EUR-Lex Access to European Union law

Back to EUR-Lex homepage

This document is an excerpt from the EUR-Lex website

Document 52000IE1198

Dictamen del Comité Económico y Social sobre la "Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social y al Comité de las Regiones — Objetivos estratégicos 2000-2005: Hacer la nueva Europa"

OJ C 14, 16.1.2001, p. 133–140 (ES, DA, DE, EL, EN, FR, IT, NL, PT, FI, SV)

52000IE1198

Dictamen del Comité Económico y Social sobre la "Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social y al Comité de las Regiones — Objetivos estratégicos 2000-2005: Hacer la nueva Europa"

Diario Oficial n° C 014 de 16/01/2001 p. 0133 - 0140


Dictamen del Comité Económico y Social sobre la "Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social y al Comité de las Regiones - Objetivos estratégicos 2000-2005: 'Hacer la nueva Europa'"

(2001/C 14/25)

En su Pleno del 2 de marzo de 2000, y de conformidad con el apartado 3 del artículo 23 de su Reglamento Interno, el Comité Económico y Social decidió elaborar un dictamen de iniciativa sobre la comunicación mencionada.

Con arreglo a lo dispuesto en el apartado 4 del artículo 11 y en el apartado 1 del artículo 19 de su Reglamento Interno, el Comité decidió crear un subcomité encargado de preparar los trabajos en este asunto.

El subcomité aprobó su dictamen el 30 de agosto de 2000. El subcomité confió al Sr. Gafo Fernández la presentación del proyecto de dictamen en el Pleno.

En su 376º Pleno de los días 18 y 19 de octubre de 2000 (sesión del 19 de octubre de 2000) el Comité Económico y Social ha aprobado por 59 votos a favor, 7 en contra y 1 abstención el presente Dictamen.

1. Introducción

1.1. Cuando el 15 de febrero de 2000 el Presidente Prodi presentó ante el Parlamento Europeo los objetivos estratégicos de la Comisión para el período 2000-2005, anunció que ésta tiene la intención de publicar un Libro Blanco sobre el buen gobierno antes de julio de 2001. En él se explorarán dos líneas principales:

- la descentralización de las responsabilidades en el seno de la UE, y

- la modernización del trabajo de la Comisión y el restablecimiento de la coherencia.

Dada la importancia de este asunto y teniendo en cuenta su cometido en la Unión Europea, el Comité desearía participar desde el principio en la elaboración conceptual de dicho documento.

El Comité propone que el Libro Blanco ponga de relieve las relaciones entre las instituciones y los órganos comunitarios y la sociedad civil organizada, así como la formulación de las cuestiones políticas futuras y la mejora de los procedimientos de decisión más participativos. Se trata, asimismo, de entablar el debate sobre cómo estructurar un diálogo civil que incluya todos los intereses, evitando la confusión con el diálogo social. En este contexto, el Comité desea destacar su modo de gestionar los conflictos entre intereses diversos basándose en el diálogo y la experiencia con vistas a lograr un compromiso.

1.2. A la vez que resalta su propia especificidad, el Comité expresa su deseo de que se le consulte sobre problemas para los que la Comisión se afana en encontrar respuestas concretas en el curso de la elaboración del Libro Blanco, y en relación con los cuales el Comité podría aportar una contribución válida mediante dictámenes exploratorios, audiencias y otros medios. En este contexto, el Comité se remite a sus dictámenes sobre la sociedad civil organizada y la cooperación de la Comisión con las ONG y la posible creación de un observatorio en el seno del Comité.

2. Las propuestas de la Comisión

2.1. Objetivos estratégicos 2000-2005

2.1.1. La Comunicación que se examina pretende ser un documento político estratégico encaminado a determinar lo que la Comisión estima que son los retos principales para el futuro inmediato y las áreas en las que busca operar cambios sustanciales. El documento se desentiende deliberadamente de la metodología que se seguirá para introducir tales cambios. Ésta será objeto de una serie de comunicaciones anuales que abordarán asuntos relativos a las modalidades operativas en el marco del programa quinquenal.

2.1.2. La Comisión pretende alcanzar una unión cada vez más estrecha entre los pueblos basada en valores compartidos y objetivos comunes. La Comisión está impulsando la integración política mediante la creación de un espacio de libertad, seguridad y justicia, así como a través del desarrollo de políticas exteriores, de seguridad y de defensa. Quiere una Europa que pueda ostentar un verdadero liderazgo en la escena mundial.

2.1.2.1. La Comisión cree que Europa necesitará instituciones fuertes, que respondan a nuevas formas de gobierno democrático. A tal fin, buscará una nueva sinergia entre todos los órganos democráticos de la Unión Europea, dentro de una mejora generalizada del gobierno europeo. Desea alcanzar un nuevo punto de equilibrio entre su propia acción, la de las otras instituciones, la de los Estados miembros y la de la sociedad civil. Para ello, pretende trabajar en estrecha asociación con las demás instituciones europeas, respetando una cuidadosa división del trabajo con los Estados miembros.

2.1.3. En el período considerado, la Comisión perseguirá cuatro objetivos estratégicos:

- la promoción de nuevas formas europeas de gobierno;

- una Europa estable con una voz más fuerte en el mundo;

- una nueva agenda económica y social;

- una mejor calidad de vida para sus ciudadanos.

2.1.4. Los complejos retos que nos aguardan requieren nuevas formas de gobierno europeo, que no son responsabilidad exclusiva de las instituciones de la Unión Europea, sino también de los gobiernos y parlamentos nacionales y de las autoridades regionales y locales.

2.1.4.1. Las autoridades de los Estados miembros sí tienen arte y parte en el gobierno europeo, aunque no lo perciban así los ciudadanos, que no se sienten dueños de las estructuras que rigen sus vidas. Raros son los que distinguen entre las distintas instituciones, al tiempo que la mayoría piensa que las políticas nacionales y europea son mundos separados.

2.1.4.2. El gobierno de Europa requerirá instituciones fuertes, una visión colectiva y una fuerza motriz, pero también controles democráticos y la plena participación de los ciudadanos. La Comisión considera que aporta dicha visión y fuerza motriz.

2.1.4.3. La Comisión se compromete a actuar con transparencia y responsabilidad política. Cree que a la sociedad civil le corresponde desempeñar un papel crucial en este contexto. La delegación y descentralización de las tareas de ejecución diaria serán un rasgo esencial de la nueva forma de gobierno europeo.

2.1.5. El gobierno de Europa debe dotar a la Unión Europea de los medios para afirmarse con una sola voz en la escena mundial, sin perjuicio de su sistema institucional y su estructura en tres pilares.

2.1.5.1. Europa aparece situada en el epicentro de los cambios geopolíticos, que a la vez son una amenaza y una oportunidad. La Comisión tiene por objetivo estabilizar el continente y compartir los valores esenciales europeos y, por ambición, exportar su estabilidad y su prosperidad. Para ello, proseguirá su estrategia de ampliación; esto tiene inevitablemente consecuencias fundamentales para las instituciones y políticas europeas.

2.1.5.2. La Comisión también detecta la necesidad de establecer verdaderas asociaciones estratégicas con los países vecinos de la Europa ampliada. Al mismo tiempo, entiende que Europa debe reforzar su papel de socio solidario de los países en desarrollo y concentrar su acción en la lucha contra la pobreza no sólo dentro de la UE sino también en tales países.

2.1.5.3. Para la Comisión, la insuficiencia del sistema internacional, la multiplicación de los conflictos, la extensión de la pobreza y la proliferación de la delincuencia organizada exigen una intervención decidida de la Unión. Su objetivo es hacer de Europa un protagonista mundial, con un peso político a la altura de su fortaleza económica. Ello supondrá, entre otras cosas, que se desarrolle una verdadera política exterior común y unas capacidades civiles y militares dentro de una política común de defensa y seguridad.

2.1.5.4. La Comisión confirma su interés estratégico en la reactivación de la Ronda del Milenio y en la reforma de la Organización Mundial del Comercio. Desea maximizar el potencial de la globalización y minimizar sus efectos secundarios indeseables.

2.1.6. Europa debe convertirse en una economía competitiva a nivel mundial basada en el conocimiento y la innovación y en una estrategia de desarrollo sostenible. La infrautilización de recursos es la principal debilidad de Europa, por lo que es preciso dar rienda suelta a su potencial; en ningún capítulo es más evidente esta necesidad que en materia de empleo.

2.1.6.1. La Unión debe dotarse de una nueva agenda económica y social para construir una economía basada en el conocimiento, a la vez competitiva y universal, que impulse un crecimiento fuerte y sostenido, el pleno empleo y la cohesión social.

2.1.6.2. La Comisión establece las siguientes prioridades para una acción coordinada de la Unión Europea y de los Estados miembros:

- establecer la meta del pleno empleo;

- crear un nuevo dinamismo económico mediante la reforma económica de los mercados de trabajo, de bienes y de capitales, con el fin de estimular la innovación y el espíritu emprendedor;

- garantizar la seguridad y la viabilidad de las pensiones mediante la combinación de reformas creadoras de empleo, un aumento de las bases de cotización y una revisión de los regímenes de jubilación, habida cuenta de la nueva situación demográfica y sanitaria de Europa;

- diseñar una estrategia europea de lucha contra la exclusión social y reducir la pobreza y las desigualdades entre regiones y territorios de la Unión;

- revisar la calidad del gasto público y la viabilidad a largo plazo de la Hacienda pública;

- fomentar la investigación europea;

- fomentar la inversión en capital humano;

- desarrollar y reforzar el modelo europeo de agricultura para aumentar la competitividad de este sector, garantizar su viabilidad y promover zonas rurales de importancia vital.

2.1.7. La Comisión opina que la UE debe acelerar la creación de un espacio de libertad, seguridad y justicia. Recuerda que los problemas de delincuencia y seguridad personal ya no se detienen en las fronteras nacionales y que los ciudadanos europeos confían en que sus derechos estén protegidos y respetados en toda la Unión.

2.1.7.1. A juicio de la Comisión, es necesaria una actuación colectiva y firme ante la actual degradación del medio ambiente. Considera que esta respuesta pasa por una estrategia de desarrollo sostenible que concilie desarrollo medioambiental, progreso social y crecimiento económico sostenible.

2.1.7.2. La Comisión observa que los ciudadanos europeos insisten en la necesidad de establecer normas más exigentes en materia de seguridad de los alimentos. Pretende llevar adelante las propuestas de su Libro Blanco sobre seguridad de los alimentos y la creación de una Autoridad Europea de los productos alimentarios. También intentará fortalecer la confianza del público y los consumidores en el comercio electrónico.

2.1.7.3. La Comisión tiene pensado proponer la creación de un espacio europeo del transporte realmente integrado a través del establecimiento de un espacio aéreo único y el desarrollo de las redes transeuropeas. En este sentido, recurrirá a las nuevas tecnologías para desarrollar un sistema de transportes inteligente y multimodal. Asimismo, propondrá la creación de una Agencia Europea de la Seguridad Aérea y mejorará las normas de seguridad y la formación en el sector marítimo.

3. Observaciones generales

3.1. Objetivos estratégicos 2000-2005

3.1.1. El Comité Económico y Social acoge favorablemente la iniciativa de la Comisión de prepararse para los retos de adentrar a la Unión en el siglo XXI y pertrecharla para que pueda conjurar los peligros y aprovechar las oportunidades a que se verá confrontada en los años venideros.

3.1.1.1. La Unión Europea ha sido una empresa coronada por el éxito, construida a partir de la visión de quienes dieron los primeros pasos a comienzos de los años 50. La clave de dicho éxito ha sido la continua evolución de las estrategias y políticas que han guiado a la Unión Europea a través de la segunda mitad del siglo XX hasta el comienzo de un nuevo milenio.

3.1.1.2. La Unión Europea aspira a seguir avanzando. Por ello, el Comité acoge con satisfacción la declaración oficial de Objetivos Estratégicos para la Nueva Europa en los próximos cinco años como introducción a una perspectiva a más largo plazo.

3.1.1.3. Una vez establecidos los objetivos estratégicos, es natural pasar a considerar qué marco de gobierno facilitará el logro de los mismos. Gran parte del presente dictamen intenta anticipar de qué modo ha de adaptarse, cambiar y mejorar el gobierno de la Unión Europea.

3.1.1.4. Las formas de gobierno de la Unión Europea deben estar vinculadas de forma tan natural como sea posible a las funciones cuyo alcance abarca toda la Comunidad y muy especialmente a los demás aspectos del gobierno nacional y regional.

3.1.1.5. Por tanto, el desarrollo de nuevas formas de gobierno europeo deberá depender de la aceptación de objetivos acordados sobre lo que se espera lograr con dicho gobierno en los distintos niveles (UE, Estado miembro, niveles provincial, regional y local). También está relacionado con el grado de subsidiariedad o centralización de las correspondientes competencias funcionales. El debate acerca del gobierno europeo es, pues, mucho más amplio que un debate sobre el papel de las instituciones comunitarias.

3.1.1.6. En este sentido, los otros tres objetivos estratégicos centran el debate sobre el gobierno.

3.1.1.7. El Comité acoge con satisfacción estas aspiraciones más ambiciosas y sus implicaciones para todos los ciudadanos de Europa. Éstas suponen un desafío para el logro, la integración y la coordinación en torno a metas comunes para todas las instituciones y agencias en todos los niveles.

3.1.1.8. El segundo objetivo estratégico se formula bien como "una Europa estable con una voz más fuerte en el mundo", bien como "estabilizar nuestro continente y reforzar la voz de Europa en el mundo". Ninguna de estas dos frases recoge debidamente la importante conclusión de que Europa (en este caso, la Unión, sus Estados miembros y todas sus instituciones en sentido amplio) tiene la responsabilidad de usar la fuerza de su posición y sus recursos para considerar de forma global las cuestiones que afectan a las vidas de los ciudadanos tanto en Europa como fuera de ella. Dichas cuestiones son mucho más importantes que "estabilizar nuestro continente" o "reforzar nuestra voz".

3.1.1.9. Este objetivo estratégico está descrito de forma confusa, de modo que los aspectos considerados centrales para los próximos cinco años, pese a ser necesarios y aceptables, son, en cierta medida, demasiado limitados.

3.1.1.10. Los otros objetivos estratégicos (tercero y cuarto) se centran en una agenda que afecta directamente a los ciudadanos de Europa. El Comité los considera dependientes uno de otro.

3.1.1.11. Dado el riesgo de confusión que se deriva de cualquier ambigüedad, la Comisión debería haber introducido una referencia explícita, en la descripción de estos dos objetivos estratégicos, a la distinción entre la fijación de los muchos objetivos políticos, claramente delimitados y para los que debería haber aspiraciones pactadas independientemente de cuestiones como la competencia y la subsidiariedad, y los mecanismos operativos, que requerirán distintos grados de armonización y coordinación en los múltiples niveles de gobierno.

3.1.1.12. Un ejemplo, de los muchos que podrían citarse, es el objetivo de "garantizar la seguridad y la viabilidad de las pensiones", que es un objetivo loable y de importancia crítica. Sin embargo, es una aspiración a crear unas normas comunes europeas en lo que constituye una de las competencias operativas de los Estados miembros. Del mismo modo, la integración de la "nueva" agenda económica requiere mayores progresos en la Unión Europea, progresos relacionados con la evolución de la agenda social, cuyo peso recae en gran parte (pero no sólo) en los Estados miembros.

3.1.1.13. Establecer los objetivos estratégicos de Europa requiere una claridad explícita sobre cómo y en qué marco institucional las prioridades se convierten en objetivos.

3.1.2. El CES está de acuerdo con la Comisión en que la reforma de las relaciones entre las instituciones debe ir acompañada de una valiente reforma de las propias instituciones. La CEE fue concebida como una asociación de países de Europa Occidental relativamente pujantes desde el punto de vista económico y comprometidos con principios democráticos; fue en este contexto que se redactó el Tratado de Roma. El desafío de adaptarse para dar entrada a un gran número de países mucho menos pujantes económicamente, y muchos de ellos sujetos a regímenes totalitarios durante el último medio siglo, requerirá importantes modificaciones de los reglamentos y normas comunitarios.

3.1.3. El Comité comparte el punto de vista de la Comisión de que uno de los desafíos más grandes, urgentes, apremiantes y difíciles consiste en vencer el desencanto de los ciudadanos de la Unión respecto al proyecto europeo; es ésta una reacción que ha quedado de manifiesto tanto en la decepcionante participación en las elecciones al Parlamento Europeo en algunos países como en la emergencia de partidos políticos de extrema derecha cuyos postulados racistas se camuflan bajo el estandarte del patriotismo.

3.1.4. Como reconoce la propia Comisión(1), la Unión Europea está hoy en crisis, una crisis en las relaciones entre las instituciones y los ciudadanos. Ahora es necesario abordar el problema de forma constructiva y eficaz. El pueblo europeo está fundamentalmente a favor del ideal europeo, pero teme que Europa ya no sea capaz de aportar las ventajas que desea.

3.1.4.1. Tales ventajas incluyen un crecimiento económico sostenido, el pleno empleo, un programa político justo que promueva los objetivos del desarrollo económico y la cohesión social, la protección contra el crimen, la seguridad frente a agresiones exteriores, la paz y prosperidad de los países vecinos, la asunción por Europa de un papel inequívoco y resuelto en cuanto potencia económica en el proceso de globalización, una política exterior coherente y efectiva, y un papel clave en el desarrollo de las naciones menos prósperas del mundo.

3.1.4.2. El caso es que los ciudadanos europeos no entienden los mecanismos de la Unión Europea, que ha sido diseñada por y para especialistas; el procedimiento legislativo europeo es muy complejo y necesita más transparencia; tanto que llega a ser opaco. Esta falta de transparencia ha propiciado que se instaure una atmósfera de desconfianza que hay que disipar. El electorado del siglo XXI ya no está dispuesto a poner ciegamente su confianza en la capacidad o en la buena fe de quienes toman las decisiones a distintos niveles, ya sean globales, europeos, nacionales o incluso locales. La mayoría de la gente no tiene problema alguno con Europa; simplemente, ha dado la espalda a su faceta institucional.

3.1.4.3. La Comisión afirma en la Introducción que quiere "encontrar una nueva sinergia entre todos los órganos democráticos de la Unión Europea, dentro de una mejora generalizada del gobierno europeo". El Comité considera que su potencial, que estriba en su conocimiento continuo de las necesidades de los ciudadanos en su calidad de agente económico y de participante en el entramado social, sigue sin utilizarse en medida suficiente ni con la antelación necesaria en las iniciativas de naturaleza socioeconómica de la Comisión.

3.1.5. Otra razón que explica el malestar popular reside en que mucha gente está inquieta por cómo están teniendo lugar los cambios en la sociedad. Dichos cambios exigen de los líderes políticos decisiones que el actual marco institucional hace extremadamente difíciles de tomar con la velocidad necesaria. Además, la opinión pública no siempre está en condiciones de entender y aceptar los cambios. Los ciudadanos europeos están unidos por aspiraciones e ideales comunes (incluido el deseo de una cooperación más estrecha), pero están divididos por diferentes tradiciones, costumbres y culturas nacionales. Sólo es posible progresar hacia la unión política si se toman debidamente en cuenta las diferencias nacionales. No es tanto cuestión de antieuropeísmo como de que existen europeos con visiones del futuro muy diferentes. Es esencial tener en cuenta, al desarrollar una estrategia europea, que la diversidad de Europa en términos de pueblos y culturas es una fuente de riqueza y fortaleza, no de división y desconfianza.

3.1.6. En Europa hay un anhelo general de democratización de los procesos decisorios, transparencia de la administración pública y participación de la sociedad civil. No cabe duda de que la sociedad civil europea está emergiendo y organizándose a nivel europeo, aunque actualmente se halle en gran medida sin estructuras ni objetivos. El problema de esta emergencia de la sociedad civil es que carece de todo arraigo institucional. Es preciso que los demás elementos de la sociedad civil organizada ocupen el lugar que les corresponde junto a los organismos establecidos para el diálogo civil, como los interlocutores económicos y sociales.

3.1.6.1. Debe asegurarse la participación efectiva de la sociedad civil en el gobierno de Europa. La UE funciona de acuerdo con un sistema piramidal que da lugar, entre otros efectos, a un planteamiento "de arriba abajo". Es preciso insertar los procesos comunitarios en la sociedad europea del siglo XXI, en lugar de intentar la inserción de la sociedad civil organizada en el proceso comunitario, como se hace ahora. El proceso decisorio institucionalizado debe ser compartido con los agentes sociales y económicos y con los demás miembros de la sociedad civil organizada. El diálogo entre gobernantes y gobernados debe hacerse de abajo arriba y no de arriba abajo. Se impone una renovación de los métodos y los instrumentos democráticos.

3.1.6.2. El Comité reúne las condiciones y está dispuesto, en razón de su dilatada experiencia y en colaboración con las organizaciones representativas de la sociedad civil, a formular y presentar a la Comisión propuestas relativas a formas y métodos verdaderamente participativos

3.1.7. Hay que reconocer, asimismo, que la división de poderes y competencias entre las instituciones europeas no es fácil, como tampoco lo es entre la Comisión y los Estados miembros. El documento de la Comisión deja clara la determinación de ésta de proponer un programa para el futuro político europeo. Pero en Europa el poder legislativo último reside principalmente en el Consejo, que se compone de representantes de los Estados miembros, los cuales pueden tener prioridades diferentes para el proyecto europeo. La extensión de la mayoría cualificada como sistema de votación, unida a la plena aplicación del procedimiento de codecisión entre el Parlamento Europeo y el Consejo, aliviaría en cierta medida este problema.

3.1.7.1. La Comisión ha afirmado que su documento es por naturaleza estratégico y que se abstiene deliberadamente de cualquier debate sobre la metodología que seguirá para conseguir los objetivos que se ha marcado; esto será objeto de una serie de documentos anuales que tratarán de la ejecución operacional de su programa quinquenal. El CES respeta esta postura y no tiene la intención de hacer observaciones sobre cuestiones metodológicas antes de que se publiquen esos documentos anuales. El Comité espera que se le solicite su dictamen sobre dichos documentos anuales y acogería favorablemente toda consulta durante la fase preparatoria; asimismo, se declara dispuesto a emitir dictámenes de iniciativa sobre su contenido.

3.1.8. Se mire como se mire la situación actual, a nadie se le escapa que urge restaurar la confianza de los ciudadanos europeos en los procesos que los gobiernan. Una manera de lograr esto consiste en hacer participar más de cerca en el proceso decisorio a la sociedad civil organizada. Otro elemento esencial es que los ciudadanos perciban que Europa les beneficia tangiblemente. Es preciso, además, que tales beneficios incidan en las inquietudes y preocupaciones de los propios ciudadanos.

3.1.9. La visión que debe tenerse de la Unión Europea tiene que descansar en tres pilares: el económico, el político-administrativo y el de la sociedad civil. El pilar económico es el sustento de los otros dos, porque sin prosperidad económica Europa no cuenta con los medios para desarrollar las políticas y crear las estructuras que necesita de cara a la consecución de los objetivos que la Comisión se ha fijado. El pilar político-administrativo consiste en las instituciones europeas y las autoridades nacionales, regionales y locales de los Estados miembros. El pilar de la sociedad civil comprende todos los elementos de la sociedad, según establecía el dictamen del CES de 22 de septiembre de 1999(2).

3.1.10. El CES reconoce que tiene que adaptarse a los desafíos que Europa afronta actualmente, adaptación cuya necesidad comparte con las demás instituciones europeas; es consciente de que ello requerirá cambios en el Comité, así como la reorientación de sus relaciones con las otras instituciones. El Comité ha aprobado recientemente un dictamen(3) en el que sugiere la posibilidad de crear dentro del CES un "observatorio de la sociedad civil" que ponga en marcha iniciativas tendentes a desarrollar el diálogo civil y potenciar el papel del Comité como foro para la participación de representantes de la sociedad civil organizada en el proceso democrático.

4. Observaciones específicas

4.1. Objetivos estratégicos 2000-2005

4.1.1. El Comité considera que las Conclusiones de la Presidencia correspondientes al Consejo Europeo de Lisboa desarrollan los objetivos estratégicos de la Comisión en lo que se refiere al establecimiento de una agenda para la transición a una economía competitiva, dinámica y basada en el conocimiento, así como por lo que respecta a la modernización del modelo social europeo y la superación de la exclusión social.

4.1.2. El Comité observa con particular interés el "nuevo método abierto de coordinación" y el llamamiento que se hace a los interlocutores sociales, así como al resto de la sociedad civil, para que participen en la aplicación de las políticas mediante diferentes formas de colaboración formuladas en Lisboa.

4.1.3. En su Dictamen sobre el tema "Empleo, reforma económica y cohesión social: hacia una Europa de la innovación y del conocimiento"(4) el CES desarrolló la idea de un "nuevo paradigma" para crecer sin inflación, que pasa por lo siguiente:

- elevar al máximo el desarrollo económico al tiempo que se reducen al mínimo la exclusión social y los conflictos;

- proporcionar una economía competitiva al tiempo que se mantiene un modelo social competitivo;

- alcanzar niveles óptimos en el uso de las nuevas tecnologías con una estrategia sostenible para el entorno social y natural y los recursos;

- asegurar la sostenibilidad con el desarrollo de una cultura de la participación y una adecuada cultura de empresa basada en un enfoque creativo del aprendizaje permanente y la solidaridad.

4.1.3.1. Este dictamen también postulaba la necesidad de un nuevo paradigma para el propio gobierno; en concreto, afirmaba que "[e]l punto de vista clásico de que el Estado es soberano en cuanto proveedor de servicios debe ser superado por una relación cooperativa entre el Estado y la sociedad. El público espera del Estado no sólo el respeto de las normas y los reglamentos sino también que la provisión de servicios se haga adecuada y eficazmente". Según el dictamen, una política de modernización estatal debe dedicar mayor atención a las redes de cooperación descentralizadas y dar mayor relevancia a la eficacia y eficiencia económica, procurando, asimismo, aumentar la eficiencia de la gestión administrativa y sopesar la viabilidad económica de métodos de gestión alternativos.

4.1.3.2. El dictamen proponía el siguiente programa para la cumbre de Lisboa:

- adaptar el modelo o los modelos sociales al nuevo paradigma;

- conseguir una formación generalizada en las tecnologías de la sociedad de la información;

- popularizar y facilitar el desarrollo de la cultura de empresa;

- ayudar a las empresas ya establecidas en su conversión al nuevo paradigma;

- adaptar la educación y la formación al nuevo paradigma;

- aprovechar el desarrollo sostenible para la innovación y el crecimiento.

4.1.4. En gran medida, la cumbre de Lisboa trató estos temas y lo hizo en la línea del dictamen del Comité. Al hacerlo, sitúa en un nivel superior las propuestas contenidas en el documento de la Comisión sobre sus objetivos estratégicos para el período 2000-2005, lo que significa la adopción de un planteamiento completamente novedoso y fresco de la acción política, en el que el Consejo Europeo toma el timón y los gobiernos asumen la responsabilidad de formular la política económica.

4.1.4.1. El documento de la Comisión deja claro que ésta se ve a sí misma como fuente de la visión colectiva de Europa y fuerza motriz del cambio, así como su brazo ejecutor. Sin embargo, el reciente Consejo Europeo de Lisboa ejerció a fondo su función fijando por completo el programa político.

4.1.4.2. La nueva prominencia del Consejo Europeo refleja la determinación de los gobiernos de seguir siendo soberanos en cuestiones políticas. En este sentido, la decisión de Lisboa de instituir reuniones regulares del Consejo Europeo cada primavera para supervisar la estrategia política es especialmente significativa. Aun en el caso de que las demás instituciones mejoraran su rendimiento como resultado de los cambios que la Comisión propone, todo apunta a que las reuniones del Consejo Europeo desempeñarán un papel más importante en el futuro.

4.1.4.3. Se suscita así la cuestión del papel del Parlamento Europeo (PE), institución europea cuyos miembros son elegidos directamente y que, sin embargo, cuenta con poderes legislativos limitados. Que el PE sea hoy constitucional o funcionalmente capaz de asumir la misión de marcar el rumbo de la política europea es algo que puede discutirse, pero, en la hipótesis de que no tuviera esa capacidad, sería cuando menos cuestionable que tal misión se confiara al Consejo y no a la Comisión; lo sucedido en Lisboa sugiere que el Consejo está dispuesto a llevar sobre sus hombros tal responsabilidad.

4.1.5. Como ha reconocido la Célula de Prospectiva de la Comisión Europea(5), la toma de decisiones a nivel europeo es un proceso laberíntico y confuso que hasta los especialistas se afanan en comprender. El que haya una representatividad democrática al tomar formalmente una decisión (en el Consejo) no resulta satisfactorio si hay problemas en los estadios anteriores y posteriores del proceso, estadios que -según una opinión cada vez más extendida- determinan igualmente los resultados finales.

4.1.5.1. Para atajar el problema del "déficit democrático" se precisan reformas que no pretendan alcanzar legitimidad centrándose en el momento en que se toma la decisión, sino estimulando la participación en todas las fases del proceso.

4.1.5.2. La participación de la sociedad civil organizada en el proceso decisorio es un aspecto vital de una democracia participativa conforme al modelo democrático europeo. No bastaría que la Comisión consultase a unas pocas organizaciones representativas de la sociedad civil, a su elección. Tampoco mejoraría la situación que la "consulta" consistiera en recabar apoyo para posturas ya decididas. Para que exista verdadera transparencia, la sociedad civil organizada debe tener no sólo la oportunidad de participar, sino también los medios para medir la efectividad de su participación. Esto supone que la Comisión tenga el deber de explicar a los organismos que han acreditado representantes en relación con propuestas legislativas cómo han influido tales representantes en éstas o por qué no han sido atendidas sus sugerencias.

4.1.6. El CES tiene particular interés en este tema porque es el único órgano europeo compuesto por representantes de organizaciones de la sociedad civil organizada. Es consciente de que su representatividad podría ser mejorada, pero esto es algo que incumbe a los Estados miembros y que, a juicio del Comité, debería seguirles incumbiendo. El CES celebraría que los Estados miembros formularan propuestas tendentes a mejorar la representación de la sociedad civil organizada en el seno de su propia composición, pero subraya que su naturaleza tripartita constituye una característica esencial que debe ser preservada. El Comité serviría entonces como foro en el que podría darse una verdadera significación a la participación de la sociedad civil organizada en el proceso legislativo europeo. El CES también podría ejercer un papel regulador de los procesos de consulta, canalizando información desde la sociedad civil organizada hacia las instituciones y en sentido inverso.

4.1.7. El proyecto europeo ha evolucionado de la integración negativa a la positiva(6). Al comienzo, el proyecto se centraba en eliminar obstáculos, por ejemplo, al mercado único y en garantizar las cuatro libertades; en esto consistía la integración negativa. Sin embargo, a medida que se fue avanzando en el proyecto apareció con claridad que, para completar una verdadera Unión Europea, era necesario intervenir activamente en un número creciente de ámbitos políticos que no eran estrictamente necesarios para la primera fase de la integración europea, centrada en la construcción de un espacio económico común.

4.1.7.1. Esto suscita un tema que el documento de la Comisión no aborda, a saber, el de la subsidiariedad. Por una parte, los Estados miembros reconocen las ventajas de compartir soberanía en áreas en las que ya hay una interdependencia significativa. Sin embargo, en el contexto de la integración positiva en una gama cada vez mayor de ámbitos políticos, la estructura vertical afronta una deficiencia de responsabilidad política que ya no puede defenderse sobre la base de las exigencias primordiales del proyecto europeo. Por otra parte, existe la impresión de que la UE es débil en áreas en que la opinión pública demanda una actuación europea (esto es, donde ésta se considera necesaria y, por tanto, legítima). En tales áreas (como la política exterior y de seguridad común), se estima necesaria y deseable una acción coordinada, pero la UE parece considerarla muy complicada de llevar a cabo(7).

4.1.7.2. El Presidente de la Comisión Europea, Sr. Prodi, ha definido las nuevas tareas de la Unión Europea como un paso de un mercado y una moneda únicos a una economía y una estructura política únicas. Puede decirse que este paso supone avanzar más en el camino de la integración positiva. Para muchos de los países candidatos esto puede resultar difícil de conseguir e incluso entre los actuales Estados miembros hay algunos que podrían juzgar inaceptable este proceso desde un punto de vista nacional. Esto nos sitúa ante la perspectiva de una "Europa a dos niveles", con diferentes grupos de países avanzando a diferentes velocidades. Hay que preguntarse por los riesgos y desafíos que plantea dicha situación.

4.1.8. Para que la integración europea pueda tener éxito, es esencial poner en el centro al ciudadano europeo. Uno de los propósitos declarados de la Comisión consiste en mejorar la calidad de vida. La clave para ello estriba en que todos deben tener una mejor calidad de vida en todos los aspectos: calidad alimentaria, medio ambiente, protección contra el crimen, empleo, nivel de vida, promoción de la integración entre los grupos étnicos europeos y prevención de la discriminación y la exclusión social. Como ha dicho el Sr. Prodi, Europa debe construirse por y para los ciudadanos, y ello debe reflejarse en todos los documentos de la Comisión. El Comité lamenta que, por lo que respecta a este objetivo, la Comisión se limite a plantear los problemas pero apenas formule propuestas de acción. Ello hace suponer que (todavía) no existe un concepto estratégico coherente de la relación con los ciudadanos europeos. El Comité manifiesta su disposición y confía en que se le invite a participar en la elaboración de un concepto de estas características sobre el diálogo con los ciudadanos y la cooperación con la sociedad civil organizada, con objeto de poder aportar sus ideas.

4.1.8.1. El documento de la Comisión otorga gran protagonismo a la necesidad de que a los ciudadanos europeos se les hable, pero igualmente importante es escucharlos. La Comisión debería tener por consigna la de "gobernar es servir". En una sociedad democrática, el gobierno sirve al pueblo y es responsable ante él por la manera en que ejerce su administración; el pueblo no está subordinado al Estado. El proceso de gobierno debe descentralizarse lo más posible. En cada uno de los diversos niveles institucionales existe una responsabilidad y una competencia específicas que deben acompañarse de mecanismos adecuados de diálogo y participación ciudadana. En la estructura articulada de gobierno existente en Europa, los diferentes niveles de poder tienen que cooperar en interés de los ciudadanos europeos. Sin ello, la construcción europea no tendría ningún valor democrático añadido.

4.1.9. El CES comparte la identificación que hace la Comisión de los principales desafíos que afronta Europa en esta coyuntura. Sin embargo, apenas menciona algunos problemas importantes como, por ejemplo, la situación demográfica.

4.1.10. La Comisión declara su intención de hacer de Europa un agente global con un peso político que esté a la altura de su fortaleza económica; si éste es su objetivo, entonces su primera prioridad debería ser la de aumentar su fortaleza económica lo más posible. La globalización es una oportunidad, pero una oportunidad que no se aprovecha se convierte en una amenaza. Europa no necesita sueños, necesita tener visión.

Bruselas, 19 de octubre de 2000.

El Presidente

del Comité Económico y Social

Göke Frerichs

(1) CDP(99) 750.

(2)

"'La sociedad civil es un concepto colectivo que designa todas las formas de acción social (de individuos o grupos) que no emanan del Estado y que no son dirigidas por él.' (...)

La sociedad civil organizada comprende en particular:

- los denominados 'actores del mercado de trabajo', es decir, los interlocutores sociales;

- organizaciones representativas de los medios sociales y económicos, que no son interlocutores sociales en sentido estricto;

- las ONG (organizaciones no gubernamentales), que unen a las personas en torno a causas comunes: por ejemplo, las organizaciones de protección del medio ambiente, las organizaciones de defensa de los derechos humanos, las asociaciones de consumidores, las asociaciones caritativas, las organizaciones escolares y de formación, etc.;

- las organizaciones de base o 'Community-based Organisations' (CBOs) (es decir, las organizaciones surgidas del centro y de la base de la sociedad, que persiguen objetivos orientados hacia sus miembros); por ejemplo, los movimientos de juventud, las asociaciones de familias y todas las organizaciones de participación de los ciudadanos en la vida local y municipal;

- las comunidades religiosas. (DO C 329 de 17.11.1999, puntos 5.1. y 8.1.)"

(3) DO C 268 de 19.9.2000.

(4) DO C 177 de 26.4.2000.

(5) CDP(99) 750.

(6) Ibídem.

(7) Ibídem.

Top