COMISIÓN EUROPEA
Bruselas, 26.2.2025
COM(2025) 72 final
INFORME DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES
Informe sobre los precios y los costes de la energía en Europa
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Document 52025DC0072
REPORT FROM THE COMMISSION TO THE EUROPEAN PARLIAMENT, THE COUNCIL, THE EUROPEAN ECONOMIC AND SOCIAL COMMITTEE AND THE COMMITTEE OF THE REGIONS Report on energy prices and costs in Europe
INFORME DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES Informe sobre los precios y los costes de la energía en Europa
INFORME DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES Informe sobre los precios y los costes de la energía en Europa
COM/2025/72 final
COMISIÓN EUROPEA
Bruselas, 26.2.2025
COM(2025) 72 final
INFORME DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES
Informe sobre los precios y los costes de la energía en Europa
1.Introducción
La edición de 2024 del informe sobre precios y costes de la energía surge en el contexto de un prolongado período de turbulencias que ha caracterizado a los mercados mundiales y europeos de la energía desde 2020. La caída de los precios de la energía experimentada durante la COVID-19 dio paso a un período prolongado de elevados precios de la energía desde mediados de 2021 hasta finales de 2023. Los precios excepcionalmente elevados tuvieron, y siguen teniendo, graves consecuencias para los hogares, la industria, la economía en general y las finanzas públicas de Europa. El objetivo del presente informe es analizar la evolución de los precios de la energía y proporcionar una comprensión clara de su impacto en los costes de la energía para la industria y los hogares de la UE, en las importaciones de energía de la UE y en los impuestos sobre la energía.
La Unión Europea ha establecido un ambicioso marco de política energética en el marco del Pacto Verde Europeo, que requiere un mayor refuerzo en respuesta a las crisis pasadas y a los retos actuales. Además, el panorama geoeconómico requiere acciones tangibles a fin de garantizar una energía competitiva y asequible tanto para las empresas como para los ciudadanos, asegurando al mismo tiempo un progreso continuo hacia la descarbonización. El Pacto Industrial Limpio y el Plan de Acción para una Energía Asequible tienen por objeto abordar estos retos.
El presente informe ofrece una visión global de la evolución de los precios y costes de la energía en la Unión Europea entre 2010 y 2023, con datos adicionales que abarcan el primer semestre de 2024, cuando se dispone de ellos 1 . Aplicando el enfoque utilizado en ediciones anteriores 2 , el informe se basa en los datos y análisis de un estudio en profundidad 3 y en el propio trabajo de la Comisión, dando prioridad a las fuentes estadísticas de acceso público y complementándolas con recopilaciones de datos específicas.
Los precios al por mayor se han estabilizado tanto en los mercados de la electricidad como del gas desde la crisis energética de 2021-2023, aunque en un nivel superior a sus medias históricas 4 . Por otra parte, debido, en particular, al desfase en la transmisión de los precios entre los dos segmentos del mercado, la caída de los precios al por mayor aún no ha reducido los precios al por menor de la energía, que siguen siendo más elevados para los hogares y las empresas que antes de 2021. Los precios del gas para los hogares eran casi el doble en 2023 que antes de la crisis. Del mismo modo, los precios para la industria del gas y la electricidad, aunque más bajos que durante la crisis, siguen siendo entre dos y cuatro veces superiores a los de los principales socios comerciales de la UE, lo que amenaza la competitividad a largo plazo de la industria europea. Especialmente en los sectores de gran consumo energético, la fuerte subida de los precios de la energía es un factor clave que afecta a su competitividad.
La UE depende de las importaciones para cubrir más del 90 % de su consumo de petróleo y gas. Aparte de las consideraciones relativas a la seguridad energética, la factura de la importación de energía fósil, que alcanzó los 427 000 millones EUR en 2023 (2,5 % del PIB de la UE), supone una importante fuga para la economía europea. El petróleo crudo sigue siendo la principal importación (con un porcentaje del 56 % de la factura total), seguida del gas natural y el carbón. A pesar de una fuerte disminución a medida que bajaban los precios de estas materias primas, la factura de importación en 2023 seguía siendo un 45 % superior a la media de 2014-2020. El Plan REPowerEU de 2022 propuso medidas para mejorar la seguridad del suministro energético, acelerar el despliegue de las energías renovables, moderar la demanda y aumentar la eficiencia con vistas a lograr un sistema energético europeo más flexible, rentable y resiliente en el futuro.
Por último, la crisis energética también tuvo un impacto en la política de fiscalidad de la energía. Junto con otras medidas que se adoptaron en ese momento, disminuyeron al mismo tiempo los ingresos procedentes de los impuestos energéticos, ya que muchos Estados miembros compensaron a los hogares y a la industria por el aumento de los costes de la energía.
2.Tendencias en los precios de la energía
2.1.Precios de la electricidad
Entre 2015 y 2019, los precios de la electricidad al por mayor en Europa oscilaron entre los 40 y 60 EUR/MWh. Los precios al contado se mantuvieron relativamente estables hasta finales de 2018 y luego disminuyeron en 2019 debido a la debilidad de la demanda, la reducción de los costes del combustible y el aumento de la generación de energías renovables. En 2020, la COVID-19 provocó una nueva caída significativa de la demanda de electricidad, lo cual, unido a la mayor generación de renovables, hizo que los precios al por mayor se desplomaran hasta niveles excepcionalmente bajos (17 EUR/MWh en mayo de 2020) y se produjesen períodos cada vez más frecuentes de precios negativos durante el día.
La crisis energética de 2021-2022 provocó una perturbación generalizada de los mercados mundiales y europeos de la energía. Esto también afectó a los precios de la electricidad al por mayor en la UE, ya que el aumento de los precios del gas (véase el capítulo 2.2, relativo al gas) elevó los precios de la electricidad 5 hasta situarlos en cifras de entre 150 y 270 EUR/MWh ( gráfico 1 ). Además de la subida de los precios del gas, que provocó un aumento de los precios de la electricidad, niveles bajos o variables de generación de energía hidroeléctrica y de renovables y cortes en el suministro de energía nuclear (debido al mantenimiento), elevó a niveles máximos los precios de la electricidad en 2022 (que llegaron a alcanzar los 400 EUR/MWh en agosto de 2022).
Sin embargo, desde finales de 2022, los precios del mercado mayorista de la electricidad se estabilizaron a niveles más bajos en los mercados diarios, aunque en un nivel superior a sus medias históricas (85 EUR2023/MWh de media en el cuarto trimestre de 2023, frente a una media de 56 EUR2023/MWh EUR en el período 2008-2020). En 2023, los precios en los mercados a plazo también se estabilizaron por encima de su media histórica.
Gráfico 1: Evolución de la media mensual de los precios de la electricidad al por mayor con carga base diaria en Europa en EUR/MWh, mostrando el punto de referencia europeo de la energía y el intervalo de precios mínimos y máximos en los principales mercados de la UE
Fuente: Trinomics et al. (2024), basado en datos de S&P Platts, REGRT de Electricidad.
En la década anterior a la crisis energética, los precios de la electricidad al por mayor de la UE eran inferiores o comparables a los de Japón y el Reino Unido ( gráfico 2 ), pero ligeramente superiores a los precios estadounidenses. La crisis energética dio lugar a una convergencia de precios entre Europa y Asia. Al mismo tiempo, los precios en los Estados Unidos, debido a un suministro nacional de gas barato, se mantuvieron comparativamente bajos, aumentando aún más la brecha entre los precios al por mayor de la electricidad europeos y estadounidenses 6 .
Gráfico 2: Comparación de la media mensual de los precios diarios de la electricidad al por mayor en la UE con el comercio mundial (EUR2023/MWh)
Fuente: Trinomics et al. (2024), basado en datos de S&P Platts, REGRT de Electricidad, JEPX, EIA.
Los precios de la electricidad al por menor también aumentaron en 2022 y 2023, siguiendo a los precios de la electricidad al por mayor, que se repercutieron a los consumidores con retraso, a pesar del creciente uso de contratos de precios dinámicos. Por término medio, el componente energético de los precios al por menor de los hogares aumentó considerablemente en este período, mientras que la proporción de impuestos y gravámenes disminuyó, impulsada por las medidas de compensación temporales adoptadas por las autoridades nacionales en toda la Europa de los Veintisiete ( gráfico 3 ).
Gráfico 3: Evolución y composición del precio de la electricidad para los hogares en la UE (sin IVA)
Fuente: Trinomics et al. (2024), basado en datos de Eurostat (nrg_pc_204_c), VaasaETT.
Concretamente, el precio medio de la electricidad en los hogares al por menor en la Europa de los Veintisiete aumentó un 12 %, hasta situarse en los 262 EUR2023/MWh 7 entre 2020 y 2022. En 2023, los precios aumentaron un 4 % más, hasta situarse en los 272 EUR2023/MWh. Durante la crisis, los precios de la electricidad al por menor alcanzaron un máximo de 500 EUR/MWh en Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Italia y Países Bajos.
La situación de los precios al por menor de los hogares varía considerablemente de un Estado miembro a otro, en parte debido a sus intervenciones en el mercado minorista, recientemente introducidas 8 ( gráfico 4 ). Muchos países concedieron temporalmente subvenciones directas o redujeron sus impuestos en 2023 para mitigar el impacto de los aumentos de precios y algunos Estados miembros tuvieron impuestos muy bajos o incluso negativos sobre la electricidad para los hogares, entre ellos Irlanda (66 EUR/MWh de subvención), Portugal (40 EUR/MWh de subvención) y Grecia (37 EUR/MWh de subvención) 9 .
Al igual que en años anteriores, existen diferencias significativas en los precios de la electricidad para los hogares entre los Estados miembros. En 2023, el precio medio más alto del mercado minorista de la UE se registró en Bélgica, con 383 EUR2023/MWh, mientras que Bulgaria tuvo el más bajo, con 116 EUR2023/MWh.
Gráfico 4: Precios de la electricidad en los hogares en los Estados miembros de la UE 10 (2023, banda de consumo DD)
Fuente: Trinomics et al. (2024), basado en datos de Eurostat (nrg_pc_204_c), VaasaETT.
Los precios de la electricidad para la industria siguieron una trayectoria similar a la de los precios de los hogares, que aumentaron de 132 EUR/MWh en 2020 a 238 EUR/MWh en el segundo semestre de 2022 (80,3 %), alcanzando su máximo de 241 EUR/MWh en el primer semestre de 2023, comenzaron a disminuir en la última parte de 2023 y descendieron a 197 EUR/MWh en el primer semestre de 2024. Sin embargo, a diferencia de los precios de los hogares, los precios de la electricidad para la industria están más impulsados por el mercado mayorista, debido a su mayor exposición al componente del precio de la energía. El crecimiento masivo de la proporción del componente de precios de la energía solo se contrarrestó parcialmente con reducciones de impuestos y gravámenes. En 2023, el componente del precio de la energía representó el 63 % de los costes totales de la electricidad para los consumidores industriales medios de electricidad (en la banda de consumo ID 11 ), mientras que el porcentaje de las tarifas de acceso a la red se redujo al 12 % de los costes (desde alrededor del 30 % en 2018 y antes), y los impuestos y gravámenes representaron solo el 25 % de los costes totales.
En una comparación internacional, los precios de la electricidad aumentaron significativamente en todas las principales economías durante la crisis energética, excepto en los Estados Unidos ( gráfico 5 ). Los precios de la electricidad a los que se enfrentaba la industria de la UE eran similares a los de Japón en 2023, mientras que la industria de la UE solía tener una ventaja competitiva antes de la crisis energética. Los precios de la electricidad del Reino Unido se mantuvieron en niveles muy elevados a lo largo de 2023, mientras que los precios en los Estados Unidos se mantuvieron relativamente estables y continuaron cerca de sus niveles históricos.
Gráfico 5: Precios de la electricidad para la industria en la Europa de los Veintisiete, Estados Unidos, Reino Unido, Japón, Canadá y Corea del Sur (EUR2023/MWh)
Fuente: Trinomics et al. (2024), S&P Platts, Eurostat, Enerdata EnerMonthly
2.2.Precios del gas
Los precios al por mayor del gas en los nudos gasísticos de la UE fluctuaron entre 5 y 30 EUR/MWh en el período comprendido entre 2015 y 2020, y posteriormente disminuyeron en 2020, cuando un invierno relativamente suave y los confinamientos de la COVID-19 bajaron los precios del gas, por debajo de los 5 EUR/MWh entre mayo y julio de 2020. El aumento de la demanda en el período de recuperación posterior a la COVID-19 empezó a encarecer los precios del gas a partir de mediados de 2021 y, en diciembre de 2021, la rigidez de los mercados europeos del gas hizo que los precios al por mayor se elevaran a 113 EUR/MWh. La invasión rusa de Ucrania, la utilización como arma de sus exportaciones de gas por parte de Rusia y la consiguiente incertidumbre en torno al suministro de gas dieron lugar a la continuación de los elevados precios al contado, que se mantuvieron por encima de los 100 EUR2023/MWh 12 entre junio y diciembre de 2022, mientras que el porcentaje de gas ruso por gasoducto en las importaciones europeas disminuyó del 51 % en 2021 al 15 % en 2023. El porcentaje global de las importaciones de gas ruso disminuyó del 45 al 15 %, mientras que el porcentaje de GNL ruso en las importaciones de GNL de la UE cayó del 20 al 15 % en el mismo período de 2021-2023. A pesar de la disminución de la demanda, los precios aumentaron aún más y alcanzaron un precio al contado máximo histórico el 26 de agosto de 2022, de 320 EUR2023/MWh.
A partir de septiembre de 2022, los precios al contado del gas disminuyeron gradualmente desde el máximo alcanzado en agosto de 2022 hasta 42 EUR2023/MWh en abril de 2023 debido a varias razones: los elevados niveles de almacenamiento, un invierno suave y una menor incertidumbre sobre el suministro de gasoductos rusos (sobre la base de los esfuerzos de RePowerEU para limitar el consumo de gas en la UE, pero también la determinación rusa de dejar de suministrar a determinados Estados miembros de la UE) y la evolución positiva de la capacidad de importación de GNL. A principios de 2024, surgió un nuevo «equilibrio de precios» en torno a unos 30-40 EUR2023/MWh ( gráfico 6 ), lo que refleja la eliminación progresiva del gas ruso por gasoducto, la reducción de la producción nacional en la UE y el cambio del suministro de gasoducto a las importaciones de GNL (gas natural licuado).
Las diferencias regionales de precios al por mayor (por ejemplo, entre los nudos TTF, NBP y THE) se explican en gran medida por las diferencias en las características del mercado en cuanto a capacidades de gasoducto, exportación de GNL e interconexión con regiones vecinas. En general, los mercados con múltiples fuentes de importación (por ejemplo, varios gasoductos y acceso a terminales de GNL) muestran un nivel de precios inferior al de los mercados con una única fuente de suministro.
Los precios al por mayor del gas natural se ven influidos por una serie de factores, como la temperatura (a través de la demanda de calefacción), el nivel de actividades industriales, la disponibilidad de generación de electricidad renovable (principalmente a través de la demanda de generación de electricidad a partir de gas), los niveles de llenado de las instalaciones de almacenamiento de gas y los índices de inyección para llenar las instalaciones de almacenamiento, las importaciones de gasoductos y GNL. Uno de los factores recientes más importantes que definen los precios del gas fue el cambio de las importaciones de gas por gasoducto a las importaciones de GNL, que expusieron aún más los mercados europeos del gas a los mercados mundiales de GNL y, por tanto, generaron una mayor volatilidad de los precios.
Gráfico 6: Precios diarios seleccionados del gas al por mayor en los nudos gasísticos europeos
Fuente: Trinomics et al. (2024), basado en datos de S&P Platts, Enerdata EnerMonthly.
El GNL solo desempeñaba un papel de equilibrio en el suministro de gas de la UE antes de 2021, lo que puede vincularse en parte a la competitividad de costes del gas ruso por gasoducto frente al GNL 13 , y al abundante suministro europeo disponible procedente de los Países Bajos (hasta 2023). Para sustituir al gas ruso por gasoducto, Europa recurrió a un aumento de las importaciones de GNL, procedente especialmente de los Estados Unidos ( gráfico 7 ), cuyo porcentaje aumentó del 27 en 2021 al 43 % en 2023, y de otras fuentes mundiales, como Qatar, que aumentaron las exportaciones de GNL a la UE en un 22 % en 2022 y en un 12 % en 2023. En el mismo período de 2021-2023, el porcentaje de las exportaciones rusas de GNL disminuyó del 20 al 15 % en el contexto de casi el doble de las importaciones totales de GNL de la UE, mientras que los volúmenes rusos de GNL aumentaron un 32 %. Esto se complementa con el aumento de las importaciones por gasoducto procedentes de Noruega, Argelia y Azerbaiyán. Dado que las importaciones de gas por gasoducto ruso se redujeron drásticamente, el porcentaje de GNL en las importaciones totales se duplicó entre 2021 y 2023 (del 15-20 al 35-40 %).
Gráfico 7: Importaciones de GNL y su porcentaje en las importaciones y el consumo totales de gas de la Europa de los Veintisiete
Fuente: Trinomics et al. (2024), basado en datos de la REGRT de Gas, Eurostat.
Este cambio en el suministro europeo de gas, a su vez, afectó también a los mercados mundiales de GNL, ya que Europa se convirtió en el mayor importador de GNL en 2022‑2023, superando a Japón, China y Corea del Sur. La demanda adicional de la UE ha impulsado el aumento de los precios mundiales del GNL y ha redirigido una cantidad significativa de envíos de GNL, que anteriormente preferían los mercados asiáticos, a Europa.
Una comparación de los precios mayoristas internacionales del gas natural muestra claramente este impacto: con la excepción de los Estados Unidos, tanto la UE como los principales países importadores de GNL (Japón, Corea del Sur, China e India) experimentaron subidas bruscas de precios, mientras que los precios en los Estados Unidos no cambiaron de forma drástica durante el mismo período.
Gráfico 8: Precios diarios al por mayor del gas en la UE (NL TTF) y sus principales socios comerciales 14
Fuente: Trinomics et al., basado en datos de S&P Platts.
Los precios del gas al por menor ( gráfico 9 ) están impulsados principalmente por los precios del gas al por mayor, pero los cambios registrados en 2021 y 2022 se reflejaron de forma diferente (en la magnitud y la velocidad de dicha repercusión) en los Estados miembros. Esto se debió principalmente a las diferencias en el tipo y el nivel de las medidas nacionales de mitigación de la crisis, pero también a las diferencias entre Estados miembros en lo que respecta a las estructuras de duración contractual y las estrategias de contratación de gas de los minoristas (contratos a largo plazo, cobertura de precios).
Gráfico 9: Precios medios del gas para los hogares en los Estados miembros de la UE 15 en 2023 en la banda de consumo D2
Fuente: Trinomics et al. (2024), basado en datos de VaasaETT, Eurostat.
Paralelamente al gran aumento de los precios al por mayor del gas en 2021 y 2022, los precios medios de los hogares empezaron a aumentar desde su nivel de 2021 de 70-80 EUR2023/MWh a 125 EUR2023/MWh 16 en agosto de 2022. Los precios de los hogares fueron más elevados entre el tercer trimestre de 2022 y el segundo trimestre de 2023, con 112 EUR2023/MWh, tras lo cual disminuyeron y se estabilizaron en todos los Estados miembros, en niveles casi dos veces superiores a los anteriores a la crisis (100 EUR2023/MWh en lugar de ~60 EUR2023/MWh).
Debido a las diferencias en las características del mercado minorista, las medidas nacionales de crisis y sus consecuencias para la tasa de transmisión, existen diferencias significativas en los precios del gas de los hogares entre los Estados miembros: en 2023, los precios más altos se registraron en Suecia y los Países Bajos (~210 EUR2023/MWh) y los más bajos en Eslovaquia, Rumanía, Croacia y Hungría (todos inferiores a 60 EUR2023/MWh).
La proporción relativa de los costes de la energía, las tarifas de red y los impuestos y gravámenes en los precios del gas para los hogares también cambiaron notablemente. El componente de costes de la energía (precio al por mayor más un margen comercial) representó el 43 % del precio al por menor en 2020, pero alcanzó el 64 % en 2023. Durante el mismo período, el porcentaje del componente de las tarifas de red cayó del 24 al 17 %, mientras que el porcentaje de impuestos y gravámenes cayó del 33 al 19 %, principalmente como resultado de las intervenciones públicas (tipos impositivos más bajos o devoluciones) en los precios al por menor.
Los precios del gas al por menor para la industria en la UE aumentaron significativamente durante la crisis energética: los precios para los consumidores industriales medios de gas (banda de consumo I3) 17 casi se duplicaron, pasando de 40 EUR2023/MWh en 2021 a 76 EUR2023/MWh en 2023. En el caso de los mayores consumidores industriales de gas (banda I5 18 ), los precios pasaron de 39 EUR2023/MWh en 2021 a 87 EUR2023/MWh en 2022 y luego descendieron a 59 EUR2023/MWh en 2023. Los aumentos significativos de los precios del gas dieron lugar a grandes aumentos de los costes de la energía, especialmente para las empresas de gran consumo energético. El aumento de los precios del gas redujo la competitividad de la industria europea, especialmente en los sectores de gran consumo de energía, en comparación con competidores como los Estados Unidos y China, donde los precios siguen siendo sustancialmente inferiores ( gráfico 10 ).
Gráfico 10: Precios del gas natural para usuarios finales de la industria (banda I5) en la UE y sus principales socios comerciales
Fuente: Trinomics et al. (2024), basado en datos de Eurostat, Enerdata EnerMonthly.
2.3.Petróleo y carbón
En los últimos años también se han producido nuevos episodios de volatilidad de los precios del petróleo crudo, que cayeron por debajo de los 20 USD/barril («Dated Brent») en abril de 2020 debido a la reducción significativa de la demanda y al exceso de oferta durante los primeros meses de los confinamientos provocados por la COVID-19. Los precios del petróleo crudo comenzaron a subir en paralelo a la recuperación económica y la relajación de las restricciones de viaje derivadas de la COVID-19, y alcanzaron un máximo de 130 USD/barril en marzo de 2022. Desde entonces, los precios cayeron por debajo de los 70‑80 USD/barril ( gráfico 11 ), a pesar de los recortes de la producción de la OPEP+ y de los continuos conflictos geopolíticos en Oriente Próximo, debido principalmente al aumento de la producción en los Estados Unidos y a los niveles relativamente bajos de consumo en Asia.
Gráfico 11: Precio diario al contado del Brent FOB en Europa (USD y EUR por barril, precios nominales)
Fuente: DG ENER ENERScope, basado en la base de datos del Observatorio del Mercado de la Energía.
Los precios del Brent en 2023 alcanzaron una media de 82 USD/barril y la AIE describió el año como un «año estable tras tres años turbulentos». La oferta de petróleo siguió siendo elevada y se espera que lo siga siendo, con las ampliaciones de capacidad previstas en los países no pertenecientes a la OPEP. Por el lado de la demanda, una mayor reducción de las emisiones mundiales, una mayor atención a la seguridad energética y una demanda industrial moderada, junto con la transición a las energías renovables en varios sectores económicos, generaron presiones a la baja sobre los precios del petróleo, que aún se dejaban sentir en 2024.
Los precios al por menor de los combustibles derivados del petróleo ( gráfico 12 ) siguieron de cerca la tendencia de los precios del petróleo crudo y disminuyeron significativamente después del otoño de 2022. El gasóleo y el fueloil doméstico experimentaron subidas de precios más pronunciadas, debido principalmente a la limitada capacidad de refinado a escala mundial.
Gráfico 12: Precio medio anual al por menor de los productos petrolíferos en la Europa de los Veintisiete en EUR2023/litro, excluidos impuestos y derechos
Fuente: DG ENER ENERScope, basado en la base de datos del Observatorio del Mercado de la Energía.
3.Tendencias en los costes de la energía
3.1.La factura de la importación de energía de la UE
La UE es un importador neto de energía y en 2022 dependía de las importaciones para cubrir el 63 % de su consumo de energía. La factura de la importación de energía de la UE depende de la cantidad de combustibles, de los precios de estos combustibles (en aumento fijados por los mercados mundiales) y del tipo de cambio EUR/USD. En 2022, la factura de importación de energía alcanzó un importe estimado de 600 000 millones (3,8 % del PIB de la Europa de los Veintisiete). Tanto los precios del petróleo como del gas contribuyeron al aumento ( gráfico 13 ).
Tras la caída de los precios, la factura de la importación de energía disminuyó en 2023 hasta unos 427 000 millones EUR (2,5 % del PIB de la UE), atribuible principalmente a la bajada de los precios del gas natural y del GNL. No obstante, la factura de la importación de energía sigue siendo significativamente más elevada que antes y el fuerte aumento en 2021-2022 muestra hasta qué punto los precios de los combustibles fósiles están lastrando la economía de la UE.
Gráfico 13: Factura estimada de la importación de energía de la UE en 2014-2024 (miles de millones EUR; % PIB DE LA UE)
Fuente: Eurostat (Comext).
Expresado de otro modo: si la transición hacia una energía limpia se hubiera acelerado antes de la crisis, los combustibles fósiles habrían tenido menos peso en la combinación energética de la UE (aún representaban el 69 % en 2022) y el impacto de la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles en los precios europeos de la energía podría haber sido menor.
3.2.Gasto energético de los hogares
El gasto energético de los hogares europeos (determinado por los precios al por menor y el consumo doméstico) había disminuido en todos los niveles de renta entre 2012 y mediados de 2021, cuando la crisis energética invirtió la tendencia. En 2020, los hogares europeos de renta baja 19 gastaron por término medio el 7,3 % de su presupuesto total en energía, que aumentó hasta el 7,5 % (1 250 EUR) en 2022 20 , con diferencias significativas entre los Estados miembros. Los hogares de renta baja y renta media-baja tienden a tener un gasto energético absoluto más elevado, pero este gasto representa una proporción menor de su presupuesto doméstico. En 2022, estos hogares gastaron el 6,9 y el 6,4 %, respectivamente, de su presupuesto total en energía (frente al 7,6 y el 6,9 % de 2010).
El aumento de los precios de la energía, especialmente en el segundo semestre de 2021 y durante 2022, dio lugar a un gasto energético superior al habitual para los hogares europeos, y un número cada vez mayor de hogares tuvieron dificultades para satisfacer sus necesidades energéticas. Los aumentos de los costes de la energía en 2022 afectaron de manera desproporcionada a los hogares más vulnerables. En todos los Estados miembros, se estima que el 10 % de los hogares no pudieron calentar adecuadamente sus hogares y tenían atrasos en sus facturas de servicios públicos 21 .
Los aumentos en los costes de energía se debieron principalmente a los precios del gas natural, los combustibles líquidos y la electricidad, y no pudieron compensarse por completo con los esfuerzos de los hogares por reducir el consumo de energía. Las medidas nacionales de apoyo al gasto energético de los hogares contribuyeron a mitigar el impacto de la crisis energética, pero muy a menudo estas medidas (como, por ejemplo, la reducción de los tipos del IVA) no se dirigieron específicamente a los hogares más vulnerables.
La situación de los hogares varió sustancialmente de unos Estados miembros a otros, tanto en lo que respecta al gasto absoluto como al porcentaje del gasto total.
·En términos relativos, los hogares más pobres gastaron en energía más del 20 % de su presupuesto doméstico en Eslovaquia y más del 15 % en Rumanía, y menos del 5 % de su presupuesto en Suecia, Malta, Finlandia y Luxemburgo.
·En términos absolutos, los hogares de renta baja gastaron menos de 500 EUR en productos energéticos en Letonia y Rumanía, mientras que esta cifra superó los 1 500 EUR en Luxemburgo y los 3 000 EUR en Dinamarca.
Gráfico 14: Porcentaje de la energía en el gasto en consumo total por grupo de ingresos de los Estados miembros en la Europa de los Veintisiete
Fuente: Trinomics et al. (2024), basado en la recopilación de datos ad hoc sobre el gasto en consumo de los hogares.
Por lo que se refiere a la elección de los consumidores, la electricidad siguió siendo el vector energético más caro en 2023 (289 EUR/MWh) ( Table 1 ). En comparación, tanto el gas natural (116 EUR/MWh) como el fueloil doméstico (116 EUR/MWh) eran opciones más baratas para la calefacción de espacios. A pesar de la diferencia de costes para el insumo de energía, las bombas de calor pueden competir con las calderas de petróleo y gas en los costes operativos de media de la UE, ya que son mucho más eficientes para la producción de calor. De manera similar, los vehículos eléctricos utilizan el insumo de energía de manera mucho más eficiente y, especialmente con los precios dinámicos de la electricidad, ya ofrecen costes operativos mucho más bajos. Los costes de inversión iniciales de las bombas de calor y los coches eléctricos podrían seguir suponiendo un riesgo para su adopción generalizada. La Directiva revisada sobre fiscalidad de la energía propone tipos impositivos mínimos significativamente más bajos para la electricidad 22 , dando así a los Estados miembros la posibilidad de reducir los impuestos sobre la electricidad (y los precios) y apoyar la electrificación en la calefacción y el transporte. Los Estados miembros también tendrán la posibilidad de eximir de la imposición sobre la electricidad a los hogares, proporcionando así un mayor apoyo a la electrificación.
Cuadro 1: Comparación de varias opciones energéticas para los hogares en la UE por MWh
Fuente: Eurostat; para la electricidad, NRG_PC_204 y NRG_PC_204_C, datos del primer semestre; para el gas, NRG_PC_202 y NRG_PC_202_C, datos correspondientes al primer semestre del Boletín Semanal del Petróleo de la DG ENER (para los productos petrolíferos), datos de 2023. La conversión de gasolina a MWh se realizó utilizando un factor de 1 000 l = 8,9 MWh. La conversión del gasóleo y del fueloil doméstico a MWh se realizó utilizando un factor de 1 000 l = 10 MWh.
3.3.Costes de la energía para la industria
La energía es fundamental para la actividad económica y los costes de la energía desempeñan un papel importante en la determinación de la competitividad industrial europea. En 2023, incluso cuando los precios de la electricidad y del gas natural disminuyeron con respecto a los niveles de 2022, los costes de la energía para las industrias de la UE seguían siendo significativamente superiores a los niveles anteriores a la COVID-19 y a la crisis. La mayor parte del coste de la energía (costes de la electricidad y del gas natural combinados) se registró en sectores de gran consumo de electricidad, como el aluminio primario (38 %) y las ferroaleaciones y el silicio (29 %). Les siguen los sectores del vidrio plano (25 %) y de la minería (20 %), que tienen una proporción relativamente elevada de costes de gas y electricidad.
Para la empresa europea media, los costes energéticos oscilan entre el 1 y el 3 % de los costes de producción totales. En los sectores de gran consumo de energía (como la pasta de papel y el papel, los productos químicos básicos, las fibras artificiales, el vidrio, los productos cerámicos para la construcción, el cemento, la cal y el yeso y el hierro y el acero), los costes de la energía alcanzan entre el 5 y el 10 % de sus costes de producción totales, lo que los hace especialmente vulnerables a los aumentos de precios y a la competencia de las importaciones ( gráfico 15 ).
Gráfico 15: Costes energéticos estimados (en porcentaje de los costes de producción) para los sectores manufactureros en 2021-2023, media de la UE
Fuente: Trinomics et al. (2024), basado en datos de los operadores de instalaciones industriales.
En la mayoría de los sectores, los porcentajes del coste de la energía aumentaron en 2022 y 2023, en comparación con 2021, lo que es especialmente perceptible en las industrias de gran consumo de energía (por ejemplo, pasta de papel y papel, fibras artificiales, vidrio, productos cerámicos para la construcción, cemento, cal y yeso, hierro y acero y metales no férreos).
En el plano internacional, los sectores manufactureros de algunos países del G-20 no pertenecientes a la UE disfrutan a menudo de unos costes de la energía más bajos gracias a: i) el acceso a fuentes de energía nacionales relativamente más abundantes; ii) las diferencias en las políticas nacionales, en particular en lo que respecta a las subvenciones energéticas y las medidas de apoyo gubernamentales. Las intensidades energéticas de las industrias de la UE tienden a ser comparables o inferiores a las de los principales socios comerciales de la UE (a excepción de la pasta de papel y el papel y las refinerías); sin embargo, debido en parte al aumento de los precios de la energía, la rentabilidad de los sectores manufactureros de la UE tiende a ser más baja.
3.4.Fiscalidad de la energía
Los impuestos sobre la energía, tanto sobre la producción como sobre el consumo, proporcionan ingresos significativos a los presupuestos de los Estados miembros. Los ingresos procedentes de los impuestos sobre la energía se mantuvieron estables en una media del 1,88 % del PIB ( gráfico 16 ) durante el período comprendido entre 2010 y 2019, pero durante la COVID (2020) la caída de los precios de la energía y del consumo provocó un descenso hasta el 1,74 % del PIB. En 2021, los ingresos procedentes de los impuestos sobre la energía empezaron a aumentar, pero en 2022, debido en gran medida a las medidas para contrarrestar el aumento de los precios de la energía, los impuestos sobre la energía recaudados en la UE disminuyeron a 248 000 millones EUR (1,6 % del PIB).
Gráfico 16/17: Ingresos procedentes de los impuestos sobre la energía en la Europa de los Veintisiete (miles de millones EUR; % del PIB)
Fuente: Trinomics et al. (2024), basado en datos de Eurostat (env_ac_tax).
La relevancia de los impuestos sobre la energía en los ingresos públicos varía considerablemente de un Estado miembro a otro. En 2022, los impuestos sobre la energía en Bulgaria representaron el 14 % de los ingresos fiscales totales, mientras que este porcentaje fue solo del 2,5 % en Austria e Irlanda ( gráfico 18 ). En comparación con el PIB nacional, los ingresos procedentes de los impuestos sobre la energía más elevados fueron los de Grecia (4,8 %), y los más bajos, los de Irlanda (0,5 %). En general, en los Estados miembros con menor PIB per cápita los impuestos sobre la energía representan un porcentaje más elevado en comparación tanto con los ingresos fiscales totales como con el PIB.
Gráfico 18: Ingresos procedentes de los impuestos sobre la energía expresados como porcentaje de los ingresos fiscales y del PIB 23 (2021)
Fuente: Trinomics et al. (2024), basado en datos de Eurostat (env_ac_tax).
4.Conclusión
La UE respondió con unidad, solidaridad y determinación para superar la potencialmente devastadora crisis energética de 2021-2022. Los Estados miembros acordaron medidas para hacer frente a los precios excesivos del gas, acelerar el despliegue de energías limpias asequibles y planificar medidas de solidaridad en caso de emergencia en el sector del gas, todo lo cual contribuyó a estabilizar los mercados de la UE. Al mismo tiempo, los Estados miembros adoptaron varias medidas para proteger a sus hogares e industrias de las consecuencias de los elevados y volátiles precios de la energía.
La política energética ha demostrado ser fundamental para impulsar la transición de los sistemas energéticos a unas emisiones de carbono neutras, manteniendo al mismo tiempo la seguridad energética y la asequibilidad. También es una piedra angular de los esfuerzos de la UE por descarbonizar su economía, garantizando al mismo tiempo la competitividad industrial europea y una transición justa para todos. Durante los últimos años, la UE ha estado a la altura de sus compromisos, adoptando medidas firmes para garantizar su seguridad y el avance en la transición hacia una energía limpia. Ha actuado con unidad para alcanzar los objetivos del plan REPowerEU con vistas a construir un sistema energético más seguro y descarbonizado para todos los europeos en un contexto geopolítico en rápida evolución.
Aunque los precios al por mayor de la electricidad y el gas han disminuido notablemente desde finales de 2022, siguen siendo más elevados que antes de la crisis. Su impacto en la factura energética, en particular de los hogares y las empresas más vulnerables 24 , sigue siendo considerable. El aumento de los costes de la energía dio lugar a un aumento del gasto energético, en particular de los hogares de renta baja. Del mismo modo, se interrumpió el descenso observado anteriormente de la proporción de los costes de la energía en las industrias de gran consumo de energía. Esta inversión dio lugar a un reto importante para la mayoría de los sectores industriales de gran consumo de energía, que se amortiguó en parte por sus esfuerzos por mejorar la eficiencia energética y por el apoyo público. El impacto en el conjunto de la economía de la UE también ha sido considerable, dado que se registró un aumento significativo de la factura de la UE de importación de combustibles fósiles, impulsado principalmente por la fuerte subida de los precios del gas y del petróleo.
La crisis de 2021 y 2022 ya ha provocado cambios duraderos en el suministro de gas de la UE, empezando por el GNL, que ahora representa una proporción mucho mayor (~40 %) de las importaciones de gas, en sustitución del gas por gasoducto ruso. La aceleración de la transición energética introducirá progresivamente nuevos cambios en la oferta y la demanda de energía ya en esta década y ayudará a la UE a lograr un mayor grado de independencia de las importaciones de combustibles fósiles y, en última instancia, a reducir la factura energética de la UE.
Las perspectivas del mercado de la energía para 2024-2025 han mejorado, pero persisten las tensiones. Las medidas adoptadas por los Estados miembros y la Comisión para luchar contra la crisis energética 25 contribuyeron a la mejora de manera sustancial. Sin embargo, el impacto de los elevados precios de la energía en la competitividad de la industria de la UE sigue siendo un reto importante. La UE tiene que actuar rápidamente en respuesta a las sugerencias de Mario Draghi y Enrico Letta sobre la mejora de la competitividad industrial. Además, la UE debe seguir aplicando una política comercial activa que contribuya a una mayor diversificación del suministro y a la resiliencia económica.
En particular, la UE debe acelerar la adopción generalizada de tecnologías limpias y medidas de eficiencia energética para evitar crisis provocadas por los combustibles fósiles en el futuro. Tecnologías como las bombas de calor y los vehículos eléctricos, junto con la respuesta de la demanda, el almacenamiento de energía y unas interconexiones de red suficientes y su uso eficiente, desempeñarán un papel importante en la protección de los hogares y las industrias frente a nuevas perturbaciones energéticas. Con el fin de preservar su competitividad, las empresas europeas, especialmente las industrias de gran consumo de energía, deben seguir mejorando su eficiencia energética, aumentar su flexibilidad en la respuesta de la demanda y adoptar tecnologías energéticas descarbonizadas, mientras que la UE está trabajando en medidas que les permitan beneficiarse de la transición mediante inversiones continuas en investigación e innovación, el nuevo diseño de los mercados de la electricidad y la garantía de unas condiciones de competencia equitativas a escala internacional. Asimismo, la UE debe seguir comprometida con la lucha contra la pobreza energética, la protección de los consumidores vulnerables y la capacitación de los consumidores para que participen activamente en la transición ecológica mediante la aplicación de políticas que promuevan la eficiencia energética, las fuentes de energía renovables y opciones de energía limpia asequibles.