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Comunicación de la Comisión al Consejo - El diálogo entre la Unión Europea y África

/* COM/2003/0316 final */
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52003DC0316

Comunicación de la Comisión al Consejo - El diálogo entre la Unión Europea y África /* COM/2003/0316 final */


COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL CONSEJO - El diálogo entre la Unión Europea y África

Introducción

Tres años después de la Cumbre UE-África que tuvo lugar en El Cairo, la celebración de la Segunda Cumbre estaba prevista para el 5 de abril de 2003, en Lisboa, bajo la presidencia conjunta de Grecia y Sudáfrica. La propuesta hecha a principios de año por la Unión Europea de posponer la Cumbre de Lisboa no pone fin al diálogo entre la UE y África. Al contrario, la Presidencia de la UE ha informado a la Presidencia de la Unión Africana de la intención de la UE de «continuar el debate con sus socios africanos para asegurar la celebración de la cumbre a la mayor brevedad».

A pesar de la incertidumbre que persiste con respecto a la fecha de una posible reanudación del diálogo entre la UE y África en el marco de una cumbre, el objeto de la presente Comunicación es contribuir a la prosecución de los debates y de la cooperación entre la Unión Europea y África, para facilitar la reanudación de las reuniones de diálogo político a alto nivel, así como a un debate de fondo sobre las posibles perspectivas, las pistas más prometedoras y las futuras modalidades del diálogo y la cooperación UE-África, con el fin de establecer un programa operativo al respecto. Después de recordar el contexto de cooperación que existe desde hace tiempo entre ambas partes, la presente Comunicación describe de manera sucinta los objetivos y los puntos fundamentales que hasta el momento han caracterizado el diálogo UE-África y presenta el nuevo contexto que se ha configurado desde la Cumbre de El Cairo con la creación de la Nueva Estrategia de Cooperación para el Desarrollo Africano - NEPAD y de la Unión Africana (secciones 1 y 2).

En la sección 3 se hace un balance del diálogo entre la UE y África en cada uno de los ocho temas prioritarios, destacando los problemas principales debatidos y las posiciones que la Unión podría adoptar.

La sección final trata de poner de manifiesto los objetivos y las orientaciones para el futuro diálogo con África, a la luz de los debates ya sostenidos en el Consejo y durante la última Conferencia Ministerial UE-África, celebrada en Uagadugu en noviembre de 2002.

Sección 0. La UE y África: una asociación de larga duración y un nuevo reto

El diálogo y la cooperación entre la UE y África datan de los primeros tiempos de la UE. La Unión Europea ha celebrado acuerdos de asociación con casi todos los países africanos basados en tres pilares principales: diálogo político, comercio y cooperación para el desarrollo.

El diálogo a nivel continental entre Europa y África debería ser complementario y aumentar el valor de los marcos de diálogo y cooperación ya existentes entre la UE y los Estados africanos, a nivel nacional y regional, y que tienen lugar, sobre todo, en el ámbito del Acuerdo de Cotonú y del Proceso de Barcelona. En el caso de los países del África septentrional, el nuevo concepto de «Una Europa más amplia» está cobrando un mayor significado [1].

[1] La Comunicación «Una Europa más amplia - Relaciones con los países vecinos: un nuevo marco para las relaciones con nuestros vecinos del Este y del Sur de Europa» se publicó el 11 de noviembre de 2003. (COM (2003-104))

A pesar de que la tendencia a la globalización ha diversificado las relaciones económicas de África, sus relaciones con la UE siguen siendo muy intensas en numerosos ámbitos: el 41% de la ayuda al desarrollo concedida por la UE se destina a África y el 45% del comercio exterior de África se efectúa con la UE y, en el año 2000, representaba en 144 000 millones de euros anuales, es decir, cinco veces el valor del comercio interafricano (29 000 millones de euros anuales).

Esta cooperación no adquirió una dimensión plenamente continental hasta finales de los noventa, con la Primera Cumbre UE-África, celebrada en El Cairo en abril de 2000, en la que participaron todos los Estados africanos y todos los Estados miembros de la UE. Desde entonces, el lanzamiento de la NEPAD en 2001 y la creación de la Unión Africana llamaron la atención sobre el nivel de iniciativa panafricano y sobre el aumento de la capacidad interactiva de África. Este nuevo impulso panafricano permite a África desempeñar un papel más significativo en la escena internacional, según se puso de manifiesto el año pasado en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible celebrada en Johannesburgo.

Mediante la decisión de profundizar en su propio proceso de integración, África abrió posibilidades para una cooperación más amplia con el resto del mundo. Por lo tanto, la UE y África pueden basar su cooperación en los objetivos compartidos y los valores comunes que se establecen en el Tratado de la Unión Europea, en el Acuerdo de Cotonú y en el Proceso de Barcelona, así como en el Acta Constitutiva de la Unión Africana y en el manifiesto de la NEPAD.

A la hora de preparar la Segunda Cumbre UE-África, que se celebrará en Lisboa, y con vistas a la próxima ampliación de la Unión, ambas partes han manifestado su intención de realizar una nueva evaluación de su diálogo y de consolidar su cooperación a nivel continental.

Sección 1. El diálogo UE-África

1a. Objetivos y aspectos centrales del diálogo UE-África

A pesar de los diversos éxitos logrados, como la transición democrática y los buenos resultados económicos de algunos países, la creciente pobreza de África, los graves problemas sanitarios y educativos y el número creciente de crisis, conflictos y casos de disolución del aparato estatal hacen necesaria la aplicación de nuevas estrategias para ayudar al continente a afrontar estos enormes retos.

El diálogo debería contribuir a:

- consolidar las relaciones UE-África en el plano político, económico y sociocultural, en consonancia con la política exterior de la Unión, prestando especial atención al nuevo contexto panafricano;

- erradicar la pobreza y alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio en África, y concretar los compromisos asumidos recientemente en las conferencias internacionales de Doha, Monterrey y Johannesburgo, y

- fomentar los derechos humanos, la democracia y el Estado de Derecho en África, toda vez que esos «elementos esenciales» de la política exterior de la UE son también los valores centrales de la Unión Africana y la NEPAD.

Para alcanzar dichos objetivos, la interacción con África debería implicar un diálogo político completo con las estructuras panafricanas recientemente creadas. El diálogo debería abordar, de manera global, aspectos como la paz y la seguridad, el buen gobierno, el desarrollo sostenible, la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos. En este contexto, y teniendo en cuenta el nivel de inestabilidad que caracteriza a la mayor parte de las regiones africanas, la prevención de los conflictos y la instauración de la paz son una condición previa imprescindible para el desarrollo y deben ser una prioridad absoluta del diálogo político con África al más alto nivel.

* El diálogo UE-África debería centrarse en los aspectos políticos y de carácter general de interés común y contribuir a la reconstrucción de estructuras gubernamentales eficientes y al surgimiento de estructuras regionales viables capaces de fomentar la estabilidad estructural de la sociedades africanas.

* El diálogo debería tener también en cuenta la dimensión política de los aspectos relativos al desarrollo sobre una base continental, que incluya los aspectos de la integración y del comercio regionales, la deuda, la sanidad y la seguridad alimentaria. Desde el punto de vista africano es esencial que estos asuntos se mantengan en la agenda del diálogo político con la UE, aunque el apoyo práctico de la UE se debata y se aplique en el ámbito de los distintos marcos obligatorios existentes.

1b. UA y NEPAD: África asume la responsabilidad sobre su propio destino

* La transformación de la OUA en Unión Africana en julio de 2002 ofrece un nuevo marco institucional que deberá facilitar el diálogo de África con el resto del mundo, apelando asimismo a una gobernanza más fuerte y mejor en todos los países de África y a nivel panafricano. El Acta Constitutiva de la Unión Africana consagra los principios de los derechos humanos, la democracia y el buen gobierno. Con el lanzamiento de la UA, los líderes africanos están haciendo un hincapié mayor en los asuntos continentales y la integración panafricana. La UE, que hasta ahora ha desarrollado su cooperación con África a nivel nacional y regional esencialmente, debería responder de manera adecuada a esta aspiración panafricana.

* La creación de la NEPAD en octubre 2001 fue un paso importante y una clara afirmación de la intención de los países africanos de asumir la responsabilidad sobre su propio destino. Con la NEPAD, los líderes africanos han establecido los valores y los objetivos en torno a los cuales África se propone organizar el renacimiento del continente. Los valores centrales de la NEPAD son muy similares a los «elementos esenciales» de la política de la UE en materia de relaciones exteriores, en los que se basan todos los acuerdos UE-África. Las prioridades sectoriales y temáticas de la NEPAD son prácticamente las mismas del plan de actuación de El Cairo y coinciden con las estrategias nacionales y regionales elaboradas recientemente en el ámbito del Acuerdo de Cotonú. De esta manera, la UE dispone ya de los instrumentos necesarios para apoyar la aplicación de la NEPAD por parte de los países y las regiones de África.

* La Unión Africana y la NEPAD están estrechamente relacionadas, pues, aunque procedan de iniciativas distintas, los líderes africanos han realizado un gran esfuerzo para armonizar su actuación y lograr su convergencia gradual. Desde la Cumbre de Durban, en julio de 2002, la NEPAD se inscribe en el marco de la UA. La UA (marco institucional para la integración de África) y la NEPAD (programa socioeconómico de la Unión Africana) sólo se pueden apoyar conjuntamente, ya que juntas constituyen una nueva base para las relaciones UE-África y apelan a un diálogo más intenso entre la UE y el conjunto del continente africano.

* Teniendo en cuenta su propia experiencia de integración, la UE constituye una referencia para los responsables de la construcción de la Unión Africana. La UA desea comprender y conocer mejor la integración europea, así como sus métodos e instituciones para elaborar su propio proyecto panafricano.

* La creación de la UA, dotada de un mandato más claro, de programas operativos y de acuerdos institucionales innovadores, juntamente con el lanzamiento de la NEPAD, permitirá establecer un nuevo nivel panafricano de gobernanza. Este nivel panafricano, que abordará aspectos fundamentales para el desarrollo sostenible de África, ofrece ahora un marco más adecuado y estructurado para el diálogo UE-África

Sección 2. África como interlocutor único

La Comisión reconoce que la existencia de diversos acuerdos entre la UE y varias partes de África no facilita la respuesta de la Comunidad a las iniciativas panafricanas ni el apoyo a las actividades regionales que se desarrollan en algunas regiones africanas.

Para mejorar el apoyo de la UE a la integración continental en África, la Comisión está dispuesta a considerar la posibilidad de adoptar medidas concretas que permitan crear vínculos entre los distintos acuerdos ya existentes entre la UE y África (Cotonú, acuerdos Euro-Med y Acuerdo de Comercio, Desarrollo y Cooperación - TDCA con Sudáfrica). Este planteamiento podría aplicarse al ámbito del comercio, a las normas en materia de adjudicación de contratos para los proyectos financiados por la UE y a la programación de la ayuda.

* Para facilitar y fomentar el comercio interafricano, la Comunidad debería analizar con atención el impacto de todos los instrumentos relacionados con el comercio, existentes o previstos en el ámbito de sus acuerdos. Esto es aplicable especialmente a las revisiones que actualmente se están llevando a cabo de los acuerdos Euro-Med con los países del África septentrional, así como a los Acuerdos de Asociación Económica que, en el marco del Acuerdo de Cotonú, constituirán el régimen comercial con los países ACP. Este análisis debería permitir identificar los eventuales instrumentos o mecanismos adicionales para el fomento del comercio panafricano.

* Del mismo modo, las normas en materia de adjudicación de contratos aplicables al FED y a las diversas líneas presupuestarias (especialmente MEDA y PERD) limitan generalmente la admisibilidad a los proveedores de los países cubiertos por el mismo instrumento. De esa manera, los países del África septentrional no pueden participar en licitaciones para la adjudicación de contratos para el FED y viceversa. Una vez renovados los fundamentos jurídicos pertinentes, la Comunidad debería estar preparada para formular nuevos criterios de admisibilidad en el ámbito de los reglamentos FED y MEDA (así como el PERD), a fin de permitir la reciprocidad de los derechos de participación en las licitaciones que ya existe entre el FED y el PERD. Ampliar la admisibilidad a todo el continente contribuiría a la consecución del objetivo general de desvincular la ayuda, con arreglo a la reciente Comunicación de la Comisión («La desvinculación de la ayuda para aumentar la eficacia»).

* El apoyo de la UE a iniciativas panafricanas se evalúa actualmente caso por caso y la capacidad de respuesta de la UE está limitada por la necesidad de recurrir a diferentes instrumentos financieros. Para que las actividades panafricanas se puedan desarrollar en el futuro, la Comisión propone que la Comunidad esté preparada para darles un marco coherente. Por lo tanto, convendría estudiar la posibilidad de agrupar la ayuda de la UE en apoyo de un programa operativo UE-África supeditado al consenso de los países y de las regiones interesados. En el caso de que se logre esa agrupación de las ayudas de la UE, una de las primeras aplicaciones sería contribuir a la creación de un instrumento a nivel continental de ayuda a las operaciones de paz que podría contribuir a estabilizar las zonas de África cuyo desarrollo se ve obstaculizado por conflictos recientes o de larga duración.

Además de estas tres propuestas específicas, la Comisión está convencida de que los mayores esfuerzos realizados para incrementar la eficacia de la ayuda en África simplificarán y facilitarán la forma de abordar los problemas panafricanos y horizontales. Esta posibilidad también será considerada en el ámbito del estudio de la presupuestación de los recursos del FED, que será objeto de una comunicación específica de la Comisión antes de finalizar el año. Mientras tanto se realizarán estudios sobre las posibilidades de revisión de las disposiciones del anexo IV del Acuerdo de Cotonú.

Sección 3. Resultados del diálogo UE-África: progresos de los temas prioritarios

La «Declaración y Plan de Acción del Cairo» es un documento muy ambicioso que abarca todos los aspectos de la cooperación para el desarrollo. En la fase posterior a la cumbre de El Cairo, el primer grupo birregional de altos funcionarios decidió, en octubre de 2001, que el diálogo UE-África debía articularse en torno a ocho temas prioritarios para lograr resultados concretos: 1) derechos humanos, democracia y buen gobierno; 2) prevención y solución de conflictos; 3) seguridad alimentaria; 4) VIH/SIDA y otras pandemias; 5) medio ambiente; 6) integración y comercio regionales; 7) deuda externa, y 8) restitución de bienes culturales exportados ilícitamente. Desde la Cumbre de El Cairo se han celebrado dos conferencias ministeriales:

* En la Primera Conferencia Ministerial (Bruselas, octubre de 2001) se pudo llegar a un acuerdo razonable con respecto a seis de los ocho temas prioritarios, pero aún queda mucho por hacer en lo que se refiere a la deuda y a la restitución de los bienes culturales robados. La Conferencia Ministerial de Bruselas adoptó también una declaración conjunta sobre terrorismo y declaró su apoyo a la NEPAD, tras una iniciativa de UE de acoger una reunión especial con los dirigentes africanos.

* La Segunda Conferencia Ministerial (Uagadugu, noviembre de 2002) adoptó: a) un comunicado oficial en el que se confirman progresos significativos en la preparación de la Cumbre, y b) una nueva declaración sobre la lucha conjunta contra el terrorismo. En esta Conferencia se abordaron los temas de la paz y la seguridad, el buen gobierno, los bienes culturales y un plan de actuación contra el tráfico de seres humanos, y se definieron medidas de seguimiento en materia de comercio e integración regional, medio ambiente, seguridad alimentaria y Fondo Mundial para la Salud.

* En Uagadugu se lanzó un debate sobre el futuro del diálogo. Ambas partes defendieron la necesidad de mejorar la estructura, los puntos fundamentales y los procedimientos del diálogo birregional, y de hacerlo más interactivo sin por ello dificultar su gestión. El proceso de El Cairo se consideró un marco único que reunía a todo el continente africano y a la UE. Se acordó preparar propuestas en ese sentido para debatirlas en Lisboa (véase la sección 4).

Sección 3. Área A. Derechos humanos, democracia y buen gobierno

El diálogo sobre los derechos humanos, la democracia y el buen gobierno se llevó a cabo en torno a tres temas principales: el tráfico de seres humanos, el apoyo a las instituciones africanas y la lucha contra la corrupción, incluida la investigación y la restitución de fondos públicos ilícitamente adquiridos.

Por lo que se refiere al primer tema, el tráfico de seres humanos, especialmente mujeres y niños, se dio un paso adelante con la elaboración de un plan de actuación que contiene principios generales y propuestas de medidas concretas para el ámbito de la prevención y la sensibilización, la protección y la asistencia a las víctimas, el marco legislativo, el desarrollo de políticas y la aplicación efectiva de la ley, así como la cooperación y la coordinación sobre el terreno. Este plan de actuación debería adoptarse en la Cumbre en Lisboa, si se encontrase una solución para el asunto de la jurisdicción universal. Las medidas aplicadas en el ámbito del plan de actuación deberían comunicarse, en la medida de lo posible, a los responsables de la aplicación efectiva de la ley y reflejarse también en las actividades sostenidas por los programas de financiación de la UE ya existentes en el ámbito de la Justicia y los Asuntos de Interior

En cuanto al segundo tema, apoyo a las instituciones africanas, recientemente se ha presentado a la parte europea un programa preliminar sobre la democracia, el buen gobierno y los derechos humanos, para el período 2002-2003, que se adoptará para dar continuidad a la cumbre de la UA de Durban y cuyo primer objetivo es la ejecución de los distintos compromisos asumidos por los Estados miembros de la UA en varios documentos jurídicos y políticos, como el Acta Constitutiva de la UA y la Declaración de principios de la UA relativa a la celebración de elecciones democráticas en África. El segundo objetivo del programa es proporcionar ayuda para consolidar las instituciones que actúan en el ámbito de la democracia, el buen gobierno y los derechos humanos, como la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, y la creación del Tribunal Africano de Derechos Humanos y de los Pueblos, para ayudarles a cumplir sus funciones de manera más eficaz. La consolidación de estas instituciones reviste aún mayor importancia, si se tiene en cuenta el hecho de que tendrán que asumir mayores responsabilidades en el marco del mecanismo africano de evaluación paritaria. En la Conferencia Ministerial de Uagadugu, el programa se benefició de la ayuda de la parte europea y la Iniciativa Europea para la Democracia y los Derechos Humanos (IEDDH) previó la posibilidad de prestar apoyo a algunas de esas actividades insertándolas en el programa actualizado de la IEDDH para 2003. La Comisión está trabajando actualmente en los detalles del posible apoyo.

El tercer punto, lucha contra la corrupción, investigación y restitución de fondos públicos ilícitamente adquiridos y depositados en bancos extranjeros, entra en el tema más amplio de la buena gestión económica. Desde la cumbre de El Cairo, África realiza esfuerzos significativos en este sector para crear un marco jurídico y político mediante la adopción, por parte de la Unión Africana, de la Declaración sobre la Democracia, la Gestión Política, Económica y Corporativa de la NEPAD, y de la Declaración Solemne sobre la Conferencia de Seguridad, Estabilidad, Desarrollo y Cooperación en África (CSSDCA). La Convención de la UA contra la Corrupción, adoptada recientemente, y la Convención de Argel sobre la prevención y la lucha contra el terrorismo, que contiene disposiciones sobre los aspectos financieros del terrorismo, constituyen medidas jurídicas de carácter más específico. Al mismo tiempo se están llevando a cabo algunas iniciativas a nivel regional para crear y desarrollar medidas regionales contra el blanqueo de dinero asociadas a los trabajos del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI). Por último, a nivel mundial multilateral, también se esperan nuevos progresos de la futura Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (la conferencia para la firma está prevista para diciembre de 2003), que adoptará un planteamiento global y pluridisciplinar, procurando encontrar un equilibrio entre la necesidad de crear un mecanismo funcional para la recuperación de los bienes y la de institucionalizar medidas de prevención eficaces. En la Conferencia Ministerial de Uagadugu, la parte africana manifestó su «voluntad de combatir la corrupción» e invitó a la UE a «cooperar en la aplicación de las decisiones africanas» y a «comprometerse en una acción de cooperación concreta en este ámbito y proponer acciones específicas» [2]. Teniendo en cuenta este nuevo marco, el asunto de la apropiación ilícita de fondos, estimados en más de la mitad de la deuda externa africana y depositados principalmente en bancos extranjeros, es, por lo tanto, parte integrante de los progresos que se han de realizar en el ámbito de la buena gestión económica y de la responsabilidad mutua. Así pues, el Grupo Birregional debería adoptar medidas concretas para intensificar la cooperación en este ámbito. La Comisión Europea está decidida a ayudar a los países africanos en su esfuerzo constante por limitar y prevenir la corrupción mediante asesoramiento técnico sobre la base de los principios generales que se incluirán en una futura comunicación de la Comisión sobre una política global de la UE contra la corrupción.

[2] Acta aprobada por el Grupo Birregional (Uagadugu, 25-26 de noviembre de 2002).

Asimismo, teniendo en cuenta el marco político presentado en Uagadugu, y para fomentar el buen gobierno, la UE está preparando una serie de medidas destinadas a combatir la deforestación ilegal. En algunos países, esta actividad se ha convertido en un problema de tal magnitud que mina el Estado de Derecho y los principios del buen gobierno, amenazando así los objetivos más generales que esperamos alcanzar con nuestras relaciones de comercio exterior y nuestros programas de cooperación para el desarrollo. Para apoyar los esfuerzos de los países africanos contra la deforestación ilegal, la Comisión Europea está prestando un apoyo considerable al Africa Ministerial Process for Forest Law Enforcement and Governance (Proceso ministerial africano para la aplicación de la legislación y el buen gobierno en el sector forestal). En el marco de esta iniciativa se pretende lograr un importante compromiso político que permita abordar las causas profundas de la explotación forestal abusiva en África, y desarrollar un programa de acción para ponerle término. La Comisión Europea también está desarrollando actualmente un Plan de acción complementario para la aplicación de la legislación, el buen gobierno y el comercio en el sector forestal que especificará un conjunto de medidas para restringir la importación ilícita de madera y productos derivados de la madera en la Unión Europea. La UE espera una cooperación fructuosa con África en este ámbito.

La UE está también comprometida en profundizar la cooperación con África en el campo del desarrollo de recursos humanos, especialmente la educación primaria universal tanto para muchachos como para muchachas, elemento esencial para el fomento del buen gobierno. Según se destacaba en la reciente Comunicación sobre «Educación y formación en el contexto de la reducción de la pobreza en los países en desarrollo», «la educación, la alfabetización y las cualificaciones básicas para todos tienen un impacto positivo sobre la salud, la participación social y política, la igualdad de oportunidades, el índice de crecimiento económico, los ingresos, la productividad... [La educación]... tiene efectos positivos en términos de buen gobierno» (secciones I.I y II.I). El programa propuesto ERASMUS MUNDUS se diseñó para prever la participación de estudiantes, escolares y centros de enseñanza superior de los países socios de la UE, incluida la UA.

La Comunicación de la Comisión sobre la integración de los problemas de la emigración en las relaciones de la UE con terceros países abre perspectivas para el lanzamiento de un diálogo UE-África en materia de emigración, que es parte integrante de los marcos contractuales existentes con los países y las subregiones africanos [3]. Entre los temas que se podrían discutir de manera prioritaria se encuentra el fomento de los esfuerzos de los emigrantes que residen en la UE y que se proponen contribuir al desarrollo económico y social de su país de origen, facilitar el retorno sostenible de emigrantes para apoyar el desarrollo local, las consecuencias de la contratación de trabajadores de países africanos con alto nivel de formación por parte de los países industrializados y la utilización eficiente de las remesas de dinero de los emigrantes en el desarrollo macroeconómico de los países de origen.

[3] Del mismo modo, la reciente Comunicación de la CE sobre las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y el desarrollo ofrece un instrumento para incluir el impacto de los asuntos horizontales relacionados con las TIC en la mayor parte de los aspectos del desarrollo, especialmente en lo que se refiere al buen gobierno, según lo observado por los líderes africanos, que han definido el desarrollo del sector de las TIC como uno de los programas prioritarios de la NEPAD.

Sección 3. Area B. Prevención y solución de conflictos

A lo largo de los dos últimos años se ha ido logrando un consenso entre los europeos y los africanos sobre esta materia. La decisión histórica de la UA, de julio de 2002, de crear un Consejo de Paz y Seguridad para todo el continente y la adopción de un programa de trabajo sobre la paz y la seguridad (octubre de 2002) por todos los Estados miembros de la Unión Africana pusieron de relieve la prioridad atribuida por la UA a la solución de los conflictos. El programa tiene por objeto intensificar la cooperación con las organizaciones regionales africanas regionales (ECOWAS, SADC, IGAD, etc.), que también pueden desempeñar un importante papel en la ejecución de medidas de prevención de conflictos y en las operaciones de apoyo al proceso de paz decididas o aprobadas por el Consejo de Paz y Seguridad de la UA. La adopción por la UE, en mayo de 2001, de su Posición común sobre la prevención de conflictos en África puso de manifiesto su voluntad de intensificar la cooperación política con la UA y orientar de manera creciente sus distintos instrumentos hacia el ámbito de la prevención de los conflictos y la instauración de la paz.

Considerados (en Uagadugu) «casos ejemplares» para la intensificación de la cooperación Europa-África, los ámbitos de diálogo y cooperación definidos abarcan la intensificación del diálogo (por ejemplo, el Comisario de la UA para la paz y la seguridad ha mantenido reuniones periódicas con el Consejo y la Comisión durante los últimos quince meses), la elaboración de un inventario de instituciones y la consolidación de las capacidades africanas en materia de alerta precoz y de diplomacia preventiva (a lo que están contribuyendo varios Estados miembros y la CE a nivel regional y panafricano). También se están llevando a cabo acciones contra las armas ligeras y de pequeño calibre (ALPC) y contra las minas terrestres antipersona (MAP).

La primera contribución por parte europea al nuevo programa de paz y seguridad de la UA, el Programa comunitario de apoyo a las actividades de transición e instauración de la paz de la UA, fue firmado en Addis Abeba el 2 de abril, siendo su objetivo prioritario financiar las actividades operativas del Consejo de Paz y Seguridad, además de trabajar en el desarrollo de las capacidades de la UA en el período de transición. Este programa de apoyo está basado en el programa del trabajo indicativo de la UA en materia de paz y seguridad, y financiará, ante todo, las actividades de mediación y supervisión de la paz de la UA. La urgencia y la determinación de la UA han movido ya a la CE a apoyar y financiar los esfuerzos de paz realizados por la UA a través del Mecanismo de reacción rápida (MRR), como en el caso de Burundi (misión de observación de la UA).

Este programa comunitario también conlleva una dimensión de diálogo periódico, con base en Addis Abeba, y de coordinación entre los donantes y el Comisionado de la UA para la paz y la seguridad, que debería mantenerse a un nivel de expertos dentro de un «grupo de trabajo técnico» ampliado, a fin de incrementar la eficacia de la ayuda prestada por los donantes en este ámbito y armonizar los procedimientos y las condiciones establecidas por los donantes. Este proceso debería facilitar también la identificación de las deficiencias, las necesidades y las prioridades para los programas de asistencia de los donantes. Asimismo convendría garantizar un intercambio de puntos de vista periódico en Addis Abeba entre el Comisionado de la UA para la paz y la seguridad, el Presidente del Consejo de Paz y Seguridad y los embajadores de la comunidad de donantes sobre la actuación de la UA y las prioridades futuras en materia de prevención de conflictos y de su pertinencia en lo que se refiere a la ayuda de los donantes. También se deberían crear mecanismos análogos de coordinación, a nivel subregional, sobre los temas de paz y seguridad en África en las capitales africanas afectadas.

Esto permitiría a los donantes, empezando por la UE, identificar y facilitar un programa de ayuda más importante a los nuevos mecanismos de paz y seguridad de la UA. La UA ha hecho una estimación provisional de los costes de aproximadamente 100 millones USD para un período de tres años. Sería preciso que los Estados miembros considerasen la posibilidad de hacer contribuciones importantes en este contexto. Por lo que se refiere a los tipos de apoyo considerados, la ayuda de los donantes podría abarcar toda la gama de medidas de desarrollo de capacidades o de apoyo operativo a las actividades de prevención y solución de conflictos, desde los sistemas de alerta precoz y las actividades de mediación a las medidas de formación para el mantenimiento de la paz (MP) y las prestaciones de apoyo logístico y financiero para el despliegue de fuerzas de paz africanas. El mecanismo para el mantenimiento de la paz mencionado (véase la sección 2, p. 5) podría permitir a los socios africanos cubrir los gastos relacionados con las operaciones de fomento de la paz en África, así como los costes derivados de los esfuerzos para el desarrollo de las capacidades africanas en este ámbito. Para incrementar los medios disponibles de ayuda a las operaciones africanas de mantenimiento de la paz convendría lograr un consenso en el Comité de Ayuda al Desarrollo CAD/OCDE para ampliar el catálogo de ayudas consideradas aptas para recibir Ayuda Pública al Desarrollo (APD), incluyendo la asistencia al desarrollo de las capacidades africanas para llevar a cabo operaciones de fomento de la paz y otras actividades relacionadas.

El acceso a los recursos naturales y el riesgo de contaminación del agua, el suelo y el aire pueden ser causa de conflicto, debido a la naturaleza transfronteriza del medio ambiente y de los recursos naturales. La escasez de agua puede ser, por ejemplo, una fuente de conflictos.

La (mala) gestión de los recursos naturales debe considerarse, por lo tanto, en el contexto de los conflictos violentos en África. Los recursos naturales, que se podrían aprovechar legítimamente para aumentar los ingresos de las arcas públicas, a menudo se utilizan para financiar y prolongar los conflictos armados. Se originan guerras para asegurar el control de recursos valiosos que permitan el enriquecimiento privado de una pequeña élite a costa de la muerte, la miseria y el empobrecimiento de millones de personas. Se trata de un fenómeno reconocido en la actualidad como una de las causas más importantes de conflicto en África. La movilización con éxito de la comunidad internacional ha dado lugar, por lo que se refiere a los «diamantes de la guerra», a la adopción del régimen innovador de certificación de diamantes del proceso de Kimberley, que debería permitir una reducción significativa del comercio mundial con «diamantes manchados de sangre». También se han registrado casos comparables en relación con las reservas de madera, diamantes, petróleo y otros muchos recursos de valor, siendo el más reciente el documentado, el pasado mes de enero, en una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en relación con la expoliación de recursos de la República Democrática del Congo (RDC). Otros muchos países han padecido saqueos análogos. Es esencial reconocer que el control de los recursos naturales es una de las causas de los conflictos y que esto se refleje en las estrategias para restaurar la paz. Por lo tanto, deberían incluirse medidas para mejorar la buena gestión de los recursos naturales en el diálogo UE-África sobre la prevención de conflictos.

Sección 3. Área C. Seguridad alimentaria

En Uagadugu, el diálogo UE-África aprobó un documento conjunto que refleja una misma visión de la seguridad alimentaria y del papel de la ayuda alimentaria como base para el desarrollo de posiciones comunes en los campos de la biotecnología, la normativa sanitaria y fitosanitaria, las enfermedades de los animales y la investigación agraria. Como primer paso concreto y sobre la base de una propuesta presentada por la UE, los ministros convinieron en crear un equipo conjunto para llevar a cabo una evaluación completa de los sistemas de alerta precoz existentes en África [4]. Por lo que se refiere a la biotecnología, se llegó a un compromiso para asegurar la entrada en vigor, a la mayor brevedad, del protocolo de Cartagena y del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura, y los ministros manifestaron su voluntad común de desarrollar las capacidades africanas necesarias para la aplicación de dichos acuerdos.

[4] Comunicado de la Conferencia Ministerial (Uagadugu, 28 de noviembre de 2002).

En el contexto de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y de los de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, el diálogo UE-África podría contribuir a reforzar la voluntad política para combatir el hambre.

El diálogo futuro debería concentrarse más en las dimensiones políticas de la seguridad alimentaria, abordando problemas como el acceso a los recursos productivos (tierra y agua) y a la equidad, que también incluye la identificación de sinergias y la búsqueda de coherencia entre los distintos niveles: nacional, regional y continental. Igualmente importante es revisar las políticas con repercusiones sobre la seguridad alimentaria, como la de la pesca, el comercio y el medio ambiente. El diálogo UE-África podría también ayudar a salvar las diferencias y aproximar a las partes, africana y europea, en los foros internacionales, especialmente en las Naciones Unidas (FAO, FIDA y PMA), donde siguen predominando las agrupaciones regionales.

La crisis alimentaria que padecen en la actualidad el África meridional y el Cuerno de África es una buena ocasión para profundizar el diálogo e identificar, con la parte africana, las necesidades que se han de paliar mediante estrategias de desarrollo a largo plazo para la erradicación de la pobreza, incluido el acceso de los pobres a los recursos esenciales, al capital y a los servicios, así como a una mejor gestión.

Sección 3. Área D - VIH/SIDA y otras pandemias

Ambas partes han mantenido debates amplios y francos sobre los efectos devastadores del VIH/SIDA, la malaria y la tuberculosis en África, y sobre la necesidad de actuar urgentemente.

En octubre de 2002, el Grupo Birregional se puso de acuerdo sobre la necesidad de consolidar los sistemas sanitarios en los países africanos mediante un marco general de prevención, tratamiento y asistencia, y el aumento de la financiación de los servicios sanitarios por parte de los Gobiernos nacionales (según lo acordado en Abuja en abril de 2001) y la comunidad internacional de donantes. También se puso de acuerdo sobre la necesidad de una estrategia conjunta en materia de aplicación de precios diferenciales, transferencia de tecnología y producción local, a fin de hacer cada vez más asequibles los medicamentos. En la reunión de Uagadugu, la parte africana acogió con satisfacción la reciente aprobación por la Comisión Europea de un proyecto de Reglamento para prevenir el desvío del comercio de medicamentos sujetos al régimen de precios diferenciales. El compromiso de la UA en favor de la reducción o la supresión de los impuestos y los aranceles que socavan estos esfuerzos [5] es un aspecto esencial que se deberá seguir debatiendo.

[5] Un estudio reciente realizado por la DG de Comercio en 57 países en desarrollo concluye que la cuantía total de derechos aduaneros percibida por las medicinas para el tratamiento del SIDA, la malaria y la tuberculosis asciende a cerca de 3 000 millones de USD.

La parte africana solicita ayuda para programas de información, educación y comunicación para la prevención del VIH/SIDA y de otras pandemias, y la CE continúa dando prioridad a la prevención y para ello refuerza el sector sanitario y el educativo. La parte africana solicita también apoyo para la creación de una red de intercambio de información y de datos basada en las nuevas tecnologías de la información que ya se ha programado con cargo al fondo para los países ACP del 8º FED y que se encuentra en vías de identificación.

Los debates se centraron principalmente en dos aspectos: por una parte, la dificultad de acceso y la lentitud del desembolso del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria (FMSTP), y la necesidad de un fondo sanitario específico para África, y, por otra parte, la conversión de una parte de la deuda africana en un programa de lucha contra el VIH/SIDA y de reducción de la pobreza. Se organizarán debates para el seguimiento de estos asuntos entre las dos Comisiones.

En la reunión ministerial de Uagadugu, la parte africana insistió en la necesidad de contar con la asistencia de la UE a fin de movilizar los fondos adecuados para la erradicación de la poliomielitis en 45 países africanos afectados aún por esta enfermedad. La CE está considerando las posibilidades existentes en el marco de programas nacionales y regionales.

Sección 3. Área E. Medio ambiente, incluida la lucha contra la sequía y la desertificación

En el contexto del diálogo UE-África, éste es uno de los ámbitos en los que inicialmente existía consenso (véase también: 3B). La parte africana, sobre todo, concedía gran importancia a la lucha contra la sequía y la desertificación, y en el tercer encuentro birregional celebrado en Bruselas se aprobó un proyecto de declaración conjunta sobre asuntos medioambientales. Entre las prioridades de este proyecto hay que citar la gestión medioambiental internacional, la cooperación para la preparación de estrategias nacionales de desarrollo sostenible, pobreza y medio ambiente, la dimensión transfronteriza y regional de los asuntos medioambientales, y el aumento de la capacidad de los países africanos para negociar y aplicar los acuerdos internacionales sobre medio ambiente, buscando conjuntamente la forma de mejorar el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM). Entre las prioridades del diálogo hay que señalar también la gestión integrada del agua y la prevención de las catástrofes naturales. En octubre de 2002, la Unión Africana presentó una propuesta sobre asuntos medioambientales prioritarios que requerían ser tratados en el contexto del Plan de Acción de El Cairo y de los resultados de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible (WSSD). En la reunión ministerial en Uagadugu, en noviembre de 2002, se aprobó una «nota de cobertura» al documento conjunto sobre medio ambiente que pretendía conciliar los distintos elementos en relación con las prioridades ambientales.

A la hora de preparar la Cumbre de Lisboa, dos asuntos requieren un tratamiento más específico: el primero es el seguimiento de la Cumbre de Johannesburgo; en este sentido, las iniciativas en favor del agua y de la energía reclaman una atención especial que va más allá del contexto medioambiental, especialmente debido al hecho de que la NEPAD también trata estos problemas por separado. El segundo es la consolidación de un plan de acción africano en el marco de la NEPAD y de la UA que tenga en cuenta el seguimiento de la WSSD. Este plan debería identificar a los diversos participantes e instituciones implicados, con sus necesidades de desarrollo de sus capacidades y de sus funciones y responsabilidades respectivas. Al mismo tiempo, serviría de marco estratégico coherente para la asistencia a los donantes. La Comisión espera poder trabajar activamente con los interesados.

Con la Iniciativa para el agua, la Unión Europea reitera su compromiso de contribuir a la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio acordados en la WSSD [6]. La iniciativa se propone reducir a la mitad, de aquí a 2015, el número de personas sin acceso a un agua potable sana y a las instalaciones básicas de saneamiento. El segundo objetivo de la iniciativa es apoyar la elaboración de planes de Gestión Integrada de Recursos Hídricos (GIRH) y de utilización eficiente del agua de aquí a 2005, fomentando la adopción de políticas, planificaciones y sistemas de gestión a nivel de las cuencas fluviales, especialmente para las cuencas transfronterizas. La UE está convencida de que la GIRH, con una fuerte participación pública, con transparencia y responsabilidad, es una estrategia clave para la consecución de los objetivos.

[6] En este contexto hay que recordar que una Comunicación al Consejo y al Parlamento propone la creación de un Fondo Europeo para el Agua financiado por el Fondo Europeo de Desarrollo.

La iniciativa de la UE para el agua se ha comprometido a aportar apoyo estratégico, coordinado entre los Estados miembros de la UE, la CE y el BEI. Un primer objetivo debe ser el compromiso a nivel nacional que implique a los Gobiernos, al sector privado y a la sociedad civil.

En el marco de la iniciativa sobre el agua, la UE trabajará con sus socios para:

* reforzar el compromiso político de actuar, y poner de relieve la imagen del agua y del saneamiento con vistas a la reducción de la pobreza

* fomentar mejores fórmulas para la gestión del agua, incluida una cooperación más estrecha entre el sector público y el privado y los agentes locales, y desarrollar las capacidades institucionales

* mejorar la coordinación y la cooperación, adoptando enfoques sectoriales, y fomentar la colaboración y la cooperación Sur-Sur

* desarrollar la cooperación regional, contribuyendo a la aplicación de sistemas de gestión integrada de los recursos hídricos para coadyuvar al desarrollo sostenible y a la prevención de los conflictos.

Además de una mejor coordinación de las actividades relacionadas con el agua, la iniciativa también desarrollará mecanismos de financiación innovadores para atraer recursos y socios adicionales como base para una financiación sostenible del agua.

El componente africano de la iniciativa fue aprobado al más alto nivel político con la firma de una declaración conjunta en favor de una nueva asociación estratégica UE-África en materia de agua y saneamiento.

Tras la WSSD se han creado dos grupos de trabajo para abordar las prioridades relacionadas con el abastecimiento de agua y el saneamiento, y los asuntos relativos a la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos (GIRH). Los socios de la UE están trabajando con la Conferencia Ministerial Africana sobre el Agua (AMCOW), las Administraciones centrales y locales, la sociedad civil, los participantes privados y los organismos multilaterales para contribuir a la consecución de los Objetivos de Desarrollo para el Milenio en el sector del agua en África.

La «Asociación UE-África para el agua y el saneamiento» fue aprobada en el marco del diálogo UE-África. A nivel nacional, esto significa la creación de las políticas adecuadas y el desarrollo de actividades para garantizar el abastecimiento de agua y el saneamiento y la gestión integrada de los recursos hídricos. En el caso de las cuencas fluviales y los lagos transfronterizos, la gestión del agua es también un importante asunto de integración regional. Por lo tanto, también deberá reforzarse el compromiso político a nivel regional.

Bajo la dirección de Grecia se está preparando un componente mediterráneo de la iniciativa de la UE para el agua.

La Iniciativa de la UE sobre la energía para la erradicación de la pobreza y el desarrollo sostenible demuestra el compromiso de la UE en favor de los elementos del Plan de aplicación de la WSSD que resaltan la importancia de mejorar la prestación de servicios energéticos adecuados, asequibles y viables. La mejora de los servicios energéticos para las capas más pobres de la población son una condición necesaria para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Para la UE, los «servicios energéticos» abarcan toda una serie de actividades que incluyen la gestión y la utilización mejorada de la biomasa, la electrificación rural y periurbana, el uso del gas licuado de petróleo (GPL) para fines nacionales, etc. La opción preconizada por la NEPAD de interconectar las redes existentes debería estudiarse en todos los lugares en los que se trata de prestar servicios energéticos a las capas pobres de la población que aún no disponen de ellos. Un aspecto clave de la Iniciativa será ayudar al desarrollo de políticas energéticas adecuadas y de instituciones lo bastante sólidas. La iniciativa buscará la cooperación activa con los participantes del sector privado, los organismos financieros y la sociedad civil

La apropiación de las futuras actividades de la Iniciativa por parte de los países socios será determinante para su éxito, y se desarrollarán asociaciones a nivel nacional y subregional, así como una cooperación con el BEI a nivel nacional. Hasta ahora 15 de los 22 países que se han asociado a la Iniciativa son del continente africano, y su número irá aumentando a medida que progrese la Iniciativa. Para fomentarla en África, la Comisión patrocina una manifestación de alto nivel sobre la energía que deberá celebrarse en Nairobi hacia finales de 2003. Esto reforzará el diálogo entre la UE y África sobre la energía en general y sobre las prioridades de los países socios en lo que se refiere a la Iniciativa sobre la energía de la UE, en particular. Tanto la Comisión como los Estados miembros de la UE prestarán apoyo a la preparación de dicha manifestación. Uno de los temas de debate debería ser el papel de la UA y de la NEPAD en el desarrollo de estrategias para mejorar el acceso a los servicios energéticos en el continente africano, así como el que se espera que desempeñe la Comisión Africana de la Energía (AFREC), que está propuesto crear.

La integración de los asuntos medioambientales en la lucha para la erradicación de la pobreza debería ser un principio fundamental de la cooperación UE-África que considera que la protección del medio ambiente no es una limitación al desarrollo sino la base para unos medios de vida sostenibles. En este contexto es importante reconocer el carácter transversal del medio ambiente, especialmente en lo que se refiere a la seguridad alimentaria, al comercio internacional, incluida la explotación forestal ilegal, la prevención y la solución de conflictos, y la integración regional.

Sección 3. Área F. Cooperación e integración regionales/Integración de África en la economía y en el comercio mundiales

Desde la Cumbre de El Cairo, la UE ha dado primacía y ha intensificado su apoyo a la integración regional, en la medida en la que ésta contribuye a la integración de los países africanos en la economía mundial y desempeña un papel decisivo en la consolidación de la paz y la prevención de los conflictos. El Acuerdo de Asociación UE-ACP firmado en Cotonú en junio de 2000 da una gran prioridad al fomento de la cooperación y la integración regionales. En la actualidad, todos los programas indicativos regionales ya han sido firmados y las organizaciones regionales africanas con mandato se benefician de un total de 600 millones de euros para los próximos cinco años, de los que cerca de 300 euros están destinados a la integración económica. La importancia de la integración regional en el contexto del Proceso de Barcelona también se ha reconocido, principalmente la necesidad de la integración Sur-Sur. El proceso regional mediterráneo recibirá cerca de 400 millones de euros para el período 2000-2005.

En septiembre de 2002, la UE y los países de África, el Caribe y el Pacífico (ACP) iniciaron las negociaciones sobre los «Acuerdos de Asociación Económica» (AAE). Un elemento clave de esta nueva asociación es la integración regional entre los países ACP. La creación de mercados amplios contribuirá a atraer tanto a inversores locales como extranjeros. Al mismo tiempo, la armonización de las políticas y las normas a nivel regional ofrecerá un entorno económico más transparente y estable. La asociación también significa que los acuerdos comerciales deben diseñarse de manera que se tengan en cuenta las limitaciones económicas, sociales y ambientales específicas de cada país y región ACP, así como su capacidad de adaptar y ajustar sus economías a las nuevas condiciones del comercio.

Las negociaciones se llevan a cabo sobre la base de un planteamiento en dos etapas: una primera fase de negociación entre la UE y todos los países ACP, que ya está teniendo lugar, y una segunda fase con los grupos regionales ACP. La UE está plenamente comprometida a iniciar las negociaciones con las regiones y acelerar los preparativos para ello, especialmente con las subregiones subsaharianas, que ya han manifestado su compromiso de entablar negociaciones, a más tardar, en septiembre de 2003.

En este contexto, ambas partes pusieron de relieve en la Segunda Conferencia Ministerial UE-África, celebrada en Uagadugu, la importancia de garantizar la coherencia entre los grupos económicos regionales que negocian los Acuerdos de Asociación Económica con la UE y las Comunidades Económicas Regionales (CER), constituidas con vistas a la creación de la futura Comunidad Económica Africana, según lo prevé el Acta Constitutiva de la Unión Africana. Está prevista la celebración de consultas entre la UE y la Comisión de la UA para examinar la coherencia y las sinergias entre los distintos procesos de integración en África y las negociaciones de los AAE.

La UE y África continuarán su cooperación y su diálogo periódico en lo que se refiere a los asuntos de la OMC, especialmente en el contexto del Programa de Doha, con objeto de integrar la dimensión de desarrollo en todas las áreas de negociación. La UE está plenamente comprometida para conseguir progresos importantes durante la Quinta Conferencia Ministerial de la OMC, que se celebrará en Cancún, en todas las áreas de negociación. En lo que se refiere a las negociaciones sobre el Programa de Doha, la UE tiene absolutamente en cuenta las relaciones comerciales preferenciales desarrolladas con África, de manera que el sistema comercial multilateral y los acuerdos bilaterales de comercio sean complementarios y de apoyo mutuo. Esto tiene una especial importancia en áreas como el acceso al mercado, la agricultura, los ADPIC y el acceso a los medicamentos, el Tratamiento Especial y Diferenciado, y los denominados «problemas de Singapur» (inversión, competencia, facilitación del comercio y transparencia en las adquisiciones del sector público). La UE se ha comprometido también totalmente a seguir prestando apoyo al desarrollo de la capacidad de los países y las regiones africanos para participar plenamente en las negociaciones de la OMC y los AAE. En ese contexto, la UE es con mucho la fuente más importante de asistencia en materia de comercio y desarrollo de las capacidades en África y hace especial hincapié en los esfuerzos a nivel regional.

Sección 3. Área G: Deuda externa

La Primera Conferencia Ministerial, celebrada en Bruselas en octubre de 2001, decidió que un grupo de expertos africanos y europeos preparase un informe conjunto sobre la crisis de la deuda en África y sus repercusiones sobre las perspectivas de desarrollo del continente. Ambas partes han presentado su propio proyecto de informe, que contiene puntos de vista divergentes, y, aunque existen algunos puntos de consenso, hasta ahora no ha sido posible llegar a un entendimiento para la elaboración de un informe conjunto.

En la Conferencia Ministerial de Uagadugu se acordó continuar las negociaciones en el marco de una reunión de los expertos que hiciera avanzar los trabajos sobre un informe conjunto. La Comisión espera que esta reunión se celebre a tiempo para permitir la inclusión de sus resultados en los trabajos preparatorios de la Segunda Cumbre.

Durante la Segunda Cumbre UE-África debería ser posible lograr un compromiso político formal en favor de la continuación de los debates sobre las posibles soluciones para garantizar que el alivio de la carga de la deuda se realice con éxito en el marco de la iniciativa PPME y profundizar o ampliar el alivio de la deuda en los foros adecuados (G8, FMI/Banco Mundial, Club de París, etc.).

Como contribución al diálogo sobre la deuda, la Comisión ha decidido financiar un estudio que investigará la viabilidad de la iniciativa PPME y los argumentos en favor o en contra de las opciones que permitirían un mayor alivio de la deuda. La Comisión asumirá la responsabilidad de financiar este estudio y se asegurará de que refleje los puntos de vista de los Estados miembros, los países africanos, el Banco Mundial y el FMI y otros socios interesados. Una vez finalizado este estudio, la Comisión está dispuesta a presentar los elementos pertinentes como una contribución al diálogo UE-África.

Hay que recordar que, hasta ahora, la Comisión tiene comprometidos más de 1 275 millones de euros para la iniciativa PPME: 734 millones como donante al Fondo Fiduciario para los PPME; 485 millones como otorgador de crédito, incluida la reciente decisión por valor de 125 millones del Consejo de Ministros CE-ACP, y una suma adicional de 60 millones, de nuevo como otorgador de crédito, para aliviar todos los préstamos especiales concedidos a los países ACP menos adelantados de la iniciativa PPME que queden después de la aplicación completa de la iniciativa PPME mejorada. Por otra parte, la Comisión mantiene su compromiso de cubrir, sobre la base de un reparto justo de los gastos, el posible coste del «aporte de fondos complementarios», es decir el alivio adicional de la deuda que podría ser necesario en el caso concreto de países que están sufriendo especialmente choques exógenos causados por la deceleración económica general y la caída de los precios de los productos básicos. Desde esta perspectiva se espera que el Consejo de Ministros, en su reunión del 16 de mayo, apruebe una ayuda adicional de 335 millones de euros.

Sección 3. Área H: Restitución de bienes culturales robados o exportados ilícitamente

El diálogo sobre los bienes culturales ha añadido una dimensión significativa a las relaciones políticas entre África y la UE. El asunto de la restitución de los bienes culturales robados o exportados ilícitamente se ha de ver en el contexto del robo sistemático, las excavaciones clandestinas y el tráfico ilícito, que siguen causando graves daños al patrimonio cultural de los países africanos y europeos Para los países africanos, la recuperación de los bienes culturales reviste también un gran valor simbólico con vistas a la construcción de su identidad cultural y para superar moralmente las secuelas del pasado colonial.

La opinión pública es cada vez más consciente de la necesidad de proteger mejor el patrimonio cultural contra el tráfico ilícito y es un hecho generalmente reconocido que cada país ha de poseer, al menos, una colección representativa adecuada de su patrimonio cultural. Los países que tienen un mercado de arte importante han tomado recientemente medidas para adherirse a los convenios internacionales pertinentes y las consideraciones éticas son cada vez más parte integrante del debate.

El grupo de expertos ad hoc reunido en Addis Abeba los días 13 y 14 de noviembre de 2002 logró abrir una brecha en el diálogo UE-África sobre los bienes culturales al elaborar una serie de principios rectores y de recomendaciones concretas de acción. Tras el informe de los expertos, la Conferencia Ministerial de Uagadugu solicitó un inventario preliminar de todas las actividades pertinentes de cooperación que se están llevando a cabo actualmente entre la UE y los participantes africanos, al objeto de desarrollar propuestas concretas de cooperación. La UE está trabajando en este inventario y espera que una primera versión del proyecto pueda discutirse con la parte africana antes de la Cumbre.

Sobre la base del trabajo realizado para instaurar la confianza, el diálogo sobre los bienes culturales debería:

- hacer mayor hincapié en los argumentos éticos y culturales, sensibilizar con respecto a los daños causados por el robo y la exportación ilícita de bienes culturales y promover códigos de ética profesional adecuados;

- impulsar la adhesión de todos los países de la UE y de África a los convenios internacionales pertinentes, principalmente la Convención de la UNESCO de 1970 sobre las Medidas que Deben Adoptarse para Prohibir e Impedir la Importación, la Exportación y la Transferencia de Propiedad Ilícitas de Bienes Culturales y la Convención UNIDROIT de 1995 sobre los Bienes Culturales Robados o Importados Ilícitamente, así como considerar la posibilidad de concertar medidas a nivel de la UE, en virtud de la Convención de la UNESCO de 1970, en favor de bienes arqueológicos o etnológicos especialmente amenazados, originarios de determinados países africanos;

- desarrollar y apoyar medidas de desarrollo de capacidades en los países africanos, proporcionando, sobre todo, programas específicos de ayuda cultural que traten específicamente el problema de los bienes culturales robados y exportados ilícitamente en ámbitos como: los inventarios y el intercambio de información, la conservación, la formación, el acondicionamiento de lugares arqueológicos, la investigación, la seguridad y el control policial y aduanero;

- apoyar las actividades de la UNESCO en este campo e implicar a los profesionales de la cultura de ambos continentes con experiencia en la materia.

Sección 4. Tras la Cumbre de Lisboa, un nuevo diálogo

En la Conferencia Ministerial de Uagadugu, la parte europea propuso una «Plataforma sobre las relaciones futuras entre África y la UE» [7] que reclama un diálogo más flexible, más simple, más directo y más político para garantizar una mayor interacción con los marcos contractuales y de diálogo existentes.

[7] Anexo 1.

La parte africana hizo propuestas concretas para mejorar el diálogo y expresó, sobre todo, la necesidad de «otorgar mandato a las Comisiones... para reforzar la interacción... y explorar todas las posibilidades de cooperación».

En este contexto es posible reforzar el papel de los jefes de misión de la UE en Addis Abeba. También parece necesario reflexionar sobre las modalidades viables para un diálogo periódico con África a nivel político y de altos funcionarios.

A. Diálogo a nivel político y de altos funcionarios

* Las Cumbres UE-África podrían celebrarse cada tres o cuatro años y organizarse preferentemente haciéndolas coincidir con una reunión del Consejo Europeo o una Cumbre de la UA.

* En el intervalo entre dos Cumbres podría organizarse una Conferencia Ministerial de seguimiento, haciéndola coincidir también con las Conferencias Ministeriales previstas de la UE o la UA.

* Las dos Comisiones deberían celebrar encuentros periódicos a nivel político o de altos funcionarios y a través de sus troikas respectivas, según el caso.

B. Grupos de trabajo birregionales de funcionarios

El sistema actual de grupos de trabajo birregionales de altos funcionarios que han ido reuniendo gradualmente a casi todos los Estados miembros de la UE y de la UA no parece ser un instrumento eficaz de diálogo y coordinación. Un grupo más pequeño, compuesto de un máximo de entre 5 y 10 funcionarios de cada parte y que celebre reuniones periódicas, podría garantizar de manera más eficaz la coordinación y el seguimiento del diálogo.

Para que este grupo de trabajo de coordinación resulte operativo y que el proceso de diálogo se desarrolle de forma ininterrumpida, es necesario, obviamente, intensificar el diálogo con la UA, ante todo, a nivel de las misiones de la UE en Addis Abeba.

C. Diálogo periódico entre la UA y los jefes de misión de la UE en Addis Abeba

Debería existir un diálogo en curso entre los embajadores de los países donantes y el Comisionado de la UA para la paz y la seguridad y el Presidente del Consejo de Paz y Seguridad de la UA, en el marco de un grupo de trabajo de la UA y los donantes a nivel de embajadores que incluirá probablemente a la mayoría de los jefes de misión de la UE en Addis Abeba (véase la sección 3, área B, p. 10). Asimismo parece adecuado garantizar también la coordinación periódica de la UE previa a dichas reuniones (tanto para las reuniones técnicas como para los encuentros a nivel de embajadores). Sin embargo, sería necesario un diálogo periódico de los jefes de misión de la UE con la Comisión de la UA y el presidente local y/o la troika de representantes permanentes que abordase un abanico lo más amplio posible de contenidos de la agenda de la UA (que incluyese la agenda de paz y seguridad, pero sin limitarse a ella). Este diálogo periódico debería fecundar la labor del grupo de trabajo birregional.

D. Diálogo con los jefes de misión africanos en Bruselas

Sin pretender reproducir el diálogo mencionado con base en Addis Abeba, también se podría prever la celebración de reuniones periódicas entre la UE y los embajadores africanos en Bruselas, incluidas las mantenidas por la troika del grupo de trabajo de la UE sobre África y una troika de embajadores africanos.

E. Las Comisiones de la UA y de la UE

Según lo convenido en Uagadugu, las dos Comisiones deberían desempeñar un papel esencial en la preparación del trabajo y mantener la dinámica del proceso de coordinación en el diálogo UE-África.

ANEXO

Conferencia Ministerial UE-África, Uagadugu, 28 de noviembre de 2002

Plataforma de la UE sobre las relaciones futuras entre África y la UE

1. La Cumbre UE-África celebrada en El Cairo en abril de 2000 fue el punto de partida histórico para un diálogo intensificado entre la Unión Europea y África y puso en marcha el proceso que debe conducir a la Cumbre UE-África que tendrá lugar en Lisboa los días 4 y 5 de abril de 2003.

Al tiempo que se destaca la importancia de un enfoque común del diálogo, ahora es el momento de iniciar las deliberaciones sobre la prosecución del diálogo después de la Cumbre de Lisboa - es decir «la agenda post-Lisboa», al objeto también de continuar el trabajo realizado en el marco del plan de acción de El Cairo. En Lisboa serán los jefes de Estado y de Gobierno quienes habrán de decidir sobre el futuro del diálogo.

2. A la vista de los acontecimientos principales acaecidos a nivel panafricano desde la Cumbre de El Cairo en 2000, la UE considera que la Cumbre de Lisboa debería elaborar un marco para el futuro diálogo entre la UE y África, una vez finalizada ésta, teniendo en cuenta la creación de la Unión Africana y de la Nueva Estrategia de Cooperación para el Desarrollo Africano - NEPAD.

La UE considera que la Unión Africana es la organización central para garantizar la paz, la seguridad y la integración regional del continente africano. Por otra parte, la UE se considera ella misma socio natural de la Unión Africana, teniendo en cuenta su concepto, sus estructuras y sus funciones. La UA tiene por delante una tarea larga y difícil y la UE, por su parte, se esforzará en prestarle apoyo en ámbitos específicos, así como en el desarrollo de capacidades en general.

La UE toma nota de las funciones y de las responsabilidades asignadas a la UA y a la NEPAD, que es el programa de la UA. La UE considera que esto sienta una nueva base para las relaciones de la Unión Europea con África. En este sentido, la NEPAD constituye un marco que debería contribuir a reforzar el diálogo entre la UE y África.

El diálogo UE-África es el único foro en el que África y Europa pueden debatir problemas con implicaciones continentales de carácter general. Teniendo en cuenta la importancia de la UA y de la NEPAD, la UE espera de parte africana propuestas sobre la manera de continuar el diálogo y la cooperación, a nivel panafricano, en el marco en el que se desarrolla actualmente.

Desde el punto de vista de la UE, el diálogo debería centrarse en mayor medida en los asuntos políticos y panafricanos, y articularse en torno a un número limitado de prioridades comunes. En este contexto deberían fijarse objetivos claros que conduzcan a avanzar en la consecución de los resultados apetecidos.

3. La UE considera que la Cumbre de Lisboa debería reforzar el diálogo entre África y la UE para hacerlo más flexible, más eficaz y plenamente complementario del diálogo y de la cooperación en otras estructuras existentes.

Flexibilidad y eficacia

Deberían establecerse métodos de trabajo más flexibles y eficaces, previendo formatos de encuentro más pequeños que se adapten a los temas presentados a debate y tengan debidamente en cuenta las distintas competencias de los órganos implicados. El principio rector sería determinar el formato adecuado en función de los temas a tratar.

A fin de aumentar la eficacia del diálogo, deberían adoptarse disposiciones para organizar encuentros en grupos más pequeños que representen a cada una de las partes. En su caso, la UE prevería recurrir en mayor medida a coordinadores (Presidencia y Comisión de la UE) o a la troika de la UE para representar a la Unión Europea. De esta manera, los coordinadores podrían ayudar a dar una mayor continuidad al diálogo, a centrar mejor los trabajos preparatorios y a mejorar la periodicidad, la eficacia y la flexibilidad del diálogo.

Los principales formatos del diálogo serían: 1) reuniones a nivel de funcionarios, en el marco de grupos más pequeños que representen a cada una de las partes y también en asamblea plenaria, y 2) reuniones de índole más específica en el marco de grupos ad hoc. También convendría prever la posibilidad de organizar foros con la participación de las ONG y de la sociedad civil, así como de representantes gubernamentales.

El formato completo UE-África seguiría siendo el marco general de este diálogo. Los órdenes del día de las reuniones seguirían siendo flexibles, a fin de conservar su pertinencia y su capacidad de responder a oportunidades y situaciones nuevas.

Complementariedad

Es esencial que el diálogo UE-África sea enteramente complementario y aumente el valor del diálogo y de la cooperación mantenidos en otras estructuras existentes (especialmente UE-ACP, UE-MEDA, UE-SADC y UE-ECOWAS, ONU, OMC, BM/FMI y PPME). En este sentido, el diálogo UE-África podría desempeñar un papel complementario útil a nivel panafricano en lo que se refiere a la cooperación entre la CE y África en el marco del Acuerdo de Cotonú para el África subsahariana, de la colaboración euromediterránea (MEDA) para los países norteafricanos y del Acuerdo de Comercio, Desarrollo y Cooperación con Sudáfrica, todos ellos centrados en los niveles nacionales y subregionales.

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