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Document 52013DC0463
REPORT FROM THE COMMISSION TO THE EUROPEAN PARLIAMENT AND THE COUNCIL Eighth progress report on economic, social and territorial cohesion The regional and urban dimension of the crisis
INFORME DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO Y AL CONSEJO Octavo informe de situación sobre la cohesión económica, social y territorial La dimensión regional y urbana de la crisis
INFORME DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO Y AL CONSEJO Octavo informe de situación sobre la cohesión económica, social y territorial La dimensión regional y urbana de la crisis
/* COM/2013/0463 final */
INFORME DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO Y AL CONSEJO Octavo informe de situación sobre la cohesión económica, social y territorial La dimensión regional y urbana de la crisis /* COM/2013/0463 final */
ÍNDICE 1........... Introducción................................................................................................................... 3 2........... Contexto........................................................................................................................ 3 2.1........ Contracción del PIB y del
empleo................................................................................... 3 2.2........ Deterioro de la financiación
nacional y subnacional.......................................................... 4 2.3........ Construcción e industria,
sectores más afectados por la recesión...................................... 5 2.4........ Recuperación de las
exportaciones.................................................................................. 5 2.5........ La inversión extranjera directa
se ralentiza....................................................................... 6 2.6........ Riesgo creciente de pobreza y
exclusión.......................................................................... 7 3........... Impacto regional........................................................................................................... 11 3.1........ PIB y empleo durante los tres
primeros años de la crisis................................................ 12 3.2........ Aumento del desempleo,
especialmente en las regiones meridionales.............................. 12 3.3........ Ralentización de los
movimientos migratorios................................................................. 13 4........... Impacto urbano............................................................................................................ 13 4.1........ Las regiones metropolitanas
combinan resiliencia y vulnerabilidad................................... 13 4.2........ Las ciudades y la crisis.................................................................................................. 15 5........... La política de cohesión y la
crisis................................................................................... 16 INFORME DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO
EUROPEO Y AL CONSEJO Octavo informe de situación sobre la
cohesión económica, social y territorial La dimensión regional y urbana de
la crisis 1. Introducción En 2014, el período de programación de la
política de cohesión comenzará tras la peor recesión de los últimos cincuenta
años. La crisis ha invertido el proceso de convergencia del PIB regional per
cápita y el desempleo en la UE. El reto que ahora se nos presenta es garantizar
que se vuelva rápidamente a una senda despejada de crecimiento, especialmente
en las regiones y ciudades menos desarrolladas. Elaborado con vistas a apoyar las
próximas negociaciones relativas a los programas, el presente informe resalta
los cambios inducidos por la crisis que afectarán al contexto y las prioridades
de los nuevos programas. En primer lugar, el informe ofrece una visión de
conjunto de los principales progresos a nivel nacional. A continuación, examina
el impacto de la crisis en las regiones y ciudades, así como las crecientes
disparidades que han surgido. Por último, resume de qué forma el nuevo entorno
económico afectará a los futuros programas de cohesión, y subraya la necesidad
de que se produzca una gran concentración temática. El presente informe es continuación del
séptimo informe de situación, publicado en 2011 y precede a la publicación del
Sexto Informe sobre la Cohesión en 2014. El Sexto Informe sobre la Cohesión
también abarcará temas tales como la innovación, el cambio climático y el medio
ambiente, que no han podido incluirse aquí. 2. Contexto 2.1. Contracción
del PIB y del empleo La UE entró en recesión en el segundo
trimestre de 2008, y esta fase se prolongó durante cinco trimestres. Desde
entonces, el crecimiento global en términos de PIB ha sido lento. El PIB de la
UE volvió a contraerse en el último trimestre de 2011, y en los dos primeros y
el último trimestre de 2012. Si el PIB también se contrae en el primer
trimestre de 2013 estaremos ante una triple recaída de la recesión. El impacto global de la crisis sobre el
PIB y el empleo entre 2007 y 2011 ha sido más severo en los tres Estados bálticos,
Irlanda, Grecia y España (véase el documento de trabajo de los servicios de la
Comisión, gráfico 1). Los Estados bálticos e Irlanda volvieron a crecer en 2010
o 2011 y se prevé que continúen creciendo hasta 2014. España y Grecia, sin embargo, no han
regresado a una senda de crecimiento constante. España comenzó creciendo en
2011, pero su PIB se contrajo en 2012. Las tasas provisionales de crecimiento
del PIB de Grecia muestran que la recesión continúa y es cada vez mayor. Su PIB
cayó casi un 7 % en 2011 y 2012, y solo podrá comenzar a crecer en 2014. Además, Chipre se enfrentó a una crisis
financiera en 2012 que dio lugar a una severa contracción del PIB y del empleo,
que se espera continúe hasta 2014. En cambio, nueve Estados miembros
experimentaron una recesión relativamente moderada o, en el caso de Polonia,
simplemente una ralentización del crecimiento. 2.2. Deterioro
de la financiación nacional y subnacional La crisis económica y financiera ha
provocado un aumento significativo del total de la deuda pública (véase la
ficha 1) de cuatro formas: En primer lugar, varios gobiernos nacionales
apoyaron al sector financiero mediante la recapitalización de bancos y
transferencias de activos. En segundo lugar, la ralentización de la actividad
económica redujo los ingresos fiscales e incrementó los gastos sociales (por
ejemplo, los subsidios por desempleo). En tercer lugar, las administraciones
adoptaron paquetes de estímulo para incrementar la demanda. En cuarto lugar, el
escaso crecimiento del PIB hace que crezca la ratio deuda/PIB. Como consecuencia de ello, la ratio deuda
pública/PIB se disparó en la UE del 59 % al 85 % entre el primer
trimestre de 2008 y el cuarto trimestre de 2012. Los mayores incrementos
nacionales se produjeron en Irlanda (90 puntos porcentuales), Portugal (56
puntos porcentuales), Grecia y España (49 puntos porcentuales). Aunque es
posible que los Estados miembros que hubieran adquirido bancos en graves
dificultades reduzcan su deuda por la venta de los restantes activos, el valor
de estos últimos sigue siendo incierto. El elevado nivel de deuda pública puede
plantear dudas en cuanto a la capacidad de los Estados de hacer frente a su
servicio a largo plazo. Esto puede dar lugar a un aumento de los tipos de
interés y los pagos. El aumento de los impuestos que se necesita para
garantizar el servicio de la deuda puede actuar como freno al crecimiento. En el período 2011-2013, muchos Estados
miembros han emprendido la tarea del saneamiento presupuestario, en primer
lugar, mediante la reducción del gasto (– 1,5 % del PIB de la UE en 2011
en comparación con 2010). Principalmente se redujo el gasto favorecedor del
crecimiento. En consecuencia, en 2013 la inversión pública (en este caso, la
formación bruta de capital fijo) expresada en porcentaje del PIB será inferior
en dieciocho Estados miembros a la de 2011. Estos recortes pueden afectar el
crecimiento a medio plazo. La deuda pública no afecta a todos los
Estados miembros por igual. La de Estonia solo representa el 10 % de su
PIB. Solo trece Estados miembros tienen una deuda pública por debajo del 60 %
de su PIB: los tres Estados miembros nórdicos, Luxemburgo y nueve de los diez
Estados miembros de Europa Central y Oriental. La crisis afecta a los gobiernos
subnacionales de dos maneras: en primer lugar, ha provocado una disminución de
los ingresos fiscales y recortes de impuestos para estimular el crecimiento; y
en segundo lugar, la crisis ha acrecentado la demanda local de servicios
públicos y protección social, lo que dará lugar a un aumento del gasto público.
El saneamiento presupuestario está
ejerciendo presión sobre los presupuestos de los gobiernos subnacionales, que
siguen enfrentándose a mayores niveles de gasto social y deben reducir el gasto
y aumentar los ingresos. Sus dificultades financieras puedan afectar a la
prestación de los servicios públicos. Un saneamiento presupuestario que
favorezca el crecimiento debe garantizar que la reducción de la deuda del
gobierno central no resulte neutralizada por un aumento de la deuda de los
gobiernos subnacionales. Esta reducción coordinada de la deuda debe garantizar
también que se mantengan las inversiones públicas favorecedoras del
crecimiento, incluidas las cofinanciadas por la política de cohesión. 2.3. Construcción
e industria, sectores más afectados por la recesión Aunque la crisis se inició en el sector
financiero y de seguros, su contribución al valor añadido bruto (VAB) y al
empleo en la UE prácticamente no varió entre 2007 y 2011. En los seis Estados
miembros más afectados por la crisis, sin embargo, el empleo en este sector
cayó un 1 % y su VAB, un 1,8 % anual entre 2007 y 2011 (véase
documento de trabajo de los servicios de la Comisión, gráfico 2). Entre 2007 y 2011, tanto el VAB como el
empleo en el sector de la construcción disminuyeron un 3 % anual en la
Unión. En los seis países en los que el impacto de la recesión fue mayor, la
caída fue incluso de entre el 10 % y el 20 % anual en el caso del
empleo y entre un 6 % y un 20 % en el del VAB. Estos espectaculares descensos en el
sector de la construcción se atribuyen a la burbuja inmobiliaria y la
consiguiente caída de los precios de la propiedad inmobiliaria en varios
Estados miembros. Entre 2007 y 2012, los precios de la vivienda registraron una
reducción de entre el 30 % y el 50 % en Irlanda[1], Letonia y Estonia
(véase la ficha 2). En Portugal, han caído un 9 % hasta la fecha. En
Grecia, las cifras de Eurostat indican un aumento moderado entre 2007 y 2010,
pero otras fuentes[2]
muestran que los precios empezaron a caer desde 2010. En conjunto, no puede
descartarse que se vayan a producir nuevas caídas. El sector industrial acusó el golpe con
un descenso de más del 2 % anual entre 2007 y 2011. En los seis Estados
miembros más afectados, la contracción media anual de la actividad fue de casi
el 5 %. La disminución del VAB fue más moderada, situándose en el 0,9 %.
Las disparidades en este ámbito fueron más significativas: los mayores
descensos a lo largo del período se registraron en Grecia (-6 %) y
Finlandia (-5 %) y los mayores incrementos en Eslovaquia (8 %) e
Irlanda (4 %) (véase documento de trabajo de la Comisión, gráfico 3). La
contracción de la producción industrial estuvo estrechamente relacionada con la
del comercio. 2.4. Recuperación
de las exportaciones A raíz de la crisis, el crédito comenzó a
escasear con la consiguiente contracción de las inversiones y el consumo. Ello
redujo los intercambios de bienes e hizo que la recesión se extendiera
rápidamente a los principales socios comerciales, lo que tuvo como consecuencia
nuevas pérdidas de ingresos y/o puestos de trabajo. Aunque la ampliación de
2004 supuso un impulso para el comercio de la UE, la crisis provocó una brusca
caída (véase el gráfico 1). Gráfico 2: Evolución de los volúmenes comerciales en la UE,
2000-2011 Las exportaciones
seguían creciendo en 2008, aunque a un ritmo mucho menor, mientras que el
crecimiento de los volúmenes de importación fue casi igual a cero. En 2009, las
exportaciones y las importaciones disminuyeron un 15 % hasta situarse a un
nivel comparable al de 2005. Los Estados miembros de Europa Central y
Oriental experimentaron las mayores caídas de las importaciones (véase la ficha
3). Antes de que las crisis les alcanzara, la mayoría de los países que se
adhirieron a la UE después de 2004 disfrutaban de un período de fuerte
crecimiento económico alimentado por elevados niveles de inversión y consumo. En los Estados miembros occidentales, las
exportaciones cayeron más que las importaciones, porque, al menos en un
principio, el consumo nacional y las inversiones se vieron menos afectados por
la crisis. La caída general de la demanda dio lugar a una reducción de las
exportaciones, lo que provocó una disminución de la producción en el sector
industrial. Afortunadamente, las exportaciones experimentaron una rápida
recuperación en 2010 con volúmenes semejantes a los de 2007. Sin embargo, las
consecuencias del brusco descenso de las exportaciones se siguen percibiendo en
el mercado de trabajo. 2.5. La
inversión extranjera directa se ralentiza Como resultado de la crisis, la inversión
extranjera directa (IED) se redujo rápidamente. Muchos inversores extranjeros
reorientaron los recursos disponibles hacia sus empresas matrices. La adhesión
a la UE facilitó a los Estados miembros de Europa Central y Oriental el acceso
a IED gracias al mercado único y la incorporación del acervo de la UE. La IED
puede contribuir a lograr mejoras de eficiencia, la transferencia de
tecnologías innovadoras y el aumento de la productividad en los países
receptores de la inversión. Por lo tanto, los flujos de entrada de IED
desempeñan un papel importante en los Estados miembros menos desarrollados de
cara a la creación de empleo y la modernización de sus economías. Entre 2004 y 2007 experimentaron un
rápido incremento los flujos de entrada de IED procedentes de otros Estados
miembros y de fuera de la Unión. Los flujos de inversiones casi se
cuadruplicaron entre 2004 y 2007 (véase el gráfico 2). Los flujos de inversión
extranjera se redujeron en 2008 y 2009, cuando se deterioró la situación del
crédito a escala mundial. El punto más bajo, en 2010, equivalía al nivel de
2004. En 2011 los flujos volvieron a crecer. Los flujos de inversión extranjera
directa no muestran el volumen de las inversiones extranjeras. Los volúmenes
invertidos en otros países aumentaron en casi un 60 % entre 2004 y 2007.
Este aumento no ha experimentado reducción alguna hasta la fecha. En 2011, los
volúmenes en manos extranjeras eran más de dos veces superiores a los de 2004. En algunos países
de la UE, las entradas de IED son una fuente importante de capital e
inversiones. Por ejemplo, la media de los flujos netos de entrada de IED en
proporción del PIB entre 2005 y 2007 se situó entre el 15 % y el 23 %
en Bulgaria, Malta, Bélgica y Estonia. La crisis dio lugar a una rápida
reducción de los flujos de inversión extranjera directa en diez Estados
miembros de Europa Central y Oriental. Se redujo entre el 1,5 % y el 6 %
de su PIB, entre los períodos 2005-2007 y 2008-2010, a excepción de Bulgaria,
donde disminuyó un 12 % en relación con su PIB (véase la ficha 4). Gráfico
2: Inversión extranjera directa en la UE, 2004-2011 2.6. Riesgo
creciente de pobreza y exclusión A nivel de la UE, la crisis provocó un
aumento de la población en riesgo de pobreza o exclusión social. Entre 2009 y
2011, la cuota aumentó en un punto porcentual. Los tres componentes (tasa de
riesgo de pobreza, privación material grave e intensidad laboral muy baja)
también están en aumento, en particular el último de ellos (véase el gráfico
3). Es probable que este impacto se deje sentir aún más en el futuro, dado que la
crisis no ha terminado todavía y que sus efectos tardan en manifestarse. Aunque el impacto
en el riesgo de pobreza o exclusión era más elevado en los seis Estados
miembros más afectados, en Italia y Bulgaria también era significativo. Varios
de los Estados miembros de mayor tamaño, sin embargo, solo registraban pequeños
aumentos, como Alemania y el Reino Unido, o incluso una ligera reducción del
riesgo de pobreza o exclusión, como Polonia y Rumanía. Gráfico
7: Pobreza y exclusión social en la UE, 2005-2011 A raíz de la
crisis, muchas personas sufrieron la pérdida de ingresos por haber perdido su
empleo o como consecuencia de las reducciones de horas trabajadas y salarios.
En los seis Estados miembros más afectados, la renta disponible ajustada bruta
real se redujo sustancialmente después de la crisis (véase el gráfico 4). En los Estados bálticos la renta
disponible ajustada bruta real per cápita de los hogares creció rápidamente
entre 2005 y 2008 y luego sufrió una fuerte caída. En Letonia, la renta
disponible se redujo en aproximadamente un 20 % en 2009. Desde 2010 ha
vuelto a aumentar en los tres Estados miembros mencionados, pero ninguno ha
llegado al nivel anterior a la crisis. En Grecia, España e Irlanda, que cuentan
con niveles de renta disponible notablemente más elevados que los Estados
bálticos, la situación es más heterogénea. En España e Irlanda, el efecto de la
crisis no comenzó a percibirse hasta 2009. Desde entonces, ambos países han
perdido en torno al 8 % de su renta disponible, lo que les ha retrotraído
a niveles de 2005. En Grecia, la disminución de la renta disponible se inició
lentamente en 2007. En 2009 y 2010, registró un claro descenso. Como resultado
de ello, en 2011 la renta disponible griega se situó muy por debajo de su nivel
de 2005. Debido a la
reducción de la renta mediana, y, por lo tanto, del umbral de la pobreza, la
tasa de riesgo de pobreza suele descender durante una recesión. Para evitar tal
efecto, en esta sección se utilizará un umbral de pobreza fijado al nivel de
2005. Gráfico 7: Renta familiar disponible
ajustada bruta real per cápita, 2005-2011 En Irlanda, el porcentaje de personas en riesgo de pobreza en
relación con el umbral de 2005 se incrementó del 10 % en 2008 a más del 15 %
en 2010 (véase el gráfico 5). Esta cuota llegó al 20 % en España y al 23 %
en Grecia. Debido al elevado incremento de la renta constatado en la primera
parte del período 2005-2011, en los Estados bálticos las tasas de riesgo de
pobreza en relación con el umbral de 2005 solo crecieron ligeramente tras la
crisis, alcanzando el 10 % o menos, y no llegaron a los niveles previos a
la crisis. Gráfico 7: Tasa de riesgo de pobreza en
relación con el umbral de 2005, 2006-2011 El porcentaje de personas en riesgo de
pobreza en relación con el umbral de 2005 aumentó ligeramente en Bélgica,
Hungría, Alemania, Luxemburgo, los Países Bajos y el Reino Unido. En el resto
de la UE, disminuyó o se mantuvo estable. La proporción de
población de entre 0 y 59 años que viven en hogares con una intensidad laboral
muy baja aumentó después de la crisis, aunque se mantuvo por debajo de los
valores de 2006 en la UE. En los seis Estados miembros más afectados, no
obstante, este porcentaje ha aumentado entre 4 y 9 puntos porcentuales entre
2007 y 2011 (véase la figura 6). Gráfico 7: Intensidad laboral muy
baja, 2005-2011 El porcentaje de población que sufre privaciones
materiales graves, es decir, los que no pueden costearse cuatro de los nueve
artículos de primera necesidad, descendió en la UE de un 11 % a un 8 %
entre 2005 y 2010. Los porcentajes más elevados se observan en Rumanía y
Bulgaria y ambos países consiguieron reducir la proporción de población que
sufre privaciones materiales graves al 31 % y el 35 %,
respectivamente, en 2010. En 2011, sin embargo, el porcentaje ha vuelto a subir
en la UE. Entre 2008 y 2011, donde más se
incrementaron las privaciones materiales graves fue en Letonia (12 puntos
porcentuales), Lituania (seis puntos porcentuales), Hungría (cinco puntos
porcentuales) y Grecia (4 puntos porcentuales). En 2010, la cuota de Irlanda
aumentó en 2 puntos porcentuales hasta el 7,5 %, un porcentaje elevado
habida cuenta de su nivel de ingresos. España, con un nivel de ingresos
ligeramente inferior, solo registraba un tipo del 4%. Polonia logró una notable
reducción de su cuota de personas con graves privaciones materiales, que pasó
del 18 % en 2008 a 13 % en 2011. En el capítulo 2 del informe Employment
and Social Developments in Europe 2012 figura un análisis más detallado de
la evolución de la pobreza y la exclusión social, incluido el grado de pobreza. 3. Impacto
regional La crisis puso fin a un largo período en el que se reducían las
disparidades regionales en términos de PIB per cápita y desempleo. Entre 2000 y
2008, las disparidades regionales en PIB per cápita disminuyeron cada año
(véase la figura 7). En 2009, la reducción de las disparidades se detuvo y
creció en 2010 y 2011. Gráfico 7: La convergencia regional y la
crisis Las tasas regionales de desempleo habían
ido convergiendo de 2001 a 2007, pero a partir de 2007 y hasta 2012 divergieron
cada año. La EU-15 también ha venido experimentando un aumento de las
disparidades desde 2007, tanto en términos de PIB per cápita como de desempleo
regional. 3.1. PIB
y empleo durante los tres primeros años de la crisis Dos tercios de las regiones sufrieron una
contracción del PIB de hasta el 6 % anual entre 2007 y 2010. Entre las
diez regiones en las que el PIB se contrajo con mayor rapidez entre 2007 y 2010
se encuentran los tres Estados bálticos y siete regiones de siete Estados
miembros distintos (véase la ficha 5). El PIB se redujo más de un 3 %
anual en estas regiones. Entre ellas no figura ninguna de las regiones españolas
o griegas. España no se encuentra entre las diez regiones en las que el PIB
disminuyó con mayor rapidez, ya que la caída del PIB ha sido menos acusada que
la del empleo. Grecia no se encuentra entre las diez primeras, ya que la mayor
parte de las contracciones del PIB se produjeron después de 2010. En 2012,
Chipre experimentó el inicio de una contracción del empleo y el PIB, que se
espera continúe en 2014. En varios Estados miembros, como es el
caso de Bulgaria, Alemania, Eslovaquia y Polonia, la región de la capital presenta
la mayor tasa de crecimiento. Una de cada dos regiones experimentó una
caída del empleo total durante el mismo período. El empleo se contrajo en más
del 4 % anual en los Estados bálticos, tres regiones españolas, las dos
regiones de Irlanda y una región de Bulgaria (véase la ficha 5). En Grecia la
contracción del empleo se produjo después de 2010, razón por la cual sus
regiones no figuran entre las más afectadas. En conjunto, el vínculo entre la
evolución del PIB regional y el empleo es débil durante estos años, ya que se
necesita tiempo para que la reducción de la producción afecte al empleo.
Además, varias estrategias se dirigieron directamente a mantener el empleo (a
tiempo parcial) durante la crisis. 3.2. Aumento
del desempleo, especialmente en las regiones meridionales A nivel de la UE, las tasas de desempleo
se incrementaron del 7 % al 10 % entre 2008 y 2012. Sin embargo, en
los Estados miembros más afectados se duplicaron o incluso se triplicaron con
incrementos superiores a 8 puntos porcentuales en cinco Estados miembros y
hasta el 17 % en España (véase la ficha 6). En los cinco Estados miembros
más afectados en relación con este indicador, las tasas de desempleo oscilaron
entre el 12 % de Chipre y el 25 % de España. El desempleo aumentó significativamente
también en Letonia, Estonia, Eslovenia, Eslovaquia y Dinamarca. Por otra parte,
las tasas de desempleo disminuyeron en Alemania y apenas variaron en
Luxemburgo, Malta, Bélgica y Austria. En conjunto, más de cuatro de cada cinco
regiones de la UE experimentaron un aumento del paro entre 2008 y 2010. La
mayoría experimentó la mayor subida en este período. Más de un tercio de estas
regiones han conseguido reducir el desempleo desde 2010. En sintonía con las recomendaciones del
Plan Europeo de Recuperación Económica, varios Estados miembros adoptaron
medidas para evitar la destrucción excesiva de empleo, y mejorar la cobertura y
la duración de las prestaciones. El desempleo juvenil aumentó del 16 %
en 2008 al 21 % en 2011 a nivel de la UE (véase la ficha 7). En 52
regiones, uno de cada tres jóvenes económicamente activos estaba desempleado.
En 11 de esas regiones, no tenía empleo hasta uno de cada dos, sobre todo en
España y Grecia. También se ha incrementado la proporción de personas de entre
15 y 24 años que ni trabajan, ni estudian, ni reciben formación alguna («los
NiNi»): Entre 2008 y 2011 los índices NiNi se incrementaron en casi cuatro de
cada cinco regiones, especialmente en Rumanía, Grecia y el Reino Unido (véase
la ficha 8). 3.3. Ralentización
de los movimientos migratorios Entre 2004 y 2008, el número de
residentes que vivían fuera de su país de nacionalidad en la EU-27 aumentó en
1,5 millones al año. Como consecuencia de ello, aumentó la proporción
correspondiente de la población total de la EU-27, pasando del 5,1 % al
6,2 %. En el período 2009-2011, el aumento anual cayó hasta 0,9 millones,
lo que arroja un porcentaje del 6,7 % en 2011. Entre 2004 y 2008, Irlanda, España y
Chipre experimentaron un aumento de su porcentaje de población extranjera de
más de 4 puntos porcentuales, sobre todo de los Estados miembros que se
adhirieron en 2004 o 2007. A lo largo de ese período, Italia, Portugal,
Luxemburgo y el Reino Unido también registraron un incremento sustancial de la
proporción de ciudadanos extranjeros. El mayor impacto de la crisis sobre la
migración se produjo en regiones que experimentaron flujos más importantes de
trabajadores migrantes en el período anterior a la crisis. La ralentización de
los movimientos migratorios fue más acusada en España, Irlanda, Chipre y
algunas regiones del Reino Unido y de Italia (véase la ficha 9), pero siguió
siendo positiva. Muchas regiones de España, el sur de Francia y el norte de
Italia aún registraban algunos de los mayores índices de migración neta
positiva. La crisis aceleró la emigración en
Lituania y Letonia. En Polonia, la migración neta negativa fue menos acusada en
las regiones fronterizas y aumentó la migración neta positiva de la región de
la capital. El saldo migratorio negativo se contrajo en Rumanía debido a los
flujos de retorno procedentes de España. A medida que la crisis sigue su curso,
es posible que las diferencias crecientes en las tasas de desempleo y los
niveles salariales entre las diferentes regiones sigan afectando a los flujos
migratorios. El rápido descenso del empleo en la
construcción y la industria contribuyó a la caída de la migración neta en
algunas regiones españolas y en el norte de Italia. La migración neta tendió a
disminuir más en las regiones con un elevado porcentaje de migrantes
procedentes de otros Estados miembros. 4. Impacto
urbano Para analizar el impacto urbano, el
presente informe utiliza dos enfoques espaciales: regiones metropolitanas y
ciudades. (1)
Las regiones metropolitanas son regiones
NUTS-3 que representan las aglomeraciones urbanas de más de 250 000
habitantes. Este enfoque permite una interpretación urbana de la evolución del
PIB y el empleo. (2)
Las ciudades se definen a escala local, y
abarcan las principales ciudades de la UE. Este enfoque ofrece acceso a los
datos conjuntos de empleo y pobreza para la totalidad de las ciudades de un
país. 4.1. Las
regiones metropolitanas combinan resiliencia y vulnerabilidad En dos de cada tres Estados miembros[3], entre 2007 y 2010
las regiones metropolitanas incrementaron, por término medio, su PIB per cápita
en estándar de poder adquisitivo (EPA) en relación con el conjunto del país
(véase documento de trabajo de los servicios de la Comisión, gráfico 4). En los
doce Estados miembros en los que su PIB per cápita se incrementó por encima del
de la UE, sus regiones metropolitanas obtuvieron mejores resultados que el
resto del país. En ocho de los doce Estados miembros que registraron un
descenso del PIB per cápita con relación al de la UE, el PIB per cápita en las
regiones metropolitanas disminuyó más deprisa que en el país en su conjunto. Este fenómeno de crecimiento más rápido
del PIB en las economías en expansión y de disminución más rápida en la mayoría
de las economías en declive podría significar que las economías urbanas son más
volátiles y susceptibles a los períodos de expansión y recesión. A pesar de los buenos resultados
generales de las regiones metropolitanas, más de tres de cada cinco vieron como
su PIB per cápita disminuía entre 2007 y 2010 con respecto al nivel nacional.
Las regiones metropolitanas más pequeñas son las que perdieron más terreno, ya
que el 74 % de ellas registraron un descenso con respecto a su país. Las
regiones metropolitanas de segundo nivel tampoco se libraron, pues el 54 %
perdió terreno. Solo las regiones metropolitanas capital de país obtuvieron
mejores resultados, solo el 30 % de ellas perdió terreno. En la mayoría de los Estados miembros,
entre 2007 y 2010 el empleo en las regiones metropolitanas fue más resistente a
la crisis que en las no metropolitanas (véase documento de trabajo de los
servicios de la Comisión, gráfico 5). Solo en Finlandia, Grecia, Hungría y
Letonia cayó el empleo a menor ritmo en las regiones no metropolitanas que en
las metropolitanas. De modo análogo a lo ocurrido en relación
con la evolución del PIB, no todas las regiones metropolitanas experimentaron
variaciones de los niveles de empleo más acusadas que las registradas para el
país en su conjunto. Solo la mitad de las regiones metropolitanas experimentó una
caída más leve del empleo (o un crecimiento más rápido del empleo) que las
regiones no metropolitanas de su país. Algo más de la mitad de las regiones
metropolitanas de segundo nivel obtuvo mejores resultados que el resto de su
país. Algo menos de la mitad de las regiones metropolitanas más pequeñas logró
mejores resultados que el país en su conjunto. Las regiones metropolitanas que
son capital del país obtuvieron resultados netamente mejores: nueve de cada
diez lograron mejores resultados en materia de empleo. Nueve regiones
metropolitanas incluso registraron un crecimiento del empleo, a pesar de la
caída observada a escala nacional. En el Reino Unido y España
aproximadamente la mitad de las regiones metropolitanas registraron peores
resultados en términos de empleo que las regiones no metropolitanas. En Grecia
y Hungría, casi todas las regiones metropolitanas obtuvieron peores resultados
No obstante, en la mayoría de los Estados miembros todas o la mayoría de las
regiones metropolitanas lograron mejores resultados en materia de empleo que
las no metropolitanas. Ello se hizo particularmente patente en Polonia,
Eslovaquia, la República Checa, Rumanía y Bulgaria. En estos tres primeros años de la crisis,
la mayor parte de las regiones metropolitanas mostraron su resiliencia,
especialmente las regiones metropolitanas que son capital de país. Las regiones
metropolitanas de segundo nivel obtuvieron resultados más mediocres. Las
regiones metropolitanas más pequeñas mostraron una mayor vulnerabilidad: la
mayoría de ellas quedaban rezagadas en términos de PIB per cápita y evolución
del empleo. 4.2. Las
ciudades y la crisis La pobreza y la
exclusión social se concentran en las ciudades, especialmente en el noroeste de
Europa. La crisis ha intensificado aún más esta concentración en las ciudades.
El porcentaje de población que se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión
social (AROPE, en sus siglas en inglés) aumentó un punto porcentual en las
ciudades de la UE, frente a un incremento de 0,5 puntos porcentuales fuera de
ellas (véase el gráfico 8). Gráfico
8: Evolución del riesgo de pobreza o exclusión social, 2008-2011 En 2011, los
habitantes de las ciudades en la EU-15 corrían un mayor riesgo de pobreza o
exclusión social que los que vivían fuera de ellas (véase el gráfico 9). Los
tres componentes de este riesgo también son más elevados en las ciudades que
fuera de ellas. En la EU-12, la situación tiende a ser la contraria. Los
habitantes de las ciudades corren un riesgo mucho menor de caer en la pobreza o
la exclusión social. Gráfico
9: Riesgo de pobreza o exclusión social en las ciudades, 2011 En dieciocho Estados miembros la privación
material grave es más elevada en las ciudades. La intensidad laboral muy baja
es más frecuente en las ciudades de quince Estados miembros (véase la ficha
10). En diez Estados miembros el riesgo de pobreza es más elevado en las
ciudades. La proporción muy elevada de hogares con
una intensidad laboral muy baja que se observa en las ciudades, que concentran,
sin embargo, la mayor parte de los puestos de trabajo, es un tanto paradójica.
Ello puede deberse a la falta de adecuación de las competencias, a los empleos
precarios o a la mayor proporción de hogares unipersonales en las ciudades.
También puede estar relacionado con la mayor proporción de personas nacidas
fuera de la UE que residen en las ciudades. En once de
los Estados miembros de la EU-15[4],
la probabilidad de que las personas nacidas fuera de la UE vivieran en un hogar
con una intensidad laboral muy baja era mucho mayor. En 2010, el porcentaje de
personas nacidas fuera de la UE que formaban parte de un hogar con intensidad
laboral muy baja superaba en al menos seis puntos porcentuales el de los
nacidos en su país de residencia. Un elevado número de personas nacidas fuera de
la UE han de superar múltiples obstáculos para acceder al mercado laboral, como
el hecho de no hablar la lengua del país, la falta de competencias, el hecho de
que no se reconozcan sus cualificaciones y la discriminación. Al igual que
sucede con la pobreza y la exclusión social, las grandes ciudades de los
Estados miembros más desarrollados tienden a registrar tasas de empleo
inferiores y tasas de desempleo muy superiores a las de las ciudades de menor
tamaño, los suburbios y las zonas rurales (véase el gráfico 10), mientras que
en los Estados miembros menos desarrollados sucede lo contrario. La crisis no
ha alterado este patrón. Gráfico
10: Empleo y desempleo en las ciudades y otras zonas, 2008-2011 5. La
política de cohesión y la crisis En el presente informe se describen
algunas de las cuestiones clave que deben tener en cuenta los programas de
cohesión para el período 2014-2020. La crisis ha hecho más difícil que se
puedan alcanzar los objetivos de Europa 2020 debido a la disminución de las
tasas de empleo y al aumento de la pobreza y la exclusión social. Además, el
aumento de las disparidades dificulta el logro de uno de los objetivos clave de
la Unión Europea y la política de cohesión. Si bien algunos Estados miembros, como
Alemania y Polonia, han escapado a la crisis relativamente indemnes, la mayoría
se enfrentará a un número creciente de problemas con menos recursos públicos.
Entre estos problemas figuran, para muchos, si no la mayoría de los Estados
miembros, los siguientes: ·
Los indicadores de PIB y empleo aún no han
vuelto a sus niveles anteriores a la crisis ·
Niveles más elevados de desempleo, pobreza y
exclusión ·
Reducción de la renta de los hogares, que
deprime el consumo y las importaciones ·
Unos niveles sin precedentes de deuda pública
y la necesidad de sanear la hacienda pública El informe pone de manifiesto que la
intensidad de los problemas varía notablemente en toda Europa. Ello sugiere que
el diseño de los futuros programas de cohesión deberá reflejar estas
diferencias para maximizar el impacto y tratar de resolver los problemas más
graves. En este contexto, los futuros programas
de cohesión tendrán que prestar particular atención a las inversiones
generadoras de empleo y favorecedoras del crecimiento. Solo una recuperación
fuerte y estable puede reducir las tasas de desempleo. Esta es la
razón por la que la Comisión propone concentrar los recursos en un pequeño
número de ámbitos esenciales, tales como el empleo (especialmente de los
jóvenes), la formación y la educación, la inclusión social, la innovación y las
PYME, la eficiencia energética y una economía baja en carbono; y está abierta a
ampliarlos a las infraestructuras de las TIC y las medidas destinadas al
crecimiento digital. Las exportaciones y la inversión
extranjera directa constituyen un importante motor del crecimiento en los
Estados miembros menos desarrollados, pues contribuyen a la creación de empleo
y a la transferencia de conocimientos y tecnología. Las PYME, uno de los
principales grupos destinatarios de la política de cohesión, se ven
especialmente afectadas por el deterioro del entorno empresarial. En un
contexto de escasa demanda interna, el incremento de las exportaciones de
bienes y servicios contribuirá a reactivar el crecimiento. Las inversiones en
innovación y una estrategia de especialización inteligente podrían mejorar el
rendimiento de este sector. El sector de la construcción sigue
sufriendo las consecuencias de la crisis bancaria, como consecuencia del limitado
acceso al crédito, el estallido de la burbuja inmobiliaria, y la reducción de
la renta familiar disponible y la seguridad en materia de ingresos. Invertir en
la eficiencia energética de los edificios podría contribuir a recuperar algunos
de los puestos de trabajo perdidos en este sector. El riesgo de pobreza o exclusión ha
aumentado en la UE y puede seguir incrementándose debido al efecto retardado de
la crisis en este ámbito. El saneamiento presupuestario aumentará
el papel de la política de cohesión como fuente importante de inversión pública
en el período 2014-2020. De hecho, en muchas de las regiones y los Estados
miembros menos desarrollados, los fondos de cohesión ya representan más de la
mitad de la inversión pública. La Comisión insta a los Estados miembros y a las
regiones a que comiencen a preparar los nuevos programas sin demora, de modo
que no se pierda tiempo a la hora de garantizar que puedan empezar a principios
del próximo año los proyectos necesarios para reactivar la economía y contribuir
a la inclusión social. [1] 2007-2010 [2] Economist Housing Index [3] Este análisis excluye a Luxemburgo, Malta y Chipre. [4] Las únicas excepciones eran Italia, Grecia,
Portugal y Luxemburgo.