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Document 52020IE1132

Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre «Mecanismos fiscales para reducir las emisiones de CO2» (Dictamen de iniciativa)

EESC 2020/01132

OJ C 364, 28.10.2020, p. 21–28 (BG, ES, CS, DA, DE, ET, EL, EN, FR, HR, IT, LV, LT, HU, MT, NL, PL, PT, RO, SK, SL, FI, SV)

28.10.2020   

ES

Diario Oficial de la Unión Europea

C 364/21


Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre «Mecanismos fiscales para reducir las emisiones de CO2»

(Dictamen de iniciativa)

(2020/C 364/03)

Ponente:

Krister ANDERSSON

Decisión del pleno

20.2.2020

Fundamento jurídico

Artículo 32, apartado 2, del Reglamento interno

Sección competente

Sección de Unión Económica y Monetaria y Cohesión Económica y Social

Aprobado en sección

24.6.2020

Aprobado en el pleno

16.7.2020

Pleno n.o

553

Resultado de la votación

(a favor/en contra/abstenciones)

209/1/6

1.   Conclusiones y recomendaciones

1.1.

El Comité Económico y Social Europeo (CESE) considera que existen fundadas razones para establecer disposiciones uniformes en la UE para combatir el calentamiento global y, sobre esta base normativa, entablar debates a nivel internacional con otros bloques comerciales.

1.2.

Hasta la fecha, los debates se han centrado en las normativas y los impuestos medioambientales, en particular los impuestos orientados a reducir las emisiones. El CESE sostiene que es necesario afrontar el calentamiento global a nivel mundial, y de un modo exhaustivo y simétrico, teniendo en cuenta el nivel de CO2 en la atmósfera.

1.3.

En lo que respecta a su labor de reducción del carbono, la Comisión ha centrado su atención en el régimen de comercio de derechos de emisión (RCDE). El CESE considera que, en el futuro, podría resultar útil y necesario elaborar también nuevas medidas fiscales que permitan completar el actual RCDE y los impuestos nacionales sobre el carbono, a fin de lograr un marco político eficaz y simétrico para hacer frente a la creciente cantidad de emisiones de CO2.

1.4.

El CESE acoge favorablemente el enfoque de la Comisión, ya que parece un paso en la buena dirección para establecer una tarificación del carbono más eficaz en toda la economía. Este instrumento debería coordinarse con otras herramientas adicionales —en particular un nuevo enfoque de la fiscalidad— dentro del mercado interior de la UE, en un marco político coherente, así como con otros instrumentos similares aplicados en otras jurisdicciones de todo el mundo.

1.5.

El CESE insta a la Comisión Europea a que ponga en marcha iniciativas concretas para establecer impuestos sobre el carbono similares en los Estados miembros con el fin de armonizar los esfuerzos que persiguen una reducción efectiva del nivel de CO2. Un resultado ideal debería crear condiciones uniformes en todo el mercado único de la UE en lo que respecta a las emisiones/reducciones que deben gravarse, así como los métodos y tipos impositivos específicos para lograr el mismo impacto en el nivel de CO2 en la atmósfera.

1.6.

El CESE cree que, incluso con los nuevos impuestos y las medidas complementarias que se están aplicando, es probable que el calentamiento siga su curso, a menos que el CO2 ya emitido pueda retirarse de la atmósfera.

1.7.

El CESE alienta el desarrollo, mediante inversiones específicas, de las tecnologías de captura y almacenamiento de carbono (CAC) y captura y utilización de carbono (CUC) a nivel tanto de la UE como nacional, dado que sirven al propósito de reducir los efectos de las emisiones de CO2 y, de manera más general, contribuyen al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible promovidos por las Naciones Unidas y los objetivos del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático.

1.8.

En particular, los Estados miembros deben adoptar una política fiscal en materia de medio ambiente que sea integral y simétrica en lo que atañe al efecto del CO2 en el calentamiento global. Es preciso establecer impuestos con tipos tanto positivos como negativos. Los ingresos recaudados por los impuestos sobre el CO2 deberían utilizarse para financiar incentivos relativos a las técnicas de reducción del CO2 a escala local, regional y nacional.

1.9.

El CESE llama la atención respecto a otros instrumentos políticos para la reducción del carbono, que van desde las nuevas tecnologías hasta las prácticas de gestión del suelo, y que deben fomentarse y apoyarse tanto a escala de la UE como nacional. En primer lugar, los bosques eliminan dióxido de carbono de manera natural, y los árboles, mediante la fotosíntesis, resultan especialmente eficaces para almacenar el carbono eliminado de la atmósfera. La expansión, restauración y correcta gestión de los bosques pueden sacar partido al poder de la fotosíntesis para combatir el CO2.

1.10.

Si bien los ingresos por la venta de productos forestales se gravan como renta para el propietario, debe reconocerse que la plantación de árboles y el crecimiento de los bosques reducen el CO2 en la atmósfera, por lo que, en un enfoque fiscal simétrico del calentamiento global, deberían fomentarse mediante un impuesto negativo sobre el CO2. Se trataría de una medida importante para alcanzar los objetivos climáticos.

1.11.

El CESE desea subrayar la necesidad de que se pongan en marcha medidas eficientes de un modo socialmente aceptable para todas las personas.

2.   Observaciones generales

2.1.

El calentamiento global preocupa a todo el mundo, y los Gobiernos están buscando métodos eficientes para limitar el aumento mundial de la temperatura. Son varios los factores que contribuyen al calentamiento global, pero la emisión de dióxido de carbono (CO2) reviste una especial importancia.

2.2.

El CO2 es un gas de efecto invernadero producido principalmente por la actividad humana y es responsable del 64 % del calentamiento global antropogénico (1). La concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera aumentó de forma sustancial a lo largo de varios decenios, y actualmente es un 40 % mayor de lo que era cuando comenzó la industrialización.

2.3.

La temperatura media de la superficie del planeta Tierra ha aumentado 0,9 grados Celsius desde el siglo XIX (2). Este cambio ha venido impulsado por la creciente emisión de dióxido de carbono a la atmósfera y por otras emisiones antropogénicas, que, según afirma buena parte de la comunidad científica, son causantes del aumento general de la temperatura mundial.

2.4.

Las actividades humanas están alterando el ciclo del carbono, ya que añaden más CO2 a la atmósfera —lo que influye en la capacidad de los sumideros naturales, como los bosques, para eliminar de la atmósfera el CO2— y afectan a la capacidad de los suelos para almacenar carbono. La principal actividad humana generadora de CO2 es el consumo de combustibles fósiles —carbón, gas natural y petróleo— para la energía y el transporte, seguida de algunos procesos industriales y prácticas de utilización de la tierra.

2.5.

Asia es actualmente el mayor emisor regional del mundo, causante del 53 % de las emisiones mundiales, y China es responsable de 10 000 millones de toneladas (con lo que excede la cuarta parte del total mundial), mientras que América del Norte es el segundo mayor emisor (el 18 % de las emisiones mundiales), seguida de cerca por Europa, con el 17 % (3).

2.6.

Los efectos de las emisiones de CO2 en la temperatura de la Tierra y en el cambio climático están adquiriendo cada vez más importancia para la opinión pública y la sociedad civil, y también para los partidos políticos a nivel tanto europeo como nacional.

2.7.

Por su parte, la Comisión Europea situó la elaboración de iniciativas concretas de lucha contra el cambio climático entre las máximas prioridades de su agenda política, por ejemplo, el Pacto Verde (4), antes de verse obligada a centrarse en la emergencia de la COVID-19 en los primeros meses de 2020.

2.8.

El Pacto Verde (5) es un pilar de la agenda política de la nueva Comisión Europea. Trata de aportar una respuesta eficaz a los actuales desafíos medioambientales y constituye una estrategia de crecimiento orientada a lograr cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en la Unión Europea (UE) de aquí a 2050.

2.9.

El Pacto Verde abarca los principales sectores de la economía europea, entre ellos el transporte, la energía, la agricultura, la construcción y determinadas industrias, como el acero, el cemento, las tecnologías de la información y de las comunicaciones, los textiles y los productos químicos. La Comisión trabaja actualmente en la primera «Ley Europea del Clima», así como en estrategias e inversiones específicas adicionales para favorecer el crecimiento económico ecológico. El Fondo de Transición Justa es importante, pero podría necesitar más recursos (6).

3.   Posibles instrumentos políticos para reducir el CO2  (7)

3.1.

Muchas actividades pueden causar contaminación que afecte a otros agentes de la economía. Quizá estos efectos no se tengan en cuenta cuando se decide ponerlas en marcha. Por tanto, tal actividad se lleva a cabo sin tomar en consideración las externalidades que crea, o, dicho de otro modo, sin considerar el verdadero coste social de la actividad. Al tomar decisiones, es importante incluir el coste social de la contaminación. Esto se puede conseguir gravando la actividad con un impuesto. De ese modo, la externalidad se internalizará en la decisión y la contaminación se reducirá en función de los costes que genere.

3.2.

Sin embargo, una actividad también puede conllevar una reducción de los niveles generales de contaminación y, de ese modo, crear una externalidad positiva. Hay que incentivar este tipo de actividades para que aumenten de tal forma que se compensen plenamente los beneficios. A tal efecto se puede imponer un subsidio o un impuesto negativo.

3.3.

Como los efectos de las emisiones de CO2 tienen alcance mundial, el precio por contaminar debe ser el mismo en todas partes por unos efectos negativos equivalentes. Solo así el impuesto resultará rentable. Por lo tanto, es necesario adoptar un enfoque global (8).

3.4.

No obstante, resulta difícil calcular con exactitud la cantidad de CO2 que genera cada actividad, y no existe un mercado mundial donde se puedan gravar con un impuesto uniforme las actividades que producen CO2. Por tanto, los países han tenido que recurrir a medidas poco sistemáticas. Es importante que las medidas adoptadas se expandan a regiones más amplias y a actividades más contaminantes.

3.5.

El Comité Económico y Social Europeo (CESE) considera que existen fundadas razones para establecer disposiciones uniformes en la UE y, sobre esta base normativa, entablar conversaciones a nivel internacional con otros bloques comerciales.

3.6.

El uso de licencias de comercio en la UE y en otras zonas del mundo es un método empleado para responder a la necesidad de fijar un precio uniforme por tonelada de CO2 emitida.

3.7.

Sin embargo, hasta la fecha los debates se han centrado en las normativas y los impuestos medioambientales, en particular los impuestos orientados a reducir las emisiones. El CESE sostiene que es necesario hacer frente al calentamiento global de un modo integral y simétrico, teniendo en cuenta el nivel de CO2 existente en la atmósfera.

3.8.

Dado que al rebajar el nivel de CO2 en la atmósfera se combate el calentamiento global, también es beneficioso reducir las emisiones de CO2 en alguna cantidad o eliminar de la atmósfera esa misma cantidad de CO2. Así pues, las adiciones o sustracciones practicadas en dicho nivel deben tratarse de manera simétrica. Esto significa que el acto de añadir CO2 a la atmósfera (contaminar) debe soportar un coste extra (impuesto), mientras que las actividades que reducen el nivel de CO2 deben recibir un subsidio (impuesto negativo).

3.9.

Sin embargo, hasta la fecha se ha prestado atención casi exclusivamente en la prevención de nuevas emisiones. Incluso con los nuevos impuestos y las medidas complementarias que se están aplicando, es probable que el calentamiento siga su curso, a menos que el CO2 ya emitido pueda retirarse de la atmósfera. Por tanto, el CESE considera que los Estados miembros deben establecer medidas simétricas.

3.10.

La finalidad de imponer un impuesto sobre las emisiones de carbono y un impuesto negativo sobre las reducciones de CO2 en la atmósfera es influir en el comportamiento e internalizar la externalidad del calentamiento global. Con todo, el impuesto/subsidio afectará a las oportunidades de producción y empleo en todos los sectores de la economía. En principio, no está claro que los tipos del impuesto positivo y del negativo deban tener la misma magnitud (9).

3.11.

Es de suma importancia alinear diferentes incentivos para estimular la inversión sostenible, siempre que se acrediten las externalidades positivas asociadas. Una metodología armonizada para los índices de bajas emisiones de carbono debe servir de guía para el cálculo de otros impactos.

3.12.

Para que la transición hacia una economía libre de carbono resulte más sólida económicamente y más creíble desde el punto de vista político, deben adoptarse medidas lo antes posible a fin de reducir los subsidios directos e indirectos al sector de los combustibles fósiles, que es responsable de grandes costes medioambientales.

3.13.

Puesto que las necesidades financieras del Pacto Verde Europeo son inmensas y los recursos presupuestarios comunes de la UE bastante limitados, cobra especial importancia el papel del sector privado, un extremo que deberá tenerse en cuenta en un acuerdo sobre el marco financiero plurianual. Sin embargo, los impuestos sobre el CO2 pretenden esencialmente modificar la conducta de los hogares, las empresas y las entidades públicas, y no generar ingresos. El CESE desea subrayar la necesidad de que se pongan en marcha medidas eficientes de un modo socialmente aceptable para todas las personas.

4.   Regímenes de comercio de derechos de emisión

4.1.

Una de las herramientas políticas que puede emplearse para reducir las emisiones de CO2 es el régimen europeo de comercio de derechos de emisión (10). Se basa en el principio de «limitación y comercio», con arreglo al cual se establece un límite máximo sobre la cantidad global de determinados gases de efecto invernadero que pueden emitir las instalaciones sujetas al régimen. El límite máximo se va reduciendo con el tiempo, lo que hace que, necesariamente, las emisiones totales disminuyan. Dentro del límite máximo, las empresas sujetas al régimen reciben o compran derechos de emisión, que se pueden comercializar en caso necesario (11).

4.2.

De acuerdo con la Comunicación sobre El Pacto Verde Europeo (COM(2019) 640 final), la Comisión, a fin de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, revisará varios instrumentos de actuación pertinentes relacionados con el clima para junio de 2021 (12). Este proceso abarcará el actual Régimen de Comercio de Derechos de Emisión, incluida su posible extensión a sectores nuevos, así como otras intervenciones relacionadas con i) los objetivos de los Estados miembros para reducir las emisiones en sectores no incluidos en dicho régimen, y ii) la regulación del uso de la tierra, el cambio de uso de la tierra y la silvicultura.

4.3.

El CESE acoge favorablemente el enfoque de la Comisión, ya que parece un paso en la buena dirección para establecer una tarificación del carbono más eficaz en toda la economía. Este instrumento debería coordinarse con otras herramientas adicionales —en particular un nuevo enfoque de la fiscalidad— dentro del mercado interior de la UE, en un marco político coherente, así como con otros instrumentos similares aplicados en otras jurisdicciones de todo el mundo.

4.4.

Desde una perspectiva internacional, el número de regímenes de comercio de derechos de emisión en todo el mundo ha aumentado. Además del régimen europeo de comercio de derechos de emisión de la UE, ya hay sistemas nacionales o subnacionales que están funcionando o que están en vías de elaboración en Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Japón, Nueva Zelanda y Suiza.

4.5.

El CESE valora positivamente las iniciativas regionales encaminadas a lograr una reducción sustancial del CO2, por considerarlas medidas necesarias para luchar de manera eficaz contra el cambio climático ocasionado por las emisiones de CO2. A este respecto, el CESE insta a la Comisión Europea a que prosiga e intensifique su labor orientada a convertir a Europa en la región líder en este ámbito.

5.   Impuestos sobre las emisiones de carbono

5.1.

Los impuestos sobre el carbono constituyen otro posible instrumento político. Reducen las emisiones de dos maneras principales: i) aumentando el coste de los combustibles y la electricidad basados en el carbono, y, por tanto, ii) incitando a las empresas a utilizar energías limpias como, por ejemplo, la energía hidráulica, solar o eólica.

5.2.

Los impuestos sobre el carbono, si se conciben correctamente, son coherentes con el principio de «quien contamina paga», según el cual quien contamina debe sufragar el coste de las medidas destinadas a reducir la contaminación de acuerdo con la magnitud del daño causado a la sociedad, tal y como se establece en la Declaración de Río de las Naciones Unidas (13) (1992) y en la Directiva 2004/35/CE sobre responsabilidad medioambiental en relación con la prevención y reparación de daños medioambientales (14).

5.3.

En lo que respecta a su labor de reducción del carbono, la Comisión ha centrado su atención en el régimen de comercio de derechos de emisión (RCDE). El CESE considera que, en el futuro, podría resultar útil y necesario elaborar también nuevas medidas fiscales que permitan completar el actual RCDE y los impuestos nacionales sobre el carbono, a fin de lograr un marco político eficaz y simétrico para hacer frente a la creciente cantidad de emisiones de CO2. La coordinación del esfuerzo a nivel mundial es de suma importancia, como ha explicado debidamente el FMI (15).

5.4.

En Europa, varios países han implantado impuestos sobre la energía, o impuestos sobre la energía basados parcialmente en el contenido de carbono. Es el caso, por ejemplo, de Suecia, Dinamarca, Finlandia, Países Bajos, Noruega, Eslovenia, Suiza y Reino Unido (16).

5.5.

Suecia aplica el tipo impositivo más alto sobre el carbono, de 112,08 EUR por tonelada de carbono emitido, con lo que ha reducido sus emisiones en un 23 % en los últimos 25 años. El impuesto sueco sobre el carbono se implantó en 1991 a un tipo correspondiente a 250 SEK (23 EUR) por tonelada de dióxido de carbono fósil emitido, y ha ido aumentando progresivamente hasta alcanzar 1 190 SEK (110 EUR) en 2020; sigue siendo el pilar de la política climática de Suecia (17).

5.6.

El impuesto sueco sobre el carbono proporcionó incentivos para reducir el consumo de energía, aumentar le eficiencia energética e incrementar el uso de alternativas de energía renovable. Al elevar gradualmente el nivel del impuesto, las partes interesadas han tenido tiempo de adaptarse, lo que ha favorecido la aceptación política de los aumentos del impuesto a lo largo del tiempo.

5.7.

En general, la experiencia sueca muestra que es posible reducir las emisiones, aunque ello requiera una transformación sustancial de la economía. Durante el período 1990-2017, el producto interior bruto aumentó en un 78 %, mientras que las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero se redujeron en un 26 % en el mismo período, lo que convirtió a Suecia en el octavo país en el Índice de Competitividad Global.

5.8.

En 1990 Finlandia fue el primer país del mundo que estableció un impuesto sobre el carbono. Al principio, el impuesto se basaba exclusivamente en el contenido de carbono en relación con la generación de calor y electricidad. Se ha ampliado para gravar el carbono y la energía y para abarcar también los carburantes.

5.9.

Dinamarca implantó un impuesto sobre el carbono en 1992, el cual abarcaba todo el consumo de combustibles fósiles (gas natural, petróleo crudo y carbón). En Noruega, el impuesto sobre el carbono cubre hasta el 55 % de todas las emisiones; las emisiones restantes están cubiertas por el régimen nacional de comercio de derechos de emisión (18).

5.10.

El CESE insta a la Comisión Europea a que ponga en marcha iniciativas concretas para establecer impuestos sobre el carbono similares en los Estados miembros con el fin de armonizar los esfuerzos que persiguen una reducción efectiva del nivel de CO2. Un resultado ideal debería crear condiciones uniformes en todo el mercado único de la UE en lo que respecta a las emisiones/reducciones que deben gravarse, así como los métodos y tipos impositivos específicos para lograr el mismo impacto en el nivel de CO2 en la atmósfera. No obstante, este resultado puede llevar tiempo, habida cuenta de las necesidades específicas de cada país.

5.11.

La adopción de impuestos sobre el CO2 similares entre los Estados miembros debería utilizarse para influir en los socios comerciales con el fin de que adoptaran medidas análogas, lo que expandiría los esfuerzos por todo el mundo y limitaría los efectos en la competitividad europea. Se necesita una solución global para evitar la aplicación de normas de compensación complicadas.

5.12.

Además, si se concibieran correctamente, los impuestos podrían contribuir al crecimiento económico mediante, entre otras cosas, inversiones productivas en nuevas tecnologías. Esta posibilidad se cumple de manera especial en el caso del desarrollo de tecnologías para reducir los actuales niveles de CO2 en la atmósfera.

6.   Tecnologías de captura y almacenamiento de carbono y de captura y utilización de carbono

6.1.

Otro posible instrumento político es el uso de técnicas que reducen los niveles existentes de CO2 en la atmósfera. Es probable que estas técnicas sean necesarias además del RCDE y los impuestos sobre el CO2. Deberá adoptarse un enfoque simétrico al respecto. Las actividades que reducen el nivel de CO2 que ya está presente en la atmósfera son tan beneficiosas para limitar el calentamiento global como la reducción de actividades que emiten CO2.

6.2.

Las dos tecnologías principales destinadas a reducir los niveles de CO2 son la tecnología de captura y almacenamiento de carbono (CAC) y la captura y utilización de carbono (CUC) (19). Ambas extraen el CO2 de la atmósfera, comprimen el CO2 y lo transportan a un lugar de almacenamiento. Estas tecnologías pueden mitigar en gran medida el cambio climático (20). También existen otras tecnologías y se espera que se desarrollen muchas más en un futuro próximo.

6.3.

La diferencia entre la CAC y la CUC reside en el destino final del CO2 capturado. En la CAC, el CO2 capturado se transfiere a un lugar adecuado para su almacenamiento a largo plazo, mientras que en la CUC ese CO2 se convierte en productos comerciales.

6.4.

La CUC se refiere a la captura y utilización del CO2 como materia prima en la producción de minerales, constituyentes químicos básicos, combustibles sintéticos y materiales de construcción. Puede emplearse para limitar las emisiones de CO2 mediante el reciclado del CO2 en productos, el secuestro permanente de CO2 en materiales de construcción como el hormigón, y la recirculación de CO2 con la captura directa del aire. También puede ofrecer opciones de almacenamiento de electricidad mediante la producción de metano sintético.

6.5.

La UE ha establecido un marco regulador para comercializar y subvencionar esta nueva tecnología, aunque el coste de la captura y el almacenamiento sigue siendo un importante factor adverso. Actualmente, el componente de captura es la parte más cara del proceso.

6.6.

Hoy en día, las instalaciones de CAC y CUC más grandes se encuentran en los Estados Unidos.

6.7.

En Europa, Noruega utiliza técnicas de CAC y CUC desde 1996 (21). Se han capturado y almacenado en lugares adecuados millones de toneladas de CO2 al año derivadas de la producción de gas natural en varias instalaciones especializadas, lo que constituye la experiencia europea más exitosa en lo referente al uso de la CAC hasta la fecha. En los últimos años, se han desarrollado otras formas de tecnología de CAC y CUC en Suecia, Países Bajos, Bélgica, Francia e Irlanda (22).

6.8.

El CESE alienta el desarrollo, mediante inversiones específicas, de las tecnologías de CAC y CUC a nivel tanto de la UE como nacional, dado que sirven al propósito de reducir los efectos de las emisiones de CO2 y, más en general, contribuyen al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible promovidos por las Naciones Unidas y los objetivos del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático.

6.9.

Si se quiere reducir el calentamiento global de una manera eficiente y rentable, hay que promover las tecnologías de CAC y CUC (23). En particular, los presupuestos nacionales deben contribuir de manera decisiva a aumentar el uso de esas tecnologías, y a tal efecto han de promover las inversiones públicas y los incentivos fiscales. A este respecto, la Comisión Europea se está planteando la posibilidad de revisar las directrices pertinentes sobre ayudas estatales, entre ellas las directrices de medio ambiente y energía, que se modificarán antes de 2021 para permitir una mayor flexibilidad a los Estados miembros.

6.10.

En particular, los Estados miembros deben adoptar una política fiscal en materia de medio ambiente que sea integral y simétrica en lo que atañe al efecto del CO2 en el calentamiento global. Es preciso establecer impuestos con tipos tanto positivos como negativos. Los ingresos recaudados por los impuestos sobre el CO2 podrían utilizarse preferiblemente para financiar incentivos relativos a las técnicas de reducción del CO2.

6.11.

Los fondos europeos dedicados a la investigación en el ámbito de la CAC y la CUC podrían reforzarse desde el punto de vista financiero y orientarse estratégicamente al logro de resultados concretos más satisfactorios en cuanto a la capacidad de captura y las alternativas de almacenamiento de CO2.

6.12.

No debe subestimarse el papel de las normas de contratación pública (24). Los Gobiernos nacionales y las administraciones públicas locales deben promover y aprovechar mejor los objetivos ecológicos y las herramientas medioambientales específicas consagradas la Directiva 2014/24/UE (25), la Directiva 2014/25/UE (26) y la Directiva 2014/23/UE (27), relativas a la contratación pública y las concesiones. Así pues, las inversiones y el gasto público a nivel nacional, por un lado, pueden trabajar en sinergia con las medidas contempladas en el Pacto Verde Europeo, por otro.

7.   Herramientas complementarias para reducir las emisiones

7.1.

Por último, el CESE llama la atención sobre otros instrumentos políticos para la reducción del carbono, que van desde las nuevas tecnologías hasta las prácticas de gestión del suelo, y que deben fomentarse y apoyarse tanto a escala de la UE como nacional. En primer lugar, los bosques eliminan dióxido de carbono de manera natural, y los árboles, mediante la fotosíntesis, resultan especialmente eficaces para almacenar el carbono eliminado de la atmósfera. La expansión, restauración y correcta gestión de los bosques pueden sacar partido al poder de la fotosíntesis para combatir el CO2.

7.2.

Si bien los ingresos por la venta de productos forestales se gravan como renta para el propietario, debe reconocerse que la plantación de árboles y el crecimiento de los bosques reducen el CO2 en la atmósfera, por lo que, en un enfoque fiscal simétrico del calentamiento global, deberían fomentarse mediante un impuesto negativo sobre el CO2. Se trataría de una medida importante para alcanzar los objetivos climáticos.

7.3.

Además, los suelos almacenan carbono de forma natural. La última política agrícola común ha establecido algunas medidas de ecologización encaminadas a aumentar la contribución de la agricultura europea al crecimiento ecológico en Europa. Es preciso fomentar esas medidas, ya que son compatibles con la creciente necesidad de producción de comida y el cumplimiento de objetivos medioambientales. La economía circular también puede aumentar las posibilidades de alcanzar los objetivos medioambientales y climáticos.

Bruselas, 16 de julio de 2020.

El Presidente del Comité Económico y Social Europeo

Luca JAHIER


(1)  «Causas del cambio climático», Comisión Europea (Energía, Cambio climático, Medio ambiente) (https://ec.europa.eu/clima/change/causes_es).

(2)  Global Climate Change, NASA — https://climate.nasa.gov/evidencia/

(3)  Global Carbon Project, Emisiones de CO2 – http://www.globalcarbonatlas.org/es/CO2-emissions

(4)  Véase la Comunicación de la Comisión Europea Un Pacto Verde Europeo: esforzarnos por ser el primer continente climáticamente neutro.

(5)  Véanse el Dictamen del CESE Plan de Inversiones del Pacto Verde Europeo (en curso) y el Dictamen del CESE (DO C 282 de 20.8.2019, p. 51).

(6)  Véase el Dictamen del CESE Fondo de Transición Justa y modificación del Reglamento sobre disposiciones comunes (DO C 311 de 18.9.2020, p. 55).

(7)  Consulte el Informe sobre la disparidad en las emisiones de 2019 del PNUMA en relación con los esfuerzos globales en esta materia.

(8)  Si no se encuentra una verdadera solución global, la cuestión de cómo tratar los productos procedentes de terceros países resulta problemática y cabe plantearse la necesidad y las consecuencias de un mecanismo de ajuste fiscal en la frontera.

(9)  Se podría sostener que el subsidio por cada reducción de tonelada de CO2 debería ser mayor que el tipo impositivo aplicado sobre las emisiones de CO2, ya que una menor producción de actividades emisoras de CO2 tendrá probablemente como efecto algún nivel de desempleo persistente. Además, obtener ayudas públicas para realizar un cambio estructural en la economía que dé lugar al desarrollo de nueva tecnología será, seguramente, más fácil que reducir los métodos de producción existentes.

(10)  Véase el Dictamen del CESE Revisión del régimen de comercio de derechos de emisión de la UE (DO C 71 de 24.2.2016, p. 57).

(11)  El RCDE y la fijación del precio de los derechos han suscitado numerosos debates. El número de derechos disponibles y el ciclo de la actividad económica tienden a influir considerablemente en su precio. Es probable que la situación económica actual, a raíz de la crisis de la COVID-19, dé lugar a nuevos debates sobre el RCDE.

(12)  Véase el Dictamen del CESE Plan de Inversiones del Pacto Verde Europeo (DO C 311 de 18.9.2020, p. 63).

(13)  Informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo

(14)  DO L 143 de 30.4.2004, p. 56.

(15)  Monitor Fiscal del FMI, How to Mitigate Climate Change (Como mitigar el cambio climático), 2019, según el cual «las distintas herramientas políticas tienen sus pros y sus contras, pero la crisis climática es urgente y de orden existencial, por lo que se pide a las principales partes interesadas que adopten todas las medidas políticas adecuadas. Los ministros de Hacienda pueden afrontar esta crisis estableciendo medidas de imposición del carbono o políticas similares, haciendo más aceptable la mitigación del cambio climático mediante medidas tributarias o de gasto complementarias, asegurando una presupuestación adecuada para las inversiones en tecnologías limpias y coordinando las estrategias a nivel internacional», p. IX.

(16)  La introducción o el aumento de los impuestos sobre las emisiones de carbono a menudo implican compromisos difíciles. Los impuestos activan la necesidad de reformar las técnicas de producción y los medios de transporte. Ello puede generar desempleo en algunos sectores y la necesidad de una transición hacia otros tipos de trabajo. Para los afectados, los costes sociales pueden ser elevados. Los países tienen distintas posibilidades a la hora de proporcionar protección social, lo que debe tenerse en cuenta para que su aplicación sea socialmente aceptable.

(17)  «Sweden’s carbon tax» (Impuesto sueco sobre el carbono), Oficinas del Gobierno de Suecia (https://www.government.se/government-policy/taxes-and-tariffs/swedens-carbon-tax/).

(18)  Putting a Price on Carbon with a Tax (Poner precio al carbono mediante un impuesto), Grupo del Banco Mundial (https://www.worldbank.org/content/dam/Worldbank/document/SDN/background-note_carbon-tax.pdf).

(19)  The potential for CCS and CCU in Europe (El potencial de captura y almacenamiento de carbono y de captura y utilización de carbono en Europa), Comisión Europea (https://ec.europa.eu/info/sites/info/files/iogp_-_report_-_ccs_ccu.pdf).

(20)  Véase el Dictamen del CESE (DO C 341 de 21.11.2013, p. 82).

(21)  «Carbon Capture and Storage» (Captura y almacenamiento de carbono), Norwegian Petroleum (https://www.norskpetroleum.no/en/environment-and-technology/carbon-capture-and-storage/).

(22)  How European CO2 Transport and Storage Infrastructure can enable an Innovative Industrial Transition (Cómo la infraestructura de transporte y almacenamiento de CO2 puede facilitar una transición industrial innovadora), Parlamento Europeo (https://zeroemissionsplatform.eu/wp-content/uploads/ZEP-Conference-Presentations.pdf).

(23)  Un comité gubernamental sueco concluyó en 2020 que Suecia podría lograr un resultado neutro en carbono para 2045 si los ingresos de los impuestos sobre el CO2 se utilizaran para subvencionar la eliminación del CO2 en la atmósfera. Los tipos del impuesto positivo y del impuesto negativo tendrían la misma magnitud. Véase SOU 2020: 4, investigaciones públicas del Gobierno sueco.

(24)  Ello se ha subrayado en la publicación Public Procurement for a Circular Economy de la Comisión Europea, octubre de 2017, https://ec.europa.eu/environment/gpp/circular_procurement_en.htm. El Banco Mundial también ha hecho hincapié en el papel de las normas de contratación pública en su propia contratación pública (https://www.worldbank.org/en/about/corporate-procurement/vendors).

(25)  DO L 94 de 28.3.2014, p. 65.

(26)  DO L 94 de 28.3.2014, p. 243.

(27)  DO L 94 de 28.3.2014, p. 1.


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