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Document 52019DC0001

INFORME DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES Precios y costes de la energía en Europa

COM/2019/1 final

Bruselas, 9.1.2019

COM(2019) 1 final

INFORME DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES

Precios y costes de la energía en Europa

{SWD(2019) 1 final}


1.Introducción

La energía es fundamental para nuestra vida cotidiana: desde encender las luces por la mañana hasta volver a casa en coche desde el trabajo por la tarde; desde generar calor en nuestros hogares y el funcionamiento de hospitales, colegios y oficinas hasta las actividades industriales. La transición hacia las energías limpias es esencial para abordar de forma significativa el cambio climático. Nuestros resultados económicos y nuestras relaciones geopolíticas mundiales están condicionadas por la energía. Así pues, realizar un seguimiento y entender los factores determinantes, en el pasado y en el futuro, de los precios y los costes energéticos ofrecen una información general fundamental para los debates sobre política energética y climática y para la evolución económica en toda la UE.

El sector de la energía y la política energética están cambiando para permitir la transición hacia energías limpias. En toda la UE y en sus Estados miembros, se están implantando planes e itinerarios para alcanzar los objetivos acordados en materia de energía y cambio climático para 2030, la configuración de los mercados de la electricidad y del gas está cambiando y se están aplicando mejoras. Las políticas y medidas en apoyo a la innovación y la inversión están en continuo desarrollo y la Comisión Europea ha adoptado recientemente su estrategia a largo plazo de reducción de gases de efecto invernadero para 2050 1 , de conformidad con los compromisos del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático.

Este informe, y el documento de trabajo de los servicios de la Comisión que lo acompaña, presenta datos y análisis detallados sobre tendencias en los precios y los costes energéticos de los hogares y la industria para la electricidad, el gas y los productos petrolíferos, en la UE en su conjunto, en los Estados miembros y en nuestros socios comerciales. El informe también analiza datos sobre fiscalidad, ingresos y subvenciones de la energía. Los datos del informe provienen principalmente de Eurostat (complementados por estudios sectoriales y otros datos recopilados específicamente). Examinar las tendencias en los precios ayuda a evaluar la competencia y las relaciones entre el productor y el consumidor en los mercados energéticos. Examinar las tendencias en los costes ayuda a evaluar el efecto sobre la pobreza energética, la competitividad industrial y la asequibilidad de la energía en general, así como sobre la eficiencia de las configuraciones del mercado. También contribuye a evaluar la eficacia de los regímenes de ayudas, las consecuencias para los presupuestos e ingresos nacionales y las necesidades de inversión en la transición del sector de la energía europeo.

Este informe destaca la volatilidad actual de los precios de la energía, en especial de los precios del combustible fósil que se fijan a nivel mundial, cuyos aumentos recientes tienen un efecto importante en la economía de la UE y elevan la factura energética de la UE. Los aumentos de precios subrayan la sólida lógica económica para la descarbonización de la UE y aumentan los beneficios económicos de la misma. El informe también evalúa las mejoras en curso del funcionamiento de los mercados de la energía europeos y del marco legislativo asociado. Esto es importante porque unos mercados energéticos eficientes no solo disminuirán los costes energéticos y mantendrán la competitividad de la industria, sino que también aportarán los ingresos necesarios para financiar importantes inversiones en el futuro en el sector.

El estudio que realiza el informe sobre los costes de la energía destaca la necesidad de proteger a los hogares vulnerables y de garantizar que la industria no se vea desfavorecida y expulsada. Abordar estos aspectos transitorios y distributivos de la transición energética garantizará que la transición y el cumplimiento por parte de la UE de sus compromisos del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático ofrezcan oportunidades económicas tanto para la industria como para los hogares.



2.Tendencias en los precios de la energía

Este informe recoge datos e información sobre las tendencias en los precios al por mayor y al por menor de la energía, el gas y los derivados del petróleo, en la UE, los Estados miembros y en varios países del G-20.

2.1.Los precios de la electricidad

En el mercado mayorista de la electricidad, el aumento del acoplamiento de mercados y de las interconexiones están generando claramente una convergencia de precios (un indicio del aumento de la eficiencia de los mercados 2 ), excepto durante las subidas y bajadas extremas de precios, cuando las diferencias en el suministro local son demasiado grandes para ser salvadas en todos los Estados miembros. Aunque el aumento de la penetración de las energías renovables suele disminuir los precios en los mercados al contado, las tendencias generales de precios todavía están dominadas por los precios del carbón y del gas, que suelen fijar el precio marginal y son responsables, por ejemplo, del aumento de los precios desde el verano de 2016 (exacerbado por el invierno extremo de principios de 2017).

Gráfico 1 — Precios mensuales de la electricidad al por mayor; rango de precios máximos y mínimos — Fuentes: Platts, mercados europeos de la energía

Las comparaciones internacionales siguen mostrando que los precios mayoristas reales de la electricidad en la UE son mayores que en los Estados Unidos, Canadá o Rusia (donde la energía se obtiene principalmente a través de combustibles fósiles e hidroeléctricas autóctonos) pero menores que en China, Japón, Brasil y Turquía.

En 2017, los precios al por menor en los hogares de la UE disminuyeron por primera vez desde 2008. La tendencia de subidas en las tarifas de red y en impuestos y gravámenes se detuvo. Los gravámenes no aumentaron, en parte debido a la caída de los costes unitarios de las inversiones en energías renovables, que redujeron los ingresos necesarios para invertir. Los impuestos y los gravámenes suponen el 40 % de los precios medios de la electricidad en la UE.

Gráfico 2 — Precios de la electricidad en los hogares en 2017 (bandas de consumo más representativas) — Fuente: datos internos de la DG ENER 3

Los precios industriales (clientes no domésticos) han caído desde 2015 debido a unos menores componentes del precio de la energía. La industria (por motivos de competitividad) a menudo o debe hacer frente a unos impuestos y gravámenes sobre la electricidad menores que los de los hogares, o está exenta de ellos, y también hace frente a unas tarifas de red menores.

Gráfico 3 — Precios industriales de la electricidad en 2017 — Fuente: datos internos de la DG ENER

Dado el apoyo ofrecido a la industria y la consideración general de que la industria europea debería poder competir de forma justa en los mercados internacionales, también resulta útil analizar comparaciones de los precios al por menor en la UE con los de socios comerciales internacionales. Las últimas comparaciones muestran que, en general, la tendencia histórica sigue siendo la misma: los precios minoristas (reales) en la UE son superiores que en los Estados Unidos, Canadá, Rusia, China y Turquía, pero menores que en Japón y Brasil. Los precios al por menor son, por lo general, menos volátiles que los de los mercados al por mayor, ya que los minoristas ofrecen principalmente contratos de precio fijo, con una escasa dinámica de fijación de precios hasta ahora para reflejar los costes reales del suministro de energía visibles en los precios al por mayor.

Gráfico 4 — Precios minoristas de la electricidad para la industria — Fuentes: Eurostat, CEIC y AIE

Los cambios en los precios de la electricidad están dominados por los impuestos y los gravámenes (en aumento hasta hace poco), aunque una caída a corto plazo en los precios del gas y unas tarifas de red estables originaron recientemente un ligero descenso.

2.2.Precios del gas

Mientras que los precios de la electricidad se fijan en parte como resultado de los precios de los combustibles fósiles (junto con otros factores más nacionales o regionales que también influyen en el precio), los precios del gas natural se basan en los precios a nivel mundial de los combustibles fósiles, incluido el petróleo. La gran dispersión en los precios del gas entre 2011 y 2014 ha disminuido claramente, con el crecimiento de mercados mundiales de GNL y otros suministros; sin embargo, de forma más reciente, la recuperación económica y el aumento de los precios del petróleo han conducido a un aumento en los precios del gas. Tal como señaló el presidente Juncker en julio de 2018, la UE continúa siendo un mercado abierto a un aumento de las exportaciones estadounidenses de gas 4 . La convergencia de los precios europeos y asiáticos en los meses de primavera y verano podría ser especialmente ventajosa para reabastecer las reservas. Los países productores (los Estados Unidos, Rusia y Canadá) continúan teniendo unos precios menores que los importadores netos (Japón, China y Corea del Sur), y la UE se sitúa en el medio.

Gráfico 5 — Precios mayoristas del gas en Europa, los Estados Unidos y Japón — Fuentes: Platts, Thomson Reuters

Los mercados al por menor del gas de la UE están gravados a unos tipos menores para las empresas, por razones de competitividad, y para los hogares en algunos Estados miembros en los que el gas ha sido la principal fuente de calefacción doméstica y, por tanto, una necesidad principal. Por lo tanto, los precios al por menor están determinados en gran medida por los precios al por mayor y el componente de energía supone hasta el 80 % del precio. En términos absolutos, el componente de energía disminuyó un 2,4 % anual para los consumidores industriales y resultó un 11 % menos disperso en la última década, lo que indica un avance hacia la culminación del mercado único del gas. También es interesante observar los menores impuestos y gravámenes a los que deben hacer frente los grandes consumidores industriales de energía en comparación con los consumidores industriales medianos de energía.

Gráfico 6 — Precios del gas en los hogares en 2017 — Fuentes: datos internos de la DG ENER 5

Gráfico 7 — Precios del gas de grandes y medianos consumidores industriales en 2017 — Fuente: datos internos de DG ENER

2.3.Precios del petróleo 

Tras la caída de los precios entre 2014 y 2016, los precios del petróleo crudo han aumentado de nuevo en líneas generales. La subida que comenzó en la primavera de 2016 se ha debido a factores mundiales (crecimiento de la demanda, comportamiento estratégico de la OPEP, tensiones en Oriente Medio, el anuncio de los Estados Unidos de sanciones a Irán, etc.). La evolución de los tipos de cambio también se añade a la incertidumbre sobre los precios, ya que los mercados mundiales de la energía suelen estar denominados en dólares estadounidenses y no en euros.

La relativamente elevada proporción de impuestos de los precios minoristas de productos petrolíferos en los Estados miembros de la UE amortiguan el efecto de la volatilidad de los precios del petróleo. No obstante, a mediados de 2018, los precios al por menor habían vuelto a niveles de 2015.

Gráfico 8 — Precios del petróleo crudo (Brent) y de la gasolina, diésel y combustible para calefacción europeos al por mayor — Fuente: Platts, BCE

La subida de los precios de los combustibles fósiles son para la UE un recordatorio y un incentivo para aumentar la eficiencia energética y acelerar las medidas de descarbonización y la transición energética. Los precios del petróleo y el gas se fijan en los mercados mundiales. Son volátiles según los cambios en la oferta y la demanda mundiales y han aumentado (en general) desde 2016, lo que recuerda a la mayoría de los Estados miembros de la UE su posición de «comprador dependiente» como importadores netos. Los precios de la electricidad también fluctúan indirectamente debido a los precios de los combustibles fósiles. Por lo tanto, la UE sigue estando expuesta a fuerzas de mercado externas y a la geopolítica, lo que hace a la industria y a los hogares vulnerables a los cambios en los precios y afecta a la balanza comercial y los resultados de la economía en general. Los modelos de la Comisión Europea muestran que unos precios del petróleo a 75 USD el barril por término medio en 2018 6 reducirían el PIB de la UE alrededor de un 0,4 % en 2018 y 2019 y harían aumentar la inflación en 0,6 puntos porcentuales en 2018, frente a lo que habría sido de esperar si los precios del petróleo hubieran permanecido en niveles de 2017 7 .

Las respuestas políticas de la UE para protegerse de estas fuerzas incluyen la mejora del funcionamiento del mercado interior y la descarbonización de la economía europea; La política climática y energética de la UE reduce la dependencia del suministro mundial de combustibles fósiles.

3.Costes energéticos

Lo que es importante es el coste total de la energía (no solo el precio) cuando se trata de entender la cuestión de la asequibilidad y competitividad, para los hogares y las empresas europeas. Al contrario que nuestra capacidad para influir en los precios mundiales de los combustibles fósiles, sí existen alternativas rentables para reducir el consumo y modificar el tipo de energía que consumimos.

Para comprender qué sectores e industrias conviene apoyar, y cuál es la mejor forma de aportar políticas y medidas para mitigar los efectos negativos de los costes energéticos, resulta útil analizar en detalle la naturaleza de dichos costes tanto para los hogares como para las empresas, incluidas las industrias intensivas en múltiples energías.

3.1.La factura energética de la UE 

Para empezar desde una perspectiva macroeconómica, un indicador clave del efecto de los precios mundiales de los combustibles fósiles es la «factura de la importación» que la UE paga a los proveedores de combustibles fósiles de otros países. En 2017, se estima que fue de 266 000 millones EUR, un aumento del 26 % en comparación con 2016 (pero un 34 % inferior que el máximo de 2013 de 400 000 millones EUR). La subida del precio del petróleo es la principal causa de este aumento; el petróleo fue responsable del 68 % de la factura total de las importaciones en 2017, el gas del 28 % y el carbón del 4 %.

Las importaciones de combustibles fósiles tienen un impacto significativo en la balanza comercial de la UE, lo que refleja la dependencia energética de la UE y destaca el coste económico de la exposición a los combustibles fósiles. El coste afecta de forma directa y significativa al crecimiento económico general. La UE tiene todavía una fuerte dependencia de las importaciones de combustibles fósiles y está sujeta a los efectos de la volatilidad de los precios mundiales de los combustibles fósiles (en especial del petróleo). La caída de las importaciones de carbón y de la contribución del carbón a la factura de las importaciones se debe en parte al aumento de la penetración de energías renovables en la combinación energética de la UE. Pero, aunque la factura energética ha caído con los precios mundiales del petróleo y del gas, ha comenzado a aumentar de nuevo a medida que suben los precios. Y la factura podría crecer aún más rápidamente, en función de la incertidumbre y la volatilidad de los tipos de cambio entre el dólar estadounidense y el euro. Denominar las transacciones de las materias primas energéticas importadas en euros contribuiría a reducir la incertidumbre sobre sus costes 8 .

3.2.Gasto doméstico en energía

Los hogares europeos destinan cantidades variables de sus ingresos a energía, en función del gasto total de los hogares en el Estado miembro. En 2015 9 , el 9,8 % del gasto del diez por ciento más pobre de los hogares se destinó a energía, excluido el transporte. Los hogares de renta media destinaron el 6 % de su gasto a energía, y los hogares de renta más alta todavía menos. También existen diferencias dentro de la UE: los hogares de Europa del norte y occidental destinan entre el 4 y el 8 % y los de Europa central y el este entre el 10 y el 15 %.

Las medidas para abordar la pobreza energética se han centrado tradicionalmente en la ayuda a los precios o la reducción de estos. Se ha utilizado la regulación de precios para fijar los precios de la energía de forma generalizada. Estas medidas no se centran en los hogares de bajos ingresos y, además, debilitan los incentivos de precios tanto para productores como para consumidores y obstaculizan la implantación de tecnologías como los contadores inteligentes. Se espera que el aumento de la competencia en el mercado minorista produzca mayores beneficios para todos los hogares. En particular, las empresas minoristas de electricidad de varios Estados miembros han introducido «contratos de precio dinámico», que aprovechan las nuevas tecnologías para ofrecer una fijación de precios flexible y que se adapte al mercado mediante servicios automatizados y medición inteligente. Esto puede favorecer a los hogares y reducir su factura energética, incluso sin necesitar un cambio de comportamiento. Para los hogares con un consumo modesto de electricidad, se estima que el uso de estos contratos puede generar ahorros de entre el 22 y el 70 % del componente del suministro de energía en la factura anual. En el caso del gas natural solo cabe esperar beneficios un poco menores.

Más allá de las medidas de fijación de precios para los hogares para gestionar los precios de la energía, la UE encabeza a nivel mundial las políticas y medidas de eficiencia energética para reducir costes. El uso de aparatos eficientes energéticamente, con arreglo al sistema de diseño ecológico y etiquetado energético establecido por la UE, y la renovación de edificios, facilitada por la legislación de la UE y los sistemas de financiación nacionales y de la UE, son formas de reducir el consumo de energía y, por tanto, la factura energética de los hogares.

3.3.Costes energéticos de la industria

Debido a la importancia para la prosperidad y el crecimiento económico europeos, es necesario también hacer un seguimiento de los costes de la energía para las empresas europeas. El rango y los efectos de los costes de la energía varían ampliamente entre los diferentes sectores de la economía:

Cuadro 1 — Porcentaje de la energía en los costes de producción industriales en distintos sectores

Ejemplos de sectores

Porcentaje de la energía en los costes de producción (rango)

Empresas medias europeas

0-3 %

Ordenadores y electrónica, vehículos de motor, otros equipos de transporte

1 %

Gestión de residuos y alojamiento y restaurantes

3-5 %

Sectores manufactureros con gran consumo de energía

Cemento, cal y yeso, materiales de construcción de arcilla, pasta de papel y papel, vidrio, hierro y acero, productos químicos básicos, metales no férreos

3-20 %

Fuente: Eurostat, Trinomics 10

La proporción del coste de la energía en los costes de producción ha caído en la gran mayoría de los sectores estudiados entre 2008 y 2015 (últimos datos disponibles), lo que confirma las conclusiones anteriores del informe sobre precios y costes energéticos de 2016; las caídas más importantes se han producido en algunos sectores con gran consumo de energía. La cantidad agregada de los costes energéticos en los sectores estudiados cayó en un 8 % entre 2010 y 2015. Esto sucedió pese al aumento de los precios, unos efectos estables sobre la producción y debido en parte a las mejoras en la intensidad energética. Los costes de la energía no han contribuido a un aumento de los costes totales de producción en la gran mayoría de los sectores manufactureros analizados durante los últimos años. Sin embargo, no fue el caso en todos los subsectores de los sectores con gran consumo energético. Por ejemplo, para el aluminio primario, los costes energéticos aumentaron y representaron el 40 % de los costes totales de producción en 2017.

La intensidad energética varía considerablemente en los sectores estudiados según los procesos de producción. La intensidad energética disminuyó, en general, en los sectores del acero, refinerías, papel, transporte terrestre, electricidad-gas, otras actividades mineras y agricultura, y aumentó en los sectores del cemento, cereales, aserraderos y productos químicos, y se mantuvo relativamente estable en los sectores con menor consumo de energía. Sin embargo, los resultados pueden variar significativamente según el subsector dentro del mismo sector industrial.

Aunque encontrar datos comparables entre países es difícil, los estudios iniciados por la Comisión Europea han permitido algunas comparaciones. Los datos para los sectores disponibles muestran que la proporción del coste de la energía en los costes de producción en la UE son generalmente más altos que en Asia (Japón, Corea del Sur) y similares a los Estados Unidos (con la excepción del aluminio o el acero, con una menor proporción de los costes de la energía en los Estados Unidos). La intensidad energética en los sectores de la UE estudiados es sistemáticamente inferior a la de China y Turquía y similar a la de los Estados Unidos, aunque con diferencias considerables por sector.

Gráfico 9 — Precios de la electricidad para la industria en la UE y en el G-20 en 2016 — Fuente: IMD, Eurostat, CEIC, ACCC

Se han producido mejoras significativas en la intensidad energética de la industria de la UE y caídas recientes del porcentaje de la energía en los costes de producción. Sin embargo, las industrias de otros países son a veces más eficientes que las europeas, y la volatilidad de los precios implica que la exposición de las empresas a los costes de la energía todavía puede deteriorarse. De hecho, la exposición de la industria japonesa y coreana a unos precios energéticos más altos las ha hecho más eficientes desde el punto de vista energético; los países productores de energía (Rusia y los Estados Unidos) son menos eficientes energéticamente. China es una excepción. Por lo tanto, vemos de nuevo que el aumento de los precios de la energía puede por sí mismo impulsar los avances hacia un menor consumo energético y una mayor eficiencia energética. Sin embargo, estas señales de precios deben acompañarse de medidas que faciliten la descarbonización en curso de la industria. Estas medidas pueden ser reglamentarias o financieras y, por tanto, el ámbito de intervención pública en apoyo de la innovación industrial se convierte en parte necesaria de la combinación de políticas para la transición energética.



4.Ingresos públicos de la fiscalidad de la energía y las subvenciones energéticas

Ingresos públicos de la fiscalidad de la energía

En 2016, los impuestos sobre la energía recaudados por los Estados miembros de la UE ascendieron a 280 000 millones EUR, lo que equivale al 4,7 % de los ingresos fiscales totales. La importancia relativa de los ingresos provenientes de los impuestos sobre la energía ha permanecido más bien estable desde la crisis económica de 2008. Los impuestos especiales (de los cuales más del 80 % proceden de productos petrolíferos) constituyen la mayor parte de los impuestos sobre la energía.

Es importante observar el papel que desempeña la fiscalidad de la energía en la economía. En primer lugar, aporta ingresos significativos para contribuir al presupuesto general; importante no solo en épocas de restricciones fiscales. La elevada proporción de impuestos en los precios de la energía puede amortiguar el efecto de la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles; la mitigación del efecto de los cambios inesperados de precios protege tanto a los consumidores como a la industria. Además, los impuestos y los gravámenes sobre la energía pueden usarse para amplificar las señales de precios con el objetivo de desincentivar cierto comportamiento (como el consumo excesivo de combustibles contaminantes o dañinos por otro motivo). Por último, los ingresos públicos pueden usarse para contrarrestar fallos de mercado mediante las subvenciones a actuaciones deseables como inversiones en ámbitos no abordados de forma adecuada por el mercado (energético). Existe, por tanto, un vínculo entre los impuestos y los gravámenes sobre la energía, los ingresos y las subvenciones energéticas públicas.

Es importante tener en cuenta en los debates sobre subvenciones que existen múltiples razones legítimas para intervenir en el sector de la energía mediante apoyo financiero o reglamentario, para corregir mercados imperfectos y ofrecer una dirección estratégica a largo plazo que de otro modo no se obtiene. Como se ha mencionado, la necesidad de estimular la innovación en nuevos sectores, materiales y procesos es un motivo muy pertinente en el contexto de la descarbonización y la transición energética. Dicho esto, también es posible que haya subvenciones que, debido al cambio en las circunstancias, sean redundantes o excesivas. La UE (y el G-20) han abogado, en particular, por la eliminación de las subvenciones a los combustibles fósiles ineficientes, ya que obstaculizan la transición hacia energías limpias.

En conjunto, las subvenciones europeas a la energía han aumentado en los últimos años, desde 148 000 millones EUR en 2008 hasta 169 000 millones EUR en 2016, de las que el sector de la energía es el principal beneficiario (102 000 millones EUR en 2016), seguido del sector residencial (24 000 millones EUR), la industria manufacturera con gran consumo energético (18 000 millones EUR) y el transporte (13 000 millones EUR). Este aumento estuvo impulsado por el crecimiento de las subvenciones a las energías renovables, que alcanzaron 76 000 millones EUR en 2016. En el período 2008-2016, los derechos de emisión gratuitos cayeron desde 41 000 millones EUR hasta 4 000 millones EUR, debido al descenso de los precios del carbono y al menor número de sectores que pueden acogerse a los derechos del RCDE gratuitos.

Evidentemente, de conformidad con el Acuerdo de París, se han establecido una serie de medidas a nivel nacional y de la UE para facilitar la descarbonización y la innovación en el sector de la energía, en los hogares y en el transporte. No obstante, a pesar de ello y de los compromisos internacionales asumidos en el G20 y el G7, las subvenciones a los combustibles fósiles en la UE no han disminuido y se estima que ascienden a 55 000 millones EUR; siguen siendo más o menos estables en todos los sectores y ello significa que habría que reforzar las políticas nacionales y de la UE para eliminar de forma gradual estas subvenciones. Según las comparaciones internacionales disponibles más recientes (datos de 2015), las subvenciones a los combustibles fósiles son incluso mayores fuera de la UE. Las subvenciones a los derivados del petróleo (principalmente deducciones fiscales) suponen el porcentaje más elevado dentro de los combustibles fósiles.

Gráfico 10 — Apoyo financiero a los combustibles fósiles en la UE - Fuente: CE, Trinomics9

5.Precios, costes e inversiones

El debate anterior destaca los efectos que tienen los precios sobre los consumidores de energía, pero el papel que desempeñan los precios aportando ingresos a las empresas energéticas para cubrir sus costes e inversiones es otro aspecto importante. Pese a las fluctuaciones y los aumentos de precios, la creciente competencia en el mercado de la energía europeo, las debilidades de la configuración del mercado 11 y la necesidad de nuevas inversiones importantes han puesto de relieve que el mercado no siempre es capaz de financiar las inversiones; los precios no siempre son suficientes para cubrir los costes. Por esta razón, es importante analizar las tendencias de los precios de la energía y del combustible en relación con los costes de las inversiones energéticas, en especial, en relación con el «coste nivelado de la electricidad» (LCOE, por sus siglas en inglés), que recoge tanto los costes de capital como operativos que necesitan ser cubiertos. Actualmente, como se ha señalado, se abonan importantes subvenciones a los proveedores energéticos a través de subvenciones a las energías renovables y, en especial, de pagos de los mecanismos de capacidad para cubrir los costes de las inversiones que no se financian a través de las transacciones comerciales normales que se llevan a cabo con la actual configuración del mercado eléctrico.

Pese al aumento del porcentaje de inversiones necesarias para la producción de energía eléctrica renovable, la caída de los costes de estas tecnologías, junto con la mejora anticipada del funcionamiento del mercado europeo de energía eléctrica, incluido un aumento esperado de la contribución de las reservas y la gestión de la demanda 12 , debería conllevar que los mercados aporten ingresos cada vez más adecuados para financiar y cubrir los costes de inversión de toda o la mayoría de la nueva capacidad en la próxima década. Al mismo tiempo, las proyecciones sobre los precios de los combustibles fósiles, los costes de capital, los costes del carbono y unos menores factores de carga sugieren que será más difícil que las futuras inversiones en generación de energía eléctrica procedente de combustibles fósiles cubran los costes (nivelados) de la capacidad de generación de energía eléctrica procedente de combustibles fósiles.

Gráfico 11 — Europa de los Veintiocho: precios y coste de la electricidad — Fuente: Gráfico de la izquierda: Platts, METIS (2030); gráfico de la derecha: PRIMES

Nota 1: los diagramas de caja presentan el valor mínimo observado en un período dado (bigote inferior), el primer cuartil (parte inferior), la mediana (línea negra), el tercer cuartil (parte superior) y el valor máximo (bigote superior).

Nota 2: para una mejor visualización, el gráfico de la izquierda se ha limitado a 200 €/MWh 13 . 

Nota 3: en este gráfico no se tienen en cuenta los costes de almacenamiento y de interconexiones adicionales.

Nota 4: los precios históricos están en euros corrientes, los valores para 2030 están en euros de 2013. Los precios y costes son una media de la Europa de los Veintiocho.

En un contexto de lento crecimiento de la demanda de electricidad y de envejecimiento de la flota alimentada con combustibles fósiles, las proyecciones del rango de futuros precios de la electricidad son similares a las del rango de costes de muchas tecnologías de energías renovables. Esto significa que, más allá de los precios del mercado, se necesitaría un apoyo público menor (o incluso cero) para permitir inversiones en las tecnologías de energías renovables más maduras.

6.Conclusión

Este informe ha ilustrado que los precios están aumentando y disminuyendo de distintas formas en distintos mercados para distintos combustibles. En los mercados de los combustibles fósiles, los precios están en gran medida impulsados por fuerzas a nivel mundial o están fijados en regiones mundiales por factores sobre los que poco podemos influir. Los precios mundiales del petróleo suben o bajan con los cambios en la producción de la OPEP, Oriente Medio, América del Sur o los Estados Unidos; los precios del gas pueden seguir los precios del petróleo o cambiar también debido a nuevos descubrimientos o nuevas fuentes que llegan a los mercados europeos. A su vez, el precio de la electricidad, cuando se produce dentro de la UE, y cada vez más con recursos autóctonos de energías renovables, se fija de acuerdo con el precio del «combustible marginal», a menudo un combustible fósil como el gas. Esta exposición de los precios tiene implicaciones para los hogares y las empresas, pero también, de forma más general, para la balanza comercial y los resultados macroeconómicos de la UE.

La respuesta de la UE en esta situación tiene varias dimensiones. Primero, la creación de un mercado único ayuda a proteger a la UE de la volatilidad de los precios que afecte a un determinado Estado miembro. Con las interconexiones, los gasoductos (flujo inverso) o las terminales para gas natural licuado, los mercados acoplados y la fijación de precios dinámica, la flexibilidad y el aumento del comercio entre los Estados miembros ofrecen una protección frente a los aumentos de precios internacionales. El aumento general de la convergencia en precios en todos los Estados miembros sugiere que estas medidas están dando su fruto. Una segunda respuesta de los Estados miembros ha sido la fiscalidad. Los impuestos y los gravámenes bastante importantes sobre la electricidad y los derivados del petróleo amortiguan el efecto de las subidas de precios y, al mismo tiempo, aportan ingresos a los gobiernos. Estos ingresos se utilizan para financiar el gasto público general e inversiones energéticas para la transición hacia energías limpias o las ayudas a hogares de bajos ingresos o a empresas que deben hacer frente a una competencia internacional desleal. El aumento de los precios del carbono también puede reforzar las señales de precios para alentar mayores inversiones en fuentes renovables de energía, mientras que las subvenciones a los combustibles fósiles son señales en la dirección opuesta y corren el riesgo de frenar las inversiones necesarias y de fomentar el consumo excesivo de energía.

Una tercera respuesta de la UE es centrarse en el coste de la energía para los hogares y las empresas en lugar de en el precio unitario. Cuando se trata de entender la cuestión de la asequibilidad, el coste total es lo importante, y cuando se considera el coste, la cuestión del consumo se pone en un primer plano. Mientras que hay poco margen de maniobra para influir en el precio, ya existen alternativas para ajustar (reducir) el consumo, así como alternativas para cambiar el tipo de energía que consumimos. Aquí es donde se reúnen los objetivos de la UE para mejorar la seguridad del suministro, abordar el cambio climático y estimular nuevas industrias innovadoras. Las medidas de eficiencia energética, adoptadas en un primer lugar por las empresas (más sensibles al precio), ha tenido como resultado que las empresas europeas se encuentren entre las más eficientes en términos energéticos del mundo. Sin embargo, existen diferentes niveles de eficiencia y de intensidad energética en los Estados miembros y continúa existiendo margen para que las empresas, en especial las PYME, sean más eficientes energéticamente. Para las industrias con gran consumo de energía, los desafíos son mayores, aunque ya se hayan adoptado muchas medidas. Sin embargo, incluso aquí la industria está elaborando planes para reducir el consumo de combustibles fósiles y desarrollando materiales y procesos de producción neutrales en carbono de forma rentable. Para los hogares, existen varias políticas y medidas de la UE para facilitar grandes reducciones del consumo de energía (y, al mismo tiempo, fomentar que las empresas de la UE desarrollen nuevos materiales, procesos y servicios en un mercado mundial creciente).

El crecimiento de la energía renovable también juega un papel directo en la mitigación y disminución del efecto negativo de la incertidumbre en los precios mundiales de los combustibles fósiles y de los riesgos cambiarios. De este modo, los ambiciosos objetivos para 2030 sobre energía renovable y eficiencia energética adoptados recientemente ayudarán a reducir la dependencia de la UE de las importaciones de combustibles fósiles, así como la vulnerabilidad a las perturbaciones e incertidumbre sobre los precios mundiales de los combustibles fósiles. Al mismo tiempo, las inversiones en eficiencia energética y energías renovables sitúan a la UE en una trayectoria de cumplimiento del Acuerdo de París y estimularán la innovación necesaria para lograr la transición energética. 

La cuarta respuesta analizada en este informe ha sido la estrategia de la UE en materia de inversiones en energía. Las mejoras en la configuración del mercado están haciendo que los mercados sean más dinámicos y flexibles y, muy importante, más capaces de financiar la inversión necesaria (inversión en ahorro energético o energías renovables) mediante ingresos del mercado en lugar de con apoyo público. Además, los instrumentos financieros de la UE y la iniciativa de financiación sostenible de la UE trabajan para reorientar los mercados mundiales de capitales para comprender mejor, y por tanto facilitar, la provisión de capital para inversiones en tecnologías, infraestructuras y empresas de servicios de bajas emisiones de carbono que se necesita para completar la transición energética. Así pues, existe un mecanismo sólido, que incluye desde impuestos nacionales hasta políticas de la UE en los ámbitos energético, climático y de mercados de capitales para garantizar que los precios y los costes de la energía en Europa evolucionen de forma eficiente y coherente para garantizar una energía asequible y sostenible para todos.

(1) COM(2018)773
(2)

Los precios de la electricidad estuvieron un 21 % menos dispersos en la última década y el comercio dentro de la UE se incrementó.

(3) El precio de la banda «más representativa» es el precio al que se vendió la mayor parte de la electricidad a los clientes domésticos en cada país. La banda más representativa varía según el país desde la banda DB a la banda DE de Eurostat.
(4) http://europa.eu/rapid/press-release_IP-18-4920_es.htm
(5) Los datos de Grecia son de 2015
(6) Y 70 USD el barril en 2019.
(7) Cálculos de la Comisión basados en modelos internos [modelo mundial de múltiples países (GM) de la Comisión Europea]. La media anual en 2018 puede ser ligeramente inferior a esta hipótesis.
(8) COM(2018)796 «Hacia una mayor relevancia internacional del euro».
(9) Datos más recientes disponibles en Eurostat sobre gasto en energía de los hogares (excluido el transporte).
(10) Estudio sobre «Energy prices, costs and subsidies and their impact on industry and households», Trinomics et altri (2018).
(11) Véase la evaluación del impacto sobre las normas revisadas para el mercado de la electricidad («iniciativa sobre la configuración del mercado»): https://ec.europa.eu/energy/sites/ener/files/documents/mdi_impact_assessment_main_report_for_publication.pdf
(12) Unas reservas mayores y una demanda más flexible ayudarán a suavizar los precios, en particular, al empujar los precios al alza cuando exista una oferta abundante de energías renovables variables, de forma que se contrarreste el efecto a la baja en los precios que provocará, cuando se produzca, el aumento de la producción eólica y solar, ambas con un coste de producción variable próximo a cero.
(13) Las proyecciones sobre precios al contado son inciertas y los precios reales dependerán de varios factores difíciles de predecir, incluidas las condiciones meteorológicas o acontecimientos impredecibles que afectan a la red.
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