52007DC0726

Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones - Oportunidades, acceso y solidaridad: hacia una nueva visión social para la Europa del siglo XXI /* COM/2007/0726 final */


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Bruselas, 20.11.2007

COM(2007) 726 final

COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES

Oportunidades, acceso y solidaridad: hacia una nueva visión social para la Europa del siglo XXI

ÍNDICE

1. Introducción 3

2. Evolución de las realidades sociales 4

3. Una visión social para Europa que ofrezca oportunidades de éxito en la vida: aumento del bienestar gracias a las oportunidades, el acceso y la solidaridad 7

4. Ámbitos de actuación fundamentales 8

5. El papel de la Unión Europea 10

6. Próximas etapas 13

1. INTRODUCCIÓN

¿Cómo promover de la mejor manera posible el bienestar, la calidad de vida y los valores comunes de los ciudadanos europeos en el mundo de hoy? Esta cuestión es fundamental en la Agenda para los Ciudadanos[1] de la Comisión y es el núcleo de los principales instrumentos europeos como el mercado único, la estrategia de Lisboa para el crecimiento y el empleo y la estrategia de desarrollo sostenible. Todas estas políticas deben basarse en una comprensión sólida de las realidades sociales de Europa y mantenerse a su altura.

¿Cuáles son estas realidades?

- Las sociedades europeas están evolucionando rápidamente: los europeos viven mucho más tiempo, conocen unos cambios sin precedentes de las estructuras familiares tradicionales, avanzan hacia la igualdad de géneros y se adaptan a los nuevos modelos de movilidad y diversidad.

- La globalización, los avances tecnológicos y la evolución de las condiciones económicas afectan a nuestros modos de vida y de trabajo, ofreciendo nuevas posibilidades de empleo, exigiendo nuevas competencias y acelerando los cambios. Las ventajas y los riesgos derivados de ello no se distribuyen de manera uniforme y algunos estratos sociales tienen dificultades para adaptarse y asumir los riesgos del desempleo y la exclusión.

- La propia UE ha cambiado: ha crecido hasta llegar a los 500 millones de ciudadanos y ha aumentado su diversidad; la adhesión de nuevos Estados miembros ha llevado las ventajas de la paz, la libertad y la prosperidad a toda la UE y a los países vecinos.

Estos cambios ofrecen posibilidades sin precedentes: una mayor libertad de elección, unas vidas más sanas y duraderas, mejores condiciones de vida y sociedades más innovadoras y abiertas. Pero también generan nuevos riesgos sociales que pueden reducir las posibilidades de éxito en la vida y alimentar un sentimiento de inseguridad, aislamiento, injusticia y desigualdad. Y hay más expectativas de que Europa desempeñe un papel más importante en el aumento del bienestar de sus ciudadanos en el contexto de la globalización, ayudándolos a anticipar y favorecer el cambio, así como defendiendo los valores europeos en el contexto internacional.

Con el fin de responder mejor a estas preocupaciones y expectativas, la Comisión ha puesto en marcha una amplia consulta sobre los cambios sociales que se están produciendo en la UE. Basándose en un documento de reflexión de su Oficina de Asesores de Política Europea (OAPE) y en los resultados de un sondeo del Eurobarómetro[2], la Comisión ha estimulado un debate entre las partes involucradas, los Estados miembros y las otras instituciones de la UE[3] y ha puesto en marcha una consulta en internet para pedir opiniones sobre lo que constituye la realidad social de Europa. La presente Comunicación tiene por objeto enriquecer la consulta en curso sobre la realidad social en Europa ampliando el debate para pasar del análisis a las respuestas. Las reacciones a esta visión contribuirán a la elaboración de una nueva Agenda Social que la Comisión presentará a mediados del año 2008.

2. EVOLUCIÓN DE LAS REALIDADES SOCIALES

Con respecto a los estándares mundiales, las sociedades europeas son prósperas y cuando se hacen sondeos, los europeos manifiestan que son felices y están satisfechos con sus vidas. Sin embargo, cuando se pregunta por el futuro, expresan angustia y preocupación, en especial para la próxima generación.

¿Cuál es la razón? Por supuesto, las percepciones difieren mucho entre individuos y de unos países o regiones a otros. Sin embargo, un factor es común: todos los Estados miembros están experimentando cambios rápidos y profundos[4].

- En la sociedad

- La esperanza de vida ha aumentado de manera espectacular en las sociedades europeas: ha pasado de 43,5 años para los hombres y 46,0 años para las mujeres en 1900 a 75,5 años y 81,4 años respectivamente en 2000, y debería alcanzar 82 años para los hombres y 87,4 años para las mujeres en 2050. Gracias a sesenta años de paz, los avances de la medicina y la mejora de las condiciones de vida y trabajo, cada vez más europeos disfrutan actualmente de una jubilación más larga y más activa. Esto tiene grandes consecuencias sobre los sistemas de protección social: se prevé un aumento de los gastos asociados a este fenómeno del orden de un 2,5% del PIB de aquí al 2030 y del 4,3% de aquí al 2050. Al mismo tiempo, el acceso a los servicios sanitarios y la esperanza de vida sana aún varían considerablemente entre los diferentes tramos de renta y las regiones.

- Los índices de natalidad están bajando, pero hay pruebas de que el deseo de tener hijos a menudo no se lleva a efecto. Está relacionado con una serie compleja de factores, como la desigualdad en el reparto de las tareas entre los padres, las carencias en las estructuras de acogida de los niños, la situación de la vivienda y una organización del trabajo poco favorable a la vida familiar.

- Es de esperar que algunos riesgos sociales como la dependencia de los ancianos y el aislamiento social aumenten como consecuencia de estas tendencias demográficas. Actualmente, un 28% de los mayores de 70 años viven solos. Cerca de dos terceras partes de los mayores de 75 años dependen de atención no oficial, proporcionada fundamentalmente por la familia más cercana, especialmente mujeres. Un anciano de cada seis vive en la pobreza, siendo las mujeres las que cobran las pensiones más bajas como resultado de unas carreras profesionales incompletas.

- Están surgiendo nuevos riesgos de fractura generacional entre los jóvenes y los mayores en cuanto a salario, seguridad en el empleo y acceso a la vivienda, así como en lo relativo a la distribución de las consecuencias financieras del envejecimiento. La divergencia entre las aspiraciones de la generación joven y la amenaza de unas oportunidades limitadas corre el riesgo de crear una verdadera fractura entre generaciones.

- Los cambios en las estructuras familiares, entre los que se cuentan la ruptura de las relaciones maritales, la monoparentalidad y el debilitamiento de los vínculos con la familia en sentido amplio suscita nuevas preocupaciones en lo relativo al equilibrio entre la vida profesional y la vida privada y las responsabilidades familiares. Los hogares monoparentales tienen más riesgo de desempleo.

- Se están produciendo avances hacia la igualdad de género, pero sigue estando lejos de ser una realidad en los 27 Estados miembros. Las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en el mercado laboral y en el proceso de toma de decisiones económicas y políticas, y las divergencias de remuneración entre hombres y mujeres se sitúan todavía en una media del 15%. Persisten los estereotipos masculino y femenino.

- Existen divergencias considerables de rentas y oportunidades entre las regiones, entre las zonas rurales y las zonas urbanas, así como entre los Estados miembros. Más de 100 millones de personas viven con una renta equivalente a un máximo de 22 euros al día. La incidencia de la pobreza infantil sigue siendo elevada y está en aumento en varios Estados miembros. Estos niños están expuestos a un riesgo de exclusión y pobreza mucho más importante a lo largo de su vida.

- La migración está poniendo a prueba la eficacia de las estrategias de integración de los Estados miembros, en particular en las grandes ciudades europeas y en las regiones fronterizas.

- En la economía

- A pesar del aumento de los índices de empleo y de la creación en Europa de 3,5 millones de nuevos puestos de trabajo en 2006, el desempleo sigue siendo elevado en muchas partes de Europa.

- La evolución demográfica aumenta el riesgo de formación de cuellos de botella en las cualificaciones y en los puestos de trabajo. La edad media de salida del mercado laboral está aumentando, pero en el tramo de los 55-64 años, 47% de los hombres y 65% de las mujeres dejaron el mercado laboral.

- La vida laboral se está transformando completamente por los efectos combinados de los avances tecnológicos, los cambios de las demandas económicas y el crecimiento del sector de los servicios. La mano de obra debe hacer frente a un ritmo de cambios cada vez mayor, ya sea para adquirir nuevas competencias, adaptarse a nuevos modelos comerciales o a las nuevas preferencias de los consumidores. Al mismo tiempo, el uso de las tecnologías de la información y el aumento de la importancia del trabajo con horario flexible y del teletrabajo permiten la aplicación de fórmulas de trabajo más flexibles.

- Los modelos de trabajo y las condiciones laborales son cada vez más diversos e irregulares, poniendo así fin a la perspectiva de un modelo de carrera con un puesto de trabajo «para toda la vida», con nuevas formas de contratos, la difusión del tiempo parcial, una mayor movilidad geográfica y más cambios a lo largo de la vida tanto en el empleo como en la situación laboral. Esto incrementa el riesgo de polarización del mercado laboral, caracterizado por el aumento de las desigualdades en los salarios y el confinamiento de las personas poco cualificadas en empleos mediocres con escasas perspectivas de mejora.

- En una sociedad basada en el conocimiento, el capital humano, la educación y las competencias resultan esenciales para fomentar la creación de puestos de trabajo y reforzar la inclusión social. Pero la quinta parte de los niños escolarizados no alcanzan las competencias básicas en materia de lectura, escritura y cálculo y seis millones de jóvenes dejan la escuela sin ninguna cualificación. Esto plantea dudas sobre la calidad y la eficacia de los sistemas europeos de educación y formación. Los jóvenes, y más concretamente los que abandonan la escuela prematuramente, tienen dificultades para acceder al mercado laboral, habida cuenta del reducido número de puestos de trabajo no cualificados disponibles y de la desigualdad en el acceso a la formación continua.

- En los modos de vida y los valores

- Los vínculos tradicionales como la familia, el grupo social y la religión se debilitan. Hay una tendencia a la individualización de los valores y a la atomización de la cultura, que se centra en el individuo y en el consumidor más que en la sociedad en su conjunto y que plantea nuevas cuestiones de tolerancia y respeto de los otros. Al mismo tiempo, aparecen nuevas formas de solidaridad, en particular a través de nuevas actividades culturales y de ocio.

- La importancia concedida a las formas tradicionales de participación política disminuye y la confianza en las instituciones públicas es a menudo escasa. Sin embargo, se buscan nuevas formas más flexibles de participación ciudadana y existe el deseo de conformar el futuro.

- La globalización ha aumentado la exposición a la diversidad, estimulando la curiosidad y enriqueciendo a las sociedades, pero ha generado ansiedad sobre la diversidad cultural y el diálogo intercultural, así como sobre la capacidad de Europa para afirmar sus valores comunes.

- Surgen nuevos problemas sociales, como el estrés y la depresión, la obesidad, las enfermedades vinculadas al medio ambiente y la falta de ejercicio. Éstos se unen a los problemas tradicionales del aislamiento social, la enfermedad mental, el alcoholismo y la drogadicción, la criminalidad y la inseguridad.

- La revolución informática y las nuevas herramientas de comunicación han generado nuevas formas de diálogo y de participación ciudadana. Pero existe el riego de que aparezcan nuevos problemas de comunicación entre las distintas comunidades y generaciones que no están conectadas o que no lo están en estos momentos. También se constata la aparición de una «fractura digital» con los ciudadanos con bajo nivel de estudios, con los ancianos y con los económicamente inactivos que tienen dificultades para utilizar las nuevas tecnologías.

- Los modelos de producción y consumo que constituyen la base de la prosperidad que reina en numerosas partes de Europa tienen consecuencias, en particular, sobre el cambio climático y sobre el aumento de la presión ejercida sobre los recursos naturales. Para invertir los efectos negativos de los modos de vida actuales será necesario adaptar los comportamientos, lo que conllevará importantes consecuencias sociales.

- Los avances tecnológicos han suscitado cuestiones de carácter ético, en particular en materia de tratamientos médicos, terapia génica, células madre, etc.

Los estados del bienestar actuales no están siempre preparados para adaptarse a estos nuevos retos en gran parte inéditos, a pesar de la multitud de reformas en curso.

3. UNA VISIÓN SOCIAL PARA EUROPA QUE OFREZCA OPORTUNIDADES DE ÉXITO EN LA VIDA: AUMENTO DEL BIENESTAR GRACIAS A LAS OPORTUNIDADES, EL ACCESO Y LA SOLIDARIDAD

EN TODA LA UE ESTÁ SURGIENDO UNA NUEVA VISIÓN SOCIAL SOBRE CÓMO PROMOVER MEJOR EL BIENESTAR ANTE LOS RETOS DEL MUNDO ACTUAL. ESTE NUEVO ENFOQUE SE CENTRA EN LAS OPORTUNIDADES, EL ACCESO Y LA SOLIDARIDAD.

- Oportunidades - para empezar bien la vida, realizar el potencial propio de cada cual y explotar lo mejor posible las posibilidades ofrecidas por una Europa innovadora, abierta y moderna.

- Acceso - métodos nuevos y más eficaces para adquirir una educación, progresar en el mercado laboral, obtener una atención sanitaria y una protección social de calidad y participar en la cultura y en la sociedad.

- Solidaridad - estimular la cohesión y la viabilidad sociales, y asegurarse de que no se excluye a nadie.

Esta visión refleja una opinión cada vez más extendida según la cual aunque la sociedad no puede garantizar una igualdad de resultados a sus ciudadanos, debe ser mucho más resuelta para fomentar la igualdad de oportunidades.

No existe un enfoque único para toda Europa, sino que existen retos comunes y una necesidad común de actuar. La ambición central es conseguir una distribución más amplia de las «oportunidades de éxito en la vida», con el fin de permitir a cada ciudadano de la UE tener acceso a los recursos, a los servicios, a las condiciones y a las capacidades con el fin de transformar la igualdad teórica de oportunidades y la ciudadanía activa en una realidad con sentido.

Es una cuestión de justicia y cohesión sociales. La divergencia entre «ganadores» y «perdedores» de los cambios económicos y tecnológicos puede dar lugar a nuevos modelos de desigualdad, con el riesgo persistente de pobreza coincidiendo con nuevas formas de exclusión. En una sociedad moderna y cohesionada, todos deben poder contribuir plenamente a la sociedad y tener acceso a nuevas oportunidades para subir en la escala social en distintas fases de su vida.

Se trata de un imperativo económico. Una sociedad eficaz, confiada y boyante que invierta en su capital humano y cree oportunidades que permitan a sus individuos progresar a lo largo de su vida resulta esencial para garantizar el crecimiento económico, la participación en el mercado laboral, las condiciones de vida y combatir la exclusión social. Esto representa también una inversión financiera sólida: abordar los problemas sociales en su fuente reduce el riesgo de que el sistema de protección social tenga que pagar la factura de las disfunciones sociales y de una falta de oportunidades económicas en una fase posterior.

Es una necesidad política. El establecimiento de un clima de confianza resulta esencial para el progreso, la modernización y la apertura al cambio.

4. ÁMBITOS DE ACTUACIÓN FUNDAMENTALES

ESTA AGENDA DE OPORTUNIDADES, ACCESO Y SOLIDARIDAD EXIGE UNA INVERSIÓN, UN COMPROMISO RENOVADO DE EXPLOTAR PLENAMENTE EL POTENCIAL HUMANO DE EUROPA Y DE AUMENTAR LAS OPORTUNIDADES DE ÉXITO EN LA VIDA PARA TODOS:

- Invertir en la juventud: Los nuevos cambios sociales tienen un impacto importante en la juventud. Está demostrado que las oportunidades individuales de éxito en la vida a menudo se determinan en el momento en que un niño empieza a ir a la escuela, desempeñando un papel esencial el entorno familiar y el vecinal. Las capacidades cognoscitivas, de lectura, escritura y cálculo fundamentales se adquieren en la primera infancia. La capacidad «para aprender a aprender», para aspirar a una educación superior, la actitud favorable a una participación ciudadana y la elección de regímenes alimentarios y modos de vida sanos se fraguan en la juventud. Resulta necesario contar con enfoques innovadores para mejorar el bienestar de los jóvenes y reforzar su capacidad para empezar bien en la vida. Es necesario hacer grandes esfuerzos para mejorar las estructuras de acogida de los niños y las estructuras educativas para los niños pequeños, adaptar los programas escolares, reducir el índice de abandono precoz de la escuela y solucionar las dificultades a las que se enfrentan los jóvenes para acceder al mercado laboral, al alojamiento y a la financiación. La inversión en la infancia y en la juventud está cada vez más reconocida como esencial para mejorar las oportunidades de éxito en la vida. Se trata de una inversión vitalicia, de una inversión en el futuro.

- Invertir en carreras que colmen las aspiraciones: En la vida laboral de hoy y de mañana, todo el mundo debe enfrentarse a una serie de transiciones, de la escuela al trabajo, de un empleo a otro, de un estatuto profesional a otro diferente, entre la búsqueda de empleo y la formación, entre períodos sabáticos y períodos de cuidados, entre la vida activa y la jubilación. Es grande el riesgo de ver aparecer una polarización entre los que pueden asumir estas situaciones y los que no, en especial los menos cualificados. Siguiendo el enfoque basado en el ciclo de vida, los mercados laborales deben flexibilizarse y ofrecer los incentivos y las salvaguardias necesarias para permitir a los trabajadores y a las empresas adaptarse con éxito a los cambios y beneficiarse de unas vidas laborales más diversificadas. La seguridad y la flexibilidad pueden reforzarse mutuamente y deben complementarse entre sí («flexiguridad») con el fin de reforzar la capacidad de las personas para entrar en el mundo laboral, progresar y permanecer mucho más tiempo, permitiendo transiciones y vías no traumáticas a lo largo de su carrera. Se está produciendo un cambio radical de políticas y mentalidades: se abandona la idea del «puesto de trabajo para toda la vida», que finaliza con una jubilación anticipada, a cambio del «empleo para toda la vida», basado en estrategias de envejecimiento activo con una formación permanente reforzada y más accesible, fórmulas de trabajo flexibles, condiciones laborales seguras e innovadoras y mecanismos de protección social modernos y eficaces. Es la forma de atraer y retener a más personas en activo, de modo que puedan colmar sus aspiraciones y trabajar de manera más productiva.

- Invertir en vidas más largas y más sanas: Las consecuencias de una sociedad que envejece se están haciendo evidentes: los nuevos riesgos sociales y sanitarios tienen grandes consecuencias en los sistemas de protección social. Pero los cambios demográficos también abren nuevas perspectivas para la difusión de servicios, bienes y tecnologías innovadores como, por ejemplo, en el ámbito de la atención a los ancianos, que ofrece un potencial importante de crecimiento y empleo. Desde la perspectiva de un ciclo de vida, las consecuencias sociales y financieras del envejecimiento suponen la reconsideración profunda de las responsabilidades intergeneracionales y de la forma en que los gastos que se derivan son compartidos entre las generaciones. Europa debería sacar pleno partido de la ocasión que se le ofrece en este momento de introducir reformas duraderas por la buena situación económica.

- Invertir en la igualdad de género: Aún existen demasiados obstáculos para la participación de las mujeres en el mundo laboral y en la sociedad, sin contar con el riesgo suplementario que pueden suponer para ellas de manera desproporcionada las nuevas responsabilidades vinculadas al envejecimiento demográfico. Resulta esencial que Europa prosiga la transición de su política social y fiscal basada en un sostén económico familiar masculino hacia una política de apoyo de los derechos individuales y una familia con dos rentas en la que ambos cónyuges disponen de un empleo remunerado y pueden conciliar los aspectos profesionales, privados y familiares de su vida. Abordar las divergencias salariales, reformar los sistemas fiscales para aumentar los incentivos laborales, desarrollar una atención abordable y accesible económicamente a niños y ancianos, ampliar las fórmulas de trabajo que favorezcan la vida familiar ofreciendo la posibilidad de permisos más flexibles a lo largo de la vida son prioridades esenciales a este respecto. Estas medidas facilitarán también el mantenimiento de un mayor número de personas en la vida activa y reducirán los riesgos de pobreza.

- Invertir en la inclusión activa y la no discriminación: Las posibilidades en la vida no se distribuyen de manera uniforme en las sociedades actuales. El acceso efectivo e igualitario al empleo, la formación continua, los servicios sociales y sanitarios varían considerablemente entre los Estados miembros de la UE, y una parte importante de la población de la UE se enfrenta a la pobreza y a la exclusión social y a graves dificultades para conseguir unas condiciones de vida decentes y encontrar un empleo. Cada situación es diferente: la respuesta exigirá una serie de medidas adaptadas a cada caso que combinen el respaldo de unos ingresos a un nivel suficiente para que las personas tengan una vida digna vinculada al mercado laboral, con posibilidades de empleo o de formación profesional, y mediante un mejor acceso a unos servicios sociales resolutorios. Por otra parte, unos 44,6 millones de personas entre 16 y 64 años (el 16% de la población de la UE en edad de trabajar) consideran que tienen un problema de salud o una incapacidad de larga duración. Muchas de estas personas desean y pueden ejercer un trabajo, siempre que se den las condiciones apropiadas. Las discriminaciones basadas en la incapacidad, la edad, la religión, la raza, el origen étnico o la orientación sexual está prohibidas pero siguen minando las posibilidades de éxito de un gran número de personas. Con el envejecimiento de la población y la posibilidad de que convivan prácticamente cinco generaciones, la individualización de las preferencias y unos flujos de migración más variados, nuestras sociedades se están haciendo más abiertas, diversas y complejas. La aceptación de la diversidad, la inclusión activa de los más desfavorecidos, la promoción de la igualdad y la erradicación de la discriminación son prioridades esenciales para que los europeos logren la libertad personal y la capacitación.

- Invertir en movilidad y en integración satisfactoria: Los europeos van a mejorar su movilidad. La juventud europea actual es más móvil que la de las generaciones anteriores y la movilidad en la UE es un derecho fundamental que deben ejercer los ciudadanos, siendo la movilidad en el interior de la UE una característica bien aceptada de una economía más integrada. Además, un flujo constante de inmigración resulta necesario para responder a los retos que plantea a Europa el envejecimiento de la población y la disminución de la población activa. Estos flujos serán probablemente más variados que los modelos tradicionales de inmigración, con un número creciente de personas que abandonarán su país de origen para volver de nuevo a él. Todo esto significa que las sociedades europeas serán más abiertas, más diversificadas y más complejas. Son necesarios nuevos enfoques con vistas al futuro para promover una mejor integración de los emigrantes, fomentar el respeto mutuo en el marco de un proceso bidireccional de ejercicio de derechos y asunción de responsabilidades.

- Invertir en la participación activa, la cultura y el diálogo: La participación activa en actividades colectivas como la cultura, el deporte, el activismo cívico y político, etc. contribuye a la coherencia y a la solidaridad de las comunidades de Europa y puede ayudar a combatir los riesgos de atomización y aislamiento. El voluntariado y el compromiso cívico también desempeñan un papel principal en el refuerzo de la cohesión social. En la Europa actual, los intercambios culturales son tan dinámicos y vibrantes como siempre. El aumento del tiempo libre ha generado una demanda sin precedentes de nuevos bienes culturales. La diversidad cultural de Europa es fuente de enriquecimiento humano y de inspiración a escala mundial. También constituye un activo económico, siendo la innovación y la creatividad factores importantes que favorecen las actividades económicas y los empleos en un mundo basado en el conocimiento.

Estas «inversiones» lo son en el capital humano y social de nuestras sociedades. Exigen un esfuerzo por parte de los individuos, las familias, las entidades locales, las instituciones sociales y comerciales, las ONG y los distintos niveles de la Administración. En algunos casos, esto puede implicar una reorientación o una redistribución de los gastos sociales. No se trata simplemente de gastar fondos para subvencionar las consecuencias del fracaso social. Es una inversión social que debe justificarse en función de las mejores estimaciones disponibles de rentabilidad social y económica desde la perspectiva del desarrollo sostenible. Por ejemplo, el hecho de invertir en la primera infancia, la educación y la formación o la atención sanitaria preventiva resulta muy rentable y ofrece resultados positivos importantes más adelante en la vida o en la siguiente generación, no sólo en términos de aumento del empleo y la productividad, sino también en cuanto a la reducción de los enormes costes que la degradación de la cohesión social impondría en nuestras sociedades. Se trata, por lo tanto, del modo de conciliar equidad y eficacia.

5. EL PAPEL DE LA UNIÓN EUROPEA

Los Estados miembros son los principales responsables de los cambios políticos necesarios para transformar esta visión en realidad. La actuación de la UE seguirá estando supeditada a un valor añadido probado, de acuerdo con los principios de subsidiariedad y proporcionalidad. Es lo que los ciudadanos esperan y a menudo lo que resulta más eficaz. Esto no impide, sin embargo, a la UE desempeñar un papel más dinámico para favorecer el cambio y dirigir, apoyar y acompañar las reformas necesarias.

Este papel se basa en unas bases sólidas: el acervo comunitario y el conjunto de derechos y valores compartidos, que se expresan claramente en el artículo 2 del Tratado de Reforma, así como en la Carta de Derechos Fundamentales: respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas que pertenecen a minorías. Estos valores son comunes a todos los Estados miembros, sociedades europeas caracterizadas por el pluralismo, la no discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres.

La fuerza de la UE reside no sólo en el hecho de que representa a una comunidad de valores, sino también a una comunidad de acción, en la que los Estados miembros unen sus fuerzas y logran resultados colectivamente. El Tratado de Reforma contiene una cláusula social horizontal que da la prominencia al compromiso de la UE en materia de empleo y protección social y confirma el papel de las regiones y de los interlocutores sociales como parte del tejido político, económico y social de la Unión. Para hacer frente a los nuevos retos antes mencionados será necesario dirigir esta energía colectiva hacia soluciones innovadoras en materia de políticas económicos y sociales. La mayoría de ellos se encontrarán a nivel local, regional y nacional. Pero la UE puede aportar su ayuda al menos en cinco ámbitos:

- Establecimiento de marcos de acción política: En muchos ámbitos de política social, la diversidad de las políticas y prácticas, así como la heterogeneidad de las instituciones nacionales entre Estados miembros dificultan la armonización. No obstante, existe una necesidad importante y una voluntad compartida de trabajar hacia objetivos comunes. Ésta es la razón por la que en una serie de ámbitos políticos como el empleo, la inclusión y la protección sociales, la educación, la juventud, la cultura, la salud y la integración de los inmigrantes, la UE ha establecido objetivos comunes combinados con calendarios específicos, mecanismos de información e indicadores con el fin de comprobar los avances y comparar las mejores prácticas. La experiencia de la Estrategia Europea de Empleo lanzada hace diez años, que constituye actualmente un pilar fundamental de la estrategia de Lisboa, muestra que estos mecanismos pueden hacer la diferencia, aportando nueva luz sobre las prioridades que no eran antes esenciales para la UE (como la «flexiguridad», la calidad y la productividad laboral, las estructuras de acogida de niños, la inmigración, el trabajo no declarado y las cuestiones relacionadas con las minorías) y proponiendo métodos innovadores para abordarlos. Estos procesos han estado funcionando durante varios años. Han permitido a los Estados miembros y a la Comisión definir con éxito objetivos comunes, pero han resultado menos eficaces a la hora de estimular el grado de ambición y los esfuerzos políticos necesarios para realizar estos objetivos comunes. Como se está haciendo para la revisión de la estrategia de Lisboa, la UE debería plantearse cómo hacer que estos procesos sean más dinámicos y orientarlos más a la aplicación teniendo en cuenta al mismo tiempo la diversidad de instituciones y tradiciones. El enfoque de los «principios comunes» utilizado en el caso de la flexiguridad podría, por ejemplo, aplicarse para fomentar la inclusión activa de las personas más alejadas del mercado laboral, en cumplimiento total de los contextos nacionales y de las competencias de los Estados miembros. Por otro lado, se debe intentar garantizar la coherencia y maximizar las sinergias entre los distintos procesos de coordinación (como, por ejemplo, las estrategias de Lisboa y de desarrollo sostenible o la programación de los fondos estructurales).

- Mantener los valores de Europa y garantizar unas condiciones equitativas: La UE dispone de un marco jurídico sólido por lo que se refiere a la igualdad de géneros, la lucha contra la discriminación, la libre circulación de trabajadores y las condiciones laborales y de empleo. Los interlocutores sociales europeos han participado activamente en la negociación de acuerdos o en la definición de estrategias comunes en ámbitos esenciales, como el permiso parental, el estrés en el trabajo, la formación continua y la gestión de la reestructuración. El marco legal debe ser revisado y, en su caso, adaptado, a la vista de la evolución de las realidades sociales, de la mayor diversidad de la UE y del nuevo Tratado de Reforma para garantizar que cumpla de manera efectiva los objetivos acordados. La legislación de la UE seguirá siendo esencial para hacer respetar los derechos de los ciudadanos como establece el Tratado, entre otras cosas garantizando una mejor compatibilidad entre normas nacionales. Por último, la UE ha establecido su enfoque sobre la manera en que Europa puede tener éxito en la era de la globalización dando forma a una normativa mundial y estudiando las mejores formas de promover la convergencia de las normas a escala mundial.

- Compartir las experiencias y las mejores prácticas: A pesar de la gran diversidad de la UE, los Estados miembros se enfrentan a menudo a las mismas dificultades prácticas y tendencias sociales, lo cual ofrece un margen importante para el aprendizaje mutuo. Deben examinarse, evaluarse y compararse los progresos realizados para la consecución de unos objetivos comunes de la UE. Deben ponerse a prueba las innovaciones sociales y evaluarse la rentabilidad social de distintas formas de inversión. Deben difundirse las mejores prácticas: deben reforzarse los mecanismos de la UE para el intercambio de experiencias, evaluaciones comunes y estudios inter pares , velando al mismo tiempo por integrarlos en el gran debate político a escala nacional y europea. A este respecto, resulta esencial obtener una mayor participación de los Parlamentos nacionales y regionales, de las autoridades locales y regionales, de los interlocutores sociales y de las ONG.

- Apoyar las medidas locales, regionales y nacionales: A través de su política de cohesión y de los fondos estructurales, la UE ha desempeñado un papel fundamental en la reducción de las diferencias en materia de prosperidad y nivel de vida a escala europea. Los fondos han proporcionado y siguen proporcionando la palanca financiera que permite a las regiones y a los Estados miembros menos avanzados acercarse a los otros y garantizar una mejor interconexión e intercambio entre los Estados miembros. Estos últimos años, esos instrumentos se han asociado más estrechamente a las prioridades políticas de «crecimiento y empleo» de la UE. A lo largo del período 2007-2013, el Fondo Social Europeo (FSE) va a invertir 75 mil millones de euros para dotar a la población activa con nuevas competencias y equipar a las empresas con organizaciones de trabajo innovadoras. Asimismo, por iniciativa de la Comisión, se ha creado un Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización para ayudar a los trabajadores que perdían su empleo debido a modificaciones en la estructura del comercio mundial a reintegrarse en el mercado laboral. Este Fondo es una señal importante de solidaridad para las personas afectadas por las consecuencias de la globalización y debería contribuir a proporcionar medidas eficaces de prevención y acción para permitirles adaptarse y progresar. La Comisión ha lanzado un debate sobre el futuro del presupuesto europeo después de 2013. Será importante integrar en ese debate los resultados de esta consulta sobre la realidad social.

- Sensibilizar y crear una base de conocimientos sólida: La UE tiene un papel importante que desempeñar: destacar las cuestiones fundamentales, estimular el debate y generar el impulso político necesario para afrontar los retos comunes en Europa. Iniciativas como los Años Europeos de la Igualdad de Oportunidades para Todos (2007), del Diálogo Intercultural (2008) y de la Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (2010) facilitan este tipo de debate. La toma de conciencia y el análisis de las cuestiones sociales han sufrido a menudo de una falta de estadísticas e indicadores completos y actualizados a escala europea. La recogida de datos comparables resulta necesaria y sigue siendo una tarea exigente. Estos datos son, sin embargo, indispensables para los responsables de la toma de decisiones con el fin de informar mejor para el debate público y evaluar el impacto social de las iniciativas. Una serie de fundaciones y agencias, como la Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y de Trabajo, la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea de reciente creación y el Instituto Europeo de la Igualdad de Género, contribuirán cada vez más a informar a los responsables de la toma de decisiones y a la toma de conciencia. El recurso más sistemático a la consulta y a los grupos de expertos independientes, incluso de países que no forman parte de la UE, también debería permitir reforzar la base demostrada y alimentar el debate político europeo.

6. PRÓXIMAS ETAPAS

El balance de la realidad social tiene como objetivo analizar de nuevo la compleja dinámica del cambio social en nuestras sociedades de modo que pueda juzgar la pertinencia y oportunidad de las políticas actuales y desarrollar una base sólida para el futuro.

La presente Comunicación esboza una nueva visión social de las «oportunidades de éxito en la vida» para la Europa del siglo XXI, basada en un análisis preliminar de cómo están cambiando nuestras sociedades, los nuevos retos sociales a los que se enfrentan y la forma en que los Estados miembros y la UE podrían trabajar en asociación para afrontar estos retos. Enriquece la consulta en curso sugiriendo posibles ámbitos de actuación y definiendo el papel que podría desempeñar la UE a este respecto. La consulta se está llevando a cabo y se invita a las partes involucradas a enviar sus opiniones. Para facilitar las respuestas, el plazo se ha prorrogado hasta el 15/2/2008[5].

Sobre la base de esta consulta, la Comisión redactará una nueva Agenda Social para mediados de 2008. Para desarrollar esta nueva Agenda, examinará la naturaleza, el ámbito y la combinación de instrumentos utilizados en los distintos campos. También tendrá debidamente en cuenta el nuevo marco institucional que ofrece el Tratado de Reforma. Junto con el estudio del mercado único, esta nueva Agenda Social ayudará a ofrecer unos resultados nuevos y concretos a los ciudadanos europeos.

[1] COM(2006) 211, de 10 de mayo de 2006.

[2] Véanse los documentos en:

http://ec.europa.eu/citizens_agenda/social_reality_stocktaking/index_en.htm

[3] Véase, por ejemplo, el informe del Parlamento Europeo de 17 de noviembre de 2007 (A6-400/07) y el dictamen del Comité Económico y Social Europeo de 18 de enero de 2007 (2007/C 93/11), así como las actividades de las representaciones de la Comisión Europea en Dublín, París y Budapest.

[4] El documento redactado por la OAPE ofrece una visión detallada de las actuales tendencias sociales. En el informe 2007 de la Comisión sobre la situación social figuran más datos y cifras.

[5] Las respuestas y los comentarios complementarios pueden enviarse a la siguiente dirección:SG-Social-Reality@ec.europa.eu