EUR-Lex Access to European Union law

Back to EUR-Lex homepage

This document is an excerpt from the EUR-Lex website

Document 52018IE4168

Dictamen del ComitéEconómico y Social Europeo sobre «La revolución digital teniendoen cuenta las necesidades y los derechos de los ciudadanos» (Dictamen de iniciativa)

EESC 2018/04168

OJ C 190, 5.6.2019, p. 17–23 (BG, ES, CS, DA, DE, ET, EL, EN, FR, HR, IT, LV, LT, HU, MT, NL, PL, PT, RO, SK, SL, FI, SV)

5.6.2019   

ES

Diario Oficial de la Unión Europea

C 190/17


Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre «La revolución digital teniendo en cuenta las necesidades y los derechos de los ciudadanos»

(Dictamen de iniciativa)

(2019/C 190/03)

Ponente: Ulrich SAMM

Decisión del Pleno

12.7.2018

Fundamento jurídico

Artículo 29, apartado 2, del Reglamento interno

 

Dictamen de iniciativa

Sección competente

Transportes, Energía, Infraestructuras y Sociedad de la Información

Aprobado en sección

11.2.2019

Aprobado en el pleno

20.2.2019

Pleno n.o

541

Resultado de la votación

(a favor/en contra/abstenciones)

129/2/1

1.   Conclusiones y recomendaciones

1.1.

La revolución digital actual tiene el potencial de transformar fundamentalmente la sociedad, la economía y el lugar de trabajo, y proporcionar beneficios a largo plazo tanto para el crecimiento económico como para la calidad de vida con un impacto en todos los sectores, cambiando nuestra forma de vivir, trabajar y comunicarnos. El CESE ha expresado claramente su opinión de que la transformación —realizada por seres humanos— debe beneficiar a todos. Por lo tanto, el CESE acoge con satisfacción todas las acciones políticas y de la sociedad civil que ayuden a los ciudadanos europeos. El presente dictamen aborda principalmente las necesidades y preocupaciones de los ciudadanos, ya sea como trabajadores, empresarios o consumidores en general, y determina los ámbitos donde la participación de la sociedad civil es fundamental. Solo lograremos que la transición digital sea un éxito si se configura de forma proactiva.

1.2.

El progreso de la digitalización, en particular cuando se introducen nuevos productos y servicios digitales, puede ser muy rápido (como en el caso de los teléfonos móviles e inteligentes) o puede ser lento en determinados ámbitos, donde el público y la sociedad en general no aceptan la tecnología sin hesitación, como sucede cuando se ven afectadas la autonomía, la responsabilidad, la seguridad, la dignidad y la privacidad.

1.3.

La digitalización ofrece un gran abanico de nuevas posibilidades que permiten a las personas tomar decisiones para vivir mejor de una manera sin precedentes. Por otro lado, cuanto más domina nuestra vida la digitalización, mayor es la posibilidad de ser manipulados, lo que puede menoscabar nuestra autonomía en ámbitos como conducir coches, elegir alimentos, cuidar nuestra salud, calentar nuestros hogares, fumar, beber, administrar nuestras finanzas y muchos más. El CESE pide desarrollar, adaptar y aplicar normas transparentes a estas tecnologías en rápida mutación. La buena tecnología persuasiva debe conllevar formación, no manipulación, y cumplir el principio de libre elección de las personas, para garantizar la autonomía humana.

1.4.

El CESE tiene una opinión clara sobre la cuestión relativa al grado en que es éticamente aceptable delegar las decisiones (con implicaciones morales) a sistemas basados en la inteligencia artificial (IA): los sistemas automatizados, independientemente de su complejidad, tienen que funcionar de acuerdo con el principio de control humano. Solo los seres humanos toman la decisión final y asumen la responsabilidad por ella.

1.5.

Con la creciente automatización en el hogar están evolucionando varios puntos de entrada para los piratas informáticos. Es necesario informar a los consumidores sobre estos riesgos y respaldar las medidas de seguridad, en particular cuando los piratas informáticos intentan controlar dispositivos inteligentes. El CESE pide a la UE que revise las normas de seguridad existentes y desarrolle y adapte normas de seguridad estrictas a la nueva evolución de las tecnologías con el fin de proteger a los ciudadanos en sus hogares.

1.6.

El CESE acoge favorablemente el enfoque de mejora de la seguridad vial introduciendo más tecnología digital en los coches, pero también expresa su preocupación por el lento ritmo de estas mejoras. Para acelerar la transición a la conducción automática, el CESE aboga por desarrollar incentivos de la UE para abordar los enormes costes (necesidad de comprar nuevos coches) y la aceptación insuficiente de los sistemas de asistencia (por la complejidad y la falta de formación). El CESE considera que debe elaborarse una estrategia europea para adaptar y modificar nuestra red de carreteras, con el fin de que unos vehículos completamente autónomos y 100 % seguros lleguen a ser un éxito.

1.7.

El CESE pide adaptar y revisar el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) en vista de la rápida evolución de la tecnología digital. Las nuevas tecnologías de reconocimiento facial, en particular, suponen una amenaza para nuestra intimidad. A medida que esta tecnología se vuelva más barata y fácilmente accesible para todos, podría en última instancia llevar a una situación en la que ya no se pueda caminar por la calle o ir de compras de manera anónima. La amenaza a la intimidad y la autonomía es aún mayor cuando estas tecnologías se utilizan para la elaboración de perfiles o la atribución de puntos en función del comportamiento de la persona. El CESE insiste en que las personas tengan derecho a ser anónimas también en los espacios públicos. El CESE insta a la Comisión a revisar periódicamente el RGPD y la normativa correspondiente en función de la rapidez de la evolución de estas tecnologías.

1.8.

El consumidor individual, que no tiene conocimientos digitales profesionales, necesita mucho apoyo para utilizar sistemas digitales complejos, ya sean electrodomésticos o plataformas digitales. Los manuales de usuario pueden ser muy largos y el permiso para utilizar determinados datos se da a menudo involuntariamente. El CESE está convencido de que la transparencia no basta; también son necesarias simplificaciones y procedimientos normalizados en toda la UE para ayudar a los consumidores.

1.9.

Las plataformas digitales pueden rastrear fácilmente a sus usuarios con herramientas simples. Esto significa que, para proteger la privacidad, el RGPD es insuficiente cuando los datos se utilizan indebidamente de forma deliberada sin conocimiento de las personas. El CESE se muestra convencido de que la privacidad solo puede garantizarse restringiendo más el acceso a los datos únicamente a un número limitado de personas certificadas. Las medidas de seguridad deben desarrollarse hasta los niveles más elevados y fiables e incluir la verificación periódica por parte de organismos independientes de la UE.

1.10.

El CESE está preocupado por que los sistemas de vigilancia basados en la biométrica puedan dar lugar a una clasificación errónea y estigmatización, al incluir automáticamente a alguien en una determinada categoría, como terrorista, delincuente o persona no fiable. Los sistemas que identifican y clasifican automáticamente a personas como sospechosas nunca deben funcionar sin una estrecha interacción humana y una verificación exhaustiva.

1.11.

Se prevé el uso de la robótica en el sector sanitario. Sin embargo, los robots son dispositivos incapaces de replicar las capacidades empáticas y la reciprocidad de las relaciones de cuidados y asistencia entre personas. Si no se utilizan bajo determinadas condiciones marco, pueden socavar la dignidad humana. Por lo tanto, los robots para cuidados solo deben utilizarse para tareas de cuidado que no exijan implicación emocional, íntima o personal.

1.12.

El CESE recomienda, cuando se planifiquen nuevos sistemas automatizados en la industria, el comercio y el sector de los servicios, utilizar métodos científicos objetivos para optimizar y evaluar la interacción entre las personas y las máquinas. Los métodos científicos de la ergonomía cognitiva permiten evaluar objetivamente las exigencias mentales al tiempo que abordan los nuevos sistemas de asistencia técnica. Combinan distintas disciplinas de investigación, como la psicología y la ergonomía, para evaluar las interfaces de usuarios. El CESE está convencido de que la digitalización solo tendrá éxito a largo plazo con un diseño centrado en el ser humano.

1.13.

El CESE pide que se evalúen las diferencias en el desarrollo regional y la magnitud de las posibles desigualdades sociales y sus posibles efectos sobre la integridad de la UE, causados por un acceso desigual a las nuevas tecnologías digitales y un déficit de capacidades.

2.   Introducción

2.1.

El CESE acogió con satisfacción en anteriores dictámenes (1) el establecimiento, por parte de la Comisión Europea, del programa Europa Digital, que subraya la intención de convertir a Europa en un agente destacado de la digitalización y de reforzar su poder económico y su competitividad en la escena mundial, permitiendo la creación de un mercado único digital y configurando la transformación digital de manera positiva para todos los ciudadanos de Europa.

2.2.

La revolución digital actual ha cambiado la sociedad y aún lo hará más en el futuro. Estos cambios afectan a la economía y al lugar de trabajo y proporcionan beneficios a largo plazo tanto para el crecimiento económico como para la calidad de vida con un impacto en todos los sectores, cambiando nuestra forma de vivir, trabajar y comunicarnos. El CESE ha expresado claramente su opinión (2) de que la transformación —realizada por seres humanos— debe beneficiar a todos. Por lo tanto, el CESE acoge con satisfacción todas las acciones políticas y de la sociedad civil que ayuden a los ciudadanos europeos. El presente dictamen se centra principalmente en las necesidades y preocupaciones de los ciudadanos, como trabajadores, empresarios o consumidores en general. Determina los ámbitos donde la participación de la sociedad civil es fundamental para configurar de forma proactiva la transición digital y lograr que sea un éxito.

2.3.

El progreso de la digitalización, en particular cuando se introducen nuevos productos y servicios digitales, puede ser muy rápido (como en el caso de los teléfonos móviles e inteligentes) o puede ser lento en determinados ámbitos, donde el público y la sociedad en general no aceptan la tecnología sin hesitación, como sucede cuando se ven afectadas la autonomía, la responsabilidad, la seguridad, la dignidad y la privacidad. El análisis del presente Dictamen se basa, en parte, en una publicación de Royakkers et al, Ethics Inf Technol (2018).

2.4.

Muchos entusiastas que trabajan en la industria, los laboratorios o las universidades promueven el desarrollo de nuevas aplicaciones digitales, y no solo, como muchos creen, los gigantes de internet como Google, Apple, Facebook, Amazon o Microsoft. Muchos grupos de la sociedad comparten este entusiasmo; sin embargo, también hay una minoría significativa de ciudadanos que se muestran escépticos o ansiosos, ya sea por los riesgos para su vida privada, autonomía, seguridad, etc., o quizá debido a una falta de conocimiento y un miedo primario al futuro. La transición digital no está impulsada únicamente por la tecnología. Las necesidades, los deseos y los derechos de los ciudadanos deberían influir de manera decisiva en los futuros avances tecnológicos. Para que la transición digital tenga éxito, la participación de las personas en los procesos de diseño y toma de decisiones es un claro desafío para todos, y para la sociedad civil en particular. Esto también significa garantizar un acceso seguro y asequible a las conexiones a internet con el fin de evitar la discriminación y la exclusión.

3.   Velocidad de la transición digital

3.1.

La revolución digital es el paso de la tecnología mecánica y electrónica analógica a la electrónica digital, que tuvo lugar en algún momento entre finales de los años cincuenta y finales de los setenta, con la adopción y la proliferación de ordenadores centrales y ordenadores personales digitales. En la década de los ochenta, la tecnología digital se generalizó en muchos ámbitos. El uso de tabletas y teléfonos inteligentes va camino de superar el uso del ordenador personal.

3.2.

El acceso del público a la red informática mundial, que comenzó en 1991, proporcionó una nueva infraestructura que permitió conectar dispositivos digitales, creando nuevas funciones que van mucho más allá de las características de un dispositivo digital por sí solo. La combinación de estas tecnologías ha transformado fundamentalmente nuestra forma de comunicarnos, trabajar y hacer negocios. Las plataformas digitales han dado lugar a formas radicalmente nuevas de hacer las cosas (Airbnb, Uber, Amazon, por citar algunos ejemplos, en pocos años se han convertido en importantes agentes económicos).

3.3.

Parece que no hay límites a una mayor digitalización. El creciente uso de sensores inteligentes permite leer y procesar datos (ubicación, movimiento, datos medioambientales, datos biológicos, datos químicos) relacionados con cualquier tipo de objeto (internet de las cosas). Prácticamente no hay límites al número de sensores, por lo que teóricamente es posible generar un mapa digital de todo nuestro entorno físico. En el futuro, la banda ancha rápida (5G) permitirá reaccionar a datos de sensores en tiempo real.

3.4.

Programas informáticos basados en determinados algoritmos procesarán enormes cantidades de datos de sensores y actividades de las plataformas (macrodatos). Los programadores podrán definir con precisión estos algoritmos o generarlos de forma dinámica utilizando un conjunto de datos de entrada (aprendizaje automático o inteligencia artificial (IA)). De la IA, en particular, muchos esperan innovaciones tecnológicas significativas (3). La cuestión saber de hasta qué punto podemos permitir que las máquinas tomen decisiones (con implicaciones morales) es fundamental y requiere un control político y social. Ya existe una fuerte demanda de que se impongan limitaciones a los sistemas informáticos automáticos en determinados ámbitos (como la tecnología financiera) debido a una significativa pérdida de control y una falta de transparencia.

3.5.

El ritmo de desarrollo de la digitalización en la sociedad es muy rápido. Organizaciones públicas y empresas están adoptando numerosos enfoques nuevos, como demuestran los proyectos piloto o los productos que ya están entrando en el mercado. La penetración en el mercado de estos nuevos productos puede ser totalmente diferente, en función de los sectores. Por el contrario, puede ser lenta en determinados ámbitos, en los que no se acepta la tecnología sin hesitación, como se describe a continuación.

3.6.

Un ejemplo típico de la internet de las cosas con aceptación limitada es la domótica o los sistemas de hogares inteligentes para controlar la iluminación, la calefacción, los dispositivos o unidades de entretenimiento, los electrodomésticos, etc. Los sistemas de control de acceso y de alarma con cámaras de seguridad pueden subir vídeos a la red. Los sistemas de domótica carecen de normas técnicas, lo que dificulta el desarrollo de aplicaciones que funcionen correctamente para distintos dispositivos. También pueden requerir conocimientos avanzados y actualización continua. Otra dificultad reside en el hecho de que la mayoría de las viviendas son entornos compartidos, con personas que tienen distintos intereses, aptitudes y capacidades (niños, personas mayores e invitados, por ejemplo). Es mucho más fácil vivir en un hogar inteligente que gestiona la vida de una sola persona.

3.7.

Los sensores de los coches inteligentes posibilitan la movilidad conectada y automatizada ofreciendo una gran cantidad de nuevas características en aras de una mayor comodidad y seguridad y, a la larga, con una automatización plena, el máximo grado de seguridad en el transporte por carretera (4). La tecnología para la conducción automática está bastante madura, pero por una serie de motivos su aplicación generalizada se desarrolla lentamente. En primer lugar, solo es posible un alto grado de conducción asistida en los coches nuevos, cuyos sensores y unidades informáticas centrales forman parte integrante del vehículo. Sus costes para las personas y la sociedad son un obstáculo a la penetración en el mercado. En segundo lugar, un creciente número de sistemas de asistencia pueden hacer que la conducción sea mucho más compleja, dando lugar a una aceptación limitada. En tercer lugar, la exigencia de que los vehículos totalmente autónomos sean seguros al 100 % será un importante obstáculo mientras estos vehículos compartan la carretera con automóviles convencionales y otros usuarios de la carretera. Los vehículos totalmente automáticos suponen un desafío, porque imponen la necesidad de rediseñar el sistema vial.

3.8.

Google y Facebook ya utilizan la IA de forma intensiva y con éxito para «optimizar»la visualización de información y la publicidad. Pero hay muchos otros ámbitos en los que la AI puede utilizarse y se utilizará, asistiendo de manera muy significativa en trabajos cognitivos, como en las profesiones basadas en el conocimiento. Sin embargo, puede que algunos de estos ámbitos se desarrollen más lentamente de lo esperado debido a un problema fundamental: como se ha indicado recientemente, la limitación de la IA no es la tecnología (potencia computacional), sino nuestra falta de entendimiento fundamental de cómo aprenden y piensan exactamente las personas. Reflexionar de forma creativa y aprovechar la experiencia de la vida sigue siendo un privilegio del ser humano.

3.9.

Existen algunos muy buenos pioneros que han convertido servicios públicos en soluciones electrónicas flexibles. Por ejemplo, en Estonia una multitud de servicios como la administración electrónica, la tributación electrónica, la sanidad electrónica o la votación electrónica están generalmente aceptados y son ampliamente utilizados y considerados por muchos como un modelo para la tecnología que debe implantarse en todos los países de la UE, preferiblemente con las mismas normas, para posibilitar la interoperabilidad. Solo con una estrategia a escala de la UE y unos proyectos suficientemente financiados pueden superarse los obstáculos impuestos por la gran diversidad de regiones, instituciones y culturas, y la demanda de subsidiariedad respecto del gobierno central.

4.   Preocupaciones y recomendaciones

4.1.   En 2017, la Comisión Europea publicó una encuesta del Eurobarómetro (5) que mostraba que el 76 % de las personas que utilizan internet todos los días aseguran que el impacto de estas tecnologías en su calidad de vida ha sido positivo, aunque un 38 % nunca utiliza internet. Este último porcentaje podría deberse a una falta de capacidades digitales, aunque también hay un número significativo de personas que, si bien poseen las capacidades necesarias, albergan serias preocupaciones sobre el uso de internet, por lo que dudan en utilizarlo. Este punto de vista debe respetarse y tomarse en serio. Se expresa preocupación, en particular, por cuestiones de autonomía, responsabilidad, seguridad, dignidad humana, privacidad y condiciones de trabajo, como se explica a continuación.

4.2.   Autonomía

4.2.1.

Hablamos de paternalismo si alguien pretende saber mejor lo que es bueno para otras personas que ellas mismas. Con el paternalismo tecnológico, el paternalismo se «delega»en la tecnología. Puede ser persuasivo o convincente. La buena tecnología persuasiva debe conllevar formación, no manipulación, y cumplir los requisitos de libre elección de las personas, para garantizar la autonomía humana. La digitalización ofrece un gran abanico de nuevas posibilidades que permiten a las personas tomar decisiones para vivir mejor de una manera sin precedentes. Por otro lado, cuanto más domina nuestra vida la digitalización, más podemos ser manipulados, lo que menoscaba nuestra autonomía en ámbitos como conducir coches, elegir alimentos, cuidar nuestra salud, calentar nuestros hogares, fumar, beber, administrar nuestras finanzas y, como se ha visto en sucesos recientes, incluso votar en las elecciones que, en caso de ser manipuladas, pueden suponer una amenaza para la democracia. El CESE aboga por desarrollar, adaptar y aplicar normas transparentes y, cuando proceda, medidas jurídicas estrictas para estas tecnologías en rápida mutación.

4.2.2.

El ejemplo más notable de uso extremo de la tecnología digital para influir en las personas puede encontrarse en China. El Gobierno chino mantiene una puntuación para cada uno de sus ciudadanos con el fin de ayudar a determinar si alguien puede optar a un préstamo, un visado o un trabajo. Esto contrasta marcadamente con los valores y derechos europeos (protección de datos, privacidad, protección social, sostenibilidad).

4.2.3.

Se ha observado una tendencia en la que las personas desarrollan un creciente deseo por una vida más analógica, al menos durante una cierta parte de su tiempo. Hay campamentos para dormir fuera de casa, donde los adultos van a desconectarse para pasar un fin de semana sin conexión a la red, o la gente pasa tiempo fuera de línea para concentrarse en los niños, las familias y los amigos, lo que significa no tener un teléfono en la mano. Existe una demanda estable de cosas que ahora se consideran analógicas, aunque exista una alternativa digital: libros, música creada sin ordenador, discos de vinilo, papel, bolígrafos y muchas más. Se sabe que varios ejecutivos de alto nivel declaran en «quiebra»el tráfico de su correo electrónico de vez en cuando, borrando todos sus correos de la bandeja de entrada o cerrando la cuenta por completo, para recuperarse de la avalancha de comunicación electrónica. El CESE considera que la transición digital también necesita estos contrapesos para tener éxito y ser aceptable para todos, y advierte contra las prisas excesivas para sustituir las técnicas analógicas.

4.3.   Responsabilidad

El «hombre fuera de juego»hace referencia a la automatización total, cuando el sistema toma una decisión sin intervención humana. Entre los ejemplos están los sistemas del conocimiento que hacen diagnósticos médicos basados en una gran cantidad de información o los robots militares que toman decisiones de vida o muerte utilizando información de diversas fuentes. La pregunta crucial que se formula con frecuencia es: ¿en qué medida es éticamente aceptable delegar la toma de decisiones (con implicaciones morales) en sistemas basados en la IA? El CESE ya ha expresado una opinión clara sobre ello (6): los términos «responsabilidad»y «moral»están exclusivamente vinculados a los seres humanos, mientras que determinados rasgos mentales o de personalidad no pueden atribuirse a los robots. Los sistemas automatizados, independientemente de su complejidad, tienen que funcionar de acuerdo con el principio de control humano. Solo los seres humanos toman la decisión final y asumen la responsabilidad por ella.

4.4.   Seguridad y consumidores

4.4.1.

A medida que los nuevos aparatos de moda hacen más inteligentes nuestros hogares, también los están haciendo más vulnerables. Con un mayor número de dispositivos que se conectan a internet —televisores inteligentes, cámaras web, consolas de juegos, relojes inteligentes— es crucial contar con un buen plan de defensa para la red de la vivienda. Los relojes inteligentes y otros dispositivos portátiles son una extensión de un teléfono inteligente, que da acceso instantáneo a potentes aplicaciones, correo electrónico, mensajes de texto y la web. Además de extraer información valiosa para los piratas informáticos, también pueden hacerse con el control de dispositivos inteligentes. Los investigadores en materia de seguridad han demostrado lo sencillo que es piratear la muñeca Cayla o la posibilidad de piratear incluso una bomba de insulina o espiar a una persona que lleva un reloj inteligente. Los consumidores deben estar informados de estos riesgos. El CESE pide a la UE que revise las normas de seguridad existentes y desarrolle y adapte normas de seguridad estrictas a la nueva evolución de las tecnologías con el fin de proteger a los ciudadanos en sus hogares.

4.4.2.

La aplicación de la biométrica (reconocimiento facial, huellas digitales, escaneo del iris) es excelente si el sistema funciona bien. Sin embargo, en el caso de las personas a las que el sistema identifica erróneamente como sospechosas, a menudo es muy difícil rectificar los errores. La aplicación de la biométrica puede dar lugar a una clasificación errónea y estigmatización, al incluir automáticamente a alguien en una determinada categoría, como terrorista, delincuente o persona no fiable, lo que puede provocar la inversión de la presunción de inocencia. También parece que la biométrica no puede utilizarse para todo el mundo. Por ejemplo, las huellas digitales del 2 % de las personas no pueden «leerse», porque son personas mayores o debido a determinadas profesiones y tratamientos con quimioterapia. Los sistemas digitales que utiliza nuestra sociedad deben diseñarse para no excluir o discriminar a las personas que no cumplen determinados criterios estándar. Los sistemas que clasifican automáticamente a personas como sospechosas nunca deben funcionar sin una estrecha interacción humana y una verificación exhaustiva.

4.4.3.

El fraude de identidad es un problema grave. Consiste en obtener, incautar, poseer o crear deliberadamente identificadores falsos con el fin de cometer un delito. Nuestra sociedad necesita apoyo legal suficiente para proteger a las víctimas de dicho fraude de identidad.

4.5.   Dignidad humana

4.5.1.

El uso de la robótica en el sector sanitario suscita preocupación. Los robots son dispositivos incapaces de replicar las capacidades empáticas y la reciprocidad de las relaciones de cuidados y asistencia entre personas. Por lo tanto, los robots para cuidados solo deben utilizarse para tareas de cuidado que no exijan implicación emocional, íntima o personal. Si no se utilizan bajo determinadas condiciones marco, los robots pueden socavar la dignidad humana.

4.6.   Privacidad

4.6.1.

El reconocimiento facial compara el perfil facial de alguien con una base de datos para ver si la persona escaneada aparece en dicha base de datos. Se utiliza en investigaciones policiales o en cámaras de seguridad en espacios públicos y su uso está regulado por ley. Esta información sumamente delicada debe almacenarse de forma segura. Sin embargo, el reconocimiento facial se volverá más barato y fácilmente accesible para todos, para su utilización por parte de cualquier comercio, empresa o incluso particular. Se están realizando pruebas para utilizar estas técnicas incluso para el reconocimiento emocional. Sin embargo, se teme que la tecnología de reconocimiento facial pueda en última instancia llevar a una situación en la que ya no se pueda caminar por la calle o ir de compras de manera anónima. El CESE exige que las personas tengan derecho a ser anónimas también en los espacios públicos. En general, debe prohibirse el reconocimiento por cámaras sin el conocimiento de las personas que están siendo observadas.

4.6.2.

Aunque ya se conoce bien el escenario del gran hermano, en el que un gobierno espía a todo el mundo, el escenario del pequeño hermano, en el que las personas o pequeñas empresas se espían entre sí, se está convirtiendo en una posibilidad cada vez mayor. Por ejemplo, las gafas inteligentes pueden utilizarse para registrar o recuperar datos sobre un interlocutor o visitante. A medida que se desarrolle la tecnología avanzada y asequible surgirán otros aparatos de espionaje electrónicos. El CESE hace hincapié en que, más allá del actual RGPD, necesitamos normas estrictas y claras para salvaguardar la privacidad de las personas.

4.6.3.

Con el auge de la domótica, el hogar, considerado privado, se está volviendo más transparente. La distinción entre el hogar y el mundo exterior es difusa, puesto que las paredes ya no protegen la vivienda de miradas indiscretas. Los dispositivos de entretenimiento, los sistemas de alarma con cámaras de seguridad y los sistemas de control central (ordenador de sobremesa, teléfono inteligente, altavoz inteligente) brindan una serie de puntos de entrada a los piratas informáticos. El CESE pide una acción coordinada de la UE para informar a los consumidores acerca de dichos riesgos y respaldar las medidas de seguridad.

4.6.4.

Un factor de riesgo de los sistemas digitales es su complejidad. En concreto, el consumidor individual, que no tiene capacidades digitales profesionales, necesita mucho apoyo. Por ejemplo, los manuales de usuario para equipos digitales pueden ser muy largos. Normalmente advierten al usuario sobre cuestiones de privacidad, pero el permiso para utilizar determinados datos se da a menudo involuntariamente, porque las personas no son capaces de entender todo el manual o sufren la llamada fatiga del consentimiento, debido a los numerosos permisos que tienen que dar para utilizar sus datos a los dispositivos que capturan dichos datos. Esto plantea la cuestión de saber sobre quién recae la responsabilidad en este proceso. El CESE aboga por la simplificación y propone introducir procedimientos normativos de la UE o paquetes estándar de privacidad que sean fáciles de comprender para todos.

4.6.5.

La cuestión de la privacidad también se plantea en relación con las plataformas digitales. Las plataformas pueden seguir fácilmente a sus usuarios con herramientas simples. Por ejemplo, los empleados de Uber han estado utilizando la herramienta de la empresa «God View»para seguir a políticos, famosos y otras personas, práctica a la que se ha puesto fin gracias a una resolución judicial. Sin embargo, la tecnología sigue capturando datos de seguimiento y conexión. El CESE se muestra convencido de que la privacidad solo puede garantizarse con medidas adicionales: restringiendo el acceso a los datos únicamente a un número limitado de personas certificadas. Estas medidas de seguridad deben desarrollarse hasta los niveles más elevados y fiables e incluir verificaciones periódicas por parte de organismos independientes de la UE.

4.7.   Trabajo del futuro

4.7.1.

El trabajo seguirá siendo la principal fuente de ingresos en la era digital. La empleabilidad desde la perspectiva del empleador y la capacidad de trabajar desde el punto de vista del empleado son dos caras de la misma moneda en la transformación digital. La capacidad de adaptación de los trabajadores a las nuevas tareas es igual a la posibilidad de adaptar el trabajo con la tecnología digital a las demandas de trabajo individuales. Dado que la línea entre trabajar para ganar dinero y trabajar con fines particulares es cada vez más difusa, los interlocutores sociales en particular tienen el reto de encontrar y establecer nuevos criterios que permitan medir los resultados individuales de forma equitativa. Anticipar la transformación digital requiere la participación de los trabajadores mediante la información, la consulta y la participación. La seguridad social, los servicios públicos de interés general y la salvaguardia de medios de subsistencia ecológicos siguen siendo requisitos previos para la futura sociedad del trabajo en la transformación digital.

4.7.2.

La automatización y los robots tendrán un impacto significativo en el futuro del trabajo. Por ejemplo, el uso de sistemas de transporte sin conductor ya es habitual en el transporte de materiales en almacenes. Los robots también pueden sustituir a las personas para trabajos monótonos, duros o peligrosos, y una nueva generación de los denominados «robots colaborativos»pueden convertirse en compañeros físicos para los trabajadores, especialmente útiles para las personas con discapacidades físicas. Los robots actuales sustituyen principalmente el trabajo manual, pero los robots que utilizan IA desempeñarán también trabajos intelectuales. Se verá afectado un número considerable de profesiones, a medida que los robots asuman ciertas tareas o incluso sustituyan completamente a los trabajadores humanos, como hemos presenciado en las últimas décadas. Se calcula que el empleo en todos los sectores industriales se mantendrá estable hasta 2022. Si se echa un vistazo a las grandes empresas, se observa incluso que el cambio en la división del trabajo entre el ser humano y las máquinas ha creado casi el doble de nuevos empleos y funciones de los que ha usurpado. El CESE ha tratado estas cuestiones en numerosos dictámenes (7).

4.7.3.

El acceso desigual a las nuevas tecnologías digitales y el déficit de capacidades pueden ser una fuente de diferencias cada vez mayores en el desarrollo regional, con repercusiones en el desarrollo económico, cultural y, por consiguiente, social de dichas regiones. El CESE pide que se evalúe la magnitud de las posibles desigualdades sociales y sus posibles efectos en la integridad de la UE.

4.7.4.

Los trabajadores que colaboran o interactúan con sistemas automatizados, o que trabajan con una gran cantidad de información, pueden encontrarse con determinados problemas. Deben hacer frente a tareas complejas que requieren un uso intensivo de la información. La realidad virtual, por ejemplo, se utiliza para fines de formación y planificación, mientras que la realidad aumentada apoya los proyectos de mantenimiento. El CESE recomienda, cuando se planifiquen nuevos sistemas automatizados en la industria y el comercio, utilizar métodos científicos objetivos para optimizar y evaluar la interacción entre las personas y las máquinas.

4.7.5.

Los empleadores, por otro lado, se enfrentan al desafío de seleccionar soluciones digitales adecuadas entre una amplia gama de nuevas tecnologías. Es importante desarrollar sistemas de asistencia tecnológica adecuados para las actividades y los procesos de trabajo de las empresas. Antes de introducir nuevas tecnologías, también se recomienda determinar la competencia tecnológica de los trabajadores y, en caso necesario, ofrecer formación. La participación de los trabajadores en la implantación de nuevas tecnologías también es un factor fundamental.

4.7.6.

El ámbito de investigación de la ergonomía cognitiva está experimentando un auge en la era de la digitalización. Los métodos científicos de la ergonomía cognitiva permiten evaluar objetivamente las exigencias mentales al tiempo que abordan los nuevos sistemas de asistencia técnica. Combinan distintas disciplinas de investigación, como la psicología y la ergonomía, para evaluar las interfaces de usuarios. El objetivo es un diseño óptimo del lugar de trabajo y una situación en la que salgan ganando tanto trabajadores como empresarios. En dicha situación, los trabajadores alcanzan un nivel óptimo de satisfacción, bienestar y salud en el trabajo y ofrecen a la empresa unos resultados y una productividad óptimos a largo plazo. El CESE recomienda que estos métodos de evaluación se normalicen en beneficio de los trabajadores y las empresas. La transformación digital debe supervisarse mediante una investigación global, centrada en el trabajo y financiada por la UE, sobre «la digitalización en aras del trabajo digno». El CESE está convencido de que la digitalización solo tendrá éxito a largo plazo con un diseño de los sistemas de la Industria 4.0 eficiente y favorable a los trabajadores.

Bruselas, 20 de febrero de 2019.

El Presidente

del Comité Económico y Social Europeo

Luca JAHIER


(1)  DO C 62 de 15.2.2019, p. 292.

(2)  DO C 434 de 15.12.2017, p. 30; DO C 434 de 15.12.2017, p. 36; DO C 237 de 31.7.2018, p. 8; DO C 367 de 10.10.2018, p. 15.

(3)  DO C 288 de 31.8.2017, p. 1.

(4)  DO C 62 de 15.2.2019, p. 274.

(5)  Eurobarómetro especial 460 – Encuesta realizada por TNS Opinion & Social, marzo de 2017.

(6)  DO C 288 de 31.8.2017, p. 1.

(7)  DO C 434 de 15.12.2017, p. 30; DO C 434 de 15.12.2017, p. 36; DO C 237 de 31.7.2018, p. 8; DO C 367 de 10.10.2018, p. 15.


Top