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Document 52018AE2008

Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre «La evolución estratégica de la política industrial hacia el año 2030, a fin de reforzar la base industrial competitiva y diversificada en Europa y concentrarse en los resultados a largo plazo en las cadenas de valor mundiales» (Dictamen exploratorio solicitado por la Presidencia austriaca)

EESC 2018/02008

OJ C 62, 15.2.2019, p. 16–23 (BG, ES, CS, DA, DE, ET, EL, EN, FR, HR, IT, LV, LT, HU, MT, NL, PL, PT, RO, SK, SL, FI, SV)

15.2.2019   

ES

Diario Oficial de la Unión Europea

C 62/16


Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre «La evolución estratégica de la política industrial hacia el año 2030, a fin de reforzar la base industrial competitiva y diversificada en Europa y concentrarse en los resultados a largo plazo en las cadenas de valor mundiales»

(Dictamen exploratorio solicitado por la Presidencia austriaca)

(2019/C 62/03)

Ponente:

Carlos TRIAS PINTÓ

Coponente:

Gerald KREUZER

Consulta

Presidencia austriaca del Consejo, 12.2.2018

Fundamento jurídico

Artículo 304 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea

 

 

Sección competente

Comisión Consultiva de las Transformaciones Industriales (CCMI)

Aprobado en la CCMI

25.9.2018

Aprobación en el pleno

17.10.2018

Pleno n.o

538

Resultado de la votación

(a favor/en contra/abstenciones)

158/9/4

1.   Conclusiones y recomendaciones

1.1.

La política industrial ha de determinar y ofrecer posibilidades para lograr un crecimiento futuro sostenible e inclusivo a nivel mundial. Nadie debe quedarse atrás.

1.2.

Europa debe seguir aspirando a conseguir que la proporción de la producción industrial alcance niveles precedentes, perfilando este objetivo con la ayuda de indicadores de rendimiento clave. Hay que mejorar la política industrial europea (entre las DG, los Estados miembros y las regiones), ya que esta forma parte de complejas cadenas de valor transfronterizas en un mercado cada vez más globalizado. Es preciso adoptar un enfoque holístico que concilie los retos del crecimiento, el clima, el medio ambiente y los problemas de la sociedad a la hora de diseñar una «transición justa» que conecte eficazmente las fuerzas motrices nacionales y de la UE.

1.3.

El rEUnaissance de Europa es un plan maestro para la industria europea, pues incluye la política industrial en todas las políticas de la UE, lo que hace posible que la industria se transforme para hacer de Europa la mayor economía del conocimiento, generando valor agregado industrial a través de la creatividad y el diseño inteligente, la innovación social y gestando nuevos modelos industriales sostenibles e integradores (la marca Made in Europe).

1.4.

Para que las políticas de la UE en materia de cambio climático y economía circular creen puestos de trabajo en Europa, es fundamental que las partes clave de la cadena de valor que las hacen posibles se encuentren en Europa. Por tanto, es importante que la Estrategia de la UE reconozca la importancia de las cadenas de valor y lleve a cabo medidas ambiciosas para seguir desarrollándolas. En lugar de centrarse en sectores determinados, la Estrategia ha de garantizar condiciones de funcionamiento atractivas en Europa. Para garantizar la continuidad del papel de Europa en la economía mundial, la medida del éxito debería ser el potencial de los distintos eslabones de la cadena de valor europea para integrarse en las cadenas de valor mundiales, es decir, los proveedores europeos tendrían que poder competir a escala mundial y no solo en Europa.

1.5.

Las mejoras en educación y formación para los nuevos empleos y servicios también deberían estar fuertemente entrelazadas con las políticas de I+D+i y con la creación de un aprendizaje en el trabajo, ampliando así la Agenda de Capacidades (1) a sectores industriales clave, como los de la construcción, el acero, el papel, las tecnologías ecológicas, las energías renovables, la manufactura y el transporte marítimo.

1.6.

Para garantizar el liderazgo tecnológico de Europa, el CESE también recomienda que se intensifiquen las inversiones en tecnologías revolucionarias y disruptivas, como la inteligencia artificial y la robótica, el internet de las cosas, el análisis de datos, la impresión en 3D, los nuevos materiales y los nanomateriales, la realidad virtual mejorada, la bioeconomía, la alimentación sostenible, las tecnologías digitales, las neurotecnologías, la nanoelectrónica, la exploración del océano y el espacio, etc.

1.7.

El marco financiero plurianual 2021-2027 debe contemplar, de la forma más concreta y detallada posible, el esfuerzo adicional presupuestario que se debe acometer, sector a sector, en particular en I+D+i y las políticas de cohesión.

1.8.

El CESE destaca que hay que reforzar la gobernanza institucional incluyendo en las evaluaciones de impacto no solo el económico, sino también el impacto medioambiental y social a lo largo de toda la cadena de valor.

1.9.

Para que toda la cadena de valor financiero sea más sostenible, el CESE apoya firmemente la hoja de ruta de la Comisión para financiar el crecimiento sostenible (2), mediante la elaboración de una taxonomía de finanzas sostenibles que redirija el ahorro responsable hacia inversiones sostenibles y el refuerzo de las inversiones estratégicas europeas (una combinación adecuada del Fondo InvestEU previsto y de fuentes de financiación privadas).

1.10.

El CESE vuelve a apoyar firmemente la regla de oro de la inversión pública, no solo para cofinanciar proyectos estratégicos de inversión sino también todos los proyectos de inversión sostenible relacionados con los avances positivos del sistema de clasificación unificado de la UE para actividades sostenibles (taxonomía), a fin de ofrecer nuevas posibilidades de desarrollo a los países europeos más castigados por la crisis.

1.11.

Instrumentos de financiación: crear condiciones equitativas, conceder financiación pública a proyectos de escala industrial (hasta el 75 % —o más si está justificado— del coste de la inversión), así como aumentar los préstamos preferenciales y el acceso al crédito. Acceso a subvenciones públicas para acciones que se centren en reducir el riesgo de proyectos de vanguardia que, de manera intrínseca, entrañan un riesgo elevado.

1.12.

Los sectores más productivos (los que tienen más valor añadido) también son los que más innovan. Además, los sectores que se rigen por normativas medioambientales más estrictas también son los que más patentes registran, probablemente debido a la presión regulatoria (3).

1.13.

Uno de los principales motores del coste normativo es la aplicación de las políticas de la UE a través de actos delegados o de ejecución. Aplicar procedimientos de cumplimiento tecnocráticos sin haber definido las maneras más rentables de alcanzar los resultados de la normativa ralentiza la capacidad de innovación de los operadores del sector y, en particular, de las pymes.

1.14.

El desarrollo sostenible y la competitividad deben ir de la mano. El CESE pide que las normas relativas a los productos establecidas en la UE deban ser respetadas tanto por los productores europeos como por los productores de terceros países y que sean aplicables en la frontera. Por lo tanto, si los productos importados no respetan las normas medioambientales y sociales, los sectores industriales de la UE tendrán numerosas dificultades para dar respuesta a las necesidades de la sociedad y cumplir las exigencias en materia de sostenibilidad.

1.15.

La Comisión Europea debería supervisar de cerca si los acuerdos de libre comercio de la UE, con unas normas simples y claras, se aplican adecuadamente. Los capítulos de sostenibilidad en los acuerdos de libre comercio han de promover la aplicación de las normas laborales de la OIT y los Principios rectores de las Naciones Unidas sobre las empresas y los derechos humanos (4), que establecen unas condiciones mínimas transversales irreemplazables (los derechos de las personas vulnerables, la buena gobernanza fiscal, etc.). Hay que garantizar la reciprocidad en las relaciones comerciales (por ejemplo, inversiones, contratación pública, subvenciones).

1.16.

Es necesario un diálogo social ampliado a distintos niveles para analizar adecuadamente y aportar respuestas conjuntas a las cadenas de valor mundiales en empresas sostenibles donde los trabajadores tengan voz.

1.17.

El CESE pide a la Comisión Europea que confiera a la competitividad y el liderazgo industriales una prioridad política de primer orden y que inicie un programa en materia de estrategia industrial de la UE. Exhorta a la Comisión a que publique un informe anual sobre los resultados de la estrategia industrial de la UE donde se aborden todos los ámbitos políticos pertinentes de la Comisión.

2.   Megatendencias: un solo mundo

2.1.

Actualmente la industria se enfrenta a una profunda transformación en cuanto a la envergadura de la transformación digital y la economía hipocarbónica. Las energías renovables sustituirán a los combustibles fósiles, los datos se están convirtiendo en la nueva materia primera preferida y el internet (de las cosas) se ha convertido en la forma más importante de comunicación. Los modelos de producción lineal darán paso a sistemas de producción, consumo y reciclaje más circulares y los procesos de producción personalizados sustituirán la producción en masa. Una industria moderna significa producción e innovación en una red de agentes que cooperan estrechamente y proceden de empresas de todos los tamaños —desde grandes empresas a pymes—, que se extiende hasta los servicios conexos dispuestos a lo largo de la cadena de valor. El conocimiento se ha convertido en el factor más importante, en sustitución del trabajo o el capital. La estrategia industrial europea a largo plazo tiene que integrar todos estos retos (disruptivos) para entrar en una etapa solo comparable en la historia de la humanidad a la del paso del paleolítico al neolítico: el infolítico (5).

2.2.

La mayoría de los estudios académicos advierte de que entre el 20 y el 50 % de los empleos, según el sector, será sustituido por las tecnologías y la robótica de aquí en torno a 2030 (6). Sin embargo, se crearán nuevos empleos, aunque con mayores disparidades geográficas, sectoriales y de cualificación. El desafío de la política industrial europea estriba en evitar la exclusión de la UE, sus regiones y sus ciudadanos.

2.3.

La transformación digital afecta a los principales recursos de la industria: naturales o medioambientales, el trabajo y los capitales (físicos, tecnológicos e institucionales). Al objeto de gestionar correctamente los efectos sociales se necesita una visión integral y una nueva valoración de los principales recursos o stocks de capitales, de los que se derivarán los principales flujos de rentas, para cada país y para cada sector.

2.4.

Amplios sectores de la industria europea son cada vez más dependientes de las exportaciones exteriores o forman parte de complejas cadenas de valor transfronterizas, en un mercado cada vez más globalizado. Al mismo tiempo, la UE se enfrenta a la difusión de las políticas de «America First» («los Estados Unidos primero»), lo que se traduce en un riesgo cada vez mayor de guerras comerciales en las que no habría ganadores, solo perdedores. También representan una amenaza para el orden económico multilateral de la posguerra. Por último, se está produciendo un auge de los modelos económicos centralizados dirigidos por el Estado.

2.5.

Una transición justa hacia una economía más sostenible hacia 2050 (7) exige que Europa se enfrente a los siguientes desafíos:

el agravamiento del cambio climático y el deterioro de las condiciones medioambientales;

el agotamiento de los recursos naturales del planeta y la pérdida de biodiversidad;

la digitalización de la mayoría de los sectores industriales difuminarán los límites entre las industrias y entre el mundo físico y el virtual, abrirá sectores a nuevos participantes, lo que provocará una reducción del trabajo manual;

las desigualdades sociales, incluidos el aumento de la polarización en los mercados laborales y el desempleo juvenil, con población relegada en regiones con industrias en declive;

la pérdida de confianza de los ciudadanos en el gobierno, en la clase política, en la UE y sus estructuras de gobernanza, así como en otras instituciones;

los cambios demográficos: envejecimiento, migración, fuerte aumento de la población mundial y una nueva sensibilización por lo que respecta al medio ambiente;

la concentración de la población en las megaciudades, con la integración de las redes de infraestructuras, la inteligencia artificial, el aprendizaje automático y profundo;

los cambios en las preferencias de los consumidores (cambio en el comportamiento de los consumidores, mayor sensibilización medioambiental, regulación del comportamiento de los consumidores por parte de las autoridades públicas).

Una visión a largo plazo debería examinar simultáneamente todas estas tendencias. Entender los retos y cómo convertirlos en oportunidades será una de las grandes prioridades de la política industrial europea. El diseño complejo de las respuestas exige que todas las partes interesadas pertinentes participen y compartan la responsabilidad. Su éxito dependerá de los esfuerzos y la cooperación de las instituciones de la UE, los Estados miembros, las regiones y, sobre todo, del papel activo del propio sector.

3.   La transición: un compromiso de la UE con el mantenimiento de la competitividad a través de la sostenibilidad

3.1.

A fin de abordar los múltiples retos sin precedentes con los que se enfrenta la industria, Europa ha apostado por reforzar su competitividad aportando mayor calidad a sus productos y servicios, desarrollando una estrategia de diferenciación por regiones y sectores industriales que aspira a generar crecimiento y empleo de la mano del valor agregado que aportan la creatividad y el diseño inteligente, la innovación social y nuevos modelos industriales sostenibles e integradores.

3.2.

De hecho, Europa ya puede aportar algunos indicadores prometedores, como el contar con el 40 % de las patentes mundiales en tecnologías renovables. No obstante, se constatan de nuevo serios desajustes en el engranaje entre las funciones de educación y formación, las iniciativas de emprendimiento y las nuevas cualificaciones requeridas por parte de la industria.

3.3.

Otro de los mayores frenos al desarrollo industrial paneuropeo viene explicado por la fragmentación de las políticas de la Unión Europea, tanto en su dimensión geográfica como sectorial. Dejar de lado veintiocho políticas diferentes para cada sector industrial y adoptar un enfoque global para la política industrial de la Unión Europea exige sincronizar las medidas para completar la UEM (y, en particular, la unión fiscal y bancaria), el desarrollo de un mercado europeo de capitales de riesgo y la adopción de un modelo de financiación sostenible que garantice un crecimiento equilibrado y armonizado para el conjunto de la Unión Europea.

3.4.

Es importante comprender si una mayor innovación ecológica potencia la innovación en otros sectores, y cómo repercute en los precios de los insumos industriales, al objeto de evaluar mejor los efectos de la política medioambiental en la competitividad de los países y planificar mejor las políticas medioambientales.

3.5.

También es preciso prestar especial atención al potencial de las pymes en sectores que ofrecen servicios innovadores de gran nivel basados en el conocimiento. En Europa, la innovación suele originarse en estructuras de pequeño tamaño y la exportación de servicios de alto nivel basados en el conocimiento desempeña un papel pionero para el posicionamiento de los sectores conexos en el mercado.

3.6.

En esa recuperación del liderazgo europeo para la industria del conocimiento o de los capitales intangibles, la cooperación industrial y la coordinación entre los Estados miembros son clave a la hora de desarrollar la innovación en Europa. El CESE desea destacar la importancia del interés común europeo, de las asociaciones público-privadas innovadoras y de la cooperación regional en todas las estrategias de especialización inteligente.

4.   Estrategia integral y global

4.1.

Las economías que participan con mayor intensidad en las cadenas globales de valor (CGV) tienen más facilidades para crear valor añadido. Así, la UE debe oponerse con mayor rigor al neoproteccionismo que puede acentuar el reciente estancamiento del aumento de la participación en estas cadenas

4.2.

La oportunidad consiste en entrelazar las cadenas de valor globales con el tejido productivo local, favoreciendo el desarrollo de economías locales acompañadas de tecnologías disruptivas (cadena de bloques, impresoras 3D, robótica, internet de las cosas, almacenaje de energía, energía renovable, macrodatos, biología genética, nanotecnología, etc.) y con enfoques de inclusión, ya que también abren la posibilidad de producir localmente con insumos de menor coste, máxime si se introduce (y se regula correctamente) la figura del prosumidor, que alienta el desarrollo de microempresas productivas e incluyentes, complementarias a las grandes cadenas de valor globales.

4.3.

El nuevo paradigma de la sostenibilidad como factor de competitividad, desde una orientación «largoplacista», tiene como reto el movilizar, alinear y fijar suficientes recursos públicos y privados para la consecución de los objetivos establecidos en las políticas de la Unión Europea. La dotación de los recursos adecuados es fundamental para garantizar una transformación justa, equilibrada e incluyente donde nadie quede rezagado ni excluido y en la que sigan siendo prioridades importantes los intereses públicos como la protección de los consumidores, la salud y la calidad.

4.4.

Tanto las iniciativas y alianzas sectoriales de la industria europea para configurar la nueva Agenda de Capacidades como un directorio de acciones bien estructuradas que refuercen o ajusten los programas ya existentes (Erasmus+, la Nueva Agenda Europea para la Cultura, etc.), y que activen otros nuevos, deberán llegar lo antes posible al conjunto de la EU-27, asegurando la diversidad geográfica y una estrecha implicación de los entes locales.

4.5.

En paralelo, el CESE apoya decididamente el impulso a los espacios de diálogo entre diversas partes interesadas, la cocreación de estrategias innovadoras y de acciones piloto con un elevado efecto de demostración, la experimentación conjunta, el intercambio de buenas prácticas y el deseo de profundizar en el seguimiento y la evaluación de proyectos. A su vez, pone de relieve que se debería integrar a todos los actores que participan de las cadenas de valor de la industria, como es el case de los consumidores. Cabe destacar los ejemplos de la mesa redonda de alto nivel para la Industria, el Grupo de alto nivel sobre Industrias de gran consumo de energía y el Grupo de alto nivel sobre Competitividad y Crecimiento.

4.6.

Es esencial mejorar la capacidad de inversión de la UE y cerrar la brecha entre la formulación de las políticas sectoriales y la inversión financiera realizada. Esto debe hacerse incrementando las asignaciones al FEIE 2.0 y a los Fondos Estructurales relacionados con la inversión, a fin de poder llegar a las regiones y poblaciones que se han quedado rezagadas durante los años de crisis, y canalizando el reciente superávit exterior de la UE y el de las autoridades públicas hacia inversiones que modernicen nuestra infraestructura industrial y contribuyan así a aumentar la productividad y el crecimiento económico.

5.   La gobernanza institucional de la industria de la UE

5.1.

Los planes de acción de la UE a largo plazo (Estrategia Europa 2020, planes en materia de cambio climático, etc.) han de verse reflejados en los planes de acción industriales. Crear sinergias entre distintas iniciativas políticas (la economía circular, la innovación, la política de transportes, el comercio, las capacidades, la política regional) contribuiría definitivamente a maximizar su repercusión.

5.2.

La transparencia es un factor determinante para garantizar el éxito de este proceso. La industria en su conjunto ha de «actuar y comunicar», suministrando información de calidad (relevante, verificable y comparable) que posibilite la medición precisa de los impactos financieros y no financieros a lo largo de la cadena de valor global del producto.

5.3.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (17 ODS y 169 metas asociadas) y el acuerdo de París sobre el cambio climático actúan como brújula del bien común, pero es perentorio adaptar y extender los indicadores mediante una metodología común que combine los parámetros cuantitativos con los cualitativos y monetice a su vez las externalidades. El nuevo conjunto de indicadores tiene que incorporar aquellos que alcancen la dimensión de las cadenas de valor globales, reflejando los valores de la Unión Europea.

5.4.

Como en el caso de la alimentación sostenible, el CESE aboga por el establecimiento de códigos de conducta para los segmentos internacionalizados del servicio europeo o de la cadena de valor del producto, muchos de los cuales se hallan todavía al margen de la gobernanza jurídica. También apela a una mayor vigilancia de mercado y a la generación de desincentivos o sanciones ante la comisión de prácticas nocivas para la sostenibilidad, como la obsolescencia programada.

5.5.

Refuerzo de la investigación e innovación responsables como parte de un enfoque ascendente. Mejora de la predicción de los escenarios sectoriales concretos, región a región, y acompasamiento de la inversión con los objetivos estratégicos de la UE en el horizonte 2030 y las perspectivas para 2050 (8). La UE también habría de garantizar que la primera aplicación de los fondos públicos en I+D tuviera lugar en la UE. El objetivo del 3 % para las inversiones en I+D debería alcanzarse de una vez por todas (actualmente solo es del 1,9 %, lo que significa que es inferior al de China, que es del 2,2 %). Las tecnologías disruptivas tienen que ir acompañadas de hojas de ruta que aborden los retos y las condiciones relativas a su absorción (incluida la incidencia económica, normativa y social).

5.6.

El marco financiero plurianual 2021-2027 ha de contemplar una dotación lo más concreta y detallada posible, o los recursos presupuestarios adicionales que se deben destinar a cada sector, en particular en I+D+i y las políticas de cohesión. El apoyo público tiene que incrementarse en todas las fases del ciclo de innovación, incluido el apoyo a las empresas emergentes, los proyectos piloto y de demostración, los proyectos colaborativos de investigación y desarrollo tecnológico, la difusión de la tecnología, etc.

5.7.

La unión de los mercados de capitales de la UE y el desarrollo industrial deberían permitir que el ahorro público y privado se movilizara a través de unos itinerarios seguros que van desde la inversión socialmente responsable hasta la responsabilidad social de las empresas. La certificación EMAS también podría optimizar y equilibrar los rendimientos financieros con los vectores de la sostenibilidad.

5.8.

Una transición justa antes de 2030 implica no solo innovar para las personas e invertir en puestos de trabajo para los trabajadores, sino también innovar con las personas y con los trabajadores, consiguiéndoles nuevos puestos de trabajo dignos. En este sentido, el CESE subraya que la fabricación debe seguir siendo tecnológicamente neutra.

6.   Un plan de acción más ambicioso para la industria europea

6.1.

Construir una sociedad del conocimiento es una condición básica para lograr una industria innovadora y competitiva. Europa no puede competir con las economías emergentes en el plano salarial: debe ser más inteligente. Las capacidades también son fundamentales para que los trabajadores no solo incrementen su capacidad de emplearse, sino también para lograr seguridad en el empleo y una mayor integración social, así como para mejorar las oportunidades en su vida, invertir en mejorar y aumentar de manera permanente las cualificaciones de los trabajadores, y promover la educación, la formación y el desarrollo profesional de calidad a lo largo de toda la vida laboral. Se necesita una nueva agenda de capacidades para Europa más ambiciosa que revise el Marco de referencia europeo de las competencias clave para garantizar que las personas adquieren los conocimientos y capacidades que la industria necesita y, de ese modo, fortalecer la resiliencia de la economía europea y promover el desarrollo sostenible (meta 4 de los ODS de las Naciones Unidas).

6.2.

Mecanismos mejorados para la transferencia de conocimientos entre las universidades + los centros de investigación y los sectores industriales + sus trabajadores.

6.3.

Las pymes son con frecuencia pioneras en el desarrollo de productos y servicios innovadores de alto nivel, pero a menudo carecen de medios para llevar dichas innovaciones a un mercado más amplio. En consonancia con las prioridades de la política industrial de la UE para 2030, es necesario ofrecer una amplia gama de posibles estímulos y ventajas que aprovechen la fuerza del entramado público paneuropeo basado en recompensas, especialmente indicado para las pymes pero que también vaya dirigido a las profesionales liberales, como pioneras en el suministro y la exportación de servicios innovadores de alto nivel basados en el conocimiento:

la contratación pública estratégica constituye una palanca importante de la política industrial. Habría que aprovechar plenamente su potencial integrando unos criterios innovadores, ecológicos y sociales en las licitaciones públicas, en lugar de limitarse a buscar el precio más bajo. La UE debería apoyar a las autoridades a este respecto proporcionando orientaciones, creando un servicio de asistencia técnica, apoyando la planificación de grandes proyectos de infraestructura y mejorando el intercambio de buenas prácticas;

apoyo a la internacionalización;

Sand box (banco de pruebas multistakeholder, apoyo en la validación ex ante de soluciones innovadoras);

incorporación a clústers (sectoriales, horizontales y verticales) y aceleradoras de startups, potenciando las interconexiones entre actores de la industria para compartir e intercambiar recursos;

acompañamiento (mentoring especializado de alto valor añadido, encuentros regulares entre startups y empresas consolidadas del sector para entrelazar sus planes y actuaciones);

ventajas fiscales y garantías públicas para apoyar las inversiones,

etc.

6.4.

Estimular el conocimiento y la consolidación de nuevos modelos económicos sostenibles (9) que potencian la innovación social (nuevas formas de satisfacer las necesidades de la sociedad situando en el centro a las personas) de la mano de la aplicación de las metodologías emergentes.

6.5.

Hay que prestar especial atención a las regiones menos desarrolladas y en transición industrial. Las agencias de desarrollo local y la variada caja de herramientas asociadas a las mismas, deben ser los motores para la creación de «microclimas» o «ecosistemas» que agrupen y activen las sinergias crecientes entre manufactura y servicios a partir de las necesidades de las personas y de los territorios.

6.6.

El rol del comercio internacional es crucial para abordar los retos de la industria sostenible. Revisión y perfeccionamiento de los tratados de libre comercio y acuerdos preferenciales (desde el GATT al TTIP) introduciendo elementos de condicionalidad vinculados a compromisos de sostenibilidad. Determinación de líneas rojas: gobernanza jurídica y fiscal, resolución de diferencias off shore, umbrales mínimos de los estándares sociales y medioambientales. Hay que garantizar la reciprocidad en las relaciones comerciales (por ejemplo, inversiones, contratación pública, subvenciones).

6.7.

Creación de una agenda sectorial de gestión equilibrada de la transición hacia una economía hipocarbónica circular: establecer los hitos por sectores y zonas geográficas, diseñando hojas de ruta que reflejen las circunstancias reales, el impacto de los costes de la energía y otros insumos.

6.8.

Mejorar la industria de cara a la era digital transformará la industria europea en un sistema de producción fabricante de información —y conocimiento— muy intensiva. Por lo tanto, el CESE quiere hacer hincapié en las siguientes prioridades:

promocionar plenamente el uso de las tecnologías de la información para afrontar los retos sociales;

desarrollar una infraestructura digital «de alto rendimiento»;

abordar las grandes diferencias en el ámbito de la digitalización que existen entre las regiones y entre las grandes y pequeñas empresas;

acelerar el desarrollo de normas en el ámbito de las TIC;

abordar la dimensión social de la digitalización: incidencia en la calidad y la cantidad del empleo, y regular la economía colaborativa para evitar la competencia desleal;

aumentar la inteligencia digital en todos los niveles profesionales; promover las competencias digitales en todos los niveles educativos (desde las escuelas hasta el aprendizaje permanente);

definir nuevas normas impositivas para la economía digital;

garantizar la ciberseguridad.

6.9.

La energía segura, suficiente y sostenible es una prioridad clave para la industria y la sociedad. La energía renovable debe estar disponible a un precio competitivo. Esto también requerirá grandes inversiones en redes inteligentes, en interconectividad y en tecnologías de vanguardia relacionadas con el almacenamiento de energía. El uso inteligente del carbono también ayudará a reutilizar los residuos de carbono e hidrógeno, que actualmente se incinera, para generar energía y para producir combustibles sintéticos y sustancias químicas. La utilización de estos productos podría acelerar considerablemente la reducción global de emisiones de CO2 en el sector combinado del acero, la industria química y el transporte. Hay que potenciar estos combustibles sintéticos o materias primas en la Directiva sobre energías renovables.

6.10.

El CESE quiere destacar la importancia de los planes de acción para los sectores y las cadenas de valor con un fuerte potencial de crecimiento, al objeto de mejorar las industrias tradicionales desde un punto de vista estructural y apoyar la descarbonización de las industrias con un uso intensivo de energía.

6.11.

La política industrial deberá prestar especial atención al sector del transporte, que se encuentra al borde de un paradigma completamente nuevo, ya que se están produciendo simultáneamente muchas perturbaciones tecnológicas: la electrificación, la informatización de la producción, la conexión y automatización de los vehículos o la integración del transporte particular y colectivo.

Bruselas, 17 de octubre de 2018.

El Presidente del Comité Económico y Social Europeo

Luca JAHIER


(1)  La aplicación del Plan de cooperación sectorial sobre capacidades está en curso.

(2)  COM(2018) 97 final.

(3)  ftp://ftp.unibocconi.it/pub/RePEc/bcu/papers/iefewp69.pdf.

(4)  Resolución del Parlamento Europeo, de 4 de octubre de 2018, sobre la contribución de la Unión a un instrumento vinculante de las Naciones Unidas sobre las empresas transnacionales y otras empresas con características transnacionales con respecto a los derechos humanos (2018/2763(RSP) http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?type=TA&reference=P8-TA-2018-0382&format=XML&language=ES.

(5)  Lítico, de «lisi», disolver (véase electrólisis), distribuir. Información distribuida.

(6)  Acemoglu, D. y P. Restrepo (2017), «Robots and jobs: evidence from US labour markets» (Robots y puestos de trabajo: el testimonio de los mercados laborales estadounidenses), NBER Working Paper No. 23285. Arntz, M. T. Gregory y U. Zierahn (2016), «The risk of automation for jobs in OECD countries: a comparative analysis» (El riesgo de automatizar el empleo en los países de la OCDE: un análisis comparativo), OECD Social, Employment and Migration Working Papers No. 189.

(7)  Véase SC/047, DO C 81 de 2.3.2018, p. 44.

(8)  Como se establece en el Dictamen SC/047 DO C 81 de 2.3.2018, p. 44.

(9)  Véase el dictamen exploratorio del CESE SC/048. DO C 81 de 2.3.2018, pp. 57-64.


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