COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES La protección social en la cooperación al desarrollo de la Unión Europea /* COM/2012/0446 final */
COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL
PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL
COMITÉ DE LAS REGIONES La protección social en la cooperación
al desarrollo de la Unión Europea 1. ¿Por qué es importante
la protección social? Pobreza persistente y creciente
vulnerabilidad El Programa para el Cambio[1] fija la política de
la UE para el futuro de la cooperación al desarrollo. En dicho programa se
aboga, entre otras cosas, por un enfoque más integrador del desarrollo humano
que permita el acceso de un mayor número de personas a unos servicios
sanitarios y educativos de calidad y mejore la protección social en favor de un
crecimiento más integrador caracterizado por la «capacidad de las personas para
participar en la creación de riqueza y empleo y beneficiarse de ello». En los últimos años, la economía mundial
ha experimentando un crecimiento impresionante en algunos países en desarrollo,
especialmente en Asia. Cinco países de gran población han pasado a convertirse
en países de renta media (PRM). Sin embargo, dos tercios de la población más
pobre del mundo, es decir 1 500 millones de personas, vive en países de
renta media. Además, la globalización se ha asociado en gran medida al aumento
de la vulnerabilidad, el deterioro de los sistemas tradicionales de solidaridad
y, en algunos casos, a una mayor polarización social. Una gran cantidad de trabajadores eventuales, informales y
migrantes no tiene acceso a seguros sociales vinculados al empleo o a cualquier
tipo de protección social real. Aunque hay posibilidades de lograr el
primer Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) de reducir a la mitad la
proporción de personas que vive en condiciones de extrema pobreza, son muchos
los hogares que siguen siendo vulnerables y apenas superan el umbral de extrema
pobreza[2]. Allí donde la pobreza se resiste a desaparecer, su
existencia está cada vez más vinculada a la exclusión y a la marginalización de
los sectores de la población debido a factores específicos como el aislamiento
geográfico, la discapacidad, el sexo o el grupo étnico.
En los países de renta baja (PRB), en particular, las enfermedades y la
salud precaria, la malnutrición, especialmente infantil, la falta de
cualificaciones (particularmente de los jóvenes) y de recursos adecuados y la
exposición repetida a graves perturbaciones que afectan a los medios de
subsistencia impiden a millones de personas que viven en condiciones de pobreza
participar eficazmente en el mercado laboral o como empresarios para mejorar
sus condiciones de vida. Las crisis
financiera, de alimentos y de combustibles mundiales han exacerbado el impacto
en los medios de vida y la calidad y la seguridad del empleo de los pobres. Protección
social en favor del desarrollo integrador La protección social puede desempeñar un
papel fundamental en la reducción de la pobreza y la vulnerabilidad de la
población. Al reforzar la igualdad (mediante las transferencias sociales
y un acceso más amplio a los servicios sociales básicos) y al ofrecer una
protección contra los riesgos, puede contribuir a reducir la pobreza, favorecer
el crecimiento integrador y fomentar la cohesión social y la estabilidad. No
obstante, las grandes diferencias de perfil de las economías en desarrollo y la
importancia del sector informal en sus mercados laborales crean un contexto muy
distinto al que sirve de base a la mayoría de los sistemas de protección social
existentes en los países desarrollados, lo que exige soluciones innovadoras y a
medida que tengan en cuenta las necesidades y prioridades propias de cada país. La protección social en la futura
cooperación al desarrollo de la UE El Consejo de la Unión Europea, el
Parlamento Europeo, organizaciones internacionales y la sociedad civil han
pedido a la Comisión que prepare una propuesta sobre el lugar de la protección
social en la cooperación al desarrollo de la UE[3].
El Informe Europeo sobre el Desarrollo de 2010 defiende la protección social
como parte integrante de la política de desarrollo de la UE[4]. En 2011, la
Comisión lanzó un proceso de consulta que confirmó la pertinencia y oportunidad
de elaborar un marco estratégico para las futuras acciones de apoyo de la UE a
la protección social. La presente Comunicación intenta explicar
cuál es la contribución de la protección social al desarrollo integrador y sostenible
y qué papel puede desempeñar la cooperación al desarrollo de la UE para apoyar
el fortalecimiento de las políticas y sistemas de protección social. 2. ¿Qué es la protección
social y qué puede aportar? Definición
de protección social Las
definiciones de la protección social utilizadas a nivel internacional son muy
diversas. Algunos enfoques son extremadamente normativos, fundados en la noción
de protección social en tanto que derecho establecido en los instrumentos de
las Naciones Unidas, en particular los convenios de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT), mientras que otros ponen más el acento en el
efecto de la protección social sobre la reducción de la pobreza y el
crecimiento económico. Algunos enfoques subrayan que permite a los pobres salir
de la pobreza, mientras que otros insisten en su función de promoción de la
inclusión social y la justicia social y en el hecho de que permita garantizar
la seguridad de los ingresos, la calidad de la educación y la asistencia
sanitaria universal. Por consiguiente, la protección social puede definirse en
sentido amplio como las medidas y acciones dirigidas a: ·
aumentar la capacidad de todas las personas,
pero en especial de los grupos pobres y vulnerables, para mantenerse por encima
del umbral de pobreza y mejorar la gestión de los riesgos y de las
perturbaciones de todo tipo y a ·
proporcionar un nivel más elevado de seguridad
social a través de la seguridad de los ingresos y del acceso a los servicios
básicos (en particular, de sanidad y educación) durante los periodos de
actividad laboral o de desempleo y en los momentos de necesidad a lo largo de
toda la vida. La obligación de los poderes públicos de
ofrecer una cobertura social deriva del derecho a la seguridad social
consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Las
normas de seguridad social vienen fijadas por la OIT, principalmente por el
Convenio relativo a la norma mínima de seguridad social de 1952, que ha sido
ratificado total o parcialmente por 47 países, fundamentalmente de renta alta. Cómo
favorece la protección social el desarrollo integrador La protección
social puede fomentar el desarrollo integrador de varias formas: ·
aumenta el acceso a los servicios públicos, mejora la salud, la educación y la
nutrición de los trabajadores y de sus hijos, favoreciendo la participación de
los pobres en la economía y aumentando la productividad laboral; ·
puede proporcionar instrumentos de gestión
de los riesgos para las personas y sus bienes, lo que les permite
defender su potencial de generación de ingresos a largo plazo y realizar
inversiones; ·
favorece la estabilidad de los ingresos
y puede estimular la demanda de bienes y servicios locales, principalmente, y
sobre todo, actuando como estabilizador macroeconómico en periodo
de turbulencias económicas. ·
reduce las desigualdades, lo que contribuye al crecimiento integrador y sostenible, puede
favorecer el refuerzo del vínculo entre los ciudadanos y el Estado
y favorece la integración social, la cohesión y un mayor sentido de la responsabilidad; ·
puede establecer una equidad
intergeneracional, mediante la distribución de las prestaciones
sociales a lo largo de toda la vida, financiadas por la generación en activo en
beneficio de la infancia, los jóvenes y la tercera edad, lo que contribuye a la
seguridad, a la estabilidad social y a garantizar unas perspectivas de futuro
para todos. La función de las políticas y medidas de
protección social para apoyar el crecimiento integrador y la lucha contra la
pobreza a nivel nacional se refleja en su contribución a la realización de los
ODM. Protección social en favor de la consecución de los ODM ODM 1: Pobreza extrema y hambre La subvención a favor de los niños de África del Sur ha contribuido a reducir la diferencia en el nivel de pobreza en un 47 %[5]. ODM 2 y 3: Mejor educación y cuestiones relacionadas con la igualdad de género Entre 1996 y 2002/3 la tasa neta de escolarización primaria de las niñas en Bangladesh pasó del 48 % al 86 %. Muchos investigadores lo atribuyen en parte al programa de becas para la educación de las niñas, que ha recibido financiación de la UE[6]. ODM 4, 5 y 6: Mejora de la asistencia sanitaria y reducción de las enfermedades El programa Oportunidades de México combinó transferencias en metálico con servicios de atención sanitaria gratuita y mejora de la prestación de los servicios sanitarios lo que permitió una reducción del 17 % de la mortalidad infantil en México en tres años[7]. 3. Protección social en la
Unión Europea Distintos enfoques para un
compromiso común La protección social se sitúa en el
núcleo del modelo social europeo. De acuerdo con el principio de
subsidiariedad, la política de protección social es principalmente competencia
de los Estados miembros. No obstante, la UE ha establecido el denominado «método
abierto de coordinación», un proceso voluntario de cooperación política basado
en la aceptación de objetivos e indicadores comunes. Los sistemas de protección
social varían mucho en la Unión; sin embargo, todos los Estados miembros de la
UE suscriben en principio del acceso universal a la protección social frente a
los principales riesgos, de acuerdo con la garantía establecida en el artículo
34 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. Los sistemas de protección social
europeos juegan un importante para amortiguar el riesgo de pobreza y limitan
las desigualdades en Europa, pero las persistentes dificultades económicas que
impone la crisis financiera han puesto en entredicho su accesibilidad y
eficacia. Para remediar esta situación, la UE trata de desarrollar nuevas
maneras de suministrar niveles elevados de protección social con un menor
coste, haciendo especial hincapié en la activación de los jóvenes y los mayores.
La estrategia de la UE «Europa 2020» en favor de un crecimiento inteligente,
sostenible e integrador lanzada en 2010 recoge como objetivos la creación de
empleo y la reducción de la pobreza y de la exclusión social. Ambas metas son
objeto de un seguimiento y de análisis detallados en el marco del Semestre
Europeo, que se inició en 2011 para reforzar la coordinación de las políticas
de recuperación y de crecimiento. 4. La protección social en
las economías en desarrollo Las economías de los países en desarrollo
a menudo se caracterizan por un importante sector informal, una base reducida
del impuesto sobre la renta, una dotación presupuestaria relativamente escasa
de la protección social y sistemas de seguridad social muy segmentados que solo
cubren a una pequeña minoría del sector formal. De media, el gasto en
protección social en los países en desarrollo representa aproximadamente la
cuarta parte del de las economías desarrolladas. Por lo tanto, únicamente un 20 %
de la población mundial en edad laboral tiene acceso a una protección social
completa. En
los países de renta media el reto consiste en ampliar la cobertura y mejorar la
eficiencia. En muchos países de renta media ya se han
asentado las bases de un sistema de protección social moderno y existen
componentes de seguridad social. No obstante, la cobertura (en particular la de
los regímenes contributivos) es tan escasa que sólo cubre a una franja
relativamente pequeña de la población, principalmente a los que trabajan en la
economía formal. En estos países, el principal reto radica en ampliar la
cobertura, en particular a los que trabajan en la economía informal. En los países de renta media existe
también una tendencia a disponer de muchos programas de ayuda social
independientes destinados a asistir a grupos específicos, tales como los
pobres, y a mejorar su acceso a los servicios básicos. La eficacia de estos
regímenes varía mucho, aunque tanto en Asia como en América Latina, los
regímenes adecuadamente diseñados han demostrado ser muy eficaces en la
protección de las personas en situación de pobreza u de otros grupos vulnerables. Además, los gobiernos a menudo han
utilizado subvenciones energéticas y/o el control de los precios como un medio
para garantizar una protección ficticia de los ingresos a determinadas capas de
la población. Sin embargo, estas estrategias se han revelado costosas,
regresivas e ineficientes. En los países de renta baja, la
financiación y la capacidad institucional son las principales limitaciones En los países de renta baja, la
protección social es aún mas restringida debido a la escasez de recursos y a la
falta de capacidad de las instituciones públicas. En un contexto de
industrialización limitada y grandes poblaciones rurales, la mayoría de los
ciudadanos no está cubierta por métodos organizados de protección social y está
a la merced de los vaivenes de la economía, aunque la familia y otras redes
informales pueden compensarlo parcialmente. Los programas de transferencias
sociales (específicos o no, condicionales o incondicionales), siguen siendo la
forma dominante de protección social y los donantes a menudo tienen un papel
destacado en su diseño y financiación. Estos programas suelen ser fragmentados
y muchos no han podido desarrollarse hasta convertirse en sistemas públicos
sostenibles. Por consiguiente, el acceso a la protección social sigue estando
caracterizado por la exclusión y las grandes desigualdades. Un reto común: la financiación
sostenible, la ampliación de la cobertura y el desarrollo de las capacidades A pesar de estas limitaciones, se asiste
a una profunda evolución de los comportamientos. En los casos en los que las
economías se han desarrollado, la demanda de protección social de los
ciudadanos ha aumentado también y los gobiernos se han visto presionados para
satisfacerla. Sin embargo, deben responder a un doble desafío: por un lado,
concebir programas de protección social que garanticen una mejor cobertura (y
que, como consecuencia, aporten una solución al problema de las desigualdades)
y, por otro, hacerlos funcionar de una forma más eficiente y viable y
sostenible desde el punto de vista presupuestario. Además, el modo en que los
poderes públicos pueden responder a esta demanda dependerá a su vez no solo de
su financiación (y de la capacidad para aumentar los ingresos fiscales o para
movilizar contribuciones en lugar de depender de los préstamos o de los
donantes de fondos), sino también de la capacidad institucional del país y de
la facilidad con que esta pueda ponerse al servicio de la protección social. Un compromiso renovado de la
comunidad internacional En respuesta a estos desafíos se ha dado
un nuevo impulso al refuerzo del compromiso de la comunidad internacional con
la promoción de la seguridad social. Ello se refleja en la iniciativa Piso
de Protección Social (PPS) de la OIT, que ha recibido un
amplio apoyo durante la Conferencia Internacional del Trabajo de 2011 y las
cumbres del G20 de 2011 y 2012. En 2012, los líderes del G20 también acordaron
ayudar a los países de renta baja a reforzar su capacidad con el fin de
establecer «pisos» nacionales de protección social mediante la coherencia de
las estrategias, la coordinación, la cooperación y la puesta en común de
conocimientos. La «Recomendación relativa a los pisos nacionales de protección
social», que ofrece orientaciones sobre el establecimiento progresivo de los
pisos de protección social en tanto que elemento fundamental de los sistemas
nacionales de seguridad social integradores, se adoptó durante la Conferencia
Internacional del Trabajo de 2012. Si bien la iniciativa PPS tiene un
alcance mundial y se basa en una serie de principios enunciados en forma de
garantías, no se trata de un enfoque único. El diseño y la aplicación de los
PPS corresponden a cada país y se ajustan a las estructuras institucionales,
limitaciones, dinámica política y aspiraciones sociales que les son propias. Piso de Protección Social Los pisos de protección social comprenden una serie de garantías sociales de base para todos (dimensión horizontal) y la aplicación progresiva de normas más elevadas (dimensión vertical), que constituyen un conjunto integrado de medidas concebidas para garantizar a toda la población, y en particular a los grupos vulnerables, una seguridad de ingresos y el acceso a los servicios sociales esenciales, así como para proteger y capacitar a los individuos y a lo largo de toda la vida[8]. La Recomendación sobre el Piso de Protección Social adoptada en la Conferencia Internacional del Trabajo de 2012 establece que los pisos de protección social deberían incluir al menos las siguientes garantías sociales básicas: a) acceso a un conjunto de bienes y servicios definido a nivel nacional, que constituyen la asistencia sanitaria básica, incluida la asistencia por maternidad, que cumpla los criterios de disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y calidad; b) seguridad básica de ingresos por hijos, por lo menos equivalente a un nivel mínimo definido a escala nacional, que asegure el acceso a la alimentación, la educación, los cuidados y cualesquiera otros bienes y servicios necesarios; c) seguridad básica de ingresos, por lo menos equivalente a un nivel mínimo definido a escala nacional, para las personas en edad laboral que no puedan obtener ingresos suficientes, en particular en caso de enfermedad, desempleo, maternidad e invalidez, y (d) seguridad básica de ingresos para las personas de edad, por lo menos equivalente a un nivel mínimo definido a escala nacional[9]. 5. Orientación futura de
la cooperación al desarrollo de la UE por lo que se refiere a la protección
social en los países socios Equidad, inclusión social y
cohesión social Al apoyar la protección social, la
cooperación al desarrollo de la UE trata de mejorar la equidad y la eficiencia
de la prestación, al tiempo que fomenta la integración social y la cohesión,
pilares fundamentales del crecimiento integrador y sostenible y de la reducción
de la pobreza. Estos objetivos encuentran su origen natural en los valores
fundamentales de la Unión Europea. Situar la protección social en el
centro del diálogo sobre las estrategias nacionales de desarrollo La UE se esfuerza por incluir la
protección social en el diálogo sobre estrategias nacionales de desarrollo con
los países socios, y debería promover y favorecer más el desarrollo de sistemas
de protección adaptados al contexto nacional que sean eficientes, equitativos y
sostenibles. El diálogo con los gobiernos socios
debería garantizar que los sistemas de protección social se basan en principios
orientados a lograr un acceso igual y universal a la protección social a lo
largo de toda la vida, concediendo especial atención a las personas más
vulnerables y desfavorecidas, como los niños y los discapacitados. Apoyo a las políticas y programas
nacionales La UE debería apoyar el desarrollo de políticas
y programas de protección social de titularidad nacional, incluidos los
pisos de protección social, y promover buenas prácticas en la formulación de
políticas y la concepción y desarrollo de sistemas de protección social. Las
buenas prácticas deberían, en la mayor parte de los casos, incluir acciones en
pos de la racionalización y unificación de los sistemas con el fin de mejorar
su eficiencia y desarrollar una base más sólida que permita una cobertura más
amplia y eficaz, en particular mediante el paso de redes de seguridad
selectivas y a corto plazo a sistemas mas generales. Las políticas deberán
reflejar las necesidades y prioridades específicas de cada uno de los países
socios. Reforma de los ingresos para
disponer de un margen fiscal Una protección social eficaz y sostenible
debería, en última instancia, basarse en una redistribución de la riqueza a
nivel interno más que a nivel internacional. La Colaboración de Busan en favor
de una cooperación para el desarrollo eficaz[10],
apela a una mayor movilización de los recursos internos en la financiación de
las necesidades de desarrollo con el fin de avanzar en la reducción de la
pobreza y en la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, al
tiempo que se refuerza la sostenibilidad mediante la reducción de la
dependencia de la ayuda extranjera. En consonancia con la Comunicación de 2010 sobre
Fiscalidad y Desarrollo[11]
y los principios de la buena gobernanza en el ámbito de la fiscalidad, la UE
apoyará medidas para desarrollar sistemas fiscales eficaces, funcionales,
equitativos y sostenibles, adaptados a las capacidades de los distintos países
socios, con el fin de aumentar el margen fiscal para financiar la protección
social. Esto puede incluir el desarrollo de capacidades de la administración
fiscal y la reforma de los ingresos para mejorar la base impositiva, así como
la sustitución de subvenciones regresivas por medidas de protección social más
eficaces. Refuerzo institucional mediante el
desarrollo de capacidades La creación de un marco jurídico e
institucional apropiado es un reto clave para la prestación de una cobertura de
protección social eficaz y funcional. La UE debería seguir ayudando a los
países socios, mediante acciones de cooperación técnica, a establecer el marco
estratégico, político, jurídico e institucional sobre la base del análisis de
su situación y de sus prioridades. Debería también seguir apoyando el refuerzo
de las capacidades institucionales a todos los niveles (nacional, provincial o
local y público o privado) con el fin de desarrollar y reforzar las capacidades
de gestión y de ejecución de los poderes públicos, de los órganos de
aplicación, de los interlocutores sociales y de los demás agentes no estatales. Los sistemas de protección social pueden
presentar altos niveles de fugas. Así pues, la ayuda también tendrá que abordar
cuestiones como la buena gobernanza y la gestión de la hacienda pública con
vistas a reducir el fraude, la mala gestión y la malversación, así como a
promover la rendición de cuentas. Valor añadido de la UE en la
cooperación técnica La UE cuenta con un abundante arsenal de
peritaje y enfoques en el ámbito de la protección social. Las diferencias entre
los Estados miembros de la UE en la financiación de la protección social, los
niveles de cobertura, administración y sistemas de prestación, ofrecen una
amplia gama de experiencias y conocimientos, lo que puede proporcionar una
sólida base para el refuerzo de las capacidades y el asesoramiento político en
apoyo de los países socios. Cuando proceda, la UE también debe fomentar la
cooperación, el intercambio de experiencias y la investigación Sur-Sur. La Comisión hará un mayor uso de las
herramientas existentes, como TAIEX, y desarrollará otras herramientas para
permitir un rápido despliegue en función de la demanda de expertos del sector
de Europa y de terceros países en el marco de un esquema de cooperación Sur-Sur
o triangular. Apoyo a la creación de puestos de
trabajo y al empleo Una protección social eficaz debería
también incluir o estar estrechamente asociada a medidas que permitan a los
beneficiarios participar en actividades económicas productivas y acceder al
empleo. El papel fundamental del empleo productivo y del trabajo digno en la
reducción de la pobreza queda claramente reflejado en el primer ODM, así como
en el Documento de trabajo de los servicios de la Comisión sobre la promoción
del empleo a través de la cooperación de la UE al desarrollo[12]. La UE debería apoyar a los Gobiernos
nacionales para desarrollar programas en favor del empleo, regímenes de
creación de puestos de trabajo y el fomento de la iniciativa empresarial.
También debe apoyar un diálogo social y normas laborales en consonancia con la
Agenda del Trabajo Digno[13]
y la prestación de protección social en el contexto de los mercados de trabajo
informales, incluidos planteamientos innovadores tales como regímenes de microseguro.
Asimismo, la UE debería apoyar programas nacionales para mejorar las
oportunidades de empleo de los grupos marginados y vulnerables, como las
personas con discapacidades. Colaboración
entre la sociedad civil y el sector privado Si bien las políticas y la prestación de
protección social son principalmente responsabilidad de los gobiernos, en
algunos casos los regímenes de protección social funcionan mejor a través de
asociaciones entre el sector público y el privado. Al apoyar el desarrollo de
sistemas de protección social, la UE debería reconocer el importante papel que
desempeñan el sector privado y los proveedores de servicios no estatales. La
iniciativa de la UE sobre responsabilidad social empresarial puede apoyar al
sector privado en los países en desarrollo con el fin de aplicar las
directrices internacionales relevantes a efectos de lograr un crecimiento más
integrador y viable y de reforzar el desarrollo. Debería facultarse y alentarse a la
sociedad civil y a los interlocutores sociales a que colaboren con el Estado
para diseñar y aplicar sistemas de protección social. Su participación puede
contribuir a una aplicación más eficiente y favorecer una consulta y una
inclusión más amplias. También pueden desempeñar un papel crucial en favor de
la protección social y de la emancipación de colectivos e individuos, en
particular de las personas desfavorecidas y excluidas, mediante campañas de
sensibilización y de información. En algunos casos, pueden contribuir a evaluar
y controlar los regímenes de protección social. Ayuda a la protección social
transformadora Los enfoques transformadores extienden la
noción de protección social de modo que incluya «ámbitos tales como la
equidad, la emancipación y los derechos económicos, sociales y culturales, en
lugar de restringir el alcance de la protección social a transferencias
específicas de ingresos y de consumo»[14].
Estos valores sintonizan bien con los que sirven de base al desarrollo de
la protección social en el seno de la UE, por lo que la cooperación al
desarrollo de la Unión debería incorporarlos. No obstante, se han llevado a
cabo pocas investigaciones sobre su eficacia y la UE debería contemplar por lo
tanto una ayuda a actividades de investigación operativa que describan buenas
prácticas en la materia y demuestren los efectos de la protección social
transformadora con el fin de establecer un fondo de conocimientos sólido sobre
el que basarse a la hora de actuar. Género
y Protección Social «Los hombres y las mujeres se
enfrentan a riesgos y vulnerabilidades diferentes, algunos específicos de su
género, otros reforzados por las desigualdades entre hombres y mujeres y las
discriminaciones»[15]. Para garantizar que hombres y mujeres se
benefician en la misma medida, los sistemas de protección social deben tener en
cuenta los riesgos relacionados con el ciclo de vida de las mujeres y la carga
de cuidados que soportan, así como los obstáculos que encuentran para acceder
al trabajo. La UE debe velar por que la
política y el diseño de los programas de protección social tengan en cuenta las
cuestiones de género. 6. Programación y
modalidades de la cooperación al desarrollo Todas las modalidades de ayuda son
pertinentes para ayudar al desarrollo de la protección social, dependiendo del
contexto y del objetivo de la ayuda. De acuerdo con el Programa para el
cambio, la protección social puede ser seleccionada como sector de
cooperación en el marco de programas regionales o nacionales o formar parte de
otros programas sectoriales (en materia de empleo, seguridad, educación,
seguridad alimentaria, agricultura y desarrollo del sector privado, etc.). La
protección social también puede recibir apoyo de programas temáticos, que
deberían completar los programas geográficos. Los enfoques sectoriales[16] pueden constituir
una modalidad especialmente adecuada para apoyar la protección social, ya que
utilizan los sistemas y procesos de los países socios y a que tienen su base en
un diálogo político. La ayuda presupuestaria[17], acompañada del
diálogo político, puede contribuir a incentivar el desarrollo de sistemas de
protección social que estén completamente integrados en los procesos nacionales
de elaboración de presupuestos y programación en un contexto que prevea la
rendición de cuentas del Gobierno al Parlamento y los ciudadanos. 7. Asociaciones de
desarrollo diferenciadas El Programa para el Cambio propone
un enfoque diferenciado de la UE respecto de la asignación de la ayuda y la
creación de asociaciones. El apoyo a la elaboración de sistemas de protección
social es útil tanto para los países de renta baja como para los de renta
media, aunque los segundos disponen de capacidades presupuestarias e
institucionales superiores. Algunos de estos países habrán dejado de
beneficiarse de una financiación a gran escala a título de la cooperación al
desarrollo de la UE en el marco de programas geográficos bilaterales. No
obstante, mediante programas regionales y temáticos puede prestarse apoyo al
desarrollo de sistemas de protección social en dichos países, en particular a
través de la asistencia técnica, de intercambios y de trabajos de colaboración
en investigación operativa. El papel crucial que la protección social
puede desempeñar en la lucha contra los niveles elevados de pobreza y
vulnerabilidad que persisten en las economías recientemente desarrolladas y en
las economías emergentes hace también fundamental que la protección social siga
siendo un elemento clave del diálogo político y estratégico de la UE con sus
socios. La cooperación al desarrollo de la UE
puede servir para establecer y consolidar sistemas de protección social,
incluso en situaciones que exijan el desarrollo de sistemas que puedan
desplegarse rápidamente para hacer frente a catástrofes naturales recurrentes.
La financiación de las prestaciones sociales o de las transferencias sociales puede
estar justificada en los Estados frágiles o en situaciones postconflicto, en
los casos específicos en los que la protección social puede desempeñar un papel
fundamental para ayudar a las poblaciones afectadas a reconstruir su
patrimonio. No obstante, la UE debería esforzarse por contribuir a la
aplicación de sistemas de financiación nacional. 8. Acción coordinada de la
UE El Programa para el Cambio reclama
nuevos esfuerzos para hacer más eficaz la ayuda de la UE, en particular a
través de una programación conjunta y el desarrollo de un marco armonizado de
resultados. Las consultas con los países socios, los Estados miembros de la UE,
las organizaciones internacionales, los interlocutores sociales, la sociedad
civil y el público en general, han permitido constatar su respaldo al aumento
de la coordinación de la UE para fomentar la protección social en la
cooperación al desarrollo. La coordinación debe llevarse a cabo sobre el
terreno en los países socios. La UE ha expresado su apoyo al concepto
de pisos de protección social definidos a nivel nacional, según lo adoptado en
la 100ª sesión de la Conferencia Internacional del Trabajo de 2011, y
contribuido a su confirmación por el G20. Ha trabajado en favor de la adopción
de la Recomendación sobre los Pisos de Protección Social en la Conferencia
Internacional del Trabajo de 2012. Dicho concepto de PPS podría aportar una
base claramente definida para la ayuda coordinada y, cuando sea posible,
conjunta de la UE a la protección social con los países socios que deseen
ponerlos en marcha. La UE podría tratar de participar también
en iniciativas mundiales, tales como el Consejo interinstituciones de
protección social (Social Protection Interagency Board) propuesto por el
grupo de trabajo sobre desarrollo del G20. 9. Mejora de la coherencia
entre las políticas de la UE En una economía globalizada, la
coherencia entre las políticas es esencial. La dimensión exterior de las
políticas de la UE podría tener un impacto en la protección social en los
países socios. La UE debería garantizar la coherencia entre las políticas para
apoyar la protección social en la cooperación al desarrollo y en las demás
políticas de la UE pertinentes. La UE está comprometida con la promoción
de la apertura comercial y la integración en los mercados mundiales como base
para un crecimiento económico y un desarrollo integradores y sostenibles[18]. Una mayor
apertura puede dar lugar a un aumento de la vulnerabilidad de las personas
empleadas en sectores que pueden dejar de ser competitivos, lo que puede atenuarse
si se cuenta con un sistema de protección social real y efectivo. La UE también
se ha comprometido a fortalecer la cooperación entre los Estados miembros para
desarrollar un enfoque más coherente de la coordinación de la seguridad social
con terceros países[19]. El éxito de la transición de la ayuda
humanitaria a la cooperación al desarrollo también dependerá en gran medida del
establecimiento de sistemas de protección social eficaces. La integración
efectiva de la ayuda al desarrollo y humanitaria debe promoverse en consonancia
con la Comunicación «Vinculación entre la ayuda de emergencia, la
rehabilitación y el desarrollo»[20],
a fin de garantizar que el sistema internacional de ayuda funcione de manera
coherente y transparente para abordar los problemas más acuciantes. Un sistema
eficaz de protección social debería facilitar la movilidad laboral garantizando
la transferencia de los derechos de seguridad social de los trabajadores
migrantes. La protección social y las medidas de adaptación al cambio climático
también deberían vincularse estrechamente a fin de reducir la vulnerabilidad de
la población más pobre frente a los efectos del cambio climático. [1] COM (2011) 637, Conclusiones del Consejo 9316/12. [2] S. Chen y M. Ravallion, The developing world is poorer
than we thought, but no less successful in the fight against poverty, Banco
Mundial, 2008. [3] Conclusiones del Consejo 11068/07, Resolución del
Parlamento Europeo. 2011/2047. [4] Informe Europeo sobre el Desarrollo de 2010, La
Protección Social para el Desarrollo Inclusivo: una nueva perspectiva para la
cooperación de la UE en África. [5] DFID, Cash Transfers Evidence Paper, 2011. [6] UNICEF, Lograr los ODM con equidad, 2010. [7] DFID, Cash Transfers Evidence Paper, 2011. [8] OIT, Piso de protección social para una globalización
equitativa e inclusiva. Informe del Grupo consultivo sobre el Piso de
Protección Social, de 2011. [9] OIT, artículo 5 de la Recomendación relativa a los Pisos
Nacionales de Protección Social, 2012. [10] Cuarto Foro de alto nivel sobre la eficacia de la ayuda,
Busan, Corea, noviembre de 2011. [11] COM (2010) 163, Conclusiones del Consejo 10349/10. [12] SEC(2007) 495. [13] COM (2006) 249, Conclusiones del Consejo 11068/07. [14] S. Devereux y R. Sabates-Wheeler, Transformative social
protection, IDS, 2004. [15] Promoting pro-poor growth: social protection, OCDE 2009. [16] El enfoque sectorial es una manera de participar en la
cooperación al desarrollo basada en el principio de coordinación de las ayudas
a un programa de desarrollo propiedad de los agentes locales, como por ejemplo
una estrategia nacional de reducción de la pobreza, o un programa sectorial. [17] COM (2011) 638 - Conclusiones del Consejo, 9323/12. [18] COM (2012) 22 y Conclusiones del Consejo 7412/12. [19] COM (2012) 153. [20] COM (2001) 153.