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COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL CONSEJO Y AL PARLAMENTO EUROPEO La represión del delito en la era digital: creación de un centro europeo de ciberdelincuencia /* COM/2012/0140 final */


COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL CONSEJO Y AL PARLAMENTO EUROPEO

La represión del delito en la era digital: creación de un centro europeo de ciberdelincuencia

1.           INTRODUCCIÓN: UNA RESPUESTA EUROPEA A LA DELINCUENCIA SIN FRONTERAS

Internet se ha convertido en parte íntegra e indispensable de nuestra sociedad y nuestra economía. Ochenta por ciento de los jóvenes europeos se conectan entre sí y con el mundo a través de las redes sociales[1] y 8 billones USD aproximadamente cambian de mano cada año en operaciones de comercio electrónico[2]. Pero, si cada vez una mayor parte de nuestra vida diaria y nuestras transacciones comerciales se desarrollan en línea, igual sucede con la actividad delictiva: más de un millón de personas de todo el mundo son víctimas diarias de la ciberdelincuencia[3]. La actividad delictiva en línea va desde la venta por un euro de tarjetas de crédito robadas hasta el hurto de datos de identidad y el abuso sexual de menores o ciberataques graves contra instituciones e infraestructuras.

El coste total de la ciberdelincuencia es considerable. Un informe reciente apunta que cada año las víctimas pierden unos 388 000 millones USD en todo el mundo a causa de la ciberdelincuencia, lo que hace a esta más rentable que el comercio global conjunto de marihuana, cocaína y heroína[4]. Estos datos deben manejarse con cautela porque las distintas maneras de defininir la ciberdelincuencia pueden arrojar estimaciones de costes variables, pero todos coinciden en que la ciberdelincuencia es una forma de actividad delictiva con grandes ganancias y pocos riesgos que cada vez es más corriente y dañina. En un momento en que es de vital importancia fomentar el crecimiento económico, resulta indispensable redoblar la lucha contra la ciberdelincuencia para mantener la confianza de los ciudadanos y las empresas en la seguridad de las comunicaciones y del comercio en línea. Dicha lucha apoyará también los objetivos de crecimiento que fijan la Estrategia Europa 2020[5] y la Agenda Digital para Europa[6].

La libertad de internet es el factor clave que explica la revolución digital de los últimos años. Nuestro internet abierto no tiene ni confines nacionales ni una única estructura global de gobernanza. Pero, al tiempo que promovemos y protegemos esta libertad electrónica acorde con la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE, debemos también esforzarnos en proteger a los ciudadanos de las bandas de la delincuencia organizada que tratan de explotar dicha apertura. No hay delito menos circunscrito por las fronteras que el ciberdelito, lo que reclama que las autoridades de orden público adopten un enfoque coordinado y de colaboración que trascienda las fronteras nacionales y al que se asocien las partes interesadas públicas y privadas. Es aquí donde la UE puede, como lo hace, añadir un valor adicional significativo.

La Unión Europea ha desarrollado diversas iniciativas en contra de la ciberdelincuencia. Entre estas están la Directiva de 2011 contra los abusos sexuales de los menores en línea y la pornografía infantil y una Directiva relativa a los ataques contra los sistemas de información, centrada en perseguir penalmente la explotación de herramientas de ciberdelincuencia, especialmente los «botnets»[7], que debe adoptarse en 2012. Europol ha incrementado su actividad de lucha contra la ciberdelincuencia y desempeñó un papel clave en la reciente «Operación Rescate», en la que la policía detuvo a 184 suspechosos de abusos a menores e identificó a más de 200 víctimas de abuso infantil tras una de las mayores investigaciones del género que llevaron a cabo cuerpos de orden público de todo el mundo. Gracias al trabajo de los analistas de Europol, que descifraron los datos de seguridad de un servidor clave en torno al cual gravitaba la red, pudieron descubrirse la identidad y las actividades de los presuntos delincuentes.

La lucha contra la ciberdelincuencia, el principal instrumento jurídico contra la cual es el Convenio sobre Cibercriminalidad del Consejo de Europa[8], sigue siendo una prioridad máxima. Está presente en el ciclo político de la UE contra la delincuencia organizada y grave[9] y es un componente del trabajo de desarrollo de una estrategia general de la UE para reforzar la seguridad electrónica. La UE ha adquirido también estrechos compromisos con socios internacionales a través, por ejemplo, del actual grupo de trabajo UE-EE.UU sobre seguridad electrónica y ciberdelincuencia.

Pero pese a estos avances, sigue habiendo diversos obstáculos que impiden la investigación eficaz de la delincuencia y el enjuiciamiento penal de los delincuentes a nivel europeo. Obstáculos como fronteras jurisdiccionales, insuficiente capacidad para compartir los datos de la investigación, dificultades técnicas para rastrear los orígenes de los ciberdelincuentes, disparidad de capacidades de investigación y capacidades forenses, escasez de personal bien preparado y una cooperación errática con otras partes responsables de la seguridad electrónica. Con el Instrumento de Estabilidad, la UE está abordando también las amenazas transnacionales vinculadas con la ciberdelincuencia, que evolucionan rápidamente, en los países en desarrollo y en transición, carentes a menudo de la capacidad necesaria para combatir esta forma de delincuencia organizada.

Para responder a estos envites, la Comisión apuntó su intención de crear un Centro Europeo de Ciberdelincuencia como prioridad de la Estrategia de Seguridad Interna[10]. Tras realizar un estudio de viabilidad sobre la creación de dicho centro[11] y a instancias del Consejo[12], la Comisión propone crear un Centro Europeo de Ciberdelincuencia (EC3) que forme parte de Europol y funcione como punto central en la lucha contra la ciberdelincuencia en la UE. La presente Comunicación, basada en el estudio de viabilidad, esboza las funciones clave que se proponen al Centro Europeo de Ciberdelincuencia y explica las razones para albergarlo en Europol y el modo posible de crearlo. No obstante, para que el EC3 pueda ser plenamente operativo, aún deben evaluarse y encontrarse los recursos necesarios. La creación de este Centro se reflejará adecuadamente en la próxima revisión de la base jurídica de Europol.

2.           PROPUESTA DE CONSTITUCIÓN DEL CENTRO EUROPEO DE CIBERDELINCUENCIA

Para que el Centro Europeo de Ciberdelincuencia (EC3) aporte un valor añadido sin dejar de respetar el principio de subsidiariedad, se propone que se concentre en las siguientes grandes parcelas de la ciberdelincuencia:

i)            ciberdelitos cometidos por grupos de la delincuencia organizada, especialmente los que generan extensos réditos ilegales mediante el fraude en línea;

ii))           ciberdelitos que provocan daños graves a sus víctimas, como la explotación sexual de menores en línea; y

iii)           ciberdelitos (incluidos los ciberataques) que afectan a infraestructuras y sistemas de información esenciales de la Unión[13].

Dado que la índole de la ciberdelincuencia está en continua evolución, debe también procurarse tomar medidas tanto para atender a las necesidades de los Estados miembros como para abordar la emergencia de las nuevas amenazas de ciberdelincuencia a las que se enfrenta la Unión.

2.1.        Funciones esenciales y campo de acción del Centro Europeo de Ciberdelincuencia

El EC3 debe tener cuatro funciones esenciales:

a)           Servir de punto central de información sobre la delincuencia en Europa

La función informativa aseguraría la recogida de información sobre ciberdelincuencia a partir del abanico más amplio posible de fuentes públicas, privadas y abiertas que completen los datos policiales disponibles. Debería colmar gradualmente las carencias actuales de la información disponible de comunidades responsables de la seguridad electrónica y la lucha contra la ciberdelincuencia. La información recogida afectaría a las actividades, los métodos y los sospechosos de la ciberdelincuencia. Serviría para mejorar el conocimiento de la ciberdelincuencia así como su prevención, detección y represión y para suscitar vínculos adecuados entre las autoridades del orden, la comunidad del Equipo de Respuesta ante Emergencias Informáticas (CERT) y los especialistas en seguridad de tecnologías de comunicación de la información. Para compartir la información será menester respetar acuerdos y normas de confidencialidad entre las distintas partes.

La función informativa sería también útil para mejorar el seguimiento de la ciberdelincuencia y compartir la información. La Comisión desearía que los Estados miembros solicitaran que los delitos graves de ciberdelincuencia se comunicaran a las autoridades nacionales de orden público[14]. Esto permitiría a los servicios policiales nacionales suministrar información sobre delitos graves de ciberdelincuencia concertándose mejor con el EC3, que, a su vez, distribuiría la información para que los colegas de otros Estados miembros supieran si se guiaban por los mismos objetivos y se aprovecharan mutuamente en sus investigaciones de la información ajena.

El objetivo es ampliar de continuo el cuadro informativo de la delincuencia europea para preparar informes estratégicos de calidad sobre tendencias y amenazas, adquirir un buen conocimiento de la situación a partir de estadísticas delictivas amplias y mejorar la inteligencia operativa partiendo de una base informativa extraída de fuentes variadas.

b)           Aunar el conocimiento sobre ciberdelincuencia europea para contribuir a la capacitación de los Estados miembros

El EC3 debe asistir a los Estados miembros con conocimiento especializado y formación para doblegar la ciberdelincuencia. El foco primario estará en el matenimiento de la ley pero deberá también ofrecer formación al cuerpo judicial. Las iniciativas actuales de Europol, CEPOL y los Estados miembros se racionalizarían de acuerdo con un análisis a fondo de las necesidades para lograr una mejor coordinación y complementariedad. Esta formación debrá abarcar desde conocimientos técnicos profundos a una capacitación más amplia de agentes de policía, fiscales y jueces para luchar contra la ciberdelincuencia.

Debe crearse una oficina de la ciberdelincuencia para intercambiar buenas prácticas y conocimiento y para comprometerse de forma activa con las demandas de los Estados miembros y las autoridades internacionales de mantenimiento del orden, el cuerpo judicial, el sector privado y las organizaciones de la sociedad civil en casos, por ejemplo, de ciberataques o de nuevas formas de picaresca en línea.

El Centro debe apoyar y asesorar las actividades de los grupos de expertos en ciberdelincuencia, incluidos el Grupo Especial y los expertos en ciberdelincuencia de la Unión Europea que combaten la explotación sexual de menores en línea. Igualmente debe colaborar con la red que se está formando con los centros de excelencia de ciberdelincuencia como el 2 Centre y la comunidad investigadora.

El EC3 debe también ayudar a los Estados miembros en su tarea de desarrollo y despliegue de una aplicación de notificación en línea, basada en normas técnicas convenidas, para vincular los flujos notificadores de los diversos actores (empresas/ CERTS nacionales y gubernamentales, ciudadanos, etc.) a los cuerpos nacionales de orden público y los organismos nacionales de orden público al EC3.

El EC3 debe asumir y facilitar el intercambio de buenas prácticas en la comunidad de la justicia penal y en el área del orden público. La implicación efectiva del estamento judicial en la lucha contra la ciberdelincuencia tiene una importancia capital para mejorar la persecución penal de ciberdelincuentes graves en los diversos Estados miembros.

c)           Prestar apoyo a los Estados miembros en investigaciones de ciberdelincuencia

El EC3 debe prestar apoyo operativo a las investigaciones de la ciberdelincuencia, fomentando, por ejemplo, la creación de equipos conjuntos de investigación y el intercambio de información operativa en investigaciones en curso.

Asimismo debe proporcionar asistencia forense de alto nivel (instalaciones, almacenamiento, herramientas) y técnicas expertas de cifrado para investigaciones de ciberdelincuencia.

d)           Ser la voz colectiva de los investigadores de ciberdelincuencia europeos ante los organismos de orden público y el estamento judicial

Con el tiempo, el EC3 podría funcionar como punto de reunión de los investigadores de ciberdelincuencia europeos, prestándoles una voz colectiva en los debates con la industria de las tecnologías de la información y otras empresas privadas del sector así como con la comunidad investigadora, las asociaciones de usuarios y las organizaciones de la sociedad civil sobre el mejor modo de prevenir la ciberdelincuencia y de coordinar las actividades de investigaciones planteadas.

El EC3 sería la interfaz natural con el trabajo sobre ciberdelincuencia de Interpol y otras instancias policiales internacionales de ciberdelincuencia. Podría también coordinar las iniciativas actualmente en marcha sobre gobernanza de internet y el grupo intergubernamental abierto de expertos en ciberdelincuencia de las Naciones Unidas.

Igualmente, el EC3 debe colaborar con organismos como INSAFE[15] en la realización de campañas de concienciación pública, actualizándolas en función de los cambios en la ciberdelincuencia constatados en los análisis del Centro, a fin de fomentar comportamientos en línea cautos y seguros.

2.2.        Localización

Como pone de evidencia el estudio de viabilidad, el Centro Europeo de Ciberdelincuencia debe formar parte de Europol e inscribirse en las estructuras de este organismo.

Esto acarrea ventajas claras. Europol tiene una función reconocida entre los Estados miembros y otros interesados, incluidos Interpol y las autoridades internacionales de orden público, y tiene ya entre sus cometidos la lucha contra la delincuencia informática[16]. La función clave de Europol es la de contribuir a lograr una Europa más segura en beneficio de todos los ciudadanos, ayudando a las autoridades de orden público de la UE con el intercambio de datos y el análisis de la delincuencia.

2.3.        Recursos necesarios al EC3

El estudio de viabilidad ha examinado diversas posibilidades de recursos. Aún deben evaluarse más[17], teniendo en cuenta sobre todo otras tareas que pueda tener que realizar Europol en el futuro y en el contexto más general del personal de las agencias de la UE. Esta evaluación se inscribirá en particular en la revisión de la base jurídica de Europol y el actual debate sobre la propuesta de la Comisión relativa a un Fondo de Seguridad Interior. En todo caso, parece ya claro que se precisará recurrir a personal de los Estados miembros en comisión de servicios.

Al evaluar las necesidades de recursos que se calculan, la Comisión se guiará por tres consideraciones: en primer lugar, se supone que se dará un incremento moderado del total de casos de ciberdelincuencia en vez de un aumento masivo de ciberdelitos; en segundo lugar, los Estados miembros mejorarán su propia capacidad de lucha contra la ciberdelincuencia; y en tercer lugar, el EC3 solo se ocupará de determinado tipo de ciberdelitos.

2.4.        Gobernanza

Al inscribirse el EC3 en la estructura de Europol, sería importante garantizar la participación de otros actores clave en la dirección estratégica del Centro. Por ello, la Comisión sugiere que se cree en la estructura de gobernanza de Europol una Junta de Programación de EC3 que presida el Director del EC3. Este instrumento permitiría a otros actores, como Eurojust, CEPOL, los Estados miembros, representados por el Grupo Especial de Ciberdelincuencia de la UE, ENISA y la Comisión, aportar sus conocimientos respectivos sin que ello suponga una innecesaria carga administrativa adicional. La Junta podría actuar para impulsar la rendición de cuentas en las actividades sobre ciberdelincuencia del EC3, garantizando así que estas se realicen en asociación, reconociendo la aportación de conocimientos añadidos y respetando los cometidos de todas las partes interesadas.

2.5.        Cooperación con actores clave

El EC3 debe garantizar una respuesta coordinada a la ciberdelincuencia, no solo posibilitando una labor conjunta de las agencias de la UE sino funcionando además como punto único de contacto europeo en este campo.

a)           Estados miembros

El primer objetivo es ayudar a los Estados miembros a combatir la ciberdelincuencia. El servicio de consulta sobre ciberdelincuencia del EC3 y otros servicios, como un análisis más específico de riesgos y un apoyo operativo más documentado, redundarán en beneficio de los investigadores de la ciberdelincuencia en toda Europa. El Grupo Especial de Ciberdelincuencia de la UE deberá garantizar que las inquietudes de los Estados miembros tengan vías de expresión en la Junta de Programación del EC3. Además, los Estados miembros deberán proseguir con las inversiones que precisen sus estructuras nacionales para combatir la ciberdelincuencia de modo que cuenten con interfaces adecuadas para su interacción con el EC3.

b)           Agencias europeas y otros actores

Agencias importantes, especialmente Eurojust, CEPOL y ENISA, así como el CERT-UE, se asociarán directamente a las actividades del EC3 no solo formando parte de la Junta de Programación sino también cooperando operativamente cuando sea nea necesario, ello sin olvidar sus cometidos respectivos.

c)           Socios internacionales

En su intento por desarrollar un punto central europeo de información sobre delincuencia, el EC3 debe convertirse en un interlocutor válido para los socios internacionales en asuntos de ciberdelincuencia. Asociado a Interpol y a nuestros socios estratégicos de todo el mundo, el EC3 debe esforzarse en mejorar las respuestas coordinadas en la lucha contra la ciberdelincuencia y garantizar que las consideraciones de orden público estén siempre presentes en el futuro desarrollo del ciberespacio.

d)           Sector privado, comunidades de investigación y organizaciones de la sociedad civil

Un clima de confianza y familiaridad entre el sector privado y las autoridades de orden público es de extrema importancia para combatir la ciberdelincuencia. Consolidando la labor de Europol con los socios actuales y otros nuevos, el EC3 debe establecer redes de confianza y plataformas seguras de información con la industria y con actores como la comunidad investigadora y las organizaciones de la sociedad civil. Estos socios deben facilitar la información entre comunidades compartiendo un abanico de materias, como la alerta temprana de ciberamenazas, y con respuestas en colaboración de tipo «grupos especiales» ante ciberataques y otras expresiones de la ciberdelincuencia.

Asimismo el EC3 debe contribuir a ampliar los esfuerzos de las empresas privadas del sector con bazas digitales importantes, como son los bancos y los minoristas en línea, para combatir la ciberdelincuencia y lograr una mejor protección contra ella, reduciendo al mínimo la vulnerabilidad de las nuevas tecnologías.

Redunda en interés mutuo de las autoridades de orden público y del sector privado que obtengan una imagen más precisa del panorama de la ciberdelincuencia en tiempo real y se esfuercen por desmantelar más eficazmente las redes de ciberdelincuencia mejorando la detección de nuevas formas de operar y una detención rápida de los ciberdelincuentes.

3.           HOJA DE RUTA PARA ESTABLECER EL CENTRO EUROPEO DE CIBERDELINCUENCIA

3.1.        Actuaciones hasta finales de 2013

Para alcanzar su capacidad operativa inicial, la Comisión analizará, en estrecha cooperación con Europol, cuáles son las necesidades en recursos humanos y financieros para crear un equipo de establecimiento del EC3 hasta finales del actual marco financiero de la UE. Tareas de dicho grupo serían, por ejemplo, la redacción del pliego de condiciones y el esbozo de sus estructura organizativa así como el desarrollo de indicadores de evaluación de resultados. El papel y el funcionamiento de la Junta de Programación seguirán definiéndose y acordándose con los socios interesados.

A fin de crear una función de plena fusión de la información, el equipo de establecimiento deberá establecer vínculos con el equipo de preconfiguración del CERT-UE y con ENISA en cuanto sea necesario (teniendo en cuenta la limitación de sus recursos). Para mejorar la notificación de ciberdelitos, se llevará a cabo un ejercicio cartográfico que mejore el mapa de interoperatividad de los actuales sistemas de notificación en línea de ciberdelitos de los Estados miembros.

Debe crearse un servicio de ciberdelincuencia. Este servicio podría apoyarse en una plataforma comunitaria en línea especializada y segura. La actividad actual de formación de Europol, CEPOL y el Grupo Europeo de Formación y Educación en Ciberdelincuencia podría ser objeto de evaluación y racionalización bajo la coordinación del EC3 y de su Junta de Programación. También debe realizarse un análisis de necesidades que tenga en cuenta los requisitos de jueces y fiscales. A partir de este ejercicio podría organizarse un curso básico de formación en ciberdelincuencia abierto a los miembros del sistema de justicia penal.

Amén de ello, deberá hacerse una evaluación más precisa de los recursos humanos y financieros necesarios que esté prevista en las decisiones correspondientes al próximo Marco Financiero Plurianual. Dicha evaluación conformará el desarrollo subsiguiente del EC3.

4.           CONCLUSIÓN

El mundo de la delincuencia organizada extiende su actividad al ciberespacio y las fuerzas de orden público deben acompasar a ello sus esfuerzos. La UE puede proporcionar a los Estados miembros y a la industria las herramientas necesarias para abordar la nueva amenaza de una ciberdelincuencia en continua evolución que, por definición, no conoce fronteras. Una vez que se garanticen los recursos humanos y financieros necesarios, el Centro Europeo de Ciberdelincuencia funcionará como punto central de la lucha de Europa contra la ciberdelincuencia; aunando conocimientos, apoyando las investigaciones penales, y fomentando soluciones válidas en toda la UE y concienciando sobre los problemas de la ciberdelincuencia en toda la Unión. Como tal, el Centro contribuirá a salvaguardar un internet abierto y una economía digital legal y a proteger en línea a ciudadanos y empresas de Europa.

Se invita al Consejo a respaldar la presente propuesta y se anima al Parlamento Europeo y a las demás partes interesadas de importancia a que contribuyan a desarrollar el Centro.

[1]               Eurostat, Internet Access and Use, 14 de diciembre de 2010.

[2]               McKinsey Global Institute, Internet Matters: the Net's sweeping impact on growth, jobs and prosperity. Informe de mayo de mayo de 2011 consultado el 8 de febrero de 2012(.

[3]               Norton Cybercrime Report 2011, Symantec, 7 de septiembre de 2011, consultado el 6 de enero de 2012.

[4]               Ibid.

[5]               Europa 2020 – Una estrategia para un crecimiento inteligente, sostenible e integrador, COM(2010) 2020, 3 de marzo de 2010.

[6]               Una Agenda Digital para Europa, COM(2010) 245 final de 26 de agosto de 2010.

[7]               Propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo relativa a los ataques contra los sistemas de información, COM (2010)517 final de 30 de septiembre de 2010. Los botnets son redes de ordenadores dañados por virus informáticos que pueden activarse a distancia para realizar determinadas acciones y para ciberataques.

[8]               Convenio sobre Cibercriminalidad del Consejo de Europa, Budapest, 23 de noviembre de 2001, también llamado «Convenio de Budapest». El Convenio viene acompañado de un Protocolo adicional al Convenio sobre Cibercriminalidad relativo a la penalización de actos de índole racista y xenófoba cometidos a través de sistemas informáticos.

[9]               El ciclo estratégico de la UE contra la delincuencia internacional organizada y grave cubre los años 2011/2013 y tiene ocho prioridades, una de las cuales es «Reforzar la lucha contra la ciberdelincuencia y el uso delictivo de internet por grupos de delincuencia organizada».

[10]             «En 2013, a más tardar, la UE... creará un centro de la ciberdelincuencia a través del cual los Estados miembros y las instituciones de la UE podrán aumentar sus capacidades operativas y analíticas para la investigación y cooperación con los socios internacionales». En La Estrategia de Seguridad Interior de la UE en acción: cinco medidas para una Europa más segura, COM(2010)673 final de 22 de noviembre de 2010.

[11]             Feasibility study for a European Cybercrime Centre, Final Report, Febrero de 2012.

[12]             Conclusiones del Consejo sobre un plan de acción para aplicar la estrategia concertada contra la delincuencia informática, Consejo de Asuntos Generales nº 3010, Luxemburgo, 26 de abril de 2010.

[13]             Definidos en la Directiva 2008/114/CE del Consejo de 8 de diciembre de 2008. Esta Directiva se está revisando; el EC3 deberá tomar en cuenta los cambios eventuales.

[14]             Como los recogidos en los artículos 3 a 7 del proyecto de Directiva relativa a los ataques contra los sistemas de información, COM(2010)517 final de 30 de septiembre de 2010.

[15]             Red europea de centros de concienciación que promueve un uso seguro y responsable de internet y de los dispositivos móviles entre los jóvenes.

[16]             Decisión (2009/371/JAI) del Consejo, de 6 de abril de 2009, por la que se crea la Oficina Europea de Policía, artículo 4, apartado 1, leído en relación con el anexo.

[17]             La evaluación debe ser coherente con los requisitos generales humanos y presupuestarios de las agencias en el Presupuesto de 2013 y con el próximo Marco Financiero Plurianual.