COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES Fomento de una estrategia marítima para la zona del Océano Atlántico /* COM/2011/0782 final */
COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL
PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL
COMITÉ DE LAS REGIONES Fomento de una estrategia marítima para
la zona del Océano Atlántico (Texto pertinente a efectos del EEE)
1.
Ámbito de aplicación
El Océano Atlántico, que representa el límite
de la UE al oeste, es el segundo mayor océano de la Tierra. Esta Comunicación
responde a una petición del Consejo de la Unión Europea[1]
(UE) y del Parlamento Europeo[2]. Propone un planteamiento
coherente y equilibrado que se ajusta a la Estrategia Europa 2020[3]
y a sus iniciativas emblemáticas, que fomenta la cohesión territorial y
que tiene en cuenta su dimensión internacional. Si bien el planteamiento propuesto se
centrará sobre todo en ayudar a las comunidades que viven y trabajan en la
costa atlántica a afrontar las nuevas realidades económicas, también reconoce
que la UE comparte la responsabilidad de gestionar los océanos del mundo. En
términos generales, la estrategia abarcará las costas, las aguas territoriales
y jurisdiccionales de los cinco Estados miembros de la UE con litoral atlántico[4]
(Francia, Irlanda, Portugal, España y el Reino Unido[5]),
así como las aguas internacionales que se extienden al oeste hasta las
Américas, al este hasta África y el Océano Índico, al sur hasta el Océano
Antártico y al norte hasta el Océano Ártico[6]. Además de
las medidas referidas a los cinco Estados miembros de la UE, tanto a escala
nacional como local, también se persigue un compromiso con otros países de la
UE que usan este espacio y con los socios internacionales cuyas aguas son
limítrofes. Hay que considerar las repercusiones de la adhesión de Islandia a
la UE. Todas las medidas propuestas se van a
financiar en el marco de los programas vigentes y no supondrán una carga adicional
para el presupuesto de la UE.
2.
Retos y oportunidades
Los retos y oportunidades que se presentan al
Océano Atlántico se pueden agrupar en torno a cinco temas, aunque no forman una
serie inconexa. Las medidas de un tema también pueden contribuir a que se
alcancen los objetivos de otro. Todos tenderán al objetivo prioritario de
fomentar el crecimiento y el empleo sostenibles.
2.1.
Aplicación del planteamiento ecosistémico
La gestión de las actividades humanas en el
Atlántico debe traducirse en un ecosistema saludable y productivo. Se reconoce
que este planteamiento se aplica mejor gestionando juntas todas las actividades
que inciden en el mar. El planteamiento ecosistémico constituye la base de la
gestión del mar tanto en la Política Pesquera Común como en la Directiva Marco
sobre la estrategia marina[7]. Ambos instrumentos
incluyen referencias a una mayor coherencia[8]. Sin
embargo, los procesos ejecutivos dirigidos a garantizar una pesca sostenible y
a conseguir un buen estado medioambiental siguen separados en gran parte y
exigirán un esfuerzo adicional en lo relativo al Océano Atlántico. Por consiguiente, la estrategia para el
Atlántico debe centrarse en el fomento de lo siguiente: –
La pesca ocupa un lugar central en las
economías a ambas orillas del Atlántico. Todavía aporta en torno a un tercio[9]
en volumen de los desembarques de la flota pesquera de la UE. Una cuarta parte
de las importaciones de pescado de la UE en valor procede de Noruega e
Islandia. La reforma propuesta de la Política Pesquera Común (PPC)[10]
aboga por la gestión de las poblaciones de manera que se consiga el rendimiento
máximo sostenible preservando los bienes y servicios de los recursos acuáticos
vivos para la generación actual y para las venideras. Se han registrado muchos
avances. Por ejemplo, de conformidad con las resoluciones 61/105 y 64/72
de las Naciones Unidas, las organizaciones regionales de ordenación pesquera
del Atlántico septentrional, la Comisión de Pesquerías del Atlántico del
Nordeste y la Organización de Pesquerías del Atlántico Norte han cerrado
caladeros a la pesca de arrastre de fondo no solo para garantizar la
sostenibilidad a largo plazo de las poblaciones de peces de aguas profundas,
sino también para conservar los ecosistemas marinos vulnerables, incluidas las
esponjas y el coral. Sin embargo, debemos ir más lejos. La gestión de especies
por separado debe dejar paso a planes multiespecíficos que tengan en cuenta el
ecosistema en general. Los Estados miembros atlánticos deben aprovechar las
oportunidades de regionalización brindadas por la reforma de la Política
Pesquera Común para adoptar medidas técnicas para el Atlántico. La Comisión
tiene previsto proponer el marco apropiado tan pronto como se promulgue la
reforma de la PPC. –
La acuicultura puede satisfacer la demanda de
la UE de productos pesqueros saludables y sostenibles por encima de lo que
pueden aportar las pesquerías de captura. Las limpias aguas costeras del
Atlántico, sometidas a fuertes mareas, brindan la oportunidad de satisfacer
esta demanda, manteniendo la competitividad en el mercado mundial y respetando
el medio ambiente. Sin embargo, la falta de espacio en el litoral atlántico
limita actualmente su expansión. Mientras continúa la investigación, las nuevas
tecnologías y una ingeniería innovadora permitirán al sector a trasladarse mar
adentro; compartir el espacio con otra infraestructura como las turbinas
eólicas constituye una oportunidad que debe considerarse al acometerse
cualquier procedimiento de autorización. Por lo tanto, la estrategia debe
fomentar la ordenación del espacio como un instrumento de aplicación del
planteamiento ecosistémico en el Océano Atlántico. Tal proceso debe reforzar la
coherencia, la conectividad y la resistencia de las zonas marinas protegidas en
el Atlántico de acuerdo con el plan de acción de la UE en materia de
biodiversidad. Los instrumentos de la UE en materia de
política marítima integrada y de cooperación territorial ya apoyan proyectos
piloto de ordenación del espacio y gestión de zonas costeras en el Atlántico.
La Comisión Europea está estudiando actualmente opciones de cara a un
planteamiento más estructurado en relación con los mecanismos que permitan a
los Estados miembros atlánticos y a las partes interesadas aplicar el
planteamiento ecosistémico. –
Por último, la circulación oceánica atlántica
impulsa cambios en los ecosistemas europeos, tanto terrestres como marinos.
Nunca se podrá conseguir prever los cambios futuros del clima europeo ni
adaptarse a los mismos sin entender mejor el Atlántico, lo que exige sistemas de
observación sostenibles, desde el espacio y en el mar, de las principales
variables marinas. Los socios europeos y norteamericanos contribuyen al
programa Argo, por el que se ha desplegado ya una serie de 900 boyas que
controlan permanentemente la temperatura y la salinidad de las aguas superiores
del Océano Atlántico. La Comisión tiene previsto examinar las posibilidades de
apoyo de este sistema de observación oceánica y preparar en colaboración con
sus socios su ampliación a profundidades mayores y parámetros tanto
biogeoquímicos como físicos.
2.2.
Reducción de la huella de carbono de Europa
Como la mitigación del cambio climático forma
parte integrante de todas las políticas de la UE, la estrategia debe centrarse
en los elementos siguientes: –
En el Atlántico soplan unos vientos más
fuertes que en otros mares que bañan las costas europeas, lo que no solo ofrece
energía limpia, sino que también puede contribuir a reducir la dependencia de
fuentes lejanas de combustibles fósiles. Las turbinas eólicas se contemplan en
el plan energético estratégico de la UE y ya se están trasladando mar adentro[11]
para aprovechar los vientos más fuertes y el menor impacto paisajístico. La
expansión de los parques eólicos marítimos en el Atlántico brindará
oportunidades industriales fundamentales para los puertos que les presten
servicios. Para 2020, alrededor del 20 % de la capacidad eólica instalada
en el mar podría ubicarse en el Atlántico. –
El potencial de las fuertes olas y mareas del
Atlántico también tiene que explotarse. El carácter predecible de la energía de
las mareas puede complementar la energía fluctuante del viento. Las islas
pueden recibir una alta proporción de su energía del mar. No obstante, un
despliegue fructífero de fuentes de energía renovables en el mar solo se producirá
si se garantizan redes que conecten los principales centros de producción con
los de consumo. Diez países europeos acordaron en diciembre de 2010 crear una
red eléctrica marítima en el Mar del Norte adyacente. En sus nuevas directrices
sobre la ejecución de las infraestructuras energéticas, la Comisión propondrá
que el Mar de Irlanda forme parte, junto con el Mar del Norte y el Báltico, de
una red marítima de los mares septentrionales, que se considerará una
infraestructura energética prioritaria. Así se agilizará el procedimiento de
concesión de autorizaciones. La Comisión tiene previsto ejecutar la
petición del Consejo[12] de estudiar las
sinergias entre la política energética europea y la política marítima integrada
al efecto de fomentar una mayor generación de energía en el mar, sobre todo de
fuentes tales como las olas, las mareas, las corrientes y los gradientes
geotérmicos, inclusive en el Atlántico. –
Los cambios en el transporte marítimo también
contribuirán a reducir la huella de carbono en el Atlántico. Se han entablado negociaciones bajo los
auspicios de la Organización Marítima Internacional (OMI) para disminuir las
emisiones de gases de efecto invernadero del transporte marítimo internacional.
La adopción del Índice de Eficiencia Energética de Diseño reducirá las
emisiones de los buques construidos después de 2013. Además de fomentar unos
buques más eficientes en su consumo de combustible, los objetivos en materia de
emisiones pueden influir en el encaminamiento del transporte marítimo atlántico.
La estrategia atlántica debe reflejar la manera en que el transporte marítimo
atlántico funcionará en condiciones de mayor volumen de transporte marítimo y
de menores emisiones de dióxido de carbono. La transferencia del transporte de mercancías
de la carretera al mar también hará disminuir las emisiones. En consonancia con
el reciente Libro Blanco de la UE sobre el transporte, están adoptándose
medidas dirigidas a integrar el transporte marítimo y fluvial en la red de
transportes europea. El Atlántico no alberga ninguno de los megapuertos
europeos, sino más bien una serie de puertos importantes de menor tamaño. Los
proyectos de autopistas del mar de la UE ya contribuyen a ello mediante las
rutas existentes entre Bilbao y Zeebrugge, así como Sines y La Spezia, y una
nueva ruta entre Gijón y Saint-Nazaire se va a modernizar pronto en pro de una
mayor frecuencia. Se ha planeado una ruta entre Nantes-Saint-Nazaire y Vigo,
que se ampliará posteriormente a Le Havre y Algeciras. En 2014 se pondrá en
marcha una línea entre Brest y Leixões. Las autoridades regionales atlánticas
están estudiando nuevas creaciones de corredores de transporte multimodales,
dentro de la red europea de transportes (RTE-T). Otras medidas de la UE para
aumentar la eficiencia del transporte marítimo de corta distancia en el
Atlántico incluyen la ejecución del «espacio europeo de transporte marítimo sin
barreras»[13] y del proyecto piloto
«cinturón azul» para reducir cargas administrativas tales como los trámites
aduaneros para el tráfico de mercancías dentro de la UE. La Comisión evaluará
los progresos registrados para 2012. Un diálogo en materia de transporte
marítimo con la administración marítima de los Estados Unidos se ha traducido
en un memorando de cooperación sobre el transporte marítimo de corta distancia
firmado en 2011. Las conclusiones de la reflexión de las autoridades
regionales, el informe de situación de la Comisión y las lecciones sacadas de
la cooperación con otras autoridades marítimas contribuirán a los esfuerzos de
la estrategia atlántica por aumentar el volumen del transporte marítimo de
corta distancia.
2.3.
Explotación sostenible de los recursos
naturales del fondo oceánico atlántico
Esta estrategia debe perseguir centrarse en
los aspectos siguientes a fin de fomentar la explotación sostenible de los
recursos naturales del fondo oceánico atlántico: –
La reciente Comunicación de la Comisión
titulada «Abordar los retos de los mercados de productos básicos y de las
materias primas»[14] hace hincapié en la
necesidad de aumentar las inversiones en los activos naturales europeos,
garantizando una extracción segura de los minerales que respete el medio
ambiente y la mano de obra. En 2010, la Autoridad Internacional de los Fondos
Marinos adoptó normas sobre la prospección y búsqueda de nódulos polimetálicos[15]
y, en julio de 2011, expidió una licencia para hacer prospecciones en una zona
situada en la parte septentrional de la dorsal mesoatlántica. Los esfuerzos de
los contratistas actuales de la Autoridad se centran en primer lugar en estudios
medioambientales y geológicos a largo plazo, financiados mediante fondos
públicos en lugar de una prospección de índole comercial. La Asociación europea
en materias primas, planeada por la Comisión como parte de la medida
emblemática Unión por la Innovación de la Estrategia Europa 2020[16],
incluirá el fomento de la investigación e innovación en pro de un acceso
sostenible a las materias primas marinas. –
Los institutos de investigación marina de
ambas orillas del Atlántico están en buenas condiciones para profundizar en el
conocimiento de lo que la rica biodiversidad oceánica puede ofrecer en materia
de alimentos, combustibles y productos farmacéuticos, preservando sus funciones
ecosistémicas. Su cooperación es creciente. Los cinco Estados atlánticos de la UE
y otros Estados miembros de la Unión, así como Noruega e Islandia, ya cooperan
dentro del Séptimo Programa Marco[17] y la acción de
coordinación SEAS-era[18] y están elaborando ahora
la nueva iniciativa de programación conjunta «Mares y océanos sanos y productivos»[19]
para repartir el trabajo entre los programas nacionales de investigación
marina. Aunque ha resultado difícil crear asociaciones transatlánticas debido a
la necesidad de ajustar el calendario de las posibilidades de financiación, la
Comisión intentará definir disposiciones que permitan a organizaciones de ambos
lados del Atlántico contribuir a los proyectos conjuntos. –
El acceso a los datos generados por los
institutos de investigación y otras autoridades públicas no siempre ha sido
fácil en el pasado. La iniciativa de conocimiento del medio marino 2020 de la
UE[20]
apoyará a las empresas y a las autoridades responsables de la conservación
proporcionándoles un único punto de acceso a los datos marinos armonizados
sobre las cuencas oceánicas, reduciendo así el coste de reunir la información
necesaria para proyectar, construir y explotar infraestructura costera o
marítima. Difundir el patrimonio de datos marinos no solo hará más competitivas
a las empresas existentes, sino que estimulará la innovación al dar acceso a
pequeñas empresas e investigadores antes excluidos. Se persigue que los
esfuerzos de la UE contribuyan también a iniciativas de acceso libre mundial
tales como GEBCO[21] y OneGeology[22].
La estrategia debe reflexionar sobre las oportunidades que brindan estas
novedades para la zona del Océano Atlántico.
2.4.
Reacción ante amenazas y emergencias
La UE necesita estar preparada ante amenazas
y emergencias en el Atlántico, ya se deriven de accidentes y desastres
naturales, ya de actividades delictivas. Los siguientes aspectos son
prioritarios para la zona del Océano Atlántico: –
La adopción de importantes medidas
legislativas en materia de seguridad marítima, la última de las cuales es el
tercer paquete de seguridad marítima de 2009[23], ha
reducido el riesgo de accidentes navales. Los acuerdos de Bonn y Lisboa[24]
han impulsado la coordinación de los Estados miembros en materia de preparación
y respuesta ante desastres marítimos. El Memorando de Acuerdo de París se ha
traducido en más de 24 000 inspecciones de buques cada año. Sin embargo,
existe todavía la posibilidad de accidentes y la fachada atlántica sigue siendo
vulnerable frente a incidentes naturales como las tormentas que afectaron a la
Vendée en 2010. El clima cambiante y otras repercusiones de la acción humana en
el mar significan que comportamientos anteriores podrían no servir de guía para
el futuro. Hay que esperarse siempre lo inesperado. Las primeras horas de una crisis son
cruciales y los sucesos con incidencia local precisan la ayuda de los vecinos.
Tienen que existir mecanismos antes de que se produzcan tormentas, terremotos,
tsunamis, accidentes nucleares, invasiones de especies exóticas o mareas
negras. Las alertas tempranas exigen una vigilancia continua del mar, una
transmisión rápida de información, la coordinación de los equipos de respuesta
y el recurso al asesoramiento de expertos. La Comisión lidera el trabajo en
materia de prevención y preparación, incluida una política de gestión de
riesgos[25] que liga la evaluación
de amenazas y riesgos al proceso de toma de decisiones y al fomento de la
planificación de hipótesis en relación con desastres transfronterizos. En caso
de emergencia grave, el mecanismo de protección civil de la UE facilita la
coordinación y el transporte de asistencia de los Estados miembros y la Agencia
Europea de Seguridad Marítima (AESM). Unas previsiones marítimas precisas
basadas en el servicio central marino del programa Vigilancia Mundial del Medio
Ambiente y la Seguridad pueden contribuir a ello. Ofrece pronósticos independientes
para la plataforma noroccidental y la zona ibérica y del Golfo de Vizcaya. Las
autoridades nacionales y regionales responsables de la protección del litoral
atlántico y de la población ribereña deben estudiar proyectos que prueben la
preparación en el marco del programa de cooperación territorial de la UE y
comprometerse activamente con el mecanismo de protección civil de la Unión. –
El Atlántico es la ruta esencial europea para
el comercio. La seguridad del abastecimiento de Europa debe estar absolutamente
garantizada y debe cesar el tráfico de armas, personas y drogas. Las economías
de la UE y los Estados Unidos representan en torno a la mitad del PIB mundial y
casi un tercio de los flujos comerciales del planeta. En junio de 2011, ambos
socios acordaron el reconocimiento mutuo de normas a fin de reducir los cuellos
de botella reglamentarios que afectan al comercio, garantizando la seguridad de
la ruta vital transatlántica. La estrategia en el caso de otras rutas marítimas
cruciales se basa en la capacitación de los Estados costeros. Se está
procediendo a una evaluación de necesidades para determinar qué medidas al
amparo del instrumento de estabilidad pueden reducir la piratería, los robos a
mano armada en el mar y la toma de rehenes en el golfo de Guinea. SafeSeaNet, de la Agencia Europea de
Seguridad Marítima, ya contempla la integración de las declaraciones
obligatorias de los buques y un portal para las señales de sus sistemas de
identificación automática (SIA) captadas por estaciones costeras. Los buques
pesqueros se siguen mediante el sistema de localización de buques y el sistema
de identificación y seguimiento a larga distancia permite el seguimiento de
todos los buques de pasajeros y de mercancías de más de 300 toneladas en un
radio de mil millas náuticas a partir de las costas europeas. También se ha
demostrado el seguimiento de buques a distancias aún mayores con otras
tecnologías[26]. No obstante, quienes
combaten amenazas tales como el contrabando, la pesca o el tráfico ilegales, no
disponen todavía de un panorama completo, porque no existen aún por completo
sistemas de información compartida entre las distintas autoridades. Por lo
tanto, las regiones atlánticas se beneficiarán de las medidas actuales de la UE
para fomentar la creación del entorno común de intercambio de información
(CISE), que conectará sistemas como el Sistema Europeo de Vigilancia de
Fronteras (EUROSUR), para el intercambio de información sobre migración
clandestina y la delincuencia transfronteriza, y el sistema SafeSeaNet. Compartir
información no es un asunto puramente interno de la UE. Por ejemplo, en
septiembre de 2011, los Estados Unidos y la Unión Europea acordaron compartir
información sobre la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. El objetivo
principal de la estrategia atlántica debe ser maximizar los beneficios de
compartir información.
2.5.
Crecimiento socialmente integrador
Aunque existe una diversidad considerable en
la costa atlántica, muchas comunidades necesitan hacer frente a un declive del
empleo en la pesca y los astilleros, la tendencia del turismo de masas a
preferir climas más soleados y la de las personas mayores de optar por la costa
en su jubilación. El desafío consiste en garantizar la creación de puestos de
trabajo con valor añadido en la costa y, al mismo tiempo, que quienes busquen
empleo en la nueva economía tengan las cualificaciones correctas para ello. –
El reconocimiento recíproco general de la
formación, incluida la próxima generación de científicos marinos[27],
el reciclaje profesional y las cualificaciones en esta materia son necesarios
para mantener el peritaje marítimo y recuperar el atractivo de las profesiones
del mar. Hay que aprovechar mejor la experiencia de los profesionales marítimos
jubilados y atraer a los jóvenes a las carreras marítimas. Debe proseguir el
diálogo con los interlocutores sociales sobre las condiciones de trabajo de los
pescadores y marineros. La Comisión ha acometido la tarea de evaluar la
Directiva de 2005 sobre cualificaciones profesionales, lo que culminará en un
Libro Verde, en 2011, y en una revisión de la Directiva, en 2012. La estrategia
debe perseguir la inclusión de la contribución de las industrias marítimas
atlánticas a esos esfuerzos. La agrupación regional de las industrias
marítimas y los centros de enseñanza puede garantizar una mano de obra
cualificada y fomentar la movilidad laboral dentro de los sectores. Por
ejemplo, la industria marítima de Brest aprovecha la cercanía de instituciones
que ofrecen enseñanza e investigación sobre el mar. Por su parte, la iniciativa
SmartOcean del Instituto Marino Irlandés reúne a pequeñas empresas y empresas
multinacionales de tecnología de la información de cara a la creación de
productos de alto valor añadido para la industria marítima. La llegada de
nuevas tecnologías de comunicaciones supone que una masa crítica de industrias
e investigadores situados en lugares geográficamente separados puede crear
agrupaciones virtuales. La estrategia debe centrarse en estimular la creación
de esas agrupaciones mediante proyectos de cooperación territorial. –
Un turismo perspicaz[28]
puede contribuir a regenerar algunas zonas costeras atlánticas, pero necesita
atraer una actividad a lo largo de todo el año, en lugar de solo en verano,
para poder sostener empleos de calidad. La bruta belleza natural del Atlántico,
su rica biodiversidad, la cocina tradicional con productos pesqueros y la
cultura celta son activos listos para ser explotados. Las actividades náuticas
son una fuente importante de ingresos y crean puestos de trabajo de alto valor
añadido, pero la costa atlántica sufre un déficit grave de atracaderos,
especialmente para grandes embarcaciones de recreo. El enorme crecimiento del
sector de los cruceros no ha llegado todavía al Atlántico. La estrategia
atlántica debe incorporar las oportunidades de desarrollo en este ámbito.
3.
Instrumentos de la UE
Se encuentran en una fase temprana
importantes instrumentos legislativos de la UE con una incidencia importante en
el mar y que contemplan una autonomía local considerable. Además, se están
elaborando instrumentos financieros para el período de programación de la UE
2014-2020. Las decisiones de programación tomadas ahora y en un futuro próximo
surtirán efecto a lo largo de este período, por lo que es esencial que las
partes interesadas en el Atlántico estén preparadas para recurrir a esos
instrumentos para hacer frente a los retos reconocidos en el presente
documento. Las principales herramientas son las siguientes: –
Un marco estratégico común en materia de
financiación estructural que traduzca los objetivos de Europa 2020 en medidas
clave y que se centre en ámbitos tales como la energía y el medio ambiente.
Definirá las medidas clave necesarias en relación con los objetivos principales
y las iniciativas emblemáticas. El marco estratégico común abarcará las medidas
cubiertas hoy por el Fondo de Cohesión, el Fondo Europeo de Desarrollo
Regional, el Fondo Social Europeo, el Fondo Europeo Marítimo y de Pesca y el
Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural y determinará las conexiones y los
mecanismos de coordinación con otros instrumentos de la UE, tales como los
programas de investigación, innovación, aprendizaje permanente y redes. –
Horizonte 2020: un marco estratégico común en
materia de investigación, innovación y desarrollo tecnológico que mantendrá una
estrecha conexión con los programas nacionales de investigación a fin de
fomentar la excelencia, abordar los retos sociales e impulsar la
competitividad. La investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación
pueden dar lugar a posibilidades de empleo sostenible que compensen el declive
relativo de las industrias marítimas tradicionales. El proyecto actual SEAS-ERA
contribuiría con prioridades específicas para la cuenca atlántica que pueden
aprovecharse en los programas de trabajo del nuevo marco. –
Una Política Pesquera Común reformada. La
Comisión ha propuesto[29] una agenda con
ambiciosos objetivos de regionalización y simplificación. Mientras que las
decisiones fundamentales sobre los objetivos, metas, normas mínimas comunes,
resultados y calendarios de resultados siguen tomándose a nivel de la UE, los
Estados miembros gozarán de flexibilidad a la hora de decidir otras medidas de
gestión de la pesca, bajo la supervisión de la Comisión y respetando plenamente
el Derecho de la UE. Los Estados miembros atlánticos han acogido favorablemente
esta recuperación de competencias y esperan que se traduzca en una gestión de
las pesquerías capaz de reaccionar más rápida y eficazmente a unas
circunstancias ecológicas o económicas cambiantes. –
La Directiva marco sobre la estrategia marina[30]
establece un marco para alcanzar o mantener un buen estado medioambiental en el
mar para el año 2020 a más tardar. El buen estado medioambiental es a escala de
región marina[31], por lo que resulta
necesaria la cooperación entre Estados costeros a la hora de definir, controlar
y evaluar el buen estado medioambiental. –
Iniciativas emblemáticas de política marítima
sobre vigilancia marítima, conocimientos marítimos y ordenación del espacio
marítimo. Estas fijarán las normas a escala de la UE, pero también incluirán
medidas específicas para el Atlántico. Por ejemplo, el proceso de mejora de los
conocimientos marinos incluye distintos «puntos de control» al efecto de
determinar las lagunas, duplicaciones y prioridades en los programas de control
marino correspondientes al Golfo de Vizcaya, el Mar Céltico, la costa ibérica y
la región macaronésica. –
Instrumentos de política exterior como el FED
(Fondo Europeo de Desarrollo) y el programa de la UE sobre rutas marítimas
vitales para comprometer a terceros países en favor de la protección del
transporte marítimo atlántico, así como mediante un diálogo internacional (en
la OMI) y bilateral con los socios de la región atlántica. –
Hay que dar prioridad a la investigación,
proyectos piloto, diálogos, asociaciones e inversiones en propuestas
estratégicas y programáticas en este marco al efecto de conseguir el paquete
más eficaz para beneficio del Atlántico.
4.
Ejecución de la estrategia
La estrategia atlántica no funcionará
únicamente gracias a las medidas de las instituciones de la UE. Precisa el
compromiso de los Estados miembros, las regiones, las autoridades locales y la
industria privada, así como de los grupos de reflexión. Por consiguiente, la
elaboración de la estrategia para el Océano Atlántico se basa en el método
siguiente: –
Aprovechamiento de la iniciativa y compromiso
activos de los Estados miembros, regiones y partes interesadas del Atlántico a
la hora de formular y ejecutar las medidas, sin olvidar la contribución de los
grupos de acción local. Se trata de grupos de socios públicos y privados que
reciben apoyo específico del Fondo Europeo de Pesca y del Fondo Europeo
Agrícola de Desarrollo Rural para determinar las inversiones de la UE. Este
planteamiento ascendente de autoayuda ha proporcionado a las comunidades
locales los medios para fomentar nuevas actividades económicas en zonas donde
las posibilidades tradicionales se hallan en declive y seguirá vigente en el
nuevo período de financiación estructural después de 2013. –
Fomento de la cooperación internacional en
asuntos tales como la observación, la información compartida, las evaluaciones
marinas, la investigación la reducción de las emisiones y la contaminación, la
navegación segura, la seguridad portuaria, la lucha contra la piratería y el cese
de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. –
Adopción de un plan de acción sobre la
estrategia para finales de 2013, en el que se indiquen medidas y proyectos
específicos cuyo apoyo se recomiende. –
«Gobernanza inteligente» para ejecutar la
estrategia, aprovechando las estructuras existentes. Las herramientas para ejecutar la estrategia
son las siguientes: –
Cooperación reforzada: reuniones,
conferencias, talleres, debates en línea y sitios de información. –
Medidas específicas en el marco de los acuerdos
y estructuras existentes, tales como el Convenio OSPAR, las organizaciones
regionales de pesca y la Organización Marítima Internacional. –
Combinación estratégica de los instrumentos
financieros y legislativos de la UE definidos en la sección 3 para alcanzar los
objetivos atlánticos. Como primer paso, se creará un Foro Atlántico
al que puedan contribuir los Estados miembros, el Parlamento, las autoridades
regionales, la sociedad civil y los representantes de las industrias existentes
y de reciente aparición. Incluirá una serie de talleres centrados en los
desafíos y oportunidades expuestos y un grupo de reflexión al efecto de
proponer maneras de alcanzar los objetivos. Está previsto que el Foro empiece
su labor en 2012 y que se disuelva en 2013. [1] Conclusiones de Consejo sobre política marítima
integrada, de 14.6.2010. [2] Resolución del Parlamento Europeo sobre la Estrategia
europea para la región atlántica, de 9.3.2011 (ref. B7‑0165/2011). [3] COM (2010) 2020 final. [4] No se tienen en cuenta en este caso los retos diversos a
que se enfrentan las costas y aguas del Mar del Norte. Todavía no se ha tomado
ninguna decisión sobre si habrá o no una estrategia separada para el Mar del
Norte. [5] Incluidas las regiones ultraperiféricas de las Azores,
Canarias, Guayana Francesa, Guadalupe, Madeira, Martinica, San Bartolomé y San
Martín. [6] Se ha elaborado un planteamiento de la UE distinto para
el Ártico. Véase COM(2008) 763. [7] Véase especialmente DO L 164, de 25.6.2008, p. 19,
artículo 1, apartado 3: «Las estrategias marinas aplicarán un enfoque
ecosistémico respecto de la gestión de las actividades humanas». [8] Por ejemplo, véanse los considerandos 30 y 40 de la
Directiva marco sobre la estrategia marina y el considerado 8 y el artículo 2,
apartado 4, de la propuesta de Reglamento sobre la PPC. [9] Excluido el Mar del Norte. [10] COM(2011) 417 (Reforma de la Política Pesquera Común). [11] COM(2008) 768, de 13.11.2008. [12] Consejo de Asuntos Generales de 16 de noviembre de 2009. [13] COM(2009) 10, de enero de 2009. [14] COM(2011) 25, de febrero de 2011. [15] ISBA/6/A/18, anexo. [16] COM(2010) 546 final. [17] Principal instrumento de la UE para financiar la
investigación y el desarrollo de tecnología. [18] SEAS-era: Hacia unos programas y estrategia de
investigación marina integradas (Towards Integrated Marine Research Strategy
and Programmes) – http://www.seas-era.eu [19] http://www.jpi-oceans.eu [20] Comunicación de la Comisión «Conocimiento del medio marino
2020: observación y recogida de datos sobre el medio marino con miras a un
crecimiento inteligente y sostenible», COM(2010) 461, de 8.9.2010. [21] Carta General Batimétrica de los Océanos. [22] Se trata de una iniciativa internacional de peritajes
geológicos del mundo puesta en marcha en 2007 para contribuir al Año
Internacional de la Tierra. [23] Reglamentos de 23 de abril de 2009 (DO L 131 de 28.5.2009)
y Directivas posteriores relacionadas. [24] El Acuerdo de Lisboa establece la aplicación del Centro de
Acción Internacional de Respuesta ante Incidentes de Contaminación en el
Atlántico Nororiental (International Action Centre for Pollution Incidents
Response in the North-East Atlantic, CILPAN). [25] Evaluación de riesgos y directrices cartográficas para la
gestión de catástrofes, SEC(2010)1626. [26] Por ejemplo, usando satélites para captar las señales de
los sistemas de identificación automática. [27] Taller del Día Europeo del Mar de 2010 «Hacia un Foro de
Jóvenes Científicos y Tecnólogos Marinos Europeos» (Towards a European Young
Marine Scientists and Technologist Forum): www.eurocean.org/euymast/ [28] COM(2010) 352, de 30.6.2010. [29] COM(2011) 417. [30] Directiva 2008/56/CE, de 17 de junio de 2008. [31] Según su artículo 4, la región marina del Océano Atlántico
Nororiental se divide en las subregiones siguientes: i) el Mar del Norte en
sentido amplio, incluidos el Kattegat y el Canal de la Mancha; ii) el Mar
Céltico; iii) el Golfo de Vizcaya y las costas ibéricas; iv) en el Océano
Atlántico, la región biogeográfica macaronésica, definida por las aguas que
circundan las Azores, Madera y las Islas Canarias.