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Comunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones Retos para la sociedad de la información europea con posterioridad a 2005

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52004DC0757

Comunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones Retos para la sociedad de la información europea con posterioridad a 2005 /* COM/2004/0757 final */


Bruselas, 19.11.2004

COM(2004) 757 final

COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL CONSEJO, AL PARLAMENTO EUROPEO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES

Retos para la sociedad de la información europea con posterioridad a 2005

ÍNDICE

1. Introducción 3

2. Contribución de las TIC a los objetivos de Lisboa 3

3. Necesidad de seguir aplicando políticas de sociedad de la información 4

4. Temas que habrá de tratar la política de sociedad de la información conposterioridad a 2005 7

5. Conclusiones 11

INTRODUCCIÓN

En el Consejo Europeo de Lisboa, celebrado en marzo de 2000, los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea dieron inicio a una estrategia que se ha dado en llamar la «estrategia de Lisboa», destinada a preparar a la UE ante los retos del nuevo siglo. Para alcanzar los ambiciosos objetivos establecidos en Lisboa —crecimiento más elevado, creación de más puestos de trabajo de mayor calidad e incremento de la inclusión social— se otorgó un papel fundamental a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Este papel clave de la «sociedad de la información para todos» se ha visto confirmado en el Consejo de primavera de 2004[1] y en el informe Kok[2], recientemente hecho público.

En respuesta a esta estrategia, la Comisión Europea puso en marcha la iniciativa e Europe, con el fin de imprimir un impulso político al desarrollo de la sociedad de la información. La iniciativa e Europe ha sido un éxito en su conjunto ya que, al dar tratamiento a los problemas pertinentes en el momento oportuno, ha servido de catalizador del debate político acerca de la sociedad de la información dentro y fuera de Europa. La evaluación intermedia recientemente llevada a cabo ha confirmado que los objetivos principales del plan de acción e Europe actualmente en curso seguirán siendo válidos hasta el momento de su vencimiento, a finales de 2005.

En este contexto, ha llegado el momento de examinar los logros alcanzados, considerar los retos futuros y determinar las políticas que permitirán hacerles frente. La presente Comunicación tiene por objeto abrir un amplio debate político sobre la estrategia de la UE en el ámbito de la sociedad de la información para después de 2005[3] y ofrece una orientación acerca de los principales ámbitos en los que una política de TIC a escala de la UE puede ser decisiva.

CONTRIBUCIÓN DE LAS TIC A LOS OBJETIVOS DE LISBOA

Las TIC son un componente central de la estrategia de Lisboa. Su importancia estriba tanto en la contribución que realizan a los resultados económicos globales, como en los beneficios que ofrecen a la sociedad en general. La relevancia de estas tecnologías puede sintetizarse del siguiente modo:

- En primer lugar, hay que señalar que el sector de los equipos y servicios de TIC es importante por derecho propio . Genera el 8 % del PIB de la UE, en comparación con el 4 % a principios de los años 90; además, en el año 2000 representaba el 6 % del empleo en la UE[4]. Es uno de los sectores más innovadores, ya que registra el 18 % del gasto comunitario total en investigación y desarrollo (I+D)[5]. También es uno de los más productivos, con un crecimiento anual medio de la productividad del 9 % durante el período 1996-2000[6].

- Por otra parte, las TIC son fundamentales para impulsar la productividad e incrementar la competitividad. El 40 % del crecimiento de la productividad en la UE entre 1995 y 2000 fue posible gracias a estas tecnologías[7]. Los incrementos económicos que les son imputables se derivan directamente del crecimiento y la innovación en los mercados de bienes y servicios de TIC y de su uso para elevar el rendimiento de las empresas. Además, estas tecnologías están cada vez más integradas en todos los mercados industriales y de servicios, como consecuencia de la incorporación de componentes tecnológicos tanto en los productos (por ejemplo, en los dispositivos destinados a los consumidores, los automóviles o los aparatos médicos) como en la oferta de servicios (seguimiento de las entregas de paquetes, transacciones bancarias en línea, etc.) Hay datos empíricos que indican que la diferencia de productividad entre Europa y los EE.UU. se debe en gran parte a una menor inversión en este tipo de tecnologías.

- Además, las TIC proporcionan un impulso a la participación ciudadana y a la calidad de vida . Estas tecnologías permiten la prestación de más servicios de mejor calidad a un mayor número de personas. Las nuevas herramientas de información no sólo contribuyen a alcanzar mayor transparencia y apertura, sino que también mejoran las relaciones de los poderes públicos con los ciudadanos. Las TIC constituyen asimismo un poderoso instrumento para conservar y fomentar el patrimonio y la diversidad culturales de Europa, al hacer posible una amplia disponibilidad de contenidos.

Aunque varios países de la UE destacan en la adopción y aprovechamiento de las innovaciones en materia de TIC[8], aún es preciso mejorar considerablemente la capacidad europea media para explotar el potencial de estas tecnologías. En un contexto como el actual, en el que Europa no está alcanzando los objetivos de Lisboa, es esencial que se aprovechen por completo las posibilidades que ofrecen las TIC[9].

NECESIDAD DE SEGUIR APLICANDO POLÍTICAS DE SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN

Para aprovechar el potencial que ofrecen las TIC habrá que seguir aplicando políticas específicas en la materia durante muchos más años, pues todavía nos encontramos en una fase temprana de su despliegue. El éxito en el fomento de la implantación generalizada de las TIC dependerá de nuestra capacidad para solventar muchos de los problemas relacionados con su utilización. En términos generales, estas tecnologías aceleran el ritmo del avance tecnológico, la modernización y el ajuste estructural de nuestras economías.

- Aunque son muchos los logros ya alcanzados gracias al desarrollo y la aplicación de las TIC, todavía queda mucho camino por recorrer. A título de ejemplo, cabe señalar que si bien en julio de 2004 aproximadamente el 80 % de la población de la UE-15 podía acceder a Internet a través de banda ancha, la media de abonados sólo alcanzaba el 7,7 %[10]. Esta situación indica que existe un considerable potencial para la expansión en los próximos años, corroborado por el reciente crecimiento de los servicios móviles de tercera generación. Además, en este panorama pueden irrumpir nuevas tecnologías perturbadoras[11]. Por consiguiente, habrá que adaptar a la evolución futura políticas actuales como la política de regulación o la política de espectro.

- Los importantes avances registrados a escala global provocan una rápida expansión del mercado mundial de las TIC, que se muestra cada vez más competitivo gracias a la incorporación de nuevos operadores. Entre 1992 y 2001, el gasto en TIC experimentó un rápido crecimiento en China, India y Brasil, situándose en un promedio de entre el 20 % y el 35 % anual durante dicho período[12]. La UE debe seguir de cerca los avances que se producen en estos países, para comprender sus consecuencias. También es importante la participación futura de la UE en la toma de decisiones sobre la estructura global de las redes y su gestión.

- La solidez global del sector de las TIC y su implantación generalizada en el conjunto de la economía hacen esencial una actuación decidida en el ámbito de la investigación y el desarrollo. Los Gobiernos nacionales y la Unión Europea prestan su apoyo y aliento al esfuerzo de investigación de las empresas europeas, mediante la creación de un entorno científico, financiero y empresarial favorable. A nivel europeo, el Programa Marco ha desempeñado un papel importante. Ahora bien, la necesidad de llevar a cabo actividades de I+D en el ámbito de las TIC no deja de aumentar, motivo por el cual la investigación debería complementarse con acciones de fomento de la innovación basada en las TIC, conforme a lo previsto en el marco de innovación y competitividad que ha sido propuesto[13]. Por otra parte, también aumenta la necesidad de investigar el impacto socioeconómico de la aplicación de las TIC en los diversos sectores, lo cual incluye el desarrollo de la participación de las distintas partes interesadas, así como de las asociaciones público-privado y la mayor coordinación de las iniciativas nacionales.

- La regulación de las actividades en materia de TIC y, en particular, de las comunicaciones electrónicas seguirá siendo crucial para la creación de unas condiciones que favorezcan la inversión, la innovación, la creación de servicios novedosos y el descenso de los precios. Desde 2003 existe en la UE un nuevo marco regulador de las comunicaciones electrónicas. Es necesario velar por la ejecución completa y efectiva de dicho marco y por su adecuación a un entorno en el que las tecnologías experimentan rápidas transformaciones.

- Hay muchos otros aspectos de la regulación que tienen consecuencias importantes para el desarrollo de las TIC, entre los que cabe señalar la protección de los derechos de autor, la normativa aplicable a los micropagos y a los pagos a través del teléfono móvil, la protección de la intimidad y los requisitos de las fuerzas y cuerpos de seguridad. Es necesario un esfuerzo concertado que permita establecer y poner en práctica soluciones que salvaguarden los intereses legítimos que deberán tratarse en los entornos empresariales y reguladores oportunos, al tiempo que permiten el aprovechamiento pleno de los beneficios derivados de las TIC.

- También es preciso establecer vínculos entre las diversas iniciativas de desarrollo de la sociedad de la información que se llevan a cabo en la UE. Para que una economía conectada en red pueda alcanzar su capacidad máxima, es preciso eliminar las barreras sectoriales y garantizar una adopción uniforme de las TIC dentro de la sociedad. Así, por ejemplo, la implantación de los negocios electrónicos recibirá un impulso considerable cuando las empresas y las administraciones desarrollen su capacidad para comunicar y realizar transacciones entre sí en línea.

- Habida cuenta de la situación actual de dependencia cada vez mayor de las redes abiertas y los sistemas de TI, la fragilidad y vulnerabilidad de dichos sistemas constituye una seria amenaza. La superación de esta amenaza y la prevención de la delincuencia informática exigen una cooperación estrecha de ámbito internacional que se extienda a los distintos sectores del mercado. La seguridad de Internet deberá seguir siendo objeto de la máxima atención política, a través de actuaciones en apoyo de su estabilidad y robustez, en ámbitos como la preparación ante los riesgos, la conformidad o las modalidades de utilización y regulación.

- Los propios poderes públicos son importantes proveedores y usuarios de TIC. Por ello, influyen en la implantación de estas tecnologías al recurrir a sus propias políticas de adquisición para prestar apoyo a los productos y servicios de última generación y al incrementar su oferta en línea (servicios de administración, salud o aprendizaje en línea, etc.) Los poderes públicos han de adoptar un enfoque de conjunto que les permita aprovechar el potencial de las TIC de cara al fomento de la eficiencia del sector público y adaptar sus servicios en línea a las necesidades de las empresas y los ciudadanos.

- Con el paso del tiempo, el uso eficaz de las TIC se ha hecho cada vez más complejo. Los rápidos cambios de las normas y herramientas, que también afectan a su interoperabilidad, requieren una atención especializada constante. Por consiguiente, para hacer un uso efectivo de los avances en materia de TIC las pequeñas empresas necesitan tener acceso a unos servicios de apoyo competentes, asequibles y especializados que se adapten a sus necesidades concretas de soluciones dentro de este ámbito, ya sean propias (in-house) u orientadas al cliente.

Por todas estas razones, todos los países deben tener políticas coherentes en materia de TIC. Tal es el mensaje político que la Unión Europea viene reiterando en el marco de las actividades en curso de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información.

TEMAS QUE HABRÁ DE TRATAR LA POLÍTICA DE SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN CON POSTERIORIDAD A 2005

La difusión cada vez mayor de las TIC fomenta cambios que no se limitan al ámbito de la tecnología. El uso de las TIC crea nuevas modalidades de comunicación e interacción entre los ciudadanos, las empresas y los poderes públicos que abren camino a estructuras sociales y económicas novedosas e instauran nuevas formas de gobernanza.

Tomando como base experiencias recientes en el marco de la política de la sociedad de la información de la UE, la Comisión ha identificado una serie de temas que considera pertinentes de cara al establecimiento de una política europea de sociedad de la información coherente y avanzada para el período posterior a 2005[14].

Contenidos y servicios

En la actualidad, un gran número de usuarios tiene acceso a infraestructuras y servicios que permiten la transmisión de muchos tipos de contenidos digitales. Gracias a ello, se abre un mercado enorme para el desarrollo de contenidos y servicios atractivos que beneficiarán tanto a los usuarios como a la economía. Sin embargo, los avances en este ámbito son extremadamente lentos.

Los contenidos audiovisuales y multimedios son los vectores que conducirán al éxito de las nuevas tecnologías en general y de la banda ancha en particular. Por ello, es importante que la Unión Europea desempeñe un papel proactivo, mediante la ayuda a los proveedores de contenidos y el fomento de la aparición de servicios innovadores. Hay toda una serie de obstáculos que ralentizan el desarrollo de nuevos servicios y contenidos. Algunos son de naturaleza reguladora, como la incertidumbre que afecta a la aplicación de la normativa sobre servicios financieros a los pagos a través del móvil o el desarrollo y aceptación de sistemas que permitan un uso legítimo de los contenidos que sea compatible con los derechos de propiedad intelectual. Otros obstáculos guardan relación con el mercado, como es el caso de la dificultad para establecer sistemas, los problemas que plantea la interoperabilidad, las dificultades de manejo y accesibilidad o las situaciones en las que los nuevos servicios compiten con otros ya existentes. Por último, cabe citar los obstáculos relacionados con las situaciones de posición dominante en el mercado. El crecimiento del mercado de servicios y contenidos nuevos dependerá de nuestra capacidad para encontrar soluciones adecuadas a esta larga lista de problemas, que afectan tanto al sector público como al privado.

Inclusión digital y participación ciudadana

Las políticas de inclusión digital tienen por objeto garantizar la igualdad de acceso a los servicios basados en las TIC y su disponibilidad para todos a un precio asequible. La importancia de dichas políticas aumenta a medida que lo hace la presencia de estas tecnologías en la sociedad. La esencia de la ciudadanía es la participación de todos en la sociedad, motivo por el cual el uso creciente de las TIC en la vida diaria plantea nuevos retos. La introducción de tecnologías novedosas y complejas conlleva el riesgo de que determinados sectores sociales no sean capaces de hacer uso de ellas. La inclusión digital ha de ser objeto de atención a nivel nacional, regional y local.

La alfabetización digital consiste en dotar a los ciudadanos de las habilidades básicas necesarias para poder hacer un uso completo y eficaz de las TIC. Las políticas de inclusión digital han de hacer llegar esta alfabetización a todos los miembros de la sociedad. Asimismo, deben velar por que dichas tecnologías sean fáciles de manejar y proporcionen contenidos y servicios que eviten la apertura de nuevas brechas digitales. Este reto cobra mayor magnitud ante los cambios sociales a los que deberá hacer frente la UE en un futuro próximo. Según las estimaciones, en 2020 cerca de 40 % de la población tendrá más de 65 años en algunos Estados miembros[15].

Aunque estas políticas son absolutamente insoslayables, su ejecución es compleja. También exigen un importante esfuerzo de investigación que es poco probable que el sector privado realice por sí solo, razón por la cual el sector público puede dar un impulso importante al tratamiento de estas cuestiones. La Unión Europea favorece y alienta los trabajos de investigación en este ámbito a través del Programa Marco. Por otra parte, la creciente diversidad cultural a todos los niveles, incluido el regional, hace cada vez más urgente la búsqueda de soluciones para nuevas brechas digitales.

Servicios públicos

En este terreno, el uso de las TIC pretende mejorar la calidad de los servicios prestados e incrementar los niveles de democracia y transparencia. Hoy día existe una importante voluntad política de reforma del sector público, en busca de mayor capacidad y eficiencia. El motivo para ello reside en la necesidad de hacer frente a importantes retos de sociedad, como son el envejecimiento de la población y la inmigración, manteniendo simultáneamente el gasto público bajo control —especialmente en los sectores de los servicios sanitarios y sociales— y mejorando el nivel de calidad general.

Son varios los retos a los que deberá enfrentarse la política en este ámbito. En primer lugar, cabe mencionar la insuficiencia de las inversiones en TIC. Como se indica más adelante, dichas inversiones deben ir acompañadas de reorganizaciones que resultan a menudo difíciles de efectuar. En segundo lugar, hay problemas como los que plantean la falta de interoperabilidad entre muchos de los servicios, las diferencias entre las normas y las prácticas administrativas vigentes en los distintos países, las dificultades relacionadas con la gestión de la identidad o el grado de fiabilidad y seguridad de las redes disponibles, a veces insuficiente. Además, las mejoras en este ámbito son particularmente importantes para las PYME, pues se enfrentan a una carga administrativa desproporcionada. Todas las empresas, y en particular las más pequeñas, tienen que poder realizar el mayor número posible de trámites en línea. Para ello, ha de permitirse la presentación de documentos con firmas electrónicas autorizadas. Por último, la dimensión transfronteriza de los servicios públicos sigue constituyendo una prioridad[16]. En concreto, la inscripción de sociedades y las ventanillas únicas de movilidad de los ciudadanos son dos ejemplos de los servicios paneuropeos fundamentales que podrían establecerse.

Capacitación y empleo

El análisis de las repercusiones del uso de las TIC pone de manifiesto que los mejores resultados se obtienen combinando la reorganización de los procesos con la inversión en la capacitación al uso de estas tecnologías. Para ello, es preciso consolidar el componente TIC en todas las acciones de aprendizaje y formación, con el fin de mostrar cómo se ven afectados los procesos laborales y hasta qué punto es preciso modificar las prácticas de trabajo si se desea obtener el máximo beneficio para el usuario. Pero, además, es asimismo necesario que esa capacitación al uso de las TIC se encuentre al alcance del conjunto de los ciudadanos. Este es, probablemente, el mayor reto político de todos.

Al mismo tiempo, las TIC facilitan la adquisición de nuevas competencias y su actualización, pues la hacen más económica y permiten que esté menos vinculada a lugares y momentos concretos, siendo así más adaptable a las necesidades concretas de los interesados.

El desafío que plantea el empleo para Europa queda patente en la cuestión de la diferencia de productividad que nos separa de los EE.UU. La clave reside en la aplicación de las TIC en el lugar de trabajo con el fin de aumentar la eficiencia, elevar la calidad de la actividad laboral y proporcionan un empleo mejor. Una parte de la agenda de Lisboa persigue el aumento de la participación de la población activa. Las TIC pueden ayudar a alcanzar ese objetivo, gracias a su capacidad para hacer más accesible el empleo —a los trabajadores en media jornada o que practican el teletrabajo, por ejemplo— e, incluso, para retrasar la jubilación.

Paralelamente, es necesario que la Unión Europea reaccione ante la presión competitiva mundial. Para ello, habrá de analizar las repercusiones estratégicas de la mundialización en materia de suministros y concentrar sus energías en el posicionamiento global más adecuado de cara al futuro. Además, tendrá que contar con una base de investigación y desarrollo próspera y con una población activa diversificada y altamente cualificada en las TIC más recientes. Todos estos aspectos deben ser tratados mediante políticas públicas, cuya actuación esté complementada con estudios de investigación que permitan crear servicios y aplicaciones adecuados a los objetivos perseguidos, así como con la aplicación de soluciones técnicas apropiadas.

Las TIC como sector industrial clave

La industria de las TIC constituye, por derecho propio, un sector económico fundamental que engloba los mercados de la tecnología de la información, las comunicaciones electrónicas y los medios audiovisuales. La UE reconoce desde hace tiempo que se trata de un sector clave, cuyo desarrollo se debe fomentar. El reciente crecimiento espectacular de otros mercados, especialmente en Asia y América Latina, convierte a esas regiones en polos de atracción de las actividades de producción, investigación y normalización.

Por lo tanto, hay una necesidad apremiante general para hacer de Europa un lugar más atractivo donde invertir y crear empleo de elevada calidad. Uno de los ejes centrales de la política industrial comunitaria es la creación de un entorno favorable a la competencia que sea lo más claro y simple posible[17]. En 2005 la Comisión analizará la competitividad del sector y propondrá medidas políticas adecuadas. Por su parte, la investigación en el ámbito de las TIC desempeña un papel fundamental. El esfuerzo en I+D es uno de los principales determinantes de la contribución de las TIC al incremento de la productividad. La Comisión ya ha publicado una serie de orientaciones para la política de apoyo a la investigación de la Unión[18].

Interoperabilidad

A medida que crece la disponibilidad de aplicaciones basadas en las TIC, se hace mayor la necesidad de hacerlas compatibles, como en el caso de la convergencia entre las redes fijas e inalámbricas y entre las telecomunicaciones y los recursos audiovisuales. La interoperabilidad presenta múltiples facetas. Para los operadores, equivale a la posibilidad de interconexión con otras redes, mientras que para los proveedores de contenidos o servicios significa poder prestar un servicio sobre cualquier plataforma adecuada. Para los consumidores, la interoperabilidad permite adquirir un dispositivo y utilizarlo para tener acceso a distintos servicios y descargar contenidos de diversas fuentes.

Por lo general, son los operadores del mercado quienes elaboran y establecen las normas de interoperabilidad. Está previsto que las organizaciones europeas de normalización (CEN, CENELEC y ETSI) mantengan sus actividades en el marco de e Europe 2002 y 2005 en relación con las nuevas prioridades. A su vez, los poderes públicos deben efectuar un atento seguimiento de la evolución en este campo. En determinadas circunstancias, puede ser necesario que presten apoyo a las partes interesadas en su búsqueda de soluciones comunes. En algunos ámbitos de especial importancia para las políticas públicas, puede resultar preciso imponer el uso de normas abiertas.

Confianza y fiabilidad

El uso de Internet apenas está comenzando a introducirse en la vida diaria de los ciudadanos. Para lograr mayor difusión, la red tendrá que demostrarles su fiabilidad. La seguridad, la protección de la intimidad y de la propiedad y la gobernanza general del sector son elementos imprescindibles para aumentar la confianza de los ciudadanos en la sociedad de la información. Lo anterior resulta particularmente importante a la luz de las preocupaciones que suscitan en los consumidores la pérdida de intimidad, las prácticas comerciales desleales o ilícitas y las comunicaciones no solicitadas, así como los contenidos ilegales o nocivos y la protección de los menores. Entre los múltiples esfuerzos desplegados para lograr que Internet responda a tales expectativas, cabe mencionar las actuaciones destinadas a hacerla más segura para los niños, los sistemas para la gestión de riesgos y la respuesta en caso de incidente o las acciones en materia de comunicaciones comerciales no solicitadas (también conocidas como spam ). Otra dimensión de este apartado guarda relación con la fiabilidad de los sistemas y las redes. Las infraestructuras de la vida moderna en sectores como la banca, las finanzas, la atención sanitaria, la energía, el transporte, etc. descansan en gran medida en las TIC y se caracterizan por su interdependencia, motivo por el cual cualquier perturbación puede tener repercusiones de gran envergadura.

Al mismo tiempo, la protección de la intimidad y de los datos adquiere cada vez mayor importancia, habida cuenta de la enorme capacidad para proporcionar un acceso relativamente fácil a todo tipo de información relativa a los particulares y a obras protegidas por derechos de propiedad intelectual.

Aprovechamiento de las TIC por parte de las empresas

No cabe duda de que el uso eficiente de las TIC por parte de las empresas constituye uno de los factores para el éxito en la mejora de la competitividad de Europa. Con todo, la implantación efectiva de nuevos procesos de empresa y la adopción de modelos empresariales novedosos que permitan aprovechar el potencial de las TIC siguen constituyendo un reto, en particular para los millones de PYME europeas. Los niveles bajos y el ritmo lento que caracteriza a nuestra inversión en TIC constituye un claro indicador macroeconómico de que Europa no está invirtiendo tanto como los EE.UU. en estas tecnologías para mejorar su competitividad. Además, el rendimiento europeo se ve afectado por la elevada proporción de PYME, que siguen estando por detrás de las empresas más grandes en lo que respecta al despliegue de infraestructuras de TIC y a su nivel de sofisticación en el uso de dichas tecnologías.

CONCLUSIONES

La presente Comunicación aboga en favor de la ampliación del uso de las TIC y del mantenimiento de una atención política continuada hacia los problemas relacionados con estas tecnologías; además, expone algunos de los principales retos políticos a los que se enfrenta la UE de cara a los últimos cinco años de la agenda de Lisboa. Tenemos que basar nuestra actuación sobre los logros considerables ya alcanzados por la política de sociedad de la información de la UE. Es necesario explicitar las enormes repercusiones positivas de las TIC y de la sociedad de la información en general, para vencer el temor ante las nuevas tecnologías y la preocupación que genera el aumento de la brecha digital. Desde el punto de vista económico, el principal problema no sólo reside en garantizar la más amplia adopción de estas tecnologías, sino también en cómo incrementar la seguridad y la eficacia de las inversiones en TIC y cómo aprovechar la experiencia ya adquirida para ampliar la difusión de sus beneficios.

Esta Comunicación pone en marcha un proceso de reflexión sobre la nueva concepción de la sociedad de la información que deberá establecerse a comienzos de 2006. En el curso del año próximo, la Comisión mantendrá consultas con las partes interesadas, incluyendo el Parlamento Europeo, el Comité Económico y Socia Europeo y el Comité de las Regiones, así como el Grupo consultivo e Europe, y presentará un nuevo programa político.

La Comisión invita a los Estados miembros a que desempeñen un papel activo en la elaboración de la nueva política de sociedad de la información para los próximos años y aporten sus respuestas a las cuestiones que plantea el presente documento.

[1] «Informe de la Comisión al Consejo Europeo de Primavera - Hagamos Lisboa - Reformas para la Unión ampliada», COM (2004) 29.

[2] «Facing the Challenge. The Lisbon strategy for growth and employment», informe del grupo de alto nivel presidido por Wim Kok, noviembre de 2004.

[3] También se nutre de los resultados de la conferencia recientemente organizada por la Presidencia neerlandesa en Ámsterdam los días 29-30 de septiembre de 2004 ( http://www.ictstrategy-eu2004.nl/ ) y de las aportaciones del Grupo consultivo e Europe.

[4] Véanse los informes de la OCDE «Measuring the Information Economy 2002» y «OECD Information Technology Outlook 2004».

[5] IDATE, «Comparaison de la recherche dans les TIC dans les grands pays industriels» (informe final, 8.4.2002).

[6] Estimaciones de los autores basadas en datos recopilados por el GGDC (Groningen Growth and Development Centre) y publicados en un informe de la DG ECFIN («European Economy - European Commission Economic Paper No. 208», julio de 2004).

[7] «La economía de la UE: Informe 2003», COM (2003) 729.

[8] Las distintas tentativas para hacer una clasificación mundial en relación con factores como el nivel de desarrollo de las capacidades técnicas, los índices de tecnología de la información o el acceso digital sitúan en las cinco primeras posiciones, de manera casi sistemática, a al menos tres países europeos. Véanse, entre otros, el informe «The Global Information Technology Report» del Foro Económico Mundial) y el Índice de acceso digital de la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

[9] «Informe de la Comisión al Consejo Europeo de Primavera - Hagamos Lisboa - Reformas para la Unión ampliada», COM (2004) 29.

[10] Fuente: Comité de comunicaciones.

[11] En un reciente estudio realizado a instancias de la Presidencia neerlandesa que lleva por título «Rethinking the ICT-agenda» (Price Waterhouse Coopers, agosto de 2004) se apunta a los sistemas de de identificación por radiofrecuencia (RFID) como posible ejemplo de este tipo de tecnologías.

[12] Cf. «OECD Information Technology Outlook 2004».

[13] Cf. «Perspectivas financieras 2007-2013», COM (2004) 487.

[14] «Revisión intermedia del Plan de acción e Europe 2005» COM (2004) 108 y «Plan de acción e Europe 2005 - Actualización»: COM (2004) 380.

[15] Estudio IPTS/ESTO « e Health in the context of a European ageing society. A prospective study», informe final, abril de 2004.

[16] Así lo han manifestado programas transeuropeos como eTen o IDABC.

[17] Para ello, la Comisión realiza en la actualidad un análisis de las políticas aplicadas a nivel nacional y regional en el sector de las TIC y tiene la intención de poner en marcha un diálogo de alto nivel con los Estados miembros y la industria. Véase asimismo la Comunicación «Acompañar los cambios estructurales: Una política industrial para la Europa ampliada» COM (2004) 274.

[18] Cf. «La ciencia y la tecnología, claves del futuro de Europa - Orientaciones para la política de apoyo a la investigación de la Unión» COM (2004) 353.

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