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Document 52013IR6902

Dictamen del Comité de las Regiones — Hacia una política urbana integrada para la Unión Europea

OJ C 271, 19.8.2014, p. 11–17 (BG, ES, CS, DA, DE, ET, EL, EN, FR, HR, IT, LV, LT, HU, MT, NL, PL, PT, RO, SK, SL, FI, SV)

19.8.2014   

ES

Diario Oficial de la Unión Europea

C 271/11


Dictamen del Comité de las Regiones — Hacia una política urbana integrada para la Unión Europea

2014/C 271/03

Ponente

:

Bas Verkerk (NL/ALDE), Alcalde de Delft

Documento de referencia

:

 

I.   RECOMENDACIONES POLÍTICAS

Introducción

1.

Las ciudades son importantes motores económicos en la Unión, espacios por excelencia para el desarrollo individual y comunitario y organismos con un gran potencial de eficiencia ambiental. El compromiso de las ciudades y las regiones urbanas es muy relevante para la consecución de la Estrategia Europa 2020 y el desarrollo económico, social y territorial de la UE (1).

2.

La importancia de las ciudades en la sociedad europea ha conducido a los Estados miembros y a la Comisión Europea a adoptar iniciativas dirigidas a elaborar una agenda urbana para la UE. También las Naciones Unidas reconocen esta importancia. De hecho, la nueva agenda urbana se está preparando actualmente bajo los auspicios de las Naciones Unidas, que la presentarán en la Conferencia Habitat III de 2016. La agenda urbana de la UE también puede contribuir a esta preparación.

3.

El Tratado de la UE contiene varias disposiciones que brindan un fundamento jurídico al apoyo de la UE, como complemento de las competencias primarias de los Estados miembros, a las políticas urbanas nacionales, regionales o locales, como las referencias a la cohesión económica, social y territorial (artículo 3), la autonomía local (artículo 4) y la dimensión local del principio de subsidiariedad (artículo 5). Por el momento, sin embargo, no existe una agenda urbana integrada con visión de futuro a escala de la UE, a pesar del llamamiento que hizo el Parlamento Europeo en 2011 para que se adoptara una agenda urbana europea (2), del proceso intergubernamental de la Carta de Leipzig y de la Declaración de Toledo. Debido a la falta de una agenda urbana general, existe poca coherencia en la UE entre las distintas iniciativas políticas y programas de subvención, y no todas las iniciativas políticas producen los resultados concretos esperados.

4.

Por otra parte, la experiencia muestra que no es seguro que la dimensión urbana siga siendo una prioridad en la agenda europea (3). Ya en 1997, la Comisión publicó una Comunicación sobre una agenda urbana para la UE (4) pero, pese a toda una serie de declaraciones y actividades, este programa sigue sin materializarse casi dos decenios después. La UE debe garantizar que las ciudades y las regiones urbanas puedan demostrar plenamente sus capacidades y su potencial, como motores del crecimiento económico, el empleo y la inclusión social. Con la Carta de Leipzig se sienta una buena base para ello. Esta agenda deberá integrar la totalidad de los enfoques del desarrollo urbano sostenible, a saber el social, el económico y el medioambiental.

5.

El Comité de las Regiones pide a la Comisión que, con motivo de la Comunicación prevista como seguimiento del Foro Urbano celebrado los días 17 y 18 de febrero de 2014, presente un Libro Blanco sobre una agenda urbana integrada. Este Libro Blanco servirá para permitir un anclaje estructural de la dimensión urbana en toda la legislación y políticas europeas pertinentes para evitar los actuales solapamientos e incoherencias. Por su parte, el Comité proseguirá el debate sobre la agenda urbana de la UE a lo largo del proceso de elaboración del Libro Blanco, a fin de brindar a la Comisión una aportación concreta y de mantener este debate en la agenda europea. El Comité destaca la importancia de un planteamiento sostenible y global en el ámbito de las zonas urbanas, basado en las ideas y sugerencias formuladas en sus dictámenes paralelos y complementarios sobre el Séptimo Programa de acción en materia de Medio Ambiente y las ciudades sostenibles (5)y el Paquete sobre movilidad urbana (6).

6.

Adoptar una agenda urbana a escala de la UE significa reconocer el importante papel de las ciudades en el logro de los objetivos europeos y el fortalecimiento de la competitividad internacional de la UE. Al mismo tiempo, la elaboración de dicha agenda urbana a escala de la UE no puede pasar por alto las interacciones entre las zonas urbanas y rurales, ni la gran influencia que ejerce sobre el desarrollo territorial general. En consecuencia, es fundamental prever una fuerte sinergia entre esta agenda urbana y la Agenda Territorial de la Unión Europea 2020.

La fuerza de las ciudades y los retos que han de afrontar

7.

Con la transición de una economía de servicios a una economía del conocimiento y la creciente digitalización de la sociedad, las ciudades se han convertido en los pilares económicos y los motores de empleo de la UE. La innovación y las nuevas formas de actividades económicas tienen a menudo su origen en las ciudades. Las ciudades son igualmente un crisol para el arte, la cultura y la creatividad, que les confieren, así como a sus ciudadanos, su identidad. Así pues, son una baza importante para la UE en la competencia internacional con otras partes del mundo.

8.

Cerca del 68 % de la población actual de la UE vive en zonas urbanas (7). Junto a las dos grandes metrópolis, París y Londres, la UE presenta una estructura policéntrica única de grandes, medianas y pequeñas ciudades. Unos 200 millones de personas viven en ciudades de menos de 1 00  000 habitantes, que desempeñan a menudo un papel importante a nivel regional en el ámbito de los servicios e instalaciones y para la mejora de la calidad de vida y el equilibrio territorial. Por tanto, la agenda urbana de la UE no debería limitarse a las principales ciudades de Europa, sino que también debería englobar a las pequeñas y medianas ciudades y las zonas urbanas. En este sentido, celebramos que el trío de presidencias de la UE, Italia, Letonia y Luxemburgo, haya decidido prestar especial atención a las pequeñas y medianas ciudades de la UE y al papel que desempeñan en un contexto común de desarrollo territorial.

9.

Hoy en día, sin embargo, las ciudades y sus inmediaciones rurales representan para sus habitantes más que un simple territorio administrativo delimitado. Los habitantes de las ciudades y los que no viven en ellas se mueven por aglomeraciones más grandes y se trasladan a zonas de trabajo y áreas funcionales (urbanas o rurales-urbanas) en un sistema urbano diario (daily urban system). Para facilitar la vida de sus residentes, las administraciones municipales forman redes con los municipios vecinos, a fin de organizar el tráfico y el transporte, la ordenación del territorio, las zonas verdes y la actividad económica en el nivel adecuado. La colaboración entre las zonas urbanas y las zonas rurales circundantes es a este respecto esencial. En efecto, las zonas periurbanas y rurales desempeñan un papel importante, al proveer a las ciudades vecinas de alimentos, energía, espacio, facilidades recreativas, naturaleza y, sobre todo, protección frente a riesgos como los incendios forestales y las inundaciones. Además, es necesario tener en cuenta que en ocasiones estos sistemas urbanos incluyen territorio perteneciente a más de un Estado miembro. Hay que prestar especial atención a la problemática específica que se genera en estas zonas urbanas transfronterizas.

10.

Las aglomeraciones o regiones funcionales necesitan otro tipo de gobernanza, así como una visión a largo plazo para garantizar una buena cohesión y el logro de resultados concretos, por ejemplo un sistema de transporte integrado (8). Esta visión a largo plazo, que se configura ya en algunos Estados miembros en cooperación con los entes locales y regionales, sienta las bases de un enfoque regional integrado, capaz de impulsar la cohesión territorial de la zona. Durante el período 2014-2020, en una serie de Estados miembros las inversiones territoriales integradas permitirán utilizar recursos de diferentes ejes prioritarios o programas, por lo que tendrán un papel estimulante al reforzar la cohesión de las áreas urbanas y rurales vinculadas por lazos funcionales, estableciendo sinergias y permitiendo la financiación de proyectos más ambiciosos, lo que en última instancia permitirá afrontar problemas comunes por encima y más allá de las fronteras administrativas de los diferentes entes locales y regionales. El Comité observa que en su estudio «Ciudades del mañana» la Comisión describe dicha evolución y reconoce que su política debe tener más en cuenta, también desde una perspectiva transfronteriza, las regiones funcionales en el nivel de las aglomeraciones y metrópolis (9).

11.

Al actuar a escala de las aglomeraciones (borrowing size), las ciudades se benefician de todas las ventajas de una mayor cohesión, como una mayor capacidad de innovación, una enseñanza más adaptada al mercado de trabajo y un menor impacto ambiental y, a la vez, limitan las desventajas como la contaminación medioambiental, la mala accesibilidad, la exclusión social y la delincuencia (10). Sin embargo, habría que aclarar que más grande no siempre es mejor, y que es igualmente importante garantizar que las comunidades locales estén activamente representadas en las decisiones municipales, en particular cuando se debaten las medidas de cooperación con las autoridades vecinas.

12.

Aun así, las zonas urbanas son las que, en particular, se enfrentan a los retos sociales. Por ello, muchas iniciativas políticas europeas repercuten –de forma voluntaria o involuntaria– en las políticas urbanas. En este contexto, el CESE aboga por una visión de conjunto más completa de todas las iniciativas de la Comisión con una dimensión urbana basada en el documento de reflexión que sirvió de base para el foro urbano «CiTIEs: Las ciudades del mañana: invertir en Europa», celebrado en febrero de 2014 (11).

13.

Las ciudades asumen sus responsabilidades a la hora de aprovechar las oportunidades que se les ofrecen y de afrontar los obstáculos que tienen ante sí. En este sentido, las ciudades europeas pueden desempeñar un papel esencial para aplicar la Estrategia Europa 2020. Los retos sociales que esta aborda también forman parte del programa político para las ciudades y regiones. Los ciudadanos desempeñan un papel central a este respecto. Las ciudades de la UE han de hacer frente en la actualidad a toda una serie de retos y problemas. Mientras que, por un lado, algunas regiones registran una pérdida de población por la emigración y el envejecimiento y atraviesan dificultades debidas al nivel de sus prestaciones de servicios, en otras aumenta la población, lo que, a su vez, refuerza la presión sobre los mecanismos existentes y agudiza otros problemas como el desempleo (juvenil), la exclusión social, la pobreza, el acceso a viviendas asequibles, la congestión del tráfico y la contaminación medioambiental. Un problema común exacerbado por la recesión es la creciente brecha entre el aumento de la demanda de servicios locales y el estancamiento o disminución de los recursos financieros. La agenda urbana debe tener en cuenta todos estos problemas y desafíos.

14.

La agenda urbana de la UE ha de orientarse a la superación del actual modelo urbano disperso, segregado y excluyente por otro más compacto, complejo e inclusivo. Este nuevo enfoque significa apostar, mediante un enfoque integrado, por la mezcla de personas y actividades para generar tanto crecimiento económico como empleo, procurando simultáneamente lograr un buen equilibrio entre las dimensiones económicas, sociales y ambientales del desarrollo urbano.

Las ciudades como administraciones y plataformas

15.

La relación entre los poderes públicos y la sociedad es fundamental para realizar cambios. Los ciudadanos reciben cada vez más información y tienen unas exigencias cada vez mayores, a la vez que aumenta su capacitación gracias a la informatización de la sociedad (nueva ciudadanía). Por otra parte, estos mismos ciudadanos se preocupan cada vez más por su responsabilidad social. Aumenta el número de empresas que ofrecen productos «de la cuna a la cuna», se oponen al despilfarro de materias primas y procuran dar a las personas desfavorecidas una oportunidad en el mercado de trabajo. Las administraciones municipales van a reforzar su cooperación a todos los niveles, por ejemplo, a través de la «cuádruple hélice» (establecida sobre la base del modelo de la triple hélice y con la colaboración entre las autoridades públicas, las empresas, los centros de investigación y las organizaciones de la sociedad civil) para responder a los desafíos sociales. En este contexto, los entes locales desempeñan a menudo un papel de gestores y proponen a los demás socios, como «clientes de lanzamiento» o como administradores, una plataforma para buscar solución a los problemas. Las ciudades funcionan como lugares (laboratorios vivientes) en los que se realizan, en colaboración con socios, los proyectos más adaptados a las circunstancias locales. Las ciudades que cuentan con universidades y centros de enseñanza superior desempeñan un mayor papel en el fomento del espíritu empresarial y en la vinculación entre posibilidades tecnológicas y cuestiones sociales. Por ello, las zonas urbanas constituyen, por excelencia, los bancos de pruebas para las políticas de la UE.

16.

Como componentes de la sociedad, los poderes públicos tienen una responsabilidad en la gestión de los grandes problemas sociales, como la crisis económica, la evolución demográfica y la cuestión climática. Las formas clásicas de gobernanza, organización y economía ya no bastan para dar solución a estos problemas. Dada la envergadura de los desafíos, la reducción de los presupuestos y la complejidad de los asuntos, las autoridades públicas ya no están en condiciones de afrontar la situación por sí solas.

17.

En una sociedad cada vez más participativa, las autoridades locales deberán integrar antes de la toma de decisiones las iniciativas locales compartidas o coorganizadas por ciudadanos, empresas e instituciones de la sociedad civil a nivel de ciudades o barrios. La administración municipal deja así de ser el gestor exclusivo de la organización de una ciudad. El reto consiste en permitir que todos los ciudadanos participen en la nueva sociedad, especialmente los jóvenes y los migrantes, a fin de evitar una brecha social. Dos de las principales funciones de una ciudad moderna consisten precisamente en contribuir a la integración social y en servir de plataformas para la capacitación de sus habitantes.

18.

Las iniciativas locales cuidan de que cada vez haya más servicios adaptados a las distintas ciudades o zonas urbanas. La Unión adopta, a este respecto, una gran variedad de planteamientos. Las políticas y normativas europeas deben tener en cuenta las nuevas relaciones que se han tejido a escala local y la diversidad de enfoques existentes para afrontar los desafíos sociales, y deberían tratar de recabar estas mejores prácticas emergentes y facilitar su intercambio en toda la UE.

19.

Hasta la fecha, la UE ha establecido normas generales y plazos uniformes para alcanzar sus objetivos políticos. En el futuro, sin embargo, debe tener más en cuenta la viabilidad de sus iniciativas a nivel local y (sub)regional a la hora de elaborar sus políticas y estar abierta a la aportación de los entes descentralizados a la hora de llevar a cabo evaluaciones de impacto y elaborar nuevas políticas (enfoque ascendente). Con el debido respeto a los principios de subsidiariedad y proporcionalidad, cada evaluación de impacto de las nuevas propuestas debería incluir una valoración crítica del impacto en las ciudades, pues es el único modo de evaluar y garantizar de antemano la viabilidad de las políticas y normativas europeas a nivel local.

Hacia una agenda urbana integrada para las ciudades de la UE

20.

Para anclar estructuralmente el debate sobre la dimensión urbana a nivel de la UE, el Comité propone que el Foro Urbano (celebrado este año los días 17 y 18 de febrero) se organice en adelante cada dos años. El Comité también pide a la Comisión que nombre un responsable de política urbana dentro de su organización, que, junto el grupo interservicios de política urbana de la Comisión, se encargue de evaluar la dimensión urbana de todas las propuestas e iniciativas y de permitir la adopción de un enfoque integrado de las políticas. Dicho grupo también debería tener la tarea de facilitar la participación de las autoridades locales y urbanas en la redacción de las nuevas políticas de la UE que afecten a las áreas urbanas. El Comité debería nombrar dentro de su organización un representante de política urbana encargado de evaluar propuestas sobre la dimensión urbana.

21.

El Comité respalda la creación por los Estados miembros de un grupo de trabajo encargado de diseñar una visión común de las ciudades europeas en la que se preste atención a la posición de las ciudades en la Estrategia Europa 2020, y de presentarla en 2016. Insta a los Estados miembros a cooperar estrechamente con el Comité de las Regiones y con las asociaciones de entes locales. Esta visión común puede constituir una base importante para el desarrollo ulterior de la agenda urbana, a nivel europeo, pero también en los Estados miembros, y en las regiones y municipios.

22.

El Comité de las Regiones reitera su petición de que la Comisión elabore un Libro Blanco sobre la política urbana integrada (12) antes de la presentación de la estrategia que sucederá a la Estrategia Europa 2020 y del presupuesto de la UE después de 2020. El objetivo de este Libro Blanco es lograr un enfoque más integrado de la política y la reglamentación de la UE respecto de las ciudades y las zonas urbanas, hacer participar a las ciudades y a los entes locales y regionales más estrechamente en la elaboración de esta política y formular recomendaciones sobre qué elementos de los programas de financiación europeos pueden fomentar el desarrollo de las ciudades. La base de este planteamiento es una nueva gobernanza. En última instancia, el Libro Blanco debería conducir a una verdadera consolidación horizontal de la dimensión urbana en el proceso decisorio de la UE (enfoque urbano integrado), no a una estrategia o un programa específico de la UE. Deberá elaborar el Libro Blanco la Comisión entrante, en estrecha colaboración con las ciudades, a fin de hacer hincapié en la necesidad de una nueva gobernanza en cuestiones de política urbana a escala de la UE.

23.

El Libro Blanco debería incluir los siguientes elementos:

a)   Un nuevo método para un planteamiento más integrado en el proceso de elaboración de las políticas

24.

El Comité de las Regiones considera que, para ser competitiva a escala internacional, Europa necesita unas ciudades vivas y dinámicas. La política y la reglamentación de la UE pueden contribuir a crear las condiciones apropiadas para alcanzar dicho objetivo. La aplicación de alrededor del 70 % de las políticas y normas europeas a escala local y regional requiere una coherencia general. Sin embargo, el Comité observa que en algunos casos las normas de la UE tienen precisamente el efecto contrario al deseado. El Comité da un buen ejemplo de ello en su dictamen sobre la «Revisión de la política de la UE en materia de calidad del aire y emisiones» (13), que muestra que en la estrategia para mejorar la calidad del aire es importante armonizar los niveles de ambición de las diferentes legislaciones medioambientales de la UE y sincronizar los calendarios para alcanzar los resultados esperados.

25.

Debido a la deficiente política de reducción en la fuente a escala de la UE podrían plantearse situaciones desagradables. Por ejemplo, algunas ciudades no están en condiciones de cumplir las normas deseadas, pero corren el riesgo de que sus respectivos Estados miembros les pidan pagar la factura de las multas europeas por no respetar dichas normas, en virtud de la legislación nacional. Por ello, el Comité pide a la Comisión que adopte un método para desarrollar un planteamiento más integrado a la hora de formular políticas a fin de lograr una política y una legislación coherentes, empezando con una evaluación del impacto territorial más sólida y participativa que incluya a los entes locales y regionales y permita a la UE brindar a las ciudades y las zonas urbanas las condiciones adecuadas para aplicar la política europea.

26.

Para lograr un auténtico enfoque integrado, es conveniente que el Libro Blanco incluya una definición clara del concepto de desarrollo urbano integral, y que se establezcan de manera inequívoca los objetivos que la UE desea alcanzar en este ámbito. Se trata de objetivos horizontales que habrán de realizarse a través de las diferentes políticas sectoriales.

27.

El enfoque integrado de la política urbana requiere tomar en consideración las políticas de ordenación del territorio, en cuanto que los territorios urbanos sobrepasan la escala municipal.

28.

En este contexto, el Comité de las Regiones recuerda la posición que adoptó sobre el instrumento de análisis del impacto territorial, que debe servir de hilo conductor para un enfoque más integrado que favorezca la cohesión territorial (14). El Comité define, pues, la cohesión territorial como un concepto tridimensional formado por un desarrollo territorial equilibrado, una integración territorial y una gobernanza territorial. El Comité lamenta que la Comisión Europea limite el análisis del impacto territorial al primero de estos tres ámbitos, cuando la segunda dimensión favorece precisamente un enfoque integrado de la política y la normativa. La próxima revisión de las propias orientaciones de la Comisión para la evaluación de impacto brinda una oportunidad única para articular precisamente la inclusión de las áreas urbanas en los procesos de desarrollo de la política interna de la Comisión.

29.

También entendemos que el Libro Blanco sobre política urbana integrada debería abordar el tema de la regeneración de las áreas urbanas degradadas, la rehabilitación y renovación urbanas, así como la eficiencia energética en la construcción de edificios.

30.

Un buen ejemplo de enfoque integrado a escala de la UE viene dado por la iniciativa «Ciudades y Comunidades Inteligentes» del Programa para la Iniciativa Empresarial y la Innovación (PIEI). Este programa se creó –a través de iniciativas público-privadas de innovación para las ciudades– como interfaz entre movilidad urbana, eficiencia energética y tecnologías de la información y la comunicación. El PIEI brinda la oportunidad de incorporar la política macroeconómica en las prácticas urbanas a escala de la UE. Sin embargo, es importante en este contexto que las ciudades dispongan de un margen de maniobra que les permita fijar prioridades y que puedan asumir un importante papel de control, de modo que puedan desempeñar plenamente su papel de gestor.

b)   Una dimensión urbana en los fondos europeos

31.

Los buenos ejemplos, como «Ciudades y Comunidades Inteligentes» del Programa para la Iniciativa Empresarial y la Innovación (PIEI), contrastan fuertemente con el lugar concedido a las ciudades en los programas de los Fondos Estructurales 2007-2013. Para el nuevo período de programación 2014-2020 se presta especial atención a la dimensión urbana de la política de cohesión mediante una serie de iniciativas (obligación de dedicar el 5 % del presupuesto del FEDER al desarrollo urbano, creación de redes europeas para el desarrollo urbano y recursos destinados a medidas innovadoras en materia de desarrollo urbano sostenible). Sin embargo, una mayor concentración puede implicar que una ciudad no se considere solo en términos de su desarrollo urbano general. Es preciso mejorar la coordinación dentro de la Comisión para lograr un conocimiento más profundo de las políticas sectoriales de dimensión urbana (medio ambiente, infraestructuras energéticas, movilidad) en todos los servicios de la Comisión.

32.

El Comité de las Regiones reitera su apoyo a la atención que presta la Comisión al desarrollo urbano integrado en la nueva política de cohesión (15). En este contexto, celebra asimismo el fortalecimiento del principio de asociación en el nuevo paquete de medidas para la cohesión y la publicación del Código de Conducta Europeo para la Asociación. No obstante, el Comité de las Regiones seguirá manteniendo una actitud vigilante con respecto a la aplicación concreta de las propuestas de la Comisión cuando se ejecuten los nuevos programas operativos del FEDER y del FSE y, en particular, con respecto a la manera en que las ciudades y los municipios participan en la gestión y la gobernanza de los programas.

33.

El Comité de las Regiones pide a la Comisión que realicen conjuntamente un seguimiento de la participación de las ciudades en los nuevos programas de los Fondos Estructurales y que, cuando sea posible, se impulse esta participación. Las enseñanzas que se extraigan de este seguimiento se traducirán en recomendaciones políticas importantes para elaborar la política de cohesión después de 2020, así como para otros programas de la UE que contribuyan a favorecer el logro de los objetivos europeos a nivel local.

34.

Las ciudades también participan en otros programas de subvenciones de la UE, como LIFE, Horizonte 2020, el programa Energía inteligente — Europa, etcétera, aunque estos programas carecen de un enfoque temático centrado en las cuestiones urbanas y de sinergias con los programas de los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos (ESI). Prestar especial atención a las sinergias entre los distintos programas de ayudas de la UE tendría repercusiones positivas en las ciudades.

c)   Una plataforma de intercambio de buenas prácticas

35.

Con la creación de una red de entes locales a nivel europeo, la Comisión responde a la necesidad de las ciudades de intercambiar buenas prácticas sobre distintos temas. El programa de cooperación territorial Urbact, que es el programa de la UE dirigido a fomentar un desarrollo urbano sostenible, también atiende a esta necesidad. Asimismo, el programa «Europa con los ciudadanos» fomenta la creación de redes temáticas entre los municipios sobre cuestiones de interés común como medio importante para facilitar el intercambio de buenas prácticas. Junto a los programas cofinanciados a través de los Fondos Estructurales y los programas subsidiarios de la UE existen otros programas cuya finalidad es el intercambio de conocimientos (como Civitas, el Pacto de los Alcaldes, Mayors ADAPT, la Iniciativa «Ciudades y Comunidades Inteligentes», el Marco de referencia para las Ciudades Sostenibles y ManagEnergy). El Comité observa que cada vez son más numerosas y diversas las iniciativas dirigidas a intercambiar conocimientos y experiencias. Para lograr un planteamiento más integrado, el Comité pide a la Comisión que consolide los diferentes programas de subvenciones europeos y apoye las redes, para que las áreas locales puedan comprenderlos mejor y participar en ellos de una forma más eficiente que en la actualidad.

36.

Para poder evaluar más adecuadamente las ciudades y las zonas urbanas, con el fin de proceder al intercambio de conocimientos y a la evaluación comparativa de la política urbana, además del indicador del PIB, es preciso disponer de datos suficientes, preferentemente a nivel de las regiones funcionales. A decir verdad, un problema crucial para el desarrollo de las políticas de la UE es que las áreas NUTS de Eurostat no reflejan adecuadamente la realidad de las ciudades y municipios. Esto requiere que Eurostat facilite datos más detallados a nivel local, y que se desarrollen en mayor medida ciertas encuestas como la Auditoría Urbana o que se definan criterios homogéneos para la delimitación de áreas metropolitanas. También es necesario elaborar instrumentos concretos para evaluar los progresos y las repercusiones de la agenda urbana integrada a escala de la UE. En este contexto, el Comité pide a la Comisión que desarrolle un nuevo instrumento de seguimiento que permita hacer avanzar la agenda urbana de la UE.

d)   Una nueva gobernanza

37.

Ha llegado la hora de establecer una nueva gobernanza que refuerce en una fase más temprana el papel de las ciudades (por ejemplo, a través del CDR, de redes de ciudades como Eurocities o del Pacto de los Alcaldes) en todo el ciclo de elaboración de las políticas europeas. Mejorar la participación de las ciudades y de los entes locales y regionales en todas las fases de elaboración de políticas permitirá a la UE actuar más eficazmente para afrontar los cambios que viven las ciudades. De esta forma, podrán evaluarse mejor las repercusiones que tienen las iniciativas políticas y la legislación en las ciudades y se podrá compensar el riesgo de que las políticas de la UE sean incoherentes y simplemente no se refieran a la realidad sobre el terreno. Por otra parte, de conformidad con el artículo 5 del Reglamento general (UE) no 1303/2013 sobre los Fondos Estructurales de la UE, el «enfoque de gobernanza multinivel» deberá aplicarse a todo el proceso de preparación y ejecución de los programas de la política de cohesión de la UE.

38.

El principio de gobernanza multinivel es muy importante, pero es preciso adaptarlo a las nuevas relaciones entre el Estado y la sociedad. Esto debe ir acompañado de un mayor papel de las ciudades y de los entes locales y regionales en el proceso de elaboración de las políticas de la UE. En este sentido, la firma por las ciudades europeas de la Carta de la Gobernanza Multinivel en Europa contribuirá a la participación de los distintos niveles de gobierno (local, regional, nacional y europeo) para desarrollar políticas públicas eficaces, mediante la aplicación de una serie de principios como la participación, la cooperación, la transparencia, la universalidad y la coherencia, que son condiciones previas para garantizar el éxito de estas políticas en beneficio de los ciudadanos.

39.

Los servicios de la Comisión deben asociar a los representantes de las ciudades y de los entes locales y regionales en este proceso de elaboración de manera estructural (por ejemplo, a través de grupos de expertos), a fin de mejorar la integración de la dimensión urbana en la política europea, sobre la base de las experiencias prácticas y de datos concretos. El futuro acuerdo interinstitucional entre la nueva Comisión y el Comité de las Regiones podría incluir compromisos en este sentido.

El Comité y la agenda urbana

40.

La dimensión urbana de las políticas europeas y el desarrollo de una agenda urbana de la UE revisten una gran importancia para el Comité. En este contexto, el Comité de las Regiones, como portavoz de los entes locales y regionales en la UE, seguirá de cerca la elaboración del Libro Blanco y velará por mantener vivo el debate sobre la agenda urbana, tanto en su recinto como fuera de él. El presente dictamen es la primera contribución del Comité hacia un verdadero enfoque integrado de las ciudades en la UE.

Bruselas, 25 de junio de 2014.

El Presidente del Comité de las Regiones

Ramón Luis VALCÁRCEL SISO


(1)  Comisión Europea: Ciudades del mañana. Retos, visiones y caminos a seguir (octubre de 2011).

(2)  Resolución del Parlamento Europeo, de 23 de junio de 2011, sobre la Agenda urbana europea y su futuro en la política de cohesión (2010/2158(INI)).

(3)  Hans Verdonk, URBAN policies in Europe, in: Leo van den Berg, Luis Carhalvo y Jan van der Meer, Cities as Engines of Sustainable Competitiveness: Looking Back at Two Decades of URBAN Policies, Rotterdam, 2014.

(4)  COM(1997) 0197 final.

(5)  COR-2013-07987

(6)  COR-2014-00090

(7)  Eurostat: Estadísticas urbanas — Auditoría urbana, Luxemburgo, 2013.

(8)  CDR 2994/2013.

(9)  Comisión Europea: Ciudades del mañana. Retos, visiones y caminos a seguir (octubre de 2011).

(10)  European Metropolitan Network Institute (EMI): Una agenda estratégica de conocimientos e investigación sobre las zonas policéntricas metropolitanas (La Haya, 2012).

(11)  Comisión Europea: Documento de reflexión para el foro «CiTIEs: Las ciudades del mañana: invertir en Europa», Bruselas, 17-18 de febrero de 2014. Para tener una visión de conjunto, consúltese también el sitio web de la DG REGIO de todos los programas e iniciativas en el ámbito de la política urbana financiados por la UE: http://ec.europa.eu/regional_policy/urban/portal/index_en.cfm?smenu_mapping_id=10.

(12)  CDR RESOL-V-009.

(13)  CDR 329/2011 fin.

(14)  CDR 29/2013 fin.

(15)  CDR 5/2012 fin.


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