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Document 52012DC0094

COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES Contabilidad del uso de la tierra, el cambio de uso de la tierra y la silvicultura (LULUCF) en los compromisos climáticos de la UE

/* COM/2012/094 final */

52012DC0094

COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES Contabilidad del uso de la tierra, el cambio de uso de la tierra y la silvicultura (LULUCF) en los compromisos climáticos de la UE /* COM/2012/094 final */


1. Necesidad de actuar ya contra el cambio climático

A finales de 2010, en el contexto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), se reconoció que el calentamiento de la tierra no debía superar en más de 2 ºC las temperaturas registradas antes de la revolución industrial[1]. Esto es vital para limitar las consecuencias negativas de la interferencia humana en el sistema climático. Este objetivo a largo plazo exige reducir las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero al menos un 50 % respecto a los niveles de 1990 de aquí a 2050[2].

El conjunto de los países desarrollados debe reducir sus emisiones entre un 80 % y un 95 % para 2050, en comparación con los niveles de 1990[3]. A medio plazo, la UE se ha comprometido a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 20 %, respecto a los niveles de 1990, de aquí a 2020, y en un 30 %, si se dan las condiciones adecuadas. Este compromiso forma parte de uno de los cinco objetivos principales de la Estrategia Europa 2020[4]. Además, tanto el Consejo Europeo como el Parlamento Europeo acordaron que todos los sectores de la economía debían contribuir a la reducción de emisiones[5].

Las actividades relacionadas con el uso de la tierra, el cambio de uso de la tierra y la silvicultura (LULUCF) tienen un impacto positivo importante sobre las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE. Este sector absorbe el equivalente del 9 % de los gases de efecto invernadero emitidos en otros ámbitos de la economía[6]. Aunque las emisiones y absorciones derivadas de LULUCF se notifican en el marco de la CMNUCC y se contabilizan parcialmente con arreglo al Protocolo de Kioto, el sector quedó excluido de los compromisos climáticos de la UE previstos en el paquete de medidas sobre la energía y el clima[7] debido a las graves deficiencias observadas en las normas contables internacionales aplicables a las emisiones de ese sector.

Además, cuando se estableció el objetivo de reducción de emisiones de la UE, se esperaba que la Cumbre del Clima de Copenhague, de 2009, llegara a un acuerdo internacional sobre el cambio climático, incluida la revisión de las normas contables para LULUCF, que después la UE pudiera adoptar. Este no fue el caso, y a pesar de los progresos alcanzados mediante el Acuerdo de Copenhague y los Acuerdos de Cancún, no se consiguió un acuerdo internacional sobre las normas contables revisadas para LULUCF, aplicable a partir del segundo período de compromiso con arreglo al Protocolo de Kioto, hasta la 17ª Conferencia de las Partes en la reunión de la CMNUCC, celebrada en Durban en diciembre de 2011.

La presente Comunicación indica la manera en que el sector LULUCF podría integrarse progresivamente en la política climática de la UE mediante un enfoque por etapas. Como primera medida, se propone establecer normas sólidas comunes de contabilidad, seguimiento y notificación. Dado el perfil de emisiones característico del sector, la Comisión propone un marco jurídico específico en lugar de incluirlo en el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la UE[8] o en las normas derivadas de la Decisión de reparto del esfuerzo[9].

El establecimiento en la UE de normas contables sólidas para las emisiones y absorciones que tengan en cuenta el perfil específico del sector LULUCF aportaría múltiples beneficios, y, lo que es más importante, completaría la contabilidad de las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero procedentes de todas las actividades económicas de la UE[10] al considerar flujos significativos hasta ahora ignorados. Asimismo, aumentaría la visibilidad de los esfuerzos de mitigación desplegados en la agricultura, la silvicultura y las industrias afines (pasta de papel y papel, transformación de la madera, etc.) y serviría de base para desarrollar incentivos adecuados, por ejemplo en la Política Agrícola Común (PAC), y con vistas a la Hoja de ruta hacia una Europa eficiente en el uso de los recursos[11]. El establecimiento de normas comunes de contabilidad de la UE garantizaría asimismo igualdad de condiciones entre los diferentes Estados miembros. En particular, tendría en cuenta las variaciones registradas en las reservas de carbono debido a la utilización de biomasa de producción nacional, completando así la contabilidad de la bioenergía a nivel de la economía, según establece el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC)[12], como condición para considerar la bioenergía neutra en términos de carbono en el sector energético. De este modo se reforzaría la integridad medioambiental de la política climática de la UE. Por último, constituiría un paso importante y necesario hacia la consecución de unos objetivos climáticos más ambiciosos de una manera rentable.

En la segunda etapa se incluiría formalmente LULUCF en el objetivo de reducción de gases de efecto invernadero de la UE. Se propone dar ese paso cuando los Estados miembros apliquen el marco contable y este demuestre su solidez.

Dado que el impacto positivo del sector LULUCF sobre las emisiones de la UE disminuye con el tiempo, urge una actuación coherente. Por tanto, la Comisión propone, como parte de la primera etapa, que los Estados miembros preparen planes de acción LULUCF en los que se defina una estrategia a largo plazo para el sector entre las diversas políticas.

2. Papel del uso de la tierra y la silvicultura en el cambio climático

En el sector LULUCF, se absorbe el carbono de la atmósfera y se almacena en los árboles y otras plantas, los suelos y los productos de la madera. El carbono se emite como resultado de la deforestación y la degradación forestal (debido, por ejemplo, al desarrollo de infraestructuras, la expansión agrícola, la conversión en pastos y los fuegos) o de prácticas agrícolas (por ejemplo, el arado).

Los diferentes elementos del sector LULUCF presentan características distintas en términos de reservas de carbono y emisiones y absorciones potenciales. El contenido de carbono de los suelos de los boques (0-30 cm) es relativamente elevado en comparación con el de los suelos agrícolas. En la UE, se calcula en alrededor de 90 tC/ha, mientras que el de las tierras cultivadas y los pastos se sitúa entre unas 65 y 90 tC/ha, respectivamente (figura 1). No obstante, existen variaciones significativas tanto entre Estados miembros como dentro de ellos. En los suelos orgánicos/turberas europeos, el contenido de carbono puede ascender hasta 1 000 tC/ha. Los diferentes usos de la tierra y actividades de gestión en la agricultura y la silvicultura, así como de los productos de madera aprovechada pueden afectar a las reservas de carbono y a las emisiones y absorciones de la atmósfera.

Figura 1. Reservas medias de carbono (t C/ha) según los diferentes usos de la tierra en la UE

Nota: Respecto a las turberas, el contenido de carbono, según las estimaciones, puede ascender a 1 000 tC/ha con variaciones según el tipo de turba.

Fuente: Estimaciones del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea con arreglo a varias fuentes[13].

Las reservas mundiales de carbono en la biomasa y el suelo son inmensas (comparadas con las emisiones anuales de gases de efecto invernadero). Sin embargo, LULUCF representa a nivel mundial alrededor del 15 % de las emisiones de gases de efecto invernadero[14] debido a la importante deforestación. Este porcentaje es superior al de las emisiones de todo el sector del transporte mundial, y solo le supera el sector de la energía.

Por tanto, resulta esencial preservar y aumentar las reservas de carbono y reducir las emisiones LULUCF. El objetivo de la UE es detener la deforestación mundial de aquí a 2030[15]. El mecanismo para reducir las emisiones de la deforestación y la degradación forestal (REDD) en los países en desarrollo fue elaborado en las Naciones Unidas para contrarrestar esta tendencia.

En los países industrializados, el sector LULUCF constituye, en la mayoría de los casos, un sumidero neto (es decir, las absorciones son superiores a las emisiones). No obstante, la capacidad de este sumidero está disminuyendo por motivos tales como una mayor demanda de biomasa, el envejecimiento de los bosques en determinados países y una tendencia a la intensificación de la explotación forestal. En la UE, las emisiones de gases de efecto invernadero se deben principalmente a la producción de energía, el transporte y la construcción (véase la figura 2).

Figura 2. Emisiones y absorciones por sectores en la EU-27, en porcentaje del total salvo LULUCF (2009)

Nota: 1) Las cifras negativas indican absorciones netas y las positivas, emisiones netas. 2) Emisiones de la «Agricultura», incluido el metano (p. ej., de la ganadería) y los óxidos de nitrógeno (p. ej., del uso de fertilizantes). En el sector LULUCF se incluyen las emisiones y absorciones de CO2 asociadas al uso de suelo agrícola.

Fuente: AEMA (2011).

Se prevé una disminución del efecto sumidero del sector LULUCF en la UE de aquí a 2020 en la hipótesis de una situación sin cambios[16]. Por lo que respecta al sector LULUCF en su conjunto, se espera un descenso de alrededor del 10 % en 2020, en comparación con el período 2005-2009, equivalente a la emisión de 33 MtCO2 más al año. Esta cifra equivale aproximadamente a todas las emisiones de gases de efecto invernadero de Letonia y Lituania juntas o al doble de las de Estonia en 2009.

Un análisis más detenido de esta proyección muestra la existencia de grandes diferencias entre las distintas actividades del sector. Se espera que la disminución sea muy acusada en la gestión forestal, en la que las absorciones netas podrían descender en torno a 60 MtCO2, es decir, casi el equivalente a las emisiones totales de gases de efecto invernadero de Bulgaria, Dinamarca, Irlanda o Suecia en 2009. Esto se compensa en parte con la plantación de bosques (forestación). Según las estimaciones, las emisiones y absorciones de las actividades agrícolas, como la gestión de tierras agrícolas y de pastos, se mantendrán relativamente estables o mejorarán. No obstante, la presión sobre el uso de la tierra, como la conversión de pastos permanentes en tierras agrícolas debido a la creciente necesidad de biomasa (por ejemplo, la producción de biogás a base de maíz) y el mantenimiento del cultivo de suelos orgánicos pueden reducir el contenido de carbono de los suelos y contribuir a las emisiones.

Según las proyecciones, como se indica en la Hoja de ruta hacia una economía hipocarbónica competitiva en 2050[17], cabe esperar que esta tendencia negativa se mantenga a largo plazo. Sin embargo, los resultados reales del sector dependerán en gran medida de los incentivos que ofrezcan las diferentes políticas.

Figura 3. Emisiones y absorciones proyectadas en LULUCF en su conjunto y en bosques anteriores a 1990 (2000-2020)

Leyenda: ●–●–● LULUCF (suma de todas las actividades), ▲–▲–▲ Deforestación, +–+–+ Gestión de tierras agrícolas, ––– Gestión de pastos, ♦–♦–♦ Forestación, y ■–■–■ Gestión forestal. Los puntos inconexos indican datos notificados/históricos.

Nota: Una cifra negativa indica que las absorciones son superiores a las emisiones en esa actividad.

Fuente: Böttcher y otros (2011) y JRC (2011b).

3. La agricultura, la silvicultura y el uso eficiente de los recursos edáficos son esenciales para responder al desafío climático

La agricultura, la silvicultura y las industrias afines pueden contribuir a reducir las emisiones en el sector LULUCF de varias maneras.

Las medidas agrícolas deben centrarse en limitar la conversión de pastos en tierras agrícolas y las pérdidas de carbono de suelos orgánicos cultivados. Entre ellas podrían figurar la mejora de las prácticas agronómicas, como la utilización de diferentes cultivos (por ejemplo, más leguminosas) y la ampliación de la rotación de cultivos y la supresión o reducción de los barbechos (por ejemplo, mediante cubierta vegetal o retirada ecológica de tierras). También contribuirían a reducir las emisiones las prácticas agroforestales que incrementan las reservas de carbono de los suelos, manteniendo el ganado o explotando cultivos alimenticios en tierras en las que también se explotan árboles para madera, energía u otros productos de la madera. La aportación de cantidades adecuadas de materia orgánica (por ejemplo, estiércol, paja y residuos de cultivos agrícolas) a la tierra, o su mantenimiento, puede mejorar la productividad de las tierras agrícolas y los pastos, mientras que la rehumidificación, la retirada de tierras o la ausencia de drenaje de los suelos orgánicos, incluidas las turberas, así como la restauración de suelos degradados, pueden tener beneficios significativos en términos de mitigación y biodiversidad. La inclusión de la gestión de las tierras agrícolas y los pastos en el sistema de contabilidad sería un paso necesario para garantizar el pleno reconocimiento de la contribución de esas actividades a la lucha contra el cambio climático.

La silvicultura ofrece asimismo un potencial considerable para estimular la mitigación. Esto incluye prácticas tales como la conversión de tierras no forestales en bosques (es decir, forestación)[18], la no conversión de terreno forestal en otro tipo de tierras (es decir, deforestación), el almacenamiento de carbono en bosques existentes mediante períodos más largos de rotación de árboles, la eliminación de la corta a hecho (por ejemplo, mediante decisiones de gestión de los bosques sobre el aclareo o la tala selectiva) y la conversión en bosques no perturbados, así como un uso más extendido de medidas de prevención para limitar el impacto de perturbaciones tales como incendios, plagas y tormentas. Es igualmente importante aumentar la producción forestal, por ejemplo acercando las rotaciones al máximo productivo, sacando el máximo rendimiento a los bosques de baja producción, incrementando el aprovechamiento de recortes de madera y madera de ramas (siempre que puedan mantenerse la biodiversidad, la fertilidad del suelo y la materia orgánica). Los cambios en la composición de especies y las tasas de crecimiento pueden ser asimismo determinantes.

Además de las oportunidades directamente relacionadas con la silvicultura y la agricultura, puede haber beneficios para la mitigación climática en las industrias afines (por ejemplo, pasta de papel y papel, transformación de la madera) y en los sectores de las energías renovables si las tierras agrícolas y los bosques se gestionan para la producción de madera y energía. Aunque el carbono se almacena en los árboles y otras plantas y suelos, también puede almacenarse durante varias décadas en productos tales como, por ejemplo, la madera de construcción. Las políticas industriales y de consumidores pueden contribuir de manera significativa a aumentar el uso a largo plazo y el reciclado de madera y/o la producción de pasta de papel, papel y productos de la madera como sustitutivos de productos equivalentes con niveles de emisión mucho más elevados (por ejemplo, hormigón, acero y plásticos a base de combustibles fósiles). La bioindustria puede utilizar cultivos para la sustitución de materiales (por ejemplo, cáñamo y hierba para aislamiento en lugar de fibra de vidrio, paja para fabricación de muebles, paneles de puertas de automóviles a base de lino o sisal, bioplásticos, etc.) o para la producción de energía (por ejemplo, utilización de biomasa en lugar de combustibles fósiles). Diversos estudios indican que, por cada tonelada de carbono almacenado en productos de madera que sustituyen a productos no basados en la madera, cabe esperar una reducción media de emisiones de gases de efecto invernadero de aproximadamente dos toneladas de carbono[19].

La ampliación de un régimen contable obligatorio a la gestión de bosques, la gestión de tierras agrícolas y la gestión de pastos permitiría mejorar la visibilidad de las iniciativas adoptadas por los agricultores, los silvicultores y las industrias madereras y sentaría las bases para el desarrollo de incentivos políticos a fin de aumentar su efecto mitigador. Si se tuvieran en cuenta esos esfuerzos, su impacto global en las emisiones de gases de efecto invernadero se reflejaría de una manera más correcta y la realización de los objetivos de reducción de emisiones sería más rentable.

Dado que el uso de tierra agrícola, la silvicultura y las industrias afines son muy diferentes en términos de potencial de mitigación en la EU-27, es imposible aplicar una política única. Se requiere un enfoque a medida para abordar las diferentes formas de uso de la tierra y prácticas forestales. En Suecia y Finlandia, por ejemplo, las absorciones netas en el sector LULUCF representan más de la mitad de las emisiones totales de otros sectores, y en Letonia, las absorciones netas suponen casi el doble (figura 4), mientras que en otros Estados miembros, como Malta, la importancia del sector es escasa. Se pone así de relieve la importancia de tener en cuenta las circunstancias nacionales a la hora de elaborar políticas para el sector a fin de cumplir los compromisos en materia de cambio climático.

Figura 4. Importancia relativa de LULUCF en los Estados miembros: emisiones y absorciones del sector en relación con las emisiones totales de gases de efecto invernadero en otros sectores (2009)

Nota: Una cifra negativa indica que, en ese Estado miembro, las absorciones son superiores a las emisiones en el sector LULUCF. Dadas las variaciones interanuales registradas en las emisiones y absorciones, el porcentaje varía de un año a otro.

Fuente: AEMA (2011).

El requisito fundamental para proteger y mejorar las reservas de carbono y la tasa de absorciones es establecer condiciones equitativas entre los diferentes tipos de medidas (por ejemplo, gestión de pastos o producción de bioenergía), sectores (por ejemplo, silvicultura o industria maderera) y Estados miembros, garantizando que las emisiones y absorciones de las diversas prácticas de gestión de la tierra y usos de los recursos se reflejen fielmente en el sistema de contabilidad. De este modo se reforzará asimismo la integridad medioambiental de los compromisos de la UE en materia de cambio climático.

4. Las políticas actuales no son suficientes 4.1. Establecimiento de normas contables sólidas y armonizadas

Aunque LULUCF todavía no cuenta a efectos del objetivo de reducción de emisiones de la Unión para 2020, sí cuenta para el compromiso de la Unión en el marco del Protocolo de Kioto de la CMNUCC respecto al período 2008-2012[20]. Ahora bien, las normas de contabilidad actuales, que son una combinación de prácticas voluntarias y obligatorias, presentan grandes inconvenientes. En las negociaciones internacionales celebradas en los últimos años, se llegó al consenso de la necesidad de introducir mejoras.

Según las normas contables vigentes, la contabilidad es voluntaria respecto a la mayor parte de las actividades LULUCF, especialmente la gestión forestal (que representa alrededor del 70 % del sector) y la gestión de las tierras agrícolas y de los pastos (17 %). Solo es obligatoria respecto a algunas actividades de cambio de uso de la tierra (la forestación, la reforestación y la deforestación). Por tanto, la contabilidad varía mucho actualmente de un Estado miembro a otro (figura 5). Menos de dos tercios de los Estados miembros contabilizan la gestión forestal, solo tres tienen en cuenta la gestión de tierras agrícolas y/o pastos, y uno solo, el restablecimiento de la vegetación.

Otro inconveniente es la falta de incentivos para mitigar el cambio climático en silvicultura. Las normas aplicables en la actualidad a la gestión forestal básicamente garantizan a los países un crédito, independientemente de las medidas adoptadas. Los incentivos para mejorar las prácticas están limitados por un techo de emisiones y absorciones a partir del cual ya no cuenta ninguna acción. Esto crea distorsiones entre los diferentes sectores y usos del suelo, por lo que se requieren mejoras para establecer igualdad de condiciones en los sectores forestal, agrícola y energético de los Estados miembros, prever una distribución equitativa del esfuerzo y garantizar un trato coherente de la agricultura, la silvicultura y las industrias afines en el mercado interior de la Unión.

Figura 5. Porcentaje de Estados miembros que han optado por contabilizar voluntariamente las diversas prácticas

4.2. Mejora del seguimiento y la notificación

Una estimación sólida y armonizada de las emisiones y absorciones en la agricultura y la silvicultura exige inversiones en capacidad de seguimiento y notificación. Los Estados miembros están obligados a presentar un informe anual a la CMNUCC, y existen otros requisitos de notificación en el marco del Protocolo de Kioto. El seguimiento y la notificación han empezado a mejorar en los últimos años, y es muy probable que esta tendencia se mantenga. En la 17ª reunión de la Conferencia de las Partes en la CMNUCC, celebrada en Durban en diciembre de 2011[21], se revisaron y mejoraron las definiciones, modalidades y normas relacionadas con LULUCF para el segundo período de compromiso del Protocolo de Kioto. En particular, será obligatoria la contabilidad de las actividades de gestión forestal, incluidos los productos de la madera, y se han establecido definiciones de «perturbaciones naturales» y «drenaje y rehumidificación de humedales».

No obstante, sigue habiendo importantes lagunas, y deben hacerse más esfuerzos para mejorar el grado de exactitud y exhaustividad de los datos comunicados, especialmente los relativos a los suelos agrícolas. El nivel actual de incertidumbre es relativamente elevado (alrededor del 35 %, es decir, una tonelada de CO2 podría significar 1,35 o 0,65 toneladas). Las mejoras no solo se reflejarán en la contabilidad, sino que también proporcionarían un indicador sólido, claro y visible de los progresos alcanzados en la agricultura y la silvicultura[22].

4.3. Fomento de las sinergias con objetivos políticos más amplios

Existen incentivos para promover el uso de la bioenergía[23], pero, actualmente, no se aplica un enfoque coherente a la mitigación del cambio climático en el sector LULUCF mediante medidas en la agricultura, la silvicultura y las industrias afines.

No obstante, la mitigación del cambio climático podría desempeñar un papel cada vez más importante en la PAC. En el marco de la reforma de la PAC, el denominado «Chequeo»[24] de 2008, la mitigación del cambio climático y la adaptación al mismo se consideraron «nuevos retos». En la preparación de la PAC para 2014-2020, la Comisión indicó cómo los resultados ambientales y climáticos de las políticas agrícolas podían mejorarse mediante «componentes ecológicos» obligatorios[25] dirigidos a la consecución de los objetivos medioambientales y climáticos[26]. Además, en el marco de la política de desarrollo rural de la UE para después de 2013, se podrían abordar la mitigación del cambio climático y la adaptación al mismo ofreciendo mejores incentivos al secuestro del carbono en la agricultura y la silvicultura. Algunos de esos incentivos permitirían mejorar y preservar al mismo tiempo las reservas de carbono y generarían cobeneficios para la biodiversidad y la adaptación aumentando la capacidad de retención de agua y reduciendo la erosión. La contabilidad obligatoria de los flujos de carbono asociados haría más visible la contribución positiva de dichas medidas y aseguraría su plena aportación a la realización de los objetivos de lucha contra el cambio climático.

La contabilidad de LULUCF permitiría asimismo aclarar los beneficios de una bioenergía sostenible al reflejar mejor las emisiones correspondientes, en particular las derivadas de la combustión de la biomasa, que, por el momento, no se tienen en cuenta. Esto reforzaría los incentivos previstos por los criterios de sostenibilidad en el contexto de los objetivos de energía renovable.

4.4. Consideración de las características especiales del sector

LULUCF no es, sin embargo, como otros sectores. Las absorciones y emisiones de gases de efecto invernadero en este sector son el resultado de procesos naturales relativamente lentos. Pueden ser necesarias varias décadas antes de que medidas como la forestación tengan un efecto significativo. Por tanto, las medidas destinadas a aumentar las absorciones y reducir las emisiones en la silvicultura y la agricultura deben considerarse a largo plazo.

Además, las emisiones y absorciones son reversibles, debido, por ejemplo, a fenómenos extremos como incendios, tormentas, sequías y plagas con repercusiones sobre los bosques y la cobertura vegetal, o a decisiones de gestión (por ejemplo, cosechar o plantar árboles). Además, las fluctuaciones anuales de las emisiones y absorciones en los bosques son muy elevadas y pueden suponer hasta un 35 % de las emisiones anuales totales en determinados Estados miembros como resultado de perturbaciones naturales y a la explotación forestal. Por tanto, a los Estados miembros les resultaría difícil cumplir objetivos anuales.

5. Perspectivas para el futuro: Enfoque gradual

A fin de prepararse para sacar el máximo partido del potencial de mitigación de LULUCF mediante su inclusión formal en los compromisos climáticos de la UE, deben tenerse debidamente en cuenta las deficiencias del marco contable actual, las características específicas de LULUCF y las circunstancias de los Estados miembros. Por tanto, se requiere un enfoque gradual.

En primer lugar, es preciso establecer marcos para una contabilidad y un seguimiento estrictos. Junto con la presente Comunicación, la Comisión presenta una propuesta legislativa de normas contables sólidas. Implica una contabilidad completa de las emisiones y absorciones de las actividades forestales y agrícolas y concede la misma importancia a las medidas de mitigación, tanto en el sector agrícola, forestal o en las industrias afines, como en el sector de las energías renovables.

Es preciso seguir mejorando el seguimiento y la notificación sobre el balance de carbono en el sector LULUCF a fin de apoyar el marco contable y los indicadores de la UE que permitan hacer un seguimiento de los avances en la agricultura y la silvicultura. La Comisión propone mejorar el seguimiento y la notificación mediante la revisión de la Decisión sobre el mecanismo de seguimiento[27] y un mayor desarrollo de los sistemas de seguimiento del uso de la tierra, como LUCAS (Land use/cover area frame survey).

La elevada variabilidad de las emisiones y absorciones en los bosques y la escasa frecuencia de recogida de datos esenciales para los inventarios significan que resulta inapropiado exigir al sector que cumpla los objetivos anuales de reducción de emisiones aplicables a otros sectores. Los largos plazos necesarios para que las medidas de mitigación surtan efecto hacen que LULUCF sea diferente de la mayoría de los demás sectores. Por tanto, la Comisión propone establecer un marco distinto que tenga en cuenta las circunstancias específicas de LULUCF.

En segundo lugar, una vez se establezca un marco contable sólido y armonizado en la UE, podría considerarse la inclusión formal del sector en el compromiso de la UE en materia de clima.

No obstante, esto no debe significar la suspensión de las medidas de mitigación del sector LULUCF. Dadas las tendencias registradas en el sector y a fin de dar el impulso inicial a los esfuerzos de mitigación necesarios, la propuesta de la Comisión exige a los Estados miembros que preparen planes de acción para el sector LULUCF. Estos planes proporcionarán una perspectiva estratégica para LULUCF y constituirán una etapa intermedia hacia la plena inclusión del sector y su integración en las políticas climáticas de la UE.

En conclusión, existen buenas razones para integrar progresivamente LULUCF en la política de la UE en materia de cambio climático. La propuesta legislativa de la Comisión a favor de un enfoque gradual tiene por objeto:

– establecer normas sólidas para contabilizar las emisiones y absorciones en el uso de la tierra, cambio de uso de la tierra y silvicultura y, mediante un acto legislativo distinto, mejorar el seguimiento y la notificación;

– mejorar la visibilidad de toda una serie de medidas de mitigación en la agricultura, silvicultura y la producción y el uso sostenible de productos de la madera, así como sentar las bases para el desarrollo de incentivos estratégicos en este ámbito;

– reforzar la integridad medioambiental de los compromisos asumidos, garantizando que se reflejen correctamente las emisiones y absorciones;

– fomentar sinergias con las políticas existentes sobre la energía renovable y la industria maderera, promoviendo una producción sostenible y respetuosa con el clima en la UE;

– generar cobeneficios importantes para la biodiversidad, la protección del suelo y la adaptación al cambio climático (por ejemplo, Natura 2000), ampliando y preservando las reservas de carbono;

– mejorar la eficiencia económica en la consecución de objetivos más ambiciosos, propiciando la contribución de todos los sectores.

[1]               Decisión 1/CP.16 de la Conferencia de las Partes en la CMNUCC (los «Acuerdos de Cancún»).

[2]               Basado en el Cuarto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

[3]               Conclusiones del Consejo Europeo de 29/30.10.2009 y Resolución del Parlamento Europeo de 4.2.2009 [2008/2105(INI)].

[4]               COM(2010) 2020 final.

[5]               Directiva 2003/87/CE y Decisión nº 406/2009/CE.

[6]               Total nacional, salvo el sector LULUCF.

[7]               A diferencia de los gases de efecto invernadero distintos del CO2 procedentes de las actividades agrícolas, por ejemplo el metano y los óxidos de nitrógeno de los rumiantes y los fertilizantes.

[8]               Directiva 2009/29/CE.

[9]               Decisión nº 406/2009/CE.

[10]             Salvo el transporte aéreo y marítimo internacional.

[11]             COM(2011) 571 final.

[12]             Directrices del IPCC de 2006.

[13]             Entre las fuentes utilizadas figuran las siguientes: Forest Europe, UNECE y FAO (2011): «Estado de los bosques en Europa, 2011». Status and Trends in Sustainable Forest Management in Europe; FAO, Global Forest Resources Assessment FRA 2010, http://www.fao.org/forestry/fra/fra2010/en/; GHG National Inventory Submissions to UNFCCC (2011) http://unfccc.int/national_reports/annex_i_ghg_inventories/national_inventories_submissions/items/5888.php; Directrices del IPCC de 2006 para los inventarios nacionales de gases de efecto invernadero, Volumen 4, Agriculture, Forestry and Other Land Use; Pan y otros (2011) A large and persistent carbon sink in the world’s forests. Science DOI: 10.1126/science.1201609; Hiederer y otros (2011) Evaluation of BioSoil Demonstration Project; http://publications.jrc.ec.europa.eu/repository/bitstream/111111111/15905/1/lbna24729enc.pdf; FAO/IIASA/ISRIC/ISS-CAS/JRC, 2009. Harmonized World Soil Database (versión 1.1). FAO, Roma, Italia e IIASA, Laxenburg, Austria; Schulze y otros (2009) Integrated assessment of the European and North Atlantic Carbon Balance (results of CarboEurope-IP), DOI 10.2777/31254; Smith y otros (2005) Projected changes in mineral soil carbon of European croplands and grasslands, 1990–2080. Global Change Biology DOI: 10.1111/j.1365-2486.2005.001075.x.

[14]             Cuarto Informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio (2008).

[15]             Conclusiones del Consejo Europeo de 4 de diciembre de 2008.

[16]             En la hipótesis de una «situación sin cambios» se supone que los Estados miembros alcanzarán sus objetivos de reducción del 20 %, incluidos los objetivos en materia de energías renovables.

[17]          COM(2011) 112 final.

[18]             Existe también un equilibrio: la conversión no debe provocar una «fuga de carbono», es decir, la sustitución de alimentos producidos en el mercado interior por alimentos importados que tienen una huella de carbono más negativa.

[19]             Véase, por ejemplo, Sathre R. y O'Connor J. (2010), A synthesis of research on wood products and greenhousegas impacts, 2ª edición, Vancouver, B. C. FP Innovations, 117 pp. (Informe técnico nº TR-19R).

[20]             Decisión 2002/358/CE del Consejo.

[21]             Decisión -/CMP.7 de la Conferencia de las Partes en calidad de reunión de las Partes en el Protocolo de Kioto.

[22]             Actualmente, en las actividades agrícolas solo se contabilizan las emisiones de metano y de óxidos de nitrógeno, mientras que las emisiones y absorciones de CO2 asociadas al uso de tierra agrícola no lo son (emisiones y absorciones de carbono del suelo). La contabilidad obligatoria de esas medidas mediante propuestas legislativas permitiría completar la evaluación de las emisiones y absorciones asociadas a las actividades agrícolas.

[23]             Directiva 2009/28/CE.

[24]             Reglamento (CE) nº 72/2009 del Consejo, Reglamento (CE) nº 73/2009 del Consejo y Reglamento (CE) nº 74/2009 del Consejo, sobre el «Chequeo» de la PAC.

[25]             Pago para prácticas agrícolas beneficiosas para el clima y el medio ambiente.

[26]             COM(2010) 672 final.

[27]             Propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a un mecanismo para el seguimiento y notificación de las emisiones de gases de efecto invernadero y para la notificación de otra información, a nivel nacional o de la Unión, pertinente para el cambio climático, presentada por la Comisión, (COM)2011 789 final - 2011/0372 (COD).

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