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Document 52023AE0863

Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre las medidas para luchar contra la estigmatización del VIH (Dictamen exploratorio solicitado por la Presidencia española)

EESC 2023/00863

OJ C 293, 18.8.2023, p. 34–41 (BG, ES, CS, DA, DE, ET, EL, EN, FR, GA, HR, IT, LV, LT, HU, MT, NL, PL, PT, RO, SK, SL, FI, SV)

18.8.2023   

ES

Diario Oficial de la Unión Europea

C 293/34


Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre las medidas para luchar contra la estigmatización del VIH

(Dictamen exploratorio solicitado por la Presidencia española)

(2023/C 293/06)

Ponente:

Pietro Vittorio BARBIERI

Coponente:

Nicoletta MERLO

Solicitud de la Presidencia española del Consejo

Carta, 8.12.2022

Base jurídica

Artículo 304 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea

Dictamen exploratorio

Sección competente

Empleo, Asuntos Sociales y Ciudadanía

Aprobado en sección

31.5.2023

Aprobado en el pleno

14.6.2023

Pleno n.o

579

Resultado de la votación

(a favor/en contra/abstenciones)

201/0/6

1.   Conclusiones y recomendaciones

1.1.

El Comité Económico y Social Europeo (CESE) acoge favorablemente la iniciativa de la Presidencia española de establecer el objetivo de eliminar en Europa, de aquí a 2030, la estigmatización y la discriminación relacionadas con el VIH. El problema se ha descuidado durante demasiado tiempo, a pesar de que los datos disponibles muestran inequívocamente la persistencia de sus perjudiciales consecuencias en diversas partes del mundo, en contextos sociales específicos y en poblaciones clave. Por lo tanto, el CESE comparte la opinión de la Presidencia española de que poner fin a la estigmatización y la discriminación relacionadas con el VIH debe considerarse una de las prioridades políticas de la agenda de la UE.

1.2.

El CESE comparte la necesidad de una declaración de alto nivel de las instituciones europeas, que se presentará al Parlamento Europeo el 1 de diciembre de 2023, y se compromete a apoyarla y a participar en ella en todos los niveles, formas y foros posibles.

1.3.

Para superar la estigmatización, la discriminación y los falsos estereotipos, el CESE considera esencial promover acciones de sensibilización, formación e información, especialmente en las escuelas, con la participación de la sociedad civil organizada y las organizaciones juveniles y estudiantiles.

1.4.

Es necesario detectar y eliminar los obstáculos a la profilaxis preexposición (PrEP), lo que permitirá aumentar el acceso a los medicamentos y avanzar en la aplicación de la PrEP para llegar a una población más amplia con el fin de acelerar el progreso hacia el fin de la epidemia de SIDA de aquí a 2030. Las intervenciones preventivas como la profilaxis previa y posterior a la exposición y el tratamiento como prevención pueden tener un impacto significativo en el control del VIH y otras infecciones de transmisión sexual.

1.5.

Las personas con VIH deben tener las mismas oportunidades de acceso y crecimiento profesional en el mundo laboral. Asimismo, deben poder beneficiarse de disposiciones específicas, como horarios de trabajo flexibles o permisos ampliados para acudir a visitas médicas con garantía de confidencialidad.

1.6.

El CESE subraya la importancia de adoptar medidas específicas destinadas a las poblaciones clave: a fin de afrontar de manera eficaz la epidemia de VIH, es necesario que a estos grupos de población lleguen informaciones concretas y programas de prevención institucionales, de modo que los servicios específicos puedan entrar en contacto con ellos de forma proactiva, posiblemente a través de asociaciones no gubernamentales de base comunitaria.

1.7.

Teniendo en cuenta que Ucrania padece la segunda mayor epidemia de SIDA de la región de Europa Oriental y Asia Central, el CESE subraya la importancia de que los países de acogida garanticen la continuidad y la gratuidad de las pruebas y el tratamiento del VIH para los refugiados ucranianos y brinden mejores posibilidades de someterse a pruebas, independientemente de su estatuto de residencia. Dado que la mayoría de los refugiados son mujeres y niños, la ampliación de las pruebas en los hospitales, la atención primaria y los entornos comunitarios pueden ser los escenarios más apropiados para el refugiado ucraniano.

1.8.

El tratamiento antirretroviral puede cumplir una doble función: mejorar la salud de las personas infectadas por el VIH y prevenir eficazmente su transmisión, ya que suprime la carga vírica de forma muy activa.

1.9.

El diagnóstico a tiempo de la infección por el VIH, el inicio precoz de la terapia y la atención continuada son las piedras angulares del control de la propagación de la infección. Dado que varios países ya han alcanzado el objetivo, el CESE pide que se fije un nuevo objetivo más ambicioso para todos los países de aquí a 2030, que mejore los niveles de cobertura hasta un 95 % respecto de las pruebas, del tratamiento y de la supresión vírica.

1.10.

La atención continuada y la prevención continuada pueden brindar, en sinergia, una respuesta global para combatir la epidemia de VIH, por lo que deben ser impulsadas y puestas en práctica.

1.11.

El CESE pide estrategias nuevas e innovadoras para mejorar el diagnóstico precoz y conseguir que más personas sean conscientes de su infección mediante la ampliación de enfoques diversificados y fáciles de usar, de modo que las pruebas de VIH, como las pruebas rápidas, las pruebas comunitarias y el autodiagnóstico, estén más ampliamente disponibles. Asimismo, pide un enfoque integrado de las pruebas de detección del VIH y la hepatitis B y C.

1.12.

Las comunidades desempeñan un papel vital en la respuesta al VIH al promover la rendición de cuentas, impulsar el activismo preventivo, realizar actividades y aportar innovaciones que son cruciales para un progreso sostenible.

1.13.

Para mantener y acelerar los avances hasta conseguir estos objetivos, el CESE insta a que se redoblen los esfuerzos por diseñar y aplicar nuevos programas que nos permitan saber mejor quién es seropositivo, amplíen la cobertura del tratamiento, reduzcan la circulación del VIH y, por lo tanto, su transmisión y limiten los motivos de discriminación, como el acceso al empleo o a los servicios financieros.

2.   El VIH en Europa

2.1.

La transmisión del VIH sigue planteando un importante problema de salud pública que afecta a más de treinta y seis millones de personas en el mundo, de las cuales 2,3 millones viven en la región europea de la OMS, especialmente en la parte oriental de esa región. En 2021 se diagnosticó VIH en la región europea a casi 107 000 personas, incluidas unas 17 000 en la UE y el EEE. Desde 2012 la tendencia de los diagnósticos de VIH ha sido descendente; en 2020 y 2021 se observó un descenso más marcado de los diagnósticos de VIH ( - 24%), posiblemente debido a los efectos de la pandemia de COVID-19 en la utilización de los servicios sanitarios, o como resultado de la reducción de la transmisión debido a las medidas de salud pública durante la pandemia de COVID-19.

2.2.

El VIH en Europa afecta de forma desproporcionada a poblaciones socialmente marginadas y a personas cuyo comportamiento está socialmente estigmatizado, como las personas que consumen drogas intravenosas y sus parejas sexuales, los hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres, los transexuales, los profesionales del sexo, los presos y los migrantes.

2.3.

Los datos documentan diferentes patrones y tendencias epidémicas entre los países de la región europea de la OMS: el principal modo de transmisión es la transmisión sexual entre hombres en la UE/EEE y la parte occidental, mientras que la transmisión heterosexual y el consumo de drogas intravenosas fueron los principales modos de transmisión notificados en la parte oriental de la región.

2.4.

El diagnóstico tardío del VIH sigue siendo un reto para la mayoría de los países de la región: más del 50 % recibió el diagnóstico de VIH cuando el recuento de células T4 era inferior a 350/mmc.

3.   Atención continuada del VIH para los refugiados ucranianos

3.1.

Desde el comienzo de la guerra, el 24 de febrero de 2022, más de 13,5 millones de personas han sido desplazadas internamente o se han visto obligadas a huir a los países vecinos como refugiados, entre los que se cuentan personas seropositivas (se calcula que entre diez mil y treinta mil) y miembros de las poblaciones clave.

3.2.

Ucrania es el país con la segunda mayor epidemia de SIDA en la región de Europa Oriental y Asia Central. El número de nuevos diagnósticos de VIH aumentó de 14 240 en 2016 a 16 270 en 2019 y descendió ligeramente hasta 15 660 en 2020, probablemente debido a la crisis de la COVID-19. De esos nuevos diagnósticos, los datos de vigilancia notificaron entre nueve mil y diez mil casos en los que la infección se contrajo por contacto heterosexual y alrededor de cinco mil por consumo de drogas intravenosas.

3.3.

Antes del comienzo de la guerra, el país estaba haciendo grandes progresos en la respuesta al SIDA: la atención y el tratamiento del VIH se proporcionaban de forma gratuita en las clínicas gubernamentales de VIH de todo el país y un número creciente de personas seropositivas recibían tratamiento antirretroviral. En 2021 se estimaba que de las 240 000 personas infectadas por el VIH (0,6 % de la población ucraniana) más de 150 000 recibían tratamiento antirretroviral (62 %), mientras que la carga vírica del 94 % de las personas tratadas estaba suprimida.

3.4.

En el país, las agencias de las Naciones Unidas y los socios sobre el terreno, como el Fondo de Emergencia de ONUSIDA, han estado colaborando estrechamente con los entes locales para llegar a las personas necesitadas y ayudarlas. Más recientemente, han prestado ayuda humanitaria a territorios muy afectados del país a los que solo ahora se puede acceder. Una coalición de gobierno, sociedad civil y organizaciones internacionales ha sido y sigue siendo la piedra angular de la respuesta eficaz al VIH en Ucrania durante la guerra.

3.5.

ONUSIDA seguirá apoyando la prevención, las pruebas, el tratamiento, la atención y el apoyo relacionados con el VIH para las personas de toda Ucrania afectadas por la guerra y los desplazados por el conflicto.

3.6.

En un documento del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) (1), publicado en julio de 2022, se exponen consideraciones clave para fundamentar la toma de decisiones y la aplicación práctica de los servicios destinados a mantener los niveles de calidad de la atención del VIH para los refugiados ucranianos, en particular la importancia de que los países de acogida garanticen la continuidad y la gratuidad de las pruebas y el tratamiento del VIH para los refugiados ucranianos y brinden mejores posibilidades de someterse a pruebas, independientemente de su estatuto de residencia, ya que el acceso restringido al tratamiento antirretroviral conlleva un mayor riesgo de enfermedad, muerte, aparición de cepas resistentes y posible transmisión ulterior. Dado que la mayoría de los refugiados son mujeres y niños, la ampliación de las pruebas en los hospitales, la atención primaria y los entornos comunitarios pueden ser los escenarios más apropiados para el refugiado ucraniano.

4.   El VIH en el mundo

4.1.

Existe un fuerte consenso mundial de que ya existen las herramientas necesarias para acabar con la epidemia de SIDA. En las dos últimas décadas, un número creciente de estudios en diversos ámbitos ha demostrado que el tratamiento antirretroviral puede cumplir una doble función: mejorar la salud de las personas infectadas por el VIH y prevenir eficazmente su transmisión (tratamiento como prevención), ya que suprime la carga vírica (definida en 200 copias/ml) de forma muy activa.

4.2.

En los últimos años, se ha establecido de forma generalizada una estrategia que considera que el diagnóstico a tiempo de la infección por VIH, el inicio temprano de la terapia y la atención continuada son las piedras angulares para controlar la propagación de la infección. En 2014, ONUSIDA puso en marcha el objetivo de 90-90-90 (el 90 % de las personas con VIH, diagnosticadas; el 90 % de estas personas, tratadas; y el 90 % de las personas tratadas, con viremia suprimida). Si se cumplen estos objetivos, el 73 % de todas las personas infectadas por el VIH habrá suprimido la carga vírica, y las personas cuya carga vírica está suprimida no pueden transmitir el VIH.

4.3.

Existen pruebas de que, a finales de 2020, varios países, con una situación geográfica, una renta y una epidemiología diversas, ya habían alcanzado el objetivo. Los expertos creen que estos resultados podrían demostrar que sería posible cumplir en 2030 un nuevo objetivo más ambicioso para todos los países, un objetivo que mejore los niveles de cobertura hasta alcanzar el 95 % para las pruebas, el tratamiento y la supresión vírica. Para mantener y acelerar el progreso hacia la consecución de estos objetivos en respuesta a la epidemia del VIH, es necesario seguir trabajando en el diseño y la aplicación de nuevos programas que amplíen nuestro conocimiento de la condición de seropositivo y la cobertura del tratamiento (enfoque de pruebas y tratamiento universales) con el fin de reducir la circulación del virus y, por lo tanto, la transmisión del VIH. Estos nuevos programas no deben centrarse exclusivamente en las medidas estándar que han de aplicarse, sino que también deben ejecutarse en función de las necesidades y las exigencias específicas de las personas infectadas por el VIH.

4.4.

Más recientemente, se está proponiendo cada vez más la prevención continuada del VIH (un enfoque similar a la atención continuada del VIH), dirigida a la población en riesgo de infección por el VIH para garantizar que los individuos permanezcan sin infectarse con el virus. La prevención continua del VIH parte de las pruebas de detección del virus como base, seguida de la vinculación de las personas no infectadas por el VIH a los servicios de prevención. Es preciso mantener a esas personas en contacto con los servicios para que reciban asesoramiento continuo sobre la reducción de los riesgos y el uso sistemático del preservativo para prevenir el contagio y la transmisión del VIH. Mantener el contacto también es importante para garantizar la repetición de las pruebas de detección del VIH y el diagnóstico precoz de la infección por el VIH si se produce el contagio. Las personas recién infectadas deben recibir rápidamente atención y tratamiento contra el VIH y es preciso plantearles otras medidas de prevención, como las pruebas a la pareja, el uso del preservativo y los medicamentos antirretrovirales para la prevención. Varios estudios han demostrado que, en el plano de la población, la sinergia entre la atención continuada y la prevención continuada puede ofrecer una respuesta completa para combatir la epidemia de VIH.

4.5.

Se requieren estrategias nuevas e innovadoras para mejorar el diagnóstico precoz y conseguir que más personas sean conscientes de su infección mediante la ampliación de enfoques diversificados y fáciles de usar, de modo que las pruebas de VIH, como las pruebas rápidas, las pruebas comunitarias y el autodiagnóstico, estén más ampliamente disponibles. Asimismo, pide un enfoque integrado de las pruebas de detección del VIH y la hepatitis B y C.

4.6.

La OMS recomienda un paquete global de servicios sanitarios para la prevención del VIH, centrado en llegar a las poblaciones clave. Reviste especial importancia la integración de los servicios de prevención del VIH con los servicios de salud sexual y reproductiva, salud mental, prevención y atención frente a la violencia sexual y de género, tratamiento de la drogodependencia, prevención y atención de la hepatitis C, control de la tuberculosis, salud en las prisiones y enfermedades no transmisibles y con los servicios de apoyo jurídico y social.

4.7.

Disponer de diferentes formas de acceder a una prueba del VIH puede brindar la oportunidad de diagnosticar a tiempo a diversas poblaciones vulnerables a la infección por el VIH.

4.8.

ONUSIDA recomienda aplicar un enfoque de «prevención combinada» para prevenir el VIH. Dado que ninguna estrategia de prevención única es suficiente para contener la propagación de la enfermedad, el enfoque requiere intervenciones biomédicas, conductuales y estructurales específicamente seleccionadas y adaptadas a las necesidades locales y articuladas por las comunidades afectadas. Y para tener éxito, dichas intervenciones deben ser coordinadas, eficaces, y coherentes e inspirarse en un compromiso compartido hacia objetivos comunes.

5.   Respuesta comunitaria al VIH

5.1.

Históricamente, el papel de las comunidades de personas infectadas por el VIH, los grupos marginados y vulnerables, las mujeres y los jóvenes que prestan servicios relacionados con el VIH, la investigación y el desarrollo de medicamentos, la promoción, la responsabilidad social y política, la movilización de recursos y la protección de los derechos sociales y humanos está bien documentado y reconocido por ONUSIDA (2). Las tres últimas décadas han demostrado que las comunidades de personas infectadas por el VIH y sus congéneres desempeñan un papel decisivo a la hora de mantener el compromiso y la defensa de la equidad sanitaria y la financiación de la sanidad y garantizar que se reconozcan y defiendan los derechos humanos de todas las personas. La integración efectiva y de calidad de los sistemas sanitarios y la atención sanitaria universal pueden diseñarse, aplicarse y mantenerse de forma más eficaz si tienen como eje a las comunidades de personas infectadas por el VIH y sus congéneres. El liderazgo y el compromiso de las comunidades han contribuido directamente a mejorar los resultados en el acceso a los servicios de tratamiento, prevención, apoyo y cuidados del VIH en todo el mundo.

5.2.

Las comunidades desempeñan un papel vital en la respuesta al VIH al promover la rendición de cuentas, impulsar el activismo preventivo, realizar actividades y aportar innovaciones que son cruciales para un progreso sostenible. Para llegar a las poblaciones marginadas e insuficientemente atendidas, especialmente en entornos en los que la estigmatización y la discriminación están muy extendidas, las plataformas de prestación de servicios dirigidas por las comunidades suelen ser más eficaces que las plataformas formales instaladas en centros sanitarios. Las organizaciones dirigidas por las comunidades se hayan en buena posición para detectar las lagunas en los servicios y las limitaciones que frenan su prestación y aceptación, pero también las oportunidades de reconocer los servicios como parte de los derechos fundamentales de los individuos y hacerlos más centrados en las personas, más convenientes y más eficaces.

5.3.

La comunidad (entendida como el conjunto de asociaciones y organizaciones no gubernamentales implicadas en la lucha contra el SIDA y en la defensa diaria de los derechos de las personas seropositivas) desempeña un papel crucial a la hora de dar voz a las poblaciones más vulnerables y en situación de riesgo y aporta soluciones eficaces para contener la epidemia de VIH/SIDA. Lo hace hasta tal punto que, en 2019, la Organización Mundial de la Salud (ONUSIDA) le dedicó el Día Mundial del SIDA (1 de diciembre) con el lema «Las comunidades marcan la diferencia».

5.4.

Asimismo, debe estudiarse la posibilidad de garantizar que agentes independientes e imparciales realicen un seguimiento constante y lleven a cabo evaluaciones de impacto de las distintas políticas sanitarias y marcos legislativos adoptados en cada Estado miembro, también con vistas a poner en común las buenas prácticas que se propongan a escala europea.

5.5.

Aunque el objetivo sea concienciar a la ciudadanía y «normalizar» el hecho de ser seropositivo, se recomienda que se respete la intimidad de cada individuo tanto al acceder a los servicios en los centros sanitarios como en los ámbitos relacionados con la vida cotidiana (escuela, trabajo, etc.). Por lo tanto, en todos los Estados miembros las normas deben tener por objetivo garantizar la protección de los derechos y libertades fundamentales y la dignidad inherente de la persona infectada por el VIH.

5.6.

Para superar la estigmatización, la discriminación y los falsos estereotipos deben promoverse acciones de sensibilización, formación e información, especialmente en las escuelas, con la participación de la sociedad civil organizada, como las asociaciones y comunidades locales y las organizaciones juveniles y estudiantiles.

6.   Profilaxis preexposición (PrEP) para la prevención de la infección por el VIH

6.1.

La profilaxis preexposición (PrEP) es un enfoque biomédico de la prevención del VIH que consiste en que las personas con un alto riesgo de contraer el VIH tomen medicamentos antirretrovirales orales. La eficacia de la PrEP está bien documentada, cuando se toma según lo prescrito. Es un elemento esencial de la «prevención combinada» necesaria para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible de poner fin a la epidemia de SIDA de aquí a 2030 y su uso está recomendado por directrices nacionales e internacionales. Según el dictamen del ECDC, los países de la UE deberían considerar la posibilidad de integrar el programa de la PrEP en sus actuales programas de prevención del VIH dirigidos a las poblaciones clave y las personas con mayor riesgo de infección por el VIH.

6.2.

Varios estudios han descrito una lenta aceptación de la PrEP en entornos clínicos y una retención insuficiente en la atención sanitaria. Garantizar el uso continuado de la PrEP se ha asociado con un gran impacto en la incidencia del VIH, pero muchos usuarios interrumpen la medicación durante el primer año tras empezar a tomarla, y se ha constatado que menos de la mitad lo sigue haciendo. Las razones para abandonar la PrEP son diversas: cambio en los comportamientos sexuales durante determinados períodos de la vida y efectos adversos del medicamento, pero también baja percepción del riesgo, temor a una protección insuficiente de la PrEP, estigmatización, alteraciones en la rutina diaria, consumo de drogas, coste y falta de cobertura del seguro médico, falta de apoyo financiero y visitas frecuentes al médico.

6.3.

La disponibilidad de la PrEP en Europa es fragmentaria, compleja y fluida. El desglose geográfico del suministro de la PrEP muestra una diversidad sustancial en Europa y Asia Central. Es necesario detectar y eliminar los obstáculos a la PrEP para aumentar el acceso a los medicamentos e impulsar la aplicación de la PrEP, lo que permitirá llegar a una población más amplia para acelerar el progreso hacia el fin de la epidemia de SIDA de aquí a 2030.

6.4.

Las intervenciones preventivas como la profilaxis previa y posterior a la exposición y el tratamiento como prevención pueden tener un impacto significativo en el control del VIH y otras infecciones de transmisión sexual.

7.   Poblaciones clave

7.1.

A pesar de los excelentes resultados en la reducción de la infección por VIH en diversas partes del mundo (lo que se traduce en una reducción significativa de las muertes por SIDA) en las últimas décadas, la amplia gama de medidas combinadas de prevención del VIH dista mucho de estar disponible «universalmente». Y cuando no hay tratamiento contra el SIDA, las infecciones por el VIH siguen propagándose de manera desproporcionada y las personas siguen muriendo.

7.2.

La infección por VIH sigue propagándose en poblaciones que, por diversas razones, no pueden acceder a las medidas preventivas o que, una vez infectadas, no pueden beneficiarse del tratamiento antirretroviral disponible actualmente. Estas poblaciones más vulnerables al VIH, como los drogodependientes, los trabajadores sexuales, los homosexuales y los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, la población reclusa, los transexuales, los migrantes y sus respectivas parejas, se denominan «poblaciones clave» y se caracterizan por unas tasas de morbilidad y mortalidad superiores a las de la población general y un menor acceso a los servicios sanitarios y, además, desempeñan un papel clave en la propagación de la epidemia. Sin embargo, los servicios combinados de prevención del VIH solo han conseguido llegar a menos de la mitad de las personas que componen estos grupos, lo que demuestra que estas poblaciones siguen estando marginadas y rezagadas en lo que respecta a los últimos avances en la lucha contra el SIDA.

7.3.

La vulnerabilidad de estos subgrupos de población puede depender tanto de sus prácticas específicas como de la dificultad para acceder a los servicios relacionados con el VIH debido a la pobreza y a las condiciones provocadas por la marginación y el aislamiento sufridos en diferentes contextos sociales por diversos motivos, como culturales, religiosos e incluso legales.

7.4.

Con el fin de llegar más fácilmente a todas las poblaciones clave, incluidas las que viven en zonas periféricas, es preciso generalizar y reforzar las unidades a pie de calle, también para prestar servicios básicos como las pruebas rápidas. Los servicios móviles también podrán funcionar como primer contacto y prestar una atención más eficaz y sostenida al individuo en ubicaciones más apropiadas para aquellos que viven en zonas periféricas o de difícil acceso.

7.5.

En algunas situaciones, las mujeres se encuentran en mayor desventaja que los hombres, están más desfavorecidas económicamente, no siempre pueden decidir sobre las relaciones sexuales y con frecuencia son víctimas de violencia (3). En otras situaciones, la discriminación asociada a determinadas prácticas, los prejuicios, la intolerancia o incluso las leyes punitivas que criminalizan la homosexualidad impiden el libre acceso a los servicios. También constatamos muy a menudo un solapamiento de diversos factores que amplifican la vulnerabilidad.

7.6.

Las personas con VIH deben tener las mismas oportunidades de acceso y crecimiento profesional en el mundo laboral. Asimismo, deben poder beneficiarse de disposiciones específicas, como horarios de trabajo flexibles o permisos ampliados para acudir a visitas médicas con garantía de confidencialidad. En algunos países, existen prohibiciones que impiden a las personas infectadas por el VIH desempeñar determinados trabajos, como la policía, los servicios de aduanas o los centros de detención (4). Las personas infectadas por el VIH siguen topándose con dificultades y tasas más elevadas al solicitar seguros, hipotecas y préstamos, aunque en algunos Estados miembros se han adoptado medidas que facilitan el acceso y limitan el aumento de las tasas para las personas que padecen enfermedades graves. El CESE pide fijar condiciones que plasmen la mejora del tratamiento, la salud y la esperanza de vida. Por lo tanto, las pruebas estadísticas anonimizadas que ofrece el espacio europeo de datos sanitarios deben utilizarse para mejorar el acceso a dichos servicios financieros.

7.7.

La emergencia epidemiológica de la COVID-19 ha tenido un profundo impacto en los sistemas sanitarios de todo el mundo, exacerbando aún más las desigualdades existentes y dificultando la consecución de los objetivos de la OMS, especialmente en los países con recursos limitados. Del mismo modo, se cree que la interrupción de las medidas de prevención ha provocado un aumento inevitable de los casos de VIH, suficiente para haber anulado todos los avances logrados por los esfuerzos de los años anteriores.

7.8.

En Europa, las poblaciones clave más afectadas por el VIH son los drogodependientes, los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres y los migrantes. La prevalencia varía geográficamente en función de los países de que se trate. A fin de afrontar de manera eficaz la epidemia de VIH, es necesario que a estos grupos de población lleguen informaciones concretas y programas de prevención institucionales, de modo que los servicios específicos puedan entrar en contacto con ellos de forma proactiva, posiblemente a través de asociaciones no gubernamentales de base comunitaria.

7.9.

La asistencia sanitaria es un derecho inalienable de todas las personas (5). Por lo tanto, el acceso a la atención médica y a un nivel mínimo común de servicios de calidad que fomenten el bienestar de las personas afectadas por el VIH debe ser gratuito y estar garantizado para todas esas personas sin discriminación ni limitaciones, según las recomendaciones de la Clasificación Internacional de Enfermedades, como ocurre con cualquier otra enfermedad. Es menester supervisar y controlar cuidadosamente el cumplimiento de los principios de igualdad y eficacia.

8.   Drogodependientes

8.1.

La drogodependencia intravenosa siempre ha estado asociada a la transmisión del VIH debido al intercambio de material infectado que se utiliza para el consumo de drogas. Sin embargo, el consumo de drogas no intravenosas también puede asociarse a prácticas sexuales poco seguras y, por lo tanto, a un riesgo potencial de contraer y transmitir el VIH y padecer otras infecciones de transmisión sexual. En particular, el consumo de estimulantes como la cocaína, el crack y la metanfetamina suele asociarse a prácticas sexuales de alto riesgo. Por ello, no debe subestimarse la transmisión sexual del VIH entre los drogodependientes.

8.2.

Más del 80 % de las infecciones por VIH en Europa Oriental en 2018 afectaron a drogodependientes, en su mayoría muy jóvenes, y en su mayoría mujeres. Las mujeres jóvenes se ven más afectadas que los hombres, también por la prostitución, estrechamente vinculada al consumo de drogas. Asimismo, se han documentado epidemias localizadas de VIH entre poblaciones marginadas de consumidores de drogas inyectables en Europa Occidental.

8.3.

La población reclusa presenta tasas más elevadas de consumo de drogas y pautas de consumo más nocivas que la población general, incluido el consumo por vía parenteral, lo que hace que los drogodependientes encarcelados sean especialmente vulnerables.

8.4.

Los drogodependientes tienen un bajo índice de acceso a las pruebas y son más propensos a recibir diagnósticos tardíos. Incluso en Italia, los drogodependientes sometidos a la prueba del VIH representaban un bajo porcentaje de todos los usuarios locales de servicios de adicción, y era poco probable que se ofreciera realizar una prueba si no había síntomas relacionados con el VIH.

8.5.

Es innegable que el acceso de los consumidores de drogas al tratamiento es muy bajo, aunque varía de un país a otro. En general, se calcula que solo el 8 % de los drogodependientes está en tratamiento antirretroviral y que, de todas las personas en tratamiento, solo el 20 % son drogodependientes. En comparación con los seropositivos de la población general, los drogodependientes también tienen menos probabilidades de lograr la supresión vírica, ya que tienen un menor índice de persistencia en el tratamiento y a menudo lo abandonan por completo. Esto conlleva un mayor riesgo de muerte por SIDA entre la población seropositiva de drogodependientes.

8.6.

Si queremos aspirar a alcanzar el objetivo de garantizar el acceso universal al tratamiento del VIH, tanto dentro como fuera de Europa, es necesario poner en marcha programas más eficaces dirigidos a los drogodependientes.

9.   Hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres

9.1.

En general, los hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres corren un riesgo veintisiete veces mayor de contraer el VIH que la población general (6). Algunos factores biológicos facilitan el contagio del VIH. La mayoría de los hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres contraen el VIH a través del sexo anal sin protección, que supone la forma de mayor riesgo de contraer el VIH en comparación con otras prácticas sexuales. En este grupo de población, el elevado número de parejas sexuales y el uso generalizado de sustancias recreativas, incluidas las drogas intravenosas (que a menudo implican relaciones sexuales, lo que se denomina «sexdopaje»), también pueden contribuir a la alta prevalencia del VIH en los hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres.

9.2.

La creciente disponibilidad de tratamiento antirretroviral, que ha provocado un descenso significativo de la propagación del VIH en general, no ha tenido el mismo efecto entre los hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres. Al contrario, en los últimos años se ha producido en muchos países occidentales un aumento de la prevalencia del VIH en este segmento de la población (7) y también se ha incrementado gradualmente la proporción de casos atribuibles a la transmisión entre hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres.

9.3.

Los preservativos ayudan a prevenir la transmisión del VIH y también de otras infecciones de transmisión sexual, pero su uso no está tan extendido debido a las barreras culturales, educativas y de suministro que reflejan los diferentes contextos sociales y servicios sanitarios.

9.4.

En muchos países y en muchas circunstancias individuales existen diversas barreras para acceder a las herramientas de prevención debido a la estigmatización, la homofobia y la discriminación, que dificultan el acceso a los servicios sanitarios y a una información adecuada. Hay muchos casos en los que las leyes punitivas criminalizan a quienes mantienen relaciones sexuales con personas de su mismo sexo, lo que les obliga a pasar a la clandestinidad y ocultar su orientación sexual o, peor aún, su identidad. Incluso allí donde las leyes no son abiertamente discriminatorias, la estigmatización y el miedo disuaden a las personas de acceder a los servicios relacionados con el VIH, por lo que desconocen las herramientas disponibles para prevenir la infección.

9.5.

La estigmatización también repercute en el acceso a las pruebas y al diagnóstico. Muchos hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres afirman que temen ser juzgados por los profesionales sanitarios y posponen las pruebas, lo que a menudo da lugar a diagnósticos tardíos. Desconocer su estado de infección significa que no tienen acceso a los medicamentos antirretrovirales, que, además de tener efectos sobre la salud de los afectados, reducirían el riesgo de transmisión a sus parejas sexuales.

9.6.

Muchos hombres afirman que preferirían someterse a pruebas fuera de los centros sanitarios tradicionales. Los programas de pruebas apoyados por la comunidad (asociaciones no gubernamentales) podrían ser una excelente forma, en diversas situaciones, de promover la prevención y facilitar el acceso a las pruebas a las personas de mayor riesgo, cuyas tasas de infección son más elevadas.

9.7.

Para garantizar que el objetivo 90-90-90 pueda alcanzarse también en este segmento de la población, es esencial la cooperación entre las comunidades y las instituciones.

10.   Migrantes

10.1.

Se calcula que hay alrededor de 231 millones de migrantes en todo el mundo. La migración coloca a las personas en situaciones de extrema vulnerabilidad a la infección por VIH debido a factores socioeconómicos y políticos y, en algunos países, incluso se ha catalogado como el factor de mayor riesgo de contraer el VIH. Los migrantes se enfrentan a diario a obstáculos que dificultan su acceso a los servicios sanitarios y sociales. La exclusión social, en particular, hace que los migrantes sean extremadamente vulnerables al VIH.

10.2.

Más de un tercio de los nuevos diagnósticos de VIH en la UE corresponden a migrantes (8). Aunque esta cifra disminuye, la mitad de los migrantes a los que se diagnostica el VIH procede de países muy endémicos (África subsahariana, por ejemplo), lo que apunta a que la infección se produjo en su continente de origen. Pero cada vez hay más pruebas de que una parte considerable de las infecciones se contrae después de la migración, en el país de acogida. (9) Además, no debe subestimarse la posibilidad de infección durante las visitas temporales al país de origen.

10.3.

Las mujeres representan una proporción significativa de los extranjeros con VIH. Mientras que la proporción de mujeres a las que se diagnostica VIH entre los ciudadanos de la UE se sitúa en el 16 %, esta cifra se dispara al 40 % entre los extranjeros, principalmente mujeres africanas.

10.4.

Un informe del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) publicado en 2017 (centrado íntegramente en la cuestión de los migrantes con VIH) mostraba que los extranjeros en Europa tienen dificultades para acceder a los servicios preventivos y a las pruebas de VIH. La estigmatización y la discriminación (incluidas la estigmatización y la discriminación por parte de los profesionales sanitarios), especialmente hacia las personas procedentes de países con una alta prevalencia de la infección, se señalan como los principales obstáculos. Como consecuencia, los extranjeros con VIH reciben su diagnóstico más tarde que los ciudadanos europeos, cuando los síntomas de inmunodeficiencia ya están presentes. Una vez diagnosticados, los extranjeros, en particular los que no tienen permiso de residencia legal, también tienen problemas para acceder al tratamiento. Quince países no les proporcionan el tratamiento antirretroviral adecuado, lo que incumple una vez más los compromisos asumidos en 2004 mediante el Convenio de Dublín para luchar contra la discriminación y las violaciones de los derechos de las poblaciones más débiles y vulnerables, que siempre han estado menos protegidas.

Bruselas, 14 de junio de 2023.

El Presidente del Comité Económico y Social Europeo

Oliver RÖPKE


(1)  Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades, Operational considerations for the provision of the HIV continuum of care for refugees from Ukraine in the EU/EEA, 5 de julio de 2022, Estocolmo: ECDC, 2022.

(2)  En 2016, los dirigentes mundiales firmaron la declaración política de las Naciones Unidas sobre la erradicación del SIDA, en la que se reconocía el papel esencial que desempeñan las comunidades en la defensa, la coordinación de la respuesta al SIDA y la prestación de servicios. Además, reconocieron que las respuestas comunitarias al VIH deben ampliarse y que es preciso comprometerse a que, de aquí a 2030, al menos el 30 % de los servicios esté dirigido por las comunidades.

(3)  Aunque la UE firmó el Convenio de Estambul en 2017, algunos Estados miembros todavía no lo han ratificado.

(4)  Regulaciones que a menudo se remontan a los primeros años de la epidemia del VIH, cuando se sabía menos sobre la transmisión y no había tratamiento.

(5)  Como se expresa en el artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y en el artículo 35 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

(6)  Aunque en todo el mundo el riesgo de contraer el VIH es mayor para los hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres, las tasas de infección varían según las zonas geográficas: los hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres representan el 50 % de todos los nuevos casos de VIH notificados en Norteamérica y Europa Occidental, el 47 % de los notificados en América Latina, alrededor del 20 % de los notificados en Europa Oriental, Asia, Oriente Medio y Norte de África y el 12 % de los notificados en África.

(7)  En Europa Occidental, el número de personas seropositivas entre la población de hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres aumentó casi un 20 % entre 2010 y 2014. Entre los hombres en Italia, la mayoría de los nuevos diagnósticos de VIH se da en este segmento de la población.

(8)  La proporción de migrantes entre los casos de VIH recién diagnosticados varía de un país a otro y oscila entre el 70 % en Luxemburgo y Suecia y el 5 % en algunos países del este, como Polonia, Lituania y Rumanía. En más de diez países, representan más del 50 %.

(9)  Las estimaciones de infección por VIH tras la migración oscilan entre un mínimo del 2 % entre los migrantes subsaharianos en Suiza y el 62 % entre los hombres negros del Caribe que tienen relaciones sexuales con otros hombres y que emigran al Reino Unido.


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