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Comunicación de la Comisión - Segundo Informe de aplicación de las Orientaciones Generales de Política Económica para 2003-2005 (conforme al artículo 99.3 del Tratado CE) {SEC(2005)91}

/* COM/2005/0008 final */
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52005DC0008

Comunicación de la Comisión - Segundo Informe de aplicación de las Orientaciones Generales de Política Económica para 2003-2005 (conforme al artículo 99.3 del Tratado CE) {SEC(2005)91} /* COM/2005/0008 final */


Bruselas, 27.1.2005

COM(2005) 8 final

COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN

Segundo Informe de aplicación de las Orientaciones Generales de Política Económica para 2003-2005(conforme al artículo 99.3 del Tratado CE){SEC(2005)91}

La segunda evaluación de los progresos realizados en la aplicación de las Orientaciones Generales de Política Económica … … proporciona información útil para el Informe de la primavera de 2005 | La presente Comunicación examina los progresos realizados en la aplicación de la estrategia económica a medio plazo de la UE establecida en las Orientaciones Generales de Política Económica (OGPE) para 2003-2005[1]. Adoptadas en 2003 y actualizadas en 2004 para tener en cuenta la ampliación de la Unión[2], las Orientaciones se centran en la contribución que pueden realizar las políticas económicas a la estrategia de Lisboa, tanto mediante la aplicación de políticas macroeconómicas equilibradas como realizando reformas económicas enérgicas. La Comunicación resume las principales conclusiones del informe de aplicación de las OGPE que los servicios de la Comisión han elaborado como parte del "paquete de aplicación", que también incluye el proyecto de Informe conjunto sobre el empleo y el Informe de aplicación de la estrategia del mercado interior. El "paquete de aplicación" proporciona información fundamental para el informe de la primavera de 2005 de la Comisión y para la revisión intermedia de la estrategia de Lisboa. |

Reorientación hacia medidas concretas | En comparación con la primera evaluación realizada el pasado año[3], el presente informe de aplicación ha reforzado la evaluación con el fin de detectar los progresos claros o la ausencia de progresos. De esta forma, la atención se ha desplazado, en cierta medida, de las intenciones a las medidas concretas. No obstante, esta evaluación presta la debida consideración al limitado período de tiempo que los nuevos Estados miembros han tenido para seguir las orientaciones. |

Recuperación económica moderada y débil demanda interna | En el segundo semestre de 2003, poco después de la adopción de las OGPE para 2003-2005, se inició la recuperación de la economía, que se intensificó en 2004 apoyándose en un marco económico internacional favorable. Sin embargo, con una tasa de crecimiento estimada del 2,5% en 2004 para la UE (y de aproximadamente el 2% para la zona del euro), la recuperación económica ha sido más bien moderada y debe consolidarse con un reforzamiento de la demanda interna. Pueden observarse ciertas mejoras en el mercado de trabajo, donde el aumento del empleo se recuperó hasta el 0,4% en 2004, apoyándose en unos incrementos salariales moderados. Se prevé que la inflación haya subido sólo ligeramente en comparación con 2003, hasta el 2,2%, tanto en la UE-25 como en la zona del euro, a pesar de los aumentos de los precios de la energía gracias a que éstos fueron atenuados en la zona del euro por la apreciación del euro. |

Las políticas macroeconómicas se ha mantenido flexibles Persistencia de los déficit presupuestarios | En un contexto donde la incertidumbre persiste en relación con la intensidad de la recuperación y la subida de los precios energéticos, las políticas macroeconómicas se mantuvieron flexibles en 2004. El BCE mantuvo inalterados los tipos de interés. Algunos bancos centrales de la Unión aumentaron sus tipos de interés para contener las presiones inflacionistas. En 2004, las políticas fiscales se mantuvieron en su conjunto neutrales en la UE-15, como muestra el cambio mínimo en el componente discrecional, mientras que en general los estabilizadores automáticos funcionaron libremente en apoyo de la actividad económica. En algunos Estados miembros, el saneamiento de la hacienda pública contribuyó a una orientación de la política monetaria más flexible de lo que lo hubiera sido en otro caso. En la consecución de situaciones presupuestarias saneadas sólo se lograron progresos limitados en 2004 en algunos Estados miembros que registraron altos déficit presupuestarios en 2003. Esto, unido a un crecimiento en 2004 todavía inferior al potencial, supuso que el déficit medio en términos nominales aumentó hasta cerca del 3% del PIB en la zona del euro y se mantuvo inalterado en un nivel ligeramente inferior en el conjunto de la UE. Sin embargo, este nivel medio oculta considerables diferencias entre Estados: los mediocres resultados de algunos Estados miembros contrastan con la favorable situación de «proximidad al equilibrio o superávit» alcanzada o mantenida por otros Estados miembros en 2003 ó 2004 (Bélgica, Dinamarca, Estonia, España, Irlanda, Luxemburgo, Finlandia y Suecia). |

En 2004, alrededor de la tercera parte de los Estados miembros registraron déficit superiores al 3% del PIB | Los saldos presupuestarios nominales se deterioraron en más de la mitad de los Estados miembros: cuatro Estados miembros pasaron de una situación de superávit a déficit y los déficit aumentaron en otros diez países, y de forma especialmente pronunciada en Grecia y Polonia. Según las previsiones económicas del otoño de 2004 de la Comisión, se espera que nueve Estados miembros registren déficit claramente superiores al 3% del PIB en 2004. Esto también refleja la situación presupuestaria inicial de varios de los nuevos Estados miembros, derivada de su actual proceso de transición y de los diferentes retos que afrontan sus políticas presupuestarias. Con anterioridad, ya se habían observado déficit excesivos en Portugal en 2002 y en Alemania y Francia en 2003. Otros ocho países registraron déficit excesivos en 2004, a saber: Grecia, y Países Bajos, y, tras la adhesión, la República Checa, Chipre, Hungría, Malta, Polonia y Eslovaquia. Mientras que en 2004 Portugal logró poner fin a su situación de déficit excesivo y se estima que el déficit de los Países Bajos pasó a ser ligeramente inferior al 3%, Alemania, Francia, y sobre todo Grecia (entre los Estados miembros de la antigua UE-15) siguen luchando con elevados déficit. Con las excepciones de Grecia y Hungría, los esfuerzos de saneamiento presupuestario emprendidos por estos países en el marco del PDE parecen seguir globalmente el rumbo previsto. |

Ritmo sostenido de las reformas del mercado de trabajo | En 2004 continuaron las reformas del mercado de trabajo, destacando principalmente las medidas adoptadas recientemente en Alemania, así como los significativas progresos realizados en Dinamarca, Países Bajos, Irlanda y Austria (véase igualmente el proyecto de Informe conjunto sobre el empleo 2004-2005). En general, entre estas medidas, existe una tendencia a concentrarse en recortes tributarios, estrategias de formación permanente o políticas activas del mercado de trabajo, mientras que un menor número de iniciativas (o propuestas menos exhaustivas) guardan relación con los sistemas de prestaciones, las negociaciones salariales o la legislación de protección del empleo. |

Las medidas tendentes a fomentar los incentivos al empleo siguieron centrándose en las reformas fiscales | Varios Estados miembros adoptaron reformas fiscales encaminadas a fomentar los incentivos para entrar o mantenerse en el mercado de trabajo, y algunos Estados miembros (tales como República Checa, Dinamarca, Alemania, Francia y Países Bajos) también redujeron la duración de las prestaciones de desempleo y/o endurecieron los criterios para poder optar a las mismas y los criterios de búsqueda de un empleo. |

Algunos Estados miembros han tomado medidas encaminadas a fomentar la adaptabilidad | Debería reforzarse la flexibilidad de los mercados de trabajo, garantizándose al mismo tiempo un nivel adecuado de seguridad del empleo. En 2004, sólo unos cuantos Estados miembros tomaron medidas para aumentar la adaptabilidad de la organización del trabajo. En particular, en Alemania se flexibilizó la legislación sobre protección del empleo para las empresas pequeñas, se aumentó la duración de los contratos de duración determinada y comenzó a invertirse la tendencia de disminución del tiempo de trabajo en determinados sectores. Francia modificó su legislación en materia de despidos. Sin embargo ningún otro Estado miembro abordó la legislación de protección del empleo relativa a los contratos permanentes, a veces demasiado estricta, o la segmentación del mercado laboral entre los diferentes tipos de contratos. En Italia, donde se han introducido reformas para respaldar el aumento de la tasa de actividad, la creciente diversidad de los contratos laborales puede reforzar aún más el ya notable grado de segmentación del mercado de trabajo. |

La mayoría de los Estados miembros siguieron fomentando la movilidad profesional por medio de estrategias de formación permanente y programas activos del mercado de trabajo. Algunos Estados miembros abordaron la movilidad regional mejorando los incentivos de los sistemas tributario y de prestaciones o, como en el caso de España, reduciendo la rigidez del mercado de la vivienda. |

Clara insuficiencia de los progresos realizados para alcanzar todos los objetivos de empleo establecidos para 2005-2010 | A pesar de los recientes progresos, cada vez es más improbable que la Unión alcance los objetivos de empleo de Lisboa y Estocolmo (posiblemente con la excepción del objetivo relativo a la tasa de empleo femenino). Dichos objetivos sólo se podrían alcanzar si todos los Estados miembros aplicaran rápidamente reformas ambiciosas. Un aumento sostenido del dinamismo de la economía también fomentaría el futuro aumento del empleo. |

Evolución desfavorable del incremento de la productividad | Las reformas encaminadas a mejorar la productividad de la UE son tan importantes como las reformas del mercado de trabajo. Desde el inicio del nuevo siglo, el aumento de la productividad horaria del trabajo ha seguido disminuyendo en una serie de Estados miembros, pasándose a una disminución de dicha productividad en 2003 en Italia, Países Bajos y Portugal. Ello puede deberse en parte a un menor nivel de inversión por trabajador, resultante de la mayor tasa de creación de empleo en la segunda mitad de los años noventa. Sin embargo, esto sólo explica una pequeña parte de la disminución de la productividad observada. Un factor más importante es la ralentización del progreso tecnológico, derivada de una reorientación insuficiente hacia los sectores de fuerte incremento de la productividad, del pequeño tamaño relativo de la industria de producción de TIC de la UEM y de las aparentes dificultades de algunos sectores utilizadores de TIC para aprovechar los beneficios, en materia de productividad, resultantes de dichas tecnologías. |

Ralentización del ritmo de integración del mercado interior … | El aumento de los niveles de productividad requiere la aplicación de una amplia serie de fuertes reformas encaminadas a aprovechar plenamente los beneficios de la integración económica. No obstante, como ya se observó en el primer Informe de aplicación de las OGPE para 2003-2005, los resultados son desiguales. Varios indicadores (comercio intracomunitario, convergencia de precios) muestran que el ritmo de integración del mercado interior ha disminuido, en parte como consecuencia de una menor actividad económica. El ritmo de incorporación de las directivas sobre el mercado interior es inferior al previsto y únicamente España y Lituania han conseguido situar el porcentaje de directivas no incorporadas por debajo del 1,5% acordado. El elevado nivel de casos de infracción en Alemania, Grecia, España, Francia e Italia también es motivo de preocupación. En el ámbito de la contratación pública, sigue aumentando el valor de los proyectos abiertos a los que se da publicidad, pero éstos sólo representan todavía el 16% del valor total de la contratación pública. |

… junto con un aumento de la liberalización de las industrias de redes y de la eficacia de las políticas de competencia | Prosiguen los esfuerzos encaminados a fomentar la competencia en las industrias de red. En 2004 se tomaron nuevas medidas encaminadas a la liberalización de estas industrias, donde la competencia efectiva no siempre está asegurada, como parece indicar la todavía elevada cuota de mercado de los operadores históricos. Con la aplicación del nuevo marco reglamentario, la competencia en el sector de servicios de comunicaciones electrónicas se está intensificando en la mayoría de los mercados, lo cual redunda en beneficio de los consumidores. Ocho Estados miembros han adoptado nuevas medidas encaminadas a la liberalización del mercado de la energía (Bélgica, Dinamarca, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos y Portugal). En muchos de los nuevos Estados miembros, la competencia en los mercados de las industrias de red también está aumentando ya que sus economías se han abierto a la competencia internacional. La eficacia de la política de competencia se ha fomentado con la modernización de la normativa comunitaria sobre defensa de la competencia y sobre concentraciones y con un reforzamiento, aunque moderado, de las facultades de investigación de la Comisión. Para responder a esta evolución, la cual implica una mayor responsabilidad de las autoridades nacionales de competencia, algunos Estados miembros (especialmente Irlanda, Países Bajos, España y Reino Unido) han dado un paso en la dirección adecuada asignando recursos adicionales a tal efecto. |

Progresos hacia la integración de los mercados financieros | En 2004, se realizaron avances importantes en lo que se refiere al establecimiento de un marco reglamentario adecuado que fomente la eficiencia de los mercados de capitales y la integración financiera en la UE. La fase de aplicación del Plan de Acción del Capital Riesgo (PACR) ha llevado a un mercado “buy-out” bien desarrollado, aunque sigue siendo escasa la inversión en capital para las empresas en fase inicial. Dado que la fase legislativa del Plan de Acción sobre servicios financieros (PASF) llega a su fin, la atención se centra ahora en la incorporación de las medidas adoptadas a la legislación nacional. Las tasas de incorporación de las directivas siguen variando ampliamente en función de la directiva y del Estado miembro de que se trate, si bien el grado de transposición en 2004 parece suficiente. |

La Comunicación de la Comisión de mayo de 2004 relativa a la compensación y liquidación y a la creación de un grupo de expertos consultivo y de seguimiento relativo a la compensación y a la liquidación han permitido realizar ciertos avances hacia un “marco post-negociación” integrado, seguro y eficiente para los mercados de valores de la UE. También se han realizado progresos hacia el reforzamiento de la gobernanza de las empresas con la aprobación de iniciativas comunitarias y nacionales al respecto. En respuesta a la evolución del mercado, los Estados miembros han seguido mejorando sus dispositivos intersectoriales en materia de supervisión y se han dado pasos significativos hacia la mejora de la cooperación transfronteriza. |

Mejora del entorno empresarial | Están mejorando las condiciones para las empresas, aunque la actividad empresarial es todavía menos dinámica que la de los Estados Unidos. Algunos gobiernos (como los de Bélgica, Francia, Hungría, Polonia y Eslovaquia) están realizando esfuerzos para reducir el periodo de tiempo y los costes necesarios para crear una empresa y para prestar servicios a través de Internet. A escala europea también se observa una mayor atención a la reforma reglamentaria. En algunos Estados miembros se han aplicado medidas tendentes a reducir los costes derivados del cumplimiento de las obligaciones fiscales (que pueden ser muy elevados para las PYME). Además, se han tomado medidas para ampliar la base imponible del impuesto de sociedades, que pueden facilitar una reducción de los tipos impositivos. |

La lentitud del avance hacia una economía basada en el conocimiento… … pone en peligro el logro del objetivo de Lisboa en materia de I+D | A pesar de las diversas medidas tomadas para fomentar la transición hacia una economía del conocimiento, los avances son lentos. La UE sigue considerablemente por detrás de los Estados Unidos en materia de investigación e innovación (I+D). El último descenso cíclico de la inversión empresarial y de las inversiones extranjeras directas (IED) ha dificultado la difusión de conocimientos y tecnologías, lo cual es particularmente importante para los nuevos Estados miembros. Los gastos de I+D sólo han aumentado marginalmente al 2% del PIB en 2002, haciendo prácticamente inalcanzable, si no se emprenden importantes iniciativas, el objetivo de una inversión en I+D equivalente al 3% del PIB de aquí a 2010 (financiada en sus dos terceras partes por el sector privado). Algunos Estados miembros (Suecia y Finlandia) cuentan con unos elevados ratios de IED, mientras que otros han registrado ratios decrecientes desde 1999 (Grecia, Irlanda y Países Bajos). Casi todos los Estados miembros han adoptado objetivos nacionales de aumento de la inversión pública y privada en investigación, y un creciente número de ellos apoya indirectamente la actividad de I+D de las empresas mediante incentivos fiscales. Los nuevos Estados miembros deberán beneficiarse de la transferencia de conocimientos por medio de las inversiones extranjeras directas. Esa transferencia es fundamental para un proceso de aproximación de las economías de estos Estados miembros que les permita incrementar su especialización en actividades de mayor valor añadido. La inversión pública en recursos humanos muestra un ligero incremento y varía considerablemente entre los distintos Estados miembros. A pesar de estos avances alentadores, se requieren nuevos esfuerzos con objeto de alcanzar los objetivos para 2010 en materia de participación de los adultos en la formación permanente y abandono prematuro de la escuela. Se han realizado escasos progresos hacia el aumento de la proporción de jóvenes de 22 años que han finalizado la enseñanza secundaria. De forma global, a pesar de los esfuerzos de reforma de los Estados miembros en los ámbitos de la investigación y la innovación y los sistemas de educación y formación, existe el riesgo de que el ritmo actual de reformas no permita a la Unión alcanzar los objetivos en relación con la economía del conocimiento establecidos en los Consejos Europeos de Lisboa y Barcelona. En general, la inversión pública (en porcentaje del PIB) ha seguido una tendencia decreciente desde los años setenta, estabilizándose en torno al 2,5% del PIB entre 2000 y 2004. La Iniciativa europea de crecimiento subrayó el papel de la inversión pública en las infraestructuras básicas de transporte para reforzar la dinámica del mercado interior. Se estableció una lista de iniciativas de inicio rápido ("Quick Start List”) que actualmente forma parte de las prioridades en materia de redes transeuropeas aprobadas por la Unión en abril de 2004. Además, el presupuesto de la UE está financiando un importante volumen de inversiones, por ejemplo, en infraestructuras, I+D y educación, con el fin de contribuir a aumentar la productividad y el empleo. |

Sostenibilidad de las finanzas públicas a largo plazo aún no garantizada en la mayoría de Estados miembros | Además de unas tasas de empleo y de crecimiento potencial más elevadas, la estrategia acordada para abordar las consecuencias económicas y presupuestarias del envejecimiento de la población también persigue la reducción de los niveles de deuda y la reforma de los sistemas de pensiones. En los últimos años no se han alcanzado progresos significativos en la reducción de la deuda pública, que en 2004 se situaba por encima del valor de referencia del 60% del PIB en el conjunto de la UE y en la zona del euro. La persistencia del alto nivel de deuda es consecuencia de la escasa importancia concedida en una serie países al saneamiento presupuestario y del débil marco de crecimiento económico. Tras unas importantes reformas de los sistemas de pensiones en 2003, especialmente en Francia y Austria, en 2004 fueron tomadas importantes medidas en países como Italia y Eslovaquia, mientras que otros países tomaron medidas más limitadas (por ejemplo, Letonia aumentó la edad mínima de jubilación y Portugal introdujo una sanción para los funcionarios que opten por la jubilación anticipada), con el objetivo, a veces, de atenuar el impacto de reformas anteriores. El análisis muestra que, a pesar de los recientes esfuerzos realizados para garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas a largo plazo, esta cuestión sigue pendiente de resolución en la mayoría de Estados miembros, especialmente en Bélgica, Chipre, República Checa, Alemania, Grecia, España, Francia, Hungría, Italia, Malta, Polonia, Portugal, Eslovenia y Eslovaquia. |

Sostenibilidad social dificultada por la situación del mercado de trabajo | En 2004, las mejoras en el ámbito de la sostenibilidad social siguieron siendo limitadas. En particular, los resultados relativamente mediocres del mercado de trabajo, con una baja expansión del empleo en 2003-2004, siguen obstaculizando un progreso general, ya que el empleo desempeña un papel fundamental para salir de la pobreza y evitar la exclusión social. Las medidas adoptadas recientemente por Eslovaquia, Hungría, República Checa, Eslovenia y Estonia tienden a modernizar los sistemas tributarios y de prestaciones o a facilitar el empleo de los grupos vulnerables. Así pues, es importante reforzar los efectos de sinergia de las distintas políticas encaminadas a fomentar el crecimiento económico, el empleo y la cohesión económica y social. |

Mayores progresos en las medidas encaminadas a mejorar la sostenibilidad del medio ambiente | Las medidas aplicadas en 2004 para mejorar la sostenibilidad del medio ambiente han permitido realizar progresos más importantes que en 2003. Con respecto al cambio climático, los preparativos para el establecimiento del sistema comunitario de negociación de los derechos de emisión de gases de efecto invernadero fueron finalizados en 2004, lo que permite iniciar la aplicación de dicho sistema el 1 de enero de 2005. No obstante, algunos Estados miembros no han notificado en los plazos establecidos sus programas nacionales completos en materia de cuotas de emisión, por lo que no pudieron participar en el sistema desde su inicio. La ratificación del protocolo de Kioto por parte de Rusia permitirá su entrada en vigor en 2005, lo que aumentará la presión para aplicar políticas eficaces encaminadas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Hasta la fecha, dicha reducción no ha bastado para situar a la UE en una trayectoria lineal que le permita cumplir sus compromisos de Kioto. Varios Estados miembros han tomado medidas, basadas en el mercado, tendentes a fomentar la eficiencia energética (v.g., Bélgica e Italia) o a fomentar el empleo de energías alternativas (v.g., Francia, Austria, Suecia y Reino Unido); sin embargo, otros han atenuado la señal que constituye la subida de los precios de la energía reduciendo la fiscalidad sobre los combustibles. En el sector de transportes, algunos Estados miembros, como Bélgica, Chipre y Austria, se unieron al grupo de aquellos que habían ajustado su fiscalidad sobre los automóviles para tener en cuenta las emisiones de dióxido de carbono y/o de partículas. Por otra parte, en Austria, y finalmente en Alemania, se han adoptado medidas que establecen un peaje para los camiones de gran tonelaje, medidas que contribuyen a alcanzar un mejor equilibrio entre los distintos modos de transporte. En cuanto a la electricidad producida a partir de energías renovables, cuatro países han realizado importantes esfuerzos mediante la aplicación de tarifas de alimentación de corriente (Dinamarca, Alemania y España) o la desgravación de las fuentes de energías renovables (Finlandia). Deberán proseguirse los esfuerzos para aumentar la eficiencia de la oferta y la demanda de energía con el fin de reducir la dependencia energética de la economía europea, garantizar unos precios asequibles a todos los consumidores finales (empresas y economías domésticas) y cumplir las obligaciones internacionales en el marco del Protocolo de Kioto. |

Progresos desiguales en la zona del euro, donde las políticas presupuestarias siguen decepcionando… … pero la gestión de la política económica deberá verse favorecida por el mandato de dos años de la presidencia del Eurogrupo | Los progresos alcanzados en respuesta a las orientaciones para la zona del euro siguen siendo desiguales. Aunque la política macroeconómica ha seguido fomentando el crecimiento, con una política monetaria favorable al crecimiento y una política fiscal globalmente neutral, la necesidad de reformas económicas más profundas queda ilustrada por la debilidad y el carácter tardío de la recuperación en comparación con otras economías industrializadas. Sigue siendo necesario realizar nuevas reformas que reduzcan la rigidez estructural y logren los márgenes suficientes que permitan una estabilización automática por medio del presupuesto, con el fin de reforzar la capacidad de ajuste ante las perturbaciones. A este respecto, el hecho de que ninguno de los siete Estados miembros que no habían alcanzado una situación de proximidad al equilibrio o superávit en 2003 haya logrado progresos significativos en materia de saneamiento presupuestario también constituye motivo de especial preocupación. Aunque se observó cierta mejora en los déficit presupuestarios ajustados en función del ciclo en Francia y los Países Bajos, la situación continúa deteriorándose en Alemania, Grecia, Italia y Austria. En cuanto a los factores positivos, se observa una reducción de los diferenciales de inflación en la zona del euro por segundo año consecutivo. La decisión adoptada en 2004 de crear una presidencia estable de dos años para el Eurogrupo a partir de 2005 deberá favorecer su funcionamiento y se traducirá en una mayor continuidad en la representación de la zona del euro en los foros internacionales. Esto puede considerarse como un importante paso para el reforzamiento de la voz de la zona del euro en el escenario internacional. |

En general, los progresos alcanzados en la aplicación de las OGPE para 2003-2005 dejan mucho que desear | En resumen, la conclusión general de este segundo informe de aplicación de las OGPE para 2003-2005 es que los progresos siguen siendo desiguales. Algunos Estados miembros están avanzando más deprisa que otros. Por ejemplo, países como Bélgica, Dinamarca, Irlanda y Países Bajos han seguido de forma relativamente satisfactoria las recomendaciones específicamente dirigidas a ellos, mientras que los progresos pueden considerarse limitados en el caso de otros Estados miembros. En cuanto a las recomendaciones dirigidas a los nuevos Estados miembros hace exactamente medio año, la evaluación de su cumplimiento indica que, aunque el ritmo de conformidad es diferente, se avanza en la dirección adecuada, especialmente en Chipre y Eslovaquia. Si se considera la evolución por sector, se observan progresos relativamente satisfactorios en los siguientes ámbitos: desarrollo de un marco más favorable para las empresas, fomento de la eficacia de las políticas de convergencia y mejora de la sostenibilidad del medio ambiente. El ritmo de las reformas del mercado de trabajo, que se intensificó un tanto en 2003, parece haberse mantenido. No obstante, los avances han sido limitados en lo que se refiere a la transición actual a una economía basada en el conocimiento, manteniéndose una considerable diferencia entre los Estados Unidos y la UE. El ritmo de integración del mercado interior también parece haber disminuido, observándose escasos progresos en la incorporación de las directivas del mercado interior y un persistente alto nivel de casos de infracción. Por otra parte, siguen siendo motivo de preocupación los reducidos progresos realizados por parte de varios Estados miembros para alcanzar una situación presupuestaria saneada y/o corregir su déficit excesivo. Aunque se ha avanzado algo en el logro de unas finanzas pública, entre otras medidas, mediante las reformas del sistema de pensiones en algunos Estados miembros, los ratios de deuda siguen siendo elevados y la sostenibilidad a largo plazo no está garantizada en 14 Estados miembros en 2004. Teniendo en cuenta todos estos elementos, cabe señalar que el ritmo global de las reformas se mantuvo inalterado en 2004. Es evidente que con el ritmo actual de reformas no puede garantizarse la aplicación íntegra de las OGPE para 2003-2005 y será difícil alcanzar el logro de los objetivos de Lisboa. |

[1] Recomendación del Consejo, de 26 de junio de 2003, sobre las orientaciones generales de política económica para los Estados miembros y la Comunidad (período 2003-2005), 2003/555/CE, publicada en el Diario Oficial L 195/1 de 1 de agosto de 2003.

[2] Recomendación de la Comisión relativa a la actualización de 2004 de las Orientaciones Generales de Política Económica para los Estados miembros y la Comunidad (período 2003-2005).

[3] Comunicación de la Comisión sobre la aplicación de las orientaciones generales de política económica (2003-2005), COM (2004) 20 final, adoptada el 21 de enero de 2004.

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