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Document 52018IE4568
Opinion of the European Economic and Social Committee on ‘Promoting healthy and sustainable diets in the EU’ (own-initiative opinion)
Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre «Promover una alimentación sana y sostenible en la UE» (Dictamen de iniciativa)
Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre «Promover una alimentación sana y sostenible en la UE» (Dictamen de iniciativa)
EESC 2018/04568
DO C 190 de 5.6.2019, pp. 9–16
(BG, ES, CS, DA, DE, ET, EL, EN, FR, HR, IT, LV, LT, HU, MT, NL, PL, PT, RO, SK, SL, FI, SV)
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5.6.2019 |
ES |
Diario Oficial de la Unión Europea |
C 190/9 |
Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre «Promover una alimentación sana y sostenible en la UE»
(Dictamen de iniciativa)
(2019/C 190/02)
Ponente: Peter SCHMIDT
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Decisión del Pleno |
12.7.2018 |
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Fundamento jurídico |
Artículo 29, apartado 2, del Reglamento interno |
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Dictamen de iniciativa |
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Sección competente |
Agricultura, Desarrollo Rural y Medio Ambiente |
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Aprobado en sección |
31.1.2019 |
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Aprobado en el pleno |
20.2.2019 |
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Pleno n.o |
541 |
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Resultado de la votación (a favor/en contra/abstenciones) |
183/7/5 |
1. Conclusiones y recomendaciones
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1.1. |
El Dictamen del CESE sobre «una política alimentaria integral en la UE», aprobado en diciembre de 2017, abogaba por un enfoque más integrado en relación con la alimentación en la UE. La alimentación saludable y sostenible constituye uno de los «pilares»clave de dicha política alimentaria, por lo que urge adaptar nuestra alimentación a fin de mejorar tanto el bienestar del ecosistema como la salud de la población y la vitalidad de los territorios rurales, en lugar de perjudicarlos. |
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1.2. |
Las pruebas —cada vez más numerosas— dejan bien claro que ahora es el momento idóneo para impulsar un cambio de paradigma. El CESE subraya el impulso político actual en políticas como el Decenio de las Naciones Unidas de Acción sobre la Nutrición, la aplicación de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático y las nuevas propuestas sobre el futuro de la política agrícola común. Asimismo, cada vez surgen más pruebas científicas que indican la necesidad urgente de transformar los sistemas alimentarios de Europa y de todo el mundo, por ejemplo, en los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (GIECC), la Comisión EAT-Lancet, el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial e InterAcademies Partnership (asociación interacadémica) (1). Por último, aunque no por ello menos importante, hay una fuerte demanda de la sociedad civil (por ejemplo, por parte de la coalición formada por el proceso del Panel Internacional de Expertos en Sistemas Alimentarios Sostenibles (IPES Food), un reconocimiento por parte de las empresas de su responsabilidad de ayudar en el cambio (por ejemplo, en relación con el desperdicio de alimentos, la economía circular, la reducción de la obesidad, la protección de la biodiversidad, el refuerzo de la cultura, etc.) y acciones a nivel regional y municipal, como a través del Pacto de política alimentaria urbana de Milán, los Proyectos Alimentarios Territoriales en Francia y el Grupo de Ciudades Líderes del Clima C40 (2). |
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1.3. |
El CESE aprecia y apoya las iniciativas actuales de la Comisión dirigidas a promover una alimentación saludable y sostenible, como la introducción de disposiciones en la última propuesta de reforma de la PAC para «mejorar la respuesta de la agricultura de la UE a las exigencias sociales en materia de alimentación y salud, en particular en relación con unos productos alimenticios seguros, nutritivos y sostenibles, así como en lo relativo al despilfarro de alimentos y el bienestar de los animales» (3). No obstante, no existe un planteamiento coordinado en cuanto a estas iniciativas. |
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1.4. |
La complejidad del nexo alimentación-salud-medio ambiente-sociedad requiere un enfoque en materia de alimentación más exhaustivo, en lugar de uno centrado solo en el comportamiento de los consumidores. Con objeto de aportar cohesión y un propósito común, el CESE solicita que se desarrollen nuevas directrices dietéticas sostenibles que tengan en cuenta las diferencias culturales y geográficas entre los Estados miembros y dentro de los mismos. Limitarse a reducir el uso de recursos en la producción y a cambiar ingredientes no basta para lograr una alimentación mejor o más sana. |
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1.5. |
Las nuevas directrices dietéticas sostenibles ayudarían a establecer una orientación más clara para las explotaciones agrícolas, las empresas transformadoras, los minoristas y los servicios de alimentación. El sistema agroalimentario se beneficiaría de un nuevo «marco»para producir, procesar, distribuir y vender alimentos más sanos y sostenibles a precios más justos. |
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1.6. |
El CESE pide que se cree un grupo de expertos que formule unas directrices dietéticas sostenibles para toda la UE en un plazo de dos años. Este grupo debería contar con órganos profesionales y científicos pertinentes en materia de nutrición, salud pública, productos alimenticios y ciencias medioambientales y sociales. El CESE está dispuesto a colaborar en los trabajos de dicho grupo de expertos para facilitar la contribución de las organizaciones de la sociedad civil, especialmente a través de su Grupo de Estudio Temporal sobre los Sistemas Alimentarios Sostenibles. |
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1.7. |
El CESE reitera la importancia de invertir en la educación en materia de alimentación sostenible desde edades tempranas con el objetivo de ayudar a los jóvenes a apreciar el «valor de la comida». Deberá prestarse especial atención a los grupos vulnerables, en particular las personas con bajos ingresos. |
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1.8. |
El CESE señala que un planteamiento europeo común sobre un etiquetado alimentario que reflejase unas directrices dietéticas sostenibles permitiría incrementar la transparencia y disminuir el uso de materias primas baratas e innecesarias que son perjudiciales tanto para la salud como el medio ambiente (por ejemplo, los ácidos grasos trans, el aceite de palma y el exceso de azúcar). La ampliación del etiquetado alimentario para incluir aspectos medioambientales y sociales resultaría beneficiosa para los consumidores, pues les ayudaría a decantarse por opciones más saludables y sostenibles. |
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1.9. |
Las directrices dietéticas sostenibles no solo ayudarían al sector comercial, sino que también ofrecerían criterios claros comunes que podrían utilizarse en la contratación pública. Europa necesita que los alimentos estén en el centro de una contratación pública ecológica. En este contexto, el CESE solicita que se adopte urgentemente la revisión de los criterios de la contratación pública ecológica de la UE para los servicios de alimentación y restauración. |
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1.10. |
El derecho de la competencia no debería suponer un obstáculo para el desarrollo de directrices dietéticas sostenibles, por lo que deberían adaptarse las normas para favorecer a la economía local, en lugar de poner trabas a la sostenibilidad. Para garantizar una mejor distribución del valor añadido entre las partes interesadas de toda la cadena agroalimentaria, el CESE acoge con satisfacción la posibilidad, introducida para todos los sectores por la reforma de 2013 del Reglamento sobre la organización común de mercados, que permite a las organizaciones interprofesionales notificar a la Comisión Europea los acuerdos destinados a aumentar las normas de sostenibilidad de los productos, con vistas a su autorización en virtud de las normas de competencia. Una producción más sostenible respecto del medio ambiente, la salud animal y las normas de calidad podría permitir a los agentes de la cadena agroalimentaria obtener mejores precios. Organizar conversaciones preliminares con la Comisión podría ayudar a las organizaciones interprofesionales a determinar mejor toda futura notificación. |
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1.11. |
El CESE hace hincapié en que toda la gama de instrumentos de gobernanza pública debería considerarse como instrumentos políticos para desincentivar la producción y el consumo de productos alimenticios no saludables, así como fomentar hábitos alimenticios saludables. Los costes externalizados de la alimentación no sostenible suponen una carga «oculta»para la sociedad, la economía y el medio ambiente, que debe reducirse o internalizarse. El CESE pide estrategias políticas adecuadas para aplicar las directrices dietéticas sostenibles, centradas especialmente en los beneficios colaterales para los agricultores y las empresas. |
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1.12. |
Europa defiende el derecho de los consumidores a recibir información precisa. A fin de normalizar y facilitar la elección de alimentos saludables y sostenibles, Europa necesita un conjunto de criterios abiertos y basados en pruebas, por ejemplo, por medio de las directrices dietéticas sostenibles acordadas. |
2. Introducción
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2.1. |
En su dictamen de iniciativa titulado «Contribución de la sociedad civil al desarrollo de una política alimentaria integral en la UE», aprobado en diciembre de 2017 (NAT/711), el CESE pidió que se desarrollara una política alimentaria integral en la UE cuyos objetivos sean crear dietas saludables a partir de sistemas alimentarios sostenibles, vincular la agricultura a la nutrición y los servicios de los ecosistemas y garantizar cadenas de suministro que salvaguarden la salud pública de todos los grupos de la sociedad europea (4). Para cumplir estos objetivos, deben coordinarse las medidas políticas en el lado de la oferta y la demanda, lo que significa que también deben coordinarse la disponibilidad y la asequibilidad de los alimentos a través de una producción alimentaria sostenible, con un mayor acceso y empoderamiento de los consumidores para escoger dietas sanas y sabrosas. Este dictamen de iniciativa pretende enfocar la alimentación saludable y sostenible como uno de los pilares básicos de una política alimentaria de la UE. |
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2.2. |
El impulso político para debatir sobre la alimentación saludable y sostenible es elevado:
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2.3. |
Los gobiernos locales (y las comunidades territoriales) están perfilándose como actores clave en la promoción de unos sistemas alimentarios más sostenibles. Mediante una acción integrada y transversal, las ciudades reúnen a diversas partes interesadas con el fin de diseñar las políticas alimentarias que abordan los acuciantes problemas relacionados con la alimentación (por ejemplo, la inseguridad alimentaria y la obesidad), pero, al mismo tiempo, ayudan a resolver cuestiones de mayor alcance, entre las que se cuentan los retos medioambientales, las desigualdades sociales y la pobreza. El Pacto de política alimentaria urbana de Milán, firmado por más de 180 ciudades de todo el mundo y que engloba a 450 millones de habitantes (9), constituye un hito en este contexto. |
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2.4. |
Además del impulso político, la urgencia de afrontar este asunto desde el punto de vista científico y social es cada vez mayor, tal y como se explica con más detalle en el punto 3. |
3. El impacto de una alimentación no saludable y no sostenible
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3.1. |
Las decisiones en materia de alimentación tienen numerosas consecuencias, tanto positivas como dañinas. Los europeos precisan de ayuda para reducir el impacto negativo de la alimentación y potenciar los aspectos positivos. La vieja idea de limitarse a lograr que se suministren suficientes alimentos ya no constituye una política adecuada. Debemos considerar el modo en el que se producen y consumen los alimentos, así como cuáles son sus consecuencias, tanto inmediatas como a largo plazo. La alimentación de los consumidores europeos acarrea consecuencias involuntarias en la contaminación (por ejemplo, envases de plástico de un solo uso), el clima, la salud, la biodiversidad y otros aspectos. Este impacto pone en peligro nuestro futuro y evidencia la necesidad de realizar cambios en nuestra alimentación y consumo. Las cadenas agroalimentarias, desde las explotaciones agrícolas hasta los restaurantes, deben recibir señales políticas diferentes. La ciencia ha empezado a redefinir el concepto de una buena alimentación en el siglo XXI: una alimentación sostenible procedente de sistemas alimentarios sostenibles. Ahora le toca a la política afrontar este reto. |
3.2. El impacto de la alimentación en la salud pública
La mala alimentación es la principal causa de las muertes prematuras y las enfermedades evitables en Europa. Mientras que la salud es responsabilidad de los Estados miembros, la Comisión Europea facilita principalmente el intercambio de datos e información. No obstante, la UE podría mejorar la percepción de los consumidores de la importancia que tiene una alimentación sostenible para la salud. Cada año, 550 000 personas en edad laboral fallecen de forma prematura en la UE como consecuencia de enfermedades no transmisibles (ENT). Las ENT han relevado a las enfermedades transmisibles como principal causa de muerte prematura en todo el mundo. Actualmente, las ENT son responsables de la mayor parte de los gastos sanitarios de los Estados miembros, pues, de acuerdo con la OCDE, cuestan 115 000 millones EUR a las economías de la UE cada año, es decir, el 0,8 % del PIB (10). La propagación de la resistencia a los antimicrobianos supone una gran amenaza para la salud pública (11). Si bien la Comisión y la Oficina Regional para Europa de la OMS han adoptado posturas adecuadas y firmes en materia de resistencia a los antimicrobianos, se requieren más esfuerzos para reducir su uso en las explotaciones agrícolas de la UE, así como para prevenir la importación de carne procedente de terceros países en los que se empleen antimicrobianos con fines profilácticos.
3.3. El impacto social de la alimentación
La alimentación es tanto un indicador de las desigualdades sociales como un factor que las impulsa. En Europa, las personas con bajos ingresos se alimentan peor y tienen problemas de salud más precoces y graves relacionados con la dieta. Las zonas de rentas bajas cuentan con menos poder adquisitivo que aquellas más acomodadas, por lo que las dietas de las personas con bajos ingresos son más limitadas y contienen menos frutas y verduras. Los productos alimenticios grasos, salados, azucarados y «ultraprocesados»están más presentes en su alimentación por el simple hecho de que son más baratos.
3.4. El impacto cultural y psicológico de la alimentación
Europa es famosa por la diversidad y la riqueza de sus tradiciones culinarias. A pesar de que la UE se ha esforzado en gran medida por proteger los alimentos de interés especial y local por medio de los sistemas de denominación de origen protegida (DOP), indicación geográfica protegida (IGP) y especialidad tradicional garantizada (12), la integración de los alimentos es lenta, pues las empresas transformadoras amplían su producción para reducir los costes y hallar nuevos mercados. Europa precisa que se lleven a cabo nuevos esfuerzos para reconstruir y diversificar nuestras culturas alimentarias: esto no quiere decir aislarlas por completo, sino generar diversidad para facilitar la resiliencia. Una alimentación más diversa amplía el abanico de nutrientes y sabores.
3.5. El impacto medioambiental de la alimentación
La producción y el consumo de alimentos tienen un impacto medioambiental significativo en términos de utilización de los recursos a nivel mundial, pero en la UE es mucho menor. El sistema de la agricultura y producción de alimentos tiene una gran repercusión en el medio ambiente (en particular, en los gases de efecto invernadero, la biodiversidad, el agua y el suelo). Europa podría atenuar el impacto de los sistemas de alimentos procesados innecesarios fomentando una alimentación simple y nutritiva, en lugar de una muy energética. Si los alimentos se cultivan, procesan y consumen de forma diferente, los sistemas alimentarios pueden dar lugar a que se produzca una recuperación y una mejora de la resiliencia (13) (14). Esto implica casi con toda certeza utilizar menos cereales para alimentar al ganado y reducir el consumo humano de carne, lo que supone beneficios tanto para el clima como para la salud (15). Tenemos que promover sistemas agrícolas más sostenibles y señalar, por ejemplo, los impactos ambientales positivos de los pastos (aumento de la biodiversidad, captura de carbono). Esto animaría también a los consumidores a mantener una alimentación sana, equilibrada y sostenible.
3.6. El impacto económico de la alimentación
Si bien Europa ha conseguido alimentar a 500 millones de europeos cada año, ahora es necesario que este sistema sea más sostenible. Numerosos economistas se muestran críticos con las subvenciones de la política agrícola común, que representan una parte importante del presupuesto de la UE. El argumento contrario defiende que las subvenciones son lo que mantiene la existencia de los productores agrícolas europeos. A pesar de que sus costes se han incrementado, el porcentaje de valor añadido bruto (VAB) que reciben los productores agrícolas es bajo, ya que la mayoría del VAB de los productos alimenticios no se obtiene en las explotaciones agrícolas. La industria de la alimentación es uno de los mayores sectores económicos de la UE: por ejemplo, la fabricación de productos alimenticios en la UE da empleo a 4,2 millones de trabajadores y factura 1 089 millones de libras esterlinas (GBP) (16). Los consumidores se han beneficiado de un descenso a largo plazo del coste de los productos alimentarios como porcentaje del gasto interno. Sin embargo, no todos los costes se incluyen necesariamente en este descenso. En 2017, un estudio del sistema alimentario del Reino Unido indicó que, aunque los consumidores del Reino Unido gastan anualmente 120 000 millones GBP directamente en productos alimenticios, estos suponen un coste adicional para otras líneas presupuestarias de la economía real del mismo valor, con un coste de 30 000 millones GBP en degradación del suelo, 40 000 millones GBP en salud (17). Estudios como este ponen de manifiesto la necesidad de emplear una contabilidad que también incluya el impacto social y medioambiental, un enfoque defendido por el programa medioambiental de las Naciones Unidas (18).
4. Políticas e instrumentos para fomentar la alimentación saludable y sostenible
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4.1. |
En Europa, lograr una mejor nutrición y una alimentación más sana reviste una importancia fundamental y deberían explorarse más oportunidades para fomentar la nutrición a partir de mejores sistemas alimentarios (19). La transición hacia sistemas alimentarios que suministran alimentos nutritivos para una dieta saludable requeriría cambios de política tanto del lado de la oferta como del de la demanda. En el lado de la oferta, la producción alimenticia y la manera en que los alimentos se transforman (por ejemplo, mediante la reformulación de alimentos), se distribuyen y se ponen a disposición de los consumidores son factores cruciales para determinar la accesibilidad y asequibilidad de los alimentos que fomentan hábitos alimentarios más saludables. En el lado de la demanda, las políticas públicas deben capacitar a los consumidores para elegir dietas más saludables, por ejemplo, a través de educación en las escuelas y campañas de sensibilización, directrices dietéticas, etiquetado, contratación pública, etc. Las estrategias y las políticas para mejorar la oferta y la demanda de productos alimenticios nutritivos están interrelacionadas y son interdependientes. Por lo tanto, debería aplicarse un enfoque global, multisectorial y multinivel que implique a todas las instituciones independientes, a la sociedad civil y a las partes interesadas de todo el sistema alimentario. |
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4.2. |
Parte del problema es que muchas de las decisiones en la industria de la alimentación se toman por razones económicas a corto plazo, razón por la que a veces la producción y la transformación se han inclinado hacia el cultivo y el uso de ingredientes no saludables (por ejemplo, el aceite de palma, los ácidos grasos trans y el exceso de azúcares y sal). Un planteamiento sostenible implica no solo prestar atención al impacto económico, sino también al impacto social y medioambiental. Dicho enfoque debe contar con una perspectiva a largo plazo y desarrollar las condiciones necesarias para tener cadenas agroalimentarias más cortas y territoriales. Por este motivo, también resulta importante promover un nuevo «marco»para la industria de la alimentación, que incluya a las pymes, a fin de producir, procesar, distribuir y vender productos alimenticios más saludables y sostenibles. Por ejemplo, las medidas de la UE deben facilitar que los productores anuncien la reformulación de alimentos incluso si se realiza de forma gradual, algo no es posible con la legislación actual. En lo que respecta a la PAC, esta debería instar a los productores agrícolas a producir localmente los ingredientes con un impacto más positivo sobre la salud. El CESE solicita asimismo que la Unión adopte rápidamente una legislación que limite el contenido de ácidos grasos trans en los alimentos producidos industrialmente. |
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4.3. |
Ya existen numerosas políticas e iniciativas de la UE que pretenden fomentar una alimentación sana, por ejemplo, iniciativas de la Comisión como la Plataforma europea de acción sobre alimentación, actividad física y salud, las medidas reglamentarias en materia de información sobre la alimentación para los consumidores y declaraciones nutricionales y de propiedades saludables, el Libro Blanco sobre la obesidad de 2017, el Plan de Acción de la UE contra la Obesidad Infantil 2014-2020, ciertas disposiciones de la nueva propuesta de PAC (por ejemplo, «mejorar la respuesta de la agricultura de la UE a las exigencias sociales en materia de alimentación y salud, en particular en relación con unos productos alimenticios seguros, nutritivos y sostenibles, así como en lo relativo al despilfarro de alimentos y el bienestar de los animales»), el programa de la UE de consumo de fruta, verdura y leche en las escuelas, etc. Sin embargo, no se cuenta con un planteamiento coordinado. Unas nuevas directrices dietéticas sostenibles de la UE aportarían esa coherencia, así como un marco multicriterio para que los Estados miembros desarrollen sus directrices nacionales, como se detalla a continuación. |
5. Directrices dietéticas sostenibles
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5.1. |
A medida que han surgido más pruebas que demuestran el impacto de la alimentación en la salud, el medio ambiente y la economía, ha incrementado el interés en desarrollar las denominadas «directrices dietéticas sostenibles». Casi todos los Estados cuentan con directrices dietéticas oficiales sobre nutrición o alimentos. Estas suelen aconsejar tomar menos sal, comer un determinado número de raciones de fruta y verdura y consumir ciertas cantidades de pescado, entre otras recomendaciones. En vista de las pruebas sólidas que demuestran el impacto medioambiental de los productos alimenticios, resulta lógico introducir criterios más amplios en el asesoramiento dietético, razón por la que han aumentado los llamamientos a la creación de «directrices dietéticas sostenibles» (20). |
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5.2. |
Los Estados miembros de la UE ya han empezado a desarrollar distintas formas de directrices dietéticas sostenibles (21). Mientras que algunas de ellas proceden de sus órganos expertos en salud y nutrición (22) (23), otras han surgido de la colaboración entre ministerios y agencias (24), y algunas han sido aportación de la sociedad civil y de la industria (25). Aunque esta diversidad ha sido de utilidad para experimentar, ahora es necesario aportar un marco común claro y coherente a fin de que los consumidores puedan beneficiarse en el mercado único. Cuando se apliquen las directrices dietéticas sostenibles y las medidas relacionadas, es necesario garantizar su control efectivo. |
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5.3. |
Ha de crearse un grupo de expertos que formule unas directrices dietéticas sostenibles para toda la UE, el cual debería contar con órganos profesionales y científicos pertinentes en materia de nutrición, salud pública, productos alimenticios y ciencias medioambientales y sociales. En un plazo de dos años, el grupo de expertos elaborará directrices que aporten a los consumidores asesoramiento claro sobre una alimentación sostenible, sirviéndose de la investigación y datos aportados por el Centro Común de Investigación, FOOD 2030, el Comité permanente de investigación agrícola (CPIA), etc. Estas directrices estarían a disposición de los Estados miembros para su uso a nivel nacional, por ejemplo, en los servicios de atención sanitaria y las instituciones responsables de políticas públicas, y a nivel de la UE para ayudar a desarrollar marcos integrados claros para la cadena agroalimentaria. Las directrices contribuirían al cumplimiento de objetivos generales de la UE, como apoyar los objetivos de desarrollo sostenible, el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático y otros compromisos y programas de sostenibilidad como FOOD 2030 (26). En el grupo de expertos deberían estar representados algunos órganos clave, como la Federación de las sociedades europeas para la nutrición, IPES Food, la Asociación Europea de Salud Pública y la Federación Ecológica Europea. Estos deberían contar con la aportación de fuentes científicas expertas, como el CPIA, y con el apoyo de la Dirección General de Agricultura y Desarrollo Rural, la Dirección General de Medio Ambiente, la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, la Agencia Europea de Medio Ambiente y el CPIA. El CESE está dispuesto a colaborar en los trabajos de dicho grupo de expertos para facilitar la contribución de las organizaciones de la sociedad civil, especialmente a través de su Grupo de Estudio Temporal sobre los Sistemas Alimentarios Sostenibles. |
6. Sistemas de etiquetado alimentario sostenible
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6.1. |
Las directrices dietéticas sostenibles también deberían servir como base para un etiquetado alimentario más amplio, que sea legible, incremente la transparencia y disminuya el uso de materias primas baratas e innecesarias que son perjudiciales tanto para la salud como para el medio ambiente (por ejemplo, los ácidos grasos trans, el aceite de palma y el exceso de azúcar). Los consumidores se beneficiarían de una ampliación del etiquetado alimentario para abarcar aspectos medioambientales, sociales, de salud y nutricionales, incluido el sistema de logotipos de calidad de la UE (IGP, DOP, ETG). |
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6.2. |
Las políticas se han centrado en las declaraciones nutricionales y otras declaraciones de propiedades saludables, pero el CESE observa que existe una creciente preocupación por la falta de información y educación de los consumidores sobre el impacto ambiental y social de los productos alimenticios. La aplicación de un sistema de etiquetado claro sobre el origen, los medios de producción y el valor nutritivo de los alimentos facilitaría la elección de los consumidores. La trazabilidad es también de gran relevancia a la hora de garantizar la seguridad de los alimentos, tanto para los productores de alimentos como para los consumidores (27). Por esta razón, el CESE reitera su llamamiento al desarrollo de un nuevo sistema inteligente para el etiquetado de productos alimenticios, el cual debería unificarse a nivel de la UE (28). Este sistema, que se desarrollará en el Grupo de Estudio Temporal sobre los Sistemas Alimentarios Sostenibles del CESE, también habrá de basarse en nuevos procesos de trazabilidad y certificación. Habría que hacer más hincapié en tecnologías como las aplicaciones móviles y las pantallas informativas en el sector de la distribución, facilitando toda la información requerida, además de promover la plena trazabilidad. |
7. Contratación pública
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7.1. |
A través de la contratación pública, los entes locales podrían aplicar gradualmente las directrices dietéticas sostenibles en una gran variedad de instituciones públicas, especialmente en escuelas y hospitales. La producción, venta y consumo de alimentos saludables, locales y de temporada que garanticen la sostenibilidad contribuiría al objetivo 12.7 de la Agenda 2030, a saber, una contratación pública sostenible. En los procedimientos de adjudicación de contratos, debe darse prioridad a los productores locales con el fin de promover una alimentación sana y el desarrollo de la economía local. |
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7.2. |
Actualmente ya existen varias iniciativas encaminadas a promover la contratación pública alimentaria sostenible, lo que pone en evidencia el creciente interés y la mayor participación en este asunto por parte de la sociedad civil y los entes locales. Por ejemplo, el ICLEI-Gobiernos Locales por la Sostenibilidad está llevando a cabo actualmente una iniciativa para instaurar la contratación pública alimentaria sostenible, progresiva y obligatoria en todas las escuelas y centros de educación infantil, con un objetivo inicial del 20 % de alimentos orgánicos de aquí a 2022. |
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7.3. |
El CESE reconoce el trabajo que el Centro Común de Investigación de la Comisión está llevando a cabo para revisar los criterios de la contratación pública ecológica de la UE para los servicios de alimentación y restauración. El Comité pide que se introduzcan criterios de sostenibilidad alimentaria explícitos y más ambiciosos en la contratación pública ecológica, así como que se eliminen los obstáculos legislativos, especialmente aquellos relacionados con las normas sobre competencia. |
8. Normas de competencia
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8.1. |
El Derecho de la competencia se presenta a menudo como un obstáculo para producir y distribuir una alimentación saludable y sostenible. Las consultas con la Dirección General de Competencia de la Comisión deberían fomentar tanto la clarificación como la adaptación a las normas existentes a fin de que las cadenas agroalimentarias logren mejores condiciones y aceleren su transición hacia la sostenibilidad. |
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8.2. |
El artículo 101 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE) (29) prohíbe los acuerdos entre dos o más operadores del mercado independientes que restrinjan la competencia. Se incluyen, en particular, los acuerdos de fijación de precios. Con arreglo al artículo 101, apartado 3, del TFUE, los acuerdos estarán exentos de la prohibición establecida en el artículo 101, apartado 1, si generan beneficios económicos objetivos que compensen los efectos negativos de la restricción de la competencia, por ejemplo, contribuyendo a mejorar la producción o la distribución de los productos y reservando al mismo tiempo a los usuarios una participación equitativa en el beneficio resultante (30). |
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8.3. |
Las organizaciones interprofesionales reconocidas pueden, si cumplen determinadas condiciones, invocar una excepción a lo dispuesto en el artículo 101, apartado 1, del TFUE. Tienen la posibilidad de notificar sus acuerdos a la Comisión, de conformidad con el artículo 210 del Reglamento (UE) n.o 1308/2013 (Reglamento de la OCM) y, si la Comisión no los considera incompatibles con la normativa de la Unión en el plazo de dos meses después de haber recibido una notificación completa, el artículo 101, apartado 1, del TFUE no será aplicable. Los acuerdos no podrán implicar la fijación de precios o de cuotas ni dar lugar a la compartimentación del mercado o crear otros falseamientos de la competencia. Aprovechar las posibilidades que ofrece el Reglamento de la OCM podría permitir a las organizaciones interprofesionales alcanzar acuerdos que aumenten la sostenibilidad de las normas. |
9. Información y sensibilización
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9.1. |
El CESE reitera su propuesta de lanzar una campaña de información y sensibilización a escala europea sobre «el valor de los alimentos», lo que será necesario para garantizar una modificación del comportamiento de los consumidores a largo plazo (31). |
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9.2. |
Asimismo, también es imprescindible invertir más en educación alimentaria en las escuelas, así como en formación profesional. |
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9.3. |
El CESE solicita de nuevo que se lleven a cabo campañas publicitarias visuales en favor de alimentos y dietas más saludables (32), inspiradas en las campañas publicitarias sociales positivas de algunos canales de televisión dirigidas a niños que, por ejemplo, les animan a tener una alimentación más equilibrada. Deben controlarse más eficazmente los anuncios de alimentos con un alto contenido en grasas saturadas, ácidos grasos trans, azúcares libres o sal dirigidos a los niños, no solo durante las horas de máxima audiencia infantil en televisión, sino también a través de los medios sociales y otras vías comerciales que conforman los gustos alimentarios de los niños (33) (34). |
Bruselas, 20 de febrero de 2019.
El Presidente
del Comité Económico y Social Europeo
Luca JAHIER
(1) http://www.interacademies.org/48945/Global-food-systems-are-failing-humanity-and-speeding-up-climate-change.
(2) https://www.c40.org/.
(3) COM(2017) 713 final.
(4) DO C 129 de 11.4.2018, p. 18.
(5) Informe «El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo»(SOFI) de 2018: http://www.fao.org/state-of-food-security-nutrition/es/.
(6) HLPE, 2017. La nutrición y los sistemas alimentarios.
(7) http://www.ipcc.ch/news_and_events/pr_181008_P48_spm.shtml.
(8) Ficha informativa sobre el dictamen del CDR Incentivos locales y regionales para promover dietas saludables y sostenibles.
(9) http://www.milanurbanfoodpolicypact.org/.
(10) Comisión Europea, 2018. Enfermedades crónicas y de alta prevalencia https://ec.europa.eu/health/non_communicable_diseases/overview_es.
(11) Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (2017), Summary of the latest data on antibiotic resistance in the European Union (Resumen de los últimos datos sobre resistencia a los antibióticos en la Unión Europea). https://ecdc.europa.eu/sites/portal/files/documents/EAAD%20EARS-Net%20summary.pdf.
(12) Comisión Europea (2015) Geographical indications and traditional specialities (Indicaciones geográficas y especialidades tradicionales) http://ec.europa.eu/agriculture/quality/schemes/index_en.htm.
(13) Berners-Lee M et al (2018) Current global food production is sufficient to meet human nutritional needs in 2050 provided there is radical societal adaptation (La producción mundial de alimentos actual es suficiente para cubrir las necesidades nutricionales del ser humano en 2050, siempre y cuando se produzca una adaptación social radical), Elementa, 6, 1, 52: http://doi.org/10.1525/elementa.310.
(14) Ritchie H, D Reay & P Higgins (2017). Beyond Calories: A Holistic Assessment of the Global Food System (Más allá de las calorías: una evaluación integral del sistema alimentario mundial), Frontiers in Sustainable Food Systems, 2, 57, doi: 10.3389/fsufs.2018.00057.
(15) Véanse informes como el del WRI (2018) Creating a Sustainable Future, https://www.wri.org/publication/creating-sustainable-food-future; y el de la Comisión EAT-Lancet (2019) Healthy Diets from Sustainable Food Systems. Food in the Anthropocene https://eatforum.org/initiatives/eat-lancet/.
(16) FDE (2018). Informe Anual 2018. https://www.fooddrinkeurope.eu/uploads/publications_documents/FoodDrinkEurope_Annual_Report_INTERACTIVE.pdf.
(17) Sustainable Food Trust (2017). The Hidden Cost of Food. Bristol.
http://sustainablefoodtrust.org/wp-content/uploads/2013/04/HCOF-Report-online-version.pdf.
(18) PNUMA (2017). TEEB for Agriculture and Food Interim Report. Nairobi: Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. http://teebweb.org/agrifood/home/teeb-for-agriculture-food-interim-report/.
(19) DO C 129 de 11.4.2018, p. 18.
(20) Gonzalez-Fischer C, T Garnett (2016). Plates, pyramids, planet: Developments in national healthy and sustainable dietary guidelines: a state of play assessment (Platos, pirámides, planeta: desarrollos en las directrices dietéticas saludables y sostenibles nacionales: una evaluación del estado de la cuestión). Roma y Oxford: FAO y Food Climate Research Network.
(21) Véase la evaluación en Lang T, P Mason (2017). Sustainable diet policy development: implications of multi-criteria and other approaches (Desarrollo de una política dietética sostenible: las implicaciones de los enfoques multicriterio y de otros tipos), 2008–2017, Proceedings of the Nutrition Society, doi: 10.1017/S0029665117004074.
(22) Health Council of the Netherlands (2011) Guidelines for a Healthy Diet: the Ecological Perspective (Directrices para una dieta sana: la perspectiva ecológica). Contrato n.o: publicación n.o 2011/08E. La Haya: Consejo neerlandés de la salud.
(23) Voedingscentrum (2016). Netherland Nutrition Centre guidelines: Wheel of Five (Appendix 13 on sustainability issues). La Haya: Voedingscentrum.
(24) Administración Nacional de Alimentación, Agencia de Medio Ambiente (2008) Environmentally Effective Food Choices: Proposal notified to the EU (Elecciones alimentarias efectivas en materia de medio ambiente: propuesta notificada a la UE). Estocolmo: Administración Nacional de Alimentación.
(25) Consejo Alemán para el Desarrollo Sostenible (RNE) (2014) The Sustainable Shopping Basket-A Guide to Better Shopping (La cesta de la compra sostenible: una guía para comprar mejor). Berlín: Rat für Nachhaltige Entwicklung/Consejo Alemán para el Desarrollo Sostenible https://www.nachhaltigkeitsrat.de/en/projects/the-sustainable-shopping-basket/.
(26) http://ec.europa.eu/research/bioeconomy/index.cfm?pg=policy&lib=food2030.
(27) DO C 303 de 19.8.2016, p. 64 .
(28) DO C 129 de 11.4.2018, p. 18.
(29) DO C 326 de 26.10.2012, p. 1
(30) COM(2018) 706 final http://ec.europa.eu/competition/sectors/agriculture/report_on_competition_rules_application.pdf.
(31) Comisión Europea (2015) Geographical indications and traditional specialities (Indicaciones geográficas y especialidades tradicionales) http://ec.europa.eu/agriculture/quality/schemes/index_en.htm.
(32) DO C 303 de 19.8.2016, p.64 .
(33) Oficina Regional para Europa de la OMS (2018). Policies to limit marketing of unhealthy foods to children. Copenhague: WHO Europe. http://www.euro.who.int/en/health-topics/disease-prevention/nutrition/news/news/2018/10/policies-to-limit-marketing-of-unhealthy-foods-to-children-fall-short-of-protecting-their-health-and-rights.
(34) Food Active & Children’s Food Campaign (2018). Junk Food Marketing to Children: a study of parents’ perceptions. Londres. http://www.foodactive.org.uk/wp-content/uploads/2018/06/Junk-Food-Marketing-to-Children-a-study-of-parents-perceptions.pdf.