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Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo - Cooperación de la Comunidad Europea con terceros países: planteamiento de la Comisión sobre el futuro apoyo al desarrollo del sector empresarial

/* COM/2003/0267 final */
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52003DC0267

Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo - Cooperación de la Comunidad Europea con terceros países: planteamiento de la Comisión sobre el futuro apoyo al desarrollo del sector empresarial /* COM/2003/0267 final */


COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL CONSEJO Y AL PARLAMENTO EUROPEO - Cooperación de la Comunidad Europea con terceros países: Planteamiento de la Comisión sobre el futuro apoyo al desarrollo del sector empresarial

COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL CONSEJO Y AL PARLAMENTO EUROPEO - Cooperación de la Comunidad Europea con terceros países [1]: Planteamiento de la Comisión sobre el futuro apoyo al desarrollo del sector empresarial [2]

[1] Por «terceros países» se entienden aquí los países en desarrollo, los países en transición y/o en reconstrucción, las llamadas «economías emergentes» y México como países de la OCDE. En el término no se incluyen los países candidatos a la adhesión a la UE.

[2] En el presente documento, «sector empresarial» incluye las empresas del sector privado de cualquier tamaño y las empresas del sector público que operan bajo condiciones de mercado.

I. Importancia del sector empresarial

La importante contribución que puede hacer el sector empresarial, concretamente la empresa privada, al desarrollo y la lucha contra la pobreza, más allá de la actuación de los poderes públicos, es un hecho ahora ampliamente comprendido y valorado. Se pueden hallar abundantes pruebas objetivas en apoyo de esta afirmación. En efecto, los principales donantes bilaterales y multilaterales, entre ellos las Naciones Unidas (y sus organismos de desarrollo especializados) y las instituciones financieras de Bretton-Woods, así como el Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE (CAD) y las ONG, coinciden todos ellos en la importancia de apoyar a las empresas y al sector privado. Este amplio consenso responde a la idea de que el crecimiento económico genera los recursos necesarios para combatir la pobreza y que, para que exista ese crecimiento económico, es esencial que las empresas se desarrollen y que exista un sector privado dinámico, ya que la empresa y el sector privado constituyen la principal fuente de empleo en los países en desarrollo, sobre todo si se incluye el sector informal.

La importancia de apoyar al sector privado y, más en general, de apoyar el desarrollo del sector empresarial, las confirman las orientaciones publicadas por las instituciones de desarrollo internacionales, por ejemplo, las del CAD sobre cooperación para el desarrollo en apoyo al desarrollo del sector privado (1995), las del informe del Banco Mundial sobre el apoyo al desarrollo del sector privado (1998) y las del documento de trabajo «Africa can compete - A framework for support for Private Sector Development in sub-Saharan Africa» (agosto de 1998), además de otros documentos de política elaborados por los bancos de desarrollo regionales, la CFI, el Organismo Multilateral de Garantías de Inversiones (OMGI) del Banco Mundial y el Banco Europeo de Inversiones. De hecho, la función primordial del sector privado se refleja ahora en los objetivos de las políticas de casi todas, si no todas, las economías en desarrollo y en transición, así como en las de los principales donantes bilaterales y las instituciones financieras multilaterales.

La función primordial que desempeña el sector privado en el crecimiento, el empleo y la integración comercial también se subrayó debidamente en las conclusiones y recomendaciones formuladas en las conferencias de las Naciones Unidas sobre Financiación para el Desarrollo (Monterrey, marzo de 2002) y Desarrollo Sostenible (Johannesburgo, septiembre de 2002). La Comunidad se ha comprometido a apoyar y poner en práctica las principales recomendaciones de las citadas conferencias de las Naciones Unidas, a las que contribuyó de forma activa.

También la recientemente creada NEPAD (Nueva Alianza para el Desarrollo de África) aborda la movilización de recursos nacionales e internacionales para apoyar el desarrollo del sector privado como manera de revitalizar la maltrecha economía del continente africano. Aparte de estos compromisos internacionales, es importante tener en cuenta la Agenda de Desarrollo de Doha, adoptada en la Conferencia Ministerial de la OMC en noviembre de 2001, en la cual se destaca la importancia de que los países en desarrollo integren el comercio como elemento fundamental de sus políticas nacionales de desarrollo.

La presente Comunicación se basa en el consenso y el entendimiento arriba indicados, y va dirigida a simplificar, racionalizar y armonizar el apoyo comunitario al desarrollo empresarial y del sector privado en los países socios; en ella se expone un extenso conjunto de nuevas propuestas que podrá poner en práctica la Comunidad en tres niveles: macroeconómico, sectorial y empresarial.

II. Experiencia adquirida por la Comunidad

La Comunidad dispone ya de instrumentos muy diversos para estimular el desarrollo del sector empresarial, cada uno de ellos con su razón de ser, sus procedimientos propios y su fundamento jurídico. Dichos instrumentos suelen adaptarse a las necesidades específicas de los países socios en el marco de los diversos acuerdos de cooperación de la Comunidad. Por otra parte, varios grandes programas regionales o bien tienen una parte dedicada al sector privado o bien contienen actividades relacionadas con éste.

En la región mediterránea, concretamente, la ayuda comunitaria ha adoptado la forma de financiación tradicional de proyectos, apoyo sectorial a los programas nacionales de modernización industrial, apoyo a la privatización y apoyo a la reforma de los sistemas fiscales y financieros nacionales. También se ha facilitado asistencia técnica, incluidas actividades de fomento del comercio y la inversión, con el fin de reforzar el marco jurídico e institucional, la eficiencia administrativa, la buena gobernanza y la transparencia financiera y de ayudar a la creación de centros empresariales integrales y de organizaciones empresariales locales. Con frecuencia la ayuda al sector privado se ha prestado en estrecha cooperación con el Banco Europeo de Inversiones (BEI).

En Asia y América Latina, la Comunidad gestiona el instrumento ALA-Invest, a través del cual se presta apoyo a pequeñas y medianas empresas (PYME) en forma de asistencia técnica y de programas de asociación y de fomento del comercio y la inversión.

En los Balcanes, el nuevo Reglamento de CARDS, aprobado en el año 2000, ofrece un nuevo marco de programación a medio plazo (2000-2006) para promover acuerdos de estabilización y asociación y apoyar unas economías de mercado eficaces, basadas tanto en el desarrollo del sector privado y en la integración comercial a escala internacional como regional. El Reglamento de Tacis tiene los mismos objetivos a medio a plazo para los Nuevos Estados Independientes (NEI).

En los países ACP, el mecanismo financiero PRO-Invest se dedica fundamentalmente al desarrollo de las capacidades y al desarrollo de las pequeñas empresas en el marco de las estrategias de erradicación de la pobreza.

No obstante, a raíz de varias evaluaciones realizadas en el pasado, se han suspendido algunos instrumentos de cooperación en el ámbito del desarrollo del sector privado (por ejemplo ECIP, MED-Invest, EBAS, etc.). Al mismo tiempo, se han creado nuevos instrumentos gestionados sobre todo por el BEI (el mecanismo financiero FEMIP para terceros países socios de la región mediterránea y el Mecanismo de inversión de Cotonú para el grupo de países ACP).

III. Finalidad de la presente Comunicación

La importancia que ahora se concede al desarrollo empresarial y del sector privado se expone claramente en varios documentos aprobados por la Comisión y el Consejo en los últimos años: en 1998 se adoptó una Comunicación sobre el desarrollo del sector privado en los países ACP; en 1999, el Consejo adoptó una Resolución sobre una estrategia de la Comunidad Europea para el desarrollo del sector privado en los países en desarrollo y, en el año 2000, se destacó la importancia del desarrollo del sector privado en la Comunicación sobre la política de desarrollo de la Comunidad Europea y en la posterior Declaración común del Consejo y la Comisión. En lo referente al empleo, la Comisión adoptó en 2001 la Comunicación Promover las normas fundamentales del trabajo y mejorar la gobernanza social en el contexto de la mundialización, a la que se unió una nueva comunicación en 2002 sobre la responsabilidad social de las empresas. Por otra parte, a raíz de la Comunicación de la Comisión de septiembre de 2002 sobre comercio y desarrollo, la Comunidad se ha comprometido a ampliar el acceso al mercado de los países menos adelantados, aumentar la asistencia técnica relacionada con el comercio (ATRC) y facilitar los intercambios Norte-Sur y Sur-Sur [3].

[3] COM (1998) 667; Resolución del Consejo de 21.05.1999; COM (2000) 212, COM (2000) 416, COM (2002) 347 y COM (2002) 513

Sin embargo, administrar los instrumentos que ahora existen para apoyar el desarrollo del sector empresarial exige cuantiosos recursos y a veces no resulta fácil asegurar su coherencia con otros instrumentos y actividades. Se hace necesario volver a evaluar la función y el «modus operandi» de la Comunidad en la prestación de ayuda oficial (es decir, en forma de subvenciones) al sector privado, que en muchos terceros países socios sigue teniendo poca fuerza, así como simplificar, racionalizar y armonizar los instrumentos disponibles, en estrecha cooperación con otros donantes bilaterales y multilaterales.

Por otra parte, en las evaluaciones de políticas, programas e instrumentos comunitarios realizadas en los últimos años se ha señalado la necesidad de que la Comisión dedique sus energías y sus recursos a lo que mejor hace: elaborar estrategias y programas, además de realizar evaluaciones estratégicas y asegurar una coherencia global de las políticas y una coordinación de los donantes. Al cambiar la orientación, es mejor que la aplicación y la financiación directa de las políticas pasean a hacerse a través de una serie de intermediarios financieros reconocidos, y que la Comisión siga manteniendo una función general de regulación, supervisión y control.

Teniendo esto presente, los principales documentos de política antes citados ponen de relieve la necesidad de contar con un único marco coherente y con apoyo armonizado para el sector empresarial en todos los terceros países, aunque sin olvidar la necesaria flexibilidad y adaptabilidad a las diferentes regiones y programas.

Con este telón de fondo, la finalidad de la presente Comunicación es la de exponer unas propuestas de reorganización y reestructuración del apoyo de la Comunidad al desarrollo del sector empresarial en terceros países.

Las propuestas se basan en cinco consideraciones:

(1) La importancia del sector empresarial para el desarrollo.

(2) La experiencia que ha adquirido la Comisión en la gestión de una serie de instrumentos destinados a apoyar el desarrollo empresarial y, más concretamente, el desarrollo del sector privado.

(3) Las ventajas que supone el actuar a nivel de la Comunidad.

(4) Dada la reforma de los programas de ayuda exterior de la Comunidad, la necesidad de armonizar los instrumentos y procedimientos con el fin de aumentar la eficacia y la ejecución efectiva.

(5) Una comprensión clara de lo que mejor hace la Comisión y de lo que es mejor dejar que hagan otros.

La simplificación, la racionalización y la armonización que se proponen de la gestión de estos instrumentos, que darán una mayor coherencia a la acción exterior de la Comunidad, impulsarán la realización efectiva y la eficacia de los programas de ayuda comunitaria. Esto será especialmente importante en los países en desarrollo o en transición de renta media que presenten unas perspectivas prometedoras de crecimiento dinámico del sector empresarial local, y donde las PYME europeas puedan desarrollar su actividad o sus intercambios comerciales mediante alguna forma de asociación (empresas conjuntas), hermanamiento, transferencias de tecnología o asistencia técnica. Este es el importante valor añadido que puede aportar ahora la nueva actuación de la Comunidad.

IV. Planteamiento propuesto para apoyar el desarrollo del sector empresarial

Partiendo de las lecciones aprendidas de la experiencia en la prestación de ayuda al desarrollo del sector empresarial en terceros países, la Comisión ha definido ahora cinco ámbitos o instrumentos de intervención en los que basará el apoyo al sector empresarial:

1. Diálogo y apoyo generales con respecto a las políticas, sobre todo por lo que se refiere a las políticas macroeconómica y comercial, y a la buena gobernanza, proporcionando el marco regulador, el desarrollo institucional y el asesoramiento necesarios.

Objetivos: se trata de una actuación en el nivel macroeconómico, el cual se mencionó claramente en la Resolución del Consejo de mayo de 1999 como el nivel en el que la Comisión debiera concentrar sus actividades («debe dedicarse un mayor esfuerzo al análisis de las normas generales de actuación y del marco institucional y reglamentario en el que opera el sector privado»). Las actividades de la Comunidad en este ámbito irán dirigidas a crear un marco normativo, nacional y regional, que apoye y fomente la capacidad competitiva, la economía de mercado y la «buena gobernanza». Se incluiría asistencia técnica para apoyar reformas, especialmente en los ámbitos siguientes: legislación; banca y finanzas; fiscalidad; gasto público; procedimientos aduaneros y medidas que favorezcan el comercio; desarrollo institucional; y eficiencia administrativa. Por otra parte, la aplicación de medidas adecuadas de «buena gobernanza» y de transparencia financiera podría facilitar la reintegración de un amplio sector informal en la economía formal.

Consecución de un enfoque armonizado: la ayuda que puede prestar la Comisión a terceros países varía de unos países a otros, y debe adaptarse a las necesidades específicas dentro del marco coherente de programación que ofrecen los documentos estratégicos y los programas indicativos nacionales. Esa ayuda puede adoptar la forma de una contribución financiera al programa de reforma acordado con el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y otros donantes. El diagnóstico y la valoración de una determinada situación macroeconómica y sectorial permitirá especificar los proyectos y los beneficiarios, y movilizar a continuación los instrumentos específicos y los intermediarios financieros que parezcan más apropiados para responder a las necesidades específicas o locales. Un análisis y un diagnóstico correctos de la situación ayudarán además a la Comunidad a examinar con sus contrapartes, dentro de un diálogo sobre la política, qué apoyo institucional es necesario para aplicar con éxito las medidas para las que la Comunidad podría prestar una ayuda específica. No hay que olvidar que, gracias al acervo comunitario, la Comunidad dispone de auténticos conocimientos especializados que puede compartir con terceros países socios.

Algunos resultados medibles que cabe esperar de la ejecución de programas en este ámbito son:

- la creación de unas mejores condiciones micro y macroeconómicas, que se podrán medir mediante un conjunto de indicadores económicos

- un mejor funcionamiento institucional y organizativo, y una mejora de las condiciones locales para las pequeñas y medianas empresas (PYME), que se podrán medir mediante un conjunto de indicadores de eficacia

- un desarrollo acelerado del sector privado y de su contribución al crecimiento económico sostenible, por ejemplo, por medio de iniciativas que apoyen proyectos de privatización específicos o empresas conjuntas público-privadas; las consecuciones en este ámbito también se podrían medir mediante un conjunto de indicadores cuantitativos y cualitativos

Para obtener estos resultados, la Comisión propone, en este ámbito de intervención, centrar la atención en tres instrumentos:

* Elaboración de análisis técnicos y económicos que estudien los principales puntos fuertes y débiles del sector privado en cada situación, recomendando ámbitos de intervención prioritarios, e indicando las condiciones necesarias para que tengan éxito las actividades del sector privado apoyadas externamente.

* Prestación de asesoramiento sobre políticas, trabajo analítico y de diagnóstico y apoyo institucional para el desarrollo de las capacidades, aplicación de medidas de buena gobernanza y transparencia financiera y fortalecimiento del marco regulador y legislativo público, en los niveles nacional y regional. Por supuesto, también será necesario tener en cuenta las repercusiones de los sistemas de intercambios regionales por medio de asistencia técnica. El asesoramiento sobre la política deberá incluir asimismo los modos y medios para reforzar la función y el funcionamiento de las organizaciones que representan al sector privado, y estimular la inversión extranjera directa y la cooperación económica internacional.

* Establecimiento y confirmación del instrumento de Diálogo Económico como importante foro en el que presentar y decidir hechos y cuestiones fundamentales de la política, en particular por lo que se refiere a la iniciativa empresarial, el desarrollo del sector privado y las políticas de desmembramiento de los monopolios y de liberalización.

* Localización de socios institucionales locales (administraciones central y local) o de sectores específicos de intervención a través de trabajos de campo en los que podrían intervenir todos los recursos humanos locales, incluidas las delegaciones de la Comisión.

2. Actividades de fomento de la inversión y de la cooperación interempresarial

Objetivos: la finalidad del apoyo que preste la Comunidad al fomento de la inversión y la transferencia de tecnología de los países industrializados a los países en desarrollo será la de favorecer, a escala tanto nacional como regional, las inversiones sostenibles y respetuosas con el medio ambiente y los acuerdos de cooperación interempresariales, con miras a aumentar la eficacia y la capacidad competitiva de las economías en cuestión y, en particular, para aumentar las perspectivas de exportación.

El apoyo descrito se basa en la premisa de que casi todos los terceros países socios, a la vez que hagan progresos para mejorar su marco general de inversión y la movilización de los recursos internos, seguirán necesitando ayuda exterior para atraer inversión extranjera directa. Ésta es también un importante vector para la transferencia de conocimientos prácticos de Norte a Sur y para el desarrollo de capacidades de gestión. Dependiendo del grado de desarrollo de los países, parte del apoyo comunitario podría consistir en reforzar el papel de los organismos de promoción de inversiones y de otros intermediarios privados (cámaras de comercio e industria, asociaciones profesionales, consultorías) y proveedores de servicios empresariales relacionados con la inversión.

El programa intentará apoyar actividades de fomento de la inversión y de los intercambios comerciales, incluidas inversiones y asociaciones que ayuden tanto a lograr unos objetivos sociales más amplios como a facilitar la gestión del proceso de integración comercial. Las empresas de la UE podrían proporcionar capital, tecnología, acceso a los mercados y preparación técnica y de gestión a sus socios de estos países, donde los recursos empresariales están en gran medida sin explotar.

Para conseguir un enfoque armonizado se contemplarán cinco grupos de actividades, con arreglo a un «modus operandi» flexible (se supone que el apoyo se prestará directamente a empresas o a organizaciones empresariales, así como a otros intermediarios; también se podría contemplar apoyo sectorial)

a) Refuerzo institucional

Este primer grupo de actividades irá encaminado a apoyar, principalmente a escala regional y de grupo:

- el desarrollo de organizaciones intermediarias relacionadas con la inversión que se encarguen de organizar y llevar a cabo actos de fomento de inversiones fructíferas y sostenibles

- la prestación centralizada y completa a PYME de servicios de desarrollo empresarial relacionados con la inversión (siguiendo la positiva experiencia de los centros de correspondencia Euro Info en terceros países socios)

- el desarrollo de actividades de regulación y supervisión de ámbito sectorial

- el desarrollo de capacidades de gestión de proyectos y de organización de actos, así como de sistemas de información

- la formación de consultores locales

b) Apoyo a sectores clave

Este grupo de actividades iría dirigido a beneficiarios y partícipes tanto de países industrializados como de países en desarrollo e incluiría:

- la realización de estudios regionales o nacionales para conocer los sectores clave y los ámbitos de intervención prioritarios a fin de mejorar las condiciones de inversión

- la preparación de estudios prospectivos y sondeos de los sectores o subsectores clave seleccionados en las regiones y los países en cuestión

- la determinación del apoyo que deban prestar las organizaciones intermediarias y consultorías a los proyectos antes, durante y después de las reuniones de cooperación sectoriales, subsectoriales o interempresariales; se insistirá especialmente en dar continuación al apoyo a las inversiones y a los acuerdos de cooperación iniciados durante dichas reuniones

- el fortalecimiento de los intermediarios financieros privados locales que desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de la iniciativa empresarial y del sector privado

c) Reuniones de cooperación entre empresas

Mediante este sistema armonizado, se prestará apoyo a sectores clave fomentando, entre otras cosas, los contactos directos entre empresas, con miras a la promoción y la firma de acuerdos de inversión y acuerdos de cooperación interempresariales en estos sectores. A este fin, se organizarán reuniones de fomento de la inversión de escala sectorial y subsectorial, en las que se promoverán los proyectos seleccionados y receptores de la ayuda.

d) Reuniones de fomento de la inversión de escala sectorial regional (por ejemplo, en los sectores de la minería, la agroindustria, el turismo, etc.)

Estas reuniones incluirán todos los países de la UE (y, en algunos casos, países de fuera de la UE) y los de la región en desarrollo de que se trate (más otros terceros países seleccionados, si procede).

e) Reuniones de fomento de la inversión de escala sectorial subregional

Estas reuniones se dedicarán a subsectores especializados más pequeños de la economía, como el cuero, la horticultura y floricultura, la carpintería y ebanistería, o los plásticos y productos químicos. Podrían organizarse dentro del grupo de actividades de desarrollo institucional, en respuesta a una demanda y siguiendo el principio de gastos compartidos, a iniciativa bien de la organización intermediaria de la Comunidad o bien del país beneficiario.

Si es preciso, las reuniones de fomento de la inversión también podrían, excepcionalmente, ser de ámbito nacional o multirregional, y presentar un enfoque multisectorial o transectorial.

También se podrían definir algunos mecanismos de fomento ad hoc para tratar ámbitos y actividades que no sean aptas para las reuniones de fomento de la inversión; por ejemplo: los servicios financieros, las infraestructuras, los proyectos de privatización, las tecnologías de la información y la comunicación y otros aspectos de gestión horizontales (transparencia financiera a nivel sectorial, normas y procedimientos de supervisión y regulación, legislación sobre hermanamiento y empresas conjuntas, relaciones empresa-banca, aplicación de unas normas laborales y medioambientales básicas, cotización de sociedades en Bolsa y responsabilidad social de la empresas).

3. Medios para facilitar la financiación de las inversiones y el desarrollo de los mercados financieros

Objetivos: en la Resolución del Consejo de Desarrollo de mayo de 1999 se menciona la ayuda a las empresas, «en particular a las pequeñas empresas de los sectores formal e informal, canalizando esta ayuda en la medida de lo posible a través de intermediarios locales (...)». Con la estrategia se pretende crear el marco apropiado para la prestación de servicios financieros bien desarrollados y eficaces a las pequeñas y medianas empresas (PYME). Los instrumentos que se utilicen deberán garantizar que las empresas privadas de los sectores tanto formal como informal puedan disponer de unos servicios financieros de alta calidad y específicos. Más exactamente, el objetivo general de estos instrumentos y servicios es movilizar flujos de ahorro privado (tanto nacional como extranjero) para financiar inversiones esenciales para que prospere el sector empresarial. Esta estrategia se basa en la premisa de que, para que el sector privado de los países en desarrollo tenga un crecimiento saludable, son esenciales unos mercados financieros más eficaces. Indudablemente, los nuevos mecanismos de financiación de la inversión apoyados por la Comunidad no deberán tener efectos distorsionantes sobre el mercado financiero nacional o internacional, y deberán evitar la competencia desleal entre los posibles beneficiarios privados o públicos.

Se crearán mecanismos de financiación de inversiones con el fin de:

* movilizar el ahorro privado (tanto nacional como extranjero) para financiar inversiones

* lograr un mayor acceso a los mercados financieros por parte de las empresas mercantiles (tanto privadas como públicas) establecidas en países en desarrollo

* apoyar operaciones en los países socios que ayuden a las pequeñas y medianas empresas a obtener acceso a los mercados financieros; este tipo de ayuda se podrá combinar con otras medidas de apoyo dirigidas al desarrollo de las capacidades

* mejorar el funcionamiento efectivo y la eficacia de los sistemas financieros, incluida la supervisión y la regulación financiera; este tipo de ayuda se podrá combinar con otras medidas de apoyo dirigidas al desarrollo de las capacidades (ver punto anterior)

* reforzar los marcos reguladores nacionales de la inversión y la competencia

* desarrollar instrumentos de financiación innovadores y más efectivos, que podrían ser fondos de inversión, inversiones de capital de riesgo, acciones ordinarias y deuda subordinada, la suscripción de garantías para la inversión privada (nacional o extranjera), o el apoyo a fondos de garantía del sector privado y a asociaciones público-privadas

* movilizar préstamos y líneas de crédito y diversas formas de préstamos condicionados y/o subordinados

Consecución de un enfoque armonizado: al proporcionar recursos financieros para financiar inversiones, la Comunidad debiera ser sensible a las condiciones locales del mercado. No obstante, cuando proceda, la Comunidad podrá decidir asimismo, de acuerdo con los países socios, el proporcionar financiación en condiciones muy favorables basada en el carácter específico de algunas operaciones (como en el caso de algunos proyectos públicos, o proyectos que pueden tener una considerable repercusión social o ambiental, aunque sean privados). Esto se debiera reflejar en los acuerdos políticos celebrados entre la Comunidad y los países en cuestión.

Un ejemplo de este nuevo enfoque es el instrumento conocido como Mecanismo de Inversión que se está creando para los países ACP, el cual será financiado con cargo al 9º Fondo Europeo de Desarrollo (FED). Su fin es fomentar empresas comercialmente viables sobre todo del sector privado, o actividades del sector público que apoyen al sector privado.

Las empresas accederán a los fondos del Mecanismo directamente o a través de intermediarios. Las operaciones deberán incluir la participación en operaciones de privatización e ir dirigidas a movilizar el ahorro interno y externo, ayudando a desarrollar las capacidades de las entidades financieras y los mercados financieros locales, y apalancando la inversión extranjera. Se facilitarán las operaciones de cofinanciación con entidades financieras europeas y locales.

Otro ejemplo interesante es la función del BEI en el contexto de la asociación euromediterránea. Tras la reciente Cumbre Ministerial de la UE en Barcelona (marzo de 2002) y la Conferencia Ministerial Euromediterránea de Valencia de abril de 2002, se ha puesto en marcha un nuevo mecanismo de inversión del BEI, con el objetivo de aumentar progresivamente las actividades de préstamo del Banco hasta unos 2.000 millones de euros al año. Este mecanismo de inversión debiera traducirse en un notable aumento de los préstamos al sector privado. El BEI proporciona también capital de riesgo, además de prestar apoyo a la concesión de préstamos a las PYME (tanto europeas como no europeas) con sus propios recursos, recurriendo a intermediarios financieros especializados y empleando instrumentos financieros innovadores, como préstamos globales, etc.

La Comunidad apoya además el desarrollo del sector privado a través de cauces multilaterales (cofinanciación con el Banco Mundial, incluida la CFI, los bancos de desarrollo regionales y las organizaciones o fondos especializados de las Naciones Unidas).

En lo que a la gestión de estos instrumentos se refiere, la Comunidad (es decir, la Comisión) no intervendrá directamente en la ejecución y la gestión de las actividades de financiación, ya que estos programas estarán normalmente bajo la responsabilidad de instituciones especializadas como el Banco Europeo de Inversiones, el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) u otras instituciones multilaterales que pueden a su vez canalizar los fondos a través de otras entidades financieras regionales y/o nacionales.

En cambio, la Comisión trabajará en estrecha cooperación con estas instituciones financieras especializadas y desempeñará un papel preponderante a la hora de definir los objetivos regionales, las condiciones financieras impuestas a los mecanismos de inversión, las directrices para la asignación de los recursos y los procedimientos de supervisión y evaluación. También apoyará las reformas o las políticas necesarias en este ámbito.

4. Apoyo a las pequeñas y medianas empresas en forma de servicios no financieros

Objetivos: la experiencia del pasado y la evidencia empírica demuestran que unos servicios eficaces de desarrollo empresarial son esenciales para el crecimiento de las PYME y las microempresas. El programa de la Comisión para las PYME propiciará que las empresas del sector privado aumenten su capacidad competitiva, accedan a tecnología moderna, mejoren su gestión y busquen nuevos mercados.

Para conseguir un enfoque armonizado, varias medidas de apoyo intentarán mejorar los fundamentos macro y microecónomicos de la capacidad competitiva de las PYME y las microempresas, mientras que otras medidas irán encaminadas más directamente a desarrollar un verdadero mercado de servicios de desarrollo empresarial; por ejemplo:

- asesoramiento inicial y permanente para las empresas y las asociaciones profesionales (generalmente en respuesta a una demanda) o estrategias de carácter más activador pagadas, en parte, por los beneficiarios (principio de los costes compartidos), que abarquen todo el conjunto de servicios disponibles y la forma de obtenerlos (también en este caso podría ser útil la experiencia de los centros de correspondencia Euro Info como proveedores de un conjunto integral de servicios)

- diferentes formas de mejora de las capacidades, para ayudar a modernizar las empresas y fomentar la creación de redes de empresas o de cooperativas

- ayuda en la elaboración y ejecución de planes de explotación

- coordinación con otros subprogramas -por ejemplo, de apoyo a empresas- y con sus organizaciones y financiación de las inversiones a nivel de empresa, unido a oportunidades facilitadas por el BEI

Las medidas de apoyo podrán ser organizadas o gestionadas a escala nacional o regional. Sin embargo, cuando entren en juego conocimientos especializados europeos, la Comisión asegurará un enfoque armonizado dentro de cada región.

Se tendrán que realizar esfuerzos específicos en cooperación con el Banco Europeo de Inversiones y con otras instituciones financieras para aumentar el grado de funcionamiento efectivo de los sistemas financieros locales y aumentar las posibilidades de las PYME de acceder a distintas fuentes de financiación. Cuando sea necesario, se tendrán que elaborar planes de modernización e incrementar la capacidad de producción.

Se deberán tomar en consideración los pequeños negocios y los oficios artesanales de los países en desarrollo, ya que con frecuencia no siguen las mismas pautas que las PYME en rápido crecimiento. Sin embargo, son esenciales para el desarrollo económico y social. A este respecto, la Carta Europea de la Pequeña Empresa aprobada por el Consejo Europeo de Feira en junio de 2000 deberá servir de referencia para el diálogo con los partícipes tanto de la Comunidad como de los terceros países socios.

5. Apoyo a las microempresas

Objetivos: en muchos países, las microempresas brindan una oportunidad ideal para participar en el desarrollo económico. Más exactamente, apoyar la creación y la modernización de microempresas y cooperativas, mejorando así las condiciones para el empleo autónomo, puede ser una eficaz manera de crear oportunidades económicas para los pobres y, por lo tanto, de combatir la pobreza. Los mayores obstáculos para el desarrollo de dichas empresas es la escasez de servicios locales adecuados, tanto financieros como no financieros, la ausencia de una cultura empresarial y de información sobre los mercados, y la falta de acceso a recursos financieros.

Consecución de un enfoque armonizado: aparte del trabajo que hay que hacer para reforzar los fundamentos macro y microeconómicos de la capacidad competitiva (ver anteriormente), el apoyo a las pequeñas empresas y microempresas puede consistir en:

- desarrollar la organización y las capacidades de las entidades intermediarias que actúan como portavoces de las microempresas y como proveedores de bienes públicos

- animar a las entidades de microfinanciación a que desarrollen nuevos servicios y productos financieros que se adecuen a las necesidades a medio y largo plazo de las pequeñas empresas y las microempresas

- ayudar a integrar la microfinanciación en los sistemas financieros locales difundiendo las mejores prácticas junto con unas normas de funcionamiento, creando un marco de regulación y de supervisión apropiada y apoyando el desarrollo institucional

- mejorar y supervisar los resultados de las entidades de microfinanciación, sus mecanismos de gobernanza y su capacidad para atender a las microempresas

Estas actividades se llevarán a cabo en estrecha coordinación (posiblemente mediante cofinanciación) con organismos multilaterales (por ejemplo, el Comité de Organismos Donantes para el Desarrollo de la Pequeña Empresa o el Grupo Consultivo de Ayuda a la Población más Pobre, GCAP) y con instituciones financieras (Banco Europeo de Inversiones, otros bancos de desarrollo, fondos de inversión y otras entidades financieras locales e internacionales). También podrían intervenir programas, entidades intermediarias y proveedores de servicios de origen local, que se encargarían de realizar las actividades necesarias de análisis y seguimiento de mercados, evaluación de las necesidades y gestión.

V. Ejecución y seguimiento

La Comisión tiene previsto conservar el control absoluto de la política, la programación y el diseño de estos cinco ámbitos de intervención, junto con la aplicación, cuando proceda, de determinadas medidas, por ejemplo de asistencia técnica. También la supervisión general y la evaluación se mantendrán bajo el control absoluto de la Comisión.

En lo que se refiere a la aplicación y gestión de los instrumentos financieros, entre ellos la microfinanciación, así como de los servicios no financieros (servicios de desarrollo empresarial), la Comisión se propone recurrir plenamente a intermediarios (por elegir) con los que celebrará los oportunos acuerdos o convenios de gestión o financieros.

Las propuestas arriba expuestas se basan en la conclusión, derivada de la experiencia, de que estos programas necesitan unos recursos humanos considerables y especializados y que es preferible que sean intermediarios y no la propia Comisión los que pongan en práctica un enfoque descentralizado. No obstante, dadas sus competencias y responsabilidades institucionales, la Comisión seguiría manteniendo el control sobre los asuntos de política, entre ellos las estrategias, la programación y la supervisión general del programa de apoyo.

Los cinco ámbitos o instrumentos de intervención arriba expuestos son de alcance general, es decir, están a disposición de todas las regiones. El marco de apoyo y los instrumentos elegidos deberán ser objeto, en la medida de lo posible, de una armonización y racionalización, con el fin de conseguir un enfoque coherente en todas las regiones. Sin embargo, también tiene que haber una cierta flexibilidad en el uso de estos instrumentos a fin de dar cabida tanto a las diferencias regionales más importantes como a los diferentes vínculos políticos y económicos entre la Comunidad y los distintos países terceros. Este es el motivo por el que el marco propuesto para apoyar el desarrollo del sector empresarial estará armonizado, pero será a la vez flexible. Por consiguiente, la combinación de los tipos de apoyo o de los instrumentos elegidos variará claramente de una región a otra, al igual que la forma detallada en que se ponga en práctica cada uno.

Para hacer un seguimiento de los progresos, se propone estudiar si sería posible elaborar un conjunto de indicadores del desarrollo del sector privado que permitieran evaluar el proceso de cambio estructural, incluida la creación de nuevas PYME, cooperativas y microempresas, y la aplicación de la política.

La Comisión está concluyendo un proceso completo de estrategia y programación basado en una nueva generación de documentos estratégicos y programas indicativos nacionales, así como documentos estratégicos y programas indicativos regionales, para todos los países y regiones con los que mantiene acuerdos de cooperación y de ayuda. Los documentos estratégicos nacionales abarcan hasta 2005 ó 2006 y los programas indicativos nacionales hasta 2003 ó 2006, dependiendo del programa. Se pretende que las actuales propuestas para garantizar un enfoque armonizado y coherente del desarrollo del sector empresarial se pongan en práctica lo antes posible dentro del marco de estrategia y programación arriba indicado, es decir, cuando se haga una revisión a fondo de los programas indicativos nacionales. Esto ocurrirá de 2003 en adelante.

Por otra parte, la Comisión pretende seguir mejorando sus estrategias para apoyar el desarrollo del sector privado en terceros países. Uno de los ámbitos prioritarios es la de los fracasos en la gestión de las empresas estatales, un tema que ha ocupado un lugar destacado de los programas de reforma estructural en todo el mundo en los dos últimos decenios. Siendo unas de las principales fuentes de ayuda para el desarrollo en unas condiciones muy favorables, la UE interviene desde hace mucho tiempo en la financiación y la reforma de las empresas estatales en los países en desarrollo y en transición.

Esta experiencia demuestra que la Comunidad puede contribuir notablemente a promover y apoyar el programa de reformas, siendo su ayuda complementaria de la de las instituciones financieras internacionales. Sin embargo, teniendo en cuenta las numerosas deficiencias de la privatización en los países en desarrollo, la probable incidencia de estos fracasos en la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y el destacado papel que desempeñan algunas empresas europeas en algunas asociaciones público-privadas, la UE tiene que colaborar más activamente en el intento de que las reformas sean más eficaces y efectivas. Por lo tanto, se propone que el tema de la privatización y de las empresas de propiedad estatal se aborde en otra Comunicación.

La Comisión intentará asimismo promover y crear una cooperación y una coordinación más efectivas entre los programas de ayuda exterior de la Comunidad y las actividades del Banco Europeo de Inversiones (y de otros intermediarios financieros), particularmente en los terceros países socios.

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