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Document 52010IE0462
Opinion of the European Economic and Social Committee on ‘For a new Governance of International Organisations’
Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre el tema «Por una nueva gobernanza de las organizaciones internacionales»
Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre el tema «Por una nueva gobernanza de las organizaciones internacionales»
DO C 354 de 28.12.2010, pp. 43–49
(BG, ES, CS, DA, DE, ET, EL, EN, FR, IT, LV, LT, HU, MT, NL, PL, PT, RO, SK, SL, FI, SV)
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28.12.2010 |
ES |
Diario Oficial de la Unión Europea |
C 354/43 |
Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre el tema «Por una nueva gobernanza de las organizaciones internacionales»
2010/C 354/07
Ponente: Annie VAN WEZEL
Coponente: Claudio CAPPELLINI
En su Pleno de 25 de febrero de 2009, el Comité Económico y Social Europeo decidió, conforme al apartado 2 del artículo 29 de su Reglamento interno, elaborar un dictamen de iniciativa sobre el tema:
«Por una nueva gobernanza de las organizaciones internacionales».
La Sección Especializada de Relaciones Exteriores, encargada de preparar los trabajos en este asunto, aprobó su dictamen el 4 de marzo de 2010.
En su 461o Pleno de los días 17 y 18 de marzo de 2010 (sesión del 17 de marzo de 2010), el Comité Económico y Social Europeo ha aprobado por 132 votos a favor, ninguno en contra y 4 abstenciones el presente Dictamen.
1. Conclusiones y recomendaciones
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1.1 |
La economía mundial ha conocido una integración como nunca antes lo había hecho. Con crisis mundiales de primer orden en un mundo multipolar se necesita una nueva gobernanza y una mayor legitimidad de las organizaciones internacionales. Esta legitimidad tiene que estar basada en valores, normas y objetivos comunes, en la coherencia y en la eficacia, y en la integración de todos los países y de sus ciudadanos. El CESE apoya el que la UE tome parte activa en el desarrollo de una nueva gobernanza de las organizaciones internacionales. |
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1.2 |
Incluso desde antes de la crisis actual se admitía que era necesaria una reforma de las organizaciones internacionales, de los organismos de la ONU y de las instituciones de Bretton Woods, pero desde el comienzo de la crisis económica y financiera el proceso de reforma ha ido adquiriendo una mayor importancia. Tan pronto como resultó evidente que el impacto de la crisis financiera era irreversible, el G-20 encabezó la respuesta. A pesar de que los resultados del proceso del G-20 han sido bien recibidos, se cuestiona la legitimidad de sus decisiones. El CESE pide a la UE que desarrolle una articulación eficaz entre el proceso del G-20 y las instituciones representativas de la ONU y que se refuerce el ECOSOC. |
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1.3 |
Los países emergentes y en vías de desarrollo deben tener un papel más importante en la gobernanza de las organizaciones internacionales. El CESE apoya una nueva reestructuración del Banco Mundial y del FMI para dar una mayor representación a estos países. |
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1.4 |
La gobernanza de las organizaciones internacionales debería basarse en la Carta de las Naciones Unidas y en su Declaración Universal de Derechos Humanos. La UE ha sido una gran promotora de la cooperación multilateral y el CESE apoya esta política. Sin embargo, el CESE observa que el entorno ha cambiado por lo que se refiere a la promoción de los valores multilaterales y por ello considera que es necesario revisar las comunicaciones de la Comisión Europea sobre las políticas de la Unión respecto del multilateralismo (1). |
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1.5 |
Aunque las organizaciones internacionales puedan tener unos objetivos claros, a menudo carecen de eficacia debido al seguimiento inadecuado del curso dado a sus decisiones y de la evaluación de su impacto. La UE ha desarrollado sistemas de seguimiento que son buenas prácticas y podrían ser adoptados a escala internacional para supervisar intervenciones complejas a múltiples niveles. El CESE anima a la UE a introducir estos sistemas de supervisión en las organizaciones internacionales. |
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1.6 |
El CESE apoya el aumento de las competencias de las organizaciones internacionales para regular los mercados financieros a escala internacional con el fin de evitar una nueva crisis financiera. El CESE es favorable a la idea de reforzar la regulación europea e internacional en los siguientes ámbitos: el aumento de las reservas, la regulación de los fondos especulativos (hedge funds), la transparencia de los paraísos fiscales, la lucha contra la remuneración excesiva y perversa, la reducción del riesgo de apalancamiento financiero, y la consolidación de los órganos de supervisión a nivel supranacional. |
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1.7 |
El CESE apoya cualquier iniciativa de la UE que fomente la cooperación y la coherencia entre organizaciones internacionales. El CESE insta a la UE a dar continuar la acción de la Sra. Merkel y facilitar un diálogo formal entre las organizaciones internacionales para promover la cooperación sobre la base del Programa de Trabajo Decente de la OIT. |
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1.8 |
El CESE celebra que el Parlamento Europeo haya aprobado una Resolución sobre la ratificación y aplicación de los Convenios actualizados de la OIT por parte de los Estados miembros y apoya que haya pedido a la Comisión que considere la adopción de una Recomendación a los Estados miembros para que ratifiquen todos los convenios que la OIT ha clasificado como actualizados y contribuyan activamente a su aplicación. El CESE espera poder participar activamente en la preparación de esa Recomendación. |
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1.9 |
El CESE reconoce el poder de convicción (soft power) empleado por la UE en las estructuras de gobernanza de las organizaciones internacionales; sin embargo, el Comité considera que en cada una de las organizaciones internacionales la UE debería desarrollar una estrategia para incrementar su poder y reforzar su posición. El CESE debería ser escuchado en reuniones consultivas para preparar esas estrategias. |
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1.10 |
El CESE confía en que el nuevo Tratado de Lisboa, la nueva Alta Representante para Asuntos Exteriores y la cooperación diplomática reforzada den como resultado una voz más unificada y una mejor posición de la UE en las organizaciones internacionales. El CESE insta a la UE a ser coherente en sus políticas exteriores y a ser congruente con sus objetivos. |
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1.11 |
El proceso de dar forma a la nueva estructura de gobernanza no es muy transparente. Es necesario incluir a los interlocutores sociales y a las organizaciones de la sociedad civil, y el CESE espera que la UE divulgue ampliamente la información sobre este proceso. |
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1.12 |
Las organizaciones internacionales ganan en eficacia si están abiertas a consultar a los representantes de las organizaciones de la sociedad civil y de las organizaciones sindicales y empresariales. Deben formar parte de unas estructuras consultivas transparentes y de su sistema de seguimiento. El CESE espera que la UE (la CE y los Estados miembros) favorezcan y faciliten una mayor consulta de las organizaciones de la sociedad civil y de los interlocutores sociales en las futuras estructuras de gobernanza de las organizaciones internacionales. |
2. Introducción
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2.1 |
El debate sobre el sistema de gobernanza de las organizaciones internacionales no es nuevo, pero la rápida difusión y el profundo impacto de la crisis financiera mundial han puesto de manifiesto la debilidad de la gobernanza mundial en una economía globalizada. Han mostrado la interdependencia creciente de todos los países. La crisis no sólo afecta a todas las economías, sino que ha provocado también una gran crisis de empleo que afecta a millones de trabajadores y de empresas que ya eran vulnerables antes. Con el fin de limitar el impacto negativo de la crisis y evitar que vuelva a producirse, es necesario regular mejor el sector financiero, que es por dónde empezó. Pero eso no es todo. Para crear una economía que sea sostenible y esté basada en el valor, es necesario instaurar una forma de gobernanza de la economía mundial nueva y más eficaz, de mayor responsabilidad y más transparente. |
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2.2 |
Este dictamen se centrará en las organizaciones internacionales que regulan las políticas sociales, económicas y financieras, dado el continuo proceso de reforma en que se encuentran estas organizaciones y el contexto de la crisis financiera: la ONU, la OMC, la OIT, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la OCDE, el G-20 y el Consejo de Estabilidad Financiera. |
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2.3 |
El mundo se enfrenta a una serie de crisis mundiales de primer orden para las que sólo una respuesta a escala mundial puede resultar eficaz. Tal es el caso no solo del reto que supone la actual crisis económica y financiera, sino también de la crisis de los alimentos, el agua y la energía, del aumento de la pobreza, de los problemas medioambientales que incluyen los efectos del cambio climático, de la seguridad y del aumento de la inmigración. |
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2.4 |
La globalización ha modificado las relaciones económicas, lo cual debe reflejarse en la estructura de la gobernanza económica mundial. Las relaciones de poder están cambiando, los países BRIC están adquiriendo mayor importancia en términos económicos, políticos y estratégicos. De un mundo bipolar (la guerra fría) hemos pasado primero a un mundo unipolar (la supremacía estadounidense) y después a un mundo multipolar. Las economías emergentes y los países en desarrollo deben participar en las instituciones que integran el nuevo modelo de gobernanza global. |
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2.5 |
Estos desafíos únicamente los podrán afrontar instituciones dotadas de legitimidad. Esta nueva estructura de gobernanza solo podrá alcanzar esta legitimidad si es coherente en sus políticas, eficaz a la hora de aplicarlas, e integradora de todas las naciones y sus pueblos. |
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2.6 |
En los últimos años se han adoptado ya una serie de iniciativas para revisar el sistema de gobernanza mundial de las organizaciones internacionales y para reformar la ONU. Se han hecho progresos en el enfoque de los programas unificados de las Naciones Unidas (One UN) a nivel nacional, bajo la dirección del Coordinador Residente de la ONU. En 2009, la Junta de los Jefes Ejecutivos del Sistema de las Naciones Unidas para la Coordinación anunció nueve iniciativas para ser aprobadas conjuntamente por los organismos de Naciones Unidas y las instituciones de Bretton Woods. A la vez que se estudia el nuevo esquema de gobernanza de la economía mundial, se sugiere reforzar el papel y las competencias del ECOSOC. Desde el comienzo de la crisis económica y financiera el proceso de reforma ha ido adquiriendo una mayor importancia, encabezado por el G-20. |
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2.7 |
En Pittsburgh, Estados Unidos, los días 24 y 25 de septiembre de 2009, los dirigentes de los países del G-20 tomaron una serie de decisiones que van a cambiar considerablemente la gobernanza de las organizaciones internacionales. Allí decidieron que el G-20 sería su principal foro de cooperación política internacional. Decidieron que van a continuar sus esfuerzos para regular los mercados financieros y para colocar el empleo de calidad en el centro de la recuperación económica. Acordaron establecer un Marco para un crecimiento económico fuerte, sostenido y equilibrado mediante el cual se comprometieron a formular objetivos comunes –a medio plazo– con el fin de que sus políticas macroeconómicas, fiscales y comerciales fueran congruentes con un crecimiento equilibrado y sostenible de la economía mundial. Concedieron al FMI facultades para asistirlos en la evaluación de sus políticas, al objeto de favorecer el diálogo. Al hacerlo reforzaron de forma considerable el papel del FMI, que ya había sido impulsado antes con una financiación adicional de 500 000 millones de USD. El Banco Mundial ha visto reconfirmadas sus facultades para la reducción de la pobreza con una financiación adicional (100 000 millones de USD) y con un enfoque especial en la seguridad alimentaria y energética para los más pobres. Los dirigentes del G-20 se reunirán nuevamente en junio de 2010 en Canadá, en noviembre de 2010 en Corea y en 2011 en Francia. |
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2.8 |
Los dirigentes del G-20 acordaron modernizar el esquema de la cooperación económica. Los derechos de voto de los países emergentes del FMI se incrementarán en un 5 % a costa de las economías más pequeñas, que están sobrerrepresentadas. También se ha solicitado al Banco Mundial que estudie la representación de los países emergentes en su estructura de toma de decisiones. |
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2.9 |
Sin embargo, a pesar de que los resultados del G-20 han sido relativamente bien recibidos, se cuestiona la legitimidad de su liderazgo. Los países más pobres del mundo han sido excluidos del debate. La agenda del G-20 no está basada en una política de consenso y no todas las organizaciones internacionales relevantes participan activamente en ella. En el seno de la ONU existe una gran preocupación por el hecho de que se esté erosionando el papel de Naciones Unidas, particularmente en las cuestiones socioeconómicas. Es necesario encontrar un nuevo equilibrio entre el nuevo papel del G-20, la ONU y sus agencias y las instituciones de Bretton Woods. Es de esperar que aparezcan nuevas iniciativas e ideas, en una situación en la que las relaciones económicas y políticas cambian rápida y constantemente. |
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2.10 |
Los países del G-20 deben desarrollar una articulación eficaz con procesos representativos de Naciones Unidas, de forma que los intereses de todos los países del mundo se tengan en cuenta en un esquema nuevo e integrador, junto con la creación de un «Consejo de Seguridad Económico Social de Naciones Unidas», un ECOSOC muy reformado con facultades de toma de decisión reforzadas o un «Consejo Económico Mundial» (2). La UE debe adoptar una posición ante todos estos cambios, y algunos observadores temen que el cambio en el equilibrio de poder se haga a costa de la influencia europea en la escena internacional. |
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2.11 |
No se presta suficiente atención al papel de la sociedad civil y de los interlocutores sociales en este proceso. El CESE recomienda que el G-20 otorgue un espacio formal a la sociedad civil y a los interlocutores sociales, y anima a los ministros de trabajo de los países del G-20 a que involucren en sus trabajos a entidades representativas de los interlocutores sociales a escala internacional. Aunque algunas organizaciones internacionales conceden un estatus de observador a los interlocutores sociales y a las organizaciones de la sociedad civil, el proceso carece en general de transparencia por lo que organizaciones representativas como el CESE y los Consejos económicos y sociales deberían participar más activamente en ellas. |
3. Nueva gobernanza: principios
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3.1 |
Cualquier nueva forma de gobernanza de las organizaciones internacionales debería basarse en los principios y valores de la ONU. Aunque cada organización internacional pueda tener su propia estructura de gobernanza, todo su funcionamiento debería basarse en la Carta de las Naciones Unidas, en los derechos humanos fundamentales, la dignidad humana y la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Debería basarse en la justicia y en el respeto de los tratados y las normas internacionales. Debería fomentar el progreso social y unos mejores niveles de vida en mayor libertad. La nueva estructura de gobernanza de las organizaciones internacionales deberá fomentar el desarrollo sostenible y la integración social, y responder eficazmente a los principales problemas mundiales. |
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3.2 |
Los valores de la Carta de la ONU y de su Declaración Universal de Derechos Humanos son también los valores de la Unión Europea. La UE está basada en los principios de libertad y dignidad, diálogo y estabilidad y respeto de los acuerdos internacionales. La UE ha sido una gran defensora del multilateralismo y de la ONU y de sus tratados. Ello cuenta con el apoyo del CESE. Sin embargo, el CESE observa que el entorno ha cambiado por lo que se refiere a la promoción de los valores multilaterales y por ello considera que es necesario revisar las comunicaciones de la Comisión Europea sobre las políticas de la Unión respecto del multilateralismo. (Documentos COM(2001) 231 - Construcción de un asociación efectiva con las Naciones Unidas en los ámbitos de desarrollo y asuntos humanitarios, y COM(2003) 526 - La Unión Europea y las Naciones Unidas: la opción del multilateralismo). |
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3.3 |
La nueva estructura de gobernanza de la economía mundial debe basarse en el Pacto internacional de derechos económicos, sociales y culturales y estar centrada en abordar cuestiones sociales urgentes como el paro, la pobreza, la seguridad alimentaria y la creciente desigualdad. Debe contribuir a la justicia social y a un mundo más justo. Debe participar más activamente en la promoción de una economía más ecológica y en la protección de bienes públicos como un aire y agua limpios, la biodiversidad y la reducción de las emisiones de CO2. |
4. Nueva gobernanza: aumento de la cooperación, mayor coherencia y eficacia
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4.1 |
El CESE pide a la Comisión Europea y a otras instituciones europeas que promuevan activamente una nueva gobernanza de las organizaciones internacionales, que refuerce su coherencia y les permita contribuir de forma más eficaz al desarrollo sostenible, así como a lograr sus objetivos de trabajo decente y empresas sostenibles. |
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4.2 |
Las organizaciones internacionales, y en particular la ONU y sus agencias, tienen unos objetivos claros, pero a menudo carecen de eficacia. Incluso aunque los objetivos hayan sido formalizados en tratados y en normas internacionales, a menudo su ejecución es inadecuada y carece de un sistema eficaz de evaluación de impacto. La nueva gobernanza de las organizaciones internacionales debe poner un mayor énfasis en la aplicación y el seguimiento de sus decisiones. |
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4.3 |
La supervisión (monitoring) se ha convertido en una herramienta importante para garantizar la coherencia de la aplicación de las políticas, así como para proporcionar indicaciones a los que gestionan y elaboran las políticas sobre como centrarse en las áreas que más les preocupan. También proporciona «alertas tempranas» que permiten intervenciones oportunas y adecuadas. El CESE propone emplear este enfoque y desarrollarlo, junto con las necesidades de las organizaciones internacionales a una escala internacional mayor y más coordinada, puesto que el éxito de la experiencia europea a la hora de supervisar intervenciones complejas a múltiples niveles ha estimulado la capacidad de gestión común entre las autoridades públicas, los profesionales y el sector privado. |
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4.4 |
Las organizaciones internacionales pueden ser más eficaces si cada una de ellas refuerza los objetivos de las otras. Algunas organizaciones internacionales tienen mecanismos de reclamación y de arbitraje vinculante (OMC), otras han desarrollado mecanismos de supervisión, aunque sin facultades de ejecución (OIT). Las políticas de las organizaciones internacionales no deben contradecirse las unas con las otras, y sólo si los organismos de las Naciones Unidas, las instituciones financieras internacionales y la UE trabajan juntos para promover cada uno de ellos las normas de los demás, como la igualdad de género, la sostenibilidad, el trabajo decente y la liberalización del comercio, podrán lograrse todos sus objetivos. |
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4.5 |
La gobernanza de las instituciones financieras, el FMI, el Banco Mundial y el Consejo de Estabilidad Financiera, han sido el centro de los debates sobre la gobernanza internacional de la economía mundial. La necesidad de regular los mercados financieros y de hacerlos más transparentes es más urgente que nunca, puesto que ya no es posible adoptar las medidas apropiadas únicamente a nivel nacional. Para que las organizaciones internacionales puedan ser más eficaces a la hora de evitar nuevas crisis, el CESE apoya el aumento equilibrado de sus competencias de regulación de los mercados financieros a escala internacional, sin que lleguen a ser excesivamente restrictivas, limitadoras y burocráticas. El CESE es favorable a la idea de reforzar la regulación europea e internacional en los siguientes ámbitos: el aumento de las reservas, la regulación de los fondos especulativos (hedge funds), la transparencia de los paraísos fiscales, la lucha contra la remuneración excesiva y perversa, la reducción del riesgo de apalancamiento financiero y la consolidación de los órganos de supervisión a nivel supranacional, entre otras cuestiones. |
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4.6 |
Se necesita una mayor cooperación internacional para hacer frente al impacto de la crisis financiera en la economía real. Una economía mundial sólida necesita una mayor regulación sobre unos fundamentos más basados en el valor. Una iniciativa importante fue la adoptada por la Canciller alemana Sra. Merkel. En una reunión con la OMC, el Banco Mundial, el FMI, la OIT y la OCDE, propuso a principios de 2009 una «Carta de la gobernanza económica sostenible» (3) que podría sentar las bases de políticas coherentes para alcanzar objetivos conjuntos, en los que cada organización trabajase con arreglo a su propio mandato. Sobre la base de esta Carta los dirigentes del G-20 formularon en Pittsburgh la lista de los «Valores fundamentales de una economía sostenible», en la que señalaban la responsabilidad de las distintas partes interesadas –consumidores, trabajadores, inversores y empresarios– a la hora de incrementar la prosperidad de la población mediante estrategias económicas, sociales y medioambientales coherentes. La OCDE ha preparado una «Norma mundial para el siglo XXI» (Global Standard for the 21st Century) sobre la base de los estándares existentes en materia de gobernanza empresarial (corporate governance), empresas multinacionales, lucha contra la corrupción y cooperación fiscal (4). La Comisión Stieglitz recomienda una serie de medidas drásticas para contrarrestar la caída de la demanda, crear puestos de trabajo y alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). El CESE recomienda que la UE y sus Estados miembros apoyen estas iniciativas. |
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4.7 |
La OIT desempeñará un papel especial en la estructura de la nueva gobernanza. Sus Normas básicas del trabajo y los conceptos de trabajo decente y de empresas sostenibles proporcionan orientación para abordar la crisis de empleo. En su 98a Conferencia, en junio de 2009, las tres partes constitutivas de la OIT firmaron un Pacto mundial para el Empleo, paquete de medidas para invertir las tendencias a la baja del empleo y del crecimiento. El CESE insta a la UE que presione para lograr un diálogo formal entre organizaciones internacionales sobre la base del Programa de Trabajo Decente de la OIT en materia de empleo, desarrollo empresarial, protección social, condiciones laborales humanitarias, relaciones sindicales sólidas y riesgos laborales. |
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4.8 |
Para lograr una mayor coherencia, el Comité aconseja a la UE que promueva, tanto interna como externamente, la ratificación de los convenios actualizados de la OIT y la aplicación de su Programa de Trabajo Decente. El Comité insta en particular la ratificación y aplicación de los convenios más pertinentes para el Programa de Trabajo Decente de la OIT, lo que incluye los convenios sobre seguridad y salud en el trabajo y el Convenio no 94 sobre las cláusulas de trabajo en los contratos celebrados por las autoridades públicas. Las normas de la UE no liberan a los Estados miembros de las obligaciones asumidas al ratificar los convenios de la OIT. El CESE apoya que el Parlamento Europeo, en su Resolución de 26 de noviembre de 2009, haya pedido a la Comisión que considere la adopción de una Recomendación a los Estados miembros para que ratifiquen todos los convenios que la OIT ha clasificado como actualizados y contribuyan activamente a su aplicación. En la línea de los dictámenes del CESE sobre «La dimensión social de la globalización» (5) y «Promover un trabajo digno para todos» (6), el CESE espera poder participar activamente en la preparación de esa Recomendación. |
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4.9 |
Además, el CESE apoya cualquier iniciativa de la UE de fomento de la cooperación entre organizaciones internacionales en materias específicas. Un magnífico ejemplo de ello es la cooperación entre la OMC y la OIT en materia de empleo, la cooperación entre el Banco Mundial y la OIT en cuestiones de seguridad social o la cooperación entre el Banco Mundial y el FMI para la aplicación de las Normas básicas del trabajo. El empleo de los jóvenes, la microfinanciación y la seguridad social son las cuestiones más importantes. |
5. Nueva gobernanza: mayor consideración hacia los intereses de los países en desarrollo
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5.1 |
Los países emergentes o en vías de desarrollo deben tener una participación más importante en las nuevas estructuras de gobernanza mundial que vayan a adoptar las organizaciones internacionales. Sin embargo, su integración tendrá que estar basada en las normas de la ONU y en el respeto de los derechos humanos. El objetivo de garantizar el trabajo decente y la aplicación de las Normas básicas del trabajo de la OIT en países emergentes y en vías de desarrollo debería orientar las políticas de las organizaciones internacionales. El Banco Mundial y el FMI deben volver a reestructurarse al objeto de aumentar la representación y el peso de los países más pobres en sus instituciones y en sus procesos. |
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5.2 |
Es necesario asistir a los países en vías de desarrollo con el fin de facilitarles su participación efectiva en proceso de toma de decisiones de la OMC. Deben estar equipados para poder participar más fácilmente en las negociaciones comerciales y hay que animarlos a que mejoren la amplitud de sus conocimientos de los asuntos comerciales así como sus capacidades técnicas y sus competencias en materia de integración de los mercados. Se debe conceder a los países en desarrollo algo de espacio político legítimo en las relaciones comerciales. |
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5.3 |
En marzo de 2009 el FMI hizo un análisis de la vulnerabilidad de los países de renta baja frente a los efectos adversos de la crisis financiera mundial y de la actual recesión (7). Según las previsiones de la OIT, más de 200 millones de personas corren el riesgo de descender a un nivel de extrema pobreza, la mayor parte de las cuales viven en economías emergentes o en desarrollo. El número de trabajadores pobres, los que ganan menos de 2 USD diarios, podría alcanzar la cifra de 1 400 millones, lo que minaría todos los progresos realizados durante la última década para reducir la pobreza en el mundo. La pobreza creciente afectará sobre todo a las mujeres, que constituyen el 60 % de los pobres del mundo. En estas condiciones resulta necesario realizar esfuerzos adicionales para alcanzar los ODM. El CESE insta a la UE a cumplir escrupulosamente sus compromisos para realizar los ODM. |
6. ¿Qué papel podría desempeñar la UE en la promoción de una nueva gobernanza de las distintas organizaciones internacionales?
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6.1 |
La UE debe desempeñar un papel especial en la escena internacional. La Unión Europea es el primer exportador mundial, el principal donante de ayuda a los países en vías de desarrollo y el mercado mundial de referencia. A pesar de ello, hay estudios que indican que la UE está perdiendo posiciones en la ONU (8). Las resoluciones en materia de derechos humanos de la UE están consiguiendo ahora menos apoyo en la Asamblea General que hace una década, debido al aumento de la influencia de países que, como China o Rusia, se niegan a cualquier forma de interferencia en sus «asuntos internos» (9). |
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6.2 |
La UE se juega mucho en el sistema de gobernanza mundial. El modelo europeo de economía social de mercado es único y ha demostrado ser particularmente eficaz para abordar los complejos problemas de la crisis económica actual. La UE y sus instituciones tienen que tomar parte activa para defender sus intereses y poder promover sus valores. |
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6.3 |
La UE está representada en todas las organizaciones internacionales que están relacionadas con la gobernanza de la economía mundial, ya sea mediante la presencia de Estados miembros en el consejo de dichas organizaciones, por la coordinación de las políticas de los miembros en esas organizaciones, por estar representada por el miembro que ejerce la presidencia o de forma directa mediante un estatus representativo de la CE. En la mayor parte de las organizaciones internacionales la UE sólo tiene estatuto de observador (salvo en la OMC y en la FAO) y depende de su poder de convicción (soft power) para ejercer su influencia. Aunque este «soft power» y su red de buena voluntad puedan ser eficaces, la UE debería buscar activamente el reconocimiento de una posición formal cada vez que ello sea posible. En cada una de las organizaciones internacionales, la UE debería desarrollar una estrategia para incrementar su poder y reforzar su posición con el fin de promover una gobernanza más eficaz y más justa en estas organizaciones. |
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6.4 |
En el FMI, la UE está representada por diferentes portavoces (el presidente del EURIMF, el BCE, el presidente del Eurogrupo, el ministro de Hacienda de la Presidencia de la UE), pero diferencias entre los Estados miembros sobre cuestiones financieras y de desarrollo impiden que Europa hable con una sola voz. Aunque la Comisión Europea está facultada para hablar en nombre de la UE en materia de comercio, en otros asuntos financieros o económicos ni siquiera los dieciséis Estados miembros que tienen una moneda común y que han delegado parte de sus competencias al BCE adoptan necesariamente una posición unitaria. Dada la importancia creciente de las instituciones de Bretton Woods, y en particular del FMI, el CESE insta a la UE y a sus instituciones a que mejoren su coordinación en relación con la gobernanza de estas instituciones. Los países de la UE reúnen juntos el 32 % de los derechos de voto del FMI, frente al 17 % de Estados Unidos. La pérdida de influencia de los Estados más pequeños de la UE para dejar sitio a las economías emergentes puede ser compensada mediante una mejor coordinación política de la UE. |
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6.5 |
El CESE pide a la UE que anime al FMI a promocionar políticas que proporcionen acceso al crédito y a la financiación, en particular de las PYME y de los agricultores, ya que en todas las economías nacionales estos sectores actúan como columna vertebral y son los mayores proveedores de puestos de trabajo. El CESE también pide que la UE inste a las instituciones financieras internacionales a que pongan a disposición de los países en desarrollo los fondos necesarios para aplicar medidas anticíclicas y que, de este modo, se abstengan de establecer vínculos condicionales procíclicos. |
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6.6 |
Desde el año 2000 la UE ha aumentado significativamente su contribución financiera al Banco Mundial (241 millones de euros en 2008). El CESE reconoce la importancia del Banco Mundial para la erradicación de la pobreza y recomienda que la UE anime al Banco Mundial a adoptar políticas de desarrollo económico que incluyan el trabajo decente así como el acceso a la sanidad, a la educación y a otros bienes públicos. El CESE insta a la UE a apoyar al Banco para que financie planes de recuperación para países afectados por la actual crisis económica y financiera, que estén centrados en apoyar el desarrollo de empresas sostenibles, la creación de empleo, la inversión pública, las políticas activas en materia de mercado laboral, la extensión de la seguridad social básica para todos, unas redes adicionales de seguridad para los más vulnerables e inversiones en «economía ecológica». |
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6.7 |
Con arreglo al nuevo Tratado de Lisboa, el Parlamento Europeo tiene competencias de codecisión en el ámbito de la política comercial. Para el CESE esto brinda nuevas oportunidades de reforzar la cooperación con el Parlamento y la Comisión en la política comercial. El CESE ha preparado una serie de dictámenes pertinentes sobre cuestiones comerciales y sobre la necesidad de lograr que las políticas comerciales sean coherentes con las políticas sociales y medioambientales de la UE (10) . |
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6.8 |
La UE emplea mucho tiempo en la coordinación de sus puntos de vista y de sus posiciones en las organizaciones internacionales por lo que cada vez se dedica menos tiempo y esfuerzo a obtener apoyos para estas posiciones por parte de otros miembros de las organizaciones internacionales. La Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad es una de las excepciones positivas recientes. Las organizaciones de la sociedad civil pueden apoyar una posición conjunta. El CESE observa que las votaciones de los Estados miembros de la UE muestran una cierta convergencia e insta a la UE a que se prepare a hablar con una sola voz para evitar la pérdida de influencia por causa de la falta de acuerdo de los miembros. Es de esperar que el Tratado de Lisboa constituya una mejora en este sentido. La ratificación del nuevo Tratado, el nuevo puesto de Alto Representante y la cooperación diplomática reforzada representan una oportunidad para mejorar la posición internacional de la UE. |
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6.9 |
La mejor, más coherente y, por lo tanto, más eficaz gobernanza de las organizaciones internacionales comienza en casa. Las políticas de la UE en la ONU y en sus agencias, en el G-20 y en las instituciones de Bretton Woods deberían estar sujetas a los mismos principios y promover los mismos objetivos, dentro del mandato y la estructura de cada una de esas distintas organizaciones. Es necesario un esfuerzo mucho mayor para desarrollar políticas coherentes en las organizaciones internacionales. La política de la UE sobre la coherencia para el desarrollo es un ejemplo positivo. El CESE también hace referencia a la coherencia entre las políticas internas y externas en la Estrategia de Lisboa (11). |
7. Mejorar la consulta y la participación de los interlocutores sociales y de las organizaciones de la sociedad civil
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7.1 |
La participación de los interlocutores sociales y de las organizaciones de la sociedad civil es un requisito previo para la protección y la promoción de los valores que son fundamentales para las organizaciones internacionales. La sociedad civil se juega mucho en la gobernanza de las organizaciones internacionales. La reciente crisis ha mostrado que la sociedad civil, en forma de contribuyentes, trabajadores, consumidores, ahorradores, propietarios de viviendas y empresarios, paga un alto precio por una gobernanza mundial insuficiente e ineficaz. |
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7.2 |
La nueva estructura de gobernanza está tomando forma en las cumbres de diplomáticos de alto nivel. Este proceso no es muy transparente. La sociedad civil organizada y los interlocutores sociales tienen poca información sobre el proceso, y menos aún acceso a la toma de decisiones. Las organizaciones de la sociedad civil y las organizaciones sindicales intentan movilizar a la opinión pública y presionar a sus gobiernos para comunicar sus ideas sobre la futura estructura de gobernanza de la economía mundial. Se consulta a ciertos sectores empresariales, pero a otros se les excluye. La voz de las organizaciones de la sociedad civil y de los interlocutores sociales debería oírse más en el proceso de elaboración de las políticas de la UE respecto de las organizaciones internacionales. |
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7.3 |
Existen algunos ejemplos de buenas prácticas a nivel nacional, regional e internacional de participación de la sociedad civil en la gobernanza de las organizaciones internacionales. A nivel internacional el ejemplo de la OIT es sobresaliente. Los representantes de los empresarios y de los trabajadores participan en pie de igualdad con los gobiernos en todas las instituciones de la OIT, ya sea en cuestiones de gobernanza, de toma de decisiones, de fijación de normas estándar o de supervisión. El Comité consultivo económico e industrial de la OCDE (BIAC) y la Comisión Sindical Consultiva ante la OCDE (TUAC) son también buenos ejemplos de consulta institucionalizada de los interlocutores sociales. El resto de las organizaciones internacionales organizan consultas con los interlocutores sociales y con otras organizaciones de la sociedad civil de forma menos sistemática, como es el caso del carácter consultivo de las ONG en la ONU, o bien no las organizan en absoluto como ocurre en el G 20. La gobernanza efectiva de las organizaciones internacionales saldrá reforzada si se institucionaliza la participación de las organizaciones de la sociedad civil y de los interlocutores sociales de forma transparente. Las organizaciones internacionales pueden ser también más eficaces si se incluye a las organizaciones de la sociedad civil y a los interlocutores sociales en sus mecanismos de seguimiento y de supervisión y en sus sistemas de alerta temprana. |
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7.4 |
El CESE espera que la UE incluya a las organizaciones de la sociedad civil y a los interlocutores sociales en el desarrollo de sus políticas y posiciones respecto de la nueva gobernanza de las organizaciones internacionales. El Comité también espera que la UE promueva en el seno de las organizaciones internacionales una apertura para la consulta de la sociedad civil y de los interlocutores sociales a la hora de debatir sus estructuras de gobernanza. Una consulta digna de este nombre supone transparencia y un acceso fácil a los documentos en unos plazos que permitan tomar en consideración e incluir los puntos de vista de las partes interesadas. |
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7.5 |
El CESE espera que la UE (la Comisión y los Estados miembros) favorezcan y faciliten una mayor consulta de las organizaciones de la sociedad civil y de los interlocutores sociales en las futuras estructuras de gobernanza de las organizaciones internacionales. |
Bruselas, 17 de marzo de 2010
El Presidente del Comité Económico y Social Europeo
Mario SEPI
(1) Documentos COM(2001) 231 - Construcción de un asociación efectiva con las Naciones Unidas en los ámbitos de desarrollo y asuntos humanitarios, y COM(2003) 526 - La Unión Europea y las Naciones Unidas: la opción del multilateralismo.
(2) Tal como recomendó la Comisión de expertos presidida por el profesor Joseph Stiglitz que asesoraba a la Conferencia de Naciones Unidas sobre la crisis económica y financiera mundial y su impacto sobre el desarrollo, de junio de 2009. La Comisión Stiglitz también recomendó la creación de un Grupo de Expertos para asesorar al Consejo.
(3) Comunicado de prensa conjunto de la Canciller Merkel; Berlín, 5 de febrero de 2009.
(4) Ángel Gurría, Secretaría general de la OCDE; Roma, 12 de mayo de 2009.
(5) DO C 234 de 22.9.2005, p. 41.
(6) DO C 93 de 27.4.2007, p. 38.
(7) The Implications of the Global Financial Crisis for Low-Income Countries (Las implicaciones de la crisis financiera mundial para los países de renta baja), FMI, marzo de 2009.
(8) A global Force for Human Rights? An audit of European Power at the UN (¿Una fuerza mundial para los derechos humanos? Una auditoría sobre el poder europeo en la ONU), de Richard Gowan y Franziska Brantner; publicado por el «European Council on Foreign Relations», septiembre de 2008. www.ecfr.eu
(9) DO C 182 de 4.8.2009, p. 13.
(10) DO C 211 de 19.8.2008, p. 82.
(11) DO C 128 de 18.5.2010, p. 41.