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Document 52018AE4910

Dictamen del Comité Económico y Social Europeo «Hacia una mejor convergencia económica y competitividad en las macrorregiones, como la Estrategia de la Unión Europea para la Región del Danubio: el papel de las agrupaciones transnacionales» [Dictamen exploratorio]

EESC 2018/04910

OJ C 282, 20.8.2019, p. 14–19 (BG, ES, CS, DA, DE, ET, EL, EN, FR, HR, IT, LV, LT, HU, MT, NL, PL, PT, RO, SK, SL, FI, SV)

20.8.2019   

ES

Diario Oficial de la Unión Europea

C 282/14


Dictamen del Comité Económico y Social Europeo «Hacia una mejor convergencia económica y competitividad en las macrorregiones, como la Estrategia de la Unión Europea para la Región del Danubio: el papel de las agrupaciones transnacionales»

[Dictamen exploratorio]

(2019/C 282/03)

Ponente: Dimitris DIMITRIADIS

Consulta

20.9.2018

Carta de Victor NEGRESCU, ministro delegado de Asuntos Europeos de Rumanía

Fundamento jurídico

Artículo 304 del TFUE

Sección competente

unión económica y monetaria y Cohesión Económica y Social

Aprobado en sección

4.6.2019

Aprobado en el pleno

19.6.2019

Pleno n.o

544

Resultado de la votación

(a favor/en contra/abstenciones)

202/1/2

1.   Conclusiones y recomendaciones

1.1.

El Comité Económico y Social Europeo (CESE) reconoce que la cooperación interregional transnacional basada en vínculos socioeconómicos y culturales históricos preexistentes constituye la respuesta necesaria a los retos derivados de la rápida expansión de la Unión Europea (UE), en parte inducida por la intensificación de la competencia mundial y la consiguiente necesidad de ampliar los mercados controlados, tanto en términos geográficos como económicos. En este sentido, son de gran importancia no solo el establecimiento de un sistema de colaboración transfronterizo e intersectorial interconectado, basado en la gobernanza multinivel, sino también la elaboración de un marco estratégico en torno a diferentes polos temáticos que permita a las instituciones de financiación la ejecución de proyectos bien definidos en una macrorregión.

1.2.

En sus primeros diez años de funcionamiento, las cuatro estrategias macrorregionales sirvieron como instrumentos útiles para la política de cohesión, principalmente mediante la mejora de la integración y la cooperación y la catalogación de importantes procesos de desarrollo en los que participaban ciudadanos y regiones. Estas estrategias contribuyen a ampliar y profundizar la idea de Europa, al permitir la participación de los países candidatos y vecinos en igualdad de condiciones y fomentar el intercambio de experiencias.

1.3.

No obstante, los resultados en cuanto a la reducción de las disparidades sociales y espaciales y el fomento de la sostenibilidad ambiental siguen siendo modestos. Esto se debe muy probablemente a la complejidad de la gobernanza y de los acuerdos intergubernamentales, al nivel de burocracia, a la falta de homogeneidad interregional a la hora de aplicar las estrategias conjuntas acordadas y a la insuficiente participación de los interlocutores sociales, de los agentes socioeconómicos y de las organizaciones de la sociedad civil.

1.4.

El CESE respalda que las estrategias macrorregionales se entiendan como laboratorios para desarrollar un enfoque ascendente que permita resolver los nuevos retos a los que se enfrentan la sociedad y la economía europeas. Estos retos afectan a ámbitos como la migración, el suministro energético sostenible, el mercado laboral, la educación y la digitalización, y los países, regiones o municipios no pueden abordarlos individualmente. La cooperación interregional e internacional es más eficaz y permite soluciones conjuntas.

1.5.

Las estrategias macrorregionales pueden impulsar la integración europea, sirviendo de marco estratégico principal para la política de cohesión y de sostenibilidad. Las estrategias macrorregionales deberían financiarse junto con programas especiales como el programa de Acciones Innovadoras Urbanas. Parece aconsejable integrar en el proceso de programación revisado para la cohesión 2020+ el uso obligatorio del marco estratégico temático resultante de las estrategias macrorregionales, en relación con otras políticas y con respecto a la ampliación de la UE y las relaciones de vecindad.

1.6.

Además, las estrategias macrorregionales también deberían orientarse hacia la gama de políticas impulsadas en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, adoptado en 2015. Esto reforzará la visibilidad internacional, el reconocimiento y el apoyo a la cooperación regional en el marco de las cuatro estrategias macrorregionales.

1.7.

Basándose en el análisis detallado de lo anterior, en la sección 5 del presente dictamen el CESE brinda una lista de propuestas políticas específicas. Estas pueden resumirse como sigue: i) junto con la necesidad de reforzar las intervenciones políticas, es necesario reducir la carga burocrática; ii) introducir una red operativa, una interconexión y una gestión de las bases de datos existentes y ayudar al público a hacer uso de los datos y la información existentes; iii) dar prioridad al trabajo en red y a la agrupación de los interlocutores sociales, los agentes socioeconómicos locales y las organizaciones de la sociedad civil, tanto en el sentido espacial (agrupaciones interregionales y asociaciones de agrupaciones) como en el sectorial (según el enfoque de la cuádruple hélice); iv) en el futuro, las estrategias macrorregionales se beneficiarán considerablemente de la existencia de redes eficaces para actividades educativas en torno a la digitalización de la producción, así como de las iniciativas en favor de ecosistemas interregionales eficaces de investigación e innovación en actividades de I+D fundamentales y aplicadas.

1.8.

El desarrollo y la aplicación de estrategias de comunicación macrorregionales para las partes interesadas desempeñan un importante papel de apoyo a la hora de reforzar la visibilidad y fomentar la creación de redes y la participación. La consolidación de la comunicación y las relaciones de confianza entre el núcleo de gobernanza de las estrategias macrorregionales y los interlocutores sociales, el sector empresarial, los agentes locales, la sociedad civil y el mundo académico debería respaldarse en mayor medida mediante audiencias y jornadas de participación nacionales y macrorregionales.

2.   Antecedentes del presente dictamen

2.1.

Las estrategias macrorregionales de la UE se crearon como instrumentos para facilitar la aplicación transnacional de las políticas, impulsando así la cohesión en zonas geográficas más extensas. Uno de sus objetivos era incrementar la competitividad y el desarrollo socioeconómico en espacios que abarcaran varios Estados, incluidos terceros países.

2.2.

Inicialmente se pretendía que el presente dictamen exploratorio fuera un dictamen de iniciativa para revisar los documentos estratégicos actuales de la UE, incluido el informe del PE sobre la aplicación de las estrategias macrorregionales (1), y basarse en las evaluaciones elaboradas por el CESE sobre la política de la UE destinada a impulsar la cooperación transfronteriza y la convergencia. No obstante, a petición de la Presidencia rumana, el tema se amplió para incluir la importancia de las agrupaciones transnacionales (2) en el refuerzo de la convergencia y la competitividad en las macrorregiones. El principal objetivo del dictamen es sugerir diferentes formas de abordar y aplicar mejor las estrategias macrorregionales. Esto se logra, en primer lugar, determinando más concretamente cuáles son las necesidades específicas de toda la región, de modo que se garanticen resultados tangibles, y, en segundo lugar, animando a las partes interesadas a participar de forma activa, pero teniendo en cuenta el principio de «los tres noes».

2.3.

El dictamen se ajusta a las prioridades políticas del CESE para el año 2018, en particular al refuerzo de la cohesión social y territorial y el cumplimiento de los derechos fundamentales. Asimismo, se ajusta a las acciones prioritarias del Comité en el marco de la presidencia de seis meses del Consejo de la UE y a los intereses de la industria, el mundo académico, los interlocutores sociales y la sociedad civil en las macrorregiones.

2.4.

Se espera que el dictamen tenga una influencia constructiva en los responsables políticos de toda Europa, proporcionando un análisis objetivo y sugerencias prácticas sobre cómo mejorar la aplicación de las estrategias macrorregionales. También especificará si es necesario ampliar su alcance y qué instrumentos innovadores podrían sugerirse para incentivar la cooperación entre las partes interesadas, incluidas las oportunidades derivadas de la agrupación transnacional e intersectorial.

3.   Observaciones generales: el desarrollo de las estrategias macrorregionales hasta ahora

3.1.

El rendimiento de las estrategias macrorregionales se vio perjudicado por la complejidad de los acuerdos de gobierno, el nivel de burocracia en varios países y la falta de homogeneidad en la manera en que las regiones implicadas aplicaron las estrategias conjuntas acordadas. Esto dio lugar a una participación insuficiente por parte de los interlocutores sociales, los agentes socioeconómicos y las organizaciones de la sociedad civil. Como resultado, surgió la necesidad de mejorar el seguimiento de la aplicación de las estrategias macrorregionales mediante indicadores adecuados. Esto requiere datos fiables y comparables que, a su vez, deben ser lo suficientemente detallados como para reflejar la situación en toda el área en cuestión (3).

3.2.

Los análisis recientes muestran que las cuatro estrategias macrorregionales aprobadas hasta ahora, en el mar Báltico, la región adriático-jónica, la región del Danubio y la región alpina, difieren considerablemente en cuanto al nivel de desarrollo económico de los países participantes. Se observó que el rendimiento económico afecta en gran medida tanto al nivel de cooperación regional como a la efectividad en la aplicación de políticas. Además, en determinados ámbitos sigue habiendo problemas en lo que respecta al compromiso, el nivel de apropiación, los recursos y, en particular, la ineficacia de la gobernanza.

3.3.

A pesar de la falta de homogeneidad en cuanto al rendimiento macroeconómico, la macrorregión del Danubio se caracteriza por las estrechas relaciones entre varias zonas de la región y por la integración satisfactoria en el ámbito del comercio, la inversión y la energía. No obstante, el panorama en cuanto a la competitividad es distinto, pues existen diferencias significativas, especialmente entre las zonas urbanas y las rurales. Hay asimismo grandes variaciones con respecto a los aspectos institucionales y de gobernanza.

3.4.

Las cuatro estrategias macrorregionales existentes parecen haber reunido con éxito a distintos agentes, incluidos varias partes interesadas privadas y varios organismos públicos en distintos niveles de la administración. En concreto, la Estrategia de la UE para la región del Danubio (EUSDR) generó un alto nivel de cooperación y diálogo político, incluso con terceros países. En este contexto, debe destacarse que el progreso fue mayor en las áreas que ya tenían experiencia en materia de cooperación y empleaban vínculos históricos y socioeconómicos más estrechos.

3.5.

Aparentemente, las elevadas expectativas en cuanto al resultado de la cooperación multirregional dieron lugar a que se subestimara la importancia del desarrollo de las capacidades institucionales en las primeras fases del desarrollo de las estrategias macrorregionales. A la hora de definir la agenda de cooperación en una macrorregión, es de vital importancia hacer hincapié en las cuestiones que requieren una coordinación intersectorial e interterritorial, en particular en lo que se refiere al desarrollo de capacidades.

3.6.

El éxito general de una estrategia macrorregional está relacionado con el desarrollo de soluciones políticas mediante esfuerzos conjuntos entre distintas regiones. A fin de lograr un buen rendimiento, es esencial establecer una cooperación ascendente que impulse la participación de los interlocutores sociales, los agentes socioeconómicos, las organizaciones de la sociedad civil y cualquier otro agente interesado de toda la zona geográfica, recurriendo al enfoque de la cuádruple hélice. Entre estos pueden figurar agentes de la industria, el mundo académico y la I+D, la gobernanza (especialmente local y regional), la sociedad civil y la economía social.

3.7.

En relación con lo anterior, la Comisión apoyó sustancialmente las agrupaciones transfronterizas a través de un conjunto de marcos de programación e instrumentos de financiación: Europa Innova, Interreg, el FEDER y el FSE, especialmente en lo que se refiere al desarrollo del capital humano y al aprendizaje permanente. A medida que se hace posible un mayor aprovechamiento de otros recursos locales o privados, este marco preexistente se ha enriquecido con el apoyo actual a las asociaciones de agrupaciones estratégicas europeas de los proyectos COSME e InnoSup-1 para nuevas cadenas de valor industrial en el marco de Horizonte 2020 (4), al igual que con el uso de instrumentos como el programa InvestEU y el Mecanismo «Conectar Europa». Existe una evidente necesidad de acciones coordinadas encaminadas a reducir los obstáculos burocráticos y fomentar directamente la creación y la puesta en funcionamiento de redes empresariales por medio de incentivos fiscales, el apoyo financiero de actividades de I+D agrupadas y estrategias integrales de mercadotecnia transfronteriza.

3.8.

La evaluación ex post de la política de cohesión hace referencia al vínculo entre la especialización inteligente y las agrupaciones. La experiencia pertinente ha demostrado que: i) el fomento del trabajo en red y la creación de agrupaciones entre empresas ha sido uno de los medios más eficaces para apoyar la innovación y el desarrollo de las pymes. No obstante, el uso de este instrumento ha sido marginal. Un ejemplo es el proyecto DanuBioValNet, que crea nuevas cadenas de valor para productos biológicos en la región del Danubio; ii) la intermediación en forma de servicios de consultoría y servicios administrativos (por ejemplo, a través de organismos de desarrollo regional, cámaras de comercio, gestores de agrupaciones, etc.) aumenta la eficacia del trabajo en red y de las agrupaciones (5).

3.9.

Las diferencias en las normas de aplicación entre los países han supuesto un gran obstáculo a la realización de los planes de acción elaborados de manera centralizada. La eficacia de la cooperación tan solo se puede maximizar si se aplican enfoques modernos, como las agrupaciones de proyectos, las cadenas de proyectos y las plataformas de proyectos, de modo que se pase de la comunicación a la coordinación y, finalmente, a la creación conjunta. La planificación de la financiación debe ser flexible y debe respetar las condiciones marco y las competencias regionales. Es necesario asimismo estudiar exhaustivamente el abanico de instrumentos y recursos financieros existentes, incluido el IAP II, el cual reviste gran importancia.

3.10.

A fin de lograr una mejor coordinación y gobernanza de las estrategias macrorregionales, debe definirse claramente el papel que desempeñan las partes interesadas individuales, especialmente en relación con la financiación. Los futuros programas deberían facilitar la colaboración transnacional más allá de los proyectos individuales. A este respecto, los agentes locales podrían coordinar sus contribuciones al debate actual sobre la priorización de los objetivos e instrumentos para el próximo período de programación 2021-2027. Ello brindaría una excelente oportunidad para relanzar las cuatro estrategias macrorregionales e incluir las prioridades derivadas de los enfoques de especialización inteligente.

4.   Observaciones particulares: tendencias recientes que afectan al futuro de las estrategias macrorregionales

4.1.

Casi diez años después del inicio de la primera estrategia macrorregional (la Estrategia de la Unión Europea para la región del mar Báltico – EUSBSR), el contexto político y socioeconómico actual a escala regional e internacional se caracteriza por varias tendencias o necesidades que están claramente relacionadas con las estrategias macrorregionales. Cabe empezar examinando aquellas que derivan de los desarrollos socioeconómicos estructurales, antes de pasar a examinar las tendencias relacionadas con la preservación del medio ambiente y la escasez de recursos.

4.2.

Las condiciones económicas globales contemporáneas demuestran que interconectar las carreteras es más importante que controlar los mercados determinados espacialmente y las procedencias de los recursos. A su vez, esto destaca la importancia global de esta región específica, que se extiende desde la región del mar Báltico hasta Europa oriental, el mar Negro y el Mediterráneo (oriental). Dado que la movilidad de bienes y capital en Europa y Asia es esencial para la arquitectura económica (y política) del futuro, el interés y la tensión que en ella se registran están aumentando. Esto también confirma la oportunidad de desarrollar estrategias macrorregionales específicas. Asimismo, da fe de la importancia global de su éxito y destaca prioridades que conciernen a más de una región.

4.3.

Los principales flujos migratorios transcurren por el Danubio y la región adriático-jónica, algo estrechamente relacionado con lo anterior. Junto con la movilidad de bienes y capital mencionada anteriormente, la movilidad de las personas se ha convertido en una cuestión socioeconómica, cultural y política de gran importancia. Los problemas humanitarios, las posibilidades económicas y las preocupaciones de seguridad son factores determinantes en un tema crítico y complejo que debe incorporarse a la agenda de cada estrategia macrorregional específica, de conformidad con el acervo sociopolítico europeo histórico.

4.4.

Que dos de las estrategias regionales de la UE se refieran a regiones que se encuentran alrededor de un mar pone de relieve la importancia de los enlaces marítimos, los aspectos medioambientales y las actividades económicas relacionadas con el mar. Los agentes involucrados en la EUSBSR y la Estrategia de la Unión Europea para la región del Adriático y del Jónico (EUSAIR) deben tener especialmente en cuenta las prioridades del crecimiento azul y los riesgos y oportunidades relacionados con la economía azul que han destacado, entre otros, la UE, el CESE, las Naciones Unidas y el WWF.

4.5.

Un objetivo primordial de las estrategias macrorregionales era fomentar la convergencia económica en la UE, la cual es de gran importancia para la sostenibilidad económica y el equilibrio político progresivo a nivel nacional y europeo. Lamentablemente, a pesar de la voluntad política y de la orientación del presupuesto de la UE hacia este objetivo, las estadísticas muestran que las regiones se han ido distanciando en términos socioeconómicos, lo que ha dado lugar a cierta agitación política (6). Las estrategias macrorregionales, especialmente las que van dirigidas al centro y al este de Europa, deben examinar seriamente esta cuestión e intensificar los esfuerzos para aplicar políticas en este ámbito, con la participación real de los interlocutores sociales, los agentes socioeconómicos locales y las organizaciones de la sociedad civil. Al mismo tiempo, las estrategias macrorregionales son de gran ayuda para la integración de los nuevos y futuros Estados miembros en la UE. Esto es evidente en el caso de los países de los Balcanes Occidentales vinculados a la EUSDR y la EUSAIR, pero también en el caso de Moldavia y Ucrania, que reciben ayuda para aplicar su acuerdo de asociación con la UE.

4.6.

La investigación en el ámbito de las humanidades y las ciencias sociales subrayó la necesidad de sustituir un planteamiento basado en la ayuda social por uno centrado en maximizar el bienestar, pasando así de un enfoque centrado en las economías cuantitativas de gran escala a otro centrado en una mayor variedad cualitativa. En este sentido, la diversidad europea, resultado de las características históricas y naturales, en particular en las regiones de las estrategias multirregionales actuales, se convierte en una gran ventaja comparativa en la nueva era global que está surgiendo. Por tanto, debe garantizarse que la necesidad de impulsar la convergencia socioeconómica no conduzca a políticas que puedan empeorar el recurso de la «variedad sociocultural y medioambiental». Por el contrario, las estrategias macrorregionales deberían fomentar la preservación de la diversidad en términos cualitativos e impulsar la ejecución de proyectos que mejoren la creación conjunta interregional de nuevos productos y servicios.

4.7.

En términos generales, la intensificación de la competencia internacional significa que el trabajo en red es cada vez más importante. No obstante, el incremento exponencial de la productividad laboral, que conlleva una importancia creciente de las diferenciaciones cualitativas, crea la necesidad de estructuras de agrupaciones y colaborativas que empleen en actividades horizontales (como la promoción, la logística y el transporte o el I+D) los beneficios derivados de la economía de escala, aunque también mantiene, e incluso intensifica, la habilidad de ofrecer productos y servicios especializados. Dicho de otro modo, la evolución actual de los mercados internacionalizados hace necesario desarrollar agrupaciones espaciales e intersectoriales de productores autónomos o semiautónomos. Esta debería ser una de las principales prioridades de las cuatro estrategias macrorregionales (7).

4.8.

Puede lograrse un valor añadido vinculando estrategias macrorregionales individuales, como en el caso de EUSBSR y la EUSDR (8). Esto parece factible, especialmente en el caso de las cuestiones relacionadas con la protección del medio ambiente y el uso racional de los recursos finitos y la energía. Un buen ejemplo lo constituye la exitosa cooperación entre cámaras de comercio en el marco de la EUSDR y la EUSAIR (9).

4.9.

Con el objetivo de impulsar la prosperidad económica, las estrategias macrorregionales deberían centrarse cada vez más en iniciativas y procesos con tecnologías limpias que favorezcan la transición de una economía lineal a una economía circular. Algunos ejemplos son los proyectos de la EUSBSR que se llevarán a cabo en el marco de la iniciativa para un crecimiento más limpio, y los proyectos CirculAlps y AlpLinkBioECO en el marco de la estrategia de la UE para la región alpina (EUSALP).

4.10.

El cambio climático es un reto que debe atajarse de manera bien coordinada en las zonas geográficas más extensas: las inversiones específicas en materia de medio ambiente ayudarían a minimizar las consecuencias de los fenómenos meteorológicos extremos y otros efectos adversos del cambio climático, a la vez que mantendrían las condiciones económicas predominantes y las características ecológicas de la zona en cuestión. Otro ejemplo sería el aumento del transporte marítimo, sobre todo en el Danubio, que podría dar lugar a una disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero y a una mejor calidad del aire en todas las zonas afectadas por el transporte de mercancías por carretera. La cooperación macrorregional debería conducir a estrategias de transporte adecuadas, sostenibles y holísticas.

4.11.

Otra consecuencia de la necesidad de reducir drásticamente las emisiones de los gases de efecto invernadero (como se establece en el Acuerdo de París de 2015) es la penetración en el mercado de las fuentes de energía renovable. Esta «transición energética»implica la eliminación gradual de las centrales eléctricas alimentadas con combustibles fósiles y el rápido incremento del número de aerogeneradores y centrales fotovoltaicas. Esta transición implica cambios significativos en el sistema de suministro eléctrico, con nuevos conceptos que permitirán también una mayor flexibilidad en el comercio de energía eléctrica entre regiones y países. La cooperación macrorregional mejorará indudablemente la probabilidad de que se tomen decisiones correctas sobre los asuntos relacionados con la transición energética.

4.12.

En general, las dimensiones mencionadas anteriormente relacionadas con la orientación necesaria de las estrategias macrorregionales coinciden con el conjunto de políticas que se fomentan en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada por todos los Estados miembros de las Naciones Unidas en 2015. En particular, las estrategias macrorregionales deberían tener en cuenta las acciones en curso para cumplir los diversos objetivos de desarrollo sostenible (ODS), posiblemente en relación con las actuales redes regionales de estrategias de desarrollo sostenible (10). Ajustar las agendas de las cuatro estrategias macrorregionales en este marco reforzará el enfoque holístico necesario. Asimismo, potenciará la visibilidad internacional y el reconocimiento y el apoyo a la cooperación regional en la UE.

5.   Propuestas políticas

5.1.

Si bien es necesario reforzar las intervenciones políticas e impulsar el compromiso activo en relación con las estrategias macrorregionales, también ha de reducirse la considerable carga burocrática actual. Un instrumento para lograrlo podría ser impulsar la coordinación directa de las partes interesadas públicas en el marco de las agrupaciones europeas de cooperación territorial (AECT) o también la colaboración de las partes interesadas privadas en el marco de programas de contenido temático específico.

5.2.

Faltan datos detallados y fiables que permitan realizar comparaciones entre regiones y entre sectores. Existe la necesidad general de introducir una red operativa y una gestión de las bases de datos actuales, cuyo fundamento potencial pueden ser tanto macrodatos como información específica.

5.3.

A su vez, junto con la garantía del acceso público a las bases de datos operativas interconectadas, debe reforzarse la capacidad del público para emplear la información y los datos existentes. Es fundamental contar con apoyo técnico para las estrategias macrorregionales y proporcionar acceso a instrumentos para utilizar los datos pertinentes, con el fin de apoyar tanto a los gobiernos locales y nacionales como a los agentes y actores privados. Esto debería organizarse de forma centralizada, pero orientada hacia la región en cuestión.

5.4.

El trabajo en red entre los interlocutores sociales, los agentes socioeconómicos locales y las organizaciones de la sociedad civil en sentido espacial, y también sectorial (usando el enfoque de la cuádruple hélice), y su implicación activa en las políticas de toma de decisiones, planificación y evaluación resultan extremadamente útiles para la aplicación de las estrategias macrorregionales en el futuro, con miras a impulsar la cohesión y la sostenibilidad social y medioambiental.

5.5.

Por otro lado, deben adoptarse iniciativas políticas específicas para fortalecer la creación y el desarrollo de agrupaciones interregionales y asociaciones de agrupaciones (11):

i)

replantear los criterios para participar en agrupaciones con el apoyo de fondos nacionales y de la UE, de modo que se mejore la participación de empresas de mayor éxito, sin poner en riego la autodeterminación de las redes y la autonomía relativa de los socios participantes,

ii)

la financiación y, especialmente, otros medios para apoyar las agrupaciones y las redes (por ejemplo, medidas fiscales y relacionadas con los procesos mismos) deberían extenderse de forma oportuna, de modo que la duración de las agrupaciones no quede limitada por su diseño y no les impida aprovechar al máximo su nivel potencial de madurez organizativa y de autosuficiencia financiera (12),

iii)

la planificación estratégica nacional e (inter)regional debe tener en cuenta las circunstancias globales cambiantes, así como considerar modos en los que apoyar las actividades de agrupaciones locales en este marco. Asimismo, debería haber más incentivos para establecer estructuras que conecten agrupaciones existentes entre sí a nivel regional e intersectorial, empleando así las complementariedades de las intervenciones integrales,

iv)

la petición razonable de tratar convenientemente las particularidades y características locales a menudo da lugar a agrupaciones que carecen de enfoque internacional más allá de la dimensión transfronteriza de la región específica. Esto ha de mejorarse, y las políticas de apoyo aplicadas deberían impulsar el funcionamiento socioeconómico en un contexto global, dada la importancia de la internacionalización de las empresas. Además, esto ayudará a colmar la brecha temporal entre las iniciativas políticas y la toma de decisiones empresariales.

5.6.

Las estrategias macrorregionales actuales y futuras se beneficiarán en gran medida de iniciativas de trabajo en red eficientes en el ámbito de la educación y los servicios administrativos, así como en ecosistemas eficaces de innovación e investigación interregionales y en las actividades de I+D fundamentales y aplicadas. En la consulta en curso sobre la revisión del plan de la EUSDR, se ha mencionado que las capacidades de las administraciones locales y regionales se mejorarán mediante iniciativas de desarrollo de capacidades, proyectos de cooperación, redes de enseñanza mutua, intercambio de buenas prácticas y recomendaciones políticas. Podría darse apoyo a estas iniciativas mediante una financiación a pequeña escala (como subvenciones globales u otros instrumentos) destinada a los agentes locales (pequeñas empresas, organizaciones de la sociedad civil, organizaciones juveniles, instituciones académicas, etc.), lo que facilitará un entorno inclusivo para la innovación a escala transnacional.

5.7.

En particular, cuando se trate de crear redes educativas, estas actividades podrían integrarse en estructuras existentes, como el programa Erasmus+. Las recomendaciones políticas deberían centrarse en los aspectos clave de la zona geográfica concreta, con el objeto de crear nuevas vías para productos y servicios mejorados, fomentar el espíritu empresarial y, en última instancia, apoyar el aprendizaje permanente del capital humano local en función de los requisitos derivados de la digitalización de la producción.

5.8.

Las regiones de las cuatro estrategias macrorregionales cuentan con una larga tradición de vínculos históricos, socioeconómicos, culturales y políticos, que pueden ser de carácter tanto positivo como problemático. Estos vínculos pueden emplearse de forma constructiva fomentando instrumentos alternativos para la colaboración y la creación de agrupaciones interregionales, como la Agrupación Europea de Cooperación Territorial (AECT).

Bruselas, 19 de junio de 2019.

El Presidente

sdel Comité Económico y Social Europeo

Luca JAHIER


(1)  (2017/2040 (INI).

(2)  Es necesario señalar que con el término «agrupación»(o clúster) se entiende la creación de redes y la colaboración temática o global de agentes e instituciones del sector privado, la administración pública, el mundo académico y la sociedad civil (algo más amplio, por ejemplo, que la mera conexión en red de pequeñas y medianas empresas).

(3)  Véase http://ec.europa.eu/regional_policy/es/information/publications/studies/2017/macro-regional-strategies-and-their-links-with-cohesion-policy.

(4)  Es importante mencionar el éxito de InnoSup-1 a la hora de impulsar la creación de agrupaciones. Los seis primeros proyectos InnoSup-2015 en curso, que se iniciaron en 2016/2017, llegaron a más de 2 800 pymes (por ejemplo, a través de actos de búsqueda de socios y convocatorias de ideas o proyectos de colaboración) y proporcionaron apoyo directo a 449 pymes (por ejemplo, mediante bonos de apoyo a la innovación). En general, los proyectos de la agrupación InnoSup-1 van por buen camino para apoyar a 2 000 pymes.

(5)  Véase la evaluación ex post de los programas de políticas de cohesión 2017-2013, financiados por el FEDER y el Fondo de Cohesión, paquete de trabajo 2 – «Support to SMEs, Increasing research and innovation in SMEs and SME development»(Prestación de apoyo a las pymes, aumento de la investigación y la innovación en las pymes y desarrollo de las pymes), n.o de contrato 2014CE16BAT002, informe final, pp. 10-11 y 14-17.

(6)  Véase Zarotiadis y Gkagka, 2013: «European Union: A diverging Union?», Journal of Post-Keynesian Economics, vol. 35, pp. 537-567.

(7)  Véanse las Conclusiones del Consejo de 12 de marzo de 2018, en las que se pedía un mayor desarrollo de la política europea de agrupaciones empresariales, con el objetivo de conectar las agrupaciones empresariales regionales y convertirlas en agrupaciones transeuropeas de categoría mundial, basadas en principios de especialización inteligente, para apoyar el desarrollo de nuevas cadenas de valor en toda Europa.

(8)  Informe de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones sobre la aplicación de las estrategias macrorregionales de la UE, COM(2019) 21 final.

(9)  La Asociación de Cámaras de Comercio del Danubio ha firmado un acuerdo de cooperación con el Foro de Cámaras de Comercio del Adriático y del Jónico con el objetivo de intercambiar experiencias y cooperar en proyectos en los que ambas estrategias son complementarias.

(10)  Considérese, por ejemplo, la SDSN Mar Negro de reciente creación (http://sdsn-blacksea.auth.gr/y http://unsdsn.org/news/2018/10/31/presenting-a-new-regional-chapter-sdsn-black-sea/), la SDSN Mediterráneo (http://www.sdsn-mediterranean.unisi.it/) y la SDSN Norte de Europa (https://www.unsdsn-ne.org/).

(11)  Las propuestas específicas se ajustan al primer «Progress Report on the European Strategic Cluster Partnerships»(Informe de situación sobre las asociaciones de agrupaciones estratégicas europeas), elaborado por el Observatorio Europeo de Agrupaciones y Cambio Industrial (#EOCIC), que ofrece una visión general de los primeros resultados, experiencias y buenas prácticas logrados por la segunda generación de asociaciones estratégicas europeas de agrupaciones para la internacionalización (ESCP-4i).

(12)  Esta necesidad de aumentar la financiación de forma oportuna también está relacionada con la propuesta de iniciativas conjuntas de agrupaciones en la parte COSME del Programa sobre el Mercado Único.


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