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COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL CONSEJO Y AL PARLAMENTO EUROPEO DÉCIMO ANIVERSARIO DE LA ASOCIACIÓN EUROMEDITERRÁNEA: Programa de trabajo para afrontar los retos de los cinco próximos años
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52005DC0139




[pic] | COMISIÓN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS |

Bruselas, 12.4.2005

COM(2005) 139 final

COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL CONSEJO Y AL PARLAMENTO EUROPEO

DÉCIMO ANIVERSARIO DE LA ASOCIACIÓN EUROMEDITERRÁNEA:

Programa de trabajo para afrontar los retos

de los cinco próximos años {SEC(2005) 482 SEC(2005) 483 }

1. INTRODUCCIÓN: UN COMPROMISO PLENO DE LA UE EN FAVOR DE LA ASOCIACIÓN EUROMEDITERRÁNEA

La reunión euromediterránea de los Ministros de Asuntos Exteriores que se celebró en Barcelona los días 27 y 28 de noviembre de 1995 marcó un cambio de dirección en las relaciones entre la Unión Europea y sus vecinos de las cuencas meridional y oriental del Mediterráneo. Se instauró una asociación muy completa, por su cobertura geográfica y alcance sectorial, con ambiciones políticas, económicas y sociales orientadas hacia el futuro.

El Proceso de Barcelona ha desarrollado una asociación sólida, fundamentada en la apropiación conjunta , el diálogo y la cooperación. Ha propiciado la creación de vínculos políticos e institucionales a largo plazo entre Europa y los socios mediterráneos y el compromiso de estos últimos respecto a la senda de reformas. Sobre todo, la asociación ha estado guiada por una voluntad política común de articular conjuntamente un espacio de diálogo, paz, seguridad y prosperidad compartida. Por lo que respecta a la UE, la asociación ha fortalecido también los estrechos vínculos y las sólidas relaciones que mantenía con los socios mediterráneos desde el punto de vista histórico y estratégico.

En la actualidad, en un mundo cada vez más globalizado, la UE sigue siendo el principal socio comercial de los países mediterráneos tanto en el sector de las mercancías como de los servicios. Esa región efectúa más del 50 % de sus intercambios con la UE, que en el caso de algunos países constituye el destino de más del 70 % de las exportaciones. Europa es el primer inversor directo extranjero en esa área geográfica (36 % de la inversión extranjera directa total). La UE es la principal fuente de asistencia y medios de financiación para la región, a la que concede cada año cerca de 3 000 millones de euros en préstamos y subvenciones. Asimismo, la UE es la principal fuente de turismo y el primer destino de los emigrantes.

Aunque la UE y los socios mediterráneos ya han celebrado diversos acuerdos de asociación[1], el proceso de creación de un verdadero mercado regional avanza todavía a duras penas, en particular por la lentitud del propio proceso de integración de los países mediterráneos. La persistente fragmentación de los mercados del Mediterráneo meridional obstaculiza inversiones significativas, tanto nacionales como extranjeras. El porcentaje del comercio intrarregional en el Mediterráneo meridional, inferior al 15 % del total, es el menor del mundo para una región de ese tamaño. Por ello, aunque la UE es el principal socio de la región, la asociación aún no ha aprovechado todo su potencial.

La dimensión regional de la asociación ha aumentado también considerablemente merced al establecimiento, en 2003, del Mecanismo Euromediterráneo de Inversión y Cooperación del Banco Europeo de Inversiones (FEMIP), la instauración, en 2004, de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea, la creación en Alejandría, en 2005, de la Fundación Anna Lindh en pro del Diálogo entre las Culturas, tras la decisión adoptada por los Ministros en 2004, y la firma, en 2004, del Acuerdo de Agadir[2].

La conferencia del décimo aniversario nos ofrece la oportunidad de hacer balance de los logros obtenidos hasta la fecha por el Proceso de Barcelona, analizar dónde radican los obstáculos que frenan los avances y estudiar el enfoque que convendría adoptar para abordar de nuevo algunas de las cuestiones más espinosas con objeto de alcanzar nuestros objetivos comunes.

Nos permitirá también examinar la manera en que el Proceso de Barcelona y la política europea de vecindad (PEV), a través de los planes de acción acordados con los países socios, pueden propiciar un salto cualitativo en las relaciones euromediterráneas. Uno de los principales objetivos de la política europea de vecindad es apoyar y fomentar las reformas internas. Por ello, los planes de acción bilaterales sientan un ambicioso programa de convergencia normativa con la UE. De esta manera, la política europea de vecindad y el Proceso de Barcelona se complementarán y reforzarán.

La política europea de vecindad ofrece a los países socios la posibilidad de participar en el mercado interior de la UE y la oportunidad de tomar parte en sus programas y políticas (siempre que se respeten las prioridades acordadas, basadas en valores y objetivos estratégicos comunes). Permite por otro lado intensificar la cooperación entre los países en el marco del Proceso de Barcelona y fomentar en mayor medida la cooperación regional y subregional. El Instrumento Europeo de Vecindad y Asociación (IEVA) aportará asistencia financiera a la cooperación transfronteriza y transnacional, que vendrá a añadirse a la cooperación bilateral y regional actual.

Si bien la Declaración de Barcelona y su planteamiento general siguen siendo válidos, no hay lugar para la complacencia. En los informes del PNUD sobre el desarrollo humano en los países árabes, las declaraciones de Sanaa y Alejandría y la cumbre de la Liga Árabe de 2004 en Túnez se destacó la necesidad de avanzar en ámbitos tales como la reforma política y económica, los derechos de las mujeres y la educación si la región no desea quedar rezagada. El avance en pos de algunos de los objetivos establecidos en la Declaración de Barcelona ha sido lento, en parte por no parecer los socios, en ocasiones, plenamente comprometidos en la aplicación de los principios que han suscrito, en parte debido a las dificultades derivadas de la persistencia de conflictos en la región, y también porque la búsqueda de consenso ha frenado en ocasiones a los países que deseaban avanzar con mayor rapidez. Por otro lado, fenómenos como la intensificación de la globalización y el aumento de la interdependencia política y económica de los países exigen un nuevo análisis conjunto de la asociación. En el ámbito económico, la falta de asertividad en la aplicación de las reformas y en la gestión de los retos que plantea la liberalización de la economía y el comercio ha impedido un aumento cuantitativo en el nivel de riqueza generado por la integración económica. Es preciso redoblar los esfuerzos para reducir la brecha existente entre el Norte y el Sur en términos de riqueza. El anexo de la presente Comunicación recoge un análisis detallado de los éxitos y fracasos que ha registrado el Proceso de Barcelona desde sus inicios, en 1995, en los tres capítulos de la asociación (político, económico y social). Cabe destacar que la Comunicación presta especial atención a una serie de propuestas destinadas a reforzar y profundizar la asociación en el futuro. Se trata de una lista no exhaustiva de propuestas con la que se pretende complementar los distintos programas e iniciativas en curso.

En 2005, los Ministros de Asuntos Exteriores de la asociación se reunirán en Luxemburgo, los días 30 y 31 de mayo («Barcelona VII»), y en una conferencia extraordinaria que está previsto celebrar en Barcelona a finales de noviembre. La presente Comunicación tiene por objeto preparar ambos encuentros. Incluye propuestas dirigidas a lograr avances concretos en algunos ámbitos vitales para el futuro de la región y para las relaciones de la UE con sus socios mediterráneos . Una vez aprobadas, esas iniciativas permitirán abordar, durante los cinco próximos años, algunos de los retos concretos que afrontarán nuestros socios a corto y medio plazo:

1) Derechos humanos y democracia

Se trata de impulsar las reformas políticas en pro de los derechos humanos, la democracia, la paz y la seguridad, y de participar con mayor determinación en el proceso de consolidación de la gobernanza y la democracia participativa.

2) Crecimiento económico sostenible y reformas

Los socios euromediterráneos deben modernizar sus economías para poder aprovechar las posibilidades que ofrecen la globalización y el libre comercio con Europa. Junto con la integración regional Sur-Sur, uno de los objetivos clave para los próximos años será profundizar la integración económica entre la UE y los países mediterráneos. La consecución de ese objetivo pasa por la liberalización del comercio y los servicios, el aumento de la inversión y la convergencia de las normativas. Para garantizar un entorno macroeconómico saneado, será asimismo esencial proseguir las reformas estructurales encaminadas a eliminar los obstáculos al crecimiento, la inversión y la creación de empleo. El provecho económico que obtendrá la región en términos de empleo y crecimiento ayudará a los países mediterráneos socios a crear cada año los cinco millones de puestos de trabajo que necesitan para ofrecer mejores perspectivas económicas a las personas que se incorporan al mercado laboral, sin descuidar el objetivo de lograr un desarrollo sostenible.

3) Educación

Aumentar la calidad de la enseñanza y garantizar que todos puedan acceder a ella es indispensable para el desarrollo social y humano de los socios mediterráneos, un tercio de cuya población tiene menos de 15 años. Las políticas educativas y la adquisición y difusión de conocimientos constituyen factores esenciales de un desarrollo humano sostenible y orientado hacia el futuro de la región.

El debate no debe limitarse a estas cuestiones, empero, de modo que entre las iniciativas propuestas en la presente Comunicación figuran iniciativas en ámbitos tales como las reformas sociales, la migración, las armas de destrucción masiva y la lucha contra el terrorismo, destinadas también a abordar los retos que afrontaremos durante los cinco próximos años.

Este programa de trabajo deberá desarrollarse a través del marco institucional del Proceso de Barcelona, la política de vecindad y, sobre todo, su instrumento principal, los planes de acción nacionales. El calendario correspondiente se resume en la sección 3 de la presente Comunicación. Será necesario un aumento sustancial de los recursos financieros en el marco de las perspectivas 2007-2013. La Comisión ya ha formulado propuestas para el nuevo Instrumento Europeo de Vecindad y Asociación.

En sucesivas reuniones ministeriales se ha hecho hincapié en la necesidad de dar mayor visibilidad a la asociación tanto dentro de la UE como en los países socios. El décimo aniversario y la celebración de 2005 como el «Año del Mediterráneo» ofrecen una excelente oportunidad para ello, mediante una estrategia constante de actividades y actos de sensibilización pública.

Lograr una mayor visibilidad exige mensajes claros y coherentes, adoptados de común acuerdo, dirigidos a la opinión pública a través de los medios de comunicación y difusión más eficaces. El papel de los medios de comunicación de masas es esencial a tal efecto.

La Comisión ya ha presentado a los socios una lista pormenorizada de las medidas de información y comunicación previstas a escala regional y nacional. Se trata, en particular, de programas de televisión por satélite difundidos a escala regional, actividades bilaterales con cadenas nacionales de radio y televisión, iniciativas en colaboración con la prensa nacional y regional, así como de la organización dinámica de actos y encuentros destinados a los periodistas y actividades específicas dirigidas a la sociedad civil y los jóvenes. En este contexto, conviene también intensificar la lucha contra los contenidos audiovisuales racistas.

Como acordaron los Ministros de Asuntos Exteriores en su última reunión en La Haya, la eficacia de la comunicación depende de la convergencia de los mensajes transmitidos por el conjunto de los socios. La Comisión insta a estos últimos a movilizar los circuitos gubernamentales y no gubernamentales en pos de ese objetivo.

2. PROGRAMA DE TRABAJO PARA LOS CINCO PRÓXIMOS AÑOS

2.1. Impulsar los derechos humanos y la democracia

Impulsar la reforma política en favor de los derechos humanos y la democracia es esencial para lograr una seguridad y estabilidad duraderas. La cooperación en estos ámbitos ha recibido mayor atención tras la aprobación, en mayo de 2003, de la Comunicación de la Comisión[3] sobre los derechos humanos y la democratización. Los socios deberían examinar cómo avanzar en esa dirección, sobre todo desarrollando políticas que, amén de promover la igualdad entre los sexos y los derechos fundamentales y sociales, asocien e involucren a los interlocutores sociales y a la sociedad civil, fomentando simultáneamente su desarrollo. Una cuestión importante al respecto es propiciar una percepción común de los retos de la democratización, en especial el papel de los movimientos islámicos democráticos en la política nacional. La conferencia celebrada en Sanaa en enero de 2004, en la que participaron 800 representantes de la sociedad civil, las autoridades públicas y las organizaciones internacionales del mundo árabe, fue un encuentro constructivo y alcanzó gran eco. En ella se adoptó una declaración de diez puntos relativa, en particular, a la protección de los derechos humanos, la capacitación de las mujeres, el fortalecimiento de la democracia, el pluralismo y la independencia del poder judicial. Algunas de sus conclusiones podrían dar lugar a un debate útil en el marco de la asociación euromediterránea. Más recientemente, el Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD relativo a los países árabes (publicado el 5 de abril de 2005 y titulado « Towards Freedom in the Arab World ») analiza con detalle las deficiencias existentes en materia de libertad y buena gobernanza y presta especial atención a la situación y las circunstancias del ejercicio efectivo de las libertades y los derechos económicos y sociales en esos países.

De acuerdo con su Comunicación de mayo de 2003, la Comisión propone organizar en 2006 una conferencia euromediterránea, preparada a escala subregional, sobre los derechos humanos y la democratización. La conferencia debería aprovecharse para hacer converger e impulsar las iniciativas regionales en favor de la democracia y el pluralismo, divulgar la labor conjunta realizada en el marco de la política de vecindad, permitir el intercambio de buenas prácticas y fomentar la participación de la sociedad civil árabe. Las medidas destinadas a promover la sensibilización cívica y la educación en materia de derechos humanos recibirán apoyo a escala regional y nacional. La conferencia debería aportar ideas concretas para el futuro, que puedan plasmarse en la práctica gracias a la política de vecindad y los instrumentos de financiación.

Partiendo de las actividades emprendidas por la Comisión en el ámbito de los derechos humanos y la democratización, la Comisión propondrá un instrumento en pro de la democracia, que servirá para estimular, apoyar y recompensar a aquellos países socios que muestren asimismo un compromiso claro respecto de los valores comunes y las prioridades acordadas en materia de reforma política . Dicho dispositivo, enmarcado en Instrumento Europeo de Vecindad y Asociación (IEVA), irá más allá de la asistencia específica que pueda movilizarse en virtud de los planes de acción regionales o nacionales. Debería entrar en vigor en 2007. Permitirá también proseguir la integración de la buena gobernanza, el fomento y el respeto de los derechos humanos y los principios democráticos.

2.2. Apoyar la creación de empleo y el crecimiento económico sostenible mediante la liberalización del comercio y la integración regional

Del análisis del Proceso de Barcelona se desprende que la asociación ha logrado un gran éxito en el objetivo de liberalizar el comercio de bienes industriales entre la UE y los distintos socios mediterráneos. Convendría que éstos adoptasen ahora las medidas necesarias para ampliar el alcance de esta zona de libre comercio, profundizando la liberalización de los intercambios de productos agrícolas y pesqueros y ampliando la apertura de los mercados hasta abarcar nuevos sectores, como los servicios y el establecimiento. Se calcula que el sector de los servicios y la agricultura generan dos tercios del valor añadido total. El cuadro presenta más claroscuros en lo tocante al objetivo global de crear un verdadero mercado regional que estimule la inversión y el crecimiento en el Sur y reducir la brecha existente entre Europa y los países vecinos en términos de riqueza. Vistos los elevados índices de crecimiento demográfico en la cuenca mediterránea, la relación deberá otorgar prioridad, los cinco próximos años, a dar un nuevo impulso a la integración del mercado, con el fin de generar más inversiones, índices de crecimiento más elevados y más puestos de trabajo. Las medidas necesarias a tal efecto se exponen a continuación.

a) Liberalización voluntaria y a escala regional del comercio de servicios y del establecimiento

La liberalización del comercio de servicios y del establecimiento, que figura entre los objetivos contemplados en los acuerdos de asociación celebrados con todos los socios mediterráneos de la UE, constituye una prioridad indispensable para la instauración, en la cuenca mediterránea, de una verdadera zona de libre comercio que vaya más allá de la libre circulación de mercancías. Podría convertirse en un potente instrumento político para favorecer el comercio y con ello el crecimiento económico en la región, con repercusiones favorables para otros ámbitos económicos.

Los servicios representan cerca del 60 % del PIB de los países mediterráneos. Según varios estudios del Banco Mundial, la liberalización del comercio de servicios propicia un aumento sustancial del bienestar (según algunos cálculos, hasta tres veces los beneficios esperados de la liberalización del comercio de mercancías). Al exigir reformas nacionales de gran envergadura, la liberalización de los servicios contribuye también a la adaptación y la reforma económicas de cada país.

La inversión extranjera en la región sigue siendo insuficiente, y ello constituye uno de los principales puntos débiles de la asociación económica. Los socios mediterráneos deberían facilitar al establecimiento en su región para solventar este problema acuciante. Lejos de limitarse a mejorar la normativa aplicable a la inversión nacional y extranjera —ámbito en el que ya se han logrado algunos avances—deberían revisar también el conjunto del entorno institucional, con el fin de eliminar los estrangulamientos restantes, como el coste de las transacciones, la seguridad y la ejecución de los contratos o la escasa protección de los derechos de propiedad intelectual.

Al favorecer el comercio y las inversiones entre la UE y sus socios mediterráneos, la liberalización del comercio de servicios y del establecimiento contribuirá a cerrar la brecha económica existente entre los socios del Norte y del Sur. Este proceso de liberalización debería ir acompañado de un fuerte componente de aproximación de las normas aplicadas en el mercado único de la UE y en los países socios.

En este contexto, la UE debería estar dispuesta a invitar a sus socios mediterráneos a entrar en una nueva era de integración entablando negociaciones basadas no en el modelo tradicional aplicado desde 1995 (« hub and spoke »), sino en un modelo que combine integración comercial Norte-Sur con integración comercial Sur-Sur. El principio de participación voluntaria debe establecerse con claridad y respetarse plenamente. Este nuevo planteamiento consistiría en abrir negociaciones a escala regional con los países que así lo deseen.

Este enfoque es similar al del Protocolo marco relativo al comercio de servicios adoptado por los Ministros de Comercio en Estambul en julio de 2004, que servirá de modelo para las negociaciones futuras. Los países participantes proseguirán sus negociaciones bilaterales, pero los resultados de las negociaciones se fusionarán y extenderán a otros países sobre la base del principio de no discriminación integrado en la denominada «cláusula regional de la nación más favorecida». Esta cláusula garantizará la extensión, a todos los socios mediterráneos, de la mejor oferta realizada por la UE a cualquiera de ellos en los distintos sectores. A cambio, los países participantes abrirán sus sectores recíprocamente y a la UE.

Por lo tanto, la UE y los países mediterráneos deberían acordar negociar la liberalización y la integración del comercio de servicios y del establecimiento, de acuerdo con los compromisos asumidos a escala regional y en los planes de acción de la política de vecindad. Estas negociaciones se abrirán a todos los socios mediterráneos deseosos de adherirse a un acuerdo regional de ese tipo (a excepción de Turquía, visto su estatuto de país candidato). La Comisión presentará al Consejo una propuesta de directrices de negociación con miras a entablar negociaciones con los países socios durante el segundo semestre de 2005. Los países socios deberían acordar concluir las negociaciones sobre la liberalización del comercio de servicios y del establecimiento, que tendrán una fuerte dimensión regional, de modo que ese proceso sea compatible con el objetivo del establecimiento de una zona de libre comercio antes de 2010.

Estas iniciativas deberían tratar de combinar el desarrollo social con el desarrollo económico. La actual evaluación del impacto sobre la sostenibilidad de que está siendo objeto la zona de libre comercio debería desempeñar un papel relevante al respecto, con objeto asimismo de garantizar el respeto de los derechos sociales y económicos fundamentales, y sus recomendaciones deberían guiar las políticas futuras.

b) Liberalización del comercio y cooperación en el sector de los productos agrícolas y pesqueros

Sobre la base de la labor realizada en las reuniones de altos funcionarios responsables del sector agrícola, convendría acordar una hoja de ruta para la liberalización del comercio de productos agrícolas, productos agrícolas transformados y productos pesqueros y definir un mandato regional que contemple un elevado grado de liberalización, un número de excepciones muy reducido y un calendario de aplicación conforme con las disposiciones y los objetivos de los acuerdos de asociación. Estas medidas irían acompañadas de un compromiso respecto de la puesta en marcha de un programa de cooperación regional en materia de desarrollo rural y optimización de la producción de calidad a partir de 2007, de acuerdo con los objetivos de la política de vecindad. En función de los resultados previstos de la conferencia euromediterránea que se celebrará en mayo en Luxemburgo, la Comisión someterá a la aprobación del Consejo una propuesta de directrices de negociación relativa a la liberalización del comercio de productos agrícolas y pesqueros, con el fin de entablar las negociaciones durante el segundo semestre de 2005. Estas negociaciones deberían concluirse en el plazo de un año, con objeto de armonizar la liberalización de esos intercambios con los objetivos del establecimiento de una zona de libre comercio antes de 2010.

c) Convergencia de la legislación técnica con el fin de simplificar el comercio

La aproximación de la legislación técnica en el ámbito de las normas y la evaluación de la conformidad alberga un gran potencial por lo que respecta a la generación de comercio, la captación de inversión y, en último término, la integración de las economías. Se trata de fomentar el comercio mediante la armonización de las normas y los requisitos técnicos y la reducción de los costes debidos a la duplicación de las pruebas y la certificación, para facilitar así el acceso al mercado. La labor de armonización de la legislación económica ya ha comenzado, sobre la base del programa de trabajo adoptado en la conferencia euromediterránea de los Ministros de Comercio en Palermo (julio de 2003), y se han logrado una serie de avances notables hacia la armonización y/o el reconocimiento mutuo futuros de las normas relacionadas con el comercio en toda la región euromediterránea. En particular, las prioridades en torno a las que debe girar la labor de armonización legislativa se han definido en colaboración con cada país socio. En adelante procede colaborar, en el marco de la política europea de vecindad, para llevar a cabo, con la necesaria asistencia, la aproximación efectiva y la adecuación de la normativa y las infraestructuras. Una vez completada la labor de armonización y adoptada una normativa equivalente podrán negociarse, cuando sea factible, acuerdos sobre la evaluación de la conformidad y la aceptación de los productos industriales, lo que creará «corredores de normativas comerciales» en beneficio de la integración y el crecimiento económicos.

d) Integración económica Sur-Sur

El proceso euromediterráneo no sólo consiste en establecer relaciones comerciales preferenciales y recíprocas entre la UE y los distintos países mediterráneos. La intensificación de los vínculos comerciales entre los propios países mediterráneos figura entre los elementos indispensables del Proceso de Barcelona. Sólo así puede hacerse plenamente realidad la zona de libre comercio regional prevista en la Declaración de Barcelona. La expansión de los vínculos comerciales Sur-Sur en la región reviste un interés económico vital para los países mediterráneos. Según diversos estudios, la apertura del comercio entre esos países reportaría grandes beneficios económicos, hoy inexplotados, en términos de inversiones extranjeras potenciales. Estos beneficios podrían propiciar, sobre todo, la diversificación económica y la creación de empleo, dos de los grandes retos a los que se enfrenta la región. La integración regional Sur-Sur, combinada con unos vínculos Norte-Sur consolidados, es crucial para garantizar el dinamismo y la diversificación de las economías mediterráneas. Uno de los acontecimientos más recientes en este ámbito es la firma, en febrero de 2004, del Acuerdo de Agadir de Libre Comercio entre Egipto, Jordania, Marruecos y Túnez. En 2004 se concluyeron otros acuerdos de libre comercio, entre Turquía y Marruecos, Turquía y Túnez, y Turquía y la Autoridad Palestina, cada uno de los cuales acredita el avance de la integración regional mediterránea.

No obstante, para instaurar una genuina zona de libre comercio en la región euromediterránea dentro del plazo acordado (2010) se deberán concluir muchos otros acuerdos y adecuar los acuerdos existentes de modo que devengan auténticos acuerdos de libre comercio. Así pues, los países mediterráneos deberían acelerar la conclusión de verdaderos acuerdos recíprocos de libre comercio con el fin de lograr el objetivo establecido, la creación de una extensa zona de libre comercio euromediterránea antes de 2010, cuyo impacto sobre el desarrollo sostenible está siendo actualmente objeto de evaluación.

Además, estos acuerdos de libre comercio permitirán también la aplicación del cúmulo paneuromediterráneo del origen. Este sistema de cúmulo del origen presupone en realidad la existencia de relaciones preferenciales entre los socios interesados (por definición, las normas de origen preferenciales están vinculadas a acuerdos preferenciales). El cúmulo paneuromediterráneo del origen debería reportar beneficios sustanciales a los agentes económicos, en particular un acceso simplificado a las preferencias y una ampliación de las fuentes de suministro para la industria.

Por lo que respecta a la liberalización del comercio de servicios y del establecimiento, el enfoque regional inscrito en el principio regional de la nación más favorecida del Protocolo marco relativo al comercio de servicios fortalecerá la integración Sur-Sur.

Basándose en los acuerdos bilaterales y regionales de libre comercio vigentes, incluido el Acuerdo de Agadir, así como en el Protocolo paneuromediterráneo sobre el origen, convendría acordar una hoja de ruta para la creación, antes de 2010, de una zona de libre comercio que contemple, en particular, el libre comercio de los servicios, la libertad de establecimiento y la liberalización del comercio de productos agrícolas y pesqueros.

e) Un entorno macroeconómico sólido

Es preciso mantener un entorno macroeconómico sano, adoptando políticas fiscales y monetarias adecuadas, y acompañarlo de reformas estructurales encaminadas a eliminar los obstáculos al crecimiento, la inversión y la creación de empleo. En este contexto, conviene velar especialmente por generar un entorno propicio para las empresas, mejorar la gobernanza y redefinir el papel del Estado en la economía. A este respecto se anima a los socios mediterráneos a sacar el máximo partido de los diálogos económicos previstos en el Acuerdo de Asociación con el fin de consolidar los avances de las políticas de estabilización macroeconómica y crecimiento, como se indica en los planes de acción de la política europea de vecindad. Estas cuestiones se plantearán en la conferencia ministerial que se celebrará en Rabat en junio de 2005.

f) Un Banco de Desarrollo Euromediterráneo

Los socios mediterráneos han subrayado recientemente la importancia de crear un Banco de Desarrollo Euromediterráneo . Cabe observar, a este respecto, que el BEI ha logrado importantes avances merced al Mecanismo Euromediterráneo de Inversión y Cooperación (FEMIP), que en la actualidad concede a los socios mediterráneos préstamos por valor de 2 000 millones de euros al año. Convendría evaluar los progresos realizados por el FEMIP en cuanto al apoyo que presta a las actividades del sector privado. El Consejo ECOFIN acordó, en noviembre de 2003, reexaminar el mandato del FEMIP antes de finales de 2006. La posibilidad de crear un Banco de Desarrollo Euromediterráneo se debería volver a considerar atentamente teniendo en cuenta la experiencia del FEMIP, los análisis previos de que ha sido objeto esa idea y la revisión global de los mandatos externos del BEI. En 2006, la Comisión presentará una evaluación sobre esta cuestión, tras consultar al BEI.

G) Transporte

Desarrollar una red de transportes euromediterránea con buenas interconexiones (tanto entre la UE y los socios mediterráneos como entre estos últimos) y objetivos estratégicos compartidos constituye un requisito previo esencial para el funcionamiento eficaz de la zona de libre comercio. Las necesarias reforma de la normativa y apertura de los mercados deberían ir también acompañadas de inversiones considerables en las infraestructuras. El FEMIP dispone de recursos importantes a tal efecto. Durante la reunión euromediterránea de los Ministros de Transporte que tendrá lugar en 2005 y contará con la participación del BEI se debería aprobar una red regional de infraestructuras de transporte, con una lista de proyectos prioritarios, y adoptar una serie de recomendaciones encaminadas a estimular la cooperación euromediterránea en materia de transportes y la reforma de ese sector en los países socios del Mediterráneo.

H) Energía

La instauración progresiva de un mercado euromediterráneo de la energía es esencial para el logro de los objetivos de la Declaración de Barcelona y el desarrollo económico y social general de la región. Se están llevando a cabo importantes proyectos subregionales con miras a desarrollar ese mercado, como la integración gradual de los mercados de la electricidad de los países del Magreb con el de la UE, la integración de los mercados del gas en la región del Mashrek, proyectos en el ámbito de la energía de interés común para la Autoridad Palestina e Israel y la construcción del gaseoducto Medgaz y del gaseoducto árabe.

En 2006 se debería celebrar una reunión euromediterránea de los Ministros de Energía para impulsar la integración subregional de los mercados e infraestructuras energéticas.

I) Medio ambiente y sostenibilidad

El décimo aniversario del proceso euromediterráneo constituye una ocasión idónea para poner en marcha una iniciativa de gran envergadura, ambiciosa y de elevada notoriedad, concebida para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, centrada en la descontaminación del Mar Mediterráneo de aquí a 2020. Se trata de luchar contra las principales fuentes de contaminación, en particular las emisiones industriales y los residuos urbanos, sobre todo las aguas residuales. Además de crear perspectivas favorables de desarrollo turístico, esta iniciativa contribuiría a frenar el declive de las existencias pesqueras locales y a abastecer de agua potable a millones de personas.

Será necesario un respaldo político claro y una inversión financiera sustancial para garantizar el desarrollo de las capacidades y el apoyo necesarios a escala local (incluido el apoyo para una gestión urbana sostenible y la movilización de los agentes locales), la transferencia de buenas prácticas (en particular en el marco de la gestión integrada de las zonas costeras) e importantes inversiones en infraestructuras medioambientales. La realización de este objetivo debería ser posible si se asume claramente el compromiso de concentrar la asistencia financiera en esa dirección.

La Comisión propone acordar con los socios mediterráneos un calendario preciso de aprobación de medidas para la descontaminación completa del Mar Mediterráneo de aquí a 2020. El calendario debería aprobarse en 2006.

2.3. Contribuir a una enseñanza mejor para todos

a) Enseñanza y formación profesional

En los informes sobre el desarrollo humano de los países árabes se ha hecho hincapié en la necesidad de mejorar notablemente la calidad de la enseñanza. Este problema se subrayó recientemente en el foro organizado el 11 de diciembre de 2004 en Rabat en previsión de la futura conferencia ministerial y será analizado también en el foro que está previsto celebrar en Jordania en mayo de 2005 con vistas a la reunión de los Ministros de Educación.

La Comisión reconoce la importancia crucial de la capacitación de los recursos humanos para el desarrollo económico y social de los países mediterráneos. A tal efecto, la Comisión ha destinado 704 millones de euros en favor de los programas de apoyo a la enseñanza y la formación profesional en los países mediterráneos socios en el marco del actual programa MEDA 2000-2006.

Para que estos países puedan participar en la sociedad del conocimiento y sacar el máximo partido de ella, se debería alcanzar un acuerdo en torno al aumento de los recursos destinados a los programas de enseñanza y formación profesional, sobre la base de un enfoque asociativo y haciendo hincapié en la promoción y el apoyo a las reformas específicas que precisan estos países. Con ello se debería conseguir un notable aumento del porcentaje de la financiación de la UE en favor de estos sectores. La Comisión propone entablar un diálogo con los países socios y los Estados miembros para intensificar considerablemente la cooperación bilateral en materia de enseñanza y formación profesional. El objetivo sería aumentar al menos en un 50 % la parte de la cooperación financiera en favor de la enseñanza a partir de 2007, en paralelo a un mayor esfuerzo de los gobiernos nacionales en lo tocante a la inversión en el sector.

La envergadura de estos retos no sólo exige un aumento de los recursos concedidos por la UE, sino también el refuerzo y la mejora de la coordinación y la participación de otros proveedores de fondos, como el BEI, el Banco Mundial y el PNUD. También es esencial que los socios mediterráneos asuman el compromiso de dedicar una parte sustancial del gasto nacional a la enseñanza y la lucha contra el analfabetismo, así como de adoptar medidas dirigidas a aumentar la eficacia de ese gasto.

El principio rector de la estrategia de la UE es la responsabilización del gobierno socio y la necesidad de seguir un planteamiento equilibrado que garantice la sostenibilidad de las reformas a largo plazo. La Comisión seguirá fomentando el principio de igualdad de manera que se preste especial atención a los grupos desfavorecidos y a las poblaciones locales: analfabetos, estudiantes de sexo femenino y habitantes de las zonas rurales y periféricas. La Comisión apoyará también las iniciativas de modernización de los sistemas y la extensión del acceso a las tecnologías de la información y la comunicación. Este último aspecto debería figurar entre los abordados en la reunión ministerial euromediterránea sobre la sociedad de la información que se celebrará el mes de abril en Irlanda.

La asociación debería tener por objetivo mejorar la calidad , la pertinencia y la coherencia de la enseñanza y la formación profesional en función de las necesidades socioeconómicas de la región, así como mejorar los índices de acceso a la enseñanza y prosecución de los estudios, en particular en los grupos amenazados de exclusión. De acuerdo con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, la UE y los países socios deberían combinar el apoyo en favor de las distintas políticas para lograr tres objetivos fundamentales de aquí a 2015: erradicación del analfabetismo en la región, escolarización de todos los niños y niñas en la enseñanza primaria y eliminación de las desigualdades entre los sexos en todos los niveles de la enseñanza, con un especial esfuerzo para garantizar la participación femenina.

b) Movilidad en la enseñanza superior

Desde 2002, la asociación euromediterránea ha adoptado diversas iniciativas en el ámbito de la movilidad y los contactos universitarios para mejorar la comprensión y el conocimiento recíprocos durante los estudios. En la conferencia ministerial celebrada en Valencia en 2002, la Comisión presentó una propuesta, posteriormente aprobada por el Consejo, relativa a la extensión del programa Tempus a los socios mediterráneos y a la intensificación de la cooperación en el marco del programa Juventud Euro-Med. Estas actividades completan el apoyo prestado a las reformas del sistema. En el marco de la política de vecindad, los socios han acordado impulsar intercambios socioculturales y educativos como complemento del apoyo prestado a las reformas globales. En 2006, la Comisión se propone reforzar los programas de movilidad actuales mediante la puesta en marcha un vasto programa de becas universitarias cofinanciado con los países de acogida de la región euromediterránea. El programa de becas se aplicará en el marco de los instrumentos existentes, es decir, creando un capítulo específico dentro del programa Erasmus Mundus (2004-2008) o incrementando la movilidad de los estudiantes en el marco del programa Tempus. Un porcentaje determinado del programa se reservará a las mujeres. La Comisión propondrá también que los socios estudien la posibilidad de ofrecer a los jóvenes que vayan a concluir sus estudios la oportunidad de frecuentar un centro de enseñanza de otro país socio durante todo un año académico o un curso de verano. Conviene seguir promoviendo el diálogo intercultural entre los jóvenes mediante los intercambios, el voluntariado y otras actividades educativas no formales.

Con objeto de facilitar los intercambios de personas entre la UE y los países socios, deberíamos colaborar en el desarrollo de un sistema de reconocimiento de las cualificaciones académicas y profesionales. A tal efecto, los países socios deberían examinar la posibilidad de establecer una calificación universitaria genérica en toda la región que fuese reconocida en la UE y a escala internacional.

Habida cuenta de las prioridades y los objetivos de la política de vecindad, los socios mediterráneos tienen todo el interés en profundizar el conocimiento de la integración europea. Por consiguiente, deberían convenir fomentar la realización de estudios europeos en las instituciones académicas situadas en su territorio.

2.4. Justicia, seguridad y libertad, incluidas la migración y la integración social

Es necesario intensificar la cooperación para desarrollar acciones conjuntas en materia de justicia, libertad y seguridad en la región mediterránea. La colaboración en la lucha contra las amenazas que pesan sobre la seguridad, como la delincuencia organizada, los tráficos clandestinos y el terrorismo, así como el nuevo impulso otorgado al fomento de la gobernanza, la democracia, los derechos humanos y el Estado de Derecho contribuirán a aproximar a los socios mediterráneos a la UE.

La adopción, en la reunión de Valencia, del documento marco regional y la posterior aplicación del programa regional «JLS» han supuesto un avance notable al respecto, que ha favorecido también la cooperación de carácter bilateral.

Ahora se deberían poner en práctica nuevos programas y acciones encaminados a impulsar la reforma de los sistemas judiciales y la cooperación entre ellos, luchar contra la delincuencia organizada, el narcotráfico y el terrorismo y garantizar un enfoque conjunto en lo que respecta a la gestión de los flujos migratorios.

La Comisión considera que los acuerdos de asociación y los planes de acción de la política de vecindad desempeñan un papel especialmente importante, en particular merced al diálogo institucional que tiene lugar en el subcomité «justicia y seguridad» y en el grupo de trabajo «migración y asuntos sociales».

El hermanamiento entre las administraciones de la UE y de los socios mediterráneos se revela particularmente útil en este ámbito concreto y debería fomentarse en mayor medida. Podrían financiarse proyectos piloto en el marco de los planes de acción de la política de vecindad y del nuevo Instrumento Europeo de Vecindad y Asociación.

El problema de la migración y la integración social de los emigrantes es particularmente delicado. En la actualidad residen legalmente en la UE cerca de cinco millones de ciudadanos originarios de los países mediterráneos socios, esencialmente de Marruecos, Argelia y Turquía[4]. No obstante, vista la situación demográfica de la UE, se necesitan más emigrantes para alimentar la mano de obra[5]. Más que centrarse en la reducción de las presiones migratorias, los socios deberían acordar un planteamiento más estratégico dirigido a optimizar las ventajas de la migración para todos los socios, que contemplara asimismo la intensificación de la cooperación con objeto de prevenir las tragedias humanas que acaecen en el Mediterráneo como consecuencia de las tentativas de entrada clandestina en el territorio de la UE. La prevención de nuevas pérdidas de vidas humanas debe figurar claramente entre los objetivos prioritarios de la asociación.

Los acuerdos de asociación y los planes de acción de la política de vecindad contribuirán a fomentar la gestión conjunta de la circulación de personas (incluida la agilización de los visados) y la integración de los emigrantes. Algunos de los acuerdos de asociación han permitido avanzar hacia la igualdad de trato de los trabajadores migrantes. Es preciso seguir impulsando la integración en el país de acogida, en particular los esfuerzos destinados a intensificar la lucha contra la discriminación y la exclusión social. Se podría utilizar el nuevo IEVA para promover un planteamiento global que abarque la cooperación transfronteriza entre los socios y entre éstos y los países limítrofes. También se podrían valorar las posibilidades de crear un centro euromediterráneo de estudio de las migraciones. Convendría tener en cuenta todos los aspectos, en especial las peticiones formuladas por los socios árabes, que reclaman un debate sobre la lucha contra el racismo y la xenofobia, así como un estudio de los mercados de trabajo de la UE y de los países socios.

Antes de 2007, los Ministros de Asuntos Sociales, Justicia e Interior de la región euromediterránea deberían celebrar una reunión, preparada cuidadosamente por altos funcionarios, con objeto de acordar una serie de medidas adicionales destinadas a promover la cooperación en estos ámbitos. También se debería tener presente el papel que desempeñan las autoridades locales y la sociedad civil en el tratamiento de estas cuestiones.

2.5. Terrorismo

Las amenazas que pesan sobre la seguridad de la asociación se han agravado considerablemente desde 1995, lo cual resulta especialmente evidente en el ámbito de la lucha contra el terrorismo. A pesar de los avances logrados en materia de cooperación entre las fuerzas de policía, los poderes judiciales y otras autoridades, que proseguirán en la segunda fase del programa regional, todavía queda mucho por hacer para desarrollar la confianza necesaria con el fin de intensificar los intercambios de información sobre las amenazas que representan determinadas organizaciones y personas. La cooperación bilateral entre los distintos Estados se ha revelado insuficiente para afrontar la amenaza global del terrorismo. A pesar de que los países euromediterráneos han sido blanco de graves atentados terroristas desde 2001, a menudo la falta de acuerdo sobre las definiciones ha lastrado el diálogo regional sobre las medidas pertinentes.

Los socios deberían acordar seguir vías paralelas para intensificar la cooperación práctica en la lucha contra el terrorismo, en el pleno respeto de los derechos humanos, y el diálogo político sobre sus causas profundas. Además, la Comisión propone que los socios euromediterráneos entablen un debate sobre un código de conducta relativo a la lucha contra el terrorismo, incluidos sus aspectos financieros, como sugirieron algunos socios árabes, con miras a alcanzar un acuerdo antes de finales de 2007 .

Es preciso estrechar la cooperación a escala bilateral y aplicar íntegramente el capítulo correspondiente de los planes de acción de la política europea de vecindad. También es importante adoptar un enfoque geográfico más amplio, que englobe a los países de la región subsahariana en la perspectiva de cooperación. Así pues, resultan especialmente oportunas iniciativas tales como la creación de un centro regional de lucha contra el terrorismo en Argel.

2.6 Armas de destrucción masiva y PESD

La EU colabora con los socios mediterráneos en pos de los objetivos contemplados en la Declaración de Barcelona para lograr una región sin armas de destrucción masiva y conseguir que todos los países de la cuenca mediterránea respeten y cumplan plenamente sus obligaciones internacionales en este ámbito. Estos objetivos han quedado recogidos en el Acuerdo de asociación rubricado con Siria y en los planes de acción de la política de vecindad.

La Comisión acoge favorablemente la iniciativa del Secretario General/Alto Representante relativa a la organización en 2005 de un taller sobre ese tema . Los socios deberían ponerse de acuerdo para garantizar una cooperación eficaz a la hora de poner en práctica sus compromisos, en particular por lo que respecta a los controles de la exportación, el tránsito y el destino final, así como a los procedimientos de aplicación. La Comisión está dispuesta a estudiar una posible asistencia técnica adecuada en este ámbito.

La cooperación instaurada en el marco de la política europea de seguridad y defensa (PESD) debería seguir desarrollándose a escala regional, subregional o bilateral para hacer hincapié en las posibilidades de colaborar en las actividades de prevención de conflictos y gestión de crisis. El próximo seminario, que se celebrará en junio en Atenas, constituirá una buena oportunidad para ello.

2.7 Proceso de paz en Oriente Medio

El análisis de la situación pone de manifiesto que los conflictos duraderos obstaculizan el progreso de la asociación, como sucede especialmente en Oriente Medio. El documento publicado por los socios árabes[6] hace especial hincapié en este aspecto. El reciente encuentro entre el Primer Ministro israelí y el Presidente de la Autoridad Palestina ha aportado elementos alentadores. El Proceso de Barcelona puede contribuir en este sentido, aun no siendo el foro en el que pueda llegarse a un acuerdo. Los socios deberían solicitar al cuarteto que intensifique su labor y favorezca la aplicación de los objetivos de la hoja de ruta relativos a la creación de un Estado palestino democrático que conviva de forma pacífica y segura con Israel, como marco orientador del proceso de paz entre Israel y Palestina. La asociación euromediterránea debería seguir respaldando la cooperación entre las partes, en particular en los sectores industrial y económico, para completar el proceso político. En el contexto de una resolución, debería proporcionar los instrumentos necesarios para que Europa contribuya al mantenimiento de la paz una vez conseguida por medio de una Carta para la paz y la estabilidad, y a la mayor integración posible de todos los socios en el espacio europeo a través de la política de vecindad.

2.8 Contribución a la resolución de otros conflictos

Por otra parte, la UE debería mostrar su voluntad de ayudar a resolver otros conflictos en la región, como el del Sahara occidental, lo cual acabaría con un obstáculo de peso al proceso de integración en la Unión del Magreb Árabe. El apoyo de la UE a la integración regional en el Magreb ya desempeña un papel importante a este respecto.

2.9 Sociedad civil

En este contexto, podrían crearse redes virtuales de universidades en la región euromediterránea con el apoyo de los programas regionales actuales y de la Fundación Anna Lindh. Esta institución debería servir para fomentar el papel de la sociedad civil en el proceso, vencer los prejuicios y la hostilidad debidos a la ignorancia y favorecer una verdadera asociación entre los pueblos. Conforme a la idea ya recogida en la Declaración de Barcelona, debería elaborarse una estrategia regional «contra el racismo, la xenofobia y la intolerancia» en el marco de los instrumentos de la asociación, entre los que figura la Fundación Anna Lindh.

Por lo que respecta a la función de la sociedad civil y los interlocutores sociales, debería buscarse la forma de consolidar su presencia en la asociación, para lo cual podría propiciarse la participación de grupos de la sociedad civil, a escala regional y nacional, en las consultas generales o sectoriales, con objeto de que pudieran expresar su opinión de manera más exhaustiva y eficaz sobre todos los aspectos relacionados con la asociación. En cuanto a la aplicación de los acuerdos de asociación y de la política europea de vecindad, cabría optar por celebrar reuniones preparatorias periódicas con las organizaciones de la sociedad civil antes y después de cada reunión del Subcomité de derechos humanos y democratización.

La igualdad de oportunidades para hombres y mujeres es un tema transversal que incide en el desarrollo humano y económico.

Convendría organizar una conferencia euromediterránea de representantes de los gobiernos y de la sociedad civil con objeto de sensibilizar a las partes interesadas sobre la importancia del asunto y adoptar medidas prácticas para mejorar la situación. La conferencia debería celebrarse en 2006 y proponer ideas concretas para el futuro, cuyos resultados se plasmarían por medio de la política de vecindad y su instrumento de financiación.

El año 2005 es también el décimo aniversario de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing sobre los derechos de las mujeres y las dos reuniones euromediterráneas deberían reflejar claramente la importancia que el Proceso de Barcelona concede a la capacitación de las mujeres. La Comisión respalda plenamente la labor del Foro internacional de mujeres árabes en este ámbito y propone la creación de una red de mujeres que ocupen posiciones relevantes en el mundo de la empresa, las artes y la política y en la sociedad civil de toda la región.

3. CALENDARIO DE LAS INICIATIVAS PRINCIPALES

La Comisión recomienda que en las reuniones ministeriales de Luxemburgo y Barcelona en 2005 se aprueben las siguientes iniciativas para el futuro de la asociación:

2005 | Inicio por parte de los socios euromediterráneos de negociaciones regionales de carácter voluntario sobre la liberalización del comercio de servicios y del establecimiento. La Comisión presentará a tal efecto unas directrices de negociación para su aprobación en el Consejo. Aprobación por parte de los socios euromediterráneos de una hoja de ruta para la liberalización del comercio de productos agrícolas, productos agrícolas transformados y productos pesqueros. La Comisión presentará unas directrices para su aprobación en el Consejo, con objeto de entablar negociaciones con los países socios. Aplicación gradual en la zona euromediterránea del Protocolo paneuromediterráneo sobre el origen. |

Organización de un taller sobre las armas de destrucción masiva. |

Celebración de una reunión euromediterránea de los Ministros de Transportes, en la que participe el BEI, para aprobar una red regional de infraestructuras de transportes interconectada con la red transeuropea de transporte y definir las prioridades de la cooperación euromediterránea en el sector de los transportes en los próximos años. Celebración en Rabat de una conferencia ministerial sobre asuntos económicos y financieros. |

2006 | Celebración de una conferencia euromediterránea, preparada a escala subregional, sobre los derechos humanos y la democratización. |

Intensificación de la labor de aproximación en el ámbito de la legislación técnica, las normas y la certificación para preparar el terreno a la negociación de acuerdos sobre evaluación de la conformidad (AECA). |

Celebración de una conferencia euromediterránea sobre la igualdad entre los sexos, en la que participen representantes de los gobiernos, la sociedad civil y los interlocutores sociales. La conferencia debería centrarse en la comparación de buenas prácticas en la región para destacar el papel de las mujeres en la sociedad y su contribución al desarrollo humano. |

Adopción de un calendario de medidas concretas para la descontaminación completa del Mar Mediterráneo de aquí a 2020. |

Evaluación por parte de la Comisión de la posibilidad de crear un Banco de Desarrollo Euromediterráneo, a la luz la experiencia del FEMIP y tras consultar a los países socios. Apertura por parte de la Comisión de un programa de becas universitarias dentro del actual programa Erasmus Mundus o incrementando la movilidad de los estudiantes en el marco del programa Tempus. |

Celebración de una reunión euromediterránea de los Ministros de Energía para impulsar la integración subregional de los mercados e infraestructuras energéticos. |

2007 | Acuerdo de los socios euromediterráneos sobre un código de conducta relativo a las medidas de lucha contra el terrorismo. |

Organización de una conferencia euromediterránea de los Ministros de Justicia y Asuntos de Interior, con la participación de las autoridades locales, para estudiar la gestión de los flujos migratorios y la integración social. |

Elaboración, para su posterior aplicación, de un programa regional en materia de desarrollo rural y optimización de la producción de calidad. |

Tras consultar a los países socios, incremento en un 50 % respecto a lo previsto en los programas indicativos nacionales y regionales de la dotación destinada a la cooperación bilateral en el sector de la enseñanza. Entrada en vigor del instrumento en pro de la democracia. |

2010 | Conclusión y aplicación de todos los acuerdos de libre comercio Sur-Sur, incluidos los relativos a los servicios, el establecimiento y la agricultura. |

Realización completa de los mercados euromediterráneos de la electricidad y el gas y de la interconexión de infraestructuras. |

- [1] Actualmente existen acuerdos en vigor con Marruecos, Túnez, Egipto, Jordania, Israel, la Autoridad Palestina y Líbano. El Acuerdo firmado con Argelia aún no ha sido ratificado. También se ha rubricado un Acuerdo con Siria.

[2] Marruecos, Túnez, Egipto y Jordania son los países firmantes del Acuerdo de Agadir, centrado en la creación de una zona de libre comercio Sur-Sur.

[3] «Un nuevo impulso a las iniciativas de la UE en el ámbito de los derechos humanos y la democratización, en colaboración con los socios mediterráneos - Orientaciones estratégicas» [COM (2003) 294].

[4] Datos del informe anual sobre el asilo y la migración (2001), disponibles en línea: http://europa.eu.int/comm/justice_home/doc_centre/asylum/statistical/doc_annual_report_2001_en.htm

Estas cifras, que se refieren únicamente a los nacionales de terceros países, no incluyen a los antiguos ciudadanos de terceros países mediterráneos que se han naturalizado y han adquirido la nacionalidad del país de acogida.

[5] Libro Verde «El planteamiento de la UE sobre la gestión de la inmigración económica», COM (2004) 811 final.

[6] El 31 de enero, los socios árabes del Proceso de Barcelona publicaron un documento titulado « Elements of the Arab contribution to the evaluation and enhancement of the Barcelona Proces s».

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