Choose the experimental features you want to try

This document is an excerpt from the EUR-Lex website

Document 52009AE0864

Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre el tema La investigación y el desarrollo: apoyo a la competitividad

DO C 277 de 17.11.2009, pp. 1–5 (BG, ES, CS, DA, DE, ET, EL, EN, FR, IT, LV, LT, HU, MT, NL, PL, PT, RO, SK, SL, FI, SV)

17.11.2009   

ES

Diario Oficial de la Unión Europea

C 277/1


453o PLENO DE LOS DÍAS 13 Y 14 DE MAYO DE 2009

Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre el tema «La investigación y el desarrollo: apoyo a la competitividad»

(Dictamen exploratorio)

(2009/C 277/01)

Ponente: Anna Maria DARMANIN

El 27 de junio de 2008 la Presidencia checa solicitó al Comité Económico y Social Europeo que elaborase un dictamen exploratorio sobre el tema

«La investigación y el desarrollo: apoyo a la competitividad»

La Sección Especializada de Mercado Único, Producción y Consumo, encargada de preparar los trabajos del Comité en este asunto, aprobó su dictamen el 24 de abril de 2009 (ponente: Anna Maria Darmanin).

En su 453o Pleno de los días 13 y 14 de mayo de 2009 (sesión del 14 de mayo de 2009), el Comité Económico y Social Europeo ha aprobado por unanimidad el presente Dictamen.

1.   Conclusiones y recomendaciones

1.1.   El CESE pide que se defina de nuevo la competitividad y afirma que la competitividad a largo plazo ya no puede calcularse tomando como única medida el PIB, sino mediante una visión más amplia que incluya los factores de sostenibilidad de las perspectivas sociales, económicas y ambientales. El CESE considera que lo que se precisa en la actual coyuntura económica es empezar a concentrarse en la competitividad sostenible de cara al futuro.

1.2.   El CESE considera que la innovación constituye una parte vital de la competitividad sostenible basándose en el pretexto de que la sostenibilidad es un proceso y una medida que evoluciona y que, por tanto, la innovación es lo que puede reforzar ese proceso. Además, la investigación y el desarrollo son un aspecto importante del proceso de innovación.

1.3.   El CESE detecta en este dictamen una serie de factores inhibidores que van en contra del planteamiento de investigación e innovación. Superar esos factores exige tener visión a largo plazo e invertir en el futuro. Por consiguiente, el CESE recomienda que se tomen las siguientes iniciativas para minimizar el efecto de dichos factores inhibidores:

armonizar las oportunidades y programas de innovación en la Unión Europea. En la actualidad hay disponible toda una gama de oportunidades para incentivar la innovación en la UE, aunque a menudo se trata de oportunidades dispersas y no coordinadas explícitamente. Por tanto, el CESE opina que debería realizarse un esfuerzo mayor para adoptar un enfoque coordinado con respecto a la innovación dentro de la Comisión y de otros órganos que gestionan los programas de innovación;

reducir la sobrecarga de información y facilitar maneras más sencillas y coherentes de acceder a los datos y a las oportunidades de innovación e investigación. El CESE toma buena nota de que se han realizado esfuerzos para reducir la sobrecarga de información dispersa, si bien aún queda mucho por hacer. La información debe ser específica, sencilla, eficaz y coordinada, especialmente en interés de las PYME;

invertir más en los sistemas educativos reforzando programas tales como Erasmus y Comenius, que requieren que los estudiantes accedan a la educación y se formen fuera de su país de origen. El CESE cree que la etapa fundamental para lograr un cambio permanente es la de la educación primaria y secundaria; por ello, las oportunidades que brindan los programas mencionados constituyen un hito importante en la formación de los estudiantes;

incluir el espíritu empresarial como parte integrante de los planes de estudios. El espíritu empresarial es importante tanto en el campo de la investigación como en la industria; por lo tanto, cabe impulsar esta mentalidad garantizando que el sistema educativo se centre plenamente en el desarrollo de personas con espíritu empresarial;

mejorar las oportunidades de supervivencia económica de los empresarios jóvenes dedicados a procesos o productos de alta tecnología innovadora;

establecer las condiciones laborales de los jóvenes investigadores, no sólo procurando unas condiciones dignas, sino también atractivas, con el fin de atraer a esta profesión a los mejores. El CESE reconoce que puede haber diferencias entre los Estados miembros en lo que respecta a las condiciones de los investigadores profesionales, pero insiste en que debería realizarse un esfuerzo concertado en toda Europa para abordar este aspecto;

involucrar a todos los Estados miembros como agentes importantes del proceso de innovación, con el fin de aprovechar el potencial de los 27 países que componen la UE, y no sólo de los más experimentados en el ámbito de la investigación, desarrollo e innovación;

reforzar las estructuras en las cuales se produce un constante intercambio de experiencias entre el mundo universitario y el sector empresarial.

1.4.   El CESE reconoce que la investigación y la innovación no son un asunto que competa exclusivamente a las universidades y a departamentos especiales de las empresas, sino a toda la sociedad. En los centros de trabajo se dispone de enormes recursos procedentes de todos, y hay que desarrollar más el concepto de innovación propiciada por los empleados. Este concepto debe tomarse en consideración en la cooperación dentro de los centros de trabajo, en la cuestión del aprendizaje a lo largo de toda la vida y en las actividades de los comités de empresa.

1.5.   El CESE opina que dentro de la nueva Agenda de Lisboa después de 2010 no sólo debe haber un objetivo de inversión en investigación, desarrollo e innovación por parte de los Estados miembros, sino también un objetivo de gasto del PIB en educación, ámbito que, en opinión del CESE, es un importante catalizador de la innovación. Por ello, el CESE recomienda que dentro de la nueva Agenda de Lisboa después de 2010 se formulen objetivos como los siguientes:

7 % del PIB para educación, desde la enseñanza primaria hasta la superior;

1 % del PIB para I+D pública;

2 % para inversión privada en I+D.

1.6.   El CESE sostiene también que los países y las empresas con un elevado nivel de producción sostenible, con nuevas tecnologías consolidadas y una producción de alto grado de eficiencia ecológica serán los más competitivos en el futuro. El CESE recomienda que la UE tome en consideración la eficiencia ecológica como factor que debe integrarse en las políticas de educación, investigación e innovación, de industria, de transporte, de cambio climático y energía, de asuntos sociales y empleo, y que fomente una cooperación rigurosa y reforzada entre las diferentes políticas.

1.7.   Habida cuenta de la actual crisis financiera y económica, el Comité ve un serio peligro: muchas empresas podrían verse obligadas a reducir sus actividades de I+D y a responder con una congelación de las contrataciones que condenará a los licenciados de las universidades y las escuelas técnicas al desempleo. Por consiguiente, el Comité insta a la Comisión y a los Estados miembros a que, precisamente en esta situación de crisis, contrarresten esta amenaza de desempleo entre los científicos y los técnicos jóvenes con una política de contratación anticíclica en los centros de investigación de financiación pública y a que sigan fomentando la motivación para iniciar estudios en el ámbito de la tecnología y las ciencias de la naturaleza.

2.   Competitividad

2.1.   En opinión del CESE, resulta esencial reactivar la competitividad de la UE, lo que lleva aparejado tomar decisiones específicas e incrementar sustancialmente los recursos con plena implicación de todos los expertos y las estructuras científicas y técnicas de toda la Comunidad. Sólo creando una sinergia eficaz entre una nueva política de innovación y utilizando toda la gama de políticas comunitarias podrá la Unión Europea recuperar el desfase y sentar las bases de un nuevo modelo de desarrollo basado en el crecimiento de su propia capacidad de exportación frente a países emergentes que cuentan con una mano de obra barata.

2.2.   El CESE considera que el foco de la competitividad en Europa debe ampliarse y, por tanto, debe ir más allá de la medida del PIB de los Estados miembros. Se precisa, pues, hacer un cambio hacia una perspectiva más holística de la competitividad, que acentúe la competitividad sostenible. Son muchas las medidas que pueden utilizarse como herramientas para lograr esa competitividad. De hecho, el documento de referencia del Proyecto Paradiso (realizado por los miembros del Club de Roma) enumera una serie de medidas. El CESE subraya que es preciso adoptar una nueva medida que tome en consideración las herramientas disponibles. Esta nueva medida debería abordar los conceptos de aplicaciones sociales sostenibles, escenarios económicos sostenibles y sostenibilidad de nuestro planeta.

2.3.   Dada la recesión que sufre el mundo industrializado y las perspectivas negativas de la economía de la UE, el Comité se propone contribuir a dar con las respuestas que se requerirán para superar esta crisis. Por esta razón, el CESE acoge con satisfacción la propuesta de la Presidencia checa de elaborar un dictamen exploratorio sobre la investigación y el desarrollo como respaldo de la competitividad.

2.4.   El Comité está convencido de que, a partir de una fase negativa como la que estamos viviendo, sólo podrán surgir como protagonistas y recuperarse rápidamente aquellas empresas que sean capaces de competir en los mercados de productos tradicionales de alta calidad y de tecnología punta. El único modo de asegurarse el futuro es mediante un mayor compromiso con la investigación y la innovación. Es evidente que quienes en el pasado invirtieron en investigación poseen ahora estructuras y recursos humanos adecuados y que, por tanto, tienen más oportunidades de superar la crisis antes y con más éxito que aquellos que descuidaron este compromiso.

3.   Investigación, desarrollo e innovación

3.1.   El CESE reconoce que la investigación y el desarrollo son motores de la innovación. En este período especialmente sensible que atraviesa Europa es preciso abordar la innovación industrial. Para responder a la desaceleración económica y a la creciente recesión, el CESE considera esencial abrir un proceso innovador que conduzca el progreso hacia un «factor real para la competitividad», basado en una serie de ámbitos fundamentales que pueden reactivar efectivamente el sistema industrial europeo, aprovechando activamente las ventajas que brinda el mercado interior ampliado. Se trata de los ámbitos siguientes:

la investigación, la innovación y el espíritu de empresa;

el apoyo a las inversiones, y

un compromiso fuerte y renovado con la formación.

3.2.   En la actualidad parece claro el esfuerzo, ciertamente enorme, realizado en la UE en el ámbito de la investigación y la innovación. No obstante, es necesario un nivel de inversión mayor cuando se compara con las necesidades que impone la profundidad de la crisis. El CESE desearía que se llevasen a cabo más esfuerzos de comercialización para conseguir resultados en materia de innovación a través de los programas de investigación. Asimismo, el CESE aboga por que haya una mayor transparencia en el proceso de asignación de fondos y en el proceso de evaluación.

Además, el plan de recuperación económica de la Comisión Europea proporciona más estímulo para la innovación. Ello es visible en la futura asignación de fondos a la «Iniciativa del coche verde», la «Iniciativa de energía eficiente en los edificios» y la «Iniciativa de las fábricas del futuro». Todas ellas tienen por objeto seguir estimulando la investigación en estos tres ámbitos, que se han visto afectados por la crisis económica.

3.3.1.   Europa ha invertido mucho en las estructuras de fomento de la investigación y el desarrollo tecnológico (I+DT), y esto se evidencia por el número de estructuras y programas existentes en los diversos sistemas centrales, nacionales y regionales.

4.   El triángulo del conocimiento

4.1.   Es evidente que para que la innovación y la I+DT sean eficaces en el sector empresarial se precisa una participación efectiva de los tres componentes del triángulo del conocimiento en el conjunto del proceso.

4.2.   El Comité considera que un objetivo fundamental será obtener un elevado nivel de cooperación entre la investigación pública y la privada, las investigaciones universitarias y el sector empresarial, que parecen ser esenciales para entrar en un círculo virtuoso de competitividad europea.

4.3.   Recientemente se ha aprobado un dictamen específico sobre estos temas que lleva por título «Cooperación y transferencia de conocimientos entre centros de investigación, industria y PYME: una condición importante para la innovación» (INT/448). La finalidad de este dictamen es efectuar un examen profundo de la actual fase, en cuanto a los resultados obtenidos y a las perspectivas futuras, llamando la atención sobre los obstáculos que deben superarse por medio de una transferencia rápida y eficaz de conocimientos entre dos mundos que, durante demasiado tiempo, han estado demasiado alejados y sin comunicarse.

4.4.   En este marco para la cooperación entre el mundo científico y el empresarial, el CESE ha apoyado y acogido con satisfacción el establecimiento de consorcios de investigación con financiación conjunta pública y privada, como el sistema propuesto en las recientes iniciativas tecnológicas conjuntas (ITC), que el Comité valora positivamente, abogando por su ejecución rápida y aplicación extendida (1). El Comité ha defendido que estas iniciativas se hagan extensivas a otros sectores, puesto que no sólo definen las asociaciones públicas y privadas y la asignación igual de recursos desde el principio, sino que también ofrecen a las estructuras universitarias, a los centros de investigación y a los organismos científicos representativos públicos y privados la posibilidad de ser miembros de estas empresas.

4.5.   A este respecto el CESE desea reiterar su llamamiento urgente, ya realizado en un dictamen previo (INT/335), en favor de una herramienta activa para la coordinación y consolidación de las relaciones entre el mundo académico y las empresas, que se ha identificado ya en el Instituto Europeo de Innovación Tecnología (EIT). El Comité considera urgente la plena funcionalidad de este instituto poniendo a su disposición los necesarios recursos financieros y humanos.

4.6.   El CESE considera vital el papel ya mencionado de coordinación comunitaria en el ámbito de la tecnología, mediante una verdadera cooperación e interfaz entre la comunidad universitaria y el mundo empresarial. Es este el factor decisivo para desarrollar el tipo de productos y procesos innovadores que son esenciales para la competitividad del sistema industrial de la UE.

5.   Factores inhibidores de un avance eficaz de la investigación y el desarrollo para la innovación

5.1.   Para obtener una imagen más exacta de la situación actual de Europa en la esfera de la innovación, necesitamos analizar los actuales factores que inhiben el estímulo a la innovación.

5.2.   El CESE detecta una serie de factores inhibidores; tradicionalmente suelen describirse del siguiente modo:

las instituciones educativas tienden menos a animar a los jóvenes a que elijan carreras de investigación;

las pésimas condiciones de los jóvenes investigadores -en comparación con sus homólogos de otros países, como los Estados Unidos, y en comparación también con otras profesiones- son un elemento disuasorio a la hora de atraer a la profesión a jóvenes investigadores de talento;

los centros de investigación no conocen bien los imperativos económicos de las empresas;

las empresas no siempre aprovechan las oportunidades de innovación que plantean las instituciones de investigación.

5.3.   A un nivel más profundo, el CESE percibe, además, otros factores inhibidores:

el espíritu empresarial es una inclinación que no se fomenta ni se ejercita suficientemente en la cultura europea, empezando por la escuela; de ahí que el apoyo a los jóvenes empresarios, las condiciones económicas y las oportunidades iniciales de las empresas jóvenes de alta tecnología para sobrevivir en los cinco primeros años sean escasísimas, con lo que no suponen un estímulo suficiente;

la cultura académica puede no ser conducente al tipo de investigación que estimula la competitividad;

la cultura empresarial puede no ser conducente a explorar el cambio y la proactividad;

hay una menor implicación dentro de los programas de innovación y de la investigación y desarrollo de algunos Estados miembros de la UE, especialmente de los doce que se han adherido recientemente a la UE.

6.   Un factor esencial para la innovación y la competitividad: la formación profesional

6.1.   Tal como se recalcó anteriormente, disponer de recursos humanos altamente profesionales con opciones de formación que sean, al menos, equivalentes a las normas internacionales más elevadas es requisito previo para que los programas y prioridades definidos a nivel comunitario tengan un alto nivel de competitividad.

6.2.   De hecho, el capital humano es el recurso más importante para la investigación y el desarrollo Desde sus inicios, la Unión Europea siempre ha reconocido la necesidad de incluir la educación y la cultura en el proceso de integración europea. El artículo 127 del Tratado de Roma (artículo 150 TCE) afirma que «la Comunidad desarrollará una política de formación profesional que refuerce y complete las acciones de los Estados miembros, respetando plenamente la responsabilidad de los mismos en lo relativo al contenido y a la organización de dicha formación».

6.3.   Aunque se hicieron muchas declaraciones de intenciones, hasta los años ochenta se tomaron escasas medidas prácticas en materia de formación profesional. Esta tendencia se invirtió con el nacimiento de Eurydice, la red oficial para recabar, supervisar y difundir información sobre sistemas y políticas educativas en Europa. En 1985 se estableció un fundamento jurídico para la política de educación, interpretando el concepto de «formación profesional» en sentido amplio para que cubriera todas las formas de enseñanza en preparación de una profesión, oficio o empleo, incluida la enseñanza superior.

6.4.   Puede considerarse que ése fue precisamente el momento en que la atención a la formación se convirtió en una cuestión prioritaria para las políticas comunitarias y se materializó en los primeros programas comunitarios (Comett, Erasmus y Lingua, para la enseñanza superior; y Petra, Europecnet y Force, para la formación profesional).

6.5.   Buen ejemplo del impacto que estas políticas han tenido en el papel de la formación a nivel comunitario es el programa Erasmus, que, pese a algunos obstáculos iniciales de algunos Estados miembros, ha permitido a lo largo de veinte años que casi 1 500 000 jóvenes y 250 000 profesores pasen temporadas de estudio o de docencia en universidades de otros países, lo cual ha tenido un impacto positivo en el avance del conjunto del proceso de integración europea.

6.6.   Tras un largo período de propuestas –referidas a todos los niveles de formación desde la escuela primaria a la universidad–, en marzo de 2000 el Consejo Europeo estableció para la Unión Europea, en virtud de la Estrategia de Lisboa, el objetivo estratégico de convertirse en «la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo»; más adelante, en 2002 el Consejo Europeo de Barcelona reiteraba la importancia de ese papel fijando el objetivo de que los sistemas educativos y de formación europeos se convirtieran en «una referencia de calidad mundial para 2010».

6.7.   El CESE reconoce que sólo los jóvenes con mucho talento pueden acometer una carrera en el campo de la investigación. Por ello, hay que atraer a esos jóvenes a esta profesión. Los investigadores, las universidades y la sociedad en general han invertido en la adquisición y desarrollo del conocimiento especializado. Por consiguiente, es esencial que la política no sólo maximice tal inversión, sino que también garantice que la inversión no se haga en vano. Y por otra parte, es indispensable una planificación a largo plazo para financiar los centros de investigación. Estos incentivos ya fueron subrayados en otro dictamen del CESE (2)

7.   Desde la perspectiva de las PYME:

7.1.   En el nivel de las PYME existen otros factores inhibidores; el CESE considera que el principal es que las PYME carecen de los recursos suficientes para invertir en investigación y aprovechar ideas y oportunidades innovadoras para la investigación. Hay diversos tipos de oportunidades, pero la abundancia de información y de oportunidades es en sí misma otro factor inhibidor más porque provoca rechazo.

7.2.   El CESE, no obstante, reitera la importancia de crear un contexto favorable para la participación directa de las PYME en las iniciativas de investigación e innovación de la UE, tal como se prevé en las importantes medidas del programa «Capacidades» del Séptimo Programa Marco, dada su gran difusión en términos cuantitativos para la creación de empleo.

7.3.   La participación de las PYME suele ser difícil debido a la falta de procedimientos apropiados para su tamaño, un factor que, junto con el capital riesgo que se requiere durante la fase inicial, constituye la razón fundamental de sus dificultades para participar. En efecto, así como las grandes empresas tienen oficinas adecuadamente estructuradas y la información necesaria para presentar solicitudes de financiación de sus programas, las pequeñas empresas a menudo deciden no presentar solicitudes ante la enorme burocracia que entraña presentar las propuestas, preparar los contratos y toda la gestión administrativa que ello acarrea.

7.4.   Todos estos factores hacen difícil alcanzar el objetivo estratégico solicitado en todos los dictámenes del CESE sobre la participación de las PYME, aun cuando éstas tienen un enorme potencial de innovación. Una vez más, el CESE insta a que se simplifiquen las normas exigidas para la participación de las PYME. Las pequeñas y medianas empresas tienen un potencial creativo considerable y constituyen una presencia fundamental, dada su proximidad a las expectativas y a la demanda de nuevos productos que emanan de la sociedad civil.

8.   Otras observaciones

8.1.   Si bien aceptamos plenamente que un compromiso importante con la investigación y la innovación es un componente de todas las economías modernas, no podemos olvidar que todo proceso debe basarse en una producción que respete estrictamente el medio ambiente, en una protección rigurosa de nuestro sistema de valores y una defensa sólida del modelo social europeo.

8.2.   A fin de hacer realidad una nueva política basada en la investigación y la innovación y permitir que el sistema europeo recupere su competitividad respecto a otras economías avanzadas y países emergentes, debe asumirse un compromiso estratégico y aumentar sustancialmente los recursos, tanto humanos como económicos, para permitir a Europa alcanzar un elevado nivel de excelencia científica global.

8.3.   El CESE subraya, asimismo, que el requisito previo para la innovación y la competitividad es una apropiada formación profesional y educación dispensadas por los centros educativos, desde la escuela primaria hasta la universidad, a fin de inducir a los jóvenes hacia carreras científicas, lo que aseguraría recursos humanos con un alto nivel de profesionalidad y motivación, basados en oportunidades de formación que cumplan las normas internacionales más elevadas.

8.4.   Joaquín Almunia, Comisario Europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, en las previsiones económicas intermedias, ha proporcionado datos a los 27 Estados miembros que han causado gran preocupación. El pronóstico confirma que Europa afronta una profunda recesión con una contracción media del PIB del 1,8 %. En el caso de los países de la zona del euro, el pronóstico es igualmente preocupante para los países que siempre han sido el motor de la economía europea, como Alemania (el –2,3 %). Irlanda se ha visto gravemente afectada por la crisis financiera (–5 %), al igual que España e Italia (–2 %) y Francia (–1,8 %). Según estas previsiones, la caída del PIB europeo tendrá un efecto desastroso sobre el empleo, incrementando la tasa de paro hasta el 8,2 %, con pérdidas de 3,5 millones de puestos de trabajo y un déficit público que en doce de los 27 Estados miembros será superior al 3 % establecido por el Tratado de Maastricht, con índices más altos en Irlanda (11 %), España (6,2 %) y Francia (5,4 %).

8.5.   Estos datos se remontan a enero de 2009, pero ya parecen muy alejados de la realidad actual. El propio Comisario ya se ha referido a este aspecto en diversas ocasiones, dando la voz de alarma sobre el deterioro progresivo y constante de la economía y sobre las previsiones de pérdida de seis millones de puestos de trabajo en Europa de aquí a 2010. En un discurso pronunciado en el CESE, el Comisario Almunia señaló que, a juzgar por los datos más recientes, las previsiones del pasado enero deberán revisarse a la baja.

8.6.   Para calibrar el desfase aún existente y la distancia que nos separa del objetivo exigible para la recuperación económica a nivel comunitario, basta comparar las inversiones efectuadas en Europa y los Estados Unidos. Los Estados Unidos vienen invirtiendo regularmente un 3 % de su PIB en investigación, en tanto que la UE invierte menos del 2 %, con Estados miembros que se hallan todavía muy por debajo del objetivo del 3 % fijado por la Estrategia de Lisboa. Hoy en día, en este nuevo período de recesión, incluso este objetivo parece completamente insuficiente en términos cuantitativos.

8.7.   Esta situación negativa revela claramente hasta qué punto Europa se ha quedado atrás, y el grado del esfuerzo necesario para recuperar un nivel suficientemente elevado de competitividad en una situación internacional de las empresas que está cambiando rápidamente, sobre todo debido a las economías emergentes.

8.8.   Por tanto, Europa debe saber aprovechar las ventajas positivas de invertir en conocimiento (investigación y desarrollo, educación y formación profesional) en términos de competitividad y también del crecimiento de las economías industrializadas, y avanzar decisivamente en esa dirección.

8.9.   Los informes muestran que las empresas sacan más resultado de su investigación si cooperan con los empleados, desarrollan sus competencias y organizan los centros de trabajo de modo que las ideas de los empleados puedan desarrollarse y transformarse en la política real de la empresa.

8.10.   La innovación propiciada por los empleados ha puesto a las empresas en mejor posición, les ha ahorrado mucho dinero y ha mejorado su competitividad. Hay que apoyar este concepto, que puede ser útil tratándose no sólo de trabajar más sino mejor.

Bruselas, 14 de mayo de 2009.

El Presidente del Comité Económico y Social Europeo

Mario SEPI


(1)  DO C 204 de 9.8.2008, p. 19; DO C 44 de 16.2.08, p. 11; DO C 44 de 16.2.08, p. 15; DO C 44 de 16.2.08, p. 19; DO C 44 de 16.2.08, p. 22.

(2)  DO C 110 de 30.4.2004, p. 3.


Top