52006DC0857

Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo - El empleo en las zonas rurales: colmar el déficit de puestos de trabajo {SEC(2006) 1772}

/* COM/2006/0857 final */

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[pic] | COMISIÓN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS |

Bruselas, 21.12.2006

COM(2006) 857 final

COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL CONSEJO Y AL PARLAMENTO EUROPEO

El empleo en las zonas rurales: colmar el déficit de puestos de trabajo {SEC(2006) 1772}

1. INTRODUCCIÓN

En su reunión celebrada en Lisboa en el año 2000, en el contexto de la Estrategia Europea para el Empleo presentada en 1997, el Consejo Europeo fijó el objetivo de pleno empleo y, como meta intermedia, la consecución para el año 2010 de una tasa de empleo del 70%. Como parte de ese proceso, el Consejo de Agricultura de julio de 2003 aprobó unas conclusiones sobre el «Empleo en las zonas rurales en el marco de la Estrategia Europea de Empleo». El Consejo de Agricultura puso de manifiesto la existencia de varios retos para el futuro del empleo rural, como el envejecimiento de la población agraria, la participación de los jóvenes y de las mujeres en la economía rural, la ampliación de la Unión Europea y la transición de la ayuda a los productos a la ayuda a los productores de acuerdo con la reforma de la PAC. Dicho Consejo de Agricultura encargó a la Comisión que realizase una evaluación pormenorizada de las perspectivas de empleo en las zonas rurales y que abriese el debate sobre la creación de herramientas estadísticas para las zonas rurales.

2. LA PAC, EL DESARROLLO RURAL Y LAS PRIORIDADES DE EMPLEO DE LA UE

El 2 de febrero de 2005, la Comisión propuso dar un nuevo impulso a la Estrategia de Lisboa centrándose en dos grandes tareas: generar un crecimiento más fuerte y duradero y crear nuevos y mejores puestos de trabajo[1]. La Estrategia Europea para el Empleo exige una mayor adaptabilidad de los trabajadores y las empresas y un incremento de la inversión en capital humano a través de la mejora de las prestaciones de formación y del aumento de las competencias. Los principios rectores de la contribución de la PAC (mercados y desarrollo rural) a la Estrategia de Lisboa fueron fijados por el Consejo Europeo en Gotemburgo en 2001 y confirmados en las conclusiones de la Estrategia de Lisboa adoptadas en Tesalónica en junio de 2003. El aumento del rendimiento económico debe ir acompañado de un uso sostenible de los recursos naturales. Este principio se reafirmó en la Estrategia de desarrollo sostenible de la UE adoptada por el Consejo Europeo el 16 de junio de 2006.

La nueva PAC se basa en una política de mercados donde la intervención sirve de red de seguridad y la estabilización de la renta se consigue mediante un sistema de ayudas disociadas supeditadas al cumplimiento de una serie de condiciones, y en una política de desarrollo rural reforzada centrada en la creación de empleo, el crecimiento y la sostenibilidad. Las directrices estratégicas comunitarias de desarrollo rural determinan los ámbitos de intervención clave para la consecución de las prioridades de la UE para el periodo 2007–2013 en relación con la Estrategia de desarrollo sostenible renovada de la UE y la Estrategia de Lisboa para la creación del empleo.

3. EL DÉFICIT DE PUESTOS DE TRABAJO

Las zonas rurales europeas presentan enormes diferencias en términos de población, demografía, estructuras económicas y sociales y mercados de trabajo. Esta diversidad contribuye a su riqueza. No obstante, muchas de las zonas rurales europeas tienen un desafío en común: su capacidad de crear puestos de trabajo sostenibles y de calidad sostenibles pierde terreno frente a la de las zonas urbanas.

3.1. Características de las zonas rurales

En términos de densidad de población, las zonas rurales representan un 93% del territorio de EU-27. Un 20 % de la población vive en zonas predominantemente rurales y un 38 % de la misma en zonas significativamente rurales[2]. Las zonas rurales generan un 45 % del valor añadido bruto en EU-27 y un 53 % del empleo, aunque tienden a quedar rezagadas con respecto a las zonas predominantemente urbanas. En EU-27, la renta per cápita de las zonas predominantemente urbanas representa prácticamente el doble de la de las zonas predominantemente rurales. Los bajos niveles de ingresos dificultan que estas zonas atraigan y retengan a la mano de obra cualificada . Este desfase se refleja asimismo en otros indicadores esenciales (véase el anexo).

Evolución de la situación demográfica

La proporción de la población rural en la población total de la UE se ha mantenido relativamente constante a lo largo de las últimas décadas. No obstante, esta estabilidad relativa en términos agregados enmascara considerables variaciones entre Estados miembros y dentro de los mismos, y oculta los importantes variaciones demográficas que se han producido a nivel regional en los últimos 15 años.

Estamos asistiendo en Europa a dos procesos de cambio demográfico a gran escala: la ya consolidada tendencia de «urbanización», que arrastra a la población y a la actividad económica de las zonas rurales más apartadas a las zonas urbanas y a las zonas rurales más accesibles, y una corriente más reciente de «contraurbanización» desde las zonas urbanas hacia las zonas rurales accesibles (posibilitada por las nuevas infraestructuras de transportes y de TIC), generada por la creciente presión que ejerce el modo de vida urbano. Como consecuencia de este fenómeno, los sectores más accesibles de las zonas significativamente rurales representan zonas de crecimiento, con una estructura económica cada vez más similar a las de las zonas urbanas. En contraste, las zonas predominantemente rurales, especialmente las ubicadas en los lugares más remotos de la UE, siguen perdiendo población y actividad económica[3].

Por lo que respecta a la estructura por edades, las zonas rurales de los Estados Miembros meridionales son las que presentan los mayores signos de envejecimiento demográfico. En cuanto a la distribución por sexos, la tendencia más marcada es la «masculinización» de las zonas rurales nórdicas escasamente pobladas y de las zonas rurales menos desarrolladas de los nuevos Estados miembros, debido a la emigración de las mujeres jóvenes[4].

Tasas de empleo inferiores y tasas de desempleo superiores

Durante el periodo comprendido entre 1996 y 2001, el empleo ha aumentado a mayor rapidez en las zonas urbanas en toda EU-25. En las zonas predominantemente urbanas, la tasa de empleo se ha incrementado en un 3,6 % frente al 1,9 % de las zonas predominantemente rurales. Estas cifras indican que se está ampliando el desfase entre el nivel de empleo de ambos tipos de zonas[5]. En 2004, las tasas de empleo de las zonas predominantemente urbanas de EU-27 (64,7 %) superaban casi en un 5% a las de las zonas predominantemente rurales (60,1 %). No obstante, es preciso volver a insistir en la diversidad existente dentro de las zonas rurales. Algunas de ellas, especialmente las ubicadas en zonas periurbanas, han registrado altos índices de crecimiento del empleo, siguiendo la tendencia general observada en los países de la OCDE[6]. Las tendencias subregionales pueden diferir considerablemente de las regionales, especialmente cuando la mano de obra que abandona la actividad agraria en el campo es absorbida por las pequeñas ciudades o los grandes pueblos.

Las tasas de desempleo son por lo general considerablemente más elevadas en las zonas rurales que en las zonas urbanas. Las diferencias entre ambos tipos de zonas resultan especialmente pronunciadas en los países que se caracterizan por sus elevadas tasas de desempleo. El paro de larga duración sólo es relativamente elevado en las zonas predominantemente rurales, dato que puede indicar una creciente exclusión de los grupos de rentas bajas. Se estima que el desempleo oculto (es decir, el infraempleo de los agricultores y trabajadores agrarios) afecta a unos 5 millones de personas en las zonas rurales.

Desarrollo más lento del sector terciario

El sector de servicios es el principal proveedor de empleo en las zonas rurales europeas, pero su importancia es menor que en las zonas urbanas y tiende a estar dominado por el sector público. Ello se debe al infradesarrollo de los servicios privados, todavía de carácter eminentemente urbano. En 2002, representaba un 57 % y un 65 %, respectivamente, en las zonas predominantemente y significativamente rurales, frente al 75 % de las zonas predominantemente urbanas. Estas cifras se reflejan en una transición más lenta a las actividades que se centran en la economía basada en el conocimiento.

Cualificaciones y capital humano

Por lo general, las zonas rurales reúnen menos cualificaciones y capital humano que las urbanas. En muchos Estados miembros, la educación en niveles superiores a la primaria y el primer ciclo de secundaria se halla más generalizada en las zonas urbanas. En ellas, casi un 20% de la población adulta tiene estudios superiores, proporción que en las zonas rurales se sitúa solamente en torno al 15 %[7]. La posesión de estudios superiores provoca a menudo la emigración desde las zonas rurales hacia las urbanas de las personas cualificadas, quienes permanecen en dichas zonas tras concluir sus estudios debido a las mejores perspectivas de trabajo.

Falta de oportunidades para las mujeres y los jóvenes

La situación de las mujeres y los jóvenes en las zonas rurales sigue siendo precaria y a menudo desemboca en la emigración de ambos colectivos en los grupos de edad económicamente activos. En algunas de las zonas rurales, la falta de infraestructuras de formación y de instalaciones adecuadas de asistencia materno-infantil impide el acceso al mercado laboral o el aumento de las cualificaciones profesionales una vez dentro de él. Las cifras de desempleo femenino y juvenil tienden a ser relativamente elevadas en las zonas rurales: en el primer caso, la tasa de desempleo en el medio rural era del 10,6 %, frente a una tasa de desempleo masculino relativamente más baja del 7,9 %. En las zonas urbanas, las tasas de desempleo femenino (6,8 %) y masculino (6,2 %) son más similares. El desempleo juvenil era considerablemente más elevado en las zonas predominantemente y significativamente rurales, con un 17,6 % y un 16 %, respectivamente, comparado con el 11 % de las zonas urbanas[8].

3.2. El papel de la agricultura

En casi todas las zonas rurales, el sector primario representa menos de un 10 % del empleo total. En una tercera parte de las zonas rurales, esta cifra es inferior al 5 % (aproximadamente la media de EU-25). No obstante, en algunas de ellas, especialmente en el este y el sur de la UE, el porcentaje supera el 25 %. Además, la productividad agraria es claramente inferior en las zonas predominantemente rurales[9].

La integración del sector agrario de los nuevos Estados miembros en la PAC se ha desarrollado por lo general de forma fluida y favorable, especialmente en lo que respecta a las rentas. Ahora bien: el éxito del ajuste de este sector será, como en otras zonas de la UE, un factor clave para la mejora de la competitividad y la sostenibilidad medioambiental del sector agrario y para la creación de empleo y crecimiento en los ámbitos económicos afines.

Actualmente, menos de un 10% de los titulares de las explotaciones agrarias en EU-25 tienen menos de 35 años, y más del 24 % tienen más de 65 años. A lo largo del periodo 2000–2005, la agricultura de EU-25 ha perdido esencialmente mano de obra del intervalo de edad de máximo rendimiento (25–54), seguido por el grupo de los trabajadores más jóvenes (15–24) y, solamente a continuación, por los de mayor edad (55–64). La disminución de jóvenes en el sector agrario puede crear dificultades específicas para el relevo generacional.

Los niveles de educación de los agricultores varían mucho de un Estado miembro a otro. Muchos de ellos carecen de las cualificaciones que les permitirían explotar el potencial generado por los nuevos medios disponibles, a saber, la innovación, la oferta de servicios medioambientales, la diversificación, el desarrollo de servicios locales y la producción de bioenergía.

El Consejo de Agricultura ha subrayado la necesidad de fomentar la investigación y el desarrollo, la formación profesional, los servicios de asesoría, la innovación y el capital humano[10].

3.3. Repercusiones de la reforma de la PAC y políticas de desarrollo rural

Los principales factores determinantes del ajuste laboral en el sector agrario son el cambio tecnológico, el rendimiento del capital invertido y la remuneración relativa de la mano de obra agraria en comparación con la de otros sectores. A través de las sucesivas reformas de la política agrícola común en los últimos veinte años, los flujos de salida de mano de obra del sector agrario se han ido manteniendo aproximadamente constantes, en torno a un 2 % o 3 % anual. La introducción de ayudas directas como compensación por las reducciones de los subsidios de los precios a lo largo de este periodo ha permitido que el proceso de reestructuración se lleve a cabo sin excesivos costes sociales. Sin esas ayudas directas, muchas zonas rurales europeas hubieran atravesado grandes dificultades económicas, sociales y medioambientales. El desarrollo rural ha desempeñado un importante papel en la prevención de la despoblación y el abandono de las tierras en numerosas zonas rurales.

Se espera que las repercusiones de la disociación de las ayudas introducida con la reforma de la PAC de 2003 sean por lo general neutras en términos de empleo. El ajuste de las estructuras de producción se equilibrará mediante un uso más eficaz del capital y las tierras, lo que conducirá a actividades económicamente más sostenibles. Se espera que la mayor orientación hacia el mercado genere nuevas oportunidades de ingresos a través de la diversificación tanto agraria como hacia otros sectores por parte de los agricultores.

Los datos actualmente disponibles indican que los ajustes introducidos en el sector agrario y sus repercusiones en el empleo se han amortiguado en parte mediante la creación de nuevas posibilidades de empleo en las propias explotaciones o mediante la combinación del empleo a tiempo parcial en la agricultura con el empleo en otros sectores. Las medidas de desarrollo rural han sido complementos y pilares esenciales de este proceso, conduciendo a la creación o el mantenimiento de un considerable número de puestos de trabajo.

Las evaluaciones existentes sugieren que, por lo general, las inversiones en las explotaciones, la formación, las medidas de silvicultura y las intervenciones para el fomento de la adaptación y el desarrollo de las zonas rurales han sido eficaces en cuanto a la creación de empleo. Las inversiones en las explotaciones han contribuido de forma global a afianzar el empleo mediante el incremento de la productividad, mientras que las medidas de diversificación económica han contribuido en mayor medida a la creación de nuevos puestos de trabajo.

Aunque se dispone de escasas estimaciones cuantitativas al nivel de la UE, se ha sugerido que, durante el periodo de vigencia de la iniciativa LEADER II, se crearon o mantuvieron en las zonas rurales europeas hasta 100 000 puestos de trabajo (en servicios sociales y sanitarios o en el ámbito de la preservación del paisaje y el patrimonio cultural). La mitad de estos puestos de trabajo fueron ocupados por mujeres. Las medidas de diversificación de la actividad rural contribuyeron al mantenimiento de numerosos puestos de trabajo en la agricultura y, de forma simultánea, a la creación de empleos temporales en actividades medioambientales y de renovación de pueblos.

No obstante, las medidas de fomento del empleo y de diversificación hacia actividades no agrarias siguen ocupando una parte relativamente pequeña de los programas. Las estimaciones indican que en el periodo actual, 2000-2006, sólo un 10 % de los principales programas para EU-15 se destinó a medidas directa o indirectamente generadoras de empleo fuera de los sectores agrario o de primera transformación. Esa cifra indica que existe en el nuevo periodo un amplio margen para mejorar la contribución de los programas de desarrollo rural.

4. RETOS PARA LAS ZONAS RURALES

Las zonas rurales europeas son muy diversas e incluyen muchas de las regiones más pujantes de Europa. No obstante, algunas de ellas, incluidas las más apartadas, despobladas o dependientes de la agricultura, deben hacer frente en los próximos años a una serie de retos concretos relativos al crecimiento, la creación de empleo y la sostenibilidad. Estas dificultades incluyen:

- los niveles inferiores de renta,

- una situación demográfica desfavorable,

- tasas más bajas de empleo y tasas más elevadas de desempleo,

- un desarrollo más lento del sector terciario,

- deficiencias en cuanto a las cualificaciones y el capital humano,

- falta de oportunidades para las mujeres y los jóvenes,

- escasez de las cualificaciones necesarias en ciertos ámbitos del sector agrario y la industria de transformación alimentaria.

Además, el constante proceso de reestructuración y modernización de la agricultura europea impone una pesada carga a muchas de las zonas rurales. Las tendencias actuales dejan prever que, en 2014, unos dos millones de trabajadores a tiempo completo habrán abandonado el sector en EU-15. Además, es posible que entre uno y dos millones de trabajadores a tiempo completo salgan del sector en los diez nuevos Estados miembros, cifra a la que podría añadirse otro millón o dos en Bulgaria y Rumanía[11]. Es preciso agregar a este total los cinco millones de personas en situación de desempleo oculto en las explotaciones agrarias. Estos cambios afectarán a la mayor parte de las zonas rurales. En las zonas significativamente rurales, el reto consistirá esencialmente en evitar el riesgo de exclusión asociado con la falta de cualificaciones y los bajos niveles de ingresos. En las zonas más apartadas con altos niveles de desempleo agrario, la gestión del proceso de reestructuración desempeñará un importante papel en el contexto más amplio de la economía rural.

No obstante, las zonas rurales encierran verdaderas posibilidades por su potencial de crecimiento en nuevos sectores, su oferta de actividades recreativas y turísticas, su atractivo como lugares de residencia y de trabajo y su papel como reserva de recursos naturales y paisajes de alto valor. La agricultura europea produce múltiples productos de elevadísima calidad. Los sectores agrario y alimentario deben aprovechar las oportunidades que brindan los nuevos métodos, tecnologías e innovaciones para satisfacer la cambiante demanda de los mercados europeos y mundial. Ello requerirá el desarrollo de nuevas cualificaciones y objetivos empresariales y la capacidad de adaptación a la prestación de otros tipos de servicios.

En pocas palabras, las zonas rurales europeas deben explotar su potencial si no desean correr el riesgo de quedarse aún más rezagadas con respecto a las zonas urbanas en la consecución de los objetivos de Lisboa, especialmente en el caso de las zonas más aisladas y de carácter más agrícola.

5. CONCLUSIONES: COLMAR EL DÉFICIT DE PUESTOS DE TRABAJO

Las zonas rurales europeas deben hacer frente a considerables retos en el ámbito del empleo. Al mismo tiempo, se dispone de una amplia gama de instrumentos europeos y nacionales que pueden emplearse para reducir el desfase laboral entre las zonas rurales y las urbanas. Es preciso fomentar las intervenciones multisectoriales y territoriales basadas en una cooperación que rebase el ámbito estrictamente agrario, la industria agroalimentaria y el agroturismo. Concretamente, es preciso explotar al máximo las medidas de desarrollo rural para la creación de empleo y la generación de crecimiento.

Ejemplos de creación de empleo mediante el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural[12]: |

el turismo, la artesanía y la prestación de servicios de ocio rural son sectores de crecimiento en numerosas regiones que ofrecen posibilidades tanto para la diversificación de las actividades dentro de las propias explotaciones como para la creación de microempresas en la economía rural en un sentido más amplio; |

las iniciativas locales de creación de centros de atención materno-filial pueden facilitar el acceso al mercado laboral. Para ello, deben construirse las infraestructuras oportunas, medida que podría combinarse con iniciativas de fomento de la creación de pequeñas empresas relacionadas con las actividades rurales y los servicios locales; |

las iniciativas integradas que combinan la diversificación, la creación de empresas, la inversión en el patrimonio cultural, las infraestructuras para los servicios locales y la renovación pueden contribuir a la mejora tanto de las perspectivas económicas como de la calidad de vida; |

el desarrollo de microempresas y centros de artesanía, que pueden recoger destrezas tradicionales o introducir nuevas competencias; |

la formación de los jóvenes en los campos necesarios para la diversificación de la economía local; |

el fomento de la absorción y la difusión de las TIC y el desarrollo de la provisión y el uso innovador de fuentes de energía renovables; |

las infraestructuras locales a pequeña escala, apoyadas desde los programas de desarrollo rural, pueden desempeñar un papel vital en la conexión de las grandes inversiones de los fondos estructurales con las estrategias locales de diversificación y desarrollo del potencial agrario y agroalimentario. |

Ante la perspectiva de estos retos, la integración de las políticas comunitarias con las de los Estados miembros, combinada con un fuerte hincapié en las cualificaciones y los recursos humanos, será un elemento clave para explotar las posibilidades de crecimiento y empleo que encierran las zonas rurales. La Comisión recomienda por lo tanto que:

- se mantenga y consolide el proceso de reforma de la PAC, con una creciente orientación hacia el mercado y una estabilización de la renta mediante las ayudas directas;

- los Estados miembros hagan uso de las posibilidades existentes para favorecer y respaldar los cultivos energéticos y la creación de empresas de energías renovables, lo que puede ayudar a estabilizar el empleo en las zonas rurales y contribuir en gran medida al fomento del desarrollo sostenible;

- habida cuenta de los especiales retos que se plantean antes muchas de sus zonas rurales, la integración de los nuevos Estados miembros y la reestructuración de su agricultura siga siendo prioritaria en los próximos años;

- de acuerdo con las directrices estratégicas comunitarias para el desarrollo rural, los Estados miembros utilicen sus programas de desarrollo rural para conseguir los objetivos prioritarios de transferencia de conocimientos, modernización, innovación y calidad en la cadena alimentaria e inversión en capital humano, y el objetivo global de creación de oportunidades de empleo y de las condiciones necesarias para el crecimiento;

- habida cuenta de que el desarrollo rural sólo puede desempeñar cierto papel en la recuperación del déficit de empleo, se utilice toda la gama de instrumentos comunitarios para fomentar el crecimiento de empleo en las zonas rurales. Los Estados miembros deberán velar por que se maximice la sinergia entre las políticas estructural, laboral y de desarrollo rural[13];

Ejemplos de ayuda del Fondo Europeo de Desarrollo Regional y del Fondo Social Europeo para la diversificación de las zonas rurales[14]: |

apertura de un nivel mínimo de acceso a los servicios de interés económico general; |

apoyo a la aplicación del enfoque integrado al turismo; |

fomento de la innovación de procesos y productos en las actividades económicas existentes; |

inversión en los polos de desarrollo de las zonas rurales y en el desarrollo de agrupaciones económicas basadas en los activos locales. |

- toda medida que se adopte en estos ámbitos del desarrollo humano se aplique en absoluto cumplimiento de los objetivos de la Estrategia Europea para el Empleo, con arreglo a las directrices integradas para el crecimiento y el empleo. Todos los Estados miembros deberían fomentar la realización de previsiones de los cambios en el sector agrario como parte del proceso de reestructuración, y adoptar un enfoque proactivo para la formación y la reorientación profesional de los agricultores, especialmente en lo que respecta a las cualificaciones transferibles;

- la red de desarrollo rural fije como tema central de trabajo para 2008 la creación de puestos de trabajo en las zonas rurales.

La Comisión reforzará el uso de instrumentos estadísticos para evaluar las repercusiones en el empleo de las políticas de desarrollo rural en el contexto del marco común de seguimiento y evaluación del desarrollo rural.

Anexo: Características esenciales de las zonas rurales en EU-27

Características territoriales |

EU-27 | Predominantemente rural | Significativamente rural | Predominantemente urbana | Definición de la región | Año |

% territorio | 100,0 | 57,0 | 35,7 | 7,3 | NUTS 3 | 2003 |

% población | 100,0 | 20,5 | 37,8 | 41,7 | NUTS 3 | 2003 |

% VAB | 100,0 | 13,2 | 31,7 | 55,0 | NUTS 3 | 2002 |

% Empleo | 100,0 | 18,7 | 34,6 | 46,7 | NUTS 3 | 2002 |

% Superficie agrícola utilizada (1) | 100,0 | 43,2 | 46,8 | 10,0 | Distrito EEA | 2003 |

(1) salvo ES, SL |

Características demográficas |

EU-27 | Predominantemente rural | Significativamente rural | Predominantemente urbana | Definición de la región | Año |

Densidad de población (por km2) | 114,8 | 40,9 | 118,2 | 638,7 | NUTS 3 | 2003 |

% personas entre 15 y 64 años en la población total (1) | 67,2 | 65,9 | 67,1 | 68,0 | NUTS 3 | 2001 |

Tasa de migración neta (2) | 3,9 | 1,8 | 4,0 | 4,8 | NUTS 2 | 2003 |

(1) salvo BE, DK, LV, MT, SI |

(2) salvo EE, CY, LU, MT |

Características económicas |

EU-27 | Predominantemente rural | Significativamente rural | Predominantemente urbana | Definición de la región | Año |

PIB per cápita (EU-25 = 100) | 95.5 | 64,5 | 82,3 | 122,8 | NUTS 3 | 2001 |

Sector primario como % del VAB total (1) | 2,3 | 5,1 | 2,8 | 0,9 | NUTS 2 | 2002 |

Sector terciario como % del VAB total | 71,1 | 62,4 | 67,9 | 74,5 | NUTS 3 | 2002 |

(1) salvo MT |

Características del empleo |

EU-27 | Predominantemente rural | Significativamente rural | Predominantemente urbana | Definición de la región | Año |

Tasa de empleo % | 62,7 | 60,1 | 61,9 | 64,7 | NUTS 2 | 2004 |

Tasa de desempleo (% de la población activa) | 9,2 | 9,9 | 10,1 | 7,8 | NUTS 2 | 2004 |

Desempleo de larga duración (% de la población activa) | 4,1 | 4,5 | 4,7 | 3,3 | NUTS 2 | 2004 |

Trabajo autónomo como % del empleo total | 15,3 | 19,3 | 15,2 | 13,8 | NUTS 2 | 2004 |

Adultos que participan en actividades de educación y formación como % de la población (1) | 8,5 | 8,2 | 7,8 | 10,1 | NUTS 2 | 2004 |

Empleo en el sector primario % | 6,7 | 20,6 | 6,9 | 1,7 | NUTS 2 | 2002 |

Empleo en el sector terciario % (2) | 66,8 | 57,1 | 65,0 | 74,7 | NUTS 3 | 2002 |

(1) salvo EL |

(2) salvo NL, RO |

Fuente: Desarrollo rural en la Unión Europea – Información estadística y económica – Informe de 2006, http://ec.europa.eu/agriculture/rurdev/index_es.htm |

[1] COM(2005) 24.

[2] Esta definición de zonas rurales se adoptó en el contexto de la Decisión del Consejo de 20 de febrero de 2006 sobre las directrices estratégicas comunitarias de desarrollo rural (periodo de programación 2007-2013) (2006/144/EC). La OCDE divide las zonas en predominantemente rurales, significativamente rurales o predominantemente rurales en función de su densidad de población, para lo que se basa en el porcentaje de la población que vive en municipios rurales (es decir, con menos de 150 habitantes por km²) en una región de nivel NUTS II o NUTS III determinada. Véase a este respecto las evaluaciones de impacto ampliadas de los documentos SEC(2004) 931 y SEC(2005) 914. Las 1284 Regiones NUTS III de EU-27 se reparten aproximadamente por igual entre las tres categorías de zonas rurales-urbanas. Actualmente, la Comisión está elaborando definiciones alternativas que reflejen con mayor precisión la diversidad de las zonas significativamente rurales, incluidas las zonas periurbanas.

[3] Estudio sobre el empleo en las zonas rurales (SERA), p. 214.http://ec.europa.eu/agriculture/rurdev/index_es.htm

[4] SERA, p. 34.

[5] SERA, p. 44.

[6] OCDE 2006. Informe de la Política Rural. El Nuevo Paradigma Rural: Políticas y Gobierno, p. 27.

[7] SERA, p. 133.

[8] SERA, pp. 47-48.

[9] Fuente: Desarrollo Rural en la Unión Europea – Información Estadística y Económica – Informe de http://ec.europa.eu/agriculture/rurdev/index_es.htm

[10] Consejo informal de Agricultura, Krems, 2006.

[11] SERA, p. 84.

[12] Acciones fundamentales determinadas en la Decisión 2006/144/CE del Consejo, de 20 de febrero de 2006, sobre las directrices estratégicas comunitarias de desarrollo rural (periodo de programación 2007-2013) (DO L 55 de 25.2.2006, p. 20).

[13] Ibid, sección 3.6.

[14] Decisión 2006/702/CE del Consejo, de 6 de octubre de 2006, relativa a las directrices estratégicas comunitarias en materia de cohesión (OJ L 291 de 21.10.2006, p. 11), anexo, sección 2.2.

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