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INFORME DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES sobre la Estrategia temática para la prevención y el reciclado de residuos SEC(2011) 70 final /* COM/2011/0013 final */


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Bruselas, 19.1.2011

COM(2011) 13 final

INFORME DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES

sobre la Estrategia temática para la prevención y el reciclado de residuos SEC(2011) 70 final

INFORME DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES

sobre la Estrategia temática para la prevención y el reciclado de residuos

INTRODUCCIÓN

La política de residuos de la UE contribuye a aumentar la eficiencia en la utilización de los recursos de la UE y a reducir los efectos perjudiciales para la salud y el medio ambiente a lo largo del ciclo de vida de los recursos. La Estrategia temática para la prevención y el reciclado de residuos (en lo sucesivo denominada «la Estrategia»[1], adoptada en 2005, establece como objetivo a largo plazo que la UE se convierta en una sociedad del reciclado que trate de evitar los residuos y utilizarlos como recurso. A tal fin, la Estrategia presenta medidas clave para modernizar el marco jurídico vigente y promover la prevención, la reutilización y el reciclado de residuos, y proceder a su eliminación solo como último recurso.

La presente Comunicación examina los progresos realizados en la consecución de los objetivos de la Estrategia, y se tendrá en cuenta en la evaluación del Sexto Programa de Medio Ambiente[2].

Va acompañada por un documento de trabajo de los servicios de la Comisión en el que se proporcionan información suplementaria sobre las medidas clave de la sección 2 y referencias detalladas a los datos utilizados en la sección 3, así como a los textos legislativos mencionados más adelante. Incluye asimismo un resumen de los resultados más importantes de la consulta a las partes interesadas.

PROGRESOS REALIZADOS EN RELACIÓN CON LAS MEDIDAS CLAVE DE LA ESTRATEGIA

La Estrategia presentaba siete medidas fundamentales para alcanzar sus objetivos. En la presente sección se evalúan los progresos realizados en la aplicación de esas medidas.

Aplicación y control de la aplicación de la legislación de residuos vigente en la UE

Desde 2005, la Comisión ha intensificado las medidas de apoyo para mejorar la aplicación y el control de la aplicación del acervo de la UE sobre residuos a nivel nacional. Ha organizado más de sesenta reuniones y más de cuarenta campañas de sensibilización y de intercambio de información en todos los Estados miembros. Se han publicado cinco directrices sobre la interpretación y la aplicación de los conceptos básicos de la legislación sobre residuos a fin de resolver controversias de interpretación.

Se realizaron 10 000 inspecciones conjuntas de los traslados de residuos en cooperación con organismos nacionales de inspección de veintidós Estados miembros y países vecinos, en las que se demostró que alrededor del 19 % de los traslados transfronterizos de residuos incumplían la legislación al respecto. Se proporcionó ayuda financiera para mejorar la gestión de los residuos por medio de la política de cohesión. Entre 2005 y 2006, se proporcionaron alrededor de 4 100 millones de euros para facilitar el cierre o la rehabilitación de vertederos ilegales, establecer infraestructuras de gestión de residuos y fomentar sistemas de recogida selectiva y reciclado.

Un informe reciente de la Comisión confirma que las deficiencias que aún persisten en la aplicación hacen que no se alcancen en la práctica los objetivos acordados de protección del medio ambiente e indica importantes disparidades entre Estados miembros. A finales de 2009, los residuos representaban una media del 20 % de todos los casos de infracción relacionados con el medio ambiente.

Simplificación y modernización

Desde la adopción de la Estrategia, la Comisión ha seguido tomando medidas para que la legislación de la UE sobre residuos sea más rentable a fin de sentar las bases de un crecimiento sostenible.

El Reglamento revisado sobre traslado de residuos[3] entró en vigor en 2007, reforzando y simplificando los procedimientos existentes de control de los traslados de residuos y mejorando la cooperación entre Estados miembros. Las Directivas sobre los residuos procedentes de la industria del dióxido de titanio se incluyeron en la nueva Directiva sobre emisiones industriales[4], lo que permite una reducción de la carga administrativa de 32 millones de euros a escala de la UE por lo que respecta a las actividades incluidas dentro de su ámbito de aplicación.

En 2008, la Comisión propuso modernizar y racionalizar las Directivas sobre residuos electrónicos (RAEE[5] y RUSP[6]) y garantizar la coherencia con la legislación más reciente, como el Reglamento REACH[7] y la Directiva marco de residuos revisada (DMR)[8]. La propuesta de la Comisión sobre los requisitos de registro previstos en la Directiva RAEE podría dar lugar a una reducción de la carga administrativa de hasta 66 millones de euros.

La DMR ha modernizado y simplificado aún más el acervo sobre residuos. Por ejemplo, la Directiva de residuos peligrosos y la Directiva de aceites usados quedaron incorporadas en la DMR, y se racionalizaron los requisitos de los planes nacionales de gestión de residuos. La Comisión seguirá examinando la posibilidad de mejorar la coherencia del acervo de la UE en materia de residuos por medio de una evaluación ex post que se pondrá en marcha en 2011. Por último, se tuvieron en cuenta muchas de las recomendaciones formuladas por el Grupo de Alto Nivel sobre Cargas Administrativas.

Introducción del concepto de ciclo de vida en la política de residuos

El concepto de ciclo de vida considera los impactos ambientales durante todo el ciclo de vida de un producto, desde la extracción de los recursos hasta su eliminación. La jerarquía de residuos favorece, en primer lugar, la prevención y, a continuación, la reutilización, el reciclado, la recuperación y, como último recurso, la eliminación. No obstante, dado que los distintos métodos de tratamiento de residuos pueden tener diferentes resultados sanitarios y ambientales, los Estados miembros pueden desviarse de la jerarquía de residuos si el concepto de ciclo de vida lo justifica. La Comisión recurrirá a esa herramienta para evaluar los planes nacionales de gestión de residuos y publicará en 2011 un conjunto de documentos de orientación sobre la manera de utilizar esa herramienta en las políticas de residuos.

Asimismo, la DMR modernizó el concepto de «residuo» para fomentar el enfoque del ciclo de vida, por ejemplo, mediante la aclaración de la diferencia entre residuos y «subproductos» y la introducción de «criterios de fin de la condición de residuo», que precisan cuando un residuo deja de serlo. Se simplificó la definición de «recuperación de energía» y se modernizó con la introducción de un umbral claro de eficiencia energética que facilita el funcionamiento del mercado interior. La Directiva de diseño ecológico[9] aplica el concepto de ciclo de vida a la hora de establecer medidas en ese ámbito para mejorar el comportamiento ambiental de los productos.

Prevención de residuos

La prevención de residuos es una prioridad incuestionable en la gestión de residuos. Desde la adopción de la Estrategia, la DMR introduce una serie de disposiciones nuevas para maximizar los esfuerzos de prevención, en particular mediante programas nacionales de prevención de residuos. La Comisión publicará directrices de prevención y actualizará los ejemplos de mejores prácticas de toda la Unión.

Otros actos legislativos, como la Directiva de pilas y acumuladores[10] y la Directiva sobre la gestión de los residuos de industrias extractivas[11], ambas adoptadas en 2006, el Reglamento REACH, la Directiva de emisiones industriales y la Directiva de diseño ecológico, también pueden mejorar la prevención de residuos. Mediante la adopción del Plan de Acción sobre Consumo y Producción Sostenibles[12], en 2008, se emprendieron otras iniciativas sobre aspectos relacionados con el diseño, la producción y el consumo.

En 2009, se organizó en la UE la Semana Europea de la Prevención de Residuos con ayuda de la Comisión.

Mejora de la base de conocimientos

La elaboración de políticas a partir de elementos concretos sigue siendo uno de los principios de la Comisión, en particular en el ámbito complejo de las políticas de gestión de residuos. Una plataforma específica, organizada por el Centro Común de Investigación (JRC), proporciona la experiencia necesaria en relación con el enfoque del ciclo de vida y la evaluación. La Comisión coopera también con Eurostat, la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) y con organizaciones internacionales. Eurostat ofrece un centro de datos sobre residuos que sirve de punto de acceso central para la notificación y la consulta de los datos sobre residuos. La AEMA publica periódicamente los avances realizados en materia de residuos y reciclado, apoyada por su Centro Temático.

Para mejorar la calidad de los sistemas nacionales de notificación, la Comisión organizó un ejercicio en 2010 centrado en la Directiva relativa a los vehículos al final de su vida útil[13]. En el futuro podrían realizarse ejercicios similares respecto a los requisitos de notificación de conformidad con otros actos legislativos sobre los residuos.

Evolución de las normas de reciclado

La Estrategia propone una serie de medidas que establecen las normas mínimas de la UE para las actividades de reciclado a fin de garantizar el buen funcionamiento del mercado interior en ese ámbito y la difusión de buenas prácticas en el conjunto de la UE, especialmente respecto a los productos derivados de los biorresiduos.

En 2006 se publicó un documento de referencia sobre las mejores técnicas disponibles para las industrias de tratamiento de residuos[14]. La propuesta de la Comisión de 2007 sobre la Directiva de emisiones industriales[15] incluye especificaciones detalladas sobre la concesión de permisos a las instalaciones de tratamiento de residuos.

La Comisión ha empezado a desarrollar «criterios de fin de la condición de residuo» aplicables a los residuos que, tras la recuperación, han dejado de serlo, empezando por la chatarra de acero y aluminio y, a continuación, el cobre, el vidrio, el papel y el compost.

Elaboración más precisa de la política de reciclado de la UE

Desde 2005, una serie de objetivos nuevos o revisados en materia de recogida y reciclado a escala de la UE han seguido promoviendo el mercado interior del reciclado.

En 2006 se examinaron los objetivos de la Directiva relativa a los vehículos al final de su vida útil destinados a lograr un 85 % de reutilización, reciclado y recuperación, completados con requisitos legislativos de diseño relativos a las posibilidades de reciclado y reutilización de los vehículos comercializados[16], y se mantuvieron los ambiciosos niveles establecidos a este respecto. En la Directiva sobre pilas y acumuladores de 2006 se incluyeron objetivos de recogida y reciclado para todos los tipos de pilas.

En 2008, la DMR revisada introdujo un objetivo del 50 % de reciclado de los residuos urbanos, que se refería al menos papel, metal, plástico y vidrio, y un objetivo del 70 % de reciclado de los residuos de construcción y demolición (ambos objetivos deben alcanzarse antes de 2020). Ese mismo año, la Comisión propuso revisar los objetivos de recogida y reciclado de los residuos electrónicos, incluido un objetivo de reutilización.

La aplicación de los objetivos de la Directiva de vertido de residuos[17] ha contribuido a promover la recuperación de los recursos presentes en los residuos, desviando progresivamente de los vertederos determinados residuos: en 2006 (o cuatro años más tarde en el caso de algunos Estados miembros acogidos a una excepción), la cantidad de residuos biodegradables destinados a vertederos debía reducirse al 75 % respecto a los niveles de 1995 y al 50 % antes de 2009. La gestión de los biorresiduos aún no ha alcanzado todo su potencial en la UE. Por tanto, la Comunicación de 2010 sobre la gestión de los biorresiduos en la UE[18] propone nuevas medidas y, en particular, la elaboración de directrices sobre la prevención de los biorresiduos y sobre la aplicación del enfoque del ciclo de vida a la gestión de esos residuos. Se ha emprendido un estudio para analizar con más detenimiento la posibilidad de establecer objetivos de recogida y/o reciclado de los biorresiduos en la UE. Entre las próximas iniciativas figuran normas sobre el compost por medio de criterios de fin de la condición de residuo y normas de calidad para la aplicación de compost en las tierras mediante la revisión de la Directiva sobre los lodos de depuradora[19].

PROGRESOS EN LA CONSECUCIÓN DE LOS OBJETIVOS A LARGO PLAZO

Uno de los principales resultados previstos en la Estrategia era avanzar hacia una sociedad europea del reciclado que evite los residuos y los utilice como recurso. Mediante una mejora cualitativa y cuantitativa del reciclado, una disminución de la cantidad de residuos destinada a vertederos y un aumento de la recuperación del compost y la energía de los residuos, se esperaba obtener importantes beneficios ambientales, económicos y sociales. A continuación se examinan los progresos realizados en la consecución de los objetivos de la Estrategia a largo plazo.

En la mayoría de los Estados miembros, la generación de residuos parece aumentar o, en el mejor de los casos, estabilizarse. No obstante, debido a una importante disminución en cuatro Estados miembros, la generación anual total de residuos de la EU-27 se redujo un 10 % entre 2006 y 2008. Es preciso realizar un análisis suplementario para comprobar en qué medida esa disminución se debe al impacto de la crisis económica, a una modificación de los métodos de notificación y/o a los progresos en términos de prevención. La generación de residuos sólidos urbanos (el 7 % del total de residuos) está estabilizada actualmente en alrededor de 524 kg por año y por persona (2008) en la EU-27. Existe una disociación relativa entre la generación de residuos y el consumo (que aumentó en un 16,3 % entre 1999 y 2007). Hay grandes diferencias entre Estados miembros: entre 400 y 800 kg aproximadamente por persona. En Estados Unidos asciende a 750 kg y en Japón, a 400 kg.

Si bien se observan pocos progresos tangibles respecto a la prevención cuantitativa de residuos, se han obtenido algunos resultados en cuanto a la prevención cualitativa de residuos. Por ejemplo, la aplicación de la prohibición de determinadas sustancias con arreglo a la Directiva RUSP desde 2006 ha permitido una reducción de unas 110 000 toneladas al año de la cantidad de sustancias potencialmente peligrosas incluidas en los aparatos eléctricos y electrónicos comercializados en la UE.

Los residuos peligrosos (el 3 % del total de residuos) siguen disminuyendo en la EU-12, debido sobre todo a la introducción de una tecnología más limpia y al cierre de minas, aunque en la EU-27 puede observarse un aumento anual del 0,5 %, lo que constituye asimismo una disociación relativa respecto al crecimiento del PIB.

La generación de residuos de fabricación (12 % del total de residuos) disminuyó un 5,4 % entre 2004 y 2006. Los residuos procedentes de las industrias extractivas (25 % del total de residuos) se redujeron un 14 % durante el mismo periodo. Esto se debe probablemente a las medidas de eficiencia adoptadas por la industria o a los cambios registrados en la economía de la UE que favorecen más al sector servicios que a actividades industriales como la fabricación y la minería. Al mismo tiempo, los residuos procedentes de otros sectores económicos ( servicios ) aumentaron en un 6,2 %.

En una serie de ámbitos, la administración pública apoya a los mercados de la reutilización . La DMR define claramente el término «reutilización», y, en la propuesta de refundición de la Directiva RAEE, se prevén nuevos objetivos al respecto. Por tanto, debería disponerse de datos en los próximos años. La reutilización genera asimismo otros beneficios en términos de creación de empleo, reducción del consumo excesivo y disponibilidad de productos de segunda mano a precios accesibles.

Si bien las tasas de reciclado varían de un flujo de residuos a otro, ha aumentado el reciclado global de residuos en la UE. Según las estimaciones, el reciclado de residuos ascendió en 2008 al 38 %, lo que supuso un aumento del 5 % respecto a 2005 y del 18 % respecto a 1995. Ese mismo año, el 40 % de los residuos urbanos fue objeto de reciclado o compostaje, lo que representa un aumento del 11,4 % entre 2005 y 2008, con importantes diferencias entre Estados miembros (desde un pequeño porcentaje hasta un 70 %).

Ha aumentado la recuperación energética de los residuos (de 96 kg por persona en 2005 a 102 kg en 2008), lo que ha dado lugar a un incremento de la producción de energía: alrededor del 1,3 % de la producción total de energía de la EU-27 procede de la incineración de residuos sólidos urbanos. Según las estimaciones, entre el 50 % y el 60 % de las incineradoras de residuos urbanos de la UE cumplirán los nuevos criterios de eficiencia energética previstos en la DMR.

Desde la adopción de la Estrategia, se ha registrado una disminución de la cantidad de residuos enviada a vertederos : aproximadamente el 40 % en 2008, frente a un 49 % en 2005 y un 65 % en 1995. La modernización y simplificación del acervo sobre residuos ha contribuido a mejorar la rentabilidad en este ámbito. No obstante, persisten grandes diferencias de aplicación y control de la aplicación entre los Estados miembros. Según los objetivos y los flujos de residuos, algunos Estados miembros han ido mucho más allá de la realización de los objetivos mínimos europeos de reciclado o desvío de residuos fuera de los vertederos, mientras que otros tendrán que realizar esfuerzos suplementarios para cumplir los requisitos de la UE. Además de una buena gobernanza y una firme voluntad política, los Estados miembros más avanzados en este ámbito han creado condiciones más favorables para los mercados del reciclado gracias a la utilización óptima de instrumentos jurídicos y económicos, como las prohibiciones de vertido de residuos en vertederos, el establecimiento de tasas e impuestos de acuerdo con la jerarquía de residuos y la aplicación del concepto de responsabilidad del productor a diversos flujos de residuos. Esto ha dado lugar a una internacionalización progresiva de los costes de gestión de los residuos en el precio de los productos y servicios.

Una mejor gestión de los residuos reduce los impactos negativos sobre el medio ambiente y la salud debidos a las emisiones al aire, el suelo y el agua, así como las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) procedentes de la eliminación de los residuos. Las emisiones directas de GEI procedentes del sector de los residuos, que representaron el 2,8 % de las emisiones totales en 2007, disminuyeron más del 30 % entre 1995 y 2007 en la EU-27.

Desde la adopción de la Estrategia, el cierre de vertederos e incineradoras que no cumplían la normativa ha dado lugar a una reducción significativa de la contaminación del agua, el suelo y el aire. Se ha cerrado un gran número de vertederos que incumplían la normativa (alrededor de 3 300 entre 2004 y 2006). No obstante, la Comisión ha identificado unos 1 000 vertederos de esas características que deben acondicionarse o cerrarse lo antes posible.

El reciclado ofrece nuevas posibilidades económicas . Contribuye, en mayor o menor grado, a aumentar la oferta de materias primas valiosas que son necesarias para la economía de la UE. Por ejemplo, la chatarra supone actualmente entre el 40 % y el 56 % de los materiales de entrada para la producción de metales a granel en la UE. No obstante, el reciclado de metales específicos, que son esenciales para algunas aplicaciones clave, sigue siendo bajo en la UE. Según estimaciones de 2009, el volumen de negocios de las industrias de gestión y reciclado de residuos ascendía a 95 millones de euros. El sector genera entre 1,2 y 1,5 millones de puestos de trabajo, lo que contribuye a la realización del objetivo de la Estrategia Europa 2020, es decir, una tasa de empleo del 75 %, y representa alrededor del 1 % del PIB. Además de la reducción de residuos, la reutilización genera asimismo otros beneficios en términos de creación de puestos de trabajo, reducción del consumo excesivo y disponibilidad de productos de segunda mano a precios accesibles.

ASPECTOS INTERNACIONALES

El contexto internacional es cada vez más importante. La intensificación de la globalización y los cambios producidos en la economía de la UE han dado lugar a un aumento de las importaciones de materias primas y materias semielaboradas. Al mismo tiempo, han aumentado también las exportaciones de residuos que pueden transformarse en materias primas secundarias valiosas, lo que reduciría, por tanto, nuestra demanda de materias primas. Ello plantea una serie de cuestiones sobre la oferta de materias primas en la UE y la exportación potencial de problemas medioambientales a terceros países cuando los recursos o las materias semielaboradas se importan de instalaciones de producción que no cumplen las normas o cuando los residuos exportados acaban en instalaciones de gestión de residuos que tampoco las cumplen.

La Comisión ha emprendido diversas iniciativas para promover una gestión racional de los residuos, en particular mediante el Programa Temático sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales. Asimismo se han financiado diversas medidas para apoyar la aproximación del acervo de la UE relativo a los residuos en países europeos vecinos.

La Comisión aborda asimismo esas cuestiones en el marco de la Iniciativa de las materias primas[20], en la que las políticas de reciclado desempeñan un papel importante, y mediante el apoyo a un mejor control de la aplicación del Reglamento de la UE sobre el traslado de residuos. A pesar de esos esfuerzos, la exportación ilegal de residuos sigue siendo un problema que, por naturaleza, es difícil de cuantificar. Asimismo, la Comisión participa activamente en los debates internacionales sobre la prohibición, en el ámbito del Convenio de Basilea, de la exportación de residuos peligrosos a países no miembros de la OCDE.

Desde la adopción de la Estrategia, los terceros países están introduciendo políticas en materia de residuos y reciclado similares a las de la UE, lo que beneficia a la industria de la UE dada su posición pionera. China, Estados Unidos e India, por ejemplo, han establecido disposiciones similares sobre la restricción a la utilización de sustancias peligrosas en los equipos electrónicos.

PERSPECTIVAS

Dado el crecimiento constante de la población mundial asociado a economías emergentes cada vez más fuertes, se prevé que el consumo total aumente significativamente. Ello supondrá un incremento de la presión ejercida sobre la utilización de los recursos, con las correspondientes repercusiones ambientales y sanitarias, en particular por lo que respecta a los materiales bióticos, los minerales y los metales. Habida cuenta del aumento continuo de la demanda de materias primas en la UE y de la dependencia de la UE respecto a la importación de muchas de ellas, el reciclado desempeñará un papel cada vez más importante.

Las previsiones sobre las tendencias de la producción y el tratamiento de los residuos indican que, sin políticas suplementarias de prevención de residuos, la generación de residuos debería aumentar un 7 % entre 2008 y 2020. La aplicación del Reglamento REACH, unida a políticas nacionales de prevención, debería contribuir a reducir la generación de residuos peligrosos. Si se aplicara plenamente el acervo existente, el reciclado pasaría del 40 % en 2008 al 49 % en 2020. El depósito en vertederos disminuiría un 10 %, estabilizándose en un 28 %. En los próximos años debería desviarse de los vertederos una cantidad de biorresiduos mayor, lo que ofrecería nuevas perspectivas de crecimiento para el compostaje y la producción de gas.

Además de los efectos previstos de la Directiva de vertido de residuos, el aumento de la prevención y el reciclado podría redundar en importantes beneficios adicionales. La aplicación plena de la legislación de residuos de la UE y el incremento de la prevención y el reciclado podrían dar lugar a una reducción suplementaria de las emisiones de gases de efecto invernadero , lo que supondría la realización de una parte significativa de los objetivos europeos en materia de clima para 2020. El reciclado seguirá ofreciendo oportunidades económicas y contribuirá al mismo tiempo a la eficiencia en la utilización de los recursos de la economía de la UE. Según las estimaciones, el sector del reciclado de residuos podría generar hasta medio millón de nuevos puestos de trabajo .

Se prevé que van a seguir persistiendo grandes diferencias de aplicación y control de la aplicación entre los Estados miembros, a menos que se tomen medidas suplementarias en la UE para apoyar a los Estados miembros y garantizar unas condiciones de competencia equitativas, en particular en el ámbito de las inspecciones nacionales. El cumplimiento de los objetivos de la UE en materia de recogida, reciclado y reducción de vertidos seguirá siendo una prioridad, y algunos Estados miembros tendrán que hacer esfuerzos considerables para alcanzar esos objetivos.

CONCLUSIONES

La Estrategia ha desempeñado un papel de orientación importante en la elaboración de las políticas. Se han realizado progresos significativos en una serie de frentes, en particular por lo que respecta a la mejora y simplificación de la legislación, el establecimiento y difusión de conceptos clave, como la jerarquía de residuos y el enfoque del ciclo de vida, la importancia concedida a la prevención de residuos, la coordinación de los esfuerzos para mejorar los conocimientos y la determinación de nuevos objetivos europeos en materia de recogida y reciclado.

En conjunto, las tasas de reciclado han aumentado, la cantidad de residuos destinada a los vertederos ha disminuido y la utilización de sustancias peligrosas en algunos flujos de residuos se ha reducido. Las políticas actuales han permitido disminuir los impactos ambientales relativos por tonelada de residuos tratados. No obstante, esa disminución se ve neutralizada por las repercusiones ambientales negativas derivadas del aumento previsto de la generación de residuos.

Si no se emprenden iniciativas suplementarias y complementarias, se perderá la posibilidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y los impactos ambientales en general, de crear puestos de trabajo y de satisfacer las futuras demandas de recursos.

Se precisa un esfuerzo constante para mejorar la base de conocimientos: se necesitan nuevos indicadores para medir los avances hacia una sociedad del reciclado y para cartografiar los flujos de residuos y materiales, así como los flujos de recursos. Conviene mejorar la información y las previsiones de los efectos de las políticas de residuos sobre el medio ambiente y la salud basadas en el ciclo de vida, centrándose específicamente en las políticas relativas a la utilización de los recursos y al cambio climático.

Una aplicación y un control de la aplicación adecuados del acervo vigente de la UE en materia de residuos debe seguir siendo una prioridad, garantizando, en particular, el cumplimiento de los objetivos clave de la UE y la plena aplicación de la Directiva marco de residuos y del Reglamento sobre traslado de residuos. En este contexto, y sobre la base de los planes nacionales de gestión de residuos, se elaborarán un procedimiento de verificación anticipatorio y un sistema de alerta rápida por lo que respecta al cumplimiento de los objetivos clave de la UE. La Comisión tomará medidas para seguir apoyando las políticas nacionales de prevención de residuos, entre las que se incluyen la prevención de los biorresiduos y la reducción del desperdicio de alimentos.

La Comisión estudiará nuevas herramientas para fomentar las actividades de aplicación y control de la aplicación, habida cuenta, en particular, del accidente que se produjo recientemente en Hungría. Se prestará una atención especial a la coordinación a escala de la UE de las actividades nacionales de inspección, basadas en estrategias orientadas a los resultados y en el fomento de inspecciones por pares y sistemas de auditoría independientes, en particular para las instalaciones que puedan tener un impacto transfronterizo.

Todavía queda un margen significativo de mejora más allá de los actuales objetivos mínimos de la UE en materia de recogida y reciclado. A tal fin, debe estimularse enérgicamente la introducción de los instrumentos utilizados por Estados miembros que obtienen buenos resultados, sobre todo en los Estados miembros en los que se registran peores resultados. Es preciso fomentar una combinación óptima de instrumentos económicos y jurídicos , especialmente por medio de las prohibiciones de vertido y la aplicación del concepto de responsabilidad del productor a otros flujos de residuos, sobre la base de un enfoque europeo común.

Para generar puestos de trabajo en la UE, es esencial mejorar la competitividad de las industrias de reciclado de la Unión. En este contexto, una prioridad fundamental de la Comisión es garantizar que la competencia se ejerza en un marco que mantenga unos niveles de protección medioambiental elevados. Además de ello, la Comisión considerará la manera de mejorar la prevención de las exportaciones ilegales de residuos y garantizar que los residuos exportados a terceros países sean objeto de tratamiento en instalaciones que satisfacen normas elevadas, sobre todo por lo que respecta al desguace de buques.

Las políticas de residuos pueden contribuir al desarrollo de los mercados de materias primas secundarias y al refuerzo de su suministro en la UE, mejorando así la eficiencia en la utilización de los recursos de la economía de la UE. Es preciso estudiar nuevos mecanismos de mercado favorables a las materias primas secundarias, incluidos los incentivos económicos, especialmente para tener mejor en cuenta el importante potencial del reciclado en términos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. La definición de objetivos nuevos y más ambiciosos de prevención y reciclado y el progreso en la consecución de objetivos específicos en función de los materiales pueden contribuir directamente a la realización del objetivo Europa 2020 de «promover una economía que utilice los recursos eficientemente» y a la iniciativa emblemática correspondiente. En este sentido, es preciso identificar los materiales que tienen un impacto negativo sobre la salud y el medio ambiente durante todo su ciclo de vida, en particular sobre el consumo energético y el cambio climático. Esos objetivos podrían integrarse en el seguimiento de los progresos realizados por los Estados miembros para lograr un crecimiento eficiente respecto a los recursos en el marco de la notificación nacional para Europa 2020. Dado que la consecución de ambiciosos objetivos de reciclado y prevención requiere la participación de toda la sociedad civil, será preciso realizar esfuerzos continuos para mejorar la participación de las partes interesadas y sensibilizar a los ciudadanos .

Deberá prestarse una atención especial a las nuevas iniciativas a favor de la innovación por medio del programa marco y las asociaciones de innovación, así como de una mejor integración del concepto de ciclo de vida en la elaboración de las políticas. Ello implicará una mayor coherencia entre las políticas de residuos y las relativas al diseño de los productos , considerando, en particular, la posibilidad de establecer normas sobre la utilización de un contenido mínimo de materiales reciclados en los productos prioritarios, la reciclabilidad y durabilidad de los productos, así como la reducción del uso de sustancias peligrosas. Se fomentará el recurso a los Fondos Estructurales y de Cohesión con arreglo a la jerarquía de residuos y para la adopción de las mejores tecnologías disponibles.

Después de cinco años, los principales objetivos de la Estrategia siguen siendo válidos. La acción se ha centrado en la mejora de la aplicación y del control de la aplicación, avanzando en la jerarquía de residuos, fomentando la prevención en todos sus aspectos y orientándose hacia políticas de recursos más holísticas y consolidadas que consideren la gestión de los residuos un elemento esencial de un marco más amplio. La Comisión estima necesario seguir reforzando sus políticas de residuos y, en 2012, presentará otras propuestas, entre las que se incluyen las medidas concretas que tiene previsto adoptar para que la Unión siga avanzando hacia una sociedad del reciclado que utilice los recursos de forma eficiente.

[1] COM(2005) 666.

[2] Decisión nº 1600/2002/CE.

[3] Reglamento (CE) nº 1013/2006.

[4] COM(2007) 843.

[5] Directiva 2002/96/CE.

[6] Directiva 2002/95/CE.

[7] Reglamento (CE) nº 1907/2006.

[8] Directiva 2008/98/CE.

[9] Directiva 2009/125/CE.

[10] Directiva 2006/66/CE.

[11] Directiva 2006/21/CE.

[12] COM(2008) 397.

[13] Directiva 2000/53/CE.

[14] Véase: http://eippcb.jrc.es/reference/wt.html

[15] COM(2007) 844.

[16] Directiva 2005/64/CE.

[17] Directiva 99/31/CE.

[18] COM(2010) 235.

[19] Directiva 86/278/CE.

[20] COM(2008) 699.