]. Ahora bien, es preciso avanzar en todos estos ámbitos para progresar hacia una economía europea inteligente, sostenible e integradora.

Aunque los problemas varían sustancialmente de un país a otro y dentro de la zona del euro, la perspectiva de una lenta recuperación hace difícil la situación para el conjunto de la UE. Los niveles de deuda acumulada por los agentes públicos y privados restringen las posibilidades de nuevas actividades e inversiones. Los instrumentos de política fiscal y monetaria se han utilizado intensamente y el margen de maniobra es ahora limitado. Las reformas estructurales son una parte esencial del restablecimiento de la competitividad de Europa, pero a menudo resulta difícil adoptar las decisiones correspondientes. Para mantener el impulso de las reformas será muy importante garantizar la transparencia sobre los objetivos de las políticas actuales y prestar atención a la equidad en términos de su impacto en la sociedad.

Las perspectivas a corto plazo siguen siendo precarias, pero también existen algunas tendencias más positivas. Los desequilibrios macroeconómicos que se habían ido acumulando a lo largo de mucho tiempo se están corrigiendo y algunas zonas de Europa están recuperando competitividad, aunque todavía queda mucho camino por recorrer para eliminar las divergencias en rendimiento[3]. Se están realizado avances en la consolidación de las finanzas públicas y se han tomado importantes medidas para reducir las tensiones en los mercados financieros. Lo que es más importante, en aquellos países que han emprendido reformas de gran calado comienzan a observarse indicios de que están empezando a surtir efecto: en algunos Estados miembros se está reduciendo el endeudamiento en los sectores público y privado y también están creciendo las exportaciones en varios países que venían registrando grandes déficit comerciales.

En 2012 ya se ha realizado una labor considerable a nivel de la UE para quebrar el círculo vicioso de las deficiencias de nuestros sistemas financieros, las tensiones en el mercado de la deuda soberana y el reducido crecimiento económico, con el fin de crear las condiciones para lograr una recuperación sostenible:

§ El establecimiento del Mecanismo Europeo de Estabilidad proporciona una protección creíble para ayudar a los países de la zona del euro cuyo acceso a la financiación es reducido.

§ La adopción de un Pacto por el Crecimiento y el Empleo por los Jefes de Estado o de Gobierno en el Consejo Europeo de junio de 2012 debería galvanizar los esfuerzos del legislador de la UE y las administraciones a todos los niveles para movilizar las palancas de crecimiento a su alcance; de la aplicación de las Actas del Mercado Único a la utilización más focalizada de los Fondos Estructurales de la UE. La Comisión también ha propuesto recientemente una estrategia para mejorar el funcionamiento de los mercados de la energía, así como medidas destinadas a reforzar la política industrial.

§ Nuevas normas para reforzar la gobernanza económica, en particular en la zona del euro ya se están aplicando (paquete legislativo sobre gobierno económico) y acordando (Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza), y pronto deberían acordarse otras (paquete legislativo sobre supervisión presupuestaria ).

§ El Banco Central Europeo ha tomado importantes medidas para salvaguardar la estabilidad financiera de la zona del euro.

Se están analizando otras decisiones de gran calado, que influirán en el futuro de Europa:

§ Todavía hemos de alcanzar un acuerdo global sobre el marco financiero plurianual de la UE para 2014-2020. Se trata de un elemento fundamental para restablecer el crecimiento y la competitividad en toda Europa y para la consecución de los objetivos de nuestra Estrategia Europa 2020.

§ Se están estudiando medidas importantes para reforzar la Unión Económica y Monetaria (UEM). En paralelo al presente Estudio, la Comisión presenta un proyecto para configurar una verdadera UEM. El próximo Consejo Europeo de diciembre de 2012 abordará también estas cuestiones.

Las recomendaciones específicas por país adoptadas en julio de 2012[4] han de ser la base para la acción de los Estados miembros. Su aplicación es objeto de un diálogo constante entre los Estados miembros y la Comisión y los avances obtenidos serán evaluados la próxima primavera. Como se demuestra en el informe del Parlamento Europeo sobre el Semestre Europeo[5], la supervisión a nivel de la UE desempeña un papel importante a la hora de coordinar y complementar los propios esfuerzos desplegados por los Estados miembros.

Prioridades

El propósito del presente Estudio Prospectivo Anual sobre el Crecimiento es establecer las prioridades económicas y sociales de la UE en 2013, proporcionando orientaciones generales a la UE y los Estados miembros sobre la puesta en práctica de sus políticas. Lanza el tercer Semestre Europeo de coordinación de políticas, en el marco del cual los resultados y las prioridades nacionales se revisan de forma colectiva a nivel de la UE en el primer semestre de cada año. El Consejo Europeo ofrecerá orientaciones en marzo de 2013 y los Estados miembros deben presentar programas nacionales actualizados a mediados de abril de 2013, tras lo cual la Comisión presentará sus recomendaciones específicas por país.

El reto a corto plazo es recuperar la confianza y estabilizar la situación económica y financiera al tiempo que se procede a la aplicación de una serie de reformas estructurales que sentarán las bases para una recuperación sostenible y generadora de empleo y propiciarán la transformación de la economía a medio plazo. Tal ajuste llevará su tiempo, por lo que es preciso comenzar a actuar desde ahora.

Basándose en los alentadores indicios de que las reformas ya emprendidas están surtiendo efecto, la Comisión considera que las prioridades propuestas en el Estudio Prospectivo del año pasado siguen siendo válidas, en líneas generales, y que los esfuerzos que se realicen a nivel nacional y de la UE en 2013 deben volver a centrarse en las cinco prioridades siguientes:

§ Proseguir la consolidación fiscal diferenciada y favorable al crecimiento

§ Restablecer las condiciones normales de préstamo a la economía

§ Fomentar el crecimiento y la competitividad actual y futura

§ Luchar contra el desempleo y las consecuencias sociales de la crisis

§ Modernizar la administración pública

1.         Proseguir la consolidación fiscal diferenciada y favorable al crecimiento

Como consecuencia de la crisis, el porcentaje de deuda soberana ha aumentado en pocos años del 60 % al 90 % del PIB por término medio en la zona del euro. Urge revisar las finanzas públicas para mantener los sistemas de protección social y los servicios públicos, limitar los costes de refinanciación del Estado y otras autoridades públicas, y evitar efectos colaterales negativos para el resto de la economía, incluidos los posibles efectos de contagio en otros países. Asimismo, la evolución demográfica seguirá aumentando la presión que ejerce el gasto relacionado con el envejecimiento de la población. Debe prestarse especial atención a la política fiscal en la zona del euro, donde el impacto de las políticas fiscales nacionales no sostenibles en los demás Estados miembros es mucho más intenso que en otros lugares.

La tendencia general de consolidación fiscal que se registra actualmente indica que se está avanzando: se espera que los déficit públicos en la zona del euro disminuyan de una media superior al 6 % del PIB en 2010 a una cifra ligeramente superior al 3 % del PIB en 2012. Se espera que la deuda pública alcance un máximo cercano al 94,5 % el próximo año en la zona del euro (y en 2014 en el conjunto de la UE) antes de empezar a disminuir como porcentaje del PIB.

La consolidación fiscal puede incidir negativamente sobre el crecimiento a corto plazo. Probablemente este efecto se agrave durante las crisis financieras, cuando las condiciones de financiación de los demás agentes económicos también son limitadas. Sin embargo, este no es el único factor relevante para el crecimiento: el «efecto multiplicador» de la política fiscal será diferente en función de las decisiones tomadas acerca de la composición del ajuste. Por ejemplo, la experiencia ha demostrado que, en los países con una proporción relativamente elevada de gasto público en el PIB y tipos impositivos relativamente elevados, la consolidación fiscal lograda a través de una reducción del gasto en vez de un aumento de la recaudación impositiva es más favorable al crecimiento a largo plazo. Entre 2009 y 2012 se impulsó la consolidación fiscal utilizando de manera similar, en líneas generales, medidas en el capítulo de gastos y en el capítulo de ingresos: según las previsiones, los gastos han disminuido en dos puntos porcentuales del PIB y los ingresos han aumentado 1,3 puntos porcentuales.

Por otra parte, el escenario alternativo de aplazar el ajuste fiscal resultaría mucho más costoso. Algunos Estados miembros no están en condiciones de acudir a los mercados para financiarse o pugnan por contener el aumento de los diferenciales sobre sus emisiones debido a las dudas sobre la sostenibilidad de sus finanzas públicas. Para restablecer la confianza de los inversores, reducir los costes del reembolso de la deuda y ampliar el margen de maniobra fiscal, lo que se necesita en esos países es un esfuerzo decidido, a un ritmo adecuado, para situar las finanzas públicas en una senda sostenible. El efecto negativo en el crecimiento puede atenuarse en gran medida, siempre que el ajuste fiscal esté bien diseñado. Recuperar la sostenibilidad fiscal beneficiará a los agentes públicos y privados en esos países y contribuirá a la estabilidad financiera global de la UE.

Cada Estado miembro se encuentra en una posición económica y fiscal diferente, razón por la que la Comisión propone un esfuerzo de consolidación fiscal diferenciado, apropiado para cada país. En consonancia con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, tales estrategias deberían centrarse en los avances realizados en términos estructurales y no meramente nominales, y combinar las medidas de ajuste de manera que fomenten tanto el crecimiento como la justicia social. Un enfoque diferenciado de estas características contribuye también a reajustar los déficit por cuenta corriente.

El Pacto de Estabilidad y Crecimiento ofrece el marco apropiado para un ajuste fiscal flexible y eficiente. Los objetivos fiscales se expresan en términos nominales, y esa información es la que a veces monopoliza los titulares. No obstante, el Pacto hace hincapié en la situación presupuestaria subyacente y el esfuerzo de consolidación recomendado por el Consejo se expresa por lo tanto en términos estructurales[6]. Por consiguiente, si se cumplen estas condiciones, podrá darse a un Estado miembro un plazo mayor para corregir su déficit excesivo cuando una situación económica peor que la prevista le impida alcanzar el objetivo acordado. Por ejemplo, en el transcurso de 2012 se prorrogaron en un año los plazos fijados para que España y Portugal situaran su déficit público por debajo del 3 % del PIB, dándoles hasta 2014 para alcanzar ese objetivo. Una vez se corrijan las situaciones de déficit excesivo, los Estados miembros deben alcanzar su objetivo presupuestario a medio plazo, lo que garantizará que las finanzas públicas se mantengan a niveles sostenibles.

En el caso de los Estados miembros que ya no pueden acceder al mercado para refinanciar su deuda, es necesario imprimir un ritmo rápido al ajuste fiscal con objeto de recuperar la confianza de los inversores de manera urgente. Un esfuerzo concentrado, según lo acordado en el marco de los programas de ajuste económico, facilitará también la necesaria corrección de los desequilibrios macroeconómicos. La positiva evolución del ajuste que está teniendo lugar en Irlanda, Portugal y Rumanía confirma este hecho. En Grecia, empero, el proceso está siendo más largo y más costoso a causa de una serie de factores, en particular la incertidumbre recurrente sobre la aplicación del programa.

En el caso de los Estados miembros que disponen de un mayor margen de maniobra fiscal, los estabilizadores automáticos puedan desempeñar su función plenamente, de conformidad con el Pacto. El ritmo de consolidación puede apoyar el crecimiento, pero los Estados miembros deben tener en cuenta los riesgos fiscales que pueden derivarse de retrasar la consolidación, teniendo presentes los retos que plantean los elevados niveles de endeudamiento, la perspectiva del envejecimiento de la población y el relativamente reducido potencial de crecimiento de algunos países, así como las negativas consecuencias que acarrearía un cambio en el sentir del mercado.

La Comisión seguirá prestando atención a la evolución de la economía real. En particular, las próximas previsiones de invierno, que tiene previsto publicar a principios del año próximo, mostrarán si los Estados miembros están respetando la trayectoria acordada de reducción de su déficit estructural y si estaría justificado ajustar el plazo establecido para la corrección de los déficit excesivos, respetando plenamente el espíritu y la letra del Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

El restablecimiento de unas finanzas públicas saneadas es un proceso largo. El establecimiento de normas de gobernanza de la UE y marcos fiscales nacionales sólidos, tal como prevé la legislación de la UE, contribuirá a afianzar estos esfuerzos a lo largo del tiempo. Tales normas incluyen la fijación de reglas fiscales cuantitativas, el recurso a instituciones fiscales independientes y la planificación a medio plazo, así como la supervisión multilateral de los progresos realizados.

En el capítulo de los gastos de los presupuestos públicos, es fundamental estudiar la eficiencia y eficacia global del gasto. Aunque la situación difiere en los distintos países, la Comisión ha recomendado que se sea selectivo cuando se prevean recortes, con el fin de preservar el potencial de crecimiento futuro y las redes esenciales de protección social. En particular, la Comisión considera que:

§ Se deben priorizar y reforzar, en la medida de lo posible, las inversiones en educación, investigación, innovación y energía, garantizando al mismo tiempo la eficiencia de esas partidas de gasto. También se debe prestar especial atención al mantenimiento o la mejora de la cobertura y la eficacia de los servicios de empleo y las políticas activas del mercado de trabajo, tales como la formación de los desempleados y los regímenes de garantía destinados a la juventud.

§ Se debe proseguir la modernización de los sistemas de protección social para asegurar su eficacia, adecuación y sostenibilidad. Se deben intensificar las reformas de los sistemas de pensiones para alinear la edad de jubilación con la esperanza de vida, restringir el acceso a los regímenes de jubilación anticipada y permitir la prolongación de la vida laboral. También en el contexto de los retos demográficos y la presión sobre los gastos relacionados con el envejecimiento, se deben impulsar las reformas de los sistemas de asistencia sanitaria en aras de su eficiencia y sostenibilidad, evaluando el rendimiento de esos sistemas teniendo presente el doble objetivo de aumentar la eficiencia de la utilización de los recursos públicos y garantizar el acceso a una atención sanitaria de calidad.

En el capítulo de los ingresos de los presupuestos públicos, las últimas tendencias muestran que muchos Estados miembros han aumentado los impuestos sobre la renta de las personas físicas y/o los tipos del IVA[7]. No obstante, aún hay margen para trasladar la presión fiscal global hacia bases impositivas que resulten menos perjudiciales para el crecimiento y la creación de empleo, y para aumentar la eficiencia, la competitividad y la equidad de los regímenes impositivos. Tal traslación exige un planteamiento global que garantice una redistribución equitativa y esté adaptado a las circunstancias de los distintos Estados miembros. Por todo ello, la Comisión formula las recomendaciones siguientes:

§ Se debe reducir sustancialmente la presión fiscal sobre el trabajo en los países en los que es comparativamente elevada y obstaculiza la creación de empleo. Para garantizar que las reformas no tengan incidencia sobre la recaudación, se podrían elevar algunos tributos, como los que gravan el consumo y el patrimonio o los impuestos medioambientales.

§ Se debe incrementar la recaudación preferiblemente ampliando las bases impositivas, en vez de aumentar los tipos impositivos o crear nuevos impuestos. Se deben reducir o eliminar las exenciones fiscales, los tipos reducidos de IVA o las exenciones de los impuestos especiales. Se deben ir reduciendo progresivamente las subvenciones perjudiciales para el medio ambiente[8]. Se debe mejorar el cumplimiento de las obligaciones fiscales mediante acciones sistemáticas para reducir la economía sumergida, luchar contra la evasión fiscal[9] y garantizar una mayor eficiencia de la administración tributaria.

§ Se debe reducir el sesgo del impuesto de sociedades en favor de la financiación mediante endeudamiento.

§ Se deben reformar los impuestos que gravan los bienes inmuebles y la vivienda para que no vuelvan a reaparecer los riesgos financieros en el sector de la vivienda. En particular, se deben revisar los aspectos de los regímenes impositivos que incrementan el sesgo en favor del endeudamiento de los hogares, normalmente mediante una deducción fiscal aplicable a las hipotecas.

En relación con la mayoría de estas medidas, se han formulado recomendaciones específicas por país y se organizan actividades de revisión por pares a escala de la UE, para analizar los avances y las mejores prácticas. Ahora el reto principal es su aplicación.

2.         Restablecer las condiciones normales de préstamo a la economía

La crisis ha afectado de manera duradera a la situación financiera de numerosos agentes públicos y privados, en detrimento de la confianza de los inversores y las entidades de crédito y de la eficacia del sector financiero. Las tensiones en los mercados de deuda soberana y en el sector bancario se han alimentado mutuamente, generando graves problemas de financiación para muchos prestatarios. Esta evolución también está en el origen de la fragmentación del sistema financiero siguiendo las fronteras nacionales y la consiguiente reducción de las actividades financieras a los mercados internos nacionales. Por consiguiente, a muchas empresas y hogares que desean invertir les resulta costoso obtener financiación o tienen limitado acceso a ella, lo que ha sido un importante obstáculo para la recuperación en toda Europa hasta la fecha. Al mismo tiempo, los elevados niveles de endeudamiento obligan a numerosos agentes económicos a reducir su exposición financiera o aumentar sus ahorros. Este proceso de «desapalancamiento» puede frustrar también la recuperación a corto plazo. Estos problemas se plantean de manera especialmente acuciante en los Estados miembros de la zona del euro más vulnerables.

Desde la UE ya se está actuando para abordar los riesgos que penden sobre el sector financiero y corregir las deficiencias que venían arrastrando nuestros sistemas de regulación y supervisión:

§ Se ha hecho un esfuerzo coordinado para evaluar los riesgos del sector bancario y recapitalizar las entidades bancarias. El reconocimiento de las pérdidas y la depuración de los balances de dichas entidades son cruciales para mejorar la confianza en los mercados y deben completarse sin demora.

§ En enero de 2011 se crearon nuevas autoridades de supervisión en la UE, las cuales han estado trabajando desde entonces para desarrollar un único código normativo que refuerce el marco jurídico aplicable a las entidades financieras. Urge llegar a un acuerdo sobre las propuestas de la Comisión relativas a la liquidez y el capital de las entidades bancarias, los sistemas de garantía de depósitos y las modalidades de resolución bancaria, con el fin de establecer un marco más coherente para la prevención y la gestión de las crisis financieras.

§ La labor de la Junta Europea de Riesgo Sistémico (JERS) y el nuevo procedimiento de la UE para reducir los desequilibrios macroeconómicos permiten ahora garantizar una supervisión más estrecha de los niveles de deuda privada y los riesgos financieros correspondientes, como las burbujas inmobiliarias.

§ Como uno de los pilares para reforzar la Unión Económica y Monetaria, la Comisión ha propuesto una unión bancaria, incluido un Mecanismo Único de Supervisión, bajo la autoridad del Banco Central Europeo, con el fin de integrar en mayor medida la supervisión de las entidades bancarias a nivel de la UE. El establecimiento de tal dispositivo creará también las condiciones para que el Mecanismo Europeo de Estabilidad pueda recapitalizar directamente a aquellas entidades bancarias que no logren obtener capital en los mercados

A nivel nacional, los Estados miembros pueden hacer más para promover fuentes alternativas de financiación, aumentar la liquidez y reducir la tradicional dependencia de las empresas respecto a la financiación bancaria, por ejemplo:

§ Promover nuevas fuentes de capital, incluidos los préstamos entre empresas, ofrecer a las empresas más posibilidades para la colocación de obligaciones y facilitar el acceso al capital riesgo.

§ Reducir la morosidad de las autoridades públicas, que en promedio se ha alargado aún más durante la crisis, lo que supone una carga especialmente onerosa para las PYME en una coyuntura empresarial ya difícil. La Directiva de la UE sobre la morosidad, que deberá haberse transpuesto antes de marzo de 2013, reducirá los plazos de pago a 30 días y mejorará la compensación en caso de mora en el pago.

§ Desarrollar la labor de financiación de PYME que llevan a cabo las instituciones de garantía y los bancos públicos. Se pueden cubrir así algunos de los riesgos asumidos por los inversores privados y compensar la falta de capital propio, o el pequeño tamaño de la empresa a financiar, en particular a través de nuevas formas de titulización.

§ Apoyar iniciativas innovadoras, como regímenes públicos que permitan a los bancos endeudarse a un tipo inferior si incrementan su concesión de préstamos a largo plazo a las empresas o facilitan préstamos más baratos y más accesibles a las PYME.

§ Velar por un enfoque equilibrado en relación con las ejecuciones hipotecarias en el caso de los préstamos de esa naturaleza, protegiendo a los hogares vulnerables y evitando simultáneamente que se sobrecarguen los balances de las entidades bancarias. Ello incluye medidas para introducir regímenes de insolvencia personal que permitan modificar los términos de las hipotecas para evitar su ejecución.

Por otra parte, es importante hacer pleno uso de todos los instrumentos financieros de la UE, tanto de los ya existentes como de los de nuevo cuño, para catalizar inversiones específicas, en particular en el ámbito de las infraestructuras clave:

§ La aportación de otros 10 000 millones EUR al Banco Europeo de Inversiones (BEI) le permitirá proporcionar 60 000 millones EUR de financiación adicional a lo largo de los 3-4 próximos años y propiciará la canalización de hasta tres veces esa cifra por parte de otros proveedores de fondos.

§ La introducción de los bonos para proyectos constituye un nuevo instrumento de riesgo compartido que permite desbloquear la financiación privada, por ejemplo de compañías de seguros o fondos de pensiones, y complementar así los préstamos bancarios tradicionales. Actualmente varios proyectos se encuentran en una fase avanzada de preparación en el BEI.

§ En el marco del Pacto por el Crecimiento y el Empleo, la Comisión sigue trabajando con los Estados miembros para reprogramar y agilizar la utilización de los Fondos Estructurales de la UE para estimular el crecimiento, en particular en favor de las PYME. Además, se ha pedido a los Estados miembros que indiquen, en sus programas nacionales de reforma, cómo prevén utilizar los Fondos Estructurales para promover prioridades que propicien el crecimiento durante la próxima ronda de programas (2014-2020). También se debe hacer pleno uso de los mecanismos del Programa de Competitividad e Innovación, que ya han movilizado 2 100 millones EUR en fondos de capital riesgo y facilitado préstamos a las PYME por valor de 11 600 millones EUR.

3.         Fomentar el crecimiento y la competitividad actual y futura

La crisis está acelerando los cambios en la economía. Algunos de los sectores más tradicionales se han visto especialmente afectados, mientras que los sectores más recientes encuentran dificultades para prosperar. El rápido ritmo de la reestructuración supone un desafío, pero constituye también una oportunidad para aprovechar el potencial que pueden brindar nuevas fuentes de crecimiento y empleo[10]. Tales ajustes se añaden a los problemas de competitividad a largo plazo que deben superar muchas de nuestras economías, pero a menudo sirven para corregirlos. El Informe sobre el Mecanismo de Alerta adoptado junto con el presente Estudio pone de manifiesto que la evolución de la competitividad (relacionada con los precios y con otros factores) está contribuyendo positivamente a la mejora de los desequilibrios externos, aunque con cierto desfase. Aunque los Estados miembros a los que el mercado está sometiendo a una intensa presión ya han emprendido reformas significativas, es necesario intensificar los esfuerzos para mejorar de la competitividad interna y externa en una amplia serie de Estados miembros

Como se refleja en las recomendaciones específicas por país, aunque no hay ningún programa «de talla única», sí existen unos objetivos comunes, una serie de reformas a considerar y numerosos ejemplos de buenas prácticas (incluidos ejemplos europeos de liderazgo mundial en su campo) que se pueden aprovechar. Si bien es cierto que puede llevar tiempo antes de que algunas de las reformas muestren sus efectos, otras sí pueden ofrecer resultados con mayor inmediatez.

Es preciso establecer algunas condiciones marco a nivel nacional e incluir las siguientes prioridades:

§ Impulsar la innovación y las nuevas tecnologías y aumentar el nivel de la inversión pública y privada en I+D. A este respecto desempeñarán un papel importante la concesión de apoyo específico por las autoridades públicas y el aumento de la competencia entre los beneficiarios de subvenciones a la investigación.

§ Mejorar los resultados de los sistemas de enseñanza y formación y los niveles globales de cualificación, estableciendo un vínculo más estrecho entre el mundo laboral y la formación.

§ Mejorar el entorno empresarial, aligerando los trámites necesarios para emprender una actividad empresarial, simplificando los procedimientos de autorización, licencia y cumplimiento de las obligaciones fiscales y reduciendo la carga administrativa global que recae sobre las empresas. Se deben superar los obstáculos concretos que dificultan las actividades en sectores generadores de empleo como la construcción, los servicios empresariales, la logística, el turismo y el comercio al por mayor.

§ Aprovechar el potencial de la economía ecológica estableciendo un marco regulador previsible y fomentando la aparición de nuevos mercados y tecnologías. En particular, los programas de renovación más ambiciosos en materia de eficiencia energética, especialmente los relativos a los requisitos de la Directiva de la UE sobre la eficiencia energética, pero sin limitarse a ellos, pueden propiciar la creación de empleo e importantes ahorros, además de beneficios para el medio ambiente. La mejora de la gestión de los residuos, la gestión del agua y el reciclado presenta también un gran potencial de generación de nuevos puestos de trabajo, al tiempo que contribuye a garantizar el suministro de recursos y materiales escasos.

El mercado único europeo brinda numerosas oportunidades para que las empresas puedan desarrollarse y los consumidores disfruten de mejores productos y servicios. En el ámbito de los servicios, cabe obtener numerosos beneficios si los Estados miembros mejoran la aplicación de la Directiva de servicios con las actuaciones siguientes:

§ Cumplir sus obligaciones en relación con la eliminación de las restricciones basadas en la nacionalidad o la residencia del prestador de servicios.

§ Revisar la necesidad y la proporcionalidad de la regulación de los servicios profesionales, en particular las tarifas fijas, así como las limitaciones sobre las estructuras societarias y la propiedad del capital.

§ Revisar la aplicación de la cláusula sobre la libre prestación de servicios con el fin de eliminar la doble regulación injustificada en sectores como la construcción, los servicios a las empresas y el turismo, y garantizar la transparencia en la fijación de precios en los servicios de asistencia sanitaria.

§ Aumentar la competencia en el sector del comercio minorista reduciendo las restricciones operativas, en particular mediante la supresión de las pruebas de necesidades económicas.

El rendimiento de las industrias de red en toda Europa tiene también repercusiones críticas para el resto de la economía y puede mejorarse significativamente mediante las actuaciones siguientes:

§ Desarrollar los incentivos adecuados para garantizar el rápido despliegue a escala nacional de la infraestructura de internet de alta velocidad y el desarrollo del tráfico de datos móviles. Los gobiernos deben liberar bandas de frecuencias para los sistemas inalámbricos de banda ancha.

§ Garantizar la plena transposición y aplicación del tercer paquete de la energía, en particular la separación de las redes, la independencia y las competencias necesarias de los reguladores nacionales y la eliminación progresiva de los precios regulados de la energía, velando al mismo tiempo por la protección de los consumidores vulnerables.

§ Acelerar la aplicación del Cielo Único Europeo reduciendo la fragmentación de la gestión del tráfico aéreo y mejorando la organización del espacio aéreo.

§ Abrir a la competencia los servicios nacionales de transporte de viajeros por ferrocarril, en particular garantizando la igualdad de acceso a la infraestructura.

§ Mejorar la integración de los puertos en la cadena logística, eliminando las barreras de entrada a los servicios portuarios.

§ Eliminar las restricciones que todavía se aplican al cabotaje para mejorar la adecuación de la oferta y la demanda en el transporte internacional.

§ En línea con la Directiva sobre el comercio electrónico, aplicar normas armonizadas sobre la transparencia y los requisitos de información para las empresas y los consumidores.

El rendimiento de los mercados de productos también se mejoraría considerablemente si los organismos nacionales de normalización alcanzaran los objetivos establecidos a escala de la UE, en particular el paso de las normas nacionales a las europeas. Debería hacerse pleno uso de la notificación de las normas técnicas aplicables a los productos y servicios de TIC para facilitar su circulación en el mercado único.

4.         Luchar contra el desempleo y las consecuencias sociales de la crisis

A lo largo de los últimos doce meses, 2 millones de personas se han sumado a la listas del paro, de manera que el número de desempleados asciende actualmente a más de 25 millones de personas. La tasa de desempleo ha ascendido hasta el 10,6 % en la UE y el 11,6 % en la zona del euro. El desempleo de larga duración está aumentando y casi uno de cada dos parados ha estado en paro desde hace más de un año. La situación varía mucho en los distintos Estados miembros, y las tasas nacionales de desempleo oscilan entre menos del 5 % y más del 25 % en promedio. Los jóvenes se han visto especialmente afectados (las tasas de desempleo juvenil sobrepasan el 50 % en algunos países[11]), pero los efectos de la crisis también se dejan sentir en otros grupos de edad.

Habida cuenta de la duración de los periodos de desempleo, la rápida reestructuración de la economía y las dificultades para encontrar un puesto de trabajo, se corre el riesgo de que el desempleo tenga cada vez más carácter estructural y que un número cada vez mayor de personas se retire del mercado laboral[12]. También hay indicios claros de que los riesgos de pobreza y exclusión social están aumentando en muchos Estados miembros[13]. Las presiones adicionales que recaen sobre sus sistemas de protección social afectan también a su capacidad para reformar sus funciones asistenciales.

Teniendo presentes las débiles perspectivas de crecimiento y el desfase entre la recuperación económica y la recuperación del mercado de trabajo, no hay ninguna perspectiva de mejora inmediata o automática de la situación del empleo. Ello plantea un reto importante tanto para el conjunto de la UE como para los países más afectados, y exige una acción más decidida por parte de las autoridades públicas y los interlocutores sociales.

A la repercusión de la crisis actual se suman los retos concretos que plantea la tendencia estructural hacia el envejecimiento de la población y, a corto plazo, la disminución de la población en edad de trabajar en algunas zonas de Europa. Fomentar la jubilación anticipada de los trabajadores de mayor edad con la esperanza de que se contrate a jóvenes en su lugar es una política que ha resultado en gran medida ineficaz y muy costosa en el pasado, por lo que no debería repetirse.

A pesar de los altos niveles de desempleo, también se ha demostrado que existen problemas de falta de cualificación o inadecuación de ésta, de modo que determinados sectores o regiones no pueden encontrar trabajadores que respondan a sus necesidades. Aumentar la participación en el mercado laboral, mejorar los niveles de cualificación y facilitar la movilidad siguen siendo prioridades acuciantes.

En toda Europa han comenzado a aplicarse reformas muy ambiciosas. En los países que sufren la presión financiera se han adoptado medidas para facilitar las modalidades de trabajo flexible en las empresas, reducir las indemnizaciones por despido de los contratos estándar y simplificar los procedimientos de despido individual o colectivo. También se han tomado medidas para mejorar la flexibilidad de la fijación de salarios, por ejemplo se han suavizado las condiciones que permiten a las empresas no aplicar los acuerdos de negociación colectiva de nivel superior y se han revisado los convenios salariales sectoriales.

Preparación para una recuperación generadora de empleo

Es esencial redoblar los esfuerzos para mejorar la resistencia del mercado laboral e invertir en capital humano, de modo que las empresas puedan adaptarse y contratar personal y más personas puedan mantenerse activas y aprovechar las oportunidades profesionales. Los interlocutores sociales han de desempeñar un papel clave, junto con las autoridades públicas. Por todo ello la Comisión recomienda, en particular:

§ Limitar la carga fiscal que recae sobre el trabajo, en particular sobre los trabajadores con salarios reducidos, en el marco de la labor más general de traslación de la presión fiscal del trabajo. Para fomentar la creación de empleo también podrían considerarse reducciones temporales de las cotizaciones a la seguridad social o regímenes de subvención de la contratación de nuevo personal, especialmente de trabajadores poco cualificados y desempleados de larga duración, siempre que estas medidas estén bien enfocadas.

§ Seguir modernizando los mercados laborales mediante la simplificación de la legislación laboral y el desarrollo de medidas de organización flexible del trabajo, por ejemplo modalidades de trabajo a tiempo parcial y condiciones de trabajo que propicien la prolongación de la vida laboral. La reducción de las lagunas que existen en la protección del empleo entre los distintos tipos de contratos laborales también debería contribuir a disminuir la segmentación del mercado laboral y el trabajo no declarado en varios países. El efecto de las prestaciones por desempleo debe ser objeto de seguimiento para garantizar criterios de admisibilidad adecuados y requisitos efectivos de búsqueda de empleo.

§ Supervisar el efecto de los sistemas de fijación de salarios, en particular los mecanismos de indexación, y modificarlos en caso necesario, respetando las prácticas de consulta nacionales, con el fin de reflejar mejor la evolución de la productividad y fomentar la creación de empleo. En cuanto a los niveles del salario mínimo, es importante encontrar el justo equilibrio entre la creación de empleo y la adecuación de los ingresos.

§ Aprovechar el potencial de creación de empleo de los sectores en expansión, como la economía ecológica, la asistencia sanitaria y las TIC, mediante el establecimiento de un marco jurídico fiable y con visión de futuro, el desarrollo de cualificaciones adecuadas y la concesión de apoyo público específico[14].

Mejora de la capacidad de inserción profesional, en particular de los jóvenes

Al mismo tiempo, los Estados miembros deben multiplicar sus esfuerzos para luchar contra el desempleo, mejorar la empleabilidad y facilitar el acceso o la reincorporación al mundo del trabajo, en particular de los desempleados de larga duración y los jóvenes. Cabe citar las medidas siguientes:

§ Potenciar los servicios públicos de colocación e intensificar las políticas activas de empleo, lo que incluye la mejora de las cualificaciones, la prestación de asistencia individualizada para la búsqueda de empleo, la promoción del espíritu empresarial y el autoempleo, y regímenes de fomento de la movilidad. A pesar del incremento de los recursos destinados a mejorar la eficiencia de estas actividades o iniciativas, el apoyo proporcionado de ningún modo se corresponde con el aumento del número de solicitantes de empleo registrado en varios países.

§ Reducir el abandono escolar prematuro y facilitar la transición de las estructuras de formación al ámbito laboral mediante el desarrollo de períodos de prácticas, iniciativas de formación de aprendices y modelos de aprendizaje dual de calidad (combinación de la enseñanza en el aula con la experiencia en el lugar de trabajo). Es necesario impulsar el desarrollo de las capacidades relacionadas con la emprendeduría para fomentar la creación de empresas e incrementar la capacidad de inserción profesional de los jóvenes[15].

§ Desarrollar y aplicar regímenes de «garantía juvenil», en virtud de los cuales cualquier persona menor de 25 años deba recibir una oferta de empleo, formación continua, un contrato de aprendizaje o un periodo de prácticas en los cuatro meses siguientes a la finalización de sus estudios o la pérdida de su empleo. Tales regímenes pueden ser cofinanciados por el Fondo Social Europeo[16].

§ Facilitar la participación en el mercado de trabajo y el acceso al empleo de segundos sustentadores combinando adecuadamente las prestaciones y los incentivos fiscales y ofreciendo servicios de cuidado infantil asequibles y de calidad.

§ Mejorar el acceso a los sistemas de aprendizaje permanente a lo largo de toda la vida laboral, también en el caso de los trabajadores de mayor edad, reforzando las asociaciones de las instituciones públicas y privadas que participan en el suministro, la aplicación y la actualización de competencias específicas.

§ Mejorar la conexión entre los sistemas de formación y aprendizaje permanente y el mercado laboral, para atender sus necesidades. En las circunstancias actuales pueden resultar especialmente eficaces las titulaciones de enseñanza superior de ciclo corto (dos años) centradas en los ámbitos en los que se ha detectado una escasez de competencias, así como los planes de movilidad específicos.

§ Fomentar la movilidad laboral transfronteriza mediante la eliminación de los obstáculos jurídicos y la simplificación del reconocimiento de la experiencia y las cualificaciones profesionales. Se debe reforzar la cooperación entre los servicios de empleo, y la plataforma EURES puede servir de base para una mayor integración del mercado de trabajo europeo.

Fomento de la inclusión social y lucha contra la pobreza

Además de estas medidas, se necesitan esfuerzos adicionales para garantizar la eficacia de los sistemas de protección social frente a los efectos de la crisis, promover la inclusión social y prevenir la pobreza:

§ Deben desarrollarse estrategias activas de inclusión, que abarquen regímenes eficaces y adecuados de complemento de ingresos, medidas de lucha contra la pobreza, incluida la pobreza infantil, y un acceso amplio a servicios asequibles y de alta calidad (por ejemplo, servicios sanitarios y sociales, asistencia infantil, vivienda y suministro de energía).

§ Se debe fortalecer el vínculo entre la asistencia social y las medidas de activación, a través de servicios más personalizados («ventanilla única»), e iniciativas para mejorar la absorción de las medidas por los grupos vulnerables. Una vez que se recupere el mercado laboral, será importante eliminar progresivamente las medidas relacionadas con la crisis, sin menoscabo de las redes esenciales de protección.

5.         Modernizar la administración pública

Las restricciones de las finanzas públicas han dado nuevo impulso a la modernización de la administración pública. En la UE, el gasto público controla casi el 50 % del PIB y el sector público representa alrededor del 17 % del empleo total.

A lo largo de los años, muchos Estados miembros han tomado medidas para aumentar la eficiencia de sus servicios públicos y la transparencia y la calidad de su administración pública y sistema judicial. Estas reformas han sido especialmente profundas en los países que atraviesan dificultades financieras. Como ejemplo cabe citar la reorganización de la administración local y central, la racionalización del sistema de remuneración del sector público y de la gobernanza de las empresas estatales, la reforma de los procedimientos de contratación pública, las revisiones periódicas de la totalidad del gasto y la promoción de medidas de eficiencia en todo el sector público, como una mayor utilización de servicios compartidos y soluciones informáticas. En varios casos, los Estados miembros y la Comisión han cooperado mediante el suministro o intercambio de asistencia técnica.

Diversas medidas ya descritas —como la transposición íntegra y correcta de la legislación de la UE, la mejora de la eficiencia de la recaudación de impuestos y de los sistemas de asistencia sanitaria, la necesaria reducción de los plazos de pago y el papel de los servicios públicos de empleo— pueden tener un impacto positivo significativo y deben impulsarse. Además, la Comisión considera que los siguientes factores pueden contribuir especialmente al crecimiento:

§ Garantizar la buena gestión financiera, haciendo pleno uso de las oportunidades que ofrece la contratación pública en apoyo de la competencia en el mercado y desarrollar las capacidades de contratación pública electrónica en todo el mercado único. Estas acciones no solo redundarán en beneficio de la eficiencia y equidad, sino que contribuirán también a luchar contra la corrupción.

§ Simplificar el marco reglamentario para las empresas y reducir la carga administrativa y el papeleo, sobre todo a nivel nacional.

§ Garantizar la digitalización generalizada e interoperable de la administración pública, para fomentar procedimientos fáciles de utilizar para los proveedores y destinatarios de servicios, así como la simplificación administrativa y la transparencia. La interoperabilidad transfronteriza de los servicios en línea y los centros de investigación en toda la UE reviste especial importancia.

§ Mejorar la calidad, la independencia y la eficiencia de los sistemas judiciales, garantizar que las denuncias puedan resolverse en un plazo de tiempo razonable, y promover el uso de otros mecanismos de solución de conflictos. Todo ello debería reducir los costes para las empresas y aumentar el atractivo del país para los inversores extranjeros.

§ Hacer un mejor uso de los Fondos Estructurales de la UE intensificando, este año, los esfuerzos para mejorar la capacidad administrativa, con el fin de garantizar una distribución más rápida de los fondos no utilizados.

Conclusión

La economía de la UE está emergiendo lentamente de la crisis económica y financiera más profunda de las últimas décadas. Los Estados miembros parten de posiciones diferentes, la naturaleza y la dimensión de los retos que se les plantean no son las mismas y el ritmo de las reformas también varía. La situación sigue siendo frágil. La aplicación de las reformas está en curso y todavía están teniendo lugar importantes ajustes, pero ya hay indicios de que en el transcurso del próximo año se empezará a percibir la recuperación. En aquellos Estados miembros que han emprendido reformas de gran calado, los esfuerzos están comenzando a dar fruto: los desequilibrios se están reduciendo y la competitividad está aumentando.

No se trata tan solo de retomar la senda del crecimiento, sino también de sentar las bases para que tras la crisis el crecimiento sea de distinta naturaleza. Las reformas estructurales a nivel nacional y de la UE deben reforzar la capacidad de la UE de competir a nivel mundial, generando crecimiento dentro de la Unión a través de actividades que sean sostenibles y doten a la UE de las políticas y los instrumentos necesarios para asegurar un porvenir próspero e integrador, en el que se utilicen eficientemente los recursos. La solidaridad y la equidad —dentro de cada país pero también en el seno de toda Europa— serán elementos esenciales para garantizar que los esfuerzos emprendidos sean políticamente y socialmente aceptables y redunden en beneficio de todos.

Tanto los Estados miembros como la UE han adoptado ya numerosas decisiones importantes. Ahora es el momento de mantener el rumbo y aplicar lo que se ha acordado. Para restablecer la confianza y retomar la senda del crecimiento es también fundamental mantener el ritmo de las reformas, en particular en las siguientes áreas:

· Es preciso volver a encauzar las finanzas públicas para restablecer su sostenibilidad. Esto no solo es importante para recuperar la confianza de los inversores a corto plazo, sino también para satisfacer las necesidades de una sociedad que envejece y preservar las perspectivas de las generaciones futuras. El ritmo y la naturaleza de la consolidación fiscal puede variar: si bien algunos Estados miembros deben reducir el déficit rápidamente, otros disponen de mayor margen de maniobra. Cualquier repercusión negativa sobre el crecimiento a corto plazo puede mitigarse mediante medidas apropiadas en los capítulos de gastos e ingresos de los presupuestos públicos.

· Debe proseguir la labor de restauración del sector financiero para restablecer la estabilidad financiera y ofrecer mejores condiciones de financiación a la economía, en particular a través de fuentes alternativas de financiación. Son necesarios nuevos avances a nivel de la UE para construir un marco de supervisión integrado y reforzar el marco jurídico aplicable a las entidades financieras.

· Deben reforzarse las reformas estructurales para fomentar el crecimiento e impulsar la competitividad. Aún hay una amplia gama de medidas a considerar a nivel nacional, y la legislación vigente de la UE servirá de catalizador para el cambio. Cabe extraer enseñanzas muy provechosas de las buenas prácticas en los Estados miembros y en terceros países.

· La situación social y del mercado de trabajo exige una respuesta urgente. Reforzar las políticas activas del mercado de trabajo, fortalecer y mejorar los servicios públicos de colocación, simplificar la legislación sobre empleo y garantizar que la evolución de los salarios apoye la creación de empleo son elementos esenciales de esa estrategia. La situación de los jóvenes requiere una atención especial. Además, se deberían redoblar los esfuerzos para promover la inclusión social y prevenir la pobreza, reforzando las redes esenciales de protección.

· Las estrategias de crecimiento a escala nacional y de la UE solo pueden ejecutarse con la ayuda de unas administraciones públicas eficaces. Cabe redoblar los esfuerzos de modernización, por ejemplo en los ámbitos de la contratación pública, la digitalización de la administración pública, la mejora de la calidad y la independencia de los sistemas judiciales y la utilización efectiva y eficiente de los Fondos Estructurales de la UE.

Las orientaciones que se facilitan en el presente Estudio Prospectivo Anual sobre el crecimiento se debatirán a nivel de la UE para preparar el Consejo Europeo de primavera, el próximo mes de marzo, y contribuir a la elaboración de los programas nacionales actualizados y las correspondientes recomendaciones específicas por país. La Comisión cooperará estrechamente con las autoridades nacionales, incluidos los parlamentos nacionales, las instituciones de la UE y las demás partes interesadas para crear un sentimiento de implicación ampliamente compartido y dirigir los avances en el marco general de los esfuerzos desplegados por la UE para superar la crisis y sentar las bases de un crecimiento inteligente, sostenible e integrador en toda la UE.

[1]               Tanto las previsiones económicas de otoño, publicadas el 7 de noviembre de 2012 por la Comisión como los documentos que acompañan al presente Estudio ofrecen información adicional sobre la situación económica y del empleo.

[2]               En la publicación Europe 2020 Strategy – towards a smarter, greener and more inclusive EU economy? («Statistics in Focus», Eurostat, 2012, nº 39) se ofrece una panorámica de los avances en pos de los objetivos de la Estrategia Europa 2020.

[3]               Junto con el presente Estudio, la Comisión presenta el segundo informe anual sobre el mecanismo de alerta para detectar desequilibrios macroeconómico [COM(2012)751].

[4]               Las recomendaciones específicas por país pueden consultarse en:           http://ec.europa.eu/europe2020/making-it-happen/country-specific-recommendations/index_en.htm

[5]               Report on the European Semester for economic policy coordination: implementation of 2012 priorities, Parlamento Europeo, 2012/2150(INI), octubre de 2012.

[6]               El saldo fiscal se expresa en términos estructurales cuando se corrige para tener en cuenta el impacto del ciclo económico y las medidas excepcionales y de carácter temporal.

[7]               «Tax reforms in EU Member States 2012», «Economía Europea», Comisión Europea, 2012, nº 6.

[8]               En 2013, los Estados miembros empezarán también a percibir nuevos ingresos de las subastas de derechos de emisión en el marco de la tercera fase del régimen de comercio de derechos de emisión de la UE.

[9]               La Comisión presentará en breve un plan de acción para reforzar la lucha contra la evasión fiscal y el fraude fiscal, así como orientaciones para garantizar la buena gobernanza en el ámbito impositivo.

[10]             En la primera edición del Informe sobre el Mercado Único [COM(2012)752] que acompaña al presente Estudio se presentan varios casos de desaprovechamiento de fuentes de crecimiento. Podrá consultarse información adicional en un estudio que tiene previsto publicar próximamente la Comisión, con el título «The cost of non-Europe: the untapped potential of the Single Market».

[11]             A lo largo del pasado año, la Comisión ha ido estableciendo equipos especializados para ayudar a los países con las mayores tasas de desempleo juvenil a reprogramar los fondos de la UE en apoyo de la formación y las oportunidades de empleo para los jóvenes. Pueden consultarse los primeros resultados en el siguiente documento: http://ec.europa.eu/commission_2010-2014/president/pdf/council_dinner/youth_action_team_en.pdf

[12]             El proyecto de Informe Conjunto sobre el Empleo que acompaña al presente Estudio ofrece información más detallada.

[13]             El número de personas en riesgo de caer en la pobreza y la exclusión social había aumentado desde 2008 en 13 de los 23 Estados miembros para los que se disponía de datos en 2011.

[14]             La Comisión expone distintas maneras de aprovechar ese potencial en su Comunicación «Hacia una recuperación generadora de empleo» [COM(2012)173] de 18 de abril de 2012.

[15]             El 20 de noviembre de 2012, la Comisión aprobó una Comunicación en la que presenta un «nuevo concepto de educación» [COM(2012) 669].

[16]             La Comisión presentará en breve una batería de medidas en el ámbito del empleo juvenil.